El pescador de sueños

Akuaries.

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1.

Me levanté como cada día sobre la una y media de la mañana, me lavé, comí algo y antes de salir de casa me paré delante de la foto de un hombre mayor haciéndome la cruz sobre el pecho, la foto de un hombre viudo que en su momento se apiadó de mí y me adoptó enseñándome todo lo que sabía de la mar y de la pesca, un hombre que me trató con cariño y respeto, dejándome en herencia aquella pequeña casa y una barca con la que podía ganarme la vida diariamente.

Salí de casa encajando la puerta, delante encima de la arena accioné la palanca para que la barquita se deslizara hasta dentro del agua, solté el cable y me subí poniendo el motor en marcha saliendo del puerto natural con el típico, “tut”, “tut”, “tut”, del sonido del motor, me alejé unas millas de la costa y tiré la red con la barca en marcha, cuando se acabó la red anclé el barco y esperé estirado ver el amanecer como cada día, pensando lo que había sido mi vida hasta entonces.

Nunca supe quienes fueron mis padres biológicos, me pasé la infancia de orfanato en orfanato hasta que llegué al del pueblo, uno muy antiguo que actualmente ya no existe, cuando acababan las clases nos dejaban salir a pasear, en aquel momento era un pueblecito muy pequeño y no teníamos muchos sitios donde ir, a mí siempre me había entusiasmado el mar y podía estar mirándolo durante horas.

Un día paseando por un rinconcito de una playa me encontré con unas personas que trabajaban en sus barcas y sus redes, me senté en una roca a mirarlos un rato y me pasé toda la tarde, la siguiente volví otra vez al mismo sitio, después de una semana sabía que en la primera barca trabajaba un hombre un poco mayor solo, en la segunda una pareja también de cierta edad con un hombre más joven, me conocía a toda la gente de las seis barcas que estaban paradas en la arena de aquella playa, el señor de la primera barca que siempre estaba solo un día se fijo en mí, creo que vio raro que un chico de mi edad estuviera cada tarde mirando el mar y como trabajaban en la arena solo y aburrido.

Me ofreció si quería ayudarle, supongo que le daba pena verme tan solo, a partir de aquel día salía de clase con la ilusión de llegar a la playa y que aquel señor me enseñara cosas de la barca y de la pesca, mientras le ayudaba en cuatro cosas, pasó un tiempo y yo era uno más de la playa, todos me conocían y me llamaban por mi nombre, Yul, nunca supe realmente quien me puso ese nombre y porqué, a mí y a todos siempre nos pareció raro, pero era el que constaba en mi ficha y así me llamaban, la señora mayor de la barca vecina un día le comentó a Juan, el señor a quien ayudaba, que el orfanato lo iban a cerrar y que se quedaría sin ayudante, cuando les oí hablar me puse a llorar pensando que me llevarían a otro sitio y no podría estar más con mis nuevos amigos, entonces empezaron a hablar sobre si él me podría adoptar y cómo hacerlo, el caso es que Juan se molestó en informarse y poco después era oficialmente su hijo.

Creo que sobrábamos niños en el orfanato y no le pusieron muchas pegas, uno menos para alimentar, en la playa todos se alegraron y el día que se hizo oficial que Juan era mi padre hicieron una modesta fiesta, yo era el crio más feliz del mundo y escuché por primera vez algo que me siguió siempre, la vecina mayor se acercó a Juan con un vaso de vino en la mano, me miró y le dijo, “Además de trabajador este chico es muy guapo Juan”.

Fui a la escuela del pueblo haciendo amigos nuevos, a mi padre le encantaba ir conmigo a todos sitios, las señoras me acariciaban el pelo moreno y rizado, me miraban a los ojos verdes claros que tengo acabando con la coletilla, “Juan, que hijo más guapo te has buscado”, yo realmente no fui consciente hasta tener cierta edad, saliendo con mis amigos en verano para ligar con las turistas, ellos siempre me ponían a mí por delante para que me acercara y hablara con ellas, para después juntarnos todos.

Mi padre había muerto no hacía mucho tiempo y yo sobre los veinte años me quedé solo. Comí algo más y sobre las ocho y media recogí las redes sacando unos cuantos peces grandes, algunos pequeños y cuatro langostas, lo suficiente para sacar algún dinero ese día, vendí el pescado en la lonja del pueblo y las langostas a un restaurante que me las pagaba bien dependiendo del peso, compré algunas cosas para comer y paré en la taberna de pescadores a tomar un par de cervezas con algunos compañeros, llegué a casa y dormí un rato más, comí y por la tarde extendí la red en la playa para repasarla y coser algún roto que siempre aparecía.

Estaba sentado en la arena trabajando en ellas, cuando apareció como novedad del día una señora de cierta edad rubia con ojos claros, con un vestido blanco y un cinturón y zapatos a juego, pensé que por la edad que debía tener se mantenía muy guapa y con muy buen tipo, me observó durante un rato desde unos cinco metros disimulando mirando el mar, precisamente en la misma roca que me senté yo muchos años atrás para mirar a la gente trabajar en la playa, yo estaba sin camiseta, me levantaba, estiraba con fuerza de la red para recolocarla y volvía sentarme para seguir cosiendo, estaba concentrado en mi trabajo y se me puso al lado, pudiendo observar que llevaba colgada del hombro una cámara de fotos bastante grande.

SEÑORA: Hola, me llamo Julia, perdona que te moleste, pero cuando acabes con tú trabajo, ¿me dejarías que te hiciera unas cuantas fotos?, si quieres te puedo pagar alguna cosa.

Me levanté mirándole a los ojos extendiendo mi mano para saludarla.

YO: Hola me llamo Yul, me queda muy poco para acabar, si se espera no me importa que me haga algunas fotos, sin cobrar nada por supuesto, solo me gustaría verlas después y que me regalara alguna.

Cogió la cámara y empezó a hacerme algunas fotos mientras trabajaba sentado, más cerca, más lejos, se agachaba enseñándome las bragas blancas un par de veces, haciendo que mi polla se moviera un poco dentro de la ropa, cuando acabé me hizo posar al lado de la barca, encima, haciendo fuerza con la manivela que servía para sacarla del agua, en varias posiciones, estuvo un buen rato, cuando acabó me dijo que había alquilado una casa conocida en el pueblo y que me pasara un poco más tarde para ver las fotos.

Merendé, me duché, me puse unas bermudas y una camiseta limpia con unas chancletas y me fui a ver mis fotos, llegué a la puerta del jardín llamando al timbre, Julia salió alegre saludándome con dos besos, me agarró por el brazo y me acompañó dentro. Tenía un portátil abierto conectado a la tele, donde había una imagen en blanco y negro de mis pectorales para arriba con la cabeza un poco girada, la miré con curiosidad porque no parecía yo, se veía mi pelo rizado moreno, mis ojos claros y la piel bronceada, pero el conjunto de la foto tenía mucho atractivo, ¿cómo pudo hacer aquella foto?, yo no recordaba haber posado de aquella manera, pasó la foto y salió otra estando yo de pie, tensando todo mi cuerpo arrastrando la red, se podía apreciar la musculatura tensa y yo no podía creer que el de la foto fuera yo, fue pasando varias con el mismo efecto sobre mí, llegó una de un primer plano de la cara en color, donde mis ojos verdes claros resaltaban mucho en contraste con la piel bronceada, ella giró la cabeza y me miró bien de arriba abajo.

JULIA: ¿Te gustan?

YO: Estoy intentando asimilarlo, no parece que sea yo el de las fotos.

JULIA (riendo): Te aseguro que eres tú y estás muy guapo, ¿te importa si te hago algunas más aquí en casa, “diferentes”?

YO: ¿Qué quieres decir con “diferentes”?

JULIA: Con poca ropa, pero solo si tú quieres, no te quiero forzar a nada que tú no quieras hacer.

Me quité la ropa y me quedé en pelotas delante de ella con la polla colgando, me miró sonriendo de abajo a arriba.

JULIA: Va a costar un poco fotografiarte sin que se te vea esa polla.

Me acompañó a una zona donde había improvisado una especie de estudio, con varios focos y una tela por el suelo, me hizo posar en varias posiciones, siempre con la polla escondida por alguna pierna o brazo que se ponía por el medio, no paraba de disparar la cámara, me hacía sonreír, estar serio, finalmente me dijo que ya estaba, se dirigió al ordenador sentándose delante enchufando la cámara para descargar las fotos, yo me acerqué y apoyé el culo en la mesa dejándole la polla a muy poca distancia, ella acabó con las fotos.

Apoyó la espalda en el respaldo de la silla mirándome todo el cuerpo sonriendo, se giró y me cogió la polla pajeándomela despacio, esperó que creciera un poco, se agachó y se la metió en la boca chupando la punta, poco a poco se la fue metiendo más adentro hasta casi el final haciéndome gemir un poco, se levantó, me cogió la mano y me acompañó hasta su habitación estirándome en la cama, se quitó el cinturón, los zapatos, el vestido, no llevaba sujetador y sus tetas se aguantaban tersas, pensé que las debía de tener operadas, se bajó las bragas dejándome a la vista un coño con muy poco pelo y muy recortado, me miró excitada y se arrodilló en la cama, volviéndose a meter la polla en la boca cogiéndola con una mano, chupando y succionando de arriba abajo subiéndome un placer intenso, dejándomela totalmente empalmada, separó la cabeza sin dejar de hacerme una paja lenta mirándosela comprobando su tamaño.

La cogí por los hombros estirándola a ella, metí la cabeza en medio de sus muslos chupándolos, subiendo poco a poco hasta contactar con su chumino, dándole un par de lametazos alrededor sacándole los primeros gemidos con su mano en mi cabeza, jugando con mis rizos, con dos dedos se lo abrí metiendo la lengua en medio, recorriéndole todo el chichi lamiéndoselo, empezando a gemir más fuerte, se la metí en el agujero dando vueltas dejándolo bien mojado, me incorporé apoyando las manos en la cama acercándole el pepino para metérselo, ella lo cogió excitada con la mano dirigiéndolo rápidamente a su agujero, la metí poco a poco hasta el fondo, ella cerraba los ojos dejando ir varios gemidos seguidos, me subió las piernas alrededor de mi cintura marcándome el ritmo gritando cada vez más fuerte.

Se giró poniéndome a mí debajo, se subió encima metiéndosela cogiendo un ritmo alto de movimientos de sus caderas adelante atrás arriba abajo, aumentando la excitación por momentos, corriéndose a gritos moviendo todo el cuerpo, me miró a los ojos, me cogió la polla y se la metió en la boca chupando y succionando, de una manera tan bestia que me hizo correr en un momento tragándose todo lo que pudo, sin poder evitar que saliera semen entre sus labios y mi polla cayendo sobre mis huevos gordos, levantó la cabeza con la boca mojada sin dejar de pajear mi polla, le salían las últimas gotas por la punta teniéndome gritando de gusto, volvió a metérsela en la boca  limpiándomela de semen tragándoselo.

Julia (riendo): Eres muy bueno cabrón, vístete y vete, nos veremos dentro de un par de días.

Me fui para mí casa contento y relajado, hacía bastante tiempo que estaba sobreviviendo a base de pajas, pensé que si se quedaba unos cuantos días me desfogaría sexualmente. Sobre todo en verano, con el pueblo lleno de turistas me habían salido algunas aventuras folladoras, pero en otoño como estábamos ya no era tan normal, cené algo ligero para levantarme de madrugada y volver a iniciar otra jornada de trabajo.

2.

A los tres días estaba liado con mis redes en la playa y la vi aparecer sonriendo, me saludó con dos besos y un abrazo.

JULIA: Podemos hablar en algún lugar más discreto.

La invité a entrar en casa y nos sentamos en un pequeño sofá, me miró riendo, me abalancé para besarla y ella me paró apoyando una mano en mi pecho.

JULIA: Espera, espera, fiera, que quiero hablar antes contigo hombre. Tengo una agencia que trabaja para varias revistas de moda, he enseñado tus fotos a varios agentes y se han vuelto locos de lo que han visto.

La miraba con cara de tonto sin entender muy bien lo que me estaba diciendo.

JULIA: Lo que te quiero decir Yul, es que me gustaría que vinieras conmigo un día o dos a la ciudad, hacerte unas cuantas fotos más y presentarte algunas personas que podrían impulsar tú carrera.

YO: A ver, a ver, si no salgo a pescar cada noche no gano dinero, si no gano dinero no como, y me podrías decir por favor de qué coño de carrera me estás hablando, que yo las únicas carreras que hago es recorriendo la red de pescar arriba y abajo.

JULIA (riendo): Perdona que no me exprese bien, tú chaval, tienes un don para posar, eres guapo a rabiar y tienes un cuerpazo, puedo conseguir que seas un modelo de puta madre, que te ganes la vida sin tener que madrugar tanto para ganarte cuatro perras para vivir al día, me entiendes ahora, por los días que vas a perder no te preocupes, te los pagaremos.

Me miró a los ojos y puso su mano sobre la polla cogiéndola, empezando a moverla, me besó, yo la agarré por la cintura, tocándole con la otra mano una teta acariciándosela, me quitó la camiseta y me desabrochó el pantalón, agarrándome la polla por dentro del calzoncillo, le quité la blusa y el sujetador metiéndome un pezón en la boca chupándoselo suavemente, ella gimió, se puso de pie quitándose la falda y bajándose las bragas, estiró de mis pantalones y calzoncillos para quitármelos, se arrodilló y se metió la polla en la boca chupándomela hasta dejarla tiesa del todo.

Volvió a levantarse poniéndome el chocho en la boca, para que le pasara la lengua por todos lados dejándoselo bien mojado, gimió varia veces y se sentó encima de mi ciruelo metiéndosela hasta el fondo cerrando los ojos, empezó lentamente, pero en nada de tiempo estaba saltando y moviéndose de una manera encima de mí que hacía crujir el viejo sofá, pensaba que lo íbamos a romper, se empezó a correr gritando sin parar de mover la cabeza, cuando acabó me miró a los ojos con excitación, me salí de debajo levantándole el culo dejándola a cuatro patas sobre el sofá apoyando las manos en el respaldo, le apunté y le metí de golpe toda la polla, haciéndole dar un grito girando la cabeza, aumente poco a poco el ritmo, paraba y le lamía el agujero del coño haciéndola gemir, se la volvía a meter a buen ritmo, pasando los gemidos a gritos, hasta corrernos dándole el cuerpo unos espasmos terribles, que hacían que el sofá volviera a crujir dejándole el chichi lleno de semen, al sacarla le cayeron por las piernas varios chorros de liquido espeso blanco, ella jadeaba con la cabeza apoyada en el respaldo, fui al baño a coger una toalla y le limpié las piernas y el coño, se levantó besándome los labios.

JULIA: Vístete que vamos a comprarte algo de ropa para que mañana estés presentable, vamos a pasar el resto del día en mi casa, dormirás conmigo y mañana iremos juntos a la ciudad.

Quise decirle algo pero ella me tapó la boca con la mano haciéndome callar.

JULIA: Haz lo que te digo que no te arrepentirás fiera.   

Me llevó hasta un pueblo más grande que no estaba lejos, me compró unos pantalones demasiado modernos para mi gusto, con una especie de sudadera fina con capucha y unos zapatos, cenamos algo por allí y volvimos a su casa, entramos y sacó de un cajón un sobre.

JULIA: Toma, esto es para ti.

Lo abrí y miré dentro, había dinero.

YO: Pero Julia, aquí hay más dinero del que puedo ganar en una semana pescando.

JULIA: Es para compensarte los días que no puedas pescar, más alguna dieta y el trabajo que tengas que hacer.

YO: ¿Voy a trabajar?

JULIA: Claro, ya te he dicho que te vamos a hacer más fotos.

YO: A vale, a eso le llamas tú trabajar.

Me miró con una cara como si yo fuera idiota, soltó una carcajada y me invitó a tomar una copa antes de dormir, nos metimos en la misma cama los dos en pelotas. Me despertó temprano al día siguiente, me dijo que me duchara, desayunamos y me llevo a la ciudad, hizo una parada y me metió en un sitio donde me dijeron que me desnudara y me pusiera un albornoz, salí, me estiraron en una camilla y no me dejaron un puto pelo de cuello para abajo, me hicieron un tratamiento en la cara y las manos, me la dejaron finas como no las había visto en mi vida, para rematar me cortaron un poco el pelo y me lo arreglaron, cuando salí me encontré de nuevo con Julia que me repasó por todas partes.

JULIA: Perfecto, ya estás preparado para el siguiente paso.

Yo me dejaba guiar sin saber de qué iba todo aquello, con lo que me había pagado no me importaba una mierda, después fuimos a otro sitio, nos abrió la puerta una chica más joven que Julia, se saludaron con dos besos, me la presentó, se llamaba Ana y me miraba de abajo arriba.

JULIA: Aquí lo tienes, ¿qué te parece?

ANA: Este cabrón es más guapo que en las fotos, ¿de dónde coño lo has sacado Julia?

JULIA: A ti te lo voy a decir.

Rieron y me llevaron hasta un estudio de fotografía, Ana me daba indicaciones de lo que quería que hiciera, yo las seguía mientras ella no paraba de hacer fotos. Julia se despidió diciéndome que ya vendría a buscarme cuando acabara, y se fue, Ana me pidió que me quitara la ropa detrás de un biombo y me pusiera un albornoz, salí y ella había preparado unos cajones grandes apilados, me dijo que me quitara el albornoz y que apoyara el culo en un cajón, disparó la cámara varias  veces, después que apoyara las manos detrás mirando para arriba, volvió a tirar unas cuantas fotos más.

ANA: Yul guapo, sube un poco más la pierna izquierda, o va a salir la polla en las fotos y no nos interesa.

Hice lo que me pedía y ella siguió a lo suyo, sonó el timbre de la puerta, me pidió que me tapara y entró con una chica guapísima muy delgada.

Ana: Te presento a Bea que será tu compañera de fotos.

La chica se puso detrás de otro biombo y salió con otro albornoz puesto, Ana me dijo que me quitara el mío y me pusiera medio estirado apoyado en los codos, Bea se quedó en pelotas, la ostia como estaba de buena, se acercó y se puso a mi lado como le dijo Ana, con una pierna en medio de las mías y apoyando su cuerpo sobre mi pecho, notando sus tetas apretándome, noté que la polla empezaba a despertarse y pensé que aquello no iba a acabar muy bien, Ana nos volvió a cambiar de posición, de tal manera que para que no se me viera la polla Bea se enganchaba a mi cuerpo tocándomela con un muslo, su cara estaba a cuatro dedos de la mía, mirándome a los ojos, notaba su respiración mirándole aquellos ojos tan bonitos, me empecé a empalmar sin poder evitarlo, Bea salió tranquilamente de encima y se dirigió a Ana.

BEA: Ana, que tiene la polla grande y para hacer esta posición tengo que tocársela con la pierna, al chaval se le está poniendo tiesa.

Ana me cogió de la mano y me llevó a otra habitación.

YO: Lo siento Ana, es que yo no estoy acostumbrado a esto.

ANA: No te preocupes, es normal las primeras veces.

Yo respiré intentando relajarme, Ana me cogió la polla, se agachó y se la metió en la boca, me quedé parado, me pegó una mamada increíble, acabando succionándome el capullo mientras me pajeaba corriéndome, no paró hasta que me saco la última gota. Me dijo que entrara en un baño a lavarme mientras ella se lavaba la boca, salimos los dos y volvimos con Bea a la posición anterior totalmente relajado pudiendo hacer todas las fotos que quiso.

La última posición, pasándole los brazos por delante a Bea, apretando mi cuerpo al suyo aplastando mi polla contra su culo, estuvo a punto de volver a despertármela, pero Ana acabó rápido con las fotos y nos dijo que ya habíamos acabado. Nos vestimos, Bea me dejó una tarjeta con su número por si la quería llamar para salir algún día, pensé que el viaje a la ciudad estaba siendo provechoso, al poco llegó Julia, habló un rato con Ana y nos fuimos, mientras conducía hasta su oficina.

JULIA: Me ha dicho Ana que te ha tenido que relajar para acabar las fotos.

YO: Es normal relajar a la gente así en tu mundo.

JULIA: Que va hombre, lo que pasa es que ha aprovechado y te la ha comido por que se moría de ganas de hacerlo.

Soltó una carcajada y llegamos a su oficina, metió el coche en una plaza de parking que tenía su nombre, cogimos el ascensor y salimos en una planta muy alta toda de cristal, caminábamos por un pasillo que todo el mundo la saludaba y me miraba a mí con curiosidad, algunas chicas cuchicheaban entre ellas riendo, llegamos a su despacho y me hizo sentar.

JULIA: Está a punto de llegar uno de los mejores representantes de modelos, si lo ve claro podrás dejar la barca un tiempo para ganar mucho dinero Yul, tú y yo claro, una comisión me la llevo yo por encontrarte, todo eso que has visto hay fuera cuando hemos entrado, es la expectación que has creado con las cuatro fotos que te hice en la playa.

YO: ¿Qué tengo que hacer yo?, me estoy poniendo nervioso.

JULIA: Tú no hagas nada, si te pregunta algo habla con educación y ya está.

Llegó el tipo aquel, bien vestido y haciendo muy buena olor, lo saludó con dos besos y yo me levanté para darle la mano, él me la retuvo con fuerza mirándome a los ojos, yo no dejé de apretar la mía sin apartarle la mirada.

REPRESENTANTE: Julia, me gusta lo que veo, es un tío fuerte y con principios.

Pensé que igual más tarde le preguntaría cuales eran aquellos principios, porque que yo supiera no tenía muchos, pero en fin, entramos a otra sala con una mesa larga con varias personas más, Julia me las presentó, hasta llegar a una chica rubia con ojos azules que se parecía mucho a ella y era una preciosidad.

JULIA: Esta es mi hija Miriam, trabaja conmigo llevando modelos y otros temas.

La miré a los ojos estirando la mano para estrechársela.

MIRIAM (seria): Es un placer.

Se dio la vuelta y me dejó con la mano en el aire como un tonto, nos sentamos y Julia pasó por una pantalla las fotos que me había hecho Ana aquella misma mañana, mientras todos se las iban mirando, a mí se me iba la vista a su hija que era guapísima, ella me miraba de tanto en tanto apartando la mirada rápidamente, acabó la sesión y todos empezaron a hablar, de que si la campaña de no sé quien, la tienda no sé cuantos, Julia le pidió la opinión al representante, se la miró poniéndose de pie.

REPRESENTANTE: Julia, empieza a preparar papeles, esta misma tarde voy a empezar a buscar trabajo para esta joya, es un diamante en bruto que nos puede ir muy bien con él.

Yo lo único con lo que me quedé es con lo de “bruto”, que de eso lo era un rato, se fueron todos menos Julia y su hija.

JULIA: Miriam, ¿qué opinas?

MIRIAM: Que tenemos que mejorarlo, hay que hacerle unas buenas rutinas de pesas en el gimnasio, alimentarlo bien para que coja musculatura y ya veremos si progresa.

Se giró y se fue sin mirarme a la cara la cabrona.

JULIA: ¿Tienes problemas para quedarte un tiempo con nosotros?, te pagaré, no te preocupes que no perderás dinero por dejar de pescar. 

Le dije que de acuerdo, me estaba divirtiendo todo aquello, más tarde, después de comer pasamos por un centro comercial, me compró más ropa porque solo llevaba lo puesto, llegamos a su casa en las afueras, era una casa grande con vistas a la ciudad, con una piscina espectacular, me llevó a una habitación para que dejara las cosas y me dijo que allí podía dormir, hizo varias llamadas mientras yo miraba por la casa y me invitó a una copa.

JULIA: Mañana por la mañana vendrá una chica que estará todo el día contigo diciéndote lo que tienes que hacer, te llevará al gimnasio para presentarte a tú entrenador personal, te enseñará la ciudad para que te familiarices con ella, comerás lo que ella te diga y te dejará en casa por la tarde, ahora ven conmigo.

Me llevó a su habitación que era más grande que toda mi casa en la playa, me quedé mirando por un ventanal que tenía unas vistas increíbles de la ciudad, ella desapareció un momento y volvió totalmente desnuda, me cogió la mano acercándonos a la cama, me quitó la ropa dejándome en pelota picada, me besó jugando con mis labios a la vez que me cogía la polla acariciándola, yo le pasaba las manos por la cintura subiéndolas por la espalda, nos estiramos en la cama haciéndonos una paja mutuamente, notaba en mis dedos que jugaban con su coño que se estaba mojando por momentos, me metí en medio de sus piernas, ella se apuntó la polla en el agujero del chichi, metiéndosela con un poco de ayuda de mis caderas que empujaron, sacó la mano y me la puso en la cara besándome, sacando la lengua para encontrarse con la mía, follábamos despacio, yo se la metía hasta el fondo y se la sacaba hasta la punta, lento pero sin pausas, ella gemía cada vez más fuerte, abrió más las piernas para que pudiera profundizar un poco más y me colocó las manos en el culo apretándolo, cuando estábamos a punto de corrernos me metió un dedo follándomelo, se corrió pegando unos buenos gritos y me hizo correr a mi acompañándola hasta llenarle el chocho de semen, me pegó un golpecito en el culo y se salió de debajo de mí.

JULIA: Vete a duchar a tú habitación, y baja que cenaremos en un rato.

Cerré la puerta de su habitación desnudo, con la ropa en las manos para llegar a la mía, en aquel momento apareció por las escaleras Miriam, me miró como el que mira una mierda en medio de la calle y siguió caminando por el pasillo.

MIRIAM: ¡Puta de mierda!

Me pareció que la relación madre e hija no era precisamente muy buena, me duché, me puse algo cómodo para estar por la casa y bajé al salón, Miriam estaba sentada en un sillón mirando al exterior, me acerqué.

YO: Hola, puedo sentarme aquí.

Señalándole otro sillón que había a su lado.

MIRIAM: Haz lo que quieras, ¿ya estás bien follado y relajado?

Me dijo sin mirarme a la cara.

YO: ¿Te molesta que tú madre esté con alguien?

MIRIAM: Con alguien no, me molesta que este con todos, menuda guarra está hecha.

Intenté cambiar de conversación y ser amable.

YO: ¿Y tú?, estás con alguien, ¿tienes novio?

MIRIAM (enfadada): Sí, estoy prometida a un chico, ¿pero a ti qué coño te importa?

Me miró por primera vez a los ojos.

MIRIAM: ¿O es que también te gustaría follarme?

La seguí mirando a los ojos sorprendido por la respuesta, ella me aguantó un momento la mirada bajándola como avergonzada y se levantó, en ese momento llegó su madre.

JULIA: ¿De qué estabais hablando?

MIRIAM: De lo que tendrá que hacer mañana en el gimnasio.

YO: Y de lo bonitas que son estás vistas.

Cenamos los tres y no tardamos mucho en irnos a dormir.

3.

Al día siguiente entró Julia en la habitación, prepárate con la ropa deportiva que te van a venir a buscar, estate atento y no te duermas, yo me voy, nos vemos por la tarde, me dijo. Desayuné y al poco abrió la puerta una chica morena guapa con buen tipo.

Chica: Hola Yul, soy Clara, la nutricionista que te voy hacer hoy de acompañante.

Salimos y subimos a su coche, me acompañó al gimnasio presentándome a Jon, un monitor que estaba fuerte como el vinagre, me ayudó a hacer varios ejercicios de pesas y me enseñó la rutina que tenía que hacer cada día, cuando acabé me dolía todo el cuerpo, yo de deporte la verdad es que no había hecho casi nada. Después de la ducha me esperaba Clara para darme una vuelta por el centro de la ciudad, para que me ubicara por si algún día tenía que ir a la oficina de Julia, me llevó a comer el menú que ella tenía preparado.

CLARA: Necesitas comer muchas proteínas, para recuperarte del esfuerzo y hacer crecer el musculo, en pocos días empezarás sesiones más duras para acelerar el proceso.

YO: ¿Mañana también me vendrás a buscar para acompañarme todo el día?

Le dije mirándola a los ojos, ella me miró fijamente moviéndolos nerviosa.

Clara (voz nerviosa): Claro, estos primeros días será mejor que no vayas solo.

Yo (sonriendo): Gracias, es que me gusta tú compañía.

Se quedó mirándome sin decir nada con la boca un poco abierta, de golpe reaccionó, cerró la boca y disimuló cambiando la conversación, más tarde me dejó en casa y se despidió un poco nerviosa hasta el día siguiente, a mí me entraba la risa floja cuando las chicas se comportaban así conmigo, entré y después de dejar la ropa usada en el gimnasio para lavar me cambié. Me puse a escuchar música en el salón con los cascos de mi móvil, sentado en el sillón que estaba sentada Miriam la noche anterior esperando que llegara alguien, al rato se abrió la puerta y entro Miriam acompañada de un chico bien parecido, me levanté para saludarles, ella puso mala cara pero nos presentó.

MIRIAM: Este es Jorge mi prometido, y este es Yul el último capricho de mi madre.

Nos estrechamos la mano cordialmente.

JORGE: No seas tan dura con tú madre mujer.

YO: Me voy a mi habitación y os dejo con más intimidad.

MIRIAM: No, no hace falta.

JORGE: Tranquilo, puedes seguir haciendo lo que hacías que nosotros no te vamos a molestar.

Me senté de nuevo siguiendo con la música y ellos se sentaron en el sofá hablando y riendo, no se tocaban, no se besaban, no se abrazaban, yo me los miraba disimulando, pensaba que si yo tuviera la oportunidad de estar con una persona como Miriam, no me la pararía de follar nunca, de abrazarla o de estar en contacto con ella, que relación más rara tenían aquellos dos, al rato él se despidió saludándome con la mano y se fue, Miriam subió las escaleras sin mirarme, seguía siendo una mierda en la calle para ella, al poco bajó cambiada con una camiseta larga por encima de las rodillas que le transparentaban las bragas, me puse cachondo al momento, cogió una manzana y se sentó en el sofá lejos de mí, ya veía que acercarme a ella iba a ser imposible, me concentré en la música hasta que llego Julia y cenamos, hablamos de cómo había ido el día con Miriam a su puta bola como si no estuviera con nosotros.

Al día siguiente me volvió a pasar a buscar Clara, cuando llegó la saludé con dos besos y la puse muy nerviosa, me acompañó al gimnasio, me pegó otra paliza de pesas el cabrón de Jon que me dejó baldado, dimos otra vuelta con Clara y fuimos a comer juntos de nuevo, ella me miraba a los ojos y me apartaba la vista avergonzada rápidamente.

YO: Y tú Clara, ¿tienes novio o marido?

CLARA (nerviosa): Sí, tengo novio desde hace tiempo pero…

YO: ¿Pero?

CLARA (dudando): Pero no es tan guapo como tú.

Se puso roja, yo la miré bebiendo agua, dejé el vaso mirándole a los ojos.

YO: No creo que eso sea lo más importante ¿no?, hay otras cosas, si tú eres feliz con él no creo que tengas de preocuparte.

CLARA: Sí, feliz me hace mucho, es una persona muy atenta y nos queremos mucho.

YO: Ves, eso está muy bien, yo te aseguro que de atento no lo soy nada, llevo tanto tiempo viviendo solo que no se si sabría compartir con otra persona.

Me miró atentamente pensando y seguimos comiendo, cuando me dejó en casa, bajé y cuando aparcó él coche le abrí la puerta para que saliera cerrándola detrás de ella, llegamos hasta la puerta de la casa.

YO: ¿Te gustaría entrar y tomar algo?

Me miró brillándole los ojos y aceptó subiendo y bajando la cabeza, entramos, cerré la puerta, nos miramos y nos enganchamos en un morreo juntando nuestras lenguas durante una eternidad, le cogí la mano y subimos a mi habitación, nos volvimos a besar desnudándonos el uno al otro, yo ya estaba en pelotas y me arrodillé para quitarle los pantalones, le besé el coño metiéndole la nariz para oler sus bragas, ella dio un gemido, se las bajé tirando de ellas hasta quitárselas, le metí la lengua en la rajita dándole unas cuantas vueltas haciéndole gemir con más fuerza, abrió las piernas un poco más, dejándome acceso a su interior, pudiendo llegar a lamerle el agujero metiéndole la lengua un poco, no paraba de gemir ahogadamente aguantándose para no gritar fuerte.

Cuando noté que tenía todo el chichi muy mojado, me levanté, la volví a besar con sabor a su coño y la levanté de la cintura, envolviéndome ella con sus piernas para sujetarse, se la metí poco a poco haciéndole gritar, cuando le llegó al fondo la apoyé contra la ventana, subiendo y bajando las piernas ayudándole con mis manos, para que subiera y bajara con fuerza su cuerpo clavándose en mi polla, empezó a gritar como una loca con sus brazos alrededor de mi cuello, me dolían los brazos, las piernas y todo el cuerpo del puto gimnasio de los cojones, pero mi excitación estaba por encima de esas cosas, caminé con ella enganchada y me estiré de espaldas en la cama, dejándola a ella arriba que se empezó a moverse como un demonio, mientras le acariciaba las tetas sin parar de gritar, acabando por correrse apoyando sus manos en mi pecho saltando sobre mi polla a lo bestia.

Se dejó caer apoyando la cabeza en mi pecho jadeando, me miró a los ojos y me besó delicadamente, la dejé recuperarse un poco y la volví a besar pasándole mi lengua por sus labios, muy despacio, metiéndosela buscando la suya dándole vueltas poco a poco, empezó a dejar ir algún gemido con mi lengua dentro de su boca, pensé que estaba preparada para otro asalto, me salí de debajo suyo y la puse a cuatro patas encima de la cama, le pasé la lengua por el agujero del coño un par de veces haciéndole gritar un poco, le metí la polla muy despacio hasta el fondo, bajó la cabeza tapándose la boca con la almohada ahogando sus gritos, aumente paulatinamente el ritmo metiéndosela y sacándosela del todo, ella cada vez apretaba más la almohada con sus manos gritando más fuerte, aceleré los golpes de caderas todo lo que pude, haciendo que se corriera conmigo a la vez juntando los gritos, quedamos los dos estirados en la cama recuperándonos, estuvimos un ratito, ella se incorporó, me dio un beso en los labios, se vistió y se fue sin decir nada.

Yo me duché, me cambié y bajé a escuchar música, al rato llegó Miriam, ni me saludó subiendo las escaleras, pasaron unos minutos y volvió a bajar cambiada, cogió una manzana de la cocina, me miró con cara de mala ostia mientras se la comía en el sofá lejos de mí, me levanté y fui a donde estaba ella parándome delante.

YO: Oye Miriam, ¿tú tienes algo en contra de mí?, que yo sepa no te he hecho nada para que me mires con esa cara de mala ostia.

MIRIAM (enfadada): He pasado por delante de tú habitación, he tenido que abrir la ventana para que se ventilara del olor a sexo que habéis dejado tú y la guarra con la que debes de haber estado, apártate de mí anda.

Me giré y caminé hacía el sillón.

YO: Si tú eres una amargada que no folla no es culpa de los demás.

Se levantó de golpe y me tiró la manzana dándome en la espalda, caminó hacía las escaleras subiéndolas.

MIRIAM (cabreada como una mona): Ojala se te caiga a trozos la polla de alguna enfermedad que te pegue alguna puta con las que te acuestas cabrón.

Desapareció, recogí la manzana y la tire, limpié con un trozo de papel de cocina el suelo y me puse de nuevo a escuchar mi música, no pasó mucho tiempo llegó Julia.

JULIA: ¿Dónde está Miriam?, tenemos que hablar.

YO: Creo que está en su habitación.

Julia pegó un par de gritos y Miriam bajó con la misma cara que se había ido antes.

JULIA: ¿Qué coño te pasa, que bajas con esa cara, has discutido con el tonto de tu novio?

MIRIAM: No te importa, ¿qué pasa?

JULIA: Que Yul ya tiene su primer trabajo, van a hacerle unas fotos y lo engancharan en postes publicitarios por toda la ciudad, de momento es algo muy local, pero es importante que la gente empiece a conocerle, mañana cuando salga del gimnasio vas a buscarlo y lo llevas al estudio para hacer las fotos.

MIRIAM: ¿Y es necesario que lo lleve yo, no puede ir con Clara?

JULIA: Tú eres mi mano derecha, mis ojos y mis oídos, tienes que ir tú por si hay algún problema, me cambio y bajo a cenar, y tú descansa que mañana tienes que estar al cien por cien.

MIRIAM: No te preocupes que está muy relajado hoy.

Me volvió a fundir con la mirada, cenamos y Julia nos hizo ir a dormir pronto a todos, al día siguiente Clara me paso a buscar y me llevaba al gimnasio.

CLARA: Prométeme que no volverá a pasar lo que pasó ayer.

YO: Te lo prometo, no te preocupes que no volverá a pasar.

Al salir del gimnasio me esperaba Miriam en el coche, me llevó al estudio sin decir ni palabra, me hicieron varias fotos con un producto, descalzo con unos pantalones y desnudo de la parte de arriba, me maquillaron todo el cuerpo, me fotografiaron en diferentes posturas y diferentes expresiones, yo miraba de vez en cuando a Miriam y ella me aguantaba la mirada sonriendo, vino una ayudante del fotógrafo para explicarme algunas cosas de las posiciones, yo le miraba los ojos atentamente escuchando, ella me tocaba el cuerpo posicionándome para las siguientes fotos.

YO: ¿Todas las ayudantes tenéis los ojos tan bonitos?

Ella me miró mordiéndose los labios.

AYUDANTE (gritando): Voy a darle unos retoques para que este perfecto, ahora volvemos.

Me cogió del brazo y me llevó a una habitación vacía que antes me habían maquillado, entró, cerró la puerta y se tiró a mis labios metiéndome mano en el paquete, me desabrochó con urgencia los pantalones sacándome la polla metiéndosela en la boca, me la puso dura a base de chupadas muy fuertes, se giró, apoyó las manos en una mesa y se levantó la falda bajándose las bragas, sacó el culo para que se la metiera, me la cogí haciéndome una paja rápida para mantenerla bien tiesa, me mojé la mano con saliva pasándosela por el coño para lubricarlo, pero me pareció que ya lo estaba de antes, puse la punta en la entrada de su agujero, y la metí bastante rápido, tapándose la boca para no gritar demasiado, follamos muy rápidos para no perder tiempo corriéndonos a la vez.

Ella se limpió con un pañuelo de papel y me dio a mí otro para que me limpiara yo, me dio unos retoques de maquillaje, un beso en los labios y salimos de nuevo para acabar las fotos, Miriam nos miró con mala cara, cosa normal porqué siempre hacía mala cara conmigo, así que tampoco le hice mucho caso, cuando acabó la sesión me duché y nos fuimos en el coche.

YO: ¿Qué te ha parecido la sesión?

MIRIAM (sería): Que eres un puto novato tío, no tienes ni puta idea de posar, en cuatro días volverás allí de donde mierda te encontrara mi madre.

YO: Pues me ha parecido ver que me sonreías.

MIRIAM: ¿A ti imbécil?, ya te gustaría.

Me callé y no dije nada más que ya veía que no estaba el horno para bollos, me dejó en casa y se marchó, me cambié y me puse en mi sillón, pasó un rato y llegaron otra vez Miriam con su novio, los saludé con la mano sin moverme y me quedé en el mismo sitio observando, disimulando para ver lo que hacían aquel par, hablaban y reían como el día anterior, pero en algún momento Miriam le cogía del cuello para besarlo mirándome, él le daba un beso rápido siguiendo con lo suyo, vaya calamar que está hecho este tío pensaba yo, si estuviera en su lugar haría rato que la tendría en la cama sin dejar de besarla con pasión, no esa mierda de besos que le estaba dando él, estuvieron un rato y él se marchó, ella lo acompañó a la puerta, entró y sin mirarme subió las escaleras, yo pensaba, ¿pero estos no follan nunca?, que relación más rara tienen.

Pasaron unos días, cuando llegó Julia por la tarde yo estaba sentado y Miriam en la cocina, vino hasta el sillón que siempre me sentaba dándome un sobre.

JULIA (riendo): Toma Yul, tú primer sueldo.

Abrí el sobre y me puse de pie de un salto.

YO: Te debes de haber equivocado, aquí hay mucho dinero.

JULIA: No, está correcto, es tú parte por el trabajo, voy a redactar un contrato con las comisiones de tú representante y las mías, para que tengamos todos las cosas bien claras.

MIRIAM (cachondeándose): Mucho dinero dice, que desgraciado, mamá, ¿cómo puedes buscarle trabajo a este mediocre?

JULIA: Pues los clientes están muy contentos, les han encantado las fotos, mañana o pasado empezarás a verte por la ciudad campeón.

Me acerqué a Julia hablándole flojo al oído.

YO: Si quieres que lo celebremos, esta noche puedo pasar por tú habitación.

JULIA (riendo): Tranquilo fiera, descansa y dale fuerte al gimnasio que es tu trabajo, si quieres ir algún sitio se lo dices a Miriam para que te lleve.

MIRIAM (cabreada): ¿Yo tengo que hacer de canguro de este idiota?, por favor mamá.

JULIA: Es tú responsabilidad, te gusta cobrar a final de mes ¿no?, pues gánate el sueldo coño.

Unos días más tarde se podían ver un montón de carteles por la ciudad con mi foto, al final de la sesión del gimnasio, Clara me dijo que era el último día que comeríamos juntos, que ya conocía los menús para poder hacerlo yo solo, dimos una vuelta comimos y me llevó a casa.

YO: ¿Por qué no entras y tomamos algo para despedirnos?

CLARA: No me pidas eso, ya sabes que tengo novio y no quiero volver a repetir lo del otro día.

YO: Solo quiero que tomemos algo, hablemos un rato y ya está, ya quedamos en no volver a repetirlo.

La convencí, entramos, preparé un poco de vodka con zumo de naranja, así parecía que era más sano, nos sentamos en los sillones y estuvimos hablando un buen rato, hasta acabar las bebidas.

CLARA: Bueno, creo que ya hemos hablado suficiente, mejor me voy.

Se levantó, yo me levanté para acompañarla a la puerta, nos miramos a los ojos y ella me cogió la cara con sus dos manos enganchando sus labios a los míos, abriendo la boca metiéndome la lengua dentro, empecé a desabrocharle la camisa, levantándole el sujetador acariciándole las tetas, ella me desabrochó el pantalón bajándomelo junto con los calzoncillos, me empujó para que me volviera a sentar, se tiró por mi polla, metiéndosela en la boca chupando con una fuerza que me la puso a mil en un momento, siguió succionando haciendo que casi me corriese, la levanté subiéndole la falda, bajándole las bragas de un tirón, sacó un pie y le quedaron enganchadas en el otro.

Subió un pie encima del reposabrazos y me metí debajo de la falda buscándole el coño, lamiéndolo como un loco por todos lados, le metí la lengua dentro del agujero, ella no paraba de gemir muy excitada, me apartó la cabeza y se subió la falda para sentarse encima de mí buscándome la polla con la mano, para orientarla y dejarse caer metiéndosela hasta el fondo, me miró abriendo mucho los ojos y pegó un grito, movió sus caderas follándome a un ritmo muy fuerte, que me tenía al límite esperando que ella se corriera para poder hacerlo yo, paró de golpe levantando la cabeza, abriendo la boca cogiendo aire para mirarme a los ojos y empezar con un orgasmo, dejando ir el aire de sus pulmones gritando, que hizo que me corriera acompañándola gritando con ella sin parar, se dejó caer encima de mí recuperándose, le pasé el brazo por la espalda abrazándola.

Estuvimos así un ratito, se levantó poniéndose la mano en el chocho para que no le cayera nada, cogí un pañuelo de papel que tenía en el bolsillo y ella se pudo limpiar, en aquel momento se abría la puerta de la entrada, me subí rápido los pantalones y ella se metía las bragas por el pie que le faltaba, antes de subírselas apareció Miriam mirándonos sorprendida.

4.

Clara acabó de ponerse bien las bragas y se bajó la falda, me dio un beso rápido en los labios y se fue pasando por el lado de Miriam con la cabeza baja sin decir nada, cerrando la puerta detrás de ella, Miriam me miraba con cara de mala leche, como siempre.

MIRIAM: Que cojones tienes tío y que guarro eres, no pienso sentarme en ese sillón en mi puta vida, y con Clara, ¿tenéis algo o solo te la has tirado aprovechándote de ella?

YO: Te prometo que ha sido ella la que me ha tirado a mí.

Dio media vuelta caminando.

MIRIAM: Sí, pobrecito que es una víctima, gilipollas, dúchate que hueles a sexo cabrón.

YO: Miriam.

MIRIAM: ¿Qué?

YO: Que mañana tengo que estar en el gimnasio a las diez, ¿podrías acompañarme y hacer algo también tú?

MIRIAM: Ya lo sé capullo, la agenda te la llevo yo, a ver si espabilas que tengo muy poco trabajo contigo.

Cenando los tres juntos, Julia me dijo que me iba a salir más trabajo y tenía que regularizar mi situación, firmé algunos documentos de la seguridad social y cosas así, nos fuimos a dormir.

Estaba esperando a Miriam para ir al gimnasio y bajó con una bolsa colgada al hombro, la miré y sonreí de ver que me había hecho caso y haría algo en el gimnasio conmigo.

MIRIAM: No me mires así o vas solo al gym.

Empecé con mis rutinas de pesas, entró Miriam, con unas mallas y una camiseta de licra ajustada al cuerpo, escuchando música por los cascos del móvil, marcaba un tipazo con unas tetas de infarto, con lo guapa que era, aquella media melena rubia con los ojos azules, me dejaron con la boca abierta y cara de idiota, ella se dio cuenta, se le escapó una sonrisilla queriéndola disimular, al llegar a la cinta de correr se agachó a tocarse una zapatilla, se le notaba el tanga debajo de las mallas, se me salieron los ojos de las orbitas, se puso encima de la cinta comenzando a caminar, me miró, y me levantó una ceja la cabrona cachondeándose de mí.

No le pude quitar la vista de encima en toda la sesión, corriendo y sudando con el movimiento del pelo  estaba preciosa, en aquel momento me di cuenta que me estaba enamorando de aquella chica, me puse nervioso de pensarlo, ella acabó de correr y se puso a estirar, mirándola casi tienen que llamar a una ambulancia para darme oxigeno. Se acercó para decirme que se iba a duchar y que me esperaría en la cafetería, yo le miraba a los ojos, ella sonrió y apartó la vista bajando la cabeza, cuando se marchó pude concentrarme un poco en mis ejercicios.

En la cafetería me tomé más tranquilo un zumo con ella y me explicó los próximos pasos.

MIRIAM: Vamos a ir a abrirte una cuenta corriente en un banco, luego tendrías que comprarte más ropa, vas siempre vestido igual y a partir de ahora tendrás que dar una mejor imagen, después iremos a comer y volveremos a casa.

Dijo muy profesional, sin mirarme a la cara.

YO: Ya tengo una cuenta en un banco del pueblo, ¿no sirve esa?

MIRIAM: La abrirás en un banco que tenemos contactos, cuando ganes más dinero tendrás que invertirlo bien, ellos saben lo que hacen.

YO: ¿Cuándo gane más dinero?

MIRIAM: Sí, la semana que viene nos vamos unos días de viaje, empiezas otra campaña y espero que no la cagues porque esta es importante.

A mí cuando me hablaban de trabajo y campañas se me escapaba la risa, aquello era un juego, no podía entender que me pudiera ganar la vida de esa manera. Abrimos la cuenta, después me llevó a una tienda a comprarme ropa, yo me la miraba, pero no veía nada que fuera conmigo, estaba acostumbrado a vestir muy normal, un vaquero con una camisa normalita y listo, allí toda la ropa me parecía muy rara, fui al lado de Miriam que hablaba con una chica de la tienda.

YO: Por favor, me podéis ayudar a escoger algo, es que estoy muy perdido.

LA CHICA (mirando a Miriam): Que guapo que es por favor.

MIRIAM: Tiene tanto de guapo como de poca cabeza nena.

Me fueron pasando prendas al probador, yo me las ponía enseñándoselas a Miriam que daba el veredicto final, salí de allí con unas cuantas bolsas y menos dinero en el bolsillo.

YO: ¿Era necesario gastarse tanto dinero en ropa y zapatos?

Me miró a la cara mientras estábamos parados con el coche en un semáforo.

MIRIAM: ¿Tú, realmente no eres consciente de donde te vas a meter, verdad?

YO: ¿Qué quieres decir?, solo me hacéis algunas fotos y me pagáis por eso.

MIRIAM: Lo ves como no llegas y eres muy tonto, te voy a llevar a comer a un sitio a ver si te das cuenta, pero luego no te vengas arriba y te creas más de lo que eres.

Me llevó a un centro comercial muy grande, en el parking había un panel publicitario enorme con una foto mía, caminábamos y la gente me miraba con curiosidad, me metió en un bufet que antes de entrar había un palafón de publicidad con otra foto mía. Nos sentamos a comer, no tardó mucho en llegar un grupito de chicas para pedirme si podían hacerse una foto conmigo, yo miraba alucinado a Miriam y ella reía, a partir de aquel momento fue como dar el pistoletazo de salida, casi no me dejaron comer, gente que quería que le firmara algo, hacerse una foto o darme un beso, yo alucinaba pepinillos, nos fuimos de allí con un grupo de chicas que nos iba siguiendo, cuando subimos al coche y nos fuimos para casa respiré profundo.

YO: ¿Qué ha sido eso Miriam?

MIRIAM: Qué dentro de poco tiempo no podrás ir donde te dé la gana, las tías se te van a bajar las bragas delante de ti.

YO: A, si es así tampoco está tan mal.

Me lanzó una mirada de mala leche y siguió conduciendo seria, no dije nada porque ya me di cuenta que algo no le había gustado. Llegamos a casa, me dijo que tomara el sol, que estaba perdiendo el bronceado desde que no pescaba, me lo dijo con cierto recochineo, yo me fui a la piscina, puse una hamaca orientada al sol y me quedé en pelotas estirándome, ella salió, se sentó a mi lado mirándome por “todas” partes.

MIRIAM: ¿Tienes que tomarlo desnudo?

YO: Es como lo he hecho siempre en la barca, si quieres algún día te puedo dar una vuelta por algunas calas muy bonitas, ¿por qué no te estiras y tomas el sol conmigo?

MIRIAM: Ya, en pelotas también, ¿no?

YO: ¿Si quieres?

MIRIAM: Por cierto, el gimnasio te está sentando bien, estás más fuerte.

Se fue para adentro, cuando estaba a punto de entrar.

YO: Y tú cada día más buena cabrona.

MIRIAM: ¿Qué has dicho?

Giré la cabeza y la miré.

YO: Que estás muy guapa.

Se sonrojó y se  metió para adentro con prisas.

La semana siguiente viajamos en avión a una ciudad muy grande, para hacer algunas fotos y rodar un anuncio, de un perfume junto a una modelo conocida, se tuvieron que repetir un montón de veces las tomas del anuncio, era muy diferente a ponerme para que me hicieran unas fotos y no daba ni una. Miriam no se separaba de mí en ningún momento, un día cuando acabamos el trabajo estábamos comiendo, se acercó la modelo con la que había hecho las fotos.

MODELO: Estoy en este mismo hotel, si quieres nos vemos más tarde.

Se fue, Miriam me miró con cara de mala ostia sonrojada, le pregunté que le pasaba y disimuló, nos fuimos a las habitaciones y me estiré un rato a descansar, llamaron a la puerta, la abrí y era Miriam, entró, dio una vuelta nerviosa por la habitación, se giró, me miró enfadada.

MIRIAM: ¿Te la vas a follar?

Me levanté de la cama de un salto.

YO: ¿A quién, de que me hablas?

MIRIAM (cabreada): No disimules, a la modelo de los cojon…

Le puse la mano en la nuca y acerqué sus labios a los míos besándola, se apartó rápido.

MIRIAM: ¿Qué coño haces?, que tengo novio imbécil, te puedes ir con esa si quieres, ¿qué te has creído?

Yo la miraba levantando las cejas sonriendo, ella acabó de hablar, me miró a los ojos y se tiró encima de mí, cayendo los dos en la cama, ella encima, besándome con una pasión que no lo había hecho antes ninguna chica, se quitaba precipitadamente su camisa y mi camiseta, volviéndome a besar muy excitada.

Le di la vuelta, me puse yo encima, le miré los ojos y nos volvimos a besar más tranquilamente, saboreándonos los labios, le desabroché el sujetador bajando mi lengua a sus tetas, lamiéndolas por todos lados, acabando con el pezón dejándoselo duro y sensible, ella empezó a gemir, le desabroché el pantalón quitándoselo con los calcetines y los zapatos, la dejé en tanga, estaba para comérsela, me quité toda la ropa de la parte de abajo y nos volvimos a besar, le acariciaba las caderas, pasando a su cintura siguiendo la línea del tanga.

Me cogió la polla dando un suspiro, le metí la mano dentro del tanga, notando su vello púbico bien recortado, ella empezaba a hacerme una paja lentamente, que hizo que me creciera la polla al instante, bajé el cuerpo soltándome la polla de su mano, le puse la lengua encima del tanga, bajando al chichi recorriéndolo despacio por encima presionando, gemía tímidamente, le quité el tanga, viéndole un coño rubio precioso, al que le metí la lengua por arriba y se lo fui lamiendo, hasta llegar al agujero del culo, volviendo a subir y bajar varias veces, ahora ya gemía sin timidez, con su mano en mi cabeza abriendo las piernas todo lo que podía.

Me dio la vuelta apoyando mi espalda en la cama, se incorporó cogiéndome la polla, se la metió en la boca empezando a chupar, cada vez más profundamente hasta casi el final, no entendía como se podía meter tanta polla en aquella boquita, estaba encantado, subió su boca poco a poco succionando, lo repitió varias veces, yo pensaba que me moría del placer moviendo todo mi cuerpo gimiendo sin parar, se subió encima de mí, besándome con sabor a mi polla, a la vez que me la agarraba y se la dirigía al agujero del chichi metiéndosela despacio, se sentó y se la acabó de meter hasta el fondo soltando un suspiro.

Me miraba muy excitada, empezando a moverse suavemente, le acariciaba las tetas pasándole un dedo por encima del pezón, notando lo duro que los tenía, echó el cuerpo un poco hacía delante, aumentando el ritmo dejándome las tetas delante de la cara, me metí el pezón en la boca chupándolo y succionándolo con suavidad, empezó a gritar moviéndose cada vez más rápido, llegando a un orgasmo tremendo.

Le di la vuelta sin sacársela y seguí follando lentamente, ella mantenía la excitación volviendo a gritar suavemente, mirándome a los ojos, acariciándome el pelo jugando con mis rizos, fui aumentando el ritmo, ella gritaba más fuerte, aceleré más y se volvió a correr abrazándome muy fuerte por el cuello, sin dejarla descansar le di la vuelta dejándola a cuatro patas, volví a metérsela despacio, sin parar de meter y sacar lentamente, pasó la mano por abajo cogiéndome los huevos amasándolos suavemente, me fue subiendo un calor por el cuerpo, aumentando la fuerza en cada penetración que me hacía gritar, cada vez más, siguiendo los gritos de ella, llegando a la máxima velocidad que podía mover mis caderas, el calor me quemó el cerebro, corriéndonos los dos a la vez gritando como locos, nos dejamos caer, pasándome ella un brazo por encima apoyando su cabeza en mi pecho, que subía y bajaba con la respiración recuperándome.

MIRIAM (voz cansada): Madre mía que polvo, que polvo.

Estuvimos un rato en aquella posición.

MIRIAM: Esto ha sido un error, no debió de pasar, yo estoy comprometida, será mejor que vuelva a mi habitación.

YO: Puede que sea un error, pero por favor, quédate conmigo un poco más.

Me miró a los ojos y volvió poner su cabeza en mi pecho, le pasé un brazo por la espalda y estuvimos abrazados un buen rato más, se levantó de la cama seria.

MIRIAM: Sera mejor que me marche.

YO: ¿Me dejarás las bragas?, para hacerme pajas oliéndolas cuando este solo.

MIRIAM: Que cerdo eres tío.

YO: Es broma, me gusta tomarte el pelo, quédate esta noche conmigo por favor.

Giró la cabeza de lado a lado seria, se puso la camisa, cogió su ropa y salió, entrando en su habitación que estaba al lado, me duché y me estiré en la cama con la toalla enrollada en la cintura, pensando en lo enamorado que estaba, si me lo hubiera pedido habría hecho cualquier cosa por ella, al rato llamaron a la puerta.

La abrí, me encontré con ella en camisón y bragas, me miró a los ojos, entró y me abrazó muy fuerte pasando sus brazos por mi cuello, yo pasé mis brazos por su espalda apretándola, la cogí en brazos llevándola a la cama, metiéndola dentro tapándola, di la vuelta, me quité la toalla de la cintura y me metí en la cama con ella, nos miramos de lado, pasando cada uno el brazo por encima del otro, le iba a decir lo enamorado que estaba y me puso un dedo en la boca besándome, no me dejó hablar, nos besamos durante mucho tiempo, jugando con nuestros labios, rozándonos las lenguas, volviendo a jugar con los labios, nos fuimos excitando poco a poco, girando nuestros cuerpos, estando cada vez más encima de ella, subí una mano lentamente y le empecé a acariciar una teta, gimió muy flojito mirándome a los ojos.

MIRIAM: ¿Me vas a follar otra vez?

YO: ¿Tú quieres que te folle?

Levantó y bajó la cabeza sin dejar de mirarme los ojos, le metí la mano por dentro de las bragas comprobando que estaba muy mojada, se las bajé y me estiré en medio de sus piernas, nos besábamos de nuevo, lentamente, sintiendo el contacto de su cuerpo, levantó las pierna flexionándolas, apoyando sus talones en la cama, poco a poco fui acercando la punta de mi polla ya tiesa desde hacía rato a su coño, metiéndole la punta, dejó ir un suspiro dentro de mi boca mientras la besaba, bajé hasta una teta chupándole el pezón, subiéndole el camisón a la vez que la penetraba, poco a poco más profundamente llegando al final, volvía a gemir, nos besábamos de nuevo follando muy lentamente, cambiaba a besarle el cuello, el lóbulo de la oreja, volvía al cuello, a los labios, nos mirábamos a los ojos con intensidad, y acabamos corriéndonos a la vez en otro orgasmo intenso, seguí encima sin sacársela mirándola, pude ver por primera vez que me miraba con cariño acariciándome la cara. Dormimos juntos aquella noche sin acordarnos de cenar, por la mañana nos despertamos abrazados, ella salió de la cama.

MIRIAM: Nos vemos abajo desayunando.

Se fue, me levanté y vi en el suelo sus bragas que se las había dejado, las cogí poniéndomelas en la nariz oliendo su coño, me empezaba a poner cachondo otra vez, las guardé en la maleta y me preparé para encontrarme con ella en el desayuno.

MIRIAM: Supongo que no hace falta que te diga que de lo que ha pasado no le digas nada a nadie, o te mato. Hoy es el último día de trabajo, esta tarde cogemos un vuelo  de vuelta.

Llegamos a casa y me fui a duchar sentándome en mi sillón a escuchar música, ella bajó, cogió la manzana de rigor y se sentó lejos como siempre, comiéndosela mirándome de tanto en tanto de reojo, llamaron a la puerta, era su novio, se dieron un piquito de bienvenida y se sentaron a hablar, yo me levanté y me fui para mi habitación pasando por su lado despidiéndome, me miró seria, llegué a mi habitación, me estiré en la cama apoyando la espalda en el cabecero, pensando en el lio que me estaba metiendo, me dolía verla con su novio, y eso que por suerte no se tocaban ni se besaban como lo haría una pareja normal, al rato llamaron a la puerta, le dije que “adelante”, la abrió ella mirándome con una sonrisa guasona.

MIRIAM: ¿Estás bien?, me ha parecido que no te gustaba verme con mi novio.

YO: ¿Puedes sentarte un momento aquí conmigo?

MIRIAM: Y una mierda, no pienso entrar a tú habitación.

YO: Por favor, es solo para hablar contigo.

Me miró desconfiando, pero dio un pasito, se paró, después otro, y acabó llegando al lado de la cama.

MIRIAM: ¿Qué quieres?

YO: Que te sientes aquí conmigo.

Dándole unos golpecitos a la cama a mi lado.

MIRIAM: No.

YO: Por favor, te juro que no te voy a hacer nada.

Se sentó, primero mirándome sin fiarse, acabó subiendo las piernas y apoyando la espalda junto a mí.

Giré el cuerpo y la mire.

YO: ¿Te lo pasas bien haciéndome sufrir?, viéndome triste.

MIRIAM (sonriendo): No se dé que me hablas.

YO (enfadándome): Lo sabes perfectamente, después de lo que pasó estos días, tienes los cojones de sentarte con tú novio y refregármelo por la cara.

MIRIAM: Ya sabías cuando me obligaste a hacer aquello que tenía novio, ahora no se dé que te quejas.

YO: ¿Qué te obligué?, tú estás mal de la cabeza criatura, no me extraña que salgas con ese novio que tienes.

MIRIAM: ¿Qué tienes en contra de él?, es mucho mejor que tú en muchas cosas.

Nos íbamos acelerando con la conversación y cada vez estábamos hablando más cerca.

YO: Que es un pescado, un pescado hervido de lo soso que es, si fuera yo tú novio te estaría follando todo el día, y ese ni te toca.

MIRIAM: Ya te gustaría a ti ser mi novio capullo.

YO: Para que me trates como una mierda, no gracias.

No había acabado la última frase que se enganchó en mis labios con los suyos, poniéndome la mano en la cara besándome con pasión, le miré los ojos y los tenía encendidos, no sé si de rabia o de pasión, nos volvimos a besar colocándome encima suyo, ella abrió las piernas para que pudiera colocarme mejor, le puse mi paquete encima del chichi apretándolo, nos besamos de nuevo con pasión desenfrenada, gimió dentro de mi boca, nos desnudamos lo más rápidos que pudimos, volví a estírame encima de ella, con otro beso largo, mientras me cogía la polla y se la colocaba en el agujero del coño, se la metí poco a poco llegando al fondo dando un grito, me miró fijamente a los ojos.

MIRIAM: Fóllame cabrón, fóllame de una puta vez.

Me apoyé con una mano en la cama, con la otra la cogí de la nuca besándola, mientras se la metía de nuevo un poco más fuerte, soltó un grito, la volví a meter duro, otro grito más fuerte, aumentaba el ritmo sacándola y metiéndola cada vez con más fuerza gritando más ella, hasta acabar totalmente desenfrenado, dando unos fuertes golpes con mi cuerpo contra el suyo corriéndonos como locos, nos quedamos quietos, ella se levantó recogiendo su ropa.

MIRIAM: Estarás contento, te has vuelto a aprovechar de mí.

YO: Dentro de aquel cajón hay una cosa tuya.

Me miró, abrió el cajón y sacó las bragas que se dejó en mi habitación en el hotel.

MIRIAM: ¿Esto qué coño es?

YO: Te las dejaste en mi habitación del hotel.

MIRIAM: Y seguro que te has hecho unas cuantas pajas oliéndolas pedazo de guarro.

YO: Sí, pero ya han perdido tu olor y no me interesa tenerlas, ¿las puedes cambiar por las que llevabas ahora?

MIRIAM: Vete a la mierda cerdo.

Se fue enfadada, si yo tenía un lio en la cabeza, me parece que ella lo tenía peor todavía.

Nos encontramos en la cena con Julia con las caras digamos un poco raras.

JULIA: Ya te hemos ingresado tu beneficio del último trabajo.

MIRIAM: No entiendo cómo le pagáis al mierda este.

JULIA (riendo): ¿Se puede saber qué coño os pasa a vosotros dos?

YO: Que está enfadada porque le he dicho que su novio es un soso, es como un pescado hervido.

JULIA: Cariño, en eso le doy la razón a Yul.

MIRIAM: Pero qué coño os pasa con mi novio, es cosa mía, ¿o no podré decidir con quién quiero estar?

JULIA: Es verdad lo que dice Yul es un, un…

YO: Pescado hervido.

JULIA: Eso, pescado hervido, seguro que ni te toca el chocho, por eso vas con la cara de mala ostia todo el día nena, a ti lo que te hace falta es una buena polla y un tío que sepa usarla coño.

Miriam se levantó de golpe de la mesa mirándonos enfadada de cojones.

MIRIAM: Os podéis ir los dos a la mierda un rato, machistas, que sois unos machistas, me voy a dormir, que os den por culo.

JULIA: Cariño, no te enfades porque te digamos la verdad.

Me miró y yo le daba la razón moviendo la cabeza.

5.

Al día siguiente miré en la cuenta corriente el ingreso de Julia y volví alucinar, no me podía creer que me pagaran tanto por pasármelo tan bien, Miriam se retrasaba, fui a llamar a la puerta de su habitación por si se había dormido, no se oía ningún ruido y abrí la puerta despacio, estaba encima de la cama sentada en pijama mirando por la ventana, me acerqué y me senté a su lado.

YO: ¿Te pasa algo cariño?

Me miró triste.

MIRIAM: No me llames cariño, no soy tú cariño, voy a decirle a mi madre que no puedo seguir llevándote la agenda, no quiero estar cerca de ti.

YO: Por favor Miriam no hagas eso, yo te necesito, hacemos un buen equipo.

Empezó a llorar apoyando la cabeza en mi hombro.

MIRIAM: Lo siento no puedo seguir.

YO: Pero ¿porqué?, si todo va bien, yo estoy muy a gusto trabajando contigo, por favor, levántate y vamos al gimnasio juntos como cada día.

MIRIAM: No, no quiero seguir con esto.

YO: Esta bien, dame una oportunidad, un último día, si mañana quieres seguir dejándolo, lo dejas, ¿vale?

Me miró a los ojos muy triste y aceptó, fuimos al gimnasio, no la miré ni un momento, le hablaba lo justo, sin bromas, todo serio, fuimos a comer a un sitio discreto, llegamos a casa y ella subió a su habitación, yo me cambie de ropa y me fui a la piscina a tomar el sol en pelotas, esperaba que ella bajara y no lo hizo, pero la pillé por el reflejo de un cristal de la piscina, estaba mirando desde su habitación, después de un par de horas me senté en el salón, ella bajó y se sentó a mi lado, estuvimos mucho rato sin decir nada cada uno a lo suyo.

MIRIAM: ¿No piensas decirme nada?

YO: No quiero que te sientas mal por algo que pueda decirte, prefiero callar y seguir trabajando contigo, si me tengo que aguantar sin hablar lo haré, pero por favor sigue llevándome la agenda.

MIRIAM: De acuerdo, lo haré, pero si me tocas los cojones te envío a la mierda.

YO: No te los tocaré, te lo prometo, ¿hoy no viene a verte tú novio?

MIRIAM: No, hoy no viene, le he enviado un mensaje que hoy no estoy de humor.

YO: Lo siento si es por mi culpa.

MIRIAM: No es tu culpa, es culpa mía.

Se levantó y se fue otra vez, me puse los cascos y escuché mi música preferida, nos vimos a la hora de cenar, yo no hice un puto comentario de nada, al acabar de cenar.

JULIA: Parece que hoy estáis más tranquilos, tengo noticias, en dos semanas tendréis que ir al Caribe a hacer unas fotos y un video de bañadores.

MIRIAM: No creo que pueda mamá, puede ir cualquier otro de la agencia.

JULIA: ¿Otro?, y si es otra hay algún problema.

Miriam dudo un momento.

MIRIAM: Puede ir quien sea.

Se levantó de la mesa y se marchó, Julia me miró.

JULIA: ¿Pero qué le pasa a esta niña últimamente?

YO: Déjame que hable con ella, vale.

Pasaron los días y yo me seguí comportando igual, casi sin hablarle para no importunarla, cuando se fueron acercando las fechas del viaje, un día bajamos del coche para ir a comer a un restaurante que íbamos bastante, en la puerta había tres chicas que me pidieron unas fotos y me dieron unos besos en la cara, al sentarnos en la mesa a Miriam le había cambiado la cara, se le notaba muy enfadada.

YO: Perdona si te ha molestado algo.

MIRIAM: ¿Qué me va a molestar?, ¿que a cualquier chica de la calle le des dos besos y a mí ni me hables?

YO: Joder Miriam, no me lo puedo creer, te vas a enfadar por eso, lo hago para que estés tranquila, pero si quieres que te salude cada mañana con dos besos lo haré, y si quieres que te hable también.

MIRIAM (riendo): Sí, quiero que lo hagas.

YO: Vale, pues hablo, ven conmigo al Caribe por favor.

MIRIAM: Joder, si lo sé no te digo que me hables, no puedo Yul, sabes que si vamos pasará algo que luego me arrepentiré de haber hecho.

YO: Te prometo que no pasará nada, haré mi vida, no te molestaré para nada que no sea de trabajo mientras este posando o grabando.

MIRIAM: Me lo puedes prometer como quieras, pero después soy yo quien no puede aguantarse y te ataco haciéndote caer.

YO: Si lo intentas te rechazaré.

Me miró sonriendo, no se creía lo que le estaba diciendo.

MIRIAM: ¿Me rechazarías?

YO: Si me lo pides a partir de ahora lo haré siempre.

Ella me sonrió, comimos y nos fuimos a casa, estuvo toda la tarde sentada a mi lado con una camiseta que le llegaba muy cortita y unas bragas que me enseñaba cada dos por tres, me estaba poniendo enfermo, pero me aguanté porque sabía que la muy cabrona me estaba provocando, pasé la prueba y al día siguiente me confirmó que vendría conmigo de viaje.

Llegamos al Caribe a un hotel de ensueño, con una playa paradisiaca, nos presentaron a todo el equipo y al día siguiente empezamos a trabajar, nuestra relación era correcta hasta la última noche que hicieron una fiesta de despedida, después de cenar fuimos a tomar unas copas, estábamos juntos y uno de los productores quiso hablar con Miriam apartándola con un grupo de personas, yo me quedé un momento solo, pero se puso a mi lado una de las modelos que también salieron en el anuncio, hablándome muy animadamente, pasamos un rato hablando y riendo muy agradable, sonó una música lenta y romántica y le dije de bailar un rato, Miriam me miraba desde la otra punta del salón, cada vez con más cara de mala ostia, cuando nos juntamos para bailar yo le pasaba una mano por la espalda, de los ojos de Miriam salían rayos, ella se pegó bastante a mi cuello, para hablarme y preguntarme si quería acompañarla a la habitación, en esos momentos Miriam se despedía de la compañía que tenía, lanzándome otra mirada asesina marchándose caminando rápido, me disculpé con aquella modelo guapísima, quedándome con las ganas de meterme en la cama con ella corriendo detrás de Miriam, cuando la alcanzaba estaba a punto de llegar a su habitación, se metió rápidamente cerrando la puerta, llamé varias veces pidiéndole que me abriera, no quería pero al fin accedió y me la abrió.

YO: ¿Pero qué te ha pasado?

MIRIAM: No te vas con esa a follártela, te lo estaba poniendo a huevo.

Yo estaba en la puerta sin acabar de entrar.

YO: No quiero follarme a nadie si tú no estás bien.

MIRIAM: Vamos hombre, si no te controlara te las follarías a todas, si te follaste hasta a mi madre.

Me pareció que Miriam estaba desvariando mucho, le di las buenas noches y me metí en mi habitación, me cambié poniéndome algo más cómodo, una camiseta con un pantalón corto y me estiré en la cama, al poco rato llamaron a la puerta, pensé que debía ser Miriam y que si se me tiraba encima le tendría que decir que no, vamos que me tenía que ir del Caribe con un dolor de huevos de una manera o de otra, después de estar viendo durante cinco días unos cuerpazos increíbles, incluido el de Miriam tomando el sol a mi lado, me tenía que volver sin hacerme una triste paja, abrí la puerta y estaba ella con una botella de vino y dos copas.

MIRIAM (sonriendo): ¿Hacemos las paces?

Acepté y nos sentamos en una terracita a tomarnos el vino, nos fuimos poniendo contentillos, yo pensaba que eso no iba a facilitar nada aguantarme las ganas de saltarle encima.

MIRIAM: No me puedo creer que te hayas aguantado todos estos días sin hacer nada.

YO: Te lo prometí y así lo he hecho.

MIRIAM: Quiero bailar contigo, igual que hacías con aquella.

YO: Miriam por favor, ¿crees qué es necesario?

Ella ya se había levantado y puesto música, estiró un brazo pidiéndome que me levantara y bailara con ella, la cogí por la cintura con suavidad manteniendo una cierta distancia.

MIRIAM: Con aquella guarra no bailabas tan modosito cabrón.

Se me enganchó al cuerpo poniendo su boca en mi cuello, yo le pasé la mano por la espalda, seguíamos bailando, estaba tan a gusto notando su cuerpo y el contacto de sus labios en mi cuello que nos íbamos estrechando más, me habló con su boca en mi cuello.

MIRIAM: De verdad me rechazarías ahora si te pidiese algo.

YO: Depende de lo que me pidieras.

MIRIAM: Un beso en la mejilla.

Acerqué mis labios a su mejilla y le di un beso manteniéndolos quietos sin moverlos.

MIRIAM: Y si te pido que me abraces muy fuerte.

YO: Por favor Miriam no me martirices más, sabes que te lo prometí y tengo que hacerlo, si no lo hago no volverás a confiar en mí y yo quiero que sigas trabajando conmigo.

Se separó enfadada.

MIRIAM: ¿No me vas a follar aunque te lo pida de rodillas?

YO: Me muero de ganas, pero no puedo hacerlo, y tú lo sabes.

MIRIAM: Pues también sabrás que tienes que hacer todo lo que yo te diga.

YO: Te prometí que no lo haría y no pienso hacerlo.

MIRIAM (gritando): Me cago en tus promesas de mierda.

Me cogió de los cojones apretándolos dejándome doblado.

MIRIAM: Ahora te vas a estirar en la cama y si tú no me quieres follar te follaré yo a ti cabrón.

Le aparté de un golpe la mano de mis huevos.

YO: Escúchame, si quieres hacerlo me parece bien, yo también me muero de ganas porque estoy enamorado de ti como un imbécil, pero luego no me vengas con gilipolladas de arrepentimientos ni pollas, y ahora decide, quieres follar conmigo porque tú también estas enamorada de mí, o prefieres esperar al pescado hervido de tú novio que ni te toca el imbécil.

Me miró con una cara de enamorada que flipé, me acarició la cara y acercó sus labios a los míos.

MIRIAM: Estoy enamorada de ti como una cabrona pero no quiero aceptarlo, me pongo histérica cuando veo a otra tía a tú lado, ¿si estamos enamorados uno del otro te puedes saltar el juramento?

YO: ¿Y con el pescado hervido que hacemos?

MIRIAM: Que se lo coma otra, yo antes de venir contigo ya corté con él.

Nos enganchamos los labios, bajé las manos por debajo de la falda subiéndosela poniéndolas en el culo encima de las bragas, haciendo fuerza y levantándola, ella rodeó mi cintura con sus piernas, sin dejar de besarnos la llevé hasta la cama estirándome encima de ella.

YO: ¿Cómo has podido ser tan cabrona de no decirme nada hasta el último día?, con lo bien que nos lo hubiéramos pasado desde el principio.

Me volvió a besar y me miró brillándole los ojos.

MIRIAM: Por dos motivos, primero, tenía que saber si serías capaz de aguantarte respetándome, y lo has hecho, hasta poniéndome el bikini más pequeño que encontré por casa, y segundo, tenía que saber si realmente estabas enamorado de mí, por fin de una puta vez me lo has dicho.

YO: Tú tampoco me habías dicho nada hasta ahora.

MIRIAM: Si te lo vuelvo a decir me follaras de una vez, estoy enamorada de ti desde hace mucho tiempo, muy enamorada.

La besé de nuevo bajándole la cremallera por detrás del vestido quitándoselo, me quité la camiseta y los pantalones quedando en bolas, le quité los zapatos y las bragas, tirándome sobre sus tetas para comérmelas por los lados, de arriba abajo y centrarme en el pezón, subía a meterle la lengua en la boca juntándola con la suya, volvía a bajar a las tetas, bajé más abajo, me enganché al chocho, empezando a lamer por el vello púbico, bajando lentamente hasta el agujero, ella gemía sin parar levantando las caderas, me volvía loco chupando por todas partes, me hizo girar poniéndose encima, me agarró la polla chupándola metiéndosela en la boca sacándola muy mojada de saliva, me miró a los ojos y se sentó encima de mi metiéndosela de golpe, empezó a moverse muy rápida y fuerte corriéndose más rápido de lo que me esperaba, se dejó caer sobre mi pecho.

MIRIAM: No sabes las ganas que tenía, tener que esperar para saber si te aguantarías o no me ponía cada día más caliente.

La puse de lado en la cama, me coloqué detrás de ella y le saqué un poco el culo para buscarle el chichi, se la metí, ella gritó y yo le aumenté el ritmo poco a poco, hasta corrernos los dos amasándole la tetas, le pasé una mano por encima y la abracé muy fuerte, dormimos juntos. El día siguiente cogimos el vuelo de vuelta, por la noche en casa cenábamos con Julia muy sonrientes.

JULIA: Desde luego a vosotros dos no hay quien os entienda, un día os matáis y otro estáis riendo como tontos, parecéis una pareja de novios.

MIRIAM: Mamá, es que ya somos pareja.

JULIA: ¿Vosotros dos?, pero si no os podíais ni ver.

YO: Mujer tanto tan poco.

JULIA: Y con él, él…

MIRIAM: Pescado hervido.

JULIA: Eso, ¿qué ha pasado con él?

MIRIAM: Ya no está, ahora solo estamos este y yo.

Me cogió la mano y me la beso dejándome cara de tonto.

JULIA: Pues no sabes lo contenta que estoy de que tengas una buena polla con alguien que sepa usarla, espero que os vaya bien, pero no os despistéis en el trabajo o tendré que separaros, en el trabajo claro.

MIRIAM: No te preocupes mamá, vamos a estar más unidos y trabajadores que nunca, de hecho me lo llevo para unirnos un rato en la cama.

Nos metimos en la cama y nos abrazamos para dormir, estábamos cansados del viaje como para ponernos a hacer algo más. A partir de aquel momento los días eran mucho más divertidos, en el gimnasio no parábamos de mirarnos, íbamos a todos los sitios juntos y cuando tocaba trabajar era mucho mejor que antes.

Un día le propuse ir al gimnasio ya cambiados de deporte, para volver a casa a ducharnos.

MIRIAM: ¿Y por qué quieres hacer eso?

YO: Porque estoy hasta los cojones de verte en la cinta corriendo en mallas y top y no poder meterte mano, hoy quiero venir a casa, comerte de arriba abajo y después ducharnos juntos.

Ella reía de la idea y estuvo encantada de hacerlo, llegamos a casa entrando los dos corriendo subiendo las escaleras, entramos en su habitación, nos paramos y nos besamos, me separé un poco y ella se dio una vuelta entera muy despacio, para que pudiera verla bien, las mallas le hacían un culo espectacular, me acerqué y le puse la mano encima del top acariciándole la tetas, le metí la mano por debajo para quitárselo por la cabeza, se las acaricié muy despacio jugando con los pezones, cuando los puse bien duros, me arrodillé y le bajé las mallas y el tanga a la altura de los muslos metiendo la nariz para olerle el tanga, rió diciéndome que era un guarro pero a mí me encantaba su olor, se sentó en el borde de la cama y le quité las zapatillas y calcetines, bajándole las mallas y el tanga sacándoselas por los pies.

Le abrí las piernas y le comí el coño, dando vueltas con la lengua hasta mojárselo, me puse de pie y me desnudé dejándole la polla delante de su cara, me la cogió pajeándola un rato mirándome a los ojos, se la metió en la boca chupándola muy despacio, metiéndosela toda y volviendo a sacarla succionando, me tenía loco de gusto, dejó el capullo dentro succionando y por debajo con la mano me hizo una paja con fuerza y velocidad, antes de poder reaccionar me empecé a correr como un loco dentro de su boca, ella se lo tragó todo y cuando acabó se la volvió a meter hasta el fondo dejándola bien limpia, me miró riendo.

MIRIAM: ¿Te ha gustado cariño?

YO: Me has vuelto loco, ahora me toca a mí.

Me enganché a su chocho estirándola en la cama, lamiéndole muy despacio subiendo y bajando, para quedarme al final dándole vueltas y chupándole el clítoris hasta que se corrió, nos fuimos a duchar juntos, no sé si sería por el contacto con el agua, el jabón, o el de nuestros cuerpos mojados besándonos, pero la polla empezó a cobrar vida de nuevo, los besos se fueron intensificando, las caricias aparecían por cualquier lado y cuando quise darme cuenta, tenía la polla otra vez tiesa como una mala cosa, ella reía tocándomela de nuevo.

MIRIAM: ¿Ya estás otra vez preparado cariño?

YO: Me parece que no estás acostumbrada a demasiado meneo, ¿pero que te hacían criatura?

MIRIAM: Calla tonto, tenemos que solucionar esto que tengo entre manos.

Reía de nuevo con una risa que me enganchaba, nos volvimos a besar acariciándole la cara, bajando al cuello pasando después por las tetas, cogiendo un atajo por la barriga para llegar sin incidencias a los pelos del coño, darles unas cuantas vueltas con un dedo y seguidamente meterlo en el inicio de la rajita, darle vueltas al clítoris bajando despacio hasta el agujero, comprobando que estaba mojado por fuera por el agua y por dentro por sus flujos, Miriam me miraba intensamente a los ojos, nos volvimos a besar enroscando nuestras lenguas, la giré delicadamente apoyándole las manos en la pared de la ducha, ella sacó el culo agachándose un poco, yo me cogí el pepino por la punta metiéndolo por debajo, con un dedo busqué el agujero de su vagina, cuando lo encontré lo aparté para dejar paso a la punta de mi polla que se fue introduciendo suavemente hasta el fondo.

Empezó a mover sus caderas adelante y atrás gimiendo, mientras las mías intentaban seguir su ritmo haciendo las penetraciones más profundas, sus movimientos fueron aumentando de velocidad, sus gritos fueron a la par junto con los míos corriéndonos a la vez, cayéndonos el agua por encima, ahora sí que nos quedamos relajados y con una sonrisa amplia en la cara.

Tomamos desnudos el sol un rato juntos cogidos de la mano, preparamos algo para comer y nos fuimos a la cama a descansar, estaba estirado con su cabeza apoyada en mi pecho y una mano cruzando mi cuerpo, yo le pasaba un brazo por la espalda acariciándola, ella dormía como un ángel y yo pensaba que estaba pasando más horas descansando que en mi puta vida, que hubiera pasado de una vida tan dura como la del pescador, a otra como la que vivía en aquellos momentos no lo había acabado de asimilar, encima ganando más dinero del que me podía haber imaginado nunca, y por si fuera poco tenía por primera vez en mi vida una relación estable con una chica como Miriam que me volvía loco, me sentía el tío con más suerte del mundo.

Poco a poco fue aumentando el trabajo, salíamos bastante de fiestas para estar al día y que me conocieran, mis representantes rechazaban algunos trabajos para no dañar mi imagen, si hubiese sido por mí los habría hecho todos, pero ellos eran los que entendían y confiaba en su opinión, Miriam estaba siempre a mi lado, explicándome los detalles que a mí se me escapaban, recordándome todos los pasos que tenía que ir dando, supimos separar lo que era nuestra relación personal de la laboral llevándolo todo muy bien.

6.

Una noche cenando con Julia, que era el momento que ella aprovechaba para darnos las últimas noticias, la suerte de estar viviendo en su casa y que mi manager más cercano fuera su hija que a la vez era mi pareja sentimental, nos dijo que le habían confirmado una campaña muy importante de una marca internacional, iban a venir de Italia para hacer las fotos, que eran bastantes atrevidas, que no se vería nada pero se tenía que posar desnudo con otra modelo con algunas posiciones con cierto contacto, a Miriam se le pusieron los pelos y las orejas de punta.

MIRIAM: Exactamente, ¿qué posiciones son esas?

JULIA: No te preocupes que no follaran, ella estará estirada encima de él, él encima de ella, en alguna creo que ella le apoya el coño en una pierna pero no mucho más.

MIRIAM: ¿No mucho más?, si solo falta que se la folle a cuatro patas joder.

Se puso de mal humor mirándome celosa, no dijo nada más en toda la noche, cuando nos metimos en la cama.

YO: ¿No estás convencida de que haga este trabajo?

MIRIAM: Lo vas a tener que hacer, si lo han firmado no puedes tirarte para atrás o la liaras muy gorda.

YO: Pero a lo mejor podemos proponerles otra modelo, una con la que me compenetre mejor en las fotos.

Me miró con mala ostia.

MIRIAM: Perdona, ¿pero tú con quien te compenetras tan bien cabroncete?

YO: Contigo.

MIRIAM: Pero que dices loco, yo no he posado nunca, bueno cuando era muy pequeña que mi madre hizo que saliera en un anuncio de niños.

YO: Llama a Ana para pedirle hora en el estudio, nos hacemos unas fotos juntos y haber que tal, si no nos gustan nos las quedamos nosotros como recuerdo y listo.

Nos dieron hora para el día siguiente por la tarde como favor, Julia nos pasó unas explicaciones más o menos de las posturas a fotografiar, en una de ellas estaba yo estirado con ella encima apoyándome el chichi en una pierna estirada encima de mí y teníamos que reír, a Miriam le pedía Ana que riera más natural y a la pobre no le salía, le comenté…

YO: Si tardas mucho en hacerlo tú chichi ara ventosa con mi pierna y no nos podremos ir de aquí.

Empezó a reír como una loca y Ana no paraba de disparar la máquina, luego nos hicimos unas cuantas en diferentes posturas, en otra que estábamos de pie muy juntos y apretados para que no se nos viera nada, tenía que poner cara de excitación y no sabía por dónde empezar, intenté ayudarla…

YO: Cuando lleguemos a casa te voy a bajar las bragas y te voy a comer el coño hasta que te corras dos veces por lo menos.

Se le puso la cara que Ana dio un grito de confirmación de que estaba perfecto y disparaba a discrección su cámara, yo seguía…

YO: Y después te desnudaré y te follaré en todas las posiciones que puedas imaginarte hasta dejarte satisfecha y echa polvo.

Cambiamos posición y Ana disparaba sin parar animándonos, acabamos y miramos las fotos, no estaban nada mal a nuestra vista, le dijimos a Ana que si no servían nos las quedábamos nosotros.

De camino a casa en el coche comentábamos la sesión, ella decía que al principio estaba un poco cortada de fotografiarse desnuda, pero como estaba Ana había podido coger confianza y soltarse, que no entendía cómo podíamos hacer sesiones así delante de tanta gente.

YO: Pues yo creo que has estado muy bien, a mi me has gustado mucho.

MIRIAM: Solo faltaría que no te gustara hacerlo conmigo y de la manera que lo hemos hecho, gracias a ti han salido bien, me costaba mucho hacer las caras que me pedía Ana, suerte que con tus bromas y mentiras has hecho que me salieran de forma natural.

La miré fijamente mientras conducía, ella giró un momento la cabeza para mirarme.

YO: Cariño, no te he dicho ninguna mentir ahí dentro.

Soltó una carcajada y aceleró el coche para llegar pronto a casa, abrimos la puerta y la cerré apoyándola a ella besándola con pasión, me arrodillé y le quité los zapatillas y calcetines, le desabroché el pantalón y se lo quité bajándole las bragas seguidamente para meterle la lengua en medio de los muslos, abrió las piernas facilitándome que pudiera lamerle el chichi por los lados empezando a gemir, al pasarle la lengua por el medio dio un golpe con la mano contra la puerta del placer gimiendo más fuerte, le di varios lengüetazos subiendo y bajando dando ella otro golpe gimiendo más, le puse la lengua en el clítoris, lamiendo y chupando, dando ella golpes sin parar hasta correrse intentando apartarse de mí para que dejara de lamérselo, pero como tenía la puerta detrás no podía, yo no paraba y ella gritaba pasándola de gusto, acabó dándome los golpes en la cabeza para que me apartara, le temblaban las piernas, la cogí en brazos y la subí a la habitación.

MIRIAM: Eres un cabrón, ¿qué me quieres matar de gusto cariño?

YO: Sí.

Le contesté excitado subiendo las escaleras entrando en la habitación, la dejé encima de la cama, me desnudé delante suyo mientras ella se quitaba la ropa que le que quedaba, me hizo estirarme y se colocó encima de mí cogiéndome la polla, empezando una paja muy despacio, mientras ella me puso una rodilla a cada lado de la cara, dejándome su coño encima de la boca, empecé a lamerle el culo despacio, a la vez que ella se metía mi cipote en la boca entero, subiendo lentamente dejándomelo bien mojado, yo seguía jugando con la lengua alrededor de su ojete lubricándolo todo lo que podía, me puso la polla a punto de reventar, se incorporó y movió su culo, de encima de mi cara hasta meterse la polla en el coño, dando un gran suspiro moviéndose muy despacio, echando la cabeza para atrás gimiendo, aumentaba la velocidad de sus movimientos, dejándome un visión preciosa de su culo que acariciaba mientras ella se movía como quería, no tardó mucho en correrse de nuevo gritando muy fuerte, se giró y se estiró a mi lado besándome sin dejar de acariciármela.

MIRIAM: ¿Y tú cariño, no puedes correrte?

Me arrodillé levantándola, dejándola a cuatro patas encima de la cama, le metí la lengua en el culo chupando y lamiendo dejándole el ojete muy mojado, estiró el brazo para atrás, cogiéndome el cipote y se lo dirigió apoyando la punta en su agujerito, sin decir nada apreté un poco y le metí el capullo, hizo un gesto de dolor y la saqué, volvió a acercarla ella y lo volví a intentar, dejando ir un suspiro cuando entro de nuevo, ella misma empujó su culo contra mi polla metiéndosela un poco más, acabé de apretar y se la metí entera, notando su culo contra mi cuerpo, dejando ir un gemido fuerte de la excitación, la saqué lentamente y la metí de nuevo lo más suave que pude, para ir dilatando sin hacerle daño, poco a poco fui aumentando el ritmo volviéndome loco de pasión por ella, me corrí dando golpes contra su cuerpo gritando como un poseído, ella se dejó caer sobre la cama viendo como le salía el semen del agujero resbalándole al chichi.

MIRIAM: ¿Te ha gustado cariño?

YO: Me vuelves loco mi amor.

Nos levantamos y nos fuimos a la ducha, estas cosas de Miriam que hacía sin que me lo esperara era lo que me encantaba de ella, nos tumbamos en la cama abrazados y nos tapamos con la sabana esperando la hora de cenar, al poco rato asomó por la puerta Julia con la ropa de Miriam que se había quedado al lado de la puerta.

JULIA: Creo que esta ropa es vuestra.

La miramos riendo, entró y la dejó encima de una silla, se acercó y le dio un beso a su hija y otro a mí en la frente.

JULIA: Estoy tan feliz de que estéis juntos y viviendo aquí en casa, por cierto las fotos están muy bien, se las he enviado a los italianos para que decidan que quieren hacer. Yo de vosotros abriría la ventana un rato, aquí huele a buen sexo que da gusto.

Más tarde estábamos cenando y sonó el teléfono de Julia.

JULIA (hablando por teléfono): Muy bien, no hay ningún problema…, sí es mi hija, es que son pareja y les hacía ilusión hacerse una sesión juntos…, vale, vale, tranquilos, seguro que lo arreglamos…

Miriam y yo nos mirábamos moviendo la cabeza, pensando en que no les había gustado y Julia nos estaba disculpando, dejó de hablar y colgó, se nos quedó mirando seria, nosotros nos preocupamos por lo que pasaba.

MIRIAM: Lo sentimos mamá si hemos hecho alguna tontería no…

JULIA: Les han encantado las fotos y quieren que hagáis vosotros la campaña sea como sea y cueste lo que cueste, es que sois muy buenos los dos juntos cabrones.

La semana siguiente estábamos con los Italianos para trabajar esta vez los dos juntos, a partir de ahí el trabajo aumentó y no parábamos de viajar, nuestra relación se afianzaba y todo funcionaba como la seda.

Llegó un momento que era difícil hacer vida normal, me esperaban en la entrada del gimnasio para pedirme fotos, en los restaurantes que normalmente frecuentábamos igual, hablamos con Julia, para poder ampliar en el jardín al lado de la piscina, un gimnasio pequeño para poder entrenar en casa y no salir, comíamos en casa siempre y era el lugar donde estábamos tranquilos. Julia montó un gimnasio de puta madre, con una cinta para correr, una bici de cyclin, zona de musculación y una zona de agua con sauna y jacuzzi enorme, estábamos encantados.

Julia nos empezó hablar de un trabajo para una marca, estaban buscando unas imágenes de playa con una barca de pesca, le comenté que podríamos hacerlo en mi pueblo y fuimos los tres a estudiar la posibilidad. Mi barca estaba medio abandonada, me dio una pena terrible verla de aquella manera, les dije que me quedaba para ponerla a punto, arreglarla y pintarla de nuevo porque no la podía ver así, Julia me convenció de que ella enviaría a alguien para hacer el trabajo, que me la dejarían tan bonita como siempre.

Al final hicimos las fotos allí, la barca estaba perfecta y las fotos salieron de puta madre, todos contentos, paseamos con Miriam por el pueblo cuando todo el mundo se había marchado, le presenté a varios amigos y gente conocida, aguanté el pitorreo de los amigos y le enseñé mi casa, que al abrir la puerta me quedé de piedra, había más mierda que en el palo de un gallinero.

MIRIAM: Cariño, porque no te gastas algo de dinero en remodelarla, es muy bonita aquí delante de la playa, podríamos venir a pasar algunos días de tanto en tanto, yo te buscaré un arquitecto y que nos haga un presupuesto.

Como siempre Miriam fue muy eficiente en su trabajo, estuvimos dos semanas por Europa trabajando y al volver quedamos con un arquitecto para remodelar y dejar nueva mi casa de toda la vida, las obras empezaron y fueron avanzando.

Nosotros seguíamos con nuestra vida, haciendo ejercicio cada día y después nos relajábamos en el jacuzzi, uno de esos días al acabar las rutinas de pesas, Miriam me quitó la camiseta para mirarme bien los “progresos” en mi musculatura, me dio un beso en el hombro mirándome a los ojos riendo, después en los pectorales, uno en cada teta mientras tocaba con un dedo comprobando que estaba duro, me besó los abdominales y yo empezaba a respirar más rápidamente, su boquita estaba cada vez más cerca de la zona de peligro, y así fue, me bajó los pantalones y me besó la polla.

MIRIAM: Con esto no haces pesas pero me gusta mucho mantenerla en forma.

Se la metió en la boca chupándola, me la puso en un momento a punto de explotar, le quité el top, las zapatillas, las mallas y el tanga metiéndonos en el jacuzzi besándonos, se sentó fuera con los pies dentro abriendo las piernas, le metí la lengua en el chichi y me volví loco chupándoselo, haciéndole chillar de gusto, me empujó para sacarme la cabeza del coño, se sentó encima de mi dentro del agua, metiéndosela moviéndose como una fiera siguiéndola con mis caderas corriéndonos como salvajes, nos quedamos abrazados con la picha dentro notando como se aflojaba por momentos.

YO: Miriam cariño, ¿cómo podías estar saliendo con aquel chico?, es que cada día lo veo todo más extraño.

MIRIAM: No me gusta recordarlo, antes de él salí con un par de chicos de la agencia que eran muy guapos, pero tan guapos como cabrones que se follaban todo lo que se encontraban por el camino, él era todo lo contrario, supongo que por eso me gustaba.

YO: ¿Y vivían en esta casa como yo?

MIRIAM: No, es la primera vez que mi madre trae a alguien a casa, siempre les había cogido un apartamento para ellos, al principio pensé que te quería para ella y más cuando te pillé saliendo de su habitación, después me di cuenta que te había metido en casa por mí, quería que me enamorara de ti, creo que pensó que con un pueblerino como tú serías diferente.

YO: ¿Pueblerino?

MIRIAM: Sí cariño, eres un pueblerino de la ostia y bruto como tú solo, por eso me gustas tanto.

YO: Y fiel.

MIRIAM: Porque te controlo todo el día niño, si no vete tú a saber, si a la que te dejo solo un momento ya tienes algún moscardón que tengo que sacarte de encima.

En invierno nos salió un trabajo para una ropa de esquí, nos desplazamos a una estación para hacer las fotos en la nieve, la modelo que me hacía de pareja era una chica que conocía Miriam y tenía confianza con ella, estuvieron hablando y riendo sin parar, después del trabajo fuimos a comer juntos, la chica era muy guapa y simpática, ellas hablaban y yo entraba de vez en cuando con algún comentario gracioso.

Por la tarde estábamos en la habitación, estirados en la cama apoyados en el cabecero mirando la tele, a Miriam le llamó esta chica y le dijo que viniera a nuestra habitación, llegó y se sentó al lado de Miriam en la cama siguiendo con sus conversaciones, yo estaba distraído con la tele y de golpe puse atención en la conversación que tenían, hablaban del tiempo que hacía que aquella chica no follaba, Miriam le decía que desde que iba conmigo no le faltaba sexo, que follábamos por todos lados a todas horas, la chica le comentó la suerte que tenía, y de pronto Miriam le dijo si me quería probar, me la miré sorprendido.

YO: Miriam, ¿pero qué dices cariño?

MIRIAM: Le he preguntado si le gustaría follar contigo.

La modelo me miraba riendo.

YO: Y mi opinión no cuenta para nada, además, si tú eres la tía más celosa que he conocido.

MIRIAM: Vamos a hacer un juego, te tapamos los ojos y tú te dejas hacer.

A mí me entraron unos nervios de la ostia, no sabía que decir y no dije nada, ellas se levantaron y sacaron una especie de pañuelo grande haciéndome levantar, me taparon los ojos, las dos reían y yo pensaba que coño le pasaba a mi novia que se comportaba así, me quitaron el jersey y la camiseta dejándome desnudo de la parte de arriba, después hubo un momento de silencio, volvieron a reír y me quitaron la ropa de la parte de abajo, me estiraron en la cama y noté una mano que me cogía la polla y empezaba a hacerme una paja, la conocía bien, era la mano de Miriam, después me besaron unos labios metiéndome la lengua en la boca, también era ella, me soltó la polla y me la cogió otra mano, esta era diferente, por la manera de cogerla y el ritmo de la paja.

Me puse más nervioso de pensar que me estaban sobando las dos, me soltaron el cipote y dejaron de besarme, otros labios se posaron en los míos lamiéndolos, noté la boca de Miriam chupándomela, tenía claro que la chica me estaba morreando, mi novia me la chupaba y succionaba, cambiaron de nuevo las posiciones y noté una succión en mi polla que me hizo pegar un bote, si yo era bruto aquella tía se llevaba la palma, me la chupaba con tanta fuerza que pensaba que me la arrancaba de cuajo, se separaron de mi las dos, en un momento nadie me tocaba y pude recuperar la respiración, entonces noté que alguien se subía encima de mí y se metía mi polla en algún lugar lubricado y caliente, era Miriam, conocía perfectamente su coño y sus movimientos, yo gemía y me acercaron algo que olía a coño, noté un contacto en mi boca y saqué la lengua lamiendo, era el chichi de aquella chica, olía diferente al de mi novia y era diferente, puse las manos aguantándola por el culo, me lo comí de arriba abajo sin parar, oyendo los gemidos de las dos, una me follaba y a la otra le estaba comiendo el coño.

Unos dedos cogieron el pañuelo y me lo quitó, era Miriam que me miraba excitada y con una sonrisa, tenía encima un culo precioso y seguí lamiendo, ellas se besaron y a mí me explotaba la polla, cambiaron de posición, mi chica me dio un beso en los labios con el sabor del chocho de la otra chica y me puso el suyo en la boca, a ella sí que sabía lo que le gustaba y se lo hice haciéndole gritar cada vez más fuerte, la otra chica no paraba de chillar dando botes sobre mi polla, se corrieron las dos estirándose una a cada lado, tendría que haber estado contento de tener a dos mujeres como aquellas a mi lado, pero era la primera vez que lo hacía y una de ellas era mi novia, estaba cortado por la situación, Miriam me hizo levantar, la otra chica se arrodilló delante, mi novia se puso detrás de mí cogiéndome la polla haciéndome una buena paja, excitándome cada vez más, la modelo abrió la boca y Miriam le acercó mi polla, metiéndosela en la boca volviendo las succiones fuertes que me flojearon las piernas, la sacó y se quedó delante con la boca abierta, mi novia me habló al oído acelerando la paja.

MIRIAM: Venga mi amor córrete en su boca.

El movimiento de su mano cada vez más rápido, abrazándome con la otra apoyada sobre mi pecho, me hizo correrme con unos chorros tremendos de semen que le cayeron en la boca, los labios y la cara de aquella chica, Miriam se la volvió a meter en la boca a la modelo que me la chupó hasta abajo, sacándola sin parar de succionar dejándome seco como la mojama, las piernas me flaqueaban y me estiré en la cama para recuperarme, ellas se fueron al baño, cuando salieron la chica se vistió, se despidió de Miriam dándole las gracias y se fue, mi novia se estiró a mi lado en la cama apoyando su cabeza en una mano mirándome.

MIRIAM: ¿Te ha gustado la experiencia cariño?

YO: Si te digo que no, ¿no me vas a creer verdad?, pero no entiendo lo que ha pasado esta tarde.

MIRIAM: Que no voy a dejar que te aburras estando solo conmigo, ya sé como sois los hombres y quiero estar contigo mucho tiempo.

YO: ¿Y tú como sabes si me aburro?, contigo estoy de puta madre y no necesito más.

MIRIAM: Bueno porque a mí también me gusta coño, me pone hacer un trío de vez en cuando, tampoco cada mes, solo cuando me apetece, y hoy era una buena oportunidad, pero si tú no quieres podemos buscar a otra persona y tú te lo miras.

YO: Que cabrona eres, ¿me dejarías a un lado y te follarías a otro tío?

MIRIAM: No tonto, ya hablaremos si lo volvemos a hacer o no, tenías que conocer la experiencia para poder opinar, ahora ya sabes lo que es.

El día siguiente, último de trabajo, salieron las mejores fotos, la complicidad con la modelo fue muy buena y todo el mundo quedó encantado, supongo que comerle el coño y follar nos dio confianza uno con el otro.

Volvimos a casa y seguimos con las rutinas.

7.

Pasó un tiempo y Miriam me dijo que nos habían invitado a una fiesta, que no podíamos faltar porque estarían todas las personas importantes del mundillo, por la noche fuimos con Julia a un local muy grande y lujoso, estaba lleno de gente y eso me agobiaba un poco, comimos algunos canapés para cenar que me dejaron con más hambre que la que tenía, eso sí bebíamos todo lo que queríamos, después de un par de copas de champán estaba contentillo hablando con todo el mundo, Miriam me vigilaba de cerca o de lejos, yo hablaba con una chica que habíamos trabajado juntos en alguna ocasión, vi a Miriam hablar con un chico que tenía pinta de modelo, con no muy buena cara, al poco la cara ya la tenía de mala leche, estaba a punto de ir a por ella para saber que le pasaba cuando se giró y vino en mi dirección, me cogió del brazo y me dijo que nos íbamos, nos estábamos despidiendo de la chica que hablaba conmigo y llegó el modelo que la había seguido.

MODELO (cachondeándose): ¿No me vas a presentar a tú nuevo novio?

MIRIAM: A ti no tengo que presentarte a nadie, lárgate y déjanos en paz.

YO: ¿Se puede saber qué pasa?

MODELO: ¿No te ha hablado de sus ex?

MIRIAM: Cállate cabrón.

YO: Porque no te vas y tenemos la fiesta en paz amigo.

MODELO: ¿No te ha explicado lo que ha aprendido conmigo?

YO: De un gilipollas como tú no hace falta que me explique nada, ya me rio bastante con otras cosas.

El capullo se enfadó y me pegó un puñetazo en la cara, las chicas gritaron, quiso volver a repetirlo, no le di tiempo, le solté un golpe en el estomago doblándolo y lo rematé con otro en la cara que lo dejé KO, para bruto yo, se arremolinó la gente a nuestro alrededor, llegó Julia preguntando qué había pasado y nos sacó de allí a empujones enfadada como una mona, volvíamos en el coche.

JULIA: ¿Es que no os puedo dejar solos sin que la lieis?

MIRIAM: No ha sido culpa nuestra.

JULIA: Claro, siempre es culpa de los demás.

MIRIAM: El ha empezado primero pegándole.

Mientras me miraba y acariciaba la hinchazón de la cara.

JULIA: ¿Cómo?

MIRIAM: El gilipollas quería que lo dejara y volviera con él, lo he enviado a la mierda y se ha cabreado, ha intentado provocarnos y al no conseguirlo le ha pegado, Yul solo se ha defendido él y a mí.

JULIA: Vale, pero por culpa de ese gilipollas verás cómo se le va a poner la cara, tendré que retrasar la sesión prevista para la semana próxima ostia.

Llegamos a casa y Miriam llenó una bolsa con hielo, yo me puse en el sofá y ella se sentó en mi pierna derecha con una pierna a cada lado de la mía, recostándose en mi hombro colocándome el hielo en la cara.

JULIA: Me voy a dormir, nena no había una manera más sencilla de ponerle el hielo en la cara que poniéndote encima de esa manera.

MIRIAM: Déjame mamá que le estoy muy agradecida por defenderme.

JULIA: Hay su príncipe azul, como es el amor.

Julia se fue a dormir y nos quedamos en aquella posición, aguantando el frio del hielo en la cara, empecé a notar un calorcito en la pierna, al fijarme me di cuenta que era el chocho de Miriam.

YO: Cariño, tienes el chichi un poco calentito.

MIRIAM: Me has puesto a cien pegándole a ese gilipollas para defenderme nene, tengo las bragas mojadas.

YO: Si es así, dime a quien tengo que pegarle un par de ostias y se las doy cada día.

Me miró a los ojos riendo y me besó, primero suavemente, después más intensamente y acabó por meterme la lengua para jugar con la mía, la cogí de la cintura y el calor de la pierna aumentaba, ella me cogió la mano y la puso encima del hielo para que lo sujetara, se levantó y se quitó el vestido, no llevaba sujetador, se quitó los pantis y las bragas, me desabrochó el pantalón bajándolo con la ropa interior, me agarró la polla y me pasó la lengua por la punta, bajó por un lado dejándola llena de saliva, me besó los huevos metiéndose uno en la boca chupando ligeramente, volvió a subir por el otro lado, me bajó el prepucio, se metió la punta en la boca chupándola bajando muy lentamente hasta tenerla toda dentro, como me ponía aquello, el hielo se derretía más rápido de lo caliente que me puso, subió despacio apareciendo poco a poco mi polla de nuevo, se levantó y se sentó encima metiéndosela suavemente hasta el fondo, me puso de nuevo la mano encima del hielo para sujetarlo, yo le pasé las manos cogiéndole el culo, ella empezó a subir y bajar gimiendo, aceleraba los movimientos y nuestros gemidos, entonces apareció Julia en camisón enganchándonos de lleno, se metió en la cocina y salió.

JULIA: Niños, que tenéis camas para estar coño.

No le hicimos ni puñetero caso y seguimos con lo nuestro, Miriam aceleraba a un ritmo importante sin dejar de apretar el hielo contra mi cara, nos miramos a los ojos y supimos que nos íbamos a correr al instante, ella empezó a gritar, yo la seguía descargando mi semen dentro de su coño, nos quedamos quietos, con ella encima abrazándome por el cuello con un brazo, con la otra mano seguía aguantando el hielo que ya estaba medio desecho.

YO: Cariño, creo que ya tengo bastante hielo por hoy.

MIRIAM (riendo): ¿Mañana más?

YO: Mañana todo el que tú quieras.

Nos fuimos a la cama y cuando estábamos dentro para dormir.

MIRIAM: ¿Dónde has aprendido a pegar así?

YO: ¿Te ha gustado?, que soy de pueblo cariño, de pequeño si no volvías a casa con unas cuantas ostias encima o no las dabas tú no eras nadie.

Se puso a reír a carcajadas y nos quedamos dormidos. Dos putas semanas me duró el morado en la cara.

Pasó el tiempo y mi casa del pueblo estaba lista, nos fuimos con Miriam a pasar dos semanas de vacaciones, en la planta baja había un garaje para la barca, así no estaba todo el día a la intemperie dándole el sol y la lluvia, arriba la vivienda con una terraza con vistas al mar, y en la última planta una terraza grande donde tomar el sol discretamente. Paseamos con la barca por las calas más bonitas que conocía, follamos como locos esos días, una noche tomando algo después de cenar mirando al mar.

MIRIAM: ¿Te acuerdas de aquella tarde cuando fuimos a hacer las fotos en la nieve?

YO: Claro que me acuerdo.

MIRIAM: ¿Lo repetirías?

YO: ¿Tienes ganas de volver a hacer algo parecido?

MIRIAM: Me gustaría volver a estar con una chica.

YO: ¿No tienes suficiente conmigo?

MIRIAM: Es diferente, las relaciones entre chicas no son lo mismo, pero si a ti te molesta lo dejamos  correr.

YO: Pero esta vez me gustaría ver como os lo hacéis entre vosotras.

MIRIAM: Vale guarrillo, ¿quieres hacerte una paja mirando?

YO: Y otra cosa.

MIRIAM: ¿Qué?

YO: Otro día quiero hacer un trío con otro hombre, me gustaría verte follar con dos pollas.

MIRIAM: Ostia, eso no lo he hecho nunca.

YO: ¿No te gustaría jugar con dos pollas?

MIRIAM: Calla coño que me estás poniendo nerviosa cabroncete.

Cada día teníamos más trabajo, pasamos un mes seguido fuera de casa sin parar de hacer campañas, por Europa y EEUU, llegamos a casa hechos polvo, descansamos dos días para recuperarnos, una noche cenando con Julia.

JULIA: No os he querido decir nada pero pueden haber problemas en la agencia, algunos socios no están de acuerdo como se están llevando las cosas, y los que estamos de acuerdo somos minoría, en dos días habrá una reunión importante para decidir el futuro, espero que ha vosotros no os influya en nada.

MIRIAM: Mamá, ¿a ti en que puede influirte?

JULIA: Si tiene que rodar una cabeza, la primera será la mía como directora, y me temo que eso es lo que buscan.

Nos quedamos muy preocupados de las noticias, por desgracia se cumplieron las preocupaciones de Julia y en dos días dejaba su despacho, al día siguiente echaban a todo su equipo más cercano entre ellas a Miriam, yo llevaba un cabreo encima de puta madre, le dije a Miriam que no quería seguir en la agencia si no estaba ella.

MIRIAM: No puedes dejarla cariño, si la dejas te llevaran a juicio y te van a joder la carrera.

YO: ¿Y qué pasará a partir de ahora?

MIRIAM: Que cambiará la política de la agencia, te asignaran otra persona para que lleve tus cosas y nada más.

YO: Nada más, nada más, ya te lo diré, esto es una gran mierda.

A los pocos días me llamaron para una reunión, me presentaron a un chico que llevaría mis cosas a partir de aquel momento, lo poco que me explicaron no me gusto nada. En casa les expliqué a Julia y Miriam lo que me habían dicho y se pusieron las manos en la cabeza.

JULIA: Van a tirar el trabajo de tantos años a la mierda, y en cuatro días la agencia se va a ir detrás si no tienen cuidado, panda de gilipollas.

Miriam estaba muy preocupada por mí, por mí trabajo y como me iban a gestionar mis cosas.

MIRIAM: También estoy preocupada por tus viajes, no podré estar contigo y controlarte, solo por ahí con todas las modelos me está entrando un miedo terrible.

YO: Si sale algún viaje largo podrías venir conmigo como pareja, te alojas en el mismo hotel y estamos juntos.

MIRIAM: ¿No sé si te lo permitirán?

YO: En mi tiempo libre hago lo que me sale de los cojones, y si le tengo que partir la cara a alguien se la parto y me quedo tan ancho joder.

MIRIAM: Tranquilo que eres muy bruto amor, ya hablaremos.

El primer trabajo con los nuevos cambios fue un auténtico desastre, todo salió mal, a la marca no le gusto nada y se retiró, ¿a quién le pegaron la bronca y le echaron las culpas?, pues sí, a mí como no. El segundo más de lo mismo, un puto caos, los clientes de muchos años dejaban la agencia por el camino que estaba tomando, yo no estaba nada a gusto trabajando de aquella forma, puse de mi parte todo lo posible para que me enviaran a tomar por culo, y lo conseguí, me echaron y con Miriam como asesora los denunciamos y ganamos, me dieron un dinero por no cumplir el contrato que teníamos firmado y me liberé de aquella mierda.

En casa seguíamos siendo una piña y buscábamos soluciones de cara al futuro, Julia por el contrato que firmó para salir de la agencia cobrando mucho dinero no podía volver a abrir otra por su cuenta, estaba muy preocupada por el futuro, toda su vida la había dedicado a hacer crecer aquella empresa, que le acabó dando una patada en el culo por la puta envidia de algunos, nada nuevo, los inútiles siempre están por ahí revoloteando a ver de que se  pueden aprovechar del buen trabajo de los demás, otra cosa es cuando se quedan solos tomando decisiones, entonces se les ve el culo por todos lados.

Una noche cenando los tres juntos como casi cada día estábamos dándole vueltas al asunto, y se me ocurrió algo.

YO: ¿Por qué no abrimos Miriam y yo nuestra propia agencia, julia desde la sombra podría aconsejarnos?

MIRIAM: ¿Tú eres consciente los años que se necesitan para hacerla funcionar bien?

YO: De momento solo somos tres, no necesitamos ingresos muy elevados para ganar algo de dinero, y contamos con los contactos de Julia, también podemos hablar con las empresas que se van de la agencia.

Julia movía la cabeza pensando…

JULIA: Por intentarlo no perdemos nada, lo importante es que oficialmente solo salga vuestro nombre, yo os puedo decir a que puertas llamar para comenzar, con un poco de suerte les damos por culo a más de uno.

Brindamos y nos pusimos a trabajar, hicimos todo el papeleo oficial, buscamos una pequeña oficina para comenzar, invertimos entre Miriam y yo para dejarla con una imagen decente, y empezamos con las primeras llamadas, primero nos dieron bastantes largas, Miriam empezaba a perder la paciencia y yo la animaba para que siguiera, estaba seguro que en algún momento saldría una oportunidad, salieron un par, pero por imagen y más al principio preferimos no cogerlas, aunque no tuviéramos ningún ingreso en esos momentos, lo comentamos con Julia pero ella no podía ponerse al teléfono con nadie para hablarles de nosotros.

Hablé con el representante que tenía en la agencia, el que me presentó Julia en su momento, cuando me echaron me hicieron renunciar a él, por suerte era independiente a la agencia y no tuvo problemas en ayudarnos, gracias a él llegaron los primeros trabajos, tuvimos que empezar de nuevo desde abajo, pero el caso era comenzar, una vez dentro del mercado estábamos seguros que creceríamos.

Al poco tiempo nos salió otro y después otro, empezábamos a ser conocidos y una de las empresas que se fueron de la agencia llamó a Julia, ella le dijo que no tenía nada que ver con nosotros pero que trabajábamos bien, nos pasó el contacto y no disimulamos mucho llamándolo al momento, Miriam me comentó después que se le puso a reír dándole recuerdos para su madre, el caso es que nos salió un muy buen trabajo, si lo hacíamos bien la buena imagen que nos daría podría permitirnos volver a estar arriba, eran unas fotos en una playa y un video, querían grabar a una pareja paseando por la playa en dirección contraria, cuando se cruzaban se miraban a los ojos parándose a hablar, después hablaban estirados en la arena y volvían a caminar juntos cogidos de la mano, acabando el video besándose, el video era bonito y se iba a ver por todas partes. Por la noche en casa cenando con Julia.

MIRIAM: El trabajo es bueno, lo que me preocupa ahora es a qué modelo vamos a contratar para que lo haga contigo.

Julia y yo la miramos levantando la ceja.

MIRIAM: No me jodáis, no puedo hacerlo, como voy a grabar un video, lo que me cuesta hacer las fotos si no fuera por este que me hace reaccionar.

Los dos movíamos la cabeza de arriba abajo, ella nos miraba riendo.

MIRIAM: Estáis locos, ¿queréis arruinar la agencia antes de empezar? 

YO: Cariño eres la mejor opción, en el video no se nos oye, es con música, yo te orientaré en todo momento, si es un video romántico que mejor que nosotros, y además así no tenemos que pagar a nadie.

MIRIAM: ¿Me ayudarás a practicar?

YO: Claro, esta misma noche.

Me levanté y la cogí de la mano.

YO: Julia, me llevo a tu hija para practicar un rato.

Julia se descojonaba de risa, Miriam se subía a mi espalda para que la llevara a caballito, llegamos a la habitación, la estiré en la cama, le metí las manos por debajo de la camiseta y le quité las bragas de un tirón, le besé las piernas y los muslos hasta besarle el chichi por encima suavemente, saqué la lengua y le di un par de lametazos que le hicieron dar un bote en la cama.

MIRIAM: Que bruto serás toda la vida…

No le dejé decir nada más pegándole un lametazo más, después le pasé la lengua poco a poco repasándole todos los rincones del coño escuchándola gemir, mientras se lo lamia y chupaba me fui bajando los pantalones, me levanté y me estiré en medio de sus piernas acercándole la polla al chichi rozándolo, ella me quitó la camiseta y yo le quité la suya, nos enganchamos en un húmedo y eterno beso mientras nos rozábamos y frotábamos uno contra el otro, bajó una mano cogiéndome la polla, comprobando que estaba los suficientemente dura y se la dirigió al agujerito de su chichi, con un pequeño movimiento de caderas le metí la punta mirándola a los ojos.

YO (Susurrando): ¿Quieres un poco más amor?

Ella subió y bajó la cabeza y se la metí hasta la mitad.

YO (Susurrando excitado): ¿Está bien así? 

MIRIAM: La quiero toda tonto.

Levantó de golpe sus caderas metiéndosela hasta el fondo, dando los dos un fuerte gemido, la saqué lentamente y la volví a meter despacio, estuvimos un buen rato haciéndolo muy despacio sin parar de besarnos, ella empezó a mover las caderas más rápido y yo le seguí el ritmo con las mías, no tardamos mucho en corrernos gritando, quedamos uno junto al otro descansando, oímos a Julia pasando por el pasillo.

JULIA: Podéis seguir practicando que parece que os lo pasáis muy bien.

Miriam (gritando): ¡Mamá!

YO: Si tú madre dice que tenemos que practicar hay que hacerle caso.

MIRIAM (riendo): Tú te pasarías la noche follando sin parar.

YO: Y es lo que pienso hacer.

MIRIAM (a carcajadas): Y mañana, ¿quién va a la oficina?

YO: Que le den por culo a la oficina, para el trabajo que tenemos.

La volví a besar con pasión, subiéndose ella encima de mí, nos dormimos a las tantas. Al día siguiente en el desayuno bastante tarde, apareció Julia.

JULIA: ¿No pensáis ir a la oficina hoy?

YO: Para lo que tenemos que hacer allí podemos hacerlo aquí, hoy vamos a tomar el sol y follar sin parar.

MIRIAM: Por favor que animal eres, es verdad mamá, allí no hacemos nada, por un día no pasa nada.

JULIA: Pues nada tranquilos, pero me ha llamado un amigo que los del video están deseando hablar con vosotros para concretar la agenda, pero si preferís follar que trabajar no pasa nada.

Miriam perdió el culo para coger el teléfono y llamarlos, en dos semanas empezábamos a grabar y ahora si corría prisa que Miriam cogiera un mínimo de confianza, decidimos pasar unos día en mi casa del pueblo para ambientarnos, por las  mañanas nos vestíamos con prendas parecidas a las que llevaríamos, ella una camisa holgada y una falda larga ancha, yo unos pantalones arremangados por encima de los tobillos y una camisa ancha, los dos descalzos, salíamos a la playa y caminábamos uno hacía el otro, yo le decía, “Cuando camines hacía mí piensa en aquellos momentos que no estábamos juntos, en los que tú te morías de ganas de estar conmigo”, era una cara seria por no tener lo que quería, a la vez de esperanza sabiendo que yo caería en cualquier momento, a la cabrona le salía perfecto, nos colocábamos en la arena hablando de lado apoyados en los codos, le dije que lo importante no es lo que decimos porque no se grababa el sonido, yo le iría hablando de cosas serias y poco a poco le explicaría algo para que riera pero no demasiado, le salió de puta madre y por fin al caminar juntos cogidos de la mano solo teníamos que ser nosotros y besarnos, lo estuvimos haciendo cada día perfeccionándolo.

Un día fuimos a cenar al restaurante de un conocido, el que le vendía las langostas que pescaba, nos sentamos en una mesa, ella miraba hacía dentro y yo a la pared, estábamos cenando muy bien.

MIRIAM: Cuatro mesas más atrás hay un tío que parece extranjero que no para de mirarme las piernas, con la minifalda que llevo no me atrevo a moverme para que no me vea las bragas.

Disimulé levantándome para ir al baño, cuando volvía lo miré, me senté con ella.

YO: Del pueblo no es, hace pinta de “guiri”

MIRIAM: Ya, ¿pero qué hago?

YO: Abre las piernas y enséñaselas haber que hace.

MIRIAM: ¿Tú estás loco o que te pasa?

YO: ¿Quieres que nos libremos de él?

MIRIAM: Y para eso le tengo que enseñar las bragas joder.

YO: ¿Jugamos o no jugamos?

Se lo pensó metiéndose un poco de comida en la boca masticando, se la tragó, se limpió la boca con la servilleta y me miró los ojos.

MIRIAM: Vale, de acuerdo, jugamos.

Abrió las piernas y me miró.

MIRIAM: Ya está, las tengo abiertas.

YO: ¿Y qué cara hace él?

MIRIAM (riendo): Se está poniendo “morao” el hijo puta.

Miré por debajo del mantel levantándolo muy exageradamente, le vi las bragas a Miriam y me giré mirando al tío aquel con mala ostia, me levanté de golpe y caminé hacía él, el tío se levantó de un salto y salió corriendo del restaurante, volví sobre mis pasos y me senté.

YO: Ya está, problema solucionado, siéntate como te salga del coño cariño.

Miriam se moría de risa, cenamos y caminamos en una noche estrellada cogidos de la mano, entramos en la casa.

YO: Ahora quiero que te pongas como lo has hecho con el tipo del restaurante.

MIRIAM: ¿Qué?

YO: Que te sientes en la mesa, yo me sentaré en el sofá y me enseñas las bragas como has hecho con aquel tío.

No dijo nada y se sentó con las piernas cruzadas, me senté en el sofá, me miró sabiendo que me iba a poner como una moto, abrió las piernas lentamente hasta dejarlas muy abiertas, mucho más que antes, me dejó un plano de las bragas por debajo de la mini falda acojonante, me desabroché el pantalón, me bajé la cremallera, levanté el culo y me los bajé con los calzoncillos hasta los tobillos, me cogí la polla que la tenía morcillona y empecé una paja lentamente mirándole la entrepierna, ella se mordía los labios con la vista fija en mi paja, cuando no pudo más se metió la mano dentro de las bragas y también empezó a masturbarse, al cabo de un ratito que ella tenía una cara de excitada tremenda y yo una polla a punto de reventar, se levantó y vino hacía mi quitándose las bragas, me las puso en la nariz para que las oliera, mi polla se tensó todavía más.

MIRIAM: Toma, huele pedazo de guarro que se que te gusta.

Seguía tocándose el chichi sonando algún ruidito que hacían sus dedos con la humedad que me ponían a mil.

MIRIAM: Ya está bien de pajas.

Se sentó encima de mí y me cogió ella la polla para metérsela, llegando hasta el fondo dejando ir un gemido tremendo, subió y bajó el culo unas cuantas veces despacio, de golpe inició un ritmo golpeando con su culo con fuerza en cada bajada, cambiándonos la cara corriéndonos como locos gritando, me besó con dulzura.

MIRIAM: ¿Tomamos una copa y nos vamos a la cama a seguir con esto? 

Tomamos algo mirando la luna reflejada en el mar y nos fuimos a la cama para tener otra noche loca.

Hicimos el anuncio en una conocida playa, en varias tomas y nos salió bordado, poco tiempo después teníamos bastante trabajo, la agencia que nos despidió cada día tenía más problemas y acabó cerrando, Julia se pudo librar de su contrato que la ataba y la nombramos directora de la nuestra, así Miriam y yo podíamos volver hacer la vida que nos gustaba, Julia fichó a personas de confianza y todo parecía volver a su lugar.

8.

Con Miriam volvimos hacer la vida que nos gustaba, viajamos a un país con mucho frio a hacer unas fotos para una empresa importante, ella no estaba muy tranquila, conocía a la modelo con la que tenía que trabajar y no es que le cayera muy bien, me parece que no se podían tragar ninguna de las dos. La modelo era preciosa y teníamos que hacer algunas fotos un poco subidas de tono, yo le juré y perjuré que no pasaba nada, que era trabajo y nada más, pero ella estaba mosca de cojones, el primer día eran fotos con ropa aunque a ella la vistieron bastante provocativa, muy provocativa, a la mínima le veía el tanga, y la vista se me iba sin querer, eran posturas muy románticas y la verdad es que ella se entregaba mucho, me tocaba el culo o se enganchaba que podía notar todo su cuerpo pegado al mío, Miriam se subía por las paredes. Por la tarde en el hotel.

MIRIAM (enfadada): Que guarra que es, y lo hace porque sabe que yo estoy contigo, me quiere dar celos la hija de puta, la voy a coger por los pelos y la voy a arrastrar.

YO: Tranquila cariño, tampoco es para tanto, solo es trabajo, lo acabamos y nos vamos.

MIRIAM: Si claro, ¿te lo pasas bien con ella enganchada todo el día, te crees que no he visto como la miras?, si pudieras te la follabas.

YO: Pero que dices Miriam por favor, solo es trabajo.

MIRIAM: Y mañana desnudos, no sé si lo voy a soportar, voy a montar un espectáculo como se pase que se va a enterar.

YO: Cariño, si no lo vas a vivir muy bien puede que lo mejor es que no estés en la sesión, cuando acabe te voy a buscar y listo.

MIRIAM: Eso te gustaría a ti para poder hacer lo que te dé la gana mamón. 

YO: ¿Lo que me dé la gana?, pero si estaremos rodeados de toda la gente del equipo, por favor Miriam.

Comenzó la sesión con Miriam mirando desde el fondo, las posturas se fueron cada vez haciendo más intimas y llegó un momento que no vi donde estaba Miriam, pensé que había salido a tomar el aire.

Cuando acabamos me duché y salí a buscarla, no la encontré por ninguna parte, pregunté por ella y una persona la había visto coger un taxi, me temí lo peor y así fue, llegué al hotel y había recogido toda su ropa, volví a casa en el primer avión disculpándome por no asistir a  fiesta que tenían organizada por la noche de despedida. Llegué a casa y tampoco estaba, fui a ver a Julia a la oficina para preguntarle.

JULIA: Hola, ¿ya estáis aquí?

YO: No, estoy aquí solo, ¿no sabes dónde está Miriam verdad?

JULIA (preocupada): ¿Os ha pasado algo?, ¿habéis discutido?

YO: Se puso muy celosa, desapareció en mitad de la sesión y no la he visto más.

JULIA: Esta niña es tonta, donde coño se debe a ver metido, tranquilo intentaré llamarla y te diré algo.

Me fui a casa preocupado, llegó Julia a la hora de la cena sin noticias de Miriam.

JULIA: Lo siento Yul, la he llamado pero no me coge el teléfono.

YO: Si ella no vuelve, yo me voy.

JULIA: No digas tonterías por favor, tienes trabajo la semana que viene, si ella no está ya encontraremos alguien para que te ayude, no te preocupes que aparecerá.

YO: Lo siento Julia, mañana me voy a mi casa y no quiero saber nada si ella no está conmigo.

JULIA (enfadada): No puedes hacer eso, me vas a dejar colgada, por favor piénsatelo, me cago en vuestra relación de los cojones coño.

YO: Ya está pensado, me voy a casa, sin ella no me interesa este trabajo, búscate un sustituto, no te costara mucho, lo siento.

Al día siguiente me levanté temprano y miré en la habitación de Miriam por si había vuelto por la noche, estaba vacía y todo ordenado, subí al coche y me fui para casa, Julia me llamaba cada día para convencerme para que volviera sin éxito, yo me levantaba, me iba a correr un rato, pasaba a comprar alguna cosa para comer y me metía en casa sin salir en todo el día, me pasaron a visitar muchos amigos del pueblo, tomábamos cervezas juntos interesados en lo que había cambiado mi vida.

Pasaron tres semanas y no tenía ninguna intención de volver a mi vida anterior, una tarde llamaron a la puerta, pensé que sería algún amigo que venía a tomar algo y hablar un rato conmigo, abrí la puerta y me encontré de morros con Miriam, la dejé abierta y me senté de nuevo mirando la tele sin hacerle caso, ella entró.

MIRIAM: Tienes contenta a mi madre.

Yo no le contesté siguiendo como si ella no estuviera allí.

MIRIAM: ¿No piensas decirme nada?

Me levanté y fui al baño a mear, tiré de la cadena y me volví a sentar sin mirarla, puse los pies encima de la mesita y le di un trago a la cerveza.

MIRIAM (riendo): Si bebes mucha cerveza te va a salir barriga.

Di otro trago sin hacerle caso mirando fijamente la televisión.

MIRIAM (seria): Está bien, lo siento Yul, perdóname por favor.

Entonces la miré por primera vez, le señalé el sofá para que se sentara, cuando estuvo sentada a mi lado.

YO: ¿Donde coño has estado Miriam?

MIRIAM: Necesitaba alejarme para pensar.

YO: ¿Y ya has pensado suficiente o necesitas más tiempo?

MIRIAM: No me lo pongas más difícil por favor.

YO: Puedes irte cuando quieras si tan difícil lo ves.

Se levantó y empezó a quitarse la ropa, yo también me levanté pero para irme a mi habitación.

YO: Si has venido a esto ya te puedes ir.

Mientras caminaba pude sentir un golpe fuerte en la puerta de entrada cerrándose, se fue y me abrí otra cerveza sentándome de nuevo poniendo los pies en alto, a los cinco minutos volvieron a llamar a la puerta, me levanté la abrí sin mirar y me senté de nuevo, entró muy enfadada.

MIRIAM: ¿Cómo tienes los huevos de dejarme colgada cuando me estoy quitando la ropa?

YO: ¿Cómo tienes los ovarios de presentarte aquí después de un mes con “to” tu coño como si no hubiera pasado nada?, y sin darme una puta explicación, lárgate y déjame en paz.

MIRIAM: No me voy hasta que no vuelvas conmigo a trabajar.

YO: Eso es todo lo que te preocupa, que vuelva a trabajar, olvidaros de mí tu madre y tú.

MIRIAM: Te recuerdo que tú eres socio del negocio.

YO: Tráeme los documentos y te firmaré mi renuncia, me importa una mierda la agencia.

MIRIAM: Vas a renunciar a la agencia y a mí sin más, sin querer nada a cambio.

YO: Tú ya renunciaste de mí hace más de tres semanas, no tengo nada que me una ni a ti ni a la agencia.

MIRIAM: Y cuando se te acabe el dinero que vas a hacer, ¿volver a pescar?

YO: Desde luego que sí, no se me caerán los anillos por volver hacer lo que he hecho toda mi vida, me cago en el momento que le hice caso a tu madre, me tenía que haber quedado aquí joder.

Le empezó a caer alguna lágrima y se marchó.

Por suerte tenía dinero ahorrado porque no gastaba casi nada, en lo único que había gastado era en aquella casa y para invertir en el negocio que ahora me estaba dando por culo, pero si se acababa volvería pescar y a la mierda. A Miriam la había querido mucho, pero su desaparición sin importarle yo lo más mínimo, sin ninguna explicación, me hacía sentir muy decepcionado y sin confianza para poder seguir con ella, ni con la puta agencia, me importaba una mierda el dinero, yo quería vivir tranquilo.

Otro día se presentó Julia, la invité a entrar en casa.

JULIA: ¿Cómo estas Yul?

YO: Cómo quieres que esté Julia, muy cabreado y muy decepcionado.

JULIA: ¿Espero que no sea conmigo?

YO: No Julia, contigo no, solo puedo agradecerte todo lo que hiciste por mí en su momento.

JULIA: ¿Y quieres tirar a la basura todo el esfuerzo que hiciste para ser uno de los mejores en lo tuyo?, se me amontonan los papeles encima de la mesa con trabajos para ti.

YO: Lo siento Julia, eso se acabó, no quiero ponerme delante de una cámara nunca más, el dolor que siento ahora es todo culpa de eso.

JULIA: No te equivoques Yul, el dolor que sientes ahora es por culpa de Miriam, porque te sientes traicionado por ella, ella te quiere te lo aseguro, pero su ego no querrá reconocértelo, vuelve a casa conmigo y pronto volveréis a estar como antes.

YO: Para volver a hacer el gilipollas como cuando salía con el pescado hervido, perder el tiempo porque la nena no sabe lo que quiere, no Julia ya está bien, no puedo fiarme de ella.

JULIA: ¿Pero tú la quieres?

YO (con lágrimas en los ojos): La quiero a rabiar, pero no puedo estar con ella en estas circunstancias.

Me dio un beso en los labios y se marchó, se estuvo comunicando conmigo con mensajes y algunas llamadas, sin dejar pasar mucho tiempo entre una y otra, pero de Miriam ni una puta noticia.

Pasaron semanas, una tarde de un sábado estaba tomando algo con los amigos en el bar de los pescadores, entraron un grupo de chicas a tomar algo sentándose en la terraza, me vieron, hablaban entre ellas en voz baja sin dejar de mirar, mis amigos me lo comentaban, al poco se levantaron dos para venir donde estaba yo.

Chica: Nos preguntábamos si te importaría sentarnos con nosotras un rato y que nos hagamos algunas fotos contigo.

Miré a mis amigos y me hicieron un gesto con la cabeza riendo para que fuera con ellas, me pusieron en medio de todas, se iban sentando encima de mí para hacerse fotos y darme un beso, en una de estas se sentaron dos chicas, una en cada pierna, se hicieron una foto y una de ellas me habló al oído.

Chica: Te gustaría que nos fuéramos los tres a otra parte para estar más tranquilos.

Le di un beso en la boca a cada una y nos fuimos cogidos de la mano, los tres pasamos por delante de mis amigos que me miraban con recochineo, fuimos a su hotel, en el ascensor nos besábamos por turnos tocándole el culo a las dos a la vez, en la habitación nos estiramos los tres en la cama, mientras una me besaba mientras yo le acariciaba las tetas, la otra me desnudaba de cintura para abajo, se metió mi polla en la boca chupándola profundamente, dejándomela llena de saliva haciéndome una paja que me la puso bien dura, yo desnudaba a la que tenía más cerca quitándole la camisa y el sujetador metiéndome su pezón en la boca chupándoselo despacio.

La que estaba con mi polla, se desnudó subiéndose encima de mí para metérsela y empezar a cabalgar lentamente gimiendo, la otra se quitó el pantalón y el tanga poniéndome el chocho en la boca, la sujetaba por las caderas lamiéndoselo de arriba abajo haciéndola gemir también, cambiaron de posiciones, al poco rato se estaban corriendo las dos, descansaron un momento una a cada lado de mi cuerpo, acariciándome la polla un rato una un rato la otra, las puse a las dos con las rodillas en el borde de la cama a cuatro patas, mientras se la metía a una con fuerza como queriendo desfogarme por el cabreo que tenía de que me dejara Miriam, a la otra le tocaba el chichi metiéndole dos dedos, cambiaba de posición cuando me parecía bien.

Cuando estuvieron lo suficientemente excitadas, estuve con una dándole ritmo alto hasta hacer que se corriera de nuevo, después me dediqué a la otra corriéndose también, se arrodillaron y me cogieron la polla chupándomela con fuerza, primero una después la otra, cambiándosela cada poco tiempo, una me cogió los huevos apretándolos un poco amasándolos, me empezó a subir un calor y un gusto hasta la cabeza corriéndome sobre sus caras y bocas, me la volvieron a chupar un poco más cada una, se levantaron y se fueron al baño, yo me vestí y cuando salieron les di un beso en los labios a cada una y me marché para casa con un sabor agridulce, bien por el desfogue y mal porque me acordaba de Miriam.

La vida seguía en el pueblo, pero cada día me aburría más, una mañana recibí una llamada desde Inglaterra, querían saber si estaría dispuesto a hablar con ellos para unos trabajos, si quería me enviaban un billete de avión para ir a hablar con ellos y acepté, mas por no aburrirme que otra cosa, me ofrecieron hacer varias cosas y me gustó la seriedad de aquella gente aceptando.

Me desplacé para estar un mes o mes y medio como mucho y pasaron seis meses y todavía estaba por allí, me pagaban muy bien y estaba bien considerado. Un día estaba citado para un sesión de fotos con una modelo, cuando se presentó me acordé de ella, era Bea, la chica con la que hice mis primeras fotos en el estudio de Ana, cuando acabamos fuimos a tomar algo.

BEA: No me llamaste nunca para salir.

YO: Ya, ya sabes cómo fueron las cosas, me enamoré de mi manager y no tuve ojos para nadie más.

Después fuimos al apartamento en el que vivía, Bea era una chica con un tipo espectacular, peli roja y con ojos verdes, estaba un poco más rellenita que la primera vez que la vi que me pareció demasiado delgada, ahora estaba para comérsela, nos besamos despacio cogiéndonos los labios, después nos metimos la lengua chupándonosla mutuamente y nos fuimos desnudando uno al otro sin prisas, nos quedamos desnudos de pie uno delante del otro, la besé en el cuello haciéndole girar la cabeza excitándola, bajé a las tetas para chupárselas, me pareció que también las tenía más grandes de lo que recordaba, le dejé los pezones duros y tiesos, nos estiramos en la cama y seguí con mi recorrido llegando a su vello púbico que lo tenía muy bien recortado, me hizo gracia por el color peli rojo, era el primer coño de ese color que veía.

Ella separó las piernas para que me pudiera meter bien en medio abriéndole el chichi con dos dedos, le fui pasando la lengua dándole vueltas al clítoris, bajando lentamente pasándole por el agujero, llegando al ojete volviendo a subir metiéndole la lengua dentro de la vagina, empujando para metérsela todo lo posible, ella empezó a gemir moviendo todo el cuerpo, cuando estaba todo muy mojado, me incorporé cogiéndome la polla y se la metí despacio, hasta el fondo, apoyando mis manos una a cada lado de su cuerpo, ella gemía de nuevo abriendo mucho las piernas, fui moviendo las caderas lentamente empujando con fuerza cuando la metía del todo, no paraba de gemir cada vez más fuerte llegando a un orgasmo apretándome el culo con las dos manos.

Me abrazó muy fuerte enrollando sus brazos por detrás de mi cuello, descansó un momento sin dejar de mirarme con mucho cariño acariciándome la cara, se puso ella encima de mi metiéndosela, cabalgándome con una sensibilidad y unos movimientos que no me habían hecho nunca, me excitó tanto que me corrí como un loco en poco rato.

A partir de aquel momento salimos asiduamente y estábamos muy bien uno con el otro, trabajábamos bastante y nos veíamos cuando podíamos. Me llamaron de la agencia para una reunión, cuando llegué me encontré con Bea en la puerta, me dijo que a ella también la habían citado, nos dijeron que del trabajo que hicimos juntos una gente de EEUU les gustó mucho, querían que hiciéramos varias cosas para ellos, que por supuesto nos pagarían muy bien a parte de ponernos vivienda y pagarnos los viajes en avión, lo hablamos con Bea y nos pareció que podía ser divertido cambiar de continente y vivir un tiempo allí, hicimos las maletas y nos dispusimos a hacer una aventura en las Américas.

9.

Nos vinieron a buscar al aeropuerto, nos presentaron a todos los jefazos y nos llevaron a una casa preciosa, con un canal de agua de mar y una lancha amarrada para que la pudiéramos hacer servir cuando quisiéramos, nos duchamos y nos cambiamos de ropa porque hacía una temperatura muy agradable, ella se puso un vestidito fino que le quedaba impresionante con unos zapatos planos, yo unas bermudas y una camiseta con unas zapatillas.

YO: ¿Te gustaría dar una vuelta en barco?

BEA (sonriendo): ¿Lo sabrás llevar?   

La cogí de la mano y nos subimos a la lancha, la puse en marcha soltando amarras y salimos de allí a visitar los canales con unas casas impresionantes, con el aire se le subía la falda a Bea poniéndome cardiaco mirándole el culo, le dije que se pusiera a mi lado y le empecé a meter mano en el culo besándola.

BEA (riendo): Creo que será mejor que volvamos o acabaremos haciendo una animalada en la lancha y la vamos a liar.

Entramos en casa besándonos, subimos a la habitación, me metí debajo de la falda apartándole el tanga metiéndole la lengua en el coño haciéndole gritar, ella me cogió de la cabeza apartándose.

BEA: Que bruto eres, y como me gusta que me lo comas.

Salió corriendo y se tiró encima de la cama, yo me desnudé en un momento acercándome, se quitó el tanga y me lo tiró, lo cogí en el aire y me lo puse en la nariz para olerlo, el olor a coño me ponía ciego, ella se quitó el vestido estirando los brazos para abrazarme encima suyo, nos besamos con pasión, le acaricié todo el cuerpo despacio sintiendo su piel, ella se incorporó cogiéndome la polla, metiéndosela en la boca chupando suavemente, me lo hacía sentir con una intensidad tremenda, me la puso a punto de explotar subiéndose para metérsela y follarme con una ternura que me llegaba directo al corazón.

Lo hacía muy despacio pero conseguía excitarse ella y a mí una barbaridad, se corrió con unos gritos tremendos, descansó un poco a mi lado mirándome a los ojos acariciándome la polla para que no bajara la tensión, se puso boca abajo, se mojó la mano con saliva y se la puso en el culo lubricándolo mirándome indicando lo que quería que le hiciese, me estiré encima suavemente, me cogió la picha y se la acercó a su ojete apoyando la punta en el agujero, apreté un poco metiéndole el capullo, dio un grito, me miró para confirmarme que siguiera, se la acabé de meter toda despacio volviéndola a sacar, repetí varias veces la operación hasta que entraba y salía suavemente, empezando a empujar con mis caderas más rápido poniéndome como una moto, ella me miraba girando la cabeza sonriendo, me corrí sacándola y tirándoselo todo encima del culo dando gritos sin parar, me estiré a su lado besándola dándole las gracias por permitirme hacer aquello.

BEA: Lo vas a tener siempre que quieras, creo que me estoy enamorando de ti.

YO: ¿Te gustaría que tuviéramos una relación más seria?

BEA: Solo si tú sientes algo por mí.

YO: Tú dulzura me tiene atrapado hace tiempo cariño.

Me besó contenta y se fue al baño, Bea tenía un carácter adorable, dulce, amable, siempre riendo, simpática como ella sola, cuando se dirigía a mi lo hacía con un cariño que me deshacía, si ya estaba interesado en ella como persona a partir de aquel momento me tenía enamorado como un idiota, es que ella se lo merecía, además era guapísima.

Trabajamos el primer mes haciendo varias campañas, nos fue también que nos dijeron de quedarnos más tiempo, aceptamos encantados, éramos muy felices viviendo juntos, ella por un lado y yo por otro trabajábamos sin parar, hicimos una juntos internacional, en algunos diarios locales empezaron a salir fotos nuestras juntos en algunas fiestas.

Un poco de tiempo después recibí un mensaje de Miriam, me enviaba una foto de un diario donde salíamos los dos agarrados por la cintura riendo y una nota.

MIRIAM: “¿Te lo estas pasando bien con esa guarra?”  

No le hice ni caso, no le contesté, a los pocos días otro.

MIRIAM: “Que vergüenza que trabajes para otra gente teniendo tú propia agencia”

Tampoco lo contesté, unos días más tarde otro.

MIRIAM: “Estoy hasta los cojones de ti y te voy a echar de la empresa para que no cobres un puto euro gilipollas”

También pasé de este, y unos días más tarde me llamó Julia, a ella sí que le cogí el teléfono.

YO: Hola Julia, ¿cómo estás guapa?

Me contestó cortésmente y me preguntó por mí, le dije que era muy feliz con el trabajo y en mi vida.

JULIA: Por aquí todo bien, la agencia funciona muy bien, pero hay algo que me preocupa, ¿Pasa algo entre tú y Miriam?

Le expliqué lo de los últimos mensajes sin haber tenido ni una puta noticia suya hasta aquel momento.

JULIA: Lo siento mucho Yul, vio por internet tu foto con esa chica y se puso como una fiera.

YO: No le he contestado a ninguno, pero a ti sí que te pregunto, ¿cómo está?

JULIA: Desde que no quisiste volver con ella está de mala ostia todo el día, esta amargada.

YO: Lo siento Julia, pero todavía estoy esperando una explicación de lo que pasó.

JULIA: No te preocupes ella es así, y de la agencia tampoco, te seguiremos pagando los beneficios por muy cabrona que se ponga Miriam, solo te pido un favor, si sale una campaña cerca de donde estás que la puedas hacer para nosotros.

YO: Si no tengo que ver ni trabajar con Miriam, lo haré.

En casa Bea me notó un poco raro y me pregunto si pasaba algo, le expliqué toda la historia, ella se recostó sobre mi hombro en el sofá.

BEA: ¿Estás enamorado de ella todavía?

YO: No, te quiero a ti cariño.

Me acariciaba el pecho y bajaba poco a poco la mano hasta llegar a la polla por encima del pantalón de deporte.

BEA: ¿Te apetece que te haga una cosita para relajarte cariño?

YO: Contigo me apetece hacer cositas siempre.

Rió mirándome a los ojos besándome, metió la mano por dentro del pantalón agarrándome el cipote pajeándolo lentamente poniéndomelo a cien, se arrodilló delante y se la metió en la boca, chupándola despacio y profundamente hasta el final dejándola mojada llena de saliva, se levantó y se quito las bragas, se sentó encima metiéndosela despacio hasta el fondo, moviendo las caderas como solo ella sabía hacer llegando a un orgasmo brutal mirándome con sus bonitos ojos, volvió a arrodillarse y cogiéndomela por la base volvió a chupar y succionar, hizo que me corriera tragándose todo el semen que fui capaz de soltar, realmente me dejó relajado de cojones.

A ella le salió un trabajo lejos de donde estábamos, tenía que estar fuera unas dos semanas, la casualidad hizo que me llamara Julia, para preguntarme si la siguiente semana me podía desplazar al Caribe para hacer una sesión, que él que tenía que hacerla había tenido un accidente y la empresa que la contrataba solo estaba interesada si lo hacía yo, me aseguró que Miriam no estaría y acepté, trabajé durante tres días, el último hacían la fiesta de despedida por la noche, estaba todo el equipo, cenamos y luego tomamos unas copas en una fiesta con música, estaba hablando en un grupo de gente y vi entrar cagándome en todo a Miriam, dirigiéndose donde estaba yo.

MIRIAM (con una sonrisa): Hola, ¿hace mucho tiempo que no sé nada de ti?  

YO: ¿Qué quieres?, tú madre me aseguró que no estarías, si me dice que vendrías no habría aceptado el trabajo.

MIRIAM: ¿Tan enfadado estás conmigo?, o ¿es que todavía me quieres y tienes miedo a verme?

YO: No te equivoques Miriam, soy feliz con mi pareja, hace tiempo que dejé de pensar en ti, igual que tú conmigo supongo.

MIRIAM (intentando disimular el cabreo): Yo no te he olvidado nunca, solo esperaba que volvieras por tu propio pie.

YO: Perdona, que volviera donde exactamente, a aguantar tus ataques de celos y que me dejaras colgado cuando te saliera del coño sin una puta explicación, sin una disculpa razonable, ahí tenía que volver por mi propio pie.

MIRIAM: Podemos salir fuera por favor, aquí no creo que sea el sitio adecuado para hablar de estas cosas.

Salimos a una terraza con vistas a la playa que no había nadie, nos sentamos en una barandilla uno al lado del otro.

MIRIAM: Yo no he dejado de quererte Yul, me acuerdo de ti cada día, mi madre no para de recordarme lo tonta que he sido, estoy de mala leche igual que antes de estar contigo.

Me cogió la mano un momento mirándonos a los ojos, yo se la solté rápidamente.

YO: Tuviste mucho tiempo para venir a buscarme a la playa y disculparte sinceramente, darme una explicación, era lo mínimo que podías haber hecho, pero te has vuelto a interesar por mí porque viste unas fotos con Bea.

MIRIAM: ¿Bea?, así se llama la guarra que está contigo ahora.

YO: Miriam por favor.

Me levanté para irme y ella me cogió la mano para que no lo hiciera.

MIRIAM: Está bien, siento haberte molestado, me iré y no sabrás más de mi.

Se levantó, me pidió disculpas y acercó su boca a mi mejilla para darme un beso, yo se lo aceptaba como despedida, entonces antes de llegar giró la cabeza y me besó en la boca apretando su cuerpo al mío, la separé mirándola enfadado y me fui.

Volví a casa, faltaban un par de días para que llegara Bea y tenía pensado explicárselo todo. Llegó un día por la tarde con una cara que no me gustó nada.

YO: ¿Ha pasado algo cariño?

BEA: ¿No sé?, explícamelo tú.

Pensé que se había enterado de alguna cosa, le expliqué que me había llamado Julia para hacer un trabajo y todo lo demás incluida la visita de Miriam.

BEA: Y con ella allí, ¿no pasó nada?

YO: Apareció en la fiesta de despedida, me dijo para hablar y fuimos a una terraza, le dije que ya no quería saber nada más de ella que estaba contigo muy feliz, cuando pensé que ya la había convencido, me fue a dar un beso en la cara y al final me engaño robándome uno en la boca, eso es todo, te lo prometo.

BEA: Dímelo sinceramente y en confianza Yul, ¿pasó algo aquella noche?, ¿estás enamorado de ella?

YO: Te juro que no pasó nada y estoy enamorado de ti, solo de ti  mi amor.

Caminó hasta el portátil, tecleó y me enseñó la pantalla levantándolo, había una serie de fotos de nosotros en aquella terraza, una cogidos de la mano mirándonos, otra yo de pie con su mano cogida de espaldas, no se me veía la cara de mala ostia que tenía en aquel momento, y una tercera besándonos.

YO: Que hija de la gran puta que está hecha la cabrona de mierda, pasó lo que te he dicho, pero la cabrona está debía de pagar a un paparazzi para que nos hiciera las fotos y colgarlas, su madre es una buena persona pero me cago en la madre que la parió veinte mil veces joder.

BEA: Tranquilo cariño, te creo, te creo a ti antes que a una como ella, he llamado algunas amigas que han trabajado con ella y estoy informada de cómo las gasta, vamos a la habitación a dejar la maleta y me das la bienvenida como tienes que dármela.

Subimos tocándole el culo por las escaleras, dejó la maleta, la desnudé lentamente, me desnudé yo y nos metimos en la ducha, nos besamos, nos enjabonamos uno al otro y cayendo el agua por encima de nosotros le acaricié con un dedo el chichi, excitándola hasta notar la vagina lubricada, ella me pajeaba apretando la mano mirándonos a los ojos, la levanté cogiéndola por el culo, ella rodeó con sus piernas mi cintura y se la metí lentamente hasta el fondo gimiendo los dos, apoyada contra el cristal de la ducha follamos despacio, pero muy profundamente hasta que a ella se le empezaron a sonrojar las mejillas, acelerar su respiración con gemidos más fuertes y acabar con un orgasmo que le temblaba todo el cuerpo, bajó las piernas, me acarició la cara y me besó dulcemente, sin decir nada ni falta que le hacía para transmitirme todo el amor que sentía por mí, se giró apoyando una mano en el cristal agachando el cuerpo, sacando el culo abriendo las piernas, me cogió la polla con delicadeza metiéndosela en el coño, empujé despacio y se la metí hasta el fondo, ella giró la cabeza mirándome con unos ojos preciosos excitadísima.

BEA: Fóllame fuerte cariño, todo lo que puedas, quiero que nos corramos los dos y que se enteren todos los vecinos.

La saqué despacio y la metí de nuevo un poco más rápido chocando con su culo, ella dio un pequeño grito.

BEA: Más.

La saqué y metí seguido dando un golpe más fuerte.

BEA: Más mi amor.

Di un tercer golpe más fuerte.

BEA: Todo lo que puedas que estoy muy caliente cariño.

Enloquecí entrando y saliendo de ella dándole con mi pelvis en su culo unos golpes tremendos, ella gritaba desgañitándose y yo le seguía aumentando el ritmo, me avisó con un grito que se corría, no pude aguantar más dejando ir un chorro de semen detrás de otro dentro de su coño, gritando los dos descontrolados, acabamos que nos temblaban la piernas, se abrazó a mí con fuerza, nos secamos y nos tumbamos en la cama para descansar un rato.

BEA: Ahora sí que estoy segura de que no has estado con nadie, te lo hubiera notado.

YO: Cariño, cada vez que lo hacemos es increíble pero hoy te has superado, y no te preocupes que siempre te diré la verdad, con mentiras no se llega a ninguna parte, a mí una gran persona que me hizo de padre me lo inculcó.

Se abrazó a mí dejando su cabeza en mi pecho, convivir con aquella mujer me había dado una dimensión de la vida diferente, yo siempre había sido muy bruto, no de ideas que era muy liberal y respetuoso con todo el mundo, pero estaba educado en un pueblo con de gente de mar que no eran muy de mostrar los sentimientos abiertamente, aquella chica conseguía sacarme mi parte más cariñosa y dulce, sus caricias o su voz cuando me hablaba íntimamente me hacían saltar las lágrimas de emoción, me llegaba al corazón con una facilidad que no me habían llegado nunca antes.

10.

Llevábamos bastante tiempo por aquellas tierras, yo cada día añoraba más mi casa, mis amigos, mi gente, pero por otra parte no quería cortar la carrera de Bea que estaba subiendo como la espuma, era muy buena en su trabajo y estaba en el sitio adecuado para triunfar, aprovechaba algún viaje de ella de dos o tres semanas para coger un avión y volver a casa, saludar a los amigos y empaparme de mi mar y de tranquilidad, volviendo a sus brazos cuando ella retornaba a casa, los reencuentros con ella eran increíbles, podíamos pasarnos un día en la cama sin necesitar nada ni a nadie más.

A los pocos meses me ofrecieron volver a Europa para trabajar durante un tiempo en unos proyectos muy interesantes, fue un momento difícil para nosotros, los trabajos que me salían allí eran siempre muy parecidos y cada vez menos, lo que me ofrecían me motivaba mucho pero por otro lado me separaba de Bea, al menos temporalmente, ella tenía que quedarse para seguir con lo suyo, al principio intentábamos vernos cuando teníamos unos días libres, pero pasaba el tiempo y trabajábamos más quedándonos menos tiempo para nosotros, poco a poco no fuimos distanciando, creo que de manera natural y nada traumática, con el tiempo me organicé y pude vivir en mi casa viajando cuando hacía falta, en pocas horas estaba en cualquier capital europea y podía volver a casa cuando acababa, sí que es verdad que mis amigos me notaban que algo me faltaba, y claro que me faltaba algo, me faltaba el amor, el amor que Bea había sabido encontrarme muy dentro de mí, pero tenía que ser consecuente con mi vida, y en aquel momento estaba como estaba.

Me llamó Bea para decirme que tenía dos semanas de vacaciones para descansar, me preguntó si quería pasarlas con ella, evidentemente le dije que sí, la fui a buscar al aeropuerto, cuando nos vimos nos abrazamos, los dos dudamos un momento y acabamos besándonos en los labios, salimos con las maletas a buscar el coche cogidos de la mano, en el coche camino de casa.

BEA: No sabía si te habías olvidado de mí.

YO: Cómo me voy a olvidar Bea, te sigo queriendo mucho, de momento no he podido estar con otra chica. ¿Y tú?, ¿has tenido alguna aventura, o estás con alguién?

Me miró y me pasó la mano por la cara, con aquella mirada sabía perfectamente lo que me estaba diciendo, que estaba enamorada de mí y que tampoco le había interesado tener nada con otra persona, durante el viaje le expliqué los planes que había hecho para nosotros durante los días que estuviéramos juntos, llegamos a casa y solo entrar vio las fotos que tenía de ella encima de un par de muebles, una de hombros para arriba que se le veían unos ojos preciosos y otra de cuerpo entero vestida muy elegante.

BEA (sorprendida): ¿Tienes fotos mías?

YO (riendo): Será por eso que no te olvido, te miro cada día cuando salgo y entro en casa y otra cosa.

Entramos a la habitación y tenía una foto grande que ocupaba todo el cabecero de nosotros dos en una campaña que hicimos juntos, de pie desnudos muy abrazados.

BEA: No me lo puedo creer.

YO: Créetelo, duermo contigo cada noche.

Se tiró a mis brazos abrazándome, llorando de emoción nos besamos con mucha pasión y nos estiramos en la cama, le desabroché la camisa, me quitó el jersey, le quité el sujetador y le desabroché el pantalón, quitándoselo con los calcetines y los zapatos, me quitó los pantalones, calzoncillos, zapatillas y toda la ropa dejándome en pelotas, le recorría besándole todo el cuerpo, recordándolo centímetro a centímetro, le quité el tanga para comerle el chumino, pero me giró subiéndose encima metiéndosela directamente empezando a moverse.

BEA: Lo siento cariño pero tengo prisa y no tengo tiempo de caricias previas.

Movió cuatro veces las caderas y ya nos estábamos corriendo de las ganas que teníamos, pasamos la tarde en la cama y fuimos a cenar al restaurante de las langostas.

Al día siguiente la llevé con la barquita a una cala, estuvimos tomando el sol desnudos, besándonos sin parar y dándonos algunos baños, aunque el  agua estaba helada la cabrona, pasamos unos días inolvidables, nos despedimos en el aeropuerto cayéndonos algunas lágrimas, nos volvimos a separar sin saber cuánto tiempo pasaría hasta nuestro próximo encuentro.

Pasó bastante tiempo manteniendo contacto por teléfono y por mail, yo sabía que aquellas no eran maneras de llevar una relación por mucho que nos quisiéramos, la distancia y la falta de contacto irían enfriándolo todo, por mucho que nos empeñásemos en no querer reconocerlo.

Me llamó un día para decirme muy triste que le habían ofrecido un trabajo en Australia, que necesitaría por lo menos seis meses para acabarlo, para ella era una gran oportunidad y para nosotros era cavar la fosa de nuestra relación, los dos sabíamos que serían más de seis meses y tanto tiempo sin vernos ni tocarnos no tenía ningún sentido, volvimos a hablar más tranquilos otro día, quedamos en dejar nuestra relación de momento y en un futuro ya veríamos que pasaba, intentar conservarla en aquellas condiciones no podía ser bueno para ninguno de los dos.

Como las penas no vienen solas, un mes después mi trabajo también se acabó, dudé si ir con ella a Australia, pero pensé que yo tenía que seguir trabajando y allí no tenía nada, por otro lado, ella sola tendría más libertad para moverse y tomar decisiones sin tener que pensar en mí, me quedé en casa sospesando opciones de cara al futuro. Un día me llamó Julia.

JULIA: Sé que estás sin trabajo, me gustaría hablar contigo, te paso el día y la hora junto con la dirección de la oficina, hace tiempo que nos mudamos.

No me dejó contestarle nada que colgó, pensé que ahora que estaba en aquella situación, tampoco me vendría mal ponerme al día del negocio que tenía a medias, del que no me había preocupado una mierda desde que lo iniciamos prácticamente.

Me presenté en el edificio de las nuevas oficinas mirándomelo desde fuera, era muy moderno, todo de cristal, entré y había una recepción con unos tipos de seguridad.

YO: Buenos días.

SEGURIDAD: Buenos días, ¿a quién quiere ver?

Le dije el nombre de la empresa, el tipo sacó una tabla con una lista encima.

SEGURIDAD: ¿Usted se llama?

YO: Yul.

SEGURIDAD: ¿Cómo me ha dicho?

YO: Yul, Yul, y griega, u, ele, Yul.

No me miró ni a la cara.

SEGURIDAD: Pues su nombre no está en la lista, pida una cita y cuando aparezca en la lista le dejaremos pasar.

Yo empezaba a perder la paciencia.

YO: Puede llamar por favor y que Julia le diga que me está esperando.

SEGURIDAD: Sí, eso dicen todos los tipos guapos que vienen a pedir trabajo a la agencia sin cita, luego viene la jefa y nos pega la bronca por dejarlos pasar.

Pensé que la jefa con mala leche debía ser Miriam, aquellos hombres deberían de estar de ella hasta los cojones, eso me tranquilizó y llamé por teléfono a Julia, al momento bajó saliendo del ascensor corriendo.

JULIA: Sebastián, déjalo pasar que es el jefe, si quiere mañana estamos toda la agencia de patitas en la calle.

Sebastián, el de seguridad me miró abriendo mucho los ojos, se disculpó unas cuantas veces acompañándome sin dejar que pasara el arco de seguridad, subimos con Julia, eran dos plantas de agencia impresionantes.

YO: Joder, si que se ha hecho grande esto.

JULIA: Te crees que estos años nos hemos estado tocando el coño sin hacer nada, hemos trabajado muy duro y las cosas van muy bien.

Caminábamos tranquilamente enseñándome los diferentes departamentos, presentándome al responsable de cada uno de ellos, la gente se juntaba en grupos cuchicheando y mirándome sorprendida, llegamos a final de la planta y había en una pared una foto enorme de Miriam y mía, de las que nos hicimos con la campaña de los italianos, ahora entendía que la gente me mirara, subimos a la siguiente planta, nada más entrar otras dos fotos más, una de cada uno de nosotros en cada pared, se empezó a levantar gente para saludarme, a muchos los conocía de la agencia anterior, al fin llegamos a la sala de reuniones y nos sentamos, entró una secretaría y se me quedó mirando quieta como una estatua.

JULIA: Hola Marta, este es Yul, pero supongo que ya lo sabes.

Me acerqué y le di dos besos para saludarla, ella me miraba fijamente sin moverse.

JULIA: Marta que te quedas embobada nena, tráeme un café y a Yul lo que quiera.

Le pedí un zumo de naranja, Marta salió de la habitación mirándome dándose un golpe con el marco de la puerta rebotando, volviendo a salir nerviosa, Julia empezó a hablar y volvió a entrar la secretaria dejándole el zumo a ella y el café a mí.

JULIA: Yul, como vengas mucho por aquí esta nena no va a dar ni una ya lo ves.

Nos cambió las bebidas y se marchó mirando hacia atrás, sin sacarme el ojo de encima, le hice una señal y se paró de golpe porque estaba a punto de volverse a dar con el marco.

JULIA: Ahora que estás en el paro, que ya me he enterado, ¿te importaría volver aquí con nosotros y trabajar un poco facturando para ti?

YO: Me parece que me lo dices con un poco de recochineo.

JULIA: Hombre, has hecho lo que te ha salido de los cojones todo este tiempo, supongo que no tengo que recordarte que el cincuenta por ciento de todo esto es tuyo, tengo llamadas cada día preguntándome si estarías dispuesto a trabajar, pero claro el señor estaba por las Américas o por Europa trabajando pasando de su negocio.

YO: Vale, vale, ya lo he pillado, no me he preocupado lo suficiente, lo admito, no me pegues más la bronca.

En eso momento entraba Miriam a la reunión.

MIRIAM (riendo): Una paliza es lo que tendríamos que darte irresponsable.

Se dirigió a mí decidida y me dio dos besos, se le veía contenta.

YO: Me alegro de que estés tan bien, pero todavía tenemos que hablar de un detallito de unas fotos que aparecieron por internet.

Bajó la cabeza y disimuló sacando unos papeles.

JULIA: Bueno, vuestras cosillas ya las arreglareis en otro momento.

Miriam empujó los papeles atravesando toda la mesa parándose delante de mí.

MIRIAM: Empieza mirándote las cuentas de la empresa, que también es tuya coño.

YO: De estas cosas no tengo ni puta idea, que quieres que me mire, los números sin enterarme de nada.

Los volví a empujar y atravesaron la mesa de vuelta.

JULIA: ¿Has traído ropa para quedarte en casa?

Miriam levantó la vista mirándome esperando una respuesta.

YO: Claro, no voy a estar para arriba y para abajo.

Miriam sonrió y volvió a bajar la cabeza.

JULIA: Pues esta noche cenando hablaremos del futuro, Miriam, ¿puedes acompañarlo a casa?, que se duche y descanse.

YO: Ya he traído mi coche, puedo ir solo.

Miriam cambió la cara, se le notaba desilusionada.

JULIA: Ir con los dos coches, hablar de vuestras diferencias, cuando llegue esta noche quiero que este todo solucionado, y listos para empezar mañana a trabajar duro.

Llegamos a casa, entramos sin decirnos nada y yo sin mirarla a la cara.

YO: ¿La habitación sigue siendo la misma?

MIRIAM: Sí, ha estado vacía desde que te fuiste, te espero aquí abajo cuando estés listo.

La habitación estaba como siempre, dejé mis cosas, me duché, me puse algo cómodo y bajé, ella me esperaba sentada en el sillón que ocupaba yo siempre para escuchar música, con dos vasos de zumo, cuando me vio se levantó y se cambió de sillón.

MIRIAM: Este siempre ha sido tu sillón, siéntate.

YO: En esta casa no hay nada mío, te puedes sentar donde quieras.

MIRIAM: No estés tanto a la defensiva por favor, sé que no me he portado bien contigo y lo siento, de verdad que lo siento.

YO: Fuiste una cabrona conmigo, me abandonaste y encima me quisiste hacer daño cuando era feliz con otra persona, solo por venganza.

Me miró y no dijo nada, dando un sorbo de zumo seria.

MIRIAM: ¿Crees que podremos trabajar juntos sin matarnos?

YO: Si tú mantienes la distancia sin atosigarme y me dejas tranquilo, no creo que tengamos ningún problema.

MIRIAM: De acuerdo.

Se levantó y caminó hacía los sofás seria, seguía siendo guapísima y con el tipazo de siempre, lástima que estuviera como una puta cabra de la cabeza.

YO: No hace falta que te sientes lejos de mí como si tuviera la peste, supongo que podemos hablar como personas.

Se giró y volvió a sentarse en el sillón a mi lado con una sonrisilla, hablamos del trabajo que ella sabía que su madre estaba negociando para mí.

MIRIAM: ¿Me dejarás que lleve tus cosas como hacía antes?

YO: No lo sé, déjame que me lo piense.

Aquella tarde nos la pasamos hablando de la agencia, ella me explicó como la tenían organizada, de sus funciones, en fin, me puso al día de cómo estaba todo, cenamos con Julia como si no hubiera pasado el tiempo.

JULIA: ¿Habéis hablado y solucionado vuestras mierdas?

MIRIAM (riendo): Sí, ya me ha perdonado.

YO: Y una mierda, no te he perdonado ni sé si lo haré.

JULIA (cara de paciencia): Ya veo que habéis solucionado muchas cosas, hay madre mía.

YO: Sí que hemos avanzado, estamos de acuerdo en trabajar sin matarnos, me tengo que pensar si ella me llevara mis cosas.

JULIA: Si no la quieres a ella te puedo asignar a otra persona sin problemas.

MIRIAM: ¡Mamá!

JULIA: ¡Qué!, no querrás llevárselas por cojones, comportándote como una niña malcriada como has hecho siempre, si él no quiere puede elegir a quien quiera.

Miriam no puso muy buena cara, pero aceptó lo que dijo su madre, nos fuimos a dormir, al llegar a la puerta de la habitación nos quedamos parados los dos mirándonos, cada uno delante de su puerta, yo abrí la mía y ella me sonrió tímidamente entrando a la suya.

Al día siguiente desayunando los tres.

MIRIAM: Yul tiene que volver al gimnasio, se le nota que últimamente no se ha cuidado tanto.

JULIA: Yo lo veo estupendo.

MIRIAM: No no, tiene que empezar cuanto antes, yo lo controlaré.

Su madre y yo nos la quedamos mirando.

MIRIAM (riendo): Bueno, mientras no decida quién quiere de manager.

Cuando acabamos me senté en el sillón, Miriam se sentó a mi lado.

MIRIAM: ¿Me dejarás que te haga compañía en el gimnasio, por favor?

Pensé que era verdad que hacía tiempo que no hacía pesas, como mucho algún día había ido a correr, si tenía que hacerlas lo mejor era que me alegrara la vista por lo menos.

YO: Si me controlas que sea desde la cinta de correr, si yo sudo tú también.

Me miró con una sonrisa y desvió la mirada contenta.

MIRIAM: Cuando quieras me avisas.

Nos fuimos a cambiar y la cabrona salió vestida con un top que le marcaban hasta los pezones, y unas mallas cortas justo por debajo del culo. Calenté un poco y empecé con la rutina de pesas, detrás de donde ella corría en la cinta, con el movimiento de correr las mallas se le iban metiendo por el culo, dejándome una vista que me estaba poniendo malo, la hija de puta intentaba disimular la risa, acabamos y fuimos a beber algo a la cocina.

MIRIAM: Después de la ducha te haré un masaje para relajarte.

YO (sorprendido): ¿Tú me vas a hacer un masaje?

MIRIAM: Sí, hice un curso para poder relajar a los modelos si hacía falta.

YO (riendo): Mejor no me imagino como debías relajarlos.

MIRIAM: No seas malo por favor.

Nos encontramos después de la ducha y me acompañó otra vez al gimnasio, abrió una puerta, tenía preparada una habitación con una camilla en  el centro y unos armarios bajos alrededor.

MIRIAM: Primero metete en la bañera, quedarás relajado de verdad esta mañana.

YO: Me lo podía a ver dicho antes y me hubiera cogido un bañador.

MIRIAM: Pero si tú no has usado bañador en tu puta vida.

Se cortó un momento por haberme hablado con tanta confianza y cambió la voz.

MIRIAM: Ponte dentro mientras yo me cambio.

Se metió en la habitación y yo me desnudé entrando al jacuzzi abriendo las bombollas, al poco rato salió con una bata blanca que le llegaba unos tres dedos por debajo de las bragas, estaba claro que la cabrona me iba a provocar todo lo que le saliera del conejo, a los diez minutos sacó una toalla y se puso delante del jacuzzi, mirando para otro lado para que yo saliera, me puso la toalla y yo me la enrollé en la cintura, me miró a los ojos, sonrió y me señaló la puerta de la habitación, la camilla era de aquellas con un agujero para meter la cara que se ve por debajo, me estiré.

MIRIAM: Desátate la toalla y déjatela encima, no quiero que me acuses de que te quiero ver el culo.

Puso en marcha un equipo de música que había encima de uno de los muebles y sonó una música suave y relajante, cerré los ojos y noté sus manos por los dedos de los pies untados en aceite, me los masajeaba de uno en uno, pasó a la planta apretando con los dedos, realmente estaba consiguiendo relajarme, ¿sería verdad que hizo un curso?, me pasó las manos por los gemelos apretando y estirándomelos, me dobló la pierna para moverlos con los dedos, muy profesional todo, llegó a los muslos masajeándolos con fuerza de abajo a arriba, subía la mano cada vez más cerca de mi culo por debajo de la toalla, en una de las veces que subía desde la rodilla hacía arriba llegó al glúteo rozándome con un dedo los huevos, se quedó en mi culo masajeándolo y sobándolo a gusto.

De vez en cuando dejaba escapar un dedo o dos, me tocaba los huevos rozándolos haciéndome mover todo el cuerpo por el contacto, me pareció en algún momento escuchar una risilla, empezó con la espalda amasándola dejándomela totalmente relajada, se colocó delante de mi cabeza, podía verle las piernas por debajo de la camilla, me pasaba las manos desde la cervicales hasta los lumbares, cuando tenía que llegar al final de la espalda se estiraba subiéndole la bata, dejándome a la vista las bragas, la muy cabrona sabía cómo provocarme, luego me relajó el cuello y finalmente empezó con la cabeza, con sus dos manos encima apretándome con los dedos las diferentes zonas, veía por debajo las piernas de Miriam.

MIRIAM: ¿Te gusta, lo he hecho bien?

No le contesté, no quería darle la satisfacción de decirle que me gustaba algo que ella me hacía.

MIRIAM: El curso lo hice pensando en ti, es el primer masaje que hago. Tenía la esperanza de que algún día volvieras, poderte tocar, sabía que estarías enfadado conmigo y esta era una manera de conseguirlo.

Hablaba muy flojito distraída, como si lo estuviera pensando y sin querer le salieran por la boca las palabras, con una de las manos que tenía caída a un lado, le agarré con fuerza por el medio de los muslos, bastante arriba, dejando la mano quieta apretándole la carne, dio un pequeño grito de sorpresa levantando los talones quedándose de puntillas, esperé que los pies volvieran a su posición original apoyados en el suelo y subí la mano un poco, a ella se le escapó un gemido subiendo y bajando los talones otra vez, la subí de nuevo rozándole con un dedo las bragas, dio un gemido más fuerte.

Esperé un rato mientras ella seguía con el masaje de la cabeza, para ver si acababa, pero lo seguía haciendo respirando más fuerte, moví la mano y le agarre el coño con toda la mano por encima de las bragas, las tenía totalmente mojadas la cabrona, le agarré las bragas y se las estiré bajándoselas hasta los muslos, dio un grito volviendo a subir los talones, intentó ahogar un gemido, sus dedos se clavaron con más fuerza en mi cabeza, le volví a coger el coño con toda la mano, esta vez sin bragas de por medio, notando su humedad, se quedó apoyada sobre la punta de los dedos de los pies temblándole las piernas, con el dedo pulgar le empecé a tocar el clítoris, ella gemía clavándome los dedos en las sienes moviéndolos descontrolados, su flujo vaginal empezaba a resbalar entre mis dedos, le metí dos dedos en la vagina follándola, a la vez le frotaba el clítoris con más fuerza, me apretó la cabeza que pensaba que me la iba a reventar gritando sin parar corriéndose.

Bajó los talones al suelo y siguió masajeando la cabeza otra vez con suavidad, apartó las manos, yo me levanté, me lie la toalla a la cintura, recogí mi ropa y me fui a duchar a mi habitación sin decir nada, ella se quedó con las bragas por los muslos apoyada en la camilla con las manos, recuperándose de la paja que le acababa de hacer mirando para abajo, llegué a la ducha y apoyé una mano en la pared masturbándome para quitarme el calentón que había cogido con ella.

11.

Bajé a mi sillón y me senté escuchando música por los cascos, al rato bajó ella y se sentó a mi lado, sin decir nada, mirándome de tanto en tanto, me dijo algo que no me enteré al tener los cascos puestos, me los quité.

YO: ¿Decías algo Miriam?

MIRIAM: ¿Si te ha gustado?

YO: Se nota que has hecho un curso y se te da muy bien, me has dejado muy relajado.

Me puse los cascos de nuevo sin hacer ninguna referencia a lo que había pasado, ella me miró y sonrió volviendo a su actitud profesional, en la cena Julia nos miraba, nosotros comíamos cada uno a lo nuestro sin decir nada.

JULIA: ¿No me vais a explicar cómo os ha ido el día?

MIRIAM: Muy bien, le he hecho un masaje para relajarlo.

Julia me miró interrogándome con la mirada.

YO: El curso lo ha aprovechado, lo hace muy bien, el masaje.

Julia sonrió y acabamos de cenar, me fui a mi habitación para dormir cerrando la puerta, escuché los pasos de Miriam que iba a su habitación, se paró un momento en mi puerta, yo me quedé quieto esperando a ver qué pasaba, finalmente siguió caminando entrando y cerrando su puerta.

Al día siguiente bajé con la ropa de deporte, desayuné y no la vi, pensé que se había ido con su madre y estaba solo en casa, atravesé el jardín y entré al gimnasio empezando a calentar para mi sesión de pesas, cuando estaba acabando haciendo estiramientos entró ella con la bata ya puesta, me miró un momento a los ojos y apartó la vista.

MIRIAM: ¿Ya has acabado?

YO: Sí.

MIRIAM: Hoy toca sauna, ducha y masaje.

Me fui a un lado cogiendo una toalla, me giré de espaldas desnudándome enseñándole el culo, me puse la toalla atada por la cintura y entré en la sauna, a los diez minutos salí y me di una ducha fría, me sequé escuchando la música relajante que salía de la habitación de los masajes, entré y ella me esperaba con una toalla que levantó esperando que me estirara para ponérmela por encima, me estiré y me quité la toalla de la ducha para que me tapara con la seca por encima, untó sus manos con un aceite y empezó de nuevo por los pies, cuando llegó a los glúteos los masajeó sin rozarme nada que no tuviera que rozar, acabó con la espalda.

MIRIAM: Gírate par favor.

Siguió por los muslos, esta vez sí que al subir rozo varias veces mi polla haciéndose la despistada, yo tenía que hacer un esfuerzo para no dejar que se me pusiera tiesa, después me masajeó los pectorales y las cervicales.

MIRIAM: ¿Quieres que te haga la cabeza?

Evidentemente me lo preguntaba con segundas, le pasé la pelota a su tejado.

YO: Cómo tú quieras, por mi ya está bien, pero si crees que lo necesito.

Me puso las manos en las sienes y empezó a dar vueltas con sus dedos, cerré los ojos notando que ella se movía sintiéndola a mi lado, dejé caer una mano y le cogí una pierna con fuerza otra vez subiendo lentamente, empezó a respirar con fuerza de nuevo, llegué al chichi agarrándolo volviendo a estar muy mojado, le metí directamente dos dedos dentro del coño, dio un grito metiendo una mano por debajo de la toalla cogiéndome la polla, empecé a frotarle el clítoris y ella a hacerme una paja apretándomela, me la puso que ya no podía estar más grande, yo intentaba no mover un músculo de la cara con los ojos cerrados, seguía moviendo mis dedos aumentando la intensidad, ella a la vez aceleraba su mano subiendo y bajando, empezó a gritar corriéndose, moviendo su mano totalmente descontrolada, hasta conseguir que me salieran chorros de semen con una fuerza que levantaban la toalla, saqué la mano, ella me soltó la polla y se fue sin decir nada.

Un rato más tarde nos volvíamos a encontrar en el salón, ya duchados, hablando del próximo trabajo que tendría la siguiente semana, como si no hubiera pasado nada, en la cena Julia nos acabó de explicar los por menores y nos volvió a preguntar qué tal el día.

MIRIAM: Hoy mucho más relajante para los dos.

JULIA: Me alegro que no os tiréis los trastos por la cabeza y os comportéis como personas adultas.

Le miré a los ojos un momento apartando la mirada y a Julia le salió una sonrisa guasona , nos fuimos a dormir, por la noche me desperté abriendo un ojo, vi como Miriam había abierto la puerta de mi habitación, cerrándola detrás suyo, caminaba desnuda hacía mi cama, yo me hice el dormido, apartó la sabana y se metió, se puso de espaldas a mí cogiéndome una  mano pasándosela por encima suyo, agarrándola con las dos suyas le dio un beso poniéndosela debajo de su cara, yo respiré profundo como si estuviera dormido haciéndome el loco, por la mañana noté un movimiento volviendo a abrir el ojillo, vi como se levantaba intentando no hacer ruido, caminó hasta la puerta, se giró mirándome, la abrió y salió cerrándola con cuidado, la madre que la parió que huevos tenía esa tía.

Por la mañana estaba con mis rutinas de pesas y entró ella con las mallas cortas otra vez y un top marcándole las tetas, me dio los buenos días como el que los da al entrar en la pescadería, se subió a la cinta comenzando a correr, la hija de puta sabía cómo llamar mi atención pero yo intentaba mirar con mucho disimulo para no darle el gustazo, cuando estaba a punto de acabar ella bajó de la cinta, se metió debajo de la ducha del jacuzzi mojándose la ropa quedándole todavía más apretada, marcándole todo el cuerpo de manera espectacular, cogió una toalla secándose por encima y se metió en la habitación saliendo cambiada con la bata.

MIRIAM: ¿Qué te apetece hoy, sauna, jacuzzi, masaje?

Me duché como ella, me giré quitándome la ropa enseñándole el culo otra vez poniéndome una toalla, me fui al jacuzzi poniéndolo en marcha y me quité la toalla antes de entrar, me senté, me giré mirándola, estiré una mano pidiéndole que se metiera dentro conmigo, todo sin hablar, ella también sin decir nada se acercó, me cogió la mano y bajó los dos escalones con la bata puesta, la giré y se sentó encima de mi polla de espaldas, nos fuimos frotando despacio, a ella se le escapaban algunos gemidos suaves, metí mi mano en el agua cogiéndome la polla, busqué con un dedo la entrada de su coño y se la metí de golpe haciéndole dar un grito terrible abriendo mucho los ojos, ojos que cerró moviendo sus caderas de menos a más hasta correrse a gritos.

La cogí por la cintura levantándola un poco, dejándola caer de golpe metiéndosela hasta el fondo, lo repetí varias veces y me corrí intentando hacer el mínimo ruido posible, ella se levantó y se marchó, yo me quedé un rato relajándome poniéndome la mano en la cabeza, Miriam era una cabrona pero sabía cómo excitarme y follarme.

Como siempre después de la ducha nos encontramos en los sillones, yo estaba escuchando música y ella llegó notándola más nerviosa de lo normal, se sentó, estaba intranquila, mirándome y apartando los ojos varias veces, al final no pudo más y me estiró del cable quitándome los cascos, la miré relajado preguntándole con la mirada que pasaba.

MIRIAM: ¿No piensas decirme nada de lo que ha pasado esto últimos días?

Estaba claro que quería hablar del sexo que habíamos tenido.

YO: Probaremos a trabajar juntos, si no funciona le diré a tú madre que busque a otra persona.

Afirmó con la cabeza y se levantó para irse decepcionada y contenta a la vez. Por la noche se lo comunicamos a su madre.

JULIA: A ver como acabáis esta vez.

Nos fuimos a dormir, se repitió lo de la noche anterior, pero esta vez antes de cogerme la mano me dio un beso en la frente acariciándome la cara, por la mañana me desperté solo.

Me estaba vistiendo y llamaron a la puerta de la habitación, era ella.

MIRIAM: Vístete de calle que iremos a la oficina a preparar unas cuantas cosas antes de viajar.

Entramos a la agencia girando muchas caras a nuestro paso, se había corrido la voz que volvíamos a trabajar juntos y por lo visto creaba expectación, pasó Julia con unos papeles en la mano y se paró.

JULIA: Ostia, venís a trabajar de verdad, ya era hora veros por aquí parejita.

YO: Julia, de parejita nada, no nos tocamos ni un pelo, compañeros de trabajo y listo.

A Julia y Miriam se les quedó la cara de cartón, sobre todo a Miriam, pero yo no estaba dispuesto a aceptar que teníamos sexo ni nada parecido, mi intención era actuar como si no pasara nada, como si aquellos momentos de contacto y placer fueran un sueño del que al cabo de un rato ya no te acuerdas, no quería que Miriam pensara en ningún momento que me tenía agarrado por las pelotas, aquello la confundía y me gustaba verle la cara.

Entramos en el despacho, Miriam se sentó y yo delante suyo, me miró a los ojos y yo le hice una mirada como diciendo, “¿pasa algo?”, ella la bajó y sonrió girando la cabeza de lado a lado, decidimos unas cuantas cosas sobre el trabajo que teníamos que hacer y nos marchamos con la intención de ir gimnasio, cuando acabé la sesión Miriam no aparecía, así que me iba a mi habitación a ducharme cuando al pasar por el salón me la encontré sentada leyendo una revista, me miró intentando averiguar si me había jodido que no quisiera darme un masaje ese día, la saludé explicándole que había disfrutado del ejercicio y que me iba a dar una buena ducha relajante, una conversación de amigos o conocidos, noté que mi reacción a ella no le hizo mucha gracia aunque intentaba disimularlo.

Pasaron los días antes de salir de viaje sin ningún contacto físico entre los dos, incluso dejó de venir a dormir conmigo, en su cara le notaba que estaba molesta aunque ella se comportara de una manera totalmente profesional, el día de la sesión de fotos fue agotador, se trabajo en un día lo que normalmente se haría en dos o tres, después de cenar, que acabamos bastante tarde, al cerrarse las puertas del ascensor para ir a la habitación en el que estábamos solos, me puse delante de ella, dando un paso atrás atrapándola entre mi espalda y la pared, bajé las manos y le cogí la falda de un vestido que llevaba por las rodillas levantándoselo, ella no decía nada, llegué con mis manos por dentro del vestido hasta tocarle sus caderas, las moví hacía el centro de su cuerpo, y con un movimiento rápido de una mano se la coloqué encima de chichi apretándole, ella gimió rodeando con sus brazos mi cuerpo, juntando las manos en mi pecho, agarré con las dos manos los pantis, rompiéndolos para hacerme un hueco por donde meter la mano y cogerle el chichi por encima de las bragas, dio otro gemido apretándome más con sus manos, el ascensor seguía subiendo, suerte que era un edificio muy alto y todavía me quedaban algunos segundos, le aparté las bragas y le metí un dedo frotando de abajo a arriba su coño, notando como se le humedecía rápidamente, le introduje el dedo en la vagina moviéndolo, ella movía sus caderas para sentir bien el dedo dentro sin parar de gemir, de golpe oímos una campana de aviso de que el ascensor había llegado a nuestra planta, saqué el dedo y di un paso a un lado como si no hubiera pasado nada, ella tenía una cara de excitación tremenda, caminamos hasta las puertas de nuestras habitaciones contiguas, se paró girándose hacía mi, poniéndome una mano en el hombro.

MIRIAM: Por favor, si quieres te lo suplicaré, pero no me dejes así, me has calentado como una estufa, acabaló, por favor acabaló.

YO: Miriam estás muy rara, no sé de qué me hablas.

Mientras yo abría mi habitación, ella se metió conmigo, cerró la puerta, pasó por delante de mí y se paró al lado de la cama, dejó su bolsito encima de la mesita, se quitó el vestido, los pantis rotos, los zapatos, el sujetador y las bragas, estirándose con las piernas abiertas en la cama enseñándome todo el coño abierto y mojado, yo me la miraba impasible, como si estuviera viendo pasar un autobús por la calle, me miró a los ojos y se empezó a hacer una paja con la cara triste y desilusionada, por primera vez desde que nos encontramos de nuevo me dio pena verla de aquella manera.

Me pareció que se humillaba por mí y yo no buscaba eso, solo quería mosquearla un poco y jugar con ella, me desnudé despacio, mientras ella gemía dejando ir una pequeña sonrisa que le cambió la cara, me acerqué al lado de su cabeza dejándole la polla al alcance de su boca, me miró a los ojos con gratitud, me la cogió con una mano y se la metió en la boca chupando fuerte, cerrando los ojos para sentir con intensidad el sabor y el tacto, empecé a mover suavemente mis caderas follándome su boca, ella gemía cada vez más fuerte, se la metí hasta la campanilla abriendo ella mucho los ojos sacándola llena de saliva, a la vez que se corría mientras yo le acariciaba el pelo, cuando acabó me miraba con mucho cariño sin dejar de chupar, me aparté y me puse en medio de sus piernas, me agarré la polla metiéndosela en el coño despacio hasta el final, le miré a los ojos aguantando mi cuerpo erguido apoyando las dos manos en la cama, y moví mis caderas arriba abajo con suavidad empezando ella a gemir de nuevo, fui aumentando la velocidad llevándola de nuevo a una excitación tremenda, corriéndonos los dos a la vez sin dejar de mirarnos a los ojos, a ella le cayeron algunas lágrimas, no sé si de alegría o de odio hacía mí, me aparté, la cogí de los sobacos colocándola bien en la cama, la tapé con la sabana y la manta y me estiré a su lado dándole la espalda sin decir nada, sin besarla, con la única muestra de cariño de acariciarle el pelo mientras se corría, sabiendo que ya no me veía cambié la cara, me preocupaba pensar si no me estaba pasando de la raya, noté un brazo que me pasaba por encima acariciándome la cara.

MIRIAM (susurrando): Has estado genial.

Yo me hice el dormido.

Cuando me desperté, su brazo seguía a mí alrededor apoyado en mi pecho, esperé un momento para ver si ella se despertaba.

MIRIAM (riendo): Sé que estás despierto, no te preocupes que ya me voy, si me quieres seguir puteando no pienso enfadarme, sé que te hice daño y que quieres que lo pague.

Se levantó, se puso el vestido y se fue, aquello me animó porque vi que no se lo tomaba tan mal y sabía que lo hacía para tocarle los cojones, pero yo me lo estaba pasando bien y no tenía intención de dejar aquella actitud con ella, tenerla siempre en alerta me gustaba.

Volvimos a casa aquel mismo día, llegamos pronto y teníamos todo el día libre, yo no tenía muchas ganas de nada y después de cambiarme me estiré en el sofá escuchando música, ella se sentó a mi lado mirándome, me quité los cascos para saber si quería decirme algo.

MIRIAM: Lo estoy pensando hace días, creo que necesito un novio, alguien con quien desfogarme y pegar unos buenos polvos…

Ella intentaba seguir hablando, yo me puse los cascos moviendo la mano al ritmo de la música, la cabrona estaba intentando incomodarme, para que reaccionara o para que cambiara mi actitud con ella, no estaba dispuesto a dejarme influir en lo más mínimo, si realmente quería una relación estable que se la buscara, me daba igual, se levantó enfadada al ver que no le hacía ni caso y se fue cerrando la puerta.

Me levanté, me cambié y cogí el coche para irme a mi pueblo, comí con unos amigos, le eché un vistazo a mi casa, dormí la siesta y llegué de vuelta muy tarde, estaba todo apagado, pensé que se habían ido a dormir, entré en mi habitación y sin encender la luz vi que en mi cama había alguien acostado, me desnudé con toda tranquilidad, como si no hubiera nadie, me acosté de espaldas a ella al otro lado tapándome, no dijo nada, me pasó un brazo por encima y respiró profundamente, había conseguido mi objetivo, que ella se preocupara.

Al día siguiente me desperté y ella no estaba en la cama, bajé y me había preparado el desayuno, estaba alegre y muy preocupada de que no me faltara de nada, estaba estupenda, mientras desayunábamos.

MIRIAM: ¿Te apetece hacer pesas hoy?

YO: ¿Has pensado en algo?

MIRIAM: No, solo quiero que estés bien, hacemos lo que tú quieras, te puedo dar un buen masaje, o una sauna, o un jacuzzi, ¿no sé? Lo que tú quieras.

Pensé que estaba muy contenta y complaciente, puede que fuera por no saber nada de mí el día anterior y se asustó, porque sabía que si me tocaba los cojones podía desaparecer y enviarlo todo a tomar por culo sin problemas.

YO: Hoy me iría bien una sauna, ducha fría y masaje relajante, ¿cómo lo ves?

MIRIAM: Lo que tú quieras, ¿a qué hora quieres empezar?

YO: En media hora más o menos.

MIRIAM: Perfecto, voy a prepararlo todo.

Me quedé sentado y ella desaparecía por la terraza camino del gimnasio, me extrañaba que se comportara de aquella manera, pensé que viendo mí actitud había cambiado la estrategia conmigo para ablandarme de otra manera.

Entré y ella estaba esperándome con la bata corta de los masajes, se le marcaban unas braguitas muy sexis, tenía una toalla para la sauna en las manos, me giré y me desnudé, me colocó la toalla con una sonrisa alrededor de la cintura.

Sudé y después me duché con agua fresquita, ella me pidió que me estuviera quieto pasándome la toalla por el pelo, la cara, el tronco, no se atrevió con la entrepierna, acabó con las piernas y los pies, me acompañó a la habitación, al abrirla estaba puesta la música relajante sonando, las luces apagadas y con solo la iluminación de un montón de velas, la cabrona se lo había trabajado bien y consiguió un ambiente bonito y romántico.

Me hizo entrar, me estiré en la camilla y empezó con su masaje, pero esta vez era más largo y más intenso, se entretenía sin prisas en todas las zonas, cuando llegó a la cabeza miré por debajo de la camilla y vi que se había desabrochado el último botón de la bata, dejándome ver unas bragas blancas preciosas, que le transparentaban los pocos pelos del vello púbico que tenía, creí que estaba pensando en lo que le hice y querría repetirlo, pero se había portado tan bien que creí que se merecía algo más.

Deslicé mi cuerpo hacía atrás, dejando un buen trozo de camilla libre delante de mi cabeza, sin decir nada la miré y di unos cuantos golpecitos con la mano encima, indicándole que se sentara, me sonrió y se subió a la camilla abriendo las piernas delante de mi boca, dejándome las bragas a dos dedos de mí, acerqué mi cuerpo y le lamí entre los muslos subiendo a la ingle, apoyó su mano suavemente sobre mi cabeza, con la lengua le aparté un poco las bragas para metérsela en medio del coño, dándole un lametazo suave, gimió y con su mano se apartó las bragas dejándome todo el chumino a mi disposición, lo lamí, chupé y restregué la lengua por todos lados, ella gemía muy fuerte, cuando estaba a punto de correrse, levanté la cabeza y le hice una señal con la mano para que se bajara de la camilla.

Parecía desilusionada pensando que pasaba de ella bajándose, me giré apartando la toalla que me tapaba, tirándola al suelo dejando a la vista mi polla tiesa sobre mis abdominales, levanté una mano para que ella me la cogiera, se quitó las bragas con prisas sonriendo de nuevo, me cogió la mano y la ayudé a subirse a la camilla, colocando una pierna a cada lado de mi cuerpo, se desabrochó un par de botones más de la bata para poder abrir bien las piernas, colocándose para poder meterse mi polla en su mojado coño lentamente mirándome, yo intentaba no expresar mucho con mi cara pero sí le miraba a los ojos, al llegar mi polla al fondo dio un grito subiendo y bajando tres veces seguidas bastante rápido, dando unos gemidos muy fuertes, volviendo a bajar el ritmo por unos instantes respirando muy fuerte, de golpe empezó de nuevo un ritmo frenético dando unos gritos tremendos corriéndose, cuando acabó me miró todavía jadeante.

MIRIAM: ¿Cómo quieres acabar Yul?

YO: Sigue, vuélvete a correr y lo haré contigo.

Me miró sonriendo reemprendiendo los movimientos de caderas, al poco tiempo notaba como su flujo me bajaba por los huevos, ella gritaba más por momentos, cuanto más gritaba más mojado le notaba el coño, me fue avisando que se corría gritando, hasta que no vi como se retorcía y ponía los ojos en blanco, tensando el cuerpo saliéndole un grito de muy adentro de orgasmo, no le llené el coño de semen hasta salirle por los lados cayendo a la camilla, se quedó sentada encima, quieta, mirando al techo, con los ojos cerrados recuperando la respiración, un poco más tarde se bajaba de la camilla, encendía la luz y apagaba las velas, se despidió y se fue.

12.

Seguía simpática y dando una imagen de felicidad, durante todo el día siguió igual, trabajamos un rato, tomamos el sol, comimos, descansamos cada uno en un sillón, esperamos para cenar a su madre y nos fuimos a dormir cada uno a su habitación.

Pensé que a media noche se cambiaría de cama, dejé la habitación muy oscura, puse dentro de la cama unos cojines para que pareciera que había alguien dentro, cuando escuché la puerta de su habitación abrirse me escondí, se abrió la puerta, entró ella desnuda caminando de puntillas, me acerqué por su espalda tapándole la boca con una mano apretándola contra mí, con la otra la sujetaba por debajo de las tetas, dio un grito insonorizado por mi mano.

YO: ¿Te gustaría poder dormir en esta cama conmigo cuando quieras, sin tener que entrar a oscuras como una ladrona?

Respondió moviendo la cabeza de arriba abajo confirmándolo, la apreté más contra mí contactando mi polla con su culo.

YO: ¿Estás dispuesta a hacer cualquier cosa?

La apreté más, noté como la polla se le metía en medio de la raja del culo.

Volvió a confirmarlo con la cabeza.

YO: Mañana serás mi esclava sexual, ¿Estás de acuerdo?

Noté en mi mano como sonreía, ella lo confirmó.

YO: Dormirás conmigo, mañana sobre las nueve y media me despertarás con la mejor mamada que hayas hecho nunca tragándotelo todo, después del desayuno te diré el resto de normas, ¿De acuerdo?

La giré de golpe mirándole a los ojos muy de cerca, confirmó con un leve movimiento de cabeza, la acompañé a la cama apartando la ropa para que se metiera, la tapé y me metí yo por el otro lado acostándome de espaldas a ella como siempre, me acarició la espalda como si dibujara algo con un dedo y me quedé dormido.

Me desperté de golpe sobresaltado, aparté de un manotazo la ropa de cama que tenía por encima, me encontré a Miriam metida entre mis piernas con mi polla tiesa en la mano, la mitad metida en la boca, mirándome, que excitante era aquella imagen, al ver que estaba preparado se la metió del todo dentro succionando con fuerza, con tanta fuerza que podía ver como su cara se estrechaba pudiendo sentir su boca alrededor de toda mi polla, como al subir la cabeza la base se estiraba para no desprenderse del cuerpo, un gran placer me recorría todo el cuerpo tensándomelo perdiendo el control, paró un momento en la punta pasándole la lengua, lamiendo, moviéndola sobre el frenillo dándome otro golpe de placer, se metió el capullo succionando con fuerza agarrándome la polla por la base, haciéndome saltar el cuerpo de la cama, cuando pensaba que no podía sentir más, siguió succionando con más fuerza subiendo y bajando la mano apretándola.

Me la notaba succionada y estrujada, subiéndome por todo el cuerpo un calambrazo que me hizo soltar chorros de leche que subían de mis huevos como un torrente sin freno, saliendo por la punta con una velocidad que no recordaba jamás haber notado, quedando toda apresada en la boca de Miriam, que tragaba sin parar, haciendo un ruido con sus labios y boca que me excitaban como nunca, no podía parar de correrme con un chorro detrás de otro, hasta quedar totalmente estirado, rígido, con la mano en la frente, relajándome muy lentamente, con Miriam sin dejar de chupar desde la punta hasta la base, muy despacio, tragándose las últimas gotas que debían de estar saliendo dejándome totalmente seco, siguió con las chupadas suaves hasta que mi polla quedó totalmente flácida, la aguantó un momento en su mano y antes de dejarla suavemente sobre mi cuerpo le dio un beso en la punta, levantó la cabeza y me miró a los ojos con una enorme sonrisa, cayéndole unas gotitas de semen por un lado de los labios.

MIRIAM: ¿Te ha gustado mi amor?

Me lo dijo excitada, relamiéndose las gotitas que le salían, hizo que me pusiera cachondo sin poder sentir vida en mi polla de cómo me la había dejado la cabrona.

MIRIAM: Quédate recuperándote, me voy a duchar y prepararé el desayuno para los dos.

Yo la miraba todavía con la mano en la frente, como comprobando si tenía fiebre con la boca medio abierta, estaba alucinado de la corrida que me acababa de regalar aquella mujer, al rato me levanté, me duché y bajé, me estaba esperando con la mesa de la cocina ya preparada con un desayuno muy completo y una sonrisa enorme en la cara.

MIRIAM: Hoy he preparado un desayuno especial, creo que tendrás hambre y ganas de recuperar fuerzas, si quieres algo más me lo pides y te lo traigo.

Estaba totalmente metida en el rol de agasajarme y hacer todo lo que yo le dijera, dudaba si era por la ilusión de meterse en la cama cada noche conmigo o que el juego que le había propuesto la ponía cachonda, o las dos cosas.

Acabamos de desayunar, me fui a mi sillón preferido y esperé que ella saliera de la cocina, llevaba puesta una camiseta larga hasta los muslos, con un dibujo de la lengua de los Rolling Stones grande delante, le hice una señal para que se acercara, le ofrecí una mano para que me la cogiera y la senté encima de mí, de lado, como si fuera una niña pequeña, con una mano sujetándole por la espalda y otra por fuera del muslo, ella dejó caer su cabeza en mi hombro, pasándome los brazos por el cuello dando un pequeño suspiro, estuvimos un rato sin decir nada, acomodándose con la cabeza pegando sus labios a mi cuello, dándome algunos besos suaves y tiernos, tener a esa chica tan bonita encima transmitiéndome tanto cariño me descuadraba, si no la conociera y supiera que es totalmente imprevisible hubiera caído en sus redes sin remedio.

YO: Hoy hasta las doce de la noche tendrás que hacer todo lo que yo te diga, tranquila que no te pediré ninguna animalada, esta mañana has cumplido muy bien con lo que te pedí anoche.

MIRIAM: ¿Y si lo cumplo, podré dormir cada noche que quiera contigo?

YO: Sí.

MIRIAM: Con derecho a abrazo.

No tenía pensado ceder en nada con ella, pero tenerla tan cariñosa me hizo pensar que en toda negociación siempre se tiene que ceder en alguna cosa.

YO: De acuerdo.

Me volvió a besar en el cuello con más fuerza.

YO: ¿Tienes vaselina?

MIRIAM: ¿Vaselina?, ¿para qué quiero yo tener vaselina?

YO: Pues lo primero que vas a hacer es vestirte con una minifalda muy corta que tengas y ponerte guapa para ir a comprar a la farmacia.

MIRIAM: ¿Tanga, braga o nada?

YO: Braga sexi de color claro.

Se levantó sonriéndome acariciándome la cara de pasada, subió a su habitación y bajó muy despacio por las escaleras, para que la viera bien, llegó donde estaba yo, dando una vuelta delante de mí para que le diera el visto bueno, llevaba una blusa que si te fijabas bien se le transparentaban los pezones de unas tetas impresionantes, una faldita que le llegaba justo por debajo de las bragas y unos zapatos bonitos de tacón, se había arreglado el pelo y con un poco de pintura le resaltaban más los ojos claros y los labios, estaba para saltarle encima en aquel mismo momento, intenté aguantar la cara de póker, aunque creo que no lo conseguí por la manera que ella me miraba orgullosa de haberme impresionado, se fue y yo pude respirar profundo, pensando cómo me estaba poniendo la cabrona y casi no había empezado el día. Volvió con una bolsa sacando de dentro un buen bote de vaselina.

YO: Lo has comprado bastante grande.

MIRIAM: Para que no te falte, puedes hacer servir toda la que quieras, por cierto, (dijo con voz inocente como si no supiera para que servía), ¿para qué la quieres?

YO: Para lubricarte el culo y follártelo.

Me miró sorprendida por la respuesta directa haciendo una pequeña sonrisa de deseo.

MIRIAM: ¿Qué quieres que haga ahora?

Me levanté y me senté en uno de los sofás grandes.

YO: Que vengas al sofá de aquí delante.

Se sentó viéndole las bragas al agacharse cruzando una pierna rápidamente para taparse.

YO: No, así no, quiero que te pongas apoyada con las rodillas en el asiento y el cuerpo en el respaldo sacando el culo.

Se colocó, se le subió la falda dejándome una panorámica de su culo con las bragas metidas, no sé que cara debía hacer yo, pero por su sonrisilla mirándome me la puedo imaginar.

YO: Ahora quiero que te toques el coño hasta que pueda ver las bragas mojadas.

Metió una mano por debajo empezando a acariciarse, veía como sus dedos recorrían todo el coño por encima de las bragas, después metió la mano por dentro jugando con sus dedos, bastante rápido se empezaron a escuchar pequeños ruidos del contacto de sus dedos con la humedad, gemía muy suavemente, pasó un rato y sacó la mano para tocarse el agujero por fuera apretándolo y frotándolo, se colocó bien las bragas dejando una mancha en la zona, me levanté cogiendo el bote de vaselina, le puse un dedo en el culo por encima de las bragas y lo fui bajando lentamente, pasando por encima de la mancha de flujos llegando hasta el clítoris, ella gemía un poco más fuerte, le bajé las bragas hasta los muslos dejando a la vista un precioso culo y un chumino mojado que parecía estar gritando que se la metiera.

Me bajé el pantalón dejando libre mi polla, que estaba con una erección desde que ella empezó a jugar con sus dedos, puse la punta en el agujero y la metí un poco, moviendo ella todo el cuerpo de la excitación gimiendo fuerte, empujé con mis caderas metiéndole la mitad provocándole un grito, se la metí toda hasta el fondo gritando más fuerte, sacando el culo un poco más para que la penetración fuera más profunda, la moví en círculos restregándome bien contra su culo, ella gemía y gritaba sin parar, la saqué despacio hasta el principio, dejándole solo la punta dentro y de un golpe fuerte se la metí chocando mi cuerpo contra su culo, hizo que diera un grito desgarrador, abrí el bote de vaselina untándome dos dedos, le fui lubricando el ojete por fuera despacio mientras le follaba el coño, poco a poco le fui metiendo un dedo en el culo, ella movía cada vez más rápido sus caderas para que la follara más fuerte, la saqué y la metí unas cuantas veces muy fuerte metiéndole un segundo dedo, se corrió gritando como una loca, se relajó, le saqué la polla del chichi toda mojada y le metí la mitad en el culo, dio un grito levantando la cabeza girándola para mirarme.

YO: ¿Te he hecho daño Miriam?

Me miró con una cara medio excitada medio de dolor sin contestarme, se la acabé de meter hasta el final repitiendo el grito sin parar de mirarme, empecé a moverme dentro muy poco a poco casi sin sacarla, la saqué unos dos dedos y la volví a meter unas cuantas veces seguidas, después un poco más, y un poco más hasta llegar a sacársela toda y meterla toda, cuando comprobé que entraba y salía bien lubricada aumenté el ritmo dejando ir algunos gemidos, le iba dando más velocidad a mis caderas, chocando contra ella cada vez más fuerte, hasta correrme dentro sin poder parar de gritar, mientras ella seguía mirándome con una sonrisa de satisfacción, saqué la polla y le subí las bragas para tapar el semen que le salía del agujero, la cogí de la mano y subimos a la ducha de mi habitación, antes de entrar la desnudé a ella y me desnudé yo, miré como se duchaba enjabonándose y aclarándose.

YO: Ahora me vas a duchar limpiándome bien por todas partes.

Ella no paraba de sonreír pasándome la esponja por el cuerpo.

MIRIAM: ¿Te ha gustado?

YO: ¿El qué?

MIRIAM: Metérmela y correrte en mi culo.

YO: ¿Te he hecho daño?

MIRIAM: Me lo has dejado dilatadito.

YO: Mejor, igual más tarde te la vuelvo a meter.

MIRIAM: Lo que tú quieras, hoy es tú día.

Me decía sin parar de enjabonarme por todo el cuerpo con la sonrisa en la boca.

MIRIAM: ¿Qué querrás hacer ahora?

YO: Ponte unas bragas limpias y una camiseta, me vas a hacer un buen masaje.

Me puse un pantalón de deporte con una camiseta y la acompañé a su habitación, abrió un armario y sacó una camiseta, se la probó y me miró, yo le dije que no con la cabeza, se la quitó y sacó otra más corta, se lo confirmé y se la dejó puesta, abrió un cajón sacando unas bragas desplegándolas enseñándomelas, negué con la cabeza, sacó varias negándoselo, vi unas que me gustaron y le confirmé, se las puso y le extendí la mano para bajar juntos a la habitación de los masajes, entramos parándola al lado de la camilla, le quité la camiseta y las bragas dejándolas encima del mueble, me desnudé yo dejando la ropa al lado de la suya y me estiré en la toalla que ella había puesto encima de la camilla, me hizo todo el masaje sin prisas, cuando acabó con la cabeza.

YO: Te falta algo más por masajear.

MIRIAM: No, te he hecho todo el cuerpo como siempre.

YO: Te falta la polla y los huevos.

Me di la vuelta poniéndome boca arriba, sonrió, se echó aceite en una mano restregándoselo con la otra, me tocó la polla con las dos masajeando desde la base hasta la punta, con una pasaba los dedos por los lados, como intentando relajarla, y con la otra frotaba suavemente los huevos, cuando empezaba a notar que mi polla respondía queriendo crecer me levanté.

YO: Ya está bien, ha sido un buen masaje, vístete.

Me di una ducha rápida, para sacarme el aceite del cuerpo, me vestí entrando al salón de nuevo, ella esperaba la siguiente orden, yo cogí el móvil con mis cascos sentándome en el sillón a escuchar música, ella estaba delante de mí preciosa, con una camiseta corta apretada al cuerpo y en braguitas, mirándome sin saber qué hacer, esperé un poco y le hice una señal con la mano para que se acercara, la volví a sentar encima de mí como estaba por la mañana después de desayunar, ella cogió la misma postura dándome un sonoro beso en el cuello, apretándose todo lo que pudo, como me gustaba tenerla así abrazada, pero no podía demostrarle alegría ni estrujarla como me hubiera gustado, estuvimos mucho rato.

YO: ¿Has pensado que vamos a comer hoy?

MIRIAM: Sí claro, pero podríamos estar un poquito más así por favor.

La dejé cinco minutos más y nos fuimos a la cocina, ella sacó varias cosas de la nevera y empezó a cocinar, me puse detrás de ella a tocarle el culo, primero se lo masajeaba por todos lados suavemente, después bajé la mano metiéndosela por encima de las bragas cogiéndole todo el coño, gimió un poco, me arrodillé bajándole las bragas por los muslos para olerlas, le hice sacar el culo y le metí un lametazo en medio del chumino que le hizo dar un salto, le pasaba la lengua despacio haciéndola gemir, de golpe le pegaba otro lametazo haciéndole soltar un grito.

MIRIAM: Cómo me estas poniendo.

YO: ¿Cómo te pongo Miriam?

MIRIAM: Muy cachonda, muy excitada, con ganas de que me folles.

Me aparté, le subí las bragas y esperé a que terminara la comida y estuviéramos sentados.

YO: ¿Estás muy cachonda?, ¿follarías ahora mismo?

Me miró excitada.

MIRIAM: Sí, podrías hacer lo que quisieras conmigo ahora mismo.

YO: Pues baja debajo de la mesa y chúpamela.

MIRIAM: ¿Qué?

YO: Nunca me la han chupado mientras como y quiero probarlo ahora, baja y métetela en la boca.

Avancé un poco el culo en la silla, mientras ella me miraba sonriendo y se metía debajo, noté como me bajaba el pantalón para cogerla medio flácida y metérsela en la boca, le dio unos chupetones muy escandalosos que se podían oír, se la metió toda en la boca succionando poniéndola a tope, luego se la metía y sacaba chupando desde la punta a la base escapándosele algunos ruiditos que me ponían a cien, me estaba excitando demasiado y no me quería correr así.

YO: Vale, vale, ya puedes dejarlo.

Volvió a colocarse en su silla con una sonrisa malévola.

YO: ¿Te ha excitado, te gustaría follar después de comer?

MIRIAM: Sí, tengo ganas de que me la metas y correrme.

YO: Vale, pues después de comer saldrás y te traerás al tío que tú quieras para follártelo delante de mí.

MIRIAM (sorprendida): No por favor, no me pidas eso, eso no.

YO: ¿Por qué no?

MIRIAM: Por qué no quiero  hacerlo, no quiero follarme a otro, te quiero follar a ti.

YO: Necesitas una polla y quiero que te la busques.

MIRIAM (llorando): No, por favor, no quiero hacer eso, no lo voy hacer, seré tu esclava siempre que quieras, toda la semana, todo el mes, para siempre, pero no voy hacer eso.

La intentaba poner a prueba para saber hasta donde era capaz de llegar, y aquello estaba claro que no lo haría, me gustaba por una parte.

YO: Sabes que no podrás dormir conmigo, un trato es un trato.

Se arrodilló en el suelo implorando, la levanté volviéndola a sentar en la silla.

YO: No te arrodilles, no te quiero sumisa, solo que cumplas con el trato.

MIRIAM: Si quieres eso, no lo voy a cumplir, lo siento.

YO: ¿Pero porqué?

MIRIAM: Porque te quiero a ti, estoy enamorada de ti y no quiero a ningún otro hombre joder.

YO: Venga que nos conocemos, no me tomes el pelo a estas alturas.

MIRIAM: Te lo prometo, te haré lo que quieras cuando quieras, pero no haré lo que me has pedido.

YO: Tú palabra no me sirve para nada, ya la creí una vez y me  traicionaste cuando estábamos muy bien juntos, o al menos eso creía yo, no deberíamos estar tan bien cuando desapareciste de mi vida sin ninguna explicación, así que ahora no me jodas, ¿lo vas a hacer o no?

Intentaba llevarla al límite, se le pusieron los ojos llorosos, me miró y empezaron a caerle lágrimas sin parar intentando ahogarlas cerrando la boca.

MIRIAM (llorando): No, no lo voy hacer, si quieres que no te moleste me lo dices, pero intentaré demostrarte que te quiero como sea.

Me pareció que había llegado al límite, me dio mucha pena haberla llevado hasta allí, me levanté, la cogí de la mano sin decir nada y la llevé hasta el sofá, me senté y a ella la estiré a mi lado, mirando hacia mí abrazándola apoyando su cabeza en mi hombro.

YO: Está bien, rectifico, es como si no te lo hubiera pedido.

Me abrazó pasando sus brazos por mi cuello y se apretó a mí como una lapa, respiró hondo y se tranquilizó.

MIRIAM: Gracias, gracias de verdad, hare lo que quieras.

YO: Porque no empiezas por explicarme qué coño te pasó para dejarme tirado como una mierda.

MIRIAM: Celos, son los celos, no pude soportarlos más, quererte tanto me hacía estar más celosa cada día de todo, me volvía loca, fui expresamente al Caribe para separarte de Bea, sabiendo que no estarías conmigo, pero los celos me podían, te pido perdón por todo, he pensado mucho en todo esto y quiero cambiar, no puedo seguir como hasta ahora, te juro que he intentado olvidarte pero no puedo, he salido con varios hombres pero como mucho me he besado con ellos y no he podido ir a más porque seguía pensando en ti, he sido una amargada hija de puta a conciencia para no pensar en el sexo, me hacía pajas pensando en ti, solo recordaba el tiempo que estuvimos juntos y lo felices que éramos, quiero cambiar, poder tener una relación feliz contigo, pero no sé cómo hacerlo.   

YO: Lo que debiste llegar a hacer en ese tiempo.

MIRIAM: No hice nada, te lo juro, me fui con una amiga los primeros días, cuando mi madre me dijo que te habías ido volví a casa. No, no, no entiendo que me pasó, te he querido con locura siempre, en aquellos momentos no podía estar contigo ni sin ti.

YO: Si me querías, ¿cómo no ibas a poder estar conmigo coño?

MIRIAM: Ya te lo he dicho, por los celos, contigo cerca sufría, ya lo vistes, no te podías ni acercar a una chica sin que perdiera la cabeza, y si estabas lejos también sufría por no verte y abrazarte. Estuve a punto de ir al psiquiatra…

YO: Pues no te hubiera ido mal, estás como una puta cabra.

MIRIAM: Yul, por favor.

YO: Me llegaste a amenazar con echarme de la empresa.

MIRIAM: Lo sé, estaba enfurecida porque no volvías conmigo, me comportaba como una niña mimada, solo quiero que me des una oportunidad para demostrarte que soy mejor persona.

Me pareció muy sincera pero no me fiaba de ella, era demasiada retorcida.

YO: Sabes qué la relación con Bea ha sido lo más bonito que me ha pasado nunca.

La seguía poniendo a prueba.

MIRIAM: ¿Por qué, que te daba ella que no te pueda dar yo?

Me sorprendió la respuesta, pensaba que se enfadaría, pondría mala cara o los celos se la comerían, pero no, se mantuvo calmada y preguntó interesada en saber la respuesta.

YO: Ella es amable, cariñosa, dulce, sincera, te habla directamente sin dar rodeos, estar con ella es fácil, si pasa algo se habla directamente y se busca una solución. Tú eres todo lo contrario, te gusta llegar a las cosas dándole mucha vuelta, no eres todo lo sincera que deberías ser, siempre tienes algo escondido. ¿A qué coño vino que me dijeras que te ibas a buscar un novio?, ¿querías darme celos?, a cosas como esta me refiero, ella nunca lo habría hecho, me diría a la cara lo que piensa y punto, eres muy retorcida y no puedo fiarme de ti.

Ya le había dicho todo lo que pensaba de ella sin dejarme nada en la manga, me daba igual, yo era así y no iba a cambiar por una niña mimada como ella, Miriam lloraba en silencio pensando, supongo que en lo que le había dicho, pasaba el rato y no decía nada, creo que tampoco sabía que decir, quise quitar tensión.

YO: ¿Estás bien como estamos en este sofá?

MIRIAM: Sí, quiero estar siempre así contigo.

YO: Pues aprovecha el momento que de aquí poco rato tendrás que hacer algo para mí.

Sonrió, me besó el cuello y se abrazó conmigo muy fuerte, seguía en silencio pensando con la mirada perdida.

YO: Chúpamela.

Me miró a los ojos recuperando la mirada y sonrió, bajó poco a poco su cuerpo para acomodarse bien a mi lado, me bajó el pantalón de deporte y sacó mi polla agarrada con una mano, la miró, levantó los ojos para mirarme a mí y sin quitar la vista de mis ojos se la fue metiendo despacio, toda en la boca succionando suavemente, abrí las piernas y con la otra mano me acariciaba los huevos, la sacó chupando con fuerza, sacándola totalmente mojada de saliva y erecta, la pajeaba lentamente mirándome de nuevo, puso sus labios suavemente sobre la punta lamiendo el agujerito, de golpe se la metió toda dentro succionando con mucha fuerza, haciéndome dar un par de saltos sobre el sofá, moviendo todo el cuerpo del gusto que me dio la cabrona, me miró riendo.

MIRIAM: ¿Te gusta así cariño?

YO: Súbete y fóllame.

Se levantó, se quitó la camiseta, las bragas y se sentó encima, metiéndose la polla hasta el fondo de lo mojada que estaba sin haberla tocado, me volvió a mirar a los ojos, levantó el culo sacándola y fue bajando muy despacio, notando el roce sobre las paredes de su coño, bajó una mano poniendo dos dedos apretándome la polla por la base, al subir el cuerpo subía los dedos también apretando, me estaba volviendo loco de gusto y deje ir un gemido, sonrió y bajó un poco más rápido volviendo a subir apretando mas los dedos, di un golpe de caderas del descontrol que me estaba provocando, su cara empezó a ponerse sería de placer, miró al techo aumentando el ritmo, yo no podía parar de moverme involuntariamente del placer que notaba por todo mi cuerpo, me estaba acercando a un gran orgasmo, ella no paraba de gritar moviéndose cada vez más compulsivamente, de golpe estallamos en una corrida juntos, moviéndonos los dos como animales salvajes, hasta quedar quietos con su cuerpo encima del mío, su cara en mi pecho y sus brazos rodeándome el cuello, la hubiera abrazado, besado, decirle lo bien que follaba y que si seguía así podía volver a enamorarme, pero me aguanté las ganas por miedo a que cambiara, que al sentir que podía conmigo se comportara de otra manera, pero como me follaba me volvía loco.

Cenamos los tres juntos como siempre.

JULIA: Hoy os veo muy bien.

MIRIAM: Es que hemos trabajado mucho.

YO: Y a conciencia, Miriam es muy buena cuando le sale del coño.

Julia rió girando la cabeza como pensando que con nosotros no había solución.

Se acabó el día y subimos juntos a la habitación, antes de entrar Miriam me miró sonriendo como pidiendo permiso para entrar.

YO: Has cumplido durante todo el día, te lo has ganado.

Levanté la mano señalándole la puerta, entró, se desnudó dejando la ropa por el suelo y se metió en la cama tapándose, me miró con una sonrisa, yo dejé la ropa en una silla y me metí a su lado mirándola, acercó su cuerpo al mío y me abrazó apoyando su cabeza en mi hombro, suspiró cerrando los ojos, dormimos sintiendo el contacto de nuestros cuerpos dándose calor.

13.

Fueron llegando trabajos y cogimos el ritmo de levantarnos, desayunar, un rato de gimnasio, ir a la agencia para reunirnos con su madre y tomar decisiones, trabajar en las nuevas propuestas que llegaban, ayudar a los más nuevos que se incorporaban, en definitiva implicarnos más con nuestra empresa, cuando viajábamos cada uno hacía su trabajo y a partir de la cena y la noche volvíamos a ser nosotros dos, ella intentando enamorarme y yo haciéndome el remolón, porque no me fiaba y porque me encantaba aquella Miriam que era tan atenta conmigo.

Unos tres meses más tarde, un día al llegar a casa.

MIRIAM: ¿Te gustaría que te diera un masaje?, hace días que no te hago ninguno.

Me hizo uno de puta madre y al llegar a la cabeza.

MIRIAM (seria): ¿No volverás a confiar en mí por mucho que haga verdad?

Me pareció que se estaba cansando de aquella situación, pero yo no estaba en condiciones de decirle que me estaba volviendo a enamorar.

YO: Cada día confío más, pero no me metas prisas por favor, dame mi tiempo.

MIRIAM: Es que no noto ningún cambio en tanto tiempo, es verdad que follamos de maravilla, pero no tienes una palabra cariñosa para mí, me gustaría sentir alguna de vez en cuando por lo menos.

YO: ¿No has notado más sentimientos cuando follamos o cuando nos besamos?

MIRIAM: Sí, sí que lo he notado pero te estaba pidiendo algo más y lo sabes, no te hagas el tonto por favor.

YO: Vale “cariño”, no me haré más el tonto.

MIRIAM: Ves que fácil es tenerme contenta, con un simple “cariño” me haces feliz.

Me dio un beso en la cabeza siguiendo con el masaje, yo le miré las piernas y le cogí con fuerza el interior del muslo como la primera vez, dando ella otro saltito de sorpresa riendo.

YO: ¿Y de esto te acuerdas?

MIRIAM (excitada): ¿Cómo me voy a olvidar mi amor?

La cabrona incorporó lo de “mi amor”, que hasta ese momento no se había atrevido a decirlo nunca, subí la mano de golpe, cogiéndole el chumino por encima de las bragas apretándoselo, volvió a levantar los talones apoyándose sobre las puntas de los pies dejando ir un gemido.

YO: ¿Y de esto te acuerdas?

Le dije mientras movía la mano frotándoselo, moviendo un dedo rascándole y apretándole en el agujero.

MIRIAM (entre gemidos): Me estás poniendo como una moto cabroncete, ¿vas a tardar mucho en follarme y hacerme correr, o vas a esperar que te lo suplique?

Me levanté de golpe, la besé metiéndole la mano por dentro de las bragas acariciándoselo con dos dedos, dio un grito dentro de mi boca, la giré apoyándole el cuerpo encima de la camilla, le bajé las bragas con una mano hasta el muslo, me cogí la polla pajeándola para acabar de ponerla bien tiesa y se la metí de golpe, pegando los dos un buen grito, la follé lo más fuerte que pude, aumentando en cada embestida el volumen de los gritos hasta corrernos escandalosamente.

YO: ¿Te ha gustado “cariño”?

Se subió las bragas y me besó con locura, me miró a los ojos dulcemente sin decir nada, por primera vez vi una mirada limpia, que me hizo tener esperanzas de poder en un futuro volver a creer en ella.

Pasaron unas semanas, íbamos con Miriam en el coche para la agencia y recibí una llamada de la gente para la que había trabajado en EEUU, para saber que disposición tenía, no quise negociar por mi cuenta estando tan integrado en la agencia y le di el contacto de Julia, para que hablaran con ella, Miriam me preguntó y al decírselo no puso muy buena cara, estuvimos toda la mañana y nadie llamó a Julia, pensé que igual no les interesaba hablar con nadie que no fuera yo y que se olvidaban, por la tarde fui al gym un rato, sauna y masaje estupendo de Miriam, a la hora de cenar como siempre esperamos a Julia, nos sentamos en la mesa y sin tiempo a más…

JULIA (contenta): Esta tarde por fin me han llamado los americanos.

MIRIAM: Espero que no sea lo que me imagino.

La miré pensando qué coño sería lo que se imaginaba, Julia siguió…

JULIA: Quieren contratar a Yul para trabajar y nos van a pagar muy bien.

MIRIAM (mala cara): ¿Cuánto tiempo?

JULIA: Solo un mes, pero vale la pena…

No la dejó ni acabar la frase.

MIRIAM (enfadada): Y una mierda.

JULIA: Es una muy buena oportunidad para meternos en el mercado americano, si la agencia hace un buen trabajo, que no lo dudo, nos van a llamar más veces, y estos pagan muy bien.

MIRIAM: Yul no puede estar fuera tanto tiempo.

JULIA y YO (a la vez): ¿Por qué?

MIRIAM: Por qué lo digo yo coño.

Nos la quedamos mirando los dos, ella se relajó un poco bajando la cabeza avergonzada por la salida impulsiva.

MIRIAM: Esta noche lo hablaremos con Yul, mañana desayunamos juntos los tres y te damos una respuesta mamá.

Acabamos de cenar, nos preparamos un zumo de naranja con vodka y salimos a la terraza a hablar, mientras Julia miraba un rato la tele antes de irse a dormir.

YO: ¿Qué te pasa Miriam?

MIRIAM: Que si te vas un mes seguido yo no puedo ir contigo, mi madre no me va a dejar, tenemos demasiado trabajo en la agencia y no va a querer quedarse sola con nosotros tan lejos.

YO: ¿Y?

MIRIAM: Que no creo que sea una buena idea el trabajo este, salen cosas más cercanas con las que podemos ir tirando, ¿no te parece?

YO: Venga, ¿con la visión de negocio que tienes me vas a decir que poder meternos en el mercado americano no es buena idea?

MIRIAM: Que no quiero dejarte solo tanto tiempo coño.

YO: Ya no soy un crio y sé cuidarme solo, no pasa nada, además, alguien vendrá conmigo para ayudarme ¿no?

MIRIAM (triste): Soy yo la que no sé si podré aguantar tanto tiempo sin verte, sin que me toques, sin dormir contigo.

YO: Es una oportunidad que no podemos desaprovechar, te llamaré cada día si así estarás más tranquila.

MIRIAM: Pero tengo miedo que te enamores de alguna chica si no estoy cerca.

YO: Eso puede pasar también aquí y tú no podrías hacer nada.

MIRIAM (llorando): Es que yo lo que quiero es que te enamores de mi joder.

YO: Y para eso me tendrás que dar un poco de confianza, como me voy a enamorar perdidamente de alguien que por celos no quiere que me mueva de su lado.

Dejó de llorar, se quedó pensando un momento, me miró a los ojos y subió y bajó la cabeza, asumiendo que lo teníamos que hacer, y que yo estaba dispuesto a hacerlo con su permiso o no.

Nos fuimos a dormir y por la mañana noté movimiento en la cama, me desperté, las sabanas estaban muy altas, miré por debajo y Miriam me estaba cogiendo la polla en aquel momento metiéndosela en la boca, mirándome a los ojos, le pegó dos succionadas fuertes que me tembló el cuerpo poniéndomela tiesa de golpe, se la metía toda en la boca succionando apretando los labios contra la base, me estaba poniendo a mil, pensaba que me iba a correr de un momento a otro.

Me salí de la cama, la cogí por la cintura levantándola, ella cruzó sus piernas alrededor de mis caderas y sus brazos por mi cuello, mirándome totalmente excitada, la apoyé contra la pared, me cogí la polla con una mano apuntándosela y metiéndosela de golpe en el chichi, dando un grito los dos, puse las dos manos aguantándola por el culo subiéndola y bajándola con fuerza, en cada bajada gritábamos como locos escuchándose el sonido de nuestros cuerpos chocando, acelerábamos cada vez más nuestros movimientos totalmente enloquecidos hasta corrernos mirándonos, fue un orgasmo largo que nos esforzábamos para no acabarlo moviéndonos hasta que las piernas y los brazos no pudieron más, nos dejamos caer en la cama. Dieron dos toquecitos en la puerta.

JULIA (riendo): No os hagáis daño criaturas.

Bajamos a desayunar, Julia estaba esperándonos tomándose un café con leche, nos miró mientras bebía, bajó la taza dejándola en la mesa, se limpió la boca con una servilleta.

JULIA: Si vais a follar así por las mañanas antes de que me marche avisarme para ponerme unos tapones, me habéis puesto cachonda para todo el día cabrones.

Nosotros reímos un poco avergonzados sentándonos con ella.

JULIA: Muy bien, ¿qué habéis decidido?

MIRIAM: Que es lo suficientemente importante para joderme un tiempo y esta sin verle.

JULIA: Tendremos que pensar quien lo va a acompañar.

YO: Yo he pensado en algo.

Julia me miraba preguntándome con la mirada y Miriam me miraba amenazadora.

YO: He pensado en que venga conmigo alguno de los chicos jóvenes que han empezado hace poco, entre los dos lo llevaremos y él puede coger una experiencia importante para otras ocasiones.

JULIA: Me parece una gran idea.

MIRIAM: Estoy de acuerdo.

Julia se marchó, nosotros nos quedamos en el gym.

YO: ¿Te parece bien mi idea?, ya ves que no he escogida a ninguna chica para que estés más tranquila.

MIRIAM: ¿Lo has hecho por mí?

YO: ¿Te piensas que soy tonto?, ya sé que para ti es un esfuerzo ceder en esto y te lo agradezco, quiero que estés tranquila y sigas tan feliz como hasta ahora.

MIRIAM: ¿Estás enamorado de mí, o mejor me olvido de ti?

La cabrona ya me estaba presionando otra vez.

YO: Te lo diré antes de irme, ¿qué te parece?

MIRIAM: Que eres un cabrón.

Me iba a acercar a ella, me miró sonriendo y salió corriendo, la seguí y la alcance en medio de la piscina, la estiré en una hamaca y me estiré encima de ella, abrazándola, me pasó los brazos por la espalda abriendo las piernas para acomodarme, nos besamos dulcemente durante un buen rato, cuando separamos los labios ella me acarició el pelo mirándome a los ojos.

MIRIAM: Dímelo cuando quieras, pero sabes que yo te quiero, ¿verdad?

Se lo confirmé con la cabeza riendo, la cogí en brazos y nos fuimos a duchar y salir para trabajar, fuimos a comer con Julia a un restaurante para decidir cuatro cosas, decidimos quien sería mi asistente en el viaje, fue un chico que parecía con ganas de trabajar y cara de espabilado, no se lo dijimos todavía porque faltaba tiempo para marchar, después de comer nos despedimos de Julia, ella volvía a la agencia y nosotros nos íbamos a casa, sí, ya sé que el trabajo no nos iba a matar, pero las cosas estaban así, nosotros decidíamos y Julia ejecutaba, teniéndola a ella delante de todo nosotros podíamos vivir de puta madre, solo teníamos que estar alguno de los dos cerca para decidir las cosas importantes.

Llegamos a casa y nos fuimos a la habitación a descansar un rato, dormimos un poco, ella abrazada con su cabeza en mi hombro, cuando se despertó me dio un beso en el cuello, sin decir nada se quitó la camiseta y las bragas, me desnudó a mí, me cogió la polla acariciándola muy despacio sin dejar de besarme suavemente el cuello, los hombros, algunos en la cara y cuando ya la tenía bien tiesa en los labios varias veces, se puso encima de mí metiéndosela moviendo las caderas para hacerle sitio, se movió muy despacio, al poco rato me recorría un cosquilleo por todo el cuerpo de placer, ella estaba concentrada en no acelerarse y seguía lentamente levantando la cabeza para mirar al techo de vez en cuando, respirando poco a poco dejando ir algunos gemidos suaves, me follaba con tanta ternura que me recordó algunos de los polvos con Bea, consiguió hacerme sentir placer por todos los poros de mi cuerpo, yo le acariciaba lentamente el cuerpo, las caderas, las tetas, el culo, llegó un momento que empezaron a temblar los cuerpos mirándonos a los ojos sabiendo que estábamos a punto de estallar, nos llegó un orgasmo al mismo tiempo, muy placentero, largo y tierno que me hizo no poder aguantar más y cuando ella se dejó caer con lágrimas en los ojos encima de mí…  

YO: Estoy enamorado de esta Miriam.

Me miró a los ojos con los suyos bañados en lágrimas, me abrazó muy fuerte.

MIRIAM: Ya lo sé.

YO: ¿Cómo que ya lo sabes, y esas lágrimas?

MIRIAM: Lloro de felicidad por estar contigo, claro que sé que estas enamorado tonto, después de tanto tiempo juntos te crees que no lo noto, también sé que eres un cabezón y si te digo yo algo más todavía, así que esperaba a ver cuando ibas a tener los cojones de decírmelo.

Me besó en los labios delicadamente y me sonrió volviendo a apoyar su cabeza en mi pecho besándolo antes.

MIRIAM: Me gustaría pedirte algo antes de que te marches.

YO: Ha ver por dónde me sales ahora.

MIRIAM: Tú me pediste que fuera tu esclava un día, me gustaría que tú lo fueras de mí.

YO: ¿Todo un día?

MIRIAM: Sí, todo un día para que haga contigo lo que quiera.

YO: De acuerdo.

Pasaron unos días, era un jueves y Julia en el desayuno nos dijo que después del trabajo se iba de fin de semana, el viernes no estaría pero lo había dejado todo preparado, normalmente el viernes se cerraba la agencia al medio día y no se volvía hasta el lunes, Miriam me miró sonriendo levantando una ceja, ya sabía que el día siguiente me tocaría pringar con ella. Por la noche después de cenar tomando una copa en la terraza.

MIRIAM: Mañana es el día.

YO: Muy bien, espero tus normas.

MIRIAM: De entrada cuando te despiertes, te duchas, te pones el perfume que me gusta tanto y desnudo preparas un buen desayuno para los dos, cuando baje te quiero ver en pelotas, lo más probable es que estés desnudo todo el día alegrándome la vista, lo demás ya te lo iré diciendo sobre la marcha.

La miré con una sonrisa asintiendo con la cabeza, brindamos y nos tomamos las copas cogidos de la mano.

14.

Por la mañana me desperté, me estaba mirando con una sonrisa preciosa, levantó una ceja y me hizo un gesto con la cabeza, para indicarme que me pusiera en marcha, me duché con el gel de la misma olor que el perfume, me perfume bien por varios sitios, entre ellos el pubis y al salir a la habitación ella se estaba levantando.

YO: Hasta ahora, me voy a cumplir con mi primera obligación señora.

MIRIAM: Espera, espera.

Se dirigió a mi lado, me olió haciendo una buena inspiración y me cogió el culo apretando la mano.

MIRIAM: Como está mi niño de guapo, me voy a duchar y bajo.

Me metí en la cocina y preparé huevos revueltos, fruta, zumo de naranja, unas pastitas y café con leche para acabar, estaba la mesa toda llena de comida, cuando bajó Miriam duchada con su camiseta de la lengua grande puesta.

MIRIAM: ¿Pero que es esta mesa?, hay comida para un regimiento, que bruto eres.

YO: Depende del día que me espere mejor coger fuerzas de buena mañana, a ver si luego no te duro todo el día en condiciones.

Dejó ir una carcajada.

MIRIAM: Ven aquí delante de mí.

Me acerqué a ella con una sonrisa.

MIRIAM: Bésame dándome los buenos días mal educado.

Le cogí la carita con las manos y le di un dulce beso, sin apartar los labios le metí un poco la lengua rozándola con la suya.

MIRIAM: Estaría bien que cogieras esta costumbre cada día mamoncete, ahora arrodíllate y dale otro beso con lengua a mi chichi, que también lo está esperando.

Me arrodillé, le levanté la camiseta, se había puesto unas bragas que me pusieron tonto al momento, se las bajé hasta las rodillas, ella abrió las piernas y me metí debajo besándole la rajita, la abrí con la lengua y se la pasé unas cuantas veces desde el inicio hasta donde podía llegar, ella gimió, me cogió la cabeza y la apartó.

MIRIAM: Ya está bien que pierdo el control coño, súbeme las bragas y vamos a desayunar.

Desayunamos bien, recogí toda la mesa dejándolo todo ordenado y salí al salón donde ella me estaba esperando sentada mirándome.

MIRIAM: No sabes como estoy disfrutando de esto, ven, estírate a mi lado, vamos a digerir un poco y te explicaré los siguientes pasos.

Me puse como ella me dijo, estirado en el sofá, con mi cabeza en su regazo, me acariciaba el pelo suavemente.

MIRIAM: Podrías darme unos besitos por los hombros y el cuello.

YO: ¿Quieres que sea cariñoso contigo?

MIRIAM: Eso mismo, que no me sé explicar coño.

Le besé un hombro, subiendo poco a poco con el contacto de la lengua hasta el cuello volviéndole a besar suavemente en diferentes sitios, lamerle un poco con la punta de la lengua y sin despegarla subirle hasta la oreja besándole y metiéndome en la boca el lóbulo chupándoselo pasándole la lengua.

MIRIAM: Para, para que me pones cachonda, joder es que no me puedes tocar sin que me ponga como una moto coño.

Me dio un beso en los labios y volvió a ponerme la cabeza en el regazo jugando con el pelo de nuevo.

MIRIAM: Hoy me vas a hacer un masaje tú a mí, te he hecho muchos, seguro que te acuerdas como hacerlo.

YO: Tengo muy poca memoria cariño, creo que no me acuerdo de nada.

Me pegó una palmada en el culo.

MIRIAM: Venga espabila cabronazo que quiero que me dejes bien relajada.

Se levantó, me cogió de la mano y nos dirigimos al gym, iba a entrar a la habitación de la camilla y yo la paré, le estiré de la mano poniéndola al lado de la sauna.

YO: Una sauna antes te relajaría, si me permites aconsejarte.

MIRIAM: Muy bien, ¿qué tengo que hacer?

Le estiré de la camiseta quitándosela por la cabeza, me arrodillé y muy lentamente le bajé las bragas dándole un beso en el chirri, me levanté cogiendo una toalla enrollándosela por encima de las tetas, abrí la puerta de la sauna.

YO: Por favor pase, en diez minutos la vendré a buscar para su masaje.

Me miró sonriendo y contenta, al entrar le toqué el culo apretándoselo.

MIRIAM: Oiga, no tiene permiso para hacer eso, como vuelva a ocurrir tendré que castigarlo.

Se descojonó de risa y cerró la puerta.

Entré en la habitación, busqué las velas y las coloqué por todos sitios, delante de la camilla hice un pequeño corazón con ellas, puse en marcha la música relajante, la encontré demasiado relajante, fui a buscar mi móvil para enchufarlo y poner la música lenta y romántica que a mí me gustaba. Pasaron los diez minutos y abrí la puerta de la sauna.

YO: Señora, por aquí por favor.

Salió toda sudada guapísima, le quité la toalla mojada, las gotas de sudor le caían por todo el cuerpo, cogí otra toalla seca y me quedé mirándola sin poder apartar la vista.

MIRIAM (riendo): Vas a reaccionar o te vas a quedar como un pasmarote mirándome.

YO: Lo siento señora, es que la vista es tan bonita y está usted tan guapa que me deja sin palabras.

MIRIAM: Eso me gusta, hazme la pelota siempre que quieras.

La acompañé a la ducha, la puse en marcha tocando el agua para dejarla no demasiado fría y la metí dentro, se quedó quieta.

MIRIAM: No pretenderás que hoy haga yo el esfuerzo de ducharme, ven y dúchame tú.

Me metí con ella pasándole el agua por todo el cuerpo, me puse un poco de gel en la mano frotándole todo el cuerpo, le pasé una mano por el culo para lavárselo y otra por el chochete, se estremeció saliéndose de la ducha.

MIRIAM: Ya estoy bien limpita, sécame y acompáñame al masaje, y la próxima vez pide permiso antes de tocarme el coño ostia.

La sequé muy despacio, empezando por la cabeza y bajando, le sequé el culito, las piernas y dejé el chichi para el final.

YO: Señora, ¿puedo?

Le dije mirándole el chocho.

MIRIAM: Ya lo hago yo, que tú me pones nerviosa.

YO: ¿Nerviosa?

MIRIAM (riendo): Sí, nerviosa, me pones nerviosa, ¿pasa algo?

Me giré para acompañarla a la habitación.

YO: Pensaba que eso se llamaba “cachonda” no “nerviosa”

MIRIAM (riendo): ¿Cómo has dicho?

YO: Nada mi señora, que estoy encantado de ayudarle en todo.

Le abrí la puerta de la habitación para que entrara, la cerré detrás para que se notara más el ambiente de las velas.

MIRIAM: ¿Todo esto lo has preparado tú?

YO: No que va, he llamado por teléfono a unos tíos que lo han dejado todo así.

MIRIAM: Que tontito eres nene, ¿y la música?

YO: También la han puesto ellos.

MIRIAM: Y ese corazoncito de velas, que bonito.

Se giró y me dio un beso en los labios de agradecimiento dulce y cariñoso.

Le quité la toalla dejándola desnuda otra vez, volviéndola a repasar de abajo arriba, se estiró en la camilla boca abajo, le miré el culo bien mirado antes de ponerle la toalla por encima, se me estaba poniendo morcillona por momentos, me unté las manos con aceite y empecé por los dedos de los pies, pasé a las plantas apretándole poco a poco más fuerte, ella hizo un gemido flojito que me puso más caliente, le fui masajeando los gemelos, los muslos, levante una mitad de la toalla tocándole con mis manos un glúteo, que al masajearlo se le abría el culo dejándome a la vista el ojete y el chochete, poniéndome cardiaco perdido con una erección tremenda, pasé a la espalda recorriéndosela por todos lados apretando mis manos, después tocaba ponerme en la cabeza de la camilla, para acabarle de masajear la espalda desde arriba a hasta abajo pasándole las manos, sabía que en aquella posición ella me vería la polla totalmente tiesa, le acabé la espalda y empezaba con la cabeza.

MIRIAM: Espera que me pondré mejor para que te sea más cómodo.

La muy cabrona deslizó todo su cuerpo por la camilla dejando la cabeza fuera, le tenía que hacer el masaje con su cabeza a cuatro dedos de mi polla totalmente tiesa delante de ella, le empecé a tocar con las yemas de los dedos las sienes, ella tenía sus ojos fijos en mi polla, me cogió el culo con una mano, acercándome más metiéndosela en la boca, dándole una chupada y una succión que me hizo ponerme de puntillas con los pies, como le pasaba a ella cuando la tocaba, di un gemido tremendo, a ella se le escapó una risilla y siguió chupando despacio, recorriéndola de arriba abajo, le cambié las manos acariciándole la cabeza sin saber qué coño hacía, moviendo mis caderas para meterla y sacarla de su boca con los ojos cerrados, sintiendo como el placer me recorría todo el cuerpo haciéndome temblar, apretó su boca contra mi polla haciéndome gritar, gimió escuchando un ruidito de su boca del contacto húmedo con la polla, poniéndome excitado a más no poder, cada vez que la sacaba me succionaba con fuerza, dejándome cada vez más cerca de un orgasmo, que me subía por el estomago, me pasaba por el pecho, y se me incrustaba en la cabeza, como dando vueltas, hasta poder conmigo y empezar a salir chorros de semen en su boca, moviendo todo mi cuerpo descontrolado del placer, dejándome con las piernas temblando, teniendo que separar mis manos de su cabeza para sujetarme a la camilla para no caerme. Levantó la cabeza con  una sonrisa enorme mirándome riendo.

MIRIAM: ¿Qué tal mi amor?, parece que te flaquean las fuerzas.

YO: Eres muy rencorosa y me tienes que no puedo dar un paso cabrona.

MIRIAM: Pues recupérate pronto que me tienes que satisfacer, es tú obligación, no te olvides.

Se descojonó de risa la hija puta, se giró dejándome el chocho mojado delante de mis morros, cogí una silla que había por allí a mano y me senté, la agarré por la cintura trayéndola más hacía mí, dejándole las piernas en el aire y el culo al borde de la camilla, le metí un chupetón directamente al ojete del culo haciéndola gemir de sorpresa, subí la lengua lamiéndole la unión del culo con su chichi, no dejaba de gemir diciendo cosas que no entendía en ese momento, solo entendía “sigue, sigue”, le metí la lengua en la vagina apretando todo lo que podía, dándole vueltas saboreando sus flujos que cada vez tenía más cantidad, fui subiendo la lengua lentamente, dejándolo todo bien lubricado, hasta llegar a su clítoris, le pegué un lametazo dando ella un grito moviendo todo su cuerpo gritando, le di vueltas, se lo chupé y para acabar se lo succioné como si estuviera mamando una polla, hasta hacer que se corriera perdiendo los papeles gritando sin parar, yo seguía chupando y succionando, hasta que ella me quiso apartar la cabeza del gusto que notaba, pero yo estaba tan encegado chupando que no le hacía caso.

MIRIAM (gritando muy fuerte): Para, para por favor, que me matas coño.

Estirándome de los pelos haciéndome reaccionar, sacando mi boca totalmente mojada de su coño que palpitaba nerviosamente.

MIRIAM: Por favor para, no puedo más, me tienes destrozada.

Me levanté de la silla, la cogí en brazos llevándola hasta el jacuzzi metiéndome dentro, me senté dentro del agua caliente alargando la mano para ponerlo en marcha, ella estaba en la misma posición recuperándose con un brazo alrededor de mi espalda, se movió para sentarse encima de mí mirándome a los ojos con mucho amor, besándome y abrazándome, estuvimos un buen rato hasta que ella reaccionó.

MIRIAM: Sal, sécate y ven a secarme a mí.

La miré, le di un beso en los labios haciendo lo que me dijo.

MIRIAM: Ahora vamos a tú habitación, me ducharás y te ducharás tú, me secarás y me pondrás la ropa que quieras para descansar un rato en el sofá.

La duché con todo el cariño que fui capaz de ponerle, me enjaboné yo rápido aclarándome, salí de la ducha y con una toalla la sequé despacio por todos los lados, ella no paraba de sonreir, mirándome con unos ojos que me dejaban deshecho, me estaba volviendo a enamorar como un gilipollas de aquella mujer tan inestable, aunque últimamente me había demostrado que estaba cambiando, me sequé y la acompañé a su habitación, busqué una camiseta cómoda para ponerle que no fuera muy larga, le pedí que me dijera dónde estaban las bragas, señalándome un cajón, lo abrí y había tantas que no sabía por dónde empezar, cogí unas levantándolas, estirándolas para ver cómo eran, las volvía a meter sacando otras, las metía y sacaba otras, ella se tapaba la boca para aguantarse la risa de verme, al final encontré unas del color que me gustaban, me acerqué a ella arrodillándome poniéndolas bien para que metiera los pies, se las subí despacio disfrutando cada momento, antes de ponérselas del todo le di un beso en el chichi, subiéndoselas y asegurándome que las tenía bien puesta, le puse la camiseta y me la miré separándome un poco, para comprobar que tal como la había vestido en poco tiempo estaría otra vez con la polla tiesa, estaba tan sexi que no podía quitarle el ojo de encima.

MIRIAM (riendo): Muy bien, tú no hace falta que te vistas, me gusta verte así, vamos abajo que nos estiraremos un rato en el sofá escuchando música.

Bajamos, puse el equipo en marcha escogiendo una música tranquila y romántica, ella se sentó en un sofá mirándome.

YO: ¿Qué quiere que haga ahora señora?

MIRIAM: Nada quédate dónde estás que te quiero mirar bien.

Sus ojos se movían repasándome de arriba abajo riendo.

MIRIAM: Que guapo eres mamoncete, como no voy a estar enamorada y celosa, ven ponte a mi lado.

Me hizo estirar boca arriba apoyando mi cabeza en sus muslos, me acariciaba la cara sin dejar de mirarme, pasó un rato y sonó una canción que me encantaba.

YO: ¿Puedo preguntarte algo?

MIRIAM: Dime mi vida.

YO: ¿Te importaría bailar conmigo esta canción?

 Sonrió y me hizo un gesto para que me levantará, mientras ella llegaba donde estaba yo con el mando puse la canción otra vez desde el principio, le pasé los brazos por la espalda y ella por el cuello enganchándose mucho, le quité la camiseta bailando lentamente, sintiendo su cuerpo pegado al mío, sentía una paz interior total, cambió la canción sonando otra muy romántica, Miriam se separó un momento quitándose las braguitas, volviendo a pegarse dándome un beso, seguimos bailando, ahora además notaba su poco vello púbico en uno de mis muslos, estuvieron pasando canciones una detrás de otra, no encontrábamos el momento de separarnos.

MIRIAM: Bésame, necesito que me beses dulcemente.

Juntamos los labios, jugando suavemente unos con los otros, sacando las lenguas para rozarlas, volviendo a jugar, estuvimos sin parar varias canciones, me cogió una mano bajándola hasta el chichi tocándose dentro, lo tenía totalmente mojado, me miró y supe lo que quería al momento, cogidos de la mano fuimos hasta el sofá estirándome encima de ella, nos volvimos a besar metiéndole la polla muy despacio, separamos los labios, quedándonos mirando muy de cerca mientras follábamos lentamente, empezó a gemir de una manera sensual haciendo que yo susurrara.

YO (susurrando): Como me gusta por favor, me encanta follarte, como me gusta, cariño me vuelves loco.

Ella sonreía gimiendo, yo intentaba seguir con aquel ritmo que nos volvía locos, al poco rato nos estábamos corriendo sin dejar de mirarnos, me dejé caer encima de su cuerpo, ella me acariciaba la cabeza.

MIRIAM (susurrando): Si pudieras saber lo que llego a quererte, que con solo pensar en tenerte lejos se me apaga el sol, se me apaga la vida, no tiene sentido vivir sin ti.

Yo la escuchaba con mi cara escondida en su cuello, me asustó que alguien pudiera sentir de esa manera, que el amor fuera tan fuerte y cruel como para hacerle perder la cabeza de aquella manera, me pidió que saliera de encima de ella, me sonrió al levantarse, tapándose el chichi con una mano para que no cayeran nuestros flujos al suelo, caminó en silencio y triste en dirección a las escaleras.

YO: Si te parece bien voy preparando algo para comer.

MIRIAM (disimulando una sonrisilla): Vale.

Entré en la cocina, pensé que ella no sabía por qué razón no lo estaba pasando bien en esos momentos, salí, recogí su camiseta, sus bragas y subí a la habitación, se sentía el agua de la ducha, dejé la ropa encima de la cama y entré despacio al cuarto de baño, ella estaba en la ducha, dejando caer el agua encima de su cuerpo, con una mano apoyada en la pared de cristal y la otra tapándose los ojos con la cabeza agachada, movía su cuerpo a pequeños espasmos, estaba llorando desconsoladamente sola, sentí una pena tan profunda, que me llegaba tan adentro pensando que aquello lo provocaba yo, y a la vez me producía tanto terror pensar que alguien pudiera llegar a aquel estado por mi culpa que no sabía cómo reaccionar.

Entré y la abracé por detrás, pasándole los brazos por la cintura apoyando mi cabeza contra la suya intentando consolarla, le di un pequeño susto por la sorpresa, levantó la cabeza mirando arriba, estirando sus brazos para atrás poniendo sus manos en mi culo apretándolo, mis labios se posaron en su cuello besándolo, notando el agua salada por sus lágrimas, apreté más su cuerpo al mío fundiéndonos en uno solo, dejando caer el agua por encima nuestro, como purificando y aliviando nuestros pensamientos, levantó una mano de mi culo hasta el cuello girando la cabeza para poder besarnos con ternura, con sinceridad, intentando traspasarle al otro con los labios unidos los sentimientos que corrían por nuestras cabezas, nuestros corazones y nuestras almas, como si fuera un puente por donde pudieran pasar libremente de un lado al otro, no sé que sería, pero nuestros cuerpos temblaron un momento, como si al encontrarse en medio del puente chocaran unos contra otros alegres por encontrarse, sentí una tranquilidad y una paz interior indescriptible, se giró mirándome a los ojos, me transmitió con la mirada que ella había sentido lo mismo, nos besamos de nuevo, se le dibujó una sonrisa y nos acabamos de duchar, salimos a secarnos.

YO: ¿Sabrías explicar que ha sido lo que nos ha pasado ahí dentro?

MIRIAM: Creo que los dos lo sabemos de sobras.

Nos secamos en silencio y bajamos los dos a hacer la comida, ella estaba radiante sin dejar de mirarme.

YO: ¿No tendría de hacerlo yo solo esto, y tú estar tranquila hasta que acabe?

MIRIAM: Yo mando y decido lo que hacer y lo que no, si quiero ayudarte, te ayudo.

Cuando acabamos de comer me cogió de la mano para ir a la cama, nos estiramos desnudos descansando un rato con los ojos cerrados, noté como un dedo de ella se me posaba en los labios, sonreí y lo besé, pasó suavemente por mi nariz, la frente, dibujando los ojos pasando a la cara, el cuello, siguiendo por mi pecho, se movía lentamente sin prisas, pasó por los abdominales dibujándolos, sentí un beso en un hombro, me giré y la miré, ella estaba sonriendo alegre, me volvió a besar un poco más arriba, otra vez en el cuello, subió a mis labios, bajó al pecho siguiendo el camino de su dedo, cuando llegó al pubis apartó el dedo, dejando solo en contacto con mi cuerpo sus labios calientes y sedosos, que bajaban lentamente hasta besar la base de mi polla, se movió bajando el cuerpo, para poder mirarme mientras me la besaba poco a poco bajando por el tronco, llegando al prepucio y acabar besándome la punta con delicadeza, mi polla cobró vida propia, se empezó a mover poco a poco.

Me miró un momento encantada con lo que estaba pasando, volvió a clavar la vista en mi pene observando sus movimientos, bajó un poco más besándome en los huevos varias veces, en ese momento la polla había llegado al punto de darse la vuelta, de apuntar para abajo pasó a hacerlo para arriba moviéndose como un péndulo, me volvió a mirar sonriendo, sacó la lengua para mantenerla fija en uno de mis huevos, moviéndola en círculos lentamente, subió por el tronco hasta la punta poco a poco, me estaba volviendo loco, mi cuerpo lo demostró agitándose, largando un gemido dejando ir el aire de mis pulmones, con la total erección el glande ya sobresalía, llegó a la punta pasándole la lengua en círculos, al frenillo dándole pequeños lametazos, todo esto sin tocarla con las manos para nada.

La polla estaba a punto de estallar, yo no podía parar de gemir con los ojos cerrados, entonces noté que suavemente me la cogía con una mano, levantándola, metiéndose el capullo en la boca, chupando suavemente apretándomela un poco más, podía sentir mis latidos en la polla, fue bajando la boca engulléndola, a la vez que retiraba la mano hasta llegar a la base, apretando sus labios contra ella para asegurarse de que la tenía toda dentro, bajé la vista y ella me miraba a los ojos, excitándome, haciendo que la polla se intentara mover apresada por su boca, la sacó lentamente apareciendo toda mojada, llegó a la punta chupándola con mimo, para volver a metérsela toda un poco más rápido, dejándome jadeando y gimiendo, tensando el cuerpo, puse una mano en su cabeza acariciándola, noté una succión en la base apretando sus labios, que me hizo mover el cuerpo con un calambrazo apretándole la cabeza, la sacó despacio sin dejar de succionar y hacer fuerza con sus labios, yo movía el cuerpo de lado a lado, sin poder aguantar el placer tan intenso, volvió a bajar hasta la base, apretándola, cuando la tuvo toda dentro, hizo una pequeña pausa.

Mirándome, advirtiéndome de lo que vendría a continuación, me pegó dos succiones tan fuertes que levantaron de la cama mí cuerpo de un bote, sacándome unos lechazos de la polla que no se acababan nunca, me sacó hasta el alma, sin parar de chupar y tragar dejándome totalmente derrotado, estirado respirando precipitadamente, se incorporó apoyando una mano en mi pecho, mirándome con la boca entre abierta, cayéndole por un lado un hilillo de semen que goteaba encima de mí, parecía una leona erguida aguantando con una pata a su presa ya desvalida, yo la miraba orgulloso de poder tener a mi lado una mujer como ella, levanté la mano para recogerle el hilillo que le salía de la boca, recogiéndolo con el dedo pulgar, se lo enseñé, ella lo miró y se metió el dedo en la boca chupándomelo, madre mía como me puso.

Le agarré del cuello bajándole la cabeza besándola, le di la vuelta dejándola debajo y me tiré literalmente a su coño, comiéndomelo con una fiereza que pensé que le podía hacer daño, sus gritos de placer me envalentonaban cada vez más, hasta hacer que se corriera levantando medio cuerpo, apoyándose en las manos de los latigazos que le producían mis lengüetazos descontrolados, gritando con todos sus pulmones.

Me recosté a su lado, levantó la cabeza y me besó, lamiéndome sus propio flujo por los labios y la cara, nos quedamos dormidos. Cuando nos despertamos, me sonrió levantándose caminando hacía el cuarto de baño.

MIRIAM: Cariño, ya has cumplido con tu día, no quiero seguir con el juego.

Me levanté rápido para seguirla hasta la ducha otra vez.

YO: ¿Te has enfadado?, ¿he hecho algo que no te ha gustado?

Abría la ducha cayendo el agua, estiró un brazo ofreciéndome una mano para que entrara con ella.

MIRIAM: No tonto, soy muy feliz, pero me sobra el juego, sé que harás lo que te pida para hacerme feliz, ¿o no?

Le cogí la mano entrando con ella a la ducha besándola con pasión, metiéndonos debajo del agua.

YO: Sabes que sí.

15.

Pasaron los días acercándonos a la fecha que nos íbamos a separar un mes, ella estaba fantástica, alegre, siempre simpática y cariñosa, trabajó muy duro con el chaval que me iba a acompañar al viaje, repitiéndole mil veces sus funciones, como me gustaba a mí hacer las cosas y cuando, quería que notara su ausencia lo mínimo posible, todo era profesionalidad y nada de celos, hasta su madre estaba alucinada del cambio de Miriam. Solo el día de la despedida en el aeropuerto lloró un poco, a partir de aquel momento, Jaime, que es como se llamaba el chico se hizo cargo de todo, lo que no sabíamos del muchacho es que era un picha brava de mucho cuidado, en el avión estuvo hablando con una azafata muy guapa hasta desaparecer durante bastante tiempo, cuando volvió.

YO: ¿Te lo has pasado bien chaval?

JAIME: ¿Qué quieres decir?, yo no he hecho nada.

YO: Pues pídete un whisky doble que la boca te canta a coño.

Bajó la cabeza avergonzado y pidió uno tapándose la boca, se disculpó unas cuantas veces y seguimos el viaje, al llegar el tío fue muy profesional siguiendo todos los pasos que Miriam le había inculcado, yo le controlaba las cosas que hacía, pero no tenía nada que decir, se salía perfectamente con algún contratiempo que tuvo y todo fue como la seda, con Miriam hablábamos cada noche, se le notaba muy tranquila y equilibrada con ganas de verme como es lógico, quedaban pocos días para volver y el chaval se había tirado todo lo que se le puso por delante, estábamos cenando en el hotel.

JAIME: Ahora que ya hemos acabado el trabajo del día, ¿te puedo pedir algo?

YO: Dime Jaime.

JAIME: He conocido una modelo guapísima pero no quiere salir conmigo si antes no te conoce a ti.

YO: Estarás conmigo que esto no es muy profesional por tu parte.

JAIME: Ya lo sé Yul, pero nos quedan pocos días para estar aquí y quería darme un buen homenaje antes de volver, contigo he sido profesional, ¿no?, he solucionado todos los problemas rápido, si me dices que no, no pasa nada, pero te lo pido como favor, ¿podrías venir después conmigo a la discoteca del hotel?, estás con nosotros un rato, hablas con ella y desapareces dejándome el camino allanado, te lo agradeceré siempre.

Al chaval se le veía tan ilusionado, pensé que por los días que quedaban le hacía el favor y me iba a dormir.

Bajamos y me presentó a la chica, monísima por cierto, pero la chica no estaba sola, nos llevó con un grupo de cinco o seis que estaban todas de muerte, a Jaime se le salían los ojos de las cuencas, le presentó a una de sus amigas a Jaime y se pusieron a hablar en uno de los extremos del grupo, a mí me cogió de la mano y me puso en medio de todas, llamaron al camarero para pedir unas copas, al principio conversábamos del mundo de las modelos, todas eran jóvenes con poca experiencia y querían que les explicara detalles y anécdotas del mundillo.

Cayeron unas copas más hablando animadamente pero el alcohol empezaba a hacer su efecto, cuando me di cuenta una de las chicas tenía su brazo pasado por mis hombros, otra me acariciaba una rodilla y la supuesta amiga de Jaime la tenía delante sentada en la mesa enseñándome las bragas, alguna dijo, “A ver como besas”, enganchó sus morros a los míos sacando la lengua, después otra y al final la tercera, me morreaba con las tres teniéndolas cada vez más encima, el alcohol me subía a la cabeza y yo no pensaba en nada en aquel momento, no me di cuenta y estábamos los cuatro en la habitación desnudándonos, nos metimos en la cama, yo solo sentía como una nube en la cabeza que no me dejaba pensar, una que me cogía la polla y se la metía en la boca, otra que me metía la lengua hasta la garganta, noté un chichi en mi boca lamiéndolo, solo oía jadeos y gemidos por todas partes, como en estéreo, se subía una encima y me follaba, notaba chichis en mi mano, en mi boca y en mi polla, al final seguía estirado boca arriba y vi unos chorros de semen que salían volando, me quedé dormido, abrí un ojo un poco más tarde y vi la cama llena de tías en pelotas, me acomodé y me volví a dormir.

Por la mañana temprano me despertaron las chicas, ya vestidas, dándome un beso en los labios las tres y despidiéndose con un, “Estuviste fantástico, gracias por todo”, y un ruido tremendo que resonó en mi cabeza al cerrar la puerta, me volví a dormir con una resaca acojonante, al poco rato o eso me pareció a mí, entro en la habitación Jaime alarmado.

JAIME (gritando): Yul que es tardísimo, joder que cagada, es culpa mía, todo culpa mía.

Me retumbaba la cabeza de mala manera.

YO: Cállate coño, y deja de gritar que tengo la cabeza como un bombo joder, escucha, llama a James y dile que la sesión conmigo la haremos por la tarde, a última hora, que cambié la agenda, y no me toques los cojones hasta dentro de cuatro horas por lo menos.

El afirmaba con la cabeza asustado perdido, salió de la habitación corriendo, dando otro portazo.

JAIME (voz en el pasillo): Perdón, lo siento. 

Me cagué en él, en todas sus muelas y me dormí de nuevo, por suerte tuve tiempo de recuperarme y con un poco de maquillaje pudieron disimularme las putas ojeras. Cuando volvíamos en el coche al hotel.

YO: Pasa la incidencia de hoy diciendo que fue culpa mía, que yo te dije de tomar unas copas después de cenar y se nos fue de las manos, cogiendo una borrachera tremenda, punto.

JAIME: Pero eso no es verdad, fue culpa mía, ya lo sabes, no me importa pagar las consecuencias.

YO: Eso dice mucho de ti Jaime, pero hazme caso, será lo mejor para todos, tú sigue así que eres muy bueno en tú trabajo y no quiero perderte en la agencia, pero guárdate la polla un poco vale.

Le di un golpecito en la espalda y él sonrió tímidamente.   

Cuando llegamos al aeropuerto de vuelta nos estaban esperando Julia y Miriam, Miriam se me tiró al cuello besándome toda la cara, me despedí de Jaime con un abrazo agradeciéndole su trabajo, se fue con Julia para la agencia, tenían que cerrar todo el tema administrativo del viaje, yo subí al coche con Miriam dándonos un beso eterno antes de arrancar, por el camino.

MIRIAM: ¿Has ligado mucho?

YO: Sí, he ligado con mi mano derecha.

La levanté enseñándosela, haciéndole el movimiento de la paja.

MIRIAM: Cariño, la próxima te la voy a hacer yo con mi manita.

Levantó la suya para enseñármela, le di un beso en la cara mientras conducía, me bajé la cremallera de la bragueta y me saqué la polla, ella me miraba riendo, acercó su mano y me la cogió empezando una paja lenta apretándomela, me la puso tiesa en un momento, me estaba acelerando como una moto cuando ya estábamos a punto de llegar a casa, me la soltó para poder circular por las últimas calles y llegar a la entrada.

MIRIAM: Lo siento cariño te he cortado el rollo, ¿Qué te apetece hacer?

Me quité el cinturón y me tiré encima de ella, besándola, metiéndole mano en el chocho con ganas, ella gimió y me apartó un poco.

MIRIAM: Tienes tiempo de llegar a la cama o quieres hacerlo aquí mismo.

Me miraba intensamente a los ojos esperando una respuesta, abrí la puerta dejándola abierta di la vuelta al coche abriendo la suya sacándola de un tirón, ella reía sin parar hasta llegar a la habitación, me iba desnudando por el camino dejando un rastro, entramos que ya estaba completamente en pelotas, nos besamos como locos, la desnudé a tirones sin acertar ni ha desabrocharle un puto botón de lo caliente que estaba y las ganas de volver a estar con ella, le arranqué las bragas de un último tirón tirándonos los dos en la cama, me metí en medio de sus piernas y puse la polla en la entrada de su vagina sin molestarme en comprobar si estaba mojada o no.

MIRIAM: Métemela cariño, métemela mi amor.

Di un golpe de caderas con toda la fuerza que pude, se la metí hasta el fondo gritando los dos a la vez, me cogió la cabeza dejándola delante de la suya.

MIRIAM: Fóllame mi amor, fóllame con fuerza, quiero sentirte dentro de mí.

Si ya estaba loco por follármela, aquellas palabras me acabaron de rematar, metiéndosela y sacándosela como un animal hasta corrernos gritando todo lo que podíamos, nos quedamos relajados uno encima del otro.

YO: Vamos al jacuzzi, que quiero seguir follando contigo cariño.

MIRIAM: Ostia, a ver si tendremos que estar separados de vez en cuando para poder verte de esta manera.

Me levanté de la cama cogiéndola de la mano, llevándola desnudos hasta el gimnasio en busca del jacuzzi, por el camino le fue cayendo el semen por las piernas que salía de su coño, llegamos a la bañera, la puse en marcha sentándola a ella fuera, me metí dentro y me arrodillé metiéndole la lengua en el chocho lamiéndoselo, tragándome mi propio semen, ella volvía a gritar cogiéndome por la cabeza, me senté agarrándola de la mano, para que se subiera encima de mí, me cogió la polla que ya la tenía otra vez tiesa y se la metió cabalgándome despacio, tranquilizándome un poco, recobrando mi cabeza, nos besábamos mientras le acariciaba las tetas dejándole los pezones duros, fue aumentando el ritmo y nos corrimos una segunda vez más civilizadamente, si se puede decir así, la abrazaba sintiendo su cuerpo, sus labios, le pasaba las manos por todos lados recordando como era su cuerpo, la suavidad de su piel, ella me miraba extrañada de mi reacción, reía y me besaba sin parar.

MIRIAM: Yo pensaba que te había echado de menos, pero creo que tú me ganas.

YO: Te necesito a mi lado.

MIRIAM: Es lo más bonito que me has dicho desde que volvimos, te voy a hacer un masaje que te voy a dejar nuevo campeón.

Me acuerdo de estirarme y sentir sus manos en mis pies, después me quedé dormido, me desperté al cabo de un rato con Miriam a mi lado mirándome.

YO: ¿Te has quedado ahí sin moverte?

MIRIAM: Llevo un mes sin verte, te he repasado de arriba abajo y no te falta nada.

YO: Que graciosa estás cariño.

MIRIAM: ¿Quieres qué siga con el masaje?

YO: Sí por favor, quiero sentir el contacto de tus manos.

MIRIAM: Tú has vuelto muy dócil, ¿no te habrás portado mal cariño?

Que cabrona, no llevaba más que unas horas con ella y ya me había pillado, le quería contestar una mentirijilla pero no me dejó empezar a hablar.

MIRIAM: No, no me respondas, no quiero saber nada, ni que me mientas, estoy encantada que hayas vuelto así.

No estaba seguro de si aquello cambiaba mi posición con ella o no, tendría que esperar a ver cómo reaccionaba en los próximos días, de momento me gustaba como estaba.

A las dos semanas tenía que volver a viajar unos tres días a un país cercano, la semana anterior hablábamos con Miriam de trabajo y saqué el tema del viaje.

MIRIAM: Te va a acompañar Jaime, la última vez lo hizo bien, ¿no te importa verdad?

YO: ¿Me estás castigando por algo Miriam?, yo quiero que vengas tú conmigo, como hemos hecho siempre.

MIRIAM: Y yo quiero un Ferrari chaval y me aguanto, no te castigo por nada, es trabajo y punto.

YO: Creo que me equivoqué diciéndote que necesitaba estar a tú lado, si no vienes tú yo no voy.

Puso una cara de mala leche que ya tenía olvidada y se marchó sin decirme nada, me fui a casa y esperé que llegara, la cabrona se presentó junto con su madre a la hora de cenar para no hablar conmigo.

MIRIAM: Cenar vosotros, yo me voy a dormir.

JULIA: Y una mierda, cenas con nosotros y me contáis qué coño os pasa.

Miriam se acercó con pocas ganas y se sentó en la mesa.

YO: Que si no viene conmigo al viaje de la semana que viene yo no voy.

JULIA: ¿Y qué problema hay?

MIRIAM: Qué yo no quiero ir.

JULIA: Ya empiezas otra vez con tus gilipolleces nena.

YO: Cada vez que piensa que me tiene seguro se vuelve loca y desvaría.

MIRIAM: ¿Desvarío?, te puedes ir a la mierda un rato.

JULIA: Esta bien, mañana desayunando nos reunimos y solucionamos esto, vosotros hablarlo en la cama que es donde se llegan a los mejores acuerdos.

Acabamos de cenar y nos sentamos a hablar con Miriam.

MIRIAM: Si piensas que voy a dormir contigo vas apañado.

YO: ¿Me quieres decir por favor que te pasa?, ¿no entiendo nada?

MIRIAM: Que no quiero ir contigo y ya está.

YO: ¿Quieres que me vaya de esta casa?  

MIRIAM: Haz lo que quieras.

YO: Dile a tú madre mañana que iré con quien sea, ahora me voy a mi casa, no tiene sentido quedarme aquí.

Me levanté enfadado y me fui a mi habitación, cogí mi bolsa grande y empecé a meter ropa dentro, apareció Miriam apoyando el hombro en la puerta.

MIRIAM: ¿De verdad te vas a ir?

YO: ¿A ti que te parece, qué estoy metiendo la ropa dentro para llevarla a la lavandería?

MIRIAM: ¿Si duermo contigo te quedarás?

Le miré a la cara alucinado.

YO: ¿Estás negociando conmigo?

MIRIAM: ¿Y si también viajo contigo cariño?

YO: Tú estás muy mal nena, pero si eso es lo que te pedía desde el principio, a que viene ahora el cambio.

MIRIAM: Ya te he puesto a prueba, pero veo que como siga te vas a ir, y eso no lo quiero.

YO: ¿A prueba?, que coño es esta prueba.

Se acercó a mí, me pasó un brazo por el cuello y me miró fijamente.

MIRIAM: Que no necesitas tanto estar a mi lado, a la mínima te largas y que me den por culo.

La cogí por la cintura levantándola, tirándola encima de la cama boca abajo, me puse encima y le bajé de golpe el pantalón y las bragas, metiéndole la lengua en el ojete, lamiéndolo para dejarlo bien mojado, bajé mis pantalones y ropa interior de otro tirón, me pajeé un poco para dejar la polla dura y se la apoyé en el agujero apretando un poco.

YO: Te vas a enterar quien te da por culo aquí.

Me miraba girando los ojos con una sonrisa de excitación.

Le metí el glande dentro, gritó abriendo los ojos.

MIRIAM: ¿Solo puedes hacer eso cobarde?

Dejé caer mi cuerpo sobre su espalda metiéndosela hasta el fondo, acerqué la boca a su oreja.

YO: ¿Te gusta así cabrona?

MIRIAM (desafiándome): ¿Me estás haciendo algo, no noto nada?

Le empecé a follar el culo dando unos golpes de caderas lo más fuerte que pude, abrió mucho los ojos intentando ahogar los gritos, yo cada vez le apretaba más, pasó una mano por debajo de su cuerpo y me tocó la polla con dos dedos, al notarlo me tranquilicé un poco, bajando el ritmo más lento empezando a disfrutar, gemí varias veces al metérsela, sonrió y bajó un poco la mano haciéndose una paja, su cara cambiaba por momentos, cada vez más excitada, gritando mientras yo no paraba de meterla y sacarla, sintiendo por todo mi cuerpo el placer que me estaba subiendo, como me excitaba follarle el culo, empezó a gritar muy seguido moviendo el cuerpo del orgasmo que le había llegado, aguanté unas cuantas embestidas más para esperar que ella acabara, me acerqué de nuevo a la oreja.

YO: ¿Quieres que me corra, pídemelo?

Me miró a los ojos.

YO: Que me lo pidas coño.

Se llevó las dos manos a los cachetes abriéndoselos para que pudiera penetrar más profundamente.

MIRIAM: Córrete cariño, córrete dentro de mí, por favor córrete mi niño.

Consiguió que me diera un golpe de gusto en el cerebro, le solté todo el semen en el culo sin parar de gritar, me estiré a su lado mirándola, ella me acarició la cara y el pelo.

MIRIAM: Como voy a dejar que mi niño guapo se vaya, ya sabes que te quiero con locura.

YO: Cariño, quien te entienda que te compre, que rara eres nena.

Ella sonrió y me abrazó.

MIRIAM: Vete a duchar y lávate bien mi niño.

Ahora me trataba como a un crio, esta chica estaba fatal de la cabeza o maquinaba algo, siempre me tenía dudando de ella coño, cuando volví estaba metida en la cama desnuda, abrió la ropa para que yo me metiera y me tapó, me abrazó y puso su cabeza en mi pecho.

YO: ¿Por qué haces esto cielo?

MIRIAM: No lo sé, es como si quisiera tenerte siempre en vilo, cuando veo que me he pasado pierdo el culo por estar bien contigo, perdóname por favor, y ten un poco de paciencia conmigo.

YO: Hay que joderse, que cruz me ha caído contigo.

MIRIAM: Siempre serás mi niño guapo mi amor.

Nos quedamos dormidos y nos despertamos en la misma posición, en el desayuno tranquilizamos a Julia, diciéndole que ya estaba todo arreglado y que viajaríamos juntos sin problemas.

16.

Estábamos en verano con un calor tremendo, antes de ir a trabajar y después pasábamos el rato en la piscina, para sofocar el calor intenso y tomar el sol, siempre desnudos porque la orientación y la altura que estaba construida la casa nos lo permitía hacer con intimidad, estábamos tomando el sol en las hamacas y Miriam se incorporó mirándome pensativa, con cara un poco de pervertida.

YO: ¿Qué estás pensando?, que conozco esa cara.

MIRIAM: Sabes que nunca hemos follado dentro de la piscina.

YO: ¿Te gustaría hacerlo?

No dijo nada, sonrió y me cogió de la mano caminando directos al borde, sin dejar de dar pasos nos dejamos caer los dos al agua.

YO: ¿Te han comido el chichi alguna vez debajo del agua?

Ella me dijo que no, pero también pensé que si se lo habían hecho igual me lo negaba por cortesía.

MIRIAM: ¿Y a ti, te la han mamado?

Lo negué con la cabeza sabiendo que era verdad, de lo contrario me acordaría.

Me metí dentro del agua viendo su sonrisa y me dirigí directamente al coño aguantando la respiración, ya estaba con las piernas abiertas esperando mi lengua, lo lamí despacio de una punta a la otra mientras aguantaba sin respirar, salí a coger aire dejándole una mano acariciándoselo, para no dejarlo sin nada, la vi jadeando, mirándome fijamente a los ojos, me pasó los brazos por el cuello y me morreó con ganas, le metí un dedo en la vagina y con el resto de la mano seguí frotándoselo, se abrazó fuerte, moviendo su cuerpo al ritmo de mi mano gimiendo, me habló al oído susurrando.

MIRIAM: Como sigas así me corro en un momento mi niño.

Paré poco a poco y le saqué el dedo apoyando la espalda en la pared de la piscina a su lado, ella me miró, cogió aire y se sumergió, noté su mano agarrando bien mi polla, pajeándola dos o tres veces y se la metió en la boca hasta el fondo, no me podía creer que dentro del agua pudiera metérsela tan profundamente sin ahogarse, y menos que me pegara las succiones que me estaba haciendo en ese momento consiguiendo que gimiera, salió del agua con la cabeza mirando al cielo para que su pelo le cayera por detrás dejándole la cara despejada, me miró con aquellos ojazos claros riendo sin parar de hacerme una paja, la cogí por la cintura llevándola hasta unos peldaños que habían a un lado sentándola, abrió las piernas y me acomodé en medio cogiéndome el pepino, apuntándoselo a su agujerito y metiéndole la mitad de golpe.

Se estiró hacía atrás abriendo más las piernas, el agua me llegaba al pecho y ella mantenía la cabeza fuera, moví mis caderas comprobando que se deslizaba por su interior sin problemas, suavemente, acelerando el ritmo hasta hacerle gritar, me giró apoyando mi espalda en los escalones, mantuve el cuerpo recto para que ella se la pudiera meter todo lo profundamente que quisiera, dejó ir un pequeño gemido al metérsela y empezó a moverse despacio, de aquella manera sutil y delicada que sabía que nos llevaría a los dos a un orgasmo enorme, cerré los ojos para concentrarme en las reacciones de mi cuerpo y mi mente.

Notaba mi polla rozar con las paredes de su vagina, una sensación placentera me recorría el cuerpo, haciendo que se moviera como si tuviera vida propia y yo no lo pudiera controlar, me llegaba el placer a oleadas, subía la intensidad y volvía a bajar, cada vez las olas eran más grandes, arrastrándome como a la arena de la playa hacía su interior, la cabeza me daba vueltas, como si estuviera atrapado en una de aquellas olas, pudiendo ver como se acercaba una enorme poco a poco hasta chocar conmigo arrastrándome con fuerza, haciéndome gritar muy fuerte y que disparara varios chorros de semen muy potentes, y unos cuantos más débiles sin parar de gemir, escuchando de fondo los gritos de Miriam que cada vez se hacían más audibles, abrí los ojos de golpe y vi a mi chica mirándome muy enamorada acariciándome la cara.

MIRIAM: ¿Qué te ha pasado mi niño guapo?

YO: ¿No lo sé?, me he visto envuelto en una tela de araña de sensaciones que no me dejaba escapar, lo he disfrutado muy intensamente.

MIRIAM: Ya, ya, tenías que haberte oído como gritabas, me has hecho que me corriera varias veces, yo acababa pero te veía a ti disfrutando tanto moviendo las caderas tan suavemente que me ponías cachonda de nuevo y repetía, era como una ola detrás de otra.

YO: ¿Una ola detrás de otra?

MIRIAM: Sí, me llegaba un orgasmo, bajaba, llegaba otro mayor, volvía bajar, así varias veces, hasta que me ha venido uno enorme que ha coincidido con el tuyo, ha sido algo muy especial que no había sentido nunca.

YO: Yo sentía esas olas que dices cariño, las sentía en mi mente, igual que tú dices.

Nos abrazamos un buen rato en silencio, creo que intentando encontrar una explicación a lo sucedido sin encontrarla.  

Cuando llegó Julia nos dio una noticia.

JULIA: Me ha llamado tu prima Soraya, quiere venir a pasar una semana de vacaciones con su novio.

MIRIAM: Supongo que le has dicho que no.

La miré sorprendido de la respuesta.

JULIA: Que tonta eres niña, como coño le voy a decir que no a mi sobrina, os lo digo para que sepáis que el domingo llegarán.

Nos quedamos por la noche antes de ir a dormir tomando una copa en la terraza.

YO: ¿Qué pasa con tú prima que no quieres que venga?

MIRIAM (mala cara): Es una zorra de mucho cuidado.

YO: ¿No te pasas un poco?, que tú eres muy rara.

MIRIAM: No hace falta que te convenza, la semana que viene te va a estar tirando los trastos toda la semana, y te aviso, como te la folles te hecho de casa y no quiero saber nada más de ti, fóllate a quien quieras pero a esa no, por favor.

YO: Cariño, que yo no me quiero follar a nadie que no seas tú.

MIRIAM: Ya, ya, avisado estás.

La abracé para tranquilizarla y nos fuimos a dormir, el domingo por la tarde estábamos los dos esperando a la prima con el novio que había ido a buscar Julia a la estación de tren, Miriam estaba sentada seria con los brazos cruzados con una cara como un poema, yo intentaba distraerla.

YO: Tranquila cariño que no será para tanto, total solo es una semanita.

MIRIAM: ¿Una semanita?, no se me va hacer larga la semana de los cojones, nos vamos a ir a trabajar temprano y vamos a volver lo más tarde que podamos, vamos a hacer más horas que en nuestra puta vida en la agencia.

YO: Vale, vale, tranquila.

Llegaron y no me extrañaba que Miriam le tuviera manía, era guapísima, se parecía mucho a ella pero más alta, con unas curvas de infarto y vestida eso sí algo exagerada, una minifalda que tenía que ir bajándose cada dos por tres, porque se le subía por encima del chirri enseñando el tanga, y una especie de top que le marcaban todas las tetas y los pezones, el novio por su parte tenía, con perdón, una cara de panoli que no podía con ella, se acercó dando pasos pequeños moviendo las caderas a Miriam.

MIRIAM: Como siempre vistiendo tan discreta Soraya.

SORAYA: A que sí, ¿te gusta?   

Y si no nos habíamos enterado bien se dio una vueltecita sobre ella misma enseñándonos el modelito y medio culo.

MIRIAM: Este es mi novio, Yul.

SORAYA: Que buen gusto tienes nena, es guapo de cojones.

Me acarició la cara antes de darme dos besos muy cerca de la boca, Miriam la fundía con la mirada, se giró para ir a buscar a su novio y Miriam me miro haciendo un gesto como diciendo, ves lo que te decía, volvió con el panoli cogido de la mano.

SORAYA: Este es mi novio Javi, ya ves que no es tan guapo, pero me divierto mucho con él.

Pensé que si una mujer alguna vez dijera algo parecido de mí la enviaba a la mierda en el minuto uno, él nos saludó educadamente y nos dio las gracias por poder estar una semana con nosotros, Julia les acompañó a una habitación al final de pasillo y les dejó solos para que se acomodaran, nos juntamos los tres en el salón sentados.

MIRIAM: Mamá, pero no has visto como viene vestida, por favor, es que no puedo con ella.

JULIA: Tranquila cariño, dale una oportunidad.

En ese momento empezamos a oír unos gemidos y unos gritos que retumbaban en toda la casa, los cabrones se habían puesto a follar nada más llegar, y como follaban, no se podía ser más escandaloso, me levanté a coger tres vasos y el zumo de naranja, invitándolas a salir a la terraza, cerrando la corredera detrás nuestro bajando al momento el volumen de los gritos, aunque todavía se oían lejanos, nos sentamos con un vaso cada uno en la mano, mirándonos unos a otros sin saber qué coño decir de aquello, se nos quedó la misma cara de panolis que el novio.

MIRIAM: Lo ves mamá, no tiene arreglo.

Bebimos los tres a la vez. No calculé lo que tardaron, pero llevábamos mucho tiempo fuera y seguían con lo suyo, Julia paseaba alrededor de la piscina perdiendo el tiempo, nosotros estábamos con las piernas estiradas mirando para arriba el techo, con cara de aburridos cogidos de la mano, se oyeron unos cuantos gritos más fuertes y se callaron de golpe, nos miramos Miriam y yo, Julia levantó los brazos como si fuera Moisés abriendo las aguas, estábamos los tres hasta el coño de la situación, volvimos a entrar y Julia se fue a cambiar, bajando rápido metiéndose en la cocina para preparar algo para cenar.

La estábamos ayudando y bajó la parejita cogida de la mano, se habían cambiado y él llevaba un pantalón corto de deporte y una camiseta, ella una camiseta que le llegaba a medio culo enseñando las bragas, Miriam se la miró que no se lo podía creer, a mi me dio por reír ganándome un golpecito en la cabeza, entraron en la cocina.

SORAYA: Estábamos cansados y hemos dormido un poco antes de bajar.

MIRIAM (en voz baja): Que coño tiene la tía, encima nos trata de gilipollas.

JULIA (susurrando): Calla que te va a oír.

Nos sentamos a cenar, Soraya no paraba de hablar, Julia le contestaba alguna cosa y nosotros estábamos cayados escuchando aguantándonos la risa, el panoli solo comía, como si aquello no fuera con él.

JULIA: Si necesitáis algo esta semana, se lo pides a tú prima que estará todo el día por aquí.

Miriam dejó de masticar mirando a su madre con los ojos muy abiertos, Julia le hizo una señal con la cabeza confirmándoselo, que hizo que me empezara a reír sin poder evitarlo, noté una patada de Miriam en mi pierna que me provocó una carcajada.

Acabamos de cenar y nos fuimos a dormir dejándolos con una escusa, llegamos a la habitación y Miriam estaba indignadísima con su madre.

MIRIAM: Mira que sabe que no la trago, y la muy cabrona me hace estar toda la semana pendiente de las gilipolladas de esta tía joder, y no se te ocurra reírte más que la vamos a tener.

Me tapaba la boca, entrando al cuarto de baño para no reírme y cabrearla más, nos tranquilizamos metiéndonos en la cama abrazados, al poco rato oímos los pasos de ellos pasando por delante de la habitación, se hizo el silencio en la casa, estábamos a punto de dormirnos y nos despertó un gemido enorme, volviendo los gritos, Miriam se levantó de golpe.

MIRIAM: Me tienen hasta el coño estos dos, voy a llamar a la puerta y les voy a pegar una bronca que se van a cagar, ¿pero esto que es coño?

 YO: Tranquila cariño que estas en pelotas, vamos a hacer otra cosa.

Nos pusimos una camiseta y unos pantalones, pasamos por la piscina cogiendo unos cuantos colchones de encima de las hamacas, nos metimos en la habitación de los masajes estirando las colchonetas, poniéndonos encima a dormir.

MIRIAM: Estoy desvelada coño, esta tía me va a dar la semana la cabrona.

YO: ¿Quieres que te relaje un poquito cariño?

MIRIAM: ¿Me vas a hacer un masaje mi niño?

La besé y le puse la mano en el muslo subiéndola hasta el chichi acariciándoselo despacio.

YO: No, me refería a otra cosa.

Me sonrió abrazándome, besándonos con pasión, follamos cariñosamente quedándonos relajados durmiendo hasta el día siguiente, subimos a la habitación a ducharnos y vestirnos, bajamos a desayunar y Julia estaba con una cara de sueño que no podía con ella, nos miramos los tres.

JULIA: ¿Vosotros habéis dormido?

MIRIAM: Nos hemos ido al gimnasio mamá, aquí dentro era imposible.

JULIA: Joder no lo he pensado, que tonta, de todas maneras hoy envío a la secretaria a comprarme unos tapones para los oídos, si tienen que estar así toda la semana yo no aguanto, ya veis que cara tengo esta mañana.

MIRIAM: La que no va a aguantar soy yo aquí todo el puto día con ellos.

Acabamos y ellos no habían bajado, nos pusimos el bañador y nos fuimos a tomar el sol, al rato salió Soraya con la camiseta y las bragas de la noche anterior rascándose el coño, Miriam se la miró levantando una ceja.

SORAYA: Buenos días parejita.

MIRIAM: Tenéis el desayuno encima de la mesa de la cocina.

SORAYA: Gracias, que bien, tengo un hambre.

Miriam bajó la voz mirándome.

MIRIAM: Cómo no va a tener hambre la hija de puta si no para de follar coño.

Yo me descojonaba de risa con las salidas de Miriam, al rato salieron los dos cogidos de la mano, él con una camiseta y unos bóxer holgados, nos saludaron hablando un rato de cosas tontas como el sol que hacía, se fueron a unas hamacas que estaban al otro lado de la piscina, orientándolas no al sol como sería normal, las pusieron con los pies mirando para nosotros, se despelotaron tan tranquilos y se estiraron con las piernas abiertas, a ella se le veía todo el coño abierto y a él unos huevazos y una polla enorme, Miriam levantó un poco la cabeza bajándose las gafas de sol.

MIRIAM: ¿Eso es normal, o soy yo que estoy gilipollas perdida ya?

YO: ¿Te refieres a la postura o al tamaño de la polla de Javi?, joder con el panoli que número gasta.

MIRIAM (riendo): A las dos cosas cariño.

Reímos y seguimos disimulando leyendo unas revistas de moda, con las gafas de sol puestas para que no supieran donde mirábamos, aquello era un espectáculo, se giraban, se volvían a girar, se ponían a cuatro patas en cada giro, a él le colgaban los huevos que parecían unas campanas enormes, a ella se le veían las amígdalas por el agujero del coño, se rascaban el chumino o la polla moviéndola de un lado para otro, nosotros nos aguantábamos la risa o disimulábamos como si el otro hubiera dicho algo gracioso, para que no sospecharan que nos reíamos de ellos, se levantaron y se tiraron a la piscina, no sin antes rascarse el coño ella y la polla él, que pareja por favor, nadaron un poco y se juntaron abrazándose, Miriam y yo nos miramos pensando lo mismo, nos levantamos cagando ostias metiéndonos para adentro.

Desde allí pudimos ver como se metían mano.

MIRIAM: Estos cabrones van a follar en mi piscina, que asco, tendré que cambiar el agua cuando se vayan, ¿aprovechamos para ir a la cama y descansar un ratito mi niño?

Subimos a la habitación , no pudimos evitar echar una ojeada por la ventana para mirarlos, se les oía gritar, miramos cada uno por un rincón para que no nos pillaran, estaban dentro del agua, él de pie y ella con sus piernas enrolladas en su cintura, no paraba de dar unos botes enormes metiéndose aquella polla tan grande, pegando unos gritos que por suerte nos llegaban amortiguados por la ventana cerrada, nos estiramos en la cama.

MIRIAM: Que coño debe tener la hija puta para metérsela de esa manera, puagg, prefiero no pensar, como te acerques a ella te la corto.

YO: Pero si no me hace ni caso, solo tiene ojos para la polla de Javi.

MIRIAM: Tú espera que ya veras, que la conozco como a la madre que me parió.

Dormimos un rato cómodos en nuestra cama, cuando nos despertamos ya no se oían los gritos, miramos por la ventana, ella le estaba pegando una mamada encima de una de las hamacas a su novio impresionante, parecía mentira que se pudiera meter aquel pedazo de polla tan adentro de la boca y a aquella velocidad, al momento él se empezó a correr, ella tragaba todo lo que podía, pero le cayó el semen por encima parando en la colchoneta de la hamaca.

MIRIAM: Voy a tener que tirar también la puta hamaca, con estos por aquí una semana no sé cómo vamos a acabar cariño.

YO: He pensado que si vas a estar más tranquila puedo ir a trabajar a la agencia.

MIRIAM: Si hombre, y dejarme aquí sola con ellos, a los cinco minutos la estoy echando de casa por los pelos.

YO (descojonado de risa): Entonces mejor me quedó.

MIRIAM: Voy a llamar para que nos traigan la comida, yo a esa no le cocino ni un huevo frito.

Nos vestimos y bajamos, Miriam llamó para que nos trajeran algo para comer a los cuatro, me senté en el sofá con ella estirada abrazada, nos pusimos los cascos del móvil para escuchar música y no los gritos que venían de tanto en tanto de la piscina, los vecinos estarán contentos pensé, les llevamos unas toallas y una bandejita con unas cervezas y algo para picar, nos lo agradecieron sentándose en la hamaca al estilo indio, a él le quedó la cacho polla estirada sobre la colchoneta como un lagarto, y a ella se le veía un agujero del coño súper abierto y grande, pensamos que si tenían algo para picar y beber tardarían más tiempo en entrar en casa, cuando volvimos dentro.

MIRIAM: ¿Te has fijado que agujero tiene la cabrona?, si le cabe un melón dentro.

YO: Joder, si se está follando todo el día el pollón de su novio no me extraña.

Reímos un poco de lo cabrones que éramos y volvimos a tener un rato de paz.

Al medio día entraron con la ropa en la mano, nos saludaron  y subieron a su habitación.

MIRIAM: Como se pongan a follar otra vez cojo la puerta y me largo, te lo juro.

Un poco después llamaron a la puerta, nos trajeron la comida, Miriam se metió en la cocina para emplatarla y calentarla si hacía falta, yo preparé la mesa, le pregunté a Miriam si quería que la ayudara y me dijo que no, me senté en el sofá mirando la tele, bajó la pareja, él con un bañador y una camiseta, ella con otra camiseta más corta que la del día anterior, por suerte se había cambiado las bragas, Javi se sentó a mi lado, Soraya entró a la cocina saludando a gritos a su prima dándole un abrazo, Miriam me miraba con cara de asco dándole unas palmaditas en la espalda, la cocina era de estas americanas que se fundía con el salón, en su momento la diseñó Miriam como toda la casa y estaba muy orgullosa de ella, por eso le tocaba los cojones todo lo que le ensuciaban, Soraya salió al salón y sin más se me sentó encima colocándome el chocho encima del paquete, me abrazó, me sujetó la cara con las manos y me plantó dos besos que gracias a que giré la cara más de la cuenta no me engancha también los labios, Javi reía divertido, de fondo escuché un grito.

MIRIAM: Yul, ven a ayudarme por favor.

Entré en la cocina, Miriam estaba en un rincón donde no la podían ver desde el salón, con un rodillo enorme de amasar en la mano.

MIRIAM (cabreada como una mona): Se lo voy a meter en el coño y después se lo estampo en medio de la cabeza a la hija de puta esa.

La abracé para calmarla.

MIRIAM: No voy a poder aguantar la semana sin matarla cariño, déjame, cuanto antes lo haga mejor.

Nos separamos y nos descojonamos de risa llevando los platos a la mesa, Javi empezó a comer, era como si desapareciera, no estaba para nada ni para nadie, Soraya hablaba por los codos de cualquier cosa con la voz muy alta, de lo bien que se estaba en la piscina, de la casa, del buen día que hacía, de lo bien que se lo pasaban en el pueblo cuando eran pequeñas, no paraba, Miriam de tanto en tanto decía…

MIRIAM: Sí, sí.

Por fin se acabaron los postres, se miraron los dos, se dieron un beso en la boca y se levantaron largándose, sin quitar nada de la mesa los cabrones, Miriam se estiró en la silla mirándome.

MIRIAM: Que pesadilla.

Recogimos todo limpiando después, íbamos a subir a la habitación pero nos lo pensamos mejor, nos fuimos al gimnasio, tarde o temprano aquellos dos empezarían con su espectáculo y cuanto más lejos mejor, Miriam se desnudó, puso una toalla encima de la camilla y se estiró encima dejándome una panorámica preciosa de su culo.

YO: ¿Mi vida te doy un masaje? 

MIRIAM: No cariño.

Me acerqué y le besé un cachete del culo.

YO: ¿Y qué te dé besitos por aquí?

MIRIAM: Eso si mi niño.

Le fui besando por todo el culo, saqué la lengua y se la metí en la raja por arriba, bajando lentamente, le di unas cuantas vueltas al ojete, ella respiro profundo y movió su cuerpo, seguí bajando, levantó el culo moviendo las caderas, con un dedo de cada mano le abrí el chochete metiéndole la lengua en el agujero, mojándolo con saliva dándole vueltas, gimió girando la cabeza para mirarme a los ojos, me arrodillé en la camilla y me bajé el pantalón liberando mi polla erecta, con la mano la dirigí a su vagina introduciéndola lentamente, Miriam suspiró, me dejé caer sobre su espalda hablándole al oído.

YO: ¿Y esto, te gusta mi amor?

MIRIAM (excitada): Es lo mejor del día cariño.

Empecé un ligero vaivén, ella levantaba suavemente su culo cuando la introducía para facilitarlo, sus gemidos empezaban a subir de tono cerrando los ojos, notaba como su humedad envolvía mi polla que resbalaba en su interior suavemente, haciendo audibles pequeños chasquidos, una humedad que poco a poco me envolvía a mí también en forma de sudor, Miriam empezó a gemir corriéndose, yo no podía parar de moverme notando que su humedad había aumentado, el ruido del contacto de mi polla con su vagina totalmente mojada subía metiéndose por mis oídos oyéndolo cada vez más fuerte, y más fuerte, a Miriam el cuerpo le dio como un espasmo corriéndose de nuevo gritando más alto, yo seguía escuchando el ruidito que cada vez era más fuerte, se apoderaba de mi cerebro no dejándome pensar en nada más, solo oía los orgasmos de mi amor y notaba un calor que me subía por la espalda, muy despacio, acelerándose al llegar a la nuca, quemándome el cerebro empezando a gritar por un placer inmenso que invadía todo mi cuerpo, escapándose en cada grito un chorro de semen que dejaba dentro de Miriam, que parecía quererlos recoger todos con sus espasmos vaginales, me apoyé con todo mi peso en su espalda, juntando los dos cuerpos sudados, abrí los ojos con mi boca besando su bonita cara.

MIRIAM (jadeando): Últimamente no se qué nos pasa que enlazo varios orgasmos en cadena de forma espectacular.

YO: Yo estoy relajado totalmente mi vida.

MIRIAM: Será ahora, porque hace un momento te movías dentro de mí volviéndome loca.

Nos duchamos y nos estiramos en las colchonetas desnudos, yo boca arriba y ella pasándome un brazo por el pecho apoyando su cabeza en mi hombro, me dormí con la voz de Miriam, “Mi niño guapo, como sabe satisfacerme”.

Después de la siesta nos vestimos, pretendíamos ir a la cocina a tomar algo, solo salir a la piscina oímos de fondo los gritos de aquel par que estaban otra vez con lo suyo, sin decir nada dimos media vuelta y volvimos a meternos para adentro.

MIRIAM: ¿Cómo coño pueden follar tanto?, es que no hacen otra cosa joder.

Me encogí de hombros tumbado boca arriba en las colchonetas, esperamos un buen rato más y salimos, había un silencio total, tomamos algo rápido y nos fuimos a duchar juntos, bajamos y ellos estaban sentados en un sofá, bueno sentados, era un amasijo de piernas, brazos y cuerpos, enredados entre sí que no sabías lo que era de cada uno, Miriam miró al techo abriendo los ojos y nos fuimos a sentar a nuestros sillones.

MIRIAM: ¿Tú crees que nosotros podríamos ponernos como ellos?

YO: Imposible, tendría que venir alguien a ayudarnos para deshacer el nudo, que flexibilidad.

En estas se levantó Soraya viniendo a buscar a Miriam, se la llevó para la cocina con una excusa, Javi las miró pasar y se levantó para sentarse a mi lado.

JAVI: Era una excusa para que pudiera hablar contigo.

YO: ¿A sí?, y que quieres decirme.

JAVI: Soraya me ha pedido que te preguntara si te la follarías, conmigo mirando claro.

Lo miré con cara de mala ostia.

JAVI: Si no quieres no pasa nada, no hace falta que te enfades.

YO: ¿Qué no pasa nada tío?, os invitan a venir una semana a cuerpo de rey, no ayudáis una mierda en nada, os pasáis el día follando como conejos, liando un escándalo que no hay quien este cerca de esta casa sin enterarse, y encima tenéis los santos cojones de querer ponerle los cuernos a su prima, en su propia casa, y os quedáis tan anchos. Mira, dile a Soraya que a partir de ahora, cuando folléis os vais a meter en la boca unas bragas para no hacer ruido, como os vuelva a oír gritando como animales, te juro que voy a convencer a Julia para que os envíe a tomar por culo, a Miriam no hace falta que la convenza porque os echaría ahora mismo de una patada en el culo.

Se quedó con una cara de alucinado que todavía parecía más panoli, me levanté y fui a buscar a Miriam a la cocina, cogí dos vasos, puse hielo, un buen chorro de vodka y acabé de llenarlos de zumo de naranja.

YO: Miriam, vamos a la terraza a tomarnos esto.

SORAYA (haciéndose la graciosa): Hombre no nos cortes la conversación…

YO: Tú ves a buscar a tú novio que tiene cosas que decirte.

Algo me vio en la cara que se puso sería de golpe saliendo de la cocina, cogí a Miriam de la mano, le pasé un vaso, cogí el otro y estiré de ella para salir a la terraza, al pasar por el salón Javi seguía sentado con la misma cara que lo dejé, nos sentamos fuera.

MIRIAM: ¿Ha pasado algo?

YO: Dale un buen trago al vodka y te lo cuento.

Me miró con los ojos muy abiertos y le pegó un tiento al vaso que lo bajó casi hasta la mitad.

MIRIAM: Espera, que respiro profundo y me lo cuentas, que hace pinta de ser gordo.

YO: Ese par me han ofrecido follar con Soraya y el mirando.

MIRIAM: La madre que la parió, que hija de puta, la mato, te juro que la mato.

Se levantó de la silla como un resorte, la cogí de la mano y le hice volver a sentarse.

YO: Tranquila, ya le he contestado yo al panoli, como vuelvan a hacer un escándalo follando los echamos a la puta calle, y me importa una mierda lo que diga tú madre.

Miriam me miraba a la cara sonriendo, me tocó el pelo poniéndomelo bien.

MIRIAM: ¿Me has defendido mi niño?, cuando se vayan te voy a recompensar por lo que haces por mí.

Acabamos las copas y volvimos dentro, ellos no estaban en el salón, nos sentamos para tranquilizarnos esperando que llegara Julia para cenar, cuando bajó cambiada y se metió en la cocina llegaron ellos detrás, se ofrecieron a ayudar, Julia les pidió que pusieran la mesa, miró a su hija preguntando con la mirada que pasaba, su hija me miró a mí, en ese momento entró Soraya en la cocina con su camiseta cortita y en bragas.

YO: Soraya, a partir de ahora cuando bajes ponte algo más discreto vale, no quiero estar viéndote las bragas todo el día, sube y tápate un poco por favor.

Me miró sorprendida dando media vuelta subiendo las escaleras, miré a Miriam y ella miró a su madre, se taparon la boca para no descojonarse de risa, cuando acabamos de cenar ayudaron a quitar la mesa y se fueron a su habitación, se lo contamos todo a Julia y nos fuimos a dormir, al rato de estar en la cama oímos como un murmullo muy flojito.

MIRIAM: ¿Y ese ruidito?

YO: Les he dicho que si follaban se metieran en la boca unas bragas para no gritar.

Nos reímos y dormimos plácidamente hasta el día siguiente.

Por la mañana, igual que el día anterior los esperábamos en la piscina tomando el sol, salieron vestidos más tapaditos y Soraya se dirigió donde estábamos nosotros.

SORAYA: Perdona Miriam, ¿nos preguntábamos si podíamos tomar el sol desnudos como ayer?, Miriam la miró seria directamente a los ojos, Soraya bajó la cabeza sabiendo que estaba al tanto de todo lo que me dijo el panoli el día anterior.

MIRIAM: Tomar el sol como os salga de los cojones, pero por dentro de casa un poco más de decencia joder, y cuidado con las escandaleras, ya sabes a que me refiero.

Se fue con la cabeza baja rascándose el coño, el panoli la siguió rascándose la polla, se pusieron en las hamacas a tomar el sol en bolas volviendo el espectáculo.

MIRIAM: Que a gusto me he quedado niño.

YO: ¿Te has fijado que se rascan el higo y la picha al mismo tiempo, van sincronizados?  

Miriam se moría de risa, pasó por fin la puta semana y Julia los devolvió al tren, nos quedamos por fin solos otra vez en casa, nos fuimos cogidos a la sauna, nos desnudamos uno al otro con tranquilidad, sudamos durante diez minutos, nos dimos una ducha fresquita y nos metimos en el jacuzzi, uno al lado del otro mirando el techo relajándonos.

MIRIAM: Que paz, que ganas de que se fueran.

YO: ¿Pasó algo en el pasado con tú prima que me quieras contar?

Dudó un momento, se incorporó, me besó y empezó a hablar.

MIRIAM: De pequeñas pasábamos todos los veranos en el pueblo, mi madre ya sabes cómo trabaja y me enviaba con mi tía, cuando fuimos adolescentes salíamos con un grupo de amigos de cada verano, a la que yo decía que un chico me gustaba la muy guarra se enrollaba con él delante de mí, pensé entonces en no decirle si me gustaba alguno, pero a la que me veía hablar con alguno un poco más de la cuenta ya me podía despedir de él, una vez tuvimos una discusión muy fuerte que nos estiramos de los pelos, mi madre no me envió más. Pasaron años sin vernos, un día trabajando ya en la agencia, mi madre me dijo que le había llamado su hermana, para ver si podía hacer algo por Soraya porque se estaba despendulando mucho, con buena fe le ofreció un puesto de trabajo en la agencia, ya te puedes imaginar cómo se presentaba a trabajar, a los cuatro días se había pasado por la piedra a casi todos los tíos, entre ellos a un noviete que yo tenía en aquel momento, mi madre se la acabó devolviendo a su hermana por los follones que estaba montando en la agencia, a partir de ahí nos hemos visto muy pocas veces, entiendes ahora porque no la trago mi niño.

La besé dulcemente y nos volvimos a estirar hasta que se apagaron las burbujas, la saqué en brazos colocándola encima de la camilla, la sequé y le hice un masaje relajante sin decir nada, cambiamos las posiciones y me lo hizo ella a mí, relajaditos nos fuimos a la habitación a ducharnos bien, me puse jabón en las manos pasándoselas por todo el cuerpo, sintiendo su fina piel sin dejar de besarnos, luego lo hizo ella, nos secamos y enganchados por los labios nos estiramos en la cama acariciándonos, Miriam se puso encima apoyando el culo en mis muslos, dejando caer saliva en la palma de la mano, me agarró la polla iniciando una paja muy lenta, esperando que se me pusiera tiesa, cosa que no tardó mucho tiempo, volvió a dejar caer saliva en la otra mano y sin dejar de pajearme se la pasó por el coño para lubricárselo, adelantó el cuerpo metiendo mi polla por debajo, dejándola entrar en su vagina lentamente hasta tenerla  toda dentro, dando un sonoro suspiro levantando la cabeza.

Apoyó una mano en mi pecho y con la otra me acariciaba la cara mirándome a los ojos, con el vaivén de sus caderas me fui metiendo en aquellos ojos azules que me miraban fijamente, parecía que toda la habitación se volvía de color azul, llegó un momento que aunque quisiera no podía apartar la mirada, empecé a notar con más intensidad los movimientos de Miriam sobre mi polla, mis huevos se movían solos endureciéndose, me llegaban sus gritos, que una vez más subían y bajaban de intensidad a medida que pasaba el tiempo, notaba en mis manos el tacto de su piel, de sus pezones duros como piedras, de su sudor, se había corrido varias veces sin poder contarlas, me pasó la mano por la cara para limpiarme el sudor despertándome de mi letargo, se levantó un poco sacándosela, yo miré para abajo para verla salir muy mojada y totalmente blanca de sus flujos, la apuntó un poco más atrás y se la metió en el agujero del culo volviéndome a mirar.

Volviéndome a atrapar con aquellos preciosos ojos, ahora notaba que entraba más estrecha, ella aumentaba el ritmo poco a poco, la mano que me acariciaba la cara se la llevo al chichi haciéndose una paja, se iba dejando caer cada vez más fuerte con el culo sobre mi polla, se movía cada vez más cambiando la cara indicando que le quedaba poco para volver a correrse, dio tres o cuatro culazos muy fuertes, empezó a correrse pegando unos gritos tremendos, se me volvió a aclarar la vista y me corrí dentro de su bonito culo acompañándola en los gritos, apoyó suavemente su cabeza en mi pecho.

MIRIAM: Cada vez siento más, los orgasmos son enormes y acabo más cansada.

Yo reía a carcajadas.

MIRIAM: ¿Te ríes de mi capullín?

YO: Es que me ha venido a la cabeza la imagen del panoli follando con unas bragas metidas en la boca.

Nos moríamos los dos de risa.

17.

Empezamos de nuevo los horarios habituales, a mitad de semana nos citó Julia en su despacho, para decirnos que teníamos un buen trabajo en el Caribe, como el de la otra vez pero sin promesas que cumplir.

JULIA: Miriam, tienes que decidir si quieres ir con él, es una semana, si quieres no  hay problemas, tú decides.

Me cogió fuerte de la mano y miró a su madre.

MIRIAM: Claro que voy a ir con él, tenemos algo pendiente en el Caribe.

JULIA: Hay madre mía.

Nos hizo mucha ilusión aquel viaje, lo preparamos todo hasta el último detalle, sabíamos cuando salimos de aquí los horarios de trabajo, las horas que podríamos estar en la playa tomando el sol, hasta las mejores horas para follarnos bien follados.

Llegamos y el primer día fue todo perfecto, en los descansos Miriam conoció a una de las modelos más jóvenes, parecía que podía tener un buen futuro, intentaba convencerla de que su primer gran contrato lo hiciera con la agencia, por la noche estábamos en la habitación con Miriam los dos en pelotas, yo estaba de pie y la tenía sujeta con mis brazos por debajo de sus rodillas, las manos puestas en su culo sujetándola con fuerza, la empotraba sin miramientos mientras ella se sujetaba con sus brazos alrededor de mi cuello, los golpes de nuestros cuerpos cada vez que se la metía eran terribles, intentábamos ahogar nuestros gritos para no dar mucho espectáculo, pero nuestras caras reflejaban la excitación que iba aumentando por momentos, llegó ella primero a un orgasmo que  le hizo dejar de ahogar los gritos y soltarlos a pleno pulmón, se debió de enterar medio país que alguien se estaba corriendo, con aquellos gritos mi polla empezó a disparar semen dentro de su coño sin parar, acabando por rebosar cayendo al suelo algunos chorritos, sin sacársela la llevé hasta la ducha, después limpié con una toalla las manchas de nuestros flujos en el suelo, nos estiramos en la cama.

YO: Esa chica con la que estás hablando es realmente buena.

MIRIAM: Lo sé, mañana le propondré llevar su agenda esta semana, sin coste alguno para que vea como trabajamos y acabar de convencerla.

YO: Vale, mientras a mí no me dejes de lado.

MIRIAM: A mi niño guapo no le dejaré más de lado en mi vida.

Nos abrazamos y dormimos, al día siguiente después de la sesión Miriam vino a verme, para decirme que fuera de momento yo solo a la playa, que ella quería esperar a Lois, que era como se llamaba aquella chica, para hablar con ella y que vendría después.

Estaba tomado el sol con un zumo en la mano, las vi venir a las dos en bikini, cogidas de la mano, vaya par de diosas que se estaban acercando, levanté la mano para avisar al chico de las hamacas para que colocara una tercera, cuando llegaron el chaval no les podía quitar la vista de encima, ellas le dieron las gracias, él se alejaba sin dejar de mirar y casi se come una palmera que tenía en el camino, las chicas rieron disimuladamente y se sentaron, yo me levanté para saludarlas con dos besos a la modelo y un pico a mi chica, estuvimos hablando de lo bien que trabajábamos, que la cuidaríamos mucho, en fin, vendiéndole la moto para que firmara con nosotros, por la noche cenamos juntos y la acompañamos a su habitación, se despidió abrazándonos y nos fuimos a la nuestra.

MIRIAM: Yul, creo que ha esa chica le van los chichis.

YO: ¿Qué ha pasado algo para que me digas eso?

MIRIAM: No, pero cuando la he acompañado a su habitación para que se pusiera el bikini, se ha quedado en pelotas delante de mí para ponérselo, mirándome con una cara que creo que si hubiera querido nos hubiéramos enrollado allí mismo.

YO: ¿Ha pasado algo cariño?, me gustaría que fueras sincera conmigo siempre.

MIRIAM: No mi niño por favor, no ha pasado nada, y si tuviera que pasar tú tendrías siempre la última palabra, hablaré contigo antes de cualquier cosa.

YO: ¿Me estás diciendo que te gusta?, ¿qué le comerías el coño si no estuvieras conmigo?

Bajó la cabeza siendo consciente que había respondido demasiado rápido sin medir su respuesta.

MIRIAM: Lo siento cariño, claro que me gusta, es un bombón, tú mismo la has visto, ¿no me dirás que a ti no te gusta?

YO: Claro que me gusta verla, como a cualquier chica guapa, pero no he pensado en ningún momento en metérsela coño.

MIRIAM: Tranquilo mi niño, no va a pasar nada, solo quiero que firme con nosotros.

YO: ¿Y si para eso te tienes que acostar con ella, lo vas a hacer?, puto Caribe de los cojones que cada vez que venimos la estamos liando coño.

Ella siguió hablando pero yo cerré los ojos durmiéndome, al día siguiente fuimos a desayunar un poco mosqueado por la conversación, ella intentaba disimular que todo iba bien, nos juntamos con la modelo para hablar del día y me empecé a fijar en todas sus reacciones, pude comprobar cómo miraba mucho a los ojos a Miriam, en algún momento incluso tuvo el coño de limpiarle la comisura de los labios con su servilleta cuando a Miriam le caía un poco de café, me levanté y me fui a preparar para la sesión, Miriam me miró preocupada pero se quedó con Lois, durante el día el contacto fue correcto como siempre, porque nos concentrábamos en el trabajo, intentando dejar las cosas personales a un lado aunque costase, cuando acabé me fui a duchar y me puse el bañador para ir a la playa, el hamaquero me preguntó cuantas harían falta.

YO: Pues no estoy seguro si una, dos o tres, no sé cuantos vendremos hoy.

Sabía que Miriam estaría con Lois, para no dejarla un momento sola y alguien intentara quitarle el futuro negocio, por lo que pude comprobar por la mañana la nena no se iba a cortar en tirarle los trastos, no me acababa de estirar cuando aparecieron las dos todavía vestidas de calle.

MIRIAM: Hola cariño, ¿quieres venir con nosotras por favor?

YO: ¿Me necesitáis para algo?, os puedo esperar aquí en la playa.

LOIS: Por favor, yo no quiero que tengáis problemas por mi culpa, se os ve tan felices, desde que estoy yo parece que estáis picados.

Me levanté y nos fuimos los tres, me quedé unos pasos atrás con Miriam.

YO: ¿Qué pasa?, le has dicho algo.

MIRIAM: Ha sido ella, cuando ha acabado le he propuesto de ir a ponernos los bañadores, para venir contigo un rato, y me ha preguntado si todo iba bien entre nosotros, he intentado darle una excusa diciendo que estábamos acostumbrados a trabajar solos, que al repartir el tiempo con ella había salido algún roce entre nosotros, pero es lista y esta mañana se ha dado cuenta de algo más.

YO: Podías haber sido sincero con ella.

MIRIAM: Y decirle que discutimos porque tú estás celoso de que le pueda comer el coño en algún momento, hombre un poco de tacto.

Entramos en la habitación de Lois, nos sentamos y ella se quedó de pie.

LOIS: Sé perfectamente lo que os pasa, no hace falta que disimuléis, soy joven pero no idiota y me gustan las cosas claras, Yul, tú novia y espero que la futura propietaria de la agencia que me represente, porque espero poder firmar con vosotros, es un bombonazo, bueno creo que tú eso ya lo tienes claro, Miriam se levantó alegre por la confirmación y se abrazaron, y allí las tenía a las dos, dos “bombonazos” abrazados en medio de aquella habitación, se estrechaban con sus brazos como algo más que simples amigas, se notaba en el aire una tensión sexual que intentaban reprimir, se separaron y Lois se dirigió donde estaba yo.

LOIS: Tú también eres propietario, ¿no?

Abrió los brazos, yo me levanté y me abrazó con fuerza, puso su boca al lado de mi oído y me habló flojito para que Miriam no se enterara.

LOIS: Dale permiso por favor, si no ella no va hacer nada.

Sabía perfectamente de que me estaba hablando, se separó de mí y volvió con Miriam cogiéndola de la mano, las dos se me quedaron mirando, ¿quien era yo para impedir a mi amor que hiciera lo que quisiera?, me acordaba de mi desliz del viaje con Jaime, las miré sonriendo y les confirme con la cabeza, las dos rieron mirándose.

YO: Mejor me voy a la playa a tomar el sol, si queréis quedamos allí.

Caminaba para la puerta y vinieron las dos cogiéndome una por cada brazo.

MIRIAM: No quiero que mi niño esté solo.

LOIS: No le dejes Miriam, que en este hotel hay mucha lagarta suelta, como lo vean solo se te lo follan antes de que te des cuenta.

Me entró la risa por la respuesta.

YO: ¿Entonces qué hago?

LOIS: Quedarte tonto, o prefieres ir a la playa aburrirte que vernos a nosotras.

Miriam reía y confirmaba con la cabeza, mirándome a los ojos como siempre, con amor y dulzura, me senté otra vez subiendo los pies encima de la mesita estirándome en el sofá, me miraron sonriendo, se miraron entre ellas y se dieron un beso separando los labios, captaron toda mi atención, no había visto nunca montárselo dos chicas en vivo y en directo, se fueron a la ducha desnudándose por el camino, antes de entrar al cuarto de baño se bajaron las bragas las dos a la vez y riendo se giraron para tirármelas encima, vi como dos cuerpazos desaparecían por la puerta, miré las bragas y me las puse en la nariz instintivamente, primero las de Miriam que hacían el olor que tanto conocía y tanto me excitaba, mi polla empezó a moverse dentro del bañador, después las de Lois, hacían un olor suave a coño como esas colonias que huelen a fresco no demasiado fuerte, pero se te meten hasta el cerebro de lo te gustan, escuchaba el agua de la ducha caer y a ellas reír, poco tiempo después cerraron el agua, seguía escuchando sus risas, salieron secas, Miriam con el pelo de su chichi rubio bien recortadito como sabía que a mí me gustaba, Lois lo tenía moreno y con los pelos más largos.

MIRIAM: ¿Estás bien cariño?

YO: ¿Cómo quieres que esté mal viendo lo que estoy viendo?   

Rieron otra vez mirándose, juntaron sus cuerpos despacio y se besaron, empezaron rozándose solo los labios, poco a poco fueron abriendo más la boca sacando la lengua para convertirlo en un morreo de puta madre, sus manos se acariciaban suavemente, las caderas, el culo, la espalda y se entretenían en los pezones haciéndolos crecer y endurecerse, poco a poco mi polla me iba avisando que aquello le gustaba y me la iba acomodando dentro del bañador para disimular, aunque en ese momento no estaban pendientes precisamente de ella, sin separarse se acercaron a la cama dejándose caer, Lois se puso encima y sin perder mucho el tiempo mientras la seguía besando le apretó un poco más una teta, Miriam gimió y la mano bajó hasta su chocho acariciándolo por fuera, entonces vi salir por entre las piernas de Lois unos dedos de Miriam, le estaba sobando el coño a base de bien, gemían las dos y a mí me estaban poniendo cardiaco perdido, sin atreverme a sacarme la polla y cascármela como tenía ganas de hacer, Lois bajó su cuerpo deslizándolo por encima del de mi chica para amorrarse al coño chupándolo y lamiéndolo.

Miriam empezó a moverse como una lagartija del gusto que le daba aquella lengua, gritando, cuando pensaba que se iba a correr se giró de golpe, colocándose encima abriéndole bien las piernas, se puso en medio apoyada en las rodillas, metiéndole la boca en medio de los pelos morenos, levantando el trasero, dejándome una visión de su culo en pompa con su chocho abierto que no me levanté y se la metí de milagro, Lois gritaba como una posesa, mi polla estaba a punto de romper el bañador de lo tiesa que la tenía tocándome por encima, para acabar se pusieron una al lado de la otra mirándose con las piernas abiertas, ahora me dejaban la panorámica de dos coños abiertos hinchados y mojado a más no poder, yo sudaba como si estuviera corriendo una maratón.

Se pusieron las manos encima del coño, metiéndose dos dedos frotándose con el resto de la mano, subieron los gritos, se oían los roces de sus manos con la humedad que me ponían a mil, se corrieron casi las dos a la vez un buen rato, cuando acabaron se dieron un pico y se quedaron mirando para el techo, recuperándose, volviendo a dejar a mi vista los dos coños abiertos saliéndoles flujo por el agujero, Miriam levantó la cabeza mirándome riendo, ya me imagino la cara que debía de tener yo en aquel momento, Lois también me miró, se miraron entre ellas y Miriam me dijo que me acercara, me levanté tapándome con la mano la polla tiesa como la tenía, me acerqué despacio y mi novia me señaló el medio de la cama entre ellas, me dejé caer suavemente boca arriba, Miriam me besó con sabor al coño de Lois, me miró sonriendo, me bajó el bañador y se metió mi polla en su boca chupándola, Lois me acariciaba suavemente el pecho, Miriam se la sacó un momento.

MIRIAM: Lois, ¿te gustaría besarlo?

Miré a Lois y ya tenía su lengua dando vueltas en mi boca con sabor al coño de Miriam, notaba como mi chica me estrujaba la polla succionando el capullo, se la sacó y se puso a mi lado sin dejar de hacerme una buena paja, Lois le hizo el relevo pajeándome ella mientras Miriam me volvía a besar, me habló al oído.

MIRIAM: Córrete mi niño, córrete.

La besé y le hablé también al oído.

YO: Hazme tú la paja cariño, me quiero correr con tú mano.

Me la agarró con fuerza, haciéndome una paja brutal que me hizo correr muy rápido, saliendo chorros blancos como fuegos artificiales.

Nos fuimos a nuestra habitación agarrados para ducharnos.

MIRIAM: No sabes lo que te llego a querer mi niño, estás cosas que haces por mi me vuelven loca.

Nos arreglamos para ir a cenar con Lois, a partir de aquel momento el trato con ella fue totalmente profesional, la tensión sexual de los primeros días desapareció y nos movíamos juntos por todos sitios como un equipo, acabó la semana y volvimos a casa con el contrato de Lois firmado en la maleta, Julia nos vino a recoger al aeropuerto, abrazándonos contenta de vernos y del negocio que habíamos conseguido, una vez en casa nos estiramos un rato para descansar del viaje, Miriam estaba a mi lado cogiéndome una mano y con su cabeza apoyada en mi hombro.

MIRIAM: Una vez me dijiste que te gustaría verme con otro hombre, ¿sigues pensando lo mismo?

YO: No cariño, lo siento pero te quiero solo para mí.

MIRIAM: Mejor, con una chica me siento cómoda, con otra polla no me acabo de ver.

Nos quedamos en silencio durante mucho rato sin movernos, ella levantó la cabeza preocupada.

MIRIAM: Cariño, ¿te hace daño verme con otra chica?

Yo le miré los ojos en silencio durante un buen rato, a ella se le notaba impacientarse esperando una respuesta.

YO: Me pones cachondo como un gilipollas, me pones la polla a punto de estallar, te follaría como un animal mientras le comes el coño.

Miriam sonrió ampliamente y me abrazó con fuerza.

Pasó el tiempo y una noche cenando Julia nos dio otra noticia.

JULIA: Nos han invitado a una importante pasarela de moda, llevamos dos modelos nuestras que desfilaran para unas marcas importantes, creo que deberíamos ir los tres, para conocer gente y hablar con algunas modelos que tengo contactadas para que trabajen con nosotros, allí estará lo mejor del mundillo y no podemos despistarnos.

Estuvimos toda la semana viendo diferentes desfiles, hablamos con mucha gente, comprobamos que nuestra imagen como agencia era seria, el último día los organizadores hacían una fiesta donde estaría todo el mundo que era alguien en la moda, era impresionante, una alfombra estilo los Oscar de Hollywood nos recibía, con muchos periodistas haciendo fotos de todo dios que pasaba por allí, estábamos dentro hablando con unos, nos desplazábamos un poco nos parábamos a hablar con otros, pasábamos entre medio de un montón de gente cogidos de la mano con Miriam, le di con un hombro a una chica que estaba parada, se giró, yo me iba a disculpar.

YO (sorprendido): Bea, ¿Qué haces aquí?

Bea (sorprendida): Me han invitado a la fiesta, como a ti supongo.

Nos miramos sin saber muy bien qué hacer, noté la mano de Miriam apretarse con la mía nerviosa, reaccioné y le di dos besos a Bea.

YO: Bueno, ¿y cómo va todo?

Bea tocó en el hombro a un hombre que tenía al lado girándose, era el típico australiano, alto, fuerte, rubio de ojos claros.

BEA: Es mi marido.

Nos lo presentó mirándome a los ojos. esperando mi respuesta con cara un poco preocupada, yo sonreí y le estreché la mano, Miriam me soltó y le dio dos besos, se dirigió a Bea para disculparse.

MIRIAM: Bea, yo siento…

Bea le respondió sin dejarle acabar la frase.

BEA: No te tienes que disculpar de nada, ha pasado mucho tiempo y ya no tiene importancia.

Nos despedimos sin tener nada más que decirnos, Miriam volvió a cogerme de la mano fuerte mirándome.

MIRIAM: ¿Estás bien cariño?

YO: Sí, simplemente no me esperaba verla, eso es todo.

Pero la verdad es que en aquellos pocos minutos que habíamos estado hablando con ellos, me vinieron a la cabeza un montón de recuerdos de nuestra relación y todos eran bonitos, la distancia y Miriam me habían hecho olvidarme de ella, pero al verla se me removió el pasado dejándome triste, Miriam que de tonta no tenía un pelo lo notó.

MIRIAM: Ven conmigo, vamos a tomar algo.

Me llevó hasta una barra y me pidió un vodka solo, nos sentamos y me lo hizo tomar de golpe.

MIRIAM: Cuando lleguemos a casa hablaremos cariño, este no es el momento ni el lugar para hacerlo con tranquilidad.

Me sorprendió la serenidad con la que me habló.

18.

Llegamos a casa tarde y cansados metiéndonos en la cama, al día siguiente después de desayunar Miriam me pidió que nos sentáramos en el salón, me senté en un sillón y ella movió el suyo para ponerse delante de mí, los dos sentados echados hacía delante, ella cogiéndome una mano en medio de las dos suyas mirándome a los ojos.

MIRIAM: Cariño, sé que cuando viste a Bea algo se removió dentro de ti, no sé exactamente que fue, solo quiero decirte que si necesitas estar solo para pensar y aclarar tus ideas lo entenderé, lo único que te pido es que recuerdes que te quiero más que a mi vida, que sin ti no puedo vivir y que te necesito a mi lado.

Empezaron a caerle unas lágrimas que se secó rápidamente intentando levantarse, la agarré para volver a sentarla.

YO: La relación que tuvimos con Bea fue muy bonita, muy intensa y fuimos muy felices, se terminó y no fue por una discusión o porque se acabara el amor, simplemente por motivos de trabajo nos fuimos alejando y se fue apagando la llama, aquello se acabó y ahora estoy contigo punto.

MIRIAM: Pero yo quiero saber si conmigo también lo ves bonito, intenso y eres feliz o te conformas porque no pudo ser con ella.

La abracé sentándola encima de mí.

YO: Contigo tenemos algo más importante que todo eso.

Me miró sin saber de qué le hablaba, le quité las lágrimas de las mejillas.

MIRIAM: ¿No te entiendo?

YO: No sé si decírtelo, porque te vendrás arriba y me putearas, que te conozco.

MIRIAM: Por favor, por favor, dímelo, necesito que me digas algo bonito, tengo un nudo en el corazón por miedo a perderte terrible.

YO: Las demás habrán sido muchas cosas, pero solo contigo…

Dudé un momento si decírselo, ella abría mucho los ojos esperando el final de la frase.

YO: Solo contigo, mi amor, me veo pasando el resto de mi vida.

Pegó un salto poniéndose de pie que aluciné, se llevó las manos a la boca empezando a llorar como una madalena, me levanté abrazándola y ella todavía lloraba más fuerte, estuvo tanto rato que pensaba que se iba a deshidratar, me apretaba tan fuerte con sus brazos alrededor de mi espalda que me ahogaba.

Se tranquilizó un poco, tenía toda la cara roja y llena de lágrimas que resbalaban cayendo sobre su camiseta, la cogí de la mano y la llevé a la bañera de burbujas, le quité la camiseta y las bragas, me desnudé yo y nos metimos con el agua calentita, le pasé la mano mojada por la cara para lavársela limpiándole aquellas lágrimas, ella me besaba la mano cuando la pasaba cerca de sus labios, me puse delante besándola suavemente, me volvió a abrazar con una fuerza bestial.

YO: ¿De verdad hubieras dejado que me fuera a pensar?

MIRIAM: Por supuesto, lo que no sé es el tiempo que hubiera tardado yo en venirte a buscar, calculo que unos cinco minutos.

YO: Ya me extrañaba a mí, pero me ha gustado la serenidad y la madurez como has llevado el tema.

MIRIAM: Estaba muy asustada, creía que lo nuestro se acababa, que no podrías sentir por mí lo que sentiste por ella y que así no hubiéramos podido seguir, por eso he reaccionado de esta manera, me he visto de tenerte perdido a poder estar contigo toda la vida, mi cabeza no lo ha soportado, todavía estoy en shock.

YO: Pues no te vengas arriba que como te pases conmigo te envío a tomar por culo mi niña guapa.

Se puso encima de mí.

MIRIAM: No, no, no.

YO: ¿Cómo que no?

MIRIAM: Tú, tú eres mi niño guapo, si quieres llamarme de alguna manera de acuerdo, pero no me copies, estrújate la cabeza para buscar algo bonito.

YO: Ya lo tengo, té voy a llamar “Mi chochito cariñoso”.

MIRIAM: Que tonto eres, pues este chochito te va a follar hasta destrozarte.

Me besó con tanto amor que me confirmó que decírselo había sido una buena idea.

Se levantó como una diosa resbalándole el agua por el cuerpo, agua que volvía a caer en la bañera goteando como la lluvia, yo miraba para arriba pareciéndome el cuerpo de mujer más bonito que había visto nunca, con una carita que me clavaba una mirada de lujuria que me impresionaba, subió una pierna apoyando un pie al lado de mi cabeza, haciendo que mi vista se fuera a su coño, giró la rodilla separándola a un lado dejándolo abierto, me cogió con una mano por la nuca.

MIRIAM: Cómemelo con todo el apetito que puedas mi niño.

Me atrajo la cabeza y puso mis labios suavemente encima de su clítoris, lo chupé lentamente haciéndole gemir, aumentaba la presión de mi lengua, ella me apretaba más fuerte con su mano en la nuca gimiendo más fuerte, separó mi cabeza, mirándome como si fuera a morderme en cualquier momento, me pegó un tirón y me levantó, metió su lengua en mí boca besándome con una pasión que me devoraba, se separó, me cogió la mano y me hizo salir, agarró una toalla dándomela y con otra empezó a secarse.

MIRIAM: Vamos a nuestra habitación.

Lo ordenaba segura de sí misma, con una voz autoritaria y lasciva que me embrujaba, me acompañó cogiéndome de la mano, al pasar por la piscina me empujó para estirarme en una hamaca, me cogió la polla metiéndosela en la boca con ansiedad, chupándola y succionándola con una fuerza que me hacía gritar y no parar de moverme del gusto que me subía, se la sacó de la boca mirándome sin dejar de pajearla.

MIRIAM: Vamos que te voy a dejar seco.

Me levantó cogiéndome la mano y seguimos camino de la habitación, entramos al salón, al pasar por delante del sofá con el hombro me empujó haciéndome caer encima, puso una rodilla a cada lado de mi cabeza cogiéndome la cabeza con dos manos, se volvió a meter mi boca en medio del chocho.

MIRIAM: Vamos chúpamelo, lámelo, hazme gemir.

Yo sacaba la lengua, ella apretaba mi cabeza moviéndola, pasándose la lengua por todos los rincones gritando excitadísima, paró, se levantó tirando de mí para subir las escaleras, al llegar al final, me giró, se agachó y volvió a meterse mi polla en la boca apretándola con una mano estrujándola, me producía una mezcla de excitación y dolor que me la ponía que parecía que quería crecer más de sus posibilidades tensándose, se levantó de nuevo estirándome con fuerza, estaba totalmente desatada.

Me metió en la habitación enganchándose a mis labios, cogiéndome la polla con la mano volviendo a estrujarla en una paja lenta, yo le pasaba las manos por detrás del culo, bajándolas pasándole los dedos por el ojete siguiendo hasta su vagina, metiéndole lentamente un dedo dentro, pegó un grito poniéndome las manos en el pecho empujándome, mirándome a los ojos hasta estirarme en la cama, se subió apoyando una mano, después una rodilla, la otra mano, la otra rodilla, gateó hasta colocarse encima de mí, mirándome sacando la leona que llevaba dentro, me cogió el cipote que apuntaba para arriba dejándose caer metiéndoselo de golpe en el coño, me puso la mano en el pecho, como si quisiera inmovilizarme para descuartizarme.

Empezó un vaivén con sus caderas, lento pero muy profundo, la mano del pecho me apretaba un pectoral, con la otra me metió un dedo en la boca que yo apresé chupándoselo, dio un golpe fuerte de caderas al metérsela, sentí su dedo como si de mi boca bajara por la garganta llegando al estomago, tensando mis abdominales escuchado el primer orgasmo de mi amor, sacó su dedo cambiándolo por su lengua, la movía lentamente notando su respiración en mi boca, sus ojos se clavaban en los míos, la respiración se le aceleraba sin parar de mover sus caderas y de acariciarme el pecho y la cara, mis manos se movían entre su cintura y su culo.

Cerró los ojos volviéndose a correr gritando más fuerte, notaba como mi polla estaba dura como una piedra, el calor de mi cuerpo subía, haciéndome sudar cayendo de mi frente a la cama, ella volvió a apoyarse en mi pecho con las dos manos, acelerando sus caderas, levantando la cabeza, mirando el techo llegando a otro orgasmo brutal, bajó la cabeza fijándose en mis ojos, bajando el ritmo jadeando como un animal herido, apretó los dientes moviendo violentamente las caderas, lo suficiente para que el calor que notaba me subiera a la cabeza corriéndome tensando todo el cuerpo.

Siguió con su ritmo lento y profundo, mi polla parecía que entendía lo que ella pretendía y no quería desinflarse manteniéndose con una cierta erección, bajó y me volvió besar traspasándome la saliva que yo cogía en mi boca saboreándola, no sé de dónde salieron las fuerzas, pero notaba como volvía aumentar el tamaño de mi polla excitándome de nuevo, ella sonrió orgullosa de haber conseguido su objetivo, volviendo a aumentar el ritmo cerrando los ojos, se me volvía a tensar el cuerpo, agarrando con fuerza la sabana con mis manos, Miriam se corría una vez más con síntomas de estar cansada, cuando pensaba que aflojaría el ritmo, volvió a mirar el techo con sus bonitos ojos y lo aumentó, dejando ir una serie de gritos cansados corriéndose descontrolada, me miró con ojitos de cansada, pasándome una mano por la nuca levantándome el tronco, que sujeté en aquella posición clavando los codos en la cama, mirándome a los ojos empezó una última serie de golpes de cadera, bajando la cabeza para buscar fuerzas, haciéndome notar que de mis huevos empezaba a subir un torrente que lo arrasaba todo, levantó la cabeza mirándome, empezando un orgasmo que le descontrolaba todo el cuerpo, abriendo la boca que se le escapaba la saliva, que salía cayendo sin control sobre mi pecho, gritaba sin parar como una poseída, el torrente seguía su camino saliendo por la punta de mi polla, al entrar en su vagina le hizo tensarse, alargándole su corrida acabando los dos juntos perdiendo las fuerzas que nos quedaban, se juntaron los dos cuerpos sudados, mirándonos a los ojos cansados sin poder hablar, alargué un brazo para coger el edredón y taparnos quedándonos dormidos.   

Nos despertamos tardísimo, nos duchamos, quitamos toda la ropa de la cama que estaba hecha una mierda y pusimos la limpia, ella abrió la ventana.

MIRIAM: Vamos a dejarla abierta que aquí huele a choto.

Bajamos a prepararnos algo para comer, tirándonos en el sofá después, estábamos que nos dolía todo el cuerpo.

YO: Madre mía que paliza me has dado, me duele hasta el paladar cariño.

MIRIAM: Pues yo estoy fresca como una rosa, ya ves.

Me tiré encima metiéndole la mano por debajo de la camiseta tocándole el chichi.

YO: Si quieres te lo como para que te corras unas cuantas veces más.

Ella se descojonaba de risa.

MIRIAM: Mejor esperar a mañana, por hoy ya está bien.

Descansamos y esperamos a Julia para cenar, cuando estábamos en la mesa los tres sentados.

JULIA: ¿Cómo os ha ido el día?, ayer noté algo raro en vosotros.

MIRIAM: Muy bien mamá, estamos felices como nunca.

JULIA: Pues me alegro mucho por vosotros.

YO: Julia, has pensado alguna vez si en el futuro te gustaría ser abuela.

Ella y Miriam se quedaron a medio masticar mirándome con los ojos muy abiertos, se levantaron de golpe, yo también por la inercia supongo, Miriam se me tiró encima rodeando sus piernas a mi cintura besándome con locura, Julia se puso nerviosa dando vueltas sin saber qué hacer.

JULIA: Esto hay que celebrarlo.

Sacó una botella de champan que hacía siglos que estaba en la nevera brindando los tres.

JULIA: ¿Me vais a explicar que ha pasado?, ¿Estas embarazada cariño?

MIRIAM: No mamá, no estoy embarazada pero parece que alguien tiene ganas de dejarme.

YO: Hoy le he dicho a tu hija que es la persona con quien me gustaría pasar el resto de mi vida, supongo que tener hijos está dentro de los planes.

MIRIAM: ¿A que es un encanto mamá?, me tiene tonta perdida.

JULIA: Que té tiene tonta hace tiempo que ya lo sé, la que no lo aceptaba eras tú hija.

Cuando acabamos Julia se fue a dormir pronto como siempre y nos quedamos tomando algo con Miriam.

MIRIAM: ¿Por qué no me habías dicho nada mi niño?

YO: No lo sé, me ha venido a la cabeza cenando, la verdad es que me gustaría ser padre cuando afiancemos nuestra relación.

MIRIAM: Si tenemos muchas tardes como esta me parece que la afianzaremos pronto cariño.

Paso el tiempo, estaba en la playa, delante de mí casa en la calita, sentado en una toalla debajo de una sombrilla, la playa de toda mi vida, la que me había visto crecer y hacerme mayor, la que cuando miraba al mar me tranquilizaba y me revitalizaba, miré a un lado, vi a Miriam que venía en bikini, caminando con su cuerpazo, mojándose los pies con las olas, su carita preciosa y llevando de la mano a nuestra pequeña que era igual que ella.

Cuando llegó al mundo esa niña bonita nos trajo una estabilidad total en nuestras vidas, no podía ser más feliz, Julia apareció por mi espalda tocándome la cabeza con cariño, cuando llegaron las chicas, mi hija me abrazó riendo, una risa que me daba la vida, Julia cogió a su nieta en brazos entrando en casa, yo me levanté y mi mujer me pasó los brazos por el cuello.

MIRIAM: ¿Cómo está mi niño guapo?

YO: Feliz con mi familia, amor.

MIRIAM: ¿Sabes que me ha dicho tú hija?

YO: Tú dirás.

MIRIAM: Que le haría mucha ilusión tener un hermanito.

YO (riendo): ¿Te lo ha dicho ella o le has preguntado tú cariño?

MIRIAM (haciéndose la despistada): Pues ahora no me acuerdo como ha ido la cosa mira.

YO: Ya, y tú con ganas de ponerte a hacer un hermanito para ella.

MIRIAM: Esta tarde su abuela se la lleva hasta la hora de cenar.

YO: Y seguro que tú ya tienes planes para nosotros.

MIRIAM (riendo): Te voy a follar hasta destrozarnos mi niño.

YO: Que buena has sido siempre organizando las cosas.

Le pasé el brazo por el hombro a mi pareja, mientras ella me cogía por la cintura, nos miramos a los ojos con amor, nos dimos un cariñoso beso en los labios y entramos en casa.

FIN


Publicado por Akuaries

Escribo relatos eróticos y sensuales con la única intención de distraer. Si una sola persona se lo pasa bien leyendo mis relatos o le ayuda a pasar el tiempo ya daré por bueno haberlo publicado.

Un comentario en “El pescador de sueños

  1. Todas tus historias son maravillosas y con un nivel de erotismo ideal. Muchas gracias.
    Con alguna corrección ortográfica podrías publicar un libro en Amazon, sería tu primer comprador🤗👍

    Le gusta a 1 persona

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