La montaña blanca

Akuaries.

Me desperté con una resaca tremenda con la visión del techo de mí habitación, no recordaba nada de la noche anterior, giré la cabeza y vi una chica con un culo precioso poniéndose las bragas al lado de mi cama dándome la espalda, se vistió sin hacer ruido, al hacer el gesto de girarse cerré los ojos haciéndome el dormido, noté como me daba un beso en la cara y al poco rato como se cerraba la puerta de casa.

Me levanté de un salto y me metí en la ducha, desayuné algo rápido mientras me vestía con la ropa oficial de la Escuela de esquí de la estación donde trabajo, escuché la bocina del coche de mi amigo y compañero Carlos, me pasaba a buscar como cada día para subir juntos a la montaña, llegué corriendo por que ya era un poco tarde.

CARLOS: ¿Quién era esa chica morena tan guapa que ha salido de tu casa?

YO: ¿No lo sé?, ayer acabé tan borracho en el bar de Pepe que no me acuerdo de nada tío, solo sé que tiene un culo precioso y por ti ahora que es morena y guapa, no sé si me la follé o no.

CARLOS: Tío cada día estas peor, cualquier día tendrás un disgusto.

El coche avanzó por las serpenteantes curvas hasta llegar al parking de la estación, al lado del edificio de los monitores, fuimos a buscar el material necesario y me despedí de él a pie de pista, me apresuré en buscar las personas que tenía asignadas en la primera clase y comenzó mi día de trabajo.

En la terraza de una de las cafeterías al medio día acababa de dejar a mi última clase, me había quitado los esquís y miraba como Carlos se despedía de una persona y caminaba en mi dirección para comer juntos. En un grupo de gente que hablaba a mi derecha, vi una chica de espaldas con un culo que me era familiar, la chica se dio la vuelta y me sonrió caminando hacía mi.

CHICA: Hola Toni, ¿Qué tal?, te he estado buscando toda la mañana por las pistas y no te he visto, ¿no te acuerdas de mí?

Pensé que estaba a punto de hacer el ridículo más grande de los últimos años, no tenía ni la más mínima puta idea de quién era ella.

UNA PERSONA DEL GRUPO: Noemí, vamos a tomar algo, estaremos dentro.

Se me abrió el cielo.

YO: Sí, eres Noemí, nos conocimos ayer en el bar de Pepe.

NOEMI: Muy bien, sí que te acuerdas.

YO: Mujer, de lo que me he extrañado es que esta mañana no te he visto cuando me he despertado.

NOEMI: Ya, es que tenía que llegar temprano al apartamento que hemos alquilado un grupo de amigos.

YO: ¿Y cómo es que me buscabas hoy?

NOEMI: Solo quería hablar contigo un rato, ¿puedes ahora?

YO: Tengo una hora y media para comer, si quieres acompañarme hablamos.

NOEMI: Vale, voy a avisar a mis amigos y vuelvo.

En esos momentos Carlos llegaba a mi lado.

CARLOS: Menuda suerte tienes chaval, el tío ese te ha salvado por los pelos al gritar su nombre cabrón, ¿vamos a comer?

YO: Acabo de quedar con ella, quiere hablar conmigo.

CARLOS: A ver si te enteras de algo de lo que pasó ayer por lo menos.

Cuando se giró caminando se cruzó con Noemí que venía, se giró, le miró el culo y me hizo una señal de OK con el dedo gordo de la mano apuntando arriba. Fuimos al bufet libre, escogimos algo para comer cada uno y buscamos una mesa un poco apartada, lejos de los demás profesores y de los amigos de ella.

NOEMI: Yo quería agradecerte la paciencia que tuviste ayer conmigo, aguantaste todo el rollo que te pegué en el bar escuchándome con atención, y también lo cariñoso que estuviste conmigo.

Yo no sabía qué coño decirle aquella chica, guapa, morena de ojos azules con tan buen tipo.

YO: Para mí fue una noche muy agradable, si te ayudé en algo ya estoy contento.

Noemí me miraba a los ojos con una sonrisa, yo le aguantaba la mirada intentando disimular.

NOEMI: Después estuviste genial.

YO: Gracias Noemí, creo que fue cosa de los dos.

NOEMI: ¿De los dos?

Acercó la cabeza para hablarme flojito.

NOEMI: Me pegaste el mejor polvo de mi vida, me hiciste pasar una noche genial.

YO: ¿No estás exagerando un poquito?

NOEMI: Si quieres podemos volver a repetirlo, a ver si es verdad o no.

YO: ¿Quieres quedar esta tarde?

NOEMI: Sí.

YO: ¿En el bar de Pepe a las seis de la tarde?

NOEMI: Allí estaré.

Acabamos de comer y nos despedimos con dos besos, vi a Carlos antes de empezar las clases de la tarde.

CARLOS: Que comida más romántica has tenido hoy pájaro, ¿cómo ha ido?

YO: No te cachondees mamón, hemos quedado esta tarde.

CARLOS: Ha ver si hay suerte y esta noche te enteras de algo tío.

Llegué al bar antes que ella y le pedí a Pepe una cerveza.

PEPE: ¿Donde tienes a tu novia?

YO: Pepe no me jodas, ¿de qué coño me hablas?

PEPE: Joder chaval, de la nena que estaba contigo anoche, os quedasteis toda la noche en el rincón acaramelados y se os veía muy bien a los dos.

YO: Pero si ayer bebí una barbaridad.

PEPE: No me digas que no te acuerdas de nada.

Le hice una mueca para confirmárselo.

YO: Solo me acuerdo al llegar que me encontré con un cliente que hoy se marchaba y me quería invitar.

PEPE: Os bebisteis dos cubatas cada uno y después no sé cuantos chupitos de tequila, cuando te quedaste solo estabas muy alegre y te pusiste a hablar con aquella chica, os sentasteis en el rincón y parecíais novios, te fuiste con ella muy tarde.

El tequila siempre me había sentado fatal, ahora entendía mi amnesia, en aquel momento entró ella por la puerta, le fui a dar dos besos y me lo dio en la boca poniéndome una mano en el cogote.

NOEMI: ¿Te pasa algo?, en las pistas estabas trabajando y no me ha parecido bien hacerlo, pero aquí que ayer no paramos de besarnos.

YO: Lo siento Noemí ha sido un gesto sin pensar, ya ves que no estoy muy acostumbrado a besar chicas, ¿qué quieres tomar?

Nos sentamos de nuevo en el rincón.

NOEMI: Pensaba que me llevarías a tu casa en el primer momento.

YO: Nos tomamos esto y vamos.

NOEMI: No sé, te noto raro, ¿te has arrepentido de lo de ayer?, si quieres me voy.

YO: No, no, por favor quédate.

Le pasé el brazo por la espalda cogiéndola por la cintura, sonrió y me colocó una mano en el hombro besándome los labios de nuevo, respondiéndole como se merecía.

YO: Vámonos.

NOEMI: Pero si tenemos las cervezas sin tocarlas.

YO: En casa tengo, si quieres nos tomamos las que quieras allí.

Pepe no me quiso cobrar y fuimos a mi casa agarrados de la mano, se la miró desde fuera.

NOEMI: Es muy bonita, como es que vives aquí.

YO: Mis padres son los propietarios del hotel de la plaza, mi familia toda la vida se dedicó a la agricultura y ganadería, cuando hicieron la estación empezaron dando de comer a los esquiadores que venían el fin de semana, luego pensaron en remodelar la casa y hacer unas cuantas habitaciones, desde entonces han ido ampliando. Esto era un establo para las cabras de la familia que estaba en las afueras del pueblo, ahora que ha crecido tanto con el turismo los apartamentos llegan hasta aquí, mis padres me ayudaron a convertirlo en mi casa, está muy bien porque tiene las paredes de piedra muy gruesas y aísla bien del frio. Perdona, que rollo te he pegado en un momento.

NOEMI: No, la historia es muy chula.

Entramos en el apartamento, se lo repasó de arriba abajo, puse leña en el fuego y lo encendí, por uno de los ventanales se veía toda la montaña blanca, se quitó la chaqueta.

YO: ¿Quieres una cerv…?

Antes que pudiera decir nada más la tenía enganchada en mis labios devorándomelos, con su mano en mi polla por encima del pantalón, la agarré por las caderas y nos besamos con pasión, mientras me desabrochaba el pantalón y me lo bajaba, se arrodilló en la alfombra, me bajó los calzoncillos y se metió toda la polla en la boca, chupándola con fuerza poniéndomela tiesa de golpe, me dio un calambrazo en todo el cuerpo de gusto haciéndome gemir, Noemí se la sacó un momento acariciándome los muslos.

NOEMI: Como me gustan las piernas fuertes de los esquiadores.

Le iba a contestar algo pero volvió a chupar y succionar, haciéndome gemir de nuevo no dejándome hablar, lo hacía tan fuerte que pensé que me corría, reaccioné y la levanté besándola de nuevo, quitándole el jersey y desabrochándole el pantalón, la estiré en la alfombra quitándoselo junto con las botas y los calcetines.

Me desnudé del todo y me arrodillé a su lado, en sujetador y bragas estirada en la alfombra me miraba con deseo, Noemí estaba preciosa, tenía un tipo bestial y unas tetas de un tamaño medio muy interesantes, me estiré a su lado volviéndola a besar acariciándole las tetas, le desabroché el sujetador tocándole encima del pezón poniéndoselo duro, me lo metí en la boca succionándolo con suavidad, dejó ir un suspiro profundo cerrando los ojos agarrándome la polla haciéndome una paja lenta, subí mi mano por su muslo tocándole el chichi por encima de las braguitas, abrió de golpe los ojos mirándome fijamente dejando ir un gemido.

NOEMI: Estoy muy caliente Toni.

Se quitó ella misma las bragas, se puso debajo de mí mirándome fijamente esperando que la penetrara, me dejé caer encima apuntando mi polla sobre su vagina notando que estaba totalmente empapada, la metí bastante rápido, dando ella otro suspiro enorme levantando las caderas para que la penetración fuera más profunda, tras siete u ocho golpes de caderas se giró conmigo encima, poniéndose arriba sin sacarla de su coño, me empezó a follar bastante rápido gritando, aumentando la velocidad de sus movimientos hasta hacerlos casi violentos corriéndose a gritos, después se dejó caer sobre mi pecho respirando rápido.

NOEMI: Siento haber sido un poco brusca, pero es que llevaba todo el día pensando en este momento, cuando nos hemos visto al medio día te hubiera follado allí mismo en las pistas.

La escuchaba sin entender que le pasaba aquella chica, ¿qué pasó la noche anterior para tenerla de aquella manera?, intentando recordar noté como Noemí me cogía la polla acariciándola de arriba abajo suavemente, la besé y la giré metiéndosela de nuevo empezando una follada lenta y profunda, levantó las piernas rodeando mi cintura, gimiendo de nuevo con sus brazos alrededor de mi cuello, fui aumentando la velocidad poco a poco haciéndola gritar cada vez más, hasta que se volvió a correr mirándome a los ojos, corriéndome como una bestia dentro de ella besándonos.

NOEMI: Me encanta como me follas, estaría corriéndome todo el día contigo.

YO: ¿Te apetece ahora una cervecita?

Me levanté y fui a buscar un par, volviendo a la alfombra delante del fuego con una manta para taparnos, brindamos.

YO: ¿Qué te pasó anoche?, ¿por qué estás conmigo tan cariñosa?

NOEMI: Fuiste tan tierno y cariñoso conmigo, me hiciste sentir tan especial que me robaste el corazón.

Yo la oía hablar y alucinaba, jamás ninguna chica me había dicho algo parecido, a ver si para dar la talla tenía que estar borracho como una cuba, joder, es que por mucho que intentaba recordar algo de la noche anterior no lo conseguía.

NOEMI: Seguro que a ti chicas no te deben faltar, ¿o tienes novia y le estás siendo infiel?

YO: No, no tengo novia, hace mucho tiempo que no tengo una relación.

NOEMI: Claro, no te hace falta, te debes de traer a casa una diferente cada día.

Yo (intentando disimular): No mujer, tan poco es así, algún rollete me ha salido pero no es lo normal de cada día ni mucho menos.

Pedimos una pizza para cenar, nos la comimos en pelotas tapados con la manta delante del fuego con otra cerveza, ella se marchaba al día siguiente, me explicó que habían alquilado un apartamento un grupo de amigos para ese fin de semana, amigos de la universidad donde estudiaba.

NOEMI: Mañana nos vamos por la tarde, ¿te veré por las pistas?

YO: Mañana nos vemos donde quieras, pero todavía nos queda la noche y te aseguro que la vamos a aprovechar.

Me hizo ojitos riendo, cuando le dio el último trago a la cerveza después de cenar me metí por debajo de la manta, abrió las piernas y me amorré a su coño comiéndomelo de postre con ella dando grititos sin parar, acabé metiéndole un dedo dentro con la lengua dándole vueltas al clítoris, Noemí se corrió a gritos, salí de la manta, me miró a los ojos, me limpió la boca con su mano y me dio un morreo eterno.

NOEMI: Hostia como me pones tío.

Se levantó, me dio la mano y me llevó a la cama, solo dejarme caer me agarró la polla con la boca metiéndosela y sacándosela entera muy despacio, dejándola totalmente llena de saliva que resbalaba y me caía sobre los huevos, me puso loco, la cogí y la coloqué a cuatro patas al borde de la cama, me puse de pie y le acaricié el chichi comprobando que estaba mojado, se la metí hasta el fondo dando ella un grito mirándome a los ojos girando la cabeza, empecé despacio apretando cada vez más, levantó el culo para que las penetraciones fueran más profundas, me hacía perder la cabeza, dándole unos  golpes terribles con mi pubis en su culo, moviéndonos los dos como animales hasta correrse gritando de nuevo, arrastrándome a mí a llenarle el coño de semen gritando más que ella, la saqué de golpe, cayéndole por los muslos la mezcla de semen y flujo que le salía del agujero del chichi, con su cabeza apoyada en la cama respirando rápido con los ojos cerrados, cogí una toalla del cuarto de baño y le limpié el reguero que le caía por las piernas y el chocho, me limpié la polla dejando la toalla en el suelo, me metí en la cama con su cabeza en mi hombro todavía recuperándose, pasó un brazo por mi pecho acercando su cuerpo al mío.

NOEMI: Madre mía, eres un verdadero animal follando, me tienes hecha polvo.

Yo (riendo): Hecha polvo a polvos.

Me dio un golpe con la mano en el pecho y me abrazó más fuerte, le pasé un brazo por detrás de la espalda acariciándola.

¿Qué coño me pasaba con aquella mujer?, después de follar nunca había tenido necesidad de abrazar a nadie, de hecho la mayoría de chicas desaparecían de mi vista antes de darme cuenta, ella no desaparecía y además parecía disfrutar de estar abrazada a mí, y lo más extraño de todo, a mí me gustaba. Se marchó de casa sobre las ocho de la mañana quedando para comer juntos en las pistas.

Subí al coche de Carlos.

CARLOS: Tío que cara es esa.

YO: ¿Cuál?

CARLOS: La de gilipollas que llevas encima coño.

Le expliqué lo que pasó y lo raro que me sentía.

CARLOS: Tú te has “enamorao” joder.

YO: Pero que dices hombre, como me voy a enamorar así como así, pero, ¿cómo puedo saberlo?

CARLOS: Y yo qué coño sé como averiguarlo, tú sabrás lo que sientes, ¿tienes ganas de estar con ella?, ¿cuando estas con ella te sientes especial?, ¿estarías todo el día abrazado a ella sin dejar de follártela?

YO: ¿Y si todas las respuestas son un sí?

CARLOS: “Pue tas enamorao” tío, no te jode, uno de los “follató” de las pistas “enganchao” por una chica.

YO: ¿“Follató”?.

CARLOS: Si hombre, que os folláis “to” lo que os encontráis sin escrúpulos.

Empecé las clases de la mañana y cada dos por tres veía a Noemí, me iba siguiendo por las mismas pistas que yo hacía las clases, nos encontramos en la terraza al medio día y nos saludamos con un abrazo.

YO: ¿Tenías miedo de que me perdiera que me seguías por todas partes?

NOEMI (bajando la cabeza avergonzada): Lo siento si no te ha gustado, pero es que solo tenía ganas de verte, me pasaría el día mirándote como una tonta.

Hay mi madre pensé, esto no sé cómo pararlo, ni si tengo ganas de hacerlo. Fuimos a comer, mientras estábamos en el comedor entro Jon, el monitor más pijo y gilipollas que me podía tirar a la cara, con sus amigos lameculos que iban a su lado para aprovechar alguna migaja de las que él dejaba por el camino, este sí que era un buen “follató” como decía Carlos, siempre iba rodeado de tías que se les caían las bragas. Noemí se lo miraba.

YO: ¿A ti también te parece el tío más excitante de las pistas?

NOEMI: Hombre guapo lo es, no te lo voy a negar, que sois los dos monitores más guapos está claro, pero a él le faltan un par de cosas que tú tienes.

Me la miré levantando una ceja.

NOEMI (riendo): A mí no me gustan tan metrosexuales, y lo más importante, tú culo es mucho más bonito que el suyo, tienes un culo para comérselo.

Me incorporé en la silla y le di un beso en los labios con una sonrisa.

Acabamos de comer.

NOEMI: ¿Conoces algún lugar donde estar tranquilos?

YO: ¿Como de tranquilos quieres estar?

NOEMI: Lo suficiente para que follemos como locos y me pueda despedir de ti.

Me puse de pie de un salto, le agarré la mano y salimos a ponernos los esquís, la llevé por una pista que en medio del recorrido había una valla, en un camino que se desviaba para que nadie pasara, levanté la valla, seguimos esquiando por un camino estrecho llegando a una caseta antigua que ya no estaba en uso, metí la mano por una ventana corriendo el pestillo abriendo la puerta.

Entramos y empezamos a besarnos como locos, nos desvestíamos lo más rápido posible dejando la ropa en el suelo, una vez desnudos sin dejar de besarnos me estiré encima de la ropa, ella se sentó encima de mí cogiéndome la polla con la mano metiéndosela en el coño, empezando a gemir fuerte de placer y excitación, me folló como una auténtica bestia, corriéndose con unos gritos espectaculares.

Le di la vuelta poniéndome yo encima volviéndosela a meter, ella no paraba de animarme a seguir, me sujetaba la cabeza con sus manos sin dejar de mirarme a los ojos, sus movimientos de caderas eran tan brutales cuando se la metía que nos volvimos a correr bastante rápidos, le miraba sus ojos azules que cuando se corría se iluminaban de una forma muy especial, descansamos cinco minutos.

NOEMI: ¿A qué hora empiezas de nuevo?

YO: Me queda una media hora.

NOEMI: Pues todavía nos queda un rato que hay que aprovechar.

Me cogió la polla con la mano y empezó una paja, se la metió en la boca chupando y succionando con fuerza para ponérmela de nuevo a tope, la giré para meterme su chocho en la boca chupándolo sin parar por todas partes descontroladamente, se volvió a subir encima de mí cabalgándome lentamente, yo le miraba la carita que se le ponía cuando estaba excitada que me volvía loco, estando con mis pensamientos mirándola empezó a correrse de nuevo con unos gemidos muy suaves y sexis, me pusieron a mil haciéndome levantar y bajar las caderas con fuerza para correrme otra vez quedando los dos estirados uno encima del otro sin hablar, me miró y le caían unas lágrimas por la cara.

YO: ¿Noemí cariño que te pasa?

NOEMI (llorando desconsoladamente): Que ya no te voy a volver a ver y me entran unas ganas de llorar horrorosas, estoy tan bien contigo.

YO: Volverás algún fin de semana, ¿no?

NOEMI: No lo creo Toni, no me puedo pagar el autobús y la estancia aquí, este fin de semana era una excepción porque nos salía bien de precio al ser tantos en un apartamento.

YO: ¿Y pagar solo el autobús?

La tía que era más larga que la hostia lo pilló a la primera la cabrona.

NOEMI (dejando de llorar al momento): ¿Lo harías por mí?, ¿podría estar en tu casa el fin de semana?

YO: Si llegas hasta aquí cuenta con ello.

Se le puso una sonrisa enorme y me besó por la cara y la boca no sé cuantas veces, al levantarnos teníamos toda la ropa manchada de flujos, la limpiamos como pudimos pero se notaban unas cuantas manchas, me besó un buen rato antes de marcharnos.

NOEMI (riendo): Toni, la boca te sabe y huele a coño que da gusto, la próxima clase te lo va a notar seguro.

Me limpié con un poco de nieve y me puse la braga del cuello que me tapara la boca, nos despedimos hasta el viernes próximo. Acabé las clases con unas manchas en el traje de esquí de semen y flujos vaginales de puta madre, y con la boca tapada toda la tarde para no dar el cante a coño, cuando acabamos las clases nos encontramos con Carlos en el parking.

CARLOS: ¿Se puede saber qué coño te pasa que te he visto toda la puta tarde con la boca tapada?

Me destapé la boca y le tiré el aliento a la cara.

CARLOS: Me cago en la puta, pero si hueles a coño, ¿se puede saber dónde has metido esa boca?

YO: Carlos, a veces haces unas preguntas, de verdad que paciencia.

CARLOS: Espero que no me la enganches a mí o al coche porque mi mujer me mata.

Cuando me dejó en casa.

YO: Si tú mujer te pilla le dices que hable conmigo, le diré que la culpa es solo mía.

CARLOS: Que capullo estas hecho, ala hasta mañana.

Llegué a casa, me duché y me estaba preparando algo para cenar, empecé a recibir mensajes en el móvil.

NOEMI: Ha sido uno de los fines de semana más bonitos de mi vida gracias a ti, te estoy muy agradecida, ya pensaré la manera de darte las gracias, te lo mereces, un beso.

Me quedé que no sabía qué coño responderle, a mí no me había enviado nunca una tía con la que me había enrollado ningún mensaje, yo que tenía la sensibilidad de una mierda de vaca en medio de la montaña me sentía acorralado, si no le contestaba quedaba como un gilipollas y si le contestaba algo que no le gustara igual me enviaba a la mierda, después de mucho pensar.

YO: Para mí también ha sido muy especial.

Me lo estuve mirando media hora con cara de idiota antes de mandarlo, no tenía ni puta idea de si le gustaría o no.

NOEMI: Que sensible, eres un encanto, ya tengo ganas de que llegue el viernes, besos y abrazos.

Me lo miré alucinando, me acababa de decir “sensible” a mí, desde luego la frase que el amor es ciego en esa chica parecía que se cumplía de lleno.

YO: Yo también tengo ganas Noemí, abrazos y besos.

Parecía que había quedado bien, no llegaron más mensajes y cené pensando que pasaba por que todavía no lo entendía muy bien.

2

Durante la semana seguí con mi trabajo y tomando cervezas después en el bar de Pepe. El miércoles me tocó una clase con un grupo de inglesas muy rubias, había una muy alta, más que yo, que era tremendamente guapa y con un tipo que tiraba para atrás, noté que no paraba de mirarme en toda la clase sonriendo, pero yo por primera vez no se me ocurrió nada que decirle, supongo que debió de ser porque pensaba en Noemí, antes de conocerla a ella ya le hubiera tirado algunos tejos a la rubia sin ninguna vergüenza.

Al medio día estaba comiendo con Carlos, pensaba como había dejado escapar la oportunidad con aquella chica tan espectacular cuando jamás había desaprovechado una, cada día me encontraba más raro conmigo mismo, en aquel momento entraron al comedor el grupo de chicas cogiendo comida del autoservicio sentándose en una mesa a nuestro lado.

CARLOS: Este grupo lo has hecho tú esta mañana ¿no?

YO: Si ha sido una buena clase.

CARLOS: ¿Buena clase mamón?, si están todas buenísimas, porque no tengo yo esa suerte, siempre me tocan cuatro viejas coño.

YO: Pregúntale a tu mujer que seguro que es ella quien te las asigna.

CARLOS: Cállate capullo.

En esos momentos se levantó la chica alta y guapa con ojos verdes, se paró delante de mí pasándome una nota, se volvió a sentar mirándome, miré la nota y ponía el hotel que estaba, el número de habitación y una hora, la miré y se lo confirmé con la cabeza, todas las chicas empezaron a reír haciéndole comentarios. Carlos me miraba con cara de tonto con el tenedor en el aire con los macarrones enganchados, le enseñé la nota.

CARLOS: Si ya sé lo que es capullo, lo que me alucina es como te pueden salir rollos de esta manera.

YO (se me escapaba la risa): Pero hombre con la suerte que tienes, tú llegas a casa después de trabajar y tú mujercita te abraza y te da besos de amor, te cuida y te quiere, follas cuando te da la gana, pero a mí, nadie me espera en casa, tengo que hacer estos esfuerzos para sentir algo de amor para luego quedarme solo llorando por los rincones, mi vida es muy triste, no la quieras para ti amigo.

CARLOS: Tú lo que eres es un cabrón de mucho cuidado, que te den por culo, como me cabrees hoy bajas en autobús gilipollas.

Me dejó en la puerta de casa después del trabajo.

CARLOS: Espero que no sufras mucho cabrón, si necesitas ayuda no me la pidas que mi mujer no me va a dejar ir.

Se fue en el coche muriéndose de risa, me duché me arreglé un poco y me fui para el hotel de la inglesa.

 Llamé a la habitación y me abrió vestida con una camiseta y unas bragas, me cogió por la chaqueta y me hizo entrar metiéndome la lengua hasta la garganta, me quitó la chaqueta a tirones, yo le tocaba una teta como podía, me apartó la mano estirando del forro polar y la camiseta sacándomelos por la cabeza, intenté abrazarla pero ella se agachó dejándome con los brazos en el aire, mientras me desabrochaba el pantalón y me lo quitaba estirando fuerte para abajo arrastrando los calzoncillos, sacándolo todo por los pies con los calcetines y las zapatillas, ya me tenía en pelotas.

Se puso de pie de nuevo, cogiéndome la cara con su mano besándome de nuevo ahogándome con su lengua, yo le pasaba las manos por la espalda intentando llegar al culo, cuando me giró de golpe y me tiró encima de la cama, que tía más bruta y que fuerza tenía la hija puta, me sentía como un muñeco de trapo, se quitó la camiseta y las bragas, me puso una mano encima del pecho aplastándome contra la cama como si no quisiera que me moviera, con la otra mano me cogió la polla y empezó a pajearla, pero es que yo no había podido entrar en acción para nada y me costaba ponerla dura, me miró con mala cara bajando la cabeza metiéndosela en la boca, bajó y subió unas tres veces chupando con tanta fuerza que pensaba que me la iba a arrancar, la puso a tope, me miró de nuevo, sonrió, pasó una pierna por encima de mí y se la metió, empezando a dar botes dándome unos golpes terribles cada vez que se la metía hasta el fondo.

Aguanté como pude hasta que se corrió como una loca, cayendo todo su cuerpo encima de la cama sin hacerme ni puto caso, me levanté, la cogí por la cintura estirando con las manos para dejarla a cuatro patas, le metí la polla de un golpe en el coño, ella dio un grito terrible mirándome con mala hostia, yo seguí metiéndosela con toda la fuerza que podía, hasta que le cambió la cara y empezó excitarse de nuevo, cuando vi que ya estaba puesta en el asunto otra vez, me mojé un dedo metiéndoselo un poco en el culo, gritó dándole un espasmo a su cuerpo, cada vez la follaba con más fuerza y cada vez le metía más el dedo en el culo, al poco le metí un segundo dedo dando ella otro grito excitándose más, cuando se empezó a correr de nuevo se la saqué del coño y se la metí en el culo hasta el fondo, corriéndonos los dos a la vez, la tía se levantó colocándose a mi lado mirándome para abajo, me sacaba una cabeza de altura, a mí se me subieron los huevos por corbata, me cogió de la barbilla…

ELLA: Me ha gustado mucho todo lo que me has hecho, pero ahora lárgate.

Me dio un beso en los labios y me hecho de la habitación a medio vestir la hija de puta. Aquella vez fue muy exagerado pero casi siempre acababan igual los rollitos estos, no sé si es que lo comparé con el fin de semana con Noemí, que me pareció tan frio aquel polvo que me sentí triste, bueno, hasta llegar al bar de Pepe y tomarme la primera cerveza, tampoco me duro mucho más la tristeza, acabé la noche contentillo y me fui a dormir.

Al día siguiente pasé por el hotel de mis padres, les saludé y fui a buscar a mi hermana al restaurante, ella era quien lo llevaba, para pedirle el forfait para Noemí el fin de semana, me invitó a cenar sentándose conmigo.

MI HERMANA (riendo): ¿Para quién es?, en la puta vida me lo has pedido, debe ser alguien importante, ¿Cómo se llama?

YO: Noemí.

MI HERMANA: ¿No me dirás que te estás enamorando?, que tú, te estás enamorando.

YO: No lo sé, como no sé exactamente que es estar enamorado no te lo puedo decir.

Me miraba a los ojos con una sonrisa.

MI HERMANA: Estas enamorado Toni, te lo noto.

YO: ¿Y cómo coño lo sabes?

MI HERMANA: Por los ojillos que se te ponen al decir el nombre de esa chica.

Salió mi cuñado de la cocina.

CUÑADO: ¿Cómo estas cuñado?

MI HERMANA: Está enamorado.

CUÑADO: Si hombre, eso no me lo creo, el que no deja un chocho tranquilo en toda la montaña va estar enamorado de una sola chica, venga va.

YO: Ves hermanita, él tampoco lo cree.

MI HERMANA: Yo no lo creo Toni, lo sé.

El viernes por la mañana recibí un mensaje de Noemí de la hora que llegaba, cuando acabé el trabajo, me duché y me vestí, la fui a buscar a la estación de autobuses con mi cochecillo, ella salió corriendo y se me tiró en los brazos abrazándome con fuerza, besándome sin parar por toda la cara, yo reía de la gracia que me hacía que alguien se alegrara tanto de verme, fuimos a casa, dejó sus cosas y nos sentamos en el sofá delante del fuego cogidos de la mano.

YO: ¿Cómo te ha ido la semana guapa?

NOEMI: Se me ha hecho eterna de las ganas que tenía que llegara el viernes, ¿y la tuya?

YO: Bien, como siempre, ya sabes la rutina.

NOEMI: Seguro que te has enrollado con unas cuantas chicas.

YO: Pero mujer, tú te crees que las chicas que vienen a esquiar te van dando notas para que te las folles más tarde, como si esto fuera una fiesta continua, a más de uno ya le gustaría pero me temo que es mucho más aburrido.

NOEMI: Ya, ya, si lo has hecho me lo ibas a contar golfo, con ese culo que tienes yo me tiraría encima de ti en medio de las pistas.

La cogí de la barbilla y la besé lentamente, jugando con sus labios apresándolos en medio de los míos, ella respiraba profundamente, al separarlos.

NOEMI: Eres tan dulce y romántico que me mojas las bragas con un beso.

Se sentó encima de mí volviéndome a besar durante mucho tiempo, me quitó la camiseta acariciándome el pecho lentamente con sus manos y dedos, le desabroché los botones de la camisa quitándosela.

YO: Bonito y sugerente sujetador.

NOEMI: Las braguitas son a juego.

Le empecé  desabrochar el pantalón.

YO: Me muero de ganas de ver el conjunto.

Ella reía sin parar de mirarme a los ojos, se levantó para que le pudiera bajar los pantalones y quitárselos con los calcetines y botas, se quedó de pie delante de mí, yo le miraba todo el cuerpo que por arte de magia conseguía que no pudiera quitarle los ojos de encima, tenía un cuerpo de puta madre que con aquel conjunto de bragas y sujetador todavía parecía más bonito.

NOEMI: ¿Te he dejado sin habla guapo?

Yo se lo confirmé moviendo la cabeza, soltó una carcajada desabrochándome y quitándome el pantalón dejándome en pelotas, se quitó el sujetador, se iba a bajar las bragas.

YO: No, las bragas me hace ilusión bajártelas yo.

Me sonrió acercándose dejándome las bragas delante de la cara, le miré los ojos y le besé el chocho por encima, gimió suavemente llevando la cabeza atrás, se las bajé muy despacio hasta dejarlas en el suelo, le metí la lengua en el vello púbico llegando a la rajita, la sujeté por el culo y le hice subir los pies al sofá, metiéndome yo debajo y ahora sí que pude lamerle el coño bien por todas partes, desde el clítoris hasta el ojete del culo dándole varias pasadas, con ella gritando sin parar con una cara de excitada terrible, se sentó encima de mi polla metiéndosela, empezando a moverse adelante y atrás cada vez más rápido, gritando muy fuerte, hasta correrse con la boca y los ojos muy abiertos haciendo que me corriera con ella.

Nos quedamos abrazados sin decir nada, descubrí otra cosa que no había hecho nunca, que se podía estar sin decir nada con una chica en tus brazos y pasarlo bien, sentirte en paz, relajado, tranquilo, como en sintonía con todo lo que te rodeaba, que cosas. Antes de cenar le di el forfait, se lo miró y me puso mala cara.

YO: ¿Pasa algo?

NOEMI: Que tiene el nombre de una chica, ¿me quieres decir quién es?

YO: ¿No confías en mí?

NOEMI: Si hace dos días que te conozco joder, ¿Quién coño es?

YO: No te lo voy a decir.

Me miró con una cara de mala leche que me acojonó.

YO: Mejor te la presento mañana.

Cambió la cara a la de desconfianza.

NOEMI: ¿Me la vas a presentar mañana dices?

YO: SÍ.

NOEMI: Pues vigila chaval que puede que salga cagando hostias de tú casa.

La abracé besándola con cariño.

YO: No te preocupes tanto coño, mañana utilízalo y después ya veremos.

NOEMI: Hay Dios mío, ya veremos como acaba esto, mañana subiré por la tarde para esquiar un poco y esperar que acabes para bajar juntos, por la mañana prefiero descansar y ordenarte un poco esta pocilga tío.

YO: ¿Pocilga?, pero si lo tengo todo a mano.

NOEMI: Mejor no digas nada y déjame a mí.

Preparamos algo para cenar y nos fuimos a dormir bien juntitos, al día siguiente me despedí de ella con unos cuantos besos y abrazos, me metí en el coche.

CARLOS: Que buena cara haces hoy, ¿ayer no te fuiste borracho a dormir a las tantas?

YO: Ayer hice vida como la tuya, cenamos con Noemí y nos fuimos a dormir temprano.

CARLOS: Chaval, que se empieza así y luego acabas como acabas, avisado estás.

A media mañana llamé a mi hermana para que me guardara una mesa para cenar para dos, por la tarde dando clases volví a ver a Noemí que me seguía, cuando acabé y nos encontramos en el parking me estaba esperando con no muy buena cara.

YO: ¿Te pasa algo?, es que tienes una cara un poquito de mala hostia.

NOEMI: Esta última clase, la chica era bastante guapa, ¿siempre tienes clases así?

YO: No me jodas Noemí, de verdad me vas a controlar todas las clases que haga, me vas pedir que no le haga clases a según quien, si es fea sí, si es guapa prohibido, por favor ya está bien, ¿se puede saber qué coño te pasa?

Me miró bajando la cabeza y me abrazó.

NOEMI: Perdóname Toni, estoy nerviosa esta semana, no me hagas mucho caso vale.

Me dio un beso y apareció Carlos.

CARLOS: Hola parejita, ¿nos vamos?

Se la presenté, se saludaron y bajamos en coche los tres.

NOEMI: Carlos, ¿hace mucho que os conocéis con Toni?

CARLOS: Bastante, hace unos cinco años, cuando empecé a trabajar aquí.

NOEMI: ¿Es verdad que los monitores no paran de follar con las alumnas?

Carlos se quedó de piedra sin saber que decir, yo me la miré alucinando por la pregunta.

YO: Pues sí que estas nerviosa sí, para hacer estas preguntas te puedes estar calladita guapa.

Me miró otra vez con desconfianza, llegamos a casa y casi no me dirigía la palabra, nos duchamos y cambiamos saliendo a la calle paseando cogidos de la mano.

NOEMI: ¿Me quieres decir dónde vamos por favor?

YO: Quieres estar tranquila y confiar un poco en mí, solo un poquito por favor.

NOEMI: Desde ayer que me tienes con los nervios a flor de piel.

YO: Pero, ¿por qué?

Me miró otra vez con mala cara y no dijo nada, le pasé el brazo por el hombro y ella me cogió por la cintura, caminamos hasta la plaza del pueblo y entramos en el restaurante del hotel de mis padres.

NOEMI: ¿Hoy vamos a cenar aquí?

No le contesté, al entrar me vio una de las camareras.

Camarera (sonriendo): Hola guapo, venir que os acompaño a la mesa.

NOEMI: Ya veo que te conoce todo el mundo, sobre todo las camareras, te aviso que si es muy caro yo no me lo puedo permitir.

La miré haciendo un gesto con la cabeza levantando los ojos, se acercó mi hermana a saludarnos.

MI HERMANA: Hola cariño.

Noemí levantó la cabeza mirándola con una cara de mala Hostia que tiraba para atrás, mi hermana se dio cuenta y me miró como preguntándome qué coño pasaba.

YO: Hola guapa.

Noemí me miró sacando fuego por los ojos.

YO: Le puedes decir a esta chica de quien es el forfait que ha hecho servir esta tarde por favor.

MI HERMANA (alegre): Es mío, me lo pidió para ti el otro día.

Noemí no aguantó más y le salió toda la mala leche de golpe.

NOEMI: ¿Y se puede saber quien coño eres tú joder?, ¿una de las que se folla cuando le da la gana a este capullo?

MI HERMANA (seria): Soy su hermana psicópata de mierda, pero Toni, ¿de dónde coño has sacado a esta tía?

Noemí se quedó con la boca abierta sin respirar, bajó la cabeza y empezó a llorar, miró a mi hermana con los ojos llenos de lágrimas.

NOEMI: Lo siento, perdóname por favor, joder que mal he quedado, perdonarme los dos, es culpa de este, ayer le pregunté de quien era el forfait y no le salió de los cojones de decírmelo, me ha tenido todo el día con unos nervios de narices.

Mi hermana se descojonaba de risa.

MI HERMANA: Toni eres un capullo, ¿porqué no se lo dijiste ayer?

NOEMI: Eso, eso es lo que pienso yo.

Noemí se levantó y se presentó dándole dos besos disculpándose mil veces.

YO: Bueno ya está todo solucionado.

Mi hermana nos dejó la carta para que escogiéramos y se fue riendo, volvió con una botella de vino y nos sirvió, apuntó nuestra cena.

NOEMI: Te vuelvo a pedir perdón, he sido muy mal educada.

MI HERMANA: Estabas muy celosa cariño, ¿te puedo dar un consejo?

NOEMI: Claro.

MI HERMANA: Si quieres estar bien con este déjate los celos en casa, todas las tías le miran el culo.

NOEMI: ¿Porqué te crees que me fijé en él?

Rieron las dos y mi hermana se retiró.

YO: ¿Lo que te pasaba es que estabas celosa cariño?

NOEMI: ¿Tú eres un poco tonto o me tomas el pelo?

YO: No mujer, es que me gusta que sientas celos por mí, eso quiere decir que te importo.

NOEMI: Definitivamente eres tonto.

En ese momento salió mi cuñado de la cocina.

CUÑADO: Es que no me podía perder a la chica que ha conquistado a este, con lo guapa que eres no me extraña.

Se saludaron también con dos besos, mi hermana apareció por detrás dándole un golpe en la espalda.

MI HERMANA: Tú pasa para la cocina que tenemos trabajo, déjalos tranquilos.

Nos trajeron la comida, Noemí me miraba sonriendo.

NOEMI: Así que te he conquistado.

YO: Eso dicen estos dos que son unos cotillas.

NOEMI: Ya me estás poniendo de mala leche otra vez joder.

La besé en los labios y le toqué el chichi por encima de los pantalones por debajo de la mesa.

YO: ¿Tú te crees que invito a mi casa un fin de semana a cualquiera?

Le salió en la cara una sonrisa enorme, cenamos explicándole la historia del hotel y de mi familia, nos despedimos, mi hermana no aceptó que le pagara y volvimos a casa caminando muy agarrados, cuando llegamos a casa.

NOEMI: Me he portado muy mal y te tengo que recompensar.

YO: Eso, eso, recompénsame pero bien recompensado sino no pienso perdonarte.

Se acercó con una sonrisa y me besó cogiéndome de la polla.

NOEMI: Te voy a dejar que mañana no podrás dar ni una puta clase.

YO: ¿Otra vez con los celos?

NOEMI: No capullo, porque estoy loca por ti, que no te enteras de nada coño.

YO: Te recuerdo que nos conocimos el fin de semana pasado, nos hemos visto cuatro días literalmente, ¿cómo puedes estar tan segura de tus sentimientos?

Escuchaba mientras me tocaba la polla y los huevos por encima del pantalón, notaba como me crecía y me excitaba.

NOEMI: Porque es lo que siento, lo siento en mi corazón y mi cabeza, ¿tú no sientes nada, no te has enamorado aunque solo sea un poquito de mi?

Me dijo sonriendo y acorralándome otra vez sin saber que contestarle, pensé en lo que me dijo mi amigo y mi hermana.

YO: Si tengo ganas de verte, de estar contigo y disfrutar del sexo juntos, además de quedarme cara de idiota cada vez que te veo en bragas, me parece que me estoy enamorando o ya lo estoy.

NOEMI: Como te ha costado por favor, eso es justo lo quería oír de tu boquita sexi que tienes.

Me bajó la cremallera de la bragueta y me sacó la polla tocándome despacio, intenté quitarle el polar pero ella apartó un poco el cuerpo.

NOEMI: No, tu quieto, solo trabajo yo.

YO (intentando dar pena): Es que me gusta mucho verte en bragas.

NOEMI: Pues de momento te esperas, impaciente.

Me desabrochó y bajó los pantalones con la ropa interior dejándomelos en los tobillos, se agachó mirándome con picardía y se la metió en la boca lentamente, hasta verla desaparecer toda dentro, me ponía a cien ver como aparecía y desaparecía mi polla de su boca cada vez mas mojada, cuando la tuvo como ella quería se levantó, me miró sonriendo y se desabrochó y quitó los pantalones, aproveché para quitarme los zapatos, la ropa de los tobillos y la de la parte de arriba quedándome en pelotas, se dejó el conjunto sexi de sujetador y bragas, se acercó lentamente mirándome a los ojos, los míos no paraban de repasarla de arriba abajo, disfrutando de aquel cuerpo que cada día me parecía más espectacular, me besó apasionadamente cogiéndome la polla, sin soltármela me llevó a la cama como si paseara un perrito sin parar de reír, yo me dejaba hacer con una sonrisa boba en la cara, me estiró.

NOEMI: ¿Te gusta verme en bragas guapetón?

YO: Mucho.

NOEMI: Pues las vas a ver de muy cerca.

Se subió a la cama y me puso el chichi encima de la boca, notaba el calor a través de la tela de sus bragas, me la agarró de nuevo empezando una paja lenta, desde la punta hasta los huevos apretándomela lo justo para volverme loco, yo presionaba con mis labios y la lengua sobre su chocho escuchando algunos jadeos, se agachó volviéndosela a meter en la boca chupando y succionando más fuerte, haciendo que mi cuerpo reaccionara con algún espasmo, le aparté las bragas metiéndole la lengua en el chirri moviéndola rápido, le dio un latigazo el cuerpo soltando un grito acelerando la paja haciéndome gemir.

YO: Cariño como sigas así me voy a correr en nada.

Se giró de golpe quitándome de la cara el potorro, se sentó encima de la polla mirándome con cara de excitación y vicio tremenda, se quitó el sujetador, se apartó las bragas para un lado y se metió la polla de golpe de lo mojada que estaba, comenzando unos movimientos de caderas a un ritmo endiablado, aumentando sus gritos y corriéndose en un momento, dejó caer su cuerpo sobre el mío sin sacársela, yo notaba las palpitaciones de mi polla con ganas de correrse y las contracciones de su coño.

NOEMI: No me puedo creer como me pongo contigo, me sacas de mis casillas, pierdo el norte el sur y todos los puntos cardinales joder.

Me giré dejándola a ella debajo, me seguía mirando con ojos de pasión, le quité las bragas de un tirón y me puse en medio de sus piernas metiéndosela de golpe, le dio un latigazo todo el cuerpo volviendo a gritar, follamos totalmente locos hasta que ella empezó a correrse de nuevo, agarrándome muy fuerte con sus brazos alrededor de mi cuello, empezando a salir semen disparado de la punta de mi polla, con tanto traqueteo se salió y ella muy rápidamente me la cogió, acabando con una paja rápida que nos dejó a los dos llenos de gotas y chorros blancos, reímos jadeando uno encima del otro. Me levanté, la cogí de la mano y nos fuimos a duchar juntos, nos abrazamos enjabonados, sintiendo como nuestros cuerpos resbalaban acariciándonos por todas partes, besándonos cayendo el agua sobre nosotros, ella me miraba muy fijamente.

YO: Cuando me miras tan fijamente me pones un poquito nervioso.

NOEMI: Es que te mereces que haga por ti cualquier cosa cariño.

YO: Me asusta un poco lo que estas pensando.

NOEMI: No te preocupes, son cosas mías.

Pasamos el fin de semana casi sin salir de casa y la mayoría de horas en la cama para ser más concreto, nos despedimos el domingo hasta el próximo fin de semana, no sin antes de que ella me pidiera que me portara bien, yo por hacerle la bromita le pedí a ella lo mismo.

3

El miércoles estábamos en el bar de Pepe, celebrando el cumpleaños de uno de los compañeros, también estaba por allí el tonto polla de Jon con toda su cuadrilla de chupópteros y chicas a su alrededor.

Ya llevaba en el cuerpo un par de cubatas y unas cuantas cervezas, notándome bastante perjudicado, giré la cabeza a mi derecha y vi a Pepe que me señalaba hablando con un chico, el chaval se dirigió caminando a donde estaba yo con una sonrisa, el chico era un armario feo de cojones que parecía el medio melé de un equipo de rugbi, al llegar a mi altura perdió la sonrisa dándome un puñetazo que intente esquivar pero me dio en el pómulo, me tapé la cabeza con los brazos soltando la cerveza de las manos, me pegó una patada en el muslo que parecía la coz de un mulo, caí al suelo y por suerte Pepe saltó la barra tirándose encima de él, junto con mis amigos lo redujeron, le miré a la cara desde el suelo sin entender nada.

EL MEDIO MELÉ: Esto por meterte dentro de las bragas de una tía que no es tuya hijo de puta, dale recuerdos a la guarra de parte de Sergio cabrón de mierda.

Lo sacaron del local entre varios, me levanté que entre el alcohol que llevaba encima y la hostia que me acababa de pegar aquel energúmeno mareado de cojones, mis amigos me ayudaron a mantenerme en pie, me miré en un espejo y tenía el pómulo hinchado de narices.

Jon: Parece que el compañero no sabe muy bien dónde la mete y se encuentra con sorpresas.

Los capullos que le rodeaban rieron, los de nuestro grupo se los miraron con mala leche consiguiendo que se giraran y siguieran a lo suyo, alguien grito, “Ya está todo bien, que siga la fiesta”, ya está todo bien porque no te han roto la cara a ti hijo puta pensé, me trajeron otra cerveza y se me olvido lo pasado acabando la fiesta. Me acompañaron a casa por si acaso el tipo aquel se había quedado esperándome, entré tambaleándome de la mierda que llevaba encima, cogí el teléfono que casi no lo veía y busqué el contacto de Noemí llamándola, descolgó…

NOEMI (con voz de acabar de despertarse): ¿Cariño pasa algo?

YO: Agg paguessio un megggio melé en eg bag de Peeepe queg ma pgaoo, ma pgggooo una paggisa toaaahiai no se pooogggggque.

NOEMI: Vaya borrachera llevas encima tío, vete a dormir y ya hablaremos mañana que no son horas de despertarme joder.

YO: Puegggg zi zon zoggglo lasss tre degg lagg noggxe coniiiiio.

Me colgó diciéndome algo que ya no me acuerdo, pero muy agradable no era, me tiré en la cama vestido y me desperté a las siete de la mañana sonando el teléfono, miré con un ojillo y era Noemí.

YO (voz de resacón): Hola, ¿cómo estás?

NOEMI (riendo): Eso tú campeón, que me despertaste a las tres borracho como una cuba cabrón.

YO: Lo siento Noemí, era el cumpleaños de un compañero y lo estuvimos celebrando.

Me moví un poco y noté un dolor en el muslo tremendo, me vino de golpe lo que pasó la noche anterior a la cabeza, me levanté y me miré en el espejo, tenía el pómulo totalmente morado.

NOEMI: Es que no se qué me dijiste que no me enteré de nada, solo algo de “melé” que no tengo ni idea que es, si me habías dicho cosas bonitas y no las entendí me gustaría escucharlas ahora.

YO: Sí cariño eran muy bonitas, un tío muy raro, grande como un armario, más feo que un pedo apareció ayer en el bar de Pepe, se me tiró encima pegándome una hostia y una patada que casi me mata el hijo de puta, se despidió diciéndome que era por quitarle la novia a alguien y que le diera recuerdos de Sergio a la guarra, seguro que el cabrón se equivoco de tío. No, no se pudo equivocar porque preguntó por mí, joder es verdad, le preguntó a Pepe por mí, ¿tú no sabrás nada de esto, no?

Se hizo un largo silencio.

YO: ¿Noemí?

NOEMI (seria): Nos vemos el viernes y te lo explicaré todo.

Colgó dejándome con cara idiota, vi la hora y me duché para ir a trabajar, cuando Carlos me vio la cara alucinó, no le quise explicar nada, me pasé el día con una máscara grande para taparme el moratón de la cara, la pierna me dolía horrores. Por la noche al quitarme el pantalón tenía un morado enorme con la forma del pie de aquel capullo.

El viernes fui a buscar a Noemí al autobús, me abrazó medio llorando preguntándome como estaba.

YO: No llores cariño estoy bien, un poco magullado pero bien.

Me apartó las gafas de sol grandes que llevaba puestas aunque ya estaba casi anocheciendo, se llevó las manos a la boca cuando me vio el morado del pómulo, empezando a llorar de nuevo.

YO: Vamos a casa, que creo que me tienes que explicar alguna cosilla que a lo mejor se te olvidó de decirme.

No dijo nada en todo el viaje, cuando llegamos nos sentamos en el sofá.

NOEMI: ¿Tienes algo para beber?

YO: ¿Una cerveza?

NOEMI: ¿Algo más fuerte?

YO: ¿Ron con cola?

NOEMI: Mejor.

Preparé dos y me junté con ella de nuevo, le dio un trago largo.

NOEMI: Lo siento mucho Toni, todo ha sido culpa mía, yo salía con un chico cuando te conocí…

YO: ¿Con él medio melé?

NOEMI: Pero qué coño me dices de un medio melé, ¿eso qué es? joder, escúchame, el lunes pasado le dije que ya no quería seguir con él, me presionó y le dije que estaba perdidamente enamorada de otro y que no podíamos seguir, se fue a hablar con los amigos que vinieron conmigo y algún cabrón o cabrona le explicó lo que paso ese fin de semana, supongo que por eso te cargaste las culpas sin haber hecho nada, hablé con él enviándolo a la mierda y amenazándolo de denunciarle como te volviera a ver.

YO: Sergio.

NOEMI (llorando): Sí Sergio, pero ya se ha acabado, te lo juro, no lo volveré a ver más, yo quiero estar contigo.

YO: ¿Sabes que me hizo mucho daño? 

NOEMI: Ya lo he visto cariño, menudo morado te ha dejado en la cara.

Se acercó y me besó con cuidado el morado pasándome los brazos por detrás del cuello, le señalé la boca.

YO: Aquí también me rozó.

Me besó en los labios jugando con los míos.

Me levanté y me desabroché el pantalón, ella sonreía, me lo bajé y le enseñé el hematoma del muslo, cambió la cara preocupándose.

NOEMI: No, que bestia, como pudo hacerte algo así.

YO: De una patada, una patada como la de un burro me dio el animal.

Lo tocó suavemente y levantó la cabeza mirándome.

NOEMI: ¿Te duele cariño?

YO (con cara de mucha pena): Mucho cariño, una barbaridad, dame besitos que seguro que me lo curas.

Dejé caer los pantalones a los tobillos, le acerqué la pierna a su cara con la polla morcillona dentro de los calzoncillos, me dio unos cuantos besitos en el morado, le pasó la lengua por encima tocándome con la mano la polla.

NOEMI: ¿Y aquí no te dio ningún golpe cariño?

YO: Creo que se llevo la peor parte, está asustada.

Sonrió besándola por fuera, estiró de los calzoncillos bajándomelos, la polla quedó hacía delante apuntando a su boca, me miró a los ojos y la besó en la punta agarrándola con la mano, empezó una paja lenta a la vez que succionaba con los labios el capullo, me la puso tiesa a más no poder, agarrándome los huevos con la otra mano apretándolos suavemente, incrementó el ritmo poco a poco de la paja, y de las succiones en el capullo y los apretones en los huevos, hasta hacerme correr muy excitado ordeñándome hasta la última gota tragándoselo todo.

Cuando acabó me miró a los ojos pasándose la mano por la boca quitándose el flujo que tenía, volvió a mirarme la polla, como vio que todavía salía alguna gota de semen se la volvió a meter succionando con fuerza, dándome un calambrazo en todo el cuerpo que no pude aguantar dejándome caer en el sofá sentado, con ella siguiendo mi polla sin sacársela y sin parar de chupar, la cogí de la cabeza y la levanté para sentarla encima de mí, la besé.

YO: Ha sido espectacular cariño, pero para un poco o me vas a matar de gusto.

NOEMI: Te han hecho daño por mi culpa, voy a hacer todo lo que quieras para pedirte perdón, pensaba que cuando te lo contara me ibas a enviar a la mierda y ni te has inmutado.

YO: Mujer, un poquito más sincera conmigo podías haberlo sido, te he acogido en mi casa follando como locos dos fines de semana antes de que me partieran la cara, si me lo hubieras dicho puede que hubiera estado un poco más en alerta.

NOEMI: Ya, pero me daba miedo decirte que tenía novio cuando te conocí, pensé que cortando con él ya lo tenía todo solucionado, pero no pensaba que fuera tan animal de venirte a buscar.

YO: Animal y feo, no entiendo cómo puedes tener tan mal gusto cariño, me estoy preocupando mucho, a saber qué es lo que vistes en mí.

NOEMI: Tu culo cariño, tu culo me vuelve loca, bueno, también que eres muy guapo pero eso es secundario.

YO: Desde luego que es secundario porque si no, no entiendo cómo te gustaba él.

Me dio un golpe en el hombro.

NOEMI: Tampoco es tan feo.

YO: No que va.

Me abrazó muy fuerte.

NOEMI: Olvidémonos de él y hablemos de nosotros por favor.

Me levanté, la cogí de la mano y la llevé a la cama cojeando, me estiré apoyando la cabeza en el cabecero con ella delante de pie.

YO: Como me has dicho que hiciera contigo lo que quisiera, quiero que te quites la ropa muy despacio hasta quedarte en bragas.

Me miró sin decir nada, sonriendo empezando por quitarse el forro polar, después la camiseta, las botas y los calcetines, se quitó los pantalones y se quedó en combinación, me señaló con el dedo el sujetador para saber que hacía con él, le indiqué que se lo quitara, cuando solo le quedaban las bragas me la miré de arriba abajo con ella sonriendo picaronamente.

YO: Date la vuelta y agáchate para que te pueda ver bien el chichi.

Obedeció girando la cabeza para ver mi cara.

YO: Súbete un poco las bragas para ver como se te meten por ese culo espectacular.

Se las subió con una sonrisa, a mí se me salían los ojos mirando, empezó a mover el culo de un lado al otro, me desnudé tirando la ropa fuera de la cama.

YO: Ahora ven a la cama y ponte a cuatro patas delante de mí.

Cuando ya la tenía delante le acaricié los muslos por dentro, dejó caer la cabeza apoyándola en la sabana, subí lentamente hasta tocarle el chocho por encima de las bragas, gimió, me incorporé bajándoselas un poco metiéndole la lengua por el inicio del culo, bajando poco a poco por la raja.

NOEMI: ¿Cariño que vas a hacer?

No le contesté y seguí bajando la lengua hasta encontrarme con el ojete, le abrí los cachetes metiéndole la lengua mojándole el agujero.

NOEMI: Cariño por favor.

Lo mojé bien, saqué la lengua y le puse un dedo metiéndole la puntita, moviéndolo muy poco a poco.

NOEMI: Por favor, por favor, por ahí no.

Yo seguía jugando con el dedito metiéndoselo un poco más.

YO: ¿Por qué no?

NOEMI: Porque me da cosa, y…

YO: ¿Y?

NOEMI: No lo he hecho nunca coño, te lo tengo que explicar todo joder.

YO: Pues es un buen día para ser el primero.

NOEMI: Es que tengo miedo de que me haga daño.

YO: A mí me han hecho daño por tu culpa, ahora te voy a quitar algo que seré el primero.

NOEMI: ¿Qué me vas a quitar?

YO: La virginidad del culo, hoy te voy a follar este culo que tienes, y si me dices que soy el primero todavía me da más morbo.

Giró la cabeza con cara de asustada y morbo a la vez.

YO: Tú me has dicho que podía hacer lo que quisiera, pero si no lo soportas me lo dices y paro.

Seguí jugando con mi dedo dentro un buen rato mojándolo continuamente para mantenerlo lubricado.

NOEMI (asustada): ¿Qué me estás haciendo en el culo?

YO (tranquilo): Tengo un dedo dentro para lubricarlo y que se vaya dilatando.

NOEMI: Nooo, que asco, ¿no te da asco hacer eso?

YO: ¿Asco?, me estoy poniendo cachondo como un burro cariño.

NOEMI: De eso, de eso tengo miedo, no, por favor.

Me pareció que un dedo ya lo movía con soltura y muy despacio junté un segundo dedo metiéndolo suavemente.

NOEMI: Oooooooh, ¿Y ahora?

YO: Te he metido un segundo dedo, tranquila que todo va bien.

NOEMI: Joder, ¿pero cuántos dedos piensas meterme?, por favor, por favor.

 Yo (riendo): Por favor ¿qué?, cariño.

NOEMI (muy nerviosa): Y yo que sé coño, me da mucho asco esto.

YO: A mí me encanta, y cuando te la meta me va a gustar más todavía.

NOEMI: No, por favor, que asco, eres un guarro.

YO: No tienes ni idea de lo guarro que llego a ser mi vida.

Le hablaba para tenerla distraída mientras le movía los dedos, cuando creí que ya estaba preparada, me arrodillé detrás de ella cogiéndome la polla pajeándola un poco para hacerla crecer, ella me vio.

NOEMI: No, no, no te muevas, no te acerques más, por favor.

Le saqué los dedos y le metí muy despacio el capullo dentro.

NOEMI: Hay madre mía, ¿qué has hecho?, dime que has hecho.

YO: Nada, te he metido el capullo de mi polla en el culo cariñin, ¿te duele?

NOEMI: No, sí, no sé, que asco por favor.

Empujé despacio metiéndole la mitad más o menos.

NOEMI: No me lo puedo creer, que me esté dejando dar por culo, no puede ser.

La metí hasta el fondo despacio.

NOEMI: Oooh, que pasa, dime lo que pasa que no me entero de nada joder.

YO: ¿Quieres tranquilizarte Noemí?, no pasa nada, te la acabo de meter hasta el fondo, ya está.

NOEMI: Serás capullo que no pasa nada y tengo una polla metida en el culo.

YO: Una polla que te va a follar muy despacio.

NOEMI: Por favor que asco, que guarro eres joder.

Se la saqué muy despacio y la volví a meter hasta el fondo, no dijo nada, lo repetí de nuevo, seguía callada, lo hice un poco más rápido, giró la cabeza mirándome la cara, yo la vi sorprendida.

NOEMI: Un poco más rápido Toni.

Aumenté el ritmo sin dejar de mirarla.

NOEMI: Más rápido mi amor.

Aquel nuevo ritmo me empezó a volver loco de placer, la agarraba cada vez más fuerte por las caderas, mis gritos se oían más fuertes, me seguía mirando ahora con cara de gustarle lo que qué estaba viendo.

NOEMI: Más rápido, más rápido, ¿o es que no puedes más?

Movió su culo hacía atrás para chocar más fuerte con mi polla, aquello me acabó de enloquecer corriéndome sin parar de gritar con sus ojos clavados en mi cara, la saqué y acabé tirándole la corrida por encima del culo, le besé el culo manchándome la boca de semen, ella seguía mirándome con una sonrisa.

Yo (cansado): Como te quiero mi amor.

NOEMI (riendo): Que asqueroso eres, mira como te has puesto la boca tío.

Todavía me estaba recuperando, me levanté y fui a buscar una toalla para limpiarla a ella y que pudiera moverse, entré de nuevo al cuarto de baño y me limpié bien la polla con agua y jabón, me lavé la cara y salí estirándome en la cama a su lado, se giró mirándome apoyando su cabeza en mi hombro.

YO: Lo siento, ¿te he hecho daño cariño?

Me miraba a los ojos sin decir nada.

YO: De verdad que lo siento mucho, creo que me he aprovechado de la situación para hacértelo sin que tú lo tuvieras claro, pero estaba tan excitado pensándolo.

Seguía mirándome con unas sonrisilla.

YO: Por favor dime algo, que me estás haciendo sentir muy mal.

NOEMI: ¿Te sientes mal?

YO: Sí.

NOEMI: Pues hace un momento tenías una cara de excitación de puta madre, ¿te lo has pasado bien?

YO: De eso te hablo coño, que me he excitado pensando en hacértelo y no me he parado a pensar si a ti te hacía una putada o no.

NOEMI: ¿Qué si te lo has pasado bien te pregunto?

YO: Ha sido tan excitante que he perdido los papeles totalmente, ese movimiento tuyo del final me ha puesto cardiaco perdido, has hecho que me corriera como un animal.

NOEMI: ¿Te gustaría volver a hacerlo?, no quiero decir ahora, cualquier otro día.

YO: ¿Me dejarías?, a mí es que me vuelve loco.

NOEMI: A mí me encanta la cara que pones, sentir que te puedo excitar tanto me ha gustado, pero sobre todo lo que más me ha gustado, ¿sabes qué es?

YO: No, ¿qué es?

NOEMI: Que me has dicho “que me quieres”.

YO: ¿Estás segura de que te he dicho eso?

Movió la cabeza de arriba abajo confirmándomelo.

NOEMI: ¿O lo has dicho porque me acababas de desvirgar el culo y te daba pena?

YO: No mujer una cosa no tiene que ver con la otra.

NOEMI: Pues dímelo otra vez por favor.

YO: Te quiero, y si quieres tener más datos creo no equivocarme si te digo que es la primera vez en mi puta vida que se lo digo alguna chica.

Se incorporó de golpe mirándome a los ojos con cara de sorpresa mayúscula.

NOEMI: Venga ya, ¿cómo es posible?, nunca has tenido una relación con una chica a quién quisieras, que la amaras…

YO: En mi puta vida, de hecho no sé lo que me pasa contigo, al principio estaba totalmente despistado, fueron mi amigo Carlos y mi hermana que con sus comentarios me hicieron ver que lo que me pasaba es que estaba enamorado, no lo había sentido nunca y no sabía lo que era.

NOEMI: Va, me tomas el pelo, ¿cómo coño no va a saber alguien que está enamorado?

La miré pensando y ella se dio cuenta de que le estaba diciendo la verdad.

NOEMI: No puede ser, es verdad, me estás diciendo la verdad.

Ahora fui yo quien se lo confirmé con la cabeza.

NOEMI: ¿Por eso tu hermana y tu cuñado estaban tan contentos?

Se lo volví a confirmar con la cabeza, me miró a los ojos besándome durante mucho rato, tan dulcemente que cuando separó sus labios de los míos, pensé que me había vuelto gilipollas perdido de los sentimientos que recorrían mi cabeza, sentimientos que no tenía ni puta idea de cómo gestionar.

YO: Te lo confieso porque creo que es importante que lo sepas, tengo claro que en algún momento puedo meter la pata, no sabes lo que me ha costado responderte los mensajes sin parecer un idiota, cada vez que tú me hablabas de según qué cosas me tenía que pensar la respuesta para no cagarla, porque desconocía los sentimientos para dar una respuesta rápida.

NOEMI: Joder, no sé qué decirte Toni, me has dejado tan parada.

YO: Lo que te estoy intentando decirte Noemí, es que por favor me ayudes, hay muchas cosas que no entiendo y necesitaré que tú me eches una mano, confío en ti.

NOEMI: Madre mía, pero es que no me podía haber echado un novio normal y corriente como todo el mundo.

YO: Ya tenías uno normal, bueno un poco feo sí que era, y lo dejaste por mí.

NOEMI: Y casi consigo que te mate.

YO: No es culpa tuya, deja de culparte por lo que ha hecho otro coño.

NOEMI (voz de niña): Toni, repíteme que me quieres por favor.

YO: Noemí te quiero mucho y estoy muy enamorado de ti.

Me abrazó con fuerza apoyando la cabeza en mi pecho sin decir nada.

YO: ¿Pero me vas a ayudar o vas a pasar de mí como de la mierda joder?

NOEMI: Claro que te voy a ayudar, yo también te quiero tonto.

YO: Pues me ha gustado que me dijeras que me quieres, je, je.

NOEMI: Madre del amor hermoso la que me espera contigo.

Se acurrucó y no dijo nada más, yo le pasé el brazo por la espalda y me sentí el tío más feliz de mundo.

Al día siguiente subió a primera hora conmigo a las pistas y se pasó la jornada esquiando, nos cruzamos algunas veces pero no tuve la sensación de que me estuviera controlando, comimos juntos y estuvimos a punto de volver a la caseta abandonada para pegar un polvo rápido, pero al final pensamos que mejor guardar fuerzas para cuando acabara de trabajar. Por la tarde me quedó una hora libre y aprovechamos para esquiar juntos, le di unos cuantos consejos y nos besamos escondidos unas cuantas veces, no quería que nos pillaran en medio de una pista y alguien pudiera pensar que los profesores íbamos besando a las alumnas en vez de enseñarles a esquiar, por imagen más que nada, una de esas veces fue en medio de un bosque y me quedé con ganas de bajarle los pantalones y comerle el coño allí en medio.

Acabé la jornada con un dolor de huevos importante de la calentura que llevaba encima, cuando bajábamos con Carlos nos sentamos los dos en el asiento de atrás, besándonos y tocándonos todo el trayecto con Carlos cagándose en todo, nos dejó en casa y salimos del coche despidiéndonos.

CARLOS: Parejita, iros a follar de una vez que me habéis dejado el coche lleno de hormonas descontroladas coño, yo voy a ver si mi mujer me deja o me envía a tomar por culo.

YO: Si no quiere dile que me llame que intentaré convencerla de que folle contigo o se venga con nosotros.

Noemí me pegó una hostia en el hombro.

CARLOS: Vete a la mierda un rato anda.

Reímos y entramos en casa.

NOEMI (seria): ¿Serías capaz de hacer un trío con la mujer de Carlos?

YO: No mujer, no has visto que era una broma, una broma inocente.

Yo pensaba para mi adentro, ¿y por qué no?, sería divertido.

NOEMI: ¿Inocente?, tú de inocente no tienes nada cariño, tú eres un caradura de cojones.

Yo (riendo): Culpable señoría.

NOEMI (riendo): Deja de hablar de una vez y fóllame que me tienes caliente todo el día.

Caminamos hacía la habitación quitándonos la ropa tirándola por todos lados, llegamos con ella en bragas y yo desnudo, nos besamos sobándonos por todos los rincones de nuestros cuerpos.

YO: No te has quitado las bragas.

NOEMI: Porque tengo un novio que le gusta quitármelas él, y a mí que me las quite. 

Le metí las manos por dentro tocándole el culo y se las bajé a medio muslo, la empujé encima de la cama con las piernas en alto y metí la cabeza en medio de las piernas para chuparle el chichi abriéndoselas, las bragas se estiraban todo lo que daban de sí.

NOEMI (riendo): Quítamelas o se van a romper bruto.

Me salí del coño mirándomelas, se las saqué por los pies y sin decir nada metí de nuevo la cabeza para chuparlo con ganas por todos lados, ella reía y gemía a la vez.

YO: ¿No te gusta cariño?

NOEMI (riendo): Me encanta, pero es que eres un poco bruto y me hace gracia.

YO: ¿Te gustaría que fuera más delicado?

NOEMI: Y que supieras como hacerlo también.

YO: Perdona, ¿me estás diciendo que no se comerme un coño?    

NOEMI (riendo): El de las demás no sé, pero el mío no.

YO: Pero si no me has dicho nada hasta ahora.

NOEMI: Porque me pones tan caliente que cuando me lo haces me corro sin mucho esfuerzo, pero siento decirte que podrías hacerlo mucho mejor.

YO: ¿Me estás diciendo que me puedes enseñar a comértelo mejor?

NOEMI (haciéndose la interesante): Sin duda cariño, pero con la condición de que solo me lo comas a mí.

YO: Joder que manía, que solo te lo como a ti mujer, solo te quiero a ti joder.

Ella sonrió y me cogió la cabeza.

NOEMI: Va campeón, empieza por la ingle, así.

Me mantuvo un rato la lengua lamiéndole por el lado de arriba abajo, después me hizo pasar encima de los pelos pasando al otro lado, cuando pasó un ratito me la puso encima de los labios mayores dándole vueltas a todo el chichi, yo me moría de ganas de meterle la lengua en medio pero no me dejaba, jadeaba y gemía sin parar, después me hizo empezar a meterle la lengua despacito por el inicio de la rajita bajando poco a poco, dándole vueltas al clítoris, seguir bajando lamiéndoselo todo y acabando en el agujero metiéndole la lengua, en ese momento ella gritaba como una loca y yo alucinaba, me subió de golpe al clítoris haciendo que lo chupara dando unos gritos tremendos, moviendo las piernas corriéndose un buen rato, cuando me soltó la cabeza la miré alucinando, me miraba con cara de satisfecha.

NOEMI: Ahora sí que lo has hecho bien mi amor.

YO: Hostia Noemí, estoy alucinado.

Me arrodillé en medio de sus piernas enseñándole la polla a punto de estallar.

YO: ¿Y con esto que hacemos?

Dejó ir una carcajada y me la cogió con la mano haciéndole una paja lenta, se la acercó al coño haciendo que tuviera que bajar el cuerpo para que llegara y se metió la puntita.

NOEMI: Esto te lo dejo a ti que sí que lo dominas bien.

Levantó las caderas facilitando que se la metiera hasta en fondo dando otro grito mirándome a los ojos, con una mano me aguantaba en la cama, con la otra le acariciaba la cara pasándole el dedo pulgar por los labios, me movía al son de sus caderas cada vez más fuerte, hasta que me apresó el dedo con su boca chupándolo con fuerza, escapándosele varios gritos avisándome de que se volvía a correr, después de ella me corrí yo vaciándome totalmente dejándome caer encima de su cuerpazo.

Noemí me abrazó fuerte sin parar de decirme que me quería, a mí se me había acelerado la respiración una barbaridad, cuando recuperé el aliento ella me acariciaba el pelo con mi cabeza en medio de sus tetas, que bien me sentía en aquel momento, estaba tan relajado y a gusto que me hubiera quedado toda la noche así.

NOEMI: ¿Estás bien amor?

YO: Si existe la gloria, creo que debe ser algo parecido a esto.

Me acariciaba la cara con una mano y la espalda con otra.

NOEMI: ¿Te gustaría estar así cada día?

YO: ¿Podrías hacerlo?, ¿podríamos estar así cada día?

NOEMI: La semana que viene termino los exámenes y la siguiente la tengo libre, sí tu quieres puedo venir y pasarla juntos, solo si a ti te hace ilusión de hacerlo tanto como a mí.

YO: Vivir juntos una semana, claro que me hace ilusión.

Puso una cara de felicidad inmensa, nos besamos con delicadeza y estuvimos un rato más abrazados, el fin de semana se terminó con los dos muy contentos, quedando para el siguiente viernes para pasar toda la semana conviviendo juntos.

4

Entre semana todo era monotonía, hasta un día que le di clase a un matrimonio de mediana edad que venían cada año, cuando nos despedimos el marido me dijo…

MARIDO: ¿Vendrás a vernos al hotel esta tarde como cada año?

YO: Sí claro, ¿si queréis?

MARIDO: Claro que queremos, el único motivo para venir es ese, lo de esquiar nos resbala bastante la verdad.

Me dijo el número de la habitación y quedamos, el hotel ya lo sabía porque siempre se alojaban en el más lujoso, me presenté a la hora y me abrió la puerta el señor saludándome e invitándome a una copa, nos estábamos tomando un whisky cada uno cuando salió la mujer, en bragas y sujetador negro transparente y una especie de camisón por encima.

MARIDO: ¿A que está cada año más guapa?

Moví la cabeza confirmándoselo, se acercó y me besó en los labios, me cogió la mano y me llevó al lado de la cama empezando a desnudarme, el marido se sentó en un sillón que habían colocado al lado, se bajó la cremallera del pantalón sacándose la polla y empezando a hacerse una paja. Cuando me tuvo desnudo volvió a besarme, le toqué el culo con una mano y una teta con la otra, ella me cogía la polla haciéndola crecer, puso cara excitada, se giró subiendo las rodillas encima de la cama sacando el culo, le bajé las bragas de golpe, me la agarré y se la metí lentamente, soltó un fuerte gemido.

El marido se la machacaba mirando como un obseso, aceleré las entradas y salidas gritando ella cada vez más fuerte hasta empezar a correrse, aceleré con más fuerza para correrme lo antes posible, porque si no lo hacía el marido una vez estaba ella satisfecha y él se corría, paraba la función y me dejaba a medias sin importarle una mierda, me corrí dentro de ella sacándola cayéndole el semen por las piernas, entonces escuché al marido como también lo hacía.

Me vestí, ella desapareció de nuevo, el señor me acompañó a la puerta con los pantalones manchados y me dio un sobre, un sobre que tenía una propina que podía pasar todo el mes sin gastar nada de mi sueldo.

Cuando salí del hotel me encontré con mi hermana que pasaba casualmente por allí.

MI HERMANA (enfadada): ¿De dónde vienes Toni?

Le hice un gesto con la cara y ella entendió rápidamente que era algún lio de tías.

MI HERMANA: Tienes que dejar de hacerlo Toni, Noemí no se lo merece, el día que se entere la vas a perder para siempre, no seas capullo ahora que has encontrado a alguien con quien estas bien.

YO: No pasa nada, yo solo la quiero a ella, esto es diferente.

MI HERMANA: Por eso capullo, si la quieres no puedes hacerle esto, se enterará y te dejará solo otra vez, ¿no te das cuenta?

Le puse una cara como no entendiendo lo que me decía.

MI HERMANA: Eres un puto desastre Toni, un desastre, espero que tengas suerte.

Siguió caminando dejándome en la acera, me fui al bar de Pepe y me tomé unas cuantas cervezas hablando con algún compañero que siempre había por allí.

El viernes cuando recogí a Noemí me hizo parar en unas tiendas de comida, compró para cocinar algo esa noche, tenía ganas de celebrar nuestro primer día de la semana entera que pasaríamos juntos, cuando llegamos a casa dejamos la bolsa más grande que llevaba con su ropa en mi habitación y nos besamos con pasión, se separó un momento.

NOEMI: ¿Te has portado bien esta semana?

YO: Claro cariño, solo te quiero a ti.

Así, diciéndole que la quería solo a ella pensaba que ya lo tenía todo perdonado, menudo gilipollas estaba hecho.

Le desabroché los botones de una bonita camisa que llevaba, abriéndosela y besándole las tetas por encima del sujetador, ella me abrazaba la cabeza suspirando, sus suspiros me ponían a mil, la besé mientras le desabrochaba el pantalón, la llevé a la cama estirándola, le levanté las piernas bajándole los pantalones y las bragas hasta los tobillos, le metí mano en el coño y noté que lo tenía muy mojado, me bajé los pantalones con prisas, cogiéndomela y metiéndosela, causándole un grito y un movimiento a su cuerpo que me estampó los pantalones y las bragas en medio de la cara, yo no me enteraba de nada y solo estaba para lo que estaba, seguí moviéndome encima de ella recibiendo golpes de su ropa, estaba excitadísimo y ella no paraba de gritar, aguanté lo que pude para hacer que se corriera primero, al hacerlo me dejó los pantalones delante de la nariz y sentí el olor a su coño que salía de las bragas, me amorré para olerlo mejor y me corrí como un animal, sin separar mi nariz de sus bragas, al acabar me miraba sorprendida.

Noemí (riendo): ¿Te has corrido oliéndome las bragas?

YO: Y no te puedes imaginar cómo me han puesto de cachondo.

Las miré y las olí de nuevo con una gran inspiración, entrándome el olor de su coño hasta el cerebro.

Noemí (riendo): Para ya guarro.

Bajó las piernas a un lado levantándose de la cama para desnudarse, me desnudó a mí y nos estiramos muy juntos.

YO: Cariño.

NOEMI: Dime.

YO: ¿Me dejarás que te huela las bragas cuando yo quiera?

NOEMI: Que guarro eres por favor, cállate anda que me pones nerviosa.

YO: Es que me encanta todo lo tuyo, ¿qué quieres que le haga?

NOEMI: Pues quiero que te calles y follemos otra vez.

La semana fue fantástica, lo pasamos en grande, yo era feliz con ella a mi lado, no hacía ni puto caso a los tejos que algunas chicas me tiraban en las clases, solo tenía ganas de acabar la jornada de trabajo para estar con ella. Un día fuimos a cenar al restaurante de mi hermana, estuvimos acaramelados todo el rato sin dejar de reír, en un momento que Noemí se fue al baño se acercó mi hermana a la mesa.

MI HERMANA: No te das cuenta de lo feliz que eres con ella, deja de hacer el gilipollas con otras tías y céntrate en ella coño, no te he visto nunca tan bien como esta semana que estáis juntos, serás un imbécil si dejas que se separe de ti por tus tonterías, cuídala que se lo merece y te quiere mucho idiota.

Yo la escuché pero no entendí muy bien lo que me quería transmitir, pensaba, ¿si yo la quiero muchísimo porque vamos a tener problemas?

Noemí compró un aceite para hacer masajes, cada día cuando llegaba del trabajo me estiraba desnudo en la cama y ella me masajeaba todo el cuerpo, lo hacía increíblemente bien relajándome, uno de esos días cuando ella acabó le dije…

YO: Ven que ahora te voy a hacer uno yo a ti.

Noemí (riendo): Huy que esto me parece que no va acabar muy bien.

Se desnudó y se estiró mirándome recelosa, extendí aceite en mis manos frotándolas empezando por la espalda, de mi época de esquiador algo recordaba de los masajes que me daba el fisioterapeuta, cuando le masajeaba las piernas con el movimiento de mis manos se le movían, se le abría el culito viéndole el ojete, ella estaba con los ojos cerrados relajada, me eché un chorrito más de aceite en la mano y se lo metí entre los cachetes del culo, levantó la cabeza de golpe.

NOEMI: ¿Cariño que haces?

YO: Nada, seguir masajeando todo el cuerpo.

Se lo extendí bien, sobre todo por el agujerito lubricándolo metiéndole la punta de un dedo.

NOEMI: La madre que te parió Toni, que ya sé por dónde vas.

Yo seguía jugando con el dedito dentro haciéndome el loco, cuando lo creí conveniente le metí el segundo dedo dilatándolo todo lo que pude, me estiré encima suyo dejando mi polla tiesa descansando en medio de la raja de su culo, acerqué mi boca a su oído…

Yo (excitado): Mi amor, si no quieres no lo hacemos, pero si no me dices nada te la voy a meter ahora en tu precioso culo.

Giró un poco la cabeza mirándome a los ojos sin decir nada.

YO: No oigo nada.

Seguía mirándome sin pestañear, levanté un poco el cuerpo cogiéndome la polla pasándosela por el agujerito.

YO: ¿No tienes nada que decirme mi amor?

Seguía con sus ojos clavados en los míos sin abrir la boca, puse la punta y apreté un poco dilatándose el agujero metiéndosela un poquito, cerró un momento los ojos al notarlo y volvió abrirlos mirándome de nuevo.

YO: En cuanto abras la boca la saco y te dejo tranquila.

Me puse un poco mejor encima metiéndola más sin dejar de mirarla, seguía sin hablar y poco a poco se la acabé de meter entera dejando ir un suspiro en su oído, su mirada pasaba de mis ojos a mi cara y sonreía, levanté mis caderas sacándola un poco y la volví a meter dando un grito, una segunda vez y otro grito más grande, sus ojos no se perdían detalle de la expresión de mi cara, noté como entraba y salía sin esfuerzo acelerando los movimientos de cadera, hasta correrme con unos gritos y una excitación tremenda llenándole el culo de semen, dejé caer mi cabeza sobre la suya sudando.

YO: Como me pones, como me gusta, te quiero tanto, tanto.

NOEMI: Sigo pensando que es una guarrada, pero me gusta tanto tú cara cuando te excitas así que lo hago por ti cariño, solo por ti.

La besé y me fui al baño, le tiré una toalla para que se limpiara y me lavé yo, cuando me encontré de nuevo con ella en la cama me estaba esperando con una sonrisa.

NOEMI: Supongo que no estás pensando que ya has acabado, me vas a comer el coño bien comido o esta noche duermes en el sofá.

Me estiré encima de ella besándola con pasión, bajando la cabeza poco a poco sin dejar de mirarle los ojos.

NOEMI: Si no lo haces como te enseñé te vas a enterar.

Le puse la boca en la cadera, bajando despacio chupándole la piel entre las piernas dándole la vuelta al chichi sin tocarlo, empezó a gemir, poco a poco fui acercándome más lamiendo por todos lados hasta ver que ella estaba muy excitada, le lamí el clítoris metiéndole un dedo en la vagina, su cuerpo dio un espasmo gritando como una loca corriéndose.

NOEMI: Te has salido del guion en la parte final, pero tengo que reconocer que lo has mejorado, así que te dejaré dormir conmigo, me abrazó con fuerza diciéndome que estaba loca por mí y me quería mucho.

Se acabó la semana y volvió la rutina, entre semana aprovechaba alguna oportunidad que me salía con alguna chica espectacular, y los fines de semana estaba con ella sintiendo todo el amor del mundo.

Llegó la primavera y se acabó la temporada de esquí. Carlos nos invitó un sábado con Noemí a cenar en su casa con su mujer para despedirse hasta la temporada siguiente, se marchaban a una ciudad grande a trabajar con su suegro unos meses, Noemí y su mujer se cayeron muy bien y no paraban de hablar. Carlos en un momento que nos quedamos solos tomando una copa también me aviso cómo mi hermana, que no fuera tonto y cuidara a mi novia que era una gran chica y valía la pena no perderla, yo le di la razón como a mi hermana sin ser consciente de lo que me hablaba.

Yo algún año también me había ido a hacer alguna temporada en Sudamérica, pero ahora llevaba unos cuantos trabajando en el hotel o ayudando a mi hermana en el restaurante, y a ratos a mi hermano en la tienda de deportes que tenía, entre unos y otros me pagaban alguna cosilla para ir tirando y no me tenía que ir del pueblo.

Noemí seguía viniendo los fines de semana, alguno se lo pasó estudiando sin parar porque tenía los exámenes de final de curso, cuando los acabó quedamos para pasar otra semana juntos.

Otra semana feliz que pasamos los dos con más tiempo libre, porque no estaba tan atado de horarios como haciendo de monitor, estábamos juntos casi todo el día. Una tarde que estábamos en casa…

YO: Ahora que ya has acabado las clases hasta el curso que viene, ¿qué vas hacer?

NOEMI: Pues tendré que buscar algún trabajo, para ganar algo de dinero antes de empezar las clases del próximo curso.

YO: Pero ese trabajo puede ser en cualquier lugar, ¿no?, ¿o tiene que ser cerca de tú pueblo?

Me miró a los ojos ilusionada…

NOEMI: ¿Me estás pidiendo que busque trabajo aquí y estemos juntos todo el verano?

YO: Conozco a toda la gente que podría darte algo de trabajo por aquí, si hablo con ellos seguro que alguna cosa encontramos para ti, ¿si te hace ilusión claro?

Saltó encima de mí rodeándome la cintura con sus piernas abrazándome, caminé con ella hasta la cama y me dejé caer con ella debajo…

NOEMI: ¿Me encontrarás un trabajo para que podamos estar juntos todo el verano?

YO: Si tú quieres sí.

NOEMI: Claro que quiero idiota, estar contigo es lo mejor que me ha pasado.

La besé, me besó, nos desnudamos uno al otro, empezamos con el misionero, pasamos a ella encima, después a cuatro patas, de pie apoyada en la pared, sentada encima de un mueblecito que había en la habitación a la altura adecuada, se acabó corriendo con el misionero de nuevo, haciéndome para finalizar una paja para que me corriera en su boca, acabamos encima de la cama boca arriba recuperándonos del esfuerzo con cara de tontos los dos.

Le encontré un trabajo en una empresa constructora de un amigo, trabajaba para la estación de esquí, en verano siempre estaba haciendo remodelaciones y mantenimientos siendo una buena temporada para ellos, estaba con su mujer ayudándola con el tema administrativo, le pagaban lo suficiente para que viviéramos y Noemí pudiera ahorrar para el curso siguiente, ella estaba feliz y me hacía feliz a mí.

Pasó un tiempo, en aquellos momentos ella ya conocía a toda mi familia, se movía por el pueblo como pez en el agua, saludaba a todo el mundo y ya era conocida.

Yo estaba una mañana en la tienda de mi hermano solo, entró una chica extranjera que estaba de vacaciones para comprarse ropa de esquí rebajada, se probó varias cosas que yo le acercaba al probador, en una de esas abrió la cortina y estaba en bragas mirándome provocativamente, sin pensar en nada dejé caer la ropa que llevaba en las manos, me arrodillé delante suyo metiéndole la boca encima del chichi por encima de las bragas, se sujetó a los lados del probador y cerró la cortina, le bajé las bragas de un tirón metiéndole la lengua en el coño, levantó una pierna para que pudiera llegar bien por todas partes lamiéndoselo de arriba abajo oyendo sus primeros gemidos, me levanté, la besé, la giré apoyando ella las dos manos contra la pared sacando el culo, me la saqué y se la metí follando lo más rápido que pude antes que entrara alguien en la tienda, se corrió bastante rápido y yo después sin perder mucho tiempo.

Se marchó y un poco más tarde entró una señora con su marido a comprar un anorak para él, se probó varios y se quedó con uno, la señora no paraba de mirarme con cara rara, incluso al pagarme con tarjeta me miraba con cierto asco, yo no lo entendía, al medio día llegó mi hermano, nos saludamos y me miró con mala hostia.

HERMANO: ¿Pero qué has hecho “desgraciao”?

YO: Nada, vender algo de ropa y un anorak.

HERMANO: Y el olor que te hace la boca a coño, se te ha enganchado comiéndote un cruasán gilipollas, como puedes ser tan irresponsable tío, haces que Noemí venga a trabajar aquí para poder estar con ella, y a la mínima oportunidad, ¿le estás poniendo los cuernos?, eres un cabrón y no te la mereces, ella vale mucho la pena y no se merece que la trates así.

YO: Tranquilo que yo la quiero mucho, para mí ella es lo primero, lo más importante.

HERMANO: No sé si no te enteras o no te quieres enterar, pero la vas a perder por tus gilipolladas, vete a casa y dúchate antes de verte con ella, tonto de los cojones.

Yo era el pequeño de mis hermanos, ellos siempre me habían dicho las cosas claras y a la cara, pero creo que también crecí un poco mimado por todos y siempre hice lo que me salió del bolo.

Los días fueron pasando muy bien con Noemí, en todo el verano me salieron un par más de oportunidades, con otras chicas que estaban de vacaciones que no desaproveché.

Llegamos a principios de septiembre más o menos, Noemí me dijo que no nos quedaba mucho tiempo, tendría que empezar las clases de su último curso en la universidad y estábamos un poco tristes.

Una mañana que estaba ayudando a mí hermana en el hotel salí a la puerta a saludar a un amigo, cuando él se fue se me acercó una chica guapísima para preguntarme algo de una calle, charlamos un rato de varias cosas, me acabó dando la dirección del apartamento que estaba alojada por si quería visitarla por la tarde, a esa hora Noemí estaba trabajando y pensé en aprovecharlo, me presenté, llamé a la puerta y me la abrió ella muy seria, acabó de abrirla y Noemí estaba dentro mirándome con una cara de decepción y rabia contenida llorando, se me cayó el mundo encima, me pasaron tantas cosas por la cabeza en un momento que me bloqueé, di media vuelta caminando como un zombi hasta el bar de Pepe, me senté en la barra a beber cervezas una detrás de otra, más las que él me invitaba escuchándome detrás de la barra mis penas.

Salí de allí tambaleándome sin poder caminar recto de la mierda que pillé, llegué a casa, había cosas tiradas por todos lados, ni rastro de Noemí, ni de su ropa, ni nada suyo, me dejé caer en el sofá llorando como un gilipollas, el gilipollas que había sido, al que todos avisaron y yo no supe escuchar y acabó pasando lo que tenía que pasar.

Al día siguiente intenté hablar con ella, enviarle mensajes, pero todo fue inútil, no me respondía y estaba claro que no quería saber nada más de mí, en un día conseguí tener a todas las personas que me importaban enfadadas conmigo, mi familia me miraba como si fuera un bicho raro sin sentimientos, mis padres no se metieron demasiado, pero mi hermana y mi hermano me pegaron unas broncas que me dejaron de vuelta y media, me insultaron con todos los adjetivos habidos y por haber y no me dieron un par de hostias de milagro.

5

Pasó una semana y salí del restaurante tarde ayudando a mi hermana, me fui caminando para casa y pasé por una calle estrecha poco iluminada, de un portal salieron tres tipos, los miré…

YO: Hostia, él medio melé.

Empujé a uno, le intenté dar un puñetazo al medio melé para salir corriendo de allí, noté un golpe terrible en el estomago que hizo que me doblara, dos golpe más muy fuertes en la cara y otro en la cabeza, caí al suelo haciendo un ovillo con mi cuerpo para aguantar los golpes que me caían por todos lados.

MEDIO MELÉ: Sabía que la acabarías cagando y haciéndole daño, los chulo putas como tú sois así de cabrones, te vas a acordar de esta hijo de puta.

Siguieron dándome golpes, hasta que puede oír un grito de alguien al final de la calle haciendo que ellos se fueran caminando rápido, no recuerdo nada más hasta despertarme en el hospital, no podía hablar, ni mover la boca, me dolía horrores todo el cuerpo, abrí un momento los ojos y vi a mi alrededor a mi familia al completo.

MI HERMANA: Se está despertando, llamar a médico.

Volví a cerrar los ojos como durmiendo pero enterándome de todo lo que decían.

MÉDICO: Esta bien que se despierte, es buena señal, pero está muy sedado para calmarle el dolor, abrirá y cerrara los ojos de vez en cuando, dormirá mucho que es lo mejor que puede hacer ahora para recuperarse.

Pude oír como mi madre lloraba, mi hermana los enviaba a todos para casa quedándose ella para hacerme compañía, yo abría los ojos de tanto en tanto mirándola, ella me cogía una mano preocupada cayéndole alguna lágrima que rápidamente se secaba de la cara.

HERMANA: Yo sabía que algún día tendrías un disgusto, que pasaría algo.

Cerré los ojos y me quedé dormido, al volver abrirlos vi a mi hermano hablando con mi cuñada, los abría y cerraba sin control del tiempo que pasaba grabándose imágenes en mi cerebro, mis padres, mis hermanos, todos juntos, separados, me cogían de la mano, me daban un beso en la frente, oía voces animándome, pasó Pepe a visitarme en algún momento porque recuerdo su voz, igual que la de varios amigos más, después de dormir mucho tiempo empecé a oír una conversación, era mi hermana que medio lloraba.

HERMANA: Le dieron una paliza terrible, le han roto dos costillas y la mandíbula, le han puesto diez puntos en la cabeza, tiene todo el cuerpo magullado lleno de moratones, lo tienen sedado para que no sufra de dolor, yo ya sé que es un cretino y un imbécil, pero tiene un corazón muy grande, el sería incapaz de hacerle daño a alguien y me cuesta entender como han podido hacerle algo así.

Escuché que alguien lloraba con ella, abrí un ojo y era Noemí, se me abrieron los dos de golpe mirándola, empezando a llorar yo también, y no de dolor, lloraba por algo que me salía de dentro y de la alegría de volver a verla, giró la cabeza para mirarme sorprendiéndose, se acercaron las dos y Noemí me cogió una mano que intenté apretar fuerte, me pasó la mano por los ojos secándome las lágrimas que no paraban de salirme, intentaba hablarle, pedirle perdón, decirle lo gilipollas que había sido, que la quería con locura y que no me dejara solo, le intentaba suplicar, pero no me salía una puta palabra de la boca sintiéndome tan frustrado que no podía parar de llorar.

Cuando me calmé un poco, me explicó que mi hermana la había llamado informándola de lo que había pasado, que le había dejado una habitación del hotel para los días que quisiera quedarse.

NOEMI: ¿Quieres que me quede?

Yo le respondía moviendo la cabeza afirmativamente volviendo a llorar.

NOEMI: ¿Esto te lo ha hecho Sergio?   

Pensé un momento y se lo negué.

NOEMI: Me han dicho que esta tarde te van a bajar la dosis de calmantes, que mañana estarás un poco más espabilado, me sabe muy mal verte así.

Yo no sabía cómo expresarle lo contento que estaba de que estuviera conmigo, solo le apretaba la mano, me quedé dormido otra vez.

Pasaba el tiempo, abrí un ojo y la vi a mi lado sentada en una silla, lo cerré de nuevo, lo volví abrir más tarde y ella estaba con mi mano entre la suya, durmiendo, apoyando la cabeza sobre la cama.

Me desperté al día siguiente sintiendo mucho dolor por todo el cuerpo, pero con la cabeza más despejada, estaba solo en la habitación, llegué a pensar si todo lo que recordaba había sido un sueño y no era real. Entró una enfermera saludándome, levantó la cama de la parte del tronco incorporándome un poco sintiendo más dolor por otros lados, en ese momento entró a la habitación mi hermana diciéndole a la enfermera que ya lo haría ella, cogió un vaso con una pajita y lo noté en los labios, absorbí y me entró una especie de zumo, oí unos pasos y vi a Noemí que entraba con una sonrisa, me la quedé mirando de arriba abajo, estaba guapísima, no podía dejar de mirarle sus ojos azules.

MI HERMANA (riendo): ¿Quieres que te lo dé ella?

Moví la cabeza confirmándolo con ilusión, mi hermana le pasó el vaso a Noemí y salió de la habitación.

HERMANA: Os dejo solos un rato para que tengáis algo de intimidad.

Noemí me miró.

NOEMI: ¿Quieres más?

Le dije que sí, metiéndome de nuevo la pajita en la boca bebiéndome todo lo que quedaba de zumo, lo dejó encima de la mesita y se sentó a mi lado, busqué su mano, me miró como no sabiendo que hacer, le miré a los ojos intentando pedirle con la mirada que me la cogiera, finalmente la cogió en medio de las dos suyas.

NOEMI: Cuando te recuperes ya hablaremos con tranquilidad.

Yo pensé, cuando me recupere no, quiero hablar ahora que te tengo delante sin perder más tiempo, saqué la mano de entre las suyas haciéndole el gesto de escribir.

NOEMI: ¿Quieres algo para escribir?

Se lo confirmé con la cabeza, buscó en su bolso y sacó una libretita y un bolígrafo, abrió la libreta por una hoja en blanco, la apoyó en la cama poniéndome el boli en la mano, yo empecé rápidamente a escribir.

“Perdóname por favor”

“soy un gilipollas, no volveré a hacerte algo así”

“te necesito a mi lado”

Me miró seria.

NOEMI: ¿Quién te lo ha hecho?

“No lo sé”

“por favor”

NOEMI: ¿Ha sido Sergio y te ha amenazado?

“No ha sido Sergio, no los conocía”

NOEMI (enfadada): ¿Por qué coño no me lo quieres decir hostia?

“POR QUE ME LO MERECÍA POR GILIPOLLAS”

Me miró a los ojos y empezó a llorar.

NOEMI: Sí que eres un gilipollas, muy gilipollas, el tío más gilipollas que he conocido y no sabes cómo te odio ahora.

“pero estas aquí conmigo”

“no sabes lo feliz que soy”

“no me odies por favor”

NOEMI: Pero tú sabes el daño que me has llegado hacer, me has roto el corazón Toni.

“por favor”

“yo te quiero muchísimo”

NOEMI: No, tú no quieres a nadie, solo te quieres a ti mismo.

Yo lloraba notando las lágrimas caer por mí cara.

“Eres la persona que más quiero en este mundo, sin ti no puedo vivir”

NOEMI: No digas tonterías, has vivido sin mí hasta ahora y lo seguirás haciendo, yo me tengo que ir, las clases ya han empezado y no me las puedo ir perdiendo.

“Quédate, por favor”

“Te necesito”

Ella negaba con la cabeza y lloraba, entre los dos parecíamos una fuente de lágrimas, yo estaba muy nervioso, empezó a sonar un pitido y entró una enfermera a ponerme un calmante.

ENFERMERA: Será mejor dejarlo descansar.

Noemí se levantó, yo le apretaba la mano para que no se marchara, el calmante hizo su efecto y me quedé dormido.

Empecé a oír una conversación no se cuanto tiempo después.

HERMANA: Estoy segura que él te ha querido como no ha querido a nadie, es que no se controla, todos le dijimos que parara, que te iba a perder, pero no lo entendía hasta que ha sido demasiado tarde, seguro que está arrepentido y te sigue queriendo, no sé si será capaz de cambiar.

NOEMI: Lo sé, no puedo estar con una persona así por mucho que le quiera, despídeme de él por favor, me hace demasiado daño estar aquí.

Intentaba levantarme, gritar, no podía moverme y me volví a dormir, cuando me desperté de nuevo mi hermana estaba conmigo, noté debajo de mi mano la libretita de Noemí y el bolígrafo, volviendo a llorar.

HERMANA: Lo siento Toni, no he podido impedir que se marchara, le has hecho demasiado daño, te lo dijimos todos y no hiciste caso.

Pasé los peores días de mi vida, primero en el hospital y después en casa, me fui recuperando poco a poco. Un día miré la libreta, volviendo a recordar la conversación con Noemí en el hospital llorando como un tonto, miré la primera hoja, me encontré con una dirección de la ciudad donde estaba la universidad que ella estudiaba, todavía faltaban unas semanas para comenzar la temporada, no dudé un momento en coger el coche aguantando el dolor que me producía todavía mover las piernas y las costillas.

Me presenté un día muy temprano en la puerta, esperando que fuera la dirección buena, a esperar si la veía salir, a las siete y media de la mañana salió del portal, me miró, yo estaba al otro lado de la calle, sin hacerme ni caso se puso a caminar, intenté seguirla, se distanciaba porque no podía seguir el ritmo de sus pasos, llegué a la universidad hecho polvo, me dolían las piernas y las costillas aunque llevaba una faja para sujetarlas, me metí en la cafetería a tomar un café con leche, me senté en una mesa apartada y pensé en ir a su facultad cuando acabara las clases, estaba dispuesto a dejarme ver por lo menos hasta que se dignara a hablar conmigo, recibí un mensaje:

“Vete a casa por favor”

Respuesta:

“No, por lo menos hasta que hables conmigo, estoy en la cafetería”

No me contestó nada más y la fui a esperar a la salida de las clases, me quedé delante de la puerta a unos diez metros, salió hablando con unas amigas, me miró, me giró la cara y se fueron, caminé detrás de ellas pero no podía seguirlas. Paré a comer alguna cosa, un puré porque todavía no podía masticar alimentos duros, volví al coche para sentarme y esperarla en la puerta de su casa.

Cuando vi que llegaba salí rápido y me quedé de pie al otro lado de la calle, entró al portal sin mirarme, me sentía la mierda más grande del mundo tirada en medio de la calle, dormí en el coche, al día siguiente misma operación, misma caminata, otra vez hecho polvo, espera en la cafetería que aproveché para lavarme la cara, pasaban las horas, más triste y deprimido no podía estar, pasó un tipo por mi lado y se sentó delante de mí, levanté la cabeza y era el medio melé.

YO: Vienes a rematar el trabajo, ¿te ha enviado ella?

MEDIO MELÉ: Me llamo Sergio, y no vengo a pegarte.

YO: Pues será la primera vez que te vea sin recibir una hostia, estamos progresando.

SERGIO: No, no me envía Noemí, a mí tampoco me habla desde que te pegué la primera vez, yo, siento haberte dejado así, se nos fue de las manos, solo quería darte alguna hostia bien dada y nada más, mi compañero llevó un bate de beisbol, le dije que no hacía falta pero no me hizo caso y lo utilizó el cabrón.

YO: Pues casi me matáis cabrones, aunque tal cómo me siento me hubierais hecho un favor, no quiere hablar conmigo, me hago ver todo lo que puedo pero me ignora totalmente.

SERGIO: También quiero agradecerte que no me denunciaras ni le dijeras nada a nadie, Noemí está convencida de que fui yo y que te amenacé para que no hablaras, te has ganado mí respeto por tú valentía.

Me miró la cara que todavía no había recobrado su color natural, la tenía un poco amoratada, y a los aparatos que llevaba puesto en los dientes, se levantó arrepintiéndose de lo que habían hecho y se fue.

A la hora y media más o menos me estaba tomando un zumo y apareció por la puerta Noemí sola, me miró de lejos dudando si acercarse, me levanté tambaleándome un poco, al estar tanto tiempo sentado cuando me levantaba notaba más el dolor de las piernas, bajó la cabeza y se acercó sentándose delante, me miró muy seria.

NOEMI: Sergio me ha visto y me ha insistido mucho que hablara contigo, ¿Qué coño quieres Toni?

YO: Hablar contigo, pedirte perdón, decirte lo que te quiero, que no puedo pensar que no te voy a ver más porque me vengo abajo.

NOEMI: Ya te lo dije todo en el hospital, sigo pensando lo mismo.

YO: No me puedes hacer esto Noemí, por favor.

NOEMI (enfadada): ¿Pero que te has pensado?, yo no puedo hacerte esto, pero tú sí que puedes ponerme los cuernos cuando te da la gana, eres un puto egoísta que solo piensas en ti joder, yo no puedo estar enamorada de una persona cómo tú, vete a casa, recupérate y sigue con tú vida, en cuatro días te habrás olvidado de mí y serás la mar de feliz tirándote todo lo que se te ponga por delante.

YO: Yo no quiero tirarme lo que se me ponga por delante, quiero cambiar y te necesito a ti, te lo suplico Noemí, quiero cambiar y solo tú me puedes ayudar, por favor ayúdame.

NOEMI: No puedo ayudarte Toni, yo solo podría estar contigo los fines de semana, no sabría lo que haces entre semana, no puedo confiar en ti, seguirías igual que hasta ahora.  

YO: Te diré la verdad, te lo juro, no te volveré a mentir nunca más, si lo hago yo mismo te diré que no vuelvas más.

NOEMI: Lo siento, no puedo hacerlo.

La vi tan segura de su decisión que intenté por lo menos que no se alejara del todo.

YO: ¿Vendrás por lo menos a visitarme y saludar a toda la gente que te conoce en el pueblo?, te dejaré la cama y yo dormiré en el sofá, como amigos, sigamos como amigos por lo menos, por favor.

NOEMI: De momento ni amiga tuya puedo ser, me has hecho demasiado daño.

YO: ¿Puedo enviarte algunos mensajes por lo menos?, quiero seguir sabiendo de ti.

Empecé a llorar del dolor que sentía en el alma, se levantó también con los ojos llorosos.

NOEMI: Haz lo que quieras, te los intentaré contestar.

Se giró y se fue, la seguí con la vista hasta que desapareció.

A los dos días de estar en casa le envié un mensaje:

“Me gustaría que vinieras el fin de semana”

Dos días más tarde me contestó:

“Es demasiado pronto, no voy a ir”

Tres semanas seguidas le estuve enviando el mensaje, el último me lo contestó así:

“No me envíes más mensajes, si quiero venir ya te lo enviaré yo”

Empezó la temporada, yo ya estaba totalmente recuperado y no tenía ninguna noticia de Noemí, pasaron dos meses, el único mensaje que me contestó fue uno que le envié para felicitarle el año nuevo, había desaprovechado varias ocasiones que me salieron de follar, solo podía pensar en ella, pero cada día me costaba más mantenerme a base de pajas en casa.

Poco tiempo después una de las clases fue con dos hermanas gemelas muy simpáticas, me estuvieron tirando los trastos durante las dos horas, al final me preguntaron por algún sitio donde tomar algo escuchando música, lógicamente le aconsejé el bar del Pepe, cuando llegué por la tarde a tomarme la cervecita Pepe me dijo que habían preguntado por mí, señalándome una mesa que estaban sentadas las dos hermanas muy sonrientes, me acerqué y las saludé con dos besos.

A la hora estábamos entrando en mi casa los tres, ellas me empezaron a desnudar mientras yo besaba a una y después a la otra, cambiaba de boca y de lengua continuamente, una de ellas me quitó los pantalones arrodillándose, me quitó los calzoncillos y se metió la polla en la boca chupándomela con fuerza, a la vez que yo seguía morreando a la otra metiéndole mano por todos sitios desnudándola, cambiaron de posición desnudando a la otra, las llevé a la cama estirándolas, metí la cabeza en medio de las piernas de una lamiéndole el chichi mientras con la mano hacía una paja a la otra, empezaron a gemir, me estiré encima y se la metí, me vinieron a la cabeza imágenes de las veces que habíamos follado con Noemí en aquella cama y me corrí al instante.

Nos quedamos los tres parados, se levantaron con mala cara, se vistieron y se fueron, yo me quedé estirado en la cama pensando como coño me había pasado aquello, me corrí como un gilipollas antes de hacer nada, me quedé dormido hasta el día siguiente. Cuando me subí al coche de Carlos le expliqué lo que me había pasado.

CARLOS: Me parece que no te has recuperado del todo y tienes en la cabeza a Noemí, supongo que con el tiempo todo volverá a su cauce.

En toda la puta temporada solo pude follar medio bien con una alemana que conocí en el bar que me llevó a su hotel, entramos a su habitación besándonos, me desnudó con excitación, luego se desnudó ella mientras seguía besándome, se metió mi polla en la boca chupándola muy despacio y consiguió que tuviera una erección importante, le comí el coño como me enseñó Noemí haciendo que se corriera, se sentó encima de mí cabalgándome como una loca volviéndose a correr gritando muy exageradamente, y por fin me corrí yo follando a cuatro patas.

Cuando me marché se me saltaban las lágrimas, pensando que se lo había comido como me enseño Noemí y me entristecía, casi todo lo que hacía me recordaba a ella.

Acabó aquella asquerosa temporada, pensé en marcharme a Sudamérica a hacer la temporada de allí de junio a octubre, llamé algunos amigos para que me aconsejaran en que estación podía encontrar trabajo.

Un día cenando con mi hermana en su restaurante le expliqué la idea que tenía de marcharme unos meses fuera, le dije que cada día me costaba más vivir en el pueblo, me recordaba a Noemí todo lo que veía, me pidió que tuviera un poco de paciencia, pero yo estaba decidido a hacerlo y le dije que la siguiente semana me comprometería con una estación.

6

Mi hermana me llamó el viernes por la mañana para convocarme a una cena familiar aquella noche, llegué a la hora convenida, había muy poca gente en el restaurante.

MI HERMANA: Están todos en el reservado, ve con ellos que ahora voy yo.

Entré a la salita y me encontré con Noemí sentada en una mesa, se levantó rápidamente y me miró, me quedé tan parado que no sabía qué hacer, me fui acercando pasito a pasito y ella lo hacía en mi dirección, nos quedamos uno delante del otro a un palmo de distancia mirándonos a los ojos, finalmente nos abrazamos, estrechándonos poco a poco cada vez más, respiré profundo para oler su pelo, su piel, sentía su cuerpo entre mis brazos y volvía a sentirme vivo, nos separamos después de mucho tiempo con los ojos húmedos, nos sentamos, yo no podía dejar de mirarle su bonita cara sujetándole una mano en medio de las dos mías.

YO: ¿Cómo es que has venido Noemí?

NOEMI: ¿No te alegras de verme?

YO: Estoy loco de contento de verte cariño, me he pasado toda la temporada soñando con un momento como este.

NOEMI: ¿Todavía me llamas “cariño”?

YO: Ya te dije lo que sentía por ti, y lo sigo sintiendo.

NOEMI: He estado hablando por teléfono con tu hermana durante todo este tiempo interesándome por ti, le pedí que no te dijera nada, estoy informada de lo mal que lo has pasado, me llamó diciéndome que te querías ir y me sentí obligada a tomar una decisión.

YO: Hostia, me estas dejando de piedra, ¿me estás diciendo que mi hermana te ha estado informando sobre mí durante toda la temporada y la muy cabrona no me ha dicho nada?

NOEMI: No te enfades con ella, se lo pedí yo, si te hubiera dicho algo no habría tenido más noticias mías.

YO: ¿Y qué me decías de una decisión tuya?

NOEMI: Pensé que si dejaba que te fueras te perdería para siempre.

YO: No entiendo nada, yo pensaba que ya te había perdido hacía meses.

NOEMI: Me hiciste mucho daño Toni, necesitaba coger distancia para poder pensar, saber si podía olvidarte, si tú me olvidarías, no sé, verlo todo desde la distancia.

YO: ¿Y qué es lo que has visto?

NOEMI: Qué ni tú me has olvidado, ni yo he podido olvidarte a ti.

Me salió una sonrisa enorme mirándole a los ojos.

YO: ¿Y entonces?

NOEMI (riendo): Entonces, yo ya he acabado la carrera y estoy buscando trabajo en una ciudad que no está lejos de aquí, tú hermana me ha asegurado trabajo mientras no encuentre de lo mío, si quieres dejaré que intentes volver a conquistarme otra vez.

YO: Hostia puta Noemí me va a explotar la cabeza, no entiendo nada, ¿pero yo no te había conquistado ya?

NOEMI (mala cara): Y me perdiste gilipollas, ¿o no te acuerdas ya?, no te mereces ni que este aquí hablando contigo, debería salir y no acordarme nunca más de ti.

YO: Vale, vale, no te enfades por favor, ¿dime que es lo que quieres hacer?

NOEMI:  Si tú quieres me trasladaré a vivir aquí.

YO: Claro que lo quiero, ya te he dicho que sigo enamorado de ti como el primer día.

NOEMI: Pero hay unas condiciones que tendrás que aceptar, nos vamos a ver cada día, te voy a controlar como no te puedes imaginar y si todo va bien con el tiempo ya veremos donde llegamos.

YO: Perfecto, preparé mi casa para hacerte sitio, no te vas a arrepentir, te lo juro.

NOEMI: No puedo vivir en tu casa, no me vas a coger de la mano, no me vas a abrazar, no me vas a besar y por supuesto no me vas a follar.

Sacó su mano de en medio de las mías mirándome, pensé un momento.

YO: Vale, acepto todas tus condiciones, la única que quiero discutir es la de la vivienda, si quieres controlarme será mejor que estés en casa, ¿no?, te prometo que me portaré bien y haré todo lo que quieras, te puedes quedar en mi habitación para tener más intimidad, yo dormiré en el sofá cama, por favor acéptame mi única condición.

Me miraba a los ojos y pensaba.

NOEMI: Vale acepto.

Avisé a mi hermana y cenamos hablando de cosas no muy transcendentes, cuando acabamos.

YO: ¿Te vienes a casa?

NOEMI: Me parece que ya estás corriendo mucho tú.

YO: Por favor, no me hagas volver a casa solo otra vez.

Noemí cogió su bolsa de la habitación del hotel y se vino conmigo, mi hermana nos despidió con una sonrisa enorme, llegamos a mí casa, entró a la habitación y se cambió poniéndose cómoda, un pijama finito que se le marcaban las bragas, después entre yo a cambiarme, nos sentamos en el sofá separados unos dos palmos sin tocarnos mirando la tele.

YO: ¿Quieres tomar algo?, me voy a hacer un ron con cola.

NOEMI: ¿Te piensas que si me emborrachas voy a caer en tus brazos?

YO: Como quieras, yo me voy a preparar uno.

Me senté de nuevo dejando el cubata encima de la mesita en medio de los dos, hablábamos y ella cogió el vaso dándole un trago mirándome riendo, seguimos hablando y cuando fue a cogerlo de nuevo para beber le acaricié el pelo.

NOEMI: Ves porque no quería venir contigo, sabía que a la mínima empezarías a tocarme.

YO: Noemí cariño, te juro que no haré nada que tú no quieras que haga, pero por favor, déjame tocarte el pelo o un rato la mano de vez en cuando, necesito tener contacto contigo después de tanto tiempo.

Se lo dije cayéndome unas lágrimas por las mejillas.

NOEMI: No llores por favor.

Me pasó la mano por la cara limpiándome las lágrimas, aproveché para atraparla entre mi cara y mi hombro apretándola, ella también empezó a llorar, se levantó, me dio las buenas noches y se encerró en la habitación. Dejé el vaso en la cocina, aparté la mesita y estiré el sofá para convertirlo en cama, apagué la luz y me puse dentro, no dormí en toda la noche pensando en la nueva situación.

Al día siguiente Noemí salió vestida en vaqueros y se metió en la cocina, me presenté a su lado.

YO: Buenos días cariño.

Me miró abriendo los ojos.

YO. Vale, buenos días a secas.

NOEMI: Eso está mejor, buenos días.

Preparamos el desayuno y nos sentamos en la mesa.

YO: ¿Qué vamos a hacer hoy?

NOEMI: Vamos a pasear toda la mañana, comeremos y después ya veremos.

Me duché y me vestí, salimos a la calle uno al lado del otro, manteniendo una distancia prudencial y caminamos por el pueblo, pasamos por delante del restaurante de mi hermana que nos saludó con la mano y una sonrisa, por el bar de Pepe que nos hizo un gesto con el pulgar de aprobación, de la tienda de mi hermano que salió a darnos los buenos días, nos salimos del pueblo, seguimos caminando hasta arriba de una montañita que había un banco para sentarse y mirar las vistas, nos sentamos y le puse una mano encima de la suya, hizo el gesto de apartarla.

YO: Por favor Noemí, deja que tenga una pequeña dosis diaria de cogerte una mano, por favor.

Me miró a los ojos y me cogió la mano con la suya, seguimos mirando la vista acariciándola sintiendo su piel.

YO: No te llegas ni imaginar cuanto llego a quererte.

NOEMI: Lo sé, por eso estoy aquí contigo.

Estuvimos un buen rato, Noemí se soltó de mi mano y volvimos al pueblo, me llevó para hablar con mi hermana, nos reunió en el despacho del hotel, nos dijo que nos dejaba una semana para que estuviéramos juntos, que a partir de la siguiente nos contrataba a los dos la temporada de verano entre el hotel y el restaurante, cuando caminábamos para casa le pregunte a Noemí.

YO: ¿Esto ya lo teníais hablado mi hermana y tú?

NOEMI: Por supuesto, ella estaba muy interesada en que volviera contigo y entre las dos pensamos la mejor manera de hacerlo, necesitaba unas condiciones óptimas para volver a intentarlo, gracias a ella lo haremos.

YO: Gracias a ella, ¿volveremos?

NOEMI: No lo sé, gracias a ella tendrás tu oportunidad, de ti depende Toni.

Ya en casa nos cambiamos con una ropa más cómoda, se puso unas mallas y una camiseta que le marcaban una figura preciosa y sexi, cada vez que le miraba el culo me ponía enfermo de no poder tocárselo, por la tarde nos quedamos escuchando música sentados en el sofá.

YO: Tendrás que traerte más cosas supongo, con la bolsita que te has traído no creo que lleves toda la ropa que te hará falta.

NOEMI: Sí, tengo que ir a casa a recoger algunas cosas más para poder pasar el verano, pero no sé qué día lo haré, tengo que quedar con tu hermana para que se haga cargo de ti y no te pierda de vista.

YO: ¿De verdad, no te fías de mí?, podría quedarme en casa sin salir si me lo pides.

Me miró a los ojos haciendo una mueca.

NOEMI: No me fio una mierda de ti, o te quedas con tu hermana y siempre a su vista o me voy y no vuelvo, ¿tú decides?

YO: ¿Y si tengo una  mejor idea?, podría pedirle el coche prestado a mi hermana, es más grande que el mío y acompañarte el lunes a buscar tus cosas, así no necesitarás dejarme con nadie que me cuide como a un crio, me seguirás cuidando tú que me gusta más.

NOEMI: Hombre Toni, una idea buena, vamos a tener que celebrarlo y todo.

YO: ¿Te puedo pedir que quiero para celebrarlo?

NOEMI: ¿Ya estás aprovechando la mínima para pedir algo?, seguramente te diré que no, pero tú dilo.

YO: Puedo apoyar mi cabeza en tu regazo por favor.

Me miró un poco sorprendida por mi petición, se colocó bien en el sofá, me cogió con cariño la cabeza y se la colocó encima de sus piernas, me estiré de lado encogiendo las piernas y apoyé una mano por encima de sus rodillas delante de mi cara.

YO: Soy tan feliz cuando estoy contigo cariño.

No dijo nada, puso su mano en mi cabeza acariciándome el pelo, estuvimos horas.

NOEMI: Tendríamos que pensar en cenar, ¿no te parece?

YO: No, me tendré que salir de aquí y no quiero.

Ella reía, fue la primera vez que la oí reír conmigo desde el reencuentro, le pasé mi teléfono.

YO: Pide una pizza cariño, así podré estar un ratito más.

Aproveché sin moverme hasta que llamó a la puerta el repartidor, cenamos mirando la tele, cuando acabamos comenzaba una película y volvimos al sofá.

YO: Puedo volver a ponerme como estaba Noemí.

NOEMI: No, quiero ponerme más cómoda, pero si quieres nos cogemos de la mano.

Se la cogí en medio de las mías y se la besé, hizo un gesto con la cabeza moviéndola de lado a lado sonriendo, miramos la película y nos fuimos a dormir.

Esa noche dormí muy placenteramente pero tuve un sueño. Entrabamos en casa Noemí y yo, nos abrazábamos, nos besábamos apasionadamente, yo le quitaba la chaqueta y la camisa, ella me lo quitaba a mí, nos quitábamos el resto de la ropa y nos quedábamos de pie, ella en sujetador y bragas muy sexis y yo en pelotas, nos estirábamos en el sofá sin dejar de besarnos acariciándonos todo el cuerpo, le pasaba la mano por encima de las tetas y ella empezaba a gemir, le soltaba el sujetador, le lamía los pezones dejándoselos muy duros metiéndomelo en la boca chupándoselos suavemente, ella gemía más fuerte, bajaba la cabeza hasta sus bragas besándole el chichi por encima, mientras con la mano se lo tocaba de arriba abajo, se las bajaba y quitaba muy lentamente, estirándome encima penetrándola, dando ella un buen grito, follábamos un rato así, después nos girábamos poniéndome yo debajo, ella antes de metérsela me la cogía y la chupaba un rato lentamente, metiéndosela y sacándosela toda unas cuantas veces, me ponía excitadísimo, luego me cabalgaba un buen rato corriéndose gritando mucho, se giraba apoyando los brazos en el respaldo del sofá sacando el culo, yo se la metía de pie follando como locos gritando los dos, corriéndonos a la vez como animales.

Me desperté, vi a Noemí sentada en la mesa con un café con leche mirándome riendo.

NOEMI: ¿Qué te ha pasado Toni?

YO: ¿Por qué lo dices?

NOEMI (con cachondeo): ¿No sé?, te movías mucho antes de despertarte.

No tenía ni pajolera idea de lo que le había parecido tan gracioso, noté algo por las piernas, levanté la ropa de cama y tenía todos los pantalones manchados de una corrida espectacular, creo que me puse rojo de vergüenza.

NOEMI (seguía con él cachondeo): ¿Me lo vas a explicar?

Yo había escondido la cara en medio de mis manos, una de ellas la tenía manchada de semen, me senté en la cama y le expliqué con pelos y señales todo el sueño.

NOEMI: ¿Seguro que era yo la del sueño?

YO: Te lo juro por mi familia.

Sonrió mirándome con cariño, me levanté recogiendo las sabanas para llevarlas a lavar.

NOEMI: Estaba tomando el café mirándote y te has hecho una paja espectacular dormido, he alucinado.

Me giré para mirarla con las sabanas en la mano.

NOEMI (riendo): Y creo que todavía no te has calmado del todo.

Me miró el paquete, bajé la vista y estaba empalmado otra vez de mala manera, al explicárselo me volví a excitar.

NOEMI: Yo de ti me daba una ducha y me solucionaba el pequeño problema que tienes.

Se descojonaba de risa mientras yo pasaba por delante suyo para entrar al cuarto de baño, tiré la ropa en el cubo de la ropa sucia, el pijama y me quedé en pelotas, puse la ducha en marcha, me fijé que en el suelo se había dejado unas bragas sucias, no dudé un momento en cogerlas y ponérmelas en la nariz oliendo a su coño, se me puso la polla a punto de estallar, me hice otra paja bestial acabando gritando, me duché, salí con una toalla liada en la cintura y le llevé las bragas a Noemí.

YO: Toma, creo que esto es tuyo, me acabo de hacer otra paja oliéndolas de puta madre.

Me las quitó de las manos de un tirón.

NOEMI: Que guarro llegas a ser tío.

Me giré y entré a la habitación a vestirme, preparamos algo para desayunar y nos colocamos en la mesa uno delante del otro.

YO: Ya que sexo está claro que no me vas a dar, ¿me dejarás tus bragas para que me haga pajas?, de alguna manera me tengo que desahogar, ¿no?

Me miraba sabiendo que yo estaba intentando ponerla nerviosa.

YO: Y supongo que tú también tendrás que hacerlo de alguna manera, si te puedo ayudar solo tienes que pedírmelo.

Pensaba que le estaba tocando los cojones cuando…

NOEMI: Si yo tengo alguna necesidad, saldré de casa y me follaré al primer tío que me guste, que en este pueblo siempre hay algún “guiri” rubito con ojos claros suelto.

Me dejó con una cara de gilipollas tremenda, le quise hablar y me temblaba la voz.

YO: No, no, no serás, serás capaz de de hacerlo ¿no?

NOEMI (enfadada): ¿Qué pasa, que tú puedes hacerlo cuando te sale de los cojones y yo no, yo tengo qué llevar unos cuernos qué no puedo pasar por las puertas y encima te tengo qué respetar?

Hostia puta como me dolió aquello, me arrodillé delante suyo juntando las manos.

YO. Por favor Noemí, no me hagas eso, por favor te lo pido.

NOEMI (muy sería): ¿A que duele con solo pensarlo?, pues imagínate que te lo hiciera cada dos por tres como me lo has hecho tú a mí, te lo voy a hacer para que sepas lo que es.

Empecé a llora como un crio suplicándole.

YO: Por favor Noemí, por favor, sé que he sido un imbécil contigo, estoy intentando hacer las cosas bien, por favor no me hagas más daño, me estoy portando bien estos días y he aceptado todas tus condiciones.

Empezó a llorar cogiéndome la cabeza, abrazándola sobre su pecho, antes de que yo pudiera pasar mis brazos por su espalda, me la volvió a separar dándome un golpe con la mano plana en medio de la cabeza levantándose.

Noemí (medio llorando medio riendo): Eres un idiota.

Se metió en la habitación, escuché como caía el agua de la ducha quedándome con unas ganas tremendas de entrar y abrazarla, seguí desayunando y oí como se corría en la ducha, creo que un poco exageradamente para que pudiera enterarme yo. Salió vestida.

NOEMI: Vístete que nos vamos.

Me fui a cambiar sin preguntar nada, salimos de casa y caminábamos por la calle, me tuve que aguantar para no hacerle ningún comentario sobre la paja que se había hecho.

YO: ¿Dónde vamos hoy?

NOEMI: Ayer me dijiste que tenias que pedirle el coche a tú hermana, pues vas a pedírselo ahora.

YO: ¿Me tienes que hablar siempre como si me estuvieras riñendo?

Se paró y me miró a la cara.

NOEMI (seria): Lo hago porque no puedo decírtelo de otra manera.

Se giró y siguió caminando, corrí un poco y me puse a su lado.

YO: Pues no lo entiendo cariño.

NOEMI (seria): Y no me digas más cariño joder.

Apretó el paso como si estuviera cabreada con el mundo. Pedí el coche sin ningún problema por parte de mi hermana dándome las llaves, miró a Noemí y supongo que con la cara que le vio.

MI HERMANA: Noemí, va todo bien, o este zoquete no se comporta como debería hacerlo.

NOEMI: Todo va bien, demasiado bien.

Salimos del local y seguimos caminando por la calle, bueno, caminaba ella, yo la seguía por donde le daba la gana de ir.

YO: ¿Qué has querido decirle a mi hermana con lo de que todo iba demasiado bien?

NOEMI: Cállate.

Seguí caminando a su lado con las manos en los bolsillos sin decir nada más, pensé que no se había levantado con buen pie y mejor dejarla tranquila, volvimos a subir a la montañita de las vistas y nos sentamos en el banco, estaba a punto de decirle algo y ella me puso la mano delante para que se la cogiera, lo hice con las dos mías acariciándosela muy despacio sin parar, Noemí relajó la cara sin mirarme ni decirme nada, estuvimos un buen rato en aquella posición sin hablar, cuando se cansó se levantó y se puso a caminar de vuelta, yo no le solté la mano y recorrimos unos cuantos metros cogidos, al entrar al camino ella muy suavemente se soltó apretando un poco más el paso.

Fuimos a visitar a mi hermano en la tienda que nos abrazó a los dos, se miró algo de ropa, como era verano toda la de invierno estaba de rebajas, se quedó unos pantalones gruesos para cuando hiciera mucho frio y un anorak, mi hermano solo le cobró los pantalones y a casi la mitad de precio del que marcaba rebajado, por mucho que Noemí insistió en pagarle el precio que marcaba en las dos piezas.

YO: Hermanito, ¿por qué toda la familia la trata a ella mejor que a mí?

MI HERMANO: Cállate burro, es la única que puede hacer que cambies y te conviertas en una mejor persona, tendrá nuestro apoyo hasta que no te aguante más y se largue, que será lo más probable, toma, coge las bolsas y haz alguna cosa de provecho.

Qué manía tenían todos de hacerme callar ese día, Noemí sonreía y se despidió de él con dos besos dándole las gracias, volvimos a casa llevándole las bolsas con su ropa sin decir nada por el camino, entramos en casa y se metió en el baño aprovechando para cambiarme con la ropa de estar por casa, cuando salió le di las bolsas.

YO: ¿Por qué no te lo pruebas?, me gustaría ver cómo te queda cariño.

Me las cogió con mala leche de las manos.

NOEMI (enfadada): Te he dicho que no me llames cariño coño.

Desapareció en la habitación y yo me senté en el sofá, salió con las dos piezas puestas y le quedaban muy bien.

YO: Estas preciosa “cariño”, te queda muy bien.

Se le puso cara de mala leche y se metió de golpe otra vez a la habitación, salió con las mallas y la camiseta muy enfadada lanzándome una mirada terrible, se me acabó la paciencia y me harté de aquella situación, me levanté y caminé hacía ella.

YO (enfadado): ¿Pero se puede saber qué coño te pasa hoy conmigo?

NOEMI (muy cabreada): Te he dicho que te calles la puta boca.

YO (enfadado): ¿Por qué?, ¿No te gusta que te diga “cariño”?, ¿que este enamorado de ti?

NOEMI (más cabreada todavía): Que no me hables y menos que te acerques.

Estaba a punto de llegar y alargué una mano para acariciarle la cara.

YO (cariñoso): ¿Qué te pasa mi amor?

NOEMI (con ojos de odio): Que no te quiero ni oír.

Me pegó una hostia con la mano derecha de cojones, no dije nada, me acabé de acercar vigilándole la mano por si volvía a intentarlo, entonces me soltó otra con la izquierda haciendo  un ruido tremendo, empezó a llorar acariciándome la cara con la última mano que me había pegado, como intentando borrar el hostión que me acababa de pegar, le puse la mía cogiéndola por la nuca, acariciándole con el dedo pulgar la carita para que llorara en mi pecho, se levantó poniéndose de puntillas, me buscó los labios enganchándose a ellos con una fuerza y una pasión que no me esperaba, abrí la boca y su lengua entró a buscar la mía enganchando su cuerpo al mío, pasando sus brazos alrededor de mi cuello, yo los míos por su cinturilla, volviendo a recordar lo que era besar a aquella mujer tan maravillosa que me tenía loco perdido, estuvimos un buen rato, se separó dejando de llorar bajando sus brazos y apartando los míos.

NOEMI (con una sonrisa): Ya está bien por hoy.

YO: Como tú quieras cariño.

Bajó la mirada con una sonrisa y se metió en el baño a lavarse la cara, cuando salió yo estaba sentado en el sofá escuchando música tranquila, me miró, yo le hice un gesto para que se sentara conmigo, movió la cabeza negándolo sin demasiada fuerza, le volví hacer el gesto sin decir nada, se acercó despacio y se sentó, le cogí la cabeza con delicadeza, se la puse encima de mis piernas acariciándole el pelo, se estiró de lado poniéndose cómoda echa una bolita con su cuerpo, estuvimos un buen rato sin hablar.

YO: ¿Me explicarás que está pasando hoy?

NOEMI (voz tranquila): No voy a poder hacerlo, no puedo tratarte así siempre, tengo una mezcla de odio y amor por ti que me saca de mis casillas, creo que lo mejor será que me marche y no te vea nunca más.

Me levanté arrodillándome delante de ella en la alfombra.

YO: Nooo, por favor, me portaré bien, haré todo lo que tú quieras, pégame cada día si quieres, me lo merezco, pero por favor quédate conmigo, déjame demostrarte que te quiero con locura, que todavía tenemos una oportunidad para ser felices.

Se sentó abriendo un poco las piernas, yo me metí en medio cogiéndole una mano pegándome yo mismo en la cara, empezó de nuevo a llorar cogiéndome con las dos manos la cara, me miró a los ojos y me volvió a besar, se separó y levantó la mano como para darme otra hostia bien dada, cerré los ojos y esperé el golpe que no llegó, abrí los ojos y estaba mirándome sonriendo.

NOEMI: ¿De verdad me dejarías pegarte cuando yo quiera?

YO: Te compraré un látigo si quieres, pero por favor no me dejes solo otra vez.

Levantó de nuevo la mano, yo esperaba que no me pegara pero esta vez si la descargó sobre mi cara no muy fuerte, levantó la otra y volvió a pegarme despacito, me dio otro golpe en la cabeza y por fin otro en el hombro.

NOEMI: Es que me dan ganas de darte una paliza, de insultarte, de maltratarte y hacerte sufrir, y por otro lado te comería a besos, ¿Qué hago Toni?

YO: Haz lo que quieras, todo me parece bien si estoy contigo.

Nos besamos otra vez durante mucho tiempo.

NOEMI: No sé si podré vivir así mucho tiempo, pero lo voy a intentar.

Le miré los ojos fijamente agradeciéndoselo y recosté mi cabeza encima de sus rodillas, me puso las manos encima del pelo y apoyó la espalda sobre el respaldo dando un suspiro.

7

Al día siguiente temprano salíamos del pueblo para ir a buscar las cosas de Noemí para vivir en mi casa, recogimos todo lo que ella quiso cargando el coche, de vuelta paramos a comer por el camino y llegamos a casa por la tarde. Hicimos hueco en mi habitación para que ella pudiera guardar su ropa. Estuvimos todo el día riendo y hablando animadamente sin acordarnos de nuestros “problemas”, cuando acabamos estábamos cansados y ya era bastante tarde, me fui a duchar primero y esperé a Noemí en el sofá, llegó, me miró y se sentó a mi lado apoyando su cabeza en mi hombro.

NOEMI: ¿Lo hemos pasado bien hoy verdad?

YO: Sí, ha sido un poco cansado pero ha estado muy bien.

Le pasé el brazo por encima de sus hombros, cayendo su cabeza encima de mi pecho y nos quedamos dormidos.

Tuve otro sueño erótico con ella: “Estábamos en la misma posición que nos acabábamos de quedar dormidos, ella me bajaba el pantalón de chándal metiéndose mi polla en la boca, chupándola profundamente poniéndomela tiesa como un mástil, me hacía una paja lenta, yo le quitaba las mallas y las bragas, se subía encima de mí metiéndosela despacio, empezando a subir y bajar, adelante y atrás, follándome con mucha dulzura, mientras yo me ponía sus bragas en la nariz, dejando que el olor de su chichi me entrara en el cerebro, supongo que por la paja que me hice el día anterior oliendo sus bragas recordaba perfectamente aquel olor, ella me abrazaba más fuerte corriéndose gritando con su voz tan sensual”.

Me desperté tocándome por encima del pantalón, totalmente empalmado y Noemí mirándome sonriendo, me tapé el bulto con un cojín.

NOEMI: ¿Otro sueño erótico Toni?

YO: Estabas aquí mismo encima de mí follándome y te corrías abrazándome muy fuerte.

Me miraba a los ojos y la cara moviendo los ojos de un lado al otro, me bajé el chándal cogiéndome la polla empezando una paja lenta, bajó la mirada y volvió a mirarme la cara sin parar de mover los labios mordiéndoselos.

YO: ¿Me puedes dar tus bragas por favor?, ayer me gustó tanto que me gustaría repetir hoy.

Se quedó pensando un ratito, se levantó sin decir nada, se apartó a un lado para que no pudiera verla directamente, giré la cabeza para mirarla, se estiró la camiseta para que le llegara hasta los muslos, metió las manos por dentro y se quitó las mallas dejándolas encima de la mesa, se volvió a meter las manos y se bajó las bragas, se estiró la camiseta para que no se le viera nada, dio un par de pasos hacia mí con las bragas en la mano, se paró dudando si seguir o no, yo miraba su cuerpo de arriba abajo poniéndome cada vez más cachondo, le hice una cara de pena pidiéndole que no se parara, acabó sentándose, le puse la mano delante, se la miró, me miró a los ojos y puso su mano encima soltando las bragas, me las llevé a la nariz dando una buena inspiración dejando ir un gemido de placer, me miraba excitada sin dejar de mover sus bonitos ojos azules, me saqué las bragas de la nariz y me rodeé la polla con ellas, siguiendo con mi paja sintiendo su tela en la piel.

Intenté acercar los labios a los suyos, me los paró apoyando un dedo en los míos, estaba sentada en el sofá de lado para no perderse detalle de lo que yo hacía, le cogí su mano y la intenté acercar a la polla, paró las dos manos de golpe mirándome otra vez a los ojos, acerqué un poco mi boca a su oído.

YO: Si crees que me lo merezco por lo bien que me estoy portando, por favor ayúdame.

No dijo nada, me miró y aflojó la mano para que yo pudiera acompañarla con la mía hasta mi polla, quité la mía lentamente sustituyéndola por la suya con la otra por encima, subí y bajé la mano unas cuantas veces con la suya debajo, las bragas debajo de la suya y mi polla debajo de las bragas, noté que ella empezaba a mover su mano y aparté la mía mirando como por fin me hacía la paja lentamente, levanté la cabeza mirando al techo dejando ir un buen gemido, la miré girando la cabeza y ella me miraba sonriendo, fue acelerando su mano poco a poco, yo pasé a mezclar los gemidos con gritos, su mano se abrió un poco dejando caer las bragas que se quedaron enganchadas en la base de mi polla, volvió a cerrarla, sintiendo la piel de la palma de su mano directamente sobre mi polla que estaba a punto de reventar, aceleró los movimientos tocándome el pelo con la otra mano, me giré para mirarle a los ojos y empecé a correrme con unos gritos tremendos, sin dejar de mirar aquellos ojos azules que me tenían abducido, los chorros de semen salían con mucha fuerza hacía arriba, no dejó de mover la mano hasta que comprobó que me había vaciado del todo, la levantó manchada abriendo los dedos, mirando como se estiraban lo hilillos blancos de semen enganchados de un dedo al otro, busqué un trozo de mi camiseta que no estuviera manchado levantándolo, cogiéndole la mano y limpiándosela, bajé la cabeza apoyándola en sus muslos.

YO: Muchas gracias cariño, me ha encantado.

Le besé muy suavemente un muslo con una de sus manos acariciándome el pelo, al sentir el tacto de su piel en mis labios volví a darle otro besito un poco más arriba y otro más arriba, casi podía oler su coño de lo cerca que lo tenía sin verlo.

NOEMI: Cariño, creo que ya has conseguido tu “marranada” del día, yo de ti no tentaría más a la suerte.

Levanté la cabeza de golpe mirándole a la cara.

YO (con ilusión): ¿Me has dicho “cariño” mi amor?

Se levantó de golpe del sofá caminando hacía la habitación.

NOEMI: ¿Yo?, no.

Me levanté siguiéndola.

YO: Me lo has dicho que lo he oído.

NOEMI: Tú alucinas, yo no te he dicho nada.

Cerró la puerta de la habitación detrás suyo, yo desde fuera.

YO (riendo): Lo he oído, lo he oído, no me puedes decir ahora que no.

NOEMI: Es tarde y me voy a dormir, he comido mucho y no tengo hambre, buenas noches y no hagas mucho ruido por ahí fuera, hasta mañana.

YO: Si quieres te ayudo a relajarte cómo has hecho tú conmigo.

NOEMI (riendo): Vete a la mierda.

Me metí en la ducha loco de contento y después me fui a dormir.

Al día siguiente cuando salió de la habitación yo ya tenía el desayuno preparado en la mesa, nos sentamos.

YO: Buenos días mi amor.

Me miró por encima de la taza del café con leche, cuando dio el primer trago.

NOEMI: Buenos días.

Empecé a decir algo sobre lo del día anterior y ella me señaló la cara con el dedo, me callé de golpe y acabamos de desayunar en silencio, nos vestimos y nos encontramos en el salón.

YO (contento): ¿Hoy que toca?

NOEMI: Vamos a ir a ver a tú hermana, nos tienen que coger las medidas para el uniforme del hotel para este verano.

Salimos a la calle caminando uno al lado del otro, yo estaba muy contento, caminaba con una buena sonrisa, el día me parecía maravilloso, le miraba a la cara de tanto en tanto.

NOEMI (con una sonrisa): ¿No sé a qué viene que estés tan contento esta mañana?

YO: Que estoy un día más contigo, eso ya es un gran motivo.

Me regaló una risita y seguimos caminando hasta el hotel, entré yo primero a que me tomaran medidas, después entró ella advirtiéndole a mi hermana que no me perdiera de vista, aproveché para hablar con ella, pedirle consejo de lo que podía hacer para agradecerle a Noemí lo que estaba haciendo por mí.

HERMANA: Mira que llegas a ser zoquete Toni, ves aquí al lado a la floristería y cómprale unas rosas rojas que es el símbolo del amor, no has tenido un puto detalle en tu vida con nadie, no me extraña que no sepas que hacer ahora, madre mía.

Caminaba hacía la floristería y contaba, viernes, sábado, domingo, lunes y hoy martes, cinco, cinco rosas, una por cada día que hemos vuelto a estar juntos, entre ilusionado teniendo que contar con los dedos antes de pedirlas para asegurarme que no me equivocaba, me prepararon las rosas en una especie de ramo chulísimo, volvía con unas ganas tremendas de dárselas a Noemí para ver cómo reaccionaba, en mi puta vida le había regalado flores a nadie, antes de entrar me las escondí en la espalda para que fuera una sorpresa, entré al hotel y me encontré a mi hermana con Noemí, mi hermana estaba sería y Noemí tenía una cara de mala leche tremenda, me paré delante de ellas.

NOEMI (atravesándome con la mirada): ¿Se puede saber a dónde has ido tú solo?, voy a recoger mis cosas y me voy, a la que no estoy contigo desapareces y vete a saber qué coño has hecho cabrón, no me podré fiar nunca de ti.

Mi hermana se la miraba alarmada por lo que estaba escuchando, a mí se me heló la sonrisa quedándome cara de gilipollas sin entender nada, bajé la cabeza cerrando los ojos y saqué de la espalda la mano con las cinco rosas, abrí los ojos para mirarla y entonces era ella la que tenía la cara de gilipollas tapándose la boca con las manos.

HERMANA: ¿No te pasas un poco Noemí?, os dejo solos.

Se fue al restaurante, Noemí daba pasitos hacía mí sin quitarle ojo a las rosas, llegó, se las entregué sin decir nada, las cogió como si fuera un tesoro y las olió mirándome a los ojos.

YO (serio): Son cinco, los mismos días que llevamos juntos.

Empezaron a caerle lágrimas por las mejillas, me abrazó con fuerza, buscó mi oído.

NOEMI (llorando): Lo siento Toni, perdóname, me he puesto muy nerviosa cuando no te he visto.

YO: Está bien, para de llorar cariño, ¿Qué nos toca hacer ahora?

Nos separamos y le limpié con mi mano las lágrimas, salimos a la calle.

NOEMI: Tendríamos que pasar por el supermercado a comprar algunas cosas, la nevera está medio vacía.

YO: Vale, ¿sabes que lo que me has hecho ahora me lo tendrás que recompensar?

Me iba a contestar, le levanté un dedo señalándole la cara como hizo ella en el desayuno conmigo, no dijo nada mirándome con cariño. Fuimos al supermercado y llegamos a casa cargados, ella sin soltar sus rosas, colocamos todo en la cocina. Buscó un jarroncito para ponerlas con un poco de agua, miró el salón para ver donde las ponía, las puso encima de una mesita pero no le gustó, al lado de la tele, tampoco, al final las colocó encima del mueble en un lado que se veían desde todas partes, las volvió a oler y se giró viniendo donde estaba yo de pie cogiéndome la mano.

NOEMI (sonriendo): ¿Con esto te lo recompenso?

Giré la cabeza sin decir nada de lado a lado negándolo, sonrió y me abrazó.

NOEMI: ¿Y con esto?

Lo negué de nuevo con la cabeza, me cogió con una mano por la nuca y acercó mis labios a los suyos dándonos un beso largo y húmedo.

NOEMI (seria y excitada): ¿Y así?

Otra negación mirándole a los ojos, no me apartó la mirada y se quitó el jersey dejándolo caer al suelo, luego la camisa, los pantalones, zapatos y calcetines, quedándose en sujetador y bragas, me volvió a besar pasando sus brazos por el cuello, yo se los pasé por la espalda moviendo mis manos acariciando su piel.

NOEMI (sensual): ¿Y ahora?

Se lo negué, cogió mi polar por abajo estirando hacía arriba sacándomelo por la cabeza, me desabrochó la camisa dejándola en el montón de ropa que ya había en el suelo, los pantalones, los zapatos y los calcetines, miré los calzoncillos y sonriendo estiró de ellos dejándolos en el suelo apartándolos yo con un pie, volvió a besarme con pasión agarrándome la polla acariciándola, separó los labios y sin dejarme la polla.

NOEMI: ¿Crees que ya estas recompensado?

Yo tenía los ojos inyectados en sangre de las ganas de llevarla a la cama.

Giré la cabeza nuevamente muy lentamente, se desabrochó muy despacio el sujetador dejándolo caer, le miré las tetas, ella respiraba aceleradamente, le miré a los ojos y vi una mirada de tanto amor que no pude aguantar más, la levanté en brazos besándola caminando, entré en la habitación dejándola en la cama suavemente sin dejar de besarla, estuvimos de lado acariciándonos todo el cuerpo, los muslos, la barriga, las tetas, la espalda, bajando la mano a su maravilloso culo que hacía tanto tiempo que no veía y tocaba.

La puse boca abajo besándole el cuello, bajando por la espalda hasta el culo, se lo miré un ratito debajo de sus bragas, madre mía como me ponía aquel culo, le bajé las bragas despacio hasta quitárselas, le besé el culo por todos lados, ella sonreía, la giré de nuevo estirándome en medio de sus piernas besándonos con una pasión que no recordaba, me apretaba con sus manos la espalda y el culo, todo sin decir nada ninguno de los dos, metió una mano entre nosotros cogiéndome la polla poniéndosela en la entrada de su coño, empujé con mis caderas a la vez que ella levantaba las suyas penetrándola muy profundamente, dando un grito mirándome a los ojos, follamos en aquella posición lentamente con sus brazos rodeándome el cuerpo, sintiendo cada suspiro, cada poro de su piel, su sudor, el sabor de su piel, cómo se aceleraban los latidos de su corazón acercándose al orgasmo, un largo orgasmo que se juntó con el mío gritando los dos sintiendo nuestros alientos, caímos rendidos, yo me apoyaba en los codos encima de la cama par no aplastarla, nos besamos dulcemente jugando con los labios, me puse a su lado pasándole el brazo por la espalda, ella apoyó su cabeza en mi pecho.

YO: Ayer me dijiste “cariño”.

NOEMI: De eso nada monada.

Nos quedamos dormidos muy juntos abrazados. Cuando desperté abrí un ojo y ella me estaba mirando, abrí los dos y miró para otro lado disimulando, le cogí la carita y la besé.

NOEMI: Es muy tarde, ¿tienes hambre?

YO: Yo no, ¿y tú?

Hizo un gesto con la cabeza como no dándole importancia.

YO: Mejor, así podemos quedarnos aquí que se está muy bien.

NOEMI: ¿Te piensas que ya lo tienes todo hecho, que te vas a quedar en mí cama hasta que tú quieras?

YO: No, me quedaré en tú cama, hasta que tú quieras como dueña de ella.

Apreté mi cuerpo al suyo abrazándola.

NOEMI: Pues me parece que te voy a pedir que te vayas al salón, voy a seguir yo sola que se está muy bien.

Le miré los ojos y empecé a levantarme despacio sin ningunas ganas de irme.

NOEMI: A lo mejor puedes hacer algo para ganarte toda la tarde sin irte.

Le miré ilusionado.

YO: Pídeme lo que quieras, te traeré a la cama lo que me pidas, la comida si quieres, lo que sea para estar contigo toda la tarde mi amor.

Ella sonreía, acercó su boca a mi oído.

NOEMI: Quiero que me comas el coño, y después me vuelvas a follar como lo has hecho antes, si me satisfaces te habrás ganado unas horas en esta cama.

YO: ¿Horas en la cama contigo?

NOEMI: Por supuesto, los dos juntos.

Bajé a buscar su chichi ilusionadísimo, le hice un trabajo como ella me enseñó, todo lo esmerado y concentrado que pude hasta oírla gritar de placer corriéndose, le di unos momentos para que se recuperara besándole las caderas, el ombligo, las tetas, el cuello, acabando en sus labios colocándome en medio de sus piernas para volver a metérsela, nos volvimos a correr los dos juntos muy abrazados.

YO (recuperando la respiración): Cuanto te he echado de menos mi vida.

NOEMI (respirando fuerte): Que ganas tenía de volver a estar contigo “mi amor”.

Nos tumbamos uno junto al otro de lado mirándonos.

YO: ¿Me ha parecido oír?

NOEMI: No has oído nada.

Me cogió la cabeza acercándola a su cuerpo en medio de las tetas abrazándola, yo estiré de la sabana y nos tapamos, estuve horas pasándole la mano por la espalda, bajando al culo, volviendo a subir, acariciando todo lo que no había podido acariciar durante tantos meses, notaba sus labios como me besaban en la cabeza. Después de cenar miramos un rato la tele.

NOEMI: Supongo que no te habrás hecho la ilusión de dormir esta noche conmigo, de que a partir de ahora todo va a ser como era antes.

YO: Seguiré haciendo lo que tú digas mi amor, lo que tú digas va a misa.

NOEMI: Así me gusta, hasta mañana.

Se fue a su habitación cerrando la puerta detrás de ella, cambié la cara entristeciéndome, como coño no me iba a hacer ilusión dormir cada noche con ella, con las ganas que tenía de sentir su piel, de tocarla, de sentirla mía, pero estaba claro que todavía no tocaba, me levanté y preparé el sofá para dormir, me metí dentro y apagué la luz.

Estaba dormido y noté alguna cosa, abrí los ojos y Noemí me estaba cogiendo de una mano estirando, me levanté sin decir nada, me llevó a su habitación metiéndome en la cama tapándome como si fuera un niño, se puso a mi lado mirándome con unos ojos de amor que no había visto desde que estábamos juntos y felices, apoyó su cabeza en mi pecho abrazándome y así nos despertamos el día siguiente.

YO: ¿Qué pasó anoche?

NOEMI: Que el sofá te hará falta solo cuando te castigue.

YO: ¿Me castigarás?

NOEMI (riendo): Cuando no te portes bien, sí, dormirás en el sofá de nuevo y te tendrás que ganar volver a mi cama.

8

Pasamos varios días de la semana muy bien, caminábamos por la calle agarrados, a los dos se nos notaba contentos, el sábado le pedí a Noemí para ir un rato al bar de Pepe, tomar unas cervezas y hablar con él que hacía tiempo que no sabía nada, fuimos antes de cenar, estábamos los tres sentados en una mesa hablando tan tranquilos, se abrió la puerta y entró un grupo bastante grande de chicas celebrando una despedida de soltera, Pepe vio que se preparaba trabajo y se disculpó para meterse detrás de la barra con él camarero, me las quedé mirando porqué a la novia le habían puesto una polla de plástico en la cabeza, noté que me daban una patada por debajo de la mesa, me giré mirando a Noemí que me fundía con la vista.

NOEMI: Vámonos para casa, o prefieres quedarte a ver si cae alguna de estas.

Salió del bar caminando rápido, la tuve que alcanzar corriendo.

YO: ¿Pero qué te pasa cariño?

Seguía con cara de mala leche sin pararse y sin decir nada, llegamos a casa y se metió en la habitación cerrando la puerta, fui detrás de ella.

YO: ¿Pero me quieres decir que ha pasado para que estés así joder?

Ella seguía de pie mirándome con odio sin decir nada.

YO: ¿He hecho algo malo?, ¿me he portado mal para que estés enfadada conmigo?

Explotó.

NOEMI: Que cada vez que veo una chica guapa pienso que te la estas repasando de arriba abajo, me viene a la cabeza lo que sufrí por tus infidelidades y me pongo de mala leche, de muy mala leche.

Se acercó a mí abrazándome.

NOEMI (llorando): Pídeme que me vaya, dime que no me quieres, que ya no te importo nada, que prefieres seguir con tú vida de antes y yo no pinto nada en ella, échame de tu casa y de tú vida para siempre.

Yo no entendía nada de lo que me estaba diciendo.

YO: Noemí cariño me estás asustando mucho, ¿qué coño quieres que te pida por Dios?, como te lo voy a pedir si estoy loco por ti, te quiero más que a mi vida, como te voy a echar de ella si lo que quiero es pasarla contigo.

NOEMI (llorando): Por favor, no puedo sufrir tanto contigo, me hace daño cualquier tontería de los celos que tengo, te quiero tanto que no puedo dejarte yo, por eso te pido que lo hagas tú, por favor.

La separé de mis brazos sujetándola por los hombros, mirándole la cara y los ojos.

YO: ¿Qué coño de droga te has tomado?, ¿o es que te has vuelto loca?

Empezó a reír y llorar a la vez mirándome.

NOEMI: Tú eres mi droga, estoy loca, sí, estoy loquísima por ti, tanto que me hace daño.

Se enganchó a mis labios con los suyos como si fuera una ventosa, desnudándome a toda hostia, quitándose la ropa ella tirándome encima de la cama, se subió encima de mi cuerpo agarrándome la polla comprobando que estaba tiesa, se sentó encima metiéndosela despacio, para aumentar rápidamente el ritmo corriéndose, gritando mucho, quedándose relajada encima de mí.

YO: Si lo que necesitabas era esto, no hacía falta decir todo lo que has dicho mi amor.

NOEMI: ¿No te has enterado de nada capullo?

YO: Me he enterado mucho más de lo que querría cariño.

Empezamos el lunes con el trabajo, por ser de la familia no teníamos un trabajo fijo, tanto podíamos estar en administración, como ayudando a mi hermana en la dirección, como en la caja del restaurante en momentos de mucha afluencia de gente. Mi hermana pensando en nosotros nos hacía empezar a las siete de la mañana, nos dejaba salir cuando se acababa el servicio del las comidas en el restaurante, y los días que no había mucho trabajo un poco antes, todo para que Noemí y yo nos fuéramos afianzando en nuestra relación.

Cuando llegamos a casa después de aquel primer día nos duchamos, ella se puso la camiseta de estar por casa y unas bragas, por fin tenía un poco más de confianza en mí y me daba algo de vidilla, hablamos sentados en el sofá de lo bien que nos había ido el día de trabajo, ella estaba contenta de trabajar los dos juntos, paré la conversación y le cogí la carita acercándola a la mía, le di un besito en los labios.

YO: Perdona que cambie de conversación, pero el sábado me dijiste unas cosas que me dejaron muy preocupado.

Se puso seria.

NOEMI: No sé qué quieres decir.

YO: Lo sabes perfectamente, por favor deja de no querer hablar de lo que piensas o de tus sentimientos, si queremos que esto funcione nos lo vamos a tener que explicar todo, las cosas cuanto más claras mejor, ¿no lo ves tú así también?

Me miró sorprendida por lo que le acababa de decir.

NOEMI: Sé que tú no lo has pasado bien este invierno, pero yo me quedé tan destrozada que mis amigas no podían sacarme de casa, solo pensaba en ti o estudiaba, así que para no pensar tanto estudiaba como una loca, he sacado las mejores notas de toda la carrera, si me presentaban algún chico pensaba en ti y me iba casi sin saludarlo, cuando salía de casa me acordaba de aquel día que me esperaste delante, todo me recordaba a ti. Pasaba el tiempo y en vez de olvidarme, más llamaba a tú hermana para saber de ti, que me dijera que estabas mal tengo que reconocer que me reconfortaba, me hacía sentir que no era la única que padecía. Cuando me llamó para decirme que te ibas al extranjero me cogió un malestar tremendo, pensé que si te marchabas a otro sitio podías empezar una vida nueva sin mí, que me olvidarías completamente, me cogió pánico y una necesidad tremenda de estar a tú lado, lo demás ya lo conoces. Lo que pasa es que mis sentimientos los tengo muy desordenados, por decírtelo de alguna manera, me pongo muy celosa si no te tengo a la vista, ya sé que es una animalada, cada día me va saliendo de mi interior más cariño y amor hacía ti, haciendo que cuanto más amor siento por ti más celosa estoy de todo, tengo mucho miedo Toni, mucho miedo de no poder aguantar los celos y hacerte la vida imposible, el otro día me disparé solo porque entraron en el bar un grupo de chicas, ¿qué pasará el día que te vea hablar con una?, o, ¿cuando se acabe el verano y si todo va bien encuentre trabajo a veinte minutos de aquí?, ¿cuando tú empieces la temporada de monitor?, no podré estar todo el día contigo controlándote, tengo miedo de no poder aguantar el sufrimiento de no saber lo que estás haciendo, eso me pasa Toni, por eso te pedí en un momento flojo de cabeza que me dejaras, que me olvidaras, que me echaras de tú vida, para no pensar en esas cosas, porque yo te quiero tanto que no puedo dejarte aunque sepa que lo voy a pasar muy mal contigo.

Se puso la mano en la frente como si se hubiera sacado un peso de encima, yo intentaba asimilar todo lo que me había dicho.

YO: Cariño, sé que hasta ahora he sido un puto desastre, soy consciente de tú sufrimiento porque también lo he pasado yo, pero siempre he tenido una cosa muy clara, eres la primera chica de quien me he enamorado de verdad y que quiero de verdad, daría lo que fuera para estar contigo bien, te prometí que haría todo lo que quisieras y lo haré, si quieres que no haga de monitor lo dejaré y seguiré trabajando en el hotel, pasándome el día al lado de mi hermana para que puedas estar tranquila, quiero que lo nuestro funcione, quiero estar contigo, compartir mi vida contigo, todo lo demás no me interesa.

Me escuchó y puso cara de preocupación.

NOEMI: No puedo pedirte eso, el esquí es tú vida, tampoco puedo tenerte controlado todo el tiempo, yo lo que quiero es tener confianza en ti, que hagas lo que quieras pero que me seas fiel, poder verte al final del día y tener la confianza de que todo va bien, ¿podré confiar en ti?

Le respondí rápidamente.

YO: Te voy a ser fiel, quiero serte fiel siempre, si alguna vez pasara algo, te juro que yo mismo te lo diré y me apartaré de tú vida para siempre, no podría soportar hacerte más daño por ser un gilipollas.

Noemí se levantó y se sentó encima de mí abrazándome, poniendo la cabeza en mi hombro.

NOEMI: Si pasa algo, ¿me juras que me lo dirás y no me lo ocultaras engañándome?

YO: Te lo juro mi amor, te lo diré y te dejaré en paz para siempre, cuando pienso en esto se me quitan las ganas de hacer tonterías porque sé que te perdería, mi motivación a serte fiel es que no quiero perderte nunca más.

Me besó con una ternura tremenda, mientras nuestros labios jugaban empecé a notar el contacto de mi polla, por debajo del chándal fino que llevaba puesto con su chichi que estaba caliente, se movió un poco y me creció el cipote de golpe presionándole, lo notó y empezó a respirar profundamente, movió sus caderas adelante y atrás frotándonos, a mí se me puso cara de vicio y ella gimió mirándome a los ojos, nos frotamos un ratito y empezaron a salir chispas de todos sitios, nos besamos con más intensidad, me quitó la camiseta acariciándome el pecho mirándome a los ojos penetrándolos con los suyos, le quité la suya dándome cuenta en ese momento que no llevaba sujetador, mi boca se fue a sus tetas chupándolas por todos lados poniéndole los pezones duros, sin dejar de acariciarlas con mis manos, nos volvimos a besar con una pasión desenfrenada.

Se levantó para estirar de mis pantalones dejándome en pelotas, le cogí las piernas para que se subiera al sofá con un pie a cada lado de mi cuerpo, me incorporé un poco y le besé el coño por encima de las bragas, me miraba desde arriba totalmente excitada, le acaricié con la mano todo el chichi por encima, dándole vueltas a mis dedos sobre el agujero notando como se mojaba cerrando los ojos gimiendo, se las agarré de los lados y se las bajé quitándoselas por los pies, metí mi boca en medio de sus piernas lamiéndole la parte interna de los muslos, subiendo a cada lametazo un poco más hasta darle uno en medio del coño, le hizo dar un grito y flaquearle las piernas, levanté la cabeza un poco para ver sus increíbles ojos azules, me miraba con su mano encima de mi cabeza apretándome el pelo, sin dejar de mirarla volví a pasarle la lengua de abajo arriba del chichi, cerrando ella los ojos, dando otro grito volviéndome a mirar como esperando que lo hiciera de nuevo, se lo repetí unas cuantas veces más, las piernas ya le temblaban.

Se bajó, se arrodilló en la alfombra y me cogió la polla a punto de explotar, se la metió hasta el fondo en la boca succionando fuerte, me dio un calambrazo por todo el cuerpo, fue sacándosela poco a poco a golpe de succión volviéndome loco, cuando se la sacó casi toda con solo la punta en su boca, levantó los ojos para mirarme, cuando se aseguró que la veía bien, se la metió de golpe apretando sus labios alrededor con otra succión que me hizo levantar el culo del sofá del gusto que sentía, se la sacó de nuevo sujetándola con la mano totalmente llena de saliva, pajeándola despacio mirándome, notaba como el pene y el glande parecía que hacían fuerza para crecer todavía más de sus límites sin dejar de gemir, Noemí se levantó, saqué un poco el culo hacía el extremo de sofá, sin soltarme la polla se sentó encima metiéndosela suavemente de lo mojado que tenía el coño hasta el fondo, dando un grito los dos a la vez, empezó con sus movimientos de caderas, no pude parar de gritar acompañándola a ella hasta corrernos en un orgasmo muy largo e intenso que nos dejó exhaustos, dejó caer su cuerpo encima del mío sin sacarla, apoyando su cabeza sobre mi pecho respirando profundamente recuperándose, pasándome las manos por la espalda.

NOEMI: Te quiero y te deseo tanto mi amor, tanto.

Le besé la cabeza estrechándola con mis brazos, se movió un poco y noté como mi polla que se había quedado morcillona volvía a crecer dentro de ella, levantó los ojos mirándome con sorpresa al notarla cogiendo tamaño de nuevo dentro de su coño moreno, pasó una mano por detrás cogiéndome los huevos amasándolos suavemente, consiguiendo ponérmela tensa de cojones otra vez, levantó la cabeza besándome con pasión, me levanté sin sacársela y la senté encima de un mueble robusto que tenía justo la altura, puse mis brazos por debajo de sus piernas levantándoselas, a la vez que ella me rodeaba el cuello con sus brazos para mantenerse erguida, empecé a entrar y salir de ella despacio pero sin pausas, volviendo a gemir los dos, elevaba el ritmo y la fuerza aumentando la excitación y los gritos mirando su carita excitadísima otra vez, estaba a punto de correrme de nuevo, aumentaba el ritmo con la esperanza de que ella llegara al orgasmo otra vez antes de hacerlo yo, ya notaba que mis huevos estaban a punto de dejar ir todo el esperma cuando ella dio un grito tremendo, corriéndose apretándome muy fuerte con sus manos mi cuello y mi espalda, soltándole en su vagina una descarga detrás de otra de semen, que empezó a salir junto con sus flujos notándolo resbalar por mis muslos, estaba enloquecido sin poder parar de mover mis caderas, metiéndola y sacándola aunque notara que mi polla perdía dureza por momentos, dejó caer la espalda sobre la pared, manteniendo sus manos apoyadas en mis hombros mirándome relajada y llena de amor. Antes de que mi nabo se quedara flácido del todo la volví a levantar, rodeándome con sus piernas por la cintura agarrándose fuerte a mi cuello, la llevé hasta la ducha, nos duchamos lentamente sin dejar de besarnos.

YO: ¿Me has dicho que me quieres y me deseas mi amor?  

NOEMI: Sí mi amor, te quiero y te deseo más que nunca, también me vuelve loca follar contigo.

YO: ¿Y me dijiste cariño y amor estos días pasados sin querer reconocerlo?

NOEMI (riendo): Sí mi amor, te lo dije.

Volvió a cogerme la polla acariciándola.

YO: Me parece cariño que el pajarito ha dado todo lo que podía dar, necesita recuperarse para poder volver a la carga.

NOEMI: Voy a follarte y hacer que me folles tanto que no te quedaran fuerzas para ir por ahí haciendo el tonto con otras.

YO: Sabes mi amor, es la mejor decisión que has tomado desde que llegaste.

NOEMI: Que tonto eres hijo.

Nos reímos un rato besándonos de nuevo dejando caer el agua por encima de nuestros cuerpos relajándonos.

Pasaron varios días muy tranquilos recobrando aquella felicidad perdida.

Una de mis tareas en el hotel, era que cuando fallaba alguna cosa yo la repasaba antes de llamar a nadie, a veces era un simple cable de antena que fallaba o una junta de una cañería que apretándola se solucionaba el problema, otras llamaba al especialista para que lo solucionara, estaba hablando con una de las camareras de las habitaciones jovencita bastante mona en el pasillo, me explicaba que en una de las habitaciones se había roto el cable de la antena de la tele, en ese momento pasó por el final del pasillo Noemí viéndonos, se puso triste y siguió caminando, corrí un poco para atraparla, la paré y le miré la cara.

YO: ¿Qué te pasa cariño?

Noemí (sería): No me pasa nada.

Como tenía una tarjeta maestra que habría todas las habitaciones, miré en el pasillo alguna que supiera que estaba vacía, la abrí y nos metimos dentro.

YO: ¿Te has puesto celosa?

Me lo confirmó con la cabeza, la besé con lengua.

YO: ¿Te parece que mi lengua o mis labios saben a otra mujer?

NOEMI: No.

Volví a besarla con más pasión un rato.

YO: ¿Te parece que mi boca sabe a coño de otra mujer?

NOEMI: No.

Me desabroché la camisa hasta el ombligo abriéndomela un poco, le cogí la cabeza y despacio apoyé su nariz sobre mi cuello, lo besó varias veces, se la bajé a mi pecho que ella volvió a oler y besar.

YO: ¿Te parece que hago olor a otra mujer?

NOEMI: No.

Me desabroché el pantalón bajándomelo, me bajé los calzoncillos, le cogí la cabeza con suavidad de nuevo bajándola hasta mi polla, me la acarició poniéndomela tonta y se la metió en la boca chupándola un par de subidas y bajadas, la levanté y le miré a los ojos.

YO: ¿Crees que mi polla sabe a coño que no sea el tuyo?

NOEMI: No, pero me están entrando unas ganas de tirarte sobre esa cama y follarte vivo que no me las puedo aguantar, me tienes con las bragas mojadas cabronazo.

Me subí los calzoncillos y me abroché el pantalón volviendo a ponerme bien la camisa, le di un besito en los labios y le toqué el chichi por encima del pantalón.

YO: Cariño, tendrás que aguantarte las ganas hasta que lleguemos a casa, y lávate un poquito la boca que tú sí que sabes a polla, a saber a quien se la has chupado esta mañana.

NOEMI (riendo): Eres un guarro.

Abrí la puerta para salir y noté su mano como me apretaba el culo, acercó su boca a mi oído.

NOEMI: Guarda fuerzas, no tienes ni idea la que te va a caer cuando lleguemos a casa, cara dura.

Salimos al pasillo riendo y seguimos cada uno con lo nuestro, durante la mañana nos íbamos cruzando, en una de ellas Noemí me metió en el despacho de mi hermana que sabía que estaba vacío, tirándose a mis labios con cara de vicio, metiéndome la lengua en la boca amasándome con una mano el paquete, poniéndomela tiesa moviendo la mano haciéndome una paja por encima del pantalón, mientras la agarraba por el culo tocándole por atrás con toda la mano el chocho. En otra ocasión la metí yo en la sala de calderas, besándola con locura bajándole la cremallera del pantalón metiéndole la mano dentro, volvió a cogerme la picha por encima del pantalón, le metí dos dedos por dentro de las bragas recorriéndole el coño mojándose al momento, dio un gemido, hecho el culo para atrás sacando mi mano de la bragueta subiéndose la cremallera.

NOEMI: Para, para coño que me pierdo.

Abrió la puerta para salir y le di una palmada en el culo cogiéndoselo, me miró señalándome con el dedo.

NOEMI: Tú prepárate.

Como estaríamos los dos ese día que mi hermana se dio cuenta y nos dijo que nos fuéramos antes de la hora, caminamos rápido para casa cogidos de la mano, parando un par de veces en algún sitio discreto para seguir sobándonos y besándonos, metiéndole mano por debajo de una faldita corta que llevaba, abrí la puerta de casa, me pegó un empujón por la espalda que me metió de golpe dentro cerrando de un portazo, me agarró por un brazo haciéndome arrodillar delante del sofá, se quitó los zapatos sentándose delante de mí subiendo los pies al sofá, con las piernas abiertas dejándome una panorámica de sus bragas con una manchita en el coño de lo mojado que lo tenía.

NOEMI: Cómemelo ahora mismo sin dejarte nada cabrón, hoy me has puesto que estoy a punto de explotar.

Le agarré las bragas estirando de ellas, juntó las piernas para que se las pudiera quitar y me amorré al chocho como si fuera un pastel y no hubiera comido en una semana, pegó un grito y el cuerpo le dio un latigazo, moviendo las caderas para dejármelo más expuesto, lo lamí, lo chupé y lo succioné sin parar, le metí la lengua en el agujero follándola con ella avanzando las caderas para metérsela todo lo que podía, mirándome con la cara desencajada del gusto, bajé hasta el ojete chupándoselo dejándolo mojado, le acerqué un dedo metiéndole la punta mientras seguía dándole lametazos, metí dos dedos dentro del coño follándola y empezó a gritar y gemir corriéndose, apoyó la espalda en el respaldo respirando aceleradamente.

YO: Lo siento cariño, ya sé que no te lo hago como me enseñaste, es que me vuelves loco y pierdo la cabeza.

NOEMI (riendo): ¿Así que te acuerdas de cómo me gusta?, me da igual como lo hagas mi amor, haces que me corra como una loca de todas las maneras.

YO: Como no me voy a acordar, me acuerdo de todos los detalles.

NOEMI: Cállate anda, desnúdate y llévame a la cama que voy a hacer que te corras hasta dejarte seco.

La cogí por la cintura levantándola, apoyando su barriga en mi hombro llevándola como un  paquete tocándole y apretándole el culo.

YO: Ya veremos quién se corre más veces.

La estiré en la cama, me quité la ropa y ella se acabó de desnudar con prisas, estaba con las piernas abiertas, podía ver cómo le caía un reguerito de flujo por el agujero del coño, me arrodillé en medio de sus piernas recogiéndole el flujo con un dedo metiéndoselo dentro casi entero, apoyó sus codos en la cama levantando la cabeza.

NOEMI (excitadísima): Méteme otra cosa idiota que no aguanto más.

Me acerqué pajeándomela, fijó su vista en mi polla y me la cogió apretándomela, subiendo y bajando la mano unas cuatro o cinco veces con fuerza, se la metió en la boca estirando de ella que casi me tira encima suyo, me pegó unas chupadas y succiones desde arriba hasta abajo que me meneó todo el cuerpo, haciendo que llevara mi cabeza para atrás dejando ir un gemido enorme, rápidamente bajó la mano con mi polla cogida metiéndosela en el chichi todo lo que pudo, esta vez sí que me tiró encima de ella pero pude sujetarme con las manos en la cama, levantó las caderas y me miraba con impaciencia para que acabara de metérsela hasta el fondo, quise jugar un poco con ella sin metérsela del todo, Noemí me dio un golpe con la mano en el culo agarrándolo fuerte, apretando para acabar de clavarla en el fondo de su vagina dando un buen grito, puso la otra mano en el otro cachete empujándome los dos marcando ella el ritmo de las penetradas, la excitación aumentaba por momentos, gritaba cada vez más sin poder cerrar la boca, me miraba fijamente esperando que le llegara el orgasmo escuchando mis gritos, yo intentaba aguantar sin correrme antes de tiempo, pero la visión de su cara y el sonido de su voz gimiendo y gritando, me estaban llevando cada vez más rápido a una corrida enorme, notaba como sus flujos tenían totalmente lubricado su coño, la polla entraba y salía totalmente empapada, estaba sintiendo estas sensaciones y de golpe me apretó muy fuerte el culo con una mano, con la otra me metió un dedo a la vez que empezaba a correrse con la cabeza echada hacía atrás con unos gemidos larguísimos, me corrí dejando escapar unos chorros de semen en su coño que hacían que la penetrara con más suavidad, no paré de meterla y sacarla de lo excitado que estaba.

Se relajó un momento y me miró como preguntando qué pasaba, porque yo no paraba de meter y sacar con la polla medio floja, de golpe sin buscarlo se me empezó a poner dura otra vez dentro de ella, volviendo a subirme la excitación penetrándola cada vez más profundamente, a ella le empezaron a dar como espasmos.

NOEMI: Con cuidado animal que está muy sensible.

Yo estaba totalmente enloquecido de sentir aquella experiencia por primera vez, o segunda no recordaba bien, había oído historias de que había gente capaz de correrse dos veces sin sacarla, a mí no me había ocurrido nunca, quería aprovechar el momento y no paraba de acelerar mis movimientos de caderas, me agarró de la espalda apretando la carne en medio de sus puños haciéndome daño, dando fuertes gritos uno detrás de otro, yo estaba tan loco follando que no sentía nada en el resto del cuerpo, se tensó, me clavó las uñas en la piel y empezó a correrse por última vez, apretando tanto su cuerpo con el mío que casi no podía moverme, acabé dándole golpes secos con mis caderas, corriéndome otra vez con un placer que me atravesaba el cerebro y me salía por la boca en forma de gritos enloquecidos, seguí entrando y sacando unas cuantas veces más la polla y caí totalmente rendido encima de su cuerpo.

NOEMI (entre jadeos casi sin poder hablar): Eres un puto animal, un puto animal.

Me aparté de encima poniéndome a un lado, totalmente hecho polvo mirándole los ojos, le di un beso suave en los labios y me quedé dormido.

9

Julio y agosto trabajábamos juntos, nos íbamos a casa juntos y disfrutábamos del sexo juntos de manera espectacular, vivíamos en una nube de felicidad, ella me cogía más confianza cada día dejándome pequeños ratos solo, tampoco demasiado tiempo pero a mí ya me estaba bien, cuando se le marchitaban las rosas le compraba otras, aunque solo fuera para ver con que mimo las cuidaba, pero llegó septiembre y a ella se le empezó a notar una cara de intranquilidad, una tarde en casa.

YO: ¿Qué te corre por la cabeza amor?, hace días que no estás tan alegre como antes.

Me miró con cariño tocándome la cara con su suave mano.

NOEMI: No pasa nada cariño, es que la semana que viene tengo la entrevista del trabajo, estoy un poco nerviosa porque es muy probable que me lo den, y no querría que eso influyera en nosotros.

YO: No va a influir en nada cariño, haremos lo que haga falta para solucionarlo y que tú puedas estar tranquila, es importante para ti trabajar en lo que te has estado preparando durante años y además tendrás un mejor sueldo, todo indica que podemos seguir igual y tú más contenta.

NOEMI: Si eso ya lo sé, pero lo que me preocupa ya sabes que es, tendrás mucho tiempo para hacer de las tuyas.

YO: Ya no hay de las mías amor, trabajaré las horas que hagan falta en el hotel para coincidir con tus horarios y que puedas estar tranquila de que no estoy suelto por ahí, ¿qué te parece?

NOEMI: Que te quiero mucho y quiero confiar en ti.

Empezó a trabajar y estaba encantada con su trabajo, además consiguió un horario intensivo que acababa sobre las tres de la tarde, así que a primera hora me dejaba a mí en el hotel y se iba ella con mi coche, a las tres y veinte o y media ya estaba en casa, los primeros días me venía a buscar caminando al hotel regresando juntos, poco a poco me fue dejando volver solo, yo me sentía como un crio que controlaban en todo momento, pero estaba encantado del control y que además fuera ella la controladora, el sexo seguía siendo maravilloso.

Entonces llegó el mes de noviembre, me llamaron de la estación de esquí para confirmar que trabajaría con ellos aquella temporada como cada año, llegué a casa, ella estaba en el sofá, se levantó y vino a saludarme con una sonrisa abrazándome, le dije que me habían llamado y le cambió la cara.

YO: Si tú quieres les digo que no y sigo trabajando en el hotel, si vas a estar más tranquila a mi no me importa.

Yo sabía que en las pistas estaría la tentación y quería evitarla, también tenía claro que el esquí era mi vida y el trabajo que me hacía feliz y no solo por tener sexo, ella también era consciente.

NOEMI: Sé que esto va a ser peligroso, pero no puedo apartarte de las pistas y de tu trabajo que tanto te gusta, no podemos vivir así siempre, tú tienes que ser responsable y tener tus prioridades, si me quieres te portaras bien.

YO: Sabes que te adoro cariño, si la cago te juro que yo mismo me castigaré, ya te lo prometí un día y pienso cumplirlo, te seré sincero siempre, se han acabado las mentiras.

Nos abrazamos, me cogió de la mano y me llevó a la habitación, nos besamos apasionadamente desnudándonos el uno al otro, cuando se quedó en bragas la estiré en la cama besándole los muslos, subiendo para besar y lamer sus bragas por todos lados sintiendo su olor que me ponía a cien, se las quité estirando con los dientes levantando ella los pies para quitárselas riendo, le di la vuelta besándole todo el culo lamiéndole por la raja llegando al ojete llenándoselo de saliva.

Me miraba sonriendo y diciéndome lo guarro que era, yo sabía que le gustaba, se volvió a girar lamiéndole el coño despacio como a ella le gustaba, metiéndole un dedo en el culo follándolo despacio, aceleró la respiración, gimió cada vez más fuerte y acabó corriéndose con dos dedos en su culo y chupándole el clítoris a gritos, me miró a los ojos y sabía lo que le estaba pidiendo, se giró mirándome la cara levantando un poco el culo para ponérmelo más a tiro, se lo volví a besar todo y lamer por la raja dejando el ojete bien lubricado, me estiré despacio encima apoyando una mano en la cama, con la otra dirigí mi polla para meterle lentamente el capullo dentro, dio un gemido que yo sabía que era fingido pero me excitaba una barbaridad, la fui metiendo lentamente hasta llegar al final apretando un poco más de la excitación, no dejaba de mirarme con la cabeza girada sonriendo, empecé a subir y bajar lentamente, acelerando cuando lo notaba más dilatado, acabando dando unos fuertes golpes contra su culo, gemía más fuerte para excitarme, me corrí dejándole toda mi leche dentro mirándole fijamente aquellos ojos tan bonitos que me miraban con amor.

Llegó el momento y empecé mis jornadas como monitor, al principio los dos estábamos muy atentos a todo, me preguntaba cada día como había ido y yo le decía toda la verdad, las clases que había dado ese día, si eran hombres o mujeres, de que edades y si eran guapas o feas las chicas, si me habían intentado tirar los trastos y cómo reaccionaba yo, a mi me pareció que ella me creía en todo lo que le explicaba, poco a poco fue dejando de preguntar cosas dejándolo en un simple: “cómo ha ido hoy”, teniendo como respuesta, “bien como siempre”.

A mediados de febrero subí aquel lunes sabiendo que tenía una buena esquiadora del centro de Europa, venía a entrenar toda la semana y todo el día conmigo para prepararse para algunas competiciones. Cuando el director me la presentó me quedé flipado, era muy rubia con ojos verdes muy claros, alta como yo y con un tipazo espectacular, por la mañana haciendo algunos ejercicios, cada vez que pasaba por mi lado corrigiéndole la posición se me quedaba la vista enganchada en su culo bonito y prieto, en una de las subidas en el telesilla me confesó que de la lista que le dieron con fotos para que escogiera el entrenador, me había escogido a mí por joven y guapo, mirándome a los ojos que me atraparon.

Llegamos al medio día, me dijo para comer en una terraza que era del hotel donde se hospedaba a pie de pista, una vez allí me pidió si podía acompañarla a la habitación a buscar no se qué coño, yo la seguía con las piernas y con la cabeza diciéndome que no lo hiciera, que la estaba cagando, que estaba claro lo que ella buscaba y que yo no podía, ni debía darle.

Entramos a la habitación, una parte de mi cabeza me decía que me quedara y otra que me largara de allí sin mirar atrás, cuando ella se bajó la cremallera del mono y me enseñó unas tetas impresionantes, se me nubló la vista dejando en blanco el cerebro, solo pensando con mi polla como tantas veces había hecho en el pasado, me quité el anorak, la camiseta térmica, los pantalones, calzoncillos, calcetines y botas quedándome en pelotas, ella me miraba con una sonrisa de dientes blancos mientras me acercaba estirándole el mono hacía abajo, quitándoselo dejándola con un tanga, nos besamos metiéndonos la lengua hasta el fondo, le acaricié aquellas tetas grandes y duras haciéndola gemir a la vez que ella me agarraba la polla, se arrodillaba y se la metía en la boca chupándola dejándomela tiesa del todo, la estiré en la cama sin alargarlo demasiado porque las mamadas de Noemí eran mucho mejores, le metí los morros encima del tanga lamiéndole el coño, ella volvía a gemir, estiré de él quitándoselo, mirando su coño rubio metiéndole la lengua sin parar de lamer.

Cuando estaba todo bien mojado le metí la polla de golpe, dándole golpes de cadera como un loco, cabreado por ser tan gilipollas y traicionar a mi amor una vez más, se corrió muy rápido y yo también, me vestí con prisas, y antes de irme le dije que bajara después de comer al control que le asignarían otro monitor.

Me fui directamente a ver al director teniendo las ideas muy claras, le dije que me tenía que ir, si me podía hacer el favor de preguntar en una estación europea que tenían muy buena relación, si necesitaban a un monitor para comenzar ya, me iba ese mismo día, llamó delante de mí y le confirmaron que podía ser, me despedí de él agradeciéndole la gestión y bajé con una pareja que salía en aquel momento para el pueblo, llegué a casa, me cambié, metí cuatro cosas dentro de una bolsa y le dejé una nota a Noemí con lágrimas en los ojos.

“Lo siento, ha pasado lo que tenía que pasar,

un gilipollas como yo está condenado a estar

solo, te he traicionado y cumplo mi palabra,

quédate en casa y con el coche todo lo que

quieras, se feliz y olvídame.

Siento no poder hacerte feliz y que hayas

perdido el tiempo conmigo.

            Toni.

Llamé un taxi para ir al aeropuerto, compré un billete para el primer vuelo que salía para una ciudad europea, quería estar lejos cuando sabía que Noemí llegaría a casa. Estaba volando, eran las tres y veinte, pensé que tal vez ella estaba leyendo la nota y se me rompió el corazón, empezando a llorar, la azafata me preguntó si me encontraba bien, le hice un gesto con la mano diciéndole que sí.

Llegué a destino y desde allí cogí otro vuelo al país de la estación, me presenté al director el día siguiente por la mañana, le di una mala escusa del porqué había querido cambiar de aires y ese mismo día ya pude empezar algunas clases, me llevaron a un apartamento muy pequeño que sería donde viviría a partir de aquel momento, me cambié y salí a la calle a buscar un bar o cualquier lugar donde encontrar alcohol, cogí una borrachera que no me acordaba de la última vez que había estado tan mal, me costó horrores encontrar el puto apartamento porque eran todos iguales coño.

Entré y me tiré a la cama vestido, despertándome al día siguiente en la misma posición con un dolor de cabeza terrible, me había desentrenado en beber, desde que volvió Noemí no había cogido ninguna mierda importante y aquella me pilló por sorpresa, pasé unos días fatal, veía una chica con ojos azules pensaba en Noemí, morena, también pensaba, un culo bonito, también, cualquier cosa me recordaba a ella, que gilipollas, había huido a otro país, a otra cultura, todo para separarme de ella y no hacerle más daño, y la tenía más en la cabeza que cuando estaba con ella, me sentía el tío más mierda, gilipollas, inútil y tonto del mundo, me pasaban por la cabeza hacer unas cuantas animaladas pero no tenía cojones para llevarlo a cabo. Así que cada día me concentraba en el trabajo, cuando acababa me metía dentro de un antro donde ya era íntimo del dueño a ponerme de copas hasta el culo, volviendo a casa tambaleándome por la calle.

Llegó el viernes, estaba en el mini apartamento duchándome para salir a emborracharme un día más, escuché que llamaban a la puerta, grité, “Estoy en la ducha ahora voy”, salí con la toalla liada en la cintura y abrí la puerta.

Antes de ver quien llamaba me pegaron una hostia en la cara con la mano abierta que flipé, cerré instintivamente los ojos, antes de poder abrirlos ya me estaban dando en la otra mejilla, me protegí la cabeza, pensando que el cabrón del “medio melé” había venido hasta allí para buscarme y darme unas cuantas hostias más, miré entre los dos brazos cruzados delante de la cara y vi, no me lo podía creer, a Noemí con la mano levantada y una cara de mala hostia que me asustó, bajé los brazos dejándolos estirados al lado del cuerpo, descargó la mano pegándome otra hostia que me hizo tambalear, no moví las manos para nada, mirándola a los ojos empezando a llorar, volvió a cargar la mano pegándome de nuevo con mucha fuerza, quise decirle algo pero me empujó el pecho haciéndome retroceder unos pasos.

NOEMI: Como coño te atreves a irte de casa.

Me pegó otro empujón retrocediendo unos pasos más, tropezándome con la cama cayendo sentado encima, pegándome otra hostia que me giró la cara.

NOEMI: Y encima dejándome una puta nota, una puta nota.

La sacó de un bolsillo desplegando el papel, me la estampó con fuerza en medio de la cara, dándome un golpe que me hizo sangrar la nariz.

NOEMI: ¿No has tenido cojones después de estos meses de esperarte para hablar conmigo, inútil?

Me soltó otro guantazo que ya notaba la cara calentita de verdad, me empujó otra vez estirándome en la cama, se subió encima de mí con una rodilla por cada lado de mi cuerpo chafándome, dándome otra serie de hostias a derecha e izquierda ya no tan fuertes.

NOEMI: Eres un mierda y te voy a matar, no te muevas de ahí.

Se levantó, se bajó los pantalones y las bragas dejándolo en una pierna sacando la otra, se volvió a subir en la cama, la miraba sin saber qué cara poner ni que pensar, con tantas hostias se me nublaban las ideas, me agarró la toalla, estirando con tanto fuerza que me la sacó de alrededor del cuerpo notando una rozadura en mi cintura, la tiró a tomar por culo, me agarró la polla que más pequeña no la podía tener.

NOEMI: Esta polla es mía, de mi propiedad, se puede follar a las tías que tú imbécil de mierda quieras, pero siempre será solo mía.

Al escucharla, con la paja lenta que me estaba haciendo parecía que empezaba a reaccionar creciendo un poquito, me pegó otro hostión por sorpresa que me la puso tiesa de golpe la cabrona, se sentó encima metiéndosela en el coño de golpe dando un suspiro, me empezó a follar con furia, con rabia, me excitó y se excitaba ella cada vez más, a cada gemido mío me descargaba un guantazo de cojones, yo follando medio llorando, ella con una cara de rabia y de mala leche, sin dejar de darme hostias por un lado y por otro, así me corrí y se corrió ella, gritando, cagándose en mí, en mi carácter, en mi físico y en todo lo que salió del coño.

Cuando se relajó dando un último suspiro, pensé que ya se había acabado la lluvia de hostias sobre mi cara, me miró a los ojos relajada, como alegrándose de haberme encontrado, cuando estaba a punto de pedirle perdón, me endiñó en medio la cara un último hostión que me giró la cara dejándomela enganchada a la sabana.

NOEMI: Como se te ocurre largarte de casa y dejarme sin esto, ¿estás loco o qué coño te pasa?

Se levantó, se puso bien los pantalones y las bragas abrochándose el pantalón, me cogió del brazo levantándome de la cama con una fuerza que no le conocía.

NOEMI: Vístete que nos vamos a casa ahora mismo.

YO (temblándome la voz): No puedo desaparecer de aquí así como así, tendré que despedirme.

NOEMI: No te vas a despedir ni de tu puta madre, nos vamos ahora mismo.

Me pegó otro golpe en la espalda, me vestí deprisa sin dejar de mirarla, alucinando de lo que me estaba pasando, me daba golpecitos por aquí y por allí metiéndome prisa, metí en la bolsa las cuatro cosas que me había traído, antes de salir por la puerta me paró, me puso recto mirando que estaba bien vestido para ir por la calle, me volvió a pegar otra hostia bien dada de cojones.

NOEMI: Esta es la última de momento, por la calle o en el aeropuerto no te voy a pegar, cuando lleguemos a casa prepárate que te voy a dejar molido cabrón de mierda.

Hacía meses que con ella me sentía como un crio, pero en aquel momento me acordaba cuando mi madre o mi padre de pequeño me habían dado algún pescozón por portarme mal. Cogimos un taxi y nos presentamos en el aeropuerto, con dos billetes que la muy cabrona ya tenía comprados, lo había planeado todo, no sabía cómo había conseguido saber donde estaba, pero la tía lo descubrió y vino a por mí para llevarme a casa, eso me complacía y me alegraba, ver que ella se preocupaba de estar conmigo.

Lo de las hostias no me preocupaba por que las tenía bien merecidas, esas y todas las que quisiera darme, cada guantazo era quitarme un poquito de culpa de encima. Envié un mensaje al director mintiéndole, diciéndole que me tenía que ir por una urgencia, que en el apartamento había dejado la ropa que me prestaron de la estación. Iniciamos el viaje de vuelta a casa.

10

Llegamos a casa muy tarde, me abrió la puerta y me metió dentro cogido del brazo como si fuera un preso, encendió la luz, yo estaba encantado de volver a estar en casa, la miraba como si hubiera estado años sin verla y solo habían pasado cuatro días, me hizo dejar las bolsas en la habitación volviéndome a llamar al salón, salí quitándome la chaqueta, me hizo ponerme delante de ella.

NOEMI: Prepárate que te voy a dar otra hostia para quedarme a gusto.

YO: ¿Es necesario cari…?

Me plantó un guantazo que me callé de golpe.

NOEMI: No vas a hablar si yo no te lo digo, arrodíllate.

En aquel momento me sentía como un perro “apaleao” literalmente, me arrodillé y puse la cara en alto para que pudiera darme bien cerrando los ojos.

NOEMI: Abre los ojos imbécil, quiero que me veas bien cuando te la doy.

Los abrí y me calló otra, y otra, y otra.

NOEMI: Vale ya, siéntate en el sofá, paro porque me duele la mano pero mañana voy a seguir.

Cogió el teléfono y llamó.

NOEMI: Sí, ya estamos los dos en casa…, lo he encontrado a la primera al idiota…, sí Olga, está bien…

Olga era mi hermana, ya sabía con quien hablaba, ella seguía la conversación.

NOEMI: Bueno, con la cara roja como un tomate y mis dedos marcados, de la somanta de hostias que le he dado allí y aquí, y las que le quedan por recibir mañana que es sábado, voy a estar todo el día con él…, vale, nos vemos un beso.

NOEMI: ¿Tienes hambre?

Levanté la vista mirándola.

NOEMI: Sí, te pregunto a ti gilipollas.

Lo negué con la cabeza, levanté el dedo para poder hablar.

NOEMI: ¿Quieres decir algo?

Afirmé con la cabeza.

NOEMI: Hoy no tengo ganas de oírte mentiroso de los cojones, prepárate el sofá para dormir, buenas noches, mañana cuando me levante quiero tener preparado el desayuno.

Me metí en la cama con la luz encendida para poder ver el salón, lo había echado tanto de menos en cuatro putos días, no pude dormir por las “emociones” de las últimas horas. Pasó una hora y media más o menos, se abrió la puerta de dormitorio saliendo Noemí, se dirigió donde estaba yo, ya me estaba esperando otra hostia para darme las buenas noches.

NOEMI: ¿No puedes dormir?

Le contesté con la cabeza para no hablar, me ofreció su mano, pensé que me iba a poner de pie para hostiarme otra vez, se la agarré y me llevó a la habitación estirando de mí, no entendía una mierda de la manera de comportarse de Noemí, me metió en la cama mirando para afuera y me tapó, dio la vuelta y se acostó a mi espalda apagando la luz, yo no las tenía todas conmigo esperando que me hiciera algo, lo que hizo todavía me despistó más, me pasó un brazo alrededor del cuerpo abrazándome, juntando mucho su cuerpo a mi espalda, me besó en el cuello por detrás y me acarició la cara suavemente.

NOEMI: Hay cariño, que tontito llegas a ser.

Me dejó hecho polvo y con cara de idiota toda la noche, me dormí muy tarde, sintiendo su mano en mi cara y el calor de su cuerpo junto al mío, me desperté notando su brazo todavía a mi alrededor, giré la cabeza para mirarla.

NOEMI: ¿Estas despierto cariño?, prepara el desayuno para los dos, cuando esté listo me avisas.

Salí de la habitación, me lavé las manos, la cara y los dientes y preparé el desayuno, llamé a su puerta.

NOEMI: Puedes entrar sin llamar, es tu casa.

Entré y estaba en pelotas poniéndose unas bragas muy sexis.

NOEMI: ¿Te gusta lo que ves?

Confirmé con la cabeza, se puso un camisón grueso para el frio y pasó por delante de mí, cuando la seguí a la mesa se levantó el camisón por detrás enseñándome su precioso culo, se sentó y desayunamos como siempre, uno delante del otro, al ratito no aguante más y levanté el dedo para que me diera permiso para hablar.

NOEMI: ¿Qué quieres decirme Toni?, que estás arrepentido, que no lo volverás a hacer más, que me quieres mucho, que no puedes vivir sin mí.

Yo avergonzado se lo confirmé con la cabeza.

NOEMI: Es que esa canción ya me la conozco cariño, me la has repetido muchas veces y luego te lo pasas todo por el forro de los cojones, y sí, te he dicho cariño varias veces, ¿algo más?

Pedí permiso otra vez para hablar.

NOEMI: ¿No entiendes nada de lo que pasa?, ¿te gustaría saber lo que va a pasar contigo?

Se lo confirmé.

NOEMI: Va a pasar lo siguiente, te vas a quedar en casa sin salir toda la semana, harás todo el trabajo de casa, limpiarás, lavarás la ropa, cocinarás, para que cuando yo llegué lo tengas todo preparado y limpio. Estoy pensando en comprar una cadena para atarte como a un perro, porque los perros que se escapan es mejor atarlos para que no lo hagan más, te pegaré unas cuantas hostias cuando me salga del papo, ¿qué te parece la idea?

La miraba aprobando todo lo que me decía.

NOEMI: Y no te preocupes amor, vamos a seguir follando cuando a mi me dé la gana porque estoy hasta el coño de no follar por tus tonterías, me vas a satisfacer a mí, y si tú te quieres correr te haces una paja en el baño después.

Le miré los ojos con cara de pena.

NOEMI: ¿Tienes algo que decir?

Lo negué con la cabeza, a ella se le escapó una sonrisilla.

NOEMI: La siguiente semana empezarás de nuevo a trabajar en el hotel, cuando te recoja harás los trabajos de la casa igualmente. Si tienes ganas de irte otra vez, me esperas a que llegue del trabajo y me lo dices en la cara cobarde, en la puta cara para poder discutir contigo y arreglarlo. ¿Me has entendido?

Moví la cabeza de arriba abajo.

NOEMI: Ahora te voy a dejar hablar un poco, quiero que me digas lo que sientes por mí, que nunca más en tu puta vida te vas a ir sin decirme nada, no sabes el susto que me diste cuando llegué a casa y vi tú nota.

YO: Te quiero más que a mi vida, no puedo vivir sin ti, te juro que nunca más me volveré a ir de casa sin hablar antes contigo.

NOEMI: Muy bien, ahora retira lo del desayuno a la cocina y vente conmigo a la alfombra para recibir tu castigo diario.

Me acerqué a ella que estaba de pie junto al fuego que ya lo había avivado, cuando estaba enfrente me hizo una señal como a un perro para que me arrodillara, se puso muy cerca de mi cogiéndome la barbilla levantándome la cara, dejándomela expuesta para pegarme un tortazo, levantó la mano lanzándola y parándola justo antes de impactar, quedándome cara de estar a punto de recibir una buena hostia, le miré y ella sonreía, bajó la misma mano y se levantó el camisón dejándome delante las bragas.

NOEMI: ¿Te gustaría olerlas y hacer el guarro?

Le miré los ojos confirmando.

NOEMI: ¿Has echado de menos su olor?

Confirmé de nuevo.

Se las bajó hasta los muslos.

NOEMI: Mete la nariz y huélelas con las manos en la espalda.

Acerqué mi nariz buscando la parte que me interesaba, inspirando profundamente metiéndome el olor en todo mi cuerpo, la polla me reaccionó al instante poniéndose dura.

NOEMI: ¿Se te ha puesto tiesa cariño?

Confirmé.

NOEMI: Sácatela que quiero verla, pero no te la toques.

Me bajé el pantalón del pijama y la dejé al aire apuntando para arriba, se la miraba con una sonrisa, se dio la vuelta poniéndome el culo a un palmo de la cara con las bragas todavía sujetas por sus muslos, me excitaba tanto que la polla la tenía a punto de estallar.

NOEMI: Bésame y lámeme todo el culo muy despacio.

Lo sacó un poco hacía atrás, empezando a darle besos y lametones por todos los rincones, cuando acabé, se lo abrió con las dos manos.

NOEMI: Ahora me vas a comer el ojete dejándolo todo lo mojado que puedas.

Le metí la legua directamente soltando toda la saliva que pude encima lamiéndolo.

NOEMI (cariñosa): ¿Te gustaría follarme el culo hasta correrte cariño, con esos movimientos que te gustan tanto que te haga cuando estas a punto que te vuelven loco?

Se lo confirmé excitadísimo con la polla totalmente tiesa.

Se giró, se subió las bragas, se bajó el camisón y me pegó un hostión que me retumbó toda la cabeza.

NOEMI (enfadada gritando): Pues vete a buscar a la guarra con la que me la pegaste la última vez gilipollas.

Caminó hasta la puerta y la abrió.

NOEMI: Venga vete, vete a buscarla, cuando estés bien satisfecho vuelve a casa imbécil.

Se me aflojó la polla de golpe, me quedé arrodillado con la cabeza baja llorando.

NOEMI: Te dejo la puerta abierta, puedes entrar y salir cuando quieras.

La dejó abierta de par en par y se fue a la habitación, me levanté, la cerré con llave y fui detrás de ella que estaba acostada, me estiré por su espalda pasándole un brazo por el estomago, me cogió la mano con las dos suyas y se la llevó a la boca dándole besitos, poniendo su cara encima buscando su contacto, se quedó dormida, no me extrañaba porque la noche anterior no pegamos ojo ninguno de los dos, yo también acabé dormido, me desperté a medio día solo en la cama, me levanté, ella estaba sentada en el sofá bebiendo algo.

NOEMI: Ven aquí, estírate delante del fuego en la alfombra.

Le hice un gesto con los hombros preguntando como quería que me estirara.

NOEMI: Como un perro, lo que eres, un perro que se escapa.

Me estiré en la alfombra de lado mirándola donde ella me dijo, al lado de sus pies.

NOEMI: Lámeme los pies perrito.

Se le escapaba la risa, yo estaba serio por verme tan maltratado sabiendo que me lo merecía por capullo, saqué la lengua y se la pasé por los pies, levantó la planta para que siguiera chupándosela, me apuntó a la boca con el dedo gordo, la abrí un poco y dejé que lo metiera chupándolo con fuerza, echó para atrás la cabeza dando un suspiro.

NOEMI: Ya está bien, quítate el pijama y arrodíllate en pelotas.

Lo hice, se levantó el camisón enseñándome las bragas.

NOEMI: ¿Te gusta ver esto verdad?

Confirmé, se empezó a tocar las tetas poniéndose los pezones duros.

NOEMI: Tócate la polla muy despacio, no quiero que te corras, has sido un perro malo y tengo que castigarte para que aprendas, como te corras te pegaré hostias hasta dejarte la cara más marcada de lo que la tienes, y el castigo será peor.

Empecé a tocarme suavemente, bajó una mano de su teta a las bragas jugando y acariciándose por encima, se puso un dedo encima del coño subiéndolo y bajándolo, apretando sobre el agujerito manchando las bragas al momento de lo caliente y mojada que estaba, yo seguía haciéndome una paja lentamente para no correrme, me miraba con excitación a los ojos, se bajó las bragas hasta los tobillos levantando un poco el culo, abrió las piernas y se hizo una paja gimiendo, se frotaba el clítoris bajando al agujero de tanto en tanto metiéndose un dedo volviendo al clítoris, volvía a bajar metiéndose dos dedos follándose ella misma, con dos dedos de la otra mano se frotaba de nuevo el clítoris muy rápidamente, estaba a punto de correrse, yo con la polla al máximo cuidando mucho como me hacía la paja para no pasarme, me hizo una señal para que acercara la cabeza, cogiéndomela y metiéndose mi boca en medio del coño, me dijo que no parara de lamérselo y se corrió al momento gritando.

Se relajó apoyándose en el sofá mirándome, se levantó, se subió las bragas bajándose el camisón, me miró con desprecio, me dio un golpecito con un pie en la polla empalmada como la tenía dándose la vuelta, no me podía creer que fuera tan cruel conmigo, empecé a llorar intentando ahogar los sollozos, intentando sufrir en silencio.

Se giró, aparte mi vista de ella girándome para que no viera como me caían las lágrimas, vino rápida hacia mí, me cogió de los hombros estirándome en el suelo, me agarró la polla con la mano haciéndome una paja muy rápida que me la empalmó de nuevo, dejé de llorar para echar la cabeza atrás del gusto volviendo a mirarle la cara, me miró a los ojos metiéndosela en la boca, pegándole unas chupadas hasta verla desparecer del todo y como volvía a aparecer entera, me succionó con fuerza el capullo mientras me pajeaba por abajo rápido, haciendo que me corriera en un momento cogiendo todo mi semen en su boca, se levantó con la boca llena, me miró a los ojos y me lo escupió todo por encima, caminó hacía la habitación.

NOEMI: Límpiate, cámbiate, y haz la comida perro asqueroso.

Después de comer me hizo quitar la mesa y lavarlo todo, se sentó en el sofá con los pies en alto y me dijo que me estirara a su lado, fui hacerlo en la alfombra y me rectificó dando palmaditas encima del sofá, me puse a su lado con la cabeza encima de su regazo, ella me acariciaba el pelo.

NOEMI: Eres un perro muy malo que me hace sufrir mucho, lástima que no te puedo sacrificar.

Levanté la cabeza preocupado mirándole la cara, me miró fijamente.

NOEMI: No te preocupes, no lo voy hacer, te quiero demasiado.

Me estiró fuerte del pelo y volvió a acariciarlo con suavidad, me salió una risita de tranquilidad, todo lo que me importaba era que ella me quisiera, sabía que aquello pasaría y volveríamos a estar bien. A media tarde llamó a Noemí mi hermana para saber si podía venir a verme, le contestó que pasara cuando quisiera, a la media hora llamaban a la puerta, me dijo que me quedara en la alfombra arrodillado y la abrió, se saludaron con dos besos y un abrazo, mi hermana entró y me miró.

HERMANA: ¿Qué hace hay arrodillado?

NOEMI: Lo tengo castigado y lo trato como un perro por escaparse de casa.

La cabrona de mi hermana se reía mirándome.

NOEMI: Levántate y saluda a tú hermana.

Nos abrazamos y pedí permiso para hablar, mi hermana miró a Noemí.

NOEMI: Los perros no hablan, lo tiene prohibido si no le doy permiso, además, no le hace puta falta hacerlo, ¿qué quieres?, ¿pedirle perdón a tu hermana?

Lo confirmé.

NOEMI: Ves, ni puta falta que hable.

Mi hermana me cogió la cara con las dos manos mirándosela.

HERMANA: Y esa cara tan hinchada y roja.

NOEMI: De las hostias que le he dado, ¿quieres un café Olga? y hablamos tranquilamente.

OLGA: Sí por favor, ¿puedo hablar con él mientras tanto?

NOEMI: Perrito habla con tu hermana.

OLGA: ¿Estás bien Toni?

YO: Estoy bien y contento de estar en casa.

OLGA: No sabes el disgusto que nos diste, ¿Cómo coño se te ocurrió hacerlo sin hablar antes con nadie?

Le iba a contestar lo desesperado que me encontré en ese momento, pero llegó Noemí y me cortó.

NOEMI: Vuelve a tu sitio y cállate.

Me senté en la alfombra mirándomelas, como las había echado de menos aquellos días fuera, ellas hablaban sentadas en la mesa.

NOEMI: Me abrió la puerta recién duchado con la toalla por la cintura, estaba guapísimo, para comérselo.

HERMANA (riendo): ¿Y te lo comiste?

NOEMI: Sí, pero antes le di hostias hasta que las manos me hicieron daño, y aquí en casa le han caído unas cuantas más, durante esta semana que se va a quedar encerrado le van a caer más seguro.

HERMANA (riendo): ¿No te pasas un poco Noemí?

NOEMI: Nena, es que he descubierto que cuando le pego me mojo las bragas, tengo en mi cabeza una mezcla de odio y amor por él que me vuelve loca.

Rieron las dos a carcajadas, yo me las miraba pensando cómo podía ser tan capullo, hacer sufrir de esa manera a una persona que me quería tanto, de la que yo estaba enamorado como un imbécil, levanté la mano para hablar y no me hacían ni puto caso.

NOEMI: ¿Qué quieres ahora, tienes que estar molestando todo el rato?

Insistí con la mano levantada.

OLGA: Déjale hablar mujer.

NOEMI: Habla, pero por que está aquí tu hermana.

YO: ¿Cómo me encontrasteis tan rápido?

NOEMI: ¿Lo ves como es idiota este niño?

OLGA: Solo tuve que llamar a Juan el director de la estación tonto, lo conocemos de toda la vida y me lo explicó todo al momento, también está enfadado contigo por cierto, después llamé a la persona que él me dijo y me dio tú dirección.

NOEMI: No fui a buscarte antes por que no podía pedir permiso en el trabajo haciendo tan poco que he comenzado, tuviste suerte, porque si llego a ir cuando me enteré te mato allí mismo del “cabreo” que tenía contigo idiota, cállate ya y duerme si quieres pedazo de perro.

Pasó un rato y mi hermana se despidió, me levanté para darle un beso y me hicieron sentar otra vez.

NOEMI (riendo): ¿Quieres ver cómo le pego Olga, o quieres pegarle tú?

OLGA (riendo): No, mejor no verlo, aunque alguna vez me he quedado con las ganas, dale en la intimidad, y si puede ser que no venga a trabajar con esa cara.

NOEMI: Lo intentaré pero no te aseguro nada.

Mi hermana se fue, Noemí cerró la puerta con llave y vino donde estaba yo.

NOEMI: ¿Qué hago contigo, te pego un poco más?

Estaba sentado y me arrodillé levantando bien la cabeza, poniéndole la cara para que me diera desafiándola con la mirada, me miró a los ojos levantando la mano, yo subía y bajaba un poco la cabeza confirmando que me pegara, soltó la mano y me dio una sonora bofetada en la cara.

YO: Otra vez.

Volvió a levantar más la mano al oírme hablar y me soltó otra hostia más fuerte.

YO: Te quiero.

Me abofeteó de nuevo.

YO: No quiero separarme nunca más de ti.

Levantó la mano otra vez con una cara de mala hostia tremenda, cuando estaba esperando otro hostión se arrodilló conmigo besándome, metiéndome la lengua en la boca buscando la mía, separó los labios mirándome la cara, me la acarició con las dos manos y me abrazó muy fuerte.

Fue la primera vez que noté que ella estaba contenta de que estuviera de vuelta, me hizo levantar y sentarme en el sofá, me bajó el pantalón de chándal mirándose la polla que estaba totalmente flácida, la cogió y me bajó el prepucio dejando el glande a la vista, fue bajándolo y subiéndolo jugando, empezó a despertar mi excitación haciéndola reaccionar, la agarró y esperó que creciera poco a poco, subiendo y bajando la piel de tanto en tanto como disfrutando de sentir que mi polla estuviera creciendo dentro de su mano, cuando tuvo un tamaño aceptable empezó a pajearla lentamente, poniéndomela en seguida tiesa del todo, ella seguía embelesada mirando el glande, me miró los ojos apartando rápido la mirada, sacó la lengua acercándola muy lentamente a la punta de la polla, hasta hacer contacto con ella pasándola por encima del agujerito, me salió líquido pre seminal, separó un poco la lengua quedando enganchado entre la lengua y la punta de mi polla, me estaba poniendo cachondo a más no poder, separó un poco los labios y se metió la punta despacio.

Podía ver como sus labios la envolvían, notando como la lengua empezaba a lamerme la punta por encima y por los lados, fue bajando la cabeza, metiéndose la mitad succionando subiendo de nuevo hasta la punta, levanté el culo del sofá del gusto que me daba gimiendo, bajó hasta el fondo, con toda la polla dentro de su boca me miró, succionando fuerte poniéndome cara de excitación y placer, ella no se perdía detalle, la fue sacando haciendo paradas para succionar con fuerza, pensaba que me corría allí mismo de los latigazos que me daba el cuerpo, me miró la cara.

NOEMI: ¿Alguna te la chupa de esta manera?

YO: Nadie lo hace como tú, ni nadie me pone más cachondo que tú.

Se puso de pie sacándose el camisón por la cabeza, se quitó las bragas sentándose encima de mí, me besó con dulzura, con amor, sintiendo cada roce de sus labios y su lengua en los míos, poco a poco fue metiendo más su lengua juntándola con la mía, pasando a un beso apasionado tremendo, después de un rato separó sus labios de los míos.

NOEMI: ¿Alguna te ha besado así?

YO: No, nadie me hace sentir con un beso lo que me haces sentir tú.

Me quitó la camiseta quedando los dos totalmente desnudos, me cogió la polla pajeándomela despacio comprobando que estaba tiesa del todo, movió un poco las caderas metiéndosela poco a poco hasta el fondo gimiendo los dos, me abrazó colocando su cabeza al lado de la mía, mientras movía lentamente las caderas metiéndosela y sacándosela profundamente, podía oír perfectamente su respiración y gemidos que se juntaban con los míos, aquella forma de follar me volvía loco, me hacían aflorar sentimientos que tenía muy guardados y que solo con ella salían, fue subiendo el ritmo, se incorporó un poco quedando delante de mí, sujetándose en mi cuello y mi hombro con sus manos, mirándome a los ojos aumentando los gemidos y la cara de excitación, aumentó de nuevo la velocidad de sus movimientos de cadera, notaba como estaba totalmente mojada, bajando liquido por la piel de mis huevos escuchando algún chasquido, yo tenía puestas las manos sobre sus caderas sin moverlas desde el principio siguiendo su ritmo, me acarició la cara, sin dejar de mirarme a los ojos subió el volumen de los gemidos, empezando a gritar haciendo que me subiera de la polla al cerebro atravesando todo el cuerpo un placer enorme, descargando chorros de semen sin parar, oyendo como ella se corría volviendo a estar muy abrazados los dos, era el placer de correrme junto con el de sentir que lo hacía con alguien especial, que conseguía ponerme los sentidos y los sentimientos a flor de piel, en aquel momento sentía un amor por ella tan grande que me hacía llorar, ella todavía abrazada me hablaba al oído.

NOEMI: ¿Alguna te ha follado así?

Yo (cayéndome lágrimas): Nadie, soy un imbécil por poner en peligro esto.

Se incorporó poniéndome la cara delante.

NOEMI: Ves porque me dan ganas de pegarte sin parar, eres muy tonto tío.

Me pareció que se iba a levantar, la abracé con fuerza.

YO: ¿Todavía me quieres con todo lo que te hago?

NOEMI: No te mereces que te conteste.

Se levantó metiéndose en el baño, cuando salió fui yo, al salir me la encontré estirada en la alfombra con la cabeza apoyada en un cojín tapada con un edredón junto al fuego, me señaló otro cojín que había al lado suyo para que me estirara, me tapó y juntó su cuerpo desnudo con el mío apoyando su cabeza en mi pecho, me acariciaba con la mano desde el pecho hasta los muslo subiendo y bajando, como comprobando que no me faltaba nada, le pasé un brazo por la espalda apretándola un poco más, estuvimos en silencio mucho tiempo, levantó la cabeza de golpe.

NOEMI: Porque no preparas un par de cubatas, me vendría bien algo de alcohol.

YO: ¿Los perros beben cubatas?

NOEMI: Si vas a decir tonterías cada vez que hables no hace falta que lo hagas.

Nos sentamos en el mismo sitio con la espalda apoyada en los cojines tomándonos la bebida poco a poco, cuando ella se había tomado la mitad.

NOEMI: ¿Qué te paso Toni, porque lo hiciste?

YO: ¿Por qué quieres que te lo cuente cariño?, solo puede hacerte daño.

NOEMI: Quiero intentar descubrir por qué haces esas cosas.

YO: Ese día tenía que entrenar a una esquiadora extranjera, de un país del este, era alta, rubia y muy guapa, no podía quitarle la vista de encima sabiendo que la estaba cagando, en una subida en el telesilla me dijo que me había elegido a mí por guapo, me pidió que la acompañara a su habitación y yo la seguí como un gilipollas sabiendo que la estaba liando otra vez, algo dentro de mí me decía que me fuera antes de entrar pero no pude resistirme.

NOEMI: Y te la follaste.

YO: Por favor Noemí.

NOEMI: Dímelo todo, quiero saberlo todo.

YO: Me la follé con prisas y de mala manera pensando en lo que te estaba haciendo.

NOEMI: Eso no te lo crees ni tú.

YO: Te juro que fue así, tenía tanta mierda por el cerebro dándome vueltas que salí de allí corriendo para hablar con el director, en muy poco tiempo estaba subido en un avión que no tenía ni puta idea donde iba, esos días antes de que llegaras cada noche acababa con una borrachera encima que no sabía ni volver al apartamento, si no llegas a venir por mí creo que hubiera pillado una cirrosis de puta madre.

Me dio un golpe con el codo en el brazo sonriendo.

NOEMI: ¿Fuiste tan gilipollas de que encima de que me la pegabas no lo disfrutaste?

YO: Así fue.

NOEMI: Pues eres más tonto de lo que me pensaba chaval.

Reímos un poco dentro del drama.

YO: Sabía que aquello me separaba de ti para siempre, o así lo veía yo, ¿Cómo iba a disfrutarlo?, te lo había prometido, la cagué y te merecías ser libre para hacer lo que quisieras.

NOEMI (con pena): ¿Y sabiendo todo eso y lo mucho que te quiero, porque me lo haces?

YO: No lo sé, no tengo una respuesta, es lo que he hecho siempre cariño, te dije la verdad de que tú eras la primera mujer de la que me había enamorado, la primera vez que te lo hice fue por puta ignorancia, yo pensaba que queriéndote y haciéndote feliz ya lo tenía todo perdonado, no entendía porque si estaba con otra a la que no quería ni nada te podría perder, todos me avisaron, todos, pero yo no lo veía, hasta que te enteraste y te fuiste. Se me abrieron los ojos de golpe, estar tantos meses sin verte fue terrible, pero esta vez fue sabiéndolo todo, yo sabía que te hacía daño, sabía que te perdía para siempre, y aun así no pude evitarlo, no sé qué me pasa. Lo que no entiendo es por qué me viniste a buscar, podías haber hecho lo que quisieras, tener una mejor vida conmigo lejos.

NOEMI (enfadada): Por qué te quiero imbécil, te quiero y no quiero tener otra vida con otro, la quiero contigo, llegar y ver tú puta nota me puso de muy mala leche, si quieres separarte de mí dímelo a la cara y vete donde quieras o échame de tu casa, pero si me quieres no puedes desaparecer así como así, ¿lo entiendes?, ves, ahora tengo ganas de hostiarte otra vez.

YO: Haz lo que quieras cariño, ¿es verdad que pegarme te pone cachonda?

NOEMI: Me desahogo y luego me arrepiento, pero no creas que tú castigo se ha acabado por que estemos ahora así, una parte de mi todavía te odia y no sé si te podre perdonar.  

No quise seguir con la conversación para no ponerla más nerviosa y romper aquel momento de los dos juntos, nos acabamos las bebidas y volvimos a taparnos hasta la hora de cenar que me ordenó hacerla, recogerla y dejar la cocina limpia, después nos sentamos a ver una película en la tele cogidos de la mano. Cuando acabó la película.

NOEMI: ¿Quieres venir a la cama conmigo o prefieres quedarte aquí?

YO: ¿Me lo preguntas de verdad?

NOEMI: Es para castigarte, si me dices que aquí te haré dormir conmigo, si me dices lo contrario te haré dormir aquí.

YO: Estoy muy interesado en quedarme en el sofá.

NOEMI: Perfecto me voy a dormir, hasta mañana, que pases una buena noche en el sofá.

YO: Como puedes ser tan tramposa me has di…

Me puso la mano en la boca para hacerme callar, me cogió la mano y me llevó a la cama.

11

El domingo comenzó igual, ordenándome hacer el desayuno, recogerlo y limpiar la cocina, estábamos por casa sin saber muy bien qué hacer, escuchamos música, no me decía nada y me dejaba hacer, yo miraba por la ventana a la calle, como pasaban algunas personas paseando.

NOEMI: ¿Te gustaría salir y pasear un rato?

YO: Sí, me encantaría.

La miré con ilusión.

NOEMI: Cogidos de la mano o de la cintura, ¿estaría bien cariño?

YO: Sí, sí, salgamos.

NOEMI (enfadada): Que pena que no puedas por portarte mal imbécil, ven aquí y siéntate en la alfombra otra vez.

YO: Si quieres salir tú hazlo, comprendo que no quieras estar todo el día encerrada por mi culpa.

NOEMI: Gracias, pero no me iría tranquila dejándote aquí, a partir de mañana ya hablaremos, cállate ya y habla cuando te de permiso, empieza tu castigo de hoy.

No dije nada y me senté en la alfombra al lado del fuego mirándolo, ella se puso en el sofá a leér, pasó un rato.

NOEMI: Por si lo estás pensando hoy no vas a tener nada de sexo, a no ser que te la quieras pelar como un mono, tú mismo.

Pasamos el día como pudimos y el lunes nos levantamos juntos, desayunamos y ella se preparó para ir a trabajar.

NOEMI: Me voy y te dejo solo, si te quieres ir para no volver puedes hacerlo, pero dímelo ahora y que no me encuentre otra nota cuando vuelva.

YO: Te estaré esperando, no te preocupes.

NOEMI: Y acuérdate de tu castigo, límpialo todo bien, saca el polvo, pasa la aspiradora, limpia los cristales y toda la cocina, cuando llegue quiero verlo todo bien limpio y ordenado.

Se despidió de mí con un beso en los labios y se marchó, estuve toda la mañana haciendo los trabajos encargados, ya estaba bien para hacer algo y que pasara el tiempo más rápido, preparé la comida y puse la mesa para que cuando llegara tenerlo todo a punto, tardó más de lo normal, abrió la puerta y me miró sentado en la alfombra obediente.

NOEMI: Los buenos perros se alegran de ver a sus amos y van a saludarlos con alegría.

Me levanté con una sonrisa y fui a abrazarla y besarla, dejó unas bolsas encima del sofá.

NOEMI: He pasado a comprar algunas cosas, ayúdame.

Abrió una bolsa y me pasó un paquete de leche, algo de fruta, pasta y cuatro cosas más para comer, el otro paquete lo guardó.

NOEMI: Esto te lo enseñaré después, primero guarda todo eso en la cocina.

Cuando salí de la cocina de dejarlo todo ordenado, me llamó para que me sentara en la alfombra delante de ella, tenía el paquete a medio abrir, me senté y sacó una cadena larga y dos candados.

NOEMI: A los perros que no quieres que se vayan los atas bien atados.

Mis ojos se abrieron mirando la cadena y mirándola a ella.

YO: Por favor Noemí no me hagas eso.

NOEMI: Lo siento, cuando no te fías de un perro lo atas, y eso es lo que voy a hacer contigo.

Me reboté viendo que lo iba a hacer me gustara o no.

YO: No me vas a atar, por ahí no paso.

Se levantó rápido muy enfadada, pensé que me iba a dar unas cuantas hostias, me cogió la cara levantándome la cabeza, me sorprendió diciéndome que me quitara la ropa, me quedé en bolas y me empujó para apoyar el pecho en el asiento del sofá sacando el culo, me lo empezó a acariciar con una mano pasándome el dedo por él ojete, pensé que me quería meter un dedo en el culo o algo así, miré para delante esperando, noté un latigazo en todo el culo que me hizo gritar y mover todo el cuerpo del dolor, me giré y la hija de puta se había quitado el cinturón de cuero y me acababa de dar con él, le miré la cara y la tenía totalmente excitada, levantó el cinturón y me golpeó con mala leche de nuevo volviendo a gritar, le supliqué que parara y volvió a darme otro dejándome apoyado en el sofá sin decir nada, totalmente derrotado con los ojos cerrados esperando los golpes que a ella le diera la gana darme, paró y se arrodilló acariciándome otra vez el culo.

Notaba el dolor con el contacto de su mano, acercó su cabeza y me besó suavemente por donde me había pegado, no quería ni imaginarme como me lo debía de haber dejado, me giré para verle la cara y ella me miraba con pena.

Cogió la cadena, me la puso en el cuello y cerró un candado pequeño para fijarla, la otra punta le dio una vuelta en la tubería del radiador de la calefacción y le puso el otro candado, me dio un golpecito cariñoso en la cabeza y un beso en la cara.

Me dejó atado marchándose a la habitación, creo que a llorar porque me pareció oír algún sollozo, me estiré desnudo de lado porque no podía apoyar el culo del daño que me hacía. Después de un buen rato salió cambiada en ropa de estar por casa con los ojos rojos, yo la miré sin mover ni un músculo, se metió en la cocina y me trajo un plato con comida, un tenedor y un vaso de agua que me dejó en la alfombra delante de mí.

 Se sentó en la mesa de espaldas a comer, se levantó muy pronto, no creo que comiera casi nada, yo, mi plato ni lo toqué, de hecho ni me moví de cómo estaba. Noemí vino, me pasó un pie por encima del cuerpo, después el otro y puso leña en el fuego encendiéndolo, se metió de nuevo en la habitación y salió con unos cojines, un edredón y un bote de algo que no sabía que era, se agachó apartando el plato y el vaso, me levantó la cabeza con cuidado y me puso el cojín debajo, luego me tapó.

Empezaron a sonar unas gotas de agua al chocar contra las ventanas, empezaba a llover, me destapó la parte del culo y me lo frotó suavemente con algún tipo de crema, me tranquilizó los escozores de los golpes con el cinturón, puso el otro cojín a mi lado detrás mío, se estiró y se tapó juntando su cuerpo, pasó una mano adelante y me acarició la cabeza y la cara, sonó un trueno muy fuerte y empezó a llover con más fuerza.

NOEMI: ¿Aguantarás esta semana cariño?

Me salió una voz floja y triste cayéndome lágrimas.

YO: Lo haré por ti mi amor.

Me abrazó con fuerza sintiendo sus tetas en mi espalda, mientras me daba besitos en el cuello, estábamos de nuevo en otro momento romántico después de lo que había pasado, yo seguía sin moverme pensando cómo podía ella comportarse de aquella manera, como podía besarme con tanto cariño, acariciarme con tanta dulzura, follarme con tanto amor haciéndome salir mis sentimientos por todas partes, y a la vez mal tratarme y humillarme de aquella manera, me tenía subido en una montaña rusa y yo me estaba mareando con tantas subidas y bajadas, estuvimos sin hablar en ningún momento hasta que se hizo tarde.

NOEMI: ¿Quieres cenar mi amor?

Lo negué con la cabeza, cogió las llaves soltándome el candado del cuello, me levantó y me llevó a la cama cogido por la cintura, me metió dentro, me tapó y me dio un beso en los labios mirándome a los ojos con tristeza, se puso a mi lado y me abrazó de nuevo quedándonos dormidos.

Me desperté y ella dormía, me levanté, me duché y preparé el desayuno para los dos esperándola sentado en la mesa, cuando llegó desayunamos mirándonos a los ojos sin decir nada, cuando acabamos me levanté para retirarlo todo, se fue a duchar y vestir para ir a trabajar, se despidió de mí con un beso y un abrazo.

Me quedé toda la mañana escuchando música, limpiando un poco y holgazaneando hasta el momento de hacer algo para comer, a la hora que ella volvía, me desnudé y me puse la cadena en el cuello cerrando el candado, me senté en la alfombra que fue como me encontró cuando llegó, dejó las cosas, se quitó la chaqueta sin quitarme el ojo de encima viniendo donde estaba yo, me miró con cariño, supongo que no esperaba encontrarme así, empezó a desabrocharse el cinturón quitándoselo, apoyé el pecho de nuevo en el sofá sacando el culo esperando más golpes mirándola, dejó el cinturón en el suelo, se desabrochó el pantalón quitándoselo, también con los calcetines y los zapatos, luego el jersey y el sujetador, se quedó en bragas sabiendo lo que me gustaba mirarla así sonriendo.

Yo la miraba sin cambiar la expresión de la cara, total no sabía en qué momento volvería a cambiar y pegarme, para que ilusionarse y desilusionarse, se arrodilló detrás de mí, apoyó su pecho contra mi espalda y me abrazó, me incorporó, quedando los dos arrodillados con ella a mi espalda besándome el cuello, me tocó el culo bajando hasta cogerme los huevos amasándolos suavemente, cerré los ojos sintiéndolo y la polla empezó a reaccionar, me pasó la otra mano por delante agarrándomela, bajándome el prepucio acariciándome la punta con el dedo gordo, me creció rápido y deje ir un gemido, respiró profundamente detrás de mi haciéndome una paja muy lenta.

Me giró, me miró a los ojos y bajó la cabeza para metérsela en la boca, chupándola muy profundamente a la vez que con la otra mano no paraba de acariciarme los huevos, me la puso a reventar cogiéndola con fuerza y succionando el capullo, se puso de pie y me colocó las bragas delante de la cara abriendo las piernas, la agarré por la cintura besándole el chichi por encima apretando con la lengua en el inicio de la rajita, jadeaba lentamente acariciándome la cabeza, puse una mano en su entrepierna tocándola, hasta notar y ver que se mojaba las bragas, se las bajé quitándoselas y metí la lengua lamiéndole el coño hasta donde llegaba, me levantó la cabeza con sus manos agachándose para darme un beso, me metió la lengua en la boca saboreando la mía, le pasé los brazos por el cuello aumentando la pasión del beso, se separó y se encajó abriendo las piernas encima de mi polla metiéndosela despacio, la aguantaba por las caderas, los dos dimos un gemido a la vez cuando llegó al fondo, se empezó a mover arriba abajo, adelante atrás, subiéndome un placer tremendo, pensaba que me corría al momento, empezó a gritar mirándome a los ojos, corriéndose con un orgasmo muy largo, sin parar de moverse, provocando que la acompañara dejando escapar mi corrida dentro de su coño, gritando como un loco sacando toda la tensión de las últimas horas.

Me besó en los labios de nuevo, se levantó tapándose con la mano el chichi para que no cayera nada a la alfombra y se fue al baño, yo me estiré en la alfombra boca arriba para recuperarme, salió con una toalla mojada y me limpió con cuidado la polla y los huevos, se marchó y volvió con los cojines y el edredón estirándose conmigo tapándonos los dos, me abrazaba dándome besos en el pecho, a mi me empezaba a salir un pequeña sonrisa de lo a gusto que estaba con ella encima acariciándome.

NOEMI (seria): Mañana te tendré que volver a pegar con el cinturón.

No dije nada pero se me helo la sonrisilla, seguía sin entender porqué de todo aquello, en aquel momento estábamos bien, y me estaba avisando que al día siguiente me iba a maltratar otra vez, no entendía nada, quise aprovechar aquella tarde que estaba cariñosa, la giré poniéndola mirando para arriba, me coloqué de lado, le pasé un brazo por debajo del cuello levantándole la cabeza, junté mis labios con los suyos besándola despacio con la otra mano sobre su cadera, me enrolló sus brazos por el cuello, la besé durante mucho tiempo sintiendo sus labios y su lengua.

YO: ¿Sabes que te quiero muchísimo mi amor?

Me lo confirmó con la cabeza haciendo una carita de pena por mi tremenda.

YO: ¿Y sabes que no te dejaré por muchas cosas que me hagas, me maltrates o me humilles?

Se le dibujó una sonrisa en sus labios mirándome a los ojos.

NOEMI: No me digas nada más que me vas a hacer llorar mi amor.

Junté de nuevo mis labios con los suyos besándola con pasión, moviendo la mano de sus caderas bajándola despacio hasta sus muslos acariciándolos, la puse en medio y ella abrió las piernas para que pudiera seguir, subía la mano hasta casi el chichi y volvía bajarla, empecé a notar su calor cuando la tenía cerca, sin dejar de besarnos le rocé con un dedo el agujero, dio un suspiro excitándose, le besé el cuello pasando de un lado al otro, a la vez que contactaba con toda mi mano en su coño agarrándoselo fuerte, bajó uno de los brazos que tenía alrededor de mi cuello, poniéndome la mano encima de la polla que ya la tenía morcillona.

La quitó de golpe cogiendo la llave del candado abriéndolo, me quitó la cadena que seguramente le molestaba, la apartó y me volvió a coger la polla pajeándomela lentamente, nos besábamos sin parar, su coño cada vez estaba más mojado, bajé de su boca a su cuello lamiéndolo, a sus tetas chupándolas poniéndole los pezones duros como piedras, y de sus tetas le metí la lengua en el coño, comiéndomelo como a ella le gustaba, sin prisas y con paciencia, haciéndola gemir, después gritar y poco más tarde correrse moviendo todo el cuerpo, cuando acabó la besé de nuevo saboreando su aliento recuperándose.

NOEMI: Podríamos ser tan felices si no hicieras las tonterías que haces mi amor.

YO: ¿Crees que podrás quitármelas para estar bien?

NOEMI: Al paso que vamos, o te las quito o te mato, porque después de pegarte con el cinturón ya no se qué hacer.

Nos reímos, ella me cogió la polla con fuerza.

NOEMI: ¿Y con esto que hacemos?

YO: No lo sé, tú mandas, lo que quieras.

Se levantó, metió otro tronco en el fuego desnuda, la miraba pensando en lo buena que estaba, apreciando sus curvas, su vientre plano, su culo bien puesto y sexi, aquella carita con sus ojos azules, estaba preciosa, se marchó y volvió al momento con un botecito en sus manos, me miró sonriendo, se estiró boca bajo a mi lado, abrió el bote y metió dos dedos llevándoselo al culo mojando el agujero muy despacio, había comprado vaselina, yo metí dos de los míos embadurnándolos bien metiéndole la puntita de uno, mientras se lo dilataba ella me acariciaba la polla con una paja, cuando le pude meter dos dedos me quitó la mano moviéndose para poner mi polla delante de su boca, metiéndosela de golpe toda dentro, pegándole unas cuantas succionadas que me hicieron cerrar los ojos y concentrarme para no correrme en aquel momento.

La sacó toda llena de saliva goteando sobre la alfombra, se la dirigió al agujero de su maravilloso culo, se metió la punta girando la cabeza para verme la cara de excitación, se la seguí metiendo despacio hasta el fondo soltando el aire de sus pulmones, la saqué hasta el inicio volviendo a meterla un poco más rápido escapando un gemido de mis labios, movió las caderas hacía arriba metiéndosela con más fuerza, haciéndome dar un grito de placer, levanté mi cuerpo para dejarle metido el capullo, volvió a levantar las caderas metiéndosela entera con fuerza y yo grité de nuevo, aquello me volvía loco, empezó a subir y bajar su culo sin parar, cada vez yo gritaba más fuerte hasta llegar a un orgasmo brutal, corriéndome dentro, sacándola al final tirándole unos cuantos chorros de semen encima de su culo con una paja, dejándolo mojado por dentro y por fuera, ella seguía mirándome alucinada, me estiré a su lado respirando fuerte para recuperarme, me besó en los labios, en la nariz y en la frene.

NOEMI: ¿Alguna te ha hecho disfrutar tanto como yo?

YO: Nunca he disfrutado con nadie cómo contigo mi amor.

NOEMI: ¿Y no te das cuenta lo capullo que eres?

YO: Hace años que sé que soy un gilipollas, pero no pensaba que lo fuera tanto.

Un poco más tarde nos levantamos y vestimos para comer o casi cenar, miramos un rato la tele en el sofá y nos fuimos a dormir sabiendo que el siguiente día volvería ser duro.

Repetimos las rutinas del desayuno, hasta que se marchó besándome y mirándome con cara de pena, cuando llegó la esperé desnudo, con la cadena puesta y arrodillado con el pecho en el sofá, la manta y los cojines al lado, preparado para recibir mis latigazos de castigo, entró muy seria, se fue a cambiar y salió con el cinturón en la mano.

NOEMI: ¿No has hecho nada de comer?

YO: ¿Para qué?, luego no comemos ninguno de los dos.

Me miró con mucha pena, levantó el cinturón mirándome a la cara, se le empezaron a humedecer los ojos.

NOEMI: No puedo, no puedo más, no puedo hacerlo, ya está bien.

YO: ¿Te gusta que te ponga los cuernos?

Cambió la cara y me pegó con ganas, notando el golpe en el culo y las caderas, cerré los ojos aguantando el dolor, los volví abrir.

YO: ¿Prefieres no pegarme y que me folle a otras?

Me soltó otro golpe más fuerte que me hizo gemir de dolor.

YO: Tienes que hacer lo que sea para que no te lo haga más mi amor, vamos, otra vez que me estás haciendo cosquillas con lo flojo que me pegas joder.

Enloqueció y me pegó tres seguidos dejándome hecho mierda, con la mirada perdida cayéndome unas lagrimones por la cara.

NOEMI: Eres un imbécil, yo no quería hacerlo.

Se fue llorando a la habitación, me estiré con el cojín debajo de la cabeza y me tapé como pude, al cabo de un rato salió con la pomadita, me quitó la cadena, me puso la crema en el culo y se estiró poniendo la cara delante de la mía, me pasó un dedo por los ojos para secarme las lagrimas y me puso la mano en el cuello.

NOEMI: Se ha acabado, no te voy a pegar más, esto es una mierda, sufrimos los dos y no puede ser, ¿pero has entendido algo de todo esto?

YO: Que se está mejor contigo abrazados y acariciándonos que cuando me das las palizas.

NOEMI: Exactamente, no hagas el gilipollas por favor, a partir de mañana puedes hacer lo que quieras, ya eres mayorcito para tener que ir detrás de ti de esta manera coño, tú sabrás que es lo que te conviene.

Nos abrazamos, me pasó la mano por la espalda llegando al culo, di un espasmo cuando me lo toco del daño que me hacía.

YO: Podías haberlo pensado ayer, me has dejado el culo que no voy a poder sentarme en una semana cabrona.

NOEMI: Hay Dios mío, contigo voy a tener que sufrir toda la puta vida.

Nos abrazamos de nuevo y esperamos la hora de ir dormir, esta vez pedimos una pizza para cenar, que me tuve de comer de lado porque no podía apoyar el puto culo.

12

Al día siguiente me levanté temprano y seguí preparando el desayuno para los dos, la fui a despertar a la cama besándola dulcemente, ella me abrazó muy fuerte, mientras desayunamos.

NOEMI: Estás muy contento hoy.

YO: Mujer he recobrado mi libertad, ¿no?, tú me lo dijiste ayer.

NOEMI: Hay madre mía.

YO: Si me pides que no salga de casa, me quedó aquí a esperarte y salimos juntos por la tarde.

NOEMI: Haz lo que te salga de tus huevos gordos nene, pero que te encuentre en casa cuando vuelva, vale.

YO: Ya te he prometido que no me escapo más.

Se fue, arreglé un poco la casa y salí a la calle en un día de sol estupendo, pasé a ver a mi hermano por la tienda que venía de camino, nos saludamos con un abrazo, se interesó por mi y lo tranquilicé diciéndole que estaba estupendamente y muy feliz con Noemí. Después pasé a ver a mi hermana por el hotel saludando a todos los conocidos, me preguntó también como iba la semana porque sabía lo que me esperaba, le informé que ya estaba libre de todo.

HERMANA: Ves, si es que en el fondo esta Noemí mucho hablar y luego es una buenaza.

Sí, sí, pensé, si supieras como me ha dejado el culo la muy cabrona, después pasé por la floristería y compré veinticuatro rosas rojas y en otro local seis jarroncitos muy bonitos, compré algunas cosas para hacerle una comida especial a mi novia y una botella de vino.

Llegué a casa de nuevo y coloqué los jarrones con cuatro rosas en cada uno por toda la casa, la cocina, la habitación, y los otros cuatro repartidos por el salón, preparé la mesa especialmente para ella con un mantel bonito, servilletas a juego, unas copas, y una bonita vela en medio para que fuera más romántico. Lo dejé todo preparado y esperé mirando por la ventana, vi llegar mi viejo coche y salí a recibirla dándole un abrazo y un beso.

NOEMI: ¿Y este recibimiento? 

YO: Tengo ganas de celebrar contigo que hoy es un día bonito.

NOEMI: Huy, huy, que estás muy adulador tú hoy.

Entramos en casa, le encantaron las rosas y el detalle de la mesa y de la comida.

NOEMI: Me voy a cambiar, ¿me acompañas?

Entramos en la habitación, me cogió de la mano y me besó, me quitó la ropa dejándome en pelotas y ella se quedó en bragas, me empujó sobre la cama estirándose encima de mí mirándome a la cara.

NOEMI: ¿Explícame todo lo que has hecho el primer día libre que has disfrutado?

YO: He pasado a saludar a mi hermano.

NOEMI: Eso se merece un beso.

Me besó con dulzura pasándome la lengua por los labios, acabando metiéndola en mi boca moviéndola muy despacio.

YO: Después he visto a mi hermana, que me ha preguntado cómo iba todo, le he dicho que perfecto y me ha venido a insinuar que eras muy floja conmigo y demasiado buena persona, no le he enseñado el culo de milagro para que viera lo floja que eres.

A Noemí se le escapó una carcajada y me acarició el pelo mirándome a los ojos.

NOEMI (riendo): Esto se merece otro beso.

Me besó con pasión mientras me acariciaba la cara y colocaba una rodilla a cada lado de mi cuerpo.

YO: Después he ido a comprar alguna cosa para hacer una buena comida con vino incluido.

NOEMI: Eso esta genial y se merece un beso y algo más.

Me volvió a besar buscando mi lengua, mientras con la mano me cogía la polla y empezaba a pajearla lentamente haciéndomela crecer rápidamente, abajo apretaba con fuerza y cuando la subía iba aflojando la presión, me volvía loco de gusto.

YO (voz un poco recortada por el placer): Y por último he comprado veinticuatro rosas, por las veinticuatro horas del día que te preocupas por mí, para ponerlas por toda la casa, he preparado la mesa y la comida para ti con todo mi amor.

No paraba de mover el cuerpo gimiendo despacio, porque la paja de Noemí que no había parado en ningún momento me estaba tensando la polla hasta sus límites.

NOEMI (en susurros a un oído): Eso se merece que te folle hasta dejarte bien seco.

Se puso de pie encima de la cama con un pie a cada lado de mi pecho, me incorporé y metí mi lengua en su coño mojado por encima de las bragas provocándole el primer gemido, apreté mis labios y mi lengua recorriéndole todo el coño de abajo arriba, le estiré con las manos de las bragas bajándoselas, metiendo de nuevo descontrolado de lo caliente que me había puesto mi lengua en el chichi pegando lametazos, haciendo que gritara y apartara el coño de mi boca por demasiado gusto, se puso a horcajadas encima y se la metió mirándome los ojos, dejándose caer dando un golpe con su culo en mis muslos gimiendo los dos a la vez, se movió de una forma tan desenfrenada que pensaba que se me saldría la polla en más de una ocasión, ella gritaba como una loca sin parar de mover todo el cuerpo, a mí me llevaba al límite de mi aguante, hasta ver que se corría dejándome ir llenándole el coño a lechazos, se dejó caer encima de mi jadeando con una sonrisa, cayendo los flujos encima de mi polla que se iba aflojando por momentos.

YO: ¿Te ha gustado mi amor?

NOEMI: Me ha gustado todo lo que has hecho por mí, y el polvo ha sido genial cómo siempre lo es contigo.

YO (riendo): Pero es que te descontrolas un poco cariño.

NOEMI (riendo): Calla idiota, me descontrolas tú joder.

Nos duchamos juntos y comimos con la vela encendida brindando por nosotros, por la tarde encendimos el fuego y nos estiramos en la alfombra tapados, durmiendo la siesta muy agarrados, cuando se despertó se metió por debajo del edredón, me cogió la polla y se la metió en la boca chupándola despacio, me produjo el despertar más alucinante que había tenido nunca, notando sus labios subir y bajar por mi ciruelo humedeciéndolo, aparté el edredón viéndola a ella concentrada en su actividad, estaba tan sexi, levantó la mirada y me sonrió sin sacársela, empezando a chupar con más fuerza y profundidad, gemí de gusto y excitación, empezó a caer saliva que resbalaba entre sus dedos agarrados a mi polla que pasaba por encima de mis huevos, fue aumentando la intensidad de sus chupadas y succiones cogiéndome con la otra mano los huevos amasándolos, acabó metiéndosela toda para sacársela presionando y succionando con fuerza unas cuantas veces, hasta que empezó a moverse todo mi cuerpo corriéndome, gritando sin parar de chuparme el capullo con fuerza dejándome seco, me miró, se sentó encima poniendo la cara a dos palmos de la mía con la boca llena de semen, me sonrió e hizo el gesto de tirármelo por encima, se lo tragó y riendo me metió su lengua en la boca chocando con la mía dejándome el gusto a mi propio semen.

NOEMI: Te voy a dejar seco cada día para que no tengas ganas de hacer tonterías.

YO: Te voy a durar cuatro días cariño a este ritmo.

NOEMI: Vale, pero esos cuatro días abras sido solo mío.

Se estiró de nuevo a mi lado muriéndose de risa, apoyó su cabeza en mi hombro y me acarició otra vez la polla suavemente.

YO: ¿No estarás pretendiendo volvérmela a poner tiesa?

NOEMI: Te voy a dejar que te recuperes un poco, pero me tienes que follar, o vas a dejar a tú novia con ganas de sexo, ¿me tendré que hacer una paja solitaria por culpa tuya?

La muy cabrona me la estaba poniendo tonta otra vez, pero no tenía fuerza para subir, descansamos un rato hablando del fin de semana, le propuse salir del pueblo y pasarlo en algún hotelito en la costa para cambiar de aires, le dije que al día siguiente me encargaría de buscar hotel y reservarlo, por la noche podríamos estar allí, le pareció perfecto y así quedamos, descansamos hasta que cenamos, miramos la tele un rato y nos fuimos a la habitación, entró, se quitó la camiseta y se puso a cuatro patas en el borde de la cama en bragas.

NOEMI: ¿No te abras olvidado de mi cariño?

Me puso cachondo de golpe la cabrona, me desnudé y me acerqué tocándome la polla para ponerla tiesa que le costaba un poco, le besé el coño por detrás por encima de las bragas tanga dando ella un gemido, se las bajé con una mano mientras con la otra intentaba ponerme la polla a tono, le metí la lengua en medio de los labios menores pasándola de abajo arriba despacio, moviéndola y ensalivándola bien, le busqué el agujero metiendo la lengua, empujó para atrás el culo como queriendo metérsela más, la saqué y le metí dos dedos dando ella un grito, se me puso la polla tiesa penetrándola de un golpe volviendo a gritar, empecé a moverme rápido y con fuerza, me acompañaba moviendo el culo atrás y adelante con mis manos cogidas a sus caderas, me estaba volviendo loco follando en aquella posición, al poco rato empezó a correrse gritando mucho, yo no podía de lo cansado que estaba, estaba tan excitado que no podía parar de mover mis caderas, noté como me metía una mano por debajo cogiéndome los huevos, apretando y aflojando como si estuviera ordeñándome, por fin después de un rato pude correrme gritando mucho, soltando muy poco semen, me dejé caer encima de la cama boca abajo totalmente derrotado, se levantó riendo para ir a lavarse.

NOEMI: Así me gusta que acabes el día cariño, bien ordeñadito.

Subí por la cama buscando la almohada como pude, ella volvió y me tapó dándome un beso en la frente, se puso a mi lado pasándome un brazo por encima y nos dormimos hasta el día siguiente.

Me vino a despertar diciéndome que se iba a trabajar, que tenía el desayuno preparado, que me portara bien y se despidió dándome un beso y una caricia, me dormí de nuevo un poco más, después me duché y desayuné. Fui a hablar con mi hermana para que me dijera que quería que hiciera a partir del lunes que empezaba a trabajar en el hotel otra vez, me hizo pasar a su despacho, le pregunté por un hotel en la costa y me aconsejó uno, de hecho llamó personalmente al propietario que conocía de algunas reuniones y me hizo la reserva, le pedí el coche para ir más tranquilo que con el mío y me lo dejó sin problemas, después me dijo que ella tenía mucho trabajo con el hotel y el restaurante, que si quería podíamos compartir la dirección y ayudarla en todo lo que surgiera, el sueldo era bueno y junto con el de Noemí nos permitiría vivir muy bien.

Me hizo ir a tomarme medidas para hacerme un par de trajes a cuenta del hotel, me volvió a avisar de que no hiciera tonterías, nadie se fiaba de mí y lo entendía perfectamente, si había un tío desastre en la capa de la tierra ese era yo.

De vuelta a casa compré dos candados más, era parte de la sorpresa que quería prepararle a Noemí, preparé algo ligero para comer porque por la tarde teníamos que viajar y no era plan de ir con la barriga demasiado llena. Esperé que llegara y salí a recibirla con ilusión dándole un buen beso y un abrazo.

NOEMI: Esto de que me vengas a recibir cada día cuando llego me está gustando.

YO: Entremos que te tengo preparada otra sorpresa.

NOEMI: No me lo puedo creer, ¿Qué es?

Entramos, cerré la puerta detrás de ella, se miraba la casa intentando ver que era.

NOEMI: No veo nada diferente.

Sin decir nada la besé, le quité el bolso y lo dejé a un lado, le quité el abrigo colgándolo en su sitio, le desabroché la camisa quitándosela, me agaché y le bajé la cremallera del pantalón por detrás bajándoselo, le quité los zapatos y la medias, hice que se volviera a poner los zapatos de tacón, la apoyé en la puerta y le quité el sujetador mientras la besaba de nuevo con más intensidad, me arrodillé poniéndole la lengua en el ombligo dándole vueltas, fui bajando despacio hasta llegar a las bragas, se las fui bajando despacio lamiéndole el pelo púbico muy recortadito que tenía, se las bajé un poco más metiéndole la lengua en el inicio de la rajita moviéndola poco a poco, ella gimió echando la cabeza atrás.

NOEMI: Ya veo la sorpresa bandido.

Fui bajando con la lengua por todo su chichi bajándole y quitándole las bragas, levantó una pierna apoyándola en mi hombro para que pudiera profundizar más con mi lengua, cuando no paraba de gemir y estaba todo muy mojado, me levanté apoyándome en la puerta sacándome la polla, me la miró, me miró a los ojos y se agachó para cogérmela y metérsela en la boca, dándome unos chupetones que me hicieron saltar de gusto, me desnudé lo más rápido que pude, cuando me la puso que no podía crecerme más la cogí de la mano llevándola a la cama, entramos en la habitación y vio encima de la cama la cadena colocada.

NOEMI: Coño, esto sí que es una sorpresa, ¿qué piensas hacer?

YO: ¿Te fías de mí?

NOEMI: No.

Reímos y la acompañé a la cama, la estiré boca arriba y le até la cadena a una muñeca dejándole el brazo estirado, pasándola por una pata de la cama cerrando un candado, me miraba sonriendo con curiosidad y morbo, le até el otro brazo, luego las piernas abiertas una a cada pata con los taconazos puestos. La tenía atada abierta de brazos y piernas, una imagen preciosa, me miraba con morbo pensando lo que le podía hacer, me acerqué despacio a su oído.

YO (susurrando): Hoy te tengo yo atada para hacer lo que quiera contigo.

Respiró profundamente intentando mirarme a los ojos, puse la cara delante de la suya para que me los viera.

YO: Ahora voy a buscar tú cinturón de cuero, te voy a devolver todos los golpes que me distes.

NOEMI: No tienes huevos.

La besé con pasión metiéndole la lengua en la boca buscando la suya, gimió y bajé poco a poco la lengua a sus tetas, lamiéndolas desde abajo hasta arriba, entreteniéndome en los pezones dejándoselos duros y tiesos como si hubieran tenido una erección, seguí bajando con ella muy excitada comiéndole el coño como le gustaba, cuando estaba a punto de correrse le empecé a pegar lametones a lo bestia pasándola de gusto pegando un grito enorme, me metí en medio de sus piernas y le metí la polla de golpe follándola todo lo rápido que pude, hasta que se corrió moviendo todo el cuerpo tensando las cadenas, me miró muy excitada, bajé de nuevo lamiéndole el coño alrededor, lo tenía tan sensible que no paraba de gemir, cuando menos se lo esperaba, le di dos lametazos arriba abajo que volvió a tensar el cuerpo estirando de las cadenas con más fuerza.

NOEMI: Eres un cabrón Toni, un cabrón.

Me incorporé para poner la cara delante de la suya.

YO: Me vas a pagar todas las hostias que me has dado, una a una, pero a mí me las pagaras con placer, te voy a reventar a gusto cariñito.

NOEMI (riendo): Ahora mismo te daba dos más y me quedaba tan a gusto cabr…

Yo ya estaba dándole dos lametazos más sin dejarle acabar la frase, se la volví a meter despacio, volvió a gritar y yo aumenté el ritmo de nuevo, acelerándolo poco a poco hasta que estaba a punto de correrse que la saqué, le metí la lengua chupando por todo el coño, hasta que se corrió gritando como una loca, con el cuerpo dándole unos espasmos terribles, levantándolo estirando tanto de las cadenas que pensaba que rompería la cama, dejó el cuerpo caer a peso relajándose totalmente respirando muy fuerte, me apoyé en los brazos volviendo a poner la cabeza a cuatro dedos de la suya.

YO (susurrando): Dime si tienes ovarios de que no te ha gustado, que no te has corrido como nunca.

NOEMI (sonriendo): Cariño, ¿sabes que me las vas a pagar verdad?, algún día te pillaré y te dejaré seco para siempre cabronazo.

Subí mis rodillas alrededor de su cuerpo hasta llegar con mi polla a su boca para metérsela, cerró los labios riendo, mirándome girando la cabeza de lado a lado negándose, le hice cara de pena.

YO: Por favor mi amor, no me castigues más.

La abrió un poco, le metí la puntita y su lengua salió a recibirla lamiéndola en círculos, la abrió un poco más metiéndole la mitad, después entera, sacándola y metiéndola follándome su boca, ella apretaba alrededor para hacer que entrar y saliera prieta, me estaba volviendo loco, de golpe empezó a succionar con una fuerza que si no se la saco hace que me corra en ese momento, reía con cara vengativa, le aflojé un poco las cadenas de los pies.

NOEMI: ¿Qué vas hacer?, dime que vas a hacer.

No le contesté, fui a buscar el botecito de vaselina, le flexioné las piernas untándole el ojete metiéndole un dedo, me miraba feliz aguantando mi dedo en su culo, me dejé la polla bien untada y le apunté al agujero levantándole las piernas, la metí un poco entrando suavemente, apreté un poco más, un poco más y ya la tenía toda dentro, la saqué suave y la metí de nuevo lentamente sin parar, ella levantó el culo poniéndolo mejor.

NOEMI: Más fuerte fiera, más fuerte, te crees que me voy a romper, venga dale coño.

Era una cabrona que sabía acelerarme, aumenté el ritmo en cada golpe de cadera sin dejar de mirarle a los ojos, corriéndome descontroladamente saliéndose la polla del culo cayendo chorros de semen encima de ella que reía.

NOEMI: Me encanta cuando te descontrolo, me encanta.

Nos duchamos y vestimos para irnos, comimos algo de fruta y nos pusimos en camino.

13.

A las tres horas estábamos en un pueblecito de la costa con un hotel precioso con el mar delante, cuando fuimos a hacer la entrada, el recepcionista nos dijo que el jefe nos había cambiado la habitación normal por una suite, pensé que mi hermana estaba muy bien relacionada, nos acompañaron a la habitación, le di una buena propina al botones, por eso trabajábamos en el mismo ramo ¿no?, dejamos las cosas, vimos que nos habían dejado una botella de champan en una cubitera con dos copas. Nos fuimos a cenar pronto que teníamos hambre, llegamos al restaurante, cuando nos sentamos vino una chica joven con el pelo recogido muy mona a preguntarnos que queríamos beber, mirando a los ojos de Noemí le pedí una botella de vino y agua, cuando se fue.

NOEMI (riendo): ¿No quieres mirar la tentación cariño?

YO: ¿Tentación?, no sé de qué me hablas amor.

La madre que me parió si no lo sabía.

NOEMI: Quiero que cuando vuelvas la mires, pero bien mirada.

YO: Cariño, ¿quieres decir que es necesario?

NOEMI: Hazlo por mí, por favor.

Llegó la chica, nos puso agua en las copas y le di las gracias mirándole los ojos, me devolvió la mirada, abrió con el sacacorchos la de vino diciéndome que había sido una buena elección, yo le di una pequeña explicación del vino, lo conocía de nuestro hotel mirándole la cara y los ojos, sirvió a Noemí y al servir mi copa la mano le temblaba saliendo el vino un poco a trompicones, dejó la botella en la mesa y mirándome se despidió caminando bajando la cabeza, miré a Noemí esperando un veredicto, reía levantando la copa para brindar.

NOEMI: No voy a poder contigo, es innato, te sale de dentro.

YO: Explícate cariño porque no entiendo nada.

NOEMI: He visto esos ojos de “fiera salvaje acechando a una presa”, que además se te ponen más bonitos cabronazo.

YO: ¿Y cómo coño sabes tú de qué son esos ojos?

NOEMI: Porque son los mismos que pones cuando me follas mi amor, los mismos cuando estás excitado, los mismos que me ponen a cien, los que me enamoraron para siempre, me lo vas a decir tú a mí cariño.

Brindamos por nosotros, no quise seguir con aquella conversación hablando de otras cosas, la chica volvió a retirar algunas cosas, se marchó intentando no mirarla mucho para que Noemí no me respondiera alguna cosa, cuando salimos del restaurante la chica estaba en la puerta despidiéndonos con una sonrisa, buscando mis ojos que intenté apartar. Subíamos para la habitación.

NOEMI: A esa chica te la hubieras follado seguro, estaba que se le caían las bragas Toni.

YO: Venga, venga, no exageres cariño.

NOEMI: Que coño voy a exagerar, si fue lo que me pasó a mi idiota.

Me paró en medio de un pasillo y me dio un morreo cogiéndome por el culo que me la puso morcillona, entramos en la habitación, se quitó un vestido muy bonito que se había puesto y en sujetador, bragas y taconazos me metió mano en el paquete sentándome en un sillón que había por allí.

NOEMI: Voy a ordeñarte para que no te escapes esta noche de mi lado.

Se arrodilló, me desabrochó el pantalón bajándolo a mis tobillos junto con los calzoncillos, me cogió la polla y se la metió en la boca entera chupando, haciéndola crecer dentro sacándola muy despacio hasta el inicio, volviendo a meterla de golpe chupando fuerte, empezó un mete y saca a un ritmo y chupando con una fuerza que me hizo correrme en nada, tragó todo sin sacársela y empezó de nuevo muy lentamente, manteniéndome con un placer y una excitación increíble, viéndole resbalar algo se semen en la comisura de los labios mientras bajaban y subían por mi polla que se negaba a perder la erección, me acababa de correr y aquella mujer estaba consiguiendo ponérmela otra vez a tope con sus mamadas increíbles, siguió un rato más y subió el ritmo, me estaba dando un placer muy fuerte pero no parecía que pudiera correrme de nuevo, entonces me cogió los huevos con la otra mano amasándolos, subiéndome de golpe un calambrazo en el cuerpo que me corrí otra vez, ahogando los gemidos para que no se enterara todo el hotel, lo volvió a tragar todo, se la sacó de la boca, vio que todavía salía por la punta un poco de semen y volvió a metérsela succionando sacándome hasta la última gota, la sacó de nuevo y estaba la polla un poco blanca, se la volvió a  meter chupando suave limpiándomela toda de abajo a arriba, me la dejó totalmente flácida apoyándola suavemente sobre mi vello púbico.

NOEMI: ¿Crees que te quedaran fuerzas para escaparte?

YO: Ni quiero escaparme ni puedo levantarme de este puto sillón de cómo me has dejado.

Se moría de risa, me dio un beso y me ayudó a levantarme, nos cambiamos y nos tomamos el champan fresquito mirando el mar, nos fuimos a dormir contentillos.

Por la mañana estábamos desayunando, Noemí vio a la chica de la noche anterior que entraba al bufet trayendo unos vasos, se levantó y fue a hablar con ella, me alarmé pensando qué coño querría decirle, hablaban y apareció el jefe de sala, no sé qué le dijo Noemí que se fue con una sonrisa, ellas dos se apartaron un poco, seguían comentando cosas y yo cada vez más nervioso, llegué a pensar que no le estuviera proponiendo un trío, pero me parecía demasiado bueno, levantaron la mano saludándome y yo les contesté moviendo la mía sin saber qué cara poner.

Volvió Noemí, le pregunté que había sido aquello, me contestó que tenía que hablar con ella para saber que había sentido la noche anterior, como yo había conseguido que se interesara por mí, al principio estaba un poco cortada pero que le había dado confianza, que le confesó que hubiera follado conmigo si se lo hubiese propuesto, que se veía envuelta en una atracción que no entendía.

NOEMI: Supongo que no estarías pensando en que le estaba pidiendo para hacer un trío.

YO: Pero que dices mujer, como iba yo a pensar en eso, es que tienes unas cosas.

NOEMI: Es lo mismo que sentí yo en su momento y que todavía siento, no puedo estar lejos de ti, me atraes como un imán y me haces perder la cabeza, ¿cómo coño haces eso tío?

YO: Te juro que no tengo ni la más mínima puta idea de lo que me estás hablando Noemí, yo no pretendo hacer eso con nadie, hasta ahora es cierto que nunca he tenido problemas para ligar, pero no me he parado nunca a pensar por que pasa esto.

NOEMI: ¿Hasta ahora?

YO: Sí, hasta ahora porque no quiero hacerlo más, quiero estar bien contigo y ya está.

NOEMI: Ya, ya.       

YO: Cómo que “ya, ya”, ¿no me crees después de lo que me he dejado hacer para estar contigo?

NOEMI: Se que me quieres cariño, lo sé, pero también estoy segura que cuando menos me lo espere lo volverás hacer, es superior a ti, es como intentar domar un tigre, cuando no te lo esperes te atacará.

Después fuimos a pasear por la playa, a mí me explotaba la cabeza, como podía ella conocerme mejor que yo mismo, ¿sería verdad lo que me decía?

Llegamos al final de una playa y nos sentamos apartados en unas rocas mirando el mar, ella estaba delante de mí y yo le pasaba los brazos por encima abrazándola, besándole el cuello, bajé poco a poco la mano y se la metí por dentro del pantalón y las bragas tocándole suavemente el coño, se movió al notar el contacto de mis dedos girándose para besarme mirándome a los ojos, los fui bajando y subiendo haciendo círculos, notando como se le humedecía, como ella empezaba a gemir suavemente en mi oído, como me cogía el lóbulo de una oreja entre sus labios chupándolo, como llegaba a un orgasmo suave y tierno, apoyando sus labios en mi cuello para ahogar los gemidos, me miró a los ojos con mucha ternura, me besó con un cariño y amor que hizo que salieran todos mis sentimientos hacía ella derramando alguna lagrima.

Regresamos al hotel muy agarrados, subimos a la habitación, nos desnudamos el uno al otro despacio, nos besamos con suavidad y nos metimos en la cama acariciándonos, sintiendo nuestros cuerpos, no dejamos ningún rincón sin explorar con nuestras lenguas uno del otro, follamos cambiando posiciones de abajo arriba varias veces hasta explotar en un sentido orgasmo, bonito y sensual. Nos quedamos el resto del día en la cama sin comer y sin hablar demasiado, juntando nuestros cuerpos. Pasamos un fin de semana extremadamente romántico confirmando nuestro amor.

El lunes a primera hora, me dejó Noemí en el hotel para empezar mi primer día de trabajo junto a mi hermana, me explicó las cuatro cosas básicas a tener en cuenta cada día, pasé todo el día a su lado para familiarizarme con las cosas que me iría encontrando día a día, por la tarde volví a casa caminando tomando el aire, pasé por delante del bar de Pepe saludando desde fuera con la mano, estaba lleno de chicas tomando algo o eso fue por lo menos lo que me pareció a mí, llegué a casa y Noemí se me tiró encima abrazándome y besándome, me quitó la americana, me desabrochó los pantalones y allí mismo de pie se agachó y se la metió en la boca chupándomela haciendo que me corriera.

YO: ¿Cariño este va a ser el recibimiento diario?

NOEMI (riendo): Sí, este y lo que vendrá después, ya sabes que cada día vas a acabar bien ordeñado.

Ella se esforzaba cada día en dejarme hecho polvo, cayendo en la cama cansado y con los huevos secos, dormía como un niño, y al día siguiente vuelta a empezar, pasamos varios meses muy bien.

Un día que estábamos tranquilos de trabajo, mi hermana me preguntó si con Noemí habíamos pensado en dar un paso más en nuestra relación.

YO: Perdona Olga pero no te entiendo, ¿qué quieres decir con un paso más?

OLGA: Mira que llegas a ser animal, ¿de verdad no has pensado o te ha dicho ella de prometeros para casaros más adelante?, o no casaros si no queréis, pero formar una familia, no sé, lo que hace la gente normal.

Me quedé a cuadros, pensando cómo podía ser que con lo que la quería jamás se me hubiera pasado por la cabeza proponérselo, yo tenía muy claro que quería pasar el resto de mi vida con ella. Al día siguiente hablé con mi hermana para salir a media mañana a una joyería, a comprar un anillo de compromiso que fuera bonito, tracé un plan, el viernes acabaría de trabajar antes, compraría veinticuatro rosas rojas otra vez, algo para cocinar una comida especial y la esperaría que llegara del trabajo para darle una sorpresa.

Cuando llegó y abrió la puerta de casa se encontró con la mesa puesta, una vela encendida, un jarrón encima de la mesa con las rosas y yo de pie al lado con las manos delante cruzadas, la cara de sorpresa fue para habérsela grabado, se acercó mirando la mesa con la boca abierta.

NOEMI: ¿Pero esto que es cariño?

Me dio un beso en los labios.

Le quité de las manos el bolso y le ayudé a quitarse el abrigo que todavía llevaba puesto, la cogí de la mano, puse una rodilla en el suelo y saqué del bolsillo una cajita, me soltó la  mano poniéndose las dos tapándose la boca y empezó a llorar mirándome, abrí la cajita levantándola, le quise hablar pero estaba tan emocionado que casi no me salían las palabras.

YO: ¿Te gustaría comprometerte conmigo para llevar nuestro amor más lejos cariño?

NOEMI (riendo y llorando): No te he entendido nada mi amor, pero sí, sea lo que sea, sí.

Le coloqué el anillo en el dedo y nos abrazamos muy fuerte, Noemí me llevó a la habitación de la mano, me desnudó, la desnudé dejándola en bragas, me agaché para besarle y meterle la lengua en el coño por encima de las bragas, empezó a gemir, se las quité y me las puse en la nariz para olerlas, me miraba riendo, la estiré en la cama y le comí el chichi despacio, repasándolo por todos lados, me estiró de la cabeza girándome, poniéndome debajo, agarró mi polla y se la metió en la boca, chupándola profundamente dejándomela muy mojada de saliva y tiesa a más no poder.

Se sentó encima metiéndosela hasta el fondo, follándome muy despacio, bajando y subiendo sus caderas a un ritmo lento pero firme que me ponía los pelos como escarpias, la giré sin sacársela abriendo ella mucho las piernas, para que pudiera moverme entre ellas adelante atrás, de lado a lado o haciendo círculos, acabando con golpes secos de caderas, corriéndonos los dos intensamente mirándonos a los ojos, ella con una cara de felicidad que no se me olvidara jamás. Nos duchamos, nos vestimos y comimos sin dejar ella de mirarse el dedo con el anillo.

NOEMI: ¿Sabes que me has pedido que nos comprometamos?

YO: Claro.

NOEMI: ¿Y lo que significa eso?, que más adelante nos casaremos, tendremos hijos y crearemos nuestra familia.

YO: Para todo eso es justo por lo que lo he hecho, no me imagino una vida sin ti.

Me miró con cariño, empezó a llorar cogiéndome una mano por encima de la mesa, me levanté, saqué un pañuelo de papel y le sequé las lágrimas dándole un beso.

Pasó el verano, el otoño y llegó el invierno, la vida seguía con rutina, ella me “ordeñaba” cada día pero alguno ya solo una vez, estaba en el hotel por la mañana y me llamó Noemí, para decirme que le habían salido unas reuniones importantes y que tenía que quedarse por la tarde, sin saber a qué hora podría terminar.

Acabé mi jornada, de camino a casa, al pasar por el bar de Pepe pensé que unas cervecitas hablando con Pepe no me vendrían mal, hacía mucho que no hablábamos, primera cagada, entré, estaba lleno como cada día en la temporada de esquí, solo entrar vi que habían más mujeres que hombres y me quedé, segunda cagada, me senté en la barra, le saludé, pedí una cerveza, no pudimos hablar porque había mucha gente y él no paraba de aquí para allá, me quedé solo bebiendo, tercera cagada, pedí una segunda cerveza, cuarta cagada, últimamente no bebía tanto como antes y con dos cervezas empecé a sentirme a gustito, pensé en irme a casa pero pedí la tercera, otra cagada más.

De pronto se puso a mi lado una chica monísima a pedir unas copas para una mesa llena de chicas, me giré y le miré a los ojos, cagada fatal, le sonreí y le pregunté si estaban celebrando algo, me invitó a sentarme con ellas y acepté, eso ya fue la perdición, hablamos un rato y acabamos en los lavabos haciéndome una mamada y follándomela por detrás.

Me despedí de todas, pagué mis consumiciones y me fui a casa volviendo a tener la cabeza llena de mierda, me duché, desnudo me puse la cadena en el cuello y la fijé en el radiador, colocando el cinturón de cuero encima del sofá. Esperé que llegara Noemí sentado en la alfombra llorando, abrió la puerta y entró, al verme así y con aquella cara se le cayó el bolso al suelo, puso una cara de tristeza que tampoco se me olvidara jamás, se acercó, me miró y me quitó la cadena.

NOEMI (muy triste): Vístete, vamos a cenar.  

No me habló en toda la noche, nos fuimos a dormir, al día siguiente desayunamos y me llevó a trabajar como cada día, sin decirme nada y muy triste, cuando nos vimos por la tarde su actitud siguió siendo la misma, cada día hasta el viernes. Llegó, me pidió que me sentara en una silla, cogió la cadena y me la enrolló al cuerpo, fijándola con un candado y el otro lo fijó en otro radiador que tenía detrás, se fue a la ducha, se metió en su habitación y salió bien vestida y pintada, estaba preciosa, antes de irse me metió un trapo en la boca, le dio un par de vueltas con esparadrapo para que no lo pudiera escupir, se marchó sin decirme nada, me quedé allí, pensando en la manera tan rara de comportarse de ella, tal vez se iba de fiesta sola y ya volvería borracha o algo parecido.

A la hora y media más o menos volvió, pero no borracha, volvió con un tipo rubio, con ojos claros guapísimo, medía casi dos metros con un cuerpo trabajado por el deporte tremendo.

EL TIPO: ¿Este es de quien me has hablado?

NOEMI: Sí, pero vamos a cuidarnos de nosotros, no quiero hablar de ese.

Se tiró a sus labios, se lo morreó sacando la lengua, mientras le levantaba la camisa dejando ver unos abdominales con unas tabletas tremendas, le quitó la camisa, le besó los prominentes pectorales que tenía el cabrón aquel, él le tocaba el culo amasándolo, mi culo, estaba profanando una de mis propiedades más preciadas, se desnudaron uno al otro despacio, cuando ella le quitó los calzoncillos apareció una polla de un tamaño que yo no había visto en mi puta vida, que pollón, ella se agachó y se metió en la boca el trozo que pudo, haciéndole lo mismo que me hacía a mí, el tío se volvía loco, Noemí se colocó en el sofá a cuatro patas y el cabrón le metió aquel pedazo de polla haciéndola gritar, se la folló recreándose bien, metiéndosela, sacándosela, lamiéndole el coño, volviendo a meterla, al final se corrió dentro como un animal y se vistieron.

EL TIPO: ¿Cómo puedes estar con él con lo que tú vales Noemí?, vente conmigo que te trataré siempre con respeto y no te faltará de nada.

Yo lloraba desesperadamente, viendo que esta vez sí que la estaba perdiendo del todo, ella entró en la cocina, salió con un trapo y me lo puso en los ojos atándolo por detrás, dejándome sin ver nada, pude oír sus pasos entrando en la habitación, cosas que caían, al rato salió.

NOEMI: ¿Nos vamos?

Escuché como tiraba seguramente el anillo encima de la mesa por el ruido, cerraron la puerta dejándome dentro solo llorando desesperado.

No sé cuánto tiempo pasó que se abrió la puerta de nuevo, sentí unos pasos y me quitaron el trapo de los ojos, era mi hermana muy triste, me quitó las cadenas y me abracé a ella llorando.

HERMANA: Me ha llamado Noemí diciéndome que estabas aquí así, se ha ido, lo siento.

Esta vez sí que toqué fondo, no podía esperar que me castigara, que me riñera, que me insultara o me pegara, simplemente ya no estaba, había desaparecido de mi vida para siempre, no tenía ni puta idea de donde estaba para ir a buscarla, arrastrarme delante suyo y pedirle perdón una vez más. En el fondo sabía que lo tenía bien merecido, ella lejos de mí estaría mejor que conmigo que fui incapaz de hacerla feliz, fui tan imbécil que no pude parar de serle infiel, había perdido al amor de mi vida y la culpa era solo mía.

14

Pasaron dos meses y estaba en el bar de Pepe con una copa sentado en una mesa, entró una chica espectacular con el pelo suelto, me miró y vino directa a mi mesa, se paró delante con un tipazo acojonante, me miró.

CHICA: ¿Puedo sentarme contigo?

Por favor, le dije levantándome por educación, se sentó y me miró a los ojos sonriendo.

YO: ¿Qué te gustaría tomar?

Me lo dijo y fui a la barra a pedírselo a Pepe, le puse la bebida delante, brindamos y estuvimos hablando un rato animadamente, la convencí para ir a mi casa, entramos, nos besamos con pasión caminando hasta llegar a la habitación sin dejar de tocarnos y acariciarnos, le quité la camisa que llevaba, no se había puesto sujetador y me tiré a sus tetas comiéndomelas con hambre, bajé quitándole los pantalones y zapatillas, le aparté el tanga metiéndole la lengua en medio del coño comiéndomelo como le gustaba a Noemí, la tenía casi a punto de correrse, me levanté y me desnudé tirándome encima suyo metiéndole la polla profundamente, follamos como locos corriéndonos los dos a la vez, nos quedamos recuperándonos en la cama con su cabeza en mi hombro.

YO: ¿Qué demonios hacía una tía como tú en el bar de Pepe a estas horas?, y por cierto, ¿cómo te llamas?

ELLA: Me llamo Noemí, estaba allí por qué mi novio es un cachondo mental, si no le hago estos jueguecitos cualquier día me la pega con otra el pedazo de cabrón.

Dijo mirándose el anillo en su dedo, nos besamos con mucho cariño y nos levantamos a hacer la cena.

“Cuando me dejó no tenía ganas de vivir, mi hermana intentaba animarme de lo mal que me veía, nunca pudo hacerlo, yo tampoco se lo permitía, me sentía culpable, una culpabilidad que me corroía.

Estaba deseando acabar el trabajo para meterme en el bar de Pepe y ponerme morado a cervezas, cubatas o lo que cayera, llegaba cada día a mi casa que no acertaba ni a meter la llave en la puta cerradura, podía dormir de lo borracho que estaba. Al día siguiente me levantaba y me presentaba en el trabajo como un zombi, durante el día me despejaba y por la tarde volvía a beber.

No podía mirar a una chica sin que me entrara una gran tristeza, por culpa de situaciones así me destrocé la vida yo solo, tenía a una mujer que me adoraba, que me perdonó mis infidelidades hasta la saciedad, y yo, yo, era el tío más rastrero del mundo, y el más gilipollas. Me pregunté mil veces como pude comportarme así, como pude defraudar de esa manera al amor de mi vida, a la mujer por la que moriría, con la que estaba dispuesto a estar toda la vida creando una familia, a la que perdí por no saberme guardar la polla, por un mal polvo cuando con ella lo tenía todo.

Fui incapaz de mirar a otra mujer con deseo, me miraron muchas, se acercaron a hablar conmigo, me tiraron los tejos, pero yo notaba que ya no era el mismo, había perdido el instinto, no me interesaban, hablar más de unos segundos con una era acordarme de Noemí y del daño que le había hecho, a ella y a mí mismo, mi único interés era beber para olvidar.

Habían pasado más de tres semanas desde que Noemí se fue, yo estaba bebiendo en el bar de Pepe una tarde, llevaba unas cuantas cervezas cuando entró ella dirigiéndose a la mesa en la que estaba yo, me puse de pie tambaleándome.

NOEMI: ¿Estás borracho?

YO (sujetándome a la mesa para estarme quieto): ¿Yooo?, nog queee va.

Me resbalaba la lengua que daba gusto.

NOEMI: Que va, que va, menuda mierda llevas encima.

YO: Peero tug, ¿qué haceg por aquigg amogsito?

NOEMI: Quería hablar contigo, pero ya veo que no estás en condiciones, me voy, a ver si mañana tengo más suerte.

Se fue, intenté seguirla y me iba de lado a lado del bar, se giró mirándome fijamente a los ojos.

NOEMI: No te muevas, no se te ocurra seguirme, mañana volveré y espero que estés sereno.

Pepe me sujetaba diciéndole a Noemí que él se cuidaría de que estuviera bien, al salir miré por si la veía, había desaparecido. Por supuesto al día siguiente estaba en el mismo sitio sin beber nada, sereno de bebida y atacado por los nervios. Volvió a aparecer, estaba guapísima, se me caía la cara de vergüenza, no le pude ni mirar a los ojos mientras se sentaba delante de mí, fue ella quien cogiéndome por la barbilla me levantó la cabeza.

NOEMI: ¿Estás sorprendido?

YO: Mucho.

NOEMI: ¿No te vas disculpar, pedirme perdón y decirme que me quieres mucho, como hacías siempre?

YO: Te quiero mucho, más que a mí vida, pero no creo que valga la pena disculparme, me merezco lo que me pasa, es más, estoy seguro que tú serás más feliz con cualquier tío que conmigo, me has perdonado muchas veces y no ha servido para nada. Yo, yo, no te merezco Noemí.

NOEMI: Así, ¿ya has tirado la toalla, no te gustaría que volviéramos a estar juntos?

YO: Claro que me gustaría, pero tendría que ser todo como antes, no creo que tú puedas volver a estar conmigo queriéndome tanto como lo hacías.

NOEMI: ¿Por qué te crees que estoy aquí?

YO: No lo sé, ¿para verme en el infierno?, ¿para ver como es de mierda mi vida sin ti?, ¿para vengarte de todo el daño que te he hecho?, yo que sé.

NOEMI: Estoy aquí porque no puedo vivir sin ti idiota.

Se me abrieron los ojos como platos, no me podía creer que Noemí estuviera enamorada de mí todavía.

YO: Yo pensaba que estarías viviendo con aquel tipo…

NOEMI: Aquel tío era un extranjero que encontré por el pueblo que me gustó, le expliqué lo que me pasaba y accedió a follarme y hacer un poco de teatro. Nos despedimos cuando salimos de tú casa y no le he vuelto a ver más.

YO: ¿Entonces no te fuiste a vivir con él?

NOEMI: Me fui a la casa de mis padres, he estado pensando mucho, eres un cabrón, un desgraciado del que me tendría que olvidar, pero no puedo, te quiero demasiado. Quiero formar una familia contigo, pero algunas cosas van a cambiar.

YO: Por supuesto, te prometo…

NOEMI: No me prometas nada que ya te conozco, haré lo mismo que tú, de vez en cuando saldré y me follaré a alguien que me guste, así estaremos en paz.

La miraba sin parpadear, sorprendido, noté que estaba a punto de llorar.

YO: ¿Quieres que nos vayamos a casa?

NOEMI: Lo estoy deseando.

Salimos a la calle, caminamos sin decir nada, poco a poco se fueron juntando las manos hasta agarrarse, llegamos a la puerta y Noemí abrió un coche sacando algunas bolsas.

YO: ¿Es tuyo?

NOEMI: Sí, me gasté parte del dinero que tenía ahorrado, es de segunda mano pero está muy bien.

La ayudé a subir sus cosas a casa dejándolas en el suelo, nos miramos a los ojos y le agarré las dos manos.

YO: Noemí, lo siento mucho, te quiero muchísimo y haré todo lo que me pidas, si tú quieres estar con otros hombre me aguantaré, tú lo has hecho por mí y yo lo haré por ti, ahora mismo solo quiero estar contigo…

Me puso la mano en la boca acercando sus labios, apartó la mano y me besó.

Volvimos a vivir juntos, a los cuatro días volvíamos a estar ilusionados el uno con el otro, el sexo volvía a ser maravilloso y la vida me sonreía de nuevo. Hasta una tarde que estábamos sentados en el sofá.

NOEMI: Quiero que vayas al bar de Pepe, en un rato iré yo, quiero que veas cómo me ligo a un tío y me lo llevo del bar para follármelo.

YO: ¿Cariño es necesario?, haz lo que quieras pero no me obligues a verlo.

NOEMI: ¿Quieres que sigamos juntos o no?

YO: De acuerdo, ya voy.

Así que me senté en una mesa esperando que llegara ella, ya me la estaba imaginando hablando con un tío, haciéndole carantoñas y viéndolos salir del bar juntos para que lo que iban, me estaba poniendo de mala leche cuando entró Noemí, la cabrona se había puesto guapísima, pensé que no le iba a costar nada ligarse a alguien y yo me tendría que conformar con mirarla sin poder hacer nada, se acercó a mi mesa.

NOEMI: Hola, ¿te importa si me siento contigo a tomar algo?

YO (sorprendido): No me importa, ¿qué quieres tomar?

Me pidió un whisky con cola que le fui a buscar a la barra, cuando se lo dejé delante y me volví a sentar.

NOEMI: Eres muy guapo, ¿cómo te llamas?

Entonces entendí el juego…”

Tres meses más tarde nos casamos celebrándolo en el hotel como no, había conseguido encontrar una estabilidad en mi vida, ya no entraba en situaciones de riesgo, después del escarmiento que me dio Noemí con aquel tío, me di cuenta lo grave que era lo que yo le hacía, cuando estábamos en el banquete le dije al oído.

YO: Cariño tengo que confesarte algo.

NOEMI: Hay mi madre que todavía tendremos que suspenderlo todo.

YO: No, no es eso, es que la primera noche que nos conocimos y estuvimos juntos, pues, no me acuerdo una mierda de nada.

NOEMI (descojonándose de risa): Yo tampoco mi amor.

YO: No me jodas.

NOEMI: Llegamos a tú casa, nos besamos de una manera que me dejaste enamorada para siempre, nos desnudamos en la habitación y cuando nos metimos en la cama nos quedamos dormidos.

YO: Pero si al día siguiente me dijiste que te había follado espectacular.

NOEMI: Claro hombre, ¿que querías que te dijera?, que habíamos hecho el gilipollas los dos, además, estaba deseando hacerlo y quería que tú tuvieras el ego levantado para que te esmeraras.

YO: Que cabrona estás hecha nena.

Fuimos realmente felices y a los pocos meses se quedó embarazada.

Parió a nuestro hijo al medio día, por la noche la enfermera vino a llevárselo para cambiarlo y lavarlo, Noemí se levantó de la cama poco a poco y me hizo acompañarla al baño, se sentó en el váter, me dijo que cerrara la puerta y me acercara, me bajó la cremallera desabrochándome el pantalón y sacó mi polla haciéndole una paja lenta para ponerla a tono, me la chupó con fuerza y me la pajeó hasta que me corrí dos veces ahogando mis gritos, se tragó todo el semen dejándome bien ordeñadito como a ella le gustaba decirlo.

NOEMI: Ahora podré dormir tranquila, que ya he visto como mirabas a la enfermera cabroncete.

Se lavó la boca, cuando salimos, la enfermera nos estaba mirando roja como un tomate, se había enterado de todo.

A los tres años, aparcamos el coche familiar en la calle, salimos los tres para entrar al hotel que queríamos celebrar con la familia el cumpleaños del peque, justo en la puerta, antes de entrar, salió un grupo de chicas jóvenes y guapas pasando por nuestro lado, el niño se nos soltó de las manos, se giró y se quedó mirando con sus ojos azules el culo de las chicas, con cara de “fiera salvaje acechando a su presa”, su madre se puso las manos en la cabeza alucinada.

NOEMI: La madre que me parió que el niño nos ha “salio” como tú el cabrón.

                                                                   FIN

Publicado por Akuaries

Escribo relatos eróticos y sensuales con la única intención de distraer. Si una sola persona se lo pasa bien leyendo mis relatos o le ayuda a pasar el tiempo ya daré por bueno haberlo publicado.

Un comentario en “La montaña blanca

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