Cambio de vida

Akuaries.

1.

Desayunaba en la mesa de la cocina zumo de naranja con una tostada con jamón cocido y un café con leche para acabar qué era lo mismo que hacía siempre, entró mi mujer Isabel despidiéndose.…

ISABEL: Adiós David, nos vemos por la noche.

Se fue sin tomar nada y sin darme un beso o una caricia de despedida, también como siempre, nos conocimos en la universidad, ella es una mujer preciosa de buena familia que cuando empezó a salir conmigo me sorprendió, yo le tiré un poco los tejos pero ella reaccionó muy rápido interesándose por mí, seguramente en un primer momento porque estábamos en una fiesta universitaria bastante perjudicados los dos, salimos de aquella fiesta como pareja y no nos habíamos separado nunca más, al poco tiempo de casarnos empecé a sospechar que su relación conmigo era más por tocarle los cojones a su padre que por amor, doce años llevábamos casados con una degradación en nuestro matrimonio gradual, poco a poco fue dejando de prestarme atención, la convivencia era buena, educada y con respeto, pero de amor entre los dos ya no quedaba nada, era una monotonía diaria de trabajo, hacía años que no nos tocábamos para nada, como mucho un beso en la frente cuando celebrábamos algo con más gente para disimular, curiosamente seguíamos compartiendo la cama con una frontera imaginaria en medio que no traspasábamos nunca ninguno de los dos, ella es abogada y tiene un buen trabajo, yo director financiero hacía años en una empresa de la que era socio por lo que económicamente nos había ido muy bien, teníamos una buena casa en la ciudad y otra en la playa para los fines de semana o las vacaciones.

No sé que me hizo reaccionar aquella mañana pero pensé que estábamos desaprovechando la vida los dos viviendo de aquella manera, se despedía de mí por la mañana y no nos veíamos hasta la noche ya cenados, cada uno se concentraba en su ordenador portátil trabajando un rato y nos íbamos a la cama casi sin cruzar palabra o muy pocas totalmente inútiles y hasta el día siguiente, nunca supe si ella tenía o había tenido algún amante o algún rollo fuera del matrimonio, la verdad es que tampoco me preocupaba demasiado, que hiciera con su vida lo que le diera la gana, me propuse que aquella misma noche hablaría con ella.

Llegué a mi casa sobre las ocho entreteniéndome en el trabajo para hacer tiempo como casi cada día, me preparé algo para cenar y esperé que llegara Isabel ya cambiado con una ropa cómoda, llegó sobre las nueve saludándome con un, “Hola que tal”, como siempre y se fue a cambiar de ropa, salió con el portátil sentándose en la mesa abriéndolo mirando la pantalla.

YO: Isabel, me gustaría hablar contigo.
ISABEL: Mmm.
YO (levantando un poco la voz): Isabel.

Levantó la vista de la pantalla mirándome sorprendida alzando una ceja.

YO: Que si podemos hablar.
ISABEL: Perdona, ¿Tienes algo que decirme?
YO: Pues sí, por eso quiero hablar contigo.

Le señalé con la mano un sillón que estaba al lado del que estaba sentado yo, se levantó despacio caminando hacia mí mirándome intrigada de que quisiera decirle algo aquella noche, una vez sentados le miré a los ojos…

YO: Mira Isabel quiero hablar contigo, por el tiempo que te conozco y el respeto que te tengo lo voy hacer sin adornos, ¿no te parece que estamos perdiendo el tiempo los dos viviendo así?

Por su mirada de sorprendida estaba claro que no se lo esperaba, bajó la cabeza triste pensando.

ISABEL: ¿Me estás diciendo David, que estaríamos mejor separados?
YO: Te estoy dando mi opinión, yo creo que sí, casi no nos vemos, no hablamos, cuanto hace que no tenemos una conversación larga y tranquila de cualquier tema, ahora estamos hablando más que en el último año, no nos hemos tocado desde cuando, ¿hace dos años o más?, si ya estamos haciendo vida de separados, no sabemos nada uno del otro en todo el día.


ISABEL: David te juro que no he estado con nadie que no seas tú.
YO: Yo tampoco Isabel, pero no te lo digo por eso, no es un asunto de infidelidades, es que no hacemos nada juntos, de aquí poco seremos dos desconocidos compartiendo la mitad de la cama, ¿o es qué tú lo ves de otra manera que yo no la veo?


Siguió con la cabeza baja pensando, moviendo los labios algo nerviosa, le puse una mano en la rodilla, ella colocó una encima de la mía.


YO: ¿Lo ves?, no me acuerdo de la última vez que noté el contacto de tú mano con la mía.

Me miró a los ojos, vi que los tenía humedecidos a punto de llorar.

YO: No tenemos que decidirlo ahora, pero piensa en ello por favor.

Movió la cabeza de arriba abajo varias veces.

ISABEL: De acuerdo, déjame que piense tranquila en lo que me estás diciendo vale, no me lo esperaba y estoy un poco sorprendida.

Entonces moví yo la cabeza de arriba abajo varias veces, separó la mano de encima de la mía y se levantó, caminó hasta el portátil, cerró la tapa y se fue a la habitación sin decir nada más, me recosté sobre el respaldo del sillón dando un suspiro, no quería hacerle daño por nada del mundo, simplemente la había puesto al día de cómo estábamos y lo que yo pensaba, pero su reacción de sorpresa y como se lo había tomado no me lo esperaba, parecía que le había afectado bastante, me levanté y entré en la habitación, ella estaba estirada en su lado de la cama mirando para afuera, me puse el pijama y me metí al otro lado dándonos la espalda, como siempre.

Por la mañana entró en la cocina como cada día.

ISABEL: Adiós me voy, nos vemos esta noche y seguimos la conversación de ayer, ¿te parece bien?
YO: Cuando tú quieras Isabel, no viene de unos días.

Me lo confirmó con la cabeza y se marchó, me fui a trabajar y volví a media tarde, me la encontré ya cambiada mirando la tele, me senté a su lado en el sofá.

YO: Has vuelto pronto del trabajo.
ISABEL: Y tú muy tarde.

Mi horario era hasta las dos y media, me pareció entender que me lanzaba un dardo.

YO: Si sé que tú llegarías antes a casa podía a ver venido más temprano, pero para estar solo prefiero comer algo por ahí, perder el tiempo y llegar más tarde, de hecho hoy es de los días que he llegado antes, a veces me vuelvo a trabajar un rato al despacho.
ISABEL: Prométeme que no tienes una amante.
YO: No Isabel, no es ese el problema, si la tuviera te lo diría, siempre he sido sincero contigo y lo sabes.
ISABEL: De acuerdo, ¿cómo quieres hacerlo?
YO: Perdona.
ISABEL: Qué tienes razón, es una tontería estar juntos como estamos, por eso te pregunto, ¿cómo quieres hacerlo?
YO: Cómo voy a querer hacerlo, de la manera más amistosa posible, no quiero entrar en ninguna discusión contigo sobre esto, hazlo de la manera que tú creas mejor, tú eres la abogada, te aseguro que no pondré ninguna pega a lo que tú quieras.
ISABEL: He pensado, creo que lo más justo es que vendamos esta casa y la casita de la playa, nos lo repartamos y listo.
YO: Pero si a ti siempre te ha hecho feliz vivir aquí, y a mí me encanta la casa de la playa, ¿por qué no te quedas tú en esta casa y yo me voy a la de la costa?, a mí me parece bien y no tenemos que liarnos más de la cuenta.
ISABEL: La idea me gusta, pero sabes que esta casa tiene un valor bastante más alto que la casita de la playa.
YO: Eso me da igual Isabel, no pienso en el dinero, por suerte tenemos buenos trabajos y a mí no me viene de ahí, solo quiero que los dos estemos mejor.

Me miró triste cómo queriéndome decir algo, se lo guardó sin decirlo haciendo un silencio.

ISABEL: De acuerdo, en unos días te digo algo.

Siguió mirando la tele y yo me fui a cambiar, me quedé con la impresión que le sabía muy mal separarse de mí, parecía que ella era feliz viviendo de aquella manera, no lo entendía, me cambié y me puse en el despacho a trabajar un rato, lo único que hice es darle vueltas a la cabeza pensando cómo podíamos a ver llegado a aquella situación sin darme cuenta.

Pasaron varios días, una noche llegó Isabel, yo estaba en el despacho trabajando, se puso delante de mí seria.

ISABEL: ¿Te va bien pasado mañana a las doce y media?
YO: Bien, ¿para qué?
ISABEL: Para firmar nuestro divorcio.
YO: Sí, no hay problema.

Se giró y se fue, cuando me fui a dormir ella ya estaba en la cama.

Nos encontramos en el despacho de un abogado que ella conocía y firmamos los papeles, había hecho valorar las dos casas y me ingresaba en mi cuenta la diferencia, cuando salimos a la puerta.…

YO: Ya te dije que no me importaba la diferencia de precio entre las dos casas.
ISABEL: Si lo hacemos, lo hacemos bien, así me quedo más tranquila, ¿nos veremos esta noche?
YO: Sí claro, como cada día.

Cuando llegó por la noche se sentó a mi lado.

ISABEL: Me gustaría ir este fin de semana a la casa de la playa para recoger mis cosas.
YO: Yo también había pensado en ir para ver que como está y si hace falta pintar o alguna cosa, podemos ir juntos, yo me llevo mis cosas y tú recoges las tuyas.
ISABEL: ¿No te importa?
YO: Lo hemos hecho durante muchos años, no vendrá de una vez más aunque hayamos firmado unos papeles.

El viernes a primera hora de la tarde salíamos de casa con los dos coches, el mío cargado de maletas llenas de ropa y alguna cosa más y el suyo con maletas vacías para llenarlas después. Cuando llegamos, esperé que ella recogiera todo lo suyo y los huecos que dejó en el armario los rellené de nuevo con mis cosas.

ISABEL: Si quieres me puedo ir a casa y dejarte tranquilo, no tiene mucho sentido que me quede el fin de semana.
YO: Haz lo que quieras, pero si te quieres ir mejor vete mañana y hoy descansas, y si quieres un último fin de semana juntos no nos va a hacer ningún daño.

Aceptó y el día siguiente nos levantamos más tarde de lo normal, desayunamos juntos y fuimos a dar una vuelta por el pueblo, entramos en varias tiendas para comprarnos algunas cosas y comimos en una terraza mirando el mar unas tapas con una cerveza, al llegar a casa nos sentamos en el sofá mirando la tele.

YO: Ha sido divertida esta mañana.
ISABEL: Sí, hace tiempo que no hacíamos algo juntos.
YO: Ya ves, nos hemos tenido que divorciar para volver a hacerlo.

Me miró triste.

ISABEL: Creo que será mejor que me marche esta tarde, no quiero agobiarte.
YO: Pero si no me agobias para nada, va, quédate el fin de semana y esta noche podemos ir a cenar a aquel restaurante que tanto nos gusta.

Dudó un momento, me sonrió y decidió pasar el último fin de semana conmigo, cuando llegó la hora nos fuimos a cambiar de ropa para ir a cenar, yo me puse ropa cómoda, un pantalón y un polo, esperé en el salón que ella saliera, escuché unos pasos y me giré quedándome con la boca abierta, se había puesto un vestido corto que se le veían unas piernas preciosas, se le marcaba un tipazo espectacular con unas tetas dentro de un escote generoso del que no podía apartar la vista, para rematar unos zapatos con unos taconazos, me miró a los ojos sonriendo sabiendo que había conseguido lo que seguramente buscaba, impresionarme, y joder si lo había conseguido, abrí la puerta de casa indicándole que pasara ella primer con una sonrisa, cuando pasó por mi lado.

YO: Estas guapísima Isabel.
ISABEL (con una sonrisa): Muchas gracias caballero.

Cenamos estupendamente y le dije de ir a tomar una copa antes de volver a casa, ella me dijo que mejor hacerla en casa y así no tenía que conducir después de haber bebido, me pareció lógico y así lo hicimos, nos la tomamos en la terraza al lado de la piscina, ella un gin tonic y yo un ron con cola, hablamos de diferentes cosas muy tranquilos y riendo.

YO: Sabes el tiempo que hacía que no pasábamos un día como hoy.
ISABEL: Lo sé David, lo sé.

De pronto nos quedamos serios sin decir nada más, nos acomodamos en los sillones y nos acabamos de tomar la copa, ella se levantó y se fue para adentro, yo la seguí al salón, se giró y se acercó, me miró a los ojos y me cogió una mano.

ISABEL: ¿Crees que podríamos rematar esta noche?
YO: ¿Rematarla?, ¿cómo?

Me estiró de la mano y me llevó a la habitación, me miró otra vez a los ojos y posó sus labios encima de los míos, abrí los ojos y levanté las cejas de la sorpresa, le puse la mano en la cintura, ella en mi hombro y nos volvimos a besar abriendo un poco los labios sintiendo los suyos entre los míos, poco a poco mis manos fueron rodeando su espalda y las suyas mi cuello, abrimos más la boca metiéndonos las lenguas, en ese momento noté que la polla se empezaba a despertar creciendo, le bajé una mano por la espalda parándola en el inicio de su culo apretándole el cachete, la bajé lentamente y se lo agarré con fuerza notando un gemido de ella, con la otra mano le busqué el inicio de la cremallera del vestido por la espalda bajándola, ella había bajado una mano y me cogía el culo con fuerza imitándome, me estaba poniendo caliente y nervioso del tiempo que hacía que no estaba con una mujer, le pasé la mano del culo por delante metiéndosela por debajo de la falda del vestido subiéndola y cogiéndole el coño por encima del tanga, separó la cabeza mirándome con cara de excitada gimiendo, no aguanté más y enganché mi cuerpo al suyo empujándolo cayendo los dos encima de la cama.

Volví a meterle la mano por debajo del vestido por el lado del tanga tocándole el chichi con mis dedos, lo tenía chorreando, le abrí las piernas y me arrodillé en medio desabrochándome el pantalón bajándomelo junto con la ropa interior dejando a la vista mi polla totalmente tiesa, a ella se le fue la vista abriendo los ojos, le quité el tanga tirándolo a un lado, le abrí las piernas y me estiré encima metiéndosela despacio, me miraba fijamente a los ojos abriendo la boca, gimiendo mientras se la metía hasta el fondo, me empecé a mover dentro de ella despacio, porque pensé que si me aceleraba un poco me correría al momento, ella me rodeaba el cuello con sus brazos mirándome, supongo que se dio cuenta que no estaba en condiciones de darle más marcha a la follada.

ISABEL: Déjame poner encima por favor.

Me pareció una gran idea y nos giramos, se sentó encima cogiéndomela con la mano para orientársela a su vagina, se empezó a mover lentamente y poco a poco fue aumentando el ritmo, gimiendo más fuerte hasta correrse ahogando sus jadeos, me miró sorprendida, pensé que ella hacía el mismo tiempo que yo que no follaba y ya ni se acordaba de lo que era, nos giramos de nuevo volviéndosela a meter, fui moviendo mis caderas disfrutando del contacto de mi polla con las paredes de su chichi, me fui acelerando y antes de darme cuenta me estaba corriendo con mi cara en su cuello con una mano suya acariciándome la cabeza.

Se levantó sin decir nada metiéndose en el cuarto de baño, yo me quedé en la cama recuperándome del orgasmo, salió tapada con una toalla y se metió en el vestidor saliendo con el pijama puesto, me levanté para lavarme y repetí los mismo movimientos que ella metiéndome en la cama, la miré antes de poner la cabeza en la almohada y ella estaba dándome la espalda como siempre, me dormí y al despertarme Isabel no estaba en la cama, me levanté y no vi ni sus maletas ni su coche, se había ido sin despedirse.

Me senté en el sofá con un zumo de naranja mirando el salón, lo que sería mi casa para mí solo de ahora en adelante, durante la mañana estuve ordenando cosas, quitando algunas fotos en las que salía Isabel, prefería no verlas de momento, cambiando de lugar algunos muebles para dejar la casa más a mi gusto, hice una lista de la compra para el lunes cuando saliera del trabajo.

Era ya el medio día y hacía un sol estupendo, empezaba el buen tiempo antes del verano, me puse una camiseta, un bañador y unas chancletas y caminé los cinco minutos que me distanciaban de la playa, en la cala había gente tomando el sol, pocos se bañaban, supongo que el agua todavía estaba fría, me fijé que el chiringuito, ya lo habían abierto y allí que me fui, me senté y vino a atenderme una camarera muy simpática que no paraba de reír, de unos veinte largos años vestida de manera informal, con una camiseta y unos pantalones cortitos, debajo se le veía el sujetador del bikini, le pedí una cerveza y repasé la carta, la volví a llamar para pedirle una ensalada de pasta, con eso y un café con hielo comí el primer día de mi nueva vida.

2.

El lunes después del trabajo pasé por un centro comercial a comprar unas cuantas cosas, de hecho llené el maletero del coche hasta arriba, desde cajas de vino a varias botellas de alcohol con los refrescos pertinentes para hacer algunas combinaciones, pasando por la comida que quise y algunas cosillas que hacían falta como pilas y cosas así, lo ordené todo en casa, comí alguna cosa y me estiré en el sofá a descansar un rato, cuando se acababa la tarde me cambié y me fui al chiringuito, la playa estaba casi vacía, me senté y vino la camarera del día anterior, la miré dándole las buenas tardes y le pedí una copa de vino blanco fresco, me acomodé en la silla quitándome las chancletas, dejando que mis pies tocaran la arena de la playa, cerré los ojos para notar la brisa del mar con ese olor salado tan característico, me estaba relajando y pensando en lo a gusto que me encontraba en mi casa con aquel entorno.…

CAMARERA: Su copa de vino.

Abrí los ojos encontrándome con los suyos de color verde.

YO: Perdona.
CAMARERA (riendo): Que le dejo la copa de vino blanco fresco que me pidió.
YO: Muchas gracias, pero no me llames de usted por favor, me hace sentir mucho mayor de lo que soy.

La terraza estaba casi vacía supongo que no tenía mucho trabajo y se entretuvo en mi mesa.

CAMARERA: Ayer estabas por aquí también ¿verdad?, ¿estás de vacaciones?
YO: No, me he venido a vivir todo el año, y sí, ayer fue el primer día de la temporada que vine, a ti no te había visto nunca.
CAMARERA: Así que eres de aquí y ya habías venido otros años, sí, es el primero que estoy, no tenía dinero para irme de vacaciones así que me he buscado un trabajo aquí y haré las dos cosas, trabajar y vacaciones en este sitio tan bonito.

Le di un trago a la copa mirándole los ojos, ella sonreía sin parar, se le veía feliz.

YO: Si trabajas aquí nos veremos bastante este verano, vivo a cinco minutos caminando y me encanta este sitio.

Me levanté y estiré un brazo para ofrecerle mi mano.

YO: Me llamo David.

Ella me la estrechó mirándome a los ojos.

CAMARERA: Yo soy Sandra, encantada, bueno, mejor voy a ver cómo va el trabajo o el jefe me llamará la atención.

Fue alejándose moviendo las caderas marcando en el pantaloncito tejano un bonito culo, miré el mar disfrutando de la copa de vino.

Cada día de la semana fui pasando por el chiringuito por las tardes, tomándome un vino o una cerveza hablando con ella un rato, cogiendo confianza.

Empezó el verano, los turistas se veían por todos lados y yo le cogí el ritmo a mi vida, trabajaba hasta la dos y media, comía algo en un restaurante al lado del trabajo, llegaba a casa, me cambiaba poniéndome el bañador y una camiseta, me estiraba en el sofá para descansar un rato, más tarde me iba a la playa con una toalla, me daba un buen baño para quitarme la pesadez del día, tomaba el sol un rato y ya era un hombre nuevo, pasaba por el chiringuito a comer una ensalada de algo con una copa de vino normalmente y ya estaba cenado, con Sandra fuimos cogiendo confianza y cada día hablábamos un rato, la verdad es que era tan pardillo y hacía tanto tiempo que estaba fuera del mercado que no se me había pasado por la cabeza intentar ligar con ella, la veía como una amiga a la que le explicaba algunas cosas, bueno, una amiga en la que pensaba cuando me hacía las pajas en casa también, porque la chica estaba de escándalo, en ella y en el último polvo sorpresa con mi ex mujer.

Una tarde de un viernes estaba tomando el café con hielo después de cenar hablando con ella.

SANDRA: ¿Y esta noche haces algo, sales por ahí con los amigos de copas?
YO: No, no salgo nunca de fiesta, hace tantos años que no lo he hecho que creo que ya no me acuerdo como se hacía.

Se lo dije algo avergonzado, aquel comentario me hizo pensar que estaba hecho un carcamal de mucho cuidado, ni se me había ocurrido salir algún día a tomar algo por la noche, lo hacía en casa y me iba a dormir cuando lo creía conveniente, ella me miró riendo.

SANDRA: Pues ya va siendo hora que conozcas el ambiente de este pueblo, esta noche salimos a tomar unas copas.

Me puse tan nervioso que me tuve que coger las manos para que no se me notara que temblaba.

YO: Perdona Sandra, ¿me estás pidiendo una cita?

Le dio un ataque de risa que casi se cae al suelo revolcándose.

SANDRA: ¿Pero qué dices hombre?, eso es muy antiguo tío, una cita dice.

Seguía descojonándose sin poder hablar, cuando pudo parar un poco.

SANDRA: No David, te digo que vamos a tomar unas copas como amigos y se acabó, que tío, es que me muero de risa contigo.

Se giró dejándome con cara de idiota un rato, hacía tanto tiempo que no me encontraba en esa situación que estaba más perdido que un camello en el polo norte, al rato, no tenía mucho trabajo, volvió a pararse en mi mesa.

SANDRA: Quedamos a las once aquí arriba en el kiosco de la carretera, vale, y no te vayas a poner un traje que no voy contigo a ningún lado.

Se puso a reír otra vez a carcajadas mirándome a los ojos.

YO: ¿Y no puedo dar mi opinión?
SANDRA: No, como te deje opinar te vas a hacer la picha un lio y dudaras de todo, haz lo que te digo y se acabó.

Coño como lo sabía, me conocía más que yo mismo, así que me quedé en silencio y pensé que ropa me pondría, estuve un rato más y me fui a casa a descansar, pensé que aquella noche me iría a dormir muy tarde y no estaba acostumbrado, tampoco era plan quedarme dormido en algún local delante de ella. Cuando llegué miré en el armario, encontré un tejano que me había comprado no hacía mucho que me lo ponía muy poco y una camisa blanca, pensé que no haría mucho el ridículo vistiendo así, a la hora que quedamos estaba delante del kiosco mirando para un lado y para el otro, pasaron diez minutos y no venía nadie, estaba a punto de volver a casa y escuché un silbido, me giré y Sandra estaba dos manzanas más lejos haciéndome señales con el brazo para que fuera, cuando estuve junto a ella.…

YO: Has tardado, pensaba que no vendrías y estaba a punto de irme.
SANDRA: No me jodas, pero si no has esperado ni un cuarto de hora, ¿es que tú ex nunca te hacía esperar para nada?
YO: Nunca, es la persona más puntual que conozco.

Me miró a los ojos levantando las cejas.

SANDRA: Joder, no me extraña que acabarais separados, madre mía.

¡Toma!, la primera en la frente, me trató de gilipollas solo comenzar la noche.

Caminamos un rato uno junto al otro adentrándonos en el pueblo, hasta una zona llena de bares y terrazas con muy buen ambiente, nos metimos en uno, ella saludaba a todo el mundo, fuimos hasta el final de la barra y me presentó a una amiga suya que trabajaba allí, le pedimos unas copas y salimos a la terraza a sentarnos en un banco junto a mucha gente.

YO: Qué ambiente que hay a estas horas.
SANDRA: Aun es temprano, de aquí un rato esto estará que no podrás ni moverte, ¿estás bien?
YO: Sí, me siento un poco mayor pero bien, la gente es bastante más joven que yo.
SANDRA: Coooño con el tío y sus pajas mentales, quieres relajarte y pasártelo bien.

Cada vez que me decía algo me dejaba más desubicado, pasamos un rato hablando y se le acercó saludándola un chaval la mar de majo, ella se levantó y se dieron un beso en los labios, hablaron un rato y él se perdió entre la gente, ella volvió a sentarse a mi lado.

YO: Si tienes algo con ese chico yo me voy y te dejo que estés con él sin ningún problema.

Me miró alucinada, yo me miré la camisa asegurándome que no llevaba una mancha o algo.

SANDRA: Macho, cada vez que abres la boca me dejas más sorprendida, no tengo nada con nadie, es un amigo y ya está, bueno un follamigo.
YO: Perdona, es que no te he entendido bien.
SANDRA: Que es un follamigo y ya está.
YO (extrañado): Un ¿follamigo?, ¿eso significa lo que dice la palabra?

Empezó a reírse en mi cara otra vez, le pegó un buen trago a la copa y se la acabó.

SANDRA: ¿De dónde coño has salido tú?, anda bébete eso que ya debe estar caliente y vámonos a otro sitio.

Estábamos a punto de salir.

YO: Sandra, que no hemos pagado las copas.

Me volvió a mirar extrañada.

SANDRA: Claro, nos han invitado, ¿es que tú pagas todo lo que te tomas?

Me volví a sentir como un gilipollas y caminé a su lado sin decir nada.

Llegamos a otro local, este era más grande y tenía una terraza enorme con vistas a la playa, con una pista para bailar en medio, volvimos a pasar por la barra, ella saludó a un camarero con otro beso en la boca, pedimos otra copa y nos sentamos en una especie de cojín muy grande en el suelo con una mesita delante.

YO: ¿El camarero es otro follamigo?

Me miró con cara de paciencia levantando las cejas.

SANDRA: No, este es solo un amigo, ¿Qué quieres descubrir esta noche con quien follo o con quien no?

Me avergoncé bajando la cabeza poniéndome rojo como un tomate, notaba el calor en mis mejillas, ella se descojonó de risa una vez más.

SANDRA: No seas tonto, es una broma, follo con quien quiero cuando quiero.
YO: Lo siento Sandra, esto es muy nuevo para mí, hace más de diez años que no pisaba locales de moda, mi idea de lo que es un salida de noche es muy diferente a esto, supongo que me he hecho viejo para estas cosas.
SANDRA: Otra vez con el problema de la edad, que no, que la edad no es un problema, lo que pasa es que has estado demasiado tiempo sin contacto con la realidad y ahora te sorprendes.

Seguramente tenía razón, pasamos por un par de locales más sin parar de beber copas y sin pagar ni una, nos despedimos casi a las cuatro de la mañana en la puerta de un edificio que me dijo que era donde vivía que estaba de camino a mi casa.

YO: Gracias Sandra por hacer de canguro de mí esta noche, me has puesto al día.
SANDRA: No me tienes que agradecer nada, me lo he pasado muy bien y me he reído mucho contigo.

Ya, ya, joder si se llegó a reír de un panoli como yo, me avancé para darle dos besos en las mejillas, ella me paró la cara mirándome, me la apretó con una mano haciéndome sacar morritos y me dio un beso en medio de los labios, apartó la mano y yo seguía haciendo morritos alucinado.

SANDRA: Nos vemos mañana en la playa David.

YO (nervioso): Hasta mañana Sandra y gracias.

Levantó la mano ya caminando hacía la entrada del edificio, yo me fui para casa pensando en aquella noche, llegué hecho polvo y borracho, me estiré boca abajo en el sofá, que fue lo primero blandito que vi y no me desperté hasta el día siguiente a las tantas con una resaca espantosa.

Por suerte era sábado y podía descansar todo el día, me quedé en la piscina de casa en una hamaca en la sombra medio muerto, por la tarde dormí una siesta de horas, me levanté un poco más despejado, me duché y fui al chiringuito a cenar, le pedí a Sandra una ensalada de pasta y una copa de vino blanco.

SANDRA: ¿Qué tal?, no te he visto en todo el día.
YO: Menuda resaca Sandra, estoy medio muerto.
SANDRA: No me digas, yo que te estaba esperando para ir esta noche a seguir la ruta de las copas.
YO: No, lo siento pero si salgo hoy también no llego a casa vivo.

Ella reía sin parar a la vez que trabajaba quitando vasos y platos de las otras mesas.

YO: Pero si quieres la semana que viene te enseño lo que es para mí salir de noche.
SANDRA: ¿Cómo?
YO: Que esta semana hemos hecho lo que tú has querido, me gustaría enseñarte otra manera de salir.

Me miró fijamente pensando, se le escapó una risilla.

SANDRA: ¿Me estás proponiendo una cita?
YO: Por favor, que antigua eres, una salida de amigos.
SANDRA (riendo): A vale, me habías asustado.
YO: Pero para eso me tienes que dar tú número de teléfono y hacer un par de cosas durante la semana para estar preparada para el viernes.

Me dio el teléfono extrañada, le dije que era una sorpresa y que por favor me hiciera caso en las indicaciones que le diera por mensaje, durante la semana reservé mesa para dos en un buen restaurante que íbamos con mi ex, pasé por una tienda de ropa y le compré dejándolo reservado a su nombre un vestido y unos zapatos con taconazo, para que los llevara en nuestra salida, le envié un mensaje el miércoles al medio día.

YO: Cuando acabes de trabajar pásate por esta dirección y di tú nombre.”

Incluí la dirección y se lo envié, me contestó.

SANDRA: Joder cuanto misterio, ¿me vas a tener así toda la semana?
YO: Sí, y una carita riendo.

Aquella tarde no pasé por el chiringuito, para que no me hiciera preguntas y me sonsacara la sorpresa, el jueves sí que aparecí, en cuanto me vio se puso delante de mi mesa.

SANDRA: Que sorpresa chaval, eso sí que no me lo esperaba.
YO: ¿Te ha gustado?
SANDRA: El vestido es precioso y los zapatos me encantan.…
YO: Pues ya está, ya tienes una cosa, el viernes te enviaré otra dirección para que vayas antes de cambiarte.

Le había cogido hora en una peluquería para que le hicieran un peinado bonito, si llevaba un vestido como el que le había regalado no podía llevar los pelos de cualquier manera.

La pasé a buscar en coche, cuando estaba en la puerta de su bloque de apartamentos la llamé, me hizo esperar un cuarto de hora abajo y por fin apareció abriendo la puerta, el vestido negro por encima de las rodillas, con un poco de vuelo en la falda y más apretado en el cuerpo, con un escote importante que le resaltaban las tetas sin sujetador, le quedaba impresionante, le cogí una mano mirándola.

YO: Sandra, estas guapísima.

Me miró a los ojos sonriendo por el cumplido.

SANDRA: Muchas gracias, tú tampoco estas mal.

Yo me había vestido informal pero con una americana moderna que me había comprado aquella semana, la acompañé cogido de la mano y le abrí la puerta del coche. Cenamos muy bien sin parar de reír recordando la salida de la semana anterior, cuando acabamos.

SANDRA: ¿Y ahora?
YO: Ahora vamos a tomar una copa a otro sitio muy fino.
SANDRA: No es lo que yo tengo como una salida loca pero de acuerdo, hoy mandas tú.

Entramos en un local lujoso con una terraza casi dentro del mar, ponían música tranquila y en el centro había una pista de baile redonda que nadie hacía servir, pedimos un par de copas que me costaron un ojo de la cara, nos las tomábamos tranquilamente.…

SANDRA: Joder tío esto está muy “amuermao”, vamos a bailar un rato.
YO: ¿Eimm?

Me cogió de la mano y me levantó colocándonos en la pista, me pasó sus brazos por el cuello, yo los míos por la espalda y empezamos a movernos lentamente al son de la música.

SANDRA: Esto es un poco más divertido que estar sentados sin hacer nada.
YO: Te recuerdo que la semana pasada también estuvimos sentados.
SANDRA: Ya, pero había mucha gente y te distraías mirando o saludando.

Estuvimos un rato y nos sentamos para acabarnos la copa, cuando ya estábamos casi sin líquido para bebernos.…

SANDRA: Bueno, ¿y cuál sería el próximo paso?
YO: ¿El próximo paso?, ¿Para qué?
SANDRA: Vamos a ver, invitas a salir a una chica, la llevas a sitios bonitos gastándote el dinero, ¿no me dirás que se hace sin esperar algo más?

Me subieron los colores de la vergüenza y me puse nervioso…

YO: Bueno, ahora te pediría…
SANDRA: ¿Qué?, dilo ya hombre.
YO (más nervioso): Hacer la última copa en mi casa.
SANDRA: A pillín, eso está bien, vamos.

Estaba consiguiendo que cada vez estuviera más nervioso, cuanto más avanzaba la noche menos sabía qué hacer.

Llegamos a casa, fuimos a la terraza y encendí las luces del jardín y la piscina.

SANDRA: Muy bien, muy bonito, tengo que reconocer que los que tenéis pasta sabéis conquistar a una chica.
YO: Por favor Sandra, que me estás poniendo muy nervioso.
SANDRA: Bueno va, ¿Dónde están esas copas?

Entré al salón con ella detrás.

SANDRA: Mejor las preparo yo que es lo mío.

Le dije donde estaba todo y preparó dos copazos bien cargados, nos sentamos en la terraza a tomarlas hablando y riendo, yo cuanto más bajaban las copas más nervioso estaba, seguro que Sandra me preguntaría cual sería el siguiente paso y yo no me veía seduciendo a una mujer como ella, así que pensé que si me preguntaba le diría que ya se había acabado y la acompañaría a su casa, no pasó mucho tiempo que……

SANDRA: ¿Y ahora es cuando me besas y me llevas a la cama?

Me atraganté con mi propia saliva tosiendo, la miré con los ojos muy abiertos.

YO (nervioso perdido): No no no necesariamente, si quieres te llevo a tú casa.
SANDRA: Vamos hombre, después de la noche tan bonita que has organizado para nosotros, ¿no la vas a acabar por todo lo alto?

Me miró a los ojos riendo, estaba guapísima y yo no sabía que decirle, movía mis labios intentando hablar pero no me salía ningún sonido.

SANDRA (riendo): ¿No me vas a decir nada?

Empezaron a salir palabras de mi boca con voz flojita y avergonzado.

YO: Me encantaría rematarla pero, es que……

Notó que algo me pasaba y se puso sería cogiéndome la barbilla con la mano.

SANDRA: ¿Qué te pasa David?, somos amigos, puedes hablar conmigo.

Estaba a punto de empezar a llorar.

YO: Sandra, es qué, ¡no sé ni por dónde empezar!

Me miró extrañada.

SANDRA: ¿Pero no me dijiste que estuviste casado?, algo harías con tú mujer.

Esperé un poco a contestarle haciéndose un silencio con ella mirándome intrigada.

YO: Con mi ex mujer hacía años que no nos tocábamos, y antes cuando lo hacíamos nunca pasamos del misionero o ella encima.

Me miró como si yo tuviera cuatro orejas.

SANDRA: Pero antes de follar en los previos alguna cosa más haríais, ¿no?
YO: Cómo mucho le tocaba un rato allí abajo, ella a mí casi nunca.
SANDRA: ¿Pero qué me dices, con quién te casaste tú?

Estaba tan nervioso que le contesté.

YO: Con mi mujer.
SANDRA (descojonándose de risa): Eso ya lo sé tonto, ¿es que no perdisteis nunca los papeles follando como locos en cualquier parte, no os deseasteis con pasión?
YO: Siempre lo hicimos con todo controlado y como si fuera un ritual.
SANDRA: Joder tío, pues mucho has tardado en separarte.

Me quedé callado con la cabeza baja sin saber que decir, ella me volvió a coger por la barbilla levantándome la cara, me miró a los ojos y acercó sus labios a los míos dándome un piquito, yo ni moví los míos, volvió y me pasó despacio la lengua por encima abriéndomelos metiéndola dentro de mi boca, se la rocé con la mía, se acercó más poniéndome una mano en el cuello, abriendo los dos más la boca comiéndonos la lengua uno del otro, me pasó un brazo por la espalda y bajó una mano poniéndomela encima del muslo, le puse la mano un poco más arriba del culo, su mano del muslo fue subiendo mientras no dejábamos de besarnos hasta ponerla suavemente encima de mis cojones, haciéndome dar un saltito del asiento, la polla se me disparó poniéndose dura de golpe, me la agarró con la mano por encima de la ropa.

SANDRA: Hombre, ¿pero qué tienes aquí?, esto no está nada mal.

Yo solo podía mirarla medio asustado sin decir nada, movió un poco la mano como haciéndome una paja, respiré profundo levantando la cabeza del gusto que me dio, se levantó de golpe cogiéndome por la mano.

SANDRA: Ven, vamos dentro.

La seguí, me quitó la americana y me sentó en el sofá, se arrodilló delante de mis piernas abiertas para hacerle sitio, me desabrochó el cinturón y el botón del pantalón bajándome la cremallera, estiró fuerte bajándomelos junto con la ropa interior a los tobillos, la polla liberada se quedó tiesa sobre mi barriga, la miré sin creerme que pudiera estar tan tiesa y tan grande, ella la miraba con los ojos muy abiertos, la cogió con una mano suavemente pajeándola despacio, empecé a respirar más rápido, me miró a los ojos y acercó sus labios a la punta metiéndosela en la boca, entonces fue a mí a quien se le abrieron como platos, era la primera vez que me la mamaban, poco a poco se la fue metiendo notando el contacto de su lengua, hasta verla desaparecer por completo dentro de su boca, me subió un calor por el cuerpo de la excitación que casi me corro, la sacó lentamente hasta el capullo, empezó a succionármelo a la vez que me hacía una paja por debajo, me volvió a subir el calor pero esta vez sí que me corría.

YO (gritando excitado): Sandra, Sandra, que llego, que no aguanto, que sale, que sale.

Intentaba avisarla para que se apartara, pero ella apretó más los labios alrededor y seguía haciéndome la paja más lentamente, me empecé a correr descontrolado moviendo todo el cuerpo, notando como salían los disparos de semen dentro de su boca, ella seguía chupando y pajeando sin dejar escapar una gota hasta que dejé de moverme, levantó la cabeza con la boca cerrada mirándome, tragó y volvió a metérsela en la boca despacio hasta abajo dejándomela bien limpia, me miró a los ojos.

SANDRA: ¿Te ha gustado David?

Yo solo podía mirarla alucinado de lo que me acababa de pasar, no me salían las palabras así que se lo confirmé moviendo la cabeza con cara de idiota, se puso a reír, se levantó y se quitó el vestido lentamente quedándose en tanga de color negro y los taconazos, la miraba como si fuera una diosa, que buena que estaba y madre mía que tetas tenía la tía.

SANDRA: Parece que te gusta lo que ves.

Yo no entendí lo que me quería decir hasta que me miré la polla y se estaba poniendo tiesa otra vez.

SANDRA: Desnúdate.
YO: ¿Eeeh?
SANDRA: Que te desnudes del todo David.

Me quité precipitadamente los zapatos y la ropa que tenía en los tobillos, seguidamente la camisa y me quedé sentado como estaba en pelota picada, ella se bajó sonriendo el tanga, la madre que me parió, que parecía el chocho de una muñeca de plástico, no tenía ni un pelo en el coño, se sentó encima de mí volviéndome a besar con lengua, la polla se me puso otra vez a cien, apartó un momento sus labios de los míos…

SANDRA: Sabes que besas muy bien, ahora te voy a follar bien follado.
YO: Por favor Sandra, no me digas esas cosas que me voy otra vez.
SANDRA: ¿Cómo que te vas, qué te corres quieres decir?
YO: Bueno sí, eso.

Me miró otra vez como si fuera idiota, sonrió, me cogió la polla con la mano levantando el culo, se la metió en el coño bajando el culo de nuevo entrando muy despacio, dimos un suspiro los dos, ella cambió la cara excitándose y empezó a mover muy lentamente sus caderas, notaba como rozaba en las paredes de su vagina que la tenía totalmente empapada, fue acelerando poco a poco los movimientos gimiendo cada vez más fuerte, cerró los ojos levantando la cabeza mirando al techo, me cogió una mano poniéndola encima de una de sus tetas acariciándose, pasó un ratito y de golpe abrió mucho los ojos mirándome empezando a correrse pegando unos gritos enormes, paró de mover las caderas y me miró riendo, yo estaba alucinado de la corrida que se acababa de pegar encima de mí, me besó en los labios y se levantó, me miré la polla y la tenía toda blanca, a ella le salía del chocho un liquidillo, como debió de verme la cara…

SANDRA: ¿No sabes lo que es?

Me encogí de hombros.

SANDRA: ¿No sabes lo que es la lubricación vaginal?, pues fácil, que me he corrido coño.

Reímos los dos.

SANDRA: ¿Y tú qué tal?, porque la tienes dura de narices todavía.

Me volví a encoger de hombros.

SANDRA: Esta bien, levántate anda.

Me puse de pie junto a ella, nos besamos otra vez, se arrodilló en el sofá dejándome el culo delante, lo subió un poco y el chocho chorreando lo dejó delante de mi polla, pasó una mano hacía atrás cogiéndomela dirigiéndola a su agujero metiendo la punta, yo me quedé quieto alucinando una vez más.

SANDRA: Métela hasta el fondo, ¿o es que te lo tengo que decir todo coño?
YO: Sí, sí, voy.

Se la fui metiendo despacio pensando en no hacerle daño, ella gimió otra vez, la saqué despacio y la volví a meter, volvió a gemir, cuando lo hacía por tercera vez.…

SANDRA: Más fuerte joder que no me voy a romper.

Se la metí y saqué más rápido dando ella un grito de placer, me di cuenta de lo que iba aquello, poco a poco fui aumentando el ritmo dando golpes con mi cuerpo contra el suyo, ella gritaba cada vez más fuerte y yo me veía con la excitación por las nubes.…

YO: Me voy Sandra, que digo, que me corro, que me corro.
SANDRA: Aguanta un poco por favor, un poco más, un poco más.

Cerré los ojos intentando pensar en otra cosa sin dejar de moverme follándola con fuerza, ella seguía gritando metiéndose aquel sonido cada vez más adentro de mi cabeza, estaba a punto de abandonar y dejarme ir cuando ella pegó un grito enorme.…

SANDRA (gritando): Sí, sí, sí, así, así, me corro, me corro, me corroooooo.

Me empezó a salir semen por la punta de la polla con una fuerza tremenda, no podía parar de follar y ella no paraba de gritar hasta que se me aflojó saliéndose del coño, le cayó por las piernas mi semen junto con sus flujos, ella jadeaba recuperándose y yo me llevaba la mano a la frente no creyéndome lo que acababa de pasar, se puso de pie recogiendo con una mano el líquido espeso que le caía por la pierna tapándose el chichi.

SANDRA: Vamos al cuarto de baño.

Le cogí la mano que le quedaba suelta y la llevé al baño de mi habitación, se metió en la ducha girando el mando del agua, yo me quedé fuera mirando su cuerpazo.

SANDRA: Ven, entra conmigo que te está chorreando la polla y lo vas a poner todo perdido.

Miré para abajo y vi como caía una gota de la punta de mi manubrio al suelo juntándose con dos o tres que ya había, me metí dentro con ella sin pensarlo debajo del agua, nos duchamos juntos y nos secamos, le dejé algo de ropa cómoda para ponerse y preparó dos copas de nuevo saliendo a la terraza para tomarlas.

YO: Lo siento Sandra, es la primera vez que hacía algo así, he alucinado con todo lo que ha pasado, sé que soy un autentico desastre en esto.

Me miró sonriendo.

SANDRA: ¿Un desastre?, sabes que has hecho que me corriera dos veces, y muy bien por cierto.
YO: Sabes perfectamente que ha sido porque tú me has dirigido, yo solo no hubiera sido capaz de hacerte nada de nada, y lo que me queda por aprender nena.
SANDRA (riendo): Si quieres yo te puedo enseñar lo que te queda por aprender.

La miré sorprendido.

YO: ¿SiiiÍ?
SANDRA: Solo tengo que ponerte en la agenda como follamigo.

Se descojonó de risa mirándome.

YO: ¿Te quedarás esta noche a dormir conmigo?
SANDRA: Coño, de tonto no tienes ni un pelo, supongo que no estarás pensando en una relación seria.
YO: No tonta, solo como “duermeamiga”.”

Nos reímos un rato más, seguimos tomándonos las copas, ella dejó caer su cabeza en mi hombro.

SANDRA: Si quieres que te enseñe unas cuantas cosillas para hacernos felices a las chicas, tendrás que hacer algunas cosas que te diga.

Me decía pasándome una mano por el pecho por dentro de la camiseta jugando con los pelos.

YO: Tú me dirás.
SANDRA: Lo primero quitarte todo este pelo del cuerpo que tienes chaval.
YO: ¿Cómo?
SANDRA: Tío, ¿es que te lo tengo que repetir todo dos veces para que me entiendas?
YO: Es que no entiendo que le pasa a mi pelo, lo llevo toda la vida.
SANDRA: Que no se llevan los hombres peludos hombre, eso es muy antiguo también.
YO: ¿Cómo que no se llevan los hombres peludos?, si casi todo el mundo que conozco y veo por la calle tiene pelo en las piernas, los brazos y todos sitios.
SANDRA: Pues tú en algunos sitios tienes demasiado.
YO: Y tú muy poco.

Se me quedó mirando extrañada por la respuesta, yo también lo estaba, se me escapó al pensar en su chocho rasurado.

YO: Lo siento, es que me ha sorprendido tú, tú, eso sin ningún pelo.
SANDRA: ¿No te ha gustado mi coño depilado?
YO: Sí, si no te digo que no me guste, simplemente no me lo esperaba.
SANDRA: Ves como eres un antiguo, ¿piensas depilarte o no?
YO: Si me lo pides tú, lo haré.
SANDRA: Muy bien, así me gusta.

Nos acabamos las copas y nos fuimos a dormir, yo me puse en mi lado de la cama mirándola, ella se desnudó y se metió en el suyo pegándose a mí, pasándome un brazo por encima mirándome a los ojos.

SANDRA: Pero qué coño haces vestido dentro de la cama.
YO: Joder, dormir vestido también es antiguo.
SANDRA: Quítate la ropa ahora mismo tío.

Me desnudé sin salir de la cama y tiré la ropa al suelo, me volvió a pasar una mano por encima del pecho acurrucándose.

SANDRA: Estás muy bien pero tienes demasiado pelo en el cuerpo.
YO: Qué si pesada, la semana que viene cogeré hora para quitarlo.

Sonrió dándome un beso en el hombro y se quedó dormida.

Me desperté con ella al lado mirándome sonriendo, me pasé las manos por los ojos.

YO: ¿Qué es tan divertido?

Levantó una ceja y miró para la parte baja de mi cuerpo, miré y estaba con la polla tiesa a más no poder, me puse rojo de vergüenza.

YO: Lo siento Sandra, yo.…
SANDRA: No te disculpes hombre, es normal, estas cosas os pasan, lo que me sabe mal es que no tengo tiempo de arreglártelo esta mañana.
YO: ¿De arreglármelo?

Puso cara de paciencia mirando para arriba levantando las cejas, me parece que ya me dejaba como imposible.

SANDRA: David, hoy no te hagas nada y espérame a esta tarde vale.
YO: ¿Qué no me haga nada?
SANDRA (medio desesperada conmigo): Que no te hagas una paja, ¿lo entiendes ahora?, que te estés quietecito con las manos y esta tarde tú y yo veremos que hacemos, joder tío que duro eres, ¿me invitas a desayunar?
YO: Sí, sí, claro.

Salté de la cama y caminé para salir de la habitación a preparar el desayuno.

SANDRA (levantando la voz): Daviiiiid.
YO: Sí.
SANDRA: Vístete hombre, vístete, pero que desastre de hombre.

Me vestí, pasé por el baño para lavarme y preparé el desayuno para los dos, después la acompañé a su casa y nos despedimos para vernos más tarde en la playa.

3.

De regreso en casa me estiré un rato en el sofá pensando en la noche anterior, se me volvió a poner la picha tiesa, y es que realmente era un puto desastre, de joven no tuve muchas experiencias sexuales, sobre todo por tímido y no atreverme a tirar la caña en muchas ocasiones, en la universidad tuve algunos restregones y poca cosa más, hasta conocer a la que sería mi mujer, con ella nos atrevimos a avanzar algo pero era tan novata en el asunto como yo, así nos fue, tratábamos el sexo como puro trámite en la pareja, no recuerdo haberlo hecho nunca regocijándonos, que idiotas fuimos, con lo bien que te lo pasas.

Me quedé en la piscina por la mañana, después de comer cuando el sol estaba más bajo y había menos gente, fui a la playa a tomar el sol y bañarme en el mar, me tomé algo en el chiringuito para ver a Sandra más que nada, ella iba pasando para arriba y para abajo trabajando, yo la miraba sabiendo que aquel cuerpo me lo había trajinado la noche anterior, bueno, más bien me trajinó ella a mí pero yo era feliz, ella me sonreía cada vez que pasaba por mi lado, tuvo un momento de descanso y se sentó conmigo.

SANDRA: ¿Qué tal el día?
YO: ¿Hoy?, fantástico, feliz.
SANDRA: Ya, ya, escúchame una cosa, ¿querrás que nos veamos cuando acabe de trabajar?
YO: Claro, pensaba que eso ya lo habías decidido ayer.

Ella reía mirándome a los ojos.

SANDRA: ¿Me volverás a invitar a dormir esta noche?
YO: Por supuesto.
SANDRA: Vale.

Se levantó, entró en un cuartito y salió con una mochila dejándola en la silla vacía que tenía a mi lado, la miré extrañándome de aquello.

SANDRA: He cogido algunas cosas de mi casa para que no tengas que prestarme nada.

Acercó sus labios a mi oído.

SANDRA: Y algunas bragas limpias también, que en tú casa no tienes.

Nos reímos un rato, creo que en el poco tiempo que hacía que nos conocíamos reí más con ella que con mi mujer en tantos años.

SANDRA: Cuando te vayas, ¿te la llevarás a tú casa por favor?, cuando acabe nos vemos.
YO: Sí claro, pero voy a estar un rato más por aquí que me gustan mucho las vistas, cuando acabes el descanso me traerás otra cerveza por favor.
SANDRA: Lo de las vistas, ¿Por qué lo dices?
YO: Por aquellas chicas que están tomando el sol sin la parte de arriba en la playa.

Me pegó un golpe con la mano en el brazo.

SANDRA: Que sinvergüenza estas hecho, tú aprendes muy rápido.
YO: Y tú estás muy buena nena.

Me salió de la boca sin pensarlo y me puse rojo, me miró a los ojos riendo, se levantó y me dio un beso en los labios aguantándolos juntos un rato, se fue a la barra para seguir trabajando, habló algo con el jefe y volvieron los dos.

SANDRA: Te presento a José, es el dueño del chiringuito.

Me levanté estrechándole la mano, Sandra se fue para seguir trabajando.

JOSE: Es que le he preguntado por ti, me he fijado en el beso que os habéis dado y me ha sorprendido, no se lo había visto hacer a nadie.
YO: ¿A no?
JOSE: Que va, Sandra es una gran chica, muy trabajadora y muy guapa, pero siempre he tenido la sensación que también estaba muy sola, cuando os he visto me he alegrado de que tuviera a alguien con quien estar.
YO: Bueno, solo somos amigos, no hace mucho que nos conocemos.
JOSE: ¿Amigos?, ya te digo yo que el beso que te ha dado no es solo de amiga, a las cervezas hoy invita la casa.
YO: Muchas gracias José, nos seguiremos viendo por aquí.

José era un hombre de unos cincuenta y algo con pinta de cuidarse, moreno de ojos oscuros, alto y delgadito. Me senté de nuevo pensando en sus palabras, sería verdad que Sandra sentía algo más por mí de lo que yo me imaginaba.

UNA VOZ: Despierta chaval.

Miré y tenía a Sandra delante con la cerveza riendo.

SANDRA: No te vayas a quedar dormido aquí.

Se descojonaba de risa.

YO: No, estaba pensando en mis cosas.
SANDRA: Ya, ya.

Se giró caminando moviendo las caderas un poco exageradamente, fijé la mirada en su culo y no podía apartar la vista, se giró de golpe pillándome empezando a reír otra vez, José desde la barra nos miraba, le miré y me levantó el dedo pulgar riendo también.

Sandra era de pelo castaño tirando a rubio con ojos verdes, con muy buenas curvas y casi tan alta como yo, unas tetas que al verlas la noche anterior me volvían loco, y una carita que parecía una niña, pero sobre todo lo que más me atraía era su carácter, siempre reía con cualquier cosa, disfrutaba de todo, se le notaba una vitalidad tremenda, podía trabajar casi todo el día, salir de marcha por la noche hasta las tantas y al día siguiente volver a trabajar como una rosa.

Yo nunca me había considerado nada del otro mundo, medía un metro setenta y seis, castaño con ojos verdes oscuros, complexión fuerte, más o menos siempre me había mantenido en mi peso, de joven había hecho bastante deporte, más tarde os explicaré con más detalle el tema del deporte, tiempo atrás salía a correr algunos días pero últimamente estaba bastante parado sin hacer nada.

Cuando acabé la cerveza me quedé un rato más viendo a Sandra moverse de un lado para otro, cogí su mochila y me despedí de ella y de José, me fui a casa y esperé que llegara preparando algo para cenar los dos, llamaron a la puerta, la abrí y allí estaba ella con una sonrisa como siempre, me dio un piquito en los labios y entró sentándose en el sofá.

SANDRA: Que calor que ha hecho hoy, estoy asada.
YO: Tírate a la piscina y se te quitará en un plis plas.
SANDRA: Coño el bikini no he pensado en cogerlo, y no creo que me puedas prestar uno.

Volvió a reír mirándome, abrí los ojos y levanté las cejas.

YO: ¿Para qué quieres el bikini?

Se levantó y me abrazó sorprendiéndome.

SANDRA: Lo ves como eres un sinvergüenza que aprende muy rápido.

Me cogió de la mano y me llevó hasta al lado de la piscina, me sentó en una hamaca, se puso delante de mí y se quito la camiseta, el pantalón cortito y las zapatillas, se quedó en sujetador y bragas, yo la repasaba con la vista desde las rodillas hasta la cabeza, que tipazo tenía, pensaba que se iba a meter así en el agua y vi como se llevaba las manos a la espalda, desabrochándose el sostén dejándolo caer fijando mi vista en sus tetas, ella volvía a sonreír, supongo de la cara de tonto que tenía yo, se cogió las bragas por los lados y agachándose un poco se las quitó dejándolas encima del resto de la ropa, se quedó quieta dejándome el chumino “pelao” a un medio metro de mi cara, no podía quitarle la vista de encima a la rajita, dio un pasito y me lo puso más cerca, yo seguía con la mirada fija, dio otro y me lo dejó a un palmo de los ojos, otro más y ya lo tenía a dos dedos, miré para arriba para mirarle a los ojos, ella reía como no.

SANDRA: ¿No le vas a dar un besito de bienvenida?

Bajé la vista de golpe volviéndolo a mirar, acerqué despacio los labios y le di un besito en la rajita, ella apoyó una mano en mi cabeza.

SANDRA: Mete un poco la lengua.

Saqué la lengua y la metí en medio moviéndola un poco para abrirla, sentí el sabor salado y el olor, me saltó la polla poniéndome a mil, moví la lengua chupando un poco, Sandra levantó la cabeza mirando para el cielo gimiendo suavemente y se apartó.

SANDRA: Vale, vale ya, que me pierdo, luego seguiremos.

Volvió a sonreírme, se giró enseñándome el culo y se me volvieron a escapar palabras de la boca.

YO: Que culo tienes madre mía.

Se giró soltando una carcajada y se tiró de cabeza a la piscina, nadó un poco boca arriba y se relajó, yo me fui para adentro, le saqué una toalla y volví a entrar para acabar de preparar la mesa, al poco entró ella con la toalla enrollada en el cuerpo, se fue a duchar y salió con una camiseta que le tapaba justo por debajo de las bragas, pensé que aquella manera de ir vestida no iba a ayudar mucho a bajarme la polla, que la tenía tiesa desde el momento de la piscina, se plantó delante de mí, me miró a los ojos y empezó a reír.

SANDRA: ¿Qué?, ya estás preparado.

Señalándome con un dedo el paquete, lo miré y tenía un bulto importante, se acercó y me abrazó notando su chichi encima de mi polla, respiré profundamente, se separó y me cogió la mano llevándome al sofá, se sentó y me miró.

SANDRA: Arrodíllate delante.
YO: Vale, ¿qué quieres que te haga?
SANDRA: Me lo vas a comer hasta que me corra.
YO: ¿Cómo?
SANDRA: Otra vez te voy a tener que repetir las cosas dos veces joder.
YO: No, no, ya, ya, pero dime que hago.

Puso cara de paciencia riendo, se metió las manos por debajo de la camiseta y se quitó las bragas abriendo las piernas, me cogió de la cabeza y se la puso encima de su barriga.

SANDRA: Empieza por aquí chupando suavemente.

Saqué la lengua y se la fui pasando por la piel, ella me movía la cabeza y yo chupaba por donde me la dirigía, bajaba poco a poco, la puso encima de donde tenía que haber un pelo que no tenía y por fin llego a la rajita, le metí la lengua dentro, pasé una mano por debajo y con dos dedos le abrí el chichi bien abierto para poder chuparlo, me iba bajando la cabeza despacio, paró un poco más sobre el agujero, se lo lamí por fuera e intenté meter la lengua, ella gemía suavemente, siguió bajando y me hizo lamerle el culo, ese agujero lo lamí pero no intente meterle la lengua, volvió sobre los pasos y acabó parándome la lengua en el clítoris, me fue dando indicaciones como lamerlo y chuparlo gimiendo cada vez más fuerte, con la voz entrecortada me dijo que le metiera un dedo en el coño y que lo moviera, empecé a hacerlo y de pronto me apretó mucho la cabeza y empezó a gritar corriéndose moviendo las piernas sin parar, me separé con la boca toda húmeda, ella se incorporó y me besó en los labios con todo aquello mojado que tenía.

YO: ¿Te ha gustado Sandra?

Ella todavía jadeaba.

SANDRA: ¿A ti qué te parece tonto?, es que haces unas preguntas tío.
YO: Era un cumplido mujer, es que no se te pude decir nada ostia.

Me pasó la mano por la boca quitándome las babas.

SANDRA: Anda límpiate esto que pareces que tienes la rabia.

Muriéndose de risa otra vez.

Cuando se recuperó me hizo sentar a su lado, me cogió la polla por encima del pantalón arrodillándose encima del sofá.

SANDRA: Ahora que ya sabes unas cuantas cosas, dime, cómo te gustaría hacerlo, pídemelo y haré que te corras gritando como un cerdo.
YO: Joder Sandra, es que tienes una manera de decir las cosas.
SANDRA: Míralo, el tío finolis que no dice tacos sin ponerse rojo asustándose por mi manera de hablar, serás pijo tío.

Me estaba poniendo a mil sin dejar de tocarme la polla por encima del pantalón.

YO: Quiero que me quites la ropa y te comas mi polla, hasta que me corra dentro y te salga mí corrida por esas orejas tan bonitas que tienes.
SANDRA: Ves hombre como no cuesta tanto decir las cosas claras por su nombre, así que quieres correrte en mi boquita, y quieres que me lo trague todo como una niña buena.
YO: Como me sigas hablando así no te va hacer falta ni abrir la boca porque ya me habré corrido cabrona, quiero correrme dentro de tú boca y fuera, quiero dejarte la cara llena de mi leche, y chúpamela de una puta vez por favor.

Me sonrió orgullosa de que le hablara de aquella manera, se arrodilló delante de mí, me bajó los pantalones y la ropa interior de un tirón y me la quitó, me abrió las piernas y se colocó en medio, tenía la polla a punto de estallar, se la metió en la boca mirándome sin tocarla con las manos, la chupaba moviendo la cabeza como si me estuviera diciendo que si, yo me cogía fuerte a los cojines del sofá, se la metió casi toda en la boca sacándola muy despacio toda llena de saliva, la cogió con la mano apartando la boca y me empezó a hacer una paja que al estar tan mojada sentía un ruido que me estaba a punto de correr del gusto y la excitación, tensando el cuerpo levantando el culo, se dio cuenta que así estaba a punto de estallar y volvió a chupármela despacio, empezaba por la punta y poco a poco iba bajando metiéndosela, primero hasta la mitad, en la segunda bajada un poco más, después de tres o cuatro veces más se la metía entera sacándola entera, me volvía a poner al límite cortándome cuando estaba a punto de correrme, se la sacó de la boca y la cogió desde abajo apretándola con su mano, me miró a los ojos.

SANDRA: Bueno, ¿qué opinas?, ¿te hago correr ya o te lo alargo un rato más para que sufras?
YO: No tienes cojones de hacerme gritar al correrme como un cerdo, me voy aguantar sin que puedas conseguirlo.

La conseguí picar, se puso sería y se la metió hasta el fondo succionando, con una fuerza que pensé que al correrme me iba a sacar hasta el hígado por la punta de la polla, no pudo aguantar mucho rato con toda dentro y la sacó de golpe dándole una arcada, dejando caer un montón de saliva encima que extendió por todo el cipote con la mano, haciéndome una paja a lo bestia, intentaba concentrarme para aguantar todo lo posible cerrando los ojos, entonces empezó a metérsela hasta el fondo y sacándola todo seguido sin parar, juntando los labios alrededor haciendo que entrara apretada y succionando con fuerza al sacarla, me empezó a subir un no se qué por el cuerpo, los huevos se me pusieron como piedras, dándome un latigazo de gusto que me tensó todo el cuerpo, dejándomelo tieso como un palo de escoba, haciéndome gritar notando como me subía por la polla el semen hasta la punta saliendo a toda ostia en su boca, en cada disparo de leche yo pegaba unos gritos a todo lo que me daban los pulmones, mirando la boca de Sandra que le salía la leche por los lados de los labios, aquello me puso todavía más excitado sin poder parar de correrme, se la sacó de la boca apuntando a su cara, me dejó la increíble vista de cómo salía el semen disparado parando en su cara, su nariz o la frente a la vez que de la boca le caía más leche resbalándole por la barbilla, al final salieron los últimos chorritos con poca fuerza que caían directamente en su boca por la manera que había colocado mi polla sin dejar de pajearla.

El cuerpo se me fue relajando volviendo a apoyar el culo en el asiento, me estrujaba el cipote como queriendo sacar hasta la última gota, salieron unas cuantas gotitas cayendo polla abajo, ella sin pensarlo se la metió de nuevo succionándolas volviendo a ponerme el cuerpo tieso levantando el culo, levantó la vista mirándome orgullosa con la cara llena de semen que le resbalaba despacio, abrió la boca para enseñarme que también tenía dentro, yo abrí los ojos sorprendido, se lo tragó exagerando el gesto y que me diera cuenta como lo hacía pasándole por la garganta.

YO: Dios mío Sandra ha sido increíble
SANDRA: ¿Té ha gustado?
YO: Me estás haciendo sentir cosas que no había sentido en mi puta vida.

Se levantó cogiéndome de la mano para meternos los dos en la ducha, cenamos con una vela en la terraza.

SANDRA: Tengo que confesarte algo.
YO: ¿Tú me vas a hacer una confesión?
SANDRA: Sí, quiero que sepas que es la primera vez que lo he hecho.
YO: ¿Qué has hecho el qué?
SANDRA: Toda la guarrada que has hecho con mi boca y mi cara, no había dejado nunca que se me corrieran en la cara y tú hoy me la has puesto perdida.
YO: Perdona, no lo sabía, si me hubieras dicho que no tampoco me hubiera importado, lo siento, quiero que estés cómoda conmigo.
SANDRA: Mira que eres tonto, lo he hecho porque he querido hacerlo, porque quería verte la cara de excitado y sorpresa que haces cada vez que descubres algo nuevo, y porque contigo me siento cómoda haciendo cualquier cosa.

Me salió espontanea una sonrisa de orgullo, de escuchar a Sandra decir que conmigo haría cualquier cosa que me subió el ego hasta salirme por las orejas.

SANDRA: Y cuando te depiles te lo agradeceré enseñándote alguna cosilla más, que creo que te gustara bastante.
YO: Ostia, el lunes mismo pediré hora.

Volvía a reír a carcajadas, yo le miraba los ojos pensando en la suerte que había tenido de haberla conocido, si no fuera por ella seguiría siendo el mismo gilipollas de siempre sin enterarme de la misa la mitad.

4.

El lunes llegué a la oficina con una sonrisa enorme, hasta Pilar la eficiente secretaría que tenía desde los inicios de la empresa me notó diferente.

PILAR: Buenos días, parece que el fin de semana le ha ido bien, hace muy buena cara.

Ella era un año más joven que yo, rubia teñida con ojos claros y un poquito pasada de peso, pero siempre radiaba felicidad, me gustaba trabajar con ella por su eficiencia y por su carácter abierto y optimista.

Cuando me senté en mi mesa y repasé los últimos mails la llamé, entró en el despacho y se sentó delante con una libreta, para tomar notas de los trabajos que pensaba que le iba a mandar hacer.

YO: Hola Pilar, no, no te va ha hacer falta la libretita, solo te quería hacer una consulta.

Abrí la boca para decírselo y me corté sintiendo algo de vergüenza de pedírselo, yo me quedé con la boca medio abierta, ella me escuchaba con los ojos muy abiertos y supongo que al verme a mí también acabó entre abriendo la boca esperando que hablara.

YO: Yo, estooo, es que me da un poco de vergüenza.
PILAR: Si quiere me voy y se lo piensa mejor.
YO: No, no, ¿tú conoces?, quiero decir, ¿sabes de algún sitio por aquí cerca qué?

Ella abría cada vez más los ojos esperando la pregunta.

YO: Para deprrrrrrlle.
PILAR: ¿Qué, cómo ha dicho?

Me estaba poniendo rojo de la ostia, respiré profundamente.

YO: Para depilarme Pilar, para depilarme.
PILAR: A vale, sí, yo voy a veces cuando acabo el trabajo, ¿quiere que le pida hora?
YO (nervioso): Sí por favor, a ver si pude ser mañana a primera hora.

Me sentí otra vez gilipollas perdido, yo sudando y ella se lo tomó con total naturalidad, ¿sería verdad que era todo yo muy antiguo?, Pilar me confirmó la hora para el siguiente día a las nueve y media de la mañana.

Ya tarde y cambiado de ropa pasé por el chiringuito a cenar algo y ver a Sandra, mientras cenaba se sentó un rato conmigo.

SANDRA: ¿Cómo te ha ido el día David?
YO: Muy bien como siempre, ¿y el tuyo?
SANDRA: Pues ya ves, de aquí para allá, sirviendo comidas, bebidas, limpiando mesas, todo muy distraído y divertido.

Se río de su propio chiste mirándome a los ojos, yo bebí un poco de vino y le dejé caer.

YO: Cuando acabes pasarás por mi casa.
SANDRA: No, ya hemos pasado el fin de semana juntos, mejor descansamos un poco uno del otro.
YO: Vale, como quieras.

Me miró con una sonrisilla, seguimos hablando un rato y volvió a su trabajo, cuando acabé de cenar me despedí de ella con un beso y me fui a casa, puse música y me relajé en el sofá, no sé qué hora era que llamaron a la puerta, me sorprendí porque no esperaba a nadie, la abrí y me encontré a Sandra con las dos manos apoyadas en jarra con la cabeza baja, la levantó despacio como a cámara lenta y estaba sería.

SANDRA: ¿Y supongo que me volverás a pedir que me quede a dormir contigo?

Yo la miraba preocupado por su cara, levantando y bajando la cabeza confirmándoselo, ella hizo una mueca, bajó las manos y entró.

SANDRA: Me cago en “tó” David, me cago en “tó” lo que se menea.

Se tiró a mi cuello y me abrazó juntando su cuerpo con el mío.

YO: ¿Qué te pasa, has tenido algún problema con alguien?
SANDRA: El problema lo tengo contigo tío.

La separé de mí mirándole a los ojos, cogiéndole las manos.

YO: Pero, ¿por qué, he hecho algo que te ha molestado?
SANDRA: Hoy no tenía intención de venir, que nos veamos en el chiringuito me gusta, pero salir juntos no quiero que sea cada día, ni quedarme a dormir tampoco.
YO: Pues vale, por mí no hay problema, lo hacemos como tú quieras.
SANDRA: ¿No te enteras verdad?
YO: Joder Sandra, ya empezamos, ¿no me entero de qué?
SANDRA: Me iba para mi casa y he dado media vuelta para venir a verte.

Me debió de ver la cara de no enterarme una mierda de lo que me estaba diciendo, subió las cejas con gesto de tener mucha paciencia conmigo.

SANDRA (levantando la voz): David, que no he podido, las ganas de verte y estar contigo me han hecho dar media vuelta para venir aquí.
YO: Bueno eso está bien, ¿no?
SANDRA: ¿Cómo coño va a estar bien joder?
YO: ¿A no?
SANDRA: Joder tío, me pones de los nervios de verdad, yo quiero ser libre para hacer lo que me da la gana, no quiero atarme a nada ni a nadie, no sirvo para eso, ¿lo entiendes ahora?
YO: Claro, ¿pero quién quiere atarte?

Se puso roja mirándome como si quisiera fundirme con la mirada.

SANDRA: Por Dioooooos, contigo no puedo, de verdad que no puedo.

Salió de casa como una exhalación caminando como si le siguiera el diablo, me quedé de pie otra vez con cara de idiota, cerré la puerta y me senté de nuevo intentando encontrar sentido a la conversación con Sandra, volvió a sonar el timbre de la puerta, me levanté y la abrí en espera de lo que pudiera pasar, entró como un rayo, se me abrazó y enganchó sus labios a los míos, caminó orientando mi cuerpo sin dejar de besarme tirándome en el sofá con ella encima, nos besamos mucho rato repasándonos las lenguas, con una de sus manos acariciándome la cara y con las mías encima de su culo, separó los labios levantando la cabeza y me miró a los ojos.

SANDRA: Está bien, tú ganas, nos veremos cada día si quieres, y me quedaré a dormir siempre que me lo pidas, ¿te parece bien?
YO: Claro que me parece bien, mañana en vez de la mochila tráete una maleta llena de ropa.
SANDRA (riendo): Menudo cabrón estás hecho tío.
YO: Has cenado Sandra, ¿quieres que te prepare algo?
SANDRA: No, no he cenado y tengo hambre.
YO: ¿Qué te apetece?, te lo hago en un momento.
SANDRA: Quiero tú polla cabroncete, llévame a la cama y fóllame hasta dejarme bien saciada y sin hambre.

Me quedé sorprendido, me intenté levantar y ella hizo fuerza encima para que no pudiera, me miró riendo.

SANDRA: ¿Qué te pasa David?
YO: Que quiero llevarte a la cama y no me dejas.
SANDRA: Si me quieres follar tendrás que liberarte.

Intenté levantar el tronco con ella encima pero se cogía con las manos en el sofá y no me dejaba muriéndose de risa.

SANDRA: Muy pocas ganas debes de tener de follarme si no puedes conmigo.

Le hice cosquillas en las costillas, ella levantó las manos para taparse y aproveché para rodearle los brazos con los míos inmovilizándola levantándome de golpe dejándola en el aire, la levanté metiéndole mano en el culo y me la puse en el hombro como si fuera un paquete caminando para la habitación.

SANDRA (descojonándose): Cabrón eres un tramposo, has hecho trampas.
YO (riendo): Sí, sí, te vas a enterar de las trampas que hago.

Me encantaba oírla reír, la llevé hasta la cama y la dejé caer de espaldas rebotándole el cuerpo, le abrí las piernas y me metí en medio arrodillado quitándome las chancletas y la camiseta, le quité la suya y el sujetador, ella me miraba sonriendo interesada en mis movimientos, le desabroché el botón del pantaloncito, le bajé la cremallera, le puse las piernas juntas y elevadas delante de mí, le saqué las zapatillas y le quité el pantalón junto con las bragas, tirándolo todo a un lado, le bajé las piernas de nuevo dejando una a cada lado, ella las flexionó por la rodilla apoyando los talones en la cama, la tenía mirándome con una sonrisa y aquella carita, desnuda y con las piernas abiertas, podría haber estado horas mirándola, como me gustaba aquella chica, pero estaba demasiado caliente como para perder el tiempo, me quité los pantalones y ropa interior tirándolo encima de su ropa en el suelo, puse una mano a cada lado de su cuerpo dejándome caer muy lentamente hasta alcanzar sus labios para besarlos y sentirlos en mi boca.

Me rodeó el cuello con sus brazos sin dejar de sonreír, la besé un buen rato, me incorporé de nuevo con la polla apuntando al techo, le acaricié suavemente los muslos por fuera acercando poco a poco las manos a sus caderas, desplacé una por encima del pubis y suavemente la dejé caer para meter un dedito en medio de la rajita pasándolo de arriba abajo, al llegar al agujerito noté humedad que aproveché para extenderla por el resto del chichi, su cara dejó de sonreír y se puso excitada mirándome con deseo, le agarré una mano y le pasé la lengua por la palma mojándola, sin soltarla la puse alrededor de mi polla por el tronco, Sandra me la cogió apretando subiéndola y bajándola un par de veces, soltando el aire de su boca de la excitación, nos fuimos masturbando el uno al otro un rato, la notaba muy mojada y caliente, le metí un dedo despacio en la vagina y ella gimió mirándome fijamente, entendí que ya era el momento de meter otra cosa, le quité la mano del coño apoyándola a un lado de su cuerpo dejándome caer despacio encima de ella, ella todavía me la tenía cogida por el tronco dirigiéndosela a su chocho, la apuntó bien y le ayudé metiéndosela un poco, gimió y rodeó con sus brazos mi cuello, acompañándome mientras me acababa de dejar caer encima de su precioso cuerpo, la polla por el propio peso entro toda, Sandra gimió suavemente, mi cabeza quedó encima de la suya, la bajé y la besé despacio, con cariño, deseándola, me cogió la cabeza colocándola al lado de la suya.…

SANDRA (excitada): Despacio David, fóllame muy despacio.

Empecé a mover mis caderas muy lentamente sacando la polla tiesa hasta la punta para volver a meterla hasta el fondo.

SANDRA: Así, así, muy bien, quiero notarla, que bien.

Mantenía un ritmo muy lento sintiendo como rozaba en sus paredes humedeciéndose todo cada vez más, ella me mantenía la cabeza al lado de la suya con una mano que jugaba con mi pelo sin dejar de hablar y gemir muy excitada.

SANDRA: Más, más, un poquito más rápido David por favor.

Aceleré un poco aumentaron sus gemidos, tras un rato a ese ritmo lo aumenté un poco más y ella gritó bajando sus manos agarrándome con fuerza la espalda, levanté la cabeza mirándole la cara, la tenía medio desencajada del placer y la excitación, apoyé mis manos en la cama levantando el tronco cogiendo fuerza para aprovechar una de las veces que le había sacado la polla hasta la punta para meterla de un golpe rápido y fuerte, Sandra me miró abriendo mucho los ojos pegando un buen grito, interpreté que ese grito era porque le había gustado y volví a repetirlo, bajó sus manos cogiéndome el culo con fuerza, se la metí de nuevo duro tres veces seguidas sacándole un grito enorme.

SANDRA: Fóllame fuerte que me corro, por favor no pares.

Saqué toda la artillería dándole golpes a toda máquina, ella gritaba sin parar abriendo la boca, girando la cabeza cada vez más para atrás hasta empezar a correrse clavándome las uñas en el culo, el dolor se convirtió en placer y le descargué toda la leche que me subió dentro de su coño mojado, no podía parar de moverme y ella no paraba de gritar, seguí hasta perder todas las fuerzas dejando caer mi cabeza al lado de la suya besándole el cuello, sintiendo como poco a poco se aflojaban los gemidos que salían de su boca, relajaba las manos apoyando las palmas en mi culo, subiéndolas por mi espalda hasta cogerme la cabeza y levantármela, me miró a los ojos.

SANDRA: Con lo novato y antiguo que eres, ¿cómo puedes hacer que me corra de esta manera?

Volvió a morirse de risa, me puse a su lado, nos abrazamos y nos quedamos dormidos.

Al día siguiente temprano la acompañé a su casa, preparó una bolsa grande con ropa para que me la llevara dándonos un beso de despedida, abrí la puerta de su apartamento y antes de salir.…

SANDRA (riendo): Adiós antigualla.

Dejé la bolsa en el suelo, me acerqué a ella y le metí la lengua en la boca abrazándola, metiéndole mano en el culo sobándoselo bien sobado.

YO (mirándole a los ojos): Adiós preciosa.

Me miró a los ojos fijamente sonriendo, la dejé de pie mirándome mientras cerraba la puerta, metí la bolsa en el maletero del coche y me fui a trabajar, entré al despacho puse el ordenador en marcha, miré cuatro cosas y sonó el interfono.…

PILAR: Acuérdese que en veinte minutos tiene hora para depilarse.

Ostia, con tantas emociones no me acordaba, Pilar me indicó donde tenía que ir, estaba a un par de manzanas del despacho, fui paseando y entré en el local, me atendió un señora o señorita muy amable y bastante guapa.

SEÑORITA: Usted viene a depilarse, que es lo que quiere hacerse.
YO: ¿Perdón?
SEÑORITA: Si se quiere hacer una zona en concreto.
YO: ¿Una zona?

Se dio cuenta al instante.

SEÑORITA: ¿Es la primera vez?
YO: Sí, no sé cómo va esto, una amiga me ha dicho que tengo mucho pelo y que tengo que modernizarme.

Se puso a reír.

SEÑORITA (levantando la voz): Tere, a este señor hay que hacerle una depilación total.

Salió de detrás de una puerta la Tere, me dio la mano saludándome y me pidió que la acompañara, me dio una toalla y me pidió que me desnudara en una habitación y me pusiera la toalla para taparme, al salir me estaba esperando para hacerme entrar a otro sitio donde había una camilla en medio de la sala.

TERE: Estírese por favor.
YO: Tere, una cosa, depilación total no incluye el pelo de la cabeza, ¿verdad?

Me miró con una cara que no sé ni describirla, se descojonó de risa que tuvo que aguantarse con una mano en la camilla para no caerse.

YO: Perdón, perdón, me parece que he metido la pata hasta el fondo.

Tere me puso una mano en el hombro.

TERE (no pudiendo parar de reír): Tranquilo, relájese que le dejaré bien limpito.

Me estiré en la camilla nervioso.

TERE: Hoy lo haremos con cera, la próxima vez ya tendremos para hacerlo con láser.

Le escuchaba pero era como si me hablara en chino, no entendía una mierda, me puso la mano en el pecho tocando el pelo.

TERE: Lo tiene muy fino, todo irá bien no se preocupe.

Acercó un aparato, y sacó un líquido espeso enrollado en una especie de palo estirándomelo por encima del pelo, yo intentaba relajarme.

TERE: ¿Preparado?

Pensaba, ¿preparado?, ¿para qué?, se lo confirmé con la cabeza y ella acercó la mano al mejunje aquel que me había puesto por encima agarrándolo por una punta, me miró, yo la miré a ella, pegó un tirón de golpe que me arrancó un montón de pelos del pecho de cuajo, pegué un alarido de dolor levantando el tronco sentándome en la camilla.

YO (gritando): ¡Hija de la gran puta la madre que te parió!

Tere me miraba aterrada, se abrió la puerta y entró la chica que me atendió primero.

CHICA: ¿Qué pasa?, ¿qué pasa?

Tere no podía ni hablar.

YO: Nada, nada, lo siento, perdón, perdona Tere, es que no me lo esperaba.

Nos tranquilizamos un poco.

YO: Tere, ¿esto va ha ser todo el rato igual?

Me lo confirmó con la cabeza, todavía se le notaba el susto en la cara.

Me estiré, ella volvió a colocar mejunje encima de los pelos que quedaban en el pecho, me miró, la miré.

TERE: ¿Preparado?

Cerré los ojos y confirmé con la cabeza, me pegó otro tirón que vi las estrellas.

YO (gritando): ¡Jooooder!

Tere dio un saltito de otro susto, yo respiraba profundo y rápido, acabó con el pecho, siguió con los hombros que no fue tan doloroso porque tenía cuatro pelos, por la espalda nada por suerte, empezó con las piernas, me estiró de las pantorrillas, pegué otro grito enorme.

YO (gritando): Me cago en mi puta vida.

Tere dio un salto del susto otra vez.

TERE (seria): Si no me da un infarto hoy no me lo va a dar en la puta vida coño.

Acabó las piernas y noté que Tere se ponía nerviosa, me miró dudando y un poco asustada.

YO: ¿Qué pasa Tere?
TERE: Qué, qué, solo nos queda la parte íntima.
YO: Ya, y, ¿pasa algo?
TERE: Qué, qué, es la parte más dolorosa.
YO (exaltado): No me jodas Tere.
TERE: No, no, si yo.…
YO: Perdona, ya sé que tú no tienes la culpa.

Me bajó la toalla dejándome el pelo del pubis al aire, se lo miró, cogió una maquina y lo recorto bien corto, extendió la cera, me miró, cerré los ojos y apreté los dientes, pegó el tirón, abrí los ojos que pensaba que se me saldrían de las cuencas cayendo por el suelo.

YO (otro grito enorme): ¡Por Dioooooooooos, joder!

Tere estaba de pie mirándome asustada con el trozo de cera en la mano colgando con los pelos de mis cojones enganchados.

En fin, después de sufrir como un cerdo en el matadero, conseguí salir de allí sin un puto pelo en el cuerpo y dejando a Tere en perfectas condiciones, llegué a la oficina.

PILAR: ¿Cómo le ha ido?

Me vio la cara que le puse y se giró volviendo a su mesa sin decir nada más. A la una estaba hasta los cojones de estar en el despacho.

YO: Pilar, si hay alguna cosas que llamen mañana o coges la nota por favor, me voy.

Llegué a casa, me desnudé en el baño mirándome en el espejo, me miré por todos lados pensando que parecía un recién nacido, como les podía gustar a las mujeres aquello, lo único positivo era que la polla sin pelo parecía más grande.

5.

Me duché con abundante jabón, me puse el bañador y la camiseta de rigor y me fui a comer al chiringuito, estaba bastante lleno, busqué una mesa vacía y le hice una señal a Sandra por si podía sentarme, me lo confirmó con la cabeza en la distancia sonriendo, cuando pudo se acercó a la mesa con la libreta en la mano para apuntar.

SANDRA (con una sonrisa): Hola David, has venido muy temprano hoy.
YO: Tú eres muy hija de la gran puta, ¿los sabes no?

Se quedó tiesa borrándosele de la cara la sonrisa.

SANDRA: ¿Pero qué te pasa, por qué me dices eso?

Me levanté la camiseta dejándole ver todo el pecho sin un pelo.

YO: Tú sabías a donde me enviabas y no me dijiste nada cabrona de mierda.

Dejó la libreta y el boli encima de la mesa cogiéndome la cara con las manos, me dio un beso aguantando sus labios junto a los míos.

SANDRA: Oooooh, ¿Te han hecho daño David?, ¿lo has pasado mal?
YO (haciéndome la victima): Sí, lo he pasado fatal, me han hecho un montón de daño tía.

Me soltó la cabeza volviendo a coger la libreta y el boli.

SANDRA: Pues te jodes coño, yo llevo toda la vida haciéndolo y no me he quejado nunca, que quieres para comer que hay gente y tengo prisa.

La miré como si fuera una asesina en serie sin sentimientos.

YO: Paella y vino blanco.
SANDRA: Marchando.

Me miró, se descojonó de risa en mi cara y se giró caminando para pedir mi comida, al rato me trajo el plato de paella y la copa de vino.

SANDRA: Tú paella guapo.
YO (serio): Muchas gracias señorita.

Se fue con una risilla que me estuvo haciendo cada vez que nos mirábamos mientras trabajaba, acabé el plato y me lo vino a retirar.

SANDRA (riendo): ¿Quieres algo más rey?
YO: Un café con hielo señorita.
SANDRA: Muy bien marchando.

Me trajo el café riendo.

SANDRA: Tú café con hielo campeón.
YO: Gracias señorita.

La seguía mirando serio para que viera que estaba enfadado con ella, creo que no le afectaba mucho porque ella seguía mirándome con una sonrisa enorme, me pareció que se estaba cachondeando de mí a base de bien, estiré el café todo lo que pude y le pedí otro haciéndole un gesto con la mano, me lo trajo.

SANDRA: ¿No has tenido bastante con uno?, no te vayas a poner nervioso eh.
YO: Gracias señorita, no se preocupe por mi salud.

Se volvió a ir aguantándose las ganas de soltarme una carcajada en la cara, tardé en tomarme el café mirando como ella se movía y atendía las mesas, que guapa era joder, me sonreía y yo seguía serio, cuando no quedaba mucha gente me levanté y fui a la barra a pagarle a José, me fui y no había recorrido cuatro metros que vino corriendo Sandra a buscarme, me cogió de una mano parándome.

SANDRA: ¿Pero dónde vas?, y además te ibas a traición cuando no te veía, menos mal que José me ha avisado.
YO (gritando): José, eres un traidor.

Escuché una carcajada que salía de dentro del chiringuito.

SANDRA: ¿Te has enfadado conmigo?

Yo le miraba a la cara haciéndome la víctima, ella me metió la mano por debajo de la camiseta acariciándome el pecho.

SANDRA: Ooooh, pero que fino, que bien.

Me cogió el cuello de la camiseta estirándolo levantando la cabeza para mirarme desde arriba por dentro.

SANDRA (contenta): David estas guapísimo tío, bajarás esta tarde para verte un rato.
YO: No creo, estoy muy triste.
SANDRA: Va venga que me gusta verte hombre.
YO: No, me quedaré en casa.
SANDRA: Si vienes y como te has depilado esta noche te enseñaré a hacer una cosita que te gustará mucho.
YO: Sí, eso, ahora me intentas sobornar, que poca vergüenza tienes tía, ¿a qué hora quieres que venga?
SANDRA (riendo): A las siete y media, te esperas hasta las nueve y nos vamos juntos.
YO (serio): Vale.

Me giró la cara sujetándomela con las dos manos, me dio un beso en los labios y me abrazó.

SANDRA: Hasta luego guapísimo.

Me fui a casa a dormir la siesta pensando en que me presentaría tarde para hacerle sufrir, si ella se presentaba un cuarto de hora tarde yo lo haría media hora, ¡toma!, y antes de las siete estaba otra vez en el chiringuito con una cerveza delante mirando cómo se movía Sandra con su sonrisa, que le vamos a hacer, soy así.

No había mucha gente cuando salió José a saludarme sentándose conmigo, estuvimos hablando un rato y le pedí si Sandra podía acabar antes para cenar los dos juntos, me dijo que no había ningún problema y que él mismo nos serviría, a las ocho estaba Sandra en la barra esperando que le pusieran una cerveza para llevársela a un cliente, salió José, llamó a otra camarera y le dijo que se ocupara ella de todos los clientes, cogió de la cintura a Sandra y la acompañó hasta mi mesa que ya le había puesto un mantel, los cubiertos con las copas y una velita, le apartó la silla para que se sentara.

JOSE: Que tengan una buena velada los señores.
SANDRA: ¿Esto es cosa tuya?

Le hice una cara de tío interesante para decirle que sí.

SANDRA: Tendrías que saber que no me gusta que se metan en mis cosas, y menos en mi trabajo, yo acabo a las nueve cuando se cierra.

Me puse de pie a su lado, me levanté la camiseta por debajo y le cubrí la cabeza dejándola dentro.

YO: ¿Tú has visto lo que he hecho por ti sufriendo como un cerdo, y tú no puedes ni aceptarme una cena romántica?

Me abrazó por la cintura besándome la barriga y el pecho, en ese momento llegó José con una cubitera con el vino dentro.

JOSE (riendo): ¿Pero qué hacéis chicos?

Sandra sacó la cabeza de dentro de mi camiseta.

SANDRA: José perdona a David, esta hora descuéntamela al final de mes.
JOSE: Pero que dices niña, esta hora tú sigues trabajando cenando con tú novio.

Me guiñó un ojo y nos sirvió el vino en las copas, Sandra se quedó seria y José se marchó, levanté mi copa para brindar y ella cruzó los brazos en su pecho mirándome.

SANDRA: ¿Qué somos novios, se lo has dicho tú?
YO: Te prometo que ha sido cosa suya, vamos a brindar.

No movió ni un dedo y seguía seria interrogándome con la mirada.

SANDRA: ¿Eso es lo que buscabas desde el principio?
YO: ¿El qué, qué buscaba?
SANDRA: Vamos hombre, no te hagas el tonto ahora, desde el principio que has querido tener una relación seria conmigo, y como has visto que yo no pasaba por el aro has convencido a José para cenar aquí y declararte.

Se me quedó el brazo levantado sujetando la copa de vino sin saber que decirle.

YO: ¿Declararme?
SANDRA: No me hagas el papel este que haces siempre de no enterarte de nada, que ya te he pillado por dónde vas tío.

Me dio un ataque de risa de la ostia, no podía parar, se me saltaban las lágrimas de tanto reír y ella me miraba con curiosidad.

YO: Declararme, ¿de verdad te crees que me voy a declarar?, que me voy a arrodillar, sacar un anillo y pedirte en matrimonio.

No podía seguir hablando del ataque de risa, ella empezó a reír también tímidamente, paré un poco pasándome la mano para limpiarme las lágrimas y sonarme con una servilleta de papel los mocos.

YO: Acabo de salir de un matrimonio del que he terminado hasta los cojones, y tú te crees que me quiero meter en otra relación sería, ¿tan gilipollas me ves?, ¿de verdad?

Ahora era ella quien no sabía qué cara poner, parecía que dudaba.

SANDRA: No, no hombre, lo que pasa es que me tienes confundida, estás todo el tiempo que puedes conmigo, me pides que me quede a dormir en tú casa, que ya estoy más tiempo que en la mía, si pasamos todo el día juntos joder, yo pensaba.…
YO: Claro, me gusta estar contigo, pero precisamente porque tú ya me dejaste claro que no querías nada serio, que eres libre y quieres hacer lo que quieras siempre, yo te lo respeto.

En ese momento llegó José con los platos de la cena, nos puso uno a cada uno delante.

JOSE: Así me gusta, que os riais mucho y seáis felices.

Se marchó riendo y nosotros nos descojonamos de risa los dos, cenamos hablando del día que había pasado ella y de mi experiencia traumática en la depilación, se moría de risa cuando se lo explicaba e intentaba imitar la cara de Tere cada vez que pegaba un grito de dolor.

Cuando acabamos fuimos caminando a casa cogidos por la cintura.

YO: Sandra, ¿sabes que aunque estemos así, tú puedes hacer lo que quieras?, a mí no me importa si tú quieres salir algún día con tus amigos, lo único que te pediría es que si es un follamigo, no lo traigas a casa.
SANDRA (medio cachondeo): ¿No me dejarías llevar a tú casa a un ligue?
YO: Pues no, preferiría no verlo si no te importa.
SANDRA: ¿No te excitaría verme con otro?

Paré de golpe de caminar mirándole a los ojos.

YO: ¿A ti te pondría verme follar con otra tía?

Se puso sería, bajó la cabeza y la movió negándolo.

YO: ¿Te pondría ver cómo te miro mientras tú te follas a otro?

Siguió diciendo que no con la cabeza, la levantó mirándome a los ojos y me pasó sus brazos por mi cuello, me dio un beso en los labios y seguimos caminando.

SANDRA: No te pienses que soy tonta, sé que estamos teniendo una relación o algo muy parecido, me gusta estar contigo y veo que tú también estás bien conmigo, sino, no estarías cada día mirándome en el chiringuito y queriendo dormir conmigo, y me gusta sentirme libre para hacer lo que quiera en cualquier momento aunque no puedo hacerlo.
YO: ¿Me estás diciendo que te gustaría ir más en serio?, más oficial, no sé cómo decirlo.

Me miró a la cara y algo vio que respondió muy rápido.

SANDRA: No, no, ya estamos bien así, ¿verdad?
YO: Yo estoy de coña, soy muy feliz viviendo así.

Me besó con cariño.

SANDRA: Yo también soy muy feliz así.

Entramos en casa y fuimos a la habitación.

SANDRA: Me voy a dar una ducha espérame.

Yo aproveché para cambiarme poniéndome un camiseta y un pantalón cómodo, me quedé sentado en la cama mirando el móvil esperando que ella saliera para verla desnuda que me encantaba, salió con la toalla enrollada en el cuerpo.

SANDRA (riendo): ¿Te has quedado para verme en pelotas pervertido?
YO: Claro, ¿es qué lo dudas?

Me miró con una sonrisa y se quitó lentamente la toalla dejándola caer al suelo, se acercó dando pasos muy despacio, cuando tenía el chichi a un palmo de mi cara me puso un dedo debajo de la barbilla levantándome la cabeza para que le mirara la cara.

SANDRA: Quiero verte el cuerpo depilado, levántate.

Me levanté dejando el móvil en la cama, me quitó la camiseta pasándome la mano por el pecho, por las axilas y las fue bajando despacio hasta bajarme el pantalón cayendo a mis pies, sin dejar de mirarme a los ojos pasó la mano por el pubis, los huevos y por debajo llegando a tocarme el agujero del culo comprobando que no había nada de pelo, la polla me estaba creciendo de cómo me estaba poniendo tanto toqueteo.

SANDRA (susurrándome): Te lo han hecho muy bien.
YO: ¿Te gusta?
SANDRA (seguía susurrando): Me encanta, ahora te voy a dar tú regalo por haberlo hecho por mí.
YO: ¿Me has comprado un regalo por depilarme?

Me miró a los ojos sonriendo.

SANDRA: Qué tonto eres a veces David.

Me empujó suavemente y me sentó en la cama.

SANDRA: Estírate bien y abre las piernas.

Moví el culo para el interior de la cama y me estiré separando las piernas, ella se subió arrodillándose en medio y me cogió la polla pajeándola lentamente.

SANDRA: ¿Te gusta?
YO: Sí.

Se la metió en la boca chupándola despacio bajando la cabeza poco a poco hasta tenerla toda dentro, la volvió a sacar y lo repitió unas cuantas veces dejándomela tiesa a punto de reventar, se incorporó y se sentó encima metiéndosela.

SANDRA: Tienes prohibido correrte, aguanta y deja que me corra yo, vale.
YO: De acuerdo, lo que tú digas.

Empezó a mover sus caderas acariciándome el pecho cerrando los ojos, gimió y aumentó el ritmo un poco volviendo a gemir más fuerte, siguió moviéndose, pasaba el tiempo y ella se movía cada vez más rápido gimiendo más fuerte, abrió los ojos mirando los míos, paró un momento cogiendo aire y empezó de nuevo con fuerza dejando ir un grito enlazándolo con otros corriéndose, al acabar me dio un beso en los labios sonriendo.

SANDRA: Que bueno, que bueno ha sido, no te muevas que ahora vuelvo.

Se levantó y abrió el armario donde guardaba su bolsa grande de la ropa, sacó algo y volvió a mi lado, se estiró en la cama boca abajo a mi lado y me enseñó un botecito, ponía vaselina.

YO: ¿Y eso?

Cogió un cojín y se lo puso debajo de la barriga levantándole el culo precioso que tenía, me dio el bote.

SANDRA: Pon vaselina en el agujerito de mi culo por favor.

Entonces entendí que es lo que quería hacer, me empecé a poner nervioso.

YO: ¿Estás segura?, ¿no te hará daño?
SANDRA: Es tu regalo, si no lo quieres dímelo.

No dije nada y abrí el bote, ella sonrió y se colocó bien, metí un dedo dentro mojándolo de vaselina y se lo pasé por el agujero untándolo bien.

SANDRA: Mete la punta de un dedo muy despacio por favor.

Apreté con la punta de un dedo y entró suavemente dilatando el agujerito, fui moviéndolo poco a poco apretando un poco más para introducirlo más adentro, ella me miraba confirmando con la cabeza que lo estaba haciendo bien.

SANDRA: Ahora junta otro dedo y mételos despacio.

Al meterlos ella movió el cuerpo un poco parándome al momento, la miré y me confirmó que todo estaba bien, los moví un ratito viendo como el agujero cada vez estaba más dilatado y abierto, solo de pensar que se la iba a meter me estaba poniendo caliente a más no poder, me cogió la mano apartándola.

SANDRA: Ya puedes meter lo que tienes tantas ganas de meter cariño, pero con cuidado al principio por favor.

Me acerqué moviendo las rodillas apuntando mi polla su culito, cogí más vaselina untándomela, ella sonrió confirmando con la cabeza que lo había hecho bien, le puse la punta apoyada en el agujero y apreté un poco, vi como se le dilataba alrededor de mi polla entrando la punta cerrándose cuando entró todo el capullo, Sandra gimió un poco, la miré para saber si todo estaba bien, pasó una mano hacía atrás apoyándola en un muslo acercándome más a ella, la fui metiendo poco a poco hasta que ella me paró con la mano volviendo a gemir, tenía la mitad adentro más o menos, volvió a empujarme lentamente hasta meterla toda.

SANDRA: Uf, déjala dentro sin moverla por favor.
YO: Cómo me tienes nena, tengo unas ganas de follarte este culo que no te lo puedes imaginar.
SANDRA (riendo): Sí que me lo imagino sí, ya la noto muy grande hoy, te ha crecido bien marranote, por favor empieza muy despacio, muy despacio.

La saqué un poco y la volví a meter muy lentamente, lo repetí haciendo un poco más de recorrido dentro de su culo, después de tres o cuatro veces más ya se la metía y sacaba entera, en cada embestida chocaba mi pubis contra su culo, cada vez el choque era más fuerte sonando un golpe con el contacto, Sandra se llevó las manos a los cachetes abriéndoselos dejándome una visión increíble de mi polla clavada en su agujerito, pudiendo metérsela más profundamente, fui aumentando el ritmo y la fuerza perdiendo totalmente la cabeza acabando con unos golpes sobre su culo terribles corriéndome dentro a lo bestia, me estiré sobre su espalda sin sacarla.

YO: Madre mía que cosas me enseñas Sandra.
SANDRA: Sácala por favor.

Se levantó con una mano en el culo.

SANDRA: Ven conmigo a la ducha que te la tienes que limpiar bien o no me la meto en la boca nunca más.

Me levanté de un salto y nos metimos debajo del agua enjabonándome bien por todos lados.

SANDRA: Tela como me has dejado el culo tío.
YO: ¿Cómo te lo he dejado cariño?
SANDRA: Escocido y muy abierto chaval.

La abracé apretando su cuerpo contra el mío debajo del agua.

YO: No quiero hacerte daño, quiero que disfrutemos juntos.
SANDRA: ¿Quién te ha dicho que me has hecho daño y que no he disfrutado?, te he dicho que lo tengo escocido y dilatado, ya está.
YO: ¿Ya está?
SANDRA: Buf, anda cállate y vamos a tomar una copa.

Estábamos en la terraza tomando la copa hablando, ella paró de hablar de golpe y me miró…

SANDRA: ¿Me ha parecido que nos hemos dicho cariño el uno al otro esta noche?
YO: Sí Sandra, estamos decayendo, esto ya es lo último, que desastre, ¿no sé si podré mirarte a la cara nunca más?
SANDRA (riendo fuerte): Que tonto eres tío.
YO: ¿Y qué pasa si nos hemos dicho cariño?, yo te tengo mucho de cariño, cariño, decirnos cariño no……
SANDRA: Vale, vale, entendido, no pasa nada y ya está.

Se hizo un silencio.

SANDRA: Cariño.

Nos miramos y nos descojonamos de risa.

Fue pasando el verano y prácticamente vivíamos juntos, llegó el mes de septiembre y un día entre semana que casi no había nadie aquella tarde en el chiringuito, se sentó conmigo José con una cerveza para hacerme compañía, dio un sorbo y me miró a los ojos.

JOSE: ¿Ya habéis hecho planes con Sandra?
YO: ¿Planes?, ¿a qué te refieres?
JOSE: Coño David, Sandra está temporalmente aquí, el mes que viene será el último que tendré abierto el local y se le acaba el trabajo, pensaba que ya lo habríais hablado para seguir juntos, ¿o no?

Me encogí de hombros dándole a entender que no habíamos hablado nada.

JOSE: Ya me dice mi mujer siempre que tengo la boca muy grande, me podía haber quedado calladito joder.

Cuando se acabó la cerveza se fue, pensé en lo que me había dicho, no había caído antes en eso, vivía tan al día disfrutando de todo que no me planteaba nada para mañana, pero algo así debía hablarlo con Sandra.

Cenando en casa intentaba sacar la conversación pero no sabía cómo hacerlo, ella hablaba de sus cosas y de pronto paró de hablar.

SANDRA: ¿Te pasa algo David?
YO: Pues verás, he estado pensando en una cosa, y es qué……
SANDRA (seria): Dilo de una vez hombre.
YO: Se está acabando el verano y supongo que el chiringuito cerrará, se acabará la temporada y no sé qué harás tú.
SANDRA: Pues volver a mi pueblo.

Nos miramos fijamente en silencio, en ese momento ella se dio cuenta, ninguno de los dos lo habíamos pensado antes, se puso la mano sujetándose la cabeza.

SANDRA: ¿Qué hacemos David?, yo tengo que volver a ver a mis padres y hermanos, además nosotros siempre hemos estado de acuerdo que lo nuestro no era nada serio, ¿verdad?
YO: Es verdad, lo que pasa es que me gusta mucho tú compañía y te echaré de menos.
SANDRA (riendo): Lo que echarás de menos es follar conmigo golfillo.
YO: Eso también.

Llegó el día que la acompañé a coger el tren para irse, nos despedimos sin traumas quedando en que me llamaría para pasar algunos días conmigo cuando ella quisiera, entré en casa de vuelta y me senté en el sofá, si la primera vez después de separarme de mi mujer me sentía liberado, esta vez solo hacía que mirar el salón echándola de menos escapándoseme algunas lágrimas.


6.


El lunes llegué a la oficina más triste de lo normal, me tenía que acostumbrar a mi nueva situación, me senté en mi mesa y entró la secretaría con la agenda para leerme lo que tenía para ese día.

PILAR: Buenos días.

Me fue leyendo y yo solo me enteré de la primera cita, miré por la ventana y me distraje con las vistas y la gente que pasaba por la calle, oí una voz, David, David, me giré mirándola.

PILAR: ¿No se ha enterado de nada verdad?

Giré la cabeza de lado a lado.

PILAR: No se preocupe, le iré avisando una por una.
YO: Gracias Pilar, estoy un poco despistado, creo que necesito encontrar cosas para hacer y ocupar el tiempo.

Se lo dije sin darme cuenta, como dejando escapar por la boca lo que estaba pensando.

PILAR: Tal vez hacer algo de deporte le vendría bien para el cuerpo y la mente.

Salió sentándose en su mesa y entonces recordé que mi familia siempre fue socia de un club de tenis, mis padres jugaban los fines de semana, bastante mal por cierto, pero se lo pasaban bien jugando contra otros matrimonios de su edad, a mi desde muy pequeño me apuntaron a la escuela de tenis y con catorce o quince años no lo hacía mal, competía con los equipos del club y en algunos torneos individuales, entrenaba tres días por semana tres horas y estaba muy en forma, jugué hasta empezar la universidad y lo fui dejando para ocupar más horas en estudiar, mis padres me fueron pagando la cuota de socio hasta que me casé, después la seguí pagando yo sin haber estado hacía años en el club, pensé que no sería mala idea volver a ir al gimnasio y ver como estaba todo aquello.

Al día siguiente metí en el maletero una bolsa de deporte y cuando salí del despacho me fui al club, entré a la recepción y había una señorita muy mona llevaba una plaquita en el pecho encima de unas buenas tetas que ponía Rocío.

YO (con una sonrisa): Hola Rocío.…
ROCIO (simpática): Hola, ¿necesita información, quiere ver la instalación?
YO: No, no, ya soy socio.
ROCIO: Noooo, usted no es socio, los conozco a todos y usted es la primera vez que viene.
YO: Sííííí, sí que soy socio, lo que pasa es que hace……

Me paré un momento a contar y me asusté.

YO: Como más de quince años que no paso por aquí.

Me miró como si fuera un extraterrestre verde con trompetas por orejas.

ROCIO: No me diga, a ver, a ver, dígame su nombre por favor.

Tecleó en un ordenador, miró fijamente la pantalla y levantó la vista volviéndome a mirar.

ROCIO: ¡Ostia es verdad!, perdón se me ha escapado, le tendré que hacer la tarjeta de socio y cogerle la huella dactilar para poder pasar por el torno.
YO: Muy bien, puedes empezar por la huella y así podré entrar, al salir te recogeré la tarjeta, ¿qué te parece?
ROCIO: ¿Está usted casado?
YO: Coño, que directa Rocío.
ROCIO: No hombre, se lo digo por qué si lo está dentro de su cuota también entra su señora y tendría que abrirle una ficha.
YO: A vale, perdona, pues no, no estoy casado, solito y muy feliz.
ROCIO: Pues me parece que usted tendrá mucho éxito por aquí.
YO: Perdona, ¿qué has dicho?
ROCIO: Que ponga un momento el dedo aquí por favor.

Me cogió la huella y pude entrar, estaba muy cambiado todo, no me extrañaba después de tanto tiempo, habían hecho pistas de pádel, cuando dejé de ir ni existía ese deporte, madre mía que antiguo era, encontré el vestuario y me cambié, paseé un rato por la instalación mirándolo todo, cuando encontré el gimnasio me metí a correr un rato en la cinta y hacer cuatro pesas que el monitor me fue indicando, me dijo de hacerme un programa y quedamos para el día siguiente, me estaba secando después de la ducha y oí: ¿David?, me giré y era Víctor un compañero de tenis cuando éramos pequeños, el chico que mejor jugaba y más prometía.

YO: Ostia Víctor, cuantos años.
VICTOR: Eso tú, yo siempre he estado aquí.
YO: ¿Me visto y tomamos algo, tienes tiempo?

Se esperó a que me vistiera y fuimos juntos a la cafetería a tomar una cerveza y hablar, le expliqué que me había separado y que tenía más tiempo libre para ocupar y se me había ocurrido volver a hacer deporte, él me puso al día de su vida, que intentó jugar todo lo que pudo pero al final le ofrecieron para hacer de monitor en el club y lo aceptó, en esos momentos llegó Andrés otro compañero sentándose en la mesa con nosotros.

ANDRES: Ostias, ¿eres David?, cuánto tiempo.
VICTOR: Sí, lo vamos a tener por aquí de ahora en adelante, se ha separado.
ANDRES: Pues tío no podías caer en un sitio mejor que este.
YO: ¿Y eso?
VICTOR: Aquí todo el mundo folla y nadie con la suya.
YO: ¿Eim?, ¿cómo?
ANDRES: Qué todos follan pero nadie con su mujer, este club debe ser el lugar con mas cornudos por metro cuadrado del planeta tío.
YO: Joder, tendré que volver a jugar al tenis entonces.
LOS DOS A LA VEZ (levantando la voz): No tío.
YO: ¿No?, ¿entonces?
VICTOR: Pádel hombre, ahora se juega al pádel.
ANDRES: Todas las tías buenas juegan al pádel.
VICTOR: Y con unos modelitos que tiran para atrás macho.
ANDRES: Y llevan una marcha que te cagas.
YO: ¡Joder!
VICTOR: Mañana quedamos a esta hora y pegamos cuatro palazos, ya verás cómo le coges el tranquillo rápido, después buscaremos partidos para hacer con gente.
ANDRES: En cuatro días estás introducido y con esta pinta que haces no vas a parar de follar tío.
YO: ¿Pinta?, ¿qué pinta hago?
VICTOR: De ganarte bien la vida, las tías se vuelven locas por los tíos con pasta.
YO: Pssss.
ANDRES: Sí, sí, de aquí cuatro días ya me lo dirás.

Cuando acabé la conversación con aquellos dos cotillas, en la salida vi que había una tienda de deportes, me compré un equipo nuevo y una pala de pádel para jugar al día siguiente, Rocío me dio mi tarjeta como socio con una sonrisa mirándome a los ojos, pasaron en ese momento un par de chicas más o menos de mi edad con sus bolsas de pádel, me repasaron por todos lados y desaparecieron.

ROCIO: Ya le dije que tendría éxito señor.
YO: ¿Decías algo Rocío?
ROCIO: Nada, que pase una buena tarde.

Al día siguiente entré en el despacho con una sonrisa y hecho polvo del gimnasio del día anterior.

PILAR: Huy que buena cara hace hoy, no sé que hizo ayer pero le sentó muy bien.
YO: Sudar Pilar, sudar un buen rato me sentó de maravilla.
PILAR: Ya le dije que hacer deporte es muy bueno, me alegro.

Volví a primera hora de la tarde a hacer una hora de gimnasio y después me vi con Víctor en las pistas.

VICTOR: Ya te has comprado una pala, joder que tío, hoy te podía haber prestado una hombre.

Practicamos un buen rato, la verdad es que no se me daba mal, tener la base del tenis aunque hiciera mucho tiempo que no lo jugaba me sirvió de mucho, junto con unos cuantos consejos que me dio mi amigo me hicieron ver más o menos de lo que iba ese deporte.

VICTOR: Ya has visto que es fácil esto, yo me pasé hace mucho tiempo, las clases de tenis estaban de bajada y fue empezar con el pádel y llenarme el día.

En esos momentos pasaban las dos chicas que me encontré el día anterior en la salida.

VICTOR: Ana, Carmen, ¿queréis jugar un rato con nosotros?, mi amigo es nuevo en el club y está empezando.

Se miraron entre ellas, rieron y se acercaron, Víctor me las presentó, me saludaron con dos besos, las dos eran morenas con ojos oscuros, guapetonas, con un cuerpo trabajado por el deporte y una faldita muy corta, pero muy corta, que se les veía medio culo tapado por las mallas cuando se giraron, estuvimos casi otra hora más jugando y yo no me aguantaba los pedos de lo cansado que estaba. Víctor se disculpó porque tenía una clase a aquella hora y nosotros nos vimos en la cafetería después de la ducha, Ana estaba separada y Carmen casada, nos explicamos un poco la vida y quedamos en que jugaríamos en otro momento, nos intercambiamos los teléfonos y nos despedimos.

Estaba por la mañana trabajando y me llegó un mensaje.

CARMEN: ¿Te va bien un partido a las cinco?”
YO: Sí, perfecto.”

Me contestó con un puño con el dedo para arriba, yo fui a hacer mi hora en el gimnasio antes, descansé un rato hablando con una camarera de la cafetería y a las cinco en punto estaba en las pistas.

Apareció Carmen con un hombre y otra mujer.

CARMEN: Hola David, te presento a mi marido Fer.

Fer era un hombre más bien bajito, poca cosa, se le veía en forma, se movía como nervioso y la mirada la tenía más fija en la amiga de su mujer que en ella, nos saludamos con las frases habituales.

CARMEN: Y esta es mi amiga Katia.

Katia era Rusa, un pedazo de tía enorme que me pasaba casi una cabeza de altura, rubia con ojos verdes, muy guapa y con un tipazo que se llevaba todas las miradas, las del marido de Carmen la primera, me saludó colocándome su mano en el hombro dándonos dos besos, estaba en una nube con aquella tía al lado y entonces habló.

KATIA: ¿Como estar?, ¿bien?

Me bajó de la nube de una ostia, tenía una voz muy grave y con un acento ruso acojonante.

YO: Bien, bien.
FER: Vamos Katia y yo contra vosotros, vale.
CARMEN: No, Katia con David que está más equilibrado.
FER: Pues yo creo que no, David hace pinta de ser muy bueno.
CARMEN: Que tú vas conmigo y ya está coño.

Fuimos jugando y entendí porque el cabrón de Fer quería ir con Katia, llevaba debajo de la faldita unas mallas blancas que se le marcaba todo, y como estaba de buena la rusa, a Fer se le iban los ojos, Carmen lo miraba que pensé que en cualquier momento le iba a plantar un palazo en medio de la cara que se la dejaría plana como en los dibujos animados, a todo esto me tocaba sacar a mí, Katia se puso en la red, entre que yo que era medio novato, ella que era muy grande ocupando mucho espacio, y que además al agacharse un poco se le levantaba la falda y se marcaba la raja del culo debajo de las mallas me tenía medio despistado, hice un saque flojito que le pasó por al lado de la cabeza, Fer nos machacó la pelota y perdimos el punto, la rusa se acercó a mí.

KATIA: Sacar fuerte, no querer perder partida.

Yo la miraba para arriba asintiendo con la cabeza, ella se fue otra vez para la red y como le había pasado la pelota muy cerca de la cabeza esta vez se agachó más sacando el culo, se le levantó la falda dejándome en primer plano el culo y un pedazo de coño que se le marcaba con la raja en medio, me despistó del todo, quise sacar más fuerte perdiendo el control de la pelota tirándosela directamente al culo, se giró mirándome con los ojos muy abiertos y la cara roja como un tomate, yo me intentaba disculpar caminando a su lado nervioso, ella me miraba a los ojos fijamente, me puse tan nervioso que sin pensarlo le toqué el culo intentando aliviarle el dolor pasándole la mano, se le abrieron más todavía los ojos, yo pensaba que me mataba y Carmen y Fer se morían de risa los hijos de puta.


Acabamos el partido y nos fuimos a duchar para ir a tomar algo después, yo acabé de vestirme primero y Fer me dijo que fuera a la cafetería con las chicas que nos encontraríamos allí, llegué y estaba Katia sola sentada en una mesa con una mini falda y unas piernas muy largas cruzadas, respiré profundo y me senté delante suyo, ella me miró y yo le miré las tetas porque llevaba la camisa con varios botones desabrochados dejando a la vista un canalillo alucinante y parte del sujetador, joder es que así era muy difícil concentrarse en otras cosas coño, vino el camarero y le pedimos dos bebidas isotónicas.

YO: Perdóname Katia por lo que ha pasado en la pista, era mi primer partido y estaba muy nervioso.
KATIA: Ya darme cuenta, tú ser un poco desastre, no hacer más por favor.
YO: No, no, claro, no sé que me ha pasado.
KATIA: Pasarte como todos los tíos que jugar conmigo, ir muy calientes.

Ostia me sorprendió la respuesta y me la quedé mirando a los ojos, ella no los apartaba con una sonrisa, llegó el camarero y nos puso las bebidas delante y se marchó.

YO: ¿Crees que vamos todos calientes?
KATIA: Tíos solo pensar en meter polla, lo más importante meter polla, lo demás tomar por culo y no tener importancia.
YO: Para mí es muy importante mi trabajo, es lo que me permite poder vivir tranquilo y venir a jugar al pádel una tarde como hoy por ejemplo.
KATIA: Sí, sí, aprovechando para tocar culo sin permiso.

Me puse rojo de vergüenza bajando la cabeza, en esos momentos llegaron Carmen y Fer quedándose de pie junto a la mesa.

CARMEN: Nos hemos acordado que tenemos que hacer algo y nos tenemos que ir, quedaros vosotros un rato, ya nos pondremos en contacto para volver a jugar.

Se despidió de Katia con dos besos, me guiñó un ojo y cogió a Fer de la mano llevándoselo casi arrastrándolo para sacarlo de allí, miré a Katia a los ojos.

YO: ¿Tienes algún compromiso esta noche?

Me miró a la cara como si yo fuera un sádico.

KATIA: Depende, ¿por qué?
YO: Para invitarte a cenar en disculpa por lo que ha pasado.
KATIA: Tú tocarme culo, ahora invitarme a cena y después cena, ¿follarme?

Le respondí rápido lo primero que me vino a la cabeza sin pensar.

YO: Sí.

Me di cuenta y lo intenté arreglar.

YO: Bueno no sé, me he precipitado en la respuesta yo quería decir que……
KATIA: Vale acepto.

Me callé de golpe mirándole a los ojos, ella reía sabiendo que se había quedado conmigo.

YO: ¿A qué hora te va bien quedar?
KATIA: ¿Qué hora ser ya?

Miré la hora, ella seguía sonriendo, entonces me di cuenta que llevaba un reloj de puta madre, la cabrona seguía quedándose conmigo.

YO: Casi las ocho.
KATIA: Para mi buena hora.
YO: ¿Buena hora, para qué?
KATIA: Para cenar coño.
YO: Vale, vale, ¿nos vamos?

Salimos al parking.

YO: ¿Vamos con los dos coches?

Se quedó pensando un momento.

KATIA: Dejar mío en casa y vamos juntos, estar cerca.

La seguí y entró en el parking de un edificio con muy buena pinta, salió por la puerta principal y se sentó a mí lado.

KATIA: ¿Dónde llevarme?
YO: A un restaurante.
KATIA: Yaaa, no creo que llevarme a casa de putas ¿no?

Joder con la tía, no perdía una para pegármela en medio de la frente, no dije nada y arranqué el coche, ella mantenía una sonrisilla guasona, me explicó durante el trayecto que estaba sola, se separó de su marido en Rusia hacía años y se vino, que al principio se aburrió bastante pero conoció por casualidad a Carmen y empezó a jugar al pádel, ahora estaba contenta, tenía amigos y en el club se lo pasaba muy bien.

Llegamos al restaurante, en medio de la cena.…

KATIA: Tú ser nuevo en el club, no verte nunca.
YO: En realidad no, soy de los socios más viejos, lo que pasa es que hacía más de quince años que no pasaba por allí.
KATIA: Aaah, deber ser de los socios más antiguos.
YO: Sí, eso de antiguo me sigue bastante en mi vida.
KATIA: ¿Qué querer decir?
YO: No nada, cosas mías.
KATIA: Pues jugar muy bien al pádel para ser novato.
YO: Bueno lo que pasa es que de joven “haber jugado mucho tenis y ahora servirme”.

Me cago en la puta que estaba hablando como ella, si seguía así no iba ni a saber hablar mi propio idioma coño.

Cuando acabamos de cenar pedí la cuenta.

KATIA: Pagamos a medias los dos, ¿ok?
YO: No, hoy invito yo por lo que ha pasado.
KATIA: No, no, los dos.
YO: Esta bien, hoy pago yo y la próxima cena tú.

Creo que le gustó que diera por supuesto que volveríamos a cenar juntos, me miró sonriendo y afirmó con la cabeza.

KATIA: La copa en tú casa o en mía.

Coño la rusa no estaba para ostias, más directa no podía ser.

YO: Mía estar a media hora conduciendo, ¿si quieres?

Ya me estaba poniendo nervioso y volvía a hablar su “idioma”.

KATIA: Mejor mía, más cerca.

Aparqué el coche delante, entramos y me dijo de bajar al parking a buscar la bolsa de deporte para subirla a su casa, llegamos junto a su coche, por supuesto no había nadie, al pasar por el lado del coche me cogió de un hombro apoyándome contra él, pegó sus labios a los míos sacando la lengua y me la metió en la boca buscando la mía, cogiéndome por el culo apretando la mano, yo le metí la mía por debajo de la mini falda agarrándole el suyo con fuerza, no paraba de besarme y me estaba poniendo cachondo, hacía tiempo que no me desfogaba, pasé la mano del culo al chichi metiéndosela por dentro de las bragas, noté muy poco pelo y un chocho muy grande y muy mojado, al tocarle el clítoris ella gimió a lo bestia y se apartó.

KATIA: Tú cabrón ponerme muy caliente.

Romántica, romántica, lo que se dice romántica no es que lo fuera mucho, pero estaba tan buena que se le perdonaba todo, subimos a su casa, era un piso muy grande y elegante, me dijo que me sentara en unos sofás y se fue con la bolsa saliendo de nuevo sin ella.

KATIA: ¿Qué querer tomar?

Yo pensaba, ahora mismo tu coño, pero no me atreví a ser tan brusco.

YO: ¿Qué tienes?
KATIA: Solo vodka.

Que hija de puta, ¿entonces por qué coño preguntaba?

YO: Vale, pues vodka.

Trajo una botella con dos vasitos.

KATIA: Ser el mejor de Rusia.

Se sentó a mi lado y sirvió dos chupitos, levantó el vaso, yo hice lo mismo, dijo algo para brindar que no me enteré de nada y se lo tragó de golpe, yo la imité y antes de que dejara el vaso en la mesita ya se me estaba tirando encima besándome a lo bestia, metiéndome mano en el paquete, le toqué el culo con las dos manos.

KATIA: Ahora si tener permiso para tocar culo y coño.

Le metí la mano en el coño y lo tenía empapado la tía, la giré, le quité las bragas abriéndole las piernas acercando la cabeza para comérselo, tenía un chocho enorme, llegué a temer que si me acercaba mucho me engullera la cabeza por el agujero, le puse la lengua encima y le pegué tres lengüetazos, pegó un grito diciendo algo en ruso, me cogió la cabeza y se la amorró mojándome toda la cara, se lo estuve lamiendo un rato y se le hinchó un clítoris que parecía una polla pequeña de lo grande que lo tenía, me lo metí en la boca y se lo succioné pegando otro grito hablando en ruso, no paré de succionarle y tocarle con una mano, por el agujero le salía flujo sin parar, le metí un dedo follándola, luego dos, tres y hasta cuatro le cupieron resbalando con suavidad por su interior, no paraba de gritar, de pronto pegó uno mucho más fuerte que los anteriores, soltando una letanía de palabras y frases que no me enteraba de nada, se corrió dejándome la mano totalmente mojada, recostó la cabeza en un cojín mirándome con una sonrisa.

KATIA: Пришло время найти парня, который, блядь, умеет это есть.
YO: ¿Eim?
KATIA: Que tú conseguir que yo correrme.
YO: Ya lo he notado ya.
KATIA: No todos hombres conseguirlo.

Pensé, no me extraña, al verte el coño debían de salir corriendo, se sentó en el sofá y me dijo que me pusiera delante de ella, me desabrochó y bajó los pantalones con la ropa interior hasta los tobillos, me cogió la polla con la mano pajeándola despacio, me miró a los ojos.

KATIA: Tú tener buena polla.
YO: Bueno, se hace lo que se puede.

Se la metió entera en la boca como si le pegara un bocao, empezando a mover la cabeza apretándome con los labios que pensaba que le cortaba la circulación, no tenía bastante con aquella velocidad que me cogió por las caderas zarandeándome adelante y atrás hasta que me corrí pegando unos gritos terribles, sobre todo por la impresión, ella no paraba de mover mis caderas con sus manos tragándoselo todo como si fuera un chupito de vodka, me dejó un complejo de botijo de la ostia.

KATIA: Tú querer dormir conmigo esta noche.
YO: Mejor ir a mi casa.
KATIA: ¿Repetir semana que viene?
YO: Sí, sí.

Nos dimos los teléfonos y salí de su casa pensando que si me quedaba a dormir y a media noche a la rusa le daba un calentón cogiéndome por banda, al día siguiente me tendrían que recoger con pinzas.

7.

El día siguiente estaba bastante cansado, pensé en ir al gimnasio y largarme para casa, al llegar saludé a Rocío, la recepcionista de la tarde.

YO: Buenas tardes Rocío, ¿cómo estás?
ROCIO: Muy bien señor David.
YO: ¿No podrías tutearme por favor?, eso de usted siempre me hace sentir muy viejo.
ROCIO: Lo siento señor, son la normas, nos obligan a llamarle de usted a todos los socios.
YO: Pues dile al responsable que eso es muy antiguo.

Ella me miraba continuamente a los ojos con una sonrisa.

ROCIO (riendo): Ya se lo diré de su parte, ¿se lo pasa bien en el club?
YO: Sí mucho, gracias.
ROCIO: Ya, ya.

¿Qué habría querido decir con lo de “ya, ya”?, no tarde mucho en descubrirlo, entraron Ana y Carmen y me cogieron cada una de un brazo llevándome para adentro.

CARMEN: David desde hoy eres nuestro ídolo tío.
ANA: Y tanto, eres famoso en todo el club y solo ha pasado medio día.

Me paré en seco mirándolas a las dos.

YO: ¿Se puede saber de qué me estáis hablando?
CARMEN: Esta mañana temprano he hablado con Katia en la clase de zumba.
ANA: Sí, yo también estaba.
YO: ¿Y?
ANA: Que nos ha explicado lo de anoche.
YO: No me jodáis.
CARMEN: Con pelos y señales.
ANA: Ya sabe todo el mundo que tú has sido el primero en aguantarle todo el asalto.
YO: ¿Todo el asalto?
CARMEN: Que hiciste que se corriera, te está dejando tan bien que a partir de ahora las tías te van a acosar.

Me quedé en silencio sin saber que decir.

ANA: Yo quiero ser la primera en salir contigo, de hecho fuimos las primeras en conocerte, ¿saldrás conmigo no?
YO (nervioso): Sí, sí, claro.
ANA: Perfecto, ya quedaremos vale.

Se despidieron de mí y me dejaron alucinado, entré al vestuario y me encontré con Víctor.

VICTOR: Hola campeón, ¿ya sabes que se está hablando mucho de ti?
YO: Sí, ya me he enterado, pero no me hace ninguna gracia.
VICTOR: Después del gimnasio he buscado un partido con Andrés y otro compañero, te esperamos en la pista.
YO: Hoy solo pensaba hacer un poco de gimnasio y largarme.
VICTOR: Va ostia no nos dejes colgados hombre, ya descansaras mañana.

Por hacerles un favor acepté de poca gana, cuando nos vimos en la pista estaban Víctor y Andrés junto a otra persona que me presentaron.

VICTOR: Te presento a Javi.

Nos saludamos chocando la mano.

ANDRES: No se la choques tanto que está mosqueado contigo.
JAVI: No, no es verdad, no le hagas caso, este Andrés es un cabrón.
YO: ¿Pero qué pasa conmigo hoy?
ANDRES: Que el pobre llevaba cinco meses detrás de la rusa y no se ha comido una mierda, y tú llegas el primer día y zas, en toda la diana.
YO: No me digas, ¿de verdad que llevabas tanto tiempo detrás de ella?
JAVI: Joder tío, no sabes cómo me pone la tía, pero no ha habido manera, lo he probado de todas las formas, la he invitado, le he hablado con cariño, hasta me atreví a rozarme con ella un día y casi me mata del cabreo que pilló, ¿cómo coño te lo hiciste?
YO: No lo sé, puede que fuera porque le toqué el culo con toda la mano.
VICTOR: ¿Qué le hiciste qué?
ANDRES: No puede ser, estarías muerto ahora mismo.
JAVI: Pero si esa tía no se deja tocar para nada, no puede ser.
YO: Os prometo que fue así, le tiré sin querer un saque en el culo y después sin darme cuenta le pasé la mano para disculparme.

Los tres se descojonaban de risa.

ANDRES: Pues chaval ya has dado el pistoletazo de salida y a partir de ahora vas a follar como ni te imaginas.
YO: Pero es que aquí no puedes hacer nada sin que se enteré todo el mundo.
VICTOR: Nos enteramos hasta cuando unos les ponen los cuernos a los otros, no nos vamos a enterar de cosas como la tuya tío.

Jugamos, me duché y me fui para casa, por el camino conduciendo pensaba como se podía ser tan cotillas y que mierda de sitio que la intimidad se vulneraba de aquella manera, estaba en esas y me llamaron.

YO: Si.
ANA: Hola soy Ana, hemos hablado esta tarde.
YO: Sí, ya me acuerdo, ¿pasa algo Ana?
ANA: Que quiero quedar contigo antes de que otra zorrona se me adelante.
YO: Ana, no sé si hacerlo o desaparecer un tiempo del club, lo de hoy no lo he encontrado nada normal que quieres que te diga.
ANA: Por favor, por favor, quedamos una noche, solo una noche vale.

La vi tan ilusionada a la chica que sin pensarlo le contesté.

YO: Vale, ¿mañana te va bien?, nos vemos en el club y vamos después a cenar antes de que se haga muy tarde que no vivo cerca.
ANA: Sí, muchas gracias David, monto un partidito antes y así pasamos el tiempo antes de cenar, hasta mañana.

Una tía dándome las gracias por salir con ella, eso sí que me sonaba raro, hacía unos meses hubiera sido imposible salir de “ligoteo” con nadie y ahora me tenía que ver así, mi vida estaba evolucionando y cambiando a marchas forzadas, lo apunté en la agenda y seguí para casa.

Pilar al llegar al despacho por la mañana…

PILAR: David he visto que ha apuntado en la agenda que esta noche tiene una cena, y que cada semana se ha reservado una noche para una tal Katia.
YO: Sí Pilar, es personal pero así no se me olvida.
PILAR: Si no digo nada, al revés me parece bien que salga y socialice con gente, no puede quedarse en casa sin hacer nada.

“Socializar”, así se llamaba ahora quedar para follar, madre mía donde vamos a llegar.

Por la tarde me encontré con Ana que había quedado con dos chicas más para jugar.

ANA: Hola guapo, te presento a Marta y Silvia, amigas desde hace mucho tiempo.

Ana me cogía de la cintura con total confianza, las otras dos me miraban como si fuera un cuadro de museo del Prado, las saludé con dos besos y Ana me volvió a coger.

MARTA: ¿El es el “domador”?
ANA: Sí, ¿a que es guapo?
SILVIA: Como te admiramos David.
YO: ¿Domador?
MARTA: Sí, el único hombre que ha sido capaz de “domar” a la rusa.
YO: Joder que es una mujer no un potrillo coño.
SILVIA: Ja, eso díselo a todos los tíos que han ido detrás de ella y no se han comido una mierda.
ANA: Vale ya, vamos a jugar de una vez, yo con David contra vosotras.
MARTA (riendo): Y no podríamos sortear quien va con él.
ANA: Una mierda para vosotras nenas.

Cuando acabamos el partido antes de que reaccionara Ana, Marta y Silvia me cogieron una por cada lado llevándome caminando.

SILVIA: ¿Algún día saldrás con nosotras, estamos deseando también?
YO: Sí claro, ya buscaré dos días en la agenda.

Me pararon de golpe mirándome las dos fijamente.

MARTA: No, no, un día solo, saldremos las dos a la vez contigo.

Ana que venía detrás aprovechó la parada para cogerme de la cintura otra vez y llevarme para adelante, dejándolas a ellas detrás.

YO: Has oído Ana, que quieren salir las dos conmigo el mismo día.
ANA: Sí que lo he oído, es que estas dos me parece a mí que se comen el chichi una a la otra de vez en cuando.
YO: ¿Pero qué me dices Ana?

Las chicas se acercaban por detrás corriendo.

ANA (flojito para que no la oyeran): No te preocupes que el día que salgáis van a comer almeja y salchicha sin problemas.

Ya me estaba poniendo nervioso solo de pensarlo, quedamos en la cafetería pero cuando llegué solo estaba Ana.

YO: ¿Y las chicas?
ANA: Las he enviado a tomar por culo, ya han quedado contigo para otro día ¿no?, pues hoy eres solo para mí.

Tomamos algo hablando del club.

YO: ¿Es cierto que aquí se ponen los cuernos unos a otros que da gusto?

Ana miró para los lados observando a las personas que estaban por allí, como si fuera una espía a punto de pasar unos informes secretos.

ANA: Hay una serie de gente casada que se dedica a esas cosas, intercambio de parejas y cosas raras, alguna vez algunos han acabado a ostias, gente como el monitor Víctor y algún amigo suyo intentan aprovecharse y pegar algún polvo de tanto en tanto, yo de ti no me metería en esas mierdas, hay muchas chicas con las que podrás salir que no tenemos ningún compromiso, y después de la fama que te has ganado con la rusa te aseguro que no te faltaran ofertas.
YO: Joder Ana, te aseguro que estoy flipando con todo esto, ¿cómo ha podido correr la voz de lo de la rusa tan rápido?
ANA: Por qué la tía iba muy caliente desde hace mucho tiempo, nos lo explicaba cada vez que coincidíamos con ella en el vestuario, ha salido con varios pero por lo visto no acabó nada bien la noche, a uno no se qué pasaría que le acabo rompiendo la nariz de una ostia, al ir contigo bien no ha tardado nada en decírselo a todo el mundo, yo creo que tenía algún complejo y tú la has liberado.

No quise seguir con aquella conversación, hablamos tomándonos algo de su trabajo y del mío hasta la hora de salir a cenar, quedamos en ir con mi coche y dejó el suyo en el parking del club, cenando me explicó las diferentes fiestas y cenas que organizaba el club durante el año, cuando estábamos en los postres…

ANA: ¿Te gustaría tomar una copa después?
YO: Estaría bien, ¿dónde te gustaría ir?
ANA: Si no te importa, a tú casa.
YO: Por mí no hay problema pero que sepas que vivo en la costa a media hora de aquí.
ANA: Sabes que pasa, que en casa tengo a mi hijo con la canguro, ya he quedado con ella que lo llevara mañana al colegio para tener toda la noche libre, ya ves que te lo digo con sinceridad.
YO: ¿Quieres venir a casa tomar una copa y dormir conmigo?, ya ves que también te lo digo en confianza, mañana te acompaño a recoger tú coche y listo.

Me miró a los ojos sonriendo pasando a una risa, metiéndose una cucharada del postre en la boca.

ANA: Ahora entiendo lo que le gustó a la rusa de ti, que fueras tan directo y sincero.
YO: Eso es un sí.
ANA: Cómo te voy a decir que no, con las ganas que tengo de meterme en la cama contigo para ver si tienes la fama bien ganada.

Aquella conversación me la estaba poniendo dura sin haberla tocado.

YO: Ya me estás metiendo presión Ana, si luego no estoy a la altura será culpa tuya.

Nos reímos un rato, pagamos y nos fuimos para casa.

Entramos y Ana se lo repasaba todo con la vista, hasta se dio un paseíto por el salón para enterarse bien, se giró.

ANA: Tienes una casa muy bonita, muy limpia y ordenada para ser hombre y vivir solo.
YO: Es una señora que me ayuda en esas cosas y estoy muy contento con ella, me lo ordena todo y trabaja muy bien, bueno, ¿qué quieres tomar, un gin tonic te va bien?
ANA: Vale como quieras.

Los preparé y salimos a la terraza de la piscina a tomarlos.

ANA: Pues sí que es bonita la casa sí, esta piscina es fantástica.

Cuando estábamos acabando las copas.

ANA: ¿Sabes lo que tengo ganas de ver de la casa?
YO: Siempre me ha fascinado lo que os gusta a las chicas que os lean el pensamiento, ¿como coño voy a saber lo que te gustaría ver?
ANA: Tú habitación David, tengo muchas ganas de ver tú habitación.

Le cogí una mano y acerqué despacio mis labios, ella me miraba fijamente a los ojos acercando los suyos a los míos hasta encontrarse y juntarse dulcemente, los abrimos saboreándolos, uno los del otro juntando los cuerpos cada vez más, me levanté y sin soltarle la mano la llevé hasta mi habitación, entramos y encendí la luz.

YO: Ana, esta es mi habitación.

La llevé hasta el lado de la cama, la volví a besar y con mi cuerpo la acompañé hasta estirarnos uno al lado del otro sin dejar de besarnos, separé un momento los labios.

YO: Y esta es mi cama.
ANA (riendo): ¿A sí?, ¿y para qué sirve?
YO: Hoy para follarte hasta dejarte bien satisfecha.

Se le borró la sonrisa de la cara mirándome fijamente, me tiré a comerle la boca colocándome encima de ella, abrió las piernas poniéndome en medio bajando una mano palpando un muslo para subirla despacio por debajo de su vestido, pasando a la parte interna y acabar de subirla hasta tocarle el chocho por encima de las bragas, se despegó de mis labios mirando atrás gimiendo a la vez que me cogía la polla por encima del pantalón, que a esas alturas ya la tenía bastante preparada, le besé y lamí el cuello, ella volvió a gemir, pasé una mano por detrás de la espalda bajándole la cremallera del vestido, le bajé los tirantes y quedaron delante de mí un par de tetas que se le aguantaban muy bien, se las lamí despacio llegando al pezón chupándoselo, le creció quedando puntiagudo de un buen tamaño, me lo metí en la boca succionándolo despacio haciéndole gemir sin parar, le bajé el vestido quitándoselo, le quité el tanga sacándolo por los pies aprovechando para descalzarla, la tenía toda en pelotas y estaba buena de cojones, o al menos así lo veía yo en aquel momento que estaba caliente de narices, ella se incorporó quitándome la camisa, los pantalones y toda la ropa que pudo hasta dejarme en bolas, me miró y se tiró a buscar mi polla con su boca, la cogió con la mano y se metió el capullo chupándolo como si fuera un “calipo”, en poco tiempo la tenía a mil, levantó la cabeza y sin dejarme tiempo a reaccionar se sentó encima metiéndosela hasta el fondo dando un grito, se empezó a mover a golpe de caderas cambiándole la cara por momentos, gritando cada vez más hasta correrse, respiraba rápido mirándome.

YO: Me parece que te hacía falta.
ANA (riendo): No lo sabes bien.

Me giré con ella encima dejándola debajo, la besé con cariño y bajé mi boca hasta su coño empapado metiéndole la lengua, lamiendo despacio desde arriba hasta el ojete del culo, volvió a gemir cogiéndome de la cabeza, me entretuve en el agujero de su vagina lamiéndole y metiéndole la lengua apretando, pasó de gemidos a gritos, planté la lengua encima del clítoris y se lo chupé despacio notando como subía su excitación, cambié a lamérselo y succionárselo pegando ella un grito tremendo corriéndose de nuevo moviendo las piernas como si le dieran calambrazos, tenía la polla tan tiesa que me empezaban a doler los huevos, me estiré encima de ella, me limpió la boca pasándome su mano y me besó con pasión, moví mis caderas y se la metí entera entrando muy suave de lo mojado que lo tenía, pegó otro grito mirándome a los ojos.

ANA: No pares David, no pares por favor, sigue, sigue.

Puse en movimiento las caderas entrando y saliendo de ella a ritmo, le besé el cuello, ella giró la cabeza para atrás cerrando los ojos gimiendo y gritando sin parar, fui aumentando el ritmo y la fuerza con la que la empotraba sin dejar de lamer y besar su cuello, no tardó nada y empezó a moverse toda corriéndose de nuevo quedando jadeando profundamente, me abrazó muy fuerte juntando nuestros cuerpos escondiendo su cara en mi cuello.

ANA: Que bueno eres cabrón, estoy destrozada y con más ganas de follar, no pararía.

Se había corrido tres veces en nada de tiempo y seguía excitada, me incorporé, le giré el cuerpo dejándola boca abajo, salí de la cama y la cogí por las caderas levantándola dejándola a cuatro patas en el borde, me cogí la polla apuntándola otra vez a su agujero del coño, me fijé y el flujo y la lubricación le caían por las piernas de lo mojada que estaba, se la metí de golpe, pegó un grito enorme levantando la cabeza abriendo la boca, la follé con fuerza y velocidad a todo lo que podía, ella pegaba unos gritos que se caía la casa encima, le temblaba cada vez más el cuerpo, se le caía de la boca la baba encima de la cama, los temblores se fueron agudizando, su coño estaba chorreando por todos lados, pegó un último grito largo y fuerte a lo tarzán corriéndose con un orgasmo tremendo moviendo el culo sin parar, me corrí dentro como un animal de lo cachondo que me puso aquella mujer, no paró de mover el culo hasta que me sacó la última gota, se dejó caer temblorosa sobre la cama con los ojos cerrados y la cara sobre las sabanas respirando que le faltaba el aire, me estiré a su lado retirándole el pelo de la cara, le sequé la boca llena de baba con la sabana y le di un beso en la frente, ella abrió los ojos cansada y satisfecha, se juntó más a mi cuerpo y metió su cara en mi cuello besándolo delicadamente.

ANA: Dime que no será la última vez y saldrás más veces conmigo.
YO: Desde luego Ana, claro que saldremos cuando…

Se había quedado dormida y respiraba acompasadamente subiendo y bajando su pecho, estiré una mano para coger la sabana y taparnos, ella se acomodó pasándome un brazo por encima abrazándome y colocó su cabecita mejor sin dejarme de dar besitos en el cuello dormida. Nos despertamos en la misma posición, me miró con sus ojos brillándole, me besó en los labios sin separarlos en un ratito.

ANA: Buenos días David.
YO: Buenos días princesa.

Nos duchamos, vestimos, desayunamos y la dejé en el parking del club para que recogiera su coche antes de ir al trabajo, ella no paró de mirarme toda la mañana y casi no habló, nos despedimos con un abrazo y quedamos en llamarnos.

Entré a la oficina, Pilar se levantó de su mesa siguiéndome, me saludó.

PILAR: Hoy es viernes, a las once vendrá el jefe de personal para reunirse con usted y no tiene nada más en la agenda.
YO: ¿Ya es viernes Pilar?, se me ha pasado la semana volando.
PILAR: Se nota que ha estado distraído esta semana.

Distraído, no sé si podía decirse así pero lo cierto es que los días se me habían pasado muy rápidos, pensé que al salir me iría directamente a casa, hoy nada de club, llegué y me cambié con ropa cómoda, me fui al paseo, busqué un restaurante y me metí entre pecho y espalda algo para picar y una paella de puta madre con una botella de vino blanco, volví a casa pegándome una buena siesta, me levanté sobre las siete, escuché algo de música y me relajé, estaba encantado con mi nueva vida, el fin de semana fue para solo para mí, el domingo me llamó Sandra.

YO: Hola guapísima.
SANDRA: Como te va Don Juan.
YO: Cómo que Don Juan.
SANDRA: Seguro que estás triunfando entre las chicas como nunca en tú vida cabroncete.

Pero como podía saber si me iba bien o no con las mujeres, a veces parecía bruja.

YO: Bueno, normal supongo, tranquilo y trabajando.
SANDRA: Ya, ya.
YO: ¿Y tú?, que te explicas.
SANDRA: He encontrado un trabajo con un familiar, es muy temporal pero estoy contenta y puedo ir viviendo.
YO: Si alguna vez quieres venir a verme avísame y te ayudaré a venir vale.
SANDRA: ¿Me estás diciendo que me echas de menos?
YO: Pues sí, encuentro a faltar esos momentos contigo que tanto reíamos, y verte también.
SANDRA: Ya sé yo lo que tú encuentras a faltar golfillo, a mí también me gustaría que no pasara mucho tiempo sin volver a verte, deja que me organice y te diré algo vale.
YO: Cuando tú quieras Sandra, pero que no pase mucho tiempo por favor.
SANDRA: No te preocupes, yo te llamo.

Hablamos un rato más y nos despedimos, Sandra era una amiga muy especial, le estaba tan agradecido de todo lo que me había enseñado, me di cuenta después de la última salida con Ana, la cara que se le quedó, sus alabanzas sobre lo bien que follaba, esas cosas si no hubiera conocido a Sandra no me las hubieran dicho en la vida, con lo mustio que era yo joder.

El lunes al medio día estaba sentado en mi mesa del despacho y empezaron a llegarme mensajes al móvil.

KATIA: Recuerda David guardar noche para mí.
SILVIA: Acuérdate que tenemos que salir contigo un día de esta semana.
ANA: No dejes pasar mucho tiempo para volver a vernos por favor.

Pasó por delante Pilar en ese momento.

PILAR: ¿Pero que son tantos mensajes a la vez David?
YO: Qué se me está llenando la agenda por momentos Pilar.
PILAR (con cierto recochineo): Socializar está bien, pero si se hace demasiado a lo mejor no es muy sano.

Levanté la cabeza mirándola.

YO: ¿Qué dices Pilar?
PILAR (riendo): Nada jefe que se organice bien.

Contesté los mensajes quedando con Marta y Silvia el martes, con Katia el miércoles y con Ana el jueves, por la tarde llegué al club y me metí directo al gimnasio a sudar, tenía ganas de quemar grasa y cansarme, me relajaba el cuerpo y la cabeza, en eso estaba y apareció Víctor con la pala de pádel en la mano, se puso a mi lado en la cinta de correr.

VICTOR: Escucha campeón, tengo en un cuarto de hora una clase con dos chicas que tiran de espaldas, les prometí la semana pasada que buscaría a otra persona para hacer un partido con ellas y no me he acordado hasta ahora, hazme el favor y juega con nosotros por favor.
YO: Joder Víctor que venía con la idea de estar un rato y largarme para casa.
VICTOR (puso cara de pena): Por favor David, te deberé una vale.
YO: ¿Té quieres tirar a una o a las dos cabrón?
VICTOR: Ok me has pillado, ya me gustaría que fueran las dos pero es imposible, sé que si vienes tú seguro que una de ellas te buscará y yo podré salir con la otra.
YO: Va cabronazo déjame diez minutos más y nos vemos en las pistas.

El tío se fue contento de cojones, a la hora en punto estaba con él en la pista.

VICTOR: Se retrasan un poco es normal.

En esos momentos aparecieron por el pasillo dos pibones alucinantes.

YO: Víctor por tu madre, ¿pero esto qué es tío?
VICTOR: Son dos universitarias que están como un queso.

Una rubita con carita de muñequita con ojos claros, la otra una morenaza con ojos oscuros, las dos con un tipazo que tiraban de espalda.

VICTOR: ¿Qué tal chicas como estáis?, le he pedido a David que viniera a jugar con nosotros, ha hecho un gran esfuerzo por hacerme el favor, Rut, Tania os presento a David.

Les di dos besos a cada una, ellas mientras me los daban me miraban a los ojos abriéndolos mucho, se quedaron las dos delante sin hacer ni decir nada, yo empezaba a estar un poco incomodo, nadie hablaba y las dos no me sacaban la vista de encima.

TANIA (la rubia): Víctor, este es David el de la rusa.

Se me cayeron los huevos al suelo, no podía creer que me conocieran todos por eso.

RUT: Yo voy con él y tú con Víctor.
TANIA: No nena, voy yo con él, tú con Víctor y otro día ya hablaremos.

Me di cuenta rápido quien de ellas llevaba la voz cantante, se puso a mi lado y empezamos a pelotear para calentar, fuimos a buscar del suelo una pelota los dos y al acercarme.

TANIA: ¿Quieres tomar algo conmigo después?
YO: Vale, quedamos en la cafetería cuando nos duchemos.
TANIA: No, mejor nos vemos en el parking y vamos fuera, aquí hay mucho cotilla.

Joder era la más jovencita y la que lo tenía más claro, nos encontramos en el parking y la seguí en su moto hasta un bar muy moderno no muy lejos, nos sentamos en unos sillones muy cómodos y pedimos un par de cervezas, que después de hacer una buena sudada entra de narices.

TANIA: No sabes las ganas que tenía de conocerte.
YO: ¿Lo de hoy así, ha sido una encerrona de Víctor?
TANIA (riendo): No te enfades con él, siempre nos tiraba los tejos para salir con alguna de nosotras, el pobre estaba desesperado por qué siempre le decíamos que no, la semana pasada salió la conversación de la rusa, nos interesamos por ti y el cabrón aprovechó para decirnos que conseguiría que tú vinieras si salía alguna con él.
YO: Que pedazo de cabrón está hecho.
TANIA: No te puedes hacer la idea de la cantidad de tías que saldrían contigo si te conocieran, todavía hay gente que se piensa que no existes y eres un bulo.
YO: ¿Pero cómo puede ser eso?, solo salí con ella una noche.
TANIA: Pues por lo visto eres tan bueno que le dejaste huella tío, se ha corrido la voz y a las tías les chorrea el chichi por ti chaval.

No me lo podía creer, cuanto más tiempo pasaba más grande se hacía la bola y yo no sabía cómo pararla, estaba con mis pensamientos y cuando me di cuenta Tania me había cogido del cuello y me estaba pegando un morreo de cojones, tenía los ojos encendidos y me miraba como si quisiera comerme.

YO: ¿Y esto Tania?
TANIA: Nos acabamos las cervezas y te vienes a mi apartamento que me tienes con las bragas mojadas tío.

La volví a seguir en la moto y me llevó a una zona llena de edificios, subimos a su casa, era un apartamento pequeño con una habitación.

TANIA: Es mi casa durante la semana, me la alquilaron mis padres para estudiar, cerca de aquí vive Rut.
YO: Es bonito para ser tan…

No me dejó decir nada más que se me enganchó en los labios, metiéndome mano sin ninguna vergüenza amasándome el paquete, la cogí por la cintura levantándola, la llevé hasta la cama estirándola encima, le desabroché el pantalón tejano quitándoselo con las bragas, los calcetines y las zapatillas, cuando levanté la mirada ella se había quitado todo de la parte de arriba y se estaba abalanzando sobre mí para desnudarme, una vez en bolas los dos le abrí las piernas y me capucé en su chumino comiéndomelo por todos lados, no dejé un rincón por visitar, ella gemía moviendo la cabeza sin parar, me paré en el clítoris chupándolo poco a poco con más fuerza siguiendo el ritmo de sus gritos hasta que se corrió a lo bestia, que vitalidad tenía aquella chica, claro que a su edad era normal, como era más bien delgadita y pesaba poco la cogí por el culo levantándonos de la cama, la apoyé contra la pared con sus piernas enrolladas en mi cintura y se la metí de golpe, pegó un buen grito mirándome fijamente a los ojos, la subía y bajaba empalándola en mi polla, ella me pasaba los brazos alrededor del cuello, yo me animaba por momentos subiéndola y bajándola con más fuerza, las paredes del apartamento eran una mierda porque empezaron a caer algunos cuadros que tenía colgados del movimiento, ella no perdía la concentración y seguía gritando a cada bajada de su cuerpo, hasta pegar un buen grito con la boca al lado de mi oreja que me dejó sordo corriéndose de manera escandalosa abrazándome muy fuerte con sus brazos.

TANIA (jadeando): Que fuerte tío, que fuerte…

La giré y la puse en la cama a cuatro patas sin decir nada, me tenía caliente como un animal, se la metí de golpe en el chichi encharcado, con aquella postura me gustaba acabar porque controlaba cuando quería correrme y me excitaba una barbaridad, esperé a que le viniera un último orgasmo alargándoselo follándola bien fuerte y cuando parecía que ella empezaba a bajar la intensidad me corrí yo llenándole el coño de leche volviéndola a excitar pegando unos cuantos gritos juntos, se estiró en la cama mirándome.

TANIA: Tío eres la leche, ¿saldrás conmigo alguna vez más verdad?

La madre que me parió, como aquello siguiera así me iban a faltar días para salir con todas, me vestí, le di un beso en los labios de despedida y me fui para casa a cenar y descansar.

8.

Me levanté nervioso de pensar que aquella noche iba a salir con dos chicas a la vez y como se desenvolvería todo, llegué a la oficina despistado que no sabía ni donde estaba, me senté en mi mesa y entró pilar.

PILAR: David, ¿no ha puesto el ordenador en marcha todavía?
YO: ¿Eh, qué?
PILAR: Cojones como venimos hoy.
YO: ¿Has dicho algo Pilar?
PILAR (con paciencia): Por favor, puede poner en marcha el ordenador para confirmar el trabajo de hoy.
YO: ¿Qué haga qué?
PILAR: La madre que me parió, pero qué coño le pasa a este hombre hoy.
YO: ¿Eh?
PILAR: Que le voy a anular las reuniones de hoy, ¿le parece bien?
YO: ¿Qué reuniones?
PILAR: Tranquilo, yo se lo soluciono, como siga socializando tanto va a acabar hecho un cafre este hombre.
YO: Buena idea Pilar, un café me vendrá perfecto.

Se giró y me miró como si fuera la primera vez que me veía la cara, giró varias veces la cabeza de lado a lado y se fue, al poco rato me trajo un café bien cargado.

PILAR: Tómeselo tranquilo y relájese jefe.

Intenté tranquilizarme bebiéndome el café poco a poco, pero yo no estaba acostumbrado a tomar café solo y encima tan cargado, siempre lo tomaba descafeinado y con leche, pasaba la mañana y me iba poniendo cada vez más histérico con el café, salí de la oficina cuando acabé la jornada como una moto, cuando Pilar se despidió yo ya estaba dentro del ascensor con unos ojos como platos.

Me subí a la cinta de correr llegando a una velocidad de carrera que me salía el corazón por la boca, allí estaba cuando sonó el teléfono, era Marta.

YO: Holaaaa, af , af, af.
MARTA: ¿Pero dónde estás que respiras así?
YO: Y yo que sé, esto cansa un montón tía.
MARTA: Está bien, oye, quedamos a las nueve en casa, ¿te apuntas la dirección?
YO: No puedo, uf, uf, uf.
MARTA: Mejor te envío la ubicación vale.
YO: ¿La qué?, buf, buf, buf.
MARTA: Si tienes algún problema me llamas, hasta luego.

Entre la carrera a tope y la ducha fría que me di después me tranquilicé un poco, al mirar el móvil vi el mensaje de Marta con la ubicación de su casa, la metí en el gps del coche y me llevó hasta allí, al llegar era un edificio bastante bonito pero no sabía el piso que era, así que llamé a Marta para preguntarlo.

YO: Hola, ¿pero dónde estáis?
MARTA: En casa coño, ya te he enviado donde es, ¿estás tonto o qué?
YO: ¿Tonto?, que coño tonto, estoy aquí pero no sé el piso lista.
MARTA: A vale, es el ático David, ahora te abro.

Subí hasta arriba y me estaban las dos esperando en la puerta.

YO: Hola guapas.

Les di dos besos a cada una, entré quitándome la chaqueta y me desabroché dos botones de la camisa para respirar.

SILVIA: Marta que se está desnudando ya este hombre.

Me las quedé mirando.

YO: Bueno, pues ya estoy aquí, que toca ahora.
MARTA: Te veo un poco nervioso, ¿te pasa algo?
YO: Qué me han dado un café esta mañana y voy como una moto todo el día tía.
SILVIA: ¿Por un café?
MARTA: Mejor nos sentamos en la mesa y empezamos.

Me acompañaron las dos y me sentaron, todo estaba muy bien puesto y bonito, cuanto más comía más me tranquilizaba, supongo que el efecto del café se iba pasando y yo me recuperaba encontrándome más conmigo mismo, se levantaron las dos para recoger los platos antes del postre, entonces me di cuenta que llevaban puestos unos vestidos tan cortitos que a la mínima se le veían las bragas, se dejaron un par de cubiertos en la mesa, los recogí para llevarlos a la cocina y al entrar estaba Silvia agachada metiendo los platos en el limpia vajillas sacando el culo dejándome una vista que me puso la polla en alerta, a su lado estaba Marta colocando unos pastelitos en los platos, me fui para ellas y antes de que pudieran reaccionar le metí la mano en el coño a Silvia por detrás y cogí de la cintura a Marta buscándole los labios besándola, Silvia se levantó con la mano en el chichi enganchándose a mí, bajé la mano de la cintura de Marta metiéndola por debajo del vestidito agarrándole el culo también, la besaba a una y después a la otra sin dejar de apretarles el culo buscándoles el chocho por detrás, una mano de Marta me acariciaba la cara y otra de Silvia el pecho, paramos un momento.

MARTA (excitada): Mejor tomamos el postre primero y después seguimos, ¿no?
SILVIA (como una moto): Yo pasaba y me lo comía a él ya mismo.

Las besé a los dos otra vez.

YO: Me vuelvo a la mesa y mejor seguimos más tarde.

Salieron las dos con los postres y nos los comimos mirándonos unos a los otros para ver quien empezaba y daba la señal de salida.


La primera en acabar fue Silvia que apartó el plato y se nos quedó mirando apoyando el codo en la mesa, aguantándose la cabeza con la mano, pasaba la vista de uno al otro sonriendo los tres, cuando acabamos los demás Silvia se levantó y se llevó los platitos y los cubiertos.

MARTA: Vamos a sentarnos en el sofá para acabarnos el vino.

Cada uno son su copa nos sentamos y brindamos por aquella noche.

SILVIA: Tú David, ¿tienes experiencias haciéndotelo con dos chicas a la vez?

La pregunta tan directa me dejó parado pensando en la respuesta, si le decía que no, igual pensaban que era un tontito que no me enteraba de nada y si le decía que sí, pues era una pequeña mentira que ellas no se iban a enterar y yo quedaría como un tío experimentado en el sexo, así que respondí lo más evidente.

YO: En mi puta vida lo he hecho.

Solo decirlo pensé, mira que llegas a ser idiota tío.

MARTA: Que bien, a mi me pone cachonda hacerlo con alguien que se estrena.

Coño, pues a lo mejor no fue tan mala la respuesta.

SILVIA: Nosotras te vamos a enseñar cómo se hace, joder me estoy mojando las bragas solo de pensarlo.
MARTA: ¿A sí?, a ver déjame ver.

Se levantó de mi lado, pasó por delante de mí y se arrodilló en frente de Silvia que la tenía al otro lado, le abrió las piernas y metió la mano para tocarle el chirri, para comprobar si estaba mojada o no, Silvia dio un suspiro al notar el contacto de su compañera que me puso la polla tiesa de golpe.

MARTA: Sí que lo estas sí, que guarrilla estas hecha nena.

La cogió por la cintura estirándola sacándole el culo hasta la punta del sofá, le levantó el vestido por encima de las bragas y volvió a meterle mano.

MARTA: Mira David lo mojada que está Silvia.

Me puse de lado y miré torciendo la cabeza la mano de Marta que tapaba por encima de las bragas todo el coño de su amiga, la apartó y se vio muy claro una mancha bastante grande de humedad alrededor del agujero del chichi de Silvia, instintivamente me puse la mano en la polla por encima del pantalón apretándomela, Marta estiró de las bragas quitándoselas, le subió las piernas para levantarle el coño y metió la cabeza en medio pegándole algunos lametazos suaves, Silvia gimió fuerte y me miró, acerqué mis labios a los suyos y le metí la lengua en su boca morreándonos, noté la mano de Marta que me agarraba la polla sin dejar de lamer el chocho de su amiga, me levanté y me desnudé mirando el espectáculo, puse una rodilla encima del sofá y le acerqué la polla a la boca a Silvia que me la cogió rápido y con fuerza con la mano para metérsela en la boca a la vez que gemía.

Marta alargaba una mano y me acariciaba el culo y los huevos, mi polla poco a poco desaparecía dentro de aquella boca glotona que no parecía conformarse y pedía más por momentos, la tenía casi toda dentro, Silvia empujó con su mano sobre mi muslo para que la sacara un poco y se la volvió a meter, lo volvió a repetir y yo entendí que quería que le follara la boca moviendo mis caderas, jadeó confirmando que aquello era lo que quería y yo seguí metiéndosela y sacándosela despacio de la boca, me fui animando moviéndome cada vez más rápido y profundo hasta emocionarme y metérsela toda de golpe aguantándola dentro, Silvia abrió mucho los ojos mirándome sin dejar de apretar mi polla con su boca y le vino una arcada, se la saqué y tosió expulsando saliva, me miró con cara de vicio y se la volvió a meter hasta el fondo apretando con sus labios sobre la base de la polla, Marta seguía con lo suyo y tenía el chocho totalmente mojado, Silvia se sacó mi polla de golpe respirando fuerte como si se ahogase, me la dejó toda llena de babas que resbalaban y caían, se levantó del sofá y se estiro en la alfombra, Marta se quitó las bragas y volvió a amorrarse en su coño poniéndose encima en un sesenta y nueve, Silvia me cogió de nuevo la picha metiéndosela en la boca, se la sacaba y lamía el chichi de la amiga haciéndome una paja, cambiaba cada poco tiempo, gemía más fuerte y estaba excitadísima, estiró de mi polla para colocarme bien y la apuntó en el agujero de Marta.

Se la metí hasta el fondo despacio haciéndole dar un grito ahogado por el coño de Silvia que le tapaba la boca, empecé a meter y sacar despacio y noté la boca de Silvia que se metía un huevo chupándolo con suavidad y que un dedo jugaba con el agujero de mi culo, fui aumentando el ritmo haciendo gemir más a Marta que a la vez hacía gemir más a Silvia hasta que se corrieron las dos, cuando Silvia me había metido en el culo la punta de un dedo que sacó al correrse, se quedaron las dos quietas jadeando recuperándose, yo apoyé la espalda en un sofá mirándolas una encima de la otra disfrutando de la vista, se sentaron en la alfombra y se quitaron la ropa que les quedaba, me miraron sonriendo y me dijeron que me colocara en medio de las dos, me estiraron y Marta se metió el capullo en la boca succionándolo fuerte, apretándome el tronco con la mano estrujándomela a la vez que Silvia me besaba y me hablaba al oído.

SILVIA (riendo): ¿Te ha gustado que te metiera el dedo en el culo?, lástima que me he corrido porque pensaba follártelo metiéndote el dedo hasta el fondo cabrón.
YO: Tú estate atenta porque a la mínima te voy a meter toda mi polla en el tuyo y te voy a reventar hija de puta.

Me miró con una cara de vicio tremenda, volvió a besarme con pasión metiéndome la lengua en la boca hasta la campanilla, apartó a Marta de mi polla y se sentó encima metiéndosela hasta el fondo moviendo las caderas a golpes secos dando gritos cada vez que le entraba hasta el fondo, Marta le tocaba las tetas y la besaba suavemente, Silvia empezó retorcerse y se corrió pegando unos gritos tremendos, se dejó caer encima de mí acercando su boca a mi oído.

SILVIA: Estas hecho un buen cabrón David.

Se apartó a un lado desafiándome con la mirada.

MARTA: Ahora me cuidaré yo de ti guapo.

Que trato tan agresivo de una y tan dulce de la otra, la mezcla me ponía cachondo perdido, Marta se la metió igual que su amiga cambiando de amazona, ella lo hacía con movimientos más cortos y más seguidos gimiendo muy seguido, Silvia levantó la cabeza para verlo, le hablé al oído.

YO: ¿Te gusta ver cómo me folla tu amiga pervertida?

Me miró a los ojos, me abrazo poniendo su cabeza al lado de la mía.

SILIVA: Me pongo celosa y cachonda a la vez hijo de puta.
YO: Pues míralo bien porque después os voy a follar a cuatro patas a las dos hasta que os corráis, y para acabar te la voy a meter a ti en el culo para correrme dentro dejándotelo bien abierto y lleno de mi leche cabrona de mierda.

Se incorporó que se le salían los ojos de las cuencas, metió la mano entre mi pubis y el chocho haciéndole una paja provocando que Marta se corriera en un momento, me miró como alentándome a que siguiera.

MARTA: ¿Pero qué coño os pasa a vosotros dos con tantos secretitos?
SILVIA: Ya te lo explicaré cariño, ahora ven y ponte aquí conmigo.

Se pusieron las dos apoyando el pecho en el sofá sacando el culo dejándome a mi disposición los chochos mojados uno al lado del otro, me arrodillé detrás y se la metí a Silvia de un golpe fuerte hasta el fondo.

SILVIA (gritando fuerte): ¡Cabrón de mierda!
MARTA (tranquila): No le insultes cariño que…

Le metí dos dedos de golpe.

MARTA (gritando): ¡Hijo de puta!

Las follé a las dos con fuerza cambiando cada cierto tiempo de coño, cuando estaban a punto me entretuve un poco más con el de Silvia hasta que se corrió pegando unos gritos terribles insultándome sin parar, se la metí a Marta aflojando el ritmo follándola con más suavidad hasta conseguirle un orgasmo largo y muy intenso, las dos seguían en la misma posición con la cara apoyada en el asiento del sofá respirando recuperándose, le metí la mano en el coño a Silvia mojándola con sus flujos, dio un grito girando la cabeza mirándome con los ojos muy abiertos, le puse la mano mojada encima del ojete del culo lubricándoselo, le metí despacio un dedo y le hablé al oído.

YO: Prepárate zorra que te voy a dar por culo hasta reventarte.

Se mordió el labio inferior con fuerza mirando a Marta cogiéndole y apretándole la mano, su amiga levantó la cabeza para ver qué pasaba y yo le metí la polla en el culo despacio pero sin parar hasta el fondo, estrujó la mano de su amiga pegando un grito, Marta abrió la boca de sorpresa abriendo mucho los ojos, se la saqué y la metí un poco más rápido soltando un fuerte gemido de lo caliente que me ponía aquello, Silvia gritó de nuevo moviendo todo el cuerpo, otra embestida más dura, después otra y otra hasta coger un ritmo alto y fuerte.

SILVIA: Que cachonda me pones cabrón, estoy caliente como una perra.

Marta metió una mano por debajo llegando al chocho de Silvia haciéndole una paja, yo cada vez empujaba más fuerte gritando más, poniéndome más cardiaco y Marta aceleraba su mano juntándose el sonido de los golpes de mi cuerpo contra su culo, y el del roce de la mano de su amiga en su coño totalmente mojado, Silvia no paraba de gritar y mover todo el cuerpo hasta empezar a correrse abriendo mucho la boca y los ojos, flojeándole las piernas y en ese momento empecé a sacar leche por la punta de mi polla llenándole el culo, juntando mis gritos a los suyos, me dejé caer sobre Silvia cogiéndole una mano llevándosela a su culo, saqué la polla y le metí tres dedos de su mano dentro para que viera lo dilatado y abierto que se lo dejé.

YO: ¿Te gusta así zorrona o quieres que te lo abra más?
SILVIA: Eres un hijo de la gran puta que me pones ciega de vicio cabrón.

Se incorporó y nos abrazamos los tres besándonos entre todos en los labios, me fui a duchar y acabamos un rato sentados en el sofá, conmigo en medio y una a cada lado apoyando sus cabezas en cada uno de mis hombros, pasándome las manos por el pecho y el estomago comentando lo bien que lo habíamos pasado y de no tardar mucho en volver a repetirlo.

9.

Entré a la oficina el siguiente día con el paso firme y seguro de mi mismo, pasé por delante de la mesa de Pilar.

PILAR: ¿Cómo está hoy jefe?, por que ayer no daba ni una.
YO: Con la cabeza despejada y muy contento, ¿decías algo más Pilar?
PILAR: Nada, que repasemos la agenda que hoy la tiene muy llena.

A media mañana recibí un mensaje.

KATIA: “A las seis partido con Carmen y Fer antes de cenar”

Le contesté con el dibujito del puño con el dedo para arriba y seguí solucionando cosas que tenía atrasadas del día anterior.

Cuando llegué a la pista después del gimnasio me estaban esperando, Katia vino hacia mí con una sonrisa, me abrazó y me besó, me giré y todas las pistas estaban paradas mirándonos, menos Fer que desviaba la mirada para no vernos juntos, nos separamos y todo el mundo disimuló volviendo a sus partidos, Carmen se moría de risa.

FER: Bueno qué, jugamos ya o perdemos más el tiempo.
CARMEN (cachondeándose de su marido): Tranquilo hombre que llevas unos días insoportable, ¿no sé por qué?

Cada vez que yo ganaba un punto.

KATIA (en voz alta): Que bueno ser David, en todo.

La mitad de las tías que estaban jugando se giraban mirándome mordiéndose los labios, Carmen se tapaba la boca para no reírse en la cara de todas y el marido cada vez hacía más cara de “cabreao”.

FER: Joder, así es imposible jugar bien coño.
CARMEN: Tú tranquilo que cuando lleguemos a casa te voy a quitar las tonterías de la follada que te va a caer encima chaval.

Katia y yo nos descojonamos de risa, acabamos de jugar, ellos desaparecieron con prisas para aliviar a Fer y nosotros fuimos a tomar algo antes de ir a cenar, estábamos sentados en la cafetería y Katia me miraba fijamente a los ojos con una sonrisa.

YO: ¿Quieres decir que no te has pasado un poco comentando lo nuestro a todo el mundo?

Ella no dejó de sonreír.

KATIA: Aquí no, hablamos en cena ¿ok?
YO: Ooookey.

Fuimos al mismo restaurante que la otra vez, solo sentarnos.

YO: ¿Katia, me lo quieres explicar ahora?
KATIA: No, esperar a pedir y estar tranquilos.

Joder con la rusa como se hacía de rogar, vino el camarero, le pedimos, y hasta que no lo tuvimos todo en la mesa y empezamos a cenar no habló la cabrona.

YO: Ya está bien ¿no?, dímelo de una vez.

Ella no paraba de sonreír.

KATIA: Estar bien, que querer saber.
YO: Querer saber, ¿qué coño pasó para que explicaras a todos una bola de cojones?, porque que yo recuerde nos corrimos y nada más, no fue nada especial.

Ya se me estaba pegando la manera de hablar de ella joder, se puso sería y bajó la cabeza.

KATIA: Yo querer pedirte perdón, yo exagerar para que todos pensar que gran polvo contigo y yo muy contenta.
YO: Coño Katia, ¿y hacía falta?
KATIA: Sí hacer falta, todos pensar que yo “grífida”.
YO: ¿Qué tú qué?
KATIA: “grífida”, “grífida”, coño.
YO: ¿Quieres decir “frígida”?
KATIA: Claro eso, “grífida”.

La madre que la parió, me llevaba de culo esa manera de hablar a media lengua de la hija puta.

KATIA: Exagerar polvo, todos contentos y a ti irte bien ¿no?
YO: Bueno eso es verdad, no me puedo quejar, pero estar acojonado un poco también.

Cuando acabamos y salimos a la calle, va y me dice.

KATIA: No hacer falta venir a casa.
YO: ¿Perdona?
KATIA: Como todo ser mentira, no hacer falta hacer “ripapé”.
YO: “Paripé” Katia, “paripé”.
KATIA: Bueno lo que ser hombre.
YO: ¿Lo qué ser?, ven que te vas a enterar hija de puta.

La cogí de la mano y la metí en un callejón oscuro.

KATIA: ¿Tú llamarme hija de puta?
YO: Yo llamarte como me sale de la polla.

La apoyé contra la pared y me metí por debajo del vestido que llevaba, le arranqué las bragas tirándolas al suelo, le metí la lengua en medio del coño y empecé a darle unos lametazos tremendos haciéndole ahogar los gritos, se le infló aquel pedazo de clítoris enorme que me metí en la boca chupándolo y succionándolo con fuerza hasta que se corrió temblándole las piernas y soltando frases en ruso, me levanté y le metí la lengua dentro de su boca aprovechando para limpiarme sus flujos con sus labios, me miró con cara de vicio, la giré levantándole el vestido haciéndole sacar el culo, me desabroché la cremallera del pantalón y me saqué la polla que la tenía a punto de estallar, me pasé la mano por la lengua llenándola de saliva y se la pase por el agujero del culo, ella levantó la cabeza y abrió los ojos sabiendo lo que se le venía encima…

KATIA: (Algo en ruso), por favor.
YO: ¿Qué coño decir en ruso hija de puta?
KATIA: Tú cuidado por favor.
YO: Sí, sí, claro.

Le apunté la punta en el ojete y le metí la mitad de un golpe…

KATIA: (Otra vez en ruso)
YO: Qué decir ahora cabrona.
KATIA: Qué hijo de puta tú.
YO: Vale, vale.

Y se la clavé toda dentro, pegó otro grito diciendo no se qué, no quise perder más tiempo y no le pregunté lo que decía, se la saqué poco a poco y la metí de nuevo rapidito, gritó una vez más, no le hice ni puto caso y fui aumentando el ritmo gimiéndole en el oído, acabé dándole unos golpes de puta madre en el culo con mi cuerpo de la fuerza con la que se lo taladraba.

YO: Ahora podrás decir que yo llenarte el culo de leche al follártelo cabrona.

Me corrí sin parar de mover mis caderas hasta dejárselo bien lleno, giró la cabeza mirándome con una sonrisa, sacó de su bolso un pañuelo de papel y se limpió el culo, me ofreció otro a mí pero yo ya me la había guardado, la cogí otra vez de la mano y salimos del callejón para ir a buscar los coches.

KATIA: Tú ser gran “mensetal” David.
YO (con paciencia): “Semental” Katia, “semental”.
KATIA: Eso “mensetal”.

La madre que la parió que a gusto se quedó, llegamos al lado de los coches y le di un beso de despedida.

KATIA (riendo): Tú deberme unas bragas nuevas.
YO: Yo deberte un pollazo bien grande para el próximo miércoles cabrona.

Katia entró en su coche riendo sin parar y se fue.

Llegó el jueves, yo estaba a primera hora de la tarde comiendo algo en la cafetería del club para ir después al gimnasio y me llamó Ana.

ANA: Hola David.
YO: Hola princesa.
ANA (riendo): Cuanto me gusta que me llames princesa.
YO: Es con cariño mujer.
ANA: Sí, sí, claro, he pensado que como hoy mi hijo está con su padre preparar yo la cena en mi casa.
YO: Vale, como tú quieras.
ANA: Te envío la dirección y vienes cuando puedas.
YO: Iré al gimnasio un rato y después vendré, ¿te parece bien?
ANA: Perfecto, aquí estaré esperándote.

Estaba en la cinta de correr sudando y se puso a mi lado Víctor mirándome, me quité los cascos del móvil…

YO: ¿Qué pasa tío, como va eso?
VICTOR: Estoy contentísimo y enamoradísimo.
YO: ¿Pero qué dices, de quién?
VICTOR: De Rut, te acuerdas de las universitarias del otro día.

Bajé la velocidad de la cinta y caminé tranquilamente.

YO: Pero Víctor, si es una cría.
VICTOR: Salimos el otro día, bueno ya lo sabes, no veas como folla, me conquistó desde el primer momento.
YO: Vigila Víctor que te puedes pegar una buena ostia.
VICTOR: ¿Por qué?, yo la quiero, ella me quiere, ¿qué problema puede haber?, hemos salido cada día de esta semana y todo va bien.
YO: Has salido con ella tres días y ya os queréis, pero tú no lo ves un poco raro esto hombre.
VICTOR: Yo solo sé que estoy feliz y contento, ya nos veremos David.

Seguí con mis rutinas de pesas, pensando que cada uno hiciera con su vida lo que quisiera pero lo que me había explicado Víctor yo no le veía ningún futuro, me duché, me tomé una cervecita y fui para casa de Ana.

Llamé a la puerta de un piso en un edificio muy bien situado, me abrió ella con una sonrisa y con un vestido muy elegante puesto, unos taconazos y se notaba que había gastado tiempo en peinarse y pintarse para estar guapa.

YO: Hola Ana, estás guapísima.
ANA: Hola David, gracias por el cumplido.
YO: No es un cumplido, es la verdad.

Me cogió una mano y entramos en el salón, era una vivienda bastante grande, tenía ya preparada la mesa hasta con una velita en medio.

YO: Que mesa más bonita has dejado, no te tenías que haber molestado tanto por mi mujer.
ANA: No es molestia, lo he hecho con ilusión para nosotros.

Me sentó en un sofá y se quedó delante de mí sonriendo como esperando que me la mirara bien para darme cuenta lo guapa que estaba, ya la había repasado nada más entrar y lo sabía perfectamente, así que la miraba a ella y el resto del salón pensando que era muy grande.

ANA: ¿Te apetece tomar algo?, ¿una cerveza?
YO: Si tú te tomas otra conmigo vale.

Se giró caminando moviendo las caderas marcando un bonito culo, se metió en la cocina y salió con dos cervezas y dos copas, las dejó encima de la mesita que tenía yo delante y se sentó a mi lado que podía notar su muslo rozar el mío, nos servimos la cerveza en la copa y fuimos a brindar, nos miramos a los ojos dejamos las cervezas sin probarlas encima de la mesa y nos enganchamos en un beso comiéndonos los labios, me fui abalanzando sobre ella, se fue colocando sobre el sofá y acabé encima de ella sin dejar de besarla, se quitó los zapatos uno contra el otro, subió los pies abriéndolos para que yo pudiera colocarme en medio de las piernas apoyándole el paquete encima de su chichi, separé un momento los labios mirándole la cara, ella me miraba con deseo con una mano en mi nuca y otra acariciándome el pelo.

YO: Que pena lo guapa que te has puesto y lo poco que te va a dura todo en su sitio.

Sonrió y sin decir nada volvió a besarme delicadamente, me fue desabrochando uno a uno los botones de la camisa hasta quitármela, siguió con los pantalones empujando con sus manos para bajármelos, yo acabé de quitármelos con la ropa interior quedándome en pelotas encima de ella totalmente vestida, le subí la falda del vestido y puse la polla medio empalmada encima de sus bragas frotándole el coño, separó sus labios, tenía los mofletes de la cara colorados, no hacía mucho calor así que debía ser ella quien lo generaba.

ANA: Como me pongo contigo, estoy caliente a más no poder, desnúdame por favor.

Le desabroché unos botones que tenía el vestido por delante, ella se incorporó y se lo quité por la cabeza, se quedó con una combinación muy sexi de color negro, me volví a tirar encima metiéndole la lengua en la boca a la vez que le acariciaba una teta por encima del sujetador, le seguía frotando con la polla el coño, tenía pensado alargar más los preliminares quitándole el sujetador y lamerle las tetas pero ella no me dio tiempo a más bajando las manos, con una me cogió el cipote bien cogido y con la otra se apartó las bragas metiéndoselo ella misma dando un buen gemido, empujé con las caderas y se la acabé de meter hasta el fondo, me miró con los ojos encendidos.

ANA: Fóllame, haz que me corra por favor.

Empecé con un ritmo muy suave y lo fui aumentando cuando veía que ella se excitaba más gimiendo más fuerte, me cogía los brazos con sus manos aumentando la presión cuando se acercaba al orgasmo, hasta apretarlos con una fuerza bestial pegando unos buenos gritos corriéndose, nos besamos un rato, le quité el sujetador y las bragas, me senté y la coloqué a ella encima volviéndola a besar, le puse una mano encima de una teta jugando con ella para acabar entretenido en el pezón acariciándolo y pellizcándolo suavemente, hasta dejarlo duro y salido, ella tiró la cabeza y el cuerpo para atrás de la excitación y yo avancé mi cabeza metiéndomelo en la boca chupándolo, volvió a gemir, le cogí el culo levantándoselo metiéndome debajo para apuntarle la punta de la polla en su agujero del chichi, se dejó caer con todo su peso clavándosela hasta el fondo dando un grito sacándome otro a mí, fue subiendo y bajando con fuerza sobre mi cipote gritando los dos en cada bajada, me estaban entrando unas ganas de correrme tremendas, y antes de poder llegar ella pegó un fuerte grito volviéndose a correr sin parar de dar botes sobre mi polla, paró de golpe jadeando mirándome a los ojos, se levantó y se puso a cuatro patas en el sofá esperando que se la volviera a meter, me puse de pie ciego de lo caliente que me tenía, se la metí hasta chocar con mi pubis en su culo con fuerza, pegó otro grito tremendo y seguí dando golpes sobre su culo con toda la fuerza que podía darle con mis caderas y mis piernas.

ANA: Sigue, sigue que me vas a matar, me vas a matar, me mataaaaaaasssssss.

Y se empezó a correr de una manera tan bestia que me asustó, pero yo no podía parar de metérsela como un salido loco perdido, le hice gritar durante un tiempo hasta correrme con ella llenándola de semen, quedó con la cabeza apoyada en el respaldo del sofá con los ojos cerrados respirando profundamente, yo no tenía fuerzas ni para sacársela, se puso la mano en el chichi tapándolo para que no cayera nada al suelo, la saqué despacio, se levantó, se arrodilló delante de mí, con la mano que le quedaba me la cogió y se la metió en la boca chupando todos los flujos que resbalaban por mi polla, la metió profundamente una cuantas veces dándome un gusto que me hizo mirar para el techo gimiendo, se levantó acariciándome la cara.

ANA: Ya se la he dejado bien limpia a mi príncipe.

Se fue riendo dejándome de pie siguiéndola con la vista, me senté apoyando bien la espalda esperándola descansando, cuando volvió llevaba una camiseta y unas bragas limpias puestas que se le transparentaban un poco, recogió la ropa elegante que llevaba puesta cuando me abrió la puerta.

ANA: Ya he conseguido lo que quería con esta ropa, ahora puedo estar más cómoda.

Volvió a desaparecer, yo aproveché para vestirme, cuando llegó de nuevo se sentó a mi lado, cogimos las cervezas y volvimos a brindar.

YO: ¿Quieres que volvamos a empezar?
ANA: Que salido eres, si fuera por ti me tendrías todo el día con las piernas abiertas.
YO: Algún día lo haremos si quieres.

Me sonrió y le dimos el primer trago a la cerveza.

Ya cenando hablamos de varias cosas sin mucha importancia hasta que ella aprovechó un silencio.

ANA: Y dime David, ¿no has pensado en rehacer tú vida?
YO: ¿Rehacerla?, yo estoy convencido de que ya lo he hecho, estoy feliz con mi vida, me encanta vivir como lo hago ahora.
ANA: Ya me entiendes, quiero decir junto a otra mujer, compartir con alguien.
YO: Si me gusta algo de lo que hago ahora es que comparto con quien quiero y sin ninguna obligación.

Me percaté que se ponía algo más sería, me miró a los ojos.

ANA: Me estás diciendo que te gusta ir de flor en flor sin comprometerte con nadie, siempre pensé que serías un tío más serio, y el día que ya no encuentres ninguna flor y te quedes solo.
YO: Quedarme solo no me da miedo Ana, lo que me da miedo es estar con alguien a quien no quieres y seguir viviendo sin alicientes, sabes eso que dicen que mejor solo que mal acompañado.
ANA: Entonces tú, ¿no crees en el amor?, en querer a alguien tanto que no puedes vivir sin esa persona, qué harías cualquier cosa por ella, que darías la vida por ella.
YO: Todo eso que dices, tiene que ser necesariamente con alguien con quien hipotecas toda tú vida, ¿no se puede sentir sin estar atado?

Me miró pensando parando de masticar, movió la cabeza dudando.

ANA: No lo sé.
YO: Porque la gente tiene ese sentido de la propiedad tan arraigado, mi marido, mi mujer, mi, mi, mi, tuyo es este piso, un coche o cualquier cosa material, pero las personas si estamos con alguien es porque queremos no porque seamos propiedad de nadie, la esclavitud ya está abolida hace mucho tiempo, queremos caminar juntos con una meta común y basta, no tenemos derecho a exigir nada del otro, si nos interesa seguir juntos seguimos y si no hasta luego y listo, cuando llegué al club y mis amigos me explicaron que estaba lleno de cornudos estuve a punto de descojonarme de risa delante de ellos, ¿qué coño es eso de los “cuernos”?, me suena a tan antiguo, si la persona que te acompaña quiere hacerlo tienes dos opciones, lo aceptas hablándolo con ella y sigues viviendo feliz o te despides y a por otra cosa.
ANA: Eso sería como tener una relación abierta ¿no?, que cada uno hace lo que le da la gana.
YO: No Ana, lo que digo es que una relación tiene que tener algunas normas, las que la pareja quiera, si los dos están de acuerdo pues adelante con los faroles, pero cada integrante tiene que tener la libertad suficiente para no sentirse agobiado, si no es capaz de mantenerse dentro de estas normas pues que lo deje estar o negocie unas nuevas, estar sufriendo por lo que pueda hacer tu pareja no es vida, confías y vives tranquilo o a tomar por culo, yo lo veo así de fácil.

Qué curioso que fuera yo precisamente quien pensara así que me había pasado más de doce años conviviendo con una mujer siendo casi unos extraños, o puede que fuera por eso que se me giró la cabeza al liberarme.

Me volvió a mirar a los ojos asintiendo con la cabeza.

ANA: ¿Te quedarás a dormir?
YO: ¿Quieres que me quede?
ANA: Lo digo por ti, que no tengas de conducir, a mi me da igual.
YO: Mejor me iré a casa cuando no quieras estar más conmigo esta noche.
ANA: Que cabrón estas hecho David.

Tomamos una copa después de cenar hablando de cosas más triviales y me despedí de ella.

10.

El viernes me desperté con la duda de si iría al gimnasio por la tarde o me venía directamente a casa a pasar el fin de semana tranquilo, me encontraba cada día más en forma y no me quise perder la oportunidad de entrenar un día más, así que cogí de casa la bolsa con todo lo necesario para ir al gimnasio, mientras conducía al trabajo pensé que una taquilla en el club me iría bien para dejar algunas cosas como los botes de champú y gel, las zapatillas de la ducha o alguna muda, en fin, pensé en hacer la gestión algún día que me fuera bien, a las dos y media más o menos estaba sudando en la cinta de correr mirando el paisaje por el ventanal que daba a las pistas de tenis y pádel, después unas rutinas de pesas que tocaban aquel día que creo recordar que eran de piernas, me di una ducha reparadora y al salir sobre las cuatro de la tarde no había nadie en recepción y aproveché para preguntarle a Rocío sobre el asunto de las taquillas, me estaba informando de los precios anuales y entró Katia pegando un grito de alegría de verme totalmente exagerado e innecesario, me abrazó dándome un beso muy sonoro, cruzamos cuatro palabras y se fue, antes de poder volver a hablar con Rocío entro Ana cogiéndome por la cintura sin darme cuenta dándome otro beso.

ANA (cariñosa): ¿Cómo estas David?
YO: Muy bien, ¿y tú?
ANA: Esperando que me llames para vernos la semana que viene, ¿si quieres claro?
YO: No te preocupes, yo te llamo.

Se fue para los vestuarios, me giré y Rocío me miraba con cierta cara de recochineo aguantándose la risa, no pude dar ni un paso para hablar con ella que entró Marta que me cogió por el cuello besándome también.

MARTA: ¿Cómo estás fiera?, llámanos pronto que fue muy divertido.

Siguió caminando y desapareció, Rocío ya se había girado de espaldas para que no viera que se estaba descojonando de risa, estaba a punto de coger mi bolsa para salir de allí y entró como una bala Silvia parándose delante de mí.

SILVIA: ¿Qué haces aquí cabrón pervertido?

Qué coño tenía aquella mujer que con solo verla y hablarme me ponía a cien, me pasó los brazos por el cuello y yo la abracé por la espalda apretándola contra mí acercando mi boca a su oreja.

YO: ¿Y tú, cómo tienes el culo hija de puta?

Nos miramos a los ojos y nuestros pies se movieron para apartarnos de en medio, acercándonos a unas maquinas de estas de vending para quedar un poco cubiertos.

SILVIA: Lo tengo escocido y dilatado desde el día que me la metiste como un cabrón.

Le metí la lengua en la boca, ella me respondió con pasión, separamos los labios y nos miramos que nos salían chispas de los ojos.

YO: Pues prepárate zorrilla que la próxima vez te la voy a sacar por la boca de lo profunda que te la voy a meter.

SILVIA: No tendrás cojones de volver a hacer que me corra como la última vez.

Tenía su mano encima de mi polla agarrándola fuerte por encima del pantalón y yo le metí la mía por dentro de la ropa notando la goma de las bragas metiendo la mano dentro, le agarré el coño con toda la mano notándolo mojado metiéndole un dedo dentro.

YO: Voy a hacer que te corras aquí mismo cabrona de mierda.

Me abrazó con más fuerza gimiendo suavemente, estaba a punto de meterle un segundo dedo.

MARTA (gritando): Silvia, nena que nos esperan en la pista ya para jugar.

Silvia me miró decepcionada por la intromisión.

YO: Ya acabaremos esto cabrona.

SILVIA: Eso espero hijo de puta.

Nos separamos colocándonos bien la ropa y salimos de detrás de las máquinas, al acercarme de nuevo a recepción Rocío no sabía dónde meterse para disimular, cogí mi bolsa del suelo.

YO: Gracias Rocío, otro día me acabas de informar.
ROCIO (sin poder aguantarse la risa): Cuando usted quiera señor.

Me subí al coche y salí de allí con la idea de relajarme el fin de semana, llegué a casa, me cambié de ropa y me estiré en el sofá a descansar, pensé en las diferentes chicas con las que había salido, Tania no contaba para mí, la veía como una cría caprichosa que me folló un día porque vete a saber, Marta la compañera de Silvia parecía simpática, tranquila, cariñosa pero muy calculadora, creo que lo hizo por su compañera, Silvia era un terremoto que conseguía sacarme de mis casillas, hablar y follar de una manera con cierta agresividad que no lo hacía con nadie más, Ana era una mujer equilibrada, muy cariñosa y atenta pero que me daba la impresión de querer una relación más seria y que estaba buscando la manera de conseguirlo conmigo, y luego estaba Katia, Katia era, era, pues eso Katia era Katia.

La siguiente semana no recibí ningún mensaje de nadie, pasó el lunes, el martes no supe nada de Marta y Silvia, el miércoles tampoco de Katia pero yo me presenté en su casa, subí al piso y llamé a su puerta, me abrió y se quedó parada de verme allí.

KATIA: Pero que hacer tú aquí, no quedar contigo.
YO: Nosotros quedar cada miércoles pase lo que pase, así que he venido a follarte porque hoy tocar.

Se le escapó la risa y salió corriendo para adentro de su casa, la seguí cerrando la puerta y la atrapé en el salón, le apoyé el cuerpo en el respaldo de un sofá, le subí la falda y me agaché para bajarle las bragas y comerle el chichi metiéndome el pedazo de clítoris en la boca, chupándoselo y succionándoselo hasta que se corrió a gritos, la giré haciéndole sacar el culo, me bajé la cremallera del pantalón y se la metí en el coño lo más duro que pude follándola totalmente descontrolado, esperé que ella se volviera a correr y le llené el coño de semen hasta caerle por los lados, me subí la cremallera la giré y le di un beso en los labios.

YO: Muy bien Katia, hasta el miércoles.

Me dirigía a la puerta de entrada.

KATIA (riendo): Gran polvo “mesental”.
YO: Sí, eso, yo ser tú “mesental”

El jueves no sabía nada de Ana, la había llamado pero su teléfono comunicaba o no me lo cogía, creí que igual aquella semana le tocaba tener a su hijo y no quería “distraerse” con otras cosas, por la tarde después del club pasé por un centro comercial a comprarme unas zapatillas para correr en la cinta, hasta ese momento lo hacía con las mismas que jugaba a pádel y más de uno me recomendó hacerlo con unas específicas, las compré y me di una vuelta antes de volver a casa, vi unas camisas que me gustaron en una tienda mixta y me quise probar alguna, me dirigí a los probadores, eran de aquellos con una puerta hasta el suelo y bien discretos, al salir con la camisa en la mano en el probador de delante estaba Silvia probándose un vestido muy cortito y sexi mirándose al espejo, había abierto la puerta y estaba en medio del pasillo, me miró a los ojos, yo miré los suyos, me arranqué cogiéndola por la cintura con las bolsas en una mano y la camisa en la otra metiéndola en el probador cerrando con el pie la puerta detrás nuestro, dejé caer las bolsas y la camisa al suelo, ella se tuvo que sujetar con las manos por delante para que no la estrellara contra el espejo, le metí las manos por debajo del vestidito agarrándole el culo al mismo tiempo que le acercaba mis labios a su cuello chupándoselo y lamiéndoselo, me miraba por el espejo gimiendo.

YO: No me has llamado esta semana cabrona, ¿es qué tienes miedo de que te folle?, no te ves capaz de aguantarme una buena follada zorrita.

Le cambió la cara mirándome por el espejo totalmente excitada, se giró de golpe buscándome los labios comiéndoselos con rabia, me volvió a mirar los ojos con pasión desabrochándome el pantalón dejándolo caer, se agachó arrodillándose en el suelo bajándome los gayumbos con fuerza, se la metió en la boca pegando unas chupadas espectaculares que pensé que las debían de estar escuchando en todo el centro comercial, la cogí del pelo estirando para que me mirara los ojos.

YO: Abre la boca que te la voy a meter hasta el fondo.

Se puso sería negándolo con la cabeza.

YO: Que abras la boca cabrona de los cojones.

La abrió un poco con cara de pena pidiendo que no me pasara, me la cogí y le puse la punta en los labios.

YO: Chúpame la punta sin tocarla con las manos.

Sacó la lengua pasándola por la punta y la cogió con sus labios.

YO: Ahora te voy a follar esa boca que tienes.

Antes que pudiera decir nada le metí la mitad dentro, la saqué y la metí unas cuantas veces, ella apretaba los labios y succionaba, veía como se excitaba por momentos, una de las veces que se la metí apreté un poco más profundizando en su boca dejándola dentro, ella cerró los labios y me miró abriendo los ojos, la saqué y la volvía meter hasta casi el final, empezó a mover y levantar las manos nerviosa, la saqué de nuevo.

YO: Te he dicho que las manos quietas, no quiero que me la toques, ahora prepárate que te la voy a meter hasta el fondo.

Movió la cabeza negándolo sin atreverse a hablar y le metí la polla en la boca, le miré los ojos para que se preparara y lentamente se la fui entrando hasta que no pude más, con la mano que la tenía cogida por el pelo apreté para poder meterla todo lo profundo que pude, notaba sus labios casi en los huevos junto con el inicio de unos sonidos guturales y un par de arcadas, se empezó a poner roja y se la saqué tosiendo cayendo al suelo un montón de babas que le salían de la boca, la polla me chorreaba, ella respiraba profundamente cogiendo aire, me volvió a mirar y se la metí de nuevo, esta vez fue ella misma que tirando la cabeza hacía delante se la metió hasta el fondo y se la empecé a follar metiéndola y sacándola a buen ritmo, le cambié la mano del pelo colocándola por debajo de la barbilla para que se pusiera de pie, la besé con pasión llenándonos los dos de babas, me miraba con una cara desencajada de la excitación, le metí la mano por dentro de las bragas cogiéndole el coño, lo tenía empapado, le metí dos dedos en la vagina y le frotaba el clítoris con la mano, empezó a gemir pasándome los brazos por el cuello juntando su cabeza con la mía.

SILVIA: Sigue hijo de puta, que me tienes como una perra en celo.

Seguí un poco más hasta tenerla a punto de orgasmo, le levanté una pierna que ella me enrolló a la cintura, le separé las bragas y le metí la polla en el coño haciéndole pegar un grito, moví mis caderas lo más fuerte que pude empotrándola contra aquel espejo, empezó a gritar.

YO: Grita, grita hija de puta, que todo el mundo se entere que te estoy follando en el probador.

La penetré con toda la fuerza que pude cogiéndola por las caderas estirando de ella contra mi cuerpo cada vez que se la metía, siguió gritando cada vez más fuerte, estábamos a punto de corrernos y se oyeron unos pasos fuera acercándose justo en el momento que pegamos un grito los dos enorme empezando a corrernos como animales, los pasos dieron media vuelta volviendo a alejarse muy rápido, nos quedamos quietos, con mis brazos alrededor de su cintura, los suyos por mi cuello y las dos cabezas juntas apoyándonos en la frente sudando, como si hubiéramos corrido media hora en la cinta del gimnasio, le besé los labios con cariño apretándola contra mí cuerpo, me miró a los ojos pasándome la mano por la cara limpiándome el sudor.

SILVIA: Eres la única persona capaz de ponerme así.
YO: No sabes lo que me alegro.

Me dedicó una sonrisa, se separó y se puso bien las bragas, se quitó el vestido que lo dejamos hecho una mierda y se puso el suyo, yo me cerré la bragueta, antes de salir la cogí por la cintura volviendo a besarla, ella me respondía abrazándome fuerte.

YO: Ven a pasar el fin de semana conmigo por favor.

Bajó la cabeza seria.

SILVIA: No puedo, Marta está enferma en casa, por eso no te hemos llamado esta semana.

Salimos juntos, dos vendedoras se pusieron la mano en la boca para que no las viéramos reír, nos dirigimos a una caja, pagó el vestido, yo la camisa y nos fuimos, antes de despedirme de ella con otro beso le dije que si se lo repensaba que me llamara.

Por fin era viernes y se acababa la semana, llegué temprano a la oficina, entré sin hacer ruido caminando despacio y pillé a Pilar mirándose por el ordenador unos vestidos en una tienda online, me puse justo detrás de ella.

YO: Ese de color clarito tiene muy buena pinta Pilar.

Pegó un salto de la silla del susto y cerró rápidamente la página poniéndose roja, no le dije nada y entré en mi despacho, al momento entró ella tocándose la cara para disimular los mofletes rojos que llevaba, hablamos de trabajo y se quedó sentada en la silla como queriendo decir algo.

YO: Pilar, ¿quieres decir algo más?
PILAR: Quiero disculparme por mi actitud tan poco profesional, lo siento, no lo hago nunca y una vez que me atrevo usted me ha pillado.
YO: No te preocupes, estoy muy contento de tú trabajo, además, ¿quién no hace de vez en cuando esas cosas si no hay mucho que hacer?
PILAR: ¿Podría preguntarle una cosa?
YO: ¿A mí?, pero si normalmente soy yo que no paro de preguntarte cosas a ti.
PILAR: ¿Usted sabe si hay alguna norma para vestir en la empresa?
YO: ¿Eim?
PILAR: Verá, es que me parece que siempre voy vestida muy clásica y me gustaría hacerlo un poco más alegre.
YO: Mira Pilar viste como te dé la gana vale, trabajas para mi, si a mí me está bien nadie te va a decir nada.

Se levantó mirándome con una sonrisa y se fue con su pantalón ancho, una camisa blanca y una chaqueta del mismo color oscuro que el pantalón.

YO (levantando la voz): Pilar.

Se giró y volvía atrás.

YO: Puede que sí que sea bastante clásico como vistes.
PILAR (bajando la voz): ¿Eso es lo que se fija en mí coño?
YO: ¿Eh?
PILAR: Nada que me lo dijo un primo que tengo en Logroño.
YO: Pero que cosas me explica mujer.

Se giró de nuevo caminando para la puerta.

PILAR (voz baja): Ya, ya, madre mía que paciencia con este hombre.

A primera hora de la tarde solo entrar al club me saludó con una sonrisa Rocío.

YO: Buenas tardes Rocío, ¿Cómo estas hoy?
ROCIO: Estupendamente David, le he escogido una taquilla vacía.

Me miraba fijamente a los ojos con una sonrisa levantando en una mano una llavecita, firmé un papel para que me pasaran por el banco el cargo.

ROCIO: Si no le gusta, me lo dice y se la cambio que para mí no es molestia, y si quiere algo más de mí tampoco me molestaría.

YO: Perdona Rocío, es que has hablado muy rápido.
ROCIO: Nada, que encantada de servirle.
YO: Vale, muchas gracias.

Me cambié y guardé la bolsa dentro, hice el ejercicio que tocaba aquel día en el gimnasio y el monitor me dijo que me iba a cambiar el programa de ejercicios que ya me veía más en forma, después de la ducha dejé en el armario el neceser del cuidado personal, las chancletas de la ducha y las zapatillas de correr y pádel, me fui con la bolsa más ligera y mucho más cómodo, me entretuve con Rocío en la salida un rato hablando y me fui.

Ya cambiado en el salón de mi casa con una cerveza delante le envié a Silvia la ubicación y un mensaje.

“Estaré todo el fin de semana en casa, me gustaría verte”

Al poco rato.

SILVIA: “Ya te dije que no podía, no seas pesado por favor”

Lo leí y deje el móvil encima de la mesa un poco defraudado, pasó un rato y lo volví a coger para enviarle uno a Ana que no había sabido nada de ella en toda la semana.

YO: “¿Cómo estás?, no he sabido nada de ti en toda la semana.”

Fui a la cocina a buscar alguna cosa para picar y al volver tenía respuesta.

ANA: “Ya lo sé David, gracias por preocuparte, he estado muy ocupada, a ver si la semana que viene te digo algo, saludos.”

Ella tan correcta como siempre, la que me tenía un poco mosca era Silvia, un poco mosca y muy cachondo para qué negarlo, me fui a dormir pensando en ella.

El sábado desayunando me vino una idea a la cabeza, cogí el móvil y la llamé.

SILVIA: Hola David, ya te he d…
YO: No me toques más los cojones hija de puta, a las once te quiero ver en mi casa y vestida muy sexi cabrona de mierda.

Y colgué el teléfono.

11.

A las once menos diez llamaban a la puerta, la abrí y me la encontré mirándome con cara de mala ostia vestida con una chaquetita corta, una falda que le tapaba justo el culo y unos taconazos negros que la hacían ser casi más alta que yo, me miró a los ojos y se tiró a mi cuello besándome metiéndome la lengua hasta la campanilla.

SILVIA: Hola cabrón, a ver si hoy me follas mejor que la última vez en aquella mierda de probador.

Le quité la chaqueta y llevaba un corpiño negro que le realzaban las tetas, me aparté un momento para verla bien.

SILVIA: Te gusta cómo me he vestido de puta para ti cabrón.

YO: Me encanta la ropa y lo cachondo que me pones joder.

La volví a besar metiéndole la mano por debajo de la falda agarrándole el culo, ella me quitó la camiseta y yo le bajé un poco el corpiño sacándole las tetas por encima metiéndome un pezón en la boca mientras que con la mano le acariciaba la otra teta, todo esto sin movernos del mismo sitio, la cogí en brazos y la llevé al sofá estirándola, le quité los zapatos, le quité el tanga y me lo puse en la nariz para olerlo.

SILIVA: Que cerdo eres hijo de puta.

Le metí la mano rápido en el coño abriéndole las piernas, le froté el clítoris haciéndole gemir y le introduje un dedo en el agujero.

YO: ¿Qué decías zorrita?

SILVIA: Qué me cago en la madre que te parió.

Le metí un segundo dedo y me estiré encima de ella tapándole la boca con mis labios, la follaba con los dos dedos y le frotaba el clítoris con el pulgar, ella gemía y se movía cada vez más hasta correrse, respiró un poco, me miró a los ojos y me acarició la cara.

SILVIA: Ya has conseguido que me corra, ¿estás contento?
YO: No, esto no ha hecho más que comenzar niña diabólica.
SILVIA: Eres un depravado de mierda.

Le quité el corpiño, la falda y los zapatos dejándola en bolas, que buena estaba.

YO: Ponte de rodillas en la alfombra.

Me miró fijamente y lo hizo, me puse delante y me quité el pantalón dejándole la polla tiesa delante de su boca.

YO: Abre la boca.
SILVIA: ¿Me vas a hacer lo mismo que la otra vez?
YO: Qué abras la boca de una puta vez te digo.

Me miró sonriendo y la abrió, me cogí el cipote y le puse la punta en los labios, se la fui metiendo despacio, cuando llevaba la mitad la cabrona apretó los dientes abriendo los labios para que lo viera y me miró con los ojos amenazadores.

YO: No tienes ovarios porque sabes lo que te perderías después cabrona.

Intentó sonreír y se la metió de golpe hasta el fondo succionando volviéndola a sacar, la lamió por un lado bajando hasta los huevos chupándomelos, me estaba poniendo a mil, se la volvió a meter hasta el fondo aguantando un poco hasta darle una arcada y volverla a sacar, la puse de pie y me senté en el sofá estirando de una de sus piernas para que se sentara encima de mí, se metió la polla dando un gemido y yo la agarré fuerte por el culo, se fue moviendo de un lado para otro excitándose cada vez más, mojándose cada vez más hasta llegar a un orgasmo tremendo apretándome fuerte los hombros con sus manos, se dejó caer sobre mí colocando su boca en mi cuello dándome algunos besos suaves, fue la primera vez que noté algo de cariño y ternura en su actitud, le pasé un brazo por la espalda y con la otra mano le fui acariciando el pelo, respiró profundamente y se quedó quieta recuperándose un buen rato.

SILVIA: David.
YO: Sí dime.
SILVIA: ¿Vas a hacer que me corra otra vez?
YO: Voy hacer que te corras todo el día cariño, una vez detrás de otra hasta que me supliques que pare.
SILVIA: No tienes cojones.

Me salí de debajo, me puse detrás de ella levantándole el culo dejándola apoyada en sus rodillas y con la cabeza enganchada al asiento, le pasé dos dedos por el chichi comprobando que seguía mojado, ella gimió mirándome, le metí la punta de la polla y empujé poco a poco hasta meterla toda, ella respiraba profundamente, cogí un ritmo suave de entradas y salidas oyendo sus gemidos, cuando empecé a sentir que estaba totalmente mojada y que salía de su chumino el ruidito del contacto con mi cipote aumenté el ritmo y la fuerza con la que golpeaba contra su culo provocando que gimiera más fuerte, notaba como su excitación aumentaba por los gestos de su cara y de su cuerpo que se empezaba a mover, llegando a la última fase entrando y saliendo de ella a toda velocidad golpeando contra su cuerpo haciendo un ruido fuerte y seco, levantó la cabeza tensando el cuerpo pegando unos gritos muy fuertes corriéndose por tercera vez en la mañana, se dejó caer en el asiento de lado, yo me senté cogiéndole la cabeza poniéndola encima de mis piernas acariciándole el pelo y la cara mientras ella respiraba rápido, cerró los ojos, pasó un momento y los volvió a abrir.

SILVIA: David.
YO: Sí dime.
SILVIA: ¿Tú no te vas a correr?
YO: Sííí, ahora te voy a estirar y te la meteré en el culo hasta correrme dentro.

La estiré en el sofá boca abajo y me puse encima de ella restregándole la polla por la raja del culo.

SILVIA: Por favor, por el culo no, todavía me escuece de la última vez.

YO: ¿Qué has dicho?

Y le di un azote en una nalga, se lo di flojito como una broma, ella dio un buen grito de placer.

SILVIA: Otra vez, más fuerte por favor.

Lo repetí con un poco más de fuerza y ella volvió a gritar casi como si se estuviera corriendo, la giré y me puse a su lado mirándola.

YO: ¿De verdad te pone esta mierda?

Ella me lo confirmó con la cabeza.

YO: ¿Qué pasa?, Que tú también te has leído ese libro como tantas mujeres que un multimillonario tiene que zurrar a sus amantes para poder correrse el gilipollas, venga hombre no me jodas tía, ¿de verdad te gusta que te peguen?

SILVIA (sorprendida): Que me peguen no, pero unos cuantos azotes me pone.
YO: Si quieres compro unas esposas para atarte y poder zurrarte bien.

Me miró con unos ojillos indicándome que no le parecía mala idea.

YO: Qué cabrona estás hecha nena, va, quieres que te la meta en el culo o no.
SILVIA: No que me duele.

Me levanté y me puse el pantalón sentándome en el sofá delante del que ella estaba estirada.

SILVIA: ¿Ya está?, no me vas a forzar, no me la meterás aunque yo no quiera.
YO: No, es no, si tú no quieres no lo voy a hacer.
SILVIA: ¿Te has enfadado conmigo?
YO: Me estás diciendo que por el culo te duele y por otra parte estás dispuesta a que te lo deje rojo como un tomate a ostias, tú no estás muy bien Silvia.

Se levantó triste, se vistió y se marchó cerrando la puerta detrás de ella sin decir nada, fui a buscar un zumo de naranja, cuando volvía al sofá llamaron a la puerta, la abrí y era ella llorando, nunca me imaginé ver llorar a Silvia, con aquella imagen de tía dura que me dio desde el principio.

SILVIA: Tienes razón, yo no estoy bien, ¿podemos hablar un rato por favor?
YO: ¿Quieres un zumo?

Nos sentamos en el sofá uno al lado del otro, le cogí una mano en medio de las mías.

YO: Dime Silvia, ¿qué te pasa?
SILVIA: Hace bastante tiempo salía con un chico, bueno un chico, un tío que era muy cabrón, el me enseñó a disfrutar de los azotes y de algunas cosas más que me da hasta vergüenza contarte, cada vez iba a más y yo sabía que tenía que dejarlo o acabaría muy mal, entonces conocí a Marta, me enrollé con ella y me dio tanto cariño y amor que tuve fuerzas para enviarlo a la mierda y quedarme con ella, pero a mí me gustan los hombres, el problema es que no se relacionarme con vosotros si no es a lo bruto, por eso cuando me insultas o me ordenas algo me pongo a mil y no puedo decirte que no, ya sé que esas no son maneras, antes cuando me acariciabas el pelo o la cara estaba tan bien, ahora es como si tuviera un choque de sensaciones y sentimientos dentro de mí y no sé qué hacer.

No le dije nada, me levanté, la desnudé dejándola en tanga, la estiré en el sofá con un cojín debajo de la cabeza, saqué una manta pequeña y la tapé, me estiré detrás de ella pasándole un brazo por delante cogiéndola por el estomago y acerqué mi boca a su cabeza besándola.

YO: Estás bien así Silvia.
SILVIA: Sí.
YO: ¿Sabes lo que más me ha gustado de ti?
SILVIA: Claro.
YO: ¿Cómo que claro?
SILVIA: Metérmela hasta la garganta y follarme como un animal.
YO: Pues no, te equivocas.

Se sorprendió, se puso boca arriba para mirarme.

SILVIA: ¿Me estás diciendo cabrón que no te gusta como follo?
YO: La madre que me pario Silvia, claro que me gusta como follas, me vuelves loco, pero te hablo de otra cosa coño.

Relajó la cara mirándome a los ojos.

YO: Lo que más me ha gustado es que te pusieras tan guapa para mí.
SILVIA: No lo entiendo.
YO: Que te llamara esta misma mañana, y te preocuparas de buscar una ropa bonita para verme.
SILVIA: Pero si parezco una puta de cómo me he vestido.
YO: ¿De verdad piensas eso?, yo te veo preciosa, te llevaría a cenar así a cualquier buen restaurante.

Me miró a los ojos sorprendida.

SILVIA: ¿De verdad me llevarías a cenar con esta pinta?
YO: ¿Esta pinta?, nena esa faldita con un poco de vuelo negra con detalles que brillan junto al corpiño con la chaquetita encima, te hacen un conjunto de fiesta precioso, ¿pero sabes que es lo mejor de todo?
SILVIA: Coño David, cómo estás hoy con las preguntitas ¿no?
YO: Tu cuerpo dentro de la ropa, eres preciosa y cualquier cosa que te pongas te va a sentar de puta madre.

Sonrió mirándome a los ojos y me besó suavemente los labios.

YO: Está noche te voy a llevar a cenar y voy a ser la envidia del restaurante.
SILVIA: David, que he salido de casa corriendo y no me he traído nada de recambio.
YO: ¿Qué te va hacer falta?, te dejo una camiseta para pasar el día en casa y ya está.
SILVIA (sonrisa socarrona): ¿Unas bragas limpias?
YO: Esta tarde te quito el tanga y lo meto en la lavadora, lo paso por la secadora y esta noche tienes unas bragas limpitas, limpitas.
SILVIA: ¿Me lo vas a quitar tú?
YO: Yo te lo quitaré, te lo lavaré y te lo secaré, ¿te parece bien?

Metió su cabeza entre mi cuello y mi hombro, junto mucho su cuerpo al mío y me abrazó sin decir nada, yo le pasé un brazo por encima acariciándole el pelo hasta que se quedó dormida. Después de una hora me levanté con cuidado para preparar algo que comer, estaba en la cocina distraído y noté que me pasaban unas manos por delante abrazándome por detrás, me dio un beso en el cuello.

SILVIA: ¿Sabes que me apetece ahora?
YO: Espera que saco la bola de cristal para averiguarlo.
SILVIA: Que me folles con toda la delicadeza que puedas.

Me giré de golpe, me pasó los brazos por detrás del cuello, la besé suavemente acariciándole la cadera y la espalda, la cogí de la mano y entramos en la habitación, nos paramos al lado de la cama, me quité el pantalón, le quité el tanga y nos quedamos en pelotas, le sujeté la barbilla con dos dedos volviéndola a besar, ella me empezó a acariciar el pecho con la palma de su mano para acabar apoyando sus manos a cada lado de mi cintura mientras yo la seguía besando acariciándole la cara y el cuello, fuimos juntando los cuerpos poco a poco sin separar nuestros labios, nos fuimos dejando caer en la cama, ella estirada y yo a su lado seguíamos besándonos suavemente, me puso la mano en el hombro, yo le recorría con la palma de la mano todo el cuerpo desde su bonita cara hasta casi las rodillas, fue abriendo las piernas para que le acariciara entre los muslos, le pasé muy despacio y suavemente la mano por su sexo comprobando que estaba muy mojada, ella me cogía la polla acariciándola, masturbándome muy despacio, me fui colocando encima suyo sin dejar de mirarle a los ojos, abrió las piernas todo lo que pudo flexionándolas clavando los talones en la cama, me acomodé en medio buscando sin cogérmela que la punta de mi pene se orientara a la entrada de su vagina, a la vez que le acariciaba la cara sin dejar de mirarle a los ojos se la fui introduciendo, notaba sus manos en mi espalda, seguía un ritmo muy lento de mis caderas sintiendo el roce de mi sexo dentro del suyo y como se iba humedeciendo, bajé la mano de la cara lentamente hasta acariciarle un pecho con suavidad entreteniéndome en el pezón, ella gemía suavemente y yo la acompañaba con una respiración profunda, acerqué mi boca a su cuello besándolo subiendo despacio acabando en el lóbulo se su oreja, me subió las manos de la espalda hasta la nuca apretándome contra ella subiendo el volumen de sus gemidos, mis caderas apretaban al final de la penetración sin dejar el ritmo suave, cerró los ojos, bajó de pronto una mano a mi espalda apretándola soltando un grito arqueando el cuerpo, aproveché para meter mis brazos por debajo estrechándola contra mí y nos vino a la vez un orgasmo juntando nuestros gritos, moviendo los cuerpos acompasados hasta relajarnos poco a poco quedando en silencio un rato; desplazó una mano hasta mi cabeza acariciándome el pelo.

SILVIA (susurrando): Muchas gracias David.
YO: ¿Me lo vas a agradecer?, yo he disfrutado igual que tú.
SILVIA: No lo entiendes, es la primera vez que lo hago así de romántico y bonito.

Levanté la cabeza para mirarla extrañado.

SILVIA: Y ha sido gracias a ti.

No supe que decirle y puse mi cabeza al lado de la suya besándole el cuello con mi cuerpo encima.

SILVIA: Y ahora sí que tengo hambre, me comería una vaca.
YO: Pues tendrás que comerme a mí porque no pienso salir de encima de ti que se está muy bien.

Soltó una carcajada de felicidad abrazándome.

Por la noche fuimos a cenar al restaurante fino, se había recogido el pelo y estaba despampanante, caminábamos detrás del metre que nos acompañaba a una mesa girando las cabezas de todos los tíos empezando a oírse los comentarios de sus parejas discutiendo con ellos, nos sentamos riendo mirando al resto de la sala, estaban todos los hombres dando explicaciones a sus parejas.

YO: Ves como estás preciosa, soy la envidia de todos.

Silvia me sonrió y levantó la cabeza orgullosa de ella, a media cena se puso de pie y se quitó la chaqueta quedándose con el corpiño, los murmullos en las mesas volvieron, yo ni les hice caso, solo tenía ojos para ella, me miró con una risilla.

YO: Ya la has liado otra vez cariño.
SILVIA: No sabes cómo, a más de uno se le salían los ojos y dos tías se han ido con un cabreo de cojones.
YO: Puta envidia Silvia, puta envidia.

Se descojonó de risa y seguimos cenando hablando y riendo, cuando acabamos paseamos un rato por la playa cogidos de la cintura o la mano y llegamos a la casa.

YO: ¿Una copita para acabar la noche como se debe acabar?
SILVIA: Y tanto, tomaré lo mismo que tú.

Se sentó en el sofá mirándome como las preparaba.

SILVIA: ¿Sabes que ha sido una de las noches más felices de mi vida?
YO: Me alegro mucho, cuando quieras repetimos, ya lo sabes.

Me miró fijamente sin decir nada, nos tomamos las copas riendo de tonterías, al día siguiente por la mañana nos despedimos y quedamos en llamarnos.

El lunes entré en la oficina temprano.

YO: Buenos días Pilar.
PILAR: Buenos días jefe.

Se levantó y me siguió con la libretita de las notas, se sentó delante y le dicté varias cosas que quería que preparara aquella mañana.

PILAR: ¿Ya está?
YO: Sí, eso es todo.
PILAR: ¿Cómo le ha ido el fin de semana?
YO: Muy bien, estupendamente.

Ella ya caminaba saliendo de mi despacho.

PILAR: Lo que debe haber “follao” este hombre el finde.
YO: ¿Decías algo Pilar?
PILAR: Nada, que se me han “enganchao” la hojas de la libreta.

Sobre la una del medio día recibí un mensaje.

TANIA: “¿Podríamos vernos esta tarde?”
YO: “¿Sobre las cinco?”
TANIA: Ok, ¿vendrás a mi apartamento?
YO: Vale, hasta luego.

Pasé por el gimnasio a hacer mi ejercicio diario y después fui a ver a Tania, entré en su apartamento y estaba Rut sentada en el sofá.

TANIA: Ha venido Rut para estudiar juntas un rato.

Se levantó y se acercó, me puso la mano en la cintura y yo pensaba que me iba a dar dos besos cuando me encontré con sus labios encima de los míos.

TANIA: Tiene muchas ganas de estar contigo, yo me voy.

Cogía la chaqueta para irse.

YO: Espera, espera, ¿cómo que tiene muchas ganas de estar conmigo?
RUT: Que quiero follar contigo, que Tania ya me ha dicho que eres muy bueno en la cama.

YO: Sí, si ya lo he entendido, ¿pero tú no estás saliendo con Víctor?
RUT: Es él que es un pesado, quedamos casi cada día, me rio mucho y ya está, de follar follo con quien quiero cuando quiero.
YO: Pero si habló conmigo y está enamorado perdido de ti, me dijo que tú también lo querías.
RUT: Que “exagerao”, salimos, pero yo no tengo ninguna intención de llegar a nada serio.
YO: Pues a lo mejor tendrías que hablar con él, porque me parece que le vas a hacer daño.
RUT: Bueno, ¿me vas a follar o no?
YO: No, no me follo a las novias o mujeres de los amigos.
TANIA: Pues él si tuviera la oportunidad no dudaría en tirarse a tú mujer si la tuvieras.
RUT: La de amigos que ha perdido en el club por hacerlo, es un buitre.
YO: Me da igual, es mi amigo y no pienso hacerlo.

Me fui a casa preocupado pensando si debía decirle algo a Víctor o no, yo creía que siendo un amigo de tantos años debía avisarlo sobre su relación, pero como lo hacía sin ofenderle y de la manera más delicada posible.

El martes temprano le envié un mensaje a Víctor.

“Es urgente que hable contigo, ¿tienes un rato esta tarde?

VICTOR: “Si es tan urgente dímelo ahora”
YO: “No lo es tanto, pero me gustaría hablar contigo”
VICTOR: “Esta tarde a las cuatro y media, empiezo clases a las cinco”
YO: “Perfecto, nos vemos en la cafetería”
VICTOR: “Ok”

A media mañana mensaje de Silvia:

“Te va bien jugar esta tarde a las cinco, con Marta y otra chica”

YO: “Jugar contigo me encanta, ya lo sabes”
SILVIA: “Cállate marrano, nos vemos a las cinco”
YO: “Ok”

A las tres estaba sudando en el gimnasio, a las cuatro y veinte esperaba ya duchado y cambiado a Víctor tomando una bebida isotónica en una mesa de la cafetería, él entró caminando rápido y sonriendo, le pidió algo al camarero y se sentó conmigo.

VICTOR (riendo): Bueno, tú dirás, ¿qué es tan urgente para estropearme la siesta?

Yo estaba nervioso pensando como entrarle en el tema.

YO: Mira Víctor, tengo un problemilla, imagínate que sabes que un buen amigo tuyo, pues eso, que un amigo tuyo…
VICTOR: Venga hombre acaba ya que no tengo toda la tarde.

Cogí aire y se lo dije de golpe.

YO: Que está saliendo con alguien de quien está enamorado y te enteras que la chica no es trigo limpio.

Se empezó a descojonar de risa.

VICTOR: ¿Me estás diciendo que a tú amigo le están poniendo los cuernos como a un ciervo y el tonto de los cojones no se ha enterado?

Me cago en mi vida, por querer ser fino lo estaba empeorando más.

YO: Es que es un amigo muy cercano, y no sé si decírselo o no, ¿tú crees que por amistad debería decirle algo o mejor me coso la boca y ya se enterara?

El cabrón de él seguía muriéndose de risa.

VICTOR: Yo se lo diría aunque solo fuera para ver qué cara se le queda.

La madre que me parió el tonto de Víctor me lo estaba poniendo cada vez más difícil.

YO: Eres tú Víctor joder, que ya no sé cómo hacerlo para que sea más suave la ostia.

Paró de reírse de golpe.

VICTOR: ¿Yo?, no puede ser hombre, si con Rut nos va muy bien.
YO: A lo mejor eres tú qué quieres pensar que te va muy bien con ella y no es del todo cierto.
VICTOR: Venga va, me estás tomando el pelo, ¿es una broma no?
YO: Ayer me llamó Tania para quedar con ella en su apartamento y me quería dejar solo con Rut, las dos lo habían hablado antes.
VICTOR: No puede ser, te lo estás inventando porque quieres tirarte a Rut y te dijo que no, intentas separarnos para que te quede el camino libre, ya conozco estas estrategias de cabrones que quieren follar con las mujeres de los demás.
YO: No Víctor, tú eres amigo mío, como quieres que…
VICTOR: Eras, eras amigo, ahora veo que no me puedo fiar de ti, adiós David.

Se levantó y se fue sin darme opción a explicarme, me supo mal, no por mí, sino por él que le iban a pegar una ostia de cojones sin enterarse.


12.

A las cinco me encontré en las pistas con las chicas, Silvia llegó con una sonrisa abrazándome con cariño, después lo hizo Marta y aprovechó para hablarme al oído.

MARTA: Muchas gracias por lo que has hecho por Silvia.

Me dio un beso en la cara, me pareció un poco extraño que Marta que tenía algo parecido a una relación con Silvia me lo agradeciera, quería decir que lo sabía todo. Me presentaron a Elena una chica bastante guapa como una amiga, no era socia del club y ellas la habían invitado, Silvia se puso a mi lado entrando conmigo a una mitad de pista, parecía que las parejas de juego también las habían decidido antes, le hice un gesto con los hombros y la cabeza a Silvia para saber si pasaba algo.

SILVIA (hablando flojo): No pasa nada David, Elena es una muy buena amiga de Marta, siempre les gusta jugar juntas.

Me lo dijo con un tono haciéndome entender que eran algo más que amigas, me estaba haciendo un lio entre todo, jugamos el partido, mientras íbamos a los vestuarios Marta se avanzó dejando retrasadas hablando a Silvia y Elena.

MARTA: Te estoy muy agradecida de lo que has hecho con Silvia.
YO: Pero Marta, yo no he hecho nada especial, ni creo que sea motivo para agradecérmelo tanto.
MARTA: David, sé que estuvisteis juntos el sábado, cuando volvió Silvia de estar contigo era otra chica.

Me paré mirándole a los ojos extrañado.

MARTA: Sigue, no te pares o nos alcanzan y no podremos hablar, no me dio detalles de vuestro encuentro pero la note mucho mejor, supongo que te explicó su experiencia tan mala con su última relación con un hombre, yo he intentado ayudarla durante un tiempo pero el avance en su actitud desde el sábado ha sido fantástica, creo que contigo ha encontrado a alguien en quien confiar y encontrarse a gusto, sigue ayudándola por favor, es una buena chica y se merece ser feliz, lleva mucho tiempo sin serlo.

Cuanto más hablaba más alucinaba.

YO: Pensaba que vosotras teníais una relación, que lo mío fue un capricho para pasar un rato divertido y ya está.

MARTA: No soy tonta David, yo siempre he sabido que a ella le gustan los hombres más que las mujeres, conmigo era una manera de no tener que relacionarse con vosotros y olvidarse de su mala experiencia, pero sabía que tarde o temprano encontraría alguno que le gustaría y se empezaría a enamorar, Elena y yo somos más parecidas y siempre nos hemos gustado.

Debió de verme la cara que se me estaba quedando que se giró.

MARTA: Chicas nos vemos en la cafetería después de la ducha, voy a hablar con David un rato.

Silvia pasó por mi lado sonriéndome guiñándome un ojo.

Nos sentamos con Marta en un banco un poco apartado.

MARTA: No me dirás que la sonrisa que te ha hecho Silvia no te dice nada, le gustas mucho David…
YO: Me estoy asustando Marta, a mí me cae muy bien y le tengo cariño pero por mi experiencia en mi matrimonio yo no quiero tener una relación seria, tengo miedo de hacerle daño y que empeore, y me siento incomodo con la idea.
MARTA: No te preocupes, Silvia no es tonta, no te va a intentar atar ni ponerte contra la pared, solo con que salgas con ella y habléis, bueno entiéndeme, hablar y lo que haga falta, ya estará contenta y cogerá más confianza en ella misma, ayúdala por favor que se lo merece, esta noche salgo con Elena, vosotros pasároslo bien vale.

Se lo confirmé con la cabeza porque no sabía muy bien que decirle.

Nos encontramos los cuatro para tomar algo hablando del partido y cuatro anécdotas, hasta que Marta se despidió y se llevó de la mano a Elena dejándonos solos, vi pasar a Víctor que me miró con mala cara y me la giró, pensé que era una pena que estuviera así conmigo sabiendo lo que pasaría…

SILVIA: ¿Te pasa algo David?
YO: No guapa, que a Víctor le van a pegar un hachazo que lo dejaran jodido.
SILVIA: ¿Víctor, el monitor?
YO: Sí, el monitor, sabes que nos conocemos desde los nueve años más o menos que empezamos juntos en la escuela de tenis, jugamos juntos hasta que empecé la universidad, era uno de mis mejores amigos y hemos estado casi quince años sin vernos, él se preocupó de empezar a introducirme en el club de nuevo y ahora está mosqueado conmigo por decirle la verdad.

Se lo expliqué todo para que supiera de lo que le hablaba.

SILVIA: Te has portado como un buen amigo pero no creo que puedas hacer más, ya se dará cuenta y te pedirá perdón, pero de todas maneras yo vigilaría con él, se junta con unos tíos un poco salidos que me parece que lo llevan por mal camino.
YO: Tú también consigues que yo me ponga salido perdido contigo y no es tan malo.
SILVIA: Calla tonto.

Puso una mano encima de la mía mirándome a los ojos.

YO: ¿Qué te gustaría hacer hoy?
SILVIA (con una sonrisa feliz): Si me lavas las bragas más tarde ir a tú casa hasta mañana.

Me levanté cogiéndola por la cintura saliendo del club y llegamos al parking.

YO: ¿Y tú coche?

Ella levantó los brazos.

SILVIA: He venido con Marta y se ha llevado mi bolsa, estoy totalmente liberada de todo.

Entró en mi coche y nos fuimos para casa, mientras conducía hablamos de diferentes cosas hasta que se hizo un silencio.

YO: Silvia, ¿sabes que me gustaría?
SILVIA: Espera que saco la bola de cristal y lo adivino.
YO: Que cabrona estás hecha, me la estabas guardando.

Ella reía a carcajadas.

SILVIA: ¿Que te gustaría David?
YO: Que algún día te vistieras en casa como vas cuando juegas a pádel, estás tan guapa con la faldita.
SILVIA (descojonándose): Mira que llegas a ser pervertido tío, y ¿para qué quieres que lo haga?

Me acariciaba el pelo mientras yo me concentraba en la carretera.

YO (riendo): Para cogerte y follarte como un salvaje, no sabes cómo me pones cuando te veo en la pista.
SILVIA: Calla coño que me pones cachonda, es que eres la ostia tío.

Reímos y seguimos camino hasta llegar a casa. Entramos y le pregunté si quería que le dejara algo para estar más cómodos, nos pusimos unas camisetas, ella en bragas y yo con un pantalón de deporte holgado, salimos al salón.

YO: ¿Quieres tomar algo Silvia?

Ella se colocaba al lado del sofá.

SILVIA: No gracias, ¿puedes venir aquí conmigo?

Me acerqué pensando que necesitaría algo, me miró a los ojos y me pidió que me estirara en el sofá apoyando la cabeza en un cojín, se estiró a mi lado en la parte exterior, los dos de lado y juntos con su culo enganchado a mi paquete haciendo la cucharita, le pasé un brazo por encima, me cogió la mano y se la puso en medio de las suyas debajo de la cara dando un suspiro.

SILVIA: Me da tanta tranquilidad estar así contigo.

Me apreté un poco más a ella dándole un beso en la cabeza, estuvimos un buen rato sin hablar.

SILVIA: ¿Estás cómodo David?
YO: ¿Cómo voy a estar mal enganchado a un cuerpazo como el tuyo?

Se le escapó una carcajada y enganchó más su culo apretándome la polla debajo de los pantalones, le besé el cuello y le seguí acariciando el pelo, ella sonreía y restregaba suavemente su culo contra mi polla haciéndola reaccionar.

SILVIA: ¿Y tú amiga como está?
YO: Como sigas así, mi amiga se va a ir despertando y de un momento a otro saldrá a saludarte y ya no podrás pararla.
SILVIA: ¿No podré pararla?, ¿qué hará?, ¿me va a atacar, por delante o por detrás?, a ti te gusta mucho por detrás, ¿o antes me obligará a hacerle alguna marranada de esas que le gusta tanto hacer con mi boquita?

Me tenía con la polla a punto de reventar el pantalón presionando contra su culo.

YO: No te va a obligar a hacer nada, lo que tú quieras hacerle lo aceptará, y si no le haces caso yo me ocuparé de ella.

Me miraba a los ojos con una sonrisa girando la cabeza.

SILVIA: ¿De verdad no se enfadará si no le hago nada?
YO: Solo le gusta lo que tú le quieras hacer voluntariamente y convencida de hacerle.

Me miró a los ojos sonriendo cayéndole una lágrima que yo le recogí con un dedo, se giró abrazándome.

SILVIA: ¿Cómo no le voy a hacer nada con lo buena que es conmigo?
YO: Tú decides.

Me volvió a mirar y fue bajando el cuerpo hasta tener la cabeza delante de mi pantalón, le dio un beso por encima, la acarició con la palma de una mano moviéndola de punta a punta, me miró de nuevo, yo le devolvía la sonrisa, cogió el pantalón con las dos manos por los lados y estiró lentamente de él para bajarlo por debajo de mis rodillas, moví las piernas y lo chuté con un pie al suelo, Silvia me miraba fijamente la polla tiesa a más no poder, levantaba la vista y me miraba a mí, yo le sonreía de nuevo casi riendo de la escena, me cogió la polla muy suavemente como si fuera algo delicado que se pudiera romper, y sin perderse ningún detalle la fue pajeando muy poco a poco, se la miraba desde la punta a los huevos, parecía como si nunca hubiese visto una y quisiera estudiarla bien, me pasó el dedo pulgar por la punta pasándola por el frenillo, moví el cuerpo al notar el contacto en seco de su dedo, me miró preocupada de haberme hecho daño y se mojó el dedo con saliva para que resbalase volviéndolo a pasar, por la punta salió líquido pre seminal que ella me esparció volviendo a pasar el dedo, me la fue agarrando con toda la mano como a cámara lenta, primero con los dedos y poco a poco cerrando el resto de la mano, hasta tenerla bien cogida con toda la mano apretándola como comprobando la dureza, bajó un poco la piel dejándome todo el glande descubierto, lo miró un momento y le pasó la lengua desde la mitad del tronco hasta la punta mojándola por atrás, después lo repitió por un lado, por el otro y acabó por la parte de delante dejándola mojada, empezando una paja muy lenta llegando con su mano hasta los huevos para volver a subir hasta la punta, mientras lo hacía me volvió a mirar a los ojos.

SILVIA: ¿Te gusta?
YO: Me tienes que no puedo ni hablar.

Sonrió y volvió a fijar la mirada en la polla, en una de las bajadas de mano paró sujetándomela desde abajo del todo notando su puño agarrándomela en contacto con mi pubis, le dio varias vueltas a la lengua por encima y se la fue metiendo cerrando sus labios alrededor chupando con suavidad, metiéndosela hasta la mitad, volvió a subir hasta la punta repitiendo apretando más los labios chupando con más fuerza, moví un poco las caderas dejando ir un gemido tímido, se la fue metiendo sin prisas cerrando los labios quedándole un par de dedos para llegar al final, sacándola para volver a hacerlo una cuantas veces, gemí un par de veces más, me miró sin sacársela de la boca como avisándome que venía algo interesante, fue bajando los labios por el tronco, no paró hasta apartar los dedos que me la sujetaban por abajo llegando a tragársela toda, apretando su cabeza tocándome con los labios el pubis mientras me agarraba los huevos amasándolos, moví varias veces las caderas del gusto y la excitación de verla follándole la boca sin querer, la sacó rápido tosiendo un par de veces sacando un montón de saliva que me tiró encima del cipote pajeándolo para lubricarlo bien, ver como movía la mano agarrando con fuerza mi polla y el ruido del rozamiento de la saliva hizo que casi me corriera en ese momento, le acaricié el pelo bajando la mano hasta su boca limpiándosela, me miró y subió su cuerpo para poder besarme sin soltarme el cipote que seguía haciendo el ruidito de la humedad con su paja, me la soltó un momento, se puso de pie y se quito las bragas y la camiseta, yo me quité la mía tirándola al suelo y me puse boca arriba esperando que ella se sentara encima, volviéndomela a coger siguiendo con su paja, le pasé los dedos por el lado del pelo para apartárselo de la cara, me miró sonriendo con mucho cariño y se fue sentando encima metiéndosela despacio hasta el fondo, cerró los ojos suspirando y se empezó a mover acompasadamente apoyando sus manos en mi pecho, aumentaba el ritmo gimiendo con mis manos acariciándole las caderas y los muslo, se fue moviendo con más velocidad y de golpe abrió los ojos mirándome fijamente corriéndose con unos gritos controlados, dejando caer su cabeza al lado de la mía.

SILVIA: Es tan intenso todo, me gusta tanto saborear cada momento sin prisas.

Le pasé los brazos por la espalda abrazándola con su carita en mi cuello.

SILVIA: Te toca, pídeme cualquier cosa y lo hare por ti.
YO: De momento quiero seguir así contigo, que lo disfrutes todo sin prisas y te recuperes bien.
SILVIA: ¿De verdad?

Le acaricié de nuevo el pelo y seguimos un buen rato, la polla se me tranquilizó volviendo a su tamaño en reposo.

SILVIA: No me puedo creer que te puedas aguantar sin hacerme nada y sin correrte.
YO: Me aguanto temporalmente guapa, en cualquier momento empezaremos otro asalto tú y yo.

Se descojonó de risa y me besó en el cuello dejando caer su cabeza en mi hombro.

No tardó mucho en volver a levantar la cabeza y agarrarme otra vez el cipote pajeándolo.

SILVIA: ¿Piensas tardar mucho, es que me gustaría hacerlo hoy si puede ser?

Soltó una carcajada y me besó esperando a ver que le decía.

YO: Es que te veo tan relajada que me sabe mal alterarte.
SILVIA: Serás capullo niño.

Me apretó la polla estrujándola con la mano aumentando el ritmo de la paja, se me puso tiesa al momento y ella aumentaba la velocidad.

SILVIA: Te espabilas o te vas a correr con una triste paja.
YO: Vale, vale, ¿cómo te gustaría que te lo haga?

Se puso sería y me miró a los ojos.

SILVIA: Haz lo que te salga de los cojones pero reviéntame con tú polla cabrón.

Mi cuerpo pegó un salto en el sofá de excitación a la vez que mi cabeza me decía que Silvia estaba volviendo a sus orígenes de descontrol, me miró sonriendo y me guiñó un ojo.

SILVIA: Tranquilo que sigo siendo yo, pero como te gusta que te lo diga mamón.

El que me descontrolé fui yo.

YO: Sigue, sigue diciéndome cosas por favor.
SILVIA: Fóllame cabrón, te crees que no te veo las ganas de hacer conmigo todas las marranadas que se te pasan por la cabeza.

Me estaba levantando poniéndola a cuatro patas encima del sofá metiéndole la lengua en el culo repasándolo por todos los rincones, la bajé al chocho comiéndomelo descontrolado perdido.

SILVIA: Vamos David sigue fuerte, o es que eres un picha floja que no me vas a dar lo que quiero.

YO: ¿Que no te lo voy a dar?, ahora veras cabrona.

Le apunté la punta de la polla en el agujerito del coño y se la metí de un golpe hasta el fondo, pegó un grito mirándome riendo de cómo me veía, yo enloquecía por momentos aumentando la velocidad en cada embestida, aumentaban sus gritos y los míos, abrió la boca para decirme algo pero no llegó a decirlo porque le salió un buen grito empezando a correrse moviendo el culo contra mi polla marcando el ritmo, yo no podía parar de metérsela con fuerza y ella ya estaba con la cabeza apoyada en el sillón recuperándose, estiró una mano apoyándomela en mis abdominales haciéndome reaccionar parando de moverme, se mojó la mano con saliva y se la paso por el agujero del culo.

YO: No Silvia, que se que te…

Me agarró fuerte la polla y se dirigió la punta apoyándola en el ojete.

SILVIA: Venga cabrón, que se que lo estas deseando y yo quiero que me dejes el agujero bien grande y dilatado, ¿o me vas a dejar con las ganas?

La cabrona me sacaba de mis casillas, empujé metiéndosela un poco, me miró sonriendo, yo la miraba serio.

SILVIA: No te preocupes tonto que lo hago por ti, pásatelo bien y dale.

Empecé a meterla muy despacio hasta el final, hasta que se fue lubricando y pude ir aumentando el ritmo, estaba preocupado porque pensaba que tardaría mucho en correrme y no quería hacerle daño.

SILVIA: Serás gilipollas follándome con esa mierda de ritmo, lléname el culo de leche hijo de puta.

Me descontroló otra vez pegándole tres embestidas fuertes, empezándome a correr gritando como un animal llenándola de leche, le saqué la polla y le abrí el culo para verlo bien dilatado, joder como me excitaba, me senté a su lado mirándole a los ojos.

YO (casi no me salían las palabras): Como me pones nena, yo intento que tú te controles y luego soy yo el que me pierdo a la primera, que ejemplo de mierda soy.

Me besó sonriendo.

SILVIA: Sé que te gusta y te lo haré siempre que sea necesario, ya he entendido que en el sexo hay momentos para todo.

Nos duchamos, cenamos y pasamos una noche muy divertida, el miércoles la acompañaba a su casa antes de ir a trabajar.

13.

Llegué a la oficina y encontré a otra secretaría sentada en la mesa de Pilar, una chica con un vestido muy corto con un escote por donde se le veían dos tetas de buen tamaño y un tipillo que captó toda mi atención, de buena lo estaba un rato, me acerqué…

YO: Perdone, ¿usted quién es?

Levantó la cabeza y se me quedo mirando toda extrañada, era Pilar, se me quedó una cara de imbécil que ni te cuento.

PILAR: Coño jefe, ¿no me diga que ya no me conoce?, cada día está usted peor.

Caminé entrando en mi despacho sin girarme de la vergüenza que me daba, me senté poniendo en marcha el ordenador, entró ella captando otra vez toda mi atención repasándola por todos lados, se sentó delante subiéndole la falda del vestido enseñándome las bragas, los ojos se me salían, intentaba disimular pero es que entre el escote que le salían las tetas por encima y las piernas cruzadas que me dejaban ver las bragas me tenía hipnotizado.

PILAR: Jefe, jefe.
YO: ¿Eeeh?
PILAR: Que si puede parar de mirarme las tetas y hablar de trabajo.
YO: ¿Como dice Pilar?
PILAR: Que si no tiene nada que decirme hoy del trabajo.

Le dije un par de cosas que corrían prisa para esa mañana, se levantó caminando para la puerta y yo no le podía quitar el ojo del culo.

PILAR: Y este hombre que se entera hoy de que tenía una mujer de secretaria, manda cojones.
YO: ¿Dice algo Pilar?
PILAR: Que tengo que organizar los cajones.
YO: ¿Los cajones?
PILAR: Sí hombre sí, los cajones.

Intenté distraerme trabajando en varios temas para no pensar más en el asunto, ¿porque se me ocurriría a mi decirle a Pilar que vistiera como le diera la gana?, si llego a saber que escondía semejante cuerpo le digo que se vista de monja coño.

Me llegó un mensaje de Katia.

“Hoy no poder vernos, yo ir a Rusia casi un mes hacer negocio”

YO: “Podías avisarme antes, ya me había hecho la ilusión de verte hoy”
KATIA: “Descansar un poco “mensetal”, tú follar demasiado”
YO: “Y tú que saber si yo follar mucho o poco, y es “semental” joder, “semental””
KATIA: “¿Tú creer que yo ser gilipollas?, un beso y vemos a la vuelta…, mi “mensetal””
YO: “Un beso, buen viaje”

Ya que estaba puesto con los mensajes cambie de chat y le envié uno a Ana.

YO: “Hacer tiempo que no verte, ¿estar bien?

Esperé un poco y me contestó.

ANA: “¿Estás bien tú?, es que escribes muy raro”

Joder, hablar o escribirme con Katia me descuadraba las neuronas y ya no sabía ni lo que decía ostia, la llamé por teléfono para hablar más tranquilo.

ANA: Hola David, ¿te pasa algo?
YO: No, estoy bien, pues eso, que hace días que no te veo y por el club tampoco vienes y me tenías preocupado.
ANA: ¿Estás preocupado?, o te falla hoy una flor por donde saltar y has pensado en mi.

Se hizo un silencio, me acababa de dar un mazazo en medio de la cabeza, era la verdad, me falló Katia y lo primero que pensé fue en hablar con ella, si la cita con la rusa no se hubiera caído, ¿habría pensado en ella?

YO: Perdona Ana, tengo una llamada urgente, te llamo más tarde.
ANA: Vale, tú mismo.

Dejé el móvil en la mesa y lo miré pensando, ¿cómo podía ser tan insensible?, yo sabía que Ana estaba buscando una relación más estable que conmigo no iba a conseguir, hacía días que no sabía nada de ella y se me ocurre contactar porque no tenía nada que hacer esa noche, ni se me había pasado por la cabeza que si Ana no me quería ver o hablar conmigo era porque le hacía daño, me concentraba tanto en mi vida y en mi polla que no veía nada más, igual era el momento de empezar a recapacitar un poco sobre el asunto.

Le envié un mensaje a Ana.

YO: “Lo siento mucho, si algún día quieres que hablemos me lo dices por favor”
ANA: “De acuerdo”

Me entristecí y seguí trabajando, Pilar entró un par de veces y ya no la miraba igual, estaba liado con mis pensamientos, un poco antes de la hora recogí mis cosas y me fui al gimnasio, al pasar por delante de Pilar.

PILAR: Jefe, ¿está bien?
YO: Sí Pilar, no pasa nada.
PILAR: Si quiere ya no me visto más así.
YO: No es culpa tuya, vístete como quieras ya te lo dije, así estás muy guapa.

Me sonrió y salí de la oficina, al llegar al club me saludó como siempre Rocío solo entrar.

ROCIO: Buenas tardes señor David.
YO: Buenas tardes Rocío, ¿cómo estás?
ROCIO: Estaba pensando que tengo que organizar unas cajas y si usted podrí ayudarme.
YO: Sí claro, que quieres que haga.

Me hizo entrar en un cuartito que había detrás, me dio una caja del tamaño de una de zapatos y ella se subió a una escalera para alcanzar una estantería.

ROCIO: Acérquese y démela por favor.

Al darle la caja ella se había levantado la falda lo justo para que al estar yo debajo le pudiera ver el tanga, que culo más bonito tenía.

ROCIO: Sujéteme la escalera por favor que no me caiga.

La aguanté con una mano por cada lado y ella bajó lentamente pasándome el culo muy cerca de la cara, cuando estaba en el último peldaño hizo como que se caía para atrás, la cogí por la cintura y ella me agarró una mano colocándomela en una teta apretando, la puse de pie y la giré.

YO: Por favor Rocío, ¿qué ha sido esto?

Bajó la cabeza avergonzada y se puso roja.

ROCIO: Lo siento David, no le diga nada a nadie por favor, pero es que veo cada día como las socias se lo están beneficiando y a mí también me gustaría hacerlo, aquí todo lo bueno es para los socios y nosotras tenemos que aguantar toda la mierda.

Otro mazazo que me descolocó.

YO: Perdona Rocío, ¿pero no habías pensado en pedírmelo simplemente en vez de montar este jaleo aquí dentro?
ROCIO: Pensé que si lo excitaba un poco sería más fácil.
YO: Está bien, ¿Cuándo quieres que quedemos?
ROCIO: ¿Qué?
YO: Quieres quedar conmigo ¿no?, ¿Cuándo te va bien?
ROCIO: Por las mañanas o a partir de las once cuando acabo.
YO: Joder Rocío, me lo pones difícil, no me cuadran nada los horarios.
ROCIO: Por favor David, la hora que sea, yo me adapto.
YO: ¿Vives sola?
ROCIO: Sí.
YO: Pásame la dirección de tú casa y paso mañana a las ocho a desayunar contigo.

En ese momento entró un grupito de gente.

ROCIO: Gracias señor.

Me sonrió mirándome a los ojos y atendió a las otras personas, corriendo en la cinta me volvieron a asaltar las dudas, estaba quedando con chicas para lo que quedábamos de una manera totalmente fría, cuando conocí a Sandra hubiera sido incapaz de hablarle así a ninguna mujer, ¿cómo evolucioné hasta ese momento?, estaba claro que descubrí el sexo porque hasta ese momento no sabía lo que era, pero de ahí a ser un depredador que se llevaba a la cama a todo lo que se le ponía a tiro sin pensar en la otra persona, no sabía hasta que punto estaba bien, por otro lado estaba claro que a ellas tampoco les venía mal, todas eran mayorcitas para saber lo que querían.

En ese momento entró Víctor con la cara desencajada, se puso a mi lado y me miró a los ojos, paré la cinta y nos sentamos en un banco de pesas.

YO: Víctor tío, ¿Qué te pasa que tienes esa cara?
VICTOR: Que soy un gilipollas David, mira que me lo advertiste, pero yo a mí bola como siempre sin hacerte caso y encima me enfadé contigo por intentar ayudarme, si es que me está bien lo que me pasa por gilipollas joder.
YO: ¿Rut?
VICTOR: Sí Rut, ayer me dijo que no podíamos salir porque tenía una fiesta de cumpleaños de unas amigas, como tenía la mosca detrás de la oreja de lo que me dijiste esperé delante de su casa a que saliera y la seguí, recogió a Tania y se fueron de fiesta ellas solas hasta las tantas.
YO: Bueno, eso no es tan malo…
VICTOR: No, si no se hubiera follado a tres tíos, a dos en el coche y al tercero en un callejón que los podía ver todo el mundo, me los estaba poniendo bien puestos la cabrona y yo sin enterarme de nada como un tonto polla, lo siento David, me intentaste ayudar y yo me enfadé contigo.
YO: No te preocupes, los amigos estamos siempre aquí.

Me abrazó y se fue, seguí en la cinta pensando que esas cosas pasaban por querer tener relaciones serias, me confirmé en mi idea de que mejor solo que mal acompañado.

Al día siguiente a las ocho estaba llamando al timbre de Rocío, me abrió con un salto de cama puesto transparente que dejaba ver una combinación de sujetador y bragas debajo que me dejó ojiplático, me sonrió y yo me tiré a besarle los labios con pasión sin dejar de meterle mano por todos sitios, la senté en un pequeño sofá sacándole el culo hasta el extremo, me arrodillé delante quitándole las bragas de un tirón, le levanté y abrí las piernas y le metí la lengua en medio del coño comiéndomelo con ganas, levantó la cabeza poniendo los ojos en blanco gimiendo una vez detrás de otra sin parar, cuando lo tenía todo mojado de lamer con la lengua se la puse en el clítoris lamiéndolo y chupándolo hasta que se corrió con un buen grito, no habíamos dicho ni palabra, me levanté y ella me desabrochó con destreza el pantalón dejándolo caer junto con la ropa interior y se la metió en la boca sentada en el sofá, me la chupó bien por todos lados pero pensé que le faltaba un poco de práctica para mejorar, la giré dejándola a cuatro patas y se la metí hasta el final, pegó un gritó ahogándolo tapándose la boca con la mano, follé a mi ritmo buscando correrme pero antes de hacerlo ella pegó un latigazo con el cuerpo corriéndose de nuevo tapándose la boca para no gritar más de la cuenta, ver como se movía compulsivamente me acabó de calentar y me corrí llenándole de leche su coño peludito, me vestía mientras Roció se levantaba del sofá con la mano tapándose el chichi, le besé los labios.

YO: Buenos días Rocío, ¿cómo estás?
ROCIO: Ahora mismo de puta madre.

Salió del baño y me preguntó si quería desayunar, le dije que ya lo había hecho y me quedé un rato con ella hablando mientras lo hacía ella.

Llegué a la oficina, Pilar estaba de pie junto a su mesa vestida otra vez despampanante, un vestidito que se le enganchaba al cuerpo marcando toda su figura, me paré a su lado.

YO: Buenos días Pilar, ¿qué tal estás hoy?

Me miró a los ojos sorprendida y se le escapó.

PILAR: Que pedazo de coño se acaba de comer este tío.
YO: Ostia perdona, ¿tanto se nota?
PILAR: Joder si se nota jefe, lávese la boca antes de nada por favor.

Me metí en el baño y me lavé la cara y los dientes, me puse algo de colonia y salí de nuevo.

YO: Pilar, ¿ahora mejor?

Pilar se acercó, me olisqueó como si fuera un sabueso y me colocó bien la corbata.

PILAR: Si jefe, ahora está perfecto.

Aquella tarde después de mis ejercicios en el gimnasio me fui para casa, descansé y estaba a punto de irme a la cama cuando sonó un mensaje.

SILVIA: “¿Si te busco un partidito para mañana, me invitas el fin de semana a tu casa?”
YO: “Claro guapa, y sin partidito también te invito”
SILVIA: “Mañana a las cinco contra Carmen y una amiga suya”
YO: “Ok”

Otro fin de semana que se me había ocupado, me metí en la cama y repasé la situación:

Katia en Rusia – situación: En espera.
Ana – situación: Ella decidía que quería hacer, de momento en espera.
Silvia – situación: Activa para todo.
Rocío – situación: Activa, Polvete de tanto en tanto.
Tanía – situación: Inactiva, descatalogada.

Cuando acabé de hacer el repaso pensé, ¿pero qué haces tío?, ¿de verdad las vas a catalogar como si fueran una caja de frutas?, ¿tan importante es esta mierda para ti?, me enfadé conmigo mismo y me dormí.

El viernes jugamos el partido y se vino conmigo Silvia de fin de semana, lo pasamos fantástico como siempre, paseando, de compras, de cenas y como no de sexo, el lunes la dejé en casa antes de ir a trabajar y llegué a la oficina, Pilar se levantó de su silla cuando me vio colocándose bien un vestidito que le sentaba impresionante, me siguió hasta mi despacho y se sentó delante.

PILAR: Buenos días David, ¿qué tal el fin de semana?
YO: Bien Pilar, bien como siempre, un poco cansado.
PILAR: Ya, es que la jodienda no tiene enmienda.
YO: ¿Eh?
PILAR: Que vamos a repasar la agenda.
YO: Vale, dime que tenemos esta semana.
PILAR: Bueno, pues empezaremos por…, ¡ostia!
YO: ¿Pasa algo Pilar?
PILAR: No, no, es que…, nada no se preocupe.

Le noté que algo no iba bien, miré a sus ojos interrogándola.

YO: Pilar, ¿Qué pasa?
PILAR: Que, que, claro lo tengo apuntado de cada año y no he pensado en repasarla antes de entrar.
YO: Dímelo de una vez por favor.
PILAR: Que, el viernes, pues es, es el cumpleaños de su ex Isabel.
YO: ¡No me jodas!
PILAR: ¿Cómo?
YO: Nada, que no lo borres de momento.

Repasamos el resto de la agenda, Pilar se fue y yo pensé un buen rato en Isabel, no la había visto desde que desapareció de mi cama, esperé al martes al medio día para llamar a mi ex mujer.

ISABEL: ¿David?
YO: Sí Isabel soy yo.
ISABEL: Perdona pero es que me he sorprendido, pensaba que nunca más volvería a hablar contigo.
YO: Tampoco acabamos tan mal ¿no?, si de vez en cuando hablamos no pasa nada…
ISABEL: Bueno, no sé, ¿te pasa algo David?
YO: Nada, que me ha saltado en la agenda que el viernes es tú cumpleaños, y he pensado si tenías a alguien para celebrarlo.

Se hizo un largo silencio.

YO: ¿Isabel?
ISABEL: Ya sabes que trabajo mucho, además, ¿a ti que te importa si tengo a alguien o no para celebrarlo?
YO: Porque te conozco y sé que eres capaz de pasarlo sola.

Otro largo silencio.

ISABEL: ¿Y a ti que más te da David?
YO: Que no pienso tolerarlo, tú cumpleaños lo vas a celebrar, el viernes a las nueve te voy a buscar.
ISABEL: ¿Pero qué dices?
YO: Hasta el viernes, adiós.

Le colgué el teléfono, pensé que si no estaba interesada ya me llamaría para enviarme a la mierda, pero pasaron los días y no llamó, así que ese fin de semana no cogí ningún compromiso con nadie, el viernes a las nueve estaba llamando a la puerta de la casa que habíamos compartido durante tantos años, me abrió vestida elegantísima con un vestido de color gris y una chaquetita por encima, como ya me lo imaginaba yo me había vestido para la ocasión con un pantalón, una camisa bonita y una americana para no desentonar.

YO: Guapísima como siempre.

Ella sonrió y le entregué un ramo de flores como regalo por su cumpleaños

ISABEL: No tenías que molestarte tanto.
YO: Por ti me molestaré y estaré atento siempre.
ISABEL: Te veo diferente, no sé que es pero estás diferente.

Dejó el ramo encima de la mesa antes de salir, fuimos a un buen restaurante que había reservado mesa, durante la cena me estuvo explicando cosas de su trabajo, que tuvo que frenar un poco porque llegó a trabajar tanto que casi cae enferma, que ahora estaba más tranquila y llevaba bien su vida.

YO: Pero habrás salido con un hombre algún día, un ligue o algo ¿no?

Me miró seria y me di cuenta que nada de nada, cambiamos la conversación, le expliqué que había vuelto al club de mi juventud y que estaba haciendo mucho deporte.

ISABEL: Se te nota.
YO: ¿Perdona?
ISABEL: Se te ve más delgado y más fuerte.

Acabamos la cena hablando educadamente, le dije de ir a tomar algo a otro sitio y se negó así que la acompañé a su casa, llegamos y aparqué el coche delante, la miré y me acerqué a ella moviendo el culo en el asiento.

ISABEL: David, ¿qué es lo que pretendes?

La miré serio a los ojos.

YO: Abre las piernas.
ISABEL (sorprendida): ¿Qué?
YO: Me has oído perfectamente, abre las piernas.
ISABEL (asustada): ¿Estás loco, qué quieres hacer?
YO: Abre las piernas que te voy a meter la mano en el coño y te vas a enterar lo que es una buena paja.
ISABEL: Si hombre, ¿y esa manera de hablarme?
YO: Isabeeeel, hazlo ya.

Me miró a los ojos dudando y empezó moverlas nerviosa abriendo y cerrándolas sin saber qué hacer.

YO: Ábrelas bien, hasta que no puedas más.

Se quedó sería mirando para abajo y las abrió hasta que le tocaron por los lados en el interior del coche.

YO: Isabel.

Me miró a los ojos y le metí la mano por debajo del vestido hasta cogerle el coño por encima de los pantis, abrió los ojos moviendo las piernas pero las mantuvo abiertas, le agarré los pantis y estiré rompiéndolos.

ISABEL: Por favor David…

Le metí la mano por dentro de las bragas apoyándole toda la mano encima del chichi y con los dedos tocándole el ojete, levantó el culo del asiento de la impresión apoyando una mano sobre mi hombro.

ISABEL: Por favor David, entremos en casa.

Se lo empecé a frotar suave, me di cuenta que estaba mojada y lo hice más rápido y con más fuerza, abrió los ojos mirándome suspirando, le metí un dedo en el coño sin dejar de frotarle el resto y el clítoris.

ISABEL (excitada): Entremos en casa por favor, puede pasar alguien.
YO: Mejor si pasa alguien, que te vea con las piernas abiertas y corriéndote.

Le metí un segundo dedo y aumenté el ritmo de la mano follándolo y frotándolo, dejó ir un gemido fuerte que debía estar reteniendo apretándome fuerte en el hombro con su mano, apoyó con más fuerza la espalda en el asiento levantando el culo estirándose, el ruido que hacía mi mano con el roce con su humedad me estaba poniendo ciego, pegó un grito ahogado y se empezó a correr como no la había visto nunca, cuando acabó dejó descansar la espalda contra el respaldo respirando profundamente, salí del coche dando la vuelta para abrirle su puerta ayudándola a salir.

YO: Ahora sí que vamos a entrar en casa.
ISABEL: David por favor.

La acompañé hasta la puerta metiéndole mano en el culo descaradamente con toda la mano en medio y apretándolo bien.

14.

Entramos en su casa y la llevé al lado del sofá, le quité la chaquetita y dejé mi americana a un lado.

ISABEL: ¿Qué haces David?, es muy tarde.
YO: Cállate.

Le bajé la cremallera del vestido quitándoselo, me arrodillé y le quité los pantis rotos y los zapatos, la deje en sujetador y bragas de color lila muy bonito, ella estaba nerviosa medio tapándose.

ISABEL: Te recuerdo que ya no eres mi marido.
YO: Me importa una mierda quien soy, arrodíllate.
ISABEL (otra vez con cara de susto): ¿Qué?, ¿qué quieres hacer?

Empecé a desabrocharme el cinturón del pantalón.

YO: Que te arrodilles que te la voy a meter en la boca.

Me miró nerviosa.

ISABEL: Pero si eso no lo hemos hecho antes en la vida.
YO: Pues ya va siendo hora que te comas una polla nena.

Fue doblando las piernas dudando sin dejar de mirarme.

ISABEL: Y esa manera de hablar, ¿qué te ha pasado en este tiempo?
YO: Si hubiera tenido los cojones de hablarte así antes otro gallo nos hubiera cantado.

Acabó de apoyar las rodillas en la alfombra, yo me bajé el pantalón y la ropa interior dejándola también a un lado y me fui quitando la camisa.

ISABEL (sorprendida abriendo los ojos): David, ¿pero qué has hecho con el pelo?, estás todo depilado.

Me quedé totalmente desnudo y le acerqué la polla a la boca, ella se puso seria de nuevo y me miró a los ojos.

YO: Abre la boca.

Me miraba la polla fijamente.

ISABEL (muy nerviosa): Yo, yo, no sé si esto está bien llevamos mucho tie…

Me cogí la polla con la mano y le di un golpecito con ella en la cara, reaccionó de golpe mirándome a los ojos.

YO (serio): Que abras la boca de una puta vez.

La empezó a abrir un poco sin dejar de mirarme y le metí el capullo dentro sujetándole suavemente la cabeza.

YO: Vamos chupa, pásale la lengua por todos lados.

Empezó a hacerlo levantando un poco las manos de los nervios.

YO: Más fuerte Isabel, chupa más fuerte.

Dejé ir un gemido de gusto, me miró sorprendida de mi reacción y empezó a mover la cabeza un poco para chupar más fuerte, se la metí más adentro volviendo a levantar las manos, le fui follando la boca poco a poco sin que ella dejara de chupar.

YO: Ahora succiónala, mámamela de verdad.

Me volvió a mirar y succionó un par de veces haciendo que mirara al techo gimiendo del placer, lo hizo más fuerte y pegué un grito, le sujeté la cabeza y se la fui metiendo más profundamente en su boca, se puso nerviosa que parecía que se ahogaba dándome algún golpecito con su mano en mi muslo, se la saqué dejando un hilillo de saliva enganchado entre su boca y la punta de mi polla.

ISABEL: Pero que pretendes hacer, que me vas a ahogar animal.

Joder, un insulto, por primera vez en su puta vida me insultó, aunque fuera algo tan tonto como “animal”.

YO: Te la voy a meter toda entera y tú apretaras tus labios cuando la notes en la garganta.
ISABEL: ¿Estás loco?, no me va a cab….

Se la había vuelto a meter, ella respiraba nerviosa sabiendo lo que iba a pasar y yo se la metía poco a poco cada vez más profundamente, le faltaba muy poco y parecía que ella se negaba a meterse más, le sujeté la cabeza y se la acabé de meter, me sujetó fuerte con sus manos las piernas viniéndole un par de arcadas, se la saqué cayendo encima de mi polla la saliva que salía de su boca, me la distribuí con mi mano pajeándome, la tenía a reventar de tiesa.

ISABEL (tosiendo): Es demasiado grande, no me cabe.
YO: Y tanto que te cabe, si ya la has tenido dentro entera, aguanta un poco más y cierra los labios apretándolos como te he dicho.

Se la puse en los labios, la miró, y por primera vez movió la cabeza para metérsela ella a su ritmo, se paró de nuevo casi en el final y con un pequeño movimiento se la acabó de tragar cerrando con fuerza sus labios sacándosela lentamente apretando los labios con más fuerza, cuando llegó a la punta me miró.

YO: Como me estás poniendo y que bien lo haces.

Me pareció verle un sonrisilla y volvió al ataque metiéndosela de nuevo y esta vez sin parones, cerrando y succionando al final, pegué un buen grito y me temblaron las piernas, la sacó despacio succionando que estuvo a punto de que me corriera, le puse la mamo debajo de la barbilla y la levanté de pie, la besé en los labios con pasión restregándonos las lenguas, al separarnos hacía una cara de excitada de puta madre, la giré y le hice colocar las rodillas encima del sofá sacando el culo, en el mismo sofá que le dije que sería mejor que nos separáramos, me quedó a la vista su culo bien formado y su coño bien marcado debajo de las bragas, se las cogí por los lados y de un tirón se las destrocé tirándolas al suelo, dio un pequeño grito de la impresión, le toqué el coño y lo tenía empapado, sin poder aguantarme más se la metí despacio hasta el fondo, levantó la cabeza cerrando los ojos gimiendo profundamente y empecé con un ritmo fuerte y profundo a follarla, fueron aumentando los gritos, nos movíamos los dos sin parar buscando una follada fuerte descontrolados y de pronto pegó un buen grito corriéndose sin parar de moverse, se le escapó un poco de pipi, dejó caer su cabeza sobre el respaldo de sofá respirando fuerte, yo le acariciaba el culo y la espalda, cuando se recuperó un poco se levantó mirándome, yo me hacía una paja lenta con unas ganas terribles de correrme.

YO: Arrodíllate otra vez que me voy a correr en tú boca y tú te lo vas a tragar todo.
ISABEL: Por favor David, no sé si me va a gustar eso.
YO: Tú te has meado de gusto encima de mis piernas y ahora me vienes con estas.

Se puso roja de vergüenza y se arrodilló dudando, solo tocó con las rodillas en la alfombra que ya la tenía dentro de la boca otra vez, le metí el capullo, ella empezó a succionar y yo le cogí la cabeza con una mano para que no se apartara y con la otra me hacía una paja por debajo de sus labios, al poco rato noté que me subía el orgasmo, le sujeté más fuerte la cabeza y empecé a descargarle semen dentro de su boca, ella estaba sorprendida sin tragarlo y se le escapaba por los lados, la saqué y le acabé de tirar los último disparos en su cara, cuando acabé me miraba con mi corrida cayéndole por la cara y la boca medio abierta llena de semen.

YO: Trágatelo y métete la polla en la boca para limpiármela bien.

Se lo tragó de golpe como si fuera una medicina con mal gusto y se metió la polla hasta casi el final sacándola y metiéndola unas cuantas veces, se puso de pie pasándose la mano por la cara para limpiarse la corrida.

ISABEL: Estarás contento de todo lo que me has hecho hacer cerdo, que debes de haber hecho desde que nos separamos.
YO: Pues prepárate que me quedo el fin de semana contigo para follarte y dejarte bien satisfecha.

Se metió en la ducha y yo detrás de ella, cogiéndola por la espalda pasándole los brazos por la cintura.

ISABEL: ¿Hasta aquí me vas a seguir, no piensas dejarme ni un momento de tranquilidad?
YO: Demasiado tiempo te dejé tranquila, mientras esté contigo no voy a dejarte ni un momento.

La giré y la besé despacio en los labios acariciándole una teta dejándole el pezón duro, me pasó los brazos alrededor del cuello jugando con nuestros labios durante bastante tiempo.

ISABEL: ¿Te quedarás conmigo el fin de semana?
YO: Si tú quieres sí.

Me abrazó más fuerte sin contestarme, después de secarnos salimos a la habitación, ella se metió en el vestidor.

YO: Isabel.

Sacó la cabeza por la puerta.

ISABEL: ¿Qué quieres ahora?, estás muy pesado David.

YO: No se te ocurra taparte con el pijama, en camiseta y unas bragas vas bien.

ISABEL: ¿En mi casa me vas a decir como tengo que vestirme?, si te pones tan pesado te voy a pedir que te vayas.

YO: Si no vas a hacer lo que te pida me lo dices y me voy ahora mismo.

Se lo decía de pie en medio de la habitación en pelotas, se metió en el vestidor y salió con una camiseta bastante larga.

YO: Levántate la camiseta.
ISABEL: ¿Qué?
YO: Que te la levantes que te quiero ver las bragas.

Puso cara de paciencia mirando para arriba y se la levantó, llevaba unas bragas de algodón bastante grandes.

YO: Cámbiate la camiseta por otra más corta y las bragas por unas más sexis.
ISABEL: Ya veo que me vas a dar el fin de semana.
YO: No tienes ni idea de lo que te voy a llegar a dar nena.

Se giró rápido, creo que lo hizo para que no viera que sonreía, y se volvió a meter en el vestidor saliendo mucho más sexi.

ISABEL: ¿y tú?, piensas estar desnudo todo el rato.
YO: Si no tengo nada mejor que ponerme igual si.
ISABEL: Creo que te dejaste alguna camiseta.
YO: No me jodas que las has guardado y no las has tirado a estas alturas.

No dijo nada abriendo un armario sacando una camiseta bien doblada, me la tiró al pecho.

ISABEL: Y te pones los calzoncillos que ya te la he visto bastante.
YO: Visto y probado.
ISABEL: Cállate guarro.

Nos tomamos una copa y me dio las buenas noches caminando para su habitación, yo le seguí los pasos entrando con ella.

ISABEL: ¿Pero dónde te crees que vas?

No le dije nada, me desnudé y me metí en la cama, ella caminaba para meterse en vestidor otra vez.

YO: Isabel, no se te ocurra ponerte nada para dormir.
ISABEL: También me vas a decir como meterme en la cama, me parece que me voy a la habitación de invitados.
YO: Tú misma, si quieres dormir conmigo quítate la camiseta y las bragas, si te vas a la habitación de invitados igual mañana no me encuentras como hiciste tú conmigo.

Refunfuñó un poco quitándose la ropa y se metió en la cama girándose de espaldas igual que habíamos dormido los últimos años, yo me acerqué a ella traspasando la frontera imaginable infranqueable y le pegué la polla al culo abrazándola, se juntó todavía más a mí y nos quedamos durmiendo.

Por la mañana me desperté con ella pasándome un brazo por encima y una pierna entre las mías con su cabeza apoyada en mi hombro y su cara tocando mi cuello, si me hubiera despertado cada día así estando casados no creo que nos hubiéramos separado, pensé que me había equivocado totalmente creyendo en su momento que nos habíamos distanciado, no era eso, me había equivocado yo al no saber tratarla por ser un panoli que no se enteraba de nada, si hubiera tenido la seguridad y el conocimiento del sexo necesario todo hubiera sido diferente, pero tuvo que pasar para enterarme de lo que iba la vida y salir del cascaron, tenía la sensación de haber perdido un montón de años de mi vida haciendo el gilipollas. Ella se movió un poco apretándose más a mi cuerpo, enganchando su cara a mi cuello dándome un beso suave, abrió los ojos sorprendiéndose de cómo estábamos, hizo un intento de separarse que evité volviéndola a juntar a mí haciendo fuerza con un brazo por su espalda, volvió a poner la cabeza en el hombro y apoyó una mano sobre mi pecho.

ISABEL: Que vergüenza despertarme así.

La giré dejándola boca arriba y puse medio cuerpo mío encima del suyo besándole los labios.

YO: Buenos días Isabel, ¿cómo has dormido?
ISABEL: Incómoda de estar desnuda, ya sabes que no lo he hecho nunca.
YO (irónico): Ya, ya he notado que estabas muy incómoda antes de despertarte.

La volví a besar y fui bajando besándole la barbilla, el cuello, lentamente hasta llegar a sus tetas besándole una y acariciándole la otra con una mano, dejándole al momento los pezones duros y salidos pasándole la lengua alrededor de uno y un dedo por el otro.

ISABEL: Buuuf, ¿pero qué haces David tan temprano?

Intentaba disimular pero se estaba excitando, fui bajando pasándole la lengua por el ombligo hasta los pelos del chocho besándolos, se empezó a mover no sé si de incomodidad o por excitación, le abrí las piernas con un poco de resistencia por su parte que acabó cediendo, le pasé la lengua alrededor del coño, gimió tímidamente intentando ahogarlo, tenía la lengua entre la unión del culo y el chocho y de golpe le di un lametazo hasta arriba, pegó un grito de sorpresa y placer levantando el culo de la cama, le abrí bien el chichi y me lo comí despacio empezando por el agujero lamiéndolo y metiéndole la lengua dentro subiendo sin prisas hasta el clítoris lamiéndolo, chupándolo y acabar succionándolo, ella no paraba de gritar y gemir agarrando fuerte la sabana con sus manos, cuando creí que no le faltaba mucho para correrse le metí un dedo en el coño follándola, pegó otro grito fuerte y empezó a mover todo el cuerpo, le metí un segundo dedo follándola más rápido y se empezó a correr tensándose con un grito enorme, le fui bajando el ritmo de la chupada y de mis dedos lentamente alargándoselo todo lo posible, dio un último suspiro y se dejó caer sobre la cama relajándose soltando las sabanas de sus manos.

Me incorporé poniendo mi cabeza a un palmo encima de la suya mirándole a los ojos, fui a besarla con toda la boca mojada de sus fluidos y ella levantó una mano para intentar limpiármela, se la paré cogiéndosela y le metí la lengua en su boca restregándole sus flujos por los labios y la cara, la miré de nuevo.

YO: Ahora ya sabes el gusto que tiene tú chichi cuando está cachondo.
ISABEL: En que tío más guarro te has convertido David.

Intentó salirse de debajo, yo la abracé volviendo a besarla, ella me pasó los brazos por el cuello quedándonos un buen rato con los labios juntos jugando con nuestras lenguas, nos levantamos y duchamos otra vez juntos para meternos en la cocina y preparar el desayuno, comíamos en silencio con ella mirándome a los ojos de vez en cuando fugazmente.

ISABEL: ¿Y qué te gustaría hacer hoy con todo el día por delante?

Pare de masticar y le miré fijamente a los ojos, pasando de estar serio a una sonrisa picarona.

ISABEL: No sé porque pregunto.

Me miró con una sonrisilla que yo le devolví mirándole a los ojos.

ISABEL: ¿Qué te ha pasado David?, te conozco físicamente pero en tú interior no queda nada de aquella persona con la conviví durante tantos años.
YO: Tan diferente me ves.
ISABEL: Vamos hombre no te hagas el loco conmigo, sabes perfectamente que lo que pasó anoche o esta mañana no lo habíamos hecho, que digo hecho, ni soñado cuando estábamos juntos, si ha pasado ha sido por ti, esa seguridad que desprendes cuando hablas, esa nueva manera de hablar autoritaria cuando te lo propones, juegas y consigues de mí lo que te da la gana.
YO: Si lo consigo es porque tú quieres dármelo, ¿no?

Bajó la cabeza sonrojándose y quise jugar un poco más con ella.

YO: Creo que tú también tenías ganas de sacar la puta que llevas dentro.

Levantó de golpe la cabeza mirándome asustada.

ISABEL: David por favor.
YO: ¿No lo ves tú así?

No supo que contestarme y siguió comiendo desviando la mirada pensando, cuando acabamos le ayudé a quitar la mesa y ordenar la cocina, le cogí de la mano y la llevé al sofá, puse música clásica que sabía que a ella le gustaba y me estiré en la parte interior del sofá indicándole con la mano que se estirara a mi lado en la parte externa, me dio la espalda mirando para afuera intentando que no nos tocáramos, yo junté mi pecho a su espalda besándole el pelo a la vez que pasaba la mano por debajo de la camiseta y le tocaba el culo por encima de las bragas suavemente, ella se tiró para atrás juntando el culo con mi paquete presionándolo, le pasé la mano por delante y se la dejé quieta encima de las bragas, dio un suspiro y cerró los ojos escuchando la música mientras yo le daba besos en la cabeza y por detrás de la oreja, estuvimos mucho tiempo en aquella posición. Me mojé dos dedos con bastante saliva y le bajé las bragas por debajo del culo, seguidamente le pasé los dedos mojados por el ojete lubricándolo con paciencia, abrió los ojo de golpe.

ISABEL: ¿David?
YO: Estoy aquí cariño.
ISABEL: Eso ya lo sé, pero ¿qué pretendes?
YO: Lubricarte el agujero del culo para metértela y correrme dentro llenándolo de semen.
ISABEL: David por favor.
YO: Sabes que lo voy hacer, relájate y disfruta lo que puedas.
ISABEL: ¿Pero cómo voy a disfrutar de eso hombre?
YO: Tú misma.
ISABEL: Por favor, no me hagas daño.
YO: No quiero hacerte daño, quiero que te lo pases bien.
ISABEL (preocupada): Pues ya me dirás como lo voy hacer…

Me volví a mojar los dedos y seguí pasándoselos por el agujero.

ISABEL: …porque lo que estás haciendo no me da mucha confían…

Le metí la punta de un dedo y se quedó callada de golpe, le besé el cuello moviendo poco el dedo dentro.

ISABEL: Me estás poniendo muy nerviosa y me estoy estresando…

Le cogí el lóbulo de la oreja entre mis labios chupándoselo gimiendo en su oído, ella suspiró levemente cerrando los ojos, le metí la otra mano por debajo de su cuerpo colocándola boca abajo tocándole el chichi despacio con un dedo, al notar mi dedo en el coño abrió los ojos gimiendo aprovechando para profundizar más con el del culo, dio un pequeño grito.

YO: Te he hecho daño cariño.

Lo negó con la cabeza un poco asustada, yo seguí con los movimientos por los dos lados, notaba que ella se excitaba cada vez más y en uno de sus gemidos le metí un segundo dedo en el culo, dio otro gritito de sorpresa.

ISABEL: David por favor.
YO: Me vas a gastar el nombre nena.

Le metí el dedo en el chichi haciéndola gritar de placer frotándole con el resto de la mano el clítoris, gemía sin parar cerrando los ojos a la vez que yo le metía más los dos dedos por el culo.

YO: ¿Decías algo cariño?
ISABEL (con la voz rota por el gusto que sentía): Que eres un…
YO: ¿Que soy Isabel?
ISABEL (intentando guardar la compostura gimiendo): Nada.

Le saqué los dedos y le metí la punta de la polla que la tenía tiesa como un bate de beisbol en el culo mojándola antes con saliva.

YO: ¿Qué soy qué?
ISABEL: Un cabrón, eres un cabrón con todas las letras joder.

Apreté mis caderas y le metí la mitad del cipote dentro aumentando el ritmo de la paja, pegó un grito mas de gusto que de dolor, se la acabé de meter entera.

ISABEL: Y un hijo de puta David, un hijo de puta también cabrón…

Por fin se estaba desatando insultándome y gimiendo, le saqué la polla lentamente y se la volví a meter a la vez que le metía en el coño un segundo dedo notando el contacto de los dedos con la polla por el culo.

ISABEL: Sigue, sigue cabrón, quiero llegar, quiero llegar…

Aumenté el ritmo de la follada por un lado y de los dedos con su frotamiento de la mano por otro haciéndole gritar más fuerte.

YO: ¿Qué quieres llegar, adonde?

Giró la cabeza mirándome a los ojos con la cara desencajada de la excitación.

ISABEL: A correrme joder, correrme como una puta, quiero correrme de una puta vez.

Le apreté fuerte con la palma de la mano en el clítoris frotándolo y empezó a gritar corriéndose agarrándose con fuerza al apoyabrazos del sofá arrastrándome a mí también a correrme en su culo llenándoselo de semen sin parar de moverme hasta que le dejé la última gota dentro, le saqué la polla y nos quedamos quietos respirando profundamente recuperándonos, se levantó rápido, intenté levantarme con ella pero me pegó un golpe en el hombro volviéndome a estirar, se fue para la habitación, pensé que iba a meterse en la ducha y me quedé un poco más en el sofá descansando.

Pasó el rato y no se sentía ningún ruido en la habitación, me levanté y entré encontrándomela estirada en la cama boca abajo llorando, no se había duchado porque todavía se veían los restos de flujos cayéndole por las piernas manchando la cama, me estiré a su lado.

YO: ¿Estás bien Isabel?

Se giró de golpe mirándome enfadada.

ISABEL: ¿Cómo voy a estar bien?, ¿a qué has venido?, ¿por qué me haces esto?, ¿y ahora qué, desaparecerás de mi vida otra vez y no sabré nada de ti hasta el año que viene en mi cumpleaños?, ¿has venido a hacerme daño?, ¿a vengarte de mí por algo?

Me pegó varios golpecitos sin fuerza en el pecho y siguió llorando desconsoladamente, la abracé juntando su cuerpo con el mío.

YO: No voy a desaparecer, nos podemos ver siempre que quieras.
ISABEL: ¿Siempre que quiera?, yo no me quería divorciar, siempre te he querido mucho David, me dejaste un vacio que no he sabido llenar, te echo mucho de menos…

La escuchaba totalmente anonadado sin saber que decirle.

ISABEL: Vuelve conmigo por favor, te necesito a mi lado, te quiero mucho, por favor David.

Me sentí un imbécil por haber llegado a aquella situación sin buscarla, yo quería que ella se liberara de sus prejuicios y fuera feliz saliendo con otros hombres, pero lo que me acababa de confesar no me lo esperaba, me senté en la cama desconcertado, ella se dio cuenta y se sentó a mi lado tocándome un hombro.

ISABEL: ¿David?
YO: Lo siento Isabel, lo siento mucho, yo, yo, no puedo decirte nada ahora.

Me levanté y fui a buscar mi ropa para vestirme, ella vino detrás de mí.

ISABEL: ¿Te vas a ir, me vas a dejar sola así?
YO: Lo siento, creo que es lo mejor.
ISABEL: ¿Lo mejor para quién?, ¿para ti como siempre?, ¿solo piensas en ti?
YO: Isabel, yo también te quiero mucho, pero no puedo volver a tener una vida en pareja como antes, siento todo lo que te he hecho, eres una buena persona y no te lo mereces.
ISABEL: Dime por lo menos que nos volveremos a ver, que no desaparecerás del mapa.
YO: Nos veremos cuando tú quieras vale, llámame o envíame un mensaje y estaré donde tú quieras a la hora que quieras.

Nos besamos y salí de su casa muy tocado, llegué a la mía dándome una ducha quedándome todo el día en la cama hecho un ovillo pensando en todo lo que me había dicho Isabel, como podía llegar a ser tan gilipollas y jugar con los sentimientos de la gente de esa manera, hacerle daño a ella no me lo podía perdonar, me quedé dormido hasta el día siguiente.


15.

Me desperté muy temprano y con hambre, desayune fuerte y con más tranquilidad le envié un mensaje a Isabel.

YO: “Lo siento mucho de verdad, cuando te dije de celebrar tú cumpleaños en ningún momento se me pasó por la cabeza hacerte daño, todo lo contrario, lo hice porque sabía que lo pasarías sola y no quería que lo hicieras, perdóname”

Dejé el teléfono en la mesa y sonó el sonido de un mensaje recibido, lo cogí y era de ella, si estaba despierta a aquella hora es que había dormido fatal si había dormido algo.

ISABEL: “No te preocupes, no es culpa tuya, yo me hice una ilusión que no tenía derecho a hacerme, ¿Dónde estás, estás solo o con alguien?, si me lo quieres decir claro, si no me lo dices no pasa nada.”
YO: “En casa solo como la mayoría de fines de semana.”
ISABEL: “Está bien, que pases un buen día, besos”
YO: “Después de saber de ti será mejor de lo que me esperaba, igualmente, besos”

Respiré tranquilo porque me dio la sensación que ella no estaba tan mal, era muy pronto y me estiré en el sofá a escuchar música relajándome, pasó un rato y llamarón a la puerta, al abrirla me encontré con Isabel vestida con un tejano, una camiseta y una chaqueta por encima.

ISABEL (sonrisa): ¿De verdad estás solo?

Le contesté moviendo la cabeza alegrándome de verla tan bien y risueña, entró y se me tiró al cuello abrazándome pasándole mis brazos por su espalda apretándola contra mi cuerpo, me miró a los ojos y nos besamos.

ISABEL: Sé que no puedo tenerte cada día y para mí sola, pero no quiero volver a estar tanto tiempo sin verte.
YO: No sabes la alegría que me das, nos veremos siempre que quieras.
ISABEL: Hace meses me fui de esta casa sin decirte nada y vuelvo para compensarte por aquello.
YO: ¿Me vas a compensar, cómo?
ISABEL (riendo): Seguro que tú pensaras en algo interesante para hacer, pero que no sea con mi culo que todavía lo noto delicado de lo de ayer.

La miré sonriendo levantando las cejas.

ISABEL: ¡Cabrón!

Nos partimos de risa los dos y nos dirigimos al sofá, se quitó la chaqueta dejándola en un sillón, me cogió una mano y me estiró en la parte interna del sofá, se quitó los tejanos y las zapatillas quedándose en camiseta y bragas estirándose a mi lado apretando su culo contra mi paquete, enganché mi pecho a su espalda y le acaricié el pelo dándole unos cuantos besos en el cuello, volvimos a la posición del día anterior antes de irme de su casa, me cogió la mano en medio de las suyas y se la puso debajo de su cara como almohada, los dos suspiramos a la vez.

Pasó un buen rato sin movernos disfrutando de su compañía, de su cuerpo al lado del mío y del cariño que sentía que me daba sujetándome aquella mano debajo de su carita, se fue girando poco a poco hasta darse media vuelta quedando las dos caras enfrentadas mirándonos a los ojos, puso su mano sobre mi cara acariciándome y me besó con ternura apretujando más su cuerpo al mío.

ISABEL: Dime que nos veremos cada semana, no quiero volver a estar separada de ti tanto tiempo.
YO: Ya te lo he dicho y lo mantengo, nos veremos siempre que quieras, pero quiero que sepas la verdad yo…

Me tapó la boca con sus dedos.

ISABEL: Ya sé que no soy la única mujer en tú vida, y tienen que haber sido muchas las que han pasado o pasan ahora mismo por tú cama para haber aprendido todo lo que sabes, pero no quiero saberlo, yo solo quiero disfrutar de estar contigo cuando pueda, sentir momentos como este que son para nosotros y que nadie me va a quitar.
YO: Mi intención era hacerte ver que se podía disfrutar mucho del sexo, para que fueras capaz de buscarte un hombre con quien compartirlo y disfrutarlo…
ISABEL: Es que ese hombre yo ya lo tengo David, he estado unos meses separada de él por idiota, pero no quiero volver a cometer el mismo error, si te tengo que compartir lo haré, me da igual si te tengo para mí en algunos momentos.
YO: ¿Pero eso lo podrás soportar, serás capaz de salir conmigo sabiendo que no me tienes en exclusiva?
ISABEL: Sé lo que es no verte y estar alejada de ti sin saber nada de tú vida, pensando que nunca más te iba a ver y eso si que no lo soportaba, solo quiero que seas sincero en una cosa…

Hizo una pausa mirándome fijamente a los ojos.

YO: Sabes que siempre te he dicho la verdad y en eso no he cambiado, sigo creyendo que las mentiras no van a ninguna parte.
ISABEL: Dime sinceramente si sientes algo por mí o simplemente seré un pasatiempos sexual, voy a seguir queriendo verte sea cual sea tú respuesta y más ahora con lo bien que haces el amor.
YO: ¿Qué hago el amor, cómo se hace eso, se necesita barro o plastilina para hacerlo?
ISABEL: Que follas tonto, con lo bien que follas y me follas, cabrón.

Nos volvimos a reír.

ISABEL: Respóndeme por favor.

Le miré a los ojos serio.

YO: Siempre te he querido mucho Isabel, pero ahora que puedo disfrutar de tu cuerpo al cien por cien y sé que la chupas tan bien te quiero mucho más.

Me dio un golpecito en la cabeza con la palma de la mano.

ISABEL: Tonto que eres.

Me volvió a acariciar la cara acercando sus labios a los míos besándome con cariño, moviendo su cuerpo colocándolo encima del mío, yo me puse boca arriba para que pudiera estar bien y se encajó en medio de mis piernas sin dejar de besarme metiendo una mano por debajo de mi camiseta acariciándome el pecho, separó los labios de los míos.

ISABEL (sonriendo): Estás muy guapo sin pelo y me excitas un montón.
YO: Algún día te explicaré la primera vez que fui a depilarme para que te rías un rato a gusto.

Me volvió a besar siguiendo con sus caricias por el pecho y los abdominales, me quitó la camiseta y la suya dejando caer sus tetas sobre mi pecho, que tetas tenía, las estaba descubriendo de nuevo esos días, grandes y naturales con esa forma de pera, con unas buenas aureolas y unos pezones que cuando los excitaba se ponían duros sobresaliéndole que me ponían como una moto, fue subiendo por mi cuerpo colocándome una en la boca para que se la chupara y lamiera, cuando le sobresalió el pezón me lo metí en la boca como si fuera un niño mamando de su madre, levanté los ojos y vi su carita muy excitada sacando la teta de la boca para ofrecerle mis labios para que me los besará, me puso la mano por la nuca y me metió la lengua en la boca en un beso largo y húmedo acabando por ponerme la polla tiesa del todo, lo debió de notar al estar en medio de mis piernas bajando una mano agarrándomela empezando a pajearla por encima del pantalón, fue bajando el cuerpo hasta arrodillarse, me cogió los pantalones y estiró de ellos ayudándola a quitármelos levantando una pierna y después la otra, me la volvió a coger con toda la mano mirándosela con curiosidad y no me extrañó porque en tantos años de casados no se entretuvo a conocerla bien nunca, me miró y bajó su cabeza para metérsela en la boca con delicadeza chupándome el capullo, me pasó la lengua alrededor y por la punta bajando poco a poco metiéndosela más adentro, subiendo y bajando unas cuantas veces lentamente chupando más fuerte al bajar y succionando al subir, me hizo empezar a gemir moviendo mis caderas del gusto, sin sacársela me miró sonriendo orgullosa de hacerme sentir de aquella manera, profundizó más llegando casi a metérsela toda volviendo a sacarla con tranquilidad, en cada bajada se quedaba más cerca del final hasta que en una de ellas se la metió entera cerrando sus labios tocándome el pubis, volvió a repetirlo dos o tres veces más acariciándome los huevos con una mano poniéndome a punto de reventar la polla, me quise levantar para ponerla debajo y ella me paró poniéndome una mano en el pecho.

ISABEL: Esta vez te voy a follar yo a ti, no hagas nada por favor.

Me senté en el sofá y le pedí que se subiera de pie con una pierna a cada lado de mi cuerpo dejándome las bragas un poco más arriba de mi cabeza, abrió un poco las piernas y me metió el coño en la nariz oliéndole las bragas puestas, con una mano se sujetaba en el respaldo para no caerse y con la otra me agarraba la cabeza para restregármelo bien, estiró las piernas y le quité las bragas, volvió a flexionarlas y esta vez me ofrecía el chocho a pelo para que se lo lamiera, cuando estaba a punto de contactar con mi lengua me separó un poco la cabeza, volvió a acercármelo y cuando noté la punta de la lengua tocárselo volvió a separarse, la miré y ella sonreía.

ISABEL (riendo): ¿Te pasa algo cariño?, te he visto la lengüecita fuera de la boca y parece que no llegas a tu objetico.
YO: Tú estás aprendiendo muy rápido cabrona.

Se reía a carcajadas, le agarré del culo y me acerqué el chichi a la boca pegándole un buen lametazo en medio cortándole la risa de golpe, pegó un buen gemido cambiando la cara, seguí lamiéndoselo con ganas, ella intentaba separarse haciendo fuerza contra mi cabeza y yo le apretaba más el culo contra mi boca para que no lo hiciera, pegaba unos gritos tremendos de lo pasada de gusto que la tenía, hasta que le empezaron a temblar las piernas, entonces paré y le miré a los ojos.

YO: Cariño, ahora puedes seguir con lo que quieras hacer.

Me dio otro golpecito con la palma de la mano en la cabeza.

ISABEL: ¡Animal!

Me reía sacando un poco el culo del fondo de sofá mientras ella se arrodillaba cogiéndome la polla para orientársela a su vagina metiéndosela despacio, fue subiendo y bajando primero con la punta metiéndosela en cada bajada un poco más profundamente hasta llegar al final, me puso las manos en los hombros y empezó a moverse despacio en todas las direcciones que podía hacerlo, me acariciaba la cara, me cogía por la nuca y me acercaba un pezón para que lo chupara, me abrazaba rodeando mi cuello con sus brazos poniéndome la cara en medio de aquellas dos tetas, me faltaban lenguas para poder lamerle por todos los sitios que quería hacerlo, me besaba con pasión, y todo esto aumentando poco a poco la velocidad de sus movimientos de caderas gimiendo los dos cada vez más, como se movía encima de mí me tenía alucinado, de casados lo habíamos hecho muchas veces con ella encima pero de aquella manera, con aquella pasión, con aquella desinhibición jamás la había visto así, ella gritaba fuerte acercándose al orgasmo provocando que yo moviera mis caderas para seguirla, cuando empezó a gritar corriéndose mirando para el techo cerrando los ojos, la seguí pegando un buen grito que hizo que bajara la cabeza mirándome a los ojos mientras nos corríamos juntos, nos quedamos abrazados uno encima del otro un ratito, ella levantó la cabeza.

ISABEL: ¿Me invitarás a desayunar cariño?, tengo un hambre terrible, por tú culpa ayer ni comí ni cene.
YO: ¿Por mí culpa?, quieres decir que…
ISABEL (riendo): Culpa tuya y se acabó, cabrón.

Entró al baño descojonándose de risa, cuando salió le estaba preparando algo para desayunar y no pude quitarle la vista de encima al verla caminar desnuda, con la cabeza alta y segura de ella misma, se paró a recoger sus bragas y ponérselas junto con la camiseta dirigiéndose hacia donde estaba yo sin moverme, me miró sonriendo.

ISABEL: ¿Qué te pasa ex marido?
YO: Le has cogido el gustillo a llamarme cabrón.
ISABEL: Mira, es lo que me sale con más naturalidad pero no te preocupes que si quieres que te insulte ya practicaré otras palabrotas, cabrón.

Se volvió a morir de risa, me encantaba verla tan contenta y con aquella imagen de felicidad, desayuné otra vez alguna cosilla para hacerle compañía.

YO: ¿Y qué querrás hacer con todo el día por delante?
ISABEL: Que tramposo eres, eso te lo pregunté yo a ti ayer, pero como yo soy más valiente que tú te lo voy a decir, cuando acabemos te voy a llevar a la cama a descansar un rato que es muy temprano para ser domingo, y si tienes suerte descansarás un poco porque te voy a destrozar, ¿tú quieres sexo?, pues te vas a enterar lo que es estar con una mujer que ha sobrevivido meses a base de…, bueno de eso.
YO: ¿Qué ha sobrevivido cómo?
ISABEL: Coooño, sabía que te engancharías a eso cabrón, no te lo voy a decir, te lo voy demostrar delante de tus narices.
YO (sorprendido): ¿Cómo?
ISABEL (riendo): Que me voy a hacer una paja y me voy a correr delante de tus narices.

Me puso la polla tiesa que al no llevar ropa interior el pijama parecía una tienda de campaña enorme, cuando nos levantamos de la mesa se quedó mirándomelo quieta sorprendida.

ISABEL: ¿Y eso niño?
YO: Ya lo ves, culpa tuya.

Se acercó cogiéndome la polla por encima del pijama pajeándomela mirándome a los ojos.

ISABEL: ¿Te gusta?

No le podía ni responder de lo excitado que estaba, me cogió de la mano y me llevó hasta la cama, estaba a punto de estirarme.

ISABEL: ¡Eeeeh!
YO: ¿Qué pasa ahora?
ISABEL: Ni se te ocurra meterte en la cama vestido pajarito.

Volvió a reír.

Nos estiramos desnudos, yo boca arriba y ella con su cabeza en mi pecho pajeándomela y tocándomela despacio manteniéndomela tiesa a más no poder.

ISABEL: Hoy mando yo, ahora voy a hacer una cosa para ti pero no quiero que te la toques para nada ni que te corras, lo harás cuando yo quiera, ¿de acuerdo?
YO (sorprendido): De acuerdo, sí, lo que tú digas.

Se giró y abrió las piernas colocando una encima de mi pecho y la otra muy abierta encima de la cama, tenía su chichi abierto a dos palmos de mi cara, se acercó una mano encima del vello púbico dándole vueltas con dos dedos que lentamente fue bajando empezando a hacerse una paja sin dejar de mirarme a la cara.

ISABEL: Vas a ver como he soportado todo este tiempo sin ti, pero a la vez pensando contigo cada vez que me hacía esto.

Siguió tocándose gimiendo despacio, se le fue mojando el chocho y a mí los ojos se me habrían cada vez más cuanto más placer se proporcionaba y gemía más fuerte, se metió dos dedos follándose sin dejar de frotárselo hasta correrse mirándome a los ojos, se dejó los dedos dentro.

ISABEL: ¿No es triste tener que hacerse una sola esto pudiendo tenerte a ti?

No sabía que decirle, me estaba recuperando de lo que había visto y ella se sacó los dedos del chocho y me los metió en la boca, se los chupé con ganas lamiéndoselos excitado a más no poder, se levantó para ir a buscar una toalla grande y me la puso por debajo del culo cogiéndome la polla acercándole sus labios.

ISABEL: Y ahora voy a seguir practicando para hacerte feliz, me has oído, lo hago por ti, solo por ti, porque te quiero.

Yo la miraba subiendo y bajando la cabeza sin saber que decirle, puso su lengua en la punta de mi polla lamiéndola alrededor, siguió bajando por un lado del tronco sin separar la lengua mojándola, llegó a los huevos chupándolos y volvió a subir por el otro lado llegando a la punta de nuevo succionándola.

ISABEL: ¿Lo hago bien?

Se lo confirmé con la cabeza y se metió la mitad chupándola con una fuerza que me hizo gemir y mover las caderas del placer, cuando pensaba que se la sacaría ella empujó más con la cabeza metiéndosela del todo, cerrando los labios sacándosela lentamente succionándomela a trocitos, me agarré a las sabanas levantando el culo, se la volvió a meter hasta el fondo, apretó los labios y me la folló desde la mitad hasta el final levantando y bajando la cabeza que me volvió loco haciéndome correr dentro de su boca, ella intentaba tragar pero le salía el semen por los lados de los labios y por todos lados medio ahogándose, cayendo sobre mi cuerpo y sobre la toalla, yo gritaba como un animal mirando aquella escena hasta que me salió la última gota, me miró abriendo un poco la boca para que viera que la tenía llena de semen, sonrió y se lo tragó con los labios y media cara manchadas.

ISABEL: ¿Te lo he hecho bien?, ¿te ha gustado?
YO: Si cariño, lo has hecho perfecto pero te ha quedado una boquita maja de verdad.

Se puso a reír, se pasó la mano limpiándose y la estampó en mi cara pringándomela, se levantó y salió corriendo conmigo detrás diciéndole de todo, nos metimos en la ducha juntos besándonos.

ISABEL: Dime que estarás conmigo cuando te necesite, haz lo que quieras pero prométeme que no me dejarás de lado nunca más.

La abracé con fuerza prometiéndoselo, pasamos el fin de semana y el lunes volvimos a nuestras vidas diarias.

16.

El martes estaba en la oficina hablando de trabajo con Pilar que llevaba otro modelito de vestido que me tenía loco, un escote que le salían por encima unas tetas redondas y grandes, cada vez que se las miraba me tenía más intrigado como serian los pezones de semejantes barbaridades, y una faldita que cuando se sentaba o se giraba rápido me alegraba la vista con el tanga de color blanco, en ese momento me sonó el teléfono con un mensaje de Isabel preguntándome como estaba, le contesté con una sonrisa que estaba bien y le añadí una imagen graciosa riendo.

PILAR: Está usted contento esta semana, algo especial debió de pasar el fin de semana.
YO: Sí Pilar, volví a pasar un fin de semana con Isabel y estoy muy contento de volver a estar cerca de ella.

Se dio media vuelta dirigiéndose a su mesa.

PILAR: Al final pillaran cacho todas las tías menos yo coño.
YO: Pilar puedes venir por favor.
PILAR: Sí claro, no decía nada de verdad, si ha oído algo estaba hablando para mis adentros.

Se acercaba caminando hasta llegar delante de mi mesa de nuevo.

YO: Pilar, estoy un poquito hasta los cojones de oírte hablar para tus adentros, ¿me quieres decir qué coño te pasa conmigo?

Cambió la cara poniéndose nerviosa, le temblaron las manos cayéndole unos papeles al suelo.

PILAR: ¿Quiere decir qué…?
YO: Sí Pilar, siempre me he enterado de todo lo que decía aunque me hiciera el tonto, y ahora, ¿me quiere decir que le pasa conmigo de una vez?

Bajó la cabeza avergonzada juntando las manos delante.

PILAR: ¿Me puedo sentar por favor?
YO: Sí claro.

Se sentó levantando la cabeza notándole que tenía la cara un poco roja.

PILAR: ¿Por qué se cree que he cambiado mi manera de vestir?, que a veces vengo a trabajar que parezco una puta callejera ostia, por ti joder, por ti, para ver si te fijabas de una puta vez en mí, y ahora que veo que me mira mucho no hay manera que me pida…

Se tapó la boca como arrepintiéndose de todo lo que había dicho.

YO: Pilar, yo no imaginaba que…
PILAR: Que fuera una mujer como las otras con ganas de…

Veía que se lanzaba y tenía miedo de lo que iba a decir.

YO: Pilar por favor…
PILAR: …Que me folle y comerle la polla como las demás, pues ya lo sabe, le comería la polla hasta hacerle correr ahora mismo.

Cerré los ojos clavándose aquellas palabras en mi cerebro, cuando los abrí ella caminaba decidida dando la vuelta a la mesa, me giró el sillón y se arrodilló entre mis piernas bajándome la cremallera del pantalón, yo estaba petrificado sin saber qué hacer, si la dejaba seguir aquella mujer me iba a pegar una mamada allí mismo, y si la paraba la vergüenza que podría sentir ella igual se iba y no volvía a trabajar para mí, no sé, en aquellos momentos era lo que me venía a la cabeza cuando noté que cerraba sus labios alrededor de mi polla, chupándola moviendo la cabeza haciéndola crecer, de pronto…

ALGUIEN: Buenos días David.

Me giré y era Lola una de las socias, la directora general, me giré para meter las piernas debajo de la mesa sin que Pilar me la soltara la cabrona.

LOLA: No he visto a tú secretaria.
YO (intentando disimular la excitación): Creo que ha salido un momento a hacer un recado.
LOLA: ¿Estás bien, te veo un poco raro?

La cabrona de Pilar se la estaba metiendo hasta el fondo succionándomela, el cuerpo se me movía temblando.

YO: Sí, sí, estoy bien, creo que igual tengo un poco de fiebre pero no creo que sea importante, ¿has venido a alguna cosa?
LOLA: Pasaba por aquí y quería que Pilar te apuntara en la agenda una reunión para mañana a las once, pero si no te encuentras bien entenderé que no asistas.

Creo que me estaba subiendo el color de las mejillas de lo caliente que me estaba poniendo la mamada de Pilar sin poder gritar o gemir.

YO: Vale, ya me lo apunto y mañana nos vemos.
LOLA: David cuídate que haces mala cara, debes de tener fiebre porque te veo la cara muy roja y no hace tanto calor.
YO: Pues no sé qué me pasa que estoy ardiendo Lola.
LOLA: Bueno me voy, cuídate y dime algo si mañana no puedes asistir.

Se fue por donde vino, aparté la silla para atrás y Pilar estaba sin soltarme la polla chupándomela con una afición que se volvía loca con los ojos cerrados, le agarré una mano poniéndole de pie.

PILAR: ¿Pero que hace jefe?

Estiré de ella caminando a mi cuarto de baño.

YO: ¿Qué qué hago?, te vas a enterar de lo que te voy a hacer.

Entramos con ella sonriendo, cerré la puerta, le puse las manos encima de la pica del lavabo, le levanté el vestido por detrás bajándole el tanga de un tirón, yo me desabrochaba el pantalón dejándolo caer con la ropa interior y ella sacaba el culo poniéndome el chochete a tiro, me la cogí totalmente tiesa de cómo me la había dejado con la mamada restregándosela por el chichi, lo tenía encharcado y con solo el roce empezó gemir, se la metí de un tirón haciéndole pegar un grito tapándose la boca rápidamente, follamos como animales, le aparté los tirantes del vestido sacándole las tetas, por el espejo se las vi por fin, joder que tetas que tenía, redondas que le caían muy poco con un tamaño como para perderse y unos pezones con unas aureolas grandes y rosadas que cuando se las toqué se encogieron poniéndose los pezones duros y salidos, ella gritaba tapándose la boca y yo me la follaba duro sin parar de acariciarle las tetas, se mordió la mano con fuerza corriéndose, cuando acabó la gire arrodillándola, follándole la boca a la vez que ella se acariciaba las tetas manteniendo los pezones duros, me corrí en su boca y la saqué para acabar de hacerlo sobre sus tetas dejándola toda pringada, me miró sonriendo, cogió una toalla y se limpió las tetas, se limpió la boca enjuagándola con agua, se puso bien el vestido y salió dejándome dentro con los pantalones bajados, me limpié la polla y la cara saliendo después.

Me senté en mi silla y entró Pilar de nuevo.

PILAR: Le recuerdo que mañana a las once tiene una reunión de la dirección, dio media vuelta y se fue con una sonrisilla.

Se comportó como si nada hubiera pasado, me gustó el detalle y sonreí yo también. Estuvimos el resto de la mañana trabajando con normalidad, incluso volvió a pasar Lola y escuché que Pilar le decía que ya me encontraba mejor, entraron las dos.

LOLA: Hombre, ahora haces mucha mejor cara, esta mañana pensé que te tendrías que ir a casa.
YO: Sí, estoy mucho mejor gracias a Pilar, me ha dado una buena pastilla y se me ha pasado todo.

Pilar reía disimulando.

LOLA: Pues me alegro mucho, me voy que tengo cosas que hacer, he pasado porque esta mañana me has dejado preocupada.

Pilar la acompañó a la puerta, yo me fijé en el mobiliario de mi oficina, por ser uno de los socios era bastante grande y a un lado habían cuatro sillones, con una mesita en medio para tomar algo en reuniones informales o descansar durante el día si hacía falta.

YO (levantando la voz): Pilar puede entrar por favor.
PILAR: Dígame señor, ¿necesita otra pastilla?
YO: No, no, gracias, la de esta mañana ha estado muy bien, pero me gustaría que gestionase que de esos cuatro sillones se lleven dos y los cambien por un sofá.
PILAR: ¿Por un sofá David?
YO: Sí, cuídese de que sea lo suficiente grande y ancho para que sea cómodo.
PILAR (con recochineo): ¿Ancho, grande y cómodo para qué jefe?
YO: Para tomarme la pastilla con comodidad Pilar, para la pastilla.
PILAR: Sí señor yo me cuido.

No sé cómo se lo hizo pero a los dos días había un sofá muy ancho con unos cojines en el respaldo, que al quitarlos quedaba un espacio enorme que parecía una cama, estábamos los dos mirándolo.

PILAR: ¿Qué le parece jefe?, ¿cree que es lo suficientemente grande para tomar pastillas?
YO: ¿A qué hora acaba su jornada Pilar?
PILAR: Sobre las siete señor.
YO: ¿Y queda mucha gente en le empresa a esa hora?
PILAR: Casi nadie, en esta planta nadie, yo la cierro cada día.
YO: Le importaría quedarse esta noche a hacer alguna hora extra, me está saliendo trabajo y creo que necesitaré ayuda.


Me miró sonriendo a los ojos.


PILAR: No señor, no me importa quedarme, ni hace falta que me las pague como extras.

Me fui al club a comer algo y hacer mis rutinas de gimnasio, después de la ducha tomé algo para hacer tiempo hablando con varias personas en la cafetería, una de ellas Víctor que ya estaba recuperado de su disgusto, otra fue Silvia que pasó con Marta para jugar un partidito y al verme entró a saludarme y quedamos para salir el día siguiente jueves. A las siete y diez entraba en la oficina, Pilar sacó unas llaves para cerrar la planta y nuestra oficina, se había recogido el pelo y puesto algún tipo de perfume o colonia porque olía estupendamente, me acerqué cogiéndola por la cintura.

YO: Hace muy buena olor y le sienta muy bien el pelo recogido.
PILAR: Me he lavado y refrescado un poco antes para celebrar el nuevo mobiliario, me he permitido una cosita si no le importa.

Abrió un armario y sacó una cubitera con una botella de champán en fresco con dos copas y una bandeja de canapés.

PILAR: Si hemos de trabajar hasta tarde será mejor que tengamos algo para comer.
YO: Ya sabía yo que tenía la secretaría más eficiente de toda la empresa.
PILAR: Ahora que tenemos más tiempo le voy a demostrar lo eficiente que puedo llegar a ser jefe.

Nos sentamos con la bandeja delante y levanté una copa.

YO: Brindo por mi secretaria.
PILAR: Y yo por las horas extras.

Dejamos las copas y nos enganchamos los labios, ella se subió de un salto sentándose encima de mí recostándome la espalda, nos besábamos con pasión mientras yo le desabrochaba el vestido por delante para sacarle aquellas tetas con las que había estado pensando todo el puto día, me metí un pezón en la boca chupándolo suavemente, sintiendo como crecía pudiendo cogerlo entre mis labios mamando como si fuera un niño de la teta de su madre, la otra mano la metí por debajo de la falda tocándole el culo, Pilar empezó a gemir con sus brazos alrededor de mi cuello, sujetándome la cabeza para que pudiera atacarle bien las tetas.

PILAR: Cómo me está poniendo de cachonda jefe.

La cogí por el culo girándola, estirándola, ella cogió los cojines del respaldo tirándolos dejando lo que parecía una buena cama, le quité los zapatos y el tanga abriéndole las piernas, se juntó todo el vestido en la cintura, acerqué mis labios a sus muslos besándolos subiendo poco a poco hasta llegarle a la ingle, donde empecé a lamerle subiendo al pubis, tenía el chocho todo depilado excepto un bigotillo de pelo, bajé la legua por la otra ingle y desde abajo le fui lamiendo por el medio del chichi, subiendo poco a poco, sus gemidos empezaban a ser importantes, sus manos me cogían la cabeza apretándola, llegué al clítoris entreteniéndome alrededor y encima chupando, lamiendo y presionando notando como le subía la excitación y el placer, hasta hacer que se corriera gritando muy fuerte, me miraba respirando fijamente a los ojos.

PILAR: Ya sabía yo que con tanto “socializar” tenias que ser muy bueno.

Mientras ella hablaba me desnudé y sin dejar que se acabara de recuperar del primer orgasmo me estiré en medio de sus piernas metiéndosela despacio, abrió bien las piernas cruzándolas por mi espalda cogiéndome el culo con sus manos, bombeaba con tranquilidad chupándole un pezón de nuevo, le cogí las manos estirándolas por encima de su cabeza sujetándolas con las mías, ella bajó los talones apoyándolos en el sofá levantando las caderas en cada embestida que iba acelerando, me miraba a los ojos.

PILAR: Más fuerte.

Mantenía el ritmo golpeando cuando llegaba al fondo contra su coño con fuerza, sacándole en cada golpe un grito más fuerte abriendo más los ojos.

PILAR: Más por favor.

Aumente un poquito más el ritmo y la fuerza del golpe, se le empezaron a poner los mofletes colorados, me miró muy fijamente y la boca se la abría lentamente.

PILAR: Así, así, me voy a…, me voy a…, me corro coñooooo, me corroooo, que bueeeeeno jooooder.

Se corrió a lo bestia sin dejar de hablar, dejó caer las piernas cogiéndome con sus brazos alrededor de mi cuello bajando mi cuerpo hasta juntarlo con el suyo, Pilar respiraba fuerte sin dejar de besarme en el cuello, estuvimos un rato abrazados sin decir nada.

YO: ¿Te ha gustado?
PILAR: Mucho jefe, eres muy bueno.
YO: Me refiero al sofá Pilar, al sofá.

Se descojonó de risa, se salió de debajo de mi cogiéndome la polla con la mano, yo me estiré y ella se la metió en la boca chupando y succionando un buen rato, la saliva resbalaba por el tronco hasta que ella me la pajeaba distribuyendo la saliva por toda la polla, siguió con una paja mientras me acariciaba los huevos y me metía la punta de un dedo en el culo moviéndolo, me estaba volviendo loco la cabrona, cuando ya me tenía casi a punto se puso en cuclillas metiéndosela hasta el fondo empezando a dar botes sobre mi polla hasta que me corrí pegando unos cuantos gritos, se levantó tapándose con la mano el chichi y se fue al baño, yo me quedé estirado recuperándome, cuando volvió se sentó a mi lado mirándome la polla toda manchada de semen y flujos, la cogió y se la metió en la boca entera sacándola y metiéndola una cuantas veces tragando hasta dejarla bien limpia y reluciente, nos besamos en los labios y nos comimos los canapés con ganas acompañándolos con el champán.

Al día siguiente nos saludamos por la mañana como cualquier otro día empezando la jornada laboral, a media mañana recibí un mensaje.

SILVIA: “Cuando acabes me pasas a buscar y comemos en la playa”
YO: “¿A qué hora te va bien?”
SILVIA: “Yo ya estoy libre, cuando tú quieras”
YO: “A las dos estoy en la puerta de tú casa”
SILVIA: “Okis”

Seguí trabajando y a los veinte minutos otro mensaje.

ISABEL: “¿Podemos repetir este fin de semana?
YO: “El viernes a partir de las cinco estaré en casa, ven cuando quieras”
ISABEL: “Perfecto, me hace mucha ilusión”

Llegó Pilar con unos papeles para firmar.

PILAR: ¿Muchos mensajitos esta mañana jefe?
YO: Sí Pilar, para seguir “socializando”.

Le firmé un par de hojas y se giró caminando.

PILAR: Que golfo esta hecho jefe.

Nos reímos un rato.

A las dos en punto entraba Silvia a mi coche, me besó en los labios acariciándome la cara y salimos para mi pueblo a comer en algún restaurante delante del mar.

SILVIA: ¿Siempre tendré que ser yo la que te diga para estar juntos o algún día lo harás tú también?
YO: Sí claro, lo que pasa es que como no sé lo ocupada que estás no encuentro el momento de hacerlo.
SILVIA: Que cojones tienes tío, menuda excusa barata me acabas de dar.
YO (riendo): Perdona, ya sabes que soy muy despistado, te prometo que lo haré, vale.
SILVIA (seria): Ya, ya, lo que pasa es que te da igual estar conmigo, como mujeres no te faltan pasas de mi como de la mierda.

Estaba enfadada y no sabía por qué, paré en un lateral de la carretera, le miré a los ojos y la abracé.

YO: No me digas eso que me haces daño Silvia, claro que me importas, y mucho, si no te viera te echaría de menos muchísimo.

Me apretó más contra su cuerpo medio llorando.

SILVIA: ¿Me lo dices sintiéndolo, no me engañas?
YO: Claro que no te engaño, ¿con quién iba a perder los papeles cuando nos insultamos si no es contigo?

Se puso a reír y me dio un golpe en la espalda, nos besamos y seguimos camino, comimos y fuimos a casa, me cogió de la mano llevándome a la cama, se quedó en camiseta y bragas y se estiró haciéndome una señal para que lo hiciera a su lado, me puse un pantalón corto y una camiseta y me estiré con ella, me pasó un brazo por encima apoyando su cabeza en mi hombro.

SILVIA: Estoy tan bien contigo así, se me para el mundo y solo te veo a ti.
YO: Silvia cariño, ¿qué te ha pasado en la carretera?

Me miró a los ojos.

SILVIA: Nada David, cosas mías, ahora ya estoy bien.

Se quedó dormida apretándose contra mí, estuve un rato con ella y sigilosamente me salí de la cama para ir al salón a prepararme una copa y tomarla escuchando música, estaba relajado estirado en un sillón de estos que se estiran para atrás, estaba a punto de dormirme y noté una mano que me cogía los cojones bien agarrados, abrí los ojos de golpe y tenía su cara a un palmo de la mía.

SILVIA: Como te atreves a salirte de la cama sin follarme cabrón, o me follas ahora mismo o te aprieto los huevos y te dejo inservible hijo de puta.

Me puso como una moto, me levanté cogiéndola por la cintura besándola con pasión, la llevé hasta apoyarle la espalda en una pared sin dejar de besarla, metiéndole mano por dentro de las bragas en el coño sobándoselo, me miraba a los ojos con una cara de pasión que solo ella sabía sentir pajeándome a la vez por encima del pantalón, la giré contra la pared levantándole las manos sujetándolas con las mías, apretando mi cuerpo contra el suyo refregándole la polla contra su culo besándole el cuello, ella levantaba la cabeza suspirando de excitación, le bajé las bragas hasta los muslos y de un tirón mi pantalón, me cogí la polla metiéndola por debajo buscando su chichi penetrándola con fuerza, pegó un grito sacando un poco el culo, follábamos despacio pero dándole un buen golpe cada vez que se la metía con su correspondiente grito por su parte, seguía sujetándole las manos contra la pared besándole el cuello y la oreja.

YO (susurrándole a la oreja): ¿Te gusta así cabrona de mierda?, ¿te pone que te domine y te folle como un animal?
SILVIA: Claro que si cabrón, fóllame más fuerte gilipollas.

Se soltó de una mano poniéndomela encima del culo, marcando ella el ritmo cada vez más rápido y más duro hasta correrse con los ojos y la boca abierta, manchando de saliva la pared dándome una ostia en el culo con la mano abierta que me la dejó marcada, paré de mover mis caderas mientras ella recuperaba el aliento, me mojé dos dedos de saliva y separándome un poco sin llegar a sacársela del coño le mojé el ojete del culo lubricándolo.

SILVIA: ¿Qué me vas hacer cabronazo de mierda?
YO: Te voy a follar el culo dejándote que no te podrás sentar en una semana puta de los cojones.

En esos momentos le tenía dos dedos dentro metiéndolos y sacándolos despacio.

YO: Y quiero que te hagas una paja, hasta que no te corras otra vez no dejaré de follarte abriéndote el culo todo lo que pueda.

Bajó la mano al instante empezando a tocarse el clítoris con mi polla todavía dentro, le saqué los dedos y la polla del coño metiéndosela en el culo poco a poco hasta el fondo, dio un grito entre placer y dolor, se la saqué y metí unas cuantas veces muy despacio con su dedo masturbándose muy rápido gimiendo cada vez más fuerte, la cabrona estaba a punto de correrse otra vez y le pegué unos cuantos golpes de caderas follándole el culo con fuerza subiéndome un gusto por todo el cuerpo tremendo, se empezó a correr gritando y moviendo el cuerpo, se la metí un par de veces más y le solté toda mi leche dentro temblándome las piernas, las doblé arrodillándome delante de su culo, ella se cogió las nalgas con sus manos abriendo el culo para que viera lo dilatado que lo tenía saliéndole mi leche de dentro del agujero.

YO: Eres muy cabrona nena, muy cabrona.

Se giró tapándose el culo con la mano, me cogió la cara con cariño y me besó en los labios.

SILVIA: Y tú el mejor revienta culos que existe.

Se fue riendo a la ducha, la seguí entrando con ella abrazándola por la espalda mientras nos caía el agua por encima.

YO: ¿Qué te ha pasado en el coche?
SILVIA: Ya te he dicho que no te preocupes, solo quiero que sepas que soy muy feliz cuando estoy contigo vale.
YO: Vale.

Pasamos una tarde y noche genial como siempre en su compañía.

A partir de aquel momento las semanas pasaban entre algunos “canapés” por la noche con Pilar, dos noches como mínimo con Silvia y los fines de semana con Isabel, y alguna semana al revés, veía a Isabel entre semana un par de noches y el fin de semana venía Silvia, yo vivía mi vida más feliz que la ostia.

Uno de los días que fui al gimnasio del club y había quedado con Víctor y sus amigos para jugar un partido me encontré con Katia, le dije que como era que no me había avisado de su regreso, me vino a decir que no le venía muy bien que nos fuéramos viendo, que me envío a la mierda vamos, así que dejamos de vernos íntimamente, con Ana también hacía mucho tiempo que no sabía nada pero ya tenía claro que ella buscaba algo que conmigo no lo iba a encontrar, así que me distribuía la semana con los martes y jueves viendo a Isabel o Silvia, los miércoles cena de “canapes” con Pilar y los fines de semana entre Isabel o Silvia, todo iba viento en popa, una noche después de pegar un polvazo con Pilar estábamos picando algo y me sonó el teléfono, miré quien llamaba y era Sandra.

YO: Ostia que ilusión.
SANDRA: ¿Cómo estás guapo?
YO: Muy bien, por aquí echándote de menos.
SANDRA: Ya, ya, seguro que estás con alguna tía buena que si no te la has follado lo harás de aquí un rato.
YO: Estoooooo, ¿y tú como estas?
SANDRA: Ja, te he pillado con las manos en la masa cabroncete, escucha una cosa, ¿sigues estando solo o alguna mujer inteligente ya te ha conseguido para ella?
YO: No cariño, sigo solo y espero que por mucho tiempo.

Pilar que no se perdía detalle de la conversación movía la cabeza de lado a lado como no estando de acuerdo de que quisiera estar solo.

SANDRA: Así te vendría bien que viniera a pasar tres o cuatro días contigo.

Me puse de pie de golpe de la sorpresa.

YO: ¿Cuándo?, no tardes mucho por favor.
SANDRA: Esta semana no, la siguiente, te lo confirmaré pero la idea sería llegar el jueves y volver al pueblo el lunes por la mañana, ¿te va bien David?
YO: Me va perfecto, confírmame el horario y te vendré a buscar a la estación.
SANDRA: Tan caballero como siempre, te lo confirmo, un beso guapo.
YO: Vale, otro beso para ti, tengo ganas de verte.

Colgamos y Pilar me estaba mirando fijamente.

YO: ¿Pasa algo Pilar?
PILAR: Que me parece que a tus días de hombre soltero y libre le está llegando el final.
YO: Quita, quita, ¿y tú que sabes?
PILAR: Sin contarme a mí, ¿a qué va pasando el tiempo y el número de mujeres se reduce y va quedando más asiduamente con las mismas?

La miré pensando que aquella mujer era una bruja.

PILAR: Pues eso, selección natural se le llama.
YO (cachondeándome): Selección natural, selección natural, ya lo veremos.

No dijo nada subiendo y bajando la cabeza confirmándolo.


17.

El viernes por la mañana Sandra me confirmó que tenía billete de tren para llegar sobre la una del medio día el jueves siguiente y vuelta para el lunes a primera hora, cambié toda la semana para poder estar con ella, como ese fin de semana lo pasaba con Isabel el lunes quedé con Silvia, el martes con Isabel y el miércoles con Silvia otra vez.

YO: Pilar, ¿puedes venir un momento por favor?

La vi venir caminando con una camisa que se había puesto ese día, con tres botones abiertos que enseñaba un poco el sujetador y todo el canalillo de las tetas, a conjunto con una mini falda de infarto.

YO: Joder Pilar, cuando te vistes así es difícil concentrarse en el trabajo coño.

Dio la vuelta y apoyó el culo en la mesa justo a mi lado con un pie plano en el suelo y el otro levantado dejándome ver la puntita de las bragas, aquella mujer me tenía caliente todo el día.

YO: Que la semana que viene el miércoles no vamos a poder cenar juntos, se me aprieta la semana y lo necesito.
PILAR: Se le aprieta para “socializar”, ¿no?

Se lo confirmé con la cabeza levantando las cejas.

PILAR: Hay jefe, sabe que esto se va a acabar como el rosario de la Aurora, ¿verdad?
YO: Venga Pilar, ¿qué me estás explicando ahora de rosarios mujer?
PILAR: Nada, que el próximo miércoles me tendrá que compensar.
YO: Te compenso lo que quieras no te preocupes.
PILAR: Vale, pues empiece por aquí.

Me cogió una mano y se la puso en su muslo separando las piernas dejándome ver ahora si las bragas del todo, apreté la mano subiéndola y le cogí el coño por encima de las bragas, cerró los ojos dejando ir el aire, se lo estuve sobando un ratito hasta notar que se las estaba mojando, se las bajé lo justo para poder meterle la mano dentro y hacerle una paja con dos dedos encima del agujerito y el resto de la palma de la mano frotándole el clítoris en círculos, empezó a gemir apoyando una mano en mi hombro, le iba aumentando la velocidad y la fuerza con la mano haciéndola gemir más seguido, cuando vi que le empezaban a temblar las piernas le metí dos dedos dentro moviéndolos también en círculos, pasó su mano de mi hombro a bajarme la cremallera del pantalón sacándome la polla que la tenía tiesa pajeándome, a los pocos segundos se empezó a correr intentando ahogar los gritos, se quedó recuperándose apoyada con el culo y las dos manos en la mesa para mantener el equilibrio, yo me guardé la polla cerrando la cremallera y le subí las bragas poniéndoselas bien.

PILAR: Jefe, ¿no quiere que le baje esa polla que se le ha quedado?
YO: No se preocupe Pilar, será mejor que guarde fuerzas para los próximos días.

Me levanté a lavarme las manos y cuando regresé ella estaba en su puesto de trabajo como si nada.

Al medio día salí directamente para casa con la idea de comer y descansar un rato antes de que llegara Isabel, estaba de camino y me llamó.

ISABEL: ¿Dónde estás David?
YO: Circulando para llegar a casa.
ISABEL: Yo estoy saliendo del trabajo y vengo directamente.
YO: Pues quedamos en el restaurante del paseo y comemos.

Me estaba tomando una cerveza que llegó ella, comimos y nos fuimos a casa, nos cambiamos para estar más cómodos y nos estiramos en el sofá en nuestra posición, yo estirado en el interior y ella a mi lado, esta vez no me dio la espalda, me pasó un brazo por debajo del cuello abrazándome y con la otra mano me acariciaba la cara, yo le pasaba el mío por la cintura tocándole suavemente la parte baja de la espalda.

YO: Me iría bien dormir un poco.
ISABEL: Duerme cariño, yo vigilaré tu sueño.

Me dio un beso tierno en los labios y apoyo mi cabeza encima de sus tetas, me quedé dormido un rato, cuando abrí los ojos estábamos en la misma posición, acomodé mi cara en medio de aquella dos tetas respirando profundamente empapándome de su olor haciendo que se le escapara una risilla.

ISABEL: ¿Has dormido bien mi amor?

Levanté un momento la cabeza mirándole a los ojos.

YO: ¿Sigo siendo tú amor con el daño que te he hecho?
ISABEL: Siempre lo has sido y siempre lo serás, lo siento.

Me volví a perder en medio de sus tetas abrazándonos, pasamos la tarde descansando, escuchando música y tomando alguna copa, cenamos algo ligero y nos fuimos a la habitación, me desnudé y me metí en la cama.

ISABEL: Yo me voy a poner el pijama.

Se metió en el cuarto de baño.

YO (levantando la voz): Isabel ya sabes que está prohibido meterse en mi cama vestida.

Miré el teléfono por si tenía algún mensaje de última hora y escuché una voz.

ISABEL (voz de pena): Este pijamita también está prohibido.

La miré y la cabrona llevaba puesta una combinación de un tanga tan pequeño que se le metía por la raja del chichi dejándolo adivinar todo, y un sujetador que le tapaba justo los pezones saliéndole las tetas por todos lados, de color blanco y unas rayitas que hacían que pareciera los colores típicos de los pijamas, la sabana que tapaba mi polla se levantó al momento.

ISABEL: Huy, pues parece que te ha gustado este pijama.

Apoyó una mano en la cama agachándose para cogerme la polla por encima de la sabana, cayéndole aquellas grandes tetas delante de mi cara, no pudiendo evitar cogerle una con una mano apretándosela con suavidad, apartó de un tirón la sabana sentándose encima de mí cipote, me incorporé para besarla separándole la tira que le tapaba los pezones acariciándolos poniéndolos duros y metiéndome uno en la boca, ella me abrazaba la cabeza sujetándola contra sus tetas, moviendo suavemente las caderas frotándose con mi polla tiesa, jugaba con sus pezones haciéndola gemir.

ISABEL: No puedo más cariño.

Se apartó con una mano el tanga a un lado y levantándome la polla se la metió lentamente hasta el final soltando el aire de sus pulmones empujándome por el pecho dejándome estirado, apoyó sus manos en mis pectorales y empezó a mover las caderas lentamente en círculos y adelante y atrás, gimiendo con más fuerza, yo me estaba empezando a poner en situación y ella se corrió sorprendiéndome de lo pronto que lo hizo, apoyó sus tetas encima de mi cuerpo tocándome la cara.

YO: Me parece que estos días no te has hecho ninguna paja.

Me dio un golpecito en la cabeza.

ISABEL (riendo): No seas guarro, a ti que te importa lo que me hago y lo que no.
YO: Es que me encanta ver cómo te lo haces.
ISABEL: Para ya anda, y contigo que hacemos, porque por aquí abajo noto algo que todavía está muy duro.

Me levanté saliéndome de la cama cogiéndola por la cintura colocándola a cuatro patas.

ISABEL: Hay, hay.
YO: ¿Te pasa algo con esta postura?
ISABEL: Que me gusta mucho, puede que demasiado.

En ese momento se la estaba metiendo despacio hasta el fondo, pegó un gritito.

ISABEL: Despacio por favor.

Empecé despacio pero poco a poco me iba calentando acelerando y metiéndosela más fuerte, ella gritaba aumentando el volumen.

ISABEL: No tan rápido David, por favor, que me gusta demasiado.

Yo pensaba, ¿cómo que más despacio si le está gustando y cada vez está más cachonda?, no le hice ni caso acelerando más, sonaban los golpes contra su culo de forma continuada y a ritmo, no paraba de gritar moviendo la cabeza.

ISABEL: Si sigues me voy a correr, no tan rápido o me corro, por favor.

Creí que estaba perdiendo la cabeza, estaba a punto de correrse y me pedía que bajara el ritmo, así que se lo aumenté a todo lo que me daban las caderas de fuerte.

ISABEL: Eres un cabrón y me voy a correr, me corro.

A mí que me hablaran en esos momentos diciéndome cosas de esas me ponía muy caliente, me fue subiendo el gusto por el cuerpo notando que la iba a seguir en la corrida, pegó un grito fuerte corriéndose moviendo el culo, yo le empecé a llenar el coño de semen y en medio del orgasmo se empezó a mear con unos buenos chorros sobre mis piernas, cuando acabó de gritar dejó caer la cabeza sobre la cama mirándome.

ISABEL: Lo ves porqué quería que fueras más despacio.
YO (sorprendido): ¿Isabel?, ¿te has meado?

Se sentó en la cama mirándome fijamente.

ISABEL: ¿Cómo coño puedes follar también y conocernos tan poco a las mujeres?
YO: ¿Perdona?
ISABEL (imitándome): ¿Perdona?, ¿perdona?
YO: Tampoco hace falta que te cachond…
ISABEL: Que me he corrido joder, cuando me corro a gusto pasa esto tonto, porque te crees que se le llama así.
YO: Isabel no entiendo nada.

Puso cara de paciencia, acercó un dedo a mi pierna cogiendo una muestra de lo que pensaba yo que eran meados.

ISABEL: Míralo bien, ¿qué color tiene?
YO: Transparente.

Me lo acercó más a la cara para que lo viera de cerca.

ISABEL: Y por la densidad que tiene te parece pipi.
YO: No.

Me acercó el dedo a la nariz.

ISABEL: ¿Huele a pipi?
YO: No

Me lo puso delante de los labios.

ISABEL: Pruébalo.
YO: ¿Pero qué dices?
ISABEL: Que lo hagas coño.

Acerqué un poco los labios a su dedo y ella me lo metió en la boca de golpe riendo.

ISABEL: ¿A qué sabe?
YO: No sé, tiene un gusto raro para mí.
ISABEL: ¿Pero sabe a pipi?
YO: Creo que no.
ISABEL: Pues has tenido suerte porque a veces sí que sabe.

Empezó a morirse de risa, y yo que soy un burro descubrí que hay mujeres que se pueden correr de esa manera, y encima era la mujer con la que había estado casado más de doce años.

YO: Lo siento, haber estado casados tanto tiempo y no saber estas cosas tuyas me pone muy triste.

Me abrazó estirándome a su lado y me miró a los ojos acariciándome la cara.

ISABEL: También es culpa mía David, yo lo sabía y no quería que tú te enterases porque me daba vergüenza, por eso evitaba follar contigo, fui tan idiota pensando que tú serías feliz a mi lado sin sexo.

Nos abrazamos un buen rato antes de ducharnos y cambiar la ropa de la cama para dormir; acabamos pasando otro gran fin de semana con Isabel.

El lunes empezó una nueva semana con la “agenda” muy completa, pero mi ilusión era que llegara el jueves para volver a ver a Sandra, según me confirmó a la una del medio día estaba en la estación para recibirla con un ramo de flores que le compré de bienvenida, llegó el tren empezando a bajar gente que pasaba por mi lado, mis ojos iban locos mirando a todo el mundo sin verla, cuando ya quedaba muy poca gente vi que de una puerta del tren salía un brazo que bajaba una maleta de estas con ruedas apoyándola en el andén, detrás bajaba una chica que empezó a caminar arrastrando la maleta en mi dirección, llevaba un tejano y una camisa blanca con un abrigo ceñido en la cintura por un cinturón, una media melena bastante más rubia de lo que recordaba recogida hacía atrás por unas gafas de sol que llevaba en la cabeza como si fuera una diadema, caminé en su dirección y al verme me ofreció aquella sonrisa tan bonita que tanto me atrajo la atención cuando la conocí, fuimos acelerando el paso y cuando llegamos uno delante del otro nos quedamos parados mirándonos a los ojos sin saber muy bien qué hacer, le entregué el ramo de flores nervioso, ella dejó la maleta para cogerlo.

SANDRA: ¿Me has traído flores como a las actrices cuando las reciben?
YO: Tú eres más importante que cualquier actriz.

Se nos notaba a los dos nerviosos del reencuentro, abrí despacio los brazos pidiéndole un abrazo, abrió los suyos con el ramo en una mano y nos abrazamos suavemente sin apretarnos, pero lo suficiente para volver a oler su piel y su pelo, estuvimos un rato no encontrando el momento para soltarnos, finalmente lo hicimos lentamente pasándonos un dedo por los ojos disimuladamente para evitar llorar, le cogí la maleta y salimos de allí hablando de cómo le había ido el viaje, en el coche camino de casa ella hacía una cara entre alegre y preocupada.

YO: Sandra, ¿estás bien?, ¿te preocupa alguna cosa?

Me miró sería.

SANDRA: Somos amigos, ¿verdad?
YO: Para mí eres más que una amiga, lo que vivimos en verano fue lo más importante que me había pasado en mi vida.
SANDRA: Un poco a eso me refiero David, ha pasado tiempo y lo que vivimos en verano se acabó con el verano, ahora la situación es diferente.
YO: ¿Tienes novio, alguien ha conseguido que seas su pareja?
SANDRA: No me refiero a eso, sigo soltera y sin compromiso, pero…
YO: ¿Pero?, Sandra guapa te pareces a mí cuando nos conocimos que dudaba de todo.
SANDRA: Que me hizo daño separarme de ti coño, por eso he tardado tanto a volver a verte y no querría volver a separarme de ti el lunes con el nudo en el estomago que me fui la última vez.
YO: Muy bien, ¿y qué quieres hacer?
SANDRA: Pues eso, pasar unos días como amigos sin pasar la línea y despedirnos como amigos.
YO: Si tú lo quieres así, por mi perfecto, yo con volver a verte ya estoy más que contento, ¿supongo que no has comido?

Me pasó la mano por la cabeza tocándome el pelo.

SANDRA: Sigues siendo aquel hombre bueno y afable, no, no he comido, ¿tienes pensado algo?
YO: Llevarte a uno de los restaurantes que nos gustaban.
SANDRA: Me parece genial.

Apartó su mano de mi pelo, nos miramos a los ojos sonriendo y seguimos camino, durante la comida ella me estuvo explicando en lo que trabajaba y cosas de su familia sin parar de hablar, yo movía la cabeza como si la estuviera escuchando pero solo hacía que mirarle a los ojos pensando en imágenes del verano, cuando nos conocimos, la primera salida nocturna, en mi casa, en el chiringuito, siempre con aquella sonrisa, como nos habíamos unido echándola tanto de menos cuando se fue. Llegamos a casa, la acompañé a una de las habitaciones vacías para que se instalara.

YO: ¿Cuando te instales y te cambies, nos vemos fuera para hacer una copita y celebrar el reencuentro?
SANDRA: Si no te importa preferiría descansar un poco del viaje y más tarde hacemos esa copa que dices.
YO: De acuerdo, como tú quieras, si necesitas algo estaré estirado un rato en mi habitación.

Caminé hasta la puerta y me giré mirándola.

YO: Me alegro mucho de volver a verte Sandra, te he echado mucho de menos.

Ella me miró forzando una sonrisilla moviendo la cabeza arriba y abajo, cerré la puerta de su habitación y me fui a la mía a cambiarme y estirarme un rato, pensé que Sandra no hacía pinta de estar muy contenta, tal vez estaba cansada del viaje o se había arrepentido de venir a verme que era lo que en esos momentos más números tenía.

Pasó una media hora, yo estaba en la cama boca arriba medio dormido, oí unos pasos, abrí un poco un ojillo viendo como Sandra que iba con una camiseta se acostaba a mi lado, poniéndome la cabeza en el hombro pasándome un brazo por encima del pecho, yo le pasé una mano por su espalda acariciándosela.

SANDRA: Sabía que si venía a verte no podría aguantarme las ganas, y ahora no te hagas el tonto preguntándome las ganas de qué.

Le besé en la cabeza apretándola contra mi cuerpo, ella se acurrucó pasándome la mano por debajo de la camiseta acariciándome el pecho.

SANDRA: Sigues depiladito.

No le contesté, levantó la cabeza para mirarme a los ojos, le cogí la barbilla acariciándole la cara y despacio fui acercando mis labios a los suyos, cuando estaban a punto de tocarse ella cerró los ojos, los rozamos, una, dos, tres veces y poco a poco los fuimos juntado más abriendo un poco la boca para poder sentirlos en medio de los míos, pasando a sacar un poco la lengua para que se tocaran suavemente, ella se movió un poco y yo me incorporé metiéndole la lengua dentro de su boca buscando la suya que me la ofreció dejando ir un suspiro, me acabé de girar estirándome encima de su cuerpo, abrió las piernas para que pudiera acomodarme sin dejar de besarnos, le acariciaba la carita mientras ella me apretaba con sus manos la espalda, separamos los labios mirándonos a los ojos sin decir nada, me estiró de la camiseta quitándomela, yo pasé las manos por debajo de la suya ayudándola a quitársela, junté mi cuerpo al suyo para sentir sus tetas en mi pecho como tantas veces había hecho aquel pasado verano.

Nos volvimos a besar lentamente, aumentando la pasión por momentos, moviendo nuestros cuerpos refregándonos uno contra el otro, ella bajó sus manos agarrándose las bragas estirándolas, yo levanté un poco el cuerpo para que pudiera quitárselas volviendo a juntarlo con el suyo, me cogió los pantalones estirando para abajo dejándomelos sobre las rodillas, moví las piernas para quitármelos y froté mi polla contra su chichi, gimió suavemente bajando una mano sobre mi culo apretándolo, nos volvimos a besar saboreando nuestros labios a la vez que con un pequeño movimiento de cadera le encaraba la punta de mi cipote a su agujerito apretando un poco, comprobando que lo tenía lo suficientemente mojado para que entrara la puntita sin esfuerzo, soltó mis labios echando la cabeza para atrás gimiendo, le besé el cuello metiéndosela más profundamente hasta llegar al fondo, me abrazó muy fuerte escondiendo su cara en mi hombro, yo movía mis caderas lentamente profundizando todo lo que podía, ella movía su cuerpo levantando la cintura para facilitar la penetración profunda ahogando los gemidos contra mi hombro, fuimos acelerando el ritmo junto con nuestra excitación y respiración, Sandra empezó a correrse mordiéndome el hombro haciéndome reaccionar con el dolor, llegándome un orgasmo vaciándome dentro de ella, nos quedamos quietos abrazados un buen rato.

YO: ¿Te hace esa copa ahora?

Levanté la cabeza y me miró con aquella sonrisa que recordaba de ella.

SANDRA: Sí, pero las preparo yo que es lo mío.

Pasamos el resto del día hablando y recordando mil cosas, ella volvía a ser la chica que conocí en el chiringuito, reía a todas horas por cualquier cosa haciéndome feliz, después de cenar volvimos a meternos en la cama follando como recordaba con ella, de manera espectacular durmiendo juntos abrazados. Al día siguiente preparé el desayuno para los dos, café con leche y algunas pastas que tenía por la casa.

SANDRA: Dime golfillo, ¿has follado mucho en este tiempo que no nos hemos visto?

Me miraba a la cara interrogándome con la mirada.

YO: Eeeemm, ¿el café con leche está a como a ti te gusta?

Se descojonó de risa y me dio un beso en los labios, pasamos el fin de semana genial, el domingo por la noche estábamos estirados en el sofá un poco tristes porque al día siguiente por la mañana la volvía a dejar en la estación, me besó mirándome a los ojos.

SANDRA: Sabes que te quiero mucho, y que siempre te querré.
YO: Yo también Sandra, no tardes mucho en volver por favor.

El lunes nos despedíamos con lágrimas en los ojos, ella se marchó de nuevo y yo volví a mis rutinas.

18.

Isabel me envió un mensaje para decirme que el fin de semana se iba a casa de sus padres por alguna celebración familiar, así que quedamos ese mismo lunes y el martes, de hecho no fui al club aquella tarde y la pasamos juntos en su casa, volviéndonos a ver el martes durmiendo los dos días con ella despidiéndonos hasta la siguiente semana. Al llegar el miércoles a la oficina vino Pilar a repasar la agenda.

PILAR: Y acuérdese que esta noche tenemos “canapés” y me tiene que compensar por lo de la semana pasada.
YO: Sí Pilar, ya me acuerdo de lo que te prometí.

Cuando por la tarde noche no quedaba nadie en la planta Pilar me dijo que bajaba un momento a la entrada para subir la cena, ya me extrañó un poco pero creí que cenaríamos otra cosa ese día, se presentó con un tipo alto y fuerte con una bandeja en una mano y dos botellas de champán en la otra.

PILAR: Jefe, le presento a mi pareja, se llama Armando, Armando mi jefe David.

Le estreché la mano estupefacto.

YO: ¿Hoy cenamos los tres?
PILAR: Sí, esta era la sorpresa, con él hemos follado mucho explicándole las cositas que hemos estado haciendo.
ARMANDO: Sí, no sabes lo excitado que me ponía cuando Pilar me explicaba los polvos contigo, hace tiempo que le pedí de estar presente y si puedo unirme a vosotros.
YO: A ver, a ver, ¿me estás diciendo que te pone ver como otro tío se folla a tu novia?, ¿qué te gustaría que nos la folláramos los dos, hacer un trío?
PILAR: Lo ves Armando como el jefe es un tío listo.
YO: Pilar no te cachondees que nos conocemos.

Armando ya había apartado la mesita de delante del sofá y dejado encima la bandeja y las botellas, colocándose bien uno de los sillones para sentarse en primera fila, a mí me empezó a entrar un cierto nerviosismo pensando que igual no se me levantaba con un tío mirando, cuando Pilar que llevaba un vestidito muy corto con un escote espectacular me cogió de la mano sentándome en el sofá, ella se puso encima a horcajadas, poniendo su chocho debajo del tanga encima de mi paquete frotándose despacio, me besó en los labio con mis manos en su espalda un poco nerviosas, acercó sus labios a mi oído.

PILAR: No te preocupes por él que lo va a disfrutar, olvídate y compórtate como lo haces siempre.

Me volvió a meter la lengua en la boca y bajé las manos cogiéndola por el culo apretándoselo, gimió un poco y la polla se me empezó a poner dura, se apartó el vestido sacándose una teta y me la metió en la boca para que se la lamiese y le pusiera duro el pezón, a la vez que le metía dos dedos apartándole el tanga en medio del coño pasándoselos de abajo arriba mojándola, seguía moviendo sus caderas gimiendo más fuerte con la parte de arriba del vestido bajada con las dos tetas fuera, una con mi boca chupándole el pezón y la otra con una mano encima acariciándola, se salió de encima arrodillándose a mi lado, me desabrochó los pantalones bajándomelos con la ropa interior mientras yo me sacaba la camisa quedándome en pelotas, se metió mi cipote en la boca chupando muy despacio, yo apoyé bien la cabeza en el respaldo cerrando un poco los ojos para disfrutarlo, viendo como el novio se desabrochaba su pantalón sacándose una polla de buen tamaño empezando a hacerse una paja lenta, Pilar se esmeraba metiéndose la polla hasta el fondo, apretando con sus labios dándole un par de arcadas que al novio lo excitaron moviendo el cuerpo poniéndole la polla tiesa del todo, se la sacó dejándomela llena de saliva que me extendió haciéndome una paja, con un ruido por el roce de su mano que me ponía cachondo perdido, se la metió y sacó de la boca succionando unas cuantas veces más volviendo a sentarse encima de mí.

PILAR: Vamos David, quítame el vestido y destrózame el tanga que te voy a follar.

Le quité el vestido por la cabeza excitado, le agarré el tanga por los lados arrancándoselo, ella gimió fuerte y el novio también acelerándose la paja, me la cogió con la mano sacando un poco el culo para que su pareja lo viera en primer plano y se fue metiendo mi polla en su coño despacio hasta el fondo dando un buen suspiro, lo tenía empapado, se empezó a mover encima de mí y en muy poco tiempo se estaba corriendo a gritos girando la cabeza para que Armando pudiera verle la cara, se dio la vuelta dándome la espalda volviendo a metérsela, le hizo una señal a su novio, que se levantó desnudándose y se acercó a ella que le cogió el manubrio y se lo metió en la boca pegándole unas chupadas espectaculares, que le hacían dar unos gemidos tremendos de lo excitado que estaba mientras ella no paraba de mover sus caderas follándome, Pilar se levantó dándome la mano a mí para que también lo hiciera, estiró a su novio sentándose encima metiéndose aquella buena polla hasta el fondo y me dijo sin darle muchas vueltas que me pusiera detrás y se la metiera en el culo, me mojé dos dedos lubricándolo un poco y le metí uno despacio para dilatarlo, Pilar pegó un buen grito mirando a Armando que parecía estar luchando para no correrse, así que antes de que fuera demasiado tarde me agarré la polla y le apoyé la punta en el ojete apretando un poco para metérsela, pegó otro grito más fuerte abrazándose al cuello de su novio levantando el culo dejándomelo en mejor posición para metérsela hasta el fondo despacio pero sin pausa, él se movía por debajo de Pilar metiéndosela y sacándosela rápido haciendo que yo lo notara por el culo, fui acelerando viendo como los dos se iban excitando cada vez más hasta que empezaron a correrse como animales, la penetré unas cuantas veces más fuerte y me corrí dejándole toda la leche dentro de su culo, nos quedamos quietos en aquella posición un instante recuperándonos y Pilar se levantó con una mano tapándose cada agujero entrando al cuarto de baño, Armando se empezó a vestir dándome las gracias por haber jugado con ellos, yo preferí esperar que saliera Pilar para lavarme yo también, cenamos juntos quedando para repetirlo alguna vez más.

Fueron pasando los meses saliendo con Isabel y Silvia, haciéndo algunas “marranadillas” con Pilar en la oficina, las cenas de los miércoles solo las hacíamos cuando venía su novio de vez en cuando.

Se fue acercando el buen tiempo, un fin de semana que estaba con Isabel bajamos a la playa a tomar el sol, estiramos las toallas en la arena y me senté a ponerme crema solar, ella a mi lado también se sentó, se quitó el sujetador del bikini y me miró para ver qué cara hacía yo.

YO: ¿No me jodas que vas a tomar el sol con esas tetas que tienes al aire?
ISABEL: ¿Qué te avergüenzas de ellas, si quieres me tapo?
YO: No, no, todo lo contrario, si es que me estas poniendo cachondo de verte.

Me tiré crema en la mano y se la pasé por las tetas sobándoselas poniéndoselas duras.

YO: Ya te pongo yo cremita para que no se te quemen cariño.
ISABEL: Como sigas así amor me voy a tirar encima y te voy a follar aquí mismo.
YO: Mucha boquita tienes tú, no hay cojones.
ISABEL (riendo): No, no tengo cojones de hacerlo, a tanto no llego.
YO: Ya sabía yo que mucha boquita y nada.
ISABEL: Yo sé para que te gusta mi boquita, para llenarla de lechita de tú pollita en cuanto puedes sinvergüenza.
YO: Isabel cállate que me estas poniendo la polla tiesa de pensarlo.

Había muy poca gente y ella disimuladamente metió la mano entre mis piernas cogiéndome la polla empezando a moverla.

ISABEL: Que tenemos aquí y que dura la tienes, si quieres volvemos a casa y te dejo que me llenes la boquita de lechita.

Me puse la camiseta rápido.

YO: Ponte algo por encima que en casa te voy a llenar de lechita por todos lados, que me tienes cachondo perdido marrana.

Se levantó poniéndose la camiseta y salimos de allí casi corriendo para llegar a casa, nada más entrar tiré la toalla a un lado desnudándome, las desnudé a ella y la estiré en el sofá, me puse arrodillado a su lado para que me cogiera la polla y se la metiera en la boca estirando un brazo para tocarle el chichi, empezó jugando con el capullo chupándolo por todos lados pasándome la lengua por el frenillo haciéndome gemir, se la fue metiendo más profundamente sin dejar de succionar, me estaba volviendo loco y perdía el ritmo de su paja, le cogí una mano y se la puse en el chocho para que siguiera ella masturbándose, en el momento que su labios tocaban mi pubis con toda la polla dentro atragantándose, la sacó un poco para volver a meterla y sacarla unas cuantas veces seguidas, acelerando su paja metiéndose dos dedos dentro de la vagina frotándose con el resto de la mano.

ISABEL (entre gemidos): Cariño dale tú lechita a mi boquita.

La hija puta estaba aprendiendo a ponerme ciego de excitación, intentaba aguantar para no correrme y ella me la empezó a chupar fuerte, corriéndose en un orgasmo que le hacía mover el cuerpo ahogando los gritos con mi polla en la boca sin dejar de chupar y succionar, consiguiendo que empezara a disparar semen dentro de su boquita, la saqué haciéndome una paja tirándole varios disparos por toda la cara, se sentó mirándome con la cara llena de leche y le metí un dedo en la boca abriéndosela tocándole mi corrida, le empezó a caer semen por la boca parando en sus tetas, se lo esparcí bien con la mano acariciándole un pezón.

YO: Trágatelo cariño y límpiamela bien.

Se lo tragó y se metió de nuevo mi polla hasta el fondo dejándola bien limpia, se levantó cogiéndome de la mano para llevarme a la ducha con ella, cuando se limpió bien la carita me abrazó seria.

ISABEL: Vuelve a casa David, volvamos a estar juntos, tendrás lo que quieras cuando quieras pero vuelve conmigo por favor, te necesito cerca de mí y sabes que te quiero, que siempre te he querido.

La abracé con fuerza sin decirle nada, ella empezó a llorar esperando una respuesta que no llegó.

Pasó la semana sin nada importante a resaltar y el siguiente viernes pasé a buscar a Silvia para estar con ella el fin de semana, entró en el coche.

SILVIA: ¿Cómo estás cabroncete?, este fin de semana tengo unas ganas especiales de pasarlo contigo.
YO: ¿Y eso?
SILVIA: No lo sé, esta mañana me he levantado con ganas de estar contigo y algo me dice que estos días serán especiales.
YO: Que miedo me das Silvia, a saber que es “especial” para ti.

El coche encaró la autopista y puso una mano sobre mi pierna, la miré de reojo y ella sonreía subiendo la mano poco a poco empezando a tumbarse en mi dirección, me agarró el paquete y acabó de meter su cabeza por debajo de mi brazo que sujetaba el volante, me bajó la cremallera del pantalón metiendo la mano dentro, sacando la polla medio morcillona metiéndosela en la boca, subiendo y bajando la cabeza entre mis brazos estirados intentando conducir, cuando me la puso tiesa, muy tiesa, sacó la cabeza volviendo a mirar para delante sin dejar de pajeármela.

SILVIA: Dime David, con esta polla que tengo en medio de mi mano, ¿cómo me vas a follar cuando lleguemos a tú casa?

La cabrona me tenía a mil.

YO: Como me estás poniendo, cuando te pille te la voy a meter por todos los agujeros que pueda, me acabaré corriendo en cada uno de ellos dejándote bien llena de leche.

Apretó la mano alrededor de mi cipote, la subió y bajó tres o cuatro veces con fuerza haciéndome soltar un gemido y mover el cuerpo.

SILVIA: Así no, quiero detalles, detállame cada paso cabrón.
YO: Como sigas tocándome así me voy a correr y te van a dar por culo, no me hagas pensar en detalles que vamos a tener un accidente coño.

Ella se descojonaba de risa con mi polla en su mano.

SILVIA (cachondeándose): Que blandengue eres, no me puede explicar detalles porque se pone nervioso el niño y se descontrola…
YO: Me cago en ti hija de puta cuando lleguemos te vas a enterar, me estás sacando de mis casillas y no hemos empezado el fin de semana todavía cabrona.

Acercó sus labios a mi oído apretándome la polla.

SILVIA: Hija de puta no, tú puta, soy tú puta para todo lo que me quieras hacer mamón de mierda y acelera de una vez que no vamos a llegar nunca joder.

Siguió todo el camino sin dejar de acariciarme la polla, cuando entré el coche en el jardín de casa me la guardó dentro del pantalón, la miré encendido de pasión y excitación, salí del coche abriéndole la puerta sacándola, cogiéndole una mano llevándola dentro de casa dejando su bolsa dentro del maletero y con la cremallera del pantalón abierta, no había tiempo, solo cerrar la puerta me tiré a sus labios empotrando su espalda contra la puerta levantándole el vestido, metiéndole la mano por dentro de las bragas cogiéndole el coño penetrándola con la punta de un dedo.

YO: ¿Te gusta así puta de los cojones?

Me miraba con una cara de vicio tremenda.

SILVIA: Me gusta como tú quieras hacérmelo cabrón, mi cuerpo es tuyo, mi coño es tuyo, haz conmigo lo que quieras como quieras.

Le acabé de meter el dedo dentro del chichi hasta el final haciéndola gritar, la pajeé un rato sobándole las tetas, ella gemía sin parar abriendo la boca con sus brazos alrededor de mi cuello, la giré chafándola contra la puerta, le cogí las bragas con una mano estirando fuerte arrancándoselas, me mojé dos dedos y se los puse encima del ojete lubricándolo.

YO: Y tú culo también es mío y te lo voy a reventar cacho puta, te la voy a meter hasta…
SILVIA (levantando la voz de excitación): Deja de hablar y métemela ya cabrón de mierda.

Me saqué la polla de dentro del pantalón y sin bajármelos le metí la punta dentro del culo, pegó un grito que me puso más cachondo y se la metí de golpe ciego de lujuria haciéndole gritar más fuerte con cara de dolor, le pasé una mano por delante cogiéndole el coño para hacerle una buena paja frotándoselo despacio, le fue cambiando la cara de dolor a placer y empecé a moverme poco a poco sacándosela despacio volviéndola a meter, ella gritaba entre placer y dolor poniéndome a mil, fui acelerando su paja y los movimientos de mis caderas, penetrándole el culo excitándola cada vez más hasta hacerle juntar grito detrás de grito con su cara enganchada a la puerta, le metí dos dedos dentro del coño totalmente mojado follándola por delante y por detrás a buen ritmo hasta que nos corrimos los dos a la vez, chillando como animales heridos, nos quedamos quietos con los cuerpos juntos recuperando la respiración, ella se giró seria sacando la polla de su culo cayendo al suelo el semen que le acababa de dejar dentro, me pasó los brazos alrededor de mi cuello besándome dulcemente, al separar los labios a ella le caían lágrimas mirándome a los ojos.

YO: Perdóname Silvia, he perdido la cabeza y sé que te he hecho daño esta vez.

Me miró con una sonrisa con la cara triste.

SILVIA: No es por eso David, sí que me has hecho un poco de daño pero el placer ha estado por encima.
YO: Pues no entiendo qué te pasa.

Dudó un momento en silencio sin dejar de mirarme a los ojos

SILVIA: Ya sé que tú no piensas en esto, pero estoy perdidamente enamorada de ti, te quiero con locura, estar contigo es ponerme a cien y eso no me ha pasado con nadie, me gustaría vivir contigo y te juro que pondré todo de mi parte para hacerte feliz.

En una semana era la segunda mujer que se me declaraba y yo tan “apollardao” como siempre no lo había anticipado, no me había puesto a pensar que mantener una relación más o menos estable con ellas saliendo cada semana varios días podía llegar a este punto, yo siempre lo vi desde el punto de vista de “follamigas” y no es que fuera un cabrón insensible, simplemente después de separarme de Isabel no me planteé jamás volver a unirme en pareja, les tenía mucho cariño pero me gustaba hacer y deshacer mi vida como quería, lo único que mi poca empatía con ellas no me dejó ver la realidad, que se estaban enamorando.

Le cogí una mano con cariño llevándola al cuarto de baño, me desnudé y le quité la ropa a ella despacio metiéndonos en la ducha sin decir nada, nos abrazamos y me quedé en silencio.

Cuando salimos de la ducha, se puso a reír.

SILVIA: Si no vas a buscarme la bolsa al coche tendré de pasar estos días en pelotas.

Reí con ella, me vestí y fui a buscarle la bolsa sabiendo que ella había intentado romper el hielo para que aquel fin de semana no fuera un drama, eso hizo que lo pasáramos muy bien y con mucho sexo, un poco a lo bestia como nos gustaba tenerlo. Cuando la dejé en su casa el lunes por la mañana me acarició la cara mirándome a los ojos, me dio un beso cariñoso y dulce, pasándome por la cabeza lo que me había dicho justo al llegar a mi casa hacía dos días.

Y como las cosas vienen como vienen esa semana me llamó Sandra para preguntarme si podía pasar una semana en casa, evidentemente le dije que no había ningún problema o eso pensaba el gilipollas de mí.

19.

La semana siguiente el lunes la fui a buscar al tren, me cogí esos días de fiesta avanzados a mis vacaciones, fuimos pasando la semana con mucho sexo, me pareció que nunca la había visto tan caliente conmigo, pero llegó el viernes y todo se giró, estábamos por la tarde en el sofá abrazados.

SANDRA: Dime David, desde que te separaste eres muy feliz con tú vida, ¿verdad?
YO: Sí Sandra, gracias a conocerte estoy disfrutando de mi vida como nunca.
SANDRA: Intentarás mantener esta vida todo lo que puedas siendo tan feliz.
YO: Sí, eso es justo lo que busco.

Se giró dándome un beso acariciándome el pelo mirándome a los ojos y volvió a juntar su cuerpo al mío.

Estaba anocheciendo y llamaron a la puerta, la abrí y entró Silvia disparada.

SILVIA: Toda la semana sin noticias tuyas y tú tan tranquilo en tú casa, que cojones tienes David…

Llegó hasta dentro del salón encontrándose a Sandra estirada en el sofá, se paró de golpe girándose para mirarme, Sandra se puso de pie porque sabía perfectamente lo que pasaba.

SILVIA: David tío, ¿esto qué es?
SANDRA: Esto se llama Sandra y soy amiga suya.
SILVIA: Una amiga estirada en el sofá en camiseta enseñando las bragas
SANDRA: Creo que tú también has estado en esta situación más de una vez y nadie te ha venido a tocar los cojones.
SILVIA (levantando la voz): ¿Perdona?

Veía que la cosa empezaba a complicarse y quise poner un poco de tranquilidad.

YO: Bueno chicas, porque no nos sentamos y hablamos como personas…

Sonó el timbre de la puerta otra vez, me acojoné al ir a abrirla y me tocó la lotería, entró sin parar Isabel encontrándose con las otras dos de pie al lado del sofá, abrió la boca para decir algo.

YO: No digas nada y ven a sentarte con nosotros.

Se acercó a las otras mirándoselas como si fueran dos tigres de bengala.

ISABEL: ¿Pero qué está pasando David?

Todo el mundo se quedó callado, se hizo un silencio tenso, yo me puse nervioso sin saber que decir en ese momento.

SANDRA: Sois amigas de David que os invita a su casa ¿no?, pues no veo el problema.
SILVIA: Claro, y tú eres la niña bonita enteradilla que todo lo sabe.
ISABEL: David, ¿pero quiénes son estas tías?
SANDRA: ¿Es que no os enteráis?, las tres somos iguales para él.
SILVIA: Sí, porque tú lo digas.
ISABEL (seria): David vete fuera que quiero hablar con ellas sin que estés tú delante.

Le salió la vena de abogada, yo me cogí una cerveza y me fui a la piscina a ver si me tranquilizaba un poco sentándome en un lugar desde donde las podía ver, estuvieron mucho rato hablando entre ellas, a Isabel se le veía como moderadora pasándole la palabra a una o a la otra y hablando ella también, me fijaba en lo parecidas que eran de tipo, supongo que era la mujer que me gustaba, me acabé la cerveza y me quedé fuera mirando las estrellas para no entrar y molestarlas, se abrió la puerta de la terraza.

ISABEL: Nos vamos a cenar.
YO: Vale perfecto, ¿donde queréis que vayamos?
ISABEL: No, tú no vienes, nos vamos nosotras, quédate solo en casa como tanto te gusta estar.
YO: No me vais a hacer eso, ¿verdad?, es una broma.

Salió también Silvia.

SILVIA: De broma nada, nos vamos las tres que nos queda mucho por hablar y aclarar.

En ese momento salía Sandra metiéndose una blusa por dentro de un tejano que se había puesto.

SANDRA: ¿Pasa algo?
SILVIA: Que no se creé que nos vayamos solas a cenar.
SANDRA: Porque cenes solo una vez más no pasa nada, no seas llorón David, me llevo unas llaves de casa.

Se acercó y me dio un beso en la cabeza marchándose las tres, así que cené cuando quise y después de ver una película me fui a dormir sin que ellas hubieran llegado, bastante tarde llegó Sandra encendiendo la luz de la habitación empezando a quitarse la ropa, levanté la cabeza medio dormido.

YO: ¿Estás bien Sandra?
SANDRA: Un poco puestecilla por las copas que nos hemos tomado después.
YO: ¿Y ellas, donde están?
SANDRA: Se han ido, cállate y prepárate que te voy a follar para acabar bien la noche.
YO: Será para acabar bien la tuya porque la mía ha sido una puta mierda.

Se subió a la cama quitándome la camiseta y el pantalón dejándome en bolas, me besó dulcemente.

SANDRA: Hay cariño, que desastre de hombre estás hecho.

Le iba a decir algo pero se metió mi polla en la boca chupando con fuerza para ponerla bien dura y no me dejó hablar, se subió encima metiéndosela cabalgándome lentamente aumentando poco a poco el ritmo y los gemidos, esperando que yo estuviera a punto para corrernos los dos juntos, se estiró a mi lado y me dio las buenas noches quedándose dormida.

Al día siguiente quise sacarle algo de la conversación con las otras chicas y no hubo manera de que me dijera nada, era el último día que íbamos a pasar juntos y no paró en todo el día de buscarme para tener sexo, me acabó dejando reventado y con la polla escocida de tanto follar. El lunes me despedía de ella en el arcén de la estación, me abrazó muy fuerte y me acarició la cara mirándome a los ojos.

SANDRA: Sigue siendo feliz vale, te lo mereces.

Cuando el tren se iba alejando algo me decía que aquella despedida había sido muy especial y dudaba de que la volviera a ver, noté que ella quería hacer su vida y para eso se tenía que alejar de mí, probablemente tuviera ganas de conocer a un hombre con quien compartir y sabía que yo no se lo podía dar, me cayeron unas lágrimas de pena y tristeza por si no la volvía ver. Conduciendo para la oficina me quise engañar a mi mismo, pensando que igual yo me imaginaba demasiadas cosas y ella me llamaría para pasar algunos días conmigo más adelante.

Fueron pasando los días de la semana sin tener noticias de ninguna, el jueves me decidí a enviar un mensaje a Isabel:

“Hola, ¿cómo estás?, te va bien que nos veamos algún día.”

Esperé un rato y no tenía ni la confirmación de que lo hubiera abierto, así que le envié el mismo a Silvia también sin respuesta, el viernes por la mañana me llegaron las dos respuestas iguales, demasiada coincidencia.

“Gracias David, de momento prefiero alejarme de ti”

Esto me hizo sospechar algo y llamé a Sandra, la respuesta.

“El teléfono al que llama no existe”

Entonces me acordé de la maldita cena de las tres, creo que hablaron de alejarse las tres de mi, total, que dos no me hacían ni caso y la tercera directamente se había cambiado el teléfono para no hablar conmigo, me entristeció mucho acabar de esta manera con ellas, cuando me fui de la oficina Pilar me vio la cara.

PILAR: Jefe, ¿le pasa algo?
YO: Que tenias toda la razón Pilar, “selección natural” y ha acabado como el rosario de la Aurora.

Se levantó de su mesa acercándose, me acarició la cara mirándome a los ojos.

PILAR: Lo siento mucho David, sé que con ellas eras feliz, cualquier cosa que necesites este fin de semana llámame vale.
YO: Gracias Pilar, será un fin de semana como muchos que he pasado, solo en casa, no pasa nada.

Me miró levantando las cejas.

YO: De acuerdo, un poco más triste de lo normal.

Me lo confirmó con la cabeza.

PILAR: Si te sientes mal, llámame por favor, no hace falta que lo pases tú solo.

Entonces se lo confirmé yo con la cabeza y me fui, pasé el fin de semana solo pensando, no fue agradable pero tenía que hacer examen de conciencia y que no me volviera a pasar nunca más, ni por mí ni por cualquier mujer que no se merecía sufrir por enamorarse de un patán como yo que se le metió en la cabeza acabar su vida sin ninguna pareja estable nunca más.

El mes de agosto desaparecí de vacaciones por el extranjero, al volver quise comenzar vida nueva, no volví a pisar el club abonándome a un gimnasio bastante grande que había cerca de la oficina, el primer día me fijé que una monitora del gimnasio me miraba bastante pero no quise meterme de lleno en el asunto haciéndome el loco, el segundo día estaba haciendo pectorales en el banco y se acercó, rubia con ojos claros, pelo bastante largo cogido en una trenza, un cuerpo dentro de la licra que giraba las miradas de los tíos y unas tetas que parecían que te apuntaban con los pezones cuando estaba delante de ti, acabé una serie y me senté en el banco, ella se agachó para hablar conmigo.

MONITORA: Hola me llamo Sonia, soy la monitora de la sala, ¿quieres que te ayude con tus ejercicios?
YO: Hola, yo me llamo David, y sí, mejor acompañado que solo.

Empecé una nueva serie con más peso con su ayuda acompañándome la barra, al acabar me miró a los ojos apoyando una mano en mi pierna.

SONIA: Me parece David que tendrás bastante éxito por el gimnasio.

Le sonreí levantando una ceja.

El día siguiente me estaba esperando en la zona de pesas para ayudarme en todos los ejercicios, me saludó con dos besos muy lentos dándome señales de que podría ser la primera mujer de mi nueva etapa, fuimos hablando de diferentes cosas mientras me ejercitaba hasta que acabé, me pasó la toalla para que me secara el sudor cogiéndole la mano junto con la toalla.

YO: ¿Tienes algo que hacer cuando acabes?

Ella se puso coquetona.

SONIA: ¿Por qué me lo preguntas David?
YO: Por si quieres ir a tomar algo o cenar y hablar un poquito más tranquilos.
SONIA: Hoy salgo a las nueve, si quieres cenamos.

Salió con un tejano apretado que le marcaba la figura y una camisa que le disimulaba el tamaño de las tetas, de guapa lo era un rato, la seguí en su coche y fuimos a un restaurante que conocía ella, era de una de sus alumnas de una clase dirigida, una chica menudita, morena delgadita con buen tipo que parecía muy tímida y muy guapita de cara, cenamos hablando para conocernos mejor y nos despedimos en la puerta, me dio dos besos sujetándome la cabeza por la nuca.

SONIA: ¿Vendrás mañana a seguir con tú programa?
YO: Vendré a seguir trabajando en el gimnasio y a verte a ti que eres muy guapa.

Me miró a los ojos sonriendo y nos fuimos cada uno a su casa.

Cuando llegué por la mañana a la oficina algo debió ver Pilar en mi cara que solo entrar.

PILAR: Hoy hace muy buena cara, mucho mejor que últimamente, ¿le ha pasado algo bueno?
YO: Nada importante Pilar, empiezo a “socializar” de nuevo, eso es todo.
PILAR: Hay jefe, tenga cuidado esta vez para no repetir los mismos errores por favor.
YO: Tranquila, espero haber aprendido algo de todo lo vivido.

Trabajamos aquella mañana y después de comer algo me fui a hacer mi ejercicio y sobre todo a ver a Sonia, en ella tenía puestas mis esperanzas de empezar de nuevo con mis relaciones, empecé con mis rutinas sin ella que no la veía por ningún sitio, de pronto apareció con unas mallas y un top que me dejaron boquiabierto, me miró con una sonrisa sabiendo que me había sorprendido.

SONIA: ¿Cómo estás hoy David?
YO: Con la boca abierta de verte Sonia, ¿pero cómo te vistes así criatura?, va a ser imposible hacer un buen trabajo contigo al lado mujer.
SONIA: Es para impresionarte y que me vuelvas a pedir para salir esta noche.
YO: Pues me has impresionado tanto que te puedo invitar todo un fin de semana si quieres.
SONIA: Bueno, bueno, ya hablaremos, acaba tus ejercicios anda.
YO: ¿Hoy a las nueve?

Me sonrió y me lo confirmó con la cabeza.

Ese día la cabrona venía preparada, salió con una minifalda conjuntada con una blusa que le marcaba bien las tetas y unos taconazos, la vista en conjunto era para caerse de espaldas, salí del coche para saludarla.

YO: Parece que hoy te has propuesto impresionarme dentro y fuera de la sala.

Ella reía orgullosa de haberlo hecho.

La invité a un buen restaurante solo por lo guapa que iba, estábamos en el primer plato y recordé lo que pasó con las otras chicas de mi vida.

YO: Mira Sonia quiero ser sincero contigo para que no confundamos las cosas, no sé si iremos mucho más lejos, yo estoy a gusto contigo hablando y cenando pero que sepas que no pretendo ninguna relación seria…

Me cortó en medio de la conversación.

SONIA: ¿Estás casado?
YO: No, no es eso, estoy divorciado hace bastante tiempo, es que es mi filosofía de vida, ya estuve en pareja mucho tiempo y la experiencia no fue muy buena, desde que estoy en la situación que estoy ahora soy mucho más feliz y no la quiero cambiar por nada.

Me miró a los ojos.

SONIA: De acuerdo, ¿algo más?
YO: Pues no.
SONIA: Pues vale, es muy bueno este restaurante.
YO: Sí, es uno de mis preferidos.

Pensaba que ella rehuía de la conversación.

SONIA: Así que lo que te gusta es ir follando con todas las que se te ponen por delante sin comprometerte a nada, ¿eso es lo que quieres decir?

De la manera que me lo dijo pensé que aquello se acababa con ella, pero no podía mentirle y luego volver a liarla.

YO: Exactamente Sonia, a eso me refiero, solo que no son todas las que se me ponen por delante, solo las que me entran muy bien por la vista.
SONIA: No, si encima serás exigente, no te jode.
YO: Perdóname si no era lo que esperabas, si no quieres salir más conmigo lo entenderé pero no podía esconderte algo así.
SONIA: Se te agradece la sinceridad.

Se me quedó mirando fijamente a los ojos incomodándome.

SONIA: ¿Vendrás a mi casa después de cenar a tomar algo?
YO: A tomar algo.
SONIA: Y a ver si follas tan bien como parece.
YO: Se te agradece la sinceridad.

Reímos, acabamos de cenar y fuimos a su apartamento, empezamos a tomarnos algo sentados en el sofá, ella se giró subiendo la rodilla abriendo un poco las piernas enseñándome las bragas blancas, se me fue la vista sin querer, me cogió de la barbilla y me besó durante un buen rato juntando nuestras lenguas, se levantó cogiéndome de la mano.

SONIA: Ya me has demostrado que besas bien, vamos a la cama que quiero saber más cosas.

Me llevó a su habitación, nos paramos al lado de la cama volviéndola a besar, una mano la subí del muslo por dentro de la falda hasta la cadera acariciándola, con la otra le empecé a desabrochar la blusa sin dejar de mirarle a los ojos, ella apoyaba sonriendo sus manos en mi cintura, cuando le desabroché el último botón metí las dos manos por los hombros quitándosela dejándola caer por la espalda, le desabroché el sujetador cayendo también al suelo, me quitó el jersey quedando los dos desnudos de cintura para arriba, nos volvimos a besar acariciándole las tetas suavemente erizándolas poniéndole los pezones duros, nos dejamos caer despacio sobre la cama, la besé poniéndome encima bajando a chuparle los pezones siguiendo lamiéndole los abdominales, le bajé la cremallera de la mini falda quitándosela, seguí bajando la lengua por encima de las bragas hasta llegar en medio de sus muslos, le abrí las piernas lamiéndole la ingle pasando a la otra mientras le bajaba las bragas poco a poco, descubriendo un chocho rubio bastante mojado, fui metiendo la lengua por el medio lamiéndolo muy despacio y con paciencia, cuando llegué al clítoris ella dio un suspiro y un jadeo levantando el cuerpo, me hizo ponerme de pie fuera de la cama para desabrocharme y quitarme los pantalones con la ropa interior quedándome en bolas.

SONIA: ¡Dioooos!, encima todo depilado, que guapo eres tío.

Me cogió la polla metiéndosela en la boca a la vez que con la otra mano me amasaba los huevos, me la dejó bien mojada y estiró de una de mis manos para que me recostara encima de ella, volvió a cogerme la polla apuntándosela en el coño para que con un movimiento de mis caderas metérsela un poco, cerró los ojos gimiendo dejándome caer encima metiéndosela del todo, abrió las piernas flexionadas apoyándose con los talones en la cama demostrando que tenía una buena flexibilidad, me sujeté con las manos en la cama para mantener el tronco levantado follándola a ritmo suave y profundo haciéndola jadear con sus manos apretándome la parte baja de la espalda y el culo, aumentaron sus jadeos y gemidos apretándome cada vez más fuerte con sus manos indicándome que estaba cerca del orgasmo, seguí con el ritmo notando su chichi cada vez más mojado hasta que estalló corriéndose intentando ahogar los gritos clavándome las uñas de una mano en el culo, me puse a su lado acariciándole el pelo mientras se recuperaba, me miró con cariño.

SONIA: Me gusta que seas tan tierno conmigo.
YO: No siempre lo soy, depende del momento.

Me miró a los ojos con cara de vicio tirándose a besarme metiéndome la lengua en la boca buscando la mía con cierta fiereza, me puse encima levantándole las piernas cogiéndole un tobillo con cada mano abriendo los brazos dejándola bien abierta, le metí la punta de la polla en el coño y de un golpe la entré hasta el fondo haciéndole pegar un grito a todo pulmón, seguí follando a buen ritmo y con fuerza, ella juntaba un grito con otro sin preocuparse de ahogarlos ni ostias, se debía de estar enterando media ciudad de los gritos que pegaba totalmente desatada, la giré levantándole el culo colocándola en el borde de la cama, yo de pie fuera se la volvía meter de un golpe follándola totalmente descontrolado de lo caliente que estaba, juntando mis gritos con los suyos y los golpes de mi pubis contra su culo cada vez que llegaba al fondo de su coño, nos corrimos como animales sudando como unos cerdos, Sonia jadeaba con la cabeza apoyada en la cama, saliéndole del chichi nuestros flujos resbalándole por las piernas, me estiré boca arriba a su lado girando la cabeza para mirarle a los ojos.

YO: ¿He aprobado el examen?
SONIA: ¿Qué decías de un fin de semana?
YO: Supongo que eso es un sí.

Me besó riendo.

SONIA: Estas hecho un buen cabronazo chaval.

Tomando una copa me preguntó si volveríamos a vernos al día siguiente, me pareció demasiado salir tres noches seguidas con la misma chica, por el miedo que se pudiera creer que me tenía en exclusiva poniéndole un escusa para no hacerlo.

20.

Al día siguiente me ayudó como cada día con mis ejercicios, cuando acabamos me dijo que quería hablar conmigo, pensé que me iba a pedir para salir aquella noche.

SONIA: Me gustaría que hicieras algo si no te importa.
YO: Tú dirás.
SONIA: Me gustaría que salieras algún día con mi amiga Berta.
YO: Berta, ¿quién es Berta?
SONIA: La propietaria del restaurante que fuimos el primer día, he hablado con ella esta mañana y le he dicho que salir contigo sería una buena idea, ella tuvo una mala experiencia con una pareja y lleva mucho tiempo sin salir con ningún hombre, creo que si saliera contigo se animaría a conocer más gente.
YO: Bueno, no sé, ¿a ti te parece buena idea?
SONIA: Lo hago por ella, es muy buena mujer y se merece una alegría.
YO: Una alegría.
SONIA: No te hagas el tonto, ya sabes a que me refiero, pero por favor hazlo con tú parte más tierna y romántica, la trataron muy mal y tiene muy mal recuerdo de los hombres.
YO: Vale, ya quedaremos algún día.
SONIA: Mañana mismo, ya lo he confirmado con ella.
YO: Coño, ¿que eres mi representante para salidas con chicas?
SONIA: Sal con ella y el fin de semana vamos a donde quieras.
YO: Ostia, ¿ahora me haces chantaje?
SONIA: No es chantaje, si sales con ella me voy de fin de semana contigo, si no sales, te buscas a otra, es así de sencillo, tú decides.
YO: A qué hora es mañana.
SONIA: Así me gusta campeón, vamos a tomar algo después y lo hablamos.
YO: ¿Y ahora me obligas a tomar algo contigo?

Se dio la vuelta sacando un poco el culo para marcarlo bien con las mallas, se giró con una mano en la cintura para que viera bien el tipazo que tenía.

SONIA: Yo no te obligo, tú sabrás que es lo que te conviene.
YO: Yo seré un cabroncete pero tú un poco de hija de putilla también lo eres guapa.

Me guiñó un ojo sonriendo y se fue.

Fuimos a tomar algo al restaurante de Berta para que quedara con ella directamente, al día siguiente lo tenía libre y un poco nerviosa me dijo que cualquier hora le iría bien, quedamos a las seis de la tarde para que no fuera demasiado tarde, cuando salimos de allí acompañé a Sonia a su coche besándonos.

YO: ¿Vamos a tú casa?
SONIA: No, reserva fuerzas para mañana que la tienes que dejar bien contenta a mi amiga.

Quedamos en una cafetería para merendar con Berta, cuando entré cinco minutos antes de la hora ella ya estaba sentada en una mesa, me miró y se le pusieron coloradas las mejillas, le saludé con dos besos y tenía la cara ardiendo.

BERTA: Perdóname David, estoy muy nerviosa.
YO: No tienes porque, ¿o es qué no querías verte conmigo?, si no te gusto como compañía dímelo con confianza y lo dejamos estar.
BERTA: No, no David, no es eso, es que hace mucho que no tengo una cita con un hombre y me he puesto nerviosa.

Puse una mano encima de la suya tranquilizándola.

YO: Tranquila, podemos hablar un rato y tú decides que hacemos vale.
BERTA: Sabes que pasa, que mi última relación con un hombre no fue precisamente placentera.

Estaba a punto de ponerse a llorar.

YO: Hey, hey, no pasa nada, has tenido una mala experiencia y ya esta pasada, a todos nos pasan cosas desagradables y por suerte también agradables, mejor quedarse con las buenas que con las malas ¿no?
BERTA: Sí, sí, claro, es qué, verás, la verdad es que estoy nerviosa por lo que pueda pasar luego.
YO: Pasará lo que tú quieras que pase, dime una cosa, ¿cómo es que has acabado teniendo un restaurante?

Intente distraerla y me salió bien, me empezó a hablar de cómo se formó trabajando de pinche de muy jovencita en un restaurante, como poco a poco pudo cumplir su sueño de tener el suyo propio del que estaba muy orgullosa, le cambió la cara y se le veía más alegre hablando de cosas que le apasionaban.

BERTA: ¿Qué tipo de comidas te gustan a ti?
YO: Soy muy de platos de costa, la paella, fideuá, pescado y cosas así.
BERTA: Yo te puedo hacer la mejor paella o fideuá que habrás comido en tú vida.
YO: Vale, te cojo la palabra, nos queda pendiente esa paella haber si es verdad lo que dices.

Por primera vez me miró a los ojos manteniendo la mirada sin apartarla.

BERTA: Te vas a chupar los dedos.

Acerqué la silla a su lado cogiéndole la barbilla.

BERTA: Hay David.

Le besé los labios rozándolos con los míos, me miró con los ojos muy abiertos, me puso una mano en la cara y me devolvió el beso abriendo un poco los suyos.

YO: ¿Dónde te gustaría ir después?

Se puso nerviosa otra vez apartando la mirada.

BERTA: No sé, a mi casa por ejemplo.
YO: Tú casa estaría perfecto.
BERTA: Hay David, no sé si estoy preparada para esto.
YO: ¿Preparada para qué?

Se le notaba más nerviosa mirándome intranquila a los ojos.

BERTA: Pues, para lo que pueda pasar en mi casa.
YO: Berta, tranquila, no pasara nada que tú no quieras que pase.

Le cogí la mano y ella me la apretó.

BERTA: Vale, vámonos ya por favor.

Entramos en un bonito piso de uno de los barrios nuevos de la ciudad cogidos de la mano y nos sentamos en el sofá.

BERTA: ¿Quieres tomar algo?
YO: No sé, que tomas tú normalmente.
BERTA: Ahora me tomaría un licor de hierbas que tengo muy bueno, ¿quieres uno?

Trajo la botella con dos vasitos que sacó del congelador, nos tomamos un par casi de golpe antes de que ella se lanzara un poco, me besó en los labios un par de veces de manera rápida y sin aguantar los labios juntos demasiado tiempo.

BERTA: Siento hacerte perder el tiempo David, ya ves que no soy muy lanzada.
YO: No me haces perder el tiempo mujer, me gusta hablar contigo, además me has prometido una buena paella que ya estoy deseando de probar.

Se reía a carcajadas acariciándome la cara.

BERTA: Ya sabes que no me refiero a eso.
YO: ¿Quieres que juguemos a una cosa?
BERTA: Hay David, ¿a ver que me propones?
YO: Yo me quedo de pie en silencio y sin moverme y tú haces conmigo lo que quieras, como si fuera una especie de muñeco de carne y huesos.

Se quedó pensando un momento llenando de nuevo los vasitos, me pasó uno para volver a beber.

BERTA: ¿Y puedo hacer lo que quiera?
YO: Puedes hacer lo que te apetezca hacer conmigo, solo te pido que no me hagas daño, si lo que te apetece es cortarme a trocitos y tirarme a un contenedor de basuras mejor me lo dices y me voy a casa.

Volvió a reír con ganas mirándome a los ojos.

BERTA: ¿Y tú no vas a hacer nada, ni vas a hablar?
YO: Obedeceré todo lo que me digas sin rechistar, ¿jugamos?

Se acercó más a mí y me besó un buen rato metiéndome la lengua tímidamente en la boca, nos besamos sin que yo moviera nada de mi cuerpo.

YO: Ves, me has querido besar y yo no me he movido para nada, tú mandas.
BERTA: Vale, ponte de pie.

Lo hice y ella también se levantó dando vueltas muy despacio a mí alrededor mirándome, se quedó parada en mi espalda tocándome los hombros bajando poco a poco por la espalda hasta parar la manos justo encima del culo dudando, las bajó nerviosa y me cogió las nalgas apretándolas escapándosele la risa, se puso delante de mí mirándome riendo, me cogió las manos colocándoselas en su espalda pasando sus brazos alrededor de mi cuello pidiéndome que la besara, nos besamos y como vio que no movía las manos separó los labios.

BERTA: Acaríciame la espalda por favor.

Nos volvimos a besar moviendo las palmas de las manos por su espalda, ella fue apretando su cuerpo al mío cada vez más, se separó y empezó a desabrocharme la camisa hasta quitármela, puso su mano en mi pecho acariciándomelo.

BERTA: ¿Te depilas?

Se lo confirmé con la cabeza, ella miró para abajo a mi entrepierna.

BERTA: ¿Todo?

Se lo volví a confirmar con una sonrisa, sus dedos empezaron a desabrocharme la hebilla del cinturón y me bajó la cremallera, se llenó el vaso otra vez de licor pegándose otro lingotazo, me soltó el botón y dejó caer los pantalones hasta los tobillos, se agachó y me quitó los zapatos y los calcetines pudiendo sacar el pantalón dejándolo a un lado, fijó la vista en el bulto que hacía mi polla de lado medio empalmada dentro de los bóxer, se veía perfectamente el tamaño y el grosor.

BERTA: Hay David.

Fue subiendo una mano por el muslo acercándose a mi polla, la paró justo al lado mirándome un poco ruborizada, encontrándose con mi sonrisa y un pequeño movimiento de cabeza de arriba abajo dándole confianza, la puso suavemente encima acariciándola de punta a punta para seguidamente agarrarla bien agarrada cerrando los ojos dejando ir un suspiro, cuando abrió los ojos le había cambiado la cara, de estar cortada por la situación a una de excitada mordiéndose el labio inferior, se arrodilló y me bajó el bóxer mirando como mi polla se movía quedando apuntándole a la cara, me la agarró comprobando el grosor con su mano y me la empezó a menear despacio, fijándose como se apartaba la piel del glande y acababa de crecer a su tamaño toda tiesa, con la otra mano fue palpándome los huevos levantándome la picha para enterarse bien estirando un dedo para tocarme el culo, se puso de pie sin soltármela.

BERTA: Acabo de aprender más anatomía masculina de la que he sabido en toda mi vida, ahora te toca a ti, haz lo que quieras conmigo.
YO: No me pidas eso por favor, sigue tú como quieras.
BERTA: Quiero que me hagas lo que quieras.
YO: ¿Lo que quiera?
BERTA: Lo que quieras sin cortarme en trocitos.

Se reía por devolverme el chiste.

YO: Si lo hago acabaré perdiendo los papeles con ese cuerpo tan bonito que tienes y no respondo de mi mismo.
BERTA: Eso es lo que quiero, quiero abandonarme contigo y disfrutar.

La besé cogiéndole el culo con las dos manos amasándoselo, me miró con los ojos encendidos, le quité la blusa y los pantalones con el resto de piezas dejándola en sujetador y bragas de color blanco, le levanté una mano para que diera una vuelta sobre sí misma como si estuviéramos bailando para verla por todos lados.

YO: Que cuerpazo tienes Berta.
BERTA: Hay David sigue por favor.

La giré de espaldas y le desabroché el sujetador dejándolo caer, le besé el cuello acariciándole las tetas suavemente por los lados y los pezones dejándoselos duros, suspiró cerrando los ojos mientras le chupaba y besaba el cuello haciéndole levantar la cabeza, con los dedos de cada mano le frotaba los pezones, suspiró varias veces y le fui bajando poco a poco una mano por la barriga, hasta llegar al inicio de las bragas parando acariciando la zona, su respiración aumento en velocidad y sus suspiros en volumen, desde atrás le giré la cara para poder besarle los labios metiendo la punta de los dedos dentro de las bragas rozándole el vello púbico, resopló dentro de mi boca y metí toda la mano dentro de las bragas agarrándole el coño, apoyando dos dedos en el agujero de la vagina que estaba totalmente empapado, soltó un buen gemido, fui moviendo la mano y los dedos despacio haciéndole una paja a la vez que con la otra mano seguía acariciándole un pezón, la tenía cada vez más excitada, separé las manos de su cuerpo y la giré volviéndola a besar, me arrodillé cogiéndole las bragas bajándoselas muy lentamente hasta los tobillos abriéndolas para que ella pudiera sacar un pie y después el otro, le separé los pies para dejarle las piernas lo suficientemente abiertas para poder lamerle los muslos, subiendo hasta su chumino empapado metiéndole la lengua en la rajita, me cogió la cabeza con fuerza dando un grito de placer, se lo comí un rato sin intención de hacer que se corriera todavía, me levanté con la boca mojada, me miró sonriendo y me paso la mano con cariño para limpiármela besándome.

YO: Arrodíllate por favor.

Se arrodilló mirando como tenía la polla sujeta con mi mano apuntando a su boca, estaba a punto de decir algo y lo dije con ella a coro.

LOS DOS: Hay David.

Se rió tapándose la boca con la mano, le acerqué un poco más la picha a su boca, quitó la mano abriendo un poco la boca esperando que yo hiciera el siguiente movimiento, le metí la punta entre los labios, sacó un poco la lengua pasándola por la punta como probando el sabor, la introduje un poco más, la apretó dentro de su boca cerrando los labios dándome un latigazo de gusto, le sujeté la cabeza y la metí un poco más para ver hasta dónde podía llegar sorprendiéndome ella bajando la cabeza y de un tirón metérsela entera succionando haciéndome temblar las piernas, la sacó y metió varias veces seguidas que casi consigue hacerme correr antes de tiempo, que boquita que tenía la mujer de Dios y que bien la movía, la levanté del suelo a peso sentándome en el sofá con ella encima, con una rodilla a cada lado de mis caderas apuntándole la polla a su coño, se paró un momento mirándome.

BERTA: ¿La vas a meter sin condón?
YO: ¿Te puedes quedar embarazada?
BERTA: Tomo pastillas para regularizar la regla, lo digo por ti.
YO: ¿Tú confías en mí?
BERTA: Totalmente.

Se la metí de golpe hasta el fondo gritando los dos, abrió mucho los ojos y empezó a moverse encima de mi cabalgándome a una buena velocidad gritando cada vez más fuerte, cuando estaba a punto bajó una mano frotándose el clítoris alcanzando un orgasmo que la dejó con la boca abierta y los ojos en blanco sin dejar de moverse suavemente.

BERTA: Joder que bueno.
YO: Sigue, sigue, no pares por favor.

Fue siguiendo el ritmo suave un rato y volvió a aumentarlo poco a poco hasta volver a corrernos los dos llenándole el coño de semen, apoyó su cabeza en mi pecho.

BERTA: Muchas gracias David, me lo has hecho pasar tan bien, ¿volverás a salir conmigo?
YO: No me des las gracias, yo también lo he disfrutado, saldremos si no me pides que me case contigo.

Se descojonó de risa y nos quedamos un rato en el sofá abrazados.

Llegué a casa y me estiré en la cama, no habían pasado diez minutos que me llegó un mensaje.

SONIA: “He hablado con Berta y está muy contenta, sabía que no me fallarías, mañana hablamos del fin de semana. Un beso”
YO: “Mañana hablamos entrenadora, buenas noches”

Empezó una nueva rueda, Berta me presentó a otra amiga con la que empecé a salir algunas veces y mi vida continuó como a mí me gustaba, me cogí un día de fiesta entre semana para pasarlo con Berta y que pudiera hacer la paella en mi casa, ella se fue soltando con el tiempo y llegamos a tener noches y días muy buenos hasta que conoció a un hombre con quien parecía que podía rehacer su vida. Con Sonia duró un poco más de tiempo pero también nos acabamos alejando cuando encontró una pareja estable. Yo seguía conociendo algunas otras chicas e iba manteniendo algunas salidas, no sé si sería por la edad pero cada vez tenía menos ganas de salir y más de estar en mí casa, así que se reducía el número de mujeres con las que mantenía un lio.

El trabajo seguía como siempre y la relación con Pilar y su pareja fue pasando de sexual a amistad, fui el padrino de su boda y de vez en cuando cenábamos en su casa explicándoles cosas de mi vida, eran los amigos más cercanos que tenía, les ayudé a montar un pequeño negocio con el que podían vivir tranquilamente, Pilar dejó de ser mi secretaría para seguir siendo mi amiga confidente.

Entre pitos y flautas fue pasando el tiempo, mucho tiempo, una tarde de un sábado estaba solo en casa tomándome una copa en la terraza de la piscina, hacía calor y el verano estaba a punto de empezar de nuevo trayendo a los turistas, me vino a la cabeza la nostalgia del pasado, de mis inicios cuando me separé, que sería después de tantos años de Sandra, Silvia o Isabel mi ex, de las que tras aquellos últimos días no supe nunca más nada y lo sentía tanto, de las demás chicas tenía noticias, incluso con alguna mantenía la amistad, pero tenía una espinita clavada de no haber sabido gestionar en su momento la relación con ellas y haberles perdido la pista, los pensamientos de aquella tarde fueron el presagio de los acontecimientos que pasaron en mi vida unos pocos días más tarde.


Era pleno verano y había bajado a la playa una tarde para bañarme, tomar el sol y comer algo en el chiringuito que hacía tiempo que lo llevaba una familia, José se retiró y se fue a vivir a otra localidad. Volví a casa, me duché y me puse cómodo para pasar la tarde noche empezando a leer un libro que me habían recomendado, en eso estaba estirado en el sofá cuando llamaron al timbre de casa, abrí la puerta con el libro en la mano y me dio un vuelco el corazón que casi me da un infarto y me quedo tieso allí mismo, el libro cayó al suelo y yo me quedé con la boca y los ojos abiertos.

21.

Al otro lado de la puerta había una chica muy joven con una mochila, pelo castaño tirando a rubio, con ojos claros y guapísima, era la mismísima imagen de Sandra pero muy joven, nos miramos a los ojos, yo no sabía que decir ni hacer, las piernas me temblaban.

CHICA: Hola, ¿usted es David?
YO: ¿Qué?, ¿cómo?
CHICA (riendo): ¿Qué si usted se llama David?

Me cagué en mi vida, era la misma risa y forma de la boca que Sandra, le contesté balbuceando sin poder creerme lo que estaba viendo.

YO: Sí, me llamo David, ¿y tú?
ELLA: Me llamo Sandra.

Me empezaron a caer unos lagrimones por la cara que no me daba tiempo a secármelos con las manos, le abrí la puerta de par en par para que entrara sabiendo perfectamente quien era, le ofrecí que se sentara en la terraza.

YO: ¿Quieres tomar algo, un refresco, una cerveza?
SANDRA (con una sonrisa): Una cerveza estará bien gracias.

Nos sentamos y le dimos un buen trago a la cerveza cogiendo fuerzas para seguir hablando los dos.

SANDRA: Me parece que ya sabes quién soy.
YO: Eres igualita que tú madre Sandra, perdona, pero es que tengo tantas preguntas para hacerte que me aturullo y no me sale ninguna.
SANDRA: Mi madre dice lo mismo pero al revés, sobre todo cuando se enfada conmigo.
YO: ¿Eh?
SANDRA: Que soy igualita que mi padre.

Me empezaron a temblar las manos y las piernas.

SANDRA: Diez años me ha costado sacarle quien era mi padre y por fin te tengo delante.

Me puse la mano en la boca al confirmar lo que me temía desde el momento en que la vi volviendo a llorar.

SANDRA: No te preocupes, no vengo a pedirte ni reclamarte nada, solo quería conocerte y saber quién eres y como eres.
YO: Dios mío Sandra, tantos años sin saber que tenía una hija, que cojones tiene tú madre, dime, ¿cómo está ella?
SANDRA: Esta guapísima como siempre.

Yo no podía parar de llorar y sorprenderme mirándola.

SANDRA: Embarazada empezó a estudiar y hace muchos años que es profesora en la escuela del pueblo donde vivimos, nos ha ido bien y no necesitamos nada, solo que yo quería conocer a mi padre, a ella no le hacía mucha gracia y no me lo quería decir, pero siendo mayor de edad la amenacé con irme de casa y no volver hasta encontrarte, me dio todos los datos que sabía y aquí estoy.

YO: Me da tanta rabia haberme perdido tú vida, que otro hombre te haga de padre disfrutando de ver crecer a una hija.

Se quedó seria mirando para abajo sin decir nada.

YO: Sandra, ¿estás bien?, ¿te pasa algo?
SANDRA: No, nada, lo siento, bueno ahora que ya te conozco creo que lo mejor será que me marche para casa.
YO: Espera, espera, ¿cómo que te vuelves a casa?, de eso nada, te quedas aquí que tienes que explicarme muchas cosas de tú madre y de ti después de tantos años, ¿te crees que vas a venir a decirme que eres mi hija y te vas a largar a los cinco minutos como si nada?

Se puso nerviosa.

SANDRA: No, no puedo.
YO: Y tanto que puedes, es más, debes.
SANDRA: Yo, yo…
YO: ¿Tú que hija?
SANDRA: Es que se lo prometí…
YO: ¿Qué le prometiste?
SANDRA: No te lo puedo decir, además contigo no tengo confianza, para mí eres un desconocido.
YO: Entiendo que no me consideres tu padre, pero biológicamente está claro que lo soy, por favor Sandra, por lo felices que fuimos tu madre y yo en su tiempo, necesito saber cosas de ella y necesitaré a partir de ahora tener contacto contigo, quiero saberlo todo de ti y poder ayudarte en lo que haga falta, no sé qué te contaría tú madre de mi pero no soy un monstruo sin sentimientos, si hubiera sabido que existías me habrías tenido a tú lado siempre.

Ahora era ella la que lloraba.

SANDRA: Se lo prometí a mi madre y no puedo hacerlo.
YO: Por favor Sandra, ¿qué le prometiste?, será nuestro secreto, te juro que nunca se lo diré.

Seguía llorando, se pasó la mano por los ojos, le fui a buscar unos pañuelos de papel ofreciéndole uno.

SANDRA: Que no te hablaría de ella.
YO: No lo entiendo, ¿por qué?, ¿ha pasado algo?, yo creía que era feliz.
SANDRA: No lo entiendes, no tienes ni idea ¿verdad?
YO: Joder, esa manera de hablar es igual que tú madre.

Sonrió mirándome a los ojos dudando.

SANDRA: No te ha olvidado nunca, no ha estado con otro hombre desde entonces, a mi no me lo ha dicho, pero estoy convencida que esperaba que algún día fueras a por ella, coño ya te lo he soltado joder, mi madre me va a matar como se entere, por favor no le digas nada.

Estaba como si me hubiera fumado tres porros seguidos, la cabeza perdida pensando cómo podía ser verdad lo que acababa de oír, una belleza como ella que no quisiera rehacer su vida, me dejó hecho polvo volviendo a llorar.

SANDRA: Lo ves, ahora tengo la sensación de haberos hecho daño a los dos.

Me levanté acercándome a ella.

YO: Por favor Sandra, me dejas que te abrace.

Se levantó abrazándome sin dudarlo, olía igual que su madre, estuvimos un rato sin decir nada, volvimos a sentarnos dándole otro buen trago a la cerveza.

YO: ¿Quieres otra cerveza?, porque hoy te quedas en casa te guste o no.

Me sonrió igual que su madre y me dijo que de acuerdo.

Le dimos un trago a las cervezas fresquitas.

YO: Quédate unos días conmigo y te llevo de vuelta al pueblo, tengo que ver y hablar con tú madre.
SANDRA: Si hombre, tú estás loco, ¿quieres que mi madre me mate?, si me presento contigo me mata a mí y posiblemente a ti también.

Soltamos una carcajada.

YO: Llámala para decirle que me has encontrado y estás conmigo, a ver si la convences para que pueda hablar con ella y yo mismo se lo diré.

Se levantó con el móvil mirándome mientras la llamaba.

SANDRA: “Hola mamá”…, “sí, estoy con David ahora, voy a pasar unos días en su casa, estaba pensando si querrías hablar con él”…, “vale de acuerdo, te volveré a llamar, un beso”

Me miró y giró la cabeza a un lado y al otro dándome a entender que su madre no quería saber nada de mí, lo entendía, pero me entristeció.

Estuvo toda la semana, le enseñé la playa y el chiringuito donde nos conocimos dándole todos los detalles, incluso el de la depilación, estaba encantada de saberlos, porque su madre no le explicó nada de nosotros, le enseñé la empresa y todo lo que rodeaba mi vida, hablé con mis socios para decirles que me cogía un tiempo libre, al final de semana cenando con mi hija.

YO: Sandrita, mañana viernes nos vamos a tú pueblo a ver a tú madre, y no me digas que no, yo cargaré con todas las culpas pero tengo que verla te pongas como te pongas.

Me miró sonriendo sin decir nada.

El viernes por la mañana estábamos en el coche en marcha, a dos putas horas de viaje estábamos entrando en su pueblecito de montaña, a dos putas horas vivía Sandra y había estado veinte años sin verla, Sandrita me enseñó el colegio donde trabajaba su madre y llegamos a una casa de piedra dejando el coche en la puerta.

YO: ¿Aquí es donde te has criado?, que bonito es.
SANDRITA: Ya ves, mi madre no está, debe de haber ido a comprar, sino estaría su coche.

Entramos en la casa, era muy acogedora, mi hija me hizo entrar en la cocina para tomar algo después del viaje y oímos abrirse la puerta.

SANDRA (levantando la voz): Sandra, ¿estás en casa, de quién es el coche de la puerta?

Sandrita salió de la cocina abrazándola dándole un beso, me quedé sentado sin saber qué hacer, ¿salía yo también, o esperaba que su hija le dijera algo?, me levanté y despacio me fui acercando a la puerta, estaban las dos abrazadas en silencio, pienso que Sandrita no se atrevía a decírselo y por eso no se separaba de su madre, Sandra levantó la vista y me vio, se puso seria bajando los brazos de la espalda de su hija, Sandrita se dio cuenta y se apartó mirándome también.

SANDRA (muy seria): ¿Qué has hecho Sandra?
SANDRITA: Yo…
YO: Ha sido culpa mía Sandra, yo la he obligado, si te tienes que enfadar con alguien es conmigo.

No me hizo ni caso apartando la vista mirando a su hija.

SANDRITA: Mamá no es verdad que me obligara, lo he hecho porque creo que tenéis muchas cosas de que hablar y ya es hora que lo hagáis.

Sandra le tocó la cara sonriéndole.

SANDRA: Gracias por ser tan sincera pero no tengo nada que hablar con este señor…
YO: Sandra por favor…
SANDRA: Cuando tú invitado se marche me avisas que volveré a casa…
YO: No ve vayas por favor.

Se giró y caminaba para la puerta de entrada.

SANDRITA (levantando la voz): Mamá, ¿quieres dejar de ser una cobarde?

Sandra se paró de golpe mirando a su hija muy enfadada.

SANDRITA: Llevas toda la puta vida esperando este momento joder, ¿y ahora que lo tienes aquí vas a huir, vas a dejar que se vuelva a su casa sin cruzar una palabra con él?
SANDRA: A mí no me hables así que soy tú madre.
SANDRITA: Mamá, sabes perfectamente de que te estoy hablando.
YO: Sandra por favor.

Me miró con odio.

SANDRA: Y tú cállate de una puta vez, ¿a qué coño has venido ahora?, después de tanto tiempo.
YO: He venido hacer lo que hubiera hecho hace diecinueve años si me hubiera enterado de que tengo una hija.

Se quedó en silencio con los ojos clavados en los míos a punto de llorar.

SANDRITA: Bueno, ahora que ya habéis iniciado vuestra conversación yo mejor me voy un rato a ver a mis amigas.

Salió de la casa dejándonos a los dos de pie mirándonos sin saber muy bien que hacer o que decir, di un paso para acercarme y ella retrocedió.

YO: Sandra por favor soy yo, el mismo tonto que conociste en el chiringuito y le enseñaste a vivir.

Me miró sonriendo un poco por primera vez.

SANDRA: Demasiado bien te enseñé.
YO: Vamos a sentarnos y hablamos un poco por favor.

Se puso seria dudando durante un ratito.

SANDRA: Vale, pero no me toques.

Levanté las manos enseñándole las palmas, me metí de espaldas en la cocina y me senté al otro lado de la mesa, ella entró caminando muy despacio.

SANDRA: ¿Quieres un café?
YO: Por favor.
SANDRA: ¿Café descafeinado con leche con poco azúcar?

Se lo confirmé con la cabeza porque estaba a punto de ponerme a llorar,  se giró para ponerse delante de la cafetera con los ojos humedecidos, los dos intentábamos disimular para no ponernos a llorar como dos críos, fueron los cafés con leche más lentos de hacerse de la historia perdiendo el tiempo Sandra mientras nos tranquilizábamos un poco, finalmente se giró con dos tazas en la mano sentándose poniéndome una delante.

YO: Muchas gracias.

Ella movió la cabeza para responderme y le dimos un primer sorbo dando los dos un suspiro, apoyó la taza en la mesa.

SANDRA: ¿Y qué es lo que hubieras hecho hace diecinueve años si te hubieras enterado?
YO: ¿Cómo que qué hubiera hecho?, es mi hija Sandra, quererla, cuidarla, ayudarte a ti en todo lo posible para criarla, no perderme todo lo que me he perdido de su vida por no saber de su existencia, sus cumpleaños…

No aguanté más y me puse a llorar tapándome la cara con las manos.

YO: Perdóname por el espectáculo.
SANDRA: No, soy yo la que tendría de disculparme.

Aparté las manos mirándole a los ojos.

SANDRA: Aquella última semana que nos vimos, yo, yo fui con las ideas muy claras de quedarme embarazada de ti, sabía que no te tendría nunca como me hubiera gustado tenerte, pero un hijo tuyo sí que lo tendría a mi lado para siempre y sería lo más bonito que tendría de su padre para toda la vida…

No me podía creer que lo que me estaba diciendo sin poder parar de llorar, me vino a la cabeza aquella semana que ella no me dejó salir casi de la cama, me follaba a todas horas en cualquier parte, ahora lo entendía.

SANDRA: …nunca pensé que a ti te interesara tener un hijo, o una hija en este caso, fue una decisión totalmente meditada con la intención de no molestarte para nada y criarla yo sola con mi secreto, pero la niña ha salido más cabezona que yo, desde muy pequeña me ha estado preguntando quien era su padre.
YO: ¿No me merecía ni que me preguntaras por lo menos que quería hacer?
SANDRA: Tenía miedo David, ¿y si tú te hubieras empeñado en quitarme la custodia, en apartarla de mi?, se han visto muchos casos y no podía permitirlo, ella era…

Paró en seco de hablar bajando la cabeza.

YO: ¿Qué era Sandra?

Empezó a llorar.

SANDRA: No te lo voy a decir.

Puse una mano encima de la suya.

YO: Sandra por favor, dímelo.

Sacó rápidamente su mano de debajo de la mía bajando las dos a su regazo, levantó la cabeza mirándome con lágrimas en los ojos.

SANDRA (levantando la voz): Era tu recuerdo, era a quien le podía dar todo el amor que no podía darte a ti imbécil.

En ese momento quise cortar la tensión con alguna broma.

YO: Esta es la Sandra que yo recordaba.

Se le escapó una risa sin parar de llorar limpiándose las lágrimas con las manos.

SANDRA: Vete a la mierda tonto.

Nos quedamos en silencio intentando tranquilizarnos, nos acabamos de beber los cafés, ella se levantó y retiró las tazas saliendo al salón sentándose en un sofá, la seguí intentándome sentar a su lado.

SANDRA: Aquí no, siéntate en el otro.

Me senté delante en otro sofá confrontado.

SANDRA: Ahora que lo sabes todo, ¿cuándo te vas a ir?
YO: ¿Qué pasó en aquella cena con Isabel y Silvia?
SANDRA: Isabel y Silvia estaban muy enfadadas, yo no las entendía mucho porque ellas sabían perfectamente como vivías tú sin comprometerte, Isabel propuso que nos alejáramos de ti y si tú estabas interesado en alguna ya te preocuparías de encontrarla, a mi me daba igual porque ya tenía mis planes.
YO: Pero si cambiaste de teléfono era porque no te interesaba que te encontrara.
SANDRA: Claro, si mis planes habían salido bien y estaba embarazada no me interesaba que me encontraras para nada.
YO: Tuviste suerte, ¿y si no llegas a quedarte?
SANDRA: Pues te hubiera llamado para pasar otra semana contigo, así de fácil.
YO: ¡Que cabrona!

En ese momento entro Sandrita.

SANDRITA: Muy bien, ya veo que os estáis comportando como personas civilizadas.
SANDRA: Sí, hemos hablado un rato pero ya estaba a punto de irse.

Mi hija me miró y yo le hice un gesto con la cabeza negándolo.

SANDRITA: Venga ya, no lo vamos a invitar a comer por lo menos.
YO: Yo pensaba en comer, cenar, mañana desayunar y volver a comer y estar así durante un tiempo.

A Sandrita se le escapaba la risa.

SANDRA: Si hombre, ¿pero tú te has creído que esto es un hotel?
YO: Pienso pagarlo, no voy a estar de gorra.
SANDRA: Claro, tú con el dinero te piensas que ya lo solucionas todo.
YO: Si no me dejas pagarlo con cariño de alguna manera tendré que hacerlo.
SANDRA: ¿Con cariño?, que sinvergüenza eres tío.

Sandrita se descojonaba de risa.

SANDRA (mirando a su hija): ¿Y a ti que te parece tan gracioso?
SANDRITA (sin poder parar de reír): Que lleváis cinco minutos juntos y ya parecéis un matrimonio, que buena pareja que hacéis.
SANDRA: Nena por favor, ¿no pretenderás qué…?
SANDRITA: Hemos quedado con mis amigas de irnos de vacaciones una semana, os dejaré solitos a ver si en una semana os habéis matado o arreglado alguna cosa.
SANDRA: De eso nada, además, ¿donde vais a ir así de pronto?

Sandrita se encogió de hombros.

YO: A mi casa, está vacía, podéis aprovechar lo que hay en la nevera antes de que se eche a perder, tendréis piscina y la playa allí al lado, estaréis la mar de bien, os podemos acompañar tu madre y yo.
SANDRA: Y una mierda, ¿tú te crees que te vas a presentar aquí para descuadrarme toda mi vida?
SANDRITA: Mamá, ya sería hora que alguien te “descuadre” un poco ¿no te parece?
SANDRA: Tú cállate coño, ¿esa es la educación que te he dado?

Nos descojonábamos de risa, su hija y yo claro, ella estaba muy sería mirándonos a uno y al otro.

SANDRITA: Las llamo para decírselo y te digo algo.

Salió de casa con el teléfono en la oreja.

SANDRA: ¿Te crees que haciéndote el gracioso con tú hija te va a servir de algo?
YO: No lo sé Sandra, solo quiero que me des una oportunidad.
SANDRA: ¿Una oportunidad, para qué?

Le miré fijamente a los ojos.

SANDRA: De eso nada.
YO: Déjame probarlo por favor.
SANDRA: Pero tienes tú trabajo y tú vida…
YO: Ya he hablado con mis socios y están dispuestos a comprarme mi parte de la empresa, y mi vida está donde yo quiera hacerla, ahora es aquí, el lunes llevamos a las chicas a mi casa, comemos en el chiringuito y nos volvemos.
SANDRA: ¿De verdad te crees que me vas a organizar la vida?
YO: Por supuesto.

Entró Sandrita contenta.

YO: Llama otra vez a tus amigas, el lunes por la mañana os llevamos a mi casa tú madre y yo.

Pegó un salto de alegría y se abrazó a su madre dándole un beso, se acercó a mí y me dio dos en la cara, volviendo a desaparecer con el teléfono.

SANDRA: ¿Así te vas a ganar a tú hija?
YO: Y espero que a ti también.
SANDRA: ¡Anda y que te den!

Se metió en la cocina refunfuñando, me levanté y salí a que me tocara un poco el aire, Sandrita colgó el teléfono.

SANDRITA: Muchas gracias David por dejarnos tú casa.
YO: También es tuya Sandra, por cierto, ¿Cuántas chicas sois?
SANDRITA: Tres, son mis dos mejores amigas.
YO: Perfecto, podremos ir en un coche.

Me miró poniéndose seria.

SANDRITA: Ten un poco de paciencia con mi madre por favor, ha pasado mucho tiempo sola y le costara hacerse a la idea.
YO: Tengo todo el tiempo del mundo para estar con ella y contigo.
SANDRITA: Voy ayudar a mi madre a hacer la comida que está un poco mosqueada con todo esto.

La cara de Sandra en la mesa era para salir corriendo, miraba para todos lados menos a mí y no decía ni pio, Sandrita y yo intentábamos mantener alguna conversación pero se hacía difícil viendo la cara de su madre.

SANDRITA: Y tú David, ¿nunca has rehecho tú vida con otra mujer?
YO: Estuve casado, me separé y conocí a Sandra en el chiringuito, no he podido estar ligado a otra mujer nunca más.
SANDRA: Pero de follar a follado como un cabrón.
SANDRITA: ¡Mamá!, no te había oído hablar así nunca.
SANDRA: Es la verdad, ¿no quieres saberlo todo de tú padre?
YO: Estuvimos viviendo juntos todo el verano.
SANDRA (enfadada): Porqué a ti te convenía.
YO: ¿A mí, por qué?
SANDRA (más enfadada): Porque eras un palurdo que nos sabías hacer nada inútil.
SANDRITA: Si viviste con él todo un verano por algo sería.
SANDRA: Tú te callas.
YO: La niña tiene razón.
SANDRA: Es un egoísta que solo piensa en él.
YO: Después de ti no te digo que no, pero contigo no lo fui y lo sabes.
SANDRA: ¡Ja!, anda que no.
YO: Si me depilé entero por ti gritando como un cerdo del daño que me hicieron.
SANDRA: Porque te interesaba para que yo…, bueno eso.
SANDRITA: ¿Para qué tú qué, mamá?, quiero saberlo todo de vosotros.
SANDRA: Esto son cosas privadas nuestras.
YO: Es que tú madre me enseñó a…
SANDRA: David, no te atrevas a decirle nada a la niña.

Sandrita me miraba con los ojos abiertos para saber que era.

YO: A follar Sandrita, ella me enseñó a disfrutar de la vida, a tratar a una mujer.
SANDRITA: ¡No me jodas!
SANDRA: Niña habla bien ostia, y tú ya está bien ¿no?, ¿has venido a dejarme como una guarra delante de mi propia hija?
SANDRITA: Eso no es verdad mamá, te trata con respeto y es sincero, por fin puedo saber algo de vosotros y estoy encantada.
YO: Es la verdad Sandra, ya es mayor de edad y se merece saber las cosas como son.
SANDRA: ¿Quieres saber la verdad Sandra?, la verdad es que tú padre es un desgraciado que solo se ha aprovechado de las mujeres para que pasaran por su cama y después dejarlas tiradas.
YO: Si tú fuiste quien me enseñó que la libertad no se podía perder, el tiempo que estuvimos juntos siempre me lo remarcaste.
SANDRA: Lo ves como tú padre es muy tonto nena.
YO: ¿Pero que he dicho?
SANDRITA: Estaba enamorada de ti David.
YO: Y yo de ella.
SANDRA: Y una mierda, tú no has querido a nadie en tú puta vida.

Me quedé en silencio mirándolas a las dos.

YO: Os quiero a vosotras.
SANDRA: Y una mierda.
SANDRITA: Mamá por favor, ¿no le vas a dar una oportunidad para demostrarlo?
SANDRA: No, no quiero dársela, quiero que volvamos a nuestra vida normal de siempre y que se vaya.
SANDRITA: Venga va, te has pasado la vida deseando tenerlo delante de ti como lo tienes ahora y vas a desaprovechar la ocasión.
SANDRA: ¿Y tú que sabes lo que yo deseaba o no deseaba?
SANDRITA: ¿Como no lo voy a saber?, yo sé que has tenido oportunidad de conocer a otros hombres, y algunos bastante atractivos, ¿y qué pasó?, nada, absolutamente nada, por no hablar de las veces que decías el nombre de David en sueños.
YO: ¡Sandra!, ¿soñabas conmigo?
SANDRA: Yo, para nada.

Sandrita movía la cabeza confirmándolo sonriendo, Sandra se levantó de la mesa cogiendo su plato y cubiertos.

SANDRA: Cuando acabéis dejarlo todo en la cocina, yo me voy a descansar.

Me levanté también llevando el plato a la cocina para hablar con Sandra.

YO: Déjame descansar contigo por favor.
SANDRA: Como te acerques a mi te mato y te entierro en el patio trasero.

En ese momento entraba nuestra hija riendo.

SANDRITA: Yo me voy a dar una vuelta, nos vemos esta noche.
SANDRA: ¿Otra vez nos vas a dejar solos ostia?
SANDRITA: A ver si te pega un buen polvo y te quita las tonterías mamá que te hace falta.
SANDRA (gritando): ¡Sandra!, a mi no me hables así por muy mayor que seas.

Sandrita ya estaba saliendo por la puerta muriéndose de risa.

YO: Yo creo que la niña tiene razón.
SANDRA: Y a ti ya te he enviado unas cuantas veces a la mierda y tampoco me haces caso coño.

Se metió en su habitación dando un portazo y yo me estiré en el sofá.

Al rato salió quedándose de pie a mi lado mirándome fijamente.

YO: ¿Te pasa algo Sandra?
SANDRA: ¿Si me follas te iras de una puta vez de mi casa?

Me senté sorprendido por el ofrecimiento mirándole a los ojos.

YO: No Sandra, de esta manera no.
SANDRA: Vamos tío, has venido a eso ¿no?, para follar conmigo como animales.
YO: No.
SANDRA: Lo ves, ya no quieres ni tocarme y yo me tengo que creer todas las tonterías que me estás diciendo.
YO: Si quiero follarte, lo estoy deseando pero no de est…
SANDRA: ¡Ah!, entonces es verdad que solo quieres follarme.

Me puse de pie a su lado de lo nervioso que me estaba poniendo la mujer de Dios.

YO (levantando la voz): Sandra por favor que me estás volviendo loco coño, quiero estar contigo como pareja, quererte, cuidarte, follarte y lo que haga falta, pero solo si tú sientes algo por mí.

Le miré fijamente aquellos ojos verdes preciosos.

YO: Dime que no sientes nada por mí, dime que no me quieres, que nunca me vas a querer, dímelo mirándome a los ojos con sinceridad y me voy ahora mismo dejándote tranquila para siempre.

Abrió la boca un poco como para empezar a hablar y se le humedecieron los ojos cayéndole las lágrimas por la cara, me acerqué a ella y apoyó su cabeza y sus manos en mi pecho llorando desconsolada, le pasé las manos por la espalda dejando caer mi cabeza encima de la suya oliéndole el pelo, la hubiera estrujado contra mi cuerpo diciéndole lo que la deseaba pero no me atreví, aquel era un primer paso de acercamiento y quería tener paciencia.

YO: Por favor Sandra, dame un poquito de tiempo para demostrarte mis sentimientos, si sigues pensando igual me iré a casa y no te molestaré más.

Ella seguía llorando agarrándome la camiseta con sus manos apretando los puños, yo le acariciaba el pelo suavemente intentando consolarla.


22.

Dejó de llorar, se separó de mí lanzándome una mirada fugaz a los ojos inexpresiva y se fue despacio a su habitación cerrando la puerta. Más tarde estaba mirando la tele cuando volvió a salir para hacer la cena, me levanté y fui con ella a la cocina para ayudarla.

YO: ¿Estás bien Sandra?

Me miró apartando la vista rápido sin contestarme.

YO: ¿Me darás el tiempo que te he pedido antes?

Volvió a mirarme fugazmente sin decir nada, le ayudé en lo que pude y preparé la mesa para que cuando llegara Sandrita cenar, Sandra sacó una ensalada poniéndola encima de la mesa, estábamos uno junto al otro y llegó mi hija mirándonos a los dos.

SANDRITA: ¿Ahora ya ni os habláis?
YO: Hemos hablado esta tarde, todo va bien.

Sandra nos miró levantando una ceja como diciendo, “Serás tú que vas bien”.

YO: Tú madre a llorado sobre mi pecho y eso ya es un paso.
SANDRA (levantando la voz): ¿Es que piensas explicarle nuestras intimidades siempre?
YO: No, siempre no.
SANDRA: Oooorg, es que no puedo contigo de verdad.

Su hija de descojonaba de risa.

SANDRA: ¿Y a ti que te hace reír tanto?
SANDRITA: Que me encanta veros así.

Aproveché el momento para ver si conseguía ablandar un poco a Sandra.

YO: Hija, ¿te haría feliz que estuviéramos los tres juntos?

A Sandrita se le iluminó la cara de ilusión.

SANDRITA: ¿Lo habéis hablado, lo vais a hacer?
SANDRA: Eres un guarro David, no hemos hablado nada y estás intentando meterme presión con mi propia hija, la has vuelto a cagar, lo poquito que podías haber avanzado esta tarde lo acabas de enviar a la mierda por gilipollas.
YO: Lo siento Sandra, te juro que no era mi intención, solo quería saber la opinión de ella.
SANDRA: Sí, ahora intenta arreglarlo.
SANDRITA: No seas tan dura con él mamá por favor, no le pasas ni una.
SANDRA: Si es verdad que quiere demostrar algo no puede fallar en nada.
SANDRITA: Coño mamá que esto no es un examen del colegio.
YO: No os fallaré, no os voy a fallar.

Mi hija me miró a los ojos con una sonrisa y Sandra se metió en la cocina para que no le viera la cara.

Pasé el fin de semana intentando acercarme a Sandra y ella esquivándome como podía, cuando estaba nuestra hija delante hablábamos los tres y nos lo pasábamos bien riendo de algunas anécdotas, pero si estábamos solos no me daba puta bola para nada.

El lunes por la mañana hicimos el viaje hasta mi casa, con Sandra en el asiento del acompañante y las tres chicas detrás haciendo planes para sus vacaciones, les enseñé la casa para que se acomodaran, Sandra y yo nos fuimos a comer al chiringuito, nos sentamos en una mesa en silencio recordando cuando nos conocimos, nos vino a atender una camarera joven cogiéndonos nota de lo que queríamos, al caminar hacía la barra para pedir nuestra comida pasó por al lado de una mesa, le tocó la cara a un chico que estaba tomándose una cerveza mirándose los dos enamorados, nosotros nos miramos con una sonrisa.

YO: La historia seguro que se repite cada año, si no hubiera sido tan pardillo como era cuando te conocí no te hubiera dejado escapar Sandra, pero no puedo volver al pasado.

Le cogí una mano mirándole a la cara porque ella no quería mirarme los ojos.

YO: Por favor Sandra, por el recuerdo que tenemos de aquellos tiempos, déjame acercarme a ti y quererte.

Apartó suavemente su mano de la mía.

SANDRA: No puedo David.
YO: Pero ¿por qué?, dame una explicación lógica y te dejaré en paz si es lo que quieres.

En ese momento llegó la camarera dejándonos los platos delante y nos callamos.

Busqué de nuevo con mi vista sus ojos no encontrándolos porque ella los tenía fijos en el plato, hice un silencio esperando su respuesta que no llegaba y yo no quise forzar más la situación, seguimos comiendo en silencio hasta que vimos a las chicas que dejaban las toallas en la arena y se metían en el agua.

YO: Van a estar muy bien aquí, y si les pasa alguna cosas en dos horas podemos venir a buscarlas.

Sandra movió la cabeza confirmándolo, cuando pagué la comida avisamos a las chicas para despedirnos, aparté un poco a Sandrita dándole bastante dinero para que pasaran bien aquellos días.

YO: Toma coge esto por favor, quedaros a comer aquí que se está muy bien y gastarlos en lo que queráis.
SANDRITA: Pero es mucho dinero David, ya nos dejas tú casa.
YO: No le digas nada a tú madre o me va a dar el viaje de vuelta vale.
SANDRITA (riendo): Sí desde luego, está más rara desde que te vio, ten paciencia con ella y aprovecha la semana que estaréis solos, y muchas gracias por todo.

Le di dos besos y la abracé manteniéndola en mis brazos un rato con su madre mirándonos, me despedí de sus amigas y caminamos a buscar el coche para volver a su casa.

SANDRA: ¿Qué le has dado a la niña?

Hombre por fin te oigo la voz, pensaba que la habías perdido y no podías hablar.

SANDRA: No te hagas el loco que ya nos conocemos, ¿qué le has dado a la niña David?
YO: Un poco de dinero para que no les falte mientras estén aquí, ya está.
SANDRA: ¿Quieres comprar el amor de tú hija?, qué triste tío.
YO: No vayas por ahí Sandra, tú sabes que no es verdad, estoy convencido de que su amor ya lo tengo, el que me falta es el tuyo.

Volvió a callarse y no dijo nada, dos horas de viaje sin decir ni palabra, yo diciéndole algo del paisaje para intentar romper el hielo y ella contestándome con un ruidito con la boca, “um”, “buf” y cosas así.

Entramos en su casa y ella se disponía a meterse en su habitación, a mí se me estaban inflando un poco los cojones de que me tratara así.

YO: ¿Qué quieres de mí Sandra, qué tengo que hacer para que me hagas un poquito de caso?, solo un poquito.
SANDRA: Tú viniste hasta aquí, tú sabrás que haces y que no haces, por si no te has dado cuenta a mi me da igual.
YO: No seas cruel conmigo por favor.

Me miró seria y dio media vuelta metiéndose en la habitación.

Cociné algo para cenar y fui a llamar a su puerta.

YO: Sandra, la cena está hecha sal por favor.
SANDRA: No tengo hambre cena tú, gracias por hacerla.

Esas “gracias” es lo más amable que conseguí, me fui a mi habitación y al rato sentí ruido, abrí la puerta con cuidado y la vi cenando en la cocina tardísimo. Cada vez que yo entraba donde estaba ella se iba y desaparecía, aquello era una real mierda, si ella no ponía nada de su parte era tonto intentar acercarme, así que por las mañanas me iba a pasear por la montaña o por el pueblo para dejarla tranquila y que hiciera lo que quisiera sin molestarla, con mi hija hablaba cada noche poniéndola al día de lo mal que iban las cosas, yo sé que ella cuando lo hacía con su madre la intentaba convencer de que hablara conmigo pero Sandra no le hacía puñetero caso e iba totalmente a su rollo.

Una mañana paseando por el pueblo vi una inmobiliaria, me acerqué al aparador y vi un apartamento muy cerca de donde vivían, lo fui a visitar y se veía desde el salón la casita donde vivían, lo alquilé por un año. Aquella tarde estaba solo en el salón y me levanté entrando en su habitación sin llamar ni nada, Sandra estaba estirada en la cama en bragas por el calor que hacía supongo, que guapa estaba por Dios, se tapó rápidamente insultándome pero yo ya me había quedado con aquella imagen.

SANDRA: ¿Pero qué haces imbécil?

Me acerqué a ella que se había tapado con la sabana y cogiéndole la cabeza la besé en los labios, me dio un golpe con el brazo apartándome.

SANDRA: ¿Quieres violarme, cómo no puedes conseguirlo, me vas a forzar?
YO: Vengo a despedirme, me voy a un apartamento para dejarte tranquila y feliz.
SANDRA: ¿Ya está?, ¿ya te has cansado de intentarlo?, ¿le dirás a tú hija la verdad o le mentiras?
YO: Eres insoportable y cruel, no me das ni la más mínima puta bola, ¿no quieres nada conmigo?, pues dímelo de una puta vez y desapareceré para siempre de tú vida, por suerte siempre me quedará mi hija, adiós Sandra.

Cogí las maletas y las metí en el coche para recorrer unos cuarenta o cincuenta metros y meterlas en mi apartamento, desde la vidriera del balcón pude ver a Sandra mirando por la ventana a la calle buscando mi coche, al ratito salió y se sentó en el porche muy sería. Cogió el teléfono tecleando algo y me llegó un mensaje.

SANDRA: “¿Vendrás a cenar?”
YO: “¿Hoy estás interesada en que cene contigo?”
SANDRA: “Es para saber la cantidad que tengo que hacer.”
YO: “Si cenas conmigo vendré.”
SANDRA: “Entonces no hace falta que vengas.”

Pero que hija de puta estaba conmigo, nunca había entendido mucho a las mujeres pero aquellos días con ella parecía que éramos de planetas diferentes, ni le contesté el último mensaje, ¿para qué?

Al día siguiente cuando me desperté la vi cuidando algunas flores delante de su casa sin quitar la vista de la calle, ¿qué esperaba, que volviera?, no entendía nada, la vi muy preocupada y le envié un mensaje.

YO: “¿Estás bien Sandra?”
SANDRA: “Sin ti en la gloria.”

Joder, joder, joder, me empecé a plantear si no sería mejor largarme de una puta vez, me dejé caer en un sillón totalmente derrotado, sin la más mínima idea de qué hacer, pensé en esperar que mi hija volviera de sus vacaciones y hablar con ella para despedirme, que viniera por mi casa siempre que quisiera y explicarle que con su madre no había nada que hacer.

Me fui a duchar y unas dos horas después del último mensaje de Sandra.

SANDRA: “¿Vendrás a comer?”
YO: “Para comer solo lo puedo hacer en cualquier sitio y sin sentirme humillado”
SANDRA: “Come conmigo por favor”

Ostia puta, aquella mujer no había quien coño la entendiera, ¿me estaba pidiendo que fuera a comer con ella?

YO: “De acuerdo, ¿a qué hora?”
SANDRA: “A la que quieras.”

Creo que era jueves, me vestí, compré un ramo de flores y me presenté en su casa, me abrió con un vestido muy bonito puesto, se había puesto guapa para recibirme, aquello parecía un buen comienzo, le entregué el ramo y me miró a los ojos agradeciéndomelo sin decir una palabra, me quedé en la puerta sin entrar.

YO: Si no vas a hablar conmigo me voy, no tiene sentido quedarme para nada.
SANDRA: Muchas gracias por las flores, si quieres que te hable, te hablaré, pero no creas que con eso has conseguido algo.

Mientras acababa de hacer la comida hablamos de Sandrita y lo bien que parecía que se lo estaba pasando con sus amigas, cuando nos sentamos en la mesa ataqué de nuevo.

YO: ¿Qué quieres hacer Sandra?
SANDRA: Comer.
YO: No me jodas, sabes de lo que te estoy hablando.

Se puso sería dejando los cubiertos en el plato mirando para abajo.

SANDRA: No lo sé.
YO: ¿Cómo coño no lo vas a saber, quieres que me vaya de una vez?
SANDRA: No lo sé.
YO: ¿Quieres que me quede con vosotras?
SANDRA: No lo sé.
YO: ¿Me alejo de ti y ya me llamaras si cambias de opinión?
SANDRA: No.
YO: Sandra cariño me estás volviendo más tonto de lo que soy.
SANDRA: Eso es difícil, porque más tonto no puedes ser.

Se le escapó una sonrisa que me hizo reír, levantó la cabeza y nos miramos a los ojos.

YO: Dime qué quieres que haga y lo haré.

Volvió a ponerse sería.

SANDRA: Sandrita tiene razón, he estado toda la vida esperando verte entrar por esa puerta queriendo quedarte con nosotras, pero cuando se ha hecho realidad el sueño no ha sido como me esperaba.
YO: ¿Por qué?, ¿estoy viejo y feo?, ¿he hecho o dicho algo que te molestara?

Volvió a reír.

SANDRA: No, no es eso, te veo fuerte por el gimnasio supongo y gua…, bueno que estas bien, el problema es mío David, no lo veo claro, no tengo confianza ni en ti ni en mi, tengo miedo.
YO: ¿Miedo, de qué?
SANDRA: No lo sé.
YO: Está bien, me quedaré en el pueblo en un apartamento sin agobiarte, siempre que quieras me avisas y vendré a verte a hablar o lo que quieras.
SANDRA: A verme y hablar, lo que quiera no creo.

La miré serio a los ojos.

SANDRA: Lo siento, se me escapa la lengua.

Acabamos de comer, la ayudé a retirarlo todo poniendo en marcha el lavavajillas.

YO: Bueno, supongo que se ha acabado la visita, será mejor que me vaya.
SANDRA: Quédate conmigo un rato por favor.
YO: Desde luego que me quedo, ¿sabes que hasta ahora estaba en esta casa para estar contigo a todas horas y no me hacías ni caso?
SANDRA: Lo sé David, lo sé.
YO: Está bien, que quieres que haga.
SANDRA: Sentarte a mi lado un rato por favor.

Nos pasamos media tarde sentados uno junto al otro, hablando de algunas cosillas y mirando la tele que no le hacíamos ningún caso, me fui para mi apartamento un poco más contento, al menos no me había dicho que desapareciera de su vida.

Al día siguiente volvimos a hacer lo mismo, me olvidé de pedirle nada y simplemente hice lo que ella quería, si quería verme estaba allí, si no me decía nada callaba, si me hablaba de algún tema le seguía la conversación, todo para que ella se sintiera cómoda.

El viernes a última hora de la noche le envié un mensaje.

YO: “¿Mañana, te va bien que paseemos por el bosque por la mañana?”
SANDRA: “Me va bien”
YO: “Gracias, ¿a qué hora va bien?”
SANDRA: “A las nueve desayuno en casa”
YO: “Vale, hasta mañana”
SANDRA: “Podemos seguir hablando un poquito más por favor”

Estuvimos casi una hora enviándonos mensajitos hablando de diferentes cosas, cuando definitivamente nos despedimos me quité el pantalón del pijama y me hice una paja colosal, viniéndome a la cabeza todos los momentos vividos con Sandra aquel verano que nos conocimos, fue el inicio de mi nueva vida y que estaba loco por acabar y comenzar otra nueva con ella y mi hija, formando una familia que hasta ese momento jamás me había planteado.

Por la mañana pasé por una panadería y compré varias pastas para desayunar, cuando llegué me miró tímidamente a los ojos con una sonrisa, me dio la esperanza de que íbamos por buen camino, tal vez no avanzaba todo lo rápido que a mí me hubiera gustado pero después de los últimos días ya estaba bien, caminamos por el bosque hasta una fuente que ella conocía, nos sentamos uno junto al otro sin atreverme a cogerle una mano o pasarle el brazo por la espalda, aunque me estuviera muriendo de ganas, estábamos allí sentados y me llamó Sandrita, descolgué y puse el altavoz del teléfono.

YO: Hola cariño, estoy con tú madre con el teléfono en manos libres, ¿estáis bien?
SANDRITA (contenta): Sí David todo bien, hola mamá.
SANDRA: Hola hija, ¿os lo estáis pasando bien?
SANDRITA: Nosotras muy bien, y vosotros, ¿habéis pasado la noche juntos?
SANDRA: No, hemos salido esta mañana a pasear.
YO: No te preocupes las cosas van bien entre nosotros, tú preocúpate de pasarlo bien y si necesitas cualquier cosa nos lo dices.
SANDRITA: Es que habíamos pensado en alargar algunos días más las vacaciones si a ti David no te importa y no necesitas la casa.
YO: Estaros todo el tiempo que queráis, a lo mejor algún día podríamos venir a comer con vosotras tú madre y yo.
SANDRITA: Eso sería fantástico, muchas gracias David por todo.

Se despidió de su madre y de mí, Sandra me miró un momento a los ojos.

SANDRA: ¿Las cosas van bien entre nosotros?
YO: Tengo la esperanza de que sí Sandra.
SANDRA: Te agradezco la paciencia que tienes conmigo.
YO: Te quiero muchísimo y tendré toda la que haga falta.

Intenté ponerle una mano en el hombro y se levantó nerviosa, quise tranquilizarla cambiando la conversación.

YO: Crees que Sandrita algún día me llegará a llamar “papá”, me haría tanta ilusión.
SANDRA: Tendrás que hablarlo con ella o ganártelo, ¿no lo sé?
YO: Estoy tan orgulloso de ella, de que sea tan inteligente y madura, la has educado tan bien que quiero felicitarte como madre.
SANDRA: He hecho lo que haría cualquier madre por sus hijos no me tienes que felicitar.

Seguimos hablando y volvimos paseando hasta la casa, hablábamos de cualquier tema menos del que más me interesaba a mí que era de nosotros, no había manera de sacarle el asunto sin que se pusiera nerviosa e incómoda, llegamos a la puerta de su casa.

YO: Muchas gracias por el paseo, ha sido muy bonito estar contigo un rato, ¿te puedo dar un beso en la cara de despedida?
SANDRA: Mejor que no, ha sido agradable, gracias a ti.
YO: Esta bien, me voy a duchar, cuando quieras verme dímelo por favor.

Asintió con la cabeza y atravesé el pequeño jardín de la parte delantera de la casa.

SANDRA (levantando la voz): David.
YO: Dime Sandra.
SANDRA: ¿Vendrás a comer conmigo hoy también?
YO: ¿Me ducho y vuelvo?
SANDRA: Estaría bien.

Pasamos los siguientes días viéndonos durante casi todo el día separándonos para cenar y dormir, seguía sin entender la actitud de Sandra, me había tenido en su casa para poder hacer todo eso y me echó porque parecía que le faltaba espacio, y ahora quería estar conmigo a todas horas.

23.

La semana siguiente fuimos a buscar a las chicas, quedamos con ellas para comer en un buen restaurante y volver a casa, mientras conducía para ir a buscarlas le saqué el tema a Sandra.

YO: Sandra, ¿tú podrías aclararme porque hemos pasado estos últimos días viéndonos a todas horas, y cuando estaba en tú casa no salías de tú habitación para no verme?

Se quedó sería mirando la carretera en silencio.

YO: ¿No me quieres responder?
SANDRA: Cuando te tenía en casa sabía dónde estabas.
YO: Y después también, en mi apartamento.
SANDRA: Pero no podía controlar cuando salías o entrabas.
YO: ¿Y?
SANDRA: Desde luego sigues siendo el mismo que cuando te conocí, que paciencia.
YO: ¿Pero qué pasa?
SANDRA: Que tengo miedo que conozcas a otra mujer y vuelvas a las andadas.
YO: Ostia Sandra, ¿de eso se trata?, ¿eso crees, que he venido a buscarte para estar contigo y nuestra hija para hacer el capullo y liarla?, si quisiera esa vida no me querría quedar, os puedo ver cuando sea estando en mi casa haciendo lo que me dé la gana, no me jodas, ¿me estás puteando por celos?
SANDRA (enfadada): Yo no te puteo vale, las cosas están así, lo aceptas o te largas, tú mismo.
YO: Sandra por favor.

Dio un suspiro.

SANDRA: Perdóname, lo siento, no estoy segura de mi misma, y no sé si con el tiempo lo superaré, cambiemos de conversación por favor.

Me quedé en silencio, después de cómo me había comportado durante tantos años puede que no fuera tan rara su actitud, era culpa mía por querer volver a cambiar de vida como el que cambia de calzoncillos de un día para otro, conocer la existencia de una hija me había hecho ver la vida de otra manera. Comimos con las chicas explicándonos las anécdotas que se podían explicar de sus vacaciones y volvimos, dejamos en su casa a sus amigas y ayudé a Sandrita a entrar la bolsa en casa juntándonos los tres en el salón.

YO: Mejor os dejo solas para que os pongáis al día y me voy.
SANDRITA: ¿Qué te vas, adonde?

Sandra empezaba a disimular metiéndose en la cocina.

YO: A mi apartamento cariño, era lo mejor para que tú madre estuviera tranquila.

Entrecerró los ojos enfadándose buscando con la vista a su madre.

SANDRITA (levantando la voz): Mamá, ¿lo has echado de casa, yo lo invito a venir y tú lo echas?

Salió Sandra de la cocina con los ojos humedecidos.

YO: No me ha echado, me fui yo para que las cosas fueran mejor entre nosotros.
SANDRITA: No la disculpes David, ella sabía que lo había hecho para estuvierais juntos y tuvierais una oportunidad, ¿y qué hace a la que yo no estoy?, te separa de ella para no darte la más mínima posibilidad, desde luego mamá te has lucido bien, que vergüenza, lo siento David, yo tenía buenas intenciones pero parece que mi madre a perdido la cabeza por completo, me voy a duchar a ver si se me pasa la mala leche.

Cogió las bolsas de un tirón enfadada y se perdió por el pasillo en dirección a su habitación, a Sandra le caían lágrimas mirando por donde se había ido su hija, me acerqué a ella poniéndole la cabeza en mi pecho para que llorara.

YO: No te preocupes, ya se le pasará.

Se apartó de mí mirándome con odio.

SANDRA: Ves lo que has conseguido, que mi hija se enfade conmigo por tú culpa.

Salí de su casa sin decirle nada y me fui a mi apartamento, cada vez que dábamos un pasito para adelante entre nosotros pasaba algo que volvíamos a la casilla de salida otra vez.

Me preparé una copa y me senté en un sillón, al rato sonó el teléfono.

SANDRITA: ¿Dónde estás?
YO: En el apartamento, es el edificio más alto que tenéis delante de casa.
SANDRITA: ¿Puedo venir a verte?
YO: Por supuesto, es el ático, ven cuando quieras no me muevo de aquí.

No pasaron ni diez minutos que llamó al timbre, entró en el apartamento mirándoselo todo.

SANDRITA: Es bonito.
YO: Siéntate por favor, ¿quieres tomar algo?
SANDRITA: ¿Qué tomas tú?
YO: Whisky, necesitaba algo fuerte después de lo que ha pasado.
SANDRITA: ¿Tienes cola?
YO: Sí, ¿quieres hielo?
SANDRITA: Hielo y un buen chorro de whisky.

Reí y se lo preparé con un trozo de limón dejándoselo delante de ella en la mesita.

SANDRITA: Que bien preparado.
YO: La experta en prepararlos era tú madre.
SANDRITA: ¿Qué me dices, si no la he visto beber nunca?
YO: Seguro que hay muchas cosas de ella que todavía no sabes, pero ya te las explicará si lo cree conveniente.

Le dio un trago a la copa y se puso sería mirándome a los ojos.

SANDRITA: ¿Tú, la quieres mucho verdad?
YO: Cariño, quiero a tú madre más que a mi vida y no sé por dónde entrarle para convencerla.
SANDRITA (seria): Es una idiota.
YO: No por favor, no te enfades con ella, te necesita mucho.
SANDRITA: Si eso ya lo sé, pero a veces es tan cabezona, no quieras saber la que hemos liado en casa antes de llamarte, le he dicho de todo a ver si espabila de una vez coño, no me puedo imaginar cómo te debiste de sentir al tener que irte de casa.
YO: Sinceramente, estuve a punto de enviarlo todo a la mierda, suerte que paseando por el pueblo me encontré con una inmobiliaria que tenía este apartamento para alquilar, tuve la idea de probar no conviviendo en la misma casa, y la verdad es que parecía que habíamos avanzado algo, sin ningún contacto físico pero estábamos casi todo el día juntos.

SANDRITA: La quiero mucho pero a veces la mataría, que mujer por Dios.

Sonó un mensaje recibido en mi teléfono.

SANDRA: “¿Está contigo?”
YO: “Sí, no te preocupes.”
SANDRA: “Me debéis de estar poniendo a caldo los dos”
YO: “No, los dos te queremos mucho”
SANDRA: “Estoy preparando la cena para los tres, he abierto una botella de vino para celebrar el regreso de Sandra, vendréis ¿verdad?”
YO: “Claro que vendremos, en un rato estamos aquí, un beso”

Miré a mi hija sonriendo moviendo la cabeza de lado a lado.

SANDRITA: ¿Es ella?
YO: Sí, está preparando la cena para los tres y celebrar tú regreso.
SANDRITA: Que mujer David, que paciencia con ella.
YO: Dejémosla a su ritmo sin atosigarla, si ella no lo entiende y acepta no conseguiremos nada bueno.

Nos acabamos las copas y fuimos caminando a su casa.

Al entrar salió Sandra de la cocina, su hija la abrazó y le dio dos besos, Sandra puso una cara rara mirando a Sandrita, giró la cabeza y me miró a mí.

SANDRA: ¿Le has dado alcohol a la niña?
YO: De niña tiene poco ya, pero sí, nos hemos tomado una copa juntos.

Empezaba a poner mala cara.

SANDRITA: Mamá, no vuelvas con tus tonterías y discúlpate con David dándole dos besos.
SANDRA: ¿Pero qué dices niña, disculparme de qué?
SANDRITA: Lo haces o me voy de esta casa a vivir con él o sola.
YO: Sandrita cariño, pero no habíamos dicho de dejar a tú madre a su ritmo y no presionarla.
SANDRITA: Tú cállate.

Sandra no sabía qué hacer ni que decir, estaba como en shock.

SANDRITA (levantando la voz): Mamá.

Me miró y dio varios pasitos muy despacio parándose delante de mí, me miró a los ojos y acercaba poco a poco sus labios a mi cara.

SANDRITA: Así no, abrázalo que se lo merece.

Sandra se giró mirando a su hija.

SANDRA: Por favor.
SANDRITA (en tono amenazador): Mamá.

Me volvió a mirar levantando los brazos pasándolos por detrás de mi cuello, apoyé mis manos en su espalda atrayéndola, era la primera vez que podía abrazarla y la quería sentir bien, me dio dos besos y yo la mantuve un ratito abrazada cerrando los ojos sintiendo su cuerpo junto al mío, se quedó quieta sin moverse pero no se apartó como pensaba que haría, creí que debía estar incomoda y la solté despacio, Sandra intentaba aguantarse para no llorar, miró a su hija.

SANDRA: ¿Ya estás contenta, podemos sentarnos y cenar todos juntos?

Nos sentamos en la mesa y Sandrita nos miraba sonriendo.

SANDRITA: Mamá, ¿estás contenta?
SANDRA: Yo, ¿de qué?
SANDRITA: De haber abrazado a David.
SANDRA: Ya sabes que no me gusta que me fuercen a hacer las cosas.
SANDRITA: Si fuese por mí te obligaba a fo…
SANDRA: Sandra por favor, ¿Qué estás borracha?
SANDRITA: Contentilla, ¿y a ti David, te ha gustado?
YO: ¿A mí, el qué?

Sandra y yo nos descojonábamos de risa.

SANDRITA: ¿Tengo que aguantar que mis padres se cachondeen de mi en la cara?

Paré de reír quedándonos en silencio.

YO: ¡Mis padres!, que bonito suena eso.

Intenté no llorar pero me tuve que pasar las manos por los ojos para no acabar haciendo un drama, Sandra me miraba sin hacer ningún gesto con la cara y a Sandrita se le veía emocionada también, estuvimos un momento en silencio.

SANDRITA: ¿De verdad mamá no te has emocionado, no has tenido ni la tentación de consolarlo, de qué coño estás hecha joder?

Se levantó de la silla y me abrazó.

SANDRITA: Muchas gracias David por ser tan sensible, te quiero.

Me dio un beso en la frente.

SANDRITA: Me voy a la cama, ya tengo bastante por hoy.

Caminó hacía su habitación.

SANDRA: Sandra mujer, ¿no vas a acabar de cenar con nosotros?

Yo me levanté cogiendo el plato de Sandrita y el mío llevándolos a la cocina.

SANDRA: ¿Tú tampoco te vas a quedar?
YO: He perdido el apetito, si quieres nos vemos mañana, adiós Sandra.

Pasaron varias semanas llegando a finales de julio sin avanzar una mierda en la relación con Sandra, mi hija la presionaba todo lo que podía y yo intentaba estar atento apoyándola en todo pero no se notaba el más mínimo cambio en ella, una mañana muy temprano llamaron a la puerta, era Sandrita que traía unas pastas para desayunar juntos, nos sentamos con unos cafés con leche.

SANDRITA: Me sabe tan mal que estés perdiendo el tiempo con mi madre, esta noche no he pegado ojo pensando en cómo pierdes el culo por ella y como no te da bola en nada la idiota.
YO: No la insultes delante de mí por favor que me hace duele.
SANDRITA: Si es verdad que es una idiota, no te merece David, vete a casa y nos veremos siempre que quieras, vendré a pasar temporadas contigo, no perderemos el contacto.
YO: Déjame probar una última cosa por favor, dile a tú madre que mañana nos vamos a comprar ropa a la ciudad y que comeremos con ella en casa, te pasaré a buscar a las diez, tú róbale por un rato un anillo que sepas que le va bien.

Se puso las manos en la boca sorprendida.

SANDRITA: Dios mío, ¿Le vas a pedir que se case contigo?
YO: Y delante de ti, si eso no le hace reaccionar, me iré y la dejaré tranquila.

Nos quedamos con el anillo más bonito que nos pareció a los dos, Sandrita se compró un par de prendas de ropa para disimular y llegó el momento, estábamos sentados comiendo, Sandrita no se podía aguantar con una sonrisa nerviosa, respiré profundo y puse una rodilla en el suelo al lado de Sandra.

SANDRA: ¿Qué haces David?

Saqué la cajita del bolsillo abriéndola, se la puse a la altura de la vista.

YO: Por qué te quiero con locura y por el amor a esta hija que tenemos juntos, cásate conmigo Sandra.

Sandrita se tapaba la boca llorando de emoción, Sandra se miraba el anillo sin hacer ningún gesto con la cara ni con el cuerpo, nuestra hija se levantó llorando enfadada.

SANDRITA (levantando la voz): ¿Cómo coño puedes ser tan insensible tía?, no te lo mereces, no te mereces una mierda.

Yo me levanté guardando el anillo otra vez en el bolsillo, le di a Sandra un beso en la frente sin que ella reaccionara, abracé a mi hija y le di dos besos.

YO: Ya sabes dónde estoy, siempre que quieras serás bienvenida cariño.

Me fui de aquella casa, hice las maletas y me volví a mi pueblo con su playa de donde probablemente nunca debí de salir, al llegar me fui a dar un baño en el mar que tanto había echado de menos, al volver deshice las maletas y me di una ducha reparadora, pensé en cenar pero no tenía putas ganas de comer así que me preparé un buen pelotazo para emborracharme y meterme en la cama, en esas estaba cuando sonó el teléfono.

YO: Hola Sandrita, ¿cómo estáis?
SANDRITA: Estamos bien.
YO: ¡Sandrita!
SANDRITA: No puedes imaginarte lo que ha llegado a llorar mi madre esta tarde, está loca David.
YO: Sandra por favor, cuídala y anímala.
SANDRITA: ¿Pero cómo puedes ser tan bueno después de lo que ha hecho?, yo no la querría volver a ver en la vida.
YO: Porque aunque ella no me crea la quiero mucho cariño.
SANDRITA: Lo sé, ¿y tú cómo estás?
YO: Si te digo que bien no me vas a creer, pues estoy en la piscina emborrándome a ver si esta noche puedo dormir.

Hablamos un rato y nos despedimos, me tomé dos copazos y me fui a dormir como un tronco, durante aquella semana nos llamamos varios días con mi hija, el viernes por la tarde me llamó para decirme que se venía a pasar una semana conmigo, le dije que si su madre no estaba bien se quedara con ella, me aseguró que había sido la misma Sandra quien la animó a venir, me ofrecí para ir a buscarla y me convenció para que la esperara en la estación de autobuses. Al llegar a mi casa le di las llaves del apartamento.

YO: Mejor que las tengas tú, si quieres podéis ir con tus amigas o con quien quieras a pasar un rato.
SANDRITA: Me están dando unas ganas de ir a vivir sola.
YO: No, eso no, tienes que estar con tú madre, con que este yo solo ya hay bastante.
SANDRITA: Vale, pero tú, solo, solo, no estarás ¿no?, alguna mujer se dejara caer por aquí de tanto en tanto.
YO: Hace muchos meses que ya no estoy para eso Sandra, o es tú madre o ninguna.
SANDRITA: Pues no es por desanimarte, pero si esperas a mi madre lo tienes claro.
YO: Lo sé, Sandra, lo sé.

Pasamos una buena semana juntos conociéndonos mejor, la fui a dejar de vuelta en la estación de autobuses y me quedé solo de nuevo en casa sin querer pensar demasiado ni en Sandra ni en nada.

24.

Llegamos a finales de agosto hablando con mi hija casi cada día pero con Sandra nada de nada, solo sabía de ella lo que Sandrita me explicaba. Un día sobre las tres de la tarde me llamó.

YO: Hola Sandra, ¿qué tal?
SANDRITA: Muy mal David, hemos discutido con mamá y me quiero ir de casa, está insoportable desde que te fuiste, esto es una mierda, ¡mamá que haces!

Sandra le cogió el teléfono de las manos a su hija.

SANDRA: ¿Qué mierdas le has estado metiendo a tú hija en la cabeza?
YO: Yo ninguna Sandra, a lo mejor eres tú la que no estás bien.
SANDRA (levantando la voz): ¿Qué yo no estoy bien, vas a estar en tú casa?
YO: Siempre estoy en mi casa.
SANDRA (gritando): Pues no te muevas que voy a hablar contigo imbécil.
SANDRITA: David que ha cogido el coche muy enfadada contigo y va a verte, vigila por favor que la veo muy mal.
YO: No te preocupes cariño, la calmaré y te diré algo esta noche.

Calculé el tiempo que tardaría en llegar y cuando creí que ya no tardaría mucho me senté al lado de la ventana para ver si llegaba, empezó una tormenta de finales de agosto lloviendo a cantaros, al rato vi a Sandra aparcando el coche, salí al pequeño jardín que había delante de la casa esperándola debajo de la lluvia, en un momento me dejó calado hasta los huesos, ella atravesó la calle caminando sin paraguas, se paró delante de mí con todo el pelo chafado por el agua y el vestido enganchado al cuerpo marcándole la ropa interior y el tipazo que todavía mantenía, traía una cara de mala leche tremenda, le miré los ojos fijamente.

SANDRA (enfadada): No me mires así que conozco esa mirada David.
YO (cabreao): ¿Qué no te mire así?, me cago en la madre que te parió.

Empecé a caminar acercándome a ella, dio media vuelta apretando el paso pero la atrapé en dos metros, la subí a peso y me la puse en el hombro como si fuera un fardo, la metí en mí casa mojados como si nos hubiéramos tirado a la piscina vestidos.

SANDRA (gritando): Déjame cabrón, ¿qué me vas a hacer?

No le dije nada caminando rápido para meterla en mi habitación y tirarla encima de la cama, le separé las piernas y me estiré en medio apretándole con mi paquete su chichi por encima de la ropa, le busqué los labios y la besé con pasión, me respondió sacando la lengua apoyando una mano en mi cabeza y otra en mi espalda, estuvimos un buen rato sin separar los labios, al separarlos le miré los ojos.

YO: Dime que no me quieres, que no quieres hacer esto y te vuelves a tu puto pueblo jodiéndonos los dos, o bésame y follamos de una puta vez para estar juntos para siempre.

Me miró a los ojos sin dejar de acariciarme el pelo y enganchó sus labios a los míos como una ventosa, le metí nervioso la mano por debajo del vestido para bajarle las bragas mientras ella me bajaba el pantalón a tirones, me cogí la polla para apuntarla en la entrada de su vagina, comprobando que estaba lo suficientemente lubricada, se la metí poco a poco hasta el final pegando los dos un grito, la cara de mala leche pasó a ser de lujuria y pasión, empecé a mover las caderas sacando y metiéndola a media velocidad aumentando el ritmo muy rápidamente, igual que nuestros gemidos y jadeos corriéndonos en un momento de lo necesitados que estábamos, nos dejamos ir por la pasión y follamos con las bragas en sus pies a medio quitar y mis pantalones bajados a medio muslo, pero a mí me pareció el polvo más bonito que había pegado nunca, de lo enamorado como un idiota que estaba de aquella mujer que tenía debajo, después de corrernos mirándonos a los ojos fijamente nos quedamos relajados uno al lado del otro, me acarició la cara mirándome con cariño besándome un par de veces los labios.

YO: Dímelo.
SANDRA (riendo): No.
YO: Dímelo o llamaré a tú hija para que discuta contigo.

Dejó ir una carcajada sin dejar de acariciarme la cara mirándome a los ojos, movió los pies para quitarse las bragas y me acabó de quitar el pantalón, bajó la otra mano cogiéndome la polla comprobando que la tenía tiesa otra vez, se subió encima de mí metiéndosela cabalgándome, nos excitamos en nada estando a punto de corrernos otra vez.

YO (excitado): Dímelo Sandra.
ELLA (gimiendo): No.

Levanté las caderas dándole cuatro o cinco embestidas fuertes metiéndosela hasta el fondo haciéndole gritar mucho.

YO (a punto de correrme): Dímelo de una vez, quiero oír cómo me lo dices con tu boquita.

Sandra se empezó a correr totalmente descontrolada.

SANDRA: Te quiero cabrón, te quiero, te quieroooo.

Y nos corrimos los dos otra vez quedando medio destrozados, le quité la ropa que le quedaba puesta desnudándome yo también, estiré de la sabana para taparnos y secarnos un poco abrazándola muy fuerte.

YO: Dime que no nos vamos a volver a separar nunca más.
SANDRA: ¿Qué te diga qué?
YO: No seas cabrona que eso te lo hacía yo a ti al principio de conocernos.

Se descojonaba de risa pasando sus manos por todo mi cuerpo.

SANDRA: Claro que vamos a estar juntos siempre, este cuerpo tan depiladito no me lo quiero perder en la vida.

Estuvimos un rato descansando en la cama, nos duchamos y le dejé algo de ropa seca para que se vistiera, salimos al salón tomándonos una cerveza cada uno, cogí el teléfono para llamar a Sandrita poniéndolo en manos libres para hablar todos.

SANDRITA: ¿David?, no sabes lo preocupada que estaba.
YO: Mañana a primera hora coge el autobús que tienes que ser testigo de cómo le pido matrimonio a tu madre por segunda vez, si me dice que no, la ahogamos en la piscina y la enterramos debajo de la rosas.
SANDRA: Que burro eres tío.
SANDRITA: Mamá, ¿estás ahí?
SANDRA: Sí cariño, estoy con el zoquete de tú padre.

La cogí apretándole con las manos haciéndole cosquillas en la cintura dando un grito riendo.

SANDRITA: ¿Pero qué hacéis?, como ha cambiado el cuento, a ver si mañana cuando llegué ya habéis encargado un hermanito.
SANDRA: Anda vente mañana “pa ca” y deja de decir tonterías nena, y tráeme algo de ropa que voy con lo puesto.
SANDRITA: Vale, os dejo que tenéis que recuperar mucho tiempo perdido.
YO: Adiós cariño.

Sandra se tiró encima de mí estirándome en el sofá, mirándome a los ojos acariciándome el pecho depilado por debajo de la camiseta.

SANDRA: Tengo ganas de hacerte un montón de cosas, de volver a recordar todo lo que hacíamos en esta casa tu y yo.
YO: ¿Qué tal si empiezas por explicarme qué coño te ha pasado para estar así conmigo?

Se puso sería bajando la cabeza apoyándola en mi pecho.

SANDRA: Sigo teniendo miedo a lo que pueda pasar, pero desde que te vi en mi casa supe que no me podría separar de ti nunca más, el miedo a que tú quisieras estar con otra mujer y fracasáramos en querer mantener la familia unida me hizo comportarme como lo hacía, te mantenía a mi lado pero sin atreverme a profundizar para que el día que te fueras con otra no me hiciera tanto daño, soy una idiota ya lo sé pero intentaba protegerme, cuando te volviste a alejar de mi y las discusiones con Sandrita me han hecho ver que necesito estar a tú lado y quererte, que no me perdonaría en la vida volver a perderte por mi culpa, por mis inseguridades y por mis gilipolleces, como estaba que aproveché una discusión con tú hija para tener la excusa de venir a verte.

YO: Sandra, no necesitabas ninguna excusa para venir a verme, ¿Cuándo mañana te pida en matrimonio delante de tú hija me dirás que sí?
SANDRA: No.
YO: ¡Sandra!
SANDRA: Es que a mí el matrimonio nunca me ha ido, quiero ser libre ya lo sabes, pero, te prometeré fidelidad y quererte siempre, y me quedaré con el anillo claro.

Se descojonó de risa en mi cara, recordé cuando se reía igual al principio de conocerla, aquella cara de felicidad, aquellos ojitos vivarachos mirándome enamorada, me empezaron a caer lágrimas.

SANDRA: Cariño no, si te importa tanto el casarte conmigo te diré que sí mi amor, lo haré por ti.
YO: No es eso Sandra, me da igual firmar un papel o no, lo que quiero es estar contigo, lloro por qué si no hubiera sido tan inmaduro en su momento podíamos a ver tenido una vida fantástica.
SANDRA: Eso nunca lo sabremos David, puede que lo mejor que nos pueda pasar es encontrarnos de nuevo ahora, creo que los dos tenemos la experiencia necesaria para hacer que funcione bien.
YO: La experiencia necesaria.

Me hizo cosquillas en las costillas.

SANDRA: Calla “atontao” y bésame que tienes que compensar un montón de años que me has dejado sin tus besos y caricias mendrugo.

La besé con suavidad saboreando sus labios acariciándola con las palmas de las manos por todo el cuerpo, tras un buen rato separamos los labios estrechando los cuerpos entre nuestros brazos en silencio, yo le rodeaba la espalda y el culo con mis manos y ella descansaba su cabeza sobre mi pecho con los ojos cerrados.

YO: ¿Quieres tomar algo Sandra, has comido?
SANDRA: Te quiero a ti, a tu cuerpo, tus labios, tus manos, tu polla, quiero todo lo tuyo como lo tuve en su momento sin repartirlo con nadie más, ¿me lo podrás dar?
YO: Ya te lo he dado cariño, ya lo tienes desde que te la he metido hace un rato en la habitación.

Levantó la cabeza mirándome a los ojos volviéndome a besar con fiereza, le di la vuelta sin dejar de besarla poniéndome encima, fui bajando mi cabeza poco a poco hasta llegar a la altura del pantalón que le había dejado desatándole el cordón que lo mantenía sujeto a su cintura, se lo bajé lentamente quitándoselo, le junté las piernas mirándole el chochete totalmente rasurado igual que la primera vez que se lo vi dándole un besito en medio de la rajita, levanté la vista para cruzar mi mirada con la suya, sonrió y cerró los ojos recordando como hacía yo en el mismo momento aquella primera vez en la piscina, se lo volví a besar abriéndole lentamente las piernas, metiéndole la lengua en medio del coño lamiendo y chupando desde el culo hasta el clítoris, empezó a mover las piernas gimiendo de placer, se lo comí con toda la paciencia que le pude poner hasta que se corrió apretando sus manos sobre mi pelo, me incorporé volviendo a poner la cabeza encima de las suya, jadeaba preciosa tocando suavemente con un dedo mis labios totalmente mojados por sus flujos, besándome con amor, aquello ya me compensaba todos los días que me lo había hecho pasar fatal para poder llegar hasta allí.

Nos pasamos todo lo que quedaba de tarde enganchados en el sofá besándonos y acariciándonos, cuando nos levantamos estaban cayendo las últimas gotas de lluvia de la tormenta, cenamos compartiendo una botella de vino celebrando nuestro reencuentro de una puñetera vez, al acabar nos sentamos de nuevo en el sofá con las copas para apurar el vino de la cena, se puso de lado apoyando su cabeza en mi hombro metiendo una mano por dentro de mi camiseta acariciándome el pecho.

SANDRA: ¿Sabes que me tomaría de postre?
YO: Puedes tomar cualquier cosa que quieras, si no la tengo le la iré a buscar mi amor.
SANDRA: Si la tienes cariño, la tengo muy cerca, me dejas que la coja.
YO: Ya sabes que puedes coger lo que quieras.

Me hizo poner de pie, se desnudó y se arrodilló delante de mí con un cojín debajo de sus rodillas, se me empezó a poner la polla a tope pensando en lo que me iba a hacer Sandra, me bajó los pantalones saltándome la polla haciendo el péndulo quedando delante de ella totalmente tiesa saliendo por la punta el líquido pre seminal, con una sonrisa la cogió con una mano acercando su lengua como a cámara lenta a la punta tocando el líquido apartándose un poco, dejando enganchado entre mi cipote y su lengua un hilillo que me estaba poniendo a cien, me miró a los ojos sonriendo sabiendo cómo me estaba excitando rodeando con sus labios la punta sintiendo su lengua jugar, despacio fue metiéndosela mientras con la palma de una mano me acariciaba los huevos y el culo, llegó a metérsela casi hasta el final intentando hacerlo del todo pero no podía sacándosela rápido tosiendo.

SANDRA: Ostia David, he perdido facultades en esto.

YO: No te preocupes cariño que voy a hacer que practiques mucho para que las vuelvas a coger.

Soltó una sonora carcajada y volvió a metérsela de golpe hasta donde pudo, chupando y succionando con fuerza sacándome un gemido, como vio que aquello me gustó lo volvió a repetir haciéndome gemir más fuerte, siguió un rato con aquello y después me chupó el glande pajeándome por debajo a buen ritmo, hasta que vio que me faltaba poco para llegar, abrió la boca apoyando la punta de mi polla encima de la lengua sin dejar de mover la mano masturbándome esperando que me corriera, cuando vi aquella situación me empezaron a entrar unos temblores por las piernas pasando por los huevos, soltándole un primer disparo de semen que le entró directamente en la boca, movió la lengua pasando la punta por el agujerito y recibió el segundo disparo manchándole parte del labio, seguía con la paja bajando un poco la cabeza dejando que mi leche le cayera en la cara y la nariz, volviéndose a meter la polla en la boca para succionarme hasta la última gota, dejándome que no me mantenía en pie, me miró sonriendo con toda la cara manchada de semen y abrió la boca para enseñarme que también tenía dentro, cayéndole por los lados goteándole en las tetas, me sonrió y se lo tragó.

SANDRA: Sigues siendo el único que ha hecho esto conmigo, como me gusta verte cuando te corres en mi cara.

La levanté y la llevé hasta la ducha con toda la cara llena de semen que le iba cayendo por el cuerpo mientras caminaba, me desnudé y nos metimos juntos sin poner en marcha el agua, la besé y puse su cara en mi pecho, ella refregó la cara dejándonos a los dos pringados de leche abrazados, acabamos duchándonos y poniendo en la lavadora secadora su vestido y sus bragas, para que se pudiera vestir al día siguiente para ir a buscar a nuestra hija.

El despertar del siguiente día fue de los más felices de mi vida, abrir los ojos y ver su carita durmiendo con un brazo por encima de mí, con los dos cuerpos desnudos juntos me llegó al alma, ella fue abriendo despacio los ojos mirándome a la vez que una sonrisa preciosa se le dibujaba en la cara iluminándome la mañana, que enamorado estaba de aquella mujer, me besó dándome los buenos días tocándome la polla.

YO: ¿Estas comprobando algo cariño?, sigue en su sitio.
SANDRA: Ya sé que está en su sitio, lo que quiero saber es si está preparada para darme más placer o me tendré que hacer una paja esta mañana.

Me giré poniéndome encima de ella.

YO: Tú no tendrás que hacerte más pajas si no es por vicio mi vida.

Me metí entre las sabanas bajando lamiendo su cuerpo hasta llegar a su rajita metiéndole la lengua dentro, abrió las piernas para dejármelo bien expuesto chupándoselo y lamiéndoselo, le pegué un par de lengüetazos haciéndole saltar el cuerpo de la cama y acabé centrado en su clítoris hasta que se corrió, no le dejé descansar que le di la vuelta apoyándole las rodillas en el borde de la cama y yo de pie fuera se la metí despacio hasta el fondo unas cuantas veces, aumentando el ritmo paulatinamente hasta estar envistiéndola con velocidad y fuerza, sonando los golpes de nuestros cuerpos al chocar, corriéndonos los dos a la vez gritando sin parar, me dejé caer en la cama a su lado.

YO: Sandra, como me gustaría poder encontrar la manera de que vieras lo enamorado que llego a estar de ti mi amor.
SANDRA: ¿Estás muy enamorado cariño?
YO: Te aseguro que como nunca en mi vida.

Nos duchamos y desayunamos preparándonos para ir a buscar a Sandrita, ella se puso delante de mí mirándome los ojos.

SANDRA: No hace falta que vengas a buscar a tú hija.
YO: ¿Qué estás diciendo cariño?
SANDRA: Que la voy a buscar yo al autobús y nos volvemos a casa, me vuelvo con mi hija al pueblo, tengo que procesar bien lo que me ha pasado contigo.

Se me cayó el mundo encima, no entendía nada de lo que me estaba diciendo, empecé a llorar de impotencia de volver a perderla cuando pensaba que todo estaba solucionado, que seriamos felices los tres juntos.

YO (llorando): No puede ser, ¿me has engañado?, has venido para algún tipo de venganza y al asegurarte de que te quiero te vas sin querer estar conmigo, no me lo creo, no puede ser que seas tan cabrona.

Me miraba seria dejando que yo llorara sin poder parar.

SANDRA: ¿Tú confías en mí?
YO: Me gustaría confiar, pero me lo pones muy difícil.
SANDRA: Dame el anillo, pronto volveré para que me lo pongas o te lo devolveré para no vernos nunca más.
YO: Joder Sandra, ¿esto es una broma no?, me estás tomando el pelo.

Dio media vuelta acercándose a la puerta de entrada sin decirme nada.

YO: Vale, vale, espera, confío en ti.

Saqué la cajita del anillo de un cajón y se lo entregué dándole un beso en la frente.

YO: No tardes por favor, estoy deseando ponértelo de una vez.

Me miró sería y se fue sin decirme nada, me entró una flojera por las piernas que me estiré en el sofá pensando qué coño le debía de pasar a Sandra, ¿sería verdad que estaba mal de la cabeza como decía su hija?, como podía reaccionar así después de las últimas horas que habíamos pasado, yo pensaba que todo estaba solucionado y solo nos quedaba caminar para delante los tres juntos, era evidente que me equivocaba, me estaba empezando a convencer que la mejor manera de vivir era como lo estaba haciendo hasta ese momento, sin compromisos y a mi bola, si el amor significaba darle tantas vueltas a la cabeza igual no estaba hecho para mí.

25.

Pasaron unos veinte minutos desde que se fue que escuché que se abría la puerta de entrada, era Sandrita abriendo con unas llaves que yo le di cuando pasó la semana conmigo, consideraba que aquella casa era tanto mía como suya y que podía entrar y salir cuando le diera la gana, llevaba una bolsa colgada del hombro.

SANDRITA: ¿Pero qué os ha pasado?, ayer os oí por teléfono tan bien y hoy me dice mi madre que se vuelve al pueblo sin ti.
YO: Yo que sé cariño, no entiendo a tú madre te lo juro, hemos pasado unas horas increíbles, esta mañana he tenido el despertar más feliz de mi vida con ella al lado, pensaba que todo estaba claro y hoy sería el primer día para empezar de nuevo los tres juntos y me dice que se lo tiene que volver a pensar, me ha dejado hecho polvo.

Mi hija me escuchaba cayéndole las lágrimas por la mejilla.

SANDRITA: La quieres mucho, se te nota, no te preocupes yo la he visto muy bien, te diría que hasta contenta, no sé porque se ha marchado, quería que fuera con ella pero me he negado, necesitaba verte a ti para saber cómo estabas y animarte, estoy segura que se lo pensará.
YO: ¿Sabes lo que pasa?, que me estoy empezando a hartar de todo esto Sandra, no sé si vale la pena sufrir tanto para estar toda la vida pensando que día le va a dar un ataque y dejarme de nuevo.
SANDRITA: Ten un poco más de paciencia por favor, solo un poco, déjame un par de días por lo menos para que hable con ella, por favor.
YO: A ti no te puedo negar nada cariño, haré lo que tú me pidas.

Me abrazó y me besó en la cara, pasamos el día juntos, ella salió varias veces a la piscina para hablar por teléfono en la intimidad, no sé con quien hablaba ni le pregunté.

Al día siguiente nos levantamos tarde y desayunamos, después ella sacó un paquete de su habitación.

SANDRITA: Toma te he traído un regalo, ayer no me pareció que fuera el mejor momento para dártelo pero hoy me gustaría que te lo pusieras y dar un paseo por la playa contigo.
YO: Cariño, hoy no estoy de muy buen humor, tengo ganas de tirarme en el sofá y dormir, vamos a dejarlo para otro día vale.
SANDRITA: No, no, de eso nada, no quiero depresiones, nos vamos a pasear ya.

Lo abrí, era un camisa y un pantalón blanco de tela muy fina para el verano, me lo puse y esperé que saliera ella de su habitación, se me cayeron los ojos cuando la vi, se había puesto un vestido largo también blanco que estaba guapísima.

SANDRITA: Ves ahora vamos a juego, vámonos David.

Como le iba a negar nada a mi hija con lo tonto que estaba con ella, le ofrecí mi brazo y salimos de casa paseando por el sendero que llevaba a la playa, al llegar al chiringuito nos descalzamos para pisar la arena de la playa con nuestros pies desnudos y seguir con el paseo. A la vuelta nos sentamos a tomar un helado, ella volvió a levantarse para hablar con alguien por teléfono y al volver a sentarse.

YO: ¿Hablas con tú madre Sandra?
SANDRITA: Sí, no entiendo cómo te hace esto.
YO: Déjala tranquila, tiene derecho a seguir con su vida como quiera, es normal que esté defraudada conmigo, he estado demasiado tiempo pensando en mí y no paré a pensar en ella ni en nadie, si no hubieses aparecido tú no se me hubiera ocurrido buscarla, me merezco acabar solo.
SANDRITA: No hables así por favor, nunca más estarás solo, confía en mí.
YO: Déjalo Sandra, ya me estoy haciendo a la idea, he tenido muy cerca el sueño de estar con vosotras como una familia, pero algo debí de hacer mal estos días para que tú madre se volviera a ir, tal vez sea lo mejor para todos, y tú tendrías que estar a su lado como toda tú vida has hecho.

Me miró con los ojos llorosos, estiró una mano y me la apoyó en el hombro.

SANDRITA: Vámonos para casa o acabaremos haciendo un drama por la calle.

Caminamos despacio, tenía ganas de llegar para estirarme en la cama y que mi hija se fuera con su madre, quedarme solo para llorar lo que me diera la gana, abrí la puerta y me dirigía a mi habitación.

YO: Será mejor que recojas tus cosas y te marches, si quieres llévate mi coche, no lo voy a necesitar.
SANDRITA: Ven conmigo un rato a la piscina, hablamos un poquito más y si quieres después me iré.
YO (deprimido): No tengo ganas cariño, ya henos hablado mucho y no vamos a encontrar ninguna solución.
SANDRITA: Papá por favor, quiero estar un rato más contigo.
YO: ¿Me has dicho papá?, es la primera vez que me lo dices.
SANDRITA: Siempre serás mi padre y me gusta llamarte así, ven un rato más conmigo por favor.

Y como no, me convenció para hablar un rato más con ella, abrió la puerta de la terraza y me dejó salir a mi primero, al salir vi de reojo algo extraño girando la cabeza, allí estaba su madre vestida también de blanco preciosa y con una flor blanca en un lado del pelo, me quedé sin habla, sin fuerzas y sin entender una puta mierda de lo que estaba pasando, Sandrita me cogió por la cintura no sé si por cariño o para que no me cayera al suelo redondo.

SANDRITA: Es una sorpresa que te hemos preparado.

Sandra levantó un brazo pasándome la cajita del anillo escapándosele algunas lágrimas.

SANDRA: Ahora sí que es el momento David.

Le cogí la caja de las manos.

YO: Lo será para ti, porque a mí me tienes hecho una mierda nena.

Se acercó mirándome a los ojos y me besó en los labios pasándome los brazos por el cuello.

SANDRA: Dime que no me quieres y me vuelvo a mi puto pueblo con mi hija jodiéndonos los dos.
YO: Pero como coño puedes ser tan cabrona hija de puta.
SANDRITA (levantando la voz): ¡Papá!
YO: Y tú cállate que eres igual que tú madre.

Sandrita me cogió la caja sacando el anillo, se puso delante de nosotros.

SANDRITA: Muy bien, prometéis no volver a hacer el tonto nunca más y estar juntos para siempre para quereros como os merecéis.

Besé a Sandra estrechándola contra mi cuerpo agarrándole el culo con fuerza.

SANDRITA: ¿Eso es un sí?
SANDRA: Sí hija, es que tú padre se expresa de una manera un poco rara.
YO: Que sí coño, claro que sí, ¿y tú, que todavía no has dicho nada?
SANDRA: A no, primero ponme el anillo en el dedo y luego ya veremos.
YO: Sí hombre, para que te largues con mi anillo sin darme una respuesta.
SANDRA: Si no me lo pones no hay respuesta.
YO: Dame una respuesta satisfactoria y te lo pongo.
SANDRA: Tú primero.
YO: No, primero habla tú.
SANDRITA (levantando la voz): Si vais a estar así toda la vida, la que se larga soy yo, que pesados por Dios.
SANDRA Y YO A LA VEZ: No, que es broma.

Riendo le puse el anillo en el dedo a Sandra mirándole a los ojos esperando su respuesta, ella me miró riendo haciendo un silencio.

SANDRITA: ¡Mamá!
SANDRA: Que sí coño, claro que sí, que iba a hacer yo sin el zoquete de tú padre.

Nos enganchamos en un morreo tocándonos por todos lados.

SANDRITA: Podríais esperar a llegar a vuestra habitación por lo menos ¿no?

Cogí a Sandra en brazos metiéndonos para adentro.

YO: Si oyes gritar a tú madre no avises a la policía que está bien.
SANDRA: Cariño, avísala ahora mismo que vete a saber lo que me va a hacer el degenerado de tú padre.
SANDRITA: Anda y que os den, que sois los dos iguales coño, yo me tiro al agua y vosotros apañaros como podáis.

Entré en la habitación con Sandra en los brazos descojonándonos de risa, la dejé en el suelo y me arrodillé metiéndome debajo de vestido besándole el chocho por encima de las bragas, se las aparté pegándole una par de lametazos en el coño sujetándola por el culo para que no se separara, ella cerró las piernas de la impresión.

SANDRA: Que bruto eres coño.

Le quité las bragas oliéndolas delante de ella.

SANDRA: Y que guarro.

Nos desnudamos despacio y me estiré encima de ella besándola.

YO: Explícame qué coño ha pasado estás últimas horas o me levanto y me largo a bañarme con tú hija para que se me pase el calentón.

SANDRA: Tú no te vas a ninguna parte nunca más cielo, lo que pasó es que al reencontrarnos en la cama lo vi todo tan claro que pensé en hacer algo diferente para comprometernos, te quería dar una sorpresa haciéndote esperar una semana para preparar algo con toda la familia en la playa, pero Sandra me avisó que estabas muy mal y que una semana no la ibas a aguantar, lo tuve que acelerar todo para hacerlo como ha pasado hoy, lo siento David pensé que después de tantos años no vendría de una semana.

YO: Después de tantos años me viene de cada segundo cariño, quiero estar con vosotras a todas horas disfrutando cada momento.

Nos abrazamos con fuerza, me acarició el pelo mirándome a los ojos.

SANDRA: Va cariño demuéstrame lo bien que te enseñé a follar.

Abrió las piernas y me fui colocando en medio besándonos.

YO: Y tú, ¿no has aprendido nada nuevo en estos años?
SANDRA: Si lo he hecho a ti te lo voy a contar.

Le metí la mano en el chocho descubriendo que estaba empapada, pasándole el dedo haciéndole una paja entreteniéndome en el clítoris dándole vueltas y presionándolo, pegó un pequeño grito abriendo los ojos.

SANDRA: Cabrón, tengo que reconocer que has mejorado tú habilidad con los deditos.

Le presioné el botoncito un poco más fuerte volviendo a gritar.

SANDRA: Como sigas así me voy a correr cabroncete.

Aceleré los movimientos de los dedos metiéndole a la vez un par en la vagina, la abracé colocando su cabeza en mi cuello sintiendo sus gemidos y gritos hasta correrse, le saqué los dedos y me los chupé delante de su cara excitada.

SANDRA: Como me estás poniendo nene.

Me giró y se subió encima metiéndosela hasta el fondo, empezó moviéndose muy despacio subiendo el ritmo lentamente hasta estar los dos a punto de corrernos, la giré poniéndola a cuatro patas follándola a un ritmo infernal corriéndonos los dos a la vez pegando unos gritos tremendos, cayendo los dos encima de la cama cansados.

SANDRA: Pensaba que durarías más campeón.
YO: ¿Pero qué dices?, si ya estás hecha polvo y no puedes con tú alma chiquilla.
SANDRA: Eso te lo crees tú, dame más caña y lo veras.
YO: Es que quiero que vayamos a la piscina un rato con Sandrita que está sola.

Me miró con una sonrisa enorme.

SANDRA: Como me gusta la vena de padrazo que te ha salido amor.

Me besó con una sonrisa, nos duchamos y salimos en traje de baño a la piscina a bañarnos los tres juntos. Preparamos un aperitivo y nos sentamos en la terraza.

SANDRITA: ¿Ya lo habéis celebrado como se merece?
SANDRA: Bueno, tú padre a perdido algo de facultades, debe ser por la edad que le vamos a hacer.
YO: ¿Pero qué dices?, no me provoques o te vas a enterar de las facultades que he perdido, me voy a meter debajo de la mesa y te voy a comer el c…
SANDRITA: Papá por favor que estoy yo delante.
SANDRA: Es que tú padre es un poco guarro nena.
YO: Sí, todo lo guarro que me enseñó ella.
SANDRITA: ¿Ein?
SANDRA: Sí hija, cuando lo conocí no sabía ni tocar un chi…
SANDRITA: ¡Mamá!, no me expliques estás cosas a mí joder.
YO: ¿Pero tú no querías saber cosas de tus padres?
SANDRITA: Sí claro, pero estás no coño, donde os conocisteis, como empezasteis a salir, cosas así hombre.
SANDRA: Yo trabajaba en el chiringuito de la playa y apareció él con su cara de “atontao” y me dio pena el pobre.
YO: Que cojones tiene, pero si no me quitaba la vista de encima riéndome.
SANDRA (riendo): Porque me dabas pena, ya te lo he dicho.
YO: ¿Y quién fue la primera que dijo que saliéramos?, listilla.
SANDRA: ¿Salir?, yo solo quise sacarte una noche de fiesta para que te espabilaras, pero es que tenía tan pocas luces el pobre nena.
SANDRITA: Ostia, pues para ser tan corto hay que ver cómo te enamoraste de él.
YO: Eso, eso, tú hija tiene razón.
SANDRA (descojonándose): Porque era un pesado que no me dejaba para nada, quería que durmiera con él cada noche.
YO: Coño, y tú que aceptabas no te jodes, si un día se quería ir a su apartamento a dormir y acabó volviendo aquí porque no podía estar sin mí.
SANDRA (seria): Eso no hace falta que lo sepa.
SANDRITA: Eso es precisamente lo que quiero saber mamá, como os enamorasteis.
SANDRA: Perdona, me enamoré yo, él no sabía ni lo que era eso el tonto.
YO: Como puedes decir eso Sandra.
SANDRA: Si el día que nos despedimos después del verano no derramaste ni una lagrimilla por mí.
YO: Lloré en casa al volver de lo que te echaba de menos tonta.
SANDRA: No sería tanto como lo hice yo en aquel puto tren que me alejaba de ti.

Nos quedamos los tres en silencio, habíamos llegado a un momento de nuestra historia que seguramente no debió de pasar nunca pero ocurrió.

SANDRITA: No entiendo que si os queríais tanto pudierais separaros de aquella manera.

Otro corto silencio.

YO: Porque tú padre era un inmaduro, tú madre tiene razón, no me enteraba de nada y dejé escapar al amor de mi vida.

Sandra sonrió mirándome a los ojos cogiéndome una mano.

SANDRA: Y yo era demasiado joven y con demasiado ego, siempre había querido ser libre para hacer lo que quisiera y no quise aceptar la verdad.
SANDRITA: ¿Y ya estabas embarazada de mí mamá?
SANDRA: No, nos volvimos a ver dos veces más, un fin de semana largo y una semana entera en el verano siguiente, esa semana, esa semana…
SANDRITA: ¿Qué pasó mamá?
SANDRA: Vine con la idea de quedarme embarazada de él y desaparecer, y así fue.
SANDRITA: Pero eso es muy cruel, ¿nunca se enteró de que yo existía?
SANDRA: Entiéndelo, yo tenía miedo de que si se enteraba te apartara de mi lado, tú eras su recuerdo, a ti te podía dar todo el amor que no podía darle a él.

Empezó a llorar abrazándose a su hija.

YO: Vale ya, el pasado, pasado está, yo estoy muy feliz de poder estar con vosotras y quiero seguir siéndolo, además, ahora me voy a cobrar todo el amor que tú madre no me ha dado en tanto tiempo.

Sandra dejó de llorar riendo secándose las lágrimas.

SANDRA: Si por ti fuera no saldríamos de la cama.
YO: Es justo lo que vamos a hacer esta tarde guapa, te voy a dejar que no vas a poder decir ni hola.
SANDRITA: ¿Ya empezáis otra vez?
SANDRA: Si es un marrano, ya te lo he dicho.
SANDRITA (riendo): Anda que no te gusta a ti que sea tan marrano mamá.

Un año y medio más tarde estoy escribiendo esta historia en casa, vivimos en el pueblo donde trabaja Sandra y cuando ella está en el colegio yo no tengo mucho que hacer, muchos fines de semana vamos a la casa de la playa. Sandrita está estudiando en la universidad y la vemos los sábados, domingos y durante las vacaciones, la convencí yo, porque ella quería ver mundo como su madre, le dije que si estudiaba una carrera yo le financiaría su viaje por donde quisiera. No sé en qué estado se está mejor, yo fui feliz siendo libre para hacer lo que me diera la gana y ahora lo soy con Sandra porque no me hace falta ninguna otra mujer para nada, además estoy enamorado de ella como el primer día, porque ella y no fue Silvia o mi ex Isabel, un buen motivo es que es la madre de mi hija, pero una vez había conocido a Sandrita podía estar con ella toda la vida, con su madre o sin su madre, si me hubiera interesado podía haber intentado buscar a otra mujer, el principal motivo por el que pensé que con Sandra sería feliz y luché por ella, es porque fue la única que respetó mi idea de la vida dejándome vivirla a mi manera, aún muriéndose de ganas de estar conmigo y que fuera su pareja, lo único que le he echado muchas veces en cara es que no me dijera antes que tenía una hija, pero me hace cuatro mimos y ya la he perdonado, que le vamos a hacer, soy así, y tengo que reconocer que el amor está muy bien cuando lo disfrutas con la persona adecuada.


                                                                                   FIN




Recuerdos de un viejo amor, que permanecerán sin ser esfumados
Ilusión que despertó la pasión del verano abrazador
Sueños soñados, que amanecieron de aquel silencio esperado
Amor viejo, de amores olvidados, de tesoros hermosos enterrados

Publicado por Akuaries

Escribo relatos eróticos y sensuales con la única intención de distraer. Si una sola persona se lo pasa bien leyendo mis relatos o le ayuda a pasar el tiempo ya daré por bueno haberlo publicado.

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