El seguro

Akuaries.

Este verano pasado, en el mes de Julio para ser más exactos, revisando un seguro que se renovaba el mes de septiembre me pareció que estaba pagando demasiado por él, aproveché una cena con amigos para sacar la conversación, me di cuenta que era el tonto del pueblo que estaba pagando bastante más que algunos de ellos por las mismas prestaciones.

Al día siguiente, un poco resacoso todo hay que decirlo, miré en la agenda amigos o conocidos con quien poderme asesorar, siempre pensé que si alguien se tenía que ganar algo de dinero mejor que fuera amigo que cualquier otro, además si después le tenía que reclamar también lo tenía más a mano, repasando la agenda llegué a Carlos, un amigote de la pandilla cuando salíamos de jóvenes de fiesta, llevábamos algunos años desconectados por aquellas cosas que pasan en la vida que cada uno se va vivir alejado del otro y se va perdiendo el contacto, yo sabía que se dedicaba o se había dedicado, en ese momento no lo tenía claro si seguía con la correduría de seguros o no, lo llamé y después de la alegría inicial de volver a hablar entre nosotros quedamos el lunes para vernos en su oficina.

Llegué a media mañana, nos abrazamos y me hizo entrar a su despacho, hablamos del tiempo que hacía que no nos veíamos y me informó de los mejores seguros que me podía ofrecer para que escogiera, firmé uno que me pareció correcto, era el medio día y Carlos me preguntó si quería comer con él y seguir poniéndonos al día, me llevó a un restaurante cerca de su oficina, nos sentamos en la mesa y  fuimos recordando los viejos tiempos, cuando acabábamos de empezar en la universidad y los fiestones que nos pegábamos.

CARLOS: Te acuerdas de la fiesta que nos pegamos al acabar el primer curso.

YO: Cómo no me voy a acordar, nos fuimos los cinco inseparables a aquel pueblo de la costa a buscar turistas.

CARLOS (riendo): Sí, y al final acabamos pillando cacho con chicas de un pueblo cercano al nuestro.

YO: Bueno, a ti no te fue tan mal, conociste a Sofía y no te separaste de ella.

CARLOS: Sí es verdad, el día de nuestra boda casi te lías con su prima.

YO: Bueno, en realidad yo…

CARLOS: No me jodas que te follaste a su prima.

YO: Estábamos bailando ya con unas copas encima y poco a poco nos fuimos acercando más y…, eso vamos.

CARLOS: Venga joder no te hagas ahora el estrecho, explícamelo hombre.

YO: Pues, salimos al jardín a tomar el aire y empezamos a hablar, cuando ya nadie nos veía nos cogimos de la mano caminando, después yo le pasé el brazo por el hombro y ella por la cintura, llegamos a una zona de arboles oscura sin nadie por allí y nos empezamos a besar que nos comíamos la boca el uno al otro tocándonos por encima de la ropa, nos escondimos un poco, le apoyé la espalda en un árbol y me arrodillé levantándole la falda, le olí y le metí la boca en el coño por encima de las bragas, pegó un gemido tremendo, se las bajé a los tobillos y le metí la lengua en el chumino lamiéndoselo, me sujetaba la cabeza dirigiéndose la lengua donde más le gustaba, parecía que estaba a punto de correrse y me sacó la cabeza pidiéndome que me levantara, se arrodilló en la hierba y me desabrochó y bajó los pantalones y ropa interior cogiéndome la polla para metérsela en la boca, madre mía como la chupaba la nena, me tenía a punto de correrme que se levantó besándonos como locos, apoyó otra vez la espalda en el árbol, se sacó las bragas dejándolas colgando de un tobillo y levantó una pierna envolviendo mi cintura con ella, me cogí la polla y se la metí dando los dos un gemido tremendo, follamos descontrolados, gritábamos, ella me agarraba fuerte por la espalda para no separarse y yo movía las caderas a todo lo que podía, se giró apoyando las manos en el árbol sacando el culo, se la volví a meter y nos volvimos locos, yo empujaba con todo lo que podía y ella sacaba el culo en cada penetrada para hacerlo con más fuerza hasta que nos corrimos como animales, se agachó para que le saliera la leche del coño y mear, se subió las bragas y volvimos agarrados, después cogidos de la mano y cuando nos acercamos cada uno por un lado, ella volvió con su novio que todavía estaba sentado en la misma mesa con el cubata delante y yo me mezclé con los demás, ni nos despedimos cuando se fueron.

CARLOS: Hostia tío, pues no lo sabía, está casada con él y tienen varios hijos, no creo que se lo dijera.

YO: Me alegro que este bien, los dos estábamos torraditos por el alcohol no creo que le diera mucha importancia.

CARLOS: Hombre seguro que no, pero pensar que luego le estaba dando besitos al novio con tú corrida en las bragas, no sé, a él seguro que no le haría ninguna gracia.

YO: Todo les va bien ¿no?, pues ya está.

CARLOS: ¿Tienes algo que hacer esta tarde?

YO: Ya he avisado a mi pareja que estoy almorzando contigo y sabe que estas cosas se alargan, tengo todo el tiempo que quieras.

CARLOS: Es que me gustaría explicarte una historia que no le he explicado a nadie y necesito hacerlo.

YO: Pues si quieres hacerlo aquí me tienes.

La cara de Carlos me decía que algo le pasaba o le había pasado que lo tenía dentro y necesitaba sacarlo, supongo que conmigo tenía la posibilidad de hacerlo por confianza y porque nuestras vidas cotidianas mantenían una distancia como para no vernos cada día. Carlos respiró profundo y empezó a hablar.

CARLOS: Cuando nos casamos, Sofía y yo nos fuimos a vivir a un apartamento de la ciudad y teníamos mucho contacto con su hermana Patri, ¿Te acuerdas de ella?

YO: Si, de la boda, muy guapa.

CARLOS: Muy guapa sí, ya nos dijo que le tiraste los tejos y no quiso saber nada de ti, que cabronazo has sido siempre tío.

Me encogí de hombros riendo.

YO: Ahora ya no, Sara mi pareja ha sabido calmarme.

CARLOS: Pues con ella y su novio entonces salíamos prácticamente cada fin de semana o venían a cenar a casa, con ellos y con un chico que contraté al principio de abrir la correduría y su novia, Víctor, un chaval al que le fui enseñando el oficio, incluso alguna vez coincidíamos todos en alguna salida y era muy divertido. Era curioso que Patri y Víctor eran mucho más guapos que sus parejas, con Sofía lo habíamos hablado muchas veces que parecía que el destino los había juntado mal, como tú sabes Patri siempre ha sido un bombón de chica, pero es que Víctor y no lo digo yo, también lo dice Sofía es un pedazo de tío, alto, fuerte por el gimnasio y muy guapo de cara.

YO: Pues podían haber hecho un cambio de parejas.

Carlos reía.

CARLOS: Anda animal.

YO: Perdona, sigue, sigue.

Mientras él hablaba comíamos y nos iban pasando los platos.

CARLOS: Cuando Sofía se quedó embazada del primer niño no tuvo un embarazo muy fácil, lo hablamos y después de parir dejó el trabajo para dedicarse al niño, un año más tarde se quedó embarazada del segundo y decidimos que como en ese momento a mí el trabajo me iba muy bien que no trabajaría y se dedicaría a ellos, me pareció mejor que mis hijos estuvieran con su madre que no con una canguro si no teníamos la necesidad.

YO: ¿Están bien los chicos?

A Carlos le cambió la cara al hablar de sus hijos.

CARLOS: Buf, el mayor ya está más alto que yo y pensando que carrera universitaria quiere hacer, y el pequeño ya tiene mi estatura y sigue siendo un trasto como toda su vida.

Bebió un poco de vino pensando y siguió.

CARLOS: Cuando eran pequeños, Patri y su novio fueron buscando un piso o algo para casarse, encontraron en un pueblecito de las afueras unas casas apareadas muy majas a buen precio, nos lo dijeron y las fuimos a ver, tenían hasta una piscinita cada una en un jardín bastante grande, total que pensando en los niños cuando crecieran un poco acabamos comprando cada uno una, vendimos el piso de la ciudad y nos lanzamos por ella, si hasta ese momento teníamos mucho contacto con ellos a partir de su boda éramos vecinos pared con pared, nos veíamos cada día y los fines de semana hacíamos barbacoas y cenas juntos, les habíamos dejado algunas veces a los niños para tener alguna escapada romántica a solas con Sofía y la confianza era total.

YO: ¿Y Víctor?

CARLOS: Lo seguía invitando, incluso se quedó a dormir algún fin de semana en casa, en verano coincidimos todos muchas veces en la piscina y ver las parejas en bikini y bañador todavía remarcaba más las diferencias, pero bueno, la cosas eran así y ya está. Un día pasó algo, a media mañana llegué a casa a buscar unos documentos que me dejé y no había nadie, subí a la habitación porque la última vez que los vi fue la noche anterior antes de dormir repasándolos y estaban en la mesita de noche, miré por la ventana, Sofía con su hermana estaban tomando el sol en unas hamacas en pelotas, era la primera vez que veía a Patri en bolas, le había visto las tetas porque alguna vez en la playa se quitaban las hermanas la parte de arriba, pero verla totalmente en pelotas me removió la polla, las dos hermanitas juntas, unas buenas tetas que siempre han tenido y unos pelitos del coño bien recortados, estaban de cara a la ventana que yo las miraba como un salido, cuando movían las piernas podía verles hasta los labios del chichi y en algún momento el agujero, cuando me di cuenta tenía la polla en la mano haciéndome una paja, fue una de las pocas veces que jadeé y gemí haciéndome un pajote, cuando me corrí lo dejé todo hecho una mierda del semen que llegué a sacar, lo limpié como pude y me fui sin que se dieran cuenta.

Paró volviendo a coger la copa de vino bebiendo, yo no me atrevía a decirle nada.

CARLOS: En otra ocasión nos fuimos un fin de semana a un hotel de la costa, estuve toda la mañana mirándole las tetas a mi mujer y su hermana en la playa, pensando en el día aquel que las vi en pelotas poniéndome muy cachondo, por la tarde a los niños los dejamos en la guardería del hotel y fuimos a dormir la siesta, estábamos en la cama, yo tocaba a Sofía suavemente en el coño buscando algo de “jaleo”, ella me hacía entender que no quería porque en la habitación de al lado estaba su hermana y su cuñado, cuando de pronto, empezamos a oír a su hermana gemir, nos miramos sorprendidos y nos tapábamos la boca para no reír, los gemidos fueron aumentando y nos pusimos burros de cojones, acabamos pegando las dos parejas un buen polvo, escuchando como se corría Patri y pensando en su coño del día de la piscina me corrí como un animal, nunca comentamos nada de aquella tarde y estoy seguro que nos oímos follar todos.

YO: Hostia Carlos me estás poniendo cachondo joder.

CARLOS: Perdona Luis, es que me estoy despistando, pero quería hacerte un poco de previo antes de empezar a hablarte de lo que pasó realmente.

Acabamos con la comida y pedimos una copa cada uno para seguir.

CARLOS: Un tiempo más tarde Patri se divorció del marido, eso hizo que todavía estuviéramos más unidos a ella para consolarla, venía con nosotros a todos sitios, entre nosotros pasamos del típico saludo de dos besos a los dos besos y un abrazo que cada día era más estrecho, mi cabeza calenturienta cuando nos abrazábamos y sentía sus tetas en mi pecho y alguna vez su coño apretándose a mi paquete me venía a la cabeza ella desnuda en aquella hamaca, Sofía tenía plena confianza con los dos y nunca le noté ninguna señal de celos. Fue pasando el tiempo y mi sensación era como si tuviera dos mujeres, la única diferencia era que solo me follaba a una, el sexo con Sofía siempre estuvo bien pero con el tiempo, los niños y esas cosas fue menguando en cantidad, supongo que es lo que pasa en muchas parejas.

Yo me tocaba la cabeza pensando en lo que se estaba avecinando mudo como una puerta.

CARLOS: Hace un par de años me llamó mi hermana mayor para decirme que uno de sus hijos, Pedro, vendría a la universidad a hacer un máster de seis meses, el chaval había acabado unos módulos y el máster le vendría bien para el curriculum, hablamos con Sofía que lo mejor sería que se quedara en casa con nosotros para que no tuviera que gastar más dinero en una habitación por ahí, ya había hecho mi hermana un esfuerzo para poder pagarle el máster.

YO: ¿Y lo metiste en tú casa?

CARLOS: Coño Luis somos familia, lo había visto crecer.

Moví la cabeza mientras le daba un sorbo al cubata dándole la razón.

CARLOS: Al principio todo iba bien, se levantaba para desayunar con nosotros y luego cada uno se iba a lo suyo, unos cuantos días más tarde se empezó a quedar durmiendo por las mañanas porque empezaba las clases más tarde y así no llegaba tan temprano, cada noche hablaba con su novia, nos enseñó fotos de ella y que ya estaban haciendo planes de boda cuando acabara el máster y encontrara trabajo.

YO: Entonces era un buen chaval.

CARLOS: Sí, se le veía responsable de sus cosas y serio, bueno, cuando mi cuñada estaba cerca sé la repasaba bien con la vista, pero nada que no hiciéramos cualquiera cuando vemos a una chica guapa.

YO: Bueno, eso lo hacemos todos si no nos ve la pareja claro.

Me reí de mi propio chiste tonto y él también pero no tanto.

CARLOS: En casa tenemos una habitación en la planta baja donde está la lavadora y la secadora, también hay un cesto grande para dejar la ropa sucia, un día después de la ducha al ir a tirar la ropa sucia encontré algo muy raro, encima de la pila de ropa del cesto habían unas bragas de Sofía.

YO: Coño Carlos no es tan raro si vive en esa casa, ¿no?

CARLOS: No Luis, era raro porque Sofía siempre había sido muy cuidadosa en esas cosas, nunca las dejaba arriba, siempre las metía por la mitad del montón, pero si había veces que solo habían las bragas y una camiseta y ella las escondía debajo de la camiseta, manías suyas supongo, cuando las vi allí arriba pensé que podía ser un descuido, me extrañó porque en todos los años que llevábamos juntos jamás lo había hecho, no le quise dar más importancia, a partir de aquel momento me las encontré varias veces, acabé creyendo que se le había pasado la manía y que ya le daba igual lo de las bragas.

YO: Tampoco creo que tenga mucha importancia.

CARLOS: Eso mismo pensaba yo, hasta un día que me pareció que estaban mojadas, las olí y olían a semen.

YO: Hostias Carlos.

CARLOS: Podían ser dos cosas, o Sofía me la estaba pegando, o el guarro de mi sobrino le cogía las bragas a mi mujer para hacerse una paja.

YO: Hostia puta tío.

CARLOS: Como me quedé mosqueado los siguientes días estuve atento a todo y no me pareció que había cambiado nada en la casa, con Sofía seguíamos follando una vez a la semana más o menos y la notaba como siempre, no había cambios ni en su carácter ni en nuestra relación, a mi sobrino sí que noté que en según qué momentos me evitaba, acabé convencido que era porque el cerdo se pajeaba con las bragas de mi mujer, podía decírselo y enfadarme con él, pero pensé que era joven y sin su novia tenía que desfogarse de alguna manera, también se podía hacer las pajas el solo sin las bragas de mi mujer el pedazo de cabrón, pero bueno, no quise entrar en detalles.

YO: Pues no sé si yo en ese caso hubiera aguantado, se lo diría a Sofía y enviaba el sobrino a la mierda.

CARLOS: Ya, pero yo sabía que mi hermana no estaba muy sobrada de dinero y tenerle que pagar un sitio donde dormir al cafre de su hijo me sabía mal, así que me aguanté pero como no las tenía todas conmigo una mañana hice como cada día, desayuné y me despedí de Sofía y los niños para ir a trabajar, escondí el coche y esperé a ver qué pasaba, a los diez minutos salió mi mujer con los niños para llevarlos al colegio, veinte minutos más tarde volvió y mi sobrino no se había ido de casa, me acerqué a mirar por las ventanas, yo espiando mi propia casa con una sensación de idiota que te cagas, Sofía estaba en la cocina ordenando lo del desayuno, sacó la cabeza mi sobrino con unos libros en la mano y se despidió, Sofía le preguntó si no desayunaba nada y él le dijo que ya lo haría en la facultad, me pareció todo tan normal y sin ninguna señal de nada raro que me quedé tranquilo, volví al coche y me fui.

Acabamos con las primeras copas y pedimos otras, Carlos se levantó para ir al baño y cuando volvió siguió con su relato.

CARLOS: Los viernes por la tarde que mi sobrino ya se había ido de fin de semana a su casa y los niños estaban en el colegio, era cuando aprovechábamos con mi mujer para pegar un buen polvete, recuerdo que pocas semanas después Sofía estuvo especialmente caliente, muy activa y gritona en la cama cuando normalmente era más bien calladita, no sé si es que era yo que tenía constantemente la mosca detrás de la oreja que también me fijé en eso. La siguiente semana un día sobre las tres y media de la tarde justo después de comer tenía sueño y pocas ganas de trabajar, pensé en presentarme en casa por sorpresa, entré con cuidado y en la planta baja no había nadie, sabía que mi mujer estaba porque tenía el coche aparcado en la puerta, fui subiendo las escaleras con cuidado de no hacer ruido, atravesé el pasillo atento a cualquier cosa cuando me pareció que de nuestra habitación salía un gemido, me paré en seco, dudando de que hacer, empecé literalmente a sudar, me fui acercando poco a poco, en nuestra habitación, la puerta que da al pasillo no entra directamente en ella, da a un cuarto de baño a la derecha según entras y a un vestidor a la izquierda, después hay otra puerta que da al dormitorio, la primera puerta estaba cerrada y la abrí muy despacio, entré y la segunda estaba entre abierta, me acerqué mirando y lo que vi me dejó helado, estaba Sofía totalmente desnuda encima de la cama con las piernas muy abiertas, tan abiertas que le podía ver el coño con todos los detalle, y…

YO (intrigado): ¿Yyy?

CARLOS: …y tenía en la mano un consolador enorme, no sé desde cuando lo tendría ni donde lo escondería porque no lo había visto jamás, se lo pasaba entre los labios del chichi gimiendo, tenía el coño empapado, podía oír el sonido del pollón con el contacto en la piel, se lo restregó un rato y acabó metiéndose aquello tan grande gimiendo y retorciéndose de placer, acabó metiéndoselo y sacándoselo follándose a buen ritmo, el chocho lo tenía dilatadísimo y le salía el flujo cayendo encima de la cama, se corrió a gritos y yo tenía la polla a cien, me salí de allí volviendo a bajar a la planta baja. Disimulé como si acabara de llegar gritando su nombre, salió al final de la escalera con un albornoz puesto saludándome, diciéndome que se iba a duchar y que bajaba, yo estaba muy caliente, me esperé un poco y subí, al entrar estaba en el vestidor poniéndose unas bragas, me miró extrañada.

SOFÍA: ¿Qué haces aquí tan pronto cariño?

CARLOS: No le dije nada, entré y la besé como hacía tiempo que no lo hacía, fuimos a la habitación y la puse a cuatro patas, encima de la cama que hacía un momento la había visto como se follaba con aquel gran consolador, le bajé las bragas de un tirón y mientras me sacaba la polla le puse dos dedos encima del agujero del coño que todavía lo tenía mojado, se los pude meter dentro con facilidad follándola con ellos, Sofía gemía como hacía tiempo que no la había visto, le saqué los dedos y le metí la polla follándola con unas ganas y una excitación tremenda de cómo me había puesto verla masturbarse antes con el pollón, mi polla entraba y salía muy fácil de lo dilatado que se lo había dejado ella antes, acabamos los dos gritando como animales corriéndonos, que buen polvo, de los mejores que recuerdo con ella en los últimos tiempos, nos quedamos estirados en la cama hasta la hora que salió a buscar a los niños.

YO: Así las cosas iban bien con Sofía.

CARLOS: Perfectamente, un fin de semana que mi sobrino no se fue a su casa le vino a visitar su novia del pueblo, hicimos una cena el sábado por la noche que vino mi cuñada y Víctor el chaval de la oficina que hacía tiempo que había cortado con su novia, tuvimos una cena y conversación agradable, cuando acabamos ellos cuatro se fueron a tomar algo por ahí, mi cuñada y Víctor se conocían de hacía tiempo y se llevaban muy bien, se hacían bromas y reían juntos, yo alguna vez le había preguntado a Patri si no le gustaba Víctor, siempre me decía que le caía muy bien pero que era más joven que ella y como pareja no lo veía.

YO: No me jodas que estabas haciendo de casamentero.

CARLOS (riendo): No hombre que va, pero no me hubiera importado que se liaran, Patri era una persona joven y tendría sus necesidades digo yo, tampoco sabía si se buscaba la vida por ahí la verdad.

YO: Joven y guapa.

CARLOS: Sí, eso sí, de guapa lo es un rato.

Pasaban las horas y seguíamos sentados con los cubatas, Carlos siguió con su relato.

CARLOS: Unas semanas más tarde, por la mañana había avisado a Sofía que aquel día llegaría tarde porque tenía después del almuerzo una reunión con unos clientes importantes, con los que igual cenaba con ellos, justo estaba en el restaurante almorzando, cuando me llamaron anulando la reunión por un problema que les había surgido a última hora pasándola a otro día, cuando acabé de tomarme el café me vino un pensamiento a la cabeza, salí de allí cogí el coche y me fui para casa, cuando ya estaba en mi calle vi el coche de mi mujer aparcado en casa, pensé que había tenido un ataque de celos y me había precipitado, paré el coche antes de llegar pensando si me volvía a la oficina y me dejaba de paranoias, cuando vi a Sofía que salía de casa y se subía a su coche, pensé que igual iba al centro comercial a comprar algo, la seguí a cierta distancia para que no me viera, el camino no era el del centro comercial, parecía que salía del pueblo, la fui siguiendo, se metió en el parking de un hotel de carretera que paraban bastantes camioneros y tenía fama de ser un picadero, el edificio era bastante viejo, entró y yo corrí para poder mirar desde fuera que hacía, la vi en recepción entregando unos billetes recogiendo una llave, al ser el hotel tan antiguo era de aquellas de antes, una llave con una placa grande para que la gente no se la olvidara de entregar, donde pude leer el número de habitación, se acercó al ascensor y entró cerrándose la puerta, entré yo y subí a la segunda planta por las escaleras, miré por una ventana y me di cuenta que por fuera había una escalera de incendio, volví a bajar a la calle, di la vuelta al edificio y subí por las escaleras, me fui acercando con cuidado a la ventana de la habitación y…

Yo estaba con los ojos abiertos esperando que siguiera.

CARLOS: …me cagué en todo lo que me podía cagar y más, estaba dentro con el hijo de puta de mi sobrino, en ese momento se me cayó el mundo encima.

Abrí los ojos arqueando las cejas y lo miré sin saber que decirle.

CARLOS: Sofía estaba arrodillada delante de él chupándole la polla, vi como mi sobrino la estiraba en la cama levantándole la falda bajándole las bragas para comerle el coño, ya tuve bastante espectáculo, me fui de allí hecho mierda, de Sofía no me lo hubiera esperado nunca, me fui a un bar a beber, le envié un mensaje más tarde a mi mujer para decirle que no llegaría a la cena y cené solo dándole vueltas a la cabeza, ¿qué hacía ahora?, ¿le montaba un pollo y la echaba a la puta calle, y a mi sobrino le cortaba los huevos por cabrón?, ganas no me faltaban, volví muy tarde a casa, me metí en la cama y casi no pude dormir.

YO: Joder tío no me extraña.

CARLOS: Al día siguiente bajé a desayunar con los niños, le dije a Sofía que cuando volviera de llevarlos al colegio teníamos que hablar, mi sobrino se levantó cuando Sofía no estaba, se quedó sorprendido de verme en casa, por la cara que debió verme se largo cagando hostias a la facultad, cuando volvió Sofía la senté en la mesa de la cocina, se lo solté de golpe y sin anestesia, “Te he visto en el hotel de carretera chupándole la polla a mi sobrino y a él comiéndote el coño, y ya no quise ver más”, puso una cara que la tenías que haber visto Luis, se quedó muda y empezó a llorar como nunca la había visto, intentó decirme algo.

SOFIA: Yo, yo…

CARLOS: Y antes de que hablara le dije, “Coge lo que necesites, vete a casa de tus padres o donde quieras las dos semanas que quedan para que el cabrón de mi sobrino se largue de una puta vez de esta casa, luego hablaremos”, y así lo hizo, sin decir nada, solo mirándome con carita de avergonzada y sin parar de llorar preparó una maleta y se fue, esperé que llegara mi sobrino y lo senté en la misma silla para decirle, “Eres el hijo de mi hermana, pero también el hijo de la gran puta más grande que conozco, ya puedes recoger tus cosas y largarte de esta casa cabrón de mierda, te he reservado una habitación en el hotel de la universidad los días que te quedan por estar por aquí, no quiero que mi hermana tenga que gastarse más dinero en una mierda como tú, espero no verte más en tu puta vida, lárgate”.

Se quedó en silencio bebiendo con la vista un poco perdida.

YO: ¿Estás bien Carlos?, si quieres lo dejamos aquí.

Me miró que parecía que había recuperado fuerzas.

CARLOS: No, no, seguimos, me quedé solo en casa y triste como te puedes imaginar, se me ocurrió llamar a mi cuñada Patri, era la persona a la que le tenía suficiente confianza para explicárselo y desahogarme, la llamé por teléfono para preguntarle si nos podíamos ver y vino a casa al momento, nos abrazamos al entrar, ella notó por el abrazo que algo pasaba, nos sentamos en el sofá y se lo expliqué todo, me volvió a abrazar y lloré en su hombro, en esos primeros momentos me ayudo mucho…

Yo levanté las cejas mirándolo.

CARLOS: …pero no de la manera que té piensas cabroncete.

Nos reímos y el siguió hablando.

CARLOS: Entre semana me ayudó con los niños haciéndonos compañía, me encantaba estar a su lado, era cariñosa con todos y se preocupaba de nuestro bienestar, me envió un mensaje Sofía, para pedirme permiso para ir a buscar a los niños al colegio el viernes, para pasar con ellos el fin de semana que los echaba mucho de menos, habló con su hermana y le pidió que nos cuidara por ella, todo correcto, les hice una maleta a los niños para el fin de semana, me pareció lógico que estuvieran con su madre, aprovechamos para montar una cena el sábado con Víctor, nos tomamos luego varias copas y nos lo pasamos muy bien los tres distrayéndome por un rato de mi “problema”.

Miré la hora por inercia.

CARLOS: ¿Se te ha hecho tarde?, si quieres quedamos otro día, ahora que me he lanzado a explicarte la historia me gustaría acabarla.

YO: No tranquilo, déjame llamar a Sara para decirle que llegaré más tarde y seguimos.

Me levanté y caminé un poco para estirar las piernas y llamar a mi pareja, cuando llegué de nuevo a la mesa él estaba llamando diciendo que llegaría tarde porque estaba cenando con un amigo.

CARLOS: ¿Pedimos algo para cenar?

YO: Perfecto.

Y lo que empezó como un almuerzo se iba a convertir en una cena también.

CARLOS: Pasaron los días, el cabrón de mi sobrino se volvió a su puto pueblo, Sofía me envió un mensaje para que pudiéramos hablar con tranquilidad del tema, quedamos una mañana después de llevar a los niños al colegio en casa, se le notaba en la cara que había pasado unos días muy malos, estaba muy triste, nos sentamos en el sofá uno delante del otro.

SOFIA: Lo siento mucho Carlos, te juro que estoy muy arrepentida, nunca debió pasar.

CARLOS: Empezó a llorar poniéndose una mano en la frente bajando la cabeza, entonces le dije que me explicara cómo había ido todo, porque llegó a eso, me dijo que no tenía importancia y que lo que quería era arreglar las cosas conmigo, yo le contesté que si quería arreglar algo lo primero era que yo lo supiera todo para evaluar que hacer, que la mejor manera de empezar de nuevo era que fuera sincera, ella respiró profundo y me miró a los ojos.

SOFIA: Todo empezó cuando un día me encontré unas bragas encima de la ropa sucia, tú ya sabes que siempre he tenido mucha manía con eso, tú nunca las habías movido, para que ibas a hacerlo si podías vérmelas puestas y hacer con ellas lo que quisieras.

CARLOS: Vi que intentaba ablandarme y que pensara en los momentos felices que habíamos pasado juntos, no caí en la trampa y le pedí serio que siguiera hablando.

SOFIA: Yo las volvía a meter entre medio de la ropa.

CARLOS: Y yo pensé, menos cuando entraba yo antes y me las encontraba primero.

SOFIA: Un día le pedí a mi hermana que llevara ella los niños al colegio, yo me escondí y esperé que tú sobrino se levantara, el tío pensando que estaba solo salió en camiseta y boxes de esos apretados, marcando la polla toda tiesa, supongo que se levantaba empalmado y quería desahogarse, entró en el cuarto de la ropa y salió con unas bragas, se sentó en el sofá y se bajó el calzoncillo agarrándose la polla, no la tenía muy larga pero con un grosor enorme que me sorprendió, se puso mis bragas en la nariz oliéndolas y se hizo una paja, que asco me dio, cuando estaba a punto de correrse se las quitó de la nariz y las puso delante de la polla corriéndose en medio de ellas, las volvió a dejar en su sitio y se fue a duchar.

CARLOS: Me dio la impresión que se paraba para ocultar algo, así que le dije que no se dejara nada que me daría cuenta.

SOFIA: Me acerqué a su habitación, tenía la puerta del cuarto de baño abierta y miré, lo vi a través del cristal, me pareció que tenía muy buen cuerpo, la polla todavía no se le había bajado del todo, apoyó la mano en el cristal y se empezó a hacer otra paja, ese chico tenía una fuerza sexual tremenda, me fui y esperé que se fuera de casa.

CARLOS: Volvía a tener el presentimiento que tenía prisa por pasar esa parte, le volví a insistir que no se dejara nada, bajó la cabeza de vergüenza y siguió.

SOFIA: Me puso caliente, lo siento, subí a nuestra habitación me estiré en la cama y las manos se me fueron solas, me desabroché el tejano y me metí la mano por dentro de las bragas tocándome, me calenté tanto que acabe bajándome el pantalón y las bragas metiéndome dos dedos en el coño haciéndome una paja de la hostia, lo siento Carlos.

CARLOS: Le dije que no lo sintiera tanto y me explicara todo como fue sin dejarse nada, y que entendía porque se había comprado el consolador tan grande.

SOFIA: ¿Te enteraste que tengo un consolador?, no me dijiste nada.

CARLOS: Le expliqué como me enteré para que viera que no era día para ocultar nada.

SOFÍA: A partir de aquel día, a veces, cuando volvía de llevar a los niños por la mañana oía que se estaba duchando, no podía evitar mirar, cuando se masturbaba en la ducha después tenía que entrar en la habitación buscar el consolador y follarme, la fantasía de que me estaba metiendo aquella polla tan gorda cada vez era mayor, cuando se iba siempre se despedía de mi, normalmente no desayunaba en casa, pasaba por la cocina que normalmente a esa hora estaba limpiando lo del desayuno, me decía adiós y se iba, un día…

CARLOS: Se volvió a atascar y pensé que algo fuerte debió pasar, la miré a los ojos.

SOFIA: ¿Quieres que te lo cuente todo verdad?

CARLOS: Lógicamente le dije que no se dejara nada y siguió.

SOFIA: Aquel día cuando llegué, me puse una camiseta que me tapaba justo las bragas y me metí en la cocina a hacer lo de cada día, cuando oí sus pasos que venía a decirme adiós abrí un armario bajo y me agaché para que cuando llegara me viera con el culo en pompa y las bragas en directo, escuché un sonido de su boca sorprendido y me giré lentamente para que se empapara bien de lo que veía diciéndole que se quedara a desayunar, el chaval todavía con la cara de sorpresa se sentó en la mesa sin quitarme ojo de encima, como me movía por la cocina para prepararle el desayuno y un café para mí, yo me movía para un lado y para el otro intentando que la camiseta se me subiera y él pudiera verme las bragas, me acabó diciendo que era la primera vez que me veía vestida así, yo me lancé diciéndole que ya sabía que se hacía pajas oliendo mis bragas, se levantó del susto de ser descubierto, me acerqué a él y…, lo siento Carlos ese día estaba desatada, …le empujé por el pecho y lo llevé al sofá sentándolo, le dije que si tenía que hacer el guarro en aquel sofá que lo hiciera bien, le ordené que se bajara los pantalones y se sacara la polla para hacerse una paja, el chico me miraba con los ojos como platos, pero lo hizo en silencio, me subí al sofá y le puse el coño en la nariz diciéndole que las oliera y se pajeara, no quieras saber cómo se corrió y como gritaba, dejó el suelo lleno de leche y se fue a estudiar.

CARLOS: En ese momento me puse de muy mala leche y le dije: “Así que fuiste tú quien dio el primer paso, tú lo sedujiste cabrona”, se puso a llorar.

SOFIA: Sí, sí, fui yo, ese día no sé que me pasó pero me lancé, a partir de ese día se quedó a desayunar siempre, cuando él entraba me quitaba el tejano y me quedaba en bragas, la cara que se le ponía de salido mirándome me ponía Carlos, era volver a sentirme deseada.

CARLOS: Le respondí que no fuera cabrona porque sabía que yo la había deseado siempre, y si no follábamos más era porque ella ponía excusas, que no me jodiera por ahí porque no era verdad, me reconoció que fue cosa suya y su calentura.

SOFIA: Otro día lo volví a sentar en el sofá en bragas con el coño en su nariz para que las oliera, después de un rato me las aparté y me comió el coño lamiéndomelo, haciéndome tener un orgasmo bestial mientras él se corría abundantemente, a los pocos días en la misma cocina le hice levantar de la silla cuando acabó de desayunar, me arrodillé y le desabroché el pantalón sacándole la polla chupándosela, se le puso tan grande y dura que me encantó, me sentía poderosa de poder hacer que él se empalmara de aquella manera, oír como gemía al ritmo de mi mamada, me levanté bajándome las bragas y apoyé el cuerpo encima de la mesa sacando el culo, le pedí que me la metiera, notar como entraba aquella polla tan gorda y caliente dentro de mi coño me puso como una loca, tuve un orgasmo tremendo notando sus lechazos dentro de mí, ese día fue el primero que follamos, me pareció que hacerlo en casa era peligroso, nos podías pillar tú o mi hermana si entraba por sorpresa, fue cuando decidí que nos viéramos en el hotel de carretera, me tenía loca Carlos, no podía evitar el morbo que sentía con aquello, hasta que nos pillaste.

CARLOS: Lloraba de una manera que pensaba que inundaría la casa, que manera de salirle las lágrimas tío.

YO: Supongo que era normal, la lio mucho.

CARLOS: Le pregunté que quería hacer a partir de ese momento.

SOFIA: Quiero volver Carlos, estar contigo que te quiero mucho y con los niños, sois mi vida.

CARLOS: La miré levantando las cejas y le dije: “Joder Sofía, seremos tú vida pero cuando te la metía mi sobrino no lo pensabas tanto”.

SOFIA: Que sí, que ya sé que tienes razón pero no puedo vivir sin vosotros, por favor perdóname, déjame demostrarte que ha sido un error que quiero enmendar.

CARLOS: Intentaba acercarse para abrazarme y me levanté del sofá, le dije que me tenía que dejar pensarlo y asumir todo lo que me había explicado, estuvo de acuerdo y se fue hecha mierda de casa.

YO: No me extraña, joder Carlos que historia me estas contando.

CARLOS: Al medio día llegó Patri, me dijo que ya había hablado con su hermana y que estaba muy triste por todo lo que había pasado, nos abrazamos y le dije que yo también lo estaba. Los siguientes días estuve pensando que hacer, te prometo que le di muchas vueltas, podía perdonarla intentando olvidarme de todo y empezar de nuevo o separarme de ella y dejar pasar el tiempo a ver qué pasaba, si realmente sentía que la necesitaba en mi vida o no, no tenía claro que hacer.

Hizo un silencio tomando un sorbo del café que pedimos después de cenar.

CARLOS: Un día le dije a mi cuñada que me acompañara a llevar a los chicos al colegio, que luego iríamos de compras porque me había cogido el día libre del trabajo, me compré varias prendas de ropa y la convencí a ella para que se comprara algo, se acabó comprando un vestido precioso, después medio en broma medio en serio le dije que para llevar aquel vestido necesitaba comprarse una ropa interior bonita, la escogimos entre los dos, me dejó vérsela puesta en el probador, que buena estaba Luis, me la hubiera follado en aquel probador, cuando salimos de allí le dije que condujera ella, le envié un mensaje a Sofía para que recogiera a los niños y pasaran la noche con ella, que yo tenía un problema, por supuesto me dijo que sí, se moría de ganas de estar con sus hijos.

Me pasaba la mano por la cara, no me podía creer lo que me explicaba.

YO: Perdona, me has dicho que Patricia dejó que la vieras en bragas y sujetador.

CARLOS: Claro, para que le diera mi opinión de experto.

El tío se moría de risa.

CARLOS: Cuando llegamos a casa le dije a Patri que esa noche la invitaba a una cena para que estrenara la ropa, por lo agradecido que estaba con ella por cuidarnos tanto a mis hijos y a mí, ella misma me dijo que mejor cenar en casa que fuera, por la tarde estuvimos cocinando la cena los dos hablando y riendo, se fue a su casa a cambiarse y yo me metí en la ducha poniéndome guapo para cenar con ella, pusimos una mesa bonita con velitas y todo, bajé la luz del comedor y se creó un ambiente con las velas que más romántico no podía ser Luis, cuando acabamos el plato principal nos levantamos para ir a buscar el postre y nos miramos a los ojos, dejamos los platos otra vez encima de la mesa, juntamos los cuerpos con un morreo comiéndonos la boca uno al otro con una pasión brutal, la estiré en el sofá poniéndome encima suyo, no decíamos nada, le metí una mano por debajo del vestido subiéndola por un muslo alcanzándole el coño por encima de las bragas, las tenía mojadas de la tensión sexual que tuvimos durante toda la cena, jadeábamos y gemíamos de excitación, ella me quitaba la ropa a tirones, le desabroché el vestidito por delante y me metí un pezón en la boca lamiéndoselo, chupándoselo, hasta dejárselo duro como una piedra, seguí bajando la cabeza levantándole el vestido besándole el coño, dio un gemido enorme con solo besárselo, podía olérselo y me estaba poniendo cardiaco de lo caliente que estaba, le quité las bonitas bragas mirándole aquel coño que tantas veces había pensado en él, desde el día que se lo vi a distancia en la piscina de casa, le metí la lengua en medio lamiéndoselo y chupándoselo de arriba abajo, entreteniéndome en el agujero metiéndole la lengua, ella gemía y gritaba como no había visto nunca a nadie, acabé lamiéndole el clítoris hasta que me levantó la cabeza pidiéndome que me la follara, me bajé los pantalones y ropa interior con prisas, me tiré encima clavándosela hasta el fondo, que manera de gritar chaval, me ponía a cien, me besaba, me apretaba el culo con sus dos manos, se corrió con un escándalo bestial, me dijo que me sentara y se subió encima de mi volviendo a follarme sin descanso, estaba desatada siguiendo con sus gemidos y gritos, al poco rato se estaba volviendo a correr, la puse a cuatro patas, me la follé con toda la fuerza que pude corriéndonos los dos a la vez llenándole el coño de lechazos, creo que en mi vida me había salido tanto semen como aquel día, nos besamos y dormimos juntos.

YO: Hostia puta Carlos.

CARLOS: A partir de entonces casi vivía en casa, yo por la tarde llegaba antes de recoger a los niños y follábamos como conejos, me la chupaba de maravilla dejando que me corriera en su boca, y otra cosa, por fin pude hacer otra de mis fantasías, sexo anal, con ella todo era posible, sexualmente me sentía como nunca de bien.

YO: No me extraña tío.

CARLOS: Le pedí a Sofía que viniera un día para hablar, quedamos una tarde solos en casa, llegó mansa como un corderito pidiéndome que por favor le dejara volver con nosotros, le contesté que me lo estaba pensando, que lo tenía bastante claro, pero antes quería saber hasta dónde estaba dispuesta a llegar ella para conseguirlo, me dijo que haría lo que hiciera falta, así que entablamos una interesante conversación.

YO: Siempre es mejor hablar las cosas y dejarlas claras antes de seguir adelante.

CARLOS: Al principio hablamos de las tutorías que había tenido ella en el colegio de los niños, cosas por el estilo hasta que acabó de hablar ella. Le pregunté si estaría dispuesta a follar más y más duro.

YO: Hostia puta tío, yo pensaba que la conversación iría por otro lado.

CARLOS: Y ella me contestó.

SOFIA: Perdona, más sexo lo entiendo, sé que después de tener a los niños me relajé mucho contigo, ¿pero más duro, que quieres decir?

CARLOS: Y sé lo expliqué, “Que haré lo que quiera, para empezar follarte por el culo que nunca me has dejado hacerlo.”

SOFIA: Joder Carlos, eso puede doler.

CARLOS: Yo a lo mío: “¿Me vas a dejar o no?”

SOFIA: Sí, lo haré, lo que tú quieras pero volvamos a estar juntos por favor.

CARLOS: Pero yo quería más, y le pedí otra cosa: “Y quiero correrme en tu boca, que me la chupes y poder llenarte la boca de leche.”

SOFIA: Hostia Carlos, eso no por favor, ya sabes que no me gusta el sabor.

CARLOS: Me lo puso a huevo, “Debe ser el mío que no te gusta, porque a mi sobrino se la comías con pasión cabrona, seguro que se te corrió más de una vez y no dijiste nada.”, Bajó la cabeza a punto de llorar.

SOFIA: Está bien, lo que tú quieras, ¿quieres que subamos a la habitación y te de un anticipo?

CARLOS: ¿Te lo puedes creer Luis?, toda la vida negándose y en ese momento estaba dispuesta a todo por volver a casa y unir la familia.

YO: Supongo que se dio cuenta del error al ver que os podía perder.

CARLOS: Patri fue a buscar a los niños, cuando llegó les dijo que se fueran a hacer los deberes y me vino a buscar preguntándome que había hecho, le pregunté si había hablado con su hermana, Sofía le había dicho que habíamos tenido una larga e interesante conversación y que veía más cerca poder volver conmigo, la abracé y le dije al oído todo lo que había hablado con ella, le expliqué que necesitaba hacerle esas preguntas porque nunca quiso hacerlo conmigo y quería saber hasta dónde estaría dispuesta a llegar, me abrazó muy fuerte y le pedí que se quedara aquella noche a dormir conmigo, me miró a los ojos y me dijo que sí con una sonrisilla.

YO: Hay, hay, que lio Carlos.

CARLOS: Unos días más tarde estábamos follando en mi cama con Patri con una pasión tremenda, nos habíamos comido el coño y la polla de manera salvaje, nos desnudamos y follamos con la postura del misionero, después ella se subió encima de mí cabalgándome y se corrió la primera vez con unos gritos acojonantes, la puse a cuatro patas en el borde de la cama y yo de pie fuera se la metía con toda la fuerza que podía chocando contra su bonito culo, empezó a gemir muy fuerte a punto de correrse, aceleré las penetradas y cerró los ojos levantando la cabeza pegando unos gritos tremendos corriéndose otra vez, mientras se corría giré la cabeza, mirando desde la puerta estaba Sofía llorando, nos miramos a los ojos y se giró largándose de allí, me corrí en ese momento llenándole el coño de leche a su hermana.

YO: Hostia puta Carlos, ¿y cómo pudo pasar eso?

CARLOS: Porque aquella tarde la llamé para que pasara por casa, puse en la mesita un espejito que tenía una patita para aguantarse apuntando a la puerta de entrada, así yo desde la cama mirando el espejo controlaba la puerta, no sabía en qué momento llegaría pero tuve la suerte de oír sus pasos justo cuando Patri estaba a punto de correrse, nos pilló en el mejor momento, no esperaba que me saliera tan bien mi puta venganza, pero me salió redondo.

YO: Joder tío, que huevos, lo que no encuentro justo es que tu sobrino se fuera de rositas, Sofía pago por los dos.

Me miró arqueando las cejas.

CARLOS: Días atrás había hablado con Víctor, él conocía a la novia de mi sobrino de aquella cena en casa, que luego se fueron a tomar algo por ahí, sabíamos porque ella nos lo contó en la cena, que los jueves quedaba con un grupo de amigas para salir a cenar y tomar algo para hablar de sus cosas, Víctor se cuidó de juntar a varios amigos para ir a cenar un jueves al pueblo que vivía, era muy pequeño y seguro que darían con ella, al día siguiente me envió un video.

Le miré asustado.

YO: Pero que hiciste tío.

CARLOS: Aquella misma tarde que hice que Sofía me viera follar como un animal con su hermana, le envié el video a mi sobrino, se veía a su delicada novia arrodillada en el suelo en bragas, con un tío a cada lado tragándose dos pollas, luego pajeaba una y se comía la otra, se la follaban con un buen pollón mientras ella se la comía a otro chaval, cambio de imagen y se la follaban por delante y por detrás con otra polla en la boca, gritaba como una bestia del gusto que le daban los tres tíos, uno de ellos Víctor, el video acababa con ella arrodillada y los tres corriéndose encima, en la boca, en la cara, el pelo y en las tetas. Se lo envié con un mensaje, ponía: “Donde las dan las toman cabrón”, por fin pude sacarme aquel peso de encima, reír y dedicarme a Patri.

YO: La madre que me parió Carlos, ¿y cómo está la situación ahora?

Me miró riendo.

CARLOS: Con Patri empezamos a vivir juntos, como ya hacía tiempo que pasaba todo el día con nosotros y la conocían de toda la vida para los chavales fue muy fácil aceptarla, de Sofía al principio no tuve ninguna noticia, solo hablaba con su hermana para decirme algo a través de ella de los niños, nunca he sabido si le llegó a confesar que la pilló follando conmigo, ni si tuvieron alguna conversación las dos hermanas cuando Patricia decidió vivir conmigo, no se lo he preguntado a Patri ni me importa, en estos momentos…

YO: Hostia, no te vas a cortar ahora, después de todo lo que me has explicado.

CARLOS: … Sofía ocupa la casa de su hermana para estar cerca de los niños.

YO: Espera, espera, ¿me estás diciendo que tú mujer ahora es tú vecina y su hermana que era la vecina es ahora tú mujer?, joder que lio me estoy haciendo, ¿es así?

Volvía a reír a carcajadas.

CARLOS: Exacto, vivo y soy feliz con Patri que es un encanto, Sofía es la vecina y pasa el tiempo que quiere por casa para estar con los niños o para comer, un día le pregunté a Patri si Sofía no pensaba conocer a alguien para rehacer su vida, me dijo que su hermana le había dicho que después de mi experiencia no tenía ganas de hombres, bueno, la verdad es que a mí me da igual lo que haga, los niños están encantados porque es como tener dos madres y yo feliz porque tengo una pareja que adoro y follo como nunca.

Nos quedamos mirando en silencio, yo intentaba procesar todo lo que me había contado, salimos a la calle y nos abrazamos para despedirnos, cuando me alejaba me giré.

YO: Oye Carlos.

CARLOS: ¿Que Luis?

YO: ¿Me das permiso para escribir esta historia?

CARLOS: Si nadie sabe quiénes somos nosotros haz lo que te salga de los cojones.

Una semana más tarde quedé con él para comer y que se leyera este relato, me dio el sí para publicarlo.

Sofía se llevó un palo cuando vio en directo como su ex marido se estaba follando a su propia hermana, en ese momento se dio cuenta que su matrimonio se había acabado, era consciente del error que había cometido, se equivocó dejándose llevar por los instintos liándose con el sobrino de su marido. Estaba muy arrepentida y así se lo hizo saber a Carlos, habría hecho cualquier cosa por volver con él y la familia.

No podía entender el odio de su ex marido, si no quería volver con ella se lo podía haber dicho en cualquiera de las conversaciones que tuvieron, hacer que lo viera follando con su hermana era de psicópata, ¿que tendría ese hombre guardado dentro para reaccionar así con ella?, esa venganza que buscó, ¿fue solo por la infidelidad, o tenía algo más guardado durante años que salió en ese momento?

¿Y su hermana?, pudo entender algunas cosas, por qué nunca dio una explicación convincente sobre la separación con su marido, “No nos entendíamos”, que es lo que siempre dijo sin especificar nada más a ella no le pareció nunca suficiente argumento. ¿Y por qué no quiso conocer a otro hombre para rehacer su vida con el tiempo que hacía que se había separado?, o, ¿es qué tenía claro el hombre que quería y estaba esperando la oportunidad?, porque sería su hermana, pero la hija de puta se encamó con su marido a la mínima oportunidad sin decirle nada a ella.

Pensó que si sus hijos tenían que convivir con dos personas como su ex y su hermana, era mejor que ella estuviera cerca, esa manera de actuar no podía ser de buenas personas, así que protegería a sus hijos de ellos hasta que fueran mayores de edad, luego ya tendría tiempo de vivir su vida lejos de falsedades y traiciones.

FIN

Publicado por Akuaries

Escribo relatos eróticos y sensuales con la única intención de distraer. Si una sola persona se lo pasa bien leyendo mis relatos o le ayuda a pasar el tiempo ya daré por bueno haberlo publicado.

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