La historia de Rubén

Akuaries.

1.

Soy Rubén, me considero una persona físicamente normal, uno setenta y ocho de estatura con una complexión fuerte tirando a algún kilo demás, creo que por falta de hacer deporte, siempre me ha gustado llevar una vida tranquila sin sobresaltos, no soy lo que podríamos decir un tío muy “echao pa lante”, pero si tengo una cierta labia para enrollarme con la gente, para convencerla de que compren cosas por ejemplo, labia que en su momento tampoco supe aprovechar para ligar con las chicas, tuve mis rollitos pero los justos para ir tirando, simplemente me conformaba, eso diría yo, soy muy conformista, si estoy bien, para que cambiar las cosas, tampoco me considero persona de un gran apetito sexual ni le he dado mucha importancia en mi vida.

A mis veintisiete años he tenido tres relaciones más o menos serias, desde hace un par de años soy comercial de productos para mejorar la calidad del agua en las casas, no es un trabajo que me vuelva loco, pero cobro a fin de mes y puedo vivir sin sobresaltos como a mí me gusta.

Es un domingo por la tarde, estoy sentado en el sofá de mi pequeño apartamento, una pequeña entradita, un salón comedor con una cocina americana no muy grande, hay una terraza y un pequeño pasillo con un cuarto de baño y la habitación, lo justo para vivir.

Mónica, mi novia de los últimos tres años salió de la habitación en bragas, mirándome fijamente a los ojos sonriéndome, me levanté para abrazarla y sentir entre mis brazos su cuerpo menudo y bien formado, acariciarle la carita con dos dedos dibujándola, tocarle la boca dándome un beso cariñoso en los dedos, besarla para que sus labios atrapen los míos acariciándomelos con su lengua, da un paso en mí dirección haciéndome retroceder, chocando con mis talones con el sofá, me mira con amor, empujándome suavemente por el pecho para sentarme, me quita la camiseta, me besa, me baja el pantalón corto de estar por casa quitándomelo, se arrodilla cogiéndome suavemente la polla mientras me mira a los ojos, unos ojos que me atrapan por el amor que siento por aquella criatura, notando su tacto subiendo y bajando, excitándome muy rápido.

El ritmo va subiendo haciéndome gemir, cierro los ojos, con la otra mano me acaricia los huevos subiéndome la excitación por momentos, no me queda mucho para correrme, aumentó más el ritmo no pudiendo aguantarlo corriéndome, saliendo el semen volando parando en el suelo y sobre mi cuerpo, me siento momentáneamente relajado, dejo caer mi cabeza sobre el respaldó del sofá, unas lágrima resbalan por mi mejilla llegando a mis labios con su gusto salado, una inmensa tristeza se apodera de mí, abro los ojos y vuelvo a la puta realidad, estaba mojado, con mi polla en la mano y solo en la habitación, como las últimas tres semanas, después de que ella me dejara por un compañero cabrón del trabajo, tres fines de semana de mierda sin saber que hacer solo en mí casa sin ganas de salir.

Me seguía martirizando, me culpaba de todo por perderla sin tener una explicación del motivo, no sabía que es lo que había hecho mal, buscaba motivos por los rincones de mi cerebro sin encontrar nada que me hiciera reaccionar, la realidad es que ella ya no estaba conmigo y tenía claro que no quería humillarme pidiéndole que volviera, acabé otro puto domingo metiéndome en la cama temprano para acabarlo cuanto antes.

Por la mañana me puse un traje, fui a buscar el coche de la empresa, metí en el maletero la maletita con los impresos para la venta de los productos y algunos dosieres explicativos, fui a la oficina para que me pasaran la lista de personas para visitar aquel día, gente que pedía información por la web o por teléfono.

La organicé para ir primero a la dirección más apartada, para irme acercando a casa en cada  visita a los posibles clientes, la primera era una pareja mayor que se lo quedaron sin tenerles que insistir mucho, al menos ya empezaba la semana con alguna comisión, a los otros tres siguientes les dejé la información y mi teléfono por si se interesaban, era casi la una, pensé si ir a comer o hacer una visita más que quedaba en las afueras de mi ciudad, en una urbanización, y así fue, conducía siguiendo la dirección en el gps, fijándome que las casas no eran precisamente muy modestas, veía algún casoplón de puta madre.

Entré en la calle y me paré delante de una casa enorme, bajé llamando al timbre del jardín, me abrieron, al acercarme a la puerta de entrada me esperaba una chica monísima, con el pelo a lo Khaleesi de juego de tronos, no podía ser más rubio y claro, vestía mallas deportivas y un top marcándole todo el cuerpazo, me toqué la corbata separándola un poco del cuello, me estaba ahogando, después de los saludos y saber que se llamaba Aurora me hizo entrar, llegamos a la cocina para mirarme el lugar idóneo donde poder instalarlo en caso de venta.

AURORA: Perdona un momento, ahora vuelvo.

Se giró para salir quedándome los ojos enganchados en un culo increíble, cuando salió moví la cabeza rápido de lado a lado para sacarme de encima los pensamientos que me venían a la mente, me giré mirando por el ventanal, había un jardín muy grande, con una buena piscina y ella tomando el sol en bikini, pero era imposible, no había tenido tiempo material de cambiarse y ponerse en la hamaca.

AURORA: ¿Ya lo has mirado bien?

Me giré y estaba allí, ahora con una camiseta por encima del top, me volví a girar viéndola en la piscina, la chica se empezó a descojonar de risa viendo mi cara de tonto sin entender nada.

AURORA: Es mi hermana gemela hombre.

Entonces lo entendí todo joder, que burro llegaba a ser. Le hice el presupuesto sentado con ella tomando un café que me había invitado, se abrió el ventanal y entró la otra hermana sonriendo presentándose, se llamaba Anabel, las cabronas eran como dos gotas de agua, me las miraba pasando la cabeza de una a la otra, supongo que debía notarse demasiado.

ANABEL: Ya nos has mirado bastante o piensas seguir todo el día, ¿es que no has visto nunca gemelos?

Yo pensaba, sí, pero no estaban tan buenas como vosotras, total, que me disculpé y acabé el presupuesto, la hermana del bikini se lo miró, me miró a mí poniéndome nervioso, cogió el teléfono y habló, creo que con su padre informándole, colgó y me confirmó que lo querían instalar, fui preparando todo el papeleo con ellas dando vueltas por la enorme cocina, cuando no miraba a una miraba a la otra, tarde una eternidad en tenerlos preparados, lo firmaron y justo antes de despedirme dándole la mano a cada una, la del bikini riendo.

ANABEL: ¿No querrás darte un chapuzón antes de irte?

Me puse tan nervioso que las dos empezaron a reír.

AURORA: No le hagas caso Rubén, ¿vendrás tú a instalarlo?

YO: No, vendrá un operario y os explicará cómo funciona todo.

Me fui de su casa pensando que cuando le dije que no iría yo a instalarlo se le había quedado cierta cara de pena, entré en un restaurante a comer que conocía sin poder quitarme de la cabeza aquel par de hermanas, madre mía como estaban, pero también era consciente que pertenecían a una clase social a la que yo no podía aspirar, la única cosa buena que salió de aquello fue que me olvidé de mis desgracias, y la polla se me estaba poniendo morcillona de pensar en aquellos culos prietos y bien puestos, me estaba rondando por la cabeza meterme en el baño a hacerme una paja, pero lo descarté, me quedaban dos visitas más por la tarde, preferí acabarlas y si acaso en casa tranquilamente ya me aliviaría.

La última visita era en un buen barrio de la ciudad, entré en el portal, salió un portero con su bata a preguntarme donde iba, le informé y llamó al piso preguntando, me abrió amablemente la puerta del ascensor apretando él mismo el piso, salí al rellano y una puerta estaba abierta, con una señora que se le veía muy bien cuidada de unos cuarenta y cinco años, llevaba puesto un vestido cortito enseñando unas buenas piernas, me miró a los ojos sonriendo invitándome a entrar.

Le di todas las explicaciones necesarias, me agaché para mirar un armario debajo del fregadero donde podía instalarse el aparato, ella se me acercó hablándome de no sé qué coño, al levantar la vista estaba tan cerca que por debajo de la falda le veía todas las bragas, ella sonreía mirándome fijamente, con la calentura que llevaba de las gemelas, le puse una mano en la rodilla para ver qué pasaba, cerró los ojos levantando la cabeza y lo vi claro, subí la mano directamente al coño cogiéndoselo, dio un saltito con un gemido suave, sujetándose con una mano al fregadero, me levanté y le metí la lengua en la boca colocando bien la mano frotándole el chichi.

Me abrazó tocándome el culo comprobando que estaba duro, ya notaba humedad en sus bragas y le metí la mano por dentro colocando dos dedos encima del agujero, subiendo hasta el clítoris haciendo circulitos, me cogió el paquete apretándolo, yo estaba tan caliente que me quité la americana y me desabroché el pantalón para sacarme a polla, me la cogió dando un suspiro, se agachó y se la metió en la boca chupando la punta, de golpe se la tragó toda dejándola de ver, solo veía su boca enganchada en la base, pegándome unas succiones que tuve que sujetarme en la mesa de la cocina para no caerme, la levanté, le puse las tetas apoyadas en la mesa sacando el culo, le subí la falda, me agaché y le metí la nariz en las bragas oliéndolas, se las bajé de un tirón y le chupé el agujero del coño sacando la lengua, ella gemía.

SEÑORA: Fóllame, fóllame que estoy muy mojada.

Me levanté apuntándole la polla, se la metí con fuerza, con mala leche diría yo, por la cabrona de mi novia que me dejó, y por lo caliente que me habían puesto aquellas dos en su casa, la follaba rápido y duro, chocando contra su culo sonando un ruido fuerte y seco, ella gritó de gusto sin parar hasta que se corrió, yo seguí un poco más y descargué todo el semen, la mala ostia y la frustración que tenía dentro de su coño, cuando nos recompusimos un poco.

YO: Así señora, ¿está usted interesada?

SEÑORA: Por supuesto, te firmo lo que quieras guapo.

Y otra comisión para fin de mes, aparte de salir de allí follado y nuevo con las ideas bastante más claras.

El jueves unos compañeros me dijeron para salir el viernes a cenar y tomar unas copas, por primera vez desde que me dejó mi novia me apeteció salir y distraerme, después de cenar fuimos a una discoteca que habían abierto no hacía mucho, estábamos todos juntos tomando copas y poco a poco los chicos fueron desapareciendo, esparciéndose por el local, hablando con chicas y alguno con algún chico, me quedé solo, parecía que últimamente era mi destino, yo escuchando la música y con mi copa ya estaba a gusto, me tocaron en la espalda, me giré y me encontré con las chicas repetidas, me preguntaron que hacía por allí y quedamos en apartarnos un poco para hablar donde la música no sonara tan fuerte.

YO (riendo): Me vais a perdonar pero no sé quien es Anabel y quien Aurora.

Ellas se identificaron pero me quedé igual, llevaban unas minifaldas que quitaban el hipo, me dijeron que eran bastante asiduas al local, nos acabamos sentando en una mesa, les expliqué mi situación, lo de la separación, lo solo que me encontraba, en fin, intentaba darles un poquito de pena a ver si sacaba “cariño” de ellas, las dos intentaron animarme tocándome la cara, en algún momento llegué a pensar que igual me las llevaba a las dos a la cama, pero no tardaron mucho en decirme que se tenían que ir por la hora, nos intercambiamos los teléfonos y se fueron, me volvía a quedar solo y pasó poco rato que yo también me fui, salí a la puerta mirando un grupo de gente que reía, salí andando en dirección contraria y alguien me llamó por mi nombre, me giré y era Vanesa una de las mejores amigas de mi ex.

VANESA: ¿Dónde vas solo Rubén?

YO: A casa Vanesa, ya he tenido bastante de fiesta por hoy.

VANESA: Pero hombre si todavía es pronto.

YO: Mira, no estoy del todo fino por la separación y no tengo muchas ganas de verme rodeado de gente.

Se lo dije como excusa para poder largarme, con ella habíamos cenado muchas veces y me recordaba muchos momentos con mi ex.

VANESA: Podemos ir los dos solos algún sitio tranquilo, nos tomamos una copita y hablamos tranquilamente un rato.

Me cogió de un brazo con el suyo y casi me obligaba a caminar a su lado, llegamos a un bar con música suave y nos sentamos en una mesa apartada, pedimos un par de copas.

VANESA: Quiero que sepas que me ha sabido muy mal lo vuestro, yo le dije que era tonta de dejarte, que chicos como tú no hay tantos.

Le miré a los ojos sorprendido de lo que me había dicho, ella se levantó y se puso a mi lado, me cogió una mano.

VANESA: Yo no te hubiera dejado nunca.

Me subió algo por el estomago que no entendía pero me estaba ahogando.

YO: ¿Pero qué dices Vanesa?

Sin decir nada más me cogió la cara con la mano y me dio un morreo que me dejó sin aire, notaba su lengua dentro de mi boca moviéndose y yo estaba como una estatua, ella se dio cuenta y apartó sus labios de los míos, me debió de ver la cara de gilipollas que tenía en ese momento.

VANESA: Me quieres besar coño.

Volvió a la carga, pero esta vez yo le respondí pasándole un brazo por la espalda y acariciándole la cara con la mano, se empezó a animar soltando algún gemido en mi boca que consiguió que la polla empezara a avisarme de que aquello le gustaba.

YO: Vamos a mi casa.

Le dije de manera seca levantándome cogiéndola de la mano, sacándola del bar dejando las bebidas a medio consumir, ella era de pelo castaño con ojos marrones, se cuidaba, iba al mismo gimnasio que mi ex, era guapetona y tenía un buen cuerpo, llevaba una blusa de color rosa pálido y unos vaqueros que le marcaban un tipo bonito, nos metíamos en algunos portales a besarnos y meternos mano, saliendo más calientes que habíamos entrado.

Llegamos a casa, al cerrar la puerta nos enganchamos con los labios, ella me pasaba un brazo por el cuello y me acariciaba el pecho con una mano, yo le tocaba el culo y le acariciaba la espalda con la otra, separamos los labios mirándonos con deseo, me quitó la camisa besándome el pecho, le desabroché la blusa, ella se la quitó por la cabeza con prisas poniéndose con mis pantalones para desabrocharlos con nervios, me dio la impresión de que a ella le hacía más falta un buen polvo que a mí, como le costaba un poco acabé por hacerlo yo para ir más rápido quitándomelos con los zapatos, me quedé en calzoncillos mirando como ella se quitaba los vaqueros, llevaba una combinación bonita de color rosadito, intentaba estar tranquilo, pero ella me miraba con tanto deseo, que al tirarse otra vez a mis labios comiéndoselos literalmente y ponerle las manos encima del culo notando la tela de las bragas, me subió un calentón que la cogí en brazos llevándola a la cama.

Por encima del calzoncillo me salía la punta de la polla de lo tiesa que la tenía, la dejé encima de la cama, se tiró como un resorte bajándome los calzoncillos, metiéndose la polla en la boca, chupándola, sin dejar que me estirara dejándome de pie, ella estaba a cuatro patas encima de la cama, le veía el culo reflejado en el espejo del armario poniéndome enfermo, me la cogía con fuerza apretando su mano chupándome el capullo, pasándole la lengua dándome gustito por todo el cuerpo, aproveché para estirar la mano y soltarle el sujetador, se estiró atrayéndome hacía ella sin soltarme la polla, me puse encima volviendo a besarnos, bajé una mano hasta su muslo subiéndola hasta el coño por encima de las bragas, gimió y me miró a la cara moviendo la cabeza animándome a seguir, se lo frotaba y apretaba, ella gemía más fuerte, bajé la cabeza cogiéndole las bragas quitándoselas, para meter mi lengua directamente en el chichi chupando y lamiendo, la pasé unas cuantas veces arriba y abajo.

VANESA: No puedo más, fóllame, por favor, fóllame.

Abrió las piernas, me coloqué en medio metiéndosela, al principio poco a poco, y al comprobar que entraba suavemente, se la metí de golpe hasta el fondo sacándole un grito de excitación y placer tremendo, me cogió la cabeza con las manos mirándome a los ojos.

VANESA: Así, Rubén así, sigue, sigue.

Me soltó la cabeza para ponerme las manos en la espalda, apretándomela con más fuerza a medida que se movía y gritaba más fuerte, yo intentaba ir metiéndola más rápido para ir excitándome, antes de lo que me esperaba empezó a correrse de manera espectacular, apretándome la espalda que me hacía daño, echando la cabeza para atrás con los ojos en blanco, me quedé dentro de ella mirándola.

VANESA: Que bueno, que ganas tenía.

Me incorporé pidiéndole que se pusiera a cuatro patas al borde la cama, yo puse los pies en el suelo acariciándole las caderas, acabando de colocarla como mejor me venía para métesela de nuevo poco a poco.

VANESA: Sí, sí, haz lo que quieras conmigo, fóllame otra vez, otra vez.

La cabrona no paraba de hablar y me estaba poniendo caliente, caliente de verdad, se la fui metiendo chocando con su culo cada vez más fuerte, ella gritaba como una loca pidiéndome que la reventara, me acabé corriendo dentro a la vez que la oía a ella gritar, “Me corro, me corro”. Nos estiramos en la cama, ella me acariciaba la cara.

VANESA: Ya sabía que yo que tú valías la pena, como follas, como me gustas, ¿me dejas pasar la noche contigo Rubén?

YO: Lo que tú quieras guapa.

VANESA: ¿Te lo has pasado bien?

YO: Mucho.

VANESA: ¿Te gustaría repetir otro día?

YO: Mujer todavía no hemos acabado hoy y ya estás pensando en otro día.

VANESA: Es verdad, ya hablaremos mañana.

Pensé que Vanesa estaba muy suelta por culpa de alcohol, pero dos horas más tarde me desperté y ella me miraba, nos volvimos a besar, me cogió la polla pajeándola despacio mirándome a los ojos y entendí que lo que había pasado la noche anterior no era un calentón del momento, ella lo tenía claro, se metió entre las sabanas y me la chupó y succionó hasta que se me empezó a mover el cuerpo de gusto, dejándomela lo más gruesa y dura que daba de sí, se subió encima cabalgándome suavemente, mis manos pasaban de su cintura, al culo, del culo a sus pezones, empezó a gemir suavemente, aumentando el ritmo sin parar de mirarme los ojos, moviendo sus caderas sensualmente acercó sus labios a mi oído.

VANESA: ¿Te gusta cariño?

Le contesté que me encantaba, pero me asustó aquella frase, lo de “cariño”, ¿insinuaba que querría algo más de mí que un simple polvo?, ella siguió moviéndose acariciándome el pecho, la cara, su respiración y gemidos fueron aumentando en volumen hasta correrse intensamente mirándome a los ojos, su expresión me confirmaba algún sentimiento hacía mí, sin sacársela me abrazó colocando sus labios en mi cuello besándome suavemente, mi polla palpitaba del calentón, se colocó a mi lado cogiéndomela pajeándola despacio y me miró.

VANESA (sonriendo): Parece que te voy a tener que solucionar un problemilla que tienes aquí abajo.

Yo la miraba sonriendo sin saber que decirle, ella se fue para abajo metiéndosela en la boca, le dio vueltas a la punta con su lengua, me la agarraba con fuerza por la base, cerró sus labios alrededor metiéndosela despacio sin dejar de mirar mi cara, yo cerraba los ojos de placer y los volvía abrir encontrándome con los suyos, llegó hasta donde pudo intentando un par de veces meterse un poco más sin éxito, la volvió a sacar lentamente, la saliva bajaba por el tronco de mi polla parando sobre su puño cerrado en la base, apartó un momento su boca volviendo a mirarme tragando saliva, se la miró y otra vez se la tragó apretando sus labios alrededor haciéndome saltar de placer, succionó en el fondo sacándola despacio, empecé a notar una excitación tremenda, se la sacó dándome tres o cuatro subidas y bajadas de mano rápidas que me dejó a punto, se la volvió a meter succionando arriba abajo y pegué un grito avisándola de que me corría sin remedio, apretó más la mano y los labios, yo descargaba semen moviéndome sin parar y ella tragaba moviendo su boca arriba y abajo sin dejar de mirarme, me dejó seco, levantó su cara con la boca mojada resbalándole algo de semen entre los labios, estaba guapísima y me excitaba solo mirarla, yo estaba alucinado, mi ex nunca quiso que le entrara semen en la boca, ella se lo había tragado todo y hacía cara de estar orgullosa de haberlo hecho, le pasé la mano alrededor de la boca para limpiársela, me la besó y yo besé sus labios, se abrazó a mi cuerpo y nos quedamos dormidos.

2.

El sábado nos despertamos tarde, cuando abrió los ojos le quería preguntar que quería para desayunar, no me dejó ni empezar a hablar que se tiró sobre mis labios, cogiéndome de la cabeza besándome con pasión, me sorprendí y ella se dio cuenta.

VANESA: Perdóname, pero es que no saldría de la cama, estoy disfrutando tanto.

La miré levantando una ceja.

YO: ¿Te gustaría pasar el día en la cama sin movernos?

Se le iluminó la cara.

VANESA: Si que me gustaría, pero de movernos nos vamos a mover todo lo que podamos.

La vi tan ilusionada que no aguanté más.

YO: Vanesa, ¿te pasa algo conmigo?

Bajó la cabeza pensando, la volvió a levantar mirándome a los ojos.

VANESA: Estoy loca por ti Rubén, desde hace mucho tiempo, cada vez que cenaba con vosotros me costaba tanto disimularlo, si supieras la de pajas silenciosas que me he hecho en tu cuarto de baño pensando en ti.

Debió de ver la cara de sorpresa y acojonado que se me quedó.

VANESA: No te preocupes que no te voy a pedir ningún tipo de compromiso, solo que salgamos alguna vez, ¿si tu quieres claro?

Me relajé y la besé, en su momento había notado que ella siempre era muy amable conmigo, muchas miradas furtivas a los ojos sonriendo, pero siempre pensé que eran como amiga, que ella era así de simpática y cariñosa, mi ex siempre me había hablado bien de ella y de lo buena amiga que era, me estaban entrando unas ganas de enviarle un mensaje, para decirle que su buena amiga me estaba follando como le daba la gana, con una pasión que en ella jamás había visto, pero pensé que ya era agua pasada y no valía la pena, mejor concentrarme en aquella belleza que tenía en la cama.

YO: Ostia Vanesa, no tenía ni idea.

VANESA: Pensaba en venir a verte un día de estos, quería darte un tiempo para que te olvidaras de ella, pero al encontrarte ayer en la calle lo tuve claro, ya estaba hasta el coño de esperar.

Le pasé un brazo por la espalda, ella se recostó sobre mi pecho besándomelo, aquello tenía pinta de convertirse en otra relación, pero yo no estaba en ese momento muy por la labor, era demasiado reciente mi separación, no me veía metido en otra tan pronto pero tenía que reconocer que aquella chica había despertado algo dentro de mí.

Pasamos un día fabuloso, salimos al salón para desayunar y comer pasando el resto del día estirados uno al lado del otro, abrazados, durmiendo, follando y acariciándonos, al final del día la habitación hacía tanto olor a sexo que tuvimos que abrir todas las ventanas de la casa para ventilarla, nos duchamos y salimos a cenar fuera para airearnos también nosotros, acabamos y fuimos a tomar una copa, cuando salimos del local.

YO: Bueno, ¿y ahora qué?

Me miró enamorada, cruzó sus brazos alrededor de mi cintura apoyando su cara en mi pecho.

VANESA: Lo que tú quieras cariño, si ya te has cansado de mí podemos vernos otro día.

YO: También podríamos empezar de nuevo como ayer.

Levantó la cara ilusionada y nos besamos caminando para casa cogidos.

El domingo por la noche se fue de casa despidiéndonos con unos cuantos besos cariñosos. El lunes empecé otra semana de trabajo, el martes a medio día me llamó Anabel.

YO: Hola, ¿cómo estáis?

ANABEL: Tenemos un problemilla con el agua, ¿podrías pasar esta tarde por casa?

YO: Acabo una visita que me queda esta tarde y paso.

Se despidió, acabé el trabajo y me quité la corbata poniéndome cómodo para ir a ver qué pasaba en casa de las gemelas, me abrió una de ellas, no sé quién era, no tenía cojones de diferenciarlas, me saludó con dos besos y entramos en su casa.

YO: Muy bien, ¿qué os pasa?, ¿tenéis algún problema con el equipo que os instalaron?

Me miraba fijamente a los ojos riendo.

ELLA: Bueno, en realidad no pasa nada con el agua.

La miré sorprendido, se me enganchó en los labios besándome colgándose de mi cuello con sus brazos, le pasé las manos por la cintura, me cogió de la mano y me llevó a su habitación, mientras llegábamos pensé que debía ser Anabel que era quien me había llamado, entramos en su habitación, muy espaciosa con una cama grande, se paró girándose, volviéndome a besar tocándome el culo, me quitó la americana, me desabrochó la camisa quitándomela, le quité su camiseta viéndole unas tetas de buen tamaño, besándola acariciándoselas, me bajó los pantalones y la ropa interior, yo me deshice de los zapatos y calcetines quedándome en bolas, le bajé las mallas dejándola en tanga, que cuerpazo tenía aquella mujer, la cogí estirándola en la cama, quitándole el tanga rápidamente metiéndome de lleno en medio de su coño rubio, chupándolo y lamiéndolo, ella me cogía la cabeza gimiendo, me estaba poniendo cardiaco mojándole el chichi con la lengua, me estiró de la cabeza subiéndose encima metiéndosela de golpe, dio unos cuantos golpes fuertes de cadera y se corrió sorprendiéndome por la rápido que fue, se levantó.

ANABEL: Perdona un momento ahora vuelvo.

Se metió en el cuarto de baño, oía como caía el pipi en la taza del váter, tiró de la cadena y volvió a salir con una sonrisa, me cogió la polla y empezó a chuparla con fuerza con cara de vicio, acariciándome los huevos con la otra mano, gemí un par de veces y volvió a subirse metiéndosela lentamente otra vez, apoyó una mano a cada lado de mi cuerpo en la cama, empezó a moverse de nuevo muy despacio, gimiendo con el pelo tapándole la cara y sus ojos verdes, dio un golpe de cabeza para atrás despejándola pudiendo ver sus ojos cada vez más brillantes, al poco volvió a correrse gritando más que antes, me preguntó como quería hacerlo y la puse a cuatro patas, cuando llevaba un rato chocando con fuerza contra su culo, me dijo que le había entrado algo en el ojo, volvió a entrar al baño abriendo el grifo escuchando como caía el agua, yo estaba con la polla a punto de estallar arrodillado en la cama como un imbécil, salió de nuevo dándome un beso volviendo a colocarse como estaba, empecé de nuevo a coger el ritmo y me corrí como una bestia, se metió de nuevo en el baño tapándose el chichi para que no cayeran  los flujos y escuché el bidet, salió estirándose a mi lado.

ANABEL: Me ha gustado mucho Rubén, ¿te podré llamar otro día?

YO: Llámame cuando quieras, seguro que encontraremos algún momento para nosotros.

Estuvimos un ratito y me fui, al salir al jardín en dirección a la puerta de salida, escuché unos golpecitos en un cristal, me giré levantando la cabeza, en la ventana detrás del cristal estaban las dos hermanas desnudas sonriendo despidiéndose con la mano, la madre que las parió, me habían follado las dos sin decir nada, se me empezó a mover la polla de pensarlo, les devolví el saludo poniéndome la mano en la frente soplando, ellas reían y salí a la calle.

Mientras conducía para casa pensé si contaba como una o como dos, eran tan iguales que no supe en ningún momento quien me estaba follando, para mí solo había sido una, es que no les encontré diferencia ni en el chocho.

Llegué a casa, me duché y me senté un rato en el sofá intentando recordar cuando había follado tanto, tuve que reconocer que en mi puta vida, después de un fin de semana muy intensó descansé un día y había vuelto a hacerlo con dos, aunque fueran repetidas, con mi ex teníamos relaciones, pero nunca tuve la sensación de que ella fuera demasiado ardiente, seguramente por el motivo que fuera, yo no era capaz de hacerle vibrar conmigo o el tiempo nos había acomodado, sonó el teléfono y era Vanesa que me pidió para quedar el día siguiente después del trabajo, joder, se me acumulaban las citas, me salió un sonrisilla malévola y me fui a preparar la cena.

Fuimos con Vanesa a tomar algo, ella me cogía la mano encima de la mesa mirándome enamorada, me insistía en que no tenía prisa y que no quería agobiarme, pero que ella sentía algo por mí y no podía remediarlo, yo intentaba no quitarle la ilusión, me gustaba la manera de tratarme y lo cariñosa que era. Después fuimos a casa, solo entrar.

VANESA: Me he comprado algo para ti.

YO: Sí, ¿qué es?

Se desnudó quedándose en sujetador y bragas muy sexis.

VANESA: ¿Qué te parece, me queda bien?

YO: Me parece precioso como tú.

Me sentó en el sofá colocándose con el culo encima de mi paquete, besándome con dulzura mientras me acariciaba la cara, sacaba su lengua jugando con mis labios, me lamia el superior, bajaba al inferior, la metía por el medio buscando la mía, yo me aceleraba y ella separaba sus labios poniéndome un dedo en la boca para calmarme volviendo a empezar, ella jugaba conmigo, me pasaba la mano por la espalda, subía hasta el cuello agarrándomelo, me besaba con más profundida, movía sus caderas frotándose su coño contra mi polla debajo de los pantalones, cada vez que yo quería moverme para acelerar los acontecimientos ella paraba dándome señales que tenía que estar tranquilo y disfrutar.

Me tenía encendido por todas partes y yo estaba de los besos y caricias hasta los cojones, quería cogerla, arrancarle las bragas y follármela como un loco, pero no había nada que hacer, así que me armé de paciencia, le seguí el ritmo a Vanesa, cuando vio que ya estaba relajado siguiéndola con sus caricias y besos cariñosos, fue bajando la mano para quitarme la camisa, dejándome desnudo el torso siguiendo con sus caricias por mi pecho y abdominales, acercándose al borde de los pantalones metiendo un poco algún dedo por dentro, pero sin tocarme nada de nada, me volvían a subir las calenturas temblándome el cuerpo.

Se volvió a separar mirándome con una sonrisa burlona, le hice un gesto de complicidad y intenté volver a calmarme, le intenté quitar el sujetador y me apartó la mano sin dejar de besarme, estuvo un buen rato hasta tenerme acariciándole la espalda, las caderas y los muslos suavemente, entonces se bajó arrodillándose delante, desabrochándome el pantalón, yo me quedaba quieto intentando ocultar lo caliente que estaba, pensé que en algún momento me empezaría a salir humo de las orejas, porque aquella calentura que  tenía por dentro por algún lugar tendría que salir.

Me quitó los zapatos y los calcetines, bajándome el pantalón apartándolo a un lado, mi polla miraba para arriba saliéndose la punta por la parte de arriba del calzoncillo, se la miró sonriendo volviéndose a sentar encima, al notar el contacto de su chichi dentro de sus bragas en la punta del ciruelo el cuerpo me dio un espasmo, soltando un gemido, levantó el culo dejando de contactar con mi polla mirándome a la cara, le hice un gesto de confirmación de que me calmaba y poco a poco fue bajando de nuevo, volvimos a besarnos acariciándonos, le pasaba la mano por la espalda tocándole el cierre del sujetador sin atreverme a quitárselo, me miró moviendo la cabeza negándome el permiso, le bajaba las manos pasándoselas por la cintura llegando a los muslos, cuando entraban en contacto con las bragas me temblaban de ganas de arrancárselas, ella sonreía cada vez que yo hacía algún movimiento de descontrol volviéndome a calmar.

Lentamente empezó a mover sus caderas adelante atrás, frotándome la polla, con el roce los calzoncillos se me iban bajando, me dio un espasmo, levantando mis caderas apretando mi polla contra su coño, paró de moverse cogiéndome la cara con una mano apretando, dejándome los labios juntos haciendo morritos, paré de golpe, me volvió a besar soltándome poco a poco la cara, llegué a pensar si no me estaba tomando el pelo. Hasta que no fui capaz de quedarme quieto y controlado mientras ella se frotaba conmigo no me dejó quitarle el sujetador, yo miraba hipnotizado el vaivén de sus tetas delante de mí, me pasó un brazo por detrás del cuello, acercando mi boca a su pezón lentamente, hubo un momento que yo estaba con la boca ya abierta, con la lengua fuera y todavía no había llegado a poder contactar con su piel, la cara de gilipollas que tenía debía ser épica.

Ella reía, al fin pude poner la lengua encima sin hacer ningún movimiento brusco, para que ella no volviera a rebobinar separándose, lamía suavemente el pezón viendo como se le ponía duro, muy duro, tremendamente duro y salido, pudiendo cogerlo entre mis labios succionando suavemente, levantó la cabeza del placer indicándome que le gustaba, acerqué muy despacio una mano a la otra teta acariciándola, agarrándola, me la cogió al momento apartándola cogiendo un dedo de la mano para pasarlo despacio, casi sin tocar la piel por los lados, poniéndose duro el otro pezón, me la soltó y yo seguí pasándolo por los lados y por debajo tocando alrededor del pezón casi sin contacto, le pude oír el primer gemido.

Cambié mis labios de teta, cogiéndole el anterior con dos dedos, acariciándole como si buscara una emisora en una de radio antigua, se frotó conmigo con más fuerza, notando como sus bragas empezaban a estar mojadas, ya no me aceleraba nada, estaba como en trance, después de estar un rato con aquellos movimientos sin dejar de acariciarle y lamerle las tetas, me miró sonriendo volviendo a arrodillarse, me cogió los calzoncillos por los lados estirando, levanté un poco el culo y mi polla por fin pudo respirar aire fresco levantándose para saludarla, me la cogió acercándole sus labios sin dejar de mirar mis reacciones, pensé, estate quieto que esta tía no se tire para atrás.

Se la metió chupando la punta, se la fue introduciendo poco a poco hasta llegar casi a la base, estuvo un momento sin respirar, creo que la tenía en la garganta, la sacó toda mojada de saliva, pajeándola despacio, con el típico ruidito de la humedad al rozar con su mano que me estaba poniendo enfermo, repitió varias veces, resbalando la saliva entre sus manos mojándome hasta los huevos, la tenía a punto de reventar, yo abría la boca a ver si entraba el aire y me refrigeraba un poco, cuando empezó a succionármela no pude aguantarlo levantando el culo del asiento.

Me plantó una mano plana en los muslos aguantándome, presionando despacio para que volviera a apoyar el culo sin sacársela mirándome a los ojos, volvió a hacerlo y me aguanté las ganas de chillar y moverme, lo repitió unas cuantas veces, pensé que allí se acababa todo y me iba a correr sin control, paró del golpe soltándomela, se puso de pie, me puso un dedo en la frente y lo fue bajando sin dejar de mirarme por el centro de mi cara, mi cuello, el pecho llegando hasta casi tocarme la polla apartándolo.

VANESA (seria y excitada): Quítame las bragas despacio.

Las cogí por los lados bajándoselas hasta los pies, las tenía chorreando la cabrona y se controlaba de manera admirable, las apartó, se volvió a sentar encima de mí chafando mi polla debajo, nos besamos de nuevo durante mucho rato sin movernos, de pronto movió las caderas frotándose otra vez, ahora piel contra piel, le pasaba las manos por todos sitios muy despacio, como no queriéndola asustar, ella movía adelante y atrás sus caderas, se levantó apoyándose en sus rodillas, teniendo que levantar la cabeza para mirarla, me cruzó sus brazos por el cuello, me dio un morreo enorme, sin separar sus labios hasta que me hacía daño la mandíbula de tanto moverla, bajó una mano cogiéndomela poniéndola en la entrada de su agujero del coño, fue bajando lentamente metiéndosela hasta el fondo, dando un suspiro grande y yo un gemido.

Se empezó a mover con una tranquilidad y sensualidad que me volvía loco, todo pasaba muy despacio, hasta el reloj parecía que se había parado, notaba el roce suave dentro de ella, que subía el culo hasta casi sacársela y volvía a bajarlo metiéndosela hasta el fondo, jadeaba con más fuerza en cada bajada, yo tenía ganas de ponerme a gritar para dejar escapar toda la tensión y la calentura que tenía dentro, pero no lo hacía por miedo a que me dejara en aquel estado, de golpe paró en el fondo empezando a moverse adelante y atrás, frotándose de una manera que empezó a gritar temblándole el cuerpo, si ella lo hacía supuse que yo también podía, grité un poco que cada vez que ella retrocedía, aumentábamos el volumen los dos hasta que empezó a correrse, con unos movimientos tan exagerados que me reventaron los cojones, soltando toda la leche en su coño mojado, gritando como si me estuvieran matando, no había sentido tanto en mi vida, parecía que la polla no quería relajarse soltando chorros de semen sin parar, noté como bajaban los flujos de los dos por mis huevos y mis piernas, nos quedamos temblando mirándonos, ella se relajó apoyándose en mi pecho poniéndome los labios al lado de mi oreja.

VANESA: Has estado fantástico.

YO: ¿Te ha gustado?

VANESA: Uno de los mejores de mi vida cariño, me has vuelto loca.

Me fui a duchar con el ego por las nubes, era la primera vez que una chica me reconocía haber follado conmigo de puta madre, al salir ella ya estaba vestida, me dio un beso tocándome la cara y se despidió diciéndome que ya volvería a llamarme, me estiré en el sofá otra vez pensando en todo lo que había pasado con una sonrisa en la boca, después de cenar me preparé una copa para celebrarlo de lo contento que estaba.

3.

Al día siguiente hice la ruta en coche contento de la ostia, conduciendo para ver un posible cliente pensé como era posible que estuviera follando tanto aquellos días, antes jamás se me había presentado la ocasión, incluso en el trabajo, había visitado muchas casas con mujeres de muy buen ver y nunca se me habían insinuado, no sé porque también follé con aquella señora, igual era porque cuando los hombres estábamos en el mercado se nos veía en la frente el cartel de “libre” como a los taxis, yo que sabía, estando en la visita me vibró el teléfono apagándolo rápidamente, cuando salí a la calle vi que me había llamado Aurora, la llamé con el manos libre del coche conduciendo.

AURORA: ¿Te gustaría pasar por mi casa para verme?

YO (riendo): ¿Para verte o para veros?

Se descojonó de risa confirmándome que estarían las dos, aceleré el coche para ver aquel par de hermanas que me tenían loco de lujuria, aparqué dejando la corbata dentro del coche, al entrar, Aurora, o eso me dijo ella, me llevó a la piscina sentándonos en una mesa debajo de un sombrilla enorme amarilla, llegó Anabel con una bandeja con tres cervezas y algo para picar sentándonos los tres, se interesaron por mi trabajo, les expliqué como me había ido el día y conversamos un rato, me enteré que su padre tenía una buena empresa y que aquel día no iría a casa a dormir, que su madre había fallecido hacía unos pocos años, que estaban casi todo el día solas cuando salían de unos cursos que estaban haciendo, para formarse y empezar a trabajar en la empresa de su padre, ellas me miraban riendo, yo empezaba a estar un poco nervioso porque no sabía si lanzarme o no, parecía que perdían el tiempo entrando y saliendo.

AURORA: ¿Te quedas a cenar con nosotras, no?

YO: Pues, no sé, si queréis.

Me pilló por sorpresa el ofrecimiento.

ANABEL: ¿Sabes encender una barbacoa?

YO: Sí claro, para cenar con vosotras enciendo lo que sea.

Ellas reían, me acompañaron para enseñármela y me quité la americana, una de ellas se la llevó adentro, me quedé luchando con la barbacoa para poner el fuego en marcha, al poco rato apareció una de ellas cogiéndome el culo por detrás, juntándose mucho conmigo notando sus tetas en mi espalda, pensé que ya tocaba un poco movimiento, apareció la otra con una bandeja de carne ya preparada para asarla.

Al entrar en casa con la carne hecha ya tenían preparada la mesa y nos sentamos, las tenía a las dos delante mirándolas, intentando ver alguna diferencia entre ellas, pero no encontraba ninguna, tampoco me caracterizaba yo por ser muy observador la verdad, hablaba con una de no me acuerdo qué cuando vi desaparecer por debajo de la mesa a la otra, me quedé extrañado hasta notar su mano encima de mi polla por encima de los pantalones, la otra reía mirándome a ver cómo reaccionaba, me bajó la cremallera metiendo la mano agarrándomela bien agarrada para sacarla y metérsela en la boca, succionando despacio, poniéndomela tiesa en un momento, yo me movía en las silla como si me estuvieran dando calambrazos en el culo, la que tenía delante seguía comiendo con una sonrisa burlona, me la soltó volviendo aparecer, miró a su hermana con la boca húmeda, se pasó el dorso de una mano para limpiarse.

UNA: Ahí debajo la carne es más buena que la que te comes ahora.

Y la otra desapareció por debajo, a mi me dio por reír por el comentario hasta que noté que me la cogían otra vez, me pegó una chupada la bruta que dejé de golpe los cubiertos en el plato apoyando las manos en la mesa, tirando el cuerpo para atrás dejando ir un gemido, la otra hermana se descojonaba mirándome mientras masticaba, me la estaban comiendo bien comida y yo apretaba cada vez más fuerte con mis manos la mesa, se levantó la que tenía delante, dando la vuelta a la mesa metiéndome la lengua hasta la garganta mientras me desabrochaba la camisa, yo pasé una mano de la mesa a su culo cogiéndolo bien fuerte, la que estaba debajo empujó la silla apartándome de la mesa, salió y mientras su hermana se quitaba la camiseta, las mallas y las bragas, ella me besaba cambiando mi mano de culo.

Me levantaron y me llevaron a la alfombra del salón dejando su ropa por el camino, me desnudaron entre las dos en un momento, me estiraron volviéndome a besar una, mientras la otra se entretenía con mi polla en su boca poniéndomela a cien, la que me besaba arrodillada levantó el cuerpo dando unos pasitos con sus rodillas, colocándome el potorro en medio la boca, saqué la lengua, ella empezó a moverse apretándome la cabeza contra el suelo gimiendo, al poco rato cambiaron posiciones, esta no me chafó la cabeza si no que la levantó con sus manos, para que yo lamiera a mi aire por su coño, la otra se sentó a lo bruto metiéndosela de golpe, gemí con un chocho en la boca, otra cosa que no había hecho nunca.

 Me cabalgó a lo bruto hasta correrse, estirándose en la alfombra dejando el puesto libre para que me sacaran el chichi de la boca y se la metiera la otra, moviéndose todavía con más fuerza que la primera, corriéndose en un momento sin parar de gritar, me miraron estirado con la polla tiesa.

UNA: ¿Lo dejamos así y que se vaya para casa?

OTRA: ¿Pobrecito no?

YO: Muy mala leche es lo que tenéis vosotras cabronas.

Me levanté tirándome encima de una abriéndole las piernas metiéndosela de golpe, moviendo las caderas lo más rápido que podía haciéndola gritar sin parar, su hermana se puso a mi lado.

UNA: Tranquilo que yo también quiero cuando se corra mi hermanita.

Estaba tan satisfecho sexualmente aquellos días que me controlaba perfectamente, la que tenía debajo se corrió, sin tiempo a más tiré de un brazo de la otra para estirarla y cambiar de chocho, metiéndola toda mojada siguiendo con mi ritmo infernal hasta que se corrió por segunda vez, me hicieron levantarme y se pusieron las dos arrodilladas delante de mi polla, me la chuparon por turnos, la succionaron de arriba abajo, poniéndome cachondo perdido tocándome el culo a la vez, cuando ya gemía bastante seguido pusieron sus caras juntas, abriendo la boca delante de la polla pajeándome a buen ritmo, la excitación se apoderaba de mi pensando cómo les iba soltar toda la leche en sus bocas, me corrí saliendo un disparo que le dio a una en la nariz, un segundo a la otra que se le metió directamente en la boca, a partir de allí se la metieron en la boca, chupando cambiándosela una a la otra dejándome vacio tragándoselo todo, descansamos un rato, nos limpiamos y después de una copa nos despedimos.

Al día siguiente en el trabajo quedé con Juan para tomar una cerveza después, él es un compañero y mi mejor amigo desde hacía varios años, si podía hablar en confianza con alguien era con él, nos sentamos en la terraza de un bar.

JUAN: ¿Cómo llevas el asunto de la separación?

YO: Pues de eso te quería hablar, pasé casi un mes muy mal, encerrado en casa sin poder sacarme de la cabeza a Mónica, pero estos últimos días están pasando cosas que me cuestan entender, primero apareció Vanesa, la amiga, creo que la viste en alguna ocasión, y se enrolló conmigo.

Me miró por encima de la copa levantando las cejas mientras bebía.

JUAN: ¿Pero no era muy amiga suya y  había ido a cenar con vosotros en muchas ocasiones?

YO: Exacto la misma, me la encontré de casualidad, saliendo de una discoteca que había ido con unos cuantos administrativos a tomar algo, de hecho era el primer día que salía de noche después de la separación, y acabamos enrollados, más que enrollados, me pidió para quedarse a dormir y tuvimos sexo del bueno, me llama varios días a la semana para quedar y ya me ha soltado que está enamorada de mí.

JUAN: ¿Pero cómo va estar enamorada tan rápido?

YO: Y yo que sé Juan, según ella hacía mucho tiempo que lo estaba, que por eso venía a cenar a casa, para verme, joder si hasta me ha confesado que se había hecho alguna paja en mi propio baño.

Abrió mucho los ojos y me miró fijamente.

JUAN: No me jodas, y ¿estáis saliendo juntos?

YO: Bueno, nos vamos viendo, yo creo que ella está enamorada y le gustaría que yo también lo estuviera, pero la verdad es que todavía pienso en Mónica y no estoy para enamorarme de nadie, pero su compañía y su cariño me van muy bien, a parte que me está sacando sensaciones que no conocía hasta ahora.

JUAN: ¿Sensaciones?

YO: En el sexo hombre, me pone a cien y me hace sentir cosas que no había sentido antes.

JUAN: Si tú estás contento y te sientes mejor, pues bienvenido sea.

YO: Ya, pero es que no es lo único que me ha pasado.

JUAN: ¿Qué quieres decir?

YO: Fui hacer una visita a una casa muy grande en una urbanización en las afueras, conocí a dos hermanas gemelas, pero gemelas de verdad, de las que no hay cojones de encontrarles una diferencia, curiosamente me las encontré en la discoteca antes de ver a Vanesa, nos dimos los teléfonos y…

JUAN: Sigue hombre, sigue que me tienes en ascuas.

YO: Y me enrollé con ellas, de momento un par de veces, no te puedes imaginar lo buenas que están y lo calientes que son.

JUAN: Ya sabes que en la empresa no está muy bien visto que los comerciales os enrolléis con los clientes.

YO: Sí que lo sé, pero técnicamente nos conocimos en la discoteca, que fue cuando hablamos y nos intercambiamos los teléfonos, lo que pasa es que sí que hubo otro rollo más en casa de una clienta en la primera visita.

JUAN: ¿Pero qué me dices tío?, te los estás inventando todo y me tomas el pelo, no puede ser que te puedan pasar tantas cosas en tan poco tiempo.

YO: Te prometo que es verdad, me agaché un momento para ver un armario y casi me mete el chocho en la boca directamente, no lo sé, me están pasando cosas que jamás me habían pasado, de hecho nadie se me había insinuado y últimamente parece que tengo un imán para las tías.

JUAN: ¿Tú no estarás todavía afectado por la separación y lo estas soñando todo?

Se puso a reír el cabrón dando otro trago de cerveza, en aquel momento me llegó un mensaje de Vanesa.

“Nos podemos ver mañana viernes y quedarme a dormir contigo”

Se lo enseñé a Juan.

YO: Ves lo que te digo.

Se encogió de hombros mientras yo le contestaba a Vanesa.

“Sí claro, ¿te va bien que compre algo para cenar y nos quedemos en casa?”

Respuesta:

“Perfecto, sobre las ocho te va bien”

Mi respuesta:

“Ok”

Acabamos las cervezas y Juan se disculpó diciéndome que no quería llegar tarde a casa, me pedí una segunda y me quedé un rato más, a los cinco minutos me llegó otro mensaje.

AURORA: “Que tal si pasas mañana por la tarde por casa, tenemos ganas de verte”

YO: “No me va muy bien mañana, si queréis nos vemos otro día”

AURORA: “¿Has quedado con alguien cabroncete?”

YO: “No me va bien mañana, eso es todo”

AURORA: “Vale tú te lo pierdes”

Y al momento me envía una foto de ella y de su hermana entre el ombligo y los muslos en tanga, una mirando adelante y la otra atrás, que tipazo y que culo gastaban aquellas chicas, pero después del último encuentro con Vanesa estaba intrigado por ver como se comportaba en la siguiente cita.

El viernes por la tarde estaba comprando la cena y recibí otro mensaje de Anabel, lo abrí y me encontré con una foto de ellas dos sentadas en la cama con las piernas flexionadas de un primer plano de sus coños abiertos, al momento un mensaje.

Anabel: “¿De verdad te lo vas a perder?

Les envié un emoticono riendo y…

YO: “Ya me gustaría, pero tengo un compromiso del que no me puedo escapar”

Ella me envió una cara triste.

ANABEL: “Aurora dice que busquemos a otro esta noche para que nos dé caña, ya te diremos como nos ha ido”

YO: “Que os lo paséis bien cabronas”

Me fui para casa, ducha y me puse algo cómodo esperando a Vanesa, pasaba de las ocho y pensé que si no se presentaba me iba a hacer una buena putada habiendo rechazado el plan de las hermanitas, eran casi y media y yo me estaba cagando en todo cuando llamaron a la puerta, era Vanesa disculpándose por llegar tarde, me miró a la cara.

VANESA: Estás enfadado Rubén, ¿te ha pasado algo?

YO: No, no, pensaba que no te presentarías y me estaba poniendo triste.

Le dije intentando disimular, ella se acercó tocándome la cara cariñosamente.

VANESA: Que majo eres.

Me rodeó el cuello con sus brazos besándome, le respondí con tranquilidad pensando en el día anterior, me metió la lengua buscando la mía, las cruzamos intentando mantener la calma.

VANESA: Muy bien, te veo muy tranquilo hoy cariño.

YO: Claro, algo he aprendido de la última vez.

VANESA (riendo): Llévame a la cama en brazos y cómeme el coño anda.

Me dejó helado de entrada, pero reaccioné rápido levantándola en mis brazos metiéndola en la habitación, ella sonreía sin dejar de mirarme, la dejé suavemente encima de la cama besándola, desabrochándole el botón del pantalón.

VANESA: ¿Te acuerdas de que las prisas no me gustan mucho verdad?

La cabrona me tranquilizó de golpe, la seguí besando sin tener ni puta idea de cómo avanzar en la situación, la besaba con la lengua pero siempre controlado, con mi mano a la altura del ombligo por debajo de su camisa la acariciaba de un lado al otro, nos separamos los labios y con la mirada le preguntaba que tal iba, ella me confirmaba con la cabeza y una sonrisa volviendo a juntar los labios, poco a poco fui subiéndola, llegué justo debajo del sujetador, le acariciaba la piel con un dedo y otro lo pasaba por encima de la banda, ella me confirmó con la mirada que siguiera, le fui pasando los dedos alrededor del sujetador hasta llegar a su espalda soltándoselo, ella gimió un poco, yo entendí que iba por buen camino, me dio respeto entrar a tocarle directamente las tetas, así que por debajo de la camisa seguí recorriendo con los dos dedos desde el ombligo hasta el cuello, pasando por el medio sin tocarlas, al volver a bajar le desabroché el primer botón, gimió, creí que habíamos encontrado una manera de comunicarnos, cuando ella gemía es que todo estaba bien, le fui desabrochando los demás con mucha paciencia siempre besándonos, cuando acabé con el último le besé una mano aprovechando para desabrochar el botón de la muñeca, después la otra, ella sonreía moviendo la cabeza, la había gustado el detalle.

La besé un rato más y al levantar mis labios le puse las manos en la espalda, incorporándola para sacarle la camisa y el sujetador sin dejar de mirarla, teniéndola otra vez estirada y besándola de nuevo, como no me fiaba empecé desde el principio, con la mano en el ombligo subiéndola muy despacio, ganando terreno hasta llegar debajo de sus tetas acariciándole una justo por debajo, gimió, le pasé el dedo por un lado, después por el otro, haciendo circunferencias alrededor cada vez más pequeñas, llegando al pezón que ya lo tenía excitado gimiendo por el camino varias veces, levanté mis labios de los suyos besándole la barbilla, el cuello, bajando hasta poder chupar tranquilamente uno, gemía más fuerte, mi mano volvía a la posición de inicio en el ombligo, ahora bajando en dirección a sus pantalones, paré cuando noté el contacto en mis dedos, pasándolos de un lado al otro mitad de mano por la piel y mitad por el pantalón, ahí me precipité un poco metiéndole los dedos directamente dentro, por debajo del pantalón y las bragas tocándole los pelos del coño, noté una reacción de ella que me hizo retroceder los pasos sacándolos.

La seguí besando y opté por bajarle la cremallera despacio, eso sí tuvo aceptación, el siguiente paso fue moverme para desabrocharle las zapatillas, quitarle los calcetines y quitarle los pantalones, todo ello sin prisas, entonces pensé que en vez de subir a besarla de nuevo en chuparle despacio un dedo de un pie, ella iba a decir algo pero al final sonrió bajando y subiendo la cabeza, de los dedos pasé al pie, al talón, subiendo a la pierna, las rodillas, los muslos, acercándome a la zona peligrosa, le abrí las piernas sin resistencia, le lamía la ingle pudiendo oler su chichi a través de sus bragas que las tenía un poco mojadas, me aceleré y le metí la lengua directamente en medio sin más ostias, estaba como una moto de ir tan despacio, ella avanzó las manos para cogerme la cabeza, yo las paré por el camino con las mías apretando más mi boca contra el clítoris moviendo la cabeza, ella dio un gemido tremendo.

VANESA: Para, para, no tan rápido.

Yo estaba tan hasta los cojones de tardar tanto en llegar que le solté las manos un momento dándole un tirón de las bragas rompiéndoselas sin querer, le metí la lengua en medio del chichi que lo tenía mojado de la ostia, moviéndola de arriba abajo lo más despacio que podía, dejó de hacer fuerzas con las manos llevándoselas a la cabeza del placer que sentía, me estaba dejando el camino libre para hacer lo que quisiera, cuando lo tuve todo bien mojado me concentré en su clítoris, primero dándole vueltas, después chupándolo directamente, si ella gritaba más, yo lo chupaba con más fuerza, cuando creí que estaba muy cerca de correrse le metí un dedo en la vagina follándola despacio, los gritos subieron de volumen y el cuerpo se le empezaba a mover sin control, le metí un segundo dedo y se desencadenó la de Dios, levantó la cabeza mirándome llamándome “cabrón”, empezó a correrse con unos gritos que no había oído a nadie, mientras se cogía con las manos cerradas a las sabana sacándola de su sitio.

VANESA: Eres un cabrón que no ha mantenido la tranquilidad.

Yo me levanté de la cama desnudándome, cogiéndome la polla que la tenía a punto de explotar.

YO: Y ahora te voy a follar hasta que  me dé la gana.

VANESA: Sí, pero despacio por favor.

YO: Estoy hasta los huevos de tú lentitud, ahora me toca a mí con mi ritmo coño.

Me estiré encima levantándole una pierna con mi brazo metiéndole la polla, dio un grito mirándome a los ojos, sin apartarle la mirada la fui follando de menos a más, con la intención de no correrme hasta que ella lo volviera hacer, me pareció que intentaba no excitarse, no gemir, no gritar, yo notaba que su vagina cada vez estaba más mojada, así que no aflojé con mi intención siguiendo mi ritmo, hasta que empezó a excitarse, gemir y gritar como una loca, corriéndose de nuevo agarrándome por la espalda, cerrando las manos haciéndome daño, me corrí hasta dejarlo todo dentro, ella jadeaba sin parar, le hice una sonrisa guiñándole un ojo, me sonrió.

VANESA: Estas hecho un buen cabrón Rubén.

Acerqué mi boca a su oído.

YO: ¿Te vas a quedar a dormir cariño?

VANESA: Si no te importa me gustaría.

YO: Pues mañana por la mañana te voy a follar ese culo tan bonito que tienes.

Puso cara de sorpresa, la misma sorpresa que tuve yo cuando dije aquellas palabras, nunca se me había ocurrido metérsela por el culo a nadie, ni mucho menos lo había hecho claro.   

VANESA: Será, si yo te dejo.

YO: Por supuesto, no te voy a forzar, faltaría más, pero te recuerdo que el primer día me dijiste que hiciera contigo lo que quisiera.

Bajó la cabeza sonriendo, la había pillado.

Nos sentamos en la mesa a cenar, ella me preguntó si tenía alguna vela por ahí, se levantó expresamente para encender una y ponerla en medio, se convirtió en una cena romántica, aunque yo fuera con una camiseta y gallumbos y ella con otra camiseta que yo le presté, y las bragas que tuvimos que coser un poco el roto que le había hecho al quitárselas, cada vez que se levantaba para algo me ponía cachondo verle el culo, miramos una película de la tele juntos en el sofá, con su cabeza en mi hombro y cogidos de la mano, que bien se estaba, que tranquilidad y paz, la única pega era que no conseguía sentir por ella lo mismo que sentía ella por mí, pero su presencia me tranquilizaba, en algún momento si se alargaba mucho aquello tendría de ser sincero con ella y decirle toda la verdad.

Al día siguiente me desperté con ella al lado y su brazo por encima de mi cuerpo, le besé suavemente los labios, abrió un ojo regalándome una sonrisa cariñosa volviéndome a besar, me entretuve besándole el cuello por varios sitios, mientras con una mano le levantaba la camiseta por encima de las tetas, bajé la boca lamiéndoselas despacio por todos lados hasta cogerle el pezón con mis labios, gimió suavemente cuando se lo succionaba, se los dejé bien duros y baje lentamente hasta las bragas besándole el chichi por encima, se las quité despacio y subiendo por un muslo pasé por la ingle lamiéndola, le di la vuelta al coño y poco a poco me fui metiendo en medio de la rajita, dándole vueltas a la lengua dejándolo todo muy mojado, entonces le metí la lengua dentro de la vagina haciéndole dar un grito, me apretó la cabeza con sus manos intentando metérsela más adentro, amorrándome la cara en medio de toda aquella humedad que me volvía loco, subí la lengua al clítoris, apretándolo y lamiéndolo con más fuerza, hasta que se corrió dándole el cuerpo unos cuantos espasmos.

La giré boca abajo, le besé toda la espalda bajando desde el cuello hasta repasarle todo el culo, le metí la lengua en el inicio de la raja, allí empecé a lamer de nuevo bajando lentamente hasta el ojete, mojándolo con mi saliva abundantemente, gimió tímidamente sin decirme nada, se lo acariciaba con un dedo apretando poco a poco hasta meterle la punta, gritó un poco mirándome sonriendo, yo seguía besándole el culo y de vez en cuando lamiéndole el ojete para mantenerlo lubricado, mientras le introducía el dedo más profundamente, con la otra mano me iba haciendo una paja lentamente de lo caliente que me estaba poniendo, cuando jugaba con uno con holgura le metí el segundo dedo dando otro grito, volviéndome a mirar mordiéndose el labio inferior, respirando más precipitadamente, jugué con los dos un poco y me puse encima acercando mi boca a su oído.

YO: Si quieres parar me avisas y lo dejo al instante.

Me miró a los ojos animándome a seguir, yo era la primera vez que la metía en semejante sitio y no quería sobre todo hacerle ningún daño, con la mano coloqué la punta de la polla tocándole el agujerito, apreté un poco y le introduje la punta, ella tensó un poco el cuerpo pero no dijo nada, esperé un poco y la metí más adentro volviendo a parar, sus manos cogieron la sabana apretándola, pensé que le estaba haciendo daño y la saqué un poco, ella atrasó una mano apoyándola en mi culo apretando para que la volviera a meter, llegué hasta el final y suspiró, la saqué y volvía a  meter unas cuantas veces muy despacio, su agujero se iba dilatando, entonces me pidió que parara, pensé que le molestaba y querría acabar con aquello, la sorpresa fue que se puso a cuatro patas para que se la volviera a meter, en aquella posición, abriéndole los cachetes para poder meterla hasta el fondo me ponía como una moto, fui aumentando el ritmo hasta correrme como un animal llenándole el culo de semen, cuando me aparté le cayó un chorrito que le salía del agujero, resbalando por su culo pasando por su chocho, llegando hasta los muslos que fue donde lo paré secándolo con una toalla, nos levantamos a limpiarnos y volvimos a la cama.

VANESA: ¿Te ha gustado cariño?

YO: Me ha encantado, sabes que era la primera vez que lo hacía, ¿te he hecho daño?

VANESA: No, lo has hecho muy bien y todo a su tiempo.

Se abrazó a mí y estuvimos hasta media mañana en la cama, me sentía obligado a decirle algo de nuestra relación.

YO: Mira Vanesa, yo siento no poder darte lo mismo que noto que tú me das a mí, no sé si con el tiempo se me despertará algo más por ti.

VANESA: No te preocupes, espero convencerte poco a poco, ¿o todavía piensas en Mónica?

Le dije que no me acordaba de ella, pero lo cierto es que si pensaba en amor quien me venía a la  mente era Mónica, sus ojos preciosos, su pelo, su bonito cuerpo, no quería reconocerlo pero seguía enamorado de ella como un idiota.

Se quedó hasta el domingo por la noche, pasando un fin de semana relajado sin faltar sexo, por la noche dormí a pierna suelta recuperándome.

4.

El martes me llamaron las hermanitas, para ir a comprar por la tarde cuando acabara de trabajar algunas cosas para el jardín, una manguera larga y cuatro cosas más, estando con ellas saliendo de la tienda me encontré con Vanesa que aparcaba el coche casualmente, me miró acercándose con no muy buena cara, me saludó con un beso en los labios marcando el terreno, le presenté a las dos gemelas como amigas, se dieron dos besos más por compromiso que otra cosa.

VANESA: Sois muy guapas y  muy repetidas.

Le dijo con cierto tonito de cabreo.

ANABEL (simpática): Nos conocemos de hace tiempo, a veces nos ayuda con algunas cosas.

Nos despedimos, caminábamos para el coche y notaba la mirada de Vanesa clavada en mi espalda, me sabía mal que se molestara pero yo no había cogido ningún compromiso con ella, llegamos a casa, les ayude a montar la manguera y cenamos juntos los tres, me despedí sin que pasara nada más, creo que el encuentro con Vanesa me afectó de alguna manera.

Al día siguiente al salir de la oficina para hacer la primera visita me llamaron al teléfono.

SEÑORA: La semana pasada me vendiste el aparatito del agua, ¿podrías pasar por favor, tengo un problema?

YO: Sí claro, deme la dirección y mirare de pasar a última hora de la tarde…

SEÑORA: No, no, ha de ser lo más pronto posible, es urgente y por la tarde no estaré en casa.

Me dio la dirección y entonces me acordé, era la señora que se me insinuó acabando follando, le dije que pasaría en aquel mismo momento y me fui para su casa, al salir del ascensor me estaba esperando apoyada en la puerta en camisón, llegué a su altura y cuando la iba a saludar me cogió por el nudo de la corbata estirando metiéndome para adentro, cerró la puerta de golpe, sin soltarme la corbata me metió la lengua dentro de la boca de manera digamos un poco “marranota”, cuando la sacó volvió a estirarme de la corbata llevándome al lado de una mesa, en la que se sentó abriendo las piernas enseñándome el coño, no llevaba bragas, estiró de nuevo de la corbata para llevarme la boca al chocho para que se lo comiera, empecé despacio.

SEÑORA: Déjate de tonterías y cómetelo a lo bestia coño.

Le empecé a pegar lametazos para arriba, lametazos para abajo, haciéndole gritar dejándoselo muy mojado, se levantó con una cara de salida tremenda, me desabrochó los pantalones bajándomelos con los calzoncillos de golpe, se agachó y me pegó una mamada a lo bruto que me puso la polla tiesa del todo en nada, se volvió a levantar apoyándose en la mesa sacando el culo.

SEÑORA: Métemela, métemela lo más fuerte que puedas.

Apoyé la punta en el agujero y la metí de golpe, dio un grito de placer y siguió diciéndome animaladas para que se la metiera más fuerte, le daba todo lo que podía durante un rato.

SEÑORA: Azótame joder, azótame el culo.

YO: ¿Queeé?

SEÑORA: Qué me des con tu mano en el culo gilipollas.

Dudé un momento dándole un golpecito tímido mientras no paraba de follar.

SEÑORA: ¿Eso qué coño es tonto la polla?, es toda la fuerza que tienes niñato de mierda.

Me tocó los cojones y le descargué la mano con más fuerza, dio un grito tremendo de placer.

SEÑORA: Más fuerte coño, más fuerte niñato, que mierda de golpes que das ostia.

Levanté la mano y le pegué una ostia que retumbó por toda la casa, dejándole los cinco dedos marcados.

SEÑORA: Así ostia así sí, otra vez, otra vez.

La madre que la parió, volví a descargar la mano dando otro grito fuerte, antes de que dijera nada, le di de nuevo, cada vez se excitaba más y gritaba más fuerte, hasta correrse como una poseída por el demonio. A mí ya me dolía la mano de darle y le dejé el culo rojo como un tomate, se arrodilló cogiéndome la polla, cascándomela a una velocidad tremenda con la boca delante esperando que me corriera, no le hice esperar demasiado descargando toda mi leche en su boca y cara, le pedí permiso para ir al baño a lavarme un poco, me miró como si viera un extraterrestre, cogiéndome por el hombro echándome a la puta calle acompañándome hasta la puerta con la corrida en la cara, me metí en el primer bar que encontré a lavarme la cara y la boca, que debía de oler al coño de la señora que me lo había restregado por todos sitios.

Acabé las visitas y me fui a casa a ducharme, había estado nervioso todo el día por lo que pasó a primera hora.

Al día siguiente al llegar a la oficina una secretaria me dijo que me esperara en una salita, que el jefe de personal quería verme, a mi me dio mala espina y me lo confirmó en su despacho, me dijo que se habían enterado que me enrollé con una clienta y eso no lo permitían en la empresa, me dejó un poco de tiempo para que recogiera mis cosas y me pusieron de patitas en la calle sin que pudiera creérmelo, me fui a casa sentándome en el sofá haciéndome la idea de lo que había pasado, a media mañana me llamó Juan para quedar con él y comer, quedamos en un restaurante cerca de casa al que fui caminando, me saludó y nos sentamos.

JUAN: Tío, mira que te avisé colega, que la empresa no le gustaban esas cosas, y vas tú y vuelves una segunda vez.

YO: Ostia, ¿pero como coño sabes que ayer lo hice otra vez?, si no se lo dije a nadie.

JUAN: Eres la ostia tío, porque te has tirado a la mujer del director general macho.

YO: La madre que me parió Juan, yo no lo sabía, pero si fue ella la que me tiró a mí los dos días joder, y no te puedes imaginar cómo.

JUAN: Pues al director me parece que no le ha hecho mucha gracia.

YO: Seguramente, pero el tío no cabe por las puertas de los cuernos que lleva el cabrón.

Acabamos riendo, pero yo sabía que tenía de empezar a buscar trabajo, me pagaron la indemnización y con eso podía tirar un tiempo pero estaba preocupado, llamé a Vanesa y por la tarde vino a consolarme, lógicamente no le dije los motivos reales de mi despido, estuvimos hablando en el sofá, con mi cabeza apoyada en su pecho y su mano acariciándomela, comentamos las diferentes opciones que tenía para encontrar un trabajo de comercial, alguna página de internet, los anuncios de algunos diarios y cosas así, ella me dijo que por su parte se lo comentaría algunas personas que conocía por si salía alguna cosa. De pronto cambió la conversación.

VANESA: Escúchame una cosa Rubén, aquellas hermanas repetidas que me presentaste el otro día, ¿Quién son?

YO: Pues unas amigas a las que estaba ayudando.

VANESA: Ya, y yo me chupo el dedo, o ¿te crees que soy tonta?

YO: No mujer, como voy a pensar que tú seas tonta, es solo eso, unas amigas y nada más.

VANESA: Unas amigas desde hace no mucho, ¿no?, porque cuando estabas con Mónica nunca las habías nombrado.

YO: Sí, no hace mucho, les fui a vender un aparato para el agua y nos caímos muy bien.

VANESA: Tú eres muy golfo tío, no pensaba que fueras de esta manera, creo que me estoy precipitando contigo.

YO: Pero ¿porqué?, perdona pero yo no he hecho nada malo, creo que eres tú la que te has imaginado más de lo que hay.

VANESA: Mira, me voy para no discutir más contigo, golfo, más que golfo, llama a tus amiguitas a ver si ellas te consuelan bien consolado, que decepción tío.

Y se fue de casa dejándome en el sofá con cara de tonto, pero si yo no le dije nada, ella se lo imaginó todo, joder que semanita.

Otro día pasé a ver a mis padres que hacía un tiempo que tenía abandonados, ellos sabían lo de mi separación y me entendían y me apoyaban, por eso me perdonaban que no estuviera mucho por ellos últimamente, cuando les dije lo del trabajo mi madre tuvo una buena salida.

MI MADRE: Niño, parece que has pisado una mierda bien grande.

Mi padre me animó y que si se enteraba de alguna cosa me llamaría, y para finalizar.

MI MADRE: Pasa un día de estos a ver a tú hermano Javier, que hablé con él y me dijo que hacía tiempo que no te veía.

La madre que me parió, no era por verlo a él, era por su mujer Beatriz, que estaba muy buena pero era una hija de puta de mucho cuidado, nunca nos habíamos caído bien, el caso es que saliendo de casa de mis padres le llamé.

YO: Hola Javi, ¿cómo estás?

JAVI: Hombre, cuánto tiempo tío, que difícil es verte, oye que tengo ganas de hablar contigo y tomar algo.

YO: Pues perfecto, quedamos en algún bar y nos vemos.

JAVI: No, mejor en mí casa que ya voy para allá, está Bea que también tiene ganas de verte.

El cabrón me convenció para ir a su casa, y encima parecía que se pitorreaba diciéndome que su mujer tenía ganas de verme, sabiendo que no me podía ni ver desde hacía años, él trabajaba bastante lejos, yo calculé como el culo que al llegar a su casa él ya estaría y me equivoqué, llamé el interfono de la calle.

BEATRIZ: Si.

YO: Hola soy Rubén, he quedado con mi hermano.

Me abrió sin decir nada más, al entrar en su piso cerré la puerta y entré al salón comedor, Bea estaba sentada en un sillón tomando algo, la cabrona no se dignó ni a ofrecerme alguna cosa para beber, llevaba un vestido cómodo para estar por la casa que le marcaba todo el tipazo con unas tetas espectaculares, pero la cara no sabría ni describirla, era de todo menos simpática, me senté en el sofá no sabiendo muy bien qué hacer, los segundos me parecían horas, cuando mi cuñada se digno a decirme algo.

BEATRIZ: ¿Cómo estás después de la separación?, jode verdad.

Será cabrona la tía, no podía abrir su bocaza para decirme algo agradable la hija de puta, no le quise contestar, me levanté.

YO: Voy al baño.

Me levanté y entré al baño apoyando la espalda en la puerta, que ganas tenía que llegara mí hermano, esa tía era insoportable, bajé la cabeza y vi un cesto de ropa sucia, encima, a la vista habían unas bragas, no pude estarme quieto y las cogí, eran negras y tenían una manchita blanquecina donde ya sabéis, me las puse en la nariz, en ese momento se abrió la puerta, capullo de mí no la había cerrado, me encontré con mi cuñada delante, mirándome con los ojos muy abiertos.

BEATRIZ: Si quieres me quito las que llevo puestas y las hueles también pedazo de cerdo.

Me las quité de la nariz y las tiré al cesto, manteniendo toda la dignidad que podía mantener en ese momento.

YO: Si quieres, a mi no me importa.

Me pareció que ella dudaba un momento mirándome a los ojos, me quedé de piedra, en ese momento sentimos la puerta de entrada que se abría.

BEATRIZ: Todos los hombres sois igual de cerdos.

Y salió de allí, ahora sí mirándome con mala ostia, me junté con mi hermano en el salón saludándolo, me preguntó por su mujer y le dije que no sabía dónde estaba, que hacía un rato se había ido para adentro y no había salido, el hizo un gesto como no preocupándose una mierda y entró en la cocina.

JAVIER: ¿Qué quieres tomar Rubén?

Nos preparamos un par de ron con cola y salimos al sofá a tomarlos, al poco salió Beatriz con mala cara como siempre vestida de calle, nos dijo que nos dejaba tranquilos, que se iba a comprar algunas cosas y que se entretendría por ahí. Cuando nos quedamos solos le pregunté a mi hermano por su mujer.

YO: Javier, ¿a tú mujer le pasa algo?, es que la cara que hace siempre que la veo no es muy normal.

JAVIER: No lo sé Rubén, es así, ¿qué quieres que te diga?

Noté que pasaba algo.

YO: Javier no me jodas, ¿qué coño pasa?

Mi hermano le dio un buen trago al cubata, me miró a los ojos.

JAVIER: Creo que nos tendríamos de haber separado antes que tú, hace tiempo que no nos aguantamos tío.

YO: Ostia no tenía ni idea, ¿pero qué pasa entre vosotros?

Él le dio otro buen trago al vaso, dudó un momento mirándome y lo soltó.

JAVIER: Hace bastante tiempo que tengo una amante.

YO: Joder, ¿y ella lo sabe?

JAVIER: Pues claro que lo sabe, te crees que tú cuñada es idiota, es una chica que conocí en el trabajo, es tan cariñosa, tan dulce, es tan diferente a ella, estoy enamorado Rubén, estamos hablando con Beatriz a ver como lo hacemos, pero nos vamos a separar seguro, estoy deseando de ir a vivir con mi amor tío.

La madre que me parió, estuvimos un rato hablando de diferentes cosas y me fui para casa, miré una película grabada que no había visto, cené fruta y me fui a dormir.

5.

Me despertó el timbre de la puerta, pero quien coño llamaba a esas horas tan temprano, miré él despertador y eran casi las nueve, no era tan temprano, pero como yo no tenía nada que hacer tampoco tenía hora de despertarme, me levanté en camiseta y boxes, me rasqué un poco los huevos caminando por el pasillo y abrí la puerta, me encontré con mi cuñada, con un vestido puesto que le llegaba por encima de las rodillas, cómo estaba de buena la cabrona, era la segunda vez que venía a mi casa, la primera fue una cena con mi ex hacía tiempo que nunca más se volvió a repetir, por la cara que tenía la colega toda la noche, ahora entendía por qué, traía un bolsa de papel en las manos, levantó el brazo enseñándomela.

BEATRIZ: ¿Te gustan los cruasanes de chocolate?

Además con cara simpática, no me lo podía creer, levanté y bajé la cabeza sin poder hablar para confirmarle que me gustaban y la dejé entrar, tragué saliva antes de poder hablar.

YO: Perdona, me voy a lavar la cara por lo menos, me acabo de levantar.

Ella me miraba sonriendo, me parece que fue la primera vez que le había visto sonreír, me fui al baño, me lavé los dientes y la cara, me sequé con la toalla y al quitarla de mi cara me encuentro a Bea mirándome en la puerta.

BEA: ¡Las bragas!

No entendía una mierda de lo que me estaba hablando.

YO: Perdona, ¿las bragas?

BEA (riendo): ¿Me las quieres oler ahora o después de desayunar?

Que cabrona la tía, cada vez que abría la boca me dejaba petrificado, me acerqué a ella sin poder hablar y nos enlazamos en un beso sacando la lengua que me puso caliente al momento, le metí la mano en el chichi por encima del vestido y ella me cogía la polla por encima del calzoncillo pajeándola, la empujé con mi cuerpo sin dejar de besarnos llevándola a la habitación, llegamos al lado de la cama, separamos los labios y tenía una cara de excitación y pasión acojonante, no me extrañaba, porque con mi hermano seguro que no se tocaban ni con un palo hacía un montón de tiempo, me arrodillé metiéndome por debajo de la falda besándole los muslos, al contactar mis labios con su piel gimió con una fuerza que me sorprendió, le fui lamiendo el muslo, subiendo hasta el coño besándolo por encima de las bragas, puso sus manos encima de mi cabeza y me apretó la boca contras sus bragas, abriendo las piernas dando otro gemido, las tenía chorreando y no habíamos empezado hacer nada, se levantó la falda, con una mano se abrió las bragas, con la otra me cogió la cabeza amorrándome la nariz dentro para que las oliera.

BEATRIZ: ¿Te gusta el olor, te gusta?, dime que te pones cachondo.

Le cogí por la cintura estirándola en la cama con las piernas colgando, se las abrí y me tiré de cabeza apartándole las bragas comiéndole el coño, pasándole la lengua de abajo arriba, pegó un grito que se le debió de oír desde el quinto pino, le quité las bragas abriéndole bien las piernas con los pies apoyados en el borde de la cama, ahora sí que lo tenía a huevo delante de mí para comérmelo bien, le pasé la lengua por todos los rincones, lamiéndolo, dejándolo bien mojado, ella no paraba de gritar, acabé chupándole y lamiéndole el clítoris mientras le metía un dedo en la vagina, pegó otro grito enorme, que pedazo de coño tenía aquella mujer, me volvía loco, seguí chupando y succionando con más fuerza, metiéndole un segundo dedo follándola rápido, no paraba de gritar, al poco tiempo paró de golpe, cogió aire y pegó un último grito sostenido corriéndose sin parar de mover todo el cuerpo, saliéndole por el agujero del coño un montón de flujo dejándome los dedos perdidos, cuando acabó se quedó estirada sin decir nada, respirando fuerte, me miró a los ojos.

BEATRIZ: ¿Has visto la falta que me hacía?, cómo no iba a estar de mala leche.

Hice un movimiento con la cabeza dándole la razón, pero yo en ese momento solo estaba pensando en follármela, me subí encima de la cama besándola de nuevo, me pasó un brazo por el cuello ayudándose con la otra mano para colocarse bien subiendo las piernas, nos besamos tranquilamente un rato, con la polla que me explotaba, le quité el vestido, el sujetador y los zapatos dejándola en bolas, que buena estaba la cabrona, me quité la camiseta y los boxes, me miró la polla y me la cogió despacio pajeándola lentamente, se pasó la lengua entre los labios y agachó la cabeza metiéndosela en la boca, empezó con la punta metiéndosela un poco chupándola, fue bajando lentamente hasta metérsela toda entera, succionando fuerte desde abajo, me estaba subiendo un placer por el cuerpo que me hacía gritar sin parar, que gilipollas que era mi hermano perdiéndose aquello, estaba a punto de correrme, le subí la cabeza estirándola, le abrí las piernas con las mías colocándome en medio metiéndosela un poco, estaba chorreando y se la metí de golpe hasta el final pegando un grito a dúo tremendo, la metía con fuerza y la sacaba despacio, después de unos cuantos golpes de caderas.

BEATRIZ: Más rápido Rubén, más rápido, por favor.

Creo que fue la primera vez que le escuché pedir algo por favor, aumenté el ritmo, ella gritó más fuerte, lo aumenté más y subió el volumen del grito, fui acelerando mis caderas  hasta que casi no podía más.

BEATRIZ: Así, así, me corro, me voy a correr otra vez, me corro, me corrooooooooooo.

Se corrió con otro grito sostenido que me hizo correrme a mí sacando una cantidad de leche de mi polla que jamás había visto, que barbaridad y como disfruté aquel orgasmo, con sus palabras me puso como una moto la cabrona.

Me estiré a su lado y nos besamos cariñosamente, estuvimos un rato recuperándonos sin decir nada, se levantó metiéndose en el cuarto de baño, después fui yo, al salir me la encontré en bragas.

BEATRIZ: ¿Me dejas una camiseta para estar por tú casa por favor?

Joder, estaba adorable, se la dejé y fuimos a desayunar, nos comimos los cruasán con un café con leche.

BEATRIZ: ¿Tienes algo que hacer hoy?

YO: Sí, ven aquí por favor.

Se levantó sorprendida por la respuesta y rodeo la mesa para ponerse a mi lado, separé la silla donde estaba sentado, me giré mirándole los ojos levantándole la camiseta, le di un beso en el chichi por encima de las bragas, se le escapó una risa, le metí dos dedos entre los muslos frotándole el coño con la tela para que se impregnaran bien de su olor, se las bajé y me las puse en la nariz oliéndolas, dejando que su olor me subiera al cerebro mirándole los ojos, ella sonreía sin decir nada, aparté la taza y el plato de encima de la mesa y cogiéndola por la cintura hice que se sentara, sujetándole las piernas con el coño bien abierto delante de mí, acerqué de nuevo la silla y le besé la rodilla subiendo poco a poco, cuando estuve cerca del objetivo pasé de besar a lamer empezando por la ingle, dándole vueltas a la lengua, Bea gimió y me puso una mano en la cabeza cogiéndome del pelo, mientras se apoyaba con la otra en la mesa, me entretuve en el vello púbico besándolo y lentamente le metí la lengua en la rajita, dio un pequeño grito, con dos dedos le abrí el chichi bajando la lengua por el medio, gritó más fuerte y se giró dando un manotazo por encima de la mesa tirando al suelo su taza y plato, se estiró levantándose la camiseta por encima de las tetas tocándoselas muy excitada gimiendo sin parar, llegué al agujero, le di vueltas con la lengua y se la metí dentro todo le que pude, pegó un buen grito.

BEATRIZ: Métemela, métemela, fóllame por favor, no puedo más.

Me puso caliente de cojones, me levanté, me bajé el calzoncillo y se la metí despacio, ella se apoyó en sus codos para levantar la cabeza y mirar lo que le hacía con una cara de excitación tremenda.

BEATRIZ: Más fuerte cariño, más fuerte.

Se la saqué y metí rápido sonando un golpe al chocar nuestros cuerpos, pegó un grito muy fuerte, animándome a seguir con el ritmo y fuerza, al poco rato se estaba corriendo escandalosamente, se quedó quieta respirando fuerte, se levantó de golpe haciéndome sentar en la silla, se arrodilló delante cogiéndome la polla pegándole unas succiones con la boca que casi me levantan del placer, la cogí de la cabeza besándole en los labios.

YO: ¿Prefieres que me corra en tú boca ahora o lo alargamos toda la mañana sin prisas?

Me miró con una sonrisa cómplice, se levantó cogiéndome de la mano y me llevó para la cama de nuevo, hasta las seis de la tarde sin comer estuvimos dándole, ella se fue destrozada pero yo no sabía ni dónde tenía la polla, se fue diciéndome que no tardaríamos mucho en volvernos a ver, yo le rogué que me dejara un poco de tiempo para recuperarme, se descojonó de risa mientras caminaba para entrar en el ascensor.

Cené y me fui a dormir muy pronto, estaba destrozado por mi cuñada, que cojones tiene la cosa, la de años que no nos podíamos ni ver.

Cuando me desperté llamé a un par de amigos para contarles mi situación laboral, para ver si ellos sabían de alguna cosa, me dijeron que si se enteraban de algo ya me avisarían, vamos, como todos con los que hablaba. Salí de casa para comprar algunas cosas y cuando volvía me llamó una de las gemelas.

AURORA: Hola Rubén, ¿podrás pasar por casa esta tarde cuando acabes de trabajar?

Claro ellas no sabían nada.

YO: Puedo pasar ahora mismo, ¿si os va bien?

Me invitaron a ir por la mañana y comer con ellas, pasé por casa a cambiarme y ponerme algo más decente, tuve que devolver el coche de empresa, así que me puse en camino con mi viejo coche que por suerte no me quité de encima como pensaba hacer hacía un tiempo, me recibieron las dos en la puerta, vestidas iguales con unos vestiditos muy cortos y con él pelo recogido en una cola que les apuntaba al cielo, parecían un par de colegialas viciosas, si ya no había manera de distinguirlas vestidas iguales era un escándalo, me saludaron muy cariñosamente con un beso y un abrazo, nos sentamos en el salón y me invitaron a tomar un zumo mientras hablábamos.

YO: Bueno chicas, yo tenía ganas de hablar con vosotras, resulta que he tenido un problema y es que me han echado del trabajo, creo que están reestructurando la empresa o algo así.

UNA: Ah, pues mejor, así podrás pasar más tiempo con nosotras.

OTRA: Y más descansado, es perfecto.

YO: ¿Pero vosotras estáis bien de la cabeza?, yo necesito trabajar para vivir, si no encuentro trabajo pronto estoy pensando cambiar de aires y buscarlo donde sea, igual me voy del país si hace falta.

UNA: No, no, no, tú no te puedes ir, tenemos que vernos, de irte nada.

OTRA: Nosotras te ayudaremos a buscar un trabajito para que puedas venir a vernos.

YO: Supongo que haréis como todos mis amigos, que si se enteran de algo ya me lo dirán, ¿no?

UNA: No, nosotras te lo vamos a encontrar, no te preocupes, te llamaremos pronto para decirte algo.

Se levantó para recoger los vasos agachándose delante de mí, poniéndome el culo a dos palmos, me dejó la cabrona una visión de las bragas blancas transparentes que me subieron la polla de golpe, mientras se los llevaba a la cocina la otra se arrodilló delante bajándome la cremallera del pantalón, metió la mano mientras me miraba riendo y me cogía la polla sacándola pajeándola, se metió él glande en la boca pasándole la lengua alrededor, yo me desabroché y me bajé el pantalón para estar más cómodo, se la metió hasta el fondo, tocándome con los labios la base succionando con fuerza, me la acabó de poner tiesa a más no poder mientras llegaba la hermana riendo.

HERMANA: Joder hermanita, no pierdes el tiempo nena.

Se puso junto a su hermana.

LA MISMA: Déjame un poco a mí también avariciosa, yo también quiero desayunar polla.

Se apartó riendo y se la metió la otra de golpe hasta la campanilla cerrando la boca, dio una arcada sacándola toda mojada que caían las gotas de saliva a la alfombra, se pasó la mano por la boca para quitarse la saliva que se le escapaba, volvió a metérsela toda subiendo y bajando unas cuantas veces seguidas, empecé a gemir, la hermana se subió al sofá de pie enseñándome las bragas por debajo del vestido, se las apartó y me metió “to” el coño en la boca, saqué la lengua lamiéndoselo de arriba abajo unas cuantas veces gimiendo, de pronto pararon las dos.

UNA: Mejor subimos a nuestra habitación y te hacemos un espectáculo.

YO: ¿Cómo?

OTRA: Ven con nosotras y relájate chavalote.

Me cogieron de la mano y me subieron, me sentaron en un sillón delante de la cama, una de ellas sacó del armario un caja, la dejó encima de la mesita y sacaron un par de consoladores con vibración bastante grandes, a mí me subió por la espalda un cosquilleo tremendo solo de pensar lo que harían aquellas dos con esos aparatos, los pusieron en marcha y empezaron a pasárselos por encima de las bragas, mirándome a mí fijamente a ver lo que hacía, y lo que hice fue liberarme la polla que la tenía apresada entre la ropa a punto de reventar, me la saqué y me la acaricié despacio poniéndome como una moto, pero con cuidado que tampoco era plan de correrme muy pronto y perderme el espectáculo.

Al poco rato de moverse el aparatito por el coño, las bragas las tenían chorreando, yo tenía los ojos abiertos como platos sin perderme detalle, se las quitaron y se besaron entre ellas con lengua, me subió un golpe de placer haciéndome gemir, una se estiró con las piernas muy abiertas, dejándome la visión del chocho abierto a medio metro escaso de donde estaba yo sentado, la otra le pasaba el consolador vibrando de arriba abajo, el ruidito de la humedad con el contacto con el aparato me estaba poniendo enfermo, paró de restregárselo y lo puso de punta en la entrada del agujerito, yo abrí todavía más los ojos sin pestañear, empujó un poco y le metió el capullo de la polla de goma dentro, la hermana dio un grito tremendo de excitación, a mí se me aceleraba la paja sin darme cuenta, y de otro empujón se lo metió entero volviendo a hacerla gritar, alucinaba como se pudo meter aquel cacho de polla tan fácil en el coño, mientras con una mano se lo metía a la hermana con la otra se metió el suyo también dentro, la hermana se lo cogió y se follaban una a la otra, cada vez a más ritmo mirándome riendo y gimiendo sin parar.

Intentaba no acelerar mi mano demasiado porque estaba a punto de correrme, solo mirando aquellos chochos reventándose con una polla tamaño XL disfrutándolo como dos locas, se corrieron dando unos gritos tremendos las dos a la vez como no, me miraron riendo, se miraron entre ellas y sin decir nada se levantaron, me hicieron ponerme de pie para que siguiera con mí paja, ellas se colocaron arrodilladas delante de mi polla con la boca abierta esperando, joder, no tarde nada en empezar a correrme soltándoles los tiros de semen en la boca, en la cara y por todos los lados, ya no controlaba una mierda donde apuntaba de lo que se me movía el cuerpo sin parar, quedaron encantadas de que los tres nos corriéramos sin tocarnos entre nosotros, me invitaron a una cerveza que aproveché para insistirles en que se acordaran de mi trabajo y después de comer y dormir un poco me fui para casa.

Me faltaban uno diez minutos para llegar y me llamaron al teléfono.

YO: Sí.

VANESA: Hola soy Vanesa, ¿vas a tardar mucho en llegar a casa?

YO: Ostia que sorpresa, pensaba que no te volvería ver de la manera que te fuiste el otro día.

VANESA: Ya, bueno, es que me gustaría hablar contigo un rato, ¿vas a tardar mucho o no?

YO: En unos minutos estoy aquí, ¿Dónde estás?

VANESA: En la puerta esperando, pensaba que igual te encontraba en casa y he venido.

En ese momento pasaba por delante del portal, aparqué el coche, nos saludamos con dos besos y subimos a casa, nos sentamos en el sofá, ella me miró a los ojos.

VANESA: Sabes, pensaba que me llamarías para decirme algo y no lo has hecho, tan poco te intereso, tanto pasas de mí.

YO: No mujer, es que te fuiste tan enfadada que pensé que si te llamaba igual me enviabas a la mierda y no quería pasar por ahí, aparte de que he estado muy ocupado buscando trabajo, que por cierto no he encontrado.

VANESA: Ya sé que estás preocupado por el trabajo, y te quiero pedir perdón, creo que no estuve muy acertada el último día.

Me miró fijamente a los ojos acercando su cabeza poco a poco a la mía, a mí me volvieron a la cabeza las imágenes de las dos hermanas follándose con aquella pedazo de polla, me tiré a sus labios comiéndomelos con ganas, empezó a jadear dentro de mi boca poniéndome cachondo perdido, le empecé a desabrochar la camisa, poco a poco, sin prisas, como a ella le gustaba, cuando llevaba tres botones se la quitó de golpe por la cabeza tirándose a mis labios, me estiró en el sofá con ella encima metiéndome mano muy excitada.

VANESA: Fóllame, fóllame de una puta vez que estoy que ardo coño.

Me levanté y la puse a cuatro patas con las manos apoyadas en el respaldo, le desabroché el vaquero bajándoselo hasta las rodillas, me bajé los míos sacándome la polla pajeándola para ponerla a tiesa, le bajé las bragas hasta los muslos y le metí la lengua en el chichi, pegó un grito tremendo, lo tenía empapado, me la cogí y puse la punta en la entrada de su vagina, me miraba girando la cabeza moviendo el culo de un lado al otro impaciente por que se la metiera, empujé fuerte con las caderas metiéndosela hasta el fondo, pegó otro grito terrible que me animó a metérsela y sacársela con toda la fuerza que pude, fue enlazando gritos detrás de gritos sin parar, diciéndome que no parara, hasta correrse de una manera tan escandalosa que me corrí con ella llenándole el chocho, se la saqué de golpe cayéndole todo sobre las bragas, se levantó subiéndoselas manchadas con todo aquello por dentro, se las puso bien, se subió el pantalón abrochándoselo, me miró a los ojos, me besó en los labios y se despidió.

VANESA: Eres un golfo que folla muy bien cabrón.

Y se largó dejándome en medio del salón, con los pantalones y calzoncillos bajados y la polla chorreando, que cojones. Me duché, escuché música un rato relajándome, cené suave por que había comido bien, al entrar en el baño antes de irme a dormir me miré en el espejo y me noté muy flacucho, yo siempre había sido de complexión fuerte y con algún kilillo de más, pero con tanto traqueteo follando últimamente estaba perdiendo peso que daba gusto, me metí en la cama y dormí del tirón.

Me levanté, me duché, pensaba dar otra vuelta por la ciudad buscando trabajo, me estaba secando y llamaron al timbre, salí con la toalla enrollada en la cintura, abrí la puerta y me encontré a mi cuñada, enseñándome la bolsita de los cruasanes, vestida con una minifalda que quitaba el hipo, una camisa que transparentaba el sujetador y unos taconazos acojonantes.

YO (sorprendido): Estás guapísima Bea.

BEA: Tú también cuñado, si el capullo de tú hermano me lo hubiera dicho alguna vez seguro que no estaríamos así, me encanta que me vengas a recibir con la toalla en la cintura, pero si te la quitas todavía estarás más guapo.

Con un dedo estiré un poco y la toalla cayó al suelo, cambió la cara mirándome a los ojos con vicio y entró cerrando la puerta con fuerza, se arrodilló y se la metió en la boca chupando despacio poniéndola a cien, la levanté cogiéndola de la cabeza, la llevé hasta la mesa y la estiré encima, le metí las manos por debajo de la falda agarrándole las bragas y de un tirón se las arranqué, me las puse en la nariz oliéndolas con fuerza.

BEA: Cabrón cómo me pone verte oler mis bragas, el otro día cuando te pillé en casa me dejaste chorreando, si no entra tú hermano te follo allí mismo…

Le metí la lengua directa en el coño, haciéndole pegar un grito no dejándole hablar más, le repasaba con la punta el clítoris, ella no paraba de chillar, le bajé la punta de la lengua al agujero, metiéndosela empujando con toda la cabeza mojándome toda la cara, me cogió la cabeza con las dos manos apretando más casi ahogándome sin poder respirar, me la separó de golpe mirándome.

BEA: Fóllame, por favor, no puedo más.

Se la metí y la levanté cogiéndola por el culo con la polla clavada llevándola al sofá, me senté y la dejé a ella arriba, se empezó a mover como si le hubiera dado un ataque de histeria, con unos golpes de caderas sobre mi polla acompañándolos de unos gritos que se debían de estar enterando todos los vecinos, de nuestro edificio y los del al lado, que bestia, se corrió con la boca muy abierta cayéndole la saliva del descontrol que llevaba encima, cuando acabó me abrazó suavemente, pasando sus brazos alrededor de mi cuello, colocando su cabeza en mi hombro.

YO: Bea cariño, ¿de la manera que eres, como es que con mi hermano os ha ido tan mal?, no lo entiendo.

BEA: Porque es un capullo.

YO: Si algún día quieres hablar te escucharé vale.

BEA: Gracias cariño, si él fuera la mitad de amable que eres tú no habríamos tenido ningún problema.

Desayunamos tranquilamente, ella sin bragas que estaban por el suelo destrozadas y yo en pelotas, cuando acabamos la cogí de la mano llevándola a la cama, Bea me seguía con una sonrisa, paramos al lado de la cama, la desnudé tranquilamente y la besé con cariño.

BEA: ¿Qué me vas a hacer Rubén?

YO: ¿Quieres que te lo explique o directamente te lo hago y tú te dejas hacer?

Me miró con una carita de felicidad que no le había visto en la puta vida, me confirmó con la cabeza.

BEA: Dime qué quieres que haga.

YO: Ponte a cuatro patas en el borde de la cama por favor.

Se puso girando la cabeza mirándome con una sonrisa, le cogí el culo levantándoselo para que sacara hacía fuera él chochete, me agaché y le metí la lengua en el coño pasándosela de una punta a la otra, empezó a gemir, cuando lo tuve muy mojado y yo ya estaba con la polla tiesa me levanté restregándosela por el chichi, ella gemía y me miraba divertida, le puse la punta en el agujero y muy poco a poco la fui introduciendo, dejó de gemir pasando a dar unos grititos continuados por la excitación hasta que llegué al fondo metiéndosela entera, la saqué lentamente con ella jadeando con la cabeza apoyada en la sabana, mirándome con unos ojos brillantes y sedientos de que me la follara, se la metí de nuevo un poco más rápido, los gritos subieron de volumen notándola cada vez más mojada, la saqué y la metí de golpe dando un grito tremendo, cogí un ritmo medio metiéndola todo lo profundamente que podía, me mojé un dedo con saliva y le empecé a lubricar el culo.

Movió una mano hacía atrás intentando pararme, se la paré y la inmovilicé contra la espalda, siguiendo con el dedito mojándolo bien para meterle la punta dentro suavemente, pegó otro grito tremendo mirándome sorprendida por el dedo en el culo, pero no dijo nada, aumenté el ritmo, la polla entraba con una suavidad tremenda de lo mojada que estaba, haciendo el ruidito típico del roce contra las paredes empapadas que me ponía cardiaco perdido, le fui profundizando en el culo dejándole caer saliva directamente de mi boca para lubricarlo, ella cada vez estaba más excitada dando unos gritos tremendos de placer, le metí un segundo dedo en el ojete despacio, dio un grito entre placer y dolor que me hizo parar un poco con los dedos, aumenté el ritmo de la follada todo lo que pude, subiéndole un escalón más en los gritos y en la excitación, relajó el culo y le pude meter el segundo dedo hasta el fondo, follándola por delante y por detrás, estaba a punto de correrse de nuevo y a mí me tenía a punto.

Aguanté como pude hasta que se corrió de manera espectacular, le saqué los dedos del culo, saqué la polla de su coño totalmente mojada por sus flujos que le goteaban por las piernas, se la apunté en el culo metiéndole la punta, me miró jadeando recuperándose del orgasmo levantando las cejas sabiendo lo que le iba a hacer, la polla entraba suave por la lubricación y empujé un poco más metiéndole la mitad, cerró los ojos, supongo que por la impresión, no parecía que le hiciera daño, se la acabé metiendo hasta el fondo, soltando los dos un grito abriendo ella los ojos de nuevo, la saqué despacio y la volví a meter, repetí de nuevo y comprobé que entraba y salía suave aumentando el ritmo, ella empezó a dar pequeños gritos que me pusieron fatal de cachondo, di unos cuantos golpes más de caderas chocando fuerte con su culo, noté como ella tocaba con sus dedos mi polla comprobando que la tenía metida, me corrí pegando unos gritos tremendos dejándole el culo lleno de semen, que al sacársela le resbaló hasta el coño, se estiró en la cama boca abajo, yo me estiré a su lado pasándole una mano por la carita acariciándola.

YO: Te he hecho daño Bea.

Ella me miraba con cariño y sin decir nada, me lo negó con la cabeza.

YO: ¿Estás bien?

Me lo volvió a confirmar con la cabeza, acerqué mi cuerpo al suyo, ella apoyó su cabeza en mi hombro pasándome un brazo por encima de mi cuerpo, estuvimos mucho tiempo así, sin decir nada, de pronto levantó la cabeza me besó con dulzura y me miró a los ojos.

BEA (triste): Rubén creo que será mejor que me marche.

Intentó levantarse pero la cogí de un brazo volviéndola a estira en la cama, puse medio cuerpo encima de ella volviéndola a besar.

YO: Cómo que será mejor que te vayas, ¿qué te pasa Bea?

Me miró a los ojos.

BEA (triste): De verdad Rubén, será mejor para los dos.

YO (enfadado): Me cago en la puta, ¿me quieres decir de una vez que coño te pasa?

Empezó a llorar amargamente.

BEA (gritando): Que me estoy enamorando de ti joder, me estoy enamorando como una niñata de mierda y esto puede acabar muy mal, no quiero que nos hagamos daño.

La abracé, apoyó su cabeza en mi hombro sin dejar de llorar, me rodeó con sus brazos apretándome contra ella con fuerza un buen rato, se separó mirándome a los ojos sin llorar.

BEA: Déjame marchar por favor.

Estaba como muy desorientada, así que pensé que lo mejor sería separarnos un poco para ver las cosas desde la distancia.

YO: De acuerdo, pero dentro de tres días vienes y hablamos con tranquilidad, vale.

BEA: Vale.

Nos besamos suavemente en los labios y Bea se levantó despacio, me miró a los ojos con cariño antes de traspasar la puerta, me quedé en la cama oyendo como se vestía, como se absorbía los mocos haciéndome pensar que lloraba y como se cerró la puerta de casa, lloré un poco pensando que le estaba haciendo daño cuando yo sabía que también sentía algo por ella.

6.

Pasé los tres días sin que nadie me llamara, mirando ofertas de trabajo por internet y saliendo de casa lo justo para comprar algo de comida, y como no pensando en Bea, en las últimas semanas había follado mucho, pero como lo hacía con ella era diferente, lo disfrutaba de otra manera, ella era un poco mayor que yo, siempre había tenido relaciones con chicas menores que yo y con ella parecía que todo era diferente, llegué a la conclusión de que era diferente porque estaba enamorado, solo con verla me ponía a cien, era muy guapa, tenía un tipo genial y conmigo era cariñosa y dulce como ninguna, la única pega, que era la mujer de mi hermano, pero también era consciente de la situación de su matrimonio.

Me levanté temprano, me duché y me puse algo para estar por casa decente, un pantalón corto cómodo y una camiseta chula, arreglé un poco la casa para que se viera ordenada por lo menos, esperé nervioso con la cafetera a punto a que ella llegara, pasaba un poco de la hora habitual que ella llegaba normalmente y yo me estaba poniendo nervioso, tenía el móvil en las manos pensando en enviarle un mensaje o no enviárselo, me levantaba, entraba en la cocina, miraba no sé qué y volvía a salir, entraba en la habitación, no sé a qué coño entraba así que volvía a salir, me sentaba de nuevo intentando tranquilizarme respirando profundamente.

De pronto sonó el timbre de la puerta, pegué un salto del sofá que llegué a la puerta y la abrí de golpe nervioso, y allí estaba ella, preciosa, con un vestidito que le marcaba las curvas de su cuerpo de manera espectacular, mirándome con sus ojazos sonriendo y con la bolsa de cruasanes en alto, me salió un suspiro y me tranquilicé de golpe, entró y no sabía cómo saludarla, le besaba los labios, le daba dos en la cara, la mano, la abrazaba, yo que sé, estaba hecho un lio.

YO: Perdona Bea, pero es qué no sé como saludarte.

BEA: ¿Cómo lo vas a hacer tonto?, cómo siempre coño.

Me pegó un abrazo pasándome sus brazos por la espalda, con la bolsa sujeta en una mano estrujándome, yo le pasé los míos también quedando con los cuerpos muy juntos, inspiré profundamente oliendo su pelo, sintiendo su cuerpazo en contacto con el mío, separó la cabeza mirándome a los ojos, y me dio un beso en la boca que a partir de ese momento hubiera hecho conmigo lo que le saliera del coño, me tenía totalmente entregado, le pedí que se sentara en la mesa que ya la tenía preparada para desayunar, me metí en la cocina a preparar los cafés con leche aprovechando para recomponerme un poco, empezamos a desayunar y nos mirábamos sonriendo sin decir nada, como tontos.

YO: ¿Cómo estás?

Le pregunté un poco nervioso.

BEATRIZ (riendo): Muy bien, ¿y tú?

YO: Me cago en la ostia Bea, que me tienes nervioso perdido, el otro día te fuiste y no tenía nada claro si te volvería a ver joder.

BEATRIZ (cachondeándose): A, es por eso.

YO: Me tomas el pelo, ¿no?

BEATRIZ (descojonándose): Claro tonto, pero me está gustando verte así, ¿de verdad estabas preocupado por si no me volvías a ver?   

Me levanté de la silla, di la vuelta a la mesa y le metí la lengua en la boca buscando la suya, la cogí en brazos y me la llevé para la cama.

BEATRIZ (riendo): ¿Pero qué haces?, no he acabado de comerme el cruasán.

YO: Otra cosa te vas a comer ahora mismo tú.

Se descojonaba de risa en mis brazos, la senté en el borde de la cama, me puse delate suyo dejándole mi bragueta a un palmo de su cara, me miró a los ojos con la boca cerrada aguantándose la risa, me bajé el pantalón dejándole la polla medio morcillona delante de la boca, se la miró, la cogió despacio pajeándola lentamente haciéndola crecer, me miró más seria y se la metió en la boca poco a poco hasta el final succionándola, me temblaron las piernas y solté un gemido enorme, la sacó toda mojada siguiendo con la paja mirándome con una sonrisa.

YO: Cómo me pones cariño, cómo me pones…

Se la volvió a meter chupando con fuerza cortándome la frase, le levanté la cabeza besándola con pasión, la subí por los sobacos colocándola más adentro en la cama, le abrí las piernas poniéndome en medio, le besé un muslo y subí acariciándole con la lengua por debajo del vestido, hasta llegarle a las bragas metiéndole la nariz en medio oliéndolas.

BEATRIZ: Por favor, no me las rompas como la última vez que son nuevas.  

Le mordí con los labios el chocho, gimió suavemente, le aparté las bragas con tres dedos y le metí la lengua chupando por todos lados haciéndole gemir más fuerte, dejándolo todo muy mojado, me incorporé quitándole las bragas suavemente, le desabroché el vestido quitándoselo y después el sujetador, la dejé solo con los taconazos apoyados en la cama con las piernas muy abiertas, Dios mío como me estaba poniendo verla así, me quité la ropa y me estiré muy despacio encima, la besé con todo mi cariño y le metí la polla en el coño muy despacio, ella dejó ir con una sonrisa todo el aire de sus pulmones, follamos despacio sin dejar de besarnos.

Movía mis caderas penetrándola lo más profundamente que podía, con una mano me apoyaba en la cama y con la otra le acariciaba la cara mirándole a los ojos, mientras sentía como mi cipote rozaba con las paredes de su vagina haciéndola gemir sin parar, se le empezaron a poner los mofletes rojos, aceleró la respiración gimiendo más fuerte, tensó el cuerpo y se empezó a correr en un largo orgasmo, yo la seguí corriéndome disfrutando cada momento, nos quedamos abrazados sin decir nada, le quité los zapatos y estiré de la sabana para taparnos, nos quedamos quietos con su cabeza en mi hombro y una mano sobre mi pecho, yo le pasaba un brazo por la espalda apretándola contra mí.

BEATRIZ: Hay madre mía, como me pones niño.

YO: Por favor Bea, ¿me quieres decir ya que has pensado con respecto a nosotros?  

Apoyó sus brazos encima de mi pecho colocando la cabeza delante de la mía.

BEATRIZ: ¿A ti te gustaría que siguiéramos viéndonos?

YO: Joder Bea, claro que quiero seguir viéndote, ¿es que no se nota?

BEATRIZ: Mira, el otro día reconozco que me fui de aquí hecha un lio, pero por la tarde me llamó tú hermano diciéndome que se quedaba a dormir fuera de casa y lo vi todo clarísimo.

YO: Y has estado dejando que me pudriera durante dos días, sin decirme nada, haciéndome sufrir, tú no tienes vergüenza nena.

BEATRIZ: Déjame hablar coño, si tú quieres nos seguimos viendo, no te voy a exigir nada, puedes hacer la vida que quieras, siempre que conmigo estés como estás siempre de adorable.

Respiré tranquilo.

YO: Claro que quiero, me parece genial.

Nos besamos, creo que nos dimos cuenta que algo empezaba a crecer dentro nuestro, jugamos con nuestros labios un buen rato acariciándonos suavemente, tanto nos acariciamos que se me empezó a despertar la polla creciendo, ella en una de sus caricias lo notó y me la agarró con una sonrisa pajeándola, nos estuvimos masturbando uno al otro con tranquilidad, sin dejar de mirarnos a los ojos, cuando noté que el coño estaba mojado de verdad le metí un dedo en la vagina, cambió la cara excitándose de puta madre.

BEATRIZ (muy excitada): Cariño, hazme todo lo que quieras, me tienes loca.

YO (se me entrecortaba la voz): ¿Qué quieres que te haga Bea?

BEATRIZ: Que me lo comas, me folles y te corras en mi culo, lo quiero todo.

Con solo escuchar sus palabras me puse como una moto, me metí por dentro de la sabana y le metí la lengua directamente en el clítoris haciéndola gritar, la fui pasando de arriba abajo varias veces, mojándolo todo más de lo que ya estaba, ella me sujetaba la cabeza cerrando los puños en mi pelo de la excitación, le metí la lengua dentro dando vueltas y ella gemía más fuerte, sin dejar de decirme cosas animándome a seguir, volví a lamerle el clítoris apretando con la lengua y le metí dos dedos en él agujero follándola lentamente, gritó y empezó a moverse como un anguila, corriéndose a gritos apretando con sus manos mi cabeza, que morbosa y excitante era esa mujer por favor, me ponía cachondo por todos los poros de mi piel, me incorporé y apoyándome con una mano en la cama me metí en medio de sus piernas, se la metí de golpe haciéndole pegar otro grito terrible, me la follé a lo bestia, loco perdido por su cuerpo, sus ojos, su carita y todo lo que le acompañaba, abrió mucho los ojos y la boca mirándome.

BEATRIZ: Sigue, sigue, que me corro otra vez para ti, me corro, me corroooooo.

Y lo volvió hacer, moviendo las caderas y todo el cuerpo de una manera tan erótica que me excitó más todavía, como me ponía aquella mujer tan caliente, se giró mojándose dos dedos con su boca, mirándome sensualmente, se los pasó por el culo lubricándolo, yo le abrí los cachetes, dejando caer saliva directamente de mi boca en el ojete, moviéndola con dos dedos metiéndoselos un poco, el agujero se abrió con facilidad y no aguanté más estirándome encima metiéndole el capullo dentro, gritó con una sonrisa mirándome girando la cabeza, se la metí despacio hasta el fondo, se cogió con una mano cada nalga y las abrió para que pudiera meterla más profundamente, me tenía loco, moví mis caderas a buen ritmo follándome su culo, pasó una mano por debajo de su cuerpo tocándome la base de la polla, luego empezó a hacerse una paja que al poco rato le hizo empezar a moverse otra vez como un anguila, gritando, mirándome para indicarme que estaba a punto de correrse de nuevo, cuando dio el primer grito de orgasmo, descargué todo el semen dentro de su culo gritando con ella, al sacarla lo tenía todo dilatado, saliéndole el liquido blanco resbalándole por el coño.

Quedamos uno al lado del otro jadeando sin poder hablar, solo mirándonos y confirmando con la mirada que había estado muy bien la sesión de sexo. Después de descansar un rato, me dio una serie de besos y se despidió de mí porque tenía que hacer algunas cosas aquella mañana, me levanté con ella para ver como se vestía y la volví a despedir en la puerta con unos besos y abrazos, me quedé sentado en la mesa acabando de desayunar comiéndome lo que me faltaba de cruasán mío y el de ella, a los diez minutos más o menos volvieron a llamar, abrí la puerta pensando que era ella.

YO: ¿Te has olvidado algo car…?

Se me cortó la voz de golpe, apoyado con una mano en el marco de la puerta y mirando para el suelo estaba mi hermano Javi, levantó la vista y con verle los ojos supe que me quería calentar a ostias, salí corriendo para ponerme detrás de la mesa, él avanzó hacía mí.

JAVI (cabreado): ¿Tenias que ser tú hijo de puta?

Yo daba vueltas a la mesa poniéndome en el lado contrario de donde él se colocaba.

YO: Te recuerdo por si te has olvidado que mi madre es la misma que la tuya.

Intentó dar un paso largo y rápido para atraparme y yo reaccioné volviendo a poner la mesa por el medio.

JAVI: Sí, pero el único hijo de puta eres tú cabrón, ¿cómo coño has podido follarte a Bea?, más vale que seas rápido porque como te pille te inflo la cara a ostias gilipollas.

YO: ¿Y como coño sabes si me la he follado o no “atontao”?

JAVI: ¿Qué porque lo sé cabrón?, porque la felicidad que desprendía estos últimos días no era normal, yo sabía que alguien se la empotraba, pero que fueras tú, que en la puta vida os habéis podido ver me toca los cojones.

YO: ¿Y tú que sabes si follamos o no?, simplemente hablamos de sus problemas.

Volvió a correr detrás de mí dando los dos varias vueltas a la mesa.

JAVI: Me tratas de gilipollas encima de cornudo, te voy a matar como te pille, ¿no habéis follado? Cabrón, y el olor a sexo que hace esta puta casa de donde ha salido, de vuestras bocas hablando.

YO: Perdona, técnicamente la cornuda es ella, que tú hace tiempo que te trajinas a una compañera de trabajo.

Se cansó de dar vueltas a la mesa sin atraparme y se paró, apoyando las manos mirándome fijamente.

JAVI: Ayer pactamos nuestro divorcio, no me puso ningún problema y eso me convenció de que tenía un rollo, muy bien chaval, ¿la quieres para ti?, pues quédatela, los dos sois iguales de sosos cabrones, ya me imagino cómo debe ser un polvo entre vosotros, como para quedarse durmiendo mirándolo.

El tío se empezó a descojonar de risa.

JAVI: Ah, y si le consigues sacar un gemido me avisas, eso sí que sería una noticia de esa frígida de los cojones.

Estaba a punto de gritarle lo caliente que era su mujer conmigo, lo que llegaba a gritar mientras se corría y como me ponía de cachondo, pero al final pensé que se jodiera y se quedara con aquella imagen de ella, un competidor menos para mí.

YO: ¿Y a ti que te importa como follamos o cómo no?, déjanos tranquilos y lárgate con tú amor a vivir feliz.

JAVI: Mira, en eso tengo que darte la razón, voy a ser mucho más feliz a partir de ahora que me he quitado de encima a la bruja de mi mujer y al cabrón de mi hermano.

Caminó hacia la puerta, girándose cogiéndola con una mano.

JAVI: Que os den mucho por culo a los dos.

Y pegó un portazo al salir que tembló todo el piso.

Me senté en el sofá tranquilizándome, si me llega a atrapar me deja la cara como un mapa, no era bruto el tío ni nada, le había visto de más joven en alguna pelea y perdía la cabeza de una manera que daba miedo, esperaba que se le pasara el “cabreo” y nos dejara tranquilos.

Pasé el día en casa, porque no tenía nada que hacer, y por miedo a que mi hermano me estuviera esperando en la calle y no me librara de una paliza ni la madre que me parió. Estaba anocheciendo y me llamó Bea.

YO: Hola.

BEA: Me he enterado que Javi ha ido a verte, ¿estás bien Rubén?

YO: Joder, sí que estoy bien, porque no me ha atrapado que si no te aseguro que te daría otra respuesta muy diferente, ¿y tú, cómo estás Bea?

BEA: Acaba de recoger dos maletas llenas de ropa y se ha ido de casa.

Se hizo un silencio, oía su respiración alterada al otro lado.

YO: Bea cariño, ¿estás bien?

BEA (voz flojita a punto de llorar): No.

YO: ¿Quieres que venga contigo a hacerte compañía?

BEA: Si no te importa prefiero venir yo a tú casa y salir de esta que se me cae encima.

YO: Vale, te paso a buscar.

Me puse algo rápido por encima y la fui a buscar, al llegar delante de su casa con el coche la llamé por teléfono y bajó con una bolsa colgada del hombro, entró al coche, me miró con cariño y me dio un piquito, conduje hasta casa sin decirnos nada, ya sentados en el sofá más tranquilos.

BEA: Me he traído algunas cosas para quedarme algunos días si no te importa, no puedo entrar en aquella casa, te juro que llevaba no sé cuánto tiempo odiándolo, sabía que me estaba siendo infiel, que me maltrataba psicológicamente, si es cierto que la mano jamás me la ha puesto encima, pero no nos podíamos ni ver, cuando se ha ido esta noche me ha cogido algo por el cuerpo que no sabría cómo explicarte, no podía seguir en mi casa ni un segundo más.

YO: Han sido muchos años Bea, demasiados seguramente, tendríais de haberlo solucionado hace mucho tiempo y no haberos hecho tanto daño uno al otro.

Me miró a los ojos cogiéndome por la barbilla besándome dulcemente.

BEA: Es que sois tan diferentes, tuve la mala suerte de encontrarme con el hermano que no me convenía.

YO: Bueno, de lo malo siempre sale algo bueno, ahora te tendré en casa las veinticuatro horas del día y eso me hace muy feliz cariño.

Nos volvimos a besar cada vez más apasionadamente y acabamos metiéndonos en la cama otra vez.

Al día siguiente desayunando le expliqué como estaba mi vida en esos momentos, no quise ocultarle demasiadas cosas, le expliqué la reacción de Vanesa la amiga de mi ex, y de la extraña amistad con las gemelas.

YO: Te lo explico porque no quiero que tengas sorpresas conmigo, lo que te he explicado es lo que hay en estos momentos.

BEA: Mira Rubén, yo no quiero cambiarte la vida, haz lo que creas en cualquier momento, lo único que si te pediría es que si te tienes que traer a una chica a casa, por favor avísame para que salga antes de que llegues, no me gustaría verte con otra, ¿lo entiendes no?

YO: No te preocupes, no quiero hacerte el más mínimo daño, en casa mientras estés tú no habrá nadie más.

BEA: No quiero incomodarte, si quieres puedo buscar otro apartamento y que tú tengas más libertad.

La besé callándola.

YO: No me incomodas coño, me gusta que estés aquí.

Así que una vez puestas sobre la mesa las normas nos quedamos tranquilos conviviendo los dos, durante dos días salimos poco de casa, solo a comprar algo de comida y volver a encerrarnos, dejando ir nuestra imaginación en el sexo sin darnos mucha tregua entre uno y el otro, parecía que quería recuperar tanto tiempo de sequía.

Al tercer día recibí temprano una llamada de las gemelas para que pasara a verlas, la verdad es que muchas ganas no tenía, intenté darles largas y me dejaron ir que si no iba me podía perder una buena oportunidad para un trabajo, joder, aquello cambiaba las cosas, lo comenté con Bea y ella misma muy tranquila me animó a ir y ver de qué se trataba, les devolví la llamada rápido saliendo para su casa, cuando entré nos sentamos en el sofá.

UNA: ¿Quieres tomar algo guapo?

YO: Antes de nada quiero hablar con vosotras, tenéis que saber que en casa estoy conviviendo con una mujer, de la que me estoy enamorando como un idiota, si no queréis saber nada de mí lo entenderé.

OTRA: ¿Y?

Me miraban esperando una respuesta, yo me había quedado en blanco, no me esperaba aquella pregunta.

YO (dudando): ¿Cómo que “y”?, os da igual lo que acabo de deciros.

UNA: Bueno, algún día esperamos que nos la presentes.

YO: ¿Qué os la presente?

ELLAS: Claro, si está contigo también es amiga nuestra.

Amiga de ellas, la madre que me parió, me explotaba la cabeza dándole vueltas a sus palabras, como no entendía una mierda cambié de conversación.

YO: Mejor hablamos más adelante, por cierto, me habéis llamado para algo, ¿no?

ELLAS: Sí, hemos hablado con papá sobre ti, nos ha dicho que necesitará un hombre de confianza para sus negocios, te hemos recomendado como una persona seria y de muy fiar, suponemos que no nos dejaras mal, ¿eres serio con el trabajo y podrá confiar en ti?

YO: Joder claro, ¿Qué tengo que hacer?

ELLAS: Te llamaremos o enviaremos un mensaje con el día y la hora para entrevistarte con él.

YO: Muy bien, perfecto, muchísimas gracias, habéis sido las únicas que os habéis preocupado de mí.

ELLAS (cachondeándose): Ya sabes que nos preocupamos de ti siempre que quieras, pero me parece que ahora mismo no estás mucho por la labor.

YO: Llevo unos días un poco intensos, si no os importa prefiero no hacer tonterías hoy.

Lo aceptaron muy bien despidiéndonos con unos besos, mientras conducía para casas llamé a Vanesa.

VANESA: Hola Rubén, hacía días que no tenía noticias tuyas.

YO: Hola, quiero hablar contigo, ¿prefieres hacerlo por teléfono o quedamos en algún bar?

VANESA: Huy que voz, ¿pasa algo?

YO: Quiero ser sincero contigo, no es buena idea que nos veamos más.

VANESA: ¿Coño que me estás diciendo?

YO: Que me estoy enamorando de una persona y no quiero que pienses cosas donde no las hay, me caes muy bien y contigo me encuentro a gusto, pero no estoy enamorado.

Se lo tomó mucho mejor de lo que pensaba y seguí el camino para casa, me llamó Bea para preguntarme si iría a comer con ella, por la tarde tenía que trabajar en la tienda de su hermana, le ayudaba sin tener un horario fijo y le gustaba el trabajo, le confirmé que ya estaba en camino, durante la comida le informé de los últimos acontecimientos.

BEA: Si no querías, no tenías porque haber cortado con esa chica, ya te he dicho que yo no quiero meterme en medio de tú vida.

Le cogí una mano mirándole a los ojos.

YO: Bea, estoy enamorado de ti, ahora dime sin ningún compromiso, yo te voy a ayudar igual sea la que sea tú respuesta, ¿tú lo estás de mí?

Se le abrieron los ojos empezando a caerle alguna lágrima por las mejillas.

BEA: Estoy loca por ti cariño, me has dado en pocos días más amor de lo que me han dado en toda mi vida.

Nos levantamos y abrazamos como dos tontos al lado de la mesa, acabamos de comer con una sonrisa sabiendo que no lo podíamos celebrar en ese momento porque ella se tenía que ir a trabajar, quedamos para vernos por la noche, sobre las siete y media se presentó con dos bolsas de la compra, para preparar una buena cena con vino para acompañar y celebrar el comienzo de nuestra vida juntos, recuerdo muy pocos días en mi vida tan feliz como aquella noche, estábamos como dos adolescentes ilusionados con nuestro amor, cuando acabamos de cenar nos besamos dulcemente, nos desnudamos tranquilamente el uno al otro acariciándonos sin parar, nos tumbamos en la cama alargando los preliminares durante mucho tiempo, mirándonos de lado a los ojos besándonos, mientras nuestras manos nos acariciaban la piel suavemente desde los muslos hasta la cabeza recorriendo cada centímetro, sintiendo nuestra piel bajo las yemas de los dedos, jugaba con sus pezones endureciéndolos, sacándole algún pequeño jadeo por su bonita boca medio abierta con su carita excitada, que aprovechaba para sacar un poco la lengua y buscar la suya, para que se acariciaran suavemente mientras con mucha sensibilidad nos masturbábamos el uno al otro, las respiraciones se aceleraban, los pelos se erizaban y las caras demostraban que la excitación iba en aumento, ella se empezó a mover despacio, colocando una pierna por encima de las  mías, yo con una mano seguía haciéndole una paja lenta y con la otra le tocaba el culo apretándolo suavemente, me colocaba boca arriba para que ella pudiera colocar medio cuerpo encima del mío, las lenguas profundizaban más en nuestras bocas entrelazadas, ella acabó de ponerse encima separando las piernas una a cada lado de mi cuerpo recogiendo las rodillas, en mis dedos notaba la humedad de su coño y mi polla totalmente tiesa, con su mano alrededor apretándola, se la dirigió despacio al agujero de su vagina introduciéndola hasta el fondo, gemimos los dos a la vez mirándonos a los ojos, ella con sus dedos jugaba con mis labios y con la otra mano me acariciaba la cara y el cuello, yo le pasaba una mano por el pelo apartándoselo, para verle la cara y con la otra le tocaba su bonito culo, acompañándola en su ritmo de caderas suave y profundo, estaba tan empapada que podíamos escuchar el sonido del roce de mi polla dentro de su vagina excitándonos cada vez más, los gemidos aumentaban manteniendo el mismo ritmo, me pasó una mano por la nuca apretando su cara contra mi cuello, cerrando los ojos iniciando un orgasmo que le hacía temblar todo el cuerpo, haciendo que me corriera con ella apretándola con mis brazos contra mi cuerpo, no paraba de mover sus caderas suavemente alargando nuestra corrida y nuestros gritos, derramándose poco a poco por los lados la mezcla de semen y flujos bajando por mis huevos, siguiendo por los muslos hasta caer encima de la cama.

Nos quedamos en aquella posición un buen rato sin decir nada, con los ojos cerrados, disfrutando de aquel momento tan mágico, cuando levantó su cabeza para mirarnos a los ojos con una sonrisa, sabíamos que él amor estaba creciendo dentro de nosotros de manera irremediable y con fuerza.

7.

A los pocos días recibí por la mañana un mensaje de las gemelas:

“Reunión con papá el jueves a las 12:30 horas”

Esperé un momento para ver si llegaban más datos y no llegaba nada.

YO: “Pero darme algún dato más coño, ¿dónde?, ¿cómo me dirijo a él?, ¿cómo se llama?

ELLAS: “Hay claro”

Me enviaron la dirección.

YO: “¿Y vuestro padre se llama?, joder que tengo que sacároslo todo con sacacorchos joder”

ELLAS: “Vladimir”

YO: “Perdón”

ELLAS “Que si coño, Vladimir”

YO: “Gracias por todo, nos vemos pronto”

Vladimir, pero que ostias de nombre era ese, ahora entendía que las chicas fueran tan rubias, a saber de qué coño de país provenían.

Lo hablamos con Bea, ella estaba muy contenta de que tuviera una entrevista de trabajo seria, se estuvo preocupando de buscarme en el armario un traje para dar buena imagen, me lo conjuntó con una camisa y la corbata, lo puso todo encima de la cama ordenado para que lo viera.

BEA: ¿Qué te parece?, vas a ir guapísimo mi amor.

La veía a ella casi más ilusionada que yo, aquella mujer le estaba dando una luz a mi vida que no había soñado nunca, de hecho no sabía ni que existiera esa luz.

El jueves me desperté nervioso por la entrevista, me duché y me puse algo por encima hasta la hora de cambiarme para salir de casa, Bea intentaba tranquilizarme.

BEA: Tranquilo cariño, seguro que te irá bien, esta tarde voy a comprar algunas cosas para celebrarlo esta noche, ¿te parece bien?

YO: Vale, alguna cosa celebraremos, si no es el trabajo será otra cosa, la cena no la vamos a desaprovechar.

BEA: Pero que negativo eres niño, vamos hombre un poco de actitud joder, entra con la cabeza bien alta, habla claro, seguro de ti mismo y listo, si no te cogen ellos se lo pierden, que tú vales mucho.

Coño, con aquellas cuatro palabras consiguió darme ánimos, que me fuera a la entrevista con más seguridad en mi mismo, llegué a la puerta guiado por el gps del coche, aparqué en un parking muy grande con muy pocos coches, lo dejé justo en medio y lejos de los demás dirigiéndome a la puerta de entrada de cristal, estaba abierta y subí hasta el piso, confirmándolo mirando en el móvil los mensajes recibidos de las gemelas, llegué a la puerta y tampoco vi nada que indicara que allí había una empresa, intenté abrirla y estaba cerrada, llamé al timbre, me abrió un chico serio, sin decirme nada me dejó la puerta abierta sentándose en una mesa, entré y vi tres mesas esparcidas por la estancia, con una persona en cada una concentradas en los ordenadores sin mirarme, una voz profunda dijo mi nombre, miré en aquella dirección, dos tíos que parecían dos armarios de tres puertas estaba delante de una vidriera mirándome.

YO: Perdón.

VOZ PROFUNDA: ¿Qué si eres Rubén?

Me acojonaron tanto aquellos dos tíos que me salió una voz de pito ridícula.

YO: Sí, sí, soy yo.

Se giraron y abrieron una puerta de cristal que había detrás de ellos, haciéndome señales para que entrara, caminé que las piernas me temblaban, entré en la habitación, era toda de cristal con vistas al parking, había un mesa también de cristal con dos silla muy modernas delante, al otro lado un tío altísimo, muy rubio, con una espalda que parecía un descargador de sacos en los muelles, miraba por la vidriera dándome la espalda, uno de los armarios me señaló una de las sillas para que me sentara, lo hice y se colocaron los dos gorilas justo detrás de mí, teniendo que meterme un dedo por el cuello de la camisa para hacerme sitio para poder respirar, el tío que miraba por la ventana se giró, joder, la madre que me parió, el tipo era bastante guapo, como sus hijas pensé, pero le cruzaba una cicatriz de la lado a lado de la cara que me acojonó del todo, me miró con sus ojos claros intensamente durante un rato, sin decir nada incomodándome.

EL: ¿Tú eres Rubén?

YO: ¿Y usted el señor Vladimir?

EL: NO.

Se me levantó el culo del asiento del susto, a uno de los gorilas se le escapaba un poco la risilla.

EL: Vladimir, nada de “señor Vladimir”, entendido.

YO: Sí, sí, claro, perdone señor, no, no, perdone Vladimir.

Estaba tan nervioso que no sabía ni lo que decía, me quedé esperando que él me dijera algo en silencio.

VLADIMIR: No hablas mucho, ¿no?, bueno, ya me gusta, menos hablar y más trabajar.

YO: Sí, sí, estoy de acuerdo.

VLADIMIR: ¿En qué coño estás de acuerdo?

Creo que me estaba poniendo de todos los colores, aquel tío me impresionaba tanto que me tenía histérico perdido.

YO: Qué mejor trabajar que hablar señor.

Me lanzó una mirada que casi me meo de miedo.

YO: Vladimir, Vladimir.

VLADIMIR: Muy bien, me han dicho que has trabajado de comercial, es cierto.

Joder por fin una pregunta normal, respiré un poco tranquilizándome.

YO: Sí, toda mi vida profesional ha sido como comercial, tengo experiencia y espero que me sirva para trabajar con ustedes.

VLADIMIR: ¿“Ustedes”?, ¿Qué quieres decir con “ustedes”?, ¿tanta gente ves en este despacho?

Los gorilas reían disimuladamente, la madre que lo parió que ya me volvía a tener contra la pared, que presión hablar con aquel hombre.

YO (con voz flojita): ¿Con usted?

Abrí los ojos esperando si la respuesta había sido correcta o no, la autoestima que había conseguido Bea darme ya se había ido a tomar por culo.

VLADIMIR: NO JODER.

Se me volvió a levantar el culo del asiento del susto.

VLADIMIR: Conmigo, joder, conmigo, nada de “usted” ni “señor” ni pollas, ¿no lo has aprendido todavía coño?

YO: Vale, (pensé un momento), trabajaré para ti, espero que mi experiencia como comercial me pueda ir bien.

VLADIMIR: No te va a servir una mierda, si estás aquí es porque mis hijas te han recomendado, pero eso ya lo sabes.

Estaba sentado en la silla, tieso como una escoba sin atreverme a moverme ni a hablar.

VLADIMIR: Te las debes de follar muy bien para que te recomienden.

Ostia puta, me puse tan nervioso que intenté levantarme para darle algún tipo de explicación, al apoyar las manos en el apoyabrazos de la silla para levantarme, noté una enorme mano de uno de los gorilas que hacía fuerza para abajo por mi hombro, aplastándome a la silla sin dejar que me levantara, me quedé petrificado mirando a Vladimir, él atravesaba con sus ojos claros los míos, en aquellos momentos me vi delante de “Al Capone” y que al día siguiente aparecería en un contenedor de basura con un tiro en medio de la frente, ahora sí que estaba a punto de mearme y cagarme de miedo, no movía ni un pelo.

De pronto Vladimir empezó a descojonarse de risa, mirando a los gorilas que le siguieron con las risas, se acercó a mí levantándome a peso de la silla, abrazándome como si fuera un muñeco, yo no entendía nada, me volvió a dejar en la silla sentado con una cara de gilipollas tremenda, les hizo una señal a los gorilas y se fueron, de una neverita sacó una botella con un liquido transparente, vodka supuse que debía ser, y dos vasitos un poco más grandes que los de chupito, los llenó riendo hasta el borde y me pasó uno, cuando lo cogí me temblaba la mano, teniendo que sujetarlo con las dos para no derramarlo.

VLADIMIR: Tranquilo hombre, ya has pasado la prueba, estas contratado.

Acercó su vaso al mío, chocando desbordando una buena parte del líquido.

VLADIMIR: “ZA ZDOROVIE”

Y se tragó de golpe todo el vasito, yo le seguí los pasos notando como me bajaba alcohol puro por la  garganta, desgarrándome la piel y quemándome el estomago, pero qué coño bebía aquel hombre, le miré y él levantó la botella como indicándome si quería más, como no podía ni hablar le hice un gesto con la mano negándolo.

VLADIMIR: Mejor, vamos a hablar de cosas serias.

Por fin se sentó en su sillón, me tranquilicé un poco y me dispuse a escucharlo.

VLADIMIR: ¿Qué sabes del mundo de la noche?

YO: Te refieres a discotecas o cosas así.

VLADIMIR: Sí, a cosas así.

YO: Perdona, pero es que no te entiendo.

VLADIMIR: A ver, pero mis hijas no te han explicado nada del negocio, o es que solo folláis.

Me moví en la silla incomodo por el comentario, se dio cuenta que no tenía ni puta idea.

VLADIMIR: Bueno, mira, tengo varios locales nocturnos, necesito gente de mucha confianza para controlarlos, en uno de ellos el director está a punto de jubilarse y necesito que alguien lo lleve, pero no puede ser cualquiera, tengo que tener plena confianza en él, ¿la puedo tener contigo?

YO: Por supuesto señ.., Vladimir.

VLADIMIR: Quiero que sepas que esta oportunidad no se la doy a ningún desconocido, si te la doy a ti es porque mis hijas me han dicho que eres buen chico, honrado y de fiar.

YO: Aprecio mucho a Anabel y Aurora, son grandes chicas.

Me señaló apuntándome con un dedo acojonándome otra vez.

VLADIMIR: Primera norma, nada de decir nombres.

Me empezó a caer un sudor por la frente frio, pensando donde estaba a punto de meterme.

VLADIMIR: ¿Qué, quieres saber de qué va tu nuevo trabajo?

YO: Sí, sí, claro.

VLADIMIR: Es un local que la gente va a tomar copas, hay chicas bailando con poca ropa y otras en la sala por si algún cliente quiere compañía o algún servicio extra, supongo que ahora ya te has hecho una idea, pero tienes que saber unas cuantas cosas, las chicas no son nuestras, vienen ellas particularmente cuando quieren y como quieren, hay un empleado que es el que contacta con ellas y con él que negocian sus porcentajes, el tiene los teléfonos de todas, si en algún momento ves que faltan chicas tienes que hablar con él para que se preocupe de buscar más, las únicas en nómina son las gogos que bailan por el local, y estas no están para otras cosas, supongo que lo entiendes, la seguridad también tienes que controlarla tú, si ves que hay algún problema avisas al jefe de seguridad y él se ocupará, tú no haces nada, no apareces nunca por la sala, no bebes, no fumas, no te enrollas con las chicas, si quieres estar con una mujer te vas a otro local que no sea mío, o mejor te vas con mis hijas que te saldrá más barato y las tendrás contentas.

La madre que me parió que bruto era ese tío.

YO: Una pregunta, si tengo que controlar todo eso y no puedo entrar en la sala, ¿cómo lo hago?

VLADIMIR: De eso no te preocupes, a partir del lunes si estás de acuerdo te vendrá a buscar el director actual, el horario es de nueve de la noche a tres y poco de la noche, la semana que viene cobraras un sueldo, me vendrás a ver cada día por la mañana para explicarme como lo ves, a partir de la siguiente te quedarás solo y cobraras más, y ya no hará falta que me vengas a ver por las mañanas.

Se sacó del bolsillo un papelito y escribió sacándose una pluma de la americana, me enseñó una cantidad que me dejaron los ojos como platos sin poder cerrarlos.

VLADIMIR: Esto por la semana que viene, a partir de la siguiente será esto otro.

Volvió a escribir y me lo enseñó, ahora los ojos casi se me salen de las órbitas.

VLADIMIR: ¿Estás de acuerdo?

Me temblaba la voz de las cantidades que había visto, como coño le iba a decir que no aquel hombre, aquel sueldo no lo había cobrado ni en mi mes de más ventas, que digo, vendiendo había conseguido una puta mierda comparado con aquello.

YO: Sí, me parece bien.

Se acercó a mí, me levanté mirando para atrás por si estaba el tío aquel que antes me aplastó en la silla, me abrazó.

VLADIMIR: Para mí lo que vale es este abrazo de hombres, si tienes cualquier problema dímelo y lo solucionaremos, nunca me escondas nada por tonto que te parezca.

Acepté sus condiciones con una sonrisa nerviosa, me acompañó hasta la puerta, la abrió y detrás estaban aquellos dos mastodontes, le hizo una señal a uno y me acompañó hasta la salida, antes de cerrar la puerta detrás de mí me guiñó un ojo el hijo puta.

De vuelta a casa alucinaba con todo lo vivido, ya no me acordaba de lo putas que lo pasé en la entrevista, solo veía las cantidades grabadas a fuego en mi cerebro, llamé a Bea para decirle que ya volvía y que comeríamos juntos, me preguntó cómo había ido, le contesté que muy bien y que ya hablaríamos cuando llegara.

Abrí la puerta, se me acercó Bea con una bata que llevaba para estar por casa, la vi radiante, no sé si porque lo estaba o porque yo llegaba tan contento que todo lo veía de color de rosa, levantó los brazos con una sonrisa para abrazarme, me quité la americana y la corbata antes de que llegara abrazándola y besándola.

BEA: Cariño, ¿pero qué te pasa?

Di media vuelta con ella levantándola del suelo apoyándola en la puerta, le metí la lengua con pasión en la boca, ella reía, me arrodillé en el suelo levantándole la bata metiendo la cabeza por debajo, Bea no paraba de reír, le cogí con mis labios el chocho por encima de las bragas, de la impresión levantó los pies poniéndose de puntillas dando un gemido dejando de reír, se las bajé de golpe dejándolas por debajo de las rodillas metiéndole la lengua en medio del coño, ella abría las piernas todo lo que podía para dejarme llegar lo más profundo que pudiera, gimiendo sin parar mientras le daba lametazos como un loco de lo contento que estaba, me puse de pie volviendo a meterle la lengua en la boca, le quité la bata, la giré cogiéndole las manos apoyándolas en la puerta, me quité la camisa, me bajé los pantalones hasta los tobillos, ella sacó el culo agachándose un poco y se la metí de golpe dando los dos un buen grito, empecé con un ritmo endiablado de mis caderas, entrando y sacando la polla de su coño hasta corrernos como animales allí mismo, apoyé mi cabeza junto a la suya besándole el pelo.

BEA (riendo): Pues si que te ha ido bien la entrevista.

YO: Esta tarde, ¿tienes que ir a trabajar?

BEA: Sí claro, como cada tarde.

YO: Es imprescindible o puedo llamar diciendo que te encuentras mal y nos quedamos follando toda la tarde.

Soltó una carcajada mirándome.

BEA: Ya llamo yo a mi hermana y le diré que si quiere mañana puedo hacer más horas.

La giré y la volví a besar con pasión.

YO: Te quiero tanto cariño, tanto.

BEA: Bueno hombre me vas a contar como ha ido todo o me lo imagino.

Entonces me di cuenta que no le había explicado nada todavía, nos adecentamos y mientras se acababa de hacer la comida le expliqué de que iba el trabajo, igual que a mí le quedaron unos cuantos interrogantes y se extrañó del sueldo exagerado que me habían prometido.

Más tranquilo les envié un mensaje a las gemelas, agradeciéndole su gestión y prometiéndoles que nos veríamos pronto.

Comimos tranquilamente hablando sobre mi trabajo nuevo y como me había ido, preferí no darle demasiados detalles de la entrevista y de lo que me había llegado a acojonar, no recogimos ni la mesa, la cogí de la mano y nos metimos en la habitación, me agaché delante para bajarle las bragas por debajo de la bata, me levanté y me las puse en la nariz delante de ella cogiendo aire con fuerza, le cambió la cara excitándose, alargó una mano cogiéndome por la nuca haciendo que me arrodillara otra vez levantándose la bata.

BEA: Méteme la nariz y huele directamente.

Y de un tirón fuerte me metió la nariz en medio de su coño, cogí aire con fuerza otra vez, la estiré encima de la cama levantándole las piernas metiéndole la lengua en medio del chichi, pegándole unos cuantos lametazos sin parar haciéndole gritar, levanté la cabeza para verla, me miró con la cara desencajada por el placer, metí la lengua de nuevo dándole tres o cuatro lametazos más a lo bestia, ella levantaba el cuerpo de la cama de los espasmos que le daban, se quitó la bata y el sujetador, totalmente desnuda abrió las piernas todo lo que pudo, me acomodé bien sin quitarle la boca del coño y empecé con más tranquilidad a lamerle el clítoris, gimió suavemente aumentando poco a poco el volumen, yo no paraba de chupar y succionárselo, introduciéndole poco después dos dedos en la vagina metiendo y sacándoselos profundamente, dio dos grititos y empezó a correrse temblándole las piernas, cuando acabó paré de lamer y de mover los dedos dejándoselos dentro.

La miré otra vez y hacía cara de relajada, notaba los dedos totalmente mojados de su corrida, no se lo esperaba y le pegué dos lametazos volviéndole a tensar el cuerpo, agarrando fuerte las sabanas levantando la cabeza mirándome como si me hubiera vuelto loco, cambié los lametazos por pasadas suaves, empecé a mover los dedos dentro de ella con tranquilidad, volviendo a tenerla excitada moviendo las caderas, las piernas y todo el cuerpo de placer, hice que se corriera dos veces más, saqué los dedos totalmente empapados y me arrodillé entre sus piernas, limpiándome la saliva y lo que no era saliva que resbalaba por mi boca, ella me miraba satisfecha y enamorada con su melena morena, aquellos ojos grandes de color miel en su carita preciosa, ese cuerpazo firme con curvas coronado por unas buenas tetas que se le aguantaban de puta madre, aunque igual que yo el gimnasio lo habíamos visto en alguna foto y poco más, tenía una genética de la ostia.

BEA (riendo): Eres un cabrón y me has dejado destrozada, déjame que me recupere un poco y te vas a enterar chaval.

Alargó los brazos, me estiré a su lado y me abrazó besándome en la nariz, le pasaba un dedo por la cara acariciándosela, bajó una mano y me cogió la polla que estaba a punto de reventar del calentón pajeándola despacio, me sonrió y sin decir nada se deslizó para abajo, la sujetó con una mano y me miró mientras le pasaba la lengua por la punta, levanté la cabeza mirando al techo para resoplar de cómo me estaba poniendo, fue bajando la lengua por un lado hasta llegar a los huevos, para meterse uno en la boca chupándolo suavemente, di un gemido largo, me volvió a mirar sonriendo, subió la lengua por el otro lado llegando de nuevo a la punta volviéndola a lamer, a mi la polla me palpitaba de ganas de correrse, me la agarró más fuerte metiéndose la mitad de golpe en la boca pajeándola por debajo, dejé ir otro gemido largo y profundo, apartó la mano y bajó la cabeza metiéndosela entera succionando desde la base, me subió un escalofrío por la espina dorsal de gusto que me hizo gritar, siguió un poco más y cuando pensaba que estaba a punto de correrme, se la sacó de la boca sujetándola con la mano, dejándola palpitando mientras me miraba a la cara, disfrutando del control que tenía sobre mí la cabrona, yo con los ojos le imploraba que me hiciera correr.

BEA (sonriendo de venganza): Ya te he dicho que me la ibas a pagar, te vas a correr cuando yo quiera.

Espero a que me tranquilizara un poco y empezó de nuevo a pajearla suavemente, me llegaron de nuevo los gemidos, de golpe se la metió en la boca hasta el fondo otra vez chupando fuerte, volviendo a sacarme otro grito, me amasó con una mano los huevos, volvió a succionar, las piernas me temblaban, la sacó de golpe, el capullo estaba morado y la tenía tan tiesa que me parecía que nunca la había visto tan grande, dejé ir varios gemidos seguidos, más por las ganas de correrme que de placer, me miró excitada orgullosa de hacerme sufrir de aquella manera.

BEA: ¿Te gustaría correrte en mi boca cariño?

YO: No puedo más, me va a explotar.

BEA: Pídemelo, suplícalo.

YO: Por favor mi amor, quiero correrme, hazme correr dentro de tu boca, hazme feliz por favor.

BEA: ¿De verdad que soy tú amor?

YO: Joder Bea, no podemos discutir estas cosas más tarde.

Me apretó la polla bajando y subiendo la mano un par de veces, grité y la miré que se me salían los ojos.

YO: Mi amor, mi amor, si yo también soy el tuyo me vas a hacer correr o si no me dejas que me haga una paja de una puta vez que no puedo más.

BEA: Cabronazo que estás hecho.

Me miró sonriendo y se la metió de golpe hasta el fondo, succionando sin parar mientras con una mano me acariciaba los huevos, me metió un dedo de la otra un poco por el culo follándomelo, me dio un subidón de gusto que me explotó la cabeza, corriéndome a gritos dentro de su boca, ella no paraba de succionar y chupar tragándoselo todo hasta dejarme la polla flácida y agotada, cuando paré de mover el cuerpo me puse las manos en la cabeza, estaba medio mareado, la miré, ella sonreía feliz.

BEA: Esto por dudar de si eres mi amor, recupérate rápido que la tarde acaba de empezar y ya que me has hecho no ir a trabajar tenemos que aprovecharla.

Nos dio un ataque de risa, nos abrazamos y nos estiramos en la cama.

8.

El lunes por la mañana me llamó un tal Pedro, se presentó como el director actual del local, quedamos en una explanada que siempre habían coches aparcados, para que me recogiera a las seis cuarenta de la tarde, me puse un traje y llegué puntual, esperé al lado de la parada de autobús que él me dijo, apareció un coche grande de una buena marca parando a mi lado, bajó la ventanilla del pasajero, dentro había un hombre con la cara bastante arrugada, me preguntó si era Rubén y me dijo que entrara, cuando me senté le extendí la mano, él se la miro como si fuera una cosa muy rara y dudando un momento me la estrechó, arrancó el coche sin decir nada, a los veinte metros paró en un semáforo, me miró.

PEDRO: Lo siento, en este negocio no estamos muy acostumbrados a la buena educación, me ha sorprendido que me dieras la mano, pareces un buen chico, supongo que Vladimir te habrá puesto al día de tú nuevo trabajo.

YO: Bueno, me dijo que era un local de noche, que habían chicas, me dijo lo que esperaba que no hiciera y que tú, perdón, ¿de tú o de usted?

PEDRO: De tú, como trates a la gente de usted te acabaran comiendo.

YO: Vale, pues que tú me explicarías esta semana todo lo demás.

PEDRO: Veo que te has puesto un traje.

YO: Pensé en dar buena imagen.

PEDRO: No te va hacer falta la imagen para nada, a partir de mañana vienes cómodo, fíjate bien en el recorrido del coche que es el que tendrás que hacer tú solo a partir de mañana, abre la guantera y encontrarás un mando de un garaje.

Sujeté el mando en la mano jugando con él mientras me fijaba en el recorrido, pasó varias rotondas, cuando llegó a la última dio media vuelta volviendo a la anterior dando otra vez media vuelta dirigiéndose de nuevo a la última, me lo miré extrañado.

PEDRO: Es por precaución, si alguien nos siguiera lo descubriría de esta manera.

Joder, ya me empecé a acojonar otra vez, precaución de qué nos sigan, ¿pero quien coño iba a seguirnos?

PEDRO: Ahora fíjate bien.

Pasamos por delante del local, esperó a pasar otra manzana y giró volviendo por la calle de atrás, paró delante de una persiana muy grande.

PEDRO: Aprieta el botón del mando majo.

Lo apreté y subió la persiana, era un local bastante grande, entró el coche pidiéndome que la cerrara lo más rápido que pudiera, dio media vuelta dentro dejando el morro del coche apuntando para la persiana.

PEDRO: Mañana tú coche lo dejas aquí al lado también mirando para fuera por si tienes que salir con prisas.

Salir con prisas, ¿pero de que me hablaba ese hombre?, entonces me vino a la cabeza las cantidades que me prometieron que cobraría y entendí que ese dinero no era regalado, algo tenía que haber.

Bajamos del coche, Pedro sacó del maletero un par de maletines y se aseguró mirando por el local que estábamos solos, nos acercamos a una especie de puerta en la pared de metal, yo creía que era un armario de esos grandes que dentro están los cuadros de la electricidad, la abrió con una llave que luego me pasó a mí para que me la quedara, entramos en un pasillo oscuro, una puerta secreta, joder aquello parecía una película de espías o gangsters, de golpe me vino a la cabeza la entrevista con Vladimir, dándome cuenta de lo que iba aquello, dudando de si podría seguir con aquel trabajo, llegamos al final del pasillo, abrió otra puerta con llave que también me pasó después, subiendo los dos unas escaleras llegando a otra puerta, que al abrirla me di cuenta de que era de hierro y muy pesada.

Entramos en una habitación oscura, Pedro le dio a un interruptor iluminándose la estancia, delante habían diez pantallas en filas de cinco, una de mayor tamaño encima de ellas, con una mesa de despacho delante y dos sillones rotatorios, a un lado salía un tubo bastante grueso con un recipiente delante, y encima de la mesa había un aparato muy raro que no sabía lo que era, en el medio lo que parecía un centro de control de alguna cosa y a un lado otra pantalla, las paredes eran lisas pintadas de blanco, tenía una imagen en general muy moderna y muy cerrada, entonces recordé que Vladimir me dijo que no fumara, claro, ahí dentro tan cerrado fumarse un cigarro sería dejar una niebla espesa rápidamente, Pedro dejó los maletines al lado, de uno de ellos sacó un portátil que colocó encima de la mesa, puso en marcha un ordenador encendiéndose todas las pantallas, saliendo imágenes de un local inmenso con poca gente, chicas bailando en diferentes sitios y en cada pantalla salía un lugar diferente.

PEDRO: Te has fijado en todo lo que he hecho.

YO: Sí, no es mucho, abrir la puerta, encender la luz, dejar los maletines al lado de la mesa, sacar el portátil y poner en marcha el ordenador para que salgan las imágenes.

PEDRO: Muy bien, ahora te voy a enseñar cómo funciona esto y quien son las personas con las que puedes hablar.

Nos sentamos cada uno en un sillón delante del centro de control, estaba lleno de botones y una palanca en el centro, sacó de un cajón unos auriculares, como los que llevan las telefonistas enchufándolos a un lado colocándoselos en la cabeza, los botones estaban colocados igual que las pantallas, si apretabas uno se ponía en verde y la imagen de aquella pantalla salía por la  grande viéndose más clara, además, si movías la palanca se movía la cámara pudiendo ver lo que sucedía a su alrededor, me enfocó a un tipo grande en traje con unos auriculares pequeños puestos, me dijo que era el que se cuidaba de la seguridad del local, ese tipo era el único que tenía que saludar cada día para que supiera que todo estaba bien, apretó un botón que ponía “Seguridad” y habló.

PEDRO: Hola Sergio, ya estamos aquí con el nuevo, ¿todo bien?

Sergio levantó una muñeca hablando como si fuera del servicio secreto del presidente de Estados Unidos, le hizo a la cámara un gesto levantando el pulgar, me enseñó otro botón que ponía “Chicas”, y me dijo que con esa persona solo tenía que hablar en caso de que hubiera mucha gente en el local y viera que faltaban chicas para los clientes, me lo enseñó en otra pantalla para que supiera quién era.

PEDRO: No digas nunca tú nombre, ellos solo tienen que oír una voz, a partir de ahora lo dominamos todo desde aquí.

Puso en marcha la pantalla de encima de la mesa y salieron unos cuantos cuadritos de imágenes de las cajas en las barras, me dijo que me relajara que todavía era pronto, por las imágenes se veía como se iba llenando la sala con gente, muy pocos bailaban y la mayoría eran hombres que invitaban a las chicas a tomar algo, él empezó a mirar por todas las pantallas.

PEDRO: Hay que estar atento por si pasa algo, de momento está tranquilo, más tarde cuando la gente ha bebido más siempre hay algún listillo que quiere aprovecharse de alguna chica.

Yo alucinaba mirándolo todo sin tener muy claro si aquello iba conmigo o no, al poco rato se veía casi todo lleno de gente, de golpe escuché un ruido saliendo por el tubo una cosa que cayó en el recipiente, me pegó un susto de la ostia, Pedro lo cogió y me lo enseñó, era un cilindro cerrado.

PEDRO: Tranquilo no pasa nada, estos cilindros que irán apareciendo es dinero, en cada caja cuando tienen mucho efectivo lo guardan aquí dentro, lo meten en el tubo aprietan un botón y por aire comprimido nos llega a nosotros.

Lo abrió y sacó un fajo de billetes de la ostia, los estiró bien, los ordenó por el valor que tenían y los puso en la máquina rara apretando un botón, la maquinita era un cuenta billetes, los paso tres veces apuntando la cantidad en el portátil, dejando el dinero en un fajo dentro de uno de los maletines, al poco rato aparecían cilindros sin parar, entre recoger, contar el dinero y mirar las pantallas no se daba abasto, de golpe Pedro levantó la vista.

PEDRO: Mira, mira aquí.

Se veía en una pantalla un tío discutiendo con una de las chicas, Pedro apretó el botón de seguridad indicándole a Sergio donde había un posible problema, se dirigió hacía allí hablando muy tranquilo con el cliente, el tío cuando vio aquel armario se cortó un poco y rápidamente se fue a otro lado del local.

PEDRO: Cómo hemos visto que este tío puede traer problemas habrá que seguirlo con las cámaras para confirmar que todo está bien.

Acabó aquella caótica noche, a las tres de la mañana ya casi no quedaba nadie, Sergio iba dando vueltas por la sala avisando a los clientes que tenían que marcharse, llegaron los últimos cilindros, Pedro abrió una aplicación en el ordenador, apretó un botón del teclado y salieron todas las cantidades que habían facturado en cada caja, confirmó que el total coincidía con lo que habíamos metido en los maletines.

PEDRO: Muy bien chaval, hemos acabado tú primera noche de trabajo.

YO: En algunos momentos es un poco agobiante, pero ha estado bien.

PEDRO: Cuando cobres todavía te parecerá mejor.

Se hecho unas risas, metió el portátil en un maletín junto con el dinero, los cerró los dos, me los dio a mí, me dio un golpe en el hombro, lo cerró todo, apagó la luz y fuimos a buscar el coche, saliendo del garaje acompañándome a buscar el mío al descampado, cuando llegamos me iba despedir de él.

PEDRO: Espera, espera, los maletines te los llevas tú.

Me puse rojo del susto.

YO (temblándome la voz): Y que hago con ellos Pedro, hay mucho dinero dentro y me acojona llevarlos.

PEDRO: Que vas a hacer hombre, llevárselos a Vladimir mañana cuando te veas con él.

Me dejó al lado de mi coche, abrí el maletero cogiendo los maletines con los brazos temblando, los metí dentro de mi coche y me puse en marcha para llegar a casa, cuando abrí la puerta y entré cerrándola detrás de mí respiré profundamente apoyándome en ella, miré el salón y Bea me estaba esperando sorprendida.

BEA: ¿Todo está bien?, traes una cara de susto terrible.

Me aflojé y tiré la corbata encima de la mesa.

YO: ¿Sabes lo que son estos maletines?

BEA: ¿Necesito saberlo?

YO: Tienes razón cariño, creo que mejor no lo sepas.

Los llevé a la habitación y los escondí dentro del armario de la ropa, entró Bea preocupada.

BEA: ¿Pero te ha ido bien?, dime algo coño.

YO: Sí, sí, perfecto, lo que pasa que no estoy acostumbrado a estas cosas, por cierto, ¿qué haces levantada a estas horas?

BEA: Siendo el primer día me hacía ilusión esperarte mi amor.

Nos besamos y nos fuimos a dormir, estaba reventado de la tensión.

Al día siguiente fui a ver a Vladimir, volví a ver a mis “amigos” los gorilas que siempre iban con él y me acompañaron a su despacho, había otro tipo con él que me cogió los maletines abriéndolos, pasó el portátil a otro maletín que tenía preparado y me lo dio con otro vacio quedándose los llenos, se marchó y nos quedamos solos.

VLADIMIR: ¿Qué tal tú primera noche?

YO: Joder muy intensa, tengo que acostumbrarme a esto.

VLADIMIR: Tú escucha a Pedro que sabe mucho, si haces lo que él te diga no tendrás ningún problema, entiendes ahora porque necesito gente de confianza para este trabajo.

YO: Sí, sí claro, lo que pasa es que me pone un poco nervioso ir con tanto dinero encima.

VLADIMIR (riendo): Ya te acostumbrarás hombre, hoy vas con tú coche puntual y lo pones en marcha todo, Pedro llegará un poco más tarde, mañana nos volvemos a ver aquí, ¿ok?

Nos despedimos y fui a buscar el coche, cuando iba a entrar en él miré para arriba y lo vi mirándome desde la ventana, le hice un gesto con la mano y me devolvió el saludo, me fui para casa sin tener muy claro si él era de fiar o no.

Comiendo con Bea le comenté que no lo veía muy claro todo aquello, hacía un tufillo a mafia que me ponía muy nervioso, ella me apoyó diciéndome que hiciera lo que creyera oportuno, si lo dejaba ya encontraría otra cosa para trabajar, pensé en aguantar un poco de tiempo para ver que tal evolucionaba y si seguía sin convencerme lo dejaba.

Por la tarde agarré los maletines y fui a buscar el coche nervioso perdido, conducía mirando para todos lados, llegué a las rotondas, di media vuelta como Pedro en día anterior, no me fie y lo hice dos veces por si acaso, metí el coche en el garaje, abrí y cerré todas las puertas entrando en la sala, lo puse todo en marcha, busqué a Sergio el jefe de seguridad por las cámaras y le saludé para que supiera que ya estaba allí.

SERGIO: Buenas noches, ¿cómo te llamas?

Le estaba a punto de contestar y me cortó.

SERGIO (riendo): Qué no me lo digas coño, ¿no te lo dijo ayer el abuelo?

YO: ¿El abuelo?, a bueno sí, es que es mi segundo día y estoy un poco nervioso.

Me levantó el pulgar mirando a la cámara y se fue, joder, acababa de llegar y ya casi la cago, repasé cámara por cámara la gente que había por la sala, de paso miré a las chicas que bailaban que estaban de buen ver, enfoqué de cerca el culo de una de ellas en tanga que lo movía con gracia, mirándolo por la pantalla grande, en ese momento entro Pedro pillándome.

PEDRO: ¿Pero qué haces hombre?

Quité rápidamente la imagen de la pantalla.

YO: Lo siento, es que yo…

PEDRO (riendo): No te preocupes hombre, yo también lo hice el primer día.

Segunda cagada, no empezaba mal el primer día yo solo, pensé que igual me echaban a la puta calle y no tenía que preocuparme más, empezó el jaleo, Pedro se quedó en segundo plano indicándome que hacer.

PEDRO: Vamos cuenta rápido el dinero, no dejes de mirar las pantallas, mételo en el maletín, apuntalo, en aquella pantalla parece que pasa algo avisa a Sergio, coge los cilindros que se acumulan, venga hombre espabila.

Me llevaba de culo el hombre, pero pude sacar el trabajo adelante quedando reventado de la tensión, Pedro se quedó mirando como cerraba las cajas y cuadraba los números, me felicitó dándome un golpe en el hombro y me dejó para que lo cerrara todo, marchándose con las manos en los bolsillos, antes de pasar la puerta.

PEDRO: Cuando vuelvas para casa con el dinero extrema las precauciones.

Joder, ya me estaba estresando otra vez, di mil vueltas con el coche antes de llegar y aparcarlo, al verme en la calle decidí que tenía que alquilar una plaza de parking debajo de casa y subir directamente por el ascensor, me estaba acojonando caminando con los dos maletines antes de entrar en casa, los guardé y me metí en la cama, Bea abrió un ojo y me preguntó cómo había ido.

YO: Estresante cariño, estresante, no sé si lo voy a aguantar.

BEA: ¿Quieres que te haga alguna cosilla para relajarte mi amor?

YO: Eres un cielo, pero mejor mañana más tranquilos.

Me dio un beso cariñoso en los  labios y dormimos.

Al día siguiente volvía a aparcar el coche en el parking de la empresa de Vladimir, cogí los maletines y al caminar en dirección a la puerta lo vi mirándome desde su despacho, como tenía las manos ocupadas levanté la cabeza para saludarlo, él me contestó igual, a llegar a la puerta me la abrió uno de los guardaespaldas.

YO: Hola grandullón, ¿cómo estás?

Supongo que no se lo esperaba y puso una cara rara, entré en el despacho y me encontré de nuevo con el tipo aquel que le entregué los maletines, volviendo a entregarme dos vacios marchándose, Vladimir me hizo sentar delante suyo.

VLADIMIR: Me han dicho que ayer fue bastante bien.

YO: Bueno, de aquella manera.

Como no sabía exactamente lo que le habían explicado preferí ser un poco prudente, si sabía lo de la pantalla mirándole el culo a una de las gogos igual no estaba muy contento.

VLADIMIR: Para ser el segundo día y hacerlo todo tú solo salió bastante bien, por cierto.

Ahí me empecé a acojonar.

VLADIMIR: Sería preferible que alquilases un parking debajo de tú casa, más que nada para pasear el dinero el mínimo tiempo posible por la calle.

Pero como coño sabía el tío ese que no tenía parking, me debió de ver la cara que se me quedó.

VLADIMIR: Yo me entero de todo, no te preocupes.

Joder que no me preocupara, me estaba dando a entender que sabía hasta la hora que iba a cagar el cabrón, suerte que no me comentó nada del culo en la pantalla, pensé que Pedro no le debió de dar más importancia.

VLADIMIR: Mañana te enviaran un mensaje con una dirección, te encontraras con una persona para cambiar las maletas, después pasas por aquí para decirme como ha ido, llama hoy mismo para alquilar el parking y si pueden ser dos juntos mejor, los pagaré yo cada mes, ahora ya te puedes ir, nos vemos mañana.

Me dio un abrazo de confianza y me dispuse a salir del despacho, cuando estaba en la puerta a punto de salir.

VLADIMIR (sonriendo): Lo de mirarle el culo a las chicas la primera vez es normal, pero no te distraigas que hay que estar por otras cosas.

Que hijo de puta, estuvo esperando hasta el final para soltármelo, llegué delante de casa, aparqué el coche y miré el teléfono de quien alquilaba los parkings, llamé al momento y a los cinco minutos tenía un tío enseñándome las plazas vacías, escogí dos juntas que estaban bastante cerca del ascensor, fuimos a la oficina a rellenar los papeles y pagué lo que me pidieron, marchándome con dos mandos de la puerta, me subí a mi coche y lo metí dentro, subí en el ascensor y le envié un mensaje a Vladimir.

“Parking ya resuelto, dos plazas juntas”

Entré en casa y me encontré a Bea sentada en el sofá en camiseta y bragas.

BEA: Hola cariño, ¿cómo ha ido?

YO: Bien, tenemos dos plazas de parking para nosotros.

BEA: Pero si yo no tengo coche, ¿para qué dos?

YO: Yo que sé, me lo ha pedido el jefe y así lo he hecho.

BEA: Desde luego que son raritos en tú trabajo.

Buff, no lo sabía bien lo “raritos” que llevaban a ser todos, a todo esto me iba acercando a ella, me paré de pie justo delante.

YO: Anoche me dijiste si quería que me hicieras algo para relajarme, creo que ahora me vendría como anillo al dedo.

BEA (riendo): ¿Estás estresado cariño?

YO: Un montón nena, ni te lo puedes imaginar.

Sacó el culo un poco del sofá acercándose a mi cuerpo, me dio un beso en la polla por encima del pantalón mirándome a los ojos, mientras me desabrochaba el cinturón, el botón y me bajaba la cremallera bajándomelos hasta los tobillos, la besó de nuevo por encima de los calzoncillos, notaba como mi rabo se despertaba, bajó los calzoncillos y sin tocarla con las manos la buscó con la boca y se la metió chupándola, me creció en un momento, se la metía hasta el fondo y la volvía a sacar casi entera, muy despacio pero sin parar, apretando los labios y succionando, cuando la tuvo que ya no podía crecer más me miró sacándosela un momento.

BEA: ¿Te gusta así guapo?

No podía ni hablar, se lo confirmé con la cabeza, ella me dedicó una bonita risa y se la metió de nuevo hasta el fondo, haciéndome gemir de gusto temblándome las piernas, se metió la mano por dentro de las bragas empezando a hacerse una paja, al poco rato estaba gimiendo ahogadamente por tener mi polla ocupándole la boca, no pude más y la levanté besándola y colocándola a cuatro patas encima de sofá, le bajé las bragas y se la metí gimiendo los dos, sacó el culo para que pudiera penetrarla más profundamente, no podía parar de mover mis caderas escuchándola gritar, me aguanté las ganas de correrme esperando que lo hiciera ella primero, cuando pensaba que me corría sin remedio dio un grito muy grande, moviendo el culo sin parar por un orgasmo enorme que le hacía temblar todo el cuerpo, pudiendo dejarme ir llenándole el coño de leche que salía disparada de la punta de mi polla, las piernas no me aguantaban y la saqué viendo como caían los flujos por sus piernas, me senté a su lado y ella se puso encima de mi abrazándome.

BEA (cachondeo): ¿Te he podido relajar mi amor?

YO (riendo): La madre que te pario que a gusto se quedó nena, como me sabes poner al límite, claro que me has relajado, y para varios días.

BEA: Ja, de eso nada guapetón.

Aquella noche repetí lo mismo que la noche anterior saliendo todo un poco mejor, estuve más atento a todo y cerré la noche rápido, llegué a casa más tranquilo, Bea al meterme en la cama me volvió a preguntar qué tal, la abracé dándole un beso y nos dormimos, al día siguiente por la mañana recibí un mensaje en el que venía una dirección, me pedía que llevara un mando del parking, la busqué en él ordenador y no estaba muy lejos de casa, al presentarme vi al tipo que veía en el despacho de Vladimir, me hizo el cambio de maletines y me pidió el mando del parking, se largó sin decir nada, que tío más soso, de allí fui a ver al jefe aparcando de nuevo en medio del parking enorme sin casi coches, subí a su despacho, solo entrar me dio un golpe en el hombro ofreciéndome un chupito, le dije que era muy pronto para empezar a beber, él no me hizo ni puto caso llenando uno para mí, brindamos y me lo tragué de golpe, volviéndome a quemar por dentro haciéndome toser, él me miro riéndose y lo volvió a llenar de nuevo.

VLADIMIR: Para acostumbrarte lo mejor es seguir bebiendo.

Volvió a brindar y me lo tragué cerrando los ojos, fue peor que el primer trago, entró quemando encima de quemado, el estomago me ardía, le pedí un poco de agua y él se descojonó de risa haciéndome levantar para que mirara por el ventanal.

VLADIMIR: Ves tú coche hay en medio.

YO: Sí claro.

En ese momento llegó un cupé guapísimo de una buena marca alemana aparcando al lado del mío.

VLADIMIR: ¿Y ves el que ha aparcado al lado del tuyo?

YO: Sí.

VLADIMIR (riendo): ¿Te gusta más el tuyo o el otro?

YO: Coño Vladimir me estas tratando de gilipollas, ¿Cuál quieres que me guste más?

En ese momento entraba en el despacho el tío que lo conducía.

VLADIMIR: Pues es tuyo.

El tío estiro el brazo y me dio las llaves del coche, me quedé con la mano en alto sujetando las llaves sin moverme.

YO (nervioso): Pero, pero, ¿ya está, así de fácil?

VLADIMIR: Sí, así de fácil, estás trabajando bien y quiero que lleves un buen coche, considéralo el coche de empresa, a partir de ahora los maletines los dejas dentro del maletero, no los subas a tú casa, él te acompañará a casa para que te lleves los dos coches, estoy muy contento de tú trabajo.

Salí de allí alucinando, el tío que llevó el coche me acompañó hasta casa, aparqué el viejo y abrí la puerta para que el tío metiera la otra maravilla en el parking, me estuve mirando el coche un rato alucinando con él, subí a casa y miré por la ventana, el tipo estaba en la acera fumándose un cigarrillo, llegó una furgoneta de color negro con los cristales tintados que paró delante de él, tiró el cigarro y se subió, salió Bea del baño.

BEA: ¿Qué haces mirando por la ventana?

YO: Bea, ya tienes coche.

BEA: ¿Cómo?

YO: Qué me han dado uno de empresa y el mío lo puedes utilizar cuando te haga falta, ¿quieres verlo?

BEA: ¿Está en el parking?, venga enséñamelo cariño.

Cuando lo vio se quedó con la boca abierta.

BEA: ¿Pero esto es normal en esa empresa?

Me encogí de hombros haciéndole una cara como diciendo, no sé pero es así.

Aquella noche después del trabajo dejé los maletines en el maletero y me fui a dormir, al día siguiente recibí el mensaje del recogedor de maletines.

“Cambio hecho”

“Cambio hecho”, qué coño quería decir aquello, entonces pensé y bajé rápido al parking, abrí el maletero y ya estaban los maletines vacios dentro, claro joder, el segundo parking al lado servía para que el tipo aquel raro entrara, aparcara y cambiara los maletines, supongo que debía tener una copia de las llaves del coche, lo vi lógico y después pensé que me estaba acostumbrando demasiado rápido a aquellas cosas tan raras, pero miré el coche de nuevo y se me pasaron las tonterías.

Los últimos días de la semana ya estaba más suelto controlando la sala, recogía y contaba el dinero sin dejar de mirar las cámaras, Pedro movía la cabeza confirmando que estaba haciendo un buen trabajo, con los pies encima de la mesa el cabrón, me acompañó también el viernes y el sábado que fueron días con más gente en la sala y que se recaudó una barbaridad, cuando aparcaba en el parking de casa ya estaba el otro coche esperándome y antes de subir a dormir cambiábamos los maletines, todo iba como la seda, yo por la mañana del lunes volví a ir a ver a Vladimir, me confirmó que todo iba muy bien y que estaba muy contento de cómo llevaba las cosas, me dijo que ya sabía que era duro trabajar todos los días de la semana, que a partir de aquel momento de vez en cuando recibiría un mensaje de alguien que se presentaría en el trabajo, ese tipo me sustituiría cada dos meses más o menos para que yo pudiera hacer una semana de fiesta, en verano también tendría días libres para irme de vacaciones, que a partir de aquel momento no hacía falta que nos viéramos cada día, antes de que me fuera volvió a recordarme que él se enteraba de todo el cabrón.

Llegó final de mes y al ver el ingreso de la nómina pegaba botes de alegría, con aquel trabajo y compartiendo mi vida con Bea no podía ser más feliz.

9.

Estábamos en casa una mañana con Bea y me llamó Aurora, una de las gemelas, me preguntó cómo estaba, que ya sabía por su padre que todo iba muy bien, que nos quería invitar a cenar el domingo a los dos en su casa, yo le dije que trabajaba y ella me contestó que no me preocupara que lo tendría libre, se despidió de mi hasta el domingo.

BEA: ¿Qué pasa?

YO: Qué nos han invitado las gemelas a cenar el domingo en su casa.

BEA: ¿Pero tú no trabajas?

YO: Pues eso le he dicho, pero me ha asegurado que lo tendría libre.

BEA: Que trabajo más raro tienes chico.

Me encogí de hombros, le cogí la mano y la besé mirándole a los ojos, me sonrió y la llevé a la cama, nos quedamos de pie al lado, le quité la camiseta, le acaricié las tetas suavemente erizándole los pezones, suspiró y levantó la cabeza mientras le besaba y lamía el cuello, la estiré quitándole el pantalón, no llevaba bragas y la dejé en bolas, me desnudé mirándola estirada con aquel cuerpazo, ella reía de ver mi cara de salido, le separé las piernas metiéndome en medio lamiéndole los muslos, fui subiendo poco a poco siguiendo por las ingles, el vello púbico dándole vueltas al chichi estrechándolo cada vuelta un poco más hasta llegar al medio del coño, gemía despacio disfrutando cada movimiento de mi lengua, de golpe le pegué un lametazo de abajo arriba, pegó un grito levantando la cabeza mirándome sorprendida, le fui dando uno detrás de otro, haciéndole mover todo el cuerpo de gusto, se levantó de golpe cogiéndome por los hombros estirándome en la cama, se puso encima cogiéndome la polla, metiéndosela entera en la boca sacándola poco a poco, chupándola con tanta fuerza que me ponía los pelos de punta, lo hizo un par de veces más sacándome unos gemidos enormes, me miró sonriendo y se la metió en la vagina hasta el fondo cabalgándome suavemente, levantando la cabeza mirando al techo soltando el aire muy despacio, mientras yo le acariciaba los pezones, pasó poco tiempo que empezó a correrse gimiendo, moviendo las caderas muy despacio temblándole todo el cuerpo, se estiró besándome, dejando mi polla palpitando, nos giramos, le abrí bien las piernas metiéndosela de nuevo, follando moviendo mis caderas cada vez más rápido, sin parar de decirle lo que llegaba a quererla, y como disfrutaba haciéndole el amor, me corrí con su mano acariciándome el pelo y la otra apretándome el culo, me atrajo hacía ella con la mano de la cabeza abrazándome muy fuerte diciéndome lo feliz que era.

Al medio día me llamó Juan, mi amigo y ex compañero de trabajo, para quedar conmigo y hablar un rato que hacía tiempo que no nos veíamos, quedamos al día siguiente para tomarnos una cerveza en un bar, por la noche estaba a punto de cerrar la caja cuando apareció el tipo que me tenía que sustituir, para decirme que Vladimir le había dicho que me sustituyera el domingo por la noche y el lunes, para que descansara un poco, pensé que las gemelas ya habían hecho de las suyas con su padre, cuando cambiamos los maletines en el parking y subía en el ascensor recibí un mensaje de Vladimir.

“Ahora que ya has cambiado la mercancía, ¿has hablado con el sustituto?”

YO: “Sí”

VLADIMIR: “Qué te lo pases bien, un abrazo”

La madre que lo parió, será verdad que se entera de todo el tío ese pensé, me metí en la cama y me dormí.

Por la mañana le confirmé a Bea que teníamos vía libre el domingo para cenar con las gemelas y el lunes tendría fiesta, le pedí si podía organizarse el lunes para hacer alguna salida y comer fuera, estuvo encantada. Poco después salí de casa para encontrarme con mi amigo en el bar acordado, aparqué delante y él me miraba desde dentro, no saludamos.

JUAN: ¿Y ese coche?

YO: Coche de empresa tío.

JUAN: Joder, yo también quiero trabajar contigo, ¿y se cobra bien?

YO: Bueno, lo suficiente para vivir tranquilo.

No quise darle más explicaciones, si a mí todavía me parecía raro, explicárselo a alguien podía ser un caos. Pedimos un par de cervezas y fuimos hablando de cosas sin demasiada importancia, de pronto me dice.

JUAN: Mira, mira al otro lado de la calle.

Vi caminando a Mónica mi ex al lado de Vanesa, estaba guapísima vestida con una minifalda y una blusa a juego, entraron en el bar de enfrente sentándose en una mesa al lado de un ventanal, desde donde estábamos las podía ver perfectamente.

JUAN: ¿Sabes alguna cosa de ella?

YO: No, ni me interesa.

JUAN: ¿Y eso?, si estabas loco por ella.

YO: Coño Juan, hasta que me dejó por alguien de su trabajo, o es que ya no te acuerdas joder, además, ahora soy muy feliz con mi pareja, estamos viviendo juntos y me llena la vida como no la había tenido nunca.

Juan se alegró de que me fuera también y seguimos hablando de cómo le iba a él, nos despedimos y quedamos en no dejar tanto tiempo sin vernos.

El domingo nos levantamos contentos de tener todo el día para nosotros hasta la hora de la cena, aprovechamos para descansar, mirar series y estar juntos como dos enamorados perdidos, por la tarde Bea empezó a buscar ropa para ponerse, quería darles buena impresión a las gemelas, fue amontonando ropa sobre la cama que parecía un mercadillo, yo la miraba riendo por lo preocupada que la veía por la ropa.

BEA: ¿Quieres dejar de reír como un tonto y ayudarme coño?

Cogí un vestido de los que había tirado encima de la cama.

YO: Pruébate este por favor.

Se lo puso y le quedaba increíble, era cortito, muy fino de tela y con un buen escote que le dejaba unas tetas impresionantes sin sujetador.

YO: Nena, yo no me lo pensaba más.

Ella se miraba en el espejo dando vueltas para aquí y para allí.

BEA: ¿No es un poco atrevido?

YO: ¿Atrevido?, venga mujer si te sienta de maravilla, además, ahora que puedes enseñar ese pedazo de cuerpo que tienes lo vas a desaprovechar, ¿cuando quieres ponértelo, cuando no se te aguanten las tetas y te cuelguen por todos lados?

Me tiró a la cara una camisa que cogió de encima de la cama riendo, me abrazó besándome.

BEA: ¿De verdad crees que tengo un cuerpazo cariño?

YO: Mi niña solo hay que verte, estás para mojar pan.

Se descojonó de risa quitándose el vestido para meterse en la ducha, me busqué en el armario algo cómodo para ponerme y lo dejé encima de una silla, me duché después que ella, me vestí y la esperé en el sofá escuchando música, salió con el pelo recogido dejándose un poco de flequillo y la cara pintada discretamente, estaba preciosa, dio una vuelta sobre si misma enseñándome el modelito.

YO: Estas guapísima cariño, ¿y debajo que tal?

Me miro sonriendo y se levantó la falda del vestido dando otra vuelta para que le viera un tanga blanco.

YO: Madre de Dios como va mi niña, no sé si voy a aguantar toda la noche sin tirarme encima de ti.

Se le notaba en la cara lo contenta que estaba, salimos de casa, llamamos desde la puerta del jardín de las gemelas, nos abrieron y salieron a recibirnos a la puerta de casa, mientras atravesábamos el jardín.

BEA: Ostia, y yo preocupada por si mi vestido era corto, has visto como van esas dos.

Joder si me había fijado, llevaban unos vestidos enganchados al cuerpo casi iguales de diferente color, tan cortos que un poco más y se les veía el chichi, se saludaron con Bea con dos besos presentándose, aquella noche sabía qué Anabel era la del vestido granate y Aurora la del gris si no nos engañaron, a mí con un abrazo clavándome las tetas en el pecho, me puse colorado del saludo, Bea reía divertida, entramos y nos invitaron a tomar algo antes de cenar.

YO: Pensaba que vuestro padre también estaría.

ANABEL: El nunca está, siempre está de aquí para allá sin parar.

BEA: Es una casa muy bonita.

AURORA: Tú sí que eres bonita, no me extraña que Rubén ya no venga a vernos.

Me lo estaba imaginando, o le acababan de tirar los tejos a mi novia descaradamente delante de mí.

ANABEL: Sí, hacéis una buena pareja.

Bea me cogió de la mano, yo le daba un trago a la cerveza.

BEA: Es un sol y folla de maravilla, aunque supongo que vosotras ya lo sabéis.

Me salió la cerveza por la nariz, devolviéndola al vaso al escuchar aquello, no me podía creer que Bea hablase así, me miraban las tres riendo.

YO: Vale, vale, ya está bien coño, ¿vamos a cenar o qué?, me estáis poniendo nervioso.

Tuvimos una cena muy agradable en la que las tres congeniaron de puta madre, no paraban de hablar y reír, cuanto más vino bebíamos más divertida era la noche, después tomamos unas copas, pusieron música y bailaban las tres delante de mí mirándolas con la copa en la mano, que maravilla ver aquellos tres cuerpos moviéndose, las gemelas no se preocupaban ni de bajarse el vestido enseñando el tanga sin ningún pudor, nos despedimos de ellas efusivamente y quedamos en repetirlo, Bea quedó encantadas con ellas, volvimos para casa.

BEA: Que bien me caen, que simpáticas, y no me habías dicho que eran tan guapas cabroncete.

YO: Bueno, yo…

BEA: Ya, ya, no digas nada anda.

Llegamos a casa y nos fuimos a dormir, los dos llevábamos un puntillo del alcohol que no estábamos para muchas alegrías.

El lunes nos levantamos y cogimos el coche para ir a pasear a un pueblo de la costa, miramos algunas tiendas que Bea aprovechó para comprarse alguna prenda de ropa, acabamos caminando dentro de un puerto buscando un restaurante para comernos una paella, vimos un barco enorme atracado, se llamaba “Akuaries I”, de frente a nosotros caminaba un hombre fuerte, alto, rubio, con ojos azules, en bermudas y un polo que ponía el nombre del barco, Bea lo paró para preguntarle si sabía de un restaurante que hicieran la paella buena, yo creo que lo hizo para mirárselo bien y hablar con él, muy amable nos indicó uno, cuando llegó a la altura del barco salió corriendo un mujer rubia monísima que se le tiró encima, rodeándolo con sus piernas a la altura de la cintura, abrazándolo y besándolo con pasión, nosotros miramos como se la llevó para dentro sin dejar de besarla, seguimos caminando.

YO: ¿Qué tío no?

BEA: ¿No te has fijado en el paquete que marcaba?, madre de Dios, no me extraña que la chica este loca por él.

YO: Serás cabrona, ¿lo has parado para mirarle el paquete?

BEA: Ostia, es que no se ven cosas así todos los días.

Reímos llegando al restaurante, pedimos una mesa en la terraza, cuando estábamos por la mitad de la paella llegó la pareja del barco, sentándose en una mesa reservada cerca de la nuestra, él muy amablemente nos preguntó si estaba buena, hablamos un ratito los cuatro y cada pareja se dedicó a su comida, no sé que tenía aquella pareja que no parábamos de mirarlos, bueno supongo que Bea se lo miraba a él y yo me la miraba a ella.

BEA: Es que son muy guapos los dos, ¿no te parece?

YO: Bueno, sí, puede que sí.

BEA: Venga joder, si no le has quitado la vista de encima a la rubia desde que se ha sentado.

YO: Perdona, sí cariño son muy guapos los dos.

BEA: Y que cara de felicidad, claro que con la polla que debe tener ese tío no me extraña que ella esté contenta.

YO: La madre que te parió, me estás diciendo que la mía no está a la altura.

BEA: No tonto, la tuya es la perfecta para mí, no te cambiaría por nada, calla, calla que la están llamando a ella.

Joder con la obsesión que cogió con aquella pareja, se quería enterar de todo, la chica descolgó el teléfono.

RUBIA: Hola Irene cariño, ¿cómo estáis?…, claro que quedamos el viernes, veniros a casa que con Luis estamos pensando en unas cuantas cosillas…, no te preocupes lo pasaremos bien…, un beso a José María de los dos.

BEA: Lástima que la conversación no ha dado para mucho.

Acabamos los postres, pagamos, nos despedimos de la pareja feliz y fuimos a buscar el coche para volver a casa, conducía por la autopista y le puse la mano encima del muslo a Bea, le subí la falda y le metí la mano en el coño por encima de las bragas.

YO: ¿Te has puesto cachonda con aquellos dos cariño?

BEA: Me pones cachonda tú metiéndome mano mi amor.

Abrió las piernas para que pudiera tocárselo bien, le aparté las bragas y le metí dos dedos frotándoselo, se empezó a mojar, me miró excitada bajándome la cremallera del pantalón, metió la mano dentro sacándome la polla pajeándola, se agachó de lado metiéndosela en la boca iniciando una mamada de puta madre mientras conducía, le pasé la mano por detrás buscándole el culo metiéndole un dedo dentro del coño, Bea se levantó pasándose la mano por la boca.

BEA: Me estoy poniendo cachonda, cachonda.

YO: Hazte una paja mi amor.

Me miró y sin decir nada se bajó las bragas a los tobillos, abrió las piernas subiéndose la falda tocándose, con la otra mano me cogió la polla, empezó a gemir por el contacto de su mano con su coño, a mí me costaba mantener la vista en la carretera, después de un rato la mano que me sujetaba la polla empezó a descontrolarse, su cuerpo se movía sin parar y se corrió de puta madre pegando unos gemidos de la ostia.

BEA: Joder que bueno, y tú prepárate que cuando lleguemos a casa te voy a dejar seco.

Me guardé la polla dentro del pantalón.

YO: Calla coño que me pones cachondo.

Acercó su boca a mi oído.

BEA: Te voy a pegar una mamada mi amor que vas a alucinar.

YO: Que cabrona estás hecha nena.

BEA: Y después dejaré que me la metas en el culo hasta que te corras como un animal.

YO: Cállate joder, o paro aquí en medio de la carretera y te la meto ya.

La tía se descojonaba de risa subiéndose las bragas.

Cuando cerré la puerta de casa la cogí por la cintura levantándola en el aire, sentándola en el sofá, me puse delante suyo bajándome la cremallera, desabrochándome el botón del pantalón bajándomelos con los calzoncillos, me miraba sonriendo, le cogí la cabeza acercándole la polla a la boca, la abrió un poco y le metí la punta cerrando los labios alrededor, se la fui metiendo notando sus labios apretados, me puse a cien, me cogió por el culo apretando hacía ella, podía notar sus labios en la base de mi ciruelo, movía la cabeza con pequeños tirones adelante y atrás, como me ponía ver toda mi polla dentro de su boca, succionó unas cuantas veces temblándome las piernas pensando que me corría, se la saqué pidiéndole que se girara.

Muy despacio, mirándome riendo se giró, apoyando las manos en el respaldo subiendo las rodillas al sofá sacando el culo, le levanté la falda, le bajé las bragas de un tirón, me mojé dos dedos para lubricarle el culo metiéndoselos poco a poco, ella por el medio de sus piernas me agarró la polla orientándola a la entrada, empujé un poco metiéndole el capullo, dio un grito volviéndola a sacar, pensé que le había hecho daño, la volvió a colocar metiéndosela de nuevo, me puso una mano en el muslo para que parara en aquella posición, esperé un poco con la polla palpitando, cambió la mano del muslo al culo empujando para que apretará un poco más, lo hice metiéndole la mitad más o menos, su mano me volvió a parar un momento volviendo a empujarme por el culo metiéndola del todo, ella me marcaba cuando sacarla o cuando meterla despacio, después un poco más rápido y más tarde cuando se dilató del todo me dejo ir a mi aire con la follada, noté que la misma mano por debajo me cogía los huevos apretándolos y soltándolos suavemente sin parar, al poco tiempo le dejé ir unos disparos de leche dentro de su culo corriéndome como una bestia, siguió amasándome los huevos hasta que descargué la última gota quedándome que no me aguantaba de pie, se levantó subiéndose las bragas, me dio un beso en los labios y se fue a la ducha, yo me senté en el sofá con la polla derrotada recuperándome, al rato salió Bea duchada en camiseta y bragas.

BEA: ¿Todavía estas aquí?

YO: Me has destrozado amor.

BEA: Venga metete en la ducha y yo preparo unas copas para tomarnos.

Cuando salí habían unos gin tonics encima de la mesita, había puesto música y me esperaba sentada en el sofá, me senté con ella besánadola.

YO: ¿Eres feliz mi amor?

BEA: Cómo nunca en mi vida cariño.

Pasaban los días muy tranquilos, yo ya estaba hecho al trabajo y ya era como cualquier otro con sus rutinas, un día cuando llegué al garaje del trabajo y haber cerrado la puerta vi que dentro había otro coche aparcado, salí despacio de mi coche un poco acojonado y se abrió una de las puertas de delante, saliendo un guardaespaldas de Vladimir, respiré tranquilo, abrió la puerta de atrás y me hizo una señal para que me acercara, miré dentro y Vladimir me indicó que entrara, cuando entré el hombretón cerró la puerta.

VLADIMIR: ¿Cómo estás Rubén?

YO: Muy bien, hacía días que no te veía.

VLADIMIR: Es verdad, ya sé que todo va viento en popa y lo estás haciendo bien, pero necesitaría que mañana me hicieras un favor.

YO: Lo que tú quieras, ¿qué tengo que hacer?

Cogió un paquete un poco más grande que una caja de zapatos y me lo puso encima de las piernas.

VLADIMIR: Guárdalo en el maletero de tú coche, mañana te enviaré una dirección, te presentas a las diez en punto, pero en punto, ni un segundo antes ni un segundo después, a quién te reciba le dices que le traes un paquete al Sr. Akiyama de Vladimir, cuando estés delante de él le saludas con el saludo japonés, sabes cómo es ¿no?

YO: Inclinándome quieres decir.

VLADIMIR: Exacto, te inclinas con los pies juntos y la espalda recta pero no demasiado, solo un poco, le entregas el paquete y te despides de la misma manera, no tienes que decir nada, ¿lo has entendido todo?

YO: Sí claro, no es mucha cosa para recordar.

VLADIMIR: Perfecto, después me envías un mensaje diciéndome que el paquete ha sido entregado y listo, no te preocupes que este favor te lo pagaré aparte.

Se fue, yo guardé el paquete un poco acojonado, porque todo lo que tenía que hacer para él me sonaba a película de gansters, al día siguiente me despertó un mensaje en el móvil, lo miré y era una dirección que me enviaba Vladimir, le dije a Bea que tenía que salir un momento para hacerle un recado al jefe, llegué cerca de la puerta donde tenía que hacer la entrega cinco minutos antes, esperé en el coche y cuando faltaban unos veinte segundos para las diez salí con el paquete, contando los segundos, calculé los pasos para abrir la puerta justo cuando fueron las diez, entré y un japonés que estaba sentado en una silla se puso de pie mirándome no con muy buena cara.

YO (nervioso): Traigo un paquete para el Sr., Sr. Akiyama de Vladimir.

Ostia puta casi no me acuerdo del nombre, hubiera empezado bien la mañana, el “japo” me repasó de arriba abajo haciéndome una señal para que le siguiera, me hizo entrar en una habitación desapareciendo por una puerta, al momento entraron dos tíos igual de grandes que los guardaespaldas de Vladimir, pero con los ojos estirados, colocándose cada uno a un lado de la puerta, mirándome como si yo hubiera matado a alguien, tragué saliva, poco después apareció un japonés pequeñito y mayor, con la cara arrugada, vistiendo un traje que parecía muy caro, no le quitaba el ojo al paquete que yo llevaba en las manos, me incliné un poco, el viejo movió la cabeza otro poco y estiró las manos para que se lo entregara, al cogerlo dio media vuelta desapareciendo por donde había venido, con los dos tipos enormes detrás cerrando la puerta, me quedé solo en la habitación, miré a un lado, al otro, y salí despacio por donde había entrado, al llegar al coche y ponerlo en marcha circulando respiré profundamente, joder, es que cada tipo que conocía relacionado con Vladimir me ponía los pelos más de punta, entonces recordé que tenía que enviarle un mensaje para confirmarle la entrega, saqué el móvil del bolsillo mirándolo y en ese momento me estaba dando el alto un policía, no me podía creer que por una vez en la puta vida que sacaba el móvil conduciendo me pillaran como un pardillo, paré a un lado.

POLICIA: Me deja la documentación del coche por favor.

YO: Perdone señor agente, solo estaba sacando el móvil del bolsillo.

POLICIA: Ya, ya, la documentación por favor.

Abrí la guantera sacando una funda de plástico con varios papeles, como no sabía qué coño me pedía se los entregué todos, él los abrió mirándoselos, los cerró de golpe y me los devolvió.

POLICIA: Perdone señor, ya puede seguir circulando.

Paró el tráfico para que pudiera incorporarme otra vez a la calle, dejándome sin palabras, ¿pero que le había pasado aquel hombre?, paré un momento a un lado en un sitio seguro y le envié el mensaje a Vladimir, aquella noche mientras trabajaba vino a verme el sustituto ayudándome un rato, cuando estaba a punto de marcharse me entregó un sobre de parte de Vladimir, cuando se fue lo abrí, habían como cinco mil euros, se me quedaron los ojos y la boca abierta un buen rato, ¿qué coño entregué por la mañana que se pagara a cinco mil euros el viaje?, me puse contento, pero por otro lado no era tan tonto, sabía que aquello no era muy normal, llegué a casa dejándolo encima de la mesa.

Cuando nos levantamos al día siguiente se lo enseñé a Bea, a ella tampoco le hizo mucha gracia aquello, pensamos en guardarlo en casa, era demasiado dinero para ingresarlo en el banco, lo esconderíamos y tiraríamos de él para los gastos de cada día, compramos ropa y zapatos para los dos renovando parte del armario.

Pasaron varias semanas, me llamó Vladimir para otra entrega igual que la anterior, lo hice exactamente igual y me cayó otra “propina”, a la semana otra con otro sobre, llegó un momento que en casa se me acumulaba el dinero y no sabíamos ni donde guardarlo, decidimos guardar un poco en casa para ir tirando de él y lo demás meterlo en la caja de seguridad de un banco, al poco tiempo la caja la tuvimos que cambiar por otra más grande, Bea y yo cada día estábamos más asustados.

Un tiempo más tarde nos acostumbramos a ir a los mejores restaurantes, pasar las vacaciones a todo lujo donde nos salía del coño, cambiamos mi viejo coche por un cuatro por cuatro que a Bea le hacía ilusión de tener, con ese tren de vida el susto se llevaba bien.

10.

Me volvió a dar fiesta un domingo y el lunes para que cenáramos otra vez con las gemelas, esta vez Bea conociéndolas se vistió muy sexi, un vestido muy enganchado al cuerpo que le marcaba toda la figura, con un escote que le dejaba unas tetas sin sujetador que no podía dejar de mirárselo, que orgulloso me sentía de llevar a una mujer como ella al lado, cuando llegamos a casa de las gemelas se saludaron abrazándose, como si se conocieran de toda la vida, una vez dentro de casa se fijaron en ella diciéndole lo guapa que estaba dando vueltas a su alrededor.

ANABEL: A ver cómo vas por dentro.

Le subió el vestidito enseñando el tanga, Bea reía.

AURORA: Que guapa por todos sitios nena.

Tomamos algo y cenamos, nos sentamos en los sofás para tomar unas copas y se pusieron una gemela a cada lado de nosotros, mientras una me hablaba la otra lo hacía con Bea, al poco rato la que hablaba conmigo me hizo un gesto para que mirara a Bea y su hermana, al girar la cara las vi besándose, se me abrieron los ojos no pudiendo creer lo que estaba viendo, la hermana me giró la cara besándome en los labios, cuando los separé miré a Bea que a la vez me miraba con una sonrisa, le hice un gesto con los hombros.

BEA: Esta noche vamos a dejarnos ir, lo pasamos bien y mañana será otro día.

No sabía Bea lo que acaba de decir.

Aurora se le enganchó otra vez en los labios, subiéndole una mano por el muslo hasta tocarle el coño por encima de las bragas, Bea gimió tocándole una teta a Aurora acariciándosela, Anabel me metió la lengua hasta la campanilla metiéndome mano, las dos hermanas se levantaron, nosotros nos juntamos uno al lado del otro besándonos, una de ellas me desabrochaba el pantalón bajándomelo a los tobillos, igual que los calzoncillos, mientras la otra le metía las manos por los lados del vestido de Bea quitándole las bragas, me las tiró encima riendo cuando su hermana ya me estaba chupando la polla, me puse las bragas en la nariz poniéndome cardiaco, Bea me besó de lado sacando la lengua, deslizó el culo para fuera del asiento y Aurora le metió la lengua en el coño haciéndole gemir, miré para abajo y allí estaban las dos hermanas comiéndonos el mondongo a mi novia y a mí, no me lo podía creer.

Cuando nos tuvieron a los dos cachondos a más no poder, se levantaron y nos llevaron a una habitación con la cama muy grande, nos desnudamos los cuatro metiéndonos en la cama, Bea se puso encima de mí besándome, aguantándose en la cama con las rodillas con el culo en pompa, Anabel le comía el  coño por detrás pajeándome, cambiando a chuparme mi polla cada poco tiempo metiéndole dos dedos a Bea, Aurora me puso el potorro encima de la boca, se lo lamí un rato, se levantó un poco y entonces se lo lamía a Bea viéndolo yo desde abajo, no entendía como no me había corrido catorce veces mirando semejante espectáculo, estiraron boca arriba a Bea, una le metió la cabeza en medio de las piernas comiéndole el coño, la otra se le sentó encima de la cara haciendo que le comiera el suyo, me dijo que me pusiera delante, y mientras Bea le chupaba el chichi ella se encargaba de mi polla con una mamada bestial.

Se la metí a Bea a cuatro patas, a la vez ella seguía comiéndose un coño que le habían puesto delante de la boca con las piernas muy abiertas, la otra hermana estirada con la cabeza debajo de mis huevos me los chupaba y lamía metiéndome un dedo en el culo, yo estiraba un brazo para atrás metiéndole dos dedos en el coño, aquello era un sinfonía de gemidos de la ostia, de aquella manera iban cambiando de posición para que me las follara a las tres, me pidieron que no me corriera, una se estiro boca arriba, se metió mi polla en la boca, Bea y la otra hermana le comían el coño por tiempos hasta hacer que se corriera, cambiaron las tres corriéndose todas, cuando ellas acabaron me miraron, me hicieron ponerme de pie, se arrodillaron las tres delante de mí, una me la chupaba, otra me lamía los huevos por debajo metiéndome un dedo en el culo, y la tercera me sobaba el cuerpo abriendo la boca para que me corriera dentro, me pusieron como una moto, en el momento de correrme se pusieron las tres con la boca abierta delante disparando semen en la cara y la boca de las tres, me la chuparon para dejarla bien limpia y se besaron entre ellas.

Nos duchamos y nos metimos en la cama a dormir en pelotas los cuatro, Bea y yo juntos en medio, y una hermana a cada lado pasando los brazos por encima, a media noche había un follón de brazos y piernas entrelazados de la ostia.

Estábamos tapados con una sabana, por la mañana noté como un poco de frio abriendo un ojo, vi delante de la cama a Vladimir con los dos guardaespaldas y un tío muy pequeño, delgado con gafas y un maletín en la mano, me pegué un susto de tres pares de cojones, pegué un salto poniéndome de pie encima de la cama, dejándoles a la vista mi polla y mis huevos colgando, las chicas se despertaron tapándose rápido hasta los ojos, los guardaespaldas miraron para los lados para no verme en pelotas, Vladimir me miraba serio y el otro tipo parecía que era de cera porque no movía ni un musculo de la cara.

VLADIMIR: Tápate coño.

Me estiré en la cama con las chicas tapándome con la sabana, Vladimir nos miraba a los cuatro.

VLADIMIR: Escúchame bien Rubén, esta mañana me van a detener.

YO (temblándome la voz): Pe, pe, pero quién, como, porque.

VLADIMIR: Cállate joder.

Me quedé mudo al momento.

VLADIMIR: Por la tarde te detendrán a ti.

Me entró un mareo que debí de reflejarlo en la cara de tonto.

VLADIMIR: No te preocupes, contra ti no tienen nada.

El tipo que parecía una estatua se sacó una tarjeta del bolsillo entregándosela a Vladimir, él me la tiró encima de la cama.

VLADIMIR: Cuando te lleven a comisaria llamas a Santiago, no digas nada a nadie sin él delante, él vendrá y te sacará al momento, cuando acabéis de aquí os vais a casa, recogéis la ropa que podáis, Bea que la traiga aquí con el cuatro por cuatro y se quede en esta casa con mis hijas, cuando te suelten, te llevarán a casa, coges tú coche, pasas por una dirección que te dará Santiago, abres la puerta con la llave que él te dará, en el despacho hay un mueble alto, lo abres y coges las maletas que verás dentro, antes de llegar haz las maniobras que haces cuando vas a trabajar para asegurarte que nadie te sigue, vienes aquí, metes el coche en el garaje y guardáis las maletas, os quedáis todos a vivir aquí por seguridad, ¿lo habéis entendido los cuatro?

Todos a la vez movimos la cabeza de abajo arriba acompasados.

VLADIMIR: Muy  bien, tranquilos que no pasa nada.

Se fueron tan tranquilos, nosotros nos miramos unos a otros acojonados y nos pusimos en marcha rápidamente, nos vestimos y salimos para casa nerviosos, Bea me hacía mil preguntas por el camino que yo no le sabía contestar, llegamos a casa llenando las maletas de ropa y todo lo que pensamos que nos haría falta, metimos el dinero en efectivo que teníamos, lo cargamos todo en el coche junto con los ordenadores portátiles, repasamos si nos dejábamos alguna cosa y me despedí de Bea.

YO: Tranquila cariño, todo saldrá bien, sabes que te quiero, ¿verdad?

BEA: Claro que lo sé tonto, voy a dejar las cosas en casa de las gemelas y vuelvo para comer contigo vale, quiero estar contigo todo el tiempo que pueda.

YO: Como quieras, pero ya has oído que esta tarde mismo nos vemos de nuevo.

BEA: Bueno, bueno, ¿y si hay algún problema?, mejor aprovecho el tiempo contigo.

Arrancó el coche y se fue dejándome pensando la cabrona, “si hay algún problema”, joder, a ver si me van a cargar a mí el muerto y me meten en la cárcel un montón de años, pensé, me empecé a preocupar, por otra parte pensaba que si Vladimir me dijo que no habría problema era mejor creerle, el experto en esas mierdas era él.

Volvió Bea y salimos a comer a un restaurante cercano, me intentó tranquilizar todo lo que pudo, me acariciaba la cara y me besaba sin parar, cuando acabamos caminamos para casa, al llegar a la esquina le dije que se parara, miré discretamente sacando un poco la cabeza, vi que delante del portal habían varios coches con gente fuera, pensé que eran los que me venían a detener, me giré besándola como si no la pudiera volver a besar en muchos años agarrándole el culo, pasándole un momento la mano por el chichi, le empezaron a caer lágrimas de los ojos, le dije que no se moviera, que no entrara en casa después, y que cuando nos fuéramos atravesara la calle para coger el coche y volviera con las gemelas, giré la esquina caminando firme en dirección al portal de casa, llegué y a la primera persona que estaba al lado de uno de los coches me presenté, habló por un walkie talkie y salieron varios tíos más que debían de estar en la puerta del piso, me leyeron mis derechos y me dijeron que si no intentaba nada no hacía falta que me pusieran las esposas, se lo agradecí y subí a uno de los coches.

La comitiva dio media vuelta y fuimos calle abajo, al pasar por la esquina miré disimuladamente y vi a Bea intentando verme llorando, llegamos a la comisaria y me hicieron esperar en una sala con varias personas más, había gente normal y gente no tan normal, si me hubiera encontrado alguno de aquellos bajando la basura por la noche hubiera salido corriendo del susto, estaba yo con mis pensamientos y entro un tío, dijo mi nombre en alto, levanté la mano y me dijo que le siguiera metiéndome en otra habitación solo.

EL TIO: ¿Has llamado a tú abogado ya?

Yo se lo negué con la cabeza de lo asustado que estaba.

EL TIO: Pues llama a Santiago ya coño.

Ostia, como sabía aquel tío que mi abogado se llamaba Santiago, entonces recordé que no me habían cacheado ni quitado el móvil, lo saqué y llamé, antes de que dijera nada una voz me dijo que ya estaba en marcha, no hizo falta ni que hablara, todo iba más rápido de lo que pensaba, en la habitación había una mesa y dos sillas, me senté y seguí esperando, entraron un par de personas con papeles en la mano, sin llegar a sentarse me preguntaron si quería decir alguna cosa, yo nervioso sin que me salieran las palabras les dije que esperaría a mi abogado, se fueron y antes de cerrar la puerta pude oír como uno le dijo al otro, “Este es un “pringao” que no sabe nada”, y no le faltaba razón, de saber sabía algunas cosas pero de “pringao” lo era un rato, no tardó mucho en llegar el abogado, se sentó con tranquilidad y con la cara de cartón a mi lado, me preguntó si había dicho alguna cosa, le dije que no, cuando entraron las dos personas de antes de nuevo, se levantó y habló con ellas fuera de la habitación, volvió a entrar cogiéndome por el brazo sacándome de allí, caminábamos por la calle a buscar el coche.

YO: ¿Ya está?, ¿me puedo ir sin problemas?

SANTIAGO: Ha ido muy bien, hemos conseguido que no te ficharan, en el informe pondrán que no sabes nada de nada, quedarás como una mierda para ellos pero eso es todo.

YO: Vale, prefiero ser una mierda y estar en la calle.

Subimos los dos en la parte trasera de un coche que conducía uno de los guardaespaldas de Vladimir, Santiago me entregó un mando para abrir una persiana de un garaje, una llave para abrir una puerta y otra de un armario, junto con un papel con una dirección, me dijo que estaba en un polígono industrial que no tenía mucho movimiento, pero por si acaso que tomara todas las precauciones posibles, cuando llegamos a la puerta de casa, Santiago me cogió del cogote con una mano arrugada sonriéndome, por primera vez abandonó la cara de cartón.

SANTIAGO: Eres un buen chico, que tengas suerte.

Bajé del coche entrando en el parking, pensando si las palabras de Santiago habían sido con segundas, ¿necesitaría la suerte? Y si era así, ¿para qué? Me dirigí al polígono dando unas cuantas vueltas a rotondas y manzanas, para ver si alguien me seguía, llegué delante de la persiana, apreté el mando y se abrió, metí el coche viendo que a la derecha había una puerta, cerré la persiana de nuevo quedando a oscuras, encendí las luces del coche, bajé y con la llave abrí la puerta que me costó bastante, parecía que hacía tiempo que nadie la abría, entré a la habitación, vi un interruptor a un lado encendiendo la luz, todo estaba lleno de polvo confirmando que estaba abandonado, vi el armario alto, metí la llave en la cerradura, al abrirlo comprobé que aunque por fuera era de madera estaba forrado por dentro de hierro, o algún metal pesado costándome abrir las puertas, dentro, bien apiladas habían cuatro maletas bastante grandes, arrastré una, y al quedar en el aire cayó al suelo de golpe de lo que pesaba, la cogí con las dos manos y la metí en el maletero, cabían solo tres, así que la cuarta la llevé entre los asientos.

Me subí al coche, abrí de nuevo la persiana y tiré marcha atrás, saqué el culo del coche a la calle y pasó a toda ostia un camión pitando que casi se me lleva por delante, me pegué un susto de la ostia dándome un vuelco el corazón, cerré el garaje y conduje despacio, dando vueltas por todos lados asegurándome que nadie me seguía, cuando estaba a punto de llegar llamé a Bea para decírselo, en la puerta, una de las gemelas me hacía señales por donde debía meter el coche, lo cerramos en el parking de la casa, Bea se me tiró al cuello besándome por toda la cara de la alegría de verme, bajamos las maletas y las llevamos a una habitación que parecía un trastero.

AURORA: ¿Qué debe a ver dentro?

ANABEL: Cosas de papá, ya sabes.

AURORA: ¿Y qué son las cosas de papá Anabel?, ¿las abrimos?

YO: No sé, podríamos esperar que lo haga Vladimir.

Bea miraba sin decir nada, Aurora empezó abrir una de las maletas con todos expectantes, cuando abrió el último cierre saltó la tapa hacía atrás dándonos un susto, salieron volando unos cuantos billetes, estaba hasta arriba de dinero, debían de haber millones en cada maleta, nos miramos unos a otros sin saber que decir, las gemelas manipularon algo en la pared, sacando un panel dejando a la vista un zulo secreto, metimos las maletas volviendo a poner el panel quedando todo escondido.

ANABEL: Será mejor que nos tranquilicemos un poco, Bea llévate a tú novio a la habitación que seguro que querrás estar con él, nosotras descansaremos un rato y prepararemos algo para cenar esta noche.

Bea me cogió de la mano sonriendo, llevándome por la casa al piso de arriba, entrando en una habitación que estaban nuestras maletas en el suelo todavía sin deshacer, nos estiramos en la cama, ella me pasó un brazo por el cuello colocando su cabeza encima de la mía.

BEA: ¿Quieres hacer alguna cosa cariño?

YO: Gracias mi amor, prefiero descansar un rato a ver si se me pasa el susto de todo el día.

BEA: ¿Me explicas como ha ido todo?

Le expliqué con detalle lo que había pasado aquella tarde, me quedé dormido con su cuerpo enganchado al mío y su mano acariciándome la cara.

Cuando bajamos las gemelas ya tenían la mesa puesta y estaban sacando varias cosas para cenar, nos sentamos los cuatro, me preguntaron cómo estaba y durante la cena les expliqué como fue el día, cuando acabamos tomamos una copa juntos y nos fuimos a dormir.

Aquella noche dormí como un lirón, cuando me desperté estaba solo en la cama, miré el móvil que tenía encima de la mesita, ninguna llamada ni ningún mensaje, me metí en la ducha, abrí una de las maletas para buscar algo para ponerme y bajé al salón, Bea se levantó del sofá corriendo para abrazarme, después se acercaron Anabel y Aurora que parecían preocupadas, abrazándome también, me senté con Bea.

YO: Las chicas parecen preocupadas.

BEA: Les ha llamado el abogado, Vladimir esta todavía detenido y no saben cuándo podrá salir, si sale.

Yo no sabía que decir cuando las gemelas se sentaron delante de nosotros, me miraron.

ANABEL: Hoy nos ha llamado el abogado…

BEA: Ya le he explicado lo de Vladimir Anabel.

AURORA: Es que no es lo único que nos ha dicho.

Nos quedamos callados prestando atención.

ANABEL: Nos ha dicho que salgamos lo justo de casa, si necesitamos algo que lo pidamos en un teléfono que nos ha dado, también nos hará llegar un móvil que sea seguro para para cada uno, estamos vigilados por los hombres de seguridad de mi padre aunque no los veremos, han cerrado todos los locales, así que de momento Rubén no tienes que ir a trabajar a ningún sitio.

AURORA: Tendrás de cuidar de nosotras y defendernos.

YO (nervioso): ¿Defenderos de qué?, si yo no tengo ni media ostia, no me empecéis a poner nervioso que me cago en “to” joder.

Me levanté y salí al jardín, me acerqué a la piscina y me quité la camiseta, estirándome en una hamaca para tomar el sol, al poco salió Bea colocándose a mi lado sentada en otra hamaca.

BEA: Cariño no se lo tengas en cuenta, son jóvenes y no piensan bien las cosas.

YO: Coño, ni piensan ni ven, tú me has visto bien, como para defender a alguien estoy yo.

BEA: Bueno, defendernos no podrás, pero cuidar de nosotras si, ¿no?

YO: Sobre todo por ti me dejaría la vida cariño.

BEA: A mi sola no, nos tienes que cuidar a las tres, ellas ahora no tienen a nadie, lo que no sé es si podrás.

YO: Claro mujer, estaré por vosotras sin dejaros en ningún momento, bueno contigo un poquito más amoroso.

BEA: No lo has entendido cariño, que nos tienes que follar a todas, mis niñas no pueden estar a dos velas haciéndose pajas hombre.

YO: Bea por favor, que de niñas tienen poco ya esas dos.

BEA (enfadada): Tú sabrás que haces, o nos pegas “pollazos” a las tres o a ninguna.

YO: ¡BEA!, pero que bruta eres joder.

Ella caminaba rápido para meterse dentro sin hacerme caso, cerré los ojos notando el calor del sol en mi torso, escuché un ruido en unas matas, me levanté de golpe asustado, del medio de la maleza que separaba la casa de la del vecino, apareció de pronto un tío enorme que me pego un susto de puta madre, me fijé bien y era uno de los guardaespaldas de Vladimir, se puso a mi lado pasándome cuatro cajas de teléfonos móviles.

GUARDAESPALDAS: Coge estos móviles, los hemos trucado para que sean seguros y no puedan pincharlos, estamos en la casa de al lado, desde allí estamos conectados a las cámaras de la casa y os estamos vigilando para que estéis seguros, Vladimir está bien, cualquier cosa que necesitéis, o la lista de la compra, nos la pasáis al teléfono que él abogado les ha dado a las chicas, os lo traeremos lo antes posible, si alguien tiene que salir de casa que nos lo comunique también para acompañaros, pasarlo lo mejor que podáis, me lo dijo Vladimir, por él no os preocupéis que saldrá pronto.

Y por el mismo sitio que entró desapareció, entré en casa con los paquetes en las manos, las chicas que estaban hablando en los sofás se levantaron viniéndome a buscar, les expliqué lo que me había dicho el hombretón y se quedaron más tranquilas, cogimos un móvil cada uno, las chicas siguieron hablando y yo me fui a buscar algo para comer en la cocina, que no había desayunado todavía, cuando salí estaban las tres sentadas una al lado de la otra en el sofá mirándome.

YO: ¿Qué pasa?, esperáis que os haga un espectáculo o algo.

Las tres sonreían, Bea movía un dedo para que me acercara, cuando estuve a su lado.

BEA: Cómele el coño a Anabel mi amor.

YO: ¿Cómoooo?

BEA: Que te arrodilles y nos comas el coño a las tres, una detrás de otra, hasta hacernos correr.

Me arrodillé delante de la gemela que estaba en medio, le quité el pantalón corto y el tanga de un tirón, le puse la lengua en el muslo y poco a poco la fui acercando al chumino, las otras dos manos las puse al lado del coño de las del al lado, a una se lo comía y a las otras dos les hacía una paja teniéndolas a las tres excitadas y gimiendo, cuando se corrió la que se lo estaba comiendo me metí en la boca el de la otra hermana, se acabó corriendo también, Bea de tanto pajearla tenía el coño chorreando, la puse a cuatro patas encima del sofá metiéndosela, empezó a gritar, cuando me di cuenta las gemelas se habían colocado también a cuatro patas una al lado de la otra.

BEA: Ya te lo he dicho, si te follas a una nos follas a todas.

Le pegué unos cuantos golpes de cadera cabreado con ella haciendo que se corriera, cambié de coño y volví a cambiar dejando a las gemelas corridas y satisfechas, cogí del brazo a Bea llevándomela por las escaleras, ella protestaba y las gemelas se descojonaban de risa, la metí en la habitación estirándola boca abajo en la cama, me coloqué encima mojándome un dedo metiéndoselo en el culo, como vi que entró muy suave no me lo pensé más y le metí el glande dentro, Bea gritó mirándome riendo, se la metí entera y poco a poco fui aumentando el ritmo hasta correrme, dejándole el culo lleno de semen, acabando con un par de golpes de cadera fuertes, Bea me miraba riendo.

BEA: ¿Esta es tú manera de castigarme por lo que te he dicho hoy?

YO (riendo): Sííí.

BEA: Pues me encanta mi amor, castígame cuando quieras.

Nos quedamos varios días en casa sin salir, nos traían todo lo necesario para vivir, cogimos unas rutinas para pasar el tiempo, después de desayunar hacíamos un poco de ejercicio, poníamos música en el salón y hacíamos una especie de clase dirigida por una de las gemelas, de las que ellas hacían siempre en el gimnasio, eran divertidas, pasábamos un rato agradable y a mí me encantaba moverme teniendo a la vista aquellos cuerpos, enfundados en mallas y tops haciendo ejercicio, después de la ducha tomábamos el sol un rato, nadábamos y esperábamos la hora de comer, después descansábamos un poco en las habitaciones y por la tarde, antes de cenar nos juntábamos en el salón para ver en la tele alguna película o serie, después de la cena tomábamos algunas copas y nos íbamos a la cama contentillos.

Sí, ya sé que no he dicho nada del sexo, lo hacíamos en cualquier combinación en cualquier momento del día, cuando alguien se disparaba los demás seguíamos el juego, una vez Bea mientras bailábamos en la clase de la mañana, se colocó delante de mí agachándose, bajándose las mallas dejándome a la vista el coño, me tiré con la boca metiéndole la lengua, al momento las gemelas nos estaban rodeando liando una importante, otra, mirando una serie sentados en el sofá, se levantaron de golpe las gemelas tirándose encima de mí, desnudándome y comiéndome por todas partes, mientras Bea se descojonaba, otras veces podíamos disfrutar de intimidad con mi pareja haciéndolo en solitario, y otras simplemente nos mirábamos los cuatro y empezábamos a besarnos, a entrelazar nuestros cuerpos y hacernos disfrutar unos a otros. La persona que más me importaba, que era Bea, estaba feliz de vivir aquella experiencia, ¿y yo?, me lo pasaba de puta madre, para que negarlo.

11.

Llamó el abogado a Anabel para decirnos que nos vendría a visitar, al día siguiente lo esperábamos los cuatro después de desayunar bien vestidos, se presentó Santiago para explicarnos que Vladimir estaba a punto de salir y que vendría a vernos, se fue sin decirnos nada más, a las dos horas nos volvía a llamar para que abriésemos la puerta que estaban a punto de llegar, llegó un coche muy discreto, un utilitario que conducía un chico, lo metió en el garaje y del maletero salió Vladimir, nos abrazó a todos, entramos en casa, el chico se quedó en el coche, tranquilizó a sus hijas besándolas y abrazándolas, nos juntó a todos sentándonos en los sofás.

VLADIMIR: No os puedo contar demasiado, alguien me ha traicionado y fue a la policía con el cuento, eso ya está solucionado.

Preferí no pensar que quiso decir con, “está solucionado”, siguió hablando.

VLADIMIR: Si me quedo me van a crujir y me van a encerrar unos cuantos años, así que me voy a escapar con una nueva identidad algún país sin extradición, cuanto menos sepáis mejor para vosotros.

Me miró a los ojos.

VLADIMIR: Rubén.  

Con solo mirarme y decir mi nombre empecé a cagarme de miedo.

VLADIMIR: Cuida de mis hijas, no las dejes solas.

Miró a Bea y siguió hablando.

VLADIMIR: Cuidar de ellas los dos por favor, supongo que con lo cotillas que son mis hijas ya sabréis lo que hay en las maletas que te hice ir a buscar, con eso podréis tirar mucho tiempo, no os preocupéis que está todo pensado para que no os falte de nada a ninguno de vosotros mientras estéis juntos, los negocios legales se los he pasado todos a ellas.

Decía mirándose a sus hijas pasándoles una mano por la cara a cada una, mientras ellas lloraban.

VLADIMIR: Santiago os traerá los papeles para que los firmen.

Se quedó un momento en silencio mirándonos a todos, parecía que quería decirnos algo pero no se atrevía.

YO: Vladimir, ¿qué pasa?

Dudó un momento volviendo a mirarnos.

VLADIMIR: Espero que no pase nada…

Volvió a dudar si seguir hablando.

AURORA: Papá por favor acaba de decirlo todo.

VLADIMIR: Cuando alguien se lía con según qué tipo de negocios y tiene éxito, le salen muchos enemigos que quieren parte del pastel, lo que ha pasado me ha debilitado mucho las posiciones, así que de los negocios no tan legales me deshago, espero que los cojan ellos y os dejen en paz, pero no estoy seguro de que sea así, hay gente trabajando para saber sus intenciones que os protegerán, cualquier cambio os lo comentará Santiago.

Nos quedamos todos en silencio, él se levantó, nos levantamos todos, abrazó a sus hijas un buen rato y luego nos abrazó a Bea y a mí recordándome al oído que cuidara de todas, volvió a meterse en el maletero del coche saliendo de la casa.

Volvimos al salón y nos quedamos de pie, en silencio sin movernos, sabíamos que nuestro principal protector ya no estaba, ahora dependíamos de unas personas de confianza que nos tenían que dirigir por el camino a seguir, con la esperanza de que no nos traicionaran, alguien llamó al cristal de la vidriera que daba a la piscina con cierta violencia, nos pegaron un susto de la ostia, nos giramos y eran los dos guardaespaldas de Vladimir, Aurora les abrió y entraron.

UNO DE ELLOS: Nos llamamos Enrique y Fernando, somos hermanos y siempre le hemos sido fieles a vuestro padre.

Dijo mirando a las gemelas.

ENRIQUE: Ahora que él ya no está, queremos presentarle nuestros respeto a sus hijas, que sepáis que podéis contar con nosotros para cualquier cosa.

Ostia, aquella situación me hacía recordar la película del padrino, me estaba poniendo nervioso por momentos, la gemelas les hicieron sentarse en el sofá, se sentaron en uno de tres plazas y entre los dos lo llenaban todo de lo grandes que eran los hijos de puta, las gemelas les sirvieron un culo de vaso de whisky y nos dieron otro a nosotros, brindamos todos juntos y nos lo bebimos de un trago, como si fuera un ritual de fidelización a la familia.

ANABEL: ¿Cuántos hombres sois?

FERNANDO: Ahora mismo podemos contar con una veintena, que son los más cercanos y de más confianza, pero si hace falta con algo de dinero podemos encontrar bastantes más.

AURORA: Muchas gracias por vuestra visita, seguiremos en contacto.

Se levantaron bajando la cabeza un momento delante de las gemelas y se marcharon por donde habían entrado, a partir de aquel momento las chicas dejaron de ser a mi vista dos niñas de papá caprichosas, se las veía muy seguras de lo que hacían, que se preocuparan de los hombres disponibles me hacía pensar que estaban dirigiendo una banda, y eso no me tranquilizaba mucho.

Al día siguiente vino Santiago reuniéndose con ellas, Bea y yo nos fuimos a tomar el sol mientras tanto, tras casi dos horas salieron las chicas, con cuatro cervezas, avisándonos para que las acompañáramos en la mesa de la terraza, aquellas semanas juntos me habían servido para poder saber quién era cada una de ellas, por fin las diferenciaba y era más por la manera de moverse que por el físico.

AURORA: Vamos a hacer obras en el despacho de papá y algunas cosas más.

ANABEL: Os queremos preguntar una cosa importante.

Bea y yo nos miramos, se veía que nos iban a soltar algo trascendente.

AURORA: Vamos a coger las riendas de los negocios de papá dirigiéndolos nosotras.

ANABEL: Os queremos mucho y no queremos haceros daño, así que si no queréis participar de esto os protegeremos y podréis marcharos donde queráis, no os faltará de nada y os mantendremos lejos de los conflictos.

AURORA: La pregunta es fácil, ¿queréis seguir con nosotras dirigiendo todos juntos el negocio?

Me quedé blanco, me estaban proponiendo entrar en el mundo de las mafias, un comercial más cobarde que la ostia, que siempre había huido de los problemas, me estaban proponiendo meterme de lleno en uno enorme, volví a pensar en la película del padrino, estaba con mis pensamientos intentando evaluar que hacer.

BEA: Claro que vamos a seguir con vosotras, no os vamos a dejar solas.

Yo pegué un salto levantándome al oír aquello, cogí un momento a Bea por el brazo para apartarla un poco disculpándome con las gemelas.

YO: Pero cariño, ¿tú sabes lo que estás diciendo?, ¿no te has enterado de lo que nos están proponiendo?, ¿quieres convertirte en una gánster con negocios turbios?, si lo hacemos ya no habrá vuelta atrás, ¿te das cuenta no?

BEA: Mi amor, estoy hasta el coño de una vida normal, con un trabajo normal que nos da justo para vivir, desde que empezaste este trabajo hemos vivido mejor que en nuestra puta vida, quiero emociones y no dejar de vivir con los lujos que hemos tenido hasta ahora, si esto acaba mal estoy dispuesta a aceptar el precio, pero mientras tanto que nos quiten lo “bailao”, tú, ¿qué quieres hacer amor?

Joder, aquella mujer tenía el poder de envalentonarme, con lo que me dijo me vine arriba, la cogí de la mano volviendo a sentarnos con las chicas.

YO: Estamos de acuerdo, todos juntos tiraremos lo que sea para adelante.

Las gemelas se levantaron y nos abrazaron contentas por la decisión, brindamos con las cervezas y nos sentamos.

ANABEL: Muy bien, os vamos a poner al día, los tres locales nocturnos, como el que trabajaste tú Rubén, les haremos unas obras para actualizarlos y mejorarlos, haremos todo lo que la normativa dice sobre salidas de emergencias y cosas así legalizándolos totalmente, los volveremos a abrir y lo controlaremos desde aquí, por eso las obras en el despacho, él dinero de la caja lo ingresaremos todo en un banco, todo será legal y pagaremos los impuestos.

AURORA: Hay otra parte del negocio que no es tan legal, papá se quería deshacer de él pero estamos pensando en seguir.

Me empezó a entrar un cosquilleo por las piernas de los nervios.

BEA: A ver chicas, ¿de qué estamos hablando exactamente?

ANABEL: Tenemos los contactos, solo es cuestión de cambiar la mercancía de manos y meter el dinero en un paraíso fiscal en el que ya tenemos las cuentas.

Me estaba poniendo histérico por momentos.

YO: ¿Pero de qué coño se trata ostia?

AURORA: De trrrrrrrrrrr mkkkkkkkk sssssss.

BEA: Pero qué dices que no se te ha entendido nada.

ANABEL: De tráfico de armas.

Casi me meo del susto, me puse las manos en la cabeza, Bea se las miraba con los ojos muy abiertos.

BEA: ¿Y eso cómo funciona?

Giré la cabeza mirándola, pero que cojones le pasaba aquella mujer, estaba convencida de llegar hasta donde fuera.

AURORA: Unos clientes contactan haciéndonos un pedido, nosotros se lo encargamos a nuestros contactos y cuando el paquete está listo lo entregamos y ya está.

YO: ¿Y ya está?

ANABEL: Antes de empezar hacen un ingreso como paga y señal, al final de la operación lo acaban de pagar todo.

BEA: Pero, ¿vale la pena arriesgarse?

AURORA: No te puedes imaginar la “comisión” que nos queda a nosotros.

Bea las miraba incrédula, no teníamos ni idea de la cantidad de que hablaba, Anabel puso los labios cerca de la oreja de Bea tapándose con la mano y le dijo algo.

BEA: ¿Cuando empezamos?

La madre que la parió que ambiciosa me había salido y me estaba arrastrando a mí, por otro lado cada día estaba más orgullos y enamorado de ella.

Acabaron las obras en casa, se amplió el despacho, habían tres zonas de pantallas, una para cada local, se organizó quien pasaría a buscar las recaudaciones para ingresarlas al día siguiente en el banco, se cambiaron todas las ventanas y ventanales para ponerles cristales, “¡antibalas!”, se reforzaron todas las entradas desde el exterior, convertimos la casa en un puto bunker.

En una reunión con Santiago, el abogado nos dijo que la cosa estaba muy tranquila, que podíamos hacer algunas salidas de casa siempre acompañados por los guardaespaldas, visitamos los diferentes locales cuando estaban cerrados al público para ver como habían quedado, en nombre de una empresa tapadera extranjera compramos un par de naves industriales para poder hacer el intercambio de armas, en unos polígonos muy discretos, el negocio empezó a funcionar y todo iba como la seda, ganábamos un montón de dinero y las cuentas en el extranjero iban aumentando la cantidad de manera impresionante.

Después de un tiempo recuperé mi viejo móvil, tenía un montón de llamadas perdidas, sobre todo de Juan mi amigo, le llamé extrañándose de que no me pudiera localizar antes, por supuesto no le dije nada de mi cambio de vida, quedamos un día para tomar algo en el bar de siempre, me acompañaron Enrique y Fernando los guardaespaldas, yo sentado en la parte de atrás de un buen coche alemán parecía un ministro, uno ellos entró antes en el bar, todo lo discretamente que podía hacerlo un tío de casi dos metros de altura y ancho como una boca de metro, se sentó cerca de donde estaba Juan, después entre yo con el otro detrás de mí, cuando caminaba para saludarlo, salieron del baño Vanesa y Mónica mi ex, sentándose en la misma mesa que estaba Juan, me quedé parado por la sorpresa, Juan me dio la mano saludándome.

JUAN: Siéntate Rubén por favor.

YO: Perdona, ¿pero que pintan ellas dos aquí?

MONICA: Siéntate por favor, tenemos que hablar contigo.

Me senté delante de los tres, dándoles la espalda a Enrique y Fernando.

JUAN: Yo, Rubén, quisiera pedirte perdón…

Mi ex le cortó en seco hablando ella.

MONICA: Todo es culpa mía Rubén.

La miré haciéndole un gesto con los hombros y la cabeza de sorpresa.

MONICA: Te veo diferente.

YO: ¿Como que diferente?

MONICA: Sí, más seguro de ti mismo, con otra imagen, mejor vestido, ropa cara, un buen reloj, me gusta mucho lo que veo.

YO: ¿Pero qué coño me estás diciendo, y qué es eso de que tú tienes la culpa de todo?

MONICA: Rubén, cuando estábamos juntos eras un tío muy soso, siempre en casa, saliendo muy poco, estaba muy aburrida contigo, coño si no sabías ni follarme bien.

YO: ¿Y a qué viene todo eso ahora Mónica?

Dudó un momento mirándose a Vanesa y a Juan, ellos con la cabeza la animaban a seguir hablando.

MONICA: No me fui con ningún compañero de trabajo.

YO: La puta, ahora sí que no entiendo nada.

Me miró y se lanzó por fin a contármelo todo.

MONICA: Quería que lo pasaras un poco mal, que me echaras de menos, quedé con Vanesa para que ella se enrollara contigo y enseñarte a follar…

YO: Espera, espera, ¿pero qué coño me estas contando?

MONICA: Coño Rubén, déjame acabar, al principio parecía que todo iba bien, Vanesa me dijo que estabas progresando mucho y que parecías interesado en ella.

YO: No me lo puedo creer.

JUAN: Es que hay más cosas.

Lo miré medio cabreado.

YO: ¿Qué?

JUAN: Yo fui quien me chivé de tu rollo con la mujer del director para que te echaran.

YO: Vosotros sois unos cabrones del primero al último, y tú Mónica estás como una puta cabra.

MONICA: Todo era para que te espabilaras, buscaras otro trabajo y evolucionaras como persona, después Vanesa tenía que dejarte y aparecer yo para consolarte y volver a estar juntos, pero algo falló y todo salió mal, te echo mucho de menos, perdóname y volvamos a vivir juntos por favor.

Ya estaba hasta los huevos de escuchar tantas tonterías, me levanté, los miré a los tres serio, me di media vuelta y les levanté el dedo de en medio de la mano caminando para la salida, Juan se levantó para pararme, pasé por el medio de mis guardaespaldas haciéndoles un gesto con la cabeza, se levantaron y Juan chocó contra ellos como si fueran una pared, Enrique lo cogió de la pechera y con una mano lo levantó del suelo, caminando con él sentándolo en la silla que estaba, a los tres se les quedó una cara de acojonados tremenda, yo me lo miraba desde la otra punta del bar riendo, me estaba comportando como un verdadero gánster en cuatro días, los guardaespaldas vinieron donde estaba yo, uno se quedó a mi lado y el otro abrió la puerta mirando fuera antes de que saliéramos, di un último vistazo a los tres que me miraban con la boca abierta, les hice un gesto con la cabeza y salí del bar flanqueado por aquellos dos hombretones volviendo a casa.

Cuando volvíamos en el coche pensé como podía a ver sido tan cabrona mi ex, como podía ser tan retorcida para pensar en todo aquel plan tan cabrón, me alegré de haber conocido de verdad a mi ex cuñada siendo tan feliz como era con ella en aquel momento, me dejaron en la puerta de casa, entré y sonaba la música bastante fuerte, estaban las tres chicas de mi vida en el salón, Aurora sentada en el sofá y Bea riendo de ver a Anabel bailar delante de ellas, una imagen tan feliz, me acerqué y las tres vinieron a saludarme, con un beso en los labios abrazándonos los cuatro juntos, cogí de la mano a dos, la otra se cogió de Bea y las llevé a la habitación, las desnudé una a una quedándome en la mano con sus bragas, las olí una detrás de otra inspirando fuerte, entrándome el olor de sus coños, se acercaron a mí desnudándome entre las tres, puse a Anabel arrodillada encima de la cama poniendo la cabeza debajo lamiéndole el coño, Bea me cogió la polla metiéndosela en la boca chupándomela y succionándola poniéndola como un palo, Aurora se lo comía a Bea dejándome el chocho cerca para que pudiera meterle mano haciéndole una paja.

Bea se la sacó de la boca dejando que Aurora se la metiera hasta el fondo gimiendo, gemido que se unió al de Anabel que no paraba de los lametones que le pegaba en medio del coño, Bea besaba a una y a la otra mientras se masturbaba, le quité la mano de su chichi poniendo la mía, le metí dos dedos en la vagina dándole vueltas, a la vez con el pulgar le frotaba el clítoris, las tres gritaban, y a la vez se corrieron moviendo mucho el cuerpo, me encantaban aquellas tres mujeres cuando se corrían, se les quedaba una carita tan guapa, estiré a Bea con las piernas abiertas, me metí en medio y se la metí despacio hasta el fondo, Aurora me puso el chocho delante de la boca volviendo a pegar lametazos a otro coño sin dejar de mover las caderas, Anabel por detrás metía la cabeza chupándome el culo, los huevos y notaba la lengua lamiendo entre mi polla y el coño de Bea, como me estaban poniendo las tres, di unos cuantos golpes de caderas más fuertes y Bea se corrió por segunda vez gritando a todo pulmón, se quedó a un lado recuperándose, Aurora que estaba muy excitada de mis lametones en el coño se subió encima de mi polla metiéndosela, moviéndose muy rápido corriéndose en cuatro movimientos como una loca, colocándose al lado de Bea besándose las dos con un piquito, giré a Anabel poniéndola a cuatro patas follándomela totalmente ido de lo caliente que estaba, nos corrimos los dos a la vez llenándole el coño de semen, nos dejamos caer en medio de Bea y Aurora, mientras nos recuperamos Bea nos abrazó a todos como si fuera la madre, supongo que porque era la mayor de los cuatro.

BEA: Decirme que siempre estaremos así de felices.

La miramos los demás sonriendo estando de acuerdo, las gemelas se levantaron para irse a su habitación y nos quedamos los dos solos estirados abrazados.

Unos días más tarde, una mañana, nos llamaron Enrique y Fernando para saber si podían pasar por casa para hablar con nosotros, nos reunimos sentados en el sofá.

ENRIQUE: Recibimos un aviso de un hombre de Akiyama, nos reunimos con él y nos preguntó si seguiríamos consiguiéndoles armas algunos clientes suyos, con su comisión claro.

Entonces recordé aquellos viajes para darles paquetes que no sabía lo que eran.

ANABEL: Es un cliente de muchos años, ¿no?

FERNANDO: Sí, siempre hemos tenido buena relación con los “japos”, pero desde que saben que Vladimir no está están un poco nerviosos, para mí que están intentando coger un trozo de pastel, han abierto algún club nocturno con chicas asiáticas para diferenciarse de nosotros, no saben quien lleva las riendas ahora y están preocupados, nos lo han preguntado y nosotros nos hemos hecho el loco como es lógico.

AURORA: Si siempre hemos hecho negocios con ellos no creo que sea buena idea dejar de hacerlo ahora, se pueden pensar que somos más débiles, ¿Cómo lo veis vosotros?

Nos dijo mirándonos a todos.

YO: Yo estoy contigo, cuanta más imagen de normalidad demos mejor.

Bea y su hermana confirmaban con la cabeza, Anabel miró a los hombres de confianza.

ANABEL: Decirles que estamos preparados para cualquier pedido, que la comisión será la de siempre, mantenernos informados.

Los hombretones confirmaron con la cabeza, se levantaron marchándose por la piscina como siempre.

Cuando había una entrega, normalmente iba uno de los dos guardaespaldas con varios hombres de confianza, el otro se quedaba en casa junto a nosotros, por si había algún problema que pudiéramos tomar decisiones rápidas, siempre iba todo muy bien, yo pensaba que aquella gente que se dedicaba a estas cosas eran personas muy serias, cuando confirmábamos la mitad del pago en una cuenta de un país que no os voy a decir, se hacía el pedido a nuestros proveedores, cuando lo recibíamos se hacía la entrega, llegaban dos furgonetas, abrían las puertas y pasaban las cajas de una a la otra, listo, al momento o pocas horas después nos ingresaban la otra mitad y asunto resuelto, la cuenta del banco subía y nosotros contentos, era curioso que a veces la mercancía nos llegaba de un país y una vez vendida volvía a otro país vecino a unos quinientos kilómetros de distancia.

Algunos días, Bea y yo nos poníamos guapos y salíamos a cenar como una pareja “normal”, íbamos a un buen restaurante y después tomábamos alguna copa en algún local de moda, siempre acompañados de los guardaespaldas, que les teníamos que reservar también una mesa cerca de la nuestra, aquella noche después de cenar fuimos a un nuevo local, mientras nos estábamos tomando algo, escuché unas voces a pocos metros de distancia, miré y era mi hermano con una chica al lado.

JAVI (gritando): ¿Cómo les va al tonto de mí hermano y a la frígida de mi ex mujer?

Estaba medio borracho, la chica le estiraba del brazo para llevárselo, él hacía fuerza para avanzar en dirección a nosotros, Enrique me miraba y yo le hice un gesto para que se estuvieran quietos, Bea se lo miraba con cara de pena, se soltó del brazo de su acompañante y se puso delante de nosotros con una copa casi vacía en la mano.

JAVI: Joder, si hacéis buena pinta y todo, que bien vestidos qué vais, parece que os van bien las cosas, lástima que en la cama seáis tan inútiles, y tú Bea, que coño que tienes de dejarme por este picha corta.

Fernando se empezaba a poner de pie, la pareja de mí hermano llegó a su lado cogiéndolo otra vez del brazo.

BEA: Te recuerdo que fuiste tú el que me dejaste, por cierto, si me hubieras follado la mitad de bien que lo hace tú hermano me hubieras tenido comiendo de tú mano siempre.

Miró a la chica.

BEA: Cariño, llévatelo antes de que haga más el ridículo.

Javi estaba a punto de empezar a gritar, Fernando le apoyó una mano en el hombro haciendo que se girara, lo miró levantando la vista para verle la cara, con la boca abierta.

YO: Fernando por favor, págales una copa a cada uno y aléjalos de mi vista.

Como me gustaba hablar como el “padrino”, Fernando estiró la mano indicándoles el camino a seguir, mi hermano y su novia lo acompañaron, dieron unos cuantos pasos y Javi se giró volviéndonos a mirar a Bea y a mí sentados, con Enrique con las manos delante a nuestro lado protegiéndonos, le cambió la cara entendiendo que aquello no era normal y que en algo teníamos que estar metidos para ir con dos tíos de guardaespaldas, llegaron a la barra, pidieron y Fernando pagó volviendo con nosotros, desapareciendo ellos por la sala, cuando llegamos a casa subimos a la planta de arriba, abrimos con cuidado una habitación de la chicas, estaba vacía, abrimos la otra y comprobamos que estaban las dos juntas dormidas, nos miramos, sonreímos y nos metimos en la nuestra.

Nada más entrar me metí debajo del bonito vestido que llevaba puesto Bea reventándole los pantis y las bragas, lamiéndole los muslos subiendo poco a poco hasta meterle la lengua en el coño, saboreando su flujo saladito haciéndole dar un suspiro y gemir, me levanté desnudándola, besándola con pasión con sus brazos alrededor de mi cuello, separó los labios mirándome a los ojos enamorada, me desnudó despacio, se arrodilló y me cogió la polla con la mano apretándola, metiéndosela en la boca chupándome el capullo, se la fue metiendo más profundamente hasta llegar al final chocando sus labios con mi pubis, me la succionó un par de veces muy fuerte haciendo que tirara el culo para atrás del placer, se la sacó tosiendo un poco, se levantó y me acostó en la cama boca arriba sentándose encima de mí metiéndosela, me cabalgó lentamente, gimiendo los dos suavemente, nos besamos despacio sintiendo nuestras lenguas enredarse, nuestras respiraciones mezclarse y nuestros gemidos acompasarse para llegar a la vez a un orgasmo intenso y profundo.

Nos quedamos en aquella posición abrazados, estiré de la sabana para taparnos y nos quedamos dormidos, por la mañana se abrió la puerta entrando las chicas colocándose una a cada lado de nosotros abrazándonos, Bea y yo nos besamos mirándonos a los ojos riendo y nos quedamos dormidos los cuatro de nuevo.

12.

Un poco de tiempo más tarde empezamos a tener algunos problemas, supongo que vivir tan bien dedicándonos a lo que nos dedicábamos no iba a ser tan fácil, nos dimos cuenta que estaba bajando la clientela en nuestros locales, el motivo, que los “japos” pagaban a gente para que se peleara en la puerta o robaran a los clientes antes de entrar, corriendo la voz que nuestros locales no eran seguros, ¿quién iba a ir a un sitio para que te roben o te peguen?, si podías ir a otros más tranquilos que no pasaba nada, los de ellos por ejemplo, teníamos claro que había que reaccionar, o en cuatro días cualquier gilipollas se atrevería a meterse con nosotros.

Primero intentamos reunirnos con ellos para llegar a un acuerdo de paz, los muy cabrones nos propusieron que les pagáramos una fortuna por mantener el orden y que no hubiera ningún problema, así que vista la falta de respeto nos reunimos en casa los cuatro, con Enrique y Fernando, para tomar algunas decisiones, la primera estudiarlos, que hacían, como se movían, algunos hombres visitaron sus locales como si fueran clientes estando con algunas chicas para sacar información, se les pasó el aviso a los policías que teníamos en nómina, para que se pasaran por la puerta de los locales para detener a los que buscaban pelea o robaban, les investigaron y les tocaron los cojones un tiempo con los permisos de los locales y cosas así, pero claro ellos sabían que era cosa nuestra toda la mierda que les iba cayendo encima.

Estuvimos un tiempecillo tranquilos, hasta un día que nos visito Santiago, nos avisó de que se había enterado que los “japos” estaban muy cabreados con nosotros, y que estaban buscando la manera de jodernos, nosotros nos sentíamos seguros en casa, pero ya era más difícil salir a cenar o dar una vuelta, nos dimos un margen de tiempo para ver qué pasaba antes de hacer nada, unos día más tarde entraron en la oficina de Santiago revolviéndolo todo, por suerte no encontraron nada de información nuestra porque no la tenía allí, o eso creía él, una mañana pasó por la calle una furgoneta, paró delante y disparó una especie de flechas pequeñas contra la casa, clavando algunas en la puerta de la entrada, al momento llegaron Enrique y Fernando preguntando si estábamos bien, nosotros no nos habíamos enterado de nada, ellos lo vieron por las cámaras.

Estaba claro que habían descubierto donde vivíamos y nos avisaban que no nos iban a dejar tranquilos, así que afinamos una estrategia para librarnos de ellos, nosotros conocíamos quienes eran los clientes que les pedían armas a ellos, que luego les proporcionábamos nosotros, si podíamos conseguir relacionarlos con la venta de armas y pasarle a la policía la información podrían detenerlos y caerles unos cuantos años de cárcel, pero eso podría dejarnos a nosotros en mal sitio, porque ellos nos denunciarían también, teníamos que hacer desaparecer cualquier prueba que nos implicara, no era muy difícil porque el dinero no lo podían seguir y si no encontraban nada no nos podían culpar, habíamos de tener la precaución de cambiar la cuenta que tenían los “japos”, donde nos ingresaban la pasta para que no pudieran seguirla.

Fueron las gemelas de viaje, con mucho cuidado de que no las siguieran al banco para anular la cuenta, pasándolo todo a una nueva borrando todo el rastro de la anterior, mientras estuvieron fuera, Bea y yo estábamos muy preocupados por si les pasaba algo, no teníamos ganas ni de follar, disimulaban el viaje como si estuvieran de vacaciones, lo que quería decir que por lo menos tardarían en volver una semana. Entonces nos llegó una información que podía ser buena, muchas de las chicas que trabajaban para ellos no estaban legalizadas y algunas otras las habían traído en contra de su voluntad, esperamos que las gemelas volviesen para decidir entre todos.

Sabíamos que habían salido en avión y estaban de camino, pero estábamos preocupados de su llegada y el viaje en coche hasta casa, cuando llegaron sanas y salvas nos abrazamos los cuatro, a Bea le cayeron una lágrimas.

ANABEL: ¡Pero Bea!, ¿por qué lloras?

BEA: Hemos estado tan preocupados por vosotras, tanto que ni hemos podido follar esta semana.

AURORA: Anda, y nosotras pensando que estaríais aprovechando el tiempo entre vosotros estando solitos.

Bea dejó de llorar y empezó a reír volviéndolas a abrazar.

BEA: Ahora sí que vamos a aprovechar el tiempo nenas.

Bea cogió de la mano a Anabel y yo a Aurora, las colocamos delante del sofá, como en una coreografía les desabrochamos los pantalones bajándoselos, nos arrodillamos para quitarles los zapatos y las medias, después los pantalones, las bragas, la camisa y dejarlas desnudas, las sentamos en el borde del sofá abriéndoles bien las piernas, nos metimos en medio de sus coños y se los lamimos y chupamos con ganas, gemían suavemente cogiéndose con fuerza a los cojines, al rato cambiamos de coño notando la saliva de Bea, les hicimos que se corrieran las dos a la vez, nos miramos con Bea, ella le metió dos dedos a Aurora en el chocho poco a poco follándola, yo levanté a Anabel, me senté yo con la polla tiesa y la senté encima metiéndosela, se empezó a mover poco a poco sintiendo cada roce de mi cipote en las paredes de su vagina, fue aumentando el ritmo y el volumen de sus gemidos, Bea aceleraba los dedos dentro de Aurora, las dos se movían cada vez más compulsivamente, de golpe Anabel soltó un grito enorme corriéndose otra vez abriendo la boca y mirando al techo, cayó a un lado del sofá.

Aurora se incorporó y le dio un beso a Bea en los labios, levantándose y sentándose de un salto encima de mi polla, cabalgándola como una poseída gritando sin parar, llegando rápidamente a un orgasmo moviendo todo el cuerpo con la cabeza baja cerrando los ojos, se dejó caer al lado de su hermana, estaban las dos agotadas con las piernas abiertas, cayéndoles su propio flujo por el agujero del coño, Anabel abrió los ojos.

ANABEL: Nos vamos a duchar y descansar del viaje, vosotros deberíais subir y aprovechar bien la tarde que os lo merecéis, vamos Aurora, que se queden solos y se follen hasta reventar que los están deseando.

Me subí el pantalón, miré a Bea y ella me devolvía una mirada de amor confirmando las palabras de Anabel, la cogí en brazos y subimos los cuatro a las habitaciones, las chicas se quedaron en las suyas y yo llevé a Bea a la nuestra, cerrando la puerta de un taconazo dejándola sobre la cama, me desnudé con sus ojos enamorados mirando los míos, le quité las zapatillas de estar por casa, me arrodillé a su lado y le puse una mano en la rodilla, subiéndola poco a poco, me miraba divertida, llegué a tocarle el tanga por debajo de la falda pasándole la mano por encima del vello púbico, lo cogí cerrando la mano y pegué un tirón arrancándoselo, se sorprendió y volvió a dedicarme una sonrisa, me lo puse la nariz para olerlo.

BEA: Me encanta que hagas eso delante de mí.

Apoyé las manos en la cama para poner mi cara de vicio cerca de la suya.

YO: Lo que te voy a hacer ahora te va a gustar todavía más.

Le desabroché los botones del vestido uno a uno, cuando llegué al último a la altura de su cintura le subí la falda besándole los pelos del coño, se puso un cojín debajo de la cabeza para ver mejor, le miré a los ojos y poco a poco fui bajando la lengua hasta metérsela en medio del chichi, dándole un lametazo lento, gimió entrecerrando los ojos quitando la sonrisa abriendo un poco la boca excitándose, repetí el lametazo volviendo a gemir moviendo un poco todo el cuerpo, le di vueltas con la lengua al agujero metiéndosela lo que pude volviendo a gemir, subí jugando con sus prominente labios menores hasta el clítoris hinchado, que lo lamí y chupé, sus gemidos, la cara de excitación con los ojos casi cerrados y los movimientos de su cuerpo, me alertaban que estaba a punto de correrse en cualquier momento, me quité la camiseta, me bajé los pantalones de un tirón y se la metí despacio frotando con mi pubis su clítoris, haciéndola correr con un orgasmo espectacular, abrió los ojos mirando los míos, le besé los labios suavemente entrando y saliendo de dentro de ella, con lentitud, sin que dejara de gemir ahora más moderadamente, me cruzó las piernas por el culo marcando el ritmo que ella quería, primero muy lentamente, al ratito un poco más rápido, volviendo a gemir con más fuerza, al final mucho más rápido perdiendo el ritmo, siguiéndolo yo para que se corriera gritando, se debió de escuchar en toda la casa durante un buen rato, notando sus espasmos vaginales que me apretaban la polla, su cara de cansada y relajada hizo que parara de moverme dejándola dentro, nos besamos unas cuantas veces.

BEA: Sácala por favor que no puedo más.

La saqué despacio abriendo ella los ojos aguantando el placer, me puse a su lado acariciándole la cara.

YO: ¿Estás bien mi amor?

Giró la cabeza mirándome.

BEA: Estoy en la gloria cariño, que bien me conoces y que bien me lo haces, creo que he dejado ir toda la tensión de la semana.

YO: Me alegro, relájate cariño.

BEA: Pero si la tienes a punto de reventar, como me voy a relajar sabiendo que tú estás así.

YO: No importa guapa, ya lo arreglaremos más tarde si tú quieres.

BEA: De eso nada guapo, te lo arreglo en un momento.

Me sonrió deslizándose para abajo, me la cogió con la mano mirándosela, me miró a mí.

BEA: Mira como la tienes, pobrecita.

Se la metió en la boca pasándole la lengua por la punta, me tensé al notar el contacto, me la apretó con su mano succionando, haciéndome gemir fuerte volviendo a tensar el cuerpo, se la metió toda dentro, sacándola despacio apretando los labios sobre ella, dejándome el cuerpo tieso hasta que se la sacó, me miró riendo sabiendo cómo me estaba poniendo, le pegó unas cuantas subidas y bajadas moviendo rápida la cabeza, me tenía loco la cabrona, se mojó un dedo con saliva poniéndome cara de vicio y me lo metió un poco en el culo, volví a gemir fuerte, sacó la lengua pasándola por la punta mirándome como avisándome de que ahora venía la traca final, rodeó con sus labios la punta de la polla y de golpe se la metió entera volviendo a tensarme, subió despacio succionando una vez detrás de otra, haciéndome levantar el cuerpo de la cama de los espasmos de placer que sentía, al llegar a la punta de nuevo dejándomela toda mojada que podía ver como caían las gotas de saliva por el tronco, se metió el capullo cogiéndomela fuerte con la mano por abajo, empezando a succionar y pajearme con una fuerza que me hizo pegar un grito detrás de otro hasta correrme, saliendo disparado el semen guardado de toda la semana, ella intentaba tragarlo pero era tanto que se le escapaba bajando por la polla junto con la saliva, resbalando entre los dedos de su mano que bajaba y subía lentamente hasta que me sacó la última gota, dejé caer la cabeza en la cama cerrando los ojos, noté que ella se levantaba y volvía con una toalla un poco mojada limpiándome toda la zona, la dejó en el suelo, se quitó el vestido y se metió en la cama a mi lado, me besó.

BEA: ¿Qué tal?

Le miré los ojos y sin decir nada le pasé un brazo por encima besándola dejando caer mi cabeza en su hombro, ella me miró con cariño y cerramos los ojos.

Cenamos celebrando que ya volvíamos a estar todos juntos, tomando después unas copas, nos fuimos a dormir y al día siguiente cuando bajamos a desayunar, nos encontramos sentados en la cocina a Enrique y Fernando con Aurora, Anabel apareció después con un paquete de leche en las manos.

ANABEL: Sentaros a desayunar que vamos a hablar.

Nos sentamos los seis alrededor de la mesa, mientras desayunábamos las chicas nos explicaron los por menores del viaje. Después hablaron ellos.

FERNANDO: A los “japos” les van a cerrar los locales un tiempo para que hagan obras, por el tema de las chicas ilegales Akiyama está desaparecido, creemos que ha vuelto a su país.

ANABEL: Así estaremos un tiempo tranquilos.

AURORA: Creo que deberíamos hacer algo más contundente, no puede ser que nos lancen flechas en casa y se vayan de rositas esta gentuza.

Estaba claro que Anabel era más reflexiva y Aurora más expeditiva, las dos juntas se complementaban como una sola.

YO: ¿A qué te refieres exactamente?

Aurora nos miró uno por uno, Fernando y Enrique sonreían como sabiendo alguna cosa.

AURORA: Fernando, ¿cómo estamos de gasolina?

Su hermana, Bea y yo pegamos un salto en la silla.

ANABEL: ¿Les quieres quemar un local?

Aurora nos miró con cara de mala.

AURORA: Uno no, todos.

Enrique y Fernando sonreían, Aurora nos miraba seria, los demás nos mirábamos entre nosotros sin saber que decir, haciéndose un silencio.

ENRIQUE: Tenemos suficiente gasolina para quemar la ciudad.

AURORA: Pues votemos aquí y ahora, yo voto que sí.

Levantando la mano, nos miró  esperando una respuesta, nos volvimos a mirar los tres, Bea empezó a hacer el gesto de levantar la mano y acabamos haciéndolo los tres a la vez, Aurora nos miró orgullosa sonriendo, se dirigió a los guardaespaldas.

AURORA: Chicos, ya podéis prepararlo todo.

Al cabo de un par de días, estábamos una noche antes de cenar mirando la tele con Anabel y salió Aurora de la cocina con un bol lleno de palomitas, cambió de canal y empezaron a dar la noticia que se habían incendiado unos locales nocturnos, que estaban cerrados por no estar al día en seguridad y que se creía que lo habían hecho los mismos dueños para cobrar del seguro, pero que lo tenían bastante mal porque descubrieron que fueron incendiados premeditadamente, Aurora se metió un puñado de palomitas en la boca pasando el bol para que cogiéramos los demás, comimos todos comentando lo bien que ardían los locales por la tele, cuando se acabaron las palomitas nos levantamos, chocamos las manos entre todos y nos fuimos a cenar.

Se acabó el mal rollo, ellos desaparecieron del mapa y nuestros locales se llenaron como nunca volviendo la tranquilidad.

Fueron pasando las semanas y los meses, estando todo tan tranquilo que decidimos hacer unas vacaciones los cuatro juntos, dejamos al frente de todo a los hermanos Fernando y Enrique con el abogado Santiago, nosotros nos fuimos dos semanas a las Islas Maldivas como unos turistas, cogimos dos suites enormes de estas que son como casitas en medio del mar, pasabas por encima de una pasarela de madera y las dos últimas eran las nuestra, así nosotros estábamos casi siempre los cuatro en la última y dejábamos una en medio de los demás clientes, tomamos el sol, nadamos, hicimos snorkel, todo muy tranquilo hasta una noche que tomando una copa después de cenar en uno de los bonitos bares, había un chico tocando un piano.

BEA: Chicas, por aquí hay mucho niño guapo, igual podríais tener alguna aventurilla antes de volver.

AURORA: No sé, nunca nos salen bien los planes.

ANABEL: Mujer, podíamos probar a pescar alguno, así los dejaríamos tranquilos a ellos también algunos días.

AURORA: Bueno, si es por ellos de acuerdo.

BEA: Hay mis niñas, ves Rubén, si son un par soles.

AURORA: Yo hace rato que me estoy mirando al que toca el piano y parece que puede tener una buen pollón.

ANABEL: Por favor Aurora, tú siempre pensando en lo mismo coño, pero la verdad es que es mono.

BEA: Pues muy bien chicas, nosotros nos vamos y vosotras tiráis la caña a ver si pescáis algo.

Nos fuimos al bungalow y pedimos una botella de champán, nos la estábamos tomando en la terracita que tenias el mar allí mismo, cuando al rato vimos a las chicas que se metían en el suyo, llevando cogido del brazo al chico del piano, nos miramos con Bea con una sonrisa, bajó la vista a mi paquete.

BEA: Yo con la mía tengo bastante, pero las chicas tendrían que cambiar de polla de tanto en tanto, ¿no crees?

YO: Joder Bea, mira que llegas a ser bruta hija mía, pero te doy la razón en que un noviete no les vendría mal.

A los cinco minutos salían los tres en pelotas a la terraza, el cogido por cada una por un brazo, lo tiraron al agua lanzándole la ropa detrás, el chaval se tuvo que ir nadando para la orilla, nos miraron, yo me puse de pié levantando los brazos preguntando qué había pasado, se pusieron una camiseta por encima y al minuto las teníamos en nuestra terraza indignadísimas.

BEA: ¿Pero qué ha pasado niñas?

AURORA: ¿Qué, qué ha pasado?

ANABEL: ¿Queréis saber lo que ha pasado?

YO: Coño, si os preguntamos es porque queremos saberlo, ¿no?

AURORA: Menudo imbécil.

ANABEL: Un gilipollas es lo que es ese tío.

BEA: Pero nos lo queréis explicar de una vez joder.

AURORA: Explícaselo tú Anabel.

ANABEL: No, mejor tú Aurora.

Me puse de pie.

YO (gritando): Basta ya.

Se quedaron en silencio mirándome como si me hubiera vuelto loco, Bea reía tapándose la boca.

YO: Anabel, tú que eres más tranquila, explícanoslo por favor.

ANABEL: Hemos hablado con él cuando ha acabado.

AURORA: De tocar el piano.

ANABEL: Y lo hemos convencido para.

AURORA: Que viniera con nosotras a nuestro bungalow.

ANABEL: Y solo llegar.

AURORA: Le hemos bajado los pantalones y hemos descubierto.

ANABEL: Qué tenía una buena polla como.

AURORA: Yo había dicho.

La cabeza de Bea y la mía iban de lado a lado, mirando a una y la otra siguiendo la conversación.

ANABEL: Lo hemos desnudado.

AURORA: Nosotras también lo hemos hecho.

ANABEL: Y Aurora se ha arrodillado delante de él.

AURORA: Metiéndome el pollón en la boca.

ANABEL: Después me he arrodillado yo.

AURORA: Cogiéndole los huevos amasándolos.

ANABEL: Y entonces el imbécil.

AURORA: Eso, el muy gilipollas.

BEA Y YO (gritando): ¿Qué?

ANABEL Y AURORA: Se ha corrido.

ANABEL: No ha llegado ni a tocarnos el tonto polla.

AURORA: Y nos ha dejado la cara hecha una mierda de semen.

ANABEL: Aurora se ha levantado.

AURORA: Y le he pegado un puñetazo.

ANABEL: En medio del estomago.

AURORA: Lo hemos cogido.

ANABEL: Entre las dos.

AURORA: Y lo hemos tirado.

ANABEL: Con los tiburones.

YO: Suerte que aquí no hay, pero se ha tenido que ir nadando.

AURORA: ¿No hay tiburones?

ANABEL: Joder, pues qué lástima.

Bea se descojonaba de risa que no sabía dónde meterse.

YO: Venga, venir aquí y poneros champán, mejor olvidar lo de hoy.

Se pusieron cada una encima nuestro como si fueran dos niñas pequeñas, pasándonos los brazos por el cuello, nosotros nos mirábamos y nos moríamos de risa.

A los dos o tres días estábamos cenando en uno de los restaurantes.

BEA: Nenas, hay unos chicos sentados en una mesa hay delante que parecen interesantes.

ANABEL: ¿No serán pareja?

BEA: No lo sé, pero no os quitan el ojo de encima desde hace un rato.

AURORA: Yo con lo del otro día ya tengo bastante.

BEA: Mujer, no todos son iguales.

ANABEL: Podríamos hacer un segundo intento.

AURORA: Si quieres, lo hago por ti.

Cuando acabamos nos fuimos con la idea de tomar algo, las chicas antes pasaron por su mesa, nos juntamos en el bar.

ANABEL: Hemos quedado con ellos aquí, cuando acaben de cenar vienen.

BEA: Pues nosotros nos vamos, no queremos asustarlos, vamos cariño, les pedimos que nos traigan la copa a la terracita del bungalow.

Nos tomamos una copa y nos pedimos otra, vino un camarero en un carrito de esos de golf para servírnosla, cuando volvía se cruzó con las chicas y sus acompañantes, entraban en su habitación con una botella de champán cada uno en la mano, pasó un cuarto de hora y todo parecía bien, nos miramos con Bea sonriendo, pensando que esa noche se lo iban a pasar bomba, cinco minutos más tarde oímos un alarido terrorífico, salieron los dos chicos en pelotas corriendo por la pasarela, treinta segundos más tarde salieron ellas con una botella cada una, acercándose a nosotros totalmente frustradas.

BEA: ¿Pero qué ha pasado hoy?

ANABEL: Qué no hay manera.

AURORA: En el bar hemos tomado una copa y parecían simpáticos.

YO: ¿Parecían?

ANABEL: Han llegado a la habitación y se han puesto chulitos.

AURORA: Sí, sí, chulitos.

ANABEL: Se pensaban que iban a hacer con nosotras lo que les diera la gana.

Bea se puso la mano en la cabeza mirándome.

ANABEL: Si han traído vaselina y todo los capullos.

AURORA: Sí, vaselina.

YO: ¿Vaselina?, ¿para qué?

Me miraron las tres como si fuera tonto.

ANABEL: Uno de ellos se pensaba que tenía una polla demasiado grande.

AURORA: Pero era una mierda de polla.

BEA: ¿Pero nos queréis explicar que ha pasado de una vez coño?

AURORA: Que Anabel los ha convencido para que se desnudaran y atarlos a la cama.

ANABEL: Y ella les ha puesto vaselina en el culo a los dos.

Se hizo un silencio.

BEA  Y YO: ¿Y?

AURORA: Que Anabel ha abierto una botella de champán.

Otro silencio:

BEA: ¿Y ya está, no ha pasado nada más?

Las dos bajaron la cabeza avergonzadas, se miraron una a la otra.

YO: Hay mi madre.

AURORA: Bueno, pues, luego…

ANABEL: Aurora se ha empeñado en meterles por el culo la botella de champán.

Bea se puso de pie de un salto.

BEA: ¿Pero qué coño habéis hecho?

AURORA: Pueeeessss, metérsela a uno y mover la botella.

YO: ¡No me jodas nena!

ANABEL: Le ha puesto una lavativa de champán de puta madre, le debe de haber dejado el estomago limpio de cojones.

AURORA: Sí, ha gritado un poquito.

Nosotros nos mirábamos con la boca abierta.

AURORA: Se la iba a meter al otro, se han movido como unas lagartijas desatándose saliendo corriendo.

ANABEL: ¡Que cabrones!

AURORA: Sí, nos han cortado la diversión.

YO: Bea, no les vuelvas a decir nada más sobre chicos vale, que se estén quietecitas que al final desgraciaran a alguien.

BEA: Nenas, pero es que no sabéis hacer las cositas normales coño.

Las dos se encogieron de hombros.

YO: ¿Y esas botellas que habéis traído?

ANABEL: Eran para tomarlas con ellos, pero como se han ido antes de tiempo ahora nos sobran.

YO: Pues abre una y sírvenos a todos va.

Y nos quedamos los cuatro acabando con toda la bebida y durmiendo juntos hasta el día siguiente.

Las niñas se estuvieron quietas el resto de las vacaciones y acabamos los días que nos quedaban todos juntos en nuestro bungalow, lo único destacable fue que una mañana que estábamos los cuatro en la cama haciendo nuestras “cosillas”, entró una camarera para hacer la limpieza del día pillándonos a pleno rendimiento, pegó un grito y salió corriendo, nosotros seguimos sin inmutarnos con lo nuestro.

13.

Volvimos a casa, nos pusimos al día de todo y seguimos con nuestra vida, iba a comer con mis padres algunos días, Bea prefería no acompañarme, no se sentía cómoda habiendo ido antes con mi hermano y ahora presentarse conmigo, mis padres sabían que con mi hermano no me  hablaba y que su ex mujer estaba conmigo, nunca me hicieron ningún comentario al respecto.

Un tiempo más tarde nos llamó Santiago para reunirnos en casa y hablar de algo importante, las gemelas lo invitaron a comer y el día en cuestión nos sentamos los cinco alrededor de la mesa, con una buena comida, esperando que fuera una reunión como las que hacíamos habitualmente, Santiago estaba sentado en una punta de la mesa, las dos gemelas a un lado y nosotros dos al otro.

SANTIAGO: ¿Sabéis quien es Sergey?

Nos miramos los cuatro preguntándonos con la vista si alguien sabía quién era, evidentemente nadie lo sabía.

SANTIAGO: Es el hermano de Vladimir.

AURORA: ¿Nuestro tío?

ANABEL: Papá nunca nos habló de él, bueno, ahora que pienso no nos habló nunca de su familia.

YO: ¿Por dónde va esto Santiago?

SANTIAGO: Vladimir y Sergey tuvieron sus diferencias en cómo llevar el negocio heredado de vuestro abuelo, dicen que se pelearon de una manera que ponían los pelos de punta, Sergey acabó cogiendo una navaja atacando a vuestro padre, dejándole la cicatriz que tiene en la cara.

Nosotros habíamos comenzado a comer con una sonrisa, en esos momentos estábamos todos como en un funeral, escuchando con las orejas muy abiertas lo que nos estaban explicando.

SANTIAGO: Pues alguien en nombre de Sergey me ha pedido una reunión con vosotros.

ANABEL: ¿Una reunión, para qué?

AURORA: Para nada bueno nena.

YO: Aun es pronto para saberlo, a lo mejor no es para tanto.

AURORA: Con lo que nos ha contado Santiago y los años que han pasado sin saber nada de él, que quiera vernos ahora no presagia nada bueno os lo digo yo.

El abogado confirmaba con la cabeza en silencio.

SANTIAGO: He pensado en hacerla en mi despacho, esa mañana se la daré libre a mis empleados para estar más tranquilos, hemos de pensar cuanta gente queréis que asista y en que condiciones, cuando lo tengamos claro me pondré en contacto con ellos para concertarla.

Se levantó sin acabar de comer y se marchó, nosotros también dejamos los platos y nos sentamos en el sofá, con un whisky cada uno en la mano.

BEA: ¿Qué os parece a vosotras todo esto?

ANABEL: Ese tío no creo que venga a saludarnos como familia, vendrá en busca de alguna otra cosa.

BEA: ¿Y como lo hacemos, vamos los cuatro a la reunión para hacer más fuerza?

YO: No, no podemos meternos los cuatro en un mismo sitio, seríamos demasiado previsibles, si pasa algo tiene que quedar alguien para seguir, tenemos que ir dos, una de ellas y yo.

BEA: ¿Y por qué no yo, Rubén?

YO: Por qué lo digo yo y se acabó.

Me rodeó el cuello con sus brazos acercando su cara a la mía.

BEA: Como me gusta que saques el carácter mi amor, te quiero.

Me dio un beso en los labios y miró para adelante con una sonrisa.

AURORA: Iré yo con la pistola por si acaso.

BEA (asustada): ¿Tienes una pistola aquí en casa?

Aurora movía la cabeza arriba y abajo orgullosa.

ANABEL: No, iré yo con Rubén, tú eres demasiado bruta para un primer contacto.

YO: Además, hemos de pedir que nada de armas, dos personas por banda para hablar y dos guardaespaldas como mucho, ¿estamos de acuerdo?

Bea levantó la mano.

BEA: Yo estoy de acuerdo.

Las hermanas también la levantaron y brindamos.

Salí con la copa al jardín a pasear, ya no me acordaba de aquel chico que os describí al principio, me sentía totalmente diferente, más alegre, sin miedo a nada y con ganas de vivir la vida intensamente, me daba igual lo que pudiera pasar por defender a mis chicas y mi nivel de vida.

Se acordó la reunión y esperamos el día con ciertos nervios, hablamos con Fernando y Enrique para que pusieran a todos los hombres atentos a cualquier cosa que pudiera pasar, en los locales doblamos la seguridad y avisamos a los policías afines de lo que parecía que se avecinaba. Los cuatro hablamos bastante de las diferentes posibilidades que nos podríamos encontrar, la más probable que se quisiera vengar de su hermano sabiendo que no estaba para poder plantarle cara.

Llegó el día y salimos en dos coches, en uno Anabel con Fernando y un chofer, en el segundo Enrique, otro hombre que conducía y yo, los coches pararon en la puerta del despacho de Santiago y salimos los cuatro, entramos y Sergey no estaba, pero sí que habían llegado dos hombres de seguridad de los suyos, entre los guardaespaldas se registraron para confirmar que no llevaban armas, después nos registraron a nosotros y entramos en un despacho con las paredes de cristal que nos dijo Santiago, fuera se quedaron Enrique y Fernando junto a los otros dos, el abogado nos ofreció algo para beber, le pedimos dos cafés y esperamos sentados de espaldas a la puerta, hablando los tres esperando que llegara Sergey, no tardó mucho, entró junto a otra persona que parecía uno de sus hombres por la manera de tratarlo, según nos contaron nuestros guardaespaldas después, los registraron y entraron, nosotros seguimos mirando para adelante tomándonos el café, sin hacer el más mínimo movimiento para saludarlos, Santiago salió fuera con los otros, se sentaron delante, levanté la vista y aluciné, estuve a punto de llamarle Vladimir, era clavado a su hermano sin la cicatriz, entendí porqué Anabel y Aurora se parecían tanto, les venía de familia, nos quedamos los cuatro mirando a los ojos sin inmutarnos, esperando que alguien empezara a hablar, la tensión se podía cortar con un cuchillo, sabía que no era momento para debilidades y aguanté con dos cojones la mirada fija y la cara de mala leche, se me estaba haciendo eterno aquel momento, entonces.

SERGEY: ¿Cómo estáis sobrina?

Anabel no hizo el más mínimo gesto con la cara y le seguía mirando a los ojos, me sorprendía como una chica que podía jugar con su hermana con los chicos como si fueran dos niñas, por otro lado se comportara como una persona adulta, con una seguridad en ella que impresionaba.

SERGEY: Parece que habéis sacado el carácter de vuestro padre.

Ella siguió mirándolo totalmente impasible dejando pasar el tiempo, creo que la cabrona llegó a incomodar aquel tío con toda su pinta de tipo duro.

SERGEY: ¿Dónde está Vladimir?, sé que se fue como un cobarde cuando tuvo un problemilla.

Parecía que intentaba ponernos nerviosos, yo no cambiaba la cara, ahora entendía la cara de cartón de Santiago cuando lo conocí, Anabel seguía dando una imagen fuerte y tranquila.

ANABEL: Si no tienes nada que decirnos, nos vamos.

Apoyó las manos en la silla para levantarse.

SERGEY: Vale, ya está bien de tonterías.

Anabel volvió a colocar las manos encima de la mesa.

SERGEY: Como no está Vladimir yo me quedaré con vuestros negocios y os protegeré.

Ella siguió mirándolo sin hablar y sin cambiar la cara, dejó pasar un poco más de tiempo, a Sergey le empezó a cambiar la cara, se pasó la mano por la boca y volvió a mirar a Anabel con paciencia.

Anabel se levantó, yo lo hice a la misma vez, se giró y caminó para la puerta conmigo siguiéndola pensando en los cojones que tenía aquella chica, Sergey se levantó de golpe “cabreao”.

SERGEY: Os voy a hacer la vida imposible, hasta que aparezca el hijo de la gran puta de tú padre y pague por todo lo que me ha hecho.

Pensé que el tipo aquel se parecía a mi hermano diciendo tonterías, llamar hijo de puta a tú hermano es de lo más idiota que puedes decir.

ANABEL (con voz serena): Si así lo quieres, así será, pero perderemos todos y a mi padre seguirás sin encontrarlo.

El tío tenía la cara encendida de odio, de golpe se puso serio pensando en lo que le había dicho una chica con unos ovarios muy bien puestos que podía ser su hija. Salimos del despacho, los guardaespaldas se pusieron a nuestro lado, salimos a la calle para entrar en los coches y largarnos de allí, nos metimos en la parte de atrás de uno con Enrique al lado del conductor, cuando el coche arrancó Anabel respiró profundamente relajando la cara mirándome.

YO: Has estado perfecta Anabel.

ANABEL: No sé, no sé.

YO: Le has impresionado, no se esperaba lo que ha sucedido, seguro que ahora os respeta mucho más a tú hermana y a ti.                                                  

Tranquilizó el gesto de la cara y llegamos a casa.

Nos salieron a recibir Aurora y Bea, entrando todos juntos en casa llegando al salón parándonos a hablar.

AURORA: ¿Cómo ha ido?, explicarnos todo.

Anabel se subió la falda y se bajó las bragas abriendo un poco las piernas, nos quedamos los tres mirándola sin entender lo que hacía, hizo fuerza y se sacó del coño un tubo que estiró y era un cuchillo, me quedé con los ojos que no podía abrirlos más de lo alucinado que me dejó.

ANABEL: Lo llevaba por si acaso.

Lo dejó encima de la mesita, se subió las bragas bajándose la falda, mirándonos como si no hubiera pasado nada.

BEA: ¡Nena!, ¿y no te molestaba?

ANABEL: Un poco sí, pero se podía aguantar.

AURORA: Otro día que se lo meta Rubén en el culo.

Y se empezó a descojonar de risa contagiándonos a todos rebajando la tensión.

BEA: Bueno, ¿pero cómo ha ido?

ANABEL: Quiere tocarnos los cojones para que vuelva papá y joderlo.

YO: Anabel ha estado fantástica, lo ha puesto histérico.

ANABEL: Tú sí que has estado bien, no ha movido la expresión en todo el rato con una cara que daba miedo.

BEA: Olé mi niño, que guapo y valiente que es ostia.

ANABEL: Ha perdido un poco los papeles y ha insultado a papá para ponernos nerviosos.

AURORA: Si llego a estar yo me saco el cuchillo del coño y le corto la cabeza al cabrón de mierda ese.

BEA: Por eso no estabas tú cariño.

Anabel se sentó en el sofá con una cara de estresada que no podía con ella, Aurora se dio cuenta y se arrodilló delante de ella, le miró la cara en silencio, le metió las manos por los lados de los muslos y estiró de las bragas quitándoselas, le abrió las piernas cogiéndole las rodillas y metió su cabeza en medio lamiéndole por la parte interna de los muslos,  Anabel gimió dejando ir el aire y su hermana llegó a su destino chupándole el clítoris haciéndole dar un gritito, le fue comiendo el chichi despacio sin prisas, Bea que estaba que no se perdía detalle se toco el coño instintivamente, me cogió de la mano y me llevó al lado de las hermanas, se sentó junto Anabel y me desabrochó y bajó los pantalones metiéndose mi polla en la boca, toda entera, para volver a sacarla y meterla unas cuantas veces, poniéndome a cien a la vez que seguía tocándose el coño, por encima de un vestidito que llevaba puesto.

Aurora giró un momento la cara mirando cómo me la chupaba, Bea se dio cuenta, se la sacó y se la ofreció a Aurora, que salió de en medio de las piernas de su gemela para meterse mi polla en la boca de golpe, pegando unas succiones que casi me tiran al suelo del gusto la pedazo de bruta, Bea se levantó quitándose las bragas, colocó a Anabel estirada y se puso encima de ella, haciendo un sesenta y nueve comiéndose las dos el potorro, puse a Aurora arrodillada en el sofá con la cara delante de la cabeza de Anabel y el chichi de Bea, le bajé de un tirón el pantaloncito que llevaba y las bragas, metiéndole la polla poco a poco hasta el fondo, pegó un gemido y se enganchó al culo de Bea lamiéndole el ojete, aumenté el ritmo y Aurora se corrió bastante rápido, su hermana y mi pareja empezaron a gemir más fuerte, cambié la posición colocándome sentado delante del coño de Anabel, metiéndosela mientras Bea seguía chupándoselo, levanté mi culo y tiré la espalda para atrás apoyándome con las manos, moviéndome para poder meterla y sacarla, Aurora seguía lamiéndole el culo a Bea metiéndole un dedo haciéndola gritar, Anabel se aceleraba gimiendo muy seguido y empezó a correrse con unos gritos tremendos, quitándose de encima la tensión de la mañana.

Se salió de debajo de Bea que seguía a cuatro patas encima del sofá, con dos dedos de Aurora dentro del culo y su boca chupándole el chichi, gimiendo con una carita de placer que me hubiera corrido en aquel momento tirándoselo todo encima, Aurora extendió el brazo abriendo la mano para que se la cogiera, estiró de mí poniéndome detrás de Bea, me cogió la polla volviendo a pegarle un par de chupadas bien pegadas, se la sacó de la boca y se la metió un poco en el culo a Bea, haciéndole pegar un grito de sorpresa, yo se la fui metiendo poco a poco hasta el fondo, Aurora le metió por debajo de mis huevos dos dedos en el coño y Anabel se puso al lado metiendo la mano por debajo masturbándola, Bea abrió mucho la boca pegando un grito enorme mientras le hacían una paja, la follaban con dos dedos por el chichi y una polla por el culo, empezó a mover la cabeza arriba y abajo, después movía todo el cuerpo totalmente descontrolada, para acabar corriéndose con un orgasmo tremendo pegando unos gritos que se caía la casa, me corrí a lo bestia viendo ese espectáculo de mi chica, se la saqué del culo tirándole los últimos chorritos de semen encima del culo y la espalda, Bea dejó caer la cabeza en el asiento del sofá mirándonos a los tres jadeando, las gemelas bajaron la cabeza cogiendo con la lengua el semen que tenía en el culo y la espalda, dándose después un beso cruzando las lenguas pasándose el semen de una a la otra cayéndole por los lados.

BEA (voz cansada): Pero que marranas llegan a ser estas niñas por favor.

Nos fuimos a duchar, entramos en nuestra habitación desnudándonos, Bea puso en marcha la ducha metiéndose, me metí con ella, nos besamos debajo del agua y me acordé de lo que había visto en el sofá volviendo a crecerme la polla tocándole a ella la barriga.

BEA: ¿y esto?, no has tenido suficiente.

Me encogí de hombros y la besé, ella me cogió la polla moviendo la mano pajeándomela, sacó la lengua lamiéndome los labios.

YO: Tú también estás un poco “marranota” hoy cariño.

BEA: No sabes los nervios que he pasado esta mañana hasta que no habéis llegado.

Me tiré jabón en la polla y Bea con su paja me la limpió, le metí la mano en el coño cogiéndoselo y frotándoselo haciéndole gemir otra vez, se dio la vuelta y se agachó apoyándose con una mano en el cristal de la ducha, se dirigió el pepino a su agujero, se lo metí de golpe, pegó un grito y me cogió los huevos acariciándolos, cogí un ritmo frenético con las caderas follando descontrolado, me estaba costando un poco correrme.

BEA: Como me gusta que me folles por todos los sitios, antes por el culo y ahora por el coño, sigue, sigue.

La cabrona me sacó de mis casillas corriéndome como un animal, Bea se giró cogiéndome la cara con una mano acariciándomela, me dio un beso muy tierno.

BEA: Ya está satisfecho mi hombretón.

YO: Sí mi amor, contigo siempre acabo satisfecho.

BEA: Si quieres más solo tienes que pedirlo y me pondré a tú disposición para lo que quieras mi amor.

Creo que Bea también vio un cambio en mí y estaba muy orgullosa y complaciente desde que me impuse decidiendo quien iba a ir a la reunión.

Santiago volvió a pasar por la tarde para hablar de seguridad, así que convocamos también a Enrique y Fernando, todos sentados informalmente en el sofá.

SANTIAGO: Después de ver lo de esta mañana, creo que lo más inteligente será hacer lo mismo que en la anterior crisis, que salgáis lo justo de casa y extreméis las precauciones.

Se hizo un silencio, como si nadie quisiera hablar del tema, los miré uno a uno, Aurora hacía cara de mala ostia, Anabel de agobiada todavía de la reunión de la mañana y sin ganas de tomar decisiones, Bea de no saber que sería lo mejor para todos, Fernando y Enrique esperando mirándonos y Santiago cara de cartón como siempre.

YO (levantando la voz): ¡Y una mierda!

 Todo el mundo salió de su letargo abriendo los ojos mirándome, hasta Santiago cambió el semblante por un momento.

YO: Ese cabrón se va a pasear por nuestra ciudad como le salga de los cojones y ¿nosotros nos vamos a esconder?, una mierda para él.

Mire a los guardaespaldas que me prestaron toda su atención.

YO: Reforzar la seguridad, si se ha de contratar más hombres se contratan, pero nosotros vamos a hacer vida normal con la cabeza bien alta, no vamos a dar la impresión de tener miedo, eso es lo que quieren.

Santiago me miró con una sonrisilla afirmando con la cabeza.

Aurora se puso de pie de golpe.

AURORA: Si quieren guerra la van a tener por la “pipinilla” de mi coño.

Santiago que la tenía al lado levantó la cabeza para mirársela con los ojos muy abiertos alucinando.

Anabel también se levantó más despacio, pensó un momento lo que quería decir.

ANABEL: Rubén tiene toda la razón, ahora no es momento de debilidades, Santiago por favor, las orejas muy abiertas, tenemos que saber lo que está preparando ese cabronazo, Enrique y Fernando, hacer un cálculo de la gente que necesitamos para estar tranquilos y hablamos, los demás pensaremos en algunos planes por si las cosas vienen mal dadas.

Y se dio por terminada la reunión.

Pensándolo ahora creo que salimos más de casa que nunca, íbamos a cenar, a espectáculos, de compras, siempre bien acompañados de seguridad pero dejándonos ver por todas partes.

Sergey compró un edificio enorme, que convirtió en una macro discoteca donde se podían encontrar todo tipo de vicios claro, no podía montar algo legal el hijo de puta, y su vivienda arriba del todo.

Una mañana las gemelas después de desayunar juntos nos dijeron que se iban de compras, le preguntaron a Bea si quería acompañarlas y les dijo que prefería quedarse conmigo en casa, cuando se fueron nos pusimos a ver una serie en el sofá abrazados como enamorados relajándonos, a las tres horas más o menos volvieron entrando las dos y Enrique caminando rápido en casa.

AURORA (gritando): ¿Cómo coño ha podido pasar?

Estaba enfurecida sacando fuego por los ojos, se movía de un lado para otro, en ese momento entro Fernando que venía de la casa de al lado, yo me levanté y Anabel se sentó seria al lado de Bea.

FERNANDO: ¿Enrique que ha pasado?

ENRIQUE: Estábamos en el centro comercial y se han sentado a tomar un helado, lo teníamos todo revisado y parecía tranquilo, Anabel se ha levantado para ir al servicio, tardaba mucho y la hemos ido a buscar, la hemos encontrado en el lavabo, cuatro tipos la han rodeado y la han asustado dándole recuerdos de Sergey.

AURORA (gritando): Me cago en su puta madre, lo voy a matar, será lo último que haga en mi puta vida pero a ese cabrón me lo llevo por delante.

YO: Está bien, todos tranquilos.

Miré a los chicos, ellos me devolvieron la mirada, creo que los tres sospechábamos lo mismo.

YO: ¿Sabéis que esto no ha sido por casualidad verdad?

FERNANDO: Creemos que tenemos un topo, alguien les está informando de nuestros pasos.

YO: No digáis nada a nadie, investigarlo con discreción, tenemos que saber quién es.

Los chicos se fueron y nos quedamos los cuatro, yo de pie, Aurora en la otra punta del salón que se la llevaban los demonios del cabreo que llevaba encima, y Anabel sentada en el sofá con Bea abrazándola.

ANABEL: Aurora por favor, vete a duchar y tranquilízate un poco vale.

Cuando Aurora se fue a su habitación, me senté al lado de Anabel, giró la cabeza mirándonos a los ojos a Bea y a mí.

ANABEL: No he querido decir nada delante de ellos y de Aurora, que ya sabéis que pierde los papeles muy pronto, pero me han rodeado y me han puesto una navaja en el cuello, me han sobado mientras me decían que Sergey se acuerda mucho de nosotras, y que no parará hasta follarnos a las dos.

YO: Que hijo de puta, intenta meternos presión y miedo.

ANABEL: O saber hasta dónde estamos dispuestos a llegar.

BEA: ¿Dispuestos a llegar de qué?

YO: Si buscaremos venganza por esto o lo dejaremos correr, quiere evaluarnos, saber si tenemos fuerza para reaccionar o nos acobardamos.

Anabel nos miraba confirmando con la cabeza.

YO: En todo caso, lo que hagamos tendrá que ser bien meditado y no precipitarnos.

ANABEL: Eso está claro.

La abrazamos en medio de los dos y se fue a duchar y tranquilizar a su hermana.

14.

Llamé por el móvil a Fernando y Enrique, para citarlos a las cinco de la tarde a una reunión en casa, cuando descansaron las chicas comimos, en la mesa les comenté la reunión de la tarde, a las cinco estábamos los seis alrededor de la mesa tomando cafés.

YO: Ahora con más tranquilidad vamos a evaluar lo que ha pasado esta mañana, está claro que ese cabrón quiere saber si tenemos cojones o no.

AURORA (indignada): Si hay que ponerle cojones, dejarme a mí con unos cuantos hombres y al hijo de la gran puta se le van a pasar las ganas de hacer el gilipollas, ese no sabe con quién se la está jugando, tengo ganas de verle la cara cuando le esté apretando los huevos con una mano.

Bea la miraba asustada de la mala leche que podía llegar a sacar aquella chica.

ANABEL: Tranquila cariño, le buscaremos las cosquillas pero tenemos que ser cautos y no lanzarnos a las bravas.

AURORA: Los cojones le buscaba yo para pateárselos coño.

YO: Creo que tenemos dos trabajos importantes, uno descubrir el topo, y otro decidir por donde le vamos a dar un buen golpe a Sergey, tendríamos que conseguir hacerle daño en su organización y en el bolsillo, algo que le cueste dinero, mucho dinero si puede ser, cuanto más le cueste más daño le haremos, ¿estáis de acuerdo en hacerlo así?

Levanté la mano, Bea me miró y la levantó rápidamente, Anabel también y Aurora nos miraba con cara de mala leche.

AURORA: Y no podemos ir por él de una vez y romperle la cabeza o caparlo directamente.

A Enrique y Fernando les cambió la cara asustados, Anabel se puso la mano en la cabeza mirando a su hermana.

ANABEL: Aurora cariño, ya sé que estás muy enfadada y que te gustaría acabar con esto a lo bestia y rápido, pero no podemos hacerlo, sería un suicidio, ¿no?

Dijo mirando a los chicos que habían empezado a sudar y se estaban separando la camisa del cuello, ellos se lo confirmaron con la cabeza sin hablar.

AURORA (enfadada): Pues de acuerdo, pero si no funciona en algún momento me tendréis que dejar hacer alguna cosa a mí.

Levantó la mano mirándome con una sonrisilla.

YO: Cuando tengamos un buen plan, tú serás una de las que lo ejecutaran, ¿te parece bien?

AURORA: ¿Me dejareis ir con los hombres a liarla parda?

YO: Tendrás mi voto Aurora.

Se acercó y me abrazó con una sonrisa.

YO: Chicos distribuiros los trabajos, él que investigue a Sergey que lo haga con pocos hombres y de máxima confianza, necesitamos información, ¿os parece bien a todos?

Les dije pasando la vista rápidamente por las personas sentadas en la mesa, afirmaron con la cabeza y nos levantamos acabando la reunión.

Se marcharon los chicos y nos quedamos los cuatro de nuevo.

ANABEL: Me parece buena idea.

AURORA: Espero que lo sea, yo me voy a dar un baño en la piscina que me han entrado unos calores tremendos.

Nos preparamos una copa y nos sentamos en el sofá, pasó Aurora con un bikini puesto muy pequeño, que dejaba una visión de su cuerpazo tremenda, se contorneó al pasar por delante nuestro riendo, dándole vueltas a una toalla que llevaba en la mano.

ANABEL: Parece que se le ha pasado la mala leche.

BEA: Rubén, eso que has dicho que le darías tú voto para que fuera con los hombres en alguna misión peligrosa, no lo dices en serio, ¿verdad?

ANABEL (preocupada): Ha llegado un momento que si no le dejamos hacer algo importante se volverá loca y ves a saber por dónde puede salir, necesita desfogarse, yo también le daré mi voto.

BEA: Hay Dios mío, ya me tenéis acojonada.

Anabel le pasó el brazo por encima girándola dándole un beso en los labios.

ANABEL (sonriendo): Tranquila “mamá”, todo saldrá bien.

Cogí a Bea de la mano para tranquilizarla.

BEA: Qué niñas Rubén, que niñas.

A veces parecía que hablaba de niñas pequeñas y que las quería tener controladas, en el fondo creo que a ellas también les gustaba que las tratara así, como si realmente fuera su madre, supongo que echaban a faltar esa figura en su vida, y a mí me encantaba esa mujer maternal e integradora del grupo que era Bea.

Al rato volvió Aurora con el pelo mojado, se paró delante de nosotros mirándonos pensando.

ANABEL: ¿Qué haces Aurora?

AURORA: Pues estoy pensando a quien me llevo a la ducha conmigo y después me lo como entero en la cama, estas conversaciones de venganza me han puesto cachonda.

Nos reímos a carcajadas todos menos ella que seguía mirándonos a Bea y a mí, caminó en nuestra dirección estirando la mano para que se la cogiera Bea.

AURORA: Ven conmigo “mamita” que hoy necesito mucho cariño.

Volvimos a reír con ganas los cuatro mientras Aurora y Bea subían por las escaleras cogidas de la mano.

Anabel y yo nos acabamos nuestras copas, me miró poniéndose seria y se acercó moviendo el culo juntándose más a mi lado, le miré a los ojos y nos besamos despacio y con dulzura, primero solo con los labios, para seguir abriendo un poco la boca profundizando más, acabando con la lengua recorriendo nuestras bocas, pasó una pierna por encima de mí y se sentó encima rodeándome el cuello con sus brazos, nos besamos durante un buen rato acariciándonos con las manos.

ANABEL: Sabéis que mi hermana y yo os queremos mucho, ¿verdad?

YO: Sí, claro que lo sabemos, no ves como está Bea con vosotras.

ANABEL: No me refiero solo a que nos protegéis y nos ayudáis en todo, quiero decir amor de verdad.

YO: Vamos a ver, lo de ahora está muy bien pero vosotras no pensáis en un futuro poder conocer a algún hombre o mujer con el que ser felices y compartir vuestras vidas.

ANABEL: Creo que no lo has entendido, nosotras queremos compartir nuestras vidas con vosotros.

Levanté el culo del sofá con ella encima.

ANABEL: ¿Te pasa algo cariño?

YO: Joder Anabel, que esto no me lo esperaba, siempre pensé que tarde o temprano conoceríais a alguien y seríais felices como lo somos Bea y yo.

Se le empezaron a humedecer los ojos.

ANABEL: Pero es que nosotras somos felices con vosotros, no queremos conocer a nadie más porque ya os hemos encontrado a vosotros, o es que no nos queréis a nosotras igual.

Pensé que era un momento muy delicado y que dependiendo de la respuesta que le diera podía hacerle daño.

YO: Claro que os queremos, pero lo que tenemos que descubrir es si estamos tan unidos por amor, o por la tensión que nos produce lo que nos dedicamos.

Me miró fijamente a los ojos quitándome la camiseta, me acarició con las dos palmas de las manos el pecho y me besó de nuevo con amor, le quité el vestido por la cabeza acariciándole las tetas, ella se puso de pie, se quitó el tanga y me bajó los pantalones, se arrodilló delante y empezó una mamada, entendí que teníamos una conversación pendiente con las gemelas, me dejó la polla muy tiesa y ensalivada, se volvió a sentar encima metiéndosela, empezando con unos movimientos de caderas suaves abrazada a mí con su boca en mi cuello besándomelo, podía oír sus gemidos ahogados en mi cuello que me estaban poniendo como una moto, yo la rodeaba con mis brazos por su espalda acariciándola, cuanto más tiempo pasaba mis manos más bajaban, los gemidos de los dos aumentaron y acabé con las dos manos en su culo, abriéndoselo para que las penetradas fueran más profundas, aumentó el ritmo de los movimientos de sus caderas y su culo sobre mi polla, llegando los dos a una corrida tranquila, pero de una intensidad que nos hacía estar abrazados fuertemente mientras los cuerpos se movían con pequeños espasmos,

Nos quedamos un rato quietos abrazados, cuando se incorporó tenía algunas lágrimas en los ojos, se las limpié con la mano besándola dulcemente, se levantó, me miró con amor y subió las escaleras sin decir nada, cuando desapareció de mi vista subí a mi habitación, al entrar escuché la ducha en marcha, entré en el cuarto de baño y era Bea, me desnudé entrando con ella, cuando me vio se me abrazó muy fuerte sin decir nada.

YO: Me parece que tú también has tenido una conversación con Aurora.

Bea me miró llorando.

BEA: ¿Qué vamos a hacer?, se me ha declarado, me ha dicho unas cosas que me han dejado helada, esas niñas tienen que hacer su vida, conocer a alguien y ser felices…

YO: Para, para, que a mí me ha pasado lo mismo con Anabel, en algún momento tendremos que tener una conversación con ellas para aclarar las cosas.

BEA: Pero es que yo no quiero hacerles daño, las quiero mucho…

YO: ¿Hasta el punto de vivir con ellas como si fuéramos una comuna?

Bea dejó de llorar y se puso seria.

BEA: A ti te quiero más que a mi vida, pero si soy sincera conmigo misma no podría vivir sin ellas, soy feliz estando todos juntos, después de este tiempo las quiero muchísimo y siendo egoísta las quiero conmigo, y si ellas lo quieren así, por mí perfecto, ¿y tú qué piensas amor?

La tía me acababa de pasar a mí toda la presión, y aunque seguía pensando que lo mejor para ellas sería intentar hacer una vida “normal”, también las quería mucho, y joder es que tener en casa a tres mujeres impresionantes a tú alcance tampoco le amarga a nadie coño.

YO: Mi cariño, si tú piensas así no seré yo quien me ponga en contra.

BEA: ¿Ponerte en contra tonto?, va, si tú también las quieres un montón, además, no me jodas que no te gusta cómo estás ahora, que eres el hombre del harén y estamos las tres tontas por ti.

YO (riendo): Vale, pero que sepas que a ti te quiero más.

Me miró orgullosa y me abrazó debajo del agua dejándola correr por encima de nosotros.

Cuando bajamos estaban las dos hermanitas bien vestidas y sentadas en el sofá, con las piernas juntas y las manos apoyadas encima de las rodillas, con una carita de inocentes como si no hubieran roto un plato en su vida, nos acercamos a ellas cogidos de la mano, nos paramos delante y ellas nos miraron como dos gatitos desamparados, Bea se aguantaba la risa, acercó su boca a mi oído para decirme algo sin que la oyeran ellas.

BEA: Que pedazo de cabronas que están hechas estas dos, ¿has visto que carita de pena hacen?

Me puse la mano en la boca para disimular la risa.

YO: ¿Cómo es que estáis así, os pasa algo chicas?

Se movieron un poco como incomodándose por la pregunta, se miraron entre ellas haciéndose gestos como decidiendo quien de las dos hablaría.

AURORA: Anabel, dilo tú coño.

Lo dijo rápido y volvió a mirarnos con su carita de pena, Anabel tosió un poco como aclarándose la voz.

ANABEL: Bueno, pues, después de lo que os hemos dicho esta tarde, pues, estamos esperando que nos digáis algo.

Aurora no aguantó más y se disparó hablando.

AURORA: Que os queremos mucho coño y no queremos vivir sin vosotros, queremos estar los cuatro juntos siempre, toda la vida.

BEA: ¿Y esas caritas de pena que nos habéis puesto cuando hemos bajado?

ANABEL: Pues por eso, para daros pena y que estéis de acuerdo con nosotras, claro que si vosotros queréis estar solos y a nosotras no nos queréis lo entenderemos.

Aurora le dio un golpe con el codo a su hermana.

AURORA: Tonta que eso hemos dicho que no se lo diríamos, y si se van y nos dejan solas.

ANABEL: No soy tonta, ellos pueden hacer lo que quieran.

Empezaban a discutir entre ellas y nosotros empezamos a descojonarnos de risa, pararon de golpe mirándonos como si nos hubiéramos vuelto locos.

YO: Os queréis levantar de una puta vez y abrazarnos.

ANABEL: ¿Qué?

AURORA: ¿Cómo?

BEA: ¿Cómo nos vamos a perder vuestros espectáculos con lo que os queremos?

Se levantaron de golpe llorando abrazándonos.

AURORA: No nos dejéis por favor.

BEA: No os vamos a dejar nunca niñas, os queremos mucho los dos.

AURORA: Super bien, Anabel vamos a cambiarnos otra vez que estoy hasta el coño de esta ropa tan incómoda.

Las niñas se fueron.

YO: Ha estado bien, ¿no?

BEA: Lo dejamos así, si más adelante ellas se enamoran de otra persona pues bien estará.

Cuando volvieron nosotros estábamos preparando algo para cenar, nos abrazaron por la espalda apretando sus brazos, nos ayudaron a prepararlo todo y cenamos, después nos quedamos viendo una película con sus cabezas en nuestros regazos, les acariciábamos el pelo y Bea me miraba de vez en cuando con una cara radiante de felicidad, pero yo no me sacaba de la cabeza lo sucedido con Anabel por la mañana y la manera de devolverles el golpe lo más duro posible.

A los pocos días estaba por la mañana mirando la tablet en la piscina y apareció Fernando, se sentó en una silla a mi lado.

FERNANDO: Creo que estamos cerca del topo, hemos reducido el número de sospechosos a unos pocos.

YO: Está bien, de momento no digas nada a nadie, que quede entre nosotros, tenemos que pensar en poner algún anzuelo para confirmarlo.

FERNANDO: Quieres decir, ¿decirles algo que solo sepan ellos y a ver qué pasa?

YO: Exacto, pero espera que la lista de sospechosos sea todavía más corta, les diremos alguna cosa que haremos, y como dices tú a ver qué pasa.

Fernando asintió con la cabeza y se levantó de la silla.

YO: Espera Fernando, ¿que se sabe sobre los negocios de Sergey?

FERNANDO: Estamos en ello pero no es fácil encontrar una rendija por dónde meternos.

YO: Envía hombres de confianza como clientes al local de Sergey, me parece que se debe de vender droga a punta de pala, si lo confirmamos hablamos.

FERNANDO: De acuerdo, te digo algo.

Bea sacó la cabeza por la puerta de la terraza.

BEA: Puedes entrar un momento Rubén por favor.

Entré y me encontré a Bea delante de las chicas que estaban vestidas de calle.

BEA: De eso nada, no os acordáis lo que pasó el otro día, no quiero estar sufriendo en casa por vosotras.

Ya les estaba hablando como una madre.

YO: ¿Pero qué pasa aquí chicas? 

ANABEL: Que queremos salir a comprar ropa.

AURORA: Y la “mami” nos está diciendo que no podemos ir.

BEA: Como me vuelvas a llamar “mami” con recochineo te pego una ostia que te quito las tonterías de golpe.

Menudo pollo tenían montado las tres.

YO: Vale, pero vamos todos, a nosotros tampoco nos vendría mal salir un rato.

BEA: ¿Pero qué dices?, ¿me estás quitando la razón?

YO: Bea joder que no son tus niñas coño, ya son mayores y tienen que hacer cosas, venga vamos a cambiarnos y nos compramos todos alguna cosilla.

Saqué el teléfono y llamé a Enrique.

YO: Enrique, cógete a cuatro hombres de confianza y sin decir nada a nadie venir a buscarnos en dos coches y una moto.

Por seguridad era mejor ir separados en los coches, y una moto de cobertura siempre iba bien, agarré de la mano a Bea y subimos a cambiarnos, en los coches normalmente íbamos en uno Bea y Anabel y en el otro Aurora y yo, mi idea era compensar por si pasaba algo con dos de nosotros pudieran quedar dos para seguir tomando decisiones equilibradas, siempre me había gustado estar enterado de los pormenores en los sitios que había trabajado, pero mi nuevo “trabajo” era muy diferente a todo lo que había hecho hasta el momento, así que me informaba todo lo que podía del tema de seguridad y otras “cosas” que se encuentran por internet.

Salimos los cuatro a un gran centro comercial, las chicas se repasaron todas las tiendas, Bea las iba siguiendo sin dejarlas un momento solas, les daba su opinión sobre la ropa y las niñas sé compraban lo que les salía del coño, pero reímos mucho, nos tomamos un helado y volvimos a casa.

Subimos a la habitación de Aurora y nos hicieron un desfile de lo que se habían comprado, entraban en el vestidor y salían con algo puesto, todas las piezas que se ponían eran casi iguales en diferente color.

BEA: Y estas chicas que se compran todo igual, podríais madurar un poco y compraros algo diferente por una vez en la vida.

Volvían a salir con unos vestiditos muy cortos.

BEA: Ostia niñas, pero no os dais cuenta que se os ve el chichi coño.

Ellas reían y se volvían a cambiar, salían con unos leggins y unos tops apretados marcando las tetas.

BEA: Vosotras no vais a salir de casa así ni en broma nenas.

YO: Joder Bea déjalas tranquilas que vayan como quieran, pareces su madre coño.

BEA: ¿Tú las dejarías salir así?, alguien tiene que cuidar de ellas.

Las chicas nos miraban y se descojonaban de risa. 

YO: Chicas si algún día tenéis que salir solas, antes pasar a ver a “mami” para que os dé el visto bueno.

Ellas se descojonaron de risa y yo me gané una colleja importante de Bea que hizo que se rieran más fuerte.

ANABEL: Nosotras nos cambiamos y vamos a hacer la comida, ya os avisaremos cuando este lista.

Nos fuimos a cambiar a nuestra habitación, me desnudé rápido y buscaba algo cómodo para ponerme, mirando a Bea como se estaba quitando el pantalón, dejándome a la vista su precioso culo con un tanga puesto, se me empezó a mover el ciruelo avisándome que tenía ganas de fiesta, me acerqué sigilosamente por detrás de ella, me arrodillé y le bajé del golpe el tanga metiéndole la cara en el culo, lamiéndole el ojete a la vez que la rodeaba con un brazo metiéndole la mano en el coño por delante, se pegó un susto de cojones dando un grito.

BEA (riendo): Que traicionero eres nene…

Gimió sin poder seguir, en esos momentos entraron las chicas pillándonos en aquella posición, lamiéndole el culo y haciéndole una paja arrodillado, se estiraron en la cama de un salto las dos mirándonos.

AURORA: Vamos a ver como follan Anabel.

ANABEL: Claro, para eso hemos entrado.

Bea se las miró que no podía creérselo, yo me levanté.

YO: Ostia, así no es posible pegar un polvo decente coño.

Pusieron cara de pena y se levantaron para irse.

ANABEL: Está bien, lo sentimos, podéis seguir con lo vuestro.

Caminaban para salir por la puerta, Bea y yo nos miramos, sonreímos y las cogimos por la espalda volviéndolas a estirar en la cama poniéndonos nosotros encima de ellas, las besamos y las desnudamos a tirones saliendo volando la ropa por toda la habitación, les abrimos las piernas y les metimos las lenguas en sus chochos lamiéndolos y chupándolos, empezaron a gemir moviendo el cuerpo del gusto, yo estaba con Aurora, cuando la tenía a punto de correrse, le saqué la lengua, cogiéndome la polla, apuntándola sobre su agujerito y se la metí de un golpe, haciéndole pegar un grito que su hermana y Bea pararon un momento para mirársela.

ANABEL: ¡Nena!, ¿pero que te pasa?

AURORA: ¿Que coño quieres que me pase joder?, y tú no pares de follarme fuerte que me tienes loca cabrón.

Seguí moviendo mis caderas con fuerza escapándoseme la risa, mientras Aurora se corría con unos gritos enormes con la boca muy abierta, Anabel y Bea se descojonaban de risa, Aurora cuando acabó cerró la boca.

AURORA: Pero que cabrones llegáis a ser joder.

Nos reímos los tres, Aurora se apartó un poco descansando, Bea siguió comiéndole el coño a Anabel y yo le puse en la boca mi polla, que rápidamente cogió para chuparla y metérsela hasta el fondo, cerrando los labios alrededor de la base, la succionaba a la vez que gemía por los lametazos que le daban en el chichi, Bea me tocó en el hombro para cambiar posiciones, se la metí de golpe igual que a su hermana pegando un fuerte grito igual que Aurora.

AURORA (cachondeándose con voz de guasa): ¡Nenaaaa!, ¿qué te pasaaaaa?

Anabel intentó reír, pero le pegué tres golpes de caderas seguidos fuertes en el coño empotrándola, haciéndole gritar seguido abriendo mucho los ojos, agarró cerrando fuerte los puños las sabanas, se la metí con golpes secos cuatro o cinco veces más, se empezó a correr dándole el cuerpo unos espasmos que asustaban, cuando se tranquilizó, su hermana la cogió de la mano levantándola de la cama.

AURORA: Vámonos Anabel y dejamos a este par de cabrones que follen tranquilos.

Nos morimos de risa y ellas salieron de la habitación con una sonrisilla burlona, Bea me miró con amor a los ojos estirándome en la cama.

BEA: Estírate cariño que tú ya has trabado mucho.

Se subió suavemente encima de mí besándome dulcemente, me cogió la polla pajeándola un poco para dejarla tiesa como un palo, y se la metió lentamente moviendo las caderas de manera suave, haciendo que la polla le entrara profundamente, sin parar de moverse me besó los labios, la nariz, la cara bajando al cuello chupándolo despacio, los gemidos crecían, ella los ahogaba juntando sus labios a mi cuello, me abrazaba más fuerte a la vez que la excitación aumentaba, nos corrimos a la vez mirándonos, a Bea le habían subido unos colores a las mejillas que estaba preciosa, corriéndose con la boca y los ojos bien abiertos, sin parar de moverse cuando acabamos me pegó un chupetón en el cuello que parecía una vampiresa, sacándome la sangre con la boca y la leche de mis huevos con el chichi, la tenía flácida del todo y ella seguía moviendo sus caderas.

YO: Bea cariño, ¿qué pretendes ponérmela tiesa otra vez?, porque me parece que lo tienes mal para lograrlo.

Me miró parando de golpe riendo.

BEA: Lo siento cariño, es que me pones de una manera que no sé ni lo que hago.

Reímos los dos estirándonos a descansar un poco, al mirarme en el espejo del baño antes de ducharnos descubrí en el cuello un chupetón morado de puta madre, Bea me miró y disimuló poniéndose un poco roja la cabrona, cuando bajamos nos encontramos a Aurora poniendo la mesa y Anabel en la cocina, llevaban puesto una camiseta y un pantaloncito que se habían comprado por la mañana que les dejaba medio culo al aire.

BEA: ¿Tú te crees que pueden salir a la calle enseñando ese medio culo?

ANABEL (riendo): Pero si los hemos comprado para estar por casa “mami”.

BEA: Os voy a dar una leche a cada una que os vais a enterar, ¿qué coño es eso de “mami”?

Aurora la abrazó dándole un beso en la cara apoyando su cabeza en su hombro.

AURORA: No te enfades, te lo decimos con cariño.

A Bea se le puso cara de tonta con una de sus niñas abrazándola.

AURORA (mientras se apartaba): “Mamiiii”

Bea rió y le dio una palmada en el culo que resonó por todo el salón.

YO: Pues a mí sí me gustan los pantalones estos de las chicas.

BEA: Claro, tú viéndoles el culo estás encantado mamón, pero si se les ven hasta las bragas coño.

AURORA: No pasa nada, si nos las ve y nos las baja cuando quiere.

Anabel reía dándole la razón a su hermana.

BEA: Que marranas sois niñas.

Salió Anabel de la cocina con dos platos, me miró, se giró para mirar a Bea.

ANABEL: Nosotras seremos unas marranas, pero tú eres una chupona que vas marcando a tus victimas.

BEA: ¿Pero qué dices niña?

Aparté a un lado la cabeza dejándole ver el chupetón morado.

AURORA: “Mamiiii”, pero que le has hecho, pobrecito.

Se juntó con su hermana y me abrazaron las dos.

BEA: Iros los tres un poquito a la mierda anda.

Comimos divertidos, cuando acabamos Bea y yo nos ofrecimos a quitar la mesa y ordenar la cocina, pasamos la tarde los cuatro en el sofá mirando películas.

15.

Dos o tres días más tarde pasó por casa Fernando y me hizo una señal con la cabeza, los reuní a todos para que nos explicara las novedades.

FERNANDO: Hemos confirmado que en el local de Sergey se vende mucha droga, y de todo tipo, los que la pasan son sus propios hombres.

AURORA: Eso tampoco es una gran noticia, ya sabíamos que vendían droga.

ANABEL: Sí, pero si la venden sus propios hombres, lo más probable.

BEA: No lo entiendo.

YO: Es que la droga sea suya.

AURORA: ¿Y qué, si es suya?

ANABEL: Qué en algún lugar tiene que conseguirla y guardarla.

YO: Fernando, tenéis que seguir estirando de este hilo, donde la compra, que hace con ella, toda la información.

Fernando confirmó con la cabeza y se marchó.

BEA: Pues no entiendo la importancia de la droga.

AURORA: Pues yo tampoco mucho la verdad.

YO: A ver Aurora, no te gustaría destrozar algún almacén o algo lleno de droga de Sergey y jodérsela, le haríamos perder mucho dinero y seguro que lo cabreamos.

Se le escapó una sonrisilla y apoyó la espalda en el asiento pensando.

Pocos días más tarde me llamó Fernando con noticias frescas, las chicas habían salido a la peluquería y a hacerse algunos tratamientos de belleza, vino a casa y nos sentamos en el salón con una cerveza, era el medio día.

FERNANDO: Es más interesante de lo que parecía, la droga la fábrica él mismo, tiene un par de laboratorios de donde sale toda, estamos a punto de saber exactamente donde están.

YO: Eso sería un buen golpe para sus intereses.

FERNANDO: Lo sería, pero, si le destrozamos los laboratorios, Sergey enfurecerá y va a ir por nosotros, entraremos en una guerra sin cuartel, ¿lo sabes verdad?

YO: Sí que lo sé, la cuestión es si al cabrearse cometerá algún error para pillarlo por ahí.

FERNANDO: De momento tenemos que confirmar donde están los laboratorios, después ya decidiréis que hacemos.

YO: Exactamente Fernando, la decisión la tomaremos entre todos.

Me senté a mirar la tele y pensé en todos los pros y contras, valorar si valía la pena entrar en un follón tan grande para nada, tendríamos de ser inteligentes y si decidíamos hacerlo teníamos que tener alguna baza escondida.

Allí sentado estaba cuando llegaron las chicas, se me pusieron las tres delante recién salidas de la peluquería explicándome todo lo que se habían hecho aquella mañana y algo debieron de verme en la cara que se callaron de golpe y se sentaron a mi lado.

BEA: ¿Te pasa algo cariño?, tienes una cara de estar preocupado espantosa.

AURORA (haciéndose la graciosa): Debe ser porque nos ha echado de menos esta mañana y se ha tenido que hacer una paja él solito.

ANABEL: Calla anda, mira que llegas a ser burra nena, dinos Rubén ¿qué pasa?

YO: Nos está llegando información de tú tío.

AURORA (enfadada): No digas eso, ese cabrón no es de mi familia, vale.

YO: Pues de Sergey, información  muy buena pero que tenemos que evaluar si vale la pena atacarle por ahí ahora o guardarla para mejor ocasión.

BEA: ¿Pero qué información es?

ANABEL (seria): Espera un momento, antes de decir nada, tú qué opinas.

YO: Sinceramente le podemos hacer mucho daño, pero eso significa que vendrá a por nosotros sin cuartel y la podemos liar buena.

AURORA: Si se lo hacemos mucho mejor, que le den por culo, eso le pasa por meterse con nosotros.

YO: Ya tengo claro que debemos hacer algo por lo que le pasó a Anabel, pero esto creo que es demasiado fuerte, el responderá rápido y sin escrúpulos, tendríamos que tener un plan más completo para aprovecharnos de esta situación nosotros, ya vimos que puede perder los nervios y eso lo tenemos que aprovechar a favor nuestro. Eso es lo que pienso.

Se quedaron todas pensando sin decir nada, yo las miraba una por una, Bea se encogía de hombros, Aurora ponía cara de mala leche, de las ganas que tenía de actuar contra Sergey y Anabel me miraba pensativa.

ANABEL: De momento creo que lo mejor es que te lo guardes tú y no sepamos nada, cuando creas que podemos utilizarlo lo hablamos entre los cuatro.

Ahora solo quedaba que hacer para devolverle el disgusto con Anabel al cabrón se Sergey, pensaba y pensaba y no encontraba nada que me convenciera, llevaba un par de días dándole vueltas a la cabeza y me llamó Enrique para saber si podía pasar por casa a hablar conmigo, de pronto los hombres de confianza me buscaban a mí como referencia para explicarme las cosas, me había convertido como un portavoz de la familia con ellos y yo me sentía importante y con el ego subido, el caso es que Enrique vino a casa, nos vimos sentados en la mesa de la terraza.

ENRIQUE: Tenemos más novedades, Sergey a infiltrado a más de un hombre entre nosotros, no hay un topo, hay dos.

YO: Coño, ¿y seguro que solo son dos?

ENRIQUE: Seguro, hemos reducido el circulo poco a poco sin que nadie sospechara nada y lo tenemos claro, son dos.

YO: Ostia, se me está ocurriendo una idea, escucha sigue sin decir nada a nadie, pronto te diré algo cuando hable con los demás.

ENRIQUE: No te preocupes, no lo sabe ni mi hermano.

Nos despedimos y fui a buscar a las chicas para hacer una reunión, entré al salón y no había nadie, pasé por la cocina, tampoco, en el despacho, no, subí a las habitaciones, las de las chicas vacías, quedaba la nuestra, al acercarme sentí sonidos que provenían de dentro, aflojé el paso agudizando el oído y pude sentir gemidos, cuanto más cerca de la puerta más claros se oían, eran gemidos largos y suaves de las tres, abrí la puerta despacio y me encontré encima de la cama a las tres desnudas haciendo un circulo, Bea se comía el chichi de Aurora, ella el de su hermana y Anabel el de Bea cerrando el círculo, las tres gemían ahogadamente por tener la boca ocupada, entré despacio y me fui desnudando acercándome a ellas, cuando estaba al lado Bea me vio y estirando un brazo me cogió la polla apretándola, haciéndome una paja muy lenta, con la presión de su mano, el sonido de sus gemidos y la vista que tenía delante de mí, se me puso el trabuco a punto de reventar.

Las gemelas estaban tan concentradas en lo suyo que no se habían dado ni cuenta que yo estaba allí, como si fueran fichas de dominó empezó mover el cuerpo Aurora subiendo el tono de su voz, después su hermana y por último lo hizo Bea corriéndose las tres, se pusieron boca arriba respirando fuerte, las hermanas entonces se dieron cuenta que yo estaba delante con la polla agarrada por Bea, que desacompasadamente me intentaba hacer una paja, me dejaron un ratito así mientras se recuperaban.

AURORA (riendo): Huy nos han pillado, ahora tendremos que darle lo suyo a él también.

ANABEL: Habrá que dejarlo bien contento y satisfecho para que no se chive.

BEA: Queréis dejar de decir tonterías y cogerme el relevo coño que ya tengo el brazo cansado.

Las gemelas rieron a la vez y se pusieron a cuatro patas moviendo las rodillas y las manos, acercándose hasta donde estaba yo, me puse en el borde de la cama, Bea me soltó la polla y Anabel se metió la punta en la boca, mientras Aurora me cogía los huevos apretándolos suavemente, me lamió el capullo succionando de tanto en tanto, se la fue metiendo más profundamente hasta llegar a la base sacándola y metiéndola unas cuantas veces, moviendo la cabeza, parando cuando le dio una pequeña arcada dejándomela llena de saliva, la sacó y la pajeó un poco con un hilillo de saliva enganchada en la punta y en su boca, escupió encima de la punta siguiendo con la paja más rápida, me estaba poniendo cardiaco gimiendo sin parar, volvió a meterla en la boca llegando de un golpe hasta el fondo, Aurora bajó de la cama y se arrodillo detrás de mí lamiéndome el ojete del culo sin dejar de apretar mis huevos con su mano, Anabel volvió a dar golpes de cabeza follándome con la boca, Aurora sacó la lengua y me metió la punta de un dedo poco a poco, Bea se puso de pie encima de la cama besándome y luego poniéndome las tetas delante de la boca para que se las chupara.

Anabel paró la cabeza, dejándola toda dentro de su boca empezando a succionar con fuerza, subiendo sus labios por el tronco de mi polla succión a succión, Aurora metió el dedo más profundamente en mi culo follándomelo, y yo me comía las tetas de Bea moviendo todo el cuerpo de los latigazos de placer que sentía, me corrí en la boca de Anabel que me apresaba con sus labios el capullo tragando todo lo que podía, mientras subía y bajaba la mano apretándome el tronco del ciruelo vaciándome totalmente, con la mano de Aurora dando golpes contra mi culo sacando y metiéndome el dedo, y con un pezón en la boca de Bea con la que me abrazaba para no caer al suelo de la flojedad que me estaba entrando en las piernas.

Las gemelas se separaron, Bea me dejó caer en la cama mirando para arriba para que me recuperara, las tres reían de verme así, Anabel con todos los labios llenos de semen que le caía por un lado goteando sobre sus tetas, se giró caminando hacía el cuarto de baño y su hermana le dio una sonora palmada en el culo.

AURORA: Lávate esa boquita marrana.

Se partieron de risa las tres, Bea se estiró a mi lado acariciándome la cara haciéndome mimos, Aurora al otro lado mirándome con una sonrisa, volvió Anabel y se puso al lado de su hermana.

BEA: ¿Creéis que lo hemos dejado satisfecho al machito?

ANABEL (pitorreándose): No lo sé, tiene los ojos abiertos, está vivo.

AURORA (no se aguantaba la risa): Podríamos volver a empezar y acabar de rematarlo.

YO: Menudas hijas de puta estáis hechas las tres, menos cachondeo que venía a convocaros a una reunión.

Nos duchamos y nos reunimos en el salón.

YO: Creo que tengo la venganza de lo que le pasó a Anabel.

Aurora saltó del sofá pensando que sería algo fuerte.

ANABEL: ¿En qué has pensado?

YO: Hemos descubierto dos topos entre nuestros hombres de Sergey, a uno de ellos se lo devolveremos a su amo bien apañado.

AURORA: ¿Solo eso, nada más?, a ese capullo le dará igual lo que le hagamos a uno de los suyos.

BEA: Pero es un aviso, ¿no?

ANABEL: Exactamente, le avisamos que lo hemos encontrado y se lo devolvemos con un mensaje.

YO: Con la ventaja que pensará que todavía le queda otro dentro y que no sospechamos nada.

AURORA: ¿Y de qué nos va a servir eso?

YO: Para hacerlo servir de hombre trampa cuando nos convenga, además tú Aurora vendrás conmigo antes de soltarlo, puedes hacer con él lo que quieras, sin matarlo, que te conozco.

Hablamos con Enrique y preparamos el escenario, Bea y Anabel se quedaron en casa, Aurora y yo fuimos a una casa apartada donde reunían a los hombres cuando había alguna cosa a hacer, cuando entramos con Fernando, Enrique y otra persona lo tenían cogido del brazo gritándole para que confesara que era un infiltrado de Sergey, Aurora se dirigió con mala leche hasta donde estaban, sin decir nada le pegó un puñetazo en la cara que lo tiró contra una pared que tenía detrás.

AURORA: Bajarle los pantalones.

Entre varios se los bajaron a tirones, mientras ella sacaba del bolsillo una navaja de mariposa abriéndola dándole unas vueltas con mucha destreza.

AURORA: Te voy a cortar los cojones y se los voy a enviar al hijo de puta de tu jefe.

Se fue para él con determinación, le cogió la polla levantándosela y le puso la navaja debajo de los huevos.

ENRIQUE: Confiesa si quieres seguir con todo enganchado a tú cuerpo, yo no la cabrearía mucho.

Los demás que estaban a su alrededor ponían caras de asco pensando en lo que podía pasar, el chaval de Sergey estaba asustado mirando a Aurora como si fuera un demonio.

AURORA: Se te acabó el tiempo capullo.

Movió un poco la navaja y el chaval pegó un grito que retumbaron las paredes.

CHAVAL: Sí, sí, me lo ordenaron para que les pasara información de voso…

Aurora no le dejó acabar, ya le estaba pegando ostias a derecha e izquierda, le dejó la cara maja, cuando se levantó se lo quedó mirando.

AURORA: Y dile al cabrón de Sergey que con nosotros no se juega.

Y le pegó una patada en los huevos que lo dejó doblado en el suelo.

AURORA: Y esto por lo que le hicisteis a mi hermana hijo puta.

Se giró, volvió a plegar la navaja con habilidad y se la metió en el bolsillo pasando por mi lado sin parar hasta meterse en el coche, me despedí de Enrique y nos metimos en el coche Fernando y yo.

AURORA: Que bien me he “quedao” coño, me hacía falta algo de actividad.

Fernando me miraba girando los ojos con una sonrisa, yo le puse la mano en el hombro.

YO: Vamos a casa Fernando que por hoy ya hemos tenido suficientes emociones.

Cuando entramos en la casa estaban Bea y Anabel tomando un café en la cocina, entró Aurora contenta de cojones.

AURORA: Anabel, ya estamos en paz de momento, me he quedado a gusto de narices ostiando al “desgraciao”.

BEA: Rubén, ¿has dejado que la niña le pegara al tío ese?

YO: Te aseguro que tiene mucha maña para eso.

AURORA: Y no lo he “capao” de milagro.

Bea se puso la mano en la cabeza preocupada mientras los demás nos reíamos de ella, a veces parecía que tuviera mucha más edad que ellas, en realidad tenía tres años más y uno más que yo.

De momento todo se tranquilizó y seguimos con nuestras vidas esperando el momento oportuno de darle el golpe definitivo a Sergey, y eso me tocaba pensarlo y prepararlo a mí.

En una de las ocasiones que las gemelas fueron al cine, a ver uno de los últimos estrenos conocieron en la cola a un par de chicos que también iban solos, después de la película las convencieron para ir a tomar algo, Enrique que iba con ellas me llamó.

ENRIQUE: Las chicas han conocido a dos chicos y vamos a parar en un bar de moda para que tomen algo, llegaremos más tarde de lo esperado.

YO: De acuerdo Enrique, pero tomar precauciones, no las molestéis pero aseguraros bien de que todo está tranquilo y que no pase nada.

BEA: ¿Pasa algo cariño?

La miré con una sonrisa.

YO: Parece que tus niñas han conocido a un par de chicos y van a tomar algo después del cine con ellos.

Bea juntó las manos como si estuviera rezando mirando para el techo.

BEA: Hay por favor, que les caigan bien.

Las esperamos en el salón deseando que llegaran para preguntarles, cuando entraron por la puerta Bea se  levantó de golpe.

BEA: ¿Qué tal?, ¿cómo ha ido?

AURORA: ¿Cómo ha ido el qué?

ANABEL: ¿De qué nos hablas?

BEA: ¿Bien, os han gustado, son guapos, atentos, educados?

AURORA: Hay “mami” no te preocupes anda.

Yo me las miraba a las tres muriéndome de risa, Bea cogió del brazo a Aurora dándole un azote en el culo sentándola en el sofá.

BEA: Que te he dicho que no me llames “mami” coño, y ahora explicármelo todo sin dejaros nada, quiero saberlo todo, todo.

Anabel se sentó junto a su hermana quedándose las dos calladas mirándose.

YO: Coño, pues si que os han gustado.

ANABEL: Los hemos conocido en la fila para comprar las entradas, son muy simpáticos y nos han invitado a palomitas.

AURORA: Cuando a acabado la película nos han dicho que iban a un bar de moda que han abierto no hace mucho a tomar algo, y si queríamos ir con ellos, hemos quedado en la puerta.

ANABEL: Hemos tomado algo los cuatro hablando y riendo y ya está.

BEA: Y ya está, no habéis quedado para otro día ni nada.

AURORA: Nos hemos dado los teléfonos, si nos llaman volveremos a salir con ellos.

YO (cachondeándome): Os han gustado, lo noto, os han gustado mucho.

Se pusieron rojas de la cara y se levantaron subiendo las escaleras para irse a cambiar, Bea las miraba ilusionada.

BEA: Sííí, están contentas, y eso que todavía no ha pasado nada.

YO: Ese es el miedo que tengo Bea, a ver qué hacen cuando pase algo.

BEA (suspirando): Hay, es que son tan raritas a veces.

Al día siguiente después de comer apareció en la cocina Anabel contenta, estábamos Bea y yo.

ANABEL: Nos han llamado para tomar algo esta tarde, nos vamos a cambiar y de aquí un rato salimos.

YO: Vale, os pido el coche.

Llamé a Enrique, para que salieran tres coches, uno con ellas y otros dos para seguir a los chicos cuando acabaran la cita, teníamos que investigarlos y saber quiénes eran, por donde se movían, que familia tenían, en fin toda la información, que no fuera una trampa de Sergey o algún capullo que les quisiera hacer daño.

Bastante tarde me llamó Enrique.

ENRIQUE: Ya han acabado, estamos a punto de salir para casa, se están despidiendo en la puerta de un bar, todo ha ido bien, se han besado unas cuantas veces y han estado cogidos de la mano, parece una relación normal, les he dicho que esperen que los chicos se vayan, que luego las pasaremos a buscar, estamos disimulando a unos tres metros de ellas y el coche escondido para no levantar sospechas, ya está, los chicos se ponen en marcha y los siguen dos hombres, hasta ahora.

Las chicas volvieron encantadas, creo que les gustaba ir poco a poco y que no les pidieran de meterse en la cama el primer día, Bea les intentaba sonsacar pero ellas se negaban a dar pistas, me parece que querían hacerla sufrir tomándole el pelo.

Estuvimos toda la semana siguiendo aquel par sin que ellos sospecharan nada, trabajaban uno de informático y el otro de comercial para una empresa de cristales especiales, quedaban entre ellos para tomar algo y hablar y vivían en barrios normales, uno solo independizado, y el otro con sus padres, parecían buenas personales fuera de toda sospecha, me tranquilizó bastante.

A la tercera salida me llamó Enrique.

ENRIQUE: Anabel me ha hecho una señal discreta y se ha levantado para ir al baño, la he seguido y me ha dicho que les han propuesto de ir a casa de uno de ellos, supongo que a la del que vive solo, no serán tan tontos, para tomar algo, ¿qué hacemos?

YO: De eso nada, diles que si quieren estar con ellos que se los traigan a casa, aquí estarán más protegidas, nosotros nos iremos a cenar y tomar algo por ahí, volveremos cuando se hayan ido los chicos.

Al poco rato me llamó de nuevo confirmando que vendrían, Bea estuvo encantada de salir a cenar solos y de que las chicas pudieran hacer algo con otros que no fuéramos nosotros, cuando nos avisaron que las chicos se habían ido volvimos, las encontramos en el sofá mirando una película con una camiseta y en bragas.

BEA: ¿Qué tal, como ha ido?

Las chicas no le hacían caso disimulando, Bea cogió el mando de la tele y la apagó.

AURORA: ¡Mamiiii!, ¿qué haces?

Bea levantó una mano amenazándola con darle un tortazo y ellas se descojonaban de risa.

YO: Venga coño, no seáis malas y contarnos algo.

ANABEL: Bueno, regular.

AURORA: Regularcillo.

BEA: ¿Regularcillo?, ¿el qué?

AURORA: El follar mami, el follar coño.

ANABEL: No es lo mismo que con vosotros, están muy verdes esos chicos.

AURORA: Os estábamos esperando para acabar la noche con vosotros, nos hemos quedado a medias.

BEA: ¡A no!, de eso nada, si no saben dejaros satisfechas les enseñáis como hacerlo, pero a mí no me toquéis el coño que este es mi novio.

Les dijo señalándome a mí, me cogió de la mano subiendo las escaleras, ahora la que se descojonaba de risa era Bea, dejándolas paradas con cara de tontas mirándonos, nos cambiamos y esperamos en la habitación que subieran, oímos ruido de pasos y sacamos la cabeza por la puerta, la mía por encima de la de Bea, ellas caminaban hablando preocupadas.

BEA: ¿Qué os pasa niñas que estáis tan preocupadas?

Se sorprendieron de oír la voz de Bea y de ver dos cabezas una encima de otra mirándolas.

YO: Venga entrar y explicárnoslo todo.

Pegaron un saltito de alegría y se metieron en nuestra habitación corriendo, nos sentamos los cuatro en la cama como indios.

BEA: A ver, ¿qué os pasa chicas?

ANABEL: Que nos han defraudado los chicos.

YO: Pero, ¿por qué?

AURORA: Pero si no saben ni tocarnos el chichi.

ANABEL: Y comérselo ya ni te cuento.

BEA: Pero nenas, si os gustan habláis con ellos y seguro que estarán encantados de que les digáis como hacerlo, enseñarles a daros placer.

AURORA: Pero para eso ya os tenemos a vosotros, para que perder el tiempo enseñándoles si vosotros ya sabéis todo lo que tenéis que saber.

BEA: Hay nenas, pero no os gustaría tener un novio para vosotras solas.

ANABEL: Bea, me estás diciendo que quieres que tengamos novio para que no estemos con vosotros nunca más.

BEA: ¿No lo veis normal?, vosotras estaríais toda la vida con nosotros, ¿no os parece raro?

ANABEL: Ya lo hablamos en su momento, nosotras queremos estar con vosotros siempre, si conocemos a alguien pues muy bien, pero dejar de hacer cosas con vosotros para estar con otros ni hablar.

BEA: Rubén cariño con estas dos no hay nada que hacer.

YO: Que putada tener que estar viviendo toda la vida follándome a tres bellezones como vosotras.

Bea me dio un golpe en el brazo y se tiraron las tres encima de mí, Anabel me bajó de un tirón el pijama metiéndose la polla en la boca, Aurora se quito el pantalón poniéndome el chocho en la boca sentándose en mi cara.

BEA: Cabronas que rápidas sois, me habéis dejado sin nada coño.

Alargué la mano metiéndosela por dentro de las bragas tocándole el chichi haciéndole una paja, Anabel cuando me puso el trabuco a cien se sentó encima metiéndoselo, empezó a moverse cogiendo ritmo a golpe de caderas cada vez más rápido, llegando al orgasmo pegando unos gritos enormes, se apartó de encima y Aurora se salió de mi cara bajando para metérsela ella repitiendo los movimientos de su hermana, es que hasta para eso se parecían las cabronas, no tardó mucho en correrse, entre una y la otra me dejaron la polla blanca de tanto flujo, Bea me la cogió y empezó a pajearla con ritmo, la mano le resbalaba saliendo entre sus dedos el flujo de las gemelas, me ponía enfermo ver aquello.

AURORA: Vámonos Anabel que “mami” ya puede con él sola.

Se fueron las dos riendo como niñas.

BEA: Iros a la mierda un rato cabronas.

Me miró a los ojos poniéndose seria sin dejar de mover la mano agarrándome bien la polla.

BEA: Sabes que te quiero mucho, ¿verdad? Mi amor.

La abracé juntando su cuerpo al mío hablándole a la oreja.

YO: Sabes que eres el amor de mi vida, ¿verdad? Cariño.

Nos besamos con ternura, la estiré en la cama, abrió mucho las piernas y me metí en medio metiéndosela despacio hasta el fondo, me sujeté con una mano en la cama y con la otra le acariciaba la cara mientras follábamos, ver su carita de amor mirándome, cómo le subían los colores a la cara gimiendo, y sentir como le llegaba un orgasmo que le hacía mover todo el cuerpo debajo del mío, era uno de los mayores placeres que he experimentado en mi vida, cuando noté que se corría aumenté el ritmo llegando al mismo tiempo que ella, nos quedamos quietos, con mi cara escondida en su cuello oliendo su piel y el perfume que aquella noche se había puesto, ella me acariciaba el pelo.

BEA: Soy tan feliz contigo y con ese par de gatas salvajes que viven con nosotros.

Nos reímos a gusto y nos metimos en la ducha.

Pasó el tiempo y las chicas seguían saliendo con ellos pero yo no las veía con ilusión, cuando ellos las llamaban salían, pero si no lo hacían ellas no se preocupaban una mierda.

Lo que me preocupaba a mí, era la tranquilidad que teníamos desde hacía tiempo con Sergey, no pasaba nada y eso no era normal, seguro que alguna cosa estaba maquinando y cuando menos nos lo esperáramos no iba a sorprender con algo, lo había hablado con Enrique y Fernando, ellos intentaban buscar información pero no la conseguíamos, incluso se lo comenté al abogado Santiago, intentábamos estar en alerta.

Una mañana estábamos los cuatro en la piscina tomando el sol y llamarón a Anabel que se apartó un poco para hablar con intimidad.

ANABEL: Aurora, me han llamado para saber si querríamos ir esta tarde a una fiesta, de un amigo suyo que cumple años.

AURORA: ¿Tenemos que ir?, a mi cada día me da más palo salir con ellos.

BEA: No seáis tontas, si no tenéis nada que hacer, salir un rato, os aireáis y os lo pasáis bien. Y como me llames “mami” te tiro a la cabeza el bote de protector solar.

Las chicas rieron y aceptaron ir, salieron en un coche descapotable que no hacía mucho se habían comprado, con Enrique y Fernando siguiéndolas en otro coche, nosotros nos quedamos en casa, en el sofá mirando la tele que no encontrábamos ningún canal que nos gustara, que mierda de programación, Bea estaba sentada con las piernas dobladas, yo apoyaba la cabeza en su hombro, ella me pasaba un brazo por la espalda, levanté la cabeza, me miró con aquellos ojos que se le ponían cuando quería guerra, la besé suavemente, me miró a los ojos de nuevo, la volví a besar acariciándole los labios con mi lengua, sin dejar de besarme se incorporó arrodillándose en el sofá, apoyé la espalda en el respaldo mirando para arriba para que ella pudiera besarme como quisiera, separó un momento los labios quitándome la camiseta, me volvió a besar acariciándome el pecho con la palma de una mano, yo le subía las mías por los muslos, pasó una pierna por encima de mí quedando arrodillada con mis piernas por el medio de las suyas, la tenía delante besándome desde arriba con pasión con una mano en mi cara y la otra dando vueltas por el pecho, las mías llegaron a su culo amasándolo despacio por encima de las bragas, la mano que tenía en mi pecho fue bajando lentamente hasta meterse por dentro de mi pantalón y ropa interior, cogiéndome la polla que la tenía ya hacía rato como una estaca de dura, acercó su boca a mi oreja.

BEA: Cómo la tienes nene, me la voy a comer entera para ti amor.

Suspiré de excitación con solo oír lo que me acaba de decir, bajó, se arrodilló en la alfombra y me bajó el pantalón y los calzoncillos hasta los tobillos, me la cogió con suavidad y mirándome a los ojos con una sonrisa la fue apretando entre su mano iniciando una paja que me volvía loco, sacó la lengua para coger el líquido que me salía por la punta jugando con él dándole vueltas, de golpe se la metió hasta la mitad apretando sus labios alrededor subiendo muy lentamente, mi cuerpo no aguantaba más y se movía con espasmos, ella se dio cuenta que de seguir así me corría sin remedio, se levantó, se quitó las bragas, me sonrió y se sentó encima metiéndosela dando un buen gemido cabalgándome lentamente, yo la sujetaba apretándole el culo, fue aumentando el ritmo con sus caderas adelante y atrás para que entrara y saliera mi polla de su coño, a la vez que se frotaba el clítoris contra mi vello púbico, se puso seria, fue abriendo los ojos y la boca gritando más fuerte y de golpe, soltó un grito empezando a correrse en un orgasmo que le dejó el cuerpo tenso, seguía moviendo las caderas cada vez más despacio apagando sus gritos hasta quedar encima de mí respirando profundamente.

YO: ¿Te has corrido bien amor?

BEA: Que cabrón que eres, ya sabes que sí mamón.

Se abrazó a mi cuello apretando su cuerpo contra el mío.

BEA: ¿Cómo lo quieres hacer cariño?

No le dije nada, me salí de debajo de ella y me puse detrás levantándole el culo, bajó la cabeza apoyándola en el sofá para que me quedara bien expuesto, le metí la lengua en medio del chocho lamiéndoselo.

BEA (entrecortada por el gusto): Que cabronazo estas hecho, y como me gusta, sigue, sigue.

La volví a excitar a lengüetazos, me levanté, le puse la punta de la polla en el comienzo del agujerito y se la metí despacio hasta el fondo, la saqué y la volví a meter un poco más rápido haciéndole gritar, la siguiente embestida fue más rápida con un grito más fuerte y a partir de ahí todo lo rápido y fuerte que podía, ella no paraba de juntar un grito con otro moviéndose de adelante atrás para acompañar mis penetraciones, hasta volver a correrse pegando unos gritos enormes abriendo mucho la boca, mirándome girando la cabeza indicándome que ese polvo estaba siendo algo especial, se la saqué toda llena de flujo vaginal que le resbalaba saliéndole del chichi, ella se giró mirándomela.

BEA (todavía jadeando): Pero qué coño te pasa hoy que no te corres.

YO: Qué te voy a dar tanto placer como te llego a querer mi amor.

Me sonrió poniendo la carita de enamorada, le cogí una mano para ayudarle a salir del sofá, le quité el vestido dejándola en pelotas, me quité la ropa y la estiré en la alfombra boca arriba abriéndole las piernas, ella me miraba a los ojos con una sonrisa, me recosté encima de ella metiéndosela de nuevo, llevó la cabeza para atrás volviendo a gemir, empecé con un ritmo suave pero profundo, ella movía ya un poco cansada sus caderas para que se la pudiera meter más profundamente, me apoyaba con mis manos en la alfombra con fuerza para poder mover mis caderas con soltura aumentando el ritmo, Bea gritó levantando la cabeza y cogiéndome con sus manos por el culo, entre gritos se mojó un dedo pasándomelo por el ojete lubricándolo, yo que estaba viendo lo que quería hacer, golpeaba con mi polla cada vez más fuerte sobre su coño totalmente empapado, pegando gritos, compitiendo a ver quién de los dos los daba más fuertes, noté la punta de uno de los dedos que hacía fuerza en el agujerito de mi culo entrando y follándomelo despacio, y hasta ahí llegué, pegué un grito enorme, ella pegó otro y nos corrimos como salvajes, sin parar de mover los cuerpos que resbalaban por el sudor, no paré de moverme hasta dejar la última gota de semen dentro de ella, nos quedamos los dos estirados uno al lado del otro mirando al techo.

BEA: Mira que siempre pegamos unos polvos acojonantes, pero hoy ha sido tan especial, ¿qué te ha pasado mi amor?

YO: Que te quiero más que a mi vida Bea.

Siguió respirando profundamente con una sonrisa enorme y con los ojos brillándole, nos fuimos a duchar y al volver al salón tomando una copa.

YO: Cariño, creo que hoy he sacado todo el estrés que tengo de estos últimos días.

BEA: ¿Pasa algo que no me haya enterado Rubén?

YO: Que todo está demasiado tranquilo y no me fio, estoy preocupado por lo que pueda estar maquinando el hijo de puta de Sergey.

Bea me miró, me pasó una mano por la cara y se quedo callada pensando.

No pasó ni media hora que me llamó Enrique.

ENRIQUE: Ya volvemos para casa, ha pasado algo, no os preocupéis que están bien.

Entraron los cuatro en el salón con unas caras serias.

BEA: ¿Pero qué ha pasado?, ¿algo con Sergey?

FERNANDO: No, no, Sergey no tiene nada que ver con lo de hoy.

Se sentaron las gemelas delante de nosotros, nos miraron las dos a la vez levantando la cabeza.

YO: Venga explicarlo todo y sin parones.

ANABEL: Fuimos a una fiesta en un bar de un amigo de ellos, todo iba bien.

AURORA: Pero la gente empezó a beber mucho y creo que alguno algo de droga también se había tomado.

ANABEL: Un chico que había por allí que ellos lo conocían iba bastante perjudicado.

AURORA: Y me pidió para bailar, miré a mi chico y me dijo que lo hiciera que él lo conocía.

ANABEL: Yo estaba sentada con ellos hablando tranquilamente mirando como Aurora bailaba con aquel chico, y de pronto el tío bajó las manos y la cogió por el culo, me levanté rápido pero no llegué a tiempo.

BEA (asustada): ¿A tiempo de qué?

AURORA: En cuanto noté las manos de aquel capullo cogiéndome el culo, le di un codazo en el cuello, se apartó llevándose las manos donde le había dado y le pegué un puñetazo en la nariz reventándosela, sangraba como un autentico cerdo.

BEA: ¡No puede ser!

ANABEL: Llegué a su lado para calmarla y de en medio de la gente salió un tío enorme gritando que nos iba a matar por hacerle eso a su amigo, Aurora me aparto a un lado.

Bea ya se había puesto las manos en la cabeza escandalizada.

AURORA: Cuando el gordo enorme se acercó, le pegué una patada en los cojones dejándolo de rodillas en el suelo y…

YO: ¿y?, acaba coño.

ANABEL: Ha sacado la navaja del bolsillo abriéndola con un golpe de mano, se ha puesto detrás de él cogiéndolo por el pelo estirándole muy fuerte, le ha puesto la navaja en el cuello que pensaba que lo degollaba allí mismo, he gritado y ya llegaban Fernando y Enrique.

FERNANDO: Estábamos fuera, hemos oído gritos y cuando hemos entrado nos la hemos encontrado a punto de joderle la vida a aquel “desgraciao”.

ANABEL: La gente se ha acojonado tanto que salían corriendo como si hubiera un incendio, la hemos calmado entre los tres, le ha quitado la navaja del cuello y les ha dicho a él y a su amigo que como los volviera a ver les cortaba la cabeza la muy basta, han salido corriendo dándose patadas en el culo que todavía no deben de haber parado.

BEA: Joder niñas, es que no os podemos dejar solas un momento coño, y vuestros chicos que dicen.

AURORA: Me parece que ya no son nuestros, con la cara que se han quedado sin moverse, no creo que nos llamen más.

YO: Ostia no me extraña, como para salir mucho con vosotras si liáis esos cipotes.

Fernando y Enrique reían tapándose la boca.

ENRIQUE: Bueno, todo el mundo está bien, nosotros nos vamos.

AURORA: Nosotras no liamos ningún cipote Rubén, si se hubieran comportado bien no hubiera pasado nada.

ANABEL: Aurora tiene razón.

Se levantaron y caminaban hacia la escalera enfadadas.

YO: Niñas que no os quito la razón, solo me cachondeaba un poco gatitas salvajes.

Las niñas empezaron a reír.

BEA: Cambiaros mis niñas, que cenamos todos juntos.

En la cena nos reímos un rato de la cara de susto que Bea todavía tenía y después tomamos unas copas para celebrar que el día acababa bien.

16.

Teníamos cada vez más hombres trabajando en descubrir alguna cosa sobre Sergey, no había manera de saber algo, entonces nos llegó un mensaje de uno de los policías que teníamos en nómina, le habían ofrecido cobrar para trabajar con Sergey, eso nos puso en alerta, llamé a Santiago que tenía contactos en la policía para ver si él podía descubrir alguna cosa más.

Unos pocos días más tarde me llamó el cara cartón de Santiago, el hombre que nunca vi inmutarse ni preocuparse por nada, ¡nervioso!, nos pedía una reunión urgente en casa, quedamos para el día siguiente para que estuviéramos todos. Entró muy serio, como nunca lo habíamos visto, los cuatro nos quedamos mirándonos unos a otros pensando que no traía buenas noticias, se sentó en un sillón respirando profundamente y nos señaló el sofá para que nos sentáramos con él.

SANTIAGO: Lo tenía que haber previsto, lo siento, la he cagado totalmente.

YO: ¿Pero qué pasa Santiago?

SANTIAGO: Sergey, está pagando a policías.

ANABEL: Y nosotros también.

SANTIAGO: Dejarme acabar por favor, policías rasos y no tan rasos, algún jefe también lo tiene en nómina, pero no solo eso, también sabemos que puede tener algún juez, lo tenía que haber sospechado, eso de que estuviera tan callado no era normal, lo siento lo tenía que haber sabido antes.

YO: Bueno, ahora ya está hecho, el tema es, en que nos influye eso a nosotros.

SANTIAGO: Va a llegar gente nueva de la central que nadie conoce para investigaros a vosotros, cuando empiecen a “apretar” a los policías que pagáis vosotros, se pasaran de bando para cobrar de Sergey y les explicaran todo lo que sepan, tarde o temprano encontraran un hilo de donde estirar y nos joderán de una manera u otra, los problemas de los negocios cuando los llevaba Vladimir todavía no han pre escrito, por aquí podrían encontrar algo sin ir más lejos.

YO: Vale, ahora ya sabemos por donde nos quiero joder el cabrón de Sergey, pensaremos algo con urgencia, muchas gracias Santiago por tú trabajo.

Intenté darle ánimos pero creo que no lo convencí demasiado, se marchó y nos quedamos los cuatro en silencio.

ANABEL: Esto me empieza a acojonar, vamos a entrar en un terreno que no hemos pisado nunca, una cosa es la calle contra quien sea, pero la policía y los tribunales no los controlamos.

YO: Tienes toda la razón Anabel, esto lo vamos a tener que lidiar de otra manera, dejarme pensar y os digo algo.

BEA: Hay madre mía.

Aurora se quedó pensando y por una vez no dijo nada.

Era el momento de utilizar todo lo que teníamos contra Sergey, al menos si podíamos distraer la atención un tiempo nos iría bien para preparar el tema de la investigación en nuestra contra.

Un lunes se hizo una reunión con todos los hombres disponibles, el topo incluido, para explicarles que aquella semana se tenía que estar muy atentos, porque el miércoles se iba a hacer una entrega de armas a unos clientes muy importantes, que íbamos a estar nosotros presentes en la entrega y que nada podía salir mal, la intención lógicamente era que a Sergey le llegara la información, el martes unos cuantos hombres con Enrique y Fernando más las gemelas y yo aprovechamos cuando en los laboratorios había menos gente trabajando para entrar, amenazarlos, desarmarlos y echarlos para destrozarlo y quemarlo todo, con la esperanza que cuando le llegara la noticia a Sergey y supiera que habíamos sido nosotros en persona enloqueciera, nos llevamos una furgoneta con bastante droga, al día siguiente la misma furgoneta estaba llena de drogas y armas en un almacén abandonado con nosotros a una distancia prudencial, las dos gemelas y yo solos esperando de pie, llegó la hora y no pasó mucho tiempo que apareció Sergey, cabreado como una mona con unos cuantos hombres, cuando le vi la cara me empecé a cagar porque entendí que nos iba destrozar como nos pillara, por suerte el plan salió bien, y antes de que pudiera sacarse una pistola que ya estaba empuñando llegó la policía, nosotros le habíamos dado el chivatazo a los que todavía teníamos fieles a nosotros, en el mismo momento nos pasaba a recoger en un coche Fernando para sacarnos de allí.

Detuvieron a Sergey por tráfico de armas, drogas y organización criminal, tenían de prueba una furgoneta de su empresa llena, al ficharlo descubrieron que tenía una orden internacional de búsqueda y nos quitamos de en medio a Sergey, al menos de momento, cuando llegamos a casa Santiago nos llamó para confirmarnos que lo habían pillado bien y que estaría mucho tiempo fuera de juego, pero que la investigación sobre nosotros seguía en marcha y había que estar atentos.

Bea nos abrazó a los tres casi llorando de lo mal que lo había pasado sola en casa, entre ella que estaba deseando de tocarnos y besarnos y nosotros que llegamos con la adrenalina por las nubes, nos fuimos a la habitación, nos desnudamos y Bea nos estiró a los tres en la cama, mientras me la chupaba a mí con cada mano pajeaba a las gemelas, se sacaba la polla de la boca y me hacia una paja lamiéndole el coño a una de ellas, volvía cambiar pasando la lengua por todos por turnos, Anabel se incorporó besándose con ella a la vez que yo le metía la lengua en el chichi a Aurora lamiéndoselo, estiraron a Bea boca arriba, Anabel se puso encima besándola abriendo las piernas alrededor de las de Bea, Aurora se puso delante de su cabezas y ellas se turnaban para comerle el coño, yo me coloqué detrás y se la metí a Bea dándole unos buenos golpes de caderas pajeando a Anabel, cambiando de coño de tanto en tanto, los gemidos fueron aumentando resonando por toda la habitación, se corrieron Anabel y Bea, puse a Aurora a cuatro patas follándomela con tanta fuerza y haciéndole gritar tanto que Bea me grito.

BEA: Rubén, que vas a reventar a la niña.

AURORA: ¡Calla mami!, sigue, sigue, que me corro, que me corroooo.

Estalló en un orgasmo brutal, la saqué de golpe haciéndome una paja y muy rápidamente empezaron a salir disparos de semen, ellas se colocaron para que les callera encima, todavía no había salido la última gota que se la fueron pasando de boca en boca Anabel y Bea, limpiándomela bien mientras Aurora seguía estirada boca abajo recuperándose del orgasmo, nos estiramos los cuatro en la cama que estaba hecha una mierda de semen y flujos, todo había pasado en un momento.

Volvimos a la vida tranquila, entre comillas porque sabíamos que nos estaban buscando las cosquillas la justicia, pero nosotros hacíamos la vida lo más normal posible, las gemelas salían con algunas amigas los fines de semana y de tanto en tanto nos decían que se habían enrollado con alguien, Bea y yo como pareja cada día estábamos mejor y pasaba el tiempo sin sobresaltos.

La mañana de un sábado estábamos los cuatro tomando el sol en la piscina, las gemelas se metieron en el agua y empezaron a chapotear y jugar riendo, Bea se animó y se tiró de golpe con ellas jugando las cuatro riendo y gritando, con las bromas se quitaron el bikini unas a las otras, yo las miraba sonriendo a las tres como se subían por encima para ahogarse y jugaban como niñas, sentía  la felicidad completa con aquellas tres mujeres en mi vida, sin poder parar de mirarlas jugando alegres. Sonó mí teléfono.

SANTIAGO (serio): Hola Rubén, tenemos que hablar, hay novedades y nada buenas.

Quedamos en vernos en dos horas en su despacho, dejé a las chicas en la piscina explicándoles la verdad y que ya las pondría al día cuando volviera, paramos el coche delante de la oficina del abogado, Fernando salió conmigo y Enrique fue a aparcar el coche, Santiago estaba solo esperando mi llegada, nos preparó unos cafés para todos, llegó Enrique y nos sentamos en su despacho.

SANTIAGO: Está llegando el momento de tomar decisiones importantes, me han pasado la información que la investigación del juez sobre vosotros está acabando, tienen pruebas de la malversación de fondos de la empresa cuando la dirigía Vladimir, indicios de organización criminal y alguna cosa más que puedan acabar por encontrar, particularmente contra vosotros no tienen mucho porque no tienen muy claro quién es la cabeza de la organización ahora, pero empezaran a buscar a quien cargarle el muerto, lo más probable es que os acaben deteniendo a todos, a no ser qué…

Hizo un silencio mirándonos, un silencio que me pareció muy largo y me estaba poniendo nervioso.

YO: Santiago por favor, ¿a no ser qué, qué?

SANTIAGO: Alguien se entregue como responsable, eso a ellos les tranquilizaría bastante, y por asegurarse el éxito de detener a un mafioso de una organización criminal dejarían en paz a los demás.

Enrique y Fernando se pusieron de pie.

FERNANDO: Yo, yo lo haré, a ellos que los dejen en paz.

ENRIQUE: No, lo haré yo, estarán mejor si cuidas tú de ellos Fernando.

Me emocionó tanto que dos personas que conocí en su momento de la manera que fue se estuvieran ofreciendo para ser detenidos por nosotros que me levanté, les toqué la cara y los abracé, los brazos no me daban para rodear aquellos cuerpos enormes.

YO: Me emocionáis chicos, que vuestra fidelidad llegue hasta aquí os lo agradeceré toda la vida, pero vuestro trabajo es protegernos y es lo que tenéis que seguir haciendo, que las chicas estén a salvo de esta mierda será vuestra prioridad.

Me giré y miré a Santiago que me pareció verlo emocionado.

YO: Santiago lo haré yo, avísame cuando será el mejor momento, y cuida también de ellas por favor.

El confirmó con la cabeza, a los hermanos le cayeron alguna lagrima, y salí de allí para tomar el aire y no empezar a llorar como un crio, la decisión estaba clara, ¿quién iba a hacerlo si no era yo?, de hecho hacía tiempo que yo decidía sobre la organización, era el responsable y ahora me tocaba pagar, lo que me llevaba loco era pensar como se lo iba a comunicar a las chicas.

Paró el coche en el garaje y les pedí a los chicos que entraran en casa conmigo, ellas estaban tomándose un aperitivo en la terraza de la piscina, cuando salí se levantaron para saludarme pero al verme la cara se quedaron quietas y serias.

YO: Sentaros por favor.

BEA: ¿Qué pasa cariño?, ¿qué está pasando?, me estás asustando.

ANABEL: Enrique, Fernando, ¿qué pasa?

Ellos siguieron serios sin decir nada mirándome a mí, le hice un gesto para que se sentaran con nosotros. Nos sentamos los seis con las chicas muy preocupadas, tragué saliva para aclararme la garganta y poder hablar con claridad y sin demasiadas emociones.

YO: Santiago me ha explicado cómo está la situación, nos tienen cogidos por los huevos.

Los chicos levantaron las cejas, las chicas se sorprendieron.

AURORA: ¿De qué huevos hablas?, ¿qué coño pasa Rubén?

YO: Qué me voy a entregar como responsable de la organización y os dejaran tranquilas a vosotras, ellos os protegerán como siempre y no pasará nada.

Las tres se alteraron y empezaron a hablar todas a la vez montándose un gallinero de la ostia.

BEA: ¿Pero qué dices?

ANABEL: De eso ni hablar, tú no vas a ninguna parte.

AURORA: Me entregaré yo que soy la que está más loca de todos.

Los tres chicos nos las mirábamos como gesticulaban y seguían hablando sin parar, me puse de pie.

YO (gritando): Basta.

Se callaron las tres de golpe mirándome llorando.

YO: La decisión está tomada, ¿no habéis confiado en mí hasta ahora?, pues seguir haciéndolo.

No pude aguantar más y me fui para mi habitación, antes de empezar a venirme abajo delante de ellas, me metí en la ducha para relajarme, apoyé una mano en la pared agachando la cabeza, dejando caer el agua por encima de mi cuerpo, no me di cuenta y entró Bea abrazándome por la espalda cruzando sus  manos por mi estomago.

BEA: ¿Lo haces por nosotras verdad mi amor?

Yo no podía ni hablar, subí y bajé la cabeza confirmándoselo, ella apretó su cuerpo más al mío tranquilizándome.

YO: No dejaré que os pase nada, sois mi vida, os quiero más que a nadie en este mundo.

Bea lloraba con su carita apoyada en mi espalda, me giré, le cogí la cara con mis dos manos y le miré a los ojos, la besé con todo mi amor, me devolvió el beso y fue bajando poco a poco hasta arrodillarse delante de mí, me cogió la polla acariciándola y se la metió en la boca tragándosela toda despacio, la sacó y metió unas cuantas veces para dejármela tiesa como un palo, se giró delante apoyando una mano en la pared, sacó el culo, me cogió la polla y en silencio se la apuntó sobre el ojete, tiró un poco para atrás y se metió la punta abriendo la boca un poco de la impresión, esperé un instante y apreté un poco metiéndola más adentro y finalmente acabé por llegar al fondo, la fui sacando y metiendo muy despacio esperando que se lubricara y dilatara, cuando cogí un poco de ritmo ella empezó a hacerse una paja, nos corrimos a la vez gritando dejando ir la tensión del momento. 

Aquella tarde de sábado fue la más deprimente de mi vida, nos la pasamos los cuatro tirados en el sofá, mirando la tele, a la que nadie le hacía caso, Bea no paraba de llorar sin dejar de abrazarme, las gemelas nos abrazaban a los dos y las caras eran un poema, casi no cenamos y nos fuimos a dormir.

El domingo me desperté pronto pensando que no podíamos seguir así, me metí en la cocina y preparé un buen desayuno para todos, cuando las chicas fueron bajando se encontraban con la mesa llena de comida.

ANABEL: ¿Y todo esto Rubén?

YO: Se han acabado las malas caras, los días que me queden para estar en casa no quiero pasarlos como ayer por la tarde, quiero alegría y pasarlo bien, cuando las cosas vayan llegando ya las gestionaremos de la mejor manera posible.

Se dieron cuenta de lo que les estaba pidiendo, empezaron forzando la sonrisa, pero a medio desayuno les había dicho unas cuantas bromas y el ambiente era mucho más distendido y divertido, decidimos ir a la piscina, yo escuchaba música con los cascos y ellas tomaban el sol hablando distendidamente, riendo o bañándose las tres, a mí siempre me encantó verlas a las tres en la piscina riendo y jugando, verlas me daba la vida y me hacía sentir feliz, acabamos el domingo con una buena cena y unas copas después bailando los cuatro en el salón, si el sábado fue deprimente, el domingo fue uno de los mejores, creo que el verme en aquella situación, que en cualquier momento me apartarían de ellas, se me multiplicaban los sentimientos de cariño y amor.

El lunes temprano me llamó Santiago para decirme que el mejor día para entregarme sería el miércoles a primera hora, así quedamos y se lo dije a las chicas volviendo las caras tristes, chasqueé los dedos.

YO: Chicas, nada de tristezas que tenemos dos días para nosotros y no quiero pasarlos mal y triste, quiero alegría.

Se miraron entre ellas sonriendo.

AURORA: ¿Quieres alegría?

ANABEL: ¿Distraerte para no pensar?

BEA: Nosotras sabemos qué hacer para conseguirlo.

Me sorprendieron los comentarios con aquellas sonrisas.

YO: Hay, hay, que no se si fiarme de vosotras.

AURORA: Te vamos a distraer de verdad.

ANABEL: Te vamos a dejar seco.

BEA: Te vamos a follar hasta reventarte mi amor.

Me cogieron de la mano y me llevaron a la habitación, nada más entrar me desnudaron cada una por un lado y me estiraron en la cama, me puse un cojín debajo de la cabeza para levantarla y poder mirarlas, hicieron una fila de tres, Bea la primera se desnudó lentamente, se arrodilló encima de la cama en medio de mis piernas y me cogió la polla pajeándomela mirándome con una sonrisa, se la metió en la boca y me la chupó un buen rato, se separó volviendo a la fila, Anabel se desnudó después colocándose en la misma posición que Bea siguiendo con la mamada, ahora más fuerte, profundizando más y succionando con más decisión, me sacó unos cuantos gemidos, a Bea y Aurora en la fila las veía más nerviosas, Bea pasó una mano por delante de Aurora metiéndosela por debajo del pantalón cogiéndole el chichi, moviendo la mano haciéndole una paja, Anabel apretando sus labios alrededor del capullo de mi polla me estaba poniendo a mil, se apartó y Aurora que ya estaba caliente con la paja de Bea se desnudó en un momento, me cogió la picha haciéndole una paja tremenda, abrí los ojos mirándola, ella sonrió y metió la boca debajo de mis huevos lamiéndolos y succionándolos, bajando el ritmo de la mano apoyada sobre sus rodillas, dejando el culo muy levantado, su hermana sacó las pollas de goma y un bote de vaselina, las puso vibrando pasándole una a Bea que se empezó a frotarse el chichi con ella, le metió la lengua a Aurora en el coño lamiéndoselo con ganas, haciéndole gemir y mientras Aurora seguía lamiéndome los huevos y pajeándome, su hermana le metió el vibrador follándola con él, Bea se puso a mi lado, me besó en los labios, se arrodilló dejándome el chumino al lado de mi cara y poco a poco se fue metiendo el vibrador en el chichi, no podía quitarle la vista mientras se lo metía hasta casi el final, me levanté poniéndolas a las tres a cuatro patas al borde de la cama, a Anabel que estaba en medio sé la metí hasta el fondo follándola a buen ritmo, a Bea y Aurora a cada lado las follaba con el vibrador intentando  hacerlo al mismo ritmo que mi polla dentro de Anabel, tres mujeres calientes como ellas gimiendo al mismo tiempo era un espectáculo digno de oírse, Anabel se corrió bastante rápido, seguí metiendo y sacando polla de goma de las chicas hasta hacerlas correr, primero a Bea y después me quedé con Aurora elevando el ritmo, tan rápido para que se corriera que la mano ya me hacía daño de tanto empujar el vibrador, las volví a colocar igual que antes, las tres me miraban sorprendidas.

AURORA: ¿Pero qué pretendes machito?

YO: Haceros correr tres veces y follaros por el culo a las tres para correrme yo. ¿Té parece bien?

Se les escapó una sonrisa a cada una y seguí con mi plan, puse a Aurora por hablar en medio metiéndole la polla, Bea a mi izquierda y Anabel a la derecha metiéndoles el vibrador, empecé suavemente aumentando el ritmo paulatinamente de mis caderas, mis brazos y de la vibración de los aparatos, cayendo en un orgasmo como fichas de dominó una detrás de otra, les saqué la polla y los vibradores, ellas se quedaron jadeando en la misma posición esperando la tercera corrida de la mañana, cambié de posición a Bea dejándola en medio para meterle muy despacio el pepino hasta el fondo, a las gemelas les metí un vibrador a cada una empezando muy despacio con todas, a Bea sabía perfectamente que manteniendo un ritmo suave la iría calentando poco a poco haciéndole llegar a un orgasmo muy intenso, pero las gemelas eran muy brutas y necesitan marcha, así que poco a poco fui aumentando el ritmo con mis manos para meterles y sacarles las pollas de goma cada vez más rápido, llegó un momento que empezaron las tres a gemir al mismo ritmo, hasta que Aurora pegó un grito tremendo arrastrando a su hermana y a Bea a dar otro, les di más marcha a los vibradores e intenté mantenerle el ritmo a Bea, unos segundos más tarde Aurora se empezó a correr de una manera espectacular, moviendo el cuerpo, temblándole las piernas y poniendo los ojos en blanco, su hermana se le unió y acabó por hacerlo Bea gritando las tres a la vez aguantando los espasmos del cuerpo.

Cayeron hacía delante quedándome con la polla fuera y los vibradores en las manos, se quedaron las tres casi juntas boca abajo respirando profundamente, les dejé un momento para que se recuperaran mientras apagaba los aparatos, cogí el bote de vaselina subiéndome con las rodillas encima de la cama, tenía tres culos espectaculares delante de mí, unté dos dedos de cada mano metiéndolos dentro del bote y se los pasé a las gemelas por el ojete lubricándolo con paciencia, pasaba al de Bea y volvía a lo otros dejando los tres bien mojados metiéndoles un dedo despacio, a ellas se les empezó a escapara alguna risilla, me estiré encima de Aurora que estaba más a la izquierda, apuntando la punta de mi polla sobre su agujero haciendo un poco de fuerza para metérsela un poco, la metí y saqué unas cuantas veces y cuando lo tenía medio dilatado, pasé al de Bea que estaba en medio, metiéndosela un poco y como vi que entraba bien le metí la mitad entrando y saliendo también varias veces, de ella pasé al de Anabel repitiendo la operación como a su hermana, ellas me miraban como pasaba de encima de una a la otra riendo bajito, la segunda pasada por su sus culos ya fue para meterla hasta el fondo follándolas despacio pero sin parar, y a la tercera se la metía y sacaba a buen ritmo saltando de uno a otro volviéndome loco, ellas seguían con una risilla guasona.

AURORA: ¿Cómo le va a nuestro “machito” por la retaguardia?

Las otras dos soltaron una carcajada.

ANABEL: Por la cara que hace parece que se lo pasa bien.

BEA: Anda que no está disfrutando follándose tres culos a la vez el cabrón.

YO: Pero os queréis callar coño, así no hay manera de concentrarse joder.

Yo empezaba a estar como una moto, follándome con toda la fuerza que me daban mis caderas aquellos maravillosos culos.

ANABEL: Si no puedes buscamos una grúa para que te ayude.

Empezaron a descojonarse las tres a la vez al mismo tiempo que a mí me subía un orgasmo enorme, dándome un sablazo en el cerebro empezando a correrme en no sé qué culo, del que la sacaba y la metía en otro, siguiendo con mi corrida volviendo a sacarla para meterla en el tercero, sin perder fuerza en los disparos de esperma, mientras me descojonaba de risa del chiste de la cabrona de Aurora, fue la primera y última vez en mi vida que tuve un orgasmo junto a un ataqué de risa que me dejó totalmente derrotado encima del cuerpo de Bea.

Me hicieron pasar un lunes y un martes maravillosos, el precio, acabar con la polla que no sabía si era mía o del vecino, me la escocieron entre las tres de no parar de follarme, el martes por la noche nos fuimos a dormir, después de una buena cena y tomarnos unas cuantas copas en modo de despedida, dormimos los cuatro en una cama y se iban turnando para abrazarme durante la noche, sabía que el día siguiente sería uno de los más duros de mi vida, pero aquella noche pude sentir tanto amor por mí que todo lo demás no parecía tener importancia.

17.

Me levanté pronto porque no podía dormir medio resacoso de la noche anterior, me duché y me puse algo sencillo, un tejano sin cinturón, una camisa y unos mocasines, desayunamos todos juntos y esperamos que llegara Santiago para acompañarme a comisaria, me despedí de las chicas bastante rápido abrazándolas y besándolas a las tres, no quería hacer un drama de la despedida aquel día, me fui con Santiago animándolas a ellas para tirar para adelante, pero la procesión me iba por dentro. Dentro del coche dirigiéndonos a comisaria Santiago me explicó todos los pasos que irían sucediendo a partir de aquel momento.

SANTIAGO: ¿Tienes alguna duda Rubén?

YO: Santiago, ¿las cárceles son como nos las imaginamos los que nunca hemos estado dentro?

Al hombrecillo duro de la cara de cartón le cambió el rostro mirándome fijamente, creí ver que se le ablandaba el gesto mirándome con cariño, me cogió de la nuca zarandeándomela un poco.

SANTIAGO: Siempre has sido un buen chico, no te preocupes por la cárcel, pasaras muchas horas en la celda, no es como en las películas, piensa en hacer algo para distraerte.

YO: Pero, ¿eso de que te dan por culo y tal?

SANTIAGO: No hombre no, eso son películas, te vas a aburrir un montón eso sí, por eso te digo que pienses en hacer algo.

YO: ¿Algo como qué?, no sé.

SANTIAGO: Escribe por ejemplo, escribe tú historia, nos vendrá bien para el juicio que la tengas fresca en tú memoria.

Llegamos delante del edificio, caminábamos hasta la puerta y a mí me empezaron a temblar las piernas, levanté la cabeza mirando el sol, cerré los ojos notando el aire en mi cara, pensando en el tiempo que podría pasar sin poder hacerlo en libertad, Santiago se identificó con un policía que había en la entrada y nos dejaron entrar, al pasar por el lado del policía.

POLICIA (hablando bajito): Animo jefe, intentaremos cuidar de usted.

Miré sorprendido a Santiago, me devolvió la mirada haciendo un gesto con los hombros, indicándome que era uno de los que teníamos en nómina, preguntó por un inspector que salió de un despacho, le dio mi documento de identidad y le dijo quien era, me miró sorprendiéndose, pegó un grito y toda la comisaria se paró mirándome, parecía que habían detenido a “Jack el destripador” de las caras que ponían, unas cuantas personas se pusieron en movimiento, me llevaron a una estancia, dijeron que dejara todo lo que llevaba en una bolsa, Santiago metió mi documento de identidad y les dijo que ya la podían cerrar, no llevaba ni móvil, ni anillos, cadenas, reloj o cualquier cosa que se pudieran quedar allí, me pusieron delante de una cámara de fotos para ficharme con aquella pared que siempre vemos detrás, el flash se disparaba y por mi cabeza pasaba como en una película toda mi vida, dicen que antes de morir pasa eso, pues a  mí me pasó sin ninguna intención de irme al otro barrio, por suerte el último fotograma era de mis chicas riendo y jugando en la piscina, me hizo dibujar una sonrisa en mi cara, una voz me sacó del letargo.

VOZ: Por favor no sonría.

Era la persona que hacía las fotos, disparó la cámara una vez más y me sacaron de allí pudiendo oír algún comentario de una policía hablándole bajito a un compañero.

POLICIA: Has visto que sangre fría, ponerse a reír delante de la cámara.

Si hubiese sabido lo que realmente me estaba pasando a mí por la cabeza en ese momento hubiera flipado, me metieron en una habitación con una mesa y cuatro sillas, Santiago me estaba esperando, me dijo que me sentara.

SANTIAGO: Rubén, ¿quieres un poco de agua?

YO: Sí por favor, tengo la garganta seca.

Se dirigió a una maquina de esas que tienen la garrafa de agua encima llenándome un vaso, cuando me lo estaba bebiendo entraron dos personas, supuse que serían policías sentándose delante nuestro, Santiago me miró.

SANTIAGO: Estos inspectores te cogerán declaración.

UNO DE ELLOS: ¿Es usted Rubén…?

Y dijo mi nombre completo.

YO: Sí.

EL OTRO: ¿Y se ha entregado voluntariamente por ser el máximo responsable de la organización criminal ***?

Miré a Santiago, para que me confirmara que tenía que decir que sí, y tirarme yo mismo encima un montón de mierda, él bajó la cabeza serio confirmando.

YO: Sí, soy yo.

UNO: Muy bien, muchas gracias, de momento tenemos bastante, este medio día pasará por el juzgado delante del juez.

Y tal como me dijo Santiago me metieron en una especie de habitación, no parecía un calabozo pero por lo visto sí que lo era, solo, para que no pudiera hablar con nadie, estuve varias horas hasta que me vinieron a buscar para ponerme unas esposas, las primeras de mi vida, me acompañaron por unos pasillos y salimos a una especie de garaje de la comisaria, conté hasta siete coches y no sé cuantas motos, ¿todo esto por mí? Pensé, me metieron en una furgoneta y salimos de allí, cuando me abrieron estábamos en la puerta del juzgado, salí y me encontré con un cordón de la policía, me llevaban a casi empujones por el medio de un pasillo de gente, de cámaras de fotos, de televisión, micrófonos que se cruzaban en mi camino haciéndome preguntas que ni escuchaba, reporteros hablando en directo contando que habían detenido a un peligros jefe de la mafia, yo alucinaba. Entramos en el edificio y respiré un poco, me llevaron a una habitación custodiado por dos policías de uniforme, me llamaron y me hicieron entrar a una sala donde estaba Santiago con su toga como mi abogado, me quitaron las esposas y me senté en la silla que me dijeron, salió una secretaria leyendo unos papeles diciendo no sé qué mierda y el juez le preguntó algo al fiscal.

FISCAL: Prisión preventiva sin fianza por posibilidad de fuga.

MI ABOGADO: Pedimos fianza y libertad vigilada, está totalmente arraigado y no tiene intención de huir, se ha entregado voluntariamente, sería una incongruencia.

El juez dictó que me metieran en la cárcel y a tomar por culo, me sacaron otra vez esposado, me metieron en la furgoneta y cuando volví a ver el sol estaba dentro de una cárcel, pasé varios controles y me metieron en una celda solo para pasar el primer día. Todo pasó igual que me explicó Santiago que pasaría, eso me daba algo de confianza.

Al día siguiente me metieron en otra celda con otra persona, yo entré intentando disimular lo acojonado que estaba, pero el compañero me miraba como si yo fuera el mismísimo demonio con cola y un tridente en la mano, le extendí la mano para saludarlo, se puso de pie de un salto dándome la mano muy flojita intentando evitar mi mirada.

COMPAÑERO: ¿Le gusta la cama de arriba o prefiere la de abajo?

YO: Mejor abajo.

El tío perdió el culo en quitar sus cosas para dejarlas en la de arriba.

COMPAÑERO: ¿Y prefiere esta mesa o esta otra?

YO: Me da igual, no te preocupes.

Se sentó a un lado sin dejar de mirarme, pensé que jamás había sido realmente consciente de donde me había metido, el miedo de aquel hombre, que me costaba de entender, me daba la visión general de lo que hacíamos en nuestro “trabajo”, nos dejaron salir al patio y todas las miradas se centraban en mí, o eso me pareció, me senté en un banco mirando el sol, pasó el tiempo y nos llamaron para volver a la celda, en la fila podía oír comentarios de los demás presos, “que sangre fría”, “que tío más impasible”, si ellos hubiesen sabido que era de lo acojonado que estaba y solo me salía la cara de cartón como aprendí de Santiago.

Uno de los policías me llamó porque tenía visita de mi abogado, nos juntaron en una habitación, me dijo que me había traído ropa para cambiarme, que iría presentando recursos para ver si me dejaban el libertad provisional, pero que lo veía difícil hasta que se celebrara el juicio, que por otra parte no sabíamos cuando sería hasta que al juez le saliera de los cojones decirlo, me acabó diciendo que en pocos días tendría la visita de Bea, en un primer momento me alegré mucho de poder verla, pero una vez de vuelta a la celda y pensándolo fríamente, ya no estaba tan seguro de poder hablar con ella a través de un cristal y quedarme allí, sin poder abrazarla o besarla, dudaba si sería mejor verla o no.

Unos días más tarde me avisaban de una visita, cuando la vi al otro lado del cristal me flojearon las piernas, estuve a punto de ponerme a llorar como un crio, intenté hacer de tripas corazón y hacerme el fuerte, le dije que estaba bien y le pregunté por las gatas salvajes, cuando se despidió me dijo que estaba pidiendo una visita íntima para poder estar conmigo, cuando llegué a la celda, mi compañero, con el que poco a poco íbamos cogiendo más confianza me dijo que era muy difícil que se lo permitieran, pero no sé cómo se lo montaron que a final de mes me dijeron que tendría una, antes de llegar ese día me pasó a ver Santiago para darme la noticia que el juicio se celebraría dentro de un año si todo iba bien, Santiago me decía que estuviera tranquilo y me lo tomara con paciencia, había calculado que entre seis a diez años no me los iba a quitar nadie de estar encerrado si todo iba bien, en el momento de entregarme ya era consciente, pero al estar allí dentro y pensar en que pasaría tanto tiempo sin salir por la cabeza me empezaron a rondar otras ideas.

El día que tenía el encuentro con Bea me dieron tres condones que me metí en el bolsillo sin decir nada y una toalla, me metieron en una mierda de habitación pequeña con una cama, una mesita y una silla, me esperé sentado hasta que se abrió la puerta y entro ella, se me tiró al cuello llorando, nos besamos, abrazamos y estrujamos nerviosos sin saber que decir, teníamos tres horas para estar juntos, la desnudé poco a poco disfrutando de cada una de las piezas de ropa que le quitaba, de ver su cuerpo de nuevo, sentir su piel, sus labios acariciando los míos, la dejé en bragas y la estiré en la cama abierta de piernas, le metí la nariz en medio del chocho por encima de las bragas oliéndolo muy fuerte, impregnándome de su olor para que perdurara en mi memoria mucho tiempo, lo besé con nervios, ella gimió suavemente, le quité las bragas y volví a meterle la lengua saboreándolo como un gran manjar, lo repasé por todos los rincones, a ella se le caían las lágrimas que intentaba evitar, me desnudé y me estiré a su lado, besándonos durante mucho tiempo acariciándonos el cuerpo, me la cogió con la mano con suavidad, como temiendo que me pudiera romper en algún momento, y no iba muy desencaminada, porque lo que estaba a punto de romperse era mi corazón, me hizo una mamada tranquila como solo ella sabía hacer, se puso encima cabalgándome con una sensibilidad que hacía que sintiera por todo mi cuerpo su amor, nos corrimos varias veces, estábamos abrazados esperando que se cumpliera el tiempo.

YO: Bea cariño, no quiero que pidas más visitas conmigo.

Me miró como si me hubiera vuelto loco.

BEA: ¿Pero qué coño dices Rubén?

YO: Que no puedo dejar que pierdas tu vida por mí, si las cosas no van bien puedo estar casi quince o veinte años aquí metido, tú te mereces algo mejor que eso, haz tú vida, vuelve a encontrar a alguien que te quiera y te haga feliz…

Me tapó la boca con la mano con una cara de mala leche que no le había visto en mi vida.

BEA: No me jodas Rubén, en esto nos metimos juntos y juntos seguiremos, en tú puta vida me vuelvas a hablar así que ya soy mayorcita joder.

Me puse a llorar sin poder disimularlo más.

YO: No creo que pueda aguantarlo cariño, es demasiado tiempo, esto no es forma de vivir…

Me volvió a tapar la boca con la mano mirándome muy fijamente.

BEA: Lo vas a aguantar porque te sobran cojones para hacerlo, y porque tienes gente fuera que te quiere y te esperará lo que haga falta, me has entendido.

Joder como se le estaba volviendo el carácter a aquella mujer, la “mamita” sacaba los cojones cuando hacía falta, me dejó las cosas muy claras y nos despedimos hasta el próximo mes.

Me aburría bastante, entonces recordé lo que me dijo Santiago de que comenzara a escribir mi historia, pedí folios y un bolígrafo, y allí me quedé sentado, delante del papel en blanco sin saber por dónde coño empezar, escribí un montón de folios por la mitad o una cuarta parte que acabé arrugando tirando a la papelera, decidí poner en orden mis pensamientos y empezar a escribir despacio y paso a paso, fui llenando folios por una cara uno detrás de otro, los días me pasaban más rápidos y fueron pasando los meses, al final el juicio no se celebraría hasta un año y tres meses después de entrar en prisión.

Aproximadamente hacía un año que estaba en la cárcel, hacía tres meses más o menos que me vino a ver Santiago para decirme que Bea de momento no vendría a verme por seguridad, que no me preocupara que no era nada serio, a mí no me importó del todo porque cada vez que estaba con ella pasaba una semana muy deprimido, la monotonía la llevaba mejor, me avisaron que tenía visita de mi abogado, me encontré con él en una sala, me miró con una sonrisa, el cara de cartón sonriéndome en la cárcel, pensé que eso podía ser una buena señal.

SANTIAGO: Hemos tenido mucha suerte, el juez principal está de baja del juzgado que lleva tú caso, han puesto uno provisional que curiosamente está “cercano” a la familia.

YO: ¿Y con eso que pasa?

SANTIAGO: Pues pasa que hemos presentado otro recurso y lo ha admitido, lo más probable es que te deje en libertad hasta el juicio.

Pegué un bote de la silla poniéndome de pie.

SANTIAGO: Tengo que ser sincero contigo, no será por mucho tiempo, cuando vuelva el juez titular lo más probable es que vuelvas aquí, pero habrás podido estar unos días o semanas en libertad presentándote cada día en el juzgado.

La puta, aquello sí que era una buena noticia, me puse muy nervioso, Santiago me explicó que cualquier día me dirían de recoger mis cosas de la celda y que me dejarían salir, él me estaría esperando en la calle.

Y así fue, al día siguiente me venía a ver un funcionario con una bolsa, para que metiera mi ropa y lo que me quisiera llevar, me despedí de mi compañero de celda del último año y me fui con una sonrisa, pasé algunos controles para salir y me encontré saliendo por una puerta en la calle, volví a mirar el sol y sentir el viento en la cara libre, Santiago me estaba esperando al lado de un coche, me acerqué a él pensando que me venía a recoger, estaba serio, llegué a su lado dándole la mano.

YO (contento): ¿Nos vamos?

SANTIAGO: Mira, por seguridad será mejor que no te lleve yo, ahora te pasaran a recoger, es raro que no esté ya aquí.

Yo pensaba que sería Enrique o Fernando, o puede que los dos, en aquel momento se acercaba un utilitario, paró a nuestro lado y salió Mónica, mi ex, miré a Santiago.

YO: Esto debe ser una broma, ¿no?

SANTIAGO: Créeme, es lo mejor, ella ha accedido a hacerlo y será lo más práctico para todos.

En ese momento me di cuenta que algo pasaba, no quise seguir hablando con él y metí la bolsa en el maletero del coche de Mónica, subimos y nos fuimos, apoyé la cabeza en el cristal pensando serio.

MONICA: El abogado contactó conmigo, explicándome que lo mejor era que te viniera a buscar yo para llevarte a tu piso.

YO: ¿A mi piso?

MONICA: Sí, eso me dijo.

Me cagué en todo, le hice ir a casa de las gemelas, aparcó delante y al bajar me di cuenta que la casa estaba cambiada, me asomé al jardín y vi una señora de mediana edad cuidando unas flores, le pregunté si vivía allí y me lo confirmó, hacía cuatro meses que habían comprado la casa y que estaba encantada, se me calló el mundo encima, me entraron ganas de volver a la cárcel, alguien me cogió del brazo, me giré, era Mónica.

MONICA: Vamos a casa Rubén, descansa y podrás ver las cosas de otra manera.

YO: No, antes quiero hacer  otra cosa.

Me acompañó a los bancos donde teníamos las cajas de seguridad, en ninguno de ellos quedaba nada, se lo habían llevado todo, las cajas se habían cerrado con un acta notarial que yo había firmado pasándole los poderes a Bea, evidentemente falso. Lo había perdido todo, lo que creía que era mi familia y el dinero. Pensé que al final pasó lo más lógico, yo solo era un pobre comercial, quise jugar fuerte, me dejaron pensar que era uno de ellos y se acabaron aprovechando de mí, con mi detención ganaron tiempo para prepararlo todo y largarse, yo solo fui un instrumento para sus planes, claro que yo también se lo puse todo muy fácil, el sueño se acabó y volvía a la cruda realidad, Santiago fue muy sibilino haciendo que me vinera a buscar Mónica, una manera de decirme que volviera a la vida que no debí de abandonar nunca.

Me llevó al piso que estuvimos compartiendo durante años, totalmente derrotado y sin saber que pensar, me senté en el sofá con la mirada perdida, Mónica me ofreció algo para beber, me trajo un vaso de cola, le di unos cuantos tragos y se me empezó a nublar la vista, la miré a ella que estaba de pie, intenté levantarme pero casi no podía.

MONICA: Perdóname Rubén, lo siento mucho.

Abrió la puerta y entraron varias personas con los ojos rasgados, eran asiáticos, me puse de pie para defenderme, intenté pegarle a uno pero el puñetazo se lo di al aire, entonces noté que me ponían por la espalda un trapo en la boca y la nariz, al respirar se quedó todo negro desmayándome, perdí toda noción del tiempo, no sé cuanto pasaría hasta que me desperté, abrí un ojo y estaba en una especie de caja acolchada por dentro, no veía nada, todo era borroso y estaba muy débil, no tenía fuerzas para nada, la tapa de delante de la caja estaba abierta y entraba una luz cegadora, me intenté mover para salir y algo me estiraba del brazo haciéndome daño, era un gota a gota que tenía en el brazo, estiré y me arranqué la aguja viendo como me caía algo de sangre por el brazo, saqué la cabeza y apoyé las manos fuera de la caja, no veía nada con la luz fuerte de sol, notaba arena bajo mis manos y delante el color azul del mar escuchando las olas, miré para un lado y no había nadie, miré para el otro y vi unas figuras muy difusas, me pareció que iban armados y que se dirigían a donde yo estaba, me levanté intentando correr en la otra dirección, di dos o tres pasos y me desplomé notando un golpe con la arena en la cara, quedándome todo negro otra vez perdiendo el sentido.

Me desperté en una habitación muy grande, lo primero que vi fue una ventana abierta, con unas cortinas blancas sueltas hasta el suelo, con la corriente de aire se movían, giré la cabeza y vi unas puertas dobles, también abiertas de par en par con otra cortinas blancas agitadas por la corriente de aire, me intenté mover y me costaba horrores, puse un pie en el suelo, luego el otro, me apoyé en la mesita de noche y me levanté, me notaba muy cansado, no estaba seguro de poder caminar, miré a un lado y me vi reflejado en un espejo, me vi muy delgado, con la cara demacrada y vestido con una camiseta blanca y un pantalón corto gris de algodón, di un paso parando para no desestabilizarme y mantener el equilibrio, luego otro, pasito a pasito fui acercándome a la puerta, fuera vi una piscina grande, me apoyé en el marco de la puerta y miré a la derecha donde había un mesa con sillas de mimbre, unos sillones de exterior con una mesita delante, con gente sentada, Bea fue la primera en verme saltando del sillón viniendo corriendo a abrazarme, no me aguanté y empecé a caer, me cogió un brazo fuerte cogiéndome por la cintura sentándome en un sillón, era Vladimir sonriendo, luego me abrazaron las gemelas, creo que no me habían dando tantos besos y abrazado tantas veces seguidas como en aquel momento.

Me recuperé día a día cogiendo fuerzas, me vinieron a visitar Fernando y Enrique abrazándome como si yo también fuera hermano suyo, me explicaron entre todos que Santiago veía que mi juicio no iba a acabar bien, habló con Vladimir que sabía cómo ponerse en contacto con él para preparar la huida de todos, las chicas fueron las primeras en dejar el país, después los hermanos de seguridad y finalmente lo prepararon todo para secuestrarme y traerme hasta allí escondido en un barco con bandera coreana, a Mónica mi ex le pagaron bien por ayudar, era la manera de llevarme a algún sitio donde poder hacerme desaparecer, mi anterior apartameto, pasé una pila de días inconsciente alimentándome de suero, aquellas figuras que vi en la playa eran ellos.

Estábamos en una playa paradisiaca que no os puede decir donde, Vladimir se había ocupado de encontrarla construyendo cuatro casas impresionantes, en una, la del medio, vivíamos los cuatro, Bea, Anabel, Aurora y un servidor, en la otra Vladimir, en una punta los hermanos Fernando y Enrique con sus parejas, y en la otra punta varios hombres para nuestra seguridad, las casas estaban separadas unos cincuenta metros una de la otra, con el mar delante, estoy acabando de escribir estas últimas letras de mi historia, sentado en la mesa viendo a mis chicas jugando y riendo en la piscina, mojándose unas a las otras, esa vista me seguía produciendo una felicidad inmensa.

Empecé como comercial,

Seguí mi vida como parte de la mafia,

Y la acababa con el trabajo de cuidar de mis tres amores.

Me levanté quitándome la ropa y me metí de cabeza en la piscina para jugar con ellas, Bea me abrazó la primera dándome un beso en los labios, pasándome los brazos por el cuello.

AURORA: Mami, déjanos algo para nosotras avariciosa.

Bea se separó un poco sin sacar uno de sus brazos que me rodeaba el cuello, aceptó lo de “mami” con naturalidad, ya lo había asumido, Anabel se abrazó dándome otro beso en los labios y finalmente se juntó Aurora besándome, Bea cerró por detrás abrazándonos a todos y noté que alguna me estaba metiendo mano agarrándome bien la polla.

FIN

Publicado por Akuaries

Escribo relatos eróticos y sensuales con la única intención de distraer. Si una sola persona se lo pasa bien leyendo mis relatos o le ayuda a pasar el tiempo ya daré por bueno haberlo publicado.

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