¿Quién soy?

Akuaries.

1.

Estaba borracho, muy borracho, me levanté del taburete poniéndome de pie sujetándome a la asquerosa barra de aquel cuchitril de bar que iba cada día, caminé sujetándome para no caerme hasta el lavabo lleno de mierda porque la gente no meaba ni cagaba donde debía hacerlo, me miré al espejo y lo que vi estaba en consonancia con el entorno, una cara demacrada y chupada con el pelo largo por debajo de los hombros y una barba descuidada de vete a saber cuántos meses, llevaba puesto un vaquero y una camisa con más mierda que la bombilla de una cuadra y que encima no conjuntaban una pieza con la otra, lo único que parecía que tenían un poco de vida eran los ojos verdes que cada día se apagaban un poco más por falta de esperanza, miré la hora tambaleándome y salí de aquel deprimente local para ir a mí apartamento, caminaba con una mano rozando la pared para apoyarme en ella cuando mi cuerpo perdía el equilibrio, a una manzana y media del apartamento me encontré con la puta del barrio, a la que todo el mundo conocía como Marlén y nadie sabía su verdadero nombre.

MARLEN: Buenas noches Mario.
YO: Hola bonita, ¿cómo estás hoy?
MARLEN: Hay mi Mario siempre tan educado, ¿quieres hacer alguna cosa cariño?, hoy te haré buen precio.

Estaba parado aguantándome en la pared con una mano y procurando no perder el equilibrio, estaba yo como para que me hicieran alguna cosa a esas alturas, no me encontraba ni la polla.

YO: Muchas gracias guapa, esperaré a final de mes que cobre la ayuda…

Una pequeña paga que ella me dijo como conseguirla, de una ONG ó algo parecido, que había en el barrio para ayudar a las personas más desfavorecidas.

YO: … me voy para mí casa que no me encuentro muy fino.
MARLÉN: Adiós guapo cuídate.

Ella siguió caminando por la acera con el sonido de los tacones al pisar, daba unos diez o quince pasos y volvía para atrás, así se pasaba casi todo el día esperando algún cliente, ella era la única persona de aquel barrio de mierda con la que me paraba a hablar y la saludaba siempre, era la única que tenía corazón, los demás parecían todos unos zombis programados para hacer cada día lo mismo, llegué a casa abriendo la luz del deprimente apartamento donde entrabas directamente en el comedor, con un sillón y una tele delante, una ventana con una cortina que ya no se sabía del color original que debía de ser y a un lado una mini cocina, entré al cuarto de baño a mear, cuando acabé me tambaleé tocando los hombros en una pared de un lado y en la otra agachándome rápido para vomitar, me lavé la boca y entré en la única habitación dejándome caer encima de la cama con unas sabanas que olían a yo que sé de los días que hacía que no las había cambiado, en aquellos momentos no sabía ni si tenía de recambio, me dormí tal cual.

Me despertaron los rayos de sol que entraban por la ventana, aproveché para quitarme la ropa y cerrar la persiana para volver a la cama y no levantarme hasta pasado el medio día, abrí la nevera y metí en el microondas la última bandeja de comida preparada que quedaba, pensé que por la tarde tendría que pasar por el supermercado a comprar algunas más, comí sentado en el sillón mirando la tele y bebiendo un coñac barato que también se acababa, me quedé dormido otra vez y me desperté un par de horas más tarde con la intención de ir a comprar, cogí el pantalón para ponérmelo y vi que estaba vomitado de la noche anterior igual que la camisa, abrí el armario y saqué otro vaquero y camisa que creo que no estaban limpios pero daba igual. Ya de vuelta con la bolsa con cinco bandejas de comida para recalentar y un par de botellas de coñac, que era malo de cojones pero barato, me paró de nuevo Marlén.

MARLEN: ¿Cómo estás hoy Mario?, ayer estabas muy mal tío, tendrías que cuidarte un poco más hombre, comer más sano y no beber tanto.
YO: Gracias por preocuparte por mi bonita, pero yo solo tengo la esperanza de morirme pronto y a tomar por culo todo.
MARLEN: Haz el favor de no hablar así, a mi no, no te consiento que seas tan negativo, ven conmigo.

Me agarró de la mano y me llevó a un callejón lleno de mierda, me apoyó en la pared y se agachó desabrochándome el botón del pantalón, me bajó la cremallera y los pantalones con la ropa interior y se metió la polla en la boca haciéndome una mamada, me la puso tiesa y me corrí en nada con ella haciéndome una paja tirando la leche al suelo, mientras yo miraba una rata como paseaba por encima de la basura.

MARLEN: Siempre me sorprendo de la buena polla que tienes tío.

Me subí los pantalones y salimos de allí.

YO: Muchas gracias Marlén, tú sí que te mereces salir de esta mierda y tener una vida mejor.

Llegué a casa, metí la compra en la nevera, dormí un rato más y salí para ir al antro asqueroso de cada día a emborracharme una vez más.

Esa era mi rutina diaria acabando cada noche igual, algunos días con favores de Marlén, otros pagándolos y la mayoría sin nada de sexo que tampoco lo necesitaba tanto, tenía la polla como el resto del cuerpo, hecha una porquería.

Una noche de vuelta a casa dando tumbos por la calle vi que cuatro chicos estaban atacando a Marlén, la estaban empujando dentro del callejón, ella gritaba y los putos vecinos no decían nada, nadie salió por una ventana, nadie bajo a la calle a defender una vecina, eran todos unos putos zombis cabrones, entré al callejón sin pensármelo con un cubo de basura de metal, dos chicos la estaban sujetando por detrás y otros dos delante le estaban arrancando las bragas, llegué hasta ellos y les tiré el cubo a los de delante haciéndoles caer por el suelo, los de detrás la soltaron para atacarme a mí y me tiré encima de ellos gritándole a Marlén que se fuera de allí, salió corriendo asustada gritando pidiendo ayuda, a mí entre los cuatro me pusieron a caldo, nadie vino ni se preocuparon de lo que podía estar pasando en aquel callejón de mierda, yo me quedé quieto en el suelo esperando que con un poco de suerte me mataran y me enviaran al infierno de una puta vez.

Me desperté encima de una cama blanca, con ropa blanca y en una habitación de paredes blancas con un televisor colgado delante, una cosa estaba clara, en el infierno no estaba. Entró una enfermera joven y al verme con los ojos abiertos salió de la habitación corriendo, al poco rato llegó de nuevo acompañada de varias personas más con batas blancas, me examinaron, me dijeron que siguiera una linterna pequeña de lado a lado y entonces me hicieron la gran pregunta…

DOCTOR: Hola, ¿Cómo se llama señor?
YO: Buenos días, me llamo…, si hombre me llamo…, hostia puta no lo sé.
DOCTOR: Tranquilo, no se preocupe, le ira volviendo la memoria poco a poco.
YO (nervioso): ¿Cuánto hace que estoy aquí?

Se miraron entre ellos y uno de los doctores, el más viejo me dijo…

DOCTOR: Mire, nos vamos a ir y vendrá la enfermera a hablar con usted, para explicarle cosas y a ver si usted va recordando poco a poco.

Se fueron todos sin prestarme demasiada atención, entró la enfermera del principio con una libreta y se sentó a mi lado.

ENFERMERA: Hola, me llamo Carmen y voy a intentar día a día que usted se vaya acordando de cosas.
YO: Muy bien, ¿y cuanto hace que estoy aquí?
CARMEN: Casi un mes, estaba inconsciente o en coma como le quiera llamar, hoy ha sido el primer día que le hemos visto despierto.
YO (sorprendido): ¿Un mes?, ¿pero porqué?
CARMEN: Pues esa era una de las preguntas que quería hacerle, pero está claro que no se acuerda, lo recogieron de la calle, le habían dado una paliza muy fuerte, mire, tranquilo descanse hoy y mañana volveremos a hablar de esto.

Me tocó una mano para animarme y se fue, yo me quedé pensando como coño me llamaba, me parecía absurdo estar consciente reconociendo lo que había a mí alrededor y no saber nada de mí.

Aquella noche tuve un sueño muy extraño, un coche grande, un cuatro por cuatro diría, circulaba por una carretera de montaña y en una curva se despeñaba. Al día siguiente se lo conté a la enfermera, Carmen era muy mona, muy delgadita con buenas formas en las caderas y caminaba siempre rápido y con nervio, lo apuntó en la libreta y la dejó encima de la mesita, al lado de una bolsa de plástico que había traído.

CARMEN: Hoy te voy a llevar a la sala de recuperación, tenemos que ver si eres capaz de caminar y tienes que hacer ejercicio para ponerte en forma, después de un mes con el cuerpo parado hay que ir poniéndolo en marcha poco a poco.
YO: Muy bien Carmen, lo que tú digas.

La verdad es que tenía ganas de salir de aquella habitación que era lo único que había visto desde que me desperté, Carmen me hizo sentarme en la cama y me quitó la bata del hospital, me quedé en pelotas y ella muy profesional sacó de la bolsa una camiseta y un pantalón de chándal que me puso, me ayudó a levantarme y sentarme en una silla de ruedas, me sacó y me llevó paseando por el pasillo, en una especie de espejo de decoración me pude ver la cara, pelo muy corto, bien afeitado y ojos verdes, la puta, no me reconocía ni mi cara.

CARMEN: ¿No te conoces?, también puede ser porque cuando llegaste llevabas el pelo y la barba muy largo, te lo cortamos y te afeitamos pensando que estarías más cómodo y más…
YO: ¿Más qué?
CARMEN: Más limpio, es que llegaste muy sucio, la ropa que llevabas la tuvimos que tirar porque no servía para nada, yo te he estado cuidando durante este tiempo, me alegro tanto de que ya estés despierto.

Pude ver otras habitaciones con gente acompañando al enfermo.

YO: Carmen, ¿porqué no hay nadie conmigo?, supongo que debería tener familia ¿no?
CARMEN: Lo estamos intentando averiguar pero se ve que cuesta un poco, tú tranquilo, trabaja para ponerte fuerte y poder salir del hospital.

Cogimos un ascensor y tras pasar por un par de pasillos más entramos en una sala con varias cosas, supuse que eran para ayudar en la rehabilitación de gente como yo, en medio de la sala podía ver las típicas barras paralelas para sujetarte y poder caminar que fue por donde empezamos, la verdad es que no me costó tanto como pensaba y la recorrí para arriba y para abajo un par de veces sin demasiada dificultad, después me hizo hacer varios ejercicios de movilidad articular y volvimos a la habitación.

CARMEN: Creo que debías de hacer bastante deporte por la manera que te has movido allí abajo.

Yo la miraba pero no recordaba absolutamente nada de lo que me decía, era un total desconocido para mí mismo, intentaba controlar mis emociones porque aquella situación me desesperaba.

Cada día fuimos trabajando en el gimnasio aquel, después me hacía unos masajes en las piernas para reactivar la circulación, aquel momento era lo más agradable del día, sentir sus manos pasándome por las piernas apretándome la musculatura me hacía sentir bien, hasta un día que sin querer se me puso la polla tiesa, ella me miró sonriendo mientras yo me tapaba con las manos, salió de la habitación tapándose la boca para no reír, me tuve que aliviar con una paja llegando hasta el cuarto de baño solo, al rato volvió para traerme la comida.

YO: Lo siento Carmen ha sido sin querer.
CARMEN: No te preocupes, ahora ya sabemos que funciona bien, ¿has eyaculado?
YO: Ayudándome con una mano pero sí.

Ella sonrió mirándome a los ojos.

CARMEN: Así funciona perfectamente.

Pasaban los días sin que nadie supiera quién era yo, seguía teniendo sueños inconexos, un coche que se iba barranco abajo, un niño que flotaba en medio del mar con un chaleco salvavidas levantando el brazo, una figura rara que no podía recordar para dibujarla, Carmen me tranquilizaba diciéndome que ya llegaría el momento de que lo podría ir juntando todo teniendo un sentido. Aquella mañana habíamos estado con ella riendo mucho durante los ejercicios, me caía muy bien y tenía la sensación de que yo a ella también. En la habitación yo tenía puesto un pantalón corto de deporte y ella me masajeaba las piernas como cada día, cuando estaba trabajando la musculatura de los muslos empecé a notar que se me estaba poniendo dura la polla, ya me pasó varias veces días atrás esforzándome en que no ocurriera y luego me hacía una paja en el baño cuando ella se iba, ese día decidí que me creciera delante de ella y que lo viera, Carmen me miró a los ojos sonriendo dejando de masajearme recogiendo las cosas para marcharse, le cogí una mano que izo que girara la cabeza para mirarme.

YO: Carmen por favor ayúdame tú.
CARMEN: ¿Qué te ayude a qué?

Me miré la polla tiesa y la volví a mirar a ella.

CARMEN: No puedo, si se enteran me van a echar del trabajo.
YO: Ayúdame a masturbarme por favor, no recuerdo la última vez que estuve con una mujer, ya me he hecho un montón de pajas y necesito algo diferente.
CARMEN (nerviosa): Por favor, es que no sé ni por qué me lo estoy pensando, a ver, ¿qué querrías que te hiciera?
YO: Vamos los dos al cuarto de baño, si viene alguien podemos disimular con que me estás tratando de algo.

Entramos, yo me puse delante del lavamanos y me bajé los pantalones dejando la polla mirando para adelante, Carmen despacio y dudando se fue colocando a mi lado cogiéndome la polla empezando a hacerme una paja despacio, yo le pasé una mano por la espalda cogiéndome a su hombro con la escusa de aguantarme, fue aumentando la velocidad de su mano, yo se la paré un momento llevándomela a la boca para lamérsela dejándosela mojada para que mi polla resbalara, me la volvió a coger siguiendo con el ritmo que había dejado, me estaba excitando por momentos, ella giró su cuerpo poniéndose para poder cogerme la polla mejor y poder acelerar más la paja, apoyando una teta sobre mi cuerpo, la mano que tenía en el hombro la fui bajando hasta tocarle el culo agarrándole una nalga, no note las bragas y pensé que debía de llevar tanga, estaba bajando la mano poco a poco para alcanzarle el coño…

CARMEN (susurrando): Córrete por favor, córrete ya…

La polla empezó a pegar lechazos contra el lavabo y el espejo que había encima, yo cerraba los labios para no gemir con fuerza que era de lo que tenía ganas, ella no paró de pajearme despacio hasta que salió la última gota. Giré la cabeza y le di un beso rápido en los labios de agradecimiento, se lavó las manos y se las seco con la toalla, me miró.

CARMEN (nerviosa): No puede volver a pasar.
YO: ¿Por qué?
CARMEN: Y limpia todo esto guarro.

Unos cuantos días más tarde después que acabara con el masajito de las piernas me levanté con ella.

CARMEN: ¿Dónde vas?
YO: Acompañarte al cuarto de baño para que te laves las manos.

Caminábamos los dos juntos entrando.

CARMEN: No Mario, no puede ser, sal y déjame sola.

Cerré la puerta con el pestillo y la cogí por la cintura besándola.

YO: No te puedes imaginar lo que me llegas a gustar Carmen.

Mi mano subía por el interior de su bata acariciándole una teta mientras la otra le agarraba el culo por encima del pantalón.

CARMEN: Por favor, no puedo hacer esto contigo.

Bajé la mano de la teta metiéndosela por dentro del pantalón y de las bragas cogiéndole el coño frotándoselo, gimió cogiéndome la cabeza metiéndome la lengua dentro de la boca con pasión, la giré, ella apoyó las manos en el lavabo de las manos sacando el culo y yo le bajé el pantalón junto con las bragas hasta los tobillos, me tiré saliva en la palma de la mano y se la pasé por el chocho para lubricarlo, me cogí la polla y se la apunté en el agujero de la vagina metiéndosela poco a poco, cerró los ojos y la boca para que no se le escapara ningún gemido tirando la cabeza para atrás, se la saqué despacio volviendo a meterla un poco más rápido, después de cuatro o cinco veces estábamos follando a buen ritmo intentando no chocar contra su culo para no hacer ruido, Carmen se empezó a tensar y a correrse tapándose la boca con una mano, mi polla no tardó nada en lanzar lechazos dentro de su coño uno detrás de otro, se aguantaba con las dos manos recuperándose y yo se la saqué despacio, estiró del papel de váter para romper un trozo y limpiarse el coño, se subió las bragas y el pantalón saliendo del baño con toda la cara roja.

Pasaron más días y yo estaba casi recuperado, aquella mañana entró Carmen más pronto de lo normal a la habitación.

CARMEN (muy sería): Hoy va a ser el último día que trabajemos juntos, esta tarde te van a dar el alta y te marcharás.
YO: ¿Marcharme?, ¿A dónde?, no sé donde ir Carmen.
CARMEN: Si nadie te ha reclamado te enviaran algún centro para que duermas y te intentaran buscar un trabajo para que te reinsertes en la sociedad.
YO: No por favor, yo quiero quedarme aquí y seguir trabajando contigo.
CARMEN: No puede ser, vístete que nos vamos al gimnasio.

Haciendo los ejercicios .

YO: ¿Tienes novio?, ¿estás casada?, ¿vives sola?
CARMEN: Ah no, ya sé lo que estás pensando y no puede ser.
YO: Carmen por favor, no te molestaré lo más mínimo, tú podrás hacer tú vida y yo necesito seguir explicándote mis sueños.
CARMEN: Cállate coño y sigue trabajando.

Acabamos la sesión en silencio y cuando llegamos a la habitación ella estaba a punto de marcharse.

YO: ¿Hoy no hay masaje en las piernas?
CARMEN: No, hoy ya no toca, ya caminas bien y esta tarde te vas.

Se giró rápido para salir de la habitación, yo levanté la voz.

YO: ¡Carmen!

Se paró y se giró tapándose la boca con lágrimas en los ojos.

YO: Por favor.

Se giró y se fue llorando, acababa de perder a la única persona con la que tenía confianza, no tenía ni puta idea donde me llevarían ni que sería de mi vida en adelante.

2.

Pasé lo que quedaba de mañana muy triste, no comí casi nada y a primera hora de la tarde vino una enfermera a traerme algo de ropa y unas zapatillas para que me vistiera, me dieron una bolsita para meter las cuatro cosas del cuidado personal y la poca ropa que tenía y me acompañaron hasta la entrada del hospital, me senté en una silla esperando que me prepararan el papeleo del alta, me avisaron de un mostrador para que me acercara y me pusieron delante un papel para firmar, lo miré sin saber qué coño era eso.

ENFERMERA: Solo es el alta, firme para confirmar que usted se marcha bien de este hospital.
YO: ¿Y si no firmo no me voy?

La enfermera me miró con cara de pena y entendí que firmando o no firmando me iba a la puta calle, cogí el bolígrafo que me ofrecía mirando el lugar donde tenía que firmar, ¿y qué coño sabía yo como era mi firma?, le hice una garabato al papel y dejé caer el bolígrafo.

ENFERMERA: Siéntese otra vez por favor, le vendrán a buscar en un momento.

Me senté de nuevo con la bolsa encima de las piernas y mis brazos alrededor, estaba asustado, con miedo, no sabía a dónde me iban a llevar, si me tratarían bien o mal, estaba con estos pensamientos…

ALGUIEN: Venga, levántate que nos vamos.

Giré la cabeza y me encontré con la cara de Carmen, pegué un salto poniéndome de pie abriendo los ojos sonriendo, ella me cogió por el brazo sacándome de allí, quería hablar con ella pero se me aturullaban las palabras.

YO: Carmen, Carmen, esto quiere decir que…, bueno no sé.
CARMEN: Sí, cállate y no digas nada.

Subimos a su coche y salimos del parking del hospital, conducía por medio de la ciudad.

YO: ¿Pero cómo?
CARMEN: Cállate, o te llevo al centro donde tenías que estar ahora, ¿lo has entendido?
YO: Sí Carmen.
CARMEN: De momento te darán una identidad para que puedas ir por la vida, me ayudarás en casa, saldrás a buscar trabajo y cuando lo tengas te buscaras tú apartamento para vivir, ¿lo has entendido todo?
YO: Muchas gracias por todo Carmen.

Me miró seria y siguió conduciendo sin decir nada más ninguno de los dos.

Llegamos a su casa, era un apartamento con dos habitaciones, me enseñó lo que sería mi habitación y se fue cerrando la puerta, dejé la bolsa encima de la cama y me senté en un pequeño sillón en un rincón quedándome quieto, al rato Carmen abrió la puerta mirándome, yo le miré a los ojos sin decir nada y creo que se dio cuenta de lo perdido que estaba, en el hospital tenía una rutina y conocía mi habitación y el pasillo por donde paseaba sintiéndome seguro, en aquel nuevo lugar me sentía raro y la actitud distante de Carmen no me ayudaba, se acercó y me tocó la cabeza con una mano.

CARMEN: ¿Estás un poco perdido, verdad?

Me abracé a sus piernas apoyando mi cara en su muslo, ella me pasó las manos por detrás de la cabeza dando un suspiro.

CARMEN: Yo te ayudaré como te llames a que puedas empezar a vivir de nuevo, ven conmigo.

Me llevó al salón, ella entró en la cocina.

CARMEN: Voy a preparar café para los dos.
YO: No sé ni si me gusta el café.
CARMEN: Pues en un momento lo sabremos.

Nos sentamos en la mesa y nos lo tomamos, no recordé si me gustaba antes o no, pero me pareció que tenía buen gusto y me lo tomé con ella, Carmen me enseñó donde tenía todas las cosas de limpieza para que limpiara la casa mientras ella estaba trabajando, no quería que me quedara en el sofá sin hacer nada, a la vez supongo que le hacía un favor a ella que no lo tenía que hacer o pagar a alguien para que se la limpiara, por las tardes paseábamos como ejercicio diario, por la calle o por algún centro comercial que ella quisiera ir.

La policía viendo el barrio donde me encontraron, que no se atrevía ni a patrullar no movió un puto dedo para saber quién era yo, colgaron una foto mía en el tablón de anuncios de la comisaría y a tomar por culo, por lo visto llegó un nuevo policía joven que se encontró con mi caso, se dio una vuelta por el barrio dando con Marlén que le enseñó la foto, ella le dio los detalles y donde vivía, del casero sacó mis datos del alquiler del apartamento, nos citó la policía en comisaría para informarnos de mi nombre y apellidos y donde vivía.

Saliendo de allí con Carmen fuimos a ver donde era, al entrar al barrio la cara de Carmen era de no gustarle nada lo que estaba viendo, cuando llegamos a la puerta del edificio donde estaba el piso todavía menos, hablamos con el casero que me llamó Mario como si me conociera de mucho tiempo, a mí aquel tipo no me sonaba de nada, nos dijo que al no pagarle el siguiente mes tiró lo poco que tenía dentro y que lo alquilo de nuevo, nos metimos en el coche poniéndolo en marcha.

CARMEN: No te puedes quedar aquí, esto es una mierda.

En ese momento pasábamos por delante de una chica que estaba parada en la acera que me miraba muy fijamente, como si me conociera, Carmen no paró y yo supe con el tiempo que era Marlén y que gracias a ella pude recuperar mi identidad, que algo era algo en aquellos momentos.

Llegamos a casa de Carmen y nos quedamos de pie mirándonos en el salón de su casa.

YO: ¿Por qué no me has dejado allí?, ese era el barrio donde vivía.
CARMEN: No puedes meterte a vivir en un barrio como ese tal como estás.
YO: ¿Cómo estoy?
CARMEN: Ahora bien, cuando llegaste al hospital parecías un sin techo tío, y ahora que he visto donde vivías lo entiendo todo.

Me iba acercando a ella.

YO: ¿Pues si estoy bien como es que no puedo vivir allí?

Me miraba a los ojos preocupada de que me estuviera acercando más de la cuenta, le cogí una mano que tenía enganchada a una pierna poniéndome delante de ella.

CARMEN: ¿Que vas a hacer?, ¿cómo nos han dicho que te llamas?
YO: Mario.

Y rocé los labios con los suyos.

CARMEN (susurrando): Sí eso, Mario.

Le abrí con mis labios los suyos y la besé con ganas pasándole las manos por la espalda abrazándola, ella rodeo con sus brazos mi cuello y nos besamos durante mucho rato, al soltarnos ella fue a decir algo, yo la besé de nuevo metiéndole la mano por debajo de la blusa acariciándole una teta por encima del sujetador, la fui llevando para el sofá sentándola, poniéndome a su lado sin parar de besarla y acariciarla, le quité la blusa y ella a mí la camisa besándome el pecho mientras con las manos me desabrochaba el pantalón, me puse de pie para quitármelo todo quedando en pelotas, la ayudé a quitarse su pantalón y las bragas junto con el sujetador que se quitó ella quedando los dos en bolas, me cogió de la mano y me llevó a su cama sin decir nada ninguno de los dos, me estiró tirándose a mi polla para chuparla y succionarla poniéndomela tiesa que las venas parecían que iban a explotar, me la estuvo chupando un rato hasta que me cansé y le di la vuelta, metiéndome en medio de sus piernas para pegarle unos lametazos en el coño que le hicieron levantar el culo de la cama de la impresión, después seguí despacio lamiéndole el clítoris aumentando la presión poco a poco, acabando por succionárselo cuando lo tuvo hinchado haciendo que se corriera pegando unos gritos escandalosos, me cogió de la cabeza besándome muy excitada, yo la cogí por el culo levantándola de la cama apoyándola contra la pared, ella rodeó mi cintura con sus piernas, se la metí de golpe hasta el fondo haciéndole dar otro grito mientras la empotraba contra la pared, Carmen se sujetaba a mi cuello abrazada con su cabeza al lado de la mía, yo la levantaba del culo para dejarla caer encima de mi polla empalándola, haciéndole gemir y gritar en mi oído.

CARMEN: Sigue, sigue, no pares fiera no pares.

Se empezó a correr por segunda vez sin que yo bajara el ritmo para nada, cuando acabó la dejé encima de la cama, dándole la vuelta para dejarla a cuatro patas con el culo levantado, volviendo a metérsela sin miramientos hasta el fondo, dándole un ritmo a mis caderas alocado chocando contra su culo, ella gritaba cada vez más y a mí me subía el orgasmo lentamente, hasta que Carmen se corrió por tercera vez dejándole ir dentro del coño los lechazos hasta quedarme totalmente vacío y relajado, me estiré a su lado, ella me besó y puso su cara en mi pecho.

CARMEN: ¿De dónde habrás salido tú?, porque de ese barrio ya te digo yo que no.

La abracé pasándole las manos por su espalda, pensando cómo había reaccionado follando con ella simplemente dejándome ir.

A partir de ese momento compartimos cama cada noche, me ayudó a buscar algún tipo de trabajo sencillo apuntándome en una página web que se dedica a eso, de una cosa nos dimos cuenta, me gustaban los números, contaba todo lo que veía, algunas noches que salíamos a cenar solos o con amigos suyos cuando nos traían la cuenta me gustaba repasarla mentalmente y siempre acabábamos con las mismas frases…

YO: La cuenta está bien.
CARMEN: Si te parece la máquina se va a equivocar, que manía tío.

No sé que le encontraba a aquello pero cada vez que veía un número debajo de otro tenía que sumarlo.

Cooperaba en lo que podía en casa pero era importante que encontrara un trabajo según Carmen, a mí me urgía mucho más intentar recordar quien coño había sido antes de la paliza, sabía que vivía en aquel mierda de barrio y nada más, una mañana que Carmen se fue al hospital salí de casa, cogí el autobús y me bajé cerca del barrio, caminé un buen rato buscando la calle donde estaba mi antiguo apartamento y sobre todo buscar aquella chica que parecía que me conocía, cuando la encontré fui a hablar con ella, me miró un poco extrañada.

MARLEN: ¿Mario, eres tú?
YO: Sí, me llamo Mario.
MARLEN: Tíooo, ¿pero es qué no te acuerdas de mí?
YO: O sea, que tú me conoces, ¿sabes quién soy?
MARLEN: Coño claro que te conozco, ¿pero qué te pasa tío estás muy raro?
YO: Perdóname, no sé que me pasaría pero me desperté en un hospital sin acordarme de nada, solo tengo algunos sueños, no hace mucho me enteré que había vivido aquí y cuando pasé en el coche me pareció que me mirabas como si me conocieras, por eso he venido, ¿cómo te llamas?
MARLEN: Yo, yo soy Marlén, ¿me estás diciendo que no te acuerdas de nada de lo que hacías?
YO: Sí, eso, no me acuerdo de nada, ni de que vivía aquí, ni que te conocía a ti, seguramente debería conocer a más gente en este barrio.
MARLEN: No te lo creas cariño, éramos los únicos que hablábamos por aquí, la gente se mete en su casa y no quiere saber nada, el día de la paliza tuve que llegar hasta el supermercado porque nadie me hizo caso para llamar a la policía.
YO: Perdona, entonces el día de la paliza, ¿tú estabas conmigo o lo viste?
MARLEN: Ostia tío sí que estás jodido de verdad, te la dieron por defenderme a mí, te tiraste sin nada de miedo encima de aquellos tíos, yo pude escaparme y pedir ayuda, cuando llegó la policía estabas en el suelo sin moverte pensaba que te habían matado, cuando llegó la ambulancia me dijeron que respirabas pero que estabas grave, se fueron y no me quisieron decir donde te llevaban, si lo hubiera sabido te habría pasado a visitar, no creas que soy una desagradecida, si quieres te hago un trabajito gratis para darte las gracias.
YO: ¿Un trabajito?
MARLEN: Coño Mario, ¿tampoco te acuerdas que soy puta joder?
YO: ¡Puta!
MARLEN: Sí cariño, puta, puta. ¿Qué, quieres que te ponga a gustito?
YO: No, no, muchas gracias por la información Marlén, y otra cosa, ¿yo vivía como una persona normal?, ¿tú sabías lo que hacía?
MARLEN: Cariño estabas hecho una mierda, ahora sí que haces muy buena pinta, yo siempre te había visto sucio, desaliñado y hecho un desastre, cada noche acababas borracho, haz me caso y no recuperes la memoria de quien eras, pon tus energías en ser alguien nuevo ahora que tienes la oportunidad.

Nos despedimos con Marlén y fui a buscar el autobús para volver a casa. Esperé que llegara Carmen sentado en el sofá, cuando llegó dejó el bolso y las llaves, se puso delante de mí.

CARMEN: ¿Te ha pasado algo?, haces una cara muy rara.

Adelanté el cuerpo y le metí las manos por debajo de la falda bajándole las bragas, ella me sonrió acariciándome el pelo, se quitó los zapatos y las bragas que le había dejado en los tobillos y se sentó encima de mí, nos besamos con tranquilidad, ella me acariciaba el pelo y yo la cara, los labios se rozaban, se cogían unos a otros, sacábamos la lengua para tocar la del otro, Carmen bajó las manos y me desabrochó el pantalón, levanté el culo para bajármelos con la ropa interior, con los besitos la polla se me había puesto tiesa, ella se mojó dos dedos con saliva pasándoselos por el coño para lubricarlo, me cogió la polla metiéndosela lentamente dando los dos un suspiro, empezando a mover sus caderas poco a poco mientras nos acariciábamos, le desabroché la camisa apartándole el sujetador para besarle y chuparle el pezón de una teta, ella llevaba la cabeza para atrás cerrando los ojos, gimiendo y aumentaba paulatinamente el ritmo de sus caderas, que intentaba seguirle yo levantando las mías, la excitación, los gemidos y los movimientos de caderas fueran aumentando corriéndonos los dos a la vez, con sus brazos alrededor de mi cuello y mis manos agarrándole el culo, nos quedamos quietos, relajándonos uno encima del otro, ella tenía su cabeza en mi hombro y me besaba con cariño el cuello.

YO: Esta mañana he ido al barrio donde vivía y he hablado con una chica que me conocía.

Carmen levantó la cabeza y me miró a los ojos interrogándome.

YO: Es puta.
CAMEN: ¿Cómo?
YO: La chica con la que he hablado, es puta.
CARMEN: ¿Y tú la conocías?
YO: Lo que me pasó fue por defenderla.

Se levantó y se fue para la habitación, la seguí, se quitó la ropa y se metió en la ducha con mala cara, yo me desnudé metiéndome con ella abrazándola por la espalda.

YO: ¿Qué te pasa cariño?
CARMEN (medio llorando): Tú sabes que estamos viviendo juntos, que dormimos juntos cada noche, que tenemos una relación.
YO: Claro cariño, ¿por qué me lo preguntas?
CARMEN: ¿Qué porque te lo pregunto?, yo sabía que esto llegaría, las cosas me pasan porque soy una imbécil.
YO: ¿Qué te pasa cariño, qué es lo que tenía que llegar?
CARMEN: No quería que vinieras a casa porque sabía que pasaría esto, tenía que haber dejado que te llevaran algún centro de acogida, pero soy tan idiota que cuando te vi sentado en la sala de espera, tan perdido y desamparado me diste pena y no pude dejarte solo.
YO: Cariño, ¿por qué me explicas estas cosas?
CARMEN: Porque tarde o temprano te acordarás de todo y tengo miedo de perderte tonto, y si esa chica en vez de ser una puta hubiera sido una con la que tenías una relación, tú novia o tú mujer.
YO: No te preocupes Carmen, yo quiero estar contigo, soy feliz contigo.
CARMEN: ¿Te crees que soy tonta?, tú tienes ganas de saber quien eras y no pararas hasta averiguarlo, depende lo que sepas, ¿qué pasara?
YO: Ya sé quién era.

Me miró fijamente a los ojos sorprendida, se puso nerviosa y le temblaba la voz.

CARMEN: ¿Ya sabes quién eras, te acuerdas de todo?
YO: No, me lo ha dicho esa chica, era un borracho sin ganas de vivir, lo que viste cuando llegué al hospital es lo que era, un desaliñado sucio que solo bebía.

Me abrazó llorando.

CARMEN: Sabes que yo te quiero y podrás contar conmigo para lo que quieras ¿verdad?
YO: Siempre me has apoyado, si estoy ahora así es por ti, como no voy a quererte con todo lo que has hecho por mí.

Nos besamos y abrazamos, pusimos el agua en marcha y nos duchamos.

Pasaron semanas sin ninguna novedad, encontré un trabajo en un almacén colocando productos cuando llegaban las compras y sacándolos cuando los clientes hacían pedidos ayudando a cargar furgonetas o camiones, a las dos semanas más o menos como había sido el último en entrar el jefe me llamó para darme una lista de productos para que los contara uno por uno y anotarlos, quería hacer inventario de lo que quedaba de cada producto, cogí la lista y el lápiz y sin moverme le rellené todas la casillas devolviéndoselo al momento.

JEFE: Perdona Mario, te he dicho que cuentes las cantidades que nos quedan de cada producto y las anotes, tú te lo has inventado.
YO: No señor, eso es exactamente lo que queda.

El tío me miró como si yo fuera idiota y no lo hubiera entendido, llamó a un compañero que estaba al lado de unas cajas.

JEFE (levantando la voz): Manuel cuantas cajas quedan de eso.

Manuel las contó y le dijo la cantidad, evidentemente cuadraba con lo que yo había anotado, llamó a otro y le hizo la misma pregunta volviendo a estar bien mi cantidad, por último gritó para que lo oyera uno que estaba en la otra punta del almacén, le dio una cantidad y el jefe me miró con una sonrisilla cabrona.

JEFE: Aquí la has cagado Mario, has puesto una más de la cuenta.
YO: Pregúntele si ha contado una que está detrás de unas cajas de herramientas a su derecha.

Me miró abriendo los ojos y le pegó un grito al pobre chaval que le confirmó lo que yo le dije.

YO: Ahora ya cuadra ¿no?
JEFE: No me puedo creer que lo tengas todo en la cabeza, es imposible.
YO: Lo hago con todo, no sé, es una facilidad que tengo.

El tipo se lo explicó al responsable de administración y un día me llamó para acompañarme a las oficinas para que me viera el otro tío, era una sala grande con un montón de gente trabajando en ordenadores con dos despachos separados al fondo, supongo que uno de ellos debía de ser de él, el jefe.

ADMINISTRACION: Me han dicho que tienes una memoria prodigiosa.

La gente que trabajaba me miraba con curiosidad, supongo que la voz se había corrido y era como un mono de feria que todos miraban.

YO: No solo es memoria.
ADMINISTRACION: ¿A no?
YO: También es ser observador, aquí tienen catorce ordenadores, tres impresoras sin contar una que hay en el último despacho que debe estar estropeada porque está en un rincón abandonada, dieciocho personas más nosotros tres, y seguramente habrá una más que hoy no ha venido porque se encuentra mal o algo por el ordenador que esta vacio con la silla bien puesta, sin contar alguien que pueda estar en el cuarto de baño que eso no lo veo, y en este ordenador que está la contabilidad hay algo que está mal.

Me miraban todos sin poder creérselo.

ADMINISTRACION: Pero eso que haces es impresionante, ¿y cómo sabes que en ese ordenador hay algo que está mal?
YO: Porque hay un asiento contable mal ubicado, y por eso no cuadran las cuentas.

La chica que estaba delante lo comprobó y se giró alucinada.

CHICA: Ostia puta es cierto, perdón.

Así pasé de mozo de almacén a trabajar en administración llevando la contabilidad con un horario intensivo por la mañana, no me preguntéis como coño sabía hacer funcionar el programa de contabilidad y como sabía dónde tenía que ir cada cantidad, me salía sin pensar dejándome ir, era como que cada vez que me encontraba en una situación que me hacía falta se abría una cajita en mi cabeza y salían los conocimientos necesarios para hacerlo funcionar. Esas cosas las hablábamos con Carmen y ella las iba anotando en su libreta pero no sabía decirme porque me pasaban.

Por lo menos ahora podía ayudar económicamente a Carmen en su casa y yo me sentía mejor, con ella llevábamos una buena relación, en casa estábamos a gusto, salíamos a cenar o tomar algo con amigos suyos que poco a poco también lo fueron míos y me hice a aquella vida siendo muy feliz, pero me rondaba una cosa por la cabeza, porque vivía de aquella manera tan miserable si era capaz de poder hacerlo de otra, porque me emborrachaba cada día desperdiciando mi vida, y para eso no tenía respuesta, yo estaba seguro que algo faltaba en el rompecabezas para acabar de encajar todas las piezas.

Pasaron un par de meses más o menos que Carmen me dijo de ir una tarde a un centro comercial que quedaba lejos de casa, era el más grande de la ciudad donde ella siempre había encontrado alguna tienda de ropa que le gustaba, después de comprar fuimos a tomar algo a una terracita antes de volver a casa, estaba sentado tranquilamente siguiéndole la conversación a Carmen y vi una chica a la que no podía quitarle la vista de encima, estaba sentada en una mesa hablando con otra que le acompañaba, era morena, muy guapa, con muy buenas tetas, pero no la miraba por el físico, era como si me fuera familiar, en ese momento se levantaba de la mesa y se lo comenté a Carmen, ella se giró para mirarla y la chica nos vio, se tapó la boca con la mano y me miró sorprendida, muy sorprendida, caminó en nuestra dirección y pude ver que a demás de guapa tenía muy buena figura, se paró delante de mí mirándome, yo no sabía qué cara poner y Carmen menos.

CHICA (muy nerviosa): Tú, tú, tú eres Mario.

Lo dijo afirmándolo y tanto Carmen como yo dimos un salto de la silla.

YO: Perdona, pero creo que no te he visto nunca.
CHICA: ¿Pero tú no te llamas Mario “Apellido”?

Nos miramos con Carmen sorprendidos.

CARMEN: Sí, se llama así, ¿tú lo conoces?

La chica sonrió mirándome.

CHICA: Claro que lo conozco, es mi cuñado.

3.

Entonces sí que nos pusimos nerviosos, Carmen la invitó a sentarse, ella se giró y se despidió de la amiga sentándose con nosotros sin parar de mirarme, se presentó diciendo que se llamaba Julia, llamamos al camarero para pedir una copa todos que era lo mejor en ese momento.

CARMEN: Te lo explico yo porque fui su enfermera, lo encontraron en un barrio de mala muerte que le habían dado una paliza que casi lo matan, estuvo casi un mes en coma y cuando se despertó no se acordaba de nada y así sigue, hemos acabado siendo pareja y estoy muy nerviosa desde que has dicho que eres su cuñada.
JULIA: Tranquilos, yo os lo explico, Mario estaba casado con mi hermana…
YO: ¿”Estaba”, casado?

Me miró con pena y me puso su mano encima de la mía.

JULIA: Mario me sabe muy mal lo que te voy a decir, tú estabas casado con mi hermana Ana, una tarde ella se fue en coche con vuestros hijos, una niña y un niño, a ver a sus abuelos y…

Yo estaba con unos ojos como platos esperando que continuara.

JULIA: Creen que Ana perdió el control del coche y se salió de la carretera cayendo por un barranco, murieron todos.

Me llevé las manos a la boca, el sueño del puto cuatro por cuatro era verdad, y entonces me vino a la cabeza que aquella tarde discutí con ella porque quería que la acompañara con los niños a casa de sus padres y yo me negué, el sentimiento de culpa fue tan grande que desaparecí del mundo.

CARMEN: ¿Y cuanto hace de esto Julia?
JULIA: De esto hace más de dos años Carmen.

Me levanté para pasear un poco que me diera el aire, me llegó a la cabeza aquella imagen despidiéndome de mis hijos y mi mujer marchándose enfadada conmigo por no ir con ellos, Dios no me lo podía creer, me senté de nuevo con ellas.

YO: Lo siento pero necesito ir a casa, necesito tranquilidad para pensar en todo esto, es demasiada emoción.
CARMEN: Julia dame tú teléfono por favor, creo que sería bueno que él te vea y le puedas enseñar donde vivía y cosas así para que pueda ir recordando.

Apunté el teléfono de Julia y ella apuntó el mío.

YO: Muchas gracias Julia, no tardaré mucho en llamarte, necesito respuestas por fuertes que sean.
JULIA: Cuando quieras Mario.

Nos fuimos para casa sin poder creernos lo que nos había pasado de puta casualidad, aquello daba otro giro a mi vida, ahora ya sabía porque había llegado a la situación tan penosa que había llegado, por la culpa, por la puta culpa de pensar que yo había matado a mi familia, al día siguiente Carmen tenía turno de tarde en el hospital y al medio día desde el trabajo llamé a Julia.

JULIA: Hola Mario, ¿cómo estás?, ayer cuando te fuiste te vi muy afectado.
YO: Estoy bien, gracias Julia, ¿nos podríamos ver esta tarde para seguir hablando?
JULIA: Desde luego, ¿donde quieres que quedemos?
YO: En algún lugar donde pueda llegar en bus o metro por favor.
JULIA: ¿No tienes coche?
YO: No.
JULIA: Dime dónde estás y te paso a buscar.
YO: Estoy en el trabajo, salgo a las tres.

Le di la dirección para que viniera a recogerme y a la hora en punto estaba en la puerta con su coche, me subí y arrancó.

JULIA: ¿Ya has comido?
YO: No, me da igual, no pensaba comer nada hasta la cena.

Paró en un restaurante y me invitó a comer, estuvimos hablando de varias cosas.

JULIA: ¿Y cómo es que trabajas en ese sitio Mario?
YO: Coño porque es lo único que he encontrado.
JULIA: Te volveremos a contratar en la empresa.
YO: ¿Cómo, yo trabajaba para ti?
JULIA: Sí, para mí y mi marido Roberto que es el director, ¿de verdad no te acuerdas de nada?
YO: No Julia, ayer cuando me dijiste quien era me vino a la cabeza lo del accidente pero nada más, por eso quería hablar contigo y que me enseñaras donde vivía.
JULIA: Pues tú eras la mano derecha de Roberto en la empresa, funcionaba muy bien cuando estabais los dos al frente, ahora hace un tiempo que no facturamos lo mismo y creo que es porque faltas tú. Ayer le expliqué a mi marido que te había visto y alucinó, verás lo contento que se pondrá cuando le diga que volverás a trabajar con él.
YO: Bueno Julia, eso no te lo he confirmado.
JULIA: Venga hombre, ¿de verdad que no querrás volver a la fábrica?, tú sabes lo que ganabas de dinero, como lo vas a comparar con el sitio de mierda que estás ahora.

No le dije nada, acabamos de comer y volvimos al coche.

YO: ¿Y la casa donde vivía con mi familia todavía existe?
JULIA: La casa está y perfecta para habitarla, hago que la limpien y la mantengo igual que estaba con la esperanza de que algún día pudieras volver a ella.

Me volví a callar pensando, entendía lo de la contabilidad porque seguramente era en lo que trabajaba cuando desaparecí, paró el coche en una urbanización delante de una casa bastante grande, salí alucinado.

YO: ¿Aquí vivía yo?
JULIA: Y vives, es tú casa Mario, yo solo he hecho que vinieran a limpiarla cada semana para mantenerla en condiciones.

Sacó unas llaves del bolso y abrió la puerta, entre despacio, medio asustado por miedo a lo que pudiera recordar al verla, pero no, era como si la viera por primera vez, la casa era preciosa y muy grande, me enseñó la entrada, el salón comedor, la cocina enorme abierta que comunicaba con el salón, los baños de la parte de abajo y el garaje para tres coches, donde había un cochazo que me dijo que era mío, subimos por unas escaleras, me enseñó tres habitaciones, dos donde dormían mis hijos y una tercera que usaban como cuarto de juegos, al final estaba la mía, entramos a una habitación enorme con una cama muy grande con sus mesitas, unos sillones a cada lado, una entrada a un lado que era el vestidor y otra puerta para el cuarto de baño muy grande con ducha y bañera separada, lo recorrí todo en silencio, Julia dejó el bolso en uno de los sillones y me esperaba al lado de la cama.

Me acerqué a ella, cuando estaba muy cerca nos miramos a los ojos, como dos imanes que se atraen nos besamos y empezamos a quitarnos la ropa uno al otro con prisas, me desnudó y yo la dejé en bragas estirándola encima de la cama, nos besábamos, ella me pasaba la mano por la espalda y yo le acariciaba una teta, una muy buena teta tocándole unas areolas enormes que cuando se excitaron le salieron unos pezones que me volvieron loco metiéndomelo en la boca, chupándolo y succionándolo con cuidado, Julia gemía de gusto y yo me deslicé más abajo metiéndole la cabeza en medio de las piernas, oliéndole las bragas tocándole el chocho con la nariz, se las aparté dándole un lametazo y ella pegó un grito abriendo y cerrando las piernas, le quité las bragas y me tiré a comerle el chumino por todos los rincones, los gritos que pegaba eran tremendos, me cogió la cabeza y me dirigió la boca encima del clítoris que le fui chupando de menos a más, hasta que se corrió moviendo todo el cuerpo, me miró a los ojos.

JULIA: Que bien lo haces cabrón, fóllame, fóllame Mario.

Me estiré encima metiéndosela hasta el fondo, aguantándome con las manos sobre la cama con los brazos estirados, fui moviendo mis caderas adelante atrás y dando vueltas, ella levantaba las suyas cada vez más rápido y yo se la metía con más mala leche, volvía a gritar como una poseída, yo movía las caderas con toda la fuerza que podía empotrándola en la cama hasta que nos corrimos los dos chillando como si nos estuvieran matando, llenándole el coño de leche que parecía que nunca pararía de sacar, caí a su lado respirando que me faltaba el aire, sin entender todavía qué coño había pasado, Julia me dio un beso en los labios y se levantó para ir al cuarto de baño, cuando le vi el culo se me volvieron a abrir los ojos como platos, justo encima de la nalga tenía una mancha de nacimiento con la puta forma que yo había soñado, entonces se me abrió el cerebro acordándome de todo, aquella tarde de los cojones mi mujer me insistió para que los acompañara y yo me negué con la escusa que tenía trabajo marchándose ella enfadada, me había quedado para follar con su hermana, como tantas veces hacíamos, Dios mío, éramos amantes.

Me quedé estirado en la cama con mis pensamientos, volvió Julia y por la cara que me debió de ver…


JULIA: Mario, ¿estás bien, te has acordado del alguna cosa?

Se estiró a mi lado y le pasé un brazo por la espalda, ella apoyó la cabeza encima de mi pecho.

YO: Me he acordado de todo, éramos amantes y por eso no fui con mi familia en el coche aquella tarde, si hubiera ido y conducido yo puede que estuvieran vivos.

JULIA: Por favor Mario no te culpes de esto, era mi hermana y mis únicos sobrinos, te crees que yo no lo he pensado veces, yo también la estaba engañando.

Se abrazó más fuerte a mí empezando a llorar.

JULIA: Lo intentamos dejar varias veces pero no pudimos, sabíamos que les íbamos a hacer daño a ella y a mi marido si se enteraban, pero por uno o por el otro no pudimos dejarlo mucho tiempo, nos necesitábamos Mario, te llegué a querer tanto.

A mí la cabeza parecía que me iba a explotar pero sentirme entre sus brazos me hacía estar bien, me sentía cómodo y a gusto, estuvimos un rato en silencio.

YO: Julia, ¿qué sabes de mi familia, tengo padres, hermanos?
JULIA: Siempre nos dijisteis que eras huérfano.
YO: Explícame cosas de cómo era yo por favor.

Julia puso las dos manos en mi pecho, una encima de la otra y apoyó la cabeza encima mirándome.

JULIA: El Mario que yo conozco era muy trabajador, muy serio en el trabajo y muy divertido en el trato, siempre estaba de broma haciendo reír a la gente que tenía alrededor, muy deportista, salías a correr cada mañana y cuando podías te escapabas al gimnasio, creo que te iría bien volver a correr y hacer deporte.
YO: No lo sé, tendré que probarlo. Y dime, ¿era feliz con mi familia? O ¿estaba pensando en separarme de tú hermana?
JULIA: Nunca lo pensaste, tú familia estaba por encima de todo y yo lo entendía, ellos fueron muy felices, lo nuestro siempre fue un secreto.
YO: Si era tan feliz con ellos, ¿no entiendo porque nosotros estábamos liados?

Ella se quedó en silencio pensando.

JULIA: Por el sexo Mario, mi hermana era una gran mujer y una gran madre, pero sexualmente no te daba todo lo que tú querías, o eso era lo que tú me decías.

Nos volvimos a quedar en silencio y yo volvía con mis pensamientos, recordaba unas tardes de sexo con Julia con una pasión que no me extrañaba que quisiera estar con ella, sin embargo los recuerdos con mi mujer eran de cariño y amor con los niños, una persona muy dulce con la familia siempre pensando en el bienestar de todos, tal vez en una veía que compensaba a la otra, no lo sé, recordaba cosas pero no con tanta claridad cómo me hubiera gustado.

Noté una mano de Julia que bajaba por mi barriga y me acariciaba la polla, bajando la palma de la mano a los huevos cogiéndomelos y tocándome el culo con un par de dedos, me estaba volviendo a poner la picha dura, entonces bajó la cabeza y se metió en la boca la mitad poco a poco apretando los labios al sacarla, lo repitió varias veces y me puso el ciruelo que explotaba, se sentó encima metiéndosela y se empezó a mover follándome, me miraba a los ojos con una sonrisa que me tranquilizaba y me hacía disfrutar del momento, sus caderas se movían despacio pero con firmeza y ella se apoyaba en mi pecho con sus dos manos, yo le acariciaba una teta con una mano jugando con el pezón, con la otra le acariciaba la parte baja de la espalda y el culo, aumentaba el ritmo de sus movimientos gimiendo más fuerte, la boca se le abría y los ojos se le cerraban sin dejar de moverse cada vez más, acelerando la respiración pasando de gemidos a gritos, notándole el coño tan mojado que casi no sentía cuando se metía mi polla de lo bien que resbalaba, paró en seco de moverse mirando para el techo, puso los ojos en blanco cogiendo aire y pegó un grito tremendo volviendo a mover las caderas lentamente mientras se corría bajando la cabeza mirándome a los ojos, se dejó caer encima de mí apretando sus tetas contra mi pecho.

JULIA: Que bueno, como te he echado de menos Mario.

Me cogió la polla con fuerza bajó la cabeza y se la metió en la boca pegándome unas chupadas a la vez que me la pajeaba, esta vez fue a mí a quien se le pusieron los ojos en blanco no tardando casi nada en correrme en su boca, llenándola de semen que le caía por los lados sin que ella parara de metérsela y sacársela lentamente, me dejó en la cama respirando aceleradamente recuperándome y se fue al cuarto de baño a lavarse la boca.

Cuando volvió trajo una toalla húmeda para limpiarme a mí y se estiro de nuevo pasándome un brazo por encima.

JULIA: Ayer hablé con Roberto y alucinó de lo que le expliqué de ti, mañana te pasaré a buscar para comer juntos como hoy y luego te llevaré a la empresa para que hables con él, pero ya puedes ir avisando donde trabajas ahora que te vas.
YO: Hostia Julia, no sé si soy el mismo que trabajaba con Roberto, igual ahora no tengo la misma capacidad que tenía antes, me está dando un poco de miedo todo esto.
JULIA: Escúchame, eres mi cuñado y te voy a ayudar como sea, si no tienes las mismas capacidades que tenías buscaremos un trabajo con el que te sientas a gusto, pero tú tienes que volver a trabajar con nosotros y ganarte bien la vida, y mudarte de casa también, ya ves que casón tan guapo tienes, no seas tonto y no lo desperdicies.
YO: Joder, tantas cosas de golpe no sé si las asimilaré bien.
JULIA: Y busca tú permiso de conducir que aquí tienes tú coche para no tener que ir en transporte público.
YO: Vale, vale, dame cinco minutos que me estás agobiando.

Me miró con una sonrisa y puso la cabeza en mi hombro acariciándome el pecho, estuvimos un rato más, nos vestimos y me llevó en coche a casa de Carmen, me di una buena ducha y esperé que llegara del hospital haciendo la cena, era consciente que tenía una relación con Carmen y que volvía a tener la amante que tuve mientras estaba con mi mujer, pero las ganas de saber más de mi vida estaba por encima de todo. Durante la cena le expliqué a Carmen que había visto mi casa y que algunos recuerdos de mi mujer e hijos me habían venido, era mentira pero no le iba a decir que me había pasado la tarde follando con mi cuñada y que encima al verle el culo me acordé que me la follaba antes, ella me escuchó pero no me hizo ninguna pregunta, ni se interesó por ningún detalle, le dije que al día siguiente iría a ver a mi cuñado a la empresa y que cambiaría de trabajo porque me habían prometido uno mejor pagado. Acabamos de cenar, miramos un rato la televisión y nos fuimos a dormir.

Al día siguiente repetimos como el anterior, Julia me paso a buscar y fuimos a comer.

JULIA: ¿Ya has asimilado tantas cosas?
YO: No creas, me cuesta un poquito todo esto.
JULIA: Después de la reunión con Roberto tendríamos de pasar por tú casa para ver que te va a hacer falta para vivir y comprarlo.
YO: Ya.
JULIA (riendo): ¿Cómo que ya?
YO: Que ya sé yo lo que te hace falta a ti golfa.

Se puso a reír mirándome a los ojos.

Me llevó a la empresa de Roberto, nos saludamos con un abrazó, un poco raro para mí porque era como si no lo conociera de nada, después de las primeras palabras típicas del “¿como estas?” y explicarle un poco la situación Julia se fue y nos dejó solos en el despacho de su marido.

ROBERTO: ¿Quieres saber cómo está la situación?
YO: ¿La situación de qué?
ROBERTO: Coño tío, la de tu vida joder.
YO: ¿La de mi vida, cómo está mi vida?

Sacó de dentro de un armario un maletín, lo abrió y empezó a sacar cosas.

ROBERTO: Guardé tus cosas en este maletín confiando que algún día volvieras. Lo primero tú ordenador portátil.

Lo puso encima de la mesa con el cargador al lado.

ROBERTO: Lo repasé en su momento, tienes muchos documentos y contabilidades de la empresa, ya te lo miraras tú.

Sacó un documento.

ROBERTO: Este es el documento original y legal que confirma que el veinticinco por ciento de la empresa es tuyo.
YO: Perdona, ¿que una parte de la empresa es mía?, no lo entiendo.
ROBERTO: Mario, gracias a ti la empresa funcionaba tan bien que te empezaron a llegar ofertas de trabajo de empresas importantes, ofreciéndote sueldos imposibles para mí, negociamos ese veinticinco por ciento para que a final de año cobrases en beneficios.
YO: Vale.

A cada paso que daba conociendo cosas de mi vida más alucinaba. Sacó una hoja.

ROBERTO: Aquí tienes tus cuentas bancarias en diferentes entidades y los datos para poder entrar por internet a consultarlas, encontré la hoja en un cajón de tú despacho, por supuesto se te ha estado ingresando el dinero de los beneficios, tendrías de pedir tarjetas de crédito para empezar a moverte.

Finalmente sacó varias llaves.

ROBERTO: Y para acabar las llaves de tú casa, nosotros tenemos un juego por si hay una emergencia que nos dio Ana hace muchos años, y las del coche nuevo que te compraste poco antes de desaparecer, como te gustaba ese coche, estabas hablando todo el día de él.

Me miró sonriendo.

ROBERTO: Estoy muy contento de que estés de vuelta, tómate los días que te hagan falta, no te preocupes que te los pagaré todos, ya estoy preparando el contrato de trabajo con él mismo sueldo que tenías mas los aumentos de estos dos años, revísate el ordenador que entenderás el trabajo que hacías, cuando estés preparado hablamos.

Se levantó danto la vuelta a la mesa, me puse de pie y me abrazó de una manera que pensé que realmente me apreciaba y estaba contento de verme, parecía sincero.

Recogí volviendo a meter en el maletín todo lo que él había sacado y salí para encontrarme con Julia para ir a casa.

En el coche hablamos de cómo había ido la reunión con su marido y Julia me recordaba los pasos a dar.

JULIA: Acuérdate de renovar el permiso de conducir, es muy fácil, ya te pediré yo hora, las tarjetas de crédito las puedes pedir por la web del banco, ¿y el DNI?, ¿lo tienes?

La miré y me encogí de hombros.

JULIA: Dios que desastre, también cogeré hora por ti lo antes posible, miraré el número en algún documento de la empresa.
YO: El número es XX.XXX.XXXZ.
JULIA: Hostia, ¿cómo coño lo sabes?
YO: Porque lo acabo de ver en un documento que me ha enseñado Roberto.

Llegamos a casa y entramos, pasamos por el lado de la mesa del comedor, la cogí de un brazo parándola, la giré y la besé metiéndole la mano en el coño por encima del vaquero, me rodeó el cuello con sus brazos y no desenganchamos los labios en un rato, la giré y la puse contra la mesa, le desabroché el pantalón y le bajé la cremallera tirando de él bajándoselo hasta los tobillos, le hice agachar el cuerpo hasta ponerle las tetas encima de la mesa, me agaché por detrás y le di un beso en el chichi bajándole el tanga, sacó el culo y le metí la lengua en el chumino lamiéndoselo y lubricándolo empezando ella con los primeros gemidos, me levanté desabrochándome el pantalón con prisas bajándomelo con la ropa interior, me cogí la polla que ya la tenía tiesa y se la metí de golpe en el coño pegando los dos un grito, me volví loco follando totalmente descontrolado cogiéndola por las caderas, Julia no paraba de gritar sin cerrar la boca y yo la acompañada con unos gemidos que parecían más de un animal que de una persona, se empezó a correr temblándole las piernas y eso me hizo descargarle todo el semen que tenía almacenado dentro de su coño, nos quedamos los dos quietos un momento recuperándonos, me salí subiéndome los pantalones, ella se puso una mano en el chocho para que no goteara caminando como un pingüino con los pantalones y el tanga en los tobillos, metiéndose al cuarto de baño.

Salió sonriéndome y fuimos a la cocina.

JULIA: La compra de comida te la haré por internet y que la traigan aquí, me tendrías que decir que bebidas quieres, agua no hace falta porque tienes depuradora y es buena.
YO: Bueno, no sé.
JULIA: ¿Cervezas?
YO: Sí.
JULIA: ¿Vino?
YO: íi, tinto y blanco.
JULIA: Licores, ¿qué te gusta?
YO: Whisky, ginebra y ron.
JULIA: ¿No quieres un buen coñac?
YO: No por favor, el coñac no puedo ni olerlo ahora.
JULIA: A mí me gusta el vodka.
YO: Pues apuntalo mujer.
JULIA: ¿Refrescos?
YO: Tónica, cola y lo que tú quieras con el vodka.
JULIA: Naranja
YO: Pues eso.

Acabamos la lista de la compra con más vicio que otra cosa, me acompañó a casa, me duché y me senté en el sofá con el portátil encima de la mesita de centro, cogí la lista de cuentas bancarias entrando en la primera web, puse el usuario y contraseña, miré la cuenta y habían unos dos mil euros, repasé los movimientos y vi que se descontaban los gastos habituales de la casa, teléfono, agua, luz etc. y que cada mes recibía una transferencia de otro banco, miré la lista entrando en ese banco que al abrir la cuenta me quedé con los ojos abiertos de la cantidad que vi, a esa le llegaban unos intereses de otra cuenta que al abrirla me quede alucinado, y finalmente abrí la que quedaba, al ver lo que había cerré directamente el ordenador tirando el cuerpo para atrás apoyándolo en el respaldo del sofá, soltando un sonoro suspiro poniéndome las manos en la cara.

Llegó Carmen y le tenía la cena preparada, se duchó y nos sentamos a cenar hablando de cómo le había ido el día en el hospital, cuando acabamos nos sentamos en el sofá.

CARMEN: ¿Y tú que tal el día?
YO: He descubierto cosas increíbles, como que tengo una parte de una empresa a la que me voy a ir a trabajar pronto, que tengo una casa increíble que estará preparada para ir a vivir en un par de días y que espero que nos mudemos, tengo que hacerme la documentación nueva que no sé qué coño hice con ella.

Carmen me miró seria a los ojos y los cerró pensando.

CARMEN: ¿Y Julia?

Hostia con el sexto sentido de las mujeres.

YO: Julia es mi cuñada y está ayudándome estos días.
CARMEN: Ya.
YO: No te entiendo Carmen.

Se pasó la mano por los ojos.

CARMEN: Mira Mario, te seré sincera, a mi me gustaría tener una relación contigo pero creo que no es el momento idóneo, tú necesitas muchas respuestas, procesarlas, asumirlas y conseguir una paz interior que ahora no tienes, creo que será mejor que te vayas tú a tú casa, que vivas sin ataduras y busques esas respuestas, si en el futuro el destino nos vuelve a unir ya hablaremos.

Se pasó los dedos por los ojos intentando disimular las lágrimas que se le escapaban.

YO: Lo siento mucho Carmen, nunca he tenido la intención de hacerte daño, si quieres me voy ahora mismo.
CARMEN: No por favor, hazlo mañana con más tranquilidad, me gustaría pasar una última noche contigo.

Nos levantamos cogidos de la mano y fuimos a la cama, nos desnudamos metiéndonos cada uno por su lado, ella puso la cabeza en mi pecho y le di un beso en la cabeza, le di otro y se giró besándome los labios, nos volvimos a besar y me giré poniéndome encima de ella besándola con cariño y suavidad, acariciándole el cuello y la carita, ella me pasaba las manos tocándome la espalda, estuvimos mucho rato besándonos y acariciándonos sin decir nada, solo sintiéndonos, abrió las piernas todo lo que pudo y se fue colocando para que pudiera penetrarla, moví un poco las caderas para poder orientar sin cogerla con la mano mi polla en la entrada de su vagina, sin más pre eliminares la fui introduciendo muy despacio, como si fuera algo tan delicado que se pudiera romper, dejamos ir el aire de nuestros pulmones, apoyé las manos en la cama levantando un poco el tronco, para penetrarla hasta el fondo con la ayuda de ella que movió las caderas, nos movíamos muy lentamente, mirándonos a los ojos con una de sus manos en mi espalda y la otra encima de mi culo marcando el ritmo, poco a poco su mano fue aumentando el ritmo moviéndonos más rápidos gimiendo suavemente, me fue subiendo un gusto que me invadía todo el cuerpo, yo veía que ella me seguía y suavemente nos empezamos a correr al mismo tiempo, sin grandes gritos, sin mover los cuerpos más de la cuenta, todo muy controlado pero con mucha intensidad.

Nos quedamos abrazados un rato, me puse a su lado abrazándola apoyando su cabeza en mi cuello, ella juntó su cuerpo al mío y pude notar como sus lágrimas resbalaban por mi cuello, cerré mis ojos con fuerza para no empezar a llorar como un crio, nos quedamos dormidos y nos despertamos la mañana siguiente en la misma posición, me levanté, entré al cuarto de baño, me vestí y me despedí de ella con un abrazo largo y sentido sin desayunar ni nada para no alargar el drama y el sufrimiento innecesariamente.

Me fui de aquella casa muy triste, era como si perdiera por segunda vez a mi mujer, pero ella tenía razón, yo tenía que seguir para encontrarle todo el sentido a mi vida, porque tenía la sensación que habían cosas que se me escapaban, por la tarde fui a recoger mis cosas y le dejé las llaves.


4.

A las dos semanas vivía en mi casa, conducía mi coche y le estaba haciendo un estudio a la empresa que aquella mañana acabé, después hablé con Roberto para reunirnos.

YO: Me he mirado bien los datos de la empresa y creo que podemos afinarla más para tener más beneficios.
ROBERTO: ¿Nos tomamos un café y lo hablamos?

Llamó a su secretaría para que nos los trajera y tranquilamente le empecé a contar mi plan.

YO: La contabilidad es correcta pero creo que haciendo algunos retoques podemos ahorrar un dinero, para luego invertirlo en algunas zonas que no tenemos suficientes comerciales, o tienen demasiados kilómetros para atender, de esta manera creo que podríamos facturar más que es lo que nos conviene.
ROBERTO: Me parece bien, déjame el estudio para mirármelo y lo ponemos en marcha lo antes posible, ¿algo más?
YO: Me gustaría darle trabajo a una amiga.
ROBERTO (riendo): Vaya, ¿y es muy amiga tuya?
YO: No hay nada de lo que piensas, ella me ayudó en momentos difíciles y quiero devolverle el favor.
ROBERTO: Pues habla con recursos humanos y contrátala.

Perfecto, hice un par de gestiones más y a los dos días salí en dirección a mi antiguo barrio a buscar a Marlén, seguía dando sus paseítos cortos arriba y abajo en la acera, me acerqué con el coche y paré delante de ella abriendo la ventanilla del pasajero, ella me miró y metió la cabeza por la ventanilla.

MARLEN: Coño Mario tú por aquí, ¿has venido a buscar mis servicios cariño?
YO: Ven sube, quiero hablar contigo.

Subió al coche.

MARLEN: Guapo, por hablar no cobro nada, pero me haces perder el tiempo y puedo dejar de hacer algún servicio.
YO: Venga Marlén, ¿Cuánto hace que no tienes un puto cliente?

Se puso a reír, que fortaleza tenía aquella mujer que estando viviendo en la mierda siempre tenía una sonrisa para la gente.

YO: ¿Llevas la documentación encima?
MARLEN: Joder tío, ¿no me dirás que te has hecho poli?
YO: Me he hecho Papa Noel, ¿quieres salir de esta mierda y tener un trabajo normal con una vida normal en un barrio normal donde poder ser feliz?
MARLEN: No me jodas que has venido a tomarme el pelo cabrón.
YO: Tendrás que refinarte un poco hablando pero saldrás adelante, ¿qué me dices?

Me miró sería intentando adivinar si lo que le decía lo hacía en serio o no.

YO: Vale, interpreto que es un sí.

Arranqué el coche y salimos del barrio.

MARLEN: Si lo que querías era follarme fuera del barrio lo podíamos haber hablado.
YO: Que hables más fina hostias.
MARLEN: Vale, si el señor quería fornicar conmigo…
YO: Anda cállate, vamos a comprarte ropa nueva.

La llevé a un centro comercial y nos metimos en una gran tienda, le escogí varias prendas, pantalones, faldas, camisas, blusas, camisetas, un par de chaquetas por si hacía frio, ropa para estar por casa, para dormir, tres pares de zapatos diferentes, dos paquetes de bragas nuevas y todo lo necesario para la higiene personal, salimos de allí y ella estaba en silencio y nerviosa, en el coche de nuevo.

MARLEN: Que es todo esto Mario, me estoy poniendo muy nerviosa.
YO: Esto es lo que te mereces por buena persona, una mejor vida.

Le fueron cayendo unas lágrimas que se secaba en silencio, llegamos delante de un bloque de apartamentos, paré el coche y cogimos todos los paquetes, abrí la puerta de la calle y cogimos un ascensor, Marlén estaba temblando sin poder hablar, abrí la puerta del apartamento.

YO: Muy bien, pasa a ver tú casa.

Entró despacio mirándoselo todo, se lo enseñé y al final le abrí la nevera y algunos armarios de la cocina.

YO: Te he hecho la compra, ven vamos a sentarnos que te explico.
MARLEN: Pero Mario esto es demasiado, estoy muy nerviosa porque no entiendo lo que pasa.

Le cogí una mano.

YO: Escúchame Marlén, ya te lo dije antes, puedo ayudarte y quiero hacerlo, si alguien de aquel puto barrio se merece algo mejor eres tú, ahora tranquila y dime una cosa, ¿Cuál es tú verdadero nombre, el que pone en tú DNI?

Me miró sonriendo.

MARLÉN: María, mi nombre es María, hacía tanto tiempo que no lo decía que me suena raro hasta a mí.
YO: Muy bien María, a partir de ahora se acabó Marlén, ya no existe, ha muerto y a nacido otra persona que se llama María, lo entiendes, cuando me marche te duchas, no te pintes, vístete con la ropa nueva y si quieres das una vuelta por tú nuevo barrio para conocerlo, aquí cerca tienes un mercado y tiendas para todo lo que te haga falta, mañana por la mañana te vendré a buscar y te enseñaré donde está la empresa donde vas a trabajar, no está lejos puedes ir caminando sin problemas, te haremos un contrato y te pagaremos dignamente para que puedas vivir, mañana antes de salir a la calle te vuelves a duchar, y repito, nada de maquillaje y bien peinada, ahora eres una chica fina.

Me escuchaba muy atenta confirmándomelo todo con la cabeza, me levanté, le di las llaves de su casa y le dejé encima de la mesa un sobre.

YO: Aquí tienes un dinerillo para ir tirando hasta que cobres tú primer sueldo, tienes pagado el alquiler tres meses, por favor María, no alcohol, no drogas y no más puta, sí cuidarte, sí ponerte guapa y sí echarte un buen novio que te haga feliz, de acuerdo.

Se levantó y me abrazó llorando agradeciéndomelo.

La dejé en su casa y salí de allí muy feliz de saber que había hecho lo correcto ayudando a una buena persona.

La pasé a buscar la mañana siguiente y la acompañé al departamento de recursos humanos para que le hicieran un contrato, le enseñé lo que sería su puesto de trabajo y le dimos el día libre para que se hiciera a la idea.

Yo había empezado a correr por las mañanas, bueno correr, el primer día aguanté cinco minutos seguidos y casi me muero, después caminé a buen ritmo veinticinco minutos más, en dos semanas corría los treinta pero a ritmo cochinero, cada mañana cuando pasaba por un parque que había cerca de casa me pasaba muy rápida una chica escuchando música con unos cascos a la que me quedaba mirándole el culo bonito que tenía, un día intenté seguir su ritmo y a los veinte metros se giró parándose quitándose los cascos mirándome, me paré delante de ella, me estaba mirando con unos ojos verdes preciosos.

CHICA: Perdona, ¿me estás siguiendo mirándome el culo pedazo de pervertido?

Me dio un ataque de risa.

YO: No, no, te pido disculpas si es lo que te ha parecido, pero la idea era aumentar mi ritmo porque siempre voy muy lento.

Me miró de arriba abajo desconfiando, yo estaba agachado con las manos en las rodillas respirando fuerte, abrí los brazos.

YO: Pero no ves que físico tengo que estoy a punto de morirme aquí mismo.

Se descojonó de risa, me sonrió poniéndose los cascos se giró y siguió corriendo.

Al día siguiente pasando por el mismo sitio llegó ella por detrás poniéndose a mi altura.

CHICA (riendo): Como me mires el culo, me paro y te parto la cara.

Me avanzó y yo le seguí el ritmo a su lado, me miró y apretó más fuerte, acelerando yo también para no quedarme atrás, fuimos corriendo cada vez más rápidos hasta acabar en un esprín parando en la puerta de salida del parque, yo estaba que me moría tirándome panza arriba en la hierba y ella me miraba muriéndose de risa.

YO (casi sin poder hablar): ¿Lo ves?, me sirves de liebre para superar mis records.

Yo jadeaba y ella se reía.

ELLA: Ha estado bien la carrerita, ¿mañana estarás por aquí?

Me levanté y le ofrecí mi mano.

YO: Hola, me llamo Mario.
ELLA: Yo Berta encantada.
YO: Mañana haré que seas tú la que me mires el culo.
BERTA: Ja, eso ya lo veremos, adiós.

Se fue corriendo, me quedé mirándole el culo que lo tenía bonito de verdad y me levantó de espaldas el dedo de en medio de la mano, me sacó una carcajada y seguí corriendo con mi mierda de ritmo hasta llegar a casa.

Fui a trabajar y por la tarde estaba en casa de nuevo estirado en el sofá repasando unos informes escuchando música, llamaron a la puerta y era Julia con un vestido sexi y una sonrisa.

YO: Hola.

Dejé la puerta abierta, ella entró cerrándola.

JULIA: Pasaba por aquí.
YO: Que casualidad.

Dejó el bolso y me miró a los ojos, no sé qué coño tenía aquella mujer que me ponía a mil con solo verla, me fui para ella cogiéndola del pelo arrodillándola, me bajé el pantalón de deporte de un tirón y le puse la polla delante de la boca.

YO: Cómetela cabrona, cómetela hasta que me corra y te llene la boca de leche.

Me sonrió orgullosa de verme de aquella manera, me pegó un “bocao” en la polla que se la metió entera, sacándola muy despacio para volver a metérsela hasta la garganta, lo repitió cuatro o cinco veces, le sujeté la cabeza metiéndola y sacándola follándome su boca con sus manos apoyadas en mis muslos, fui haciéndolo a ritmo muy lento, ella me la succionaba cada vez que la sacaba, me estaba subiendo un calor por la espalda tensándome el cuerpo, aumenté el ritmo un poco más rápido, a ella le salía saliva por los lados de la boca mirándome muy fijamente, me vino de golpe un orgasmo corriéndome en su boca sin parar de follarla, ahora le salía saliva con semen, antes de acabar se la saqué tirándole los últimos chorritos en la cara haciéndome una paja, le dejé la boca, los labios y parte de la cara blanca de leche, se tragó la que tenía dentro de la boca y cogió un pañuelo de papel de dentro de su bolso para limpiarse la cara, yo me subí el pantalón.

YO: No ha estado mal.

Me giré y me iba a sentar al sofá.

JULIA: ¿Ya está, y yo?

Me giré y me miraba con una carita de pena pensando que la iba a dejar colgada sin tocarla, me senté en el sofá y pegué una palmada encima del cojín a mi lado.

YO: Ven aquí tontita.

Salió corriendo sentándose a mi lado, me arrodillé en la alfombra delante de ella, le metí las manos por debajo de la falda y le estiré de las bragas bajándoselas por las piernas y sacándoselas por los pies, la cogí por debajo de las rodillas levantándole las piernas y metí la lengua directamente en medio del coño chupándoselo haciéndole levantar el culo del asiento, se lo lamí desde el culo hasta el clítoris varias veces oyéndola gemir con fuerza, cogiéndome la cabeza por el pelo parándome en el clítoris empezando a pasar la lengua despacio, con suavidad para acabar muy rápido viendo como se corría saliéndole el flujo blanco por el agujero del coño, que caía sobre la alfombra gritando como una animal.

Se recuperaba de la respiración acariciándome el pelo.

JULIA: Como me gusta que me hagas estas cosas.

Me levanté par ir al cuarto de baño a limpiarme la boca y la polla.

YO: No sé si duraremos mucho en este plan.

Julia me siguió sentándose en el bidé lavándose el chocho.

JULIA: ¿Qué has querido decir con eso?
YO: Que algún día es posible que empiece a salir con alguna chica y no creo que podamos seguir haciéndolo.
JULIA: ¿Tienes algo por ahí que yo no sepa, o te sigues viendo con tu enfermera?
YO: De momento no, pero puede pasar ¿no?
JULIA: También podemos seguir viéndonos ¿no?
YO: Julia si me enamoró no querré estar jugando a dos bandas.
JULIA: Bueno, ya lo veremos cuando pase, si es que pasa.

Se levantó secándose el chumino con una toalla, después se lavó la cara y salió del cuarto de baño.

JULIA: ¿Quieres un pelotazo?, me voy a preparar uno que me has puesto nerviosa coño.
YO: Vale, de lo que tú quieras.

Estuvimos conversando sobre el tema tomándonos las copas.

JULIA: Pues no entiendo porque no podemos seguir viéndonos aunque tengamos parejas, ya lo hacíamos antes.
YO: No me acuerdo de lo que pensaba antes, pero sé lo que pienso ahora y no me parece bien, como no me parece bien que engañes a Roberto.
JULIA: A Roberto déjalo tranquilo que me ocupo yo.
YO: Te ocupas tú hasta el día que se entere, entonces la vamos a liar.
JULIA: No se va a enterar.

Las copas se iban acabando y con el alcohol se nos soltaba más la lengua.

YO: Como puedes hablar de esa manera tan absoluta, “No se va enterar” y listo porque lo digo yo, que coño tienes nena.
JULIA: Tengo el coño que te está dando gusto casi cada día, ¿algo que decir?
YO: Que al que le tendrías que dar gusto es a tú marido y no a mi joder.

Se levantó cabreada cogiendo el bolso mirándome desde la entrada.

JULIA: Pues me voy con él, ya veremos cuando nos volvemos a ver, puede que nunca.

Cerró la puerta de un portazo y se largó echando chispas, me cogió la risa y me estiré en el sofá subiendo los pies.

Al día siguiente al llegar al parque me estaba esperando Berta dando saltitos sobre el terreno.

BERTA: ¿Qué, una carrerita?
YO: El que pierde paga la cena.
BERTA: Eh campeón, te veo muy “lanzao” hoy, de cenar nada, que yo no lo hago con cualquiera.
YO: Vale, si ganas tú escoges lo que quieras, si gano yo sales a cenar conmigo.
BERTA: Vale, prepárate, tres, dos, ya.

Y salió a toda hostia la cabrona, teniendo que hacer un sobre esfuerzo para ponerme justo detrás de ella.

BERTA: Y no me mires el culo cerdo.

Que cabrona que me hablaba y yo iba que no me entraba el aire en los pulmones, quedaban unos veinte metros, aproveché una de las veces que tiraba para atrás la mano para coger impulso cogérsela y estirársela parándola, pasando yo delante llegando primero, levanté las manos mientras ella llegaba enfadada.

BERTA: Eres un tramposo de mierda tío.
YO: No hemos dicho nada antes de empezar, tú también has hecho trampas en la salida y no me he quejado.
BERTA: Así no vale.
YO: Y tanto que vale, me debes una cena, que invito yo eh.
BERTA: Eso te lo has creído tú, una mierda voy a cenar contigo.
YO: Encima de no saber perder con dignidad no tienes palabra, creo que tampoco me interesa cenar con alguien como tú.
BERTA: Que dices tío, quien no quiere cenar contigo soy yo “atontao”.
YO: Claro por qué eres una cobarde que no tienes palabra.
BERTA: ¿Qué yo no tengo palabra? Gilipollas, venga donde quedamos.
YO: Esta noche a las nueve aquí mismo en la puerta del parque, a ver si tienes cojones…
BERTA: A mí los cojones me sobran, tengo más que tú tío.

Se fue corriendo cabreada como una mona, yo me quedé sonriendo, era la segunda mujer seguida que estaba conmigo y se iba enfadada, últimamente lo estaba bordando, por lo menos con ella había quedado para cenar aunque en ese momento dudaba bastante que se presentara.

A las nueve en punto nos encontramos en la puerta del parque, se había puesto guapa con una camisa y una mini falda, se le notaba que había estado tiempo arreglándose.

YO: Pensaba que no vendrías, que eras una de esas con mucha boca y nada más.
BERTA: Ya te he dicho que tengo palabra, y aquí estoy.
YO: Aquí estás y muy guapa por cierto, tienes muy buen gusto vistiéndote.

Me miró de arriba abajo.

BERTA: Lástima que de ti no pueda decir lo mismo.
YO: Gracias, eres muy amable, ¿tiene algo de malo un tejano y una camisa?
BERTA: Nada en absoluto, todo depende de la percha.
YO: Vale, vale, ¿vamos al coche y nos vamos?

Lo tenía justo delante, le abrí la puerta para que entrase y la cerré, al entrar yo le di una rosa que le había comprado.

BERTA: No me jodas que eres de esos tíos cutres que todavía regaláis flores a las chicas.

La olió y la tiró por encima del hombro al asiento de atrás, arranqué el coche bajando la calle.

BERTA: ¿Y dónde vamos a cenar?
YO: Como pago yo elijo el restaurante.
BERTA: ¿Encima machista que no me dejarás ni opinar?
YO (flojito): Cojones con la toca huevos de la niña.
BERTA: ¿Qué has dicho?
YO: Nada mujer, que me digas donde vamos a cenar.
BERTA: Ya está bien donde tengas pensado tú.
YO: ¿Pero no me has dicho que querías escogerlo tú, coño?
BERTA: Eh, eh, conmigo no te pongas violento machito.
YO: ¿Dónde vives?
BERTA: No creo que te interese mucho.

Paré el coche y la miré fijamente.

YO: ¿Me quieres decir dónde vives por favor?
BERTA: Al lado del parque, en el edificio alto de color blanco.

Di media vuelta con el coche y me dirigía a su casa, ella se calló apretando la boca poniéndose dos dedos encima de los labios, llegamos a la puerta del edificio, salí del coche rodeándolo abriéndole su puerta.

YO: Muchas gracias por esta noche tan agradable.

Salió despacio entre sorprendida y avergonzada, nos quedamos mirando uno delante del otro.

YO: Ya nos veremos.

Subí al coche y la dejé allí en medio de la cera mirando cómo me iba.

La mañana siguiente salí a correr mi trayecto habitual, al llegar al parque vi que estaba ella parada en la puerta, pasé por su lado sin pararme.

YO: Buenos días.
BERTA: Buenos días.

Como no paré se puso a correr a mi lado.

BERTA: ¿Estás enfadado conmigo?
YO: No te conozco de nada, no puedo enfadarme contigo.

Apreté el paso para adelantarme, ella cambió el ritmo para volver a ponerse a mi lado.

BERTA: ¿Quieres quedar esta noche para cenar?
YO: Gracias, no me interesa.
BERTA: Va hombre.
YO: Con hacer el ridículo un día ya tengo bastante.

Se paró dejando que yo me alejara, yo seguía corriendo y escuché…

BERTA (gritando): Perdóname.

Giré la cabeza gritando.

YO: ¿Qué?
BERTA (a grito “pelao”): ¿Qué me perdones por favor?

Di media vuelta hasta donde estaba ella parada y me puse delante esperando que me dijera algo, me miró a los ojos y bajó la cabeza seria.

YO: Si no tienes nada que decir sigo con lo mío.
BERTA: Por favor Mario, estoy haciendo un esfuerzo.
YO: ¿Un esfuerzo para qué?, para no ser una pija malcriada, para no comportarte como una idiota que todo le parece mal o para no ser una grosera como lo fuiste anoche.

Me miró sorprendida.

BERTA: Ala tío te has quedado a gusto.
YO: Es la verdad ¿no?
BERTA: ¿Lo intentamos otra vez esta noche?
YO: Para que quieres salir con alguien que ni te gusta él, ni como viste, ni sus detalles, ni su conversación, es una tontería, mejor sigo corriendo que estoy perdiendo el tiempo.

Me puse a correr de nuevo, ella volvió a ponerse a mi lado.

BERTA: Vale, ¿puedo correr a tú lado por lo menos?
YO: Tú vas mucho más rápida que yo, tampoco tiene sentido.
BERTA: Por favor, déjame acompañarte.

No le dije nada pero vi que entraba donde a mi me interesaba, estuvo todo el recorrido a mi lado sin decir nada, al llegar a la entrada de la urbanización al otro lado del parque me paré.

YO: Yo ya he cumplido con mí tiempo, ahora camino cinco minutos hasta casa.
BERTA: ¿De verdad no quieres cenar conmigo esta noche?, invito yo.
YO: Hoy no, ya tuve bastante con la experiencia de ayer.
BERTA: ¿Podemos quedar mañana aquí para correr juntos?
YO: A las ocho y media en punto salgo, si estás no me importa que me acompañes.
BERTA: Vale, aquí estaré.
YO: Muy bien, pues hasta mañana si vienes.

Empecé a caminar y ella se quedó mirándome.

YO: Y no me mires el culo.

Pegó una carcajada y empezó a correr, joder, hay chicas que parece que no pueden hacer las cosas fáciles, todo tiene que ser rebuscado coño, Berta tenía que ser ella la que fuera detrás y sentirse rechazada para empeñarse en hacerlo, a veces nos complicamos la vida solos hostia.


5.

Salí de casa caminando para calentar la mañana siguiente, al llegar a la entrada estaba Berta esperándome, nos dimos los buenos días y empezamos a correr.

BERTA: ¿A qué te dedicas?
YO: Perdona pero corriendo voy justo de aire y no puedo ir hablando.
BERTA: Apretamos el paso, llegamos a la mitad del parque y nos sentamos a descansar y hablar un poco, vale.

No le contesté y aumenté el ritmo de carrera, llegué a la mitad casi ahogado, ella se sentó en un banco y yo a su lado recuperándome.

BERTA: Pues eso, ¿qué trabajo tienes?
YO: Pues esta conversación es la que pretendía tener contigo en la cena.
BERTA: Vale, pues quedemos para cenar y la tenemos.
YO: ¿No vas a parar hasta que cene contigo?
BERTA: No, ya te pedí perdón, creo que te debo una cena para compensar.
YO: ¿Tú mala educación?
BERTA: Por favor Mario, quedemos y empecemos de nuevo.
YO: Muy bien, esta noche a las nueve en la puerta de tu piso.

Sonrió y me lo confirmó con la cabeza, me levanté y seguí corriendo, hicimos todo el recorrido en silencio y nos despedimos.

Por la noche la esperé en el coche delante del bloque de pisos, salió y estaba guapísima la cabrona, yo no me moví y ella se quedó parada delante de la puerta, le hice esperar un poco y acabé saliendo del coche para abrirle la puerta.

YO: Pensaba que estás cosas no te gustaban.
BERTA: Claro que me gustan.

Di la vuelta y entré al coche poniéndome el cinturón.

BERTA: ¿Hoy no tienes una rosa para mí?
YO: ¿Para que la tires?, hay detrás está la del otro día.

Giró la cabeza y la vio, estiró el brazo y la cogió poniéndosela en la nariz para olerla medio chuchurría que estaba ya, nos miramos y nos pusimos a reír.

YO: Empecemos de nuevo, ¿a qué te dedicas?
BERTA: Trabajo en la farmacia de mi padre, ¿y tú?
YO: En una empresa llevando la contabilidad.
BERTA: Y tú…, ¿vives solo?
YO: Sí, soy viudo.
BERTA: Hostia, eres muy joven para eso ¿no?
YO: Si no te importa prefiero no hablar del tema, ¿y tú?
BERTA: Sola, estuve un tiempo en pareja y por eso alquilamos ese apartamento, pero el cabrón se largó con otra.
YO: O él es gilipollas o tú muy cabrona.
BERTA: ¿Cómo?
YO: Que no sé de quién es la culpa si de él o tuya, si se lio con otra teniendo en casa una cosa tan bonita como tú sin motivo es que es gilipollas, pero si tú te comportabas con él de la misma manera que lo hiciste conmigo el otro día no me extraña.

Se quedó un momento pensando con una sonrisilla.

BERTA: ¿De verdad piensas que soy bonita?
YO: ¿Tú te crees que yo voy a cenar con cualquiera?

Se puso a reír mirándome a los ojos.

YO: ¿Qué te gusta a parte de correr?
BERTA: Me gusta la ropa, pasar una tarde en casa viendo una película o series, el mar, no sé, cosas así, ¿y a ti?
YO: A parte de correr, trabajar, comer y beber bien no lo sé, bueno estirarme en el sofá a escuchar música me gusta mucho, es como si volviera al pasado.
BERTA: ¿Al pasado?, que raro ¿no?
YO: Si te cojo confianza te explicaré algo importante de mi vida.

Le desperté el interés.

BERTA: Va explícamelo, porfa.

En ese momento llegábamos al restaurante y aparqué el coche, sentados en la mesa después de haber pedido.

BERTA: Explícamelo por favor.
YO: No sé si tengo la confianza suficiente contigo, ¿tú la tienes conmigo?
BERTA: Claro que te tengo confianza, hemos hecho deporte juntos, hemos hablado mucho, te enfadaste conmigo y hemos hecho las paces, mira las cosas que nos han pasado ya.
YO: Vale, no hace demasiado tiempo por un golpe en la cabeza en un accidente me quedé en coma durante un mes, al despertarme no recordaba nada de mi vida, ni como me llamaba, todavía estoy descubriendo cosas que no sé.
BERTA: Qué fuerte tío.
YO: Ya ves, te podía conocer de antes como si fueras de mi familia y ahora estar contigo como si nos conociéramos de hace dos días.

Nos trajeron los platos y empezamos a cenar.

BERTA: ¿Me perdonas?
YO: ¿De qué?
BERTA: De lo del otro día, eres el primer hombre con el que salgo después de que me dejaran y me puse un poco borde, lo siento.
YO: De eso ya estás perdonada y lo sabes, dime más cosas que te gusten.
BERTA: No lo sé, pregunta.
YO: ¿Te gusta el sexo?

Se quedó con el tenedor a medio camino de la boca.

BERTA: ¿Qué?
YO: ¿Qué si te gusta el sexo?, hacerlo, practicarlo, si te lo pasas bien cuando lo haces.

Se puso roja mirando para los lados comprobando que nadie nos estuviera escuchando.

BERTA: Me acabas de dejar helada tío con la pregunta.
YO: Tampoco es tan rara ¿no?, te podía haber preguntado si te gustaba el arte, o la paella, el sexo es parte de la vida también.
BERTA: Bueno no sé, un poco atrevida tienes que reconocer que es la preguntita.
YO: Pero, ¿te gusta o no te gusta?

Estaba nerviosa y la veía un poco acorralada.

BERTA: Como ha todo el mundo supongo.
YO: Todo el mundo no es una buena respuesta Berta, te gusta o no te gusta.
BERTA (agobiada): ¿Y a ti, te gusta?
YO: A mí me encanta, y cuantas más marranadas mejor.
BERTA: Joder, eso me pasa por preguntar, perdona pero esta conversación no me gusta.
YO: Vale.

Pedimos los postres y seguimos en silencio.

BERTA: ¿No me vas a hablar?
YO: No, porque te puede molestar lo que te pregunte, pregunta tú y yo te respondo.

Me sonrió metiéndose una cucharada en la boca.

BERTA: ¿Y qué marranadas te gustan?
YO: ¿Quieres que te las diga aquí o en el coche con más intimidad?
BERTA: ¿Qué haremos después de cenar?
YO: Correr por el parque, no.

Se puso a reír.

YO: Podemos ir a tomar algo por ahí o en mi casa.
BERTA: Tú directo y sin rodeos.
YO: Claro coño, para que darle vueltas a las cosas, tarde o temprano acabarás viniendo.
BERTA: Vale a tu casa, pero tengo que advertirte algo para que no te sorprendas, yo no me voy a la cama con nadie en la primera salida.
YO: Pues anda que no hemos salido veces ya, hemos corrido juntos muchos días, “hemos hablado mucho, me enfadé contigo y hemos hecho las paces, mira la de cosas que nos han pasado ya.”

Reímos, acabamos la cena que la invité y fuimos a mi casa.

BERTA: Tienes una casa muy chula.
YO: ¿Qué quieres tomar Berta?
BERTA: Lo que tú te prepares, me da igual.
YO: ¿Gin tonic?
BERTA: Vale.

Se sentó en el sofá y esperó que llegara yo con las bebidas.

YO: Esta es mi casa desde hace un montón de años y no me acordaba de nada de ella, todavía estoy descubriendo rincones de la casa.
BERTA: No te hagas el despistado que me has dicho que me responderías y todavía no lo has hecho, tú mucha boca pero te acojonas como todos.

Me acerqué a ella hablándole a un par de palmos de su cara.

YO: ¿Quieres que te conteste?, pues lo hago, una de las cosas que me encanta es besaros suavemente, rozando los labios sintiendo el contacto, sacando la puntita de la lengua, pasándola lentamente mojándolos notando su sabor.

Me miraba quieta fijamente a los ojos mojándose los labios, acerqué mi cabeza a la suya, me miró los labios y volvió a mirarme los ojos estando ya muy cerca, nos los rozamos separándolos volviendo a rozarlos, abriendo un poco la boca para sacar la lengua y seguir saboreándonos los labios acabando metiéndonos la lengua dentro, me separé antes de que empezáramos un morreo sin retorno, a ella se le quedó una carita de querer seguir.

BERTA (susurrando): ¿Y qué más te gusta?
YO (susurrando): Me gusta seguir sintiendo tus labios y acariciarte suavemente empezando a desabrocharte los botones de la camisa.

Me miró a los ojos acercando sus labios a los míos, ahí supe que la tenía en el punto que buscaba, nos besamos de nuevo con tranquilidad y dulzura, pero ahora le pasaba la mano por su carita y su cuello acariciándola, ella me pasaba un brazo por la espalda moviendo la palma de la mano, pasé del cuello al primer botón de la camisa desabrochándolo, siguiendo con todos los demás hasta abrirla, volviendo a separarme mirándole el sujetador de color clarito que llevaba, su mano seguía dando vueltas por mi espalda.

BERTA: Me tiene intrigada, ¿como sigue esto?
YO: Pues ahora de los labios pasaría a besarte el cuello, después el hombro mientras te voy quitando la camisa, cuando te la quite bajaré los labios despacio hasta besarte un pecho, a la vez que con los dedos te desabrocho el sujetador, entonces podré concentrarme en ponerte los pezones duros como piedras.

Me cogió de la cabeza y se la puso en el cuello levantando la suya para que empezara ya, se lo besé suavemente de un lado para otro, por un lado fui bajando a un hombro apartándole la camisa, mientras con la otra mano se la quitaba del otro hombro dejándola caer por detrás, ella sacó los brazos apartándola a un lado, le desabroché y quité el sujetador, volvió a rodear con sus manos mi cabeza que ya estaba besándole una teta por la parte de arriba, bajando por un lado pasándole la lengua suavemente, viendo como los pezones se le erizaban, acabé pasándole la lengua por encima a uno y acariciándole con dos dedos el otro, dejándolos tiesos y a ella respirando fuerte y jadeando, me volví a separar y tenía la carita de estar excitada, me desabrochó la camisa quitándomela tirándola encima de la suya, me miró los ojos con sus brazos rodeándome el cuello.

BERTA: ¿Y cómo sigue?
YO: El siguiente paso sería seguir bajando la lengua por encima del ombligo, para llegar al borde de los pantalones que te iría desabrochando, te abriría la cremallera y pasaría la boca por encima de tus bragas a la vez que te voy bajando los pantalones con las dos manos, te los quitaría con los zapatos, me pondría delante de tus piernas abiertas para acercar mi boca a tu coño besándolo por encima de las bragas, olerlas y quitártelas para comerte el chichi con tranquilidad y suavidad, te lo recorrería todo con la lengua, mojándotelo más de lo que lo debes de tener a estas alturas, después de saborearlo por todos lados me centraría en tú clítoris, chupándotelo, cambiando las presiones, hasta que te corras con unos gemidos de puta madre.

Cuando acabé de explicárselo me miraba con los ojos encendidos, le hice paso a paso lo que le había dicho, se corrió mirando para el techo con los ojos en blanco, me puse a su lado pasándole un brazo por el hombro, acariciándole la carita con la otra mano.

YO: ¿Te ha gustado esta marranada?, a mi me encanta.

Me miraba sonriendo pasándome la mano por el lado del cuello acariciándome, acercó su boca a mi oído susurrando.

BERTA: Es la primera vez que me lo comen y me corro.
YO: Pues ninguno de los novios que has tenido te merecía cariño.

Bajó las manos y me desabrochó el pantalón estirando de él quitándomelo con la ropa interior.

BERTA: A ver, a ver, ponte de pie por favor.

Me puse de pie delante de ella con su vista clavada en mi polla.

YO: ¿Qué pasa, que tus novios tampoco tenían polla?

Se puso a reír.

BERTA: Si tenían tonto, es que quiero verla bien.
YO: Pues todavía no ha crecido del todo.
BERTA: Vale, acércate.

Di un pasito para adelante, ella se sentó delante mirándomela como si fuera algo extraterrestre, la cogió y empezó una paja lenta destapándome el glande cada vez que me bajaba la piel, fue creciendo pero me molestaba que tuviera las manos tan secas.

BERTA: ¿No te gusta cómo te lo hago, te hace daño algo?
YO: Está muy seco todo y me molesta.

Me miró sonriendo y acercó su boca aguantándome la polla con una mano, dejó caer saliva encima del capullo volviendo con la paja, ahora resbalaba mejor y era más placentero.

BERTA: Mejor así Mario.
YO: Ya lo creo, mucho mejor.

Me volvió a sonreír y se metió la punta en la boca pasándole la lengua, metiéndosela un poco más chupando, consiguió ponérmela al cien por cien.

YO: Ahora sí que la tienes en su tamaño.

Me la sujetó con una mano mirándosela de frente, levantándola, poniéndola a un lado y al otro, finalmente la rodeó bien con su mano midiendo el grosor, giró la cabeza de un lado a otro.

BERTA: No me va a caber, es demasiado gorda.
YO: Pero criatura ¿qué es lo que te han metido a ti?, no es pequeña pero tampoco es un tamaño exagerado.
BERTA: No lo sé, tendremos que probarlo.

Me senté en el sofá.

YO: Ven ponte encima de mí y te la metes a tu ritmo.

Se puso encima con las piernas bien separadas, me mojé dos dedos para pasárselos por el coño y mojárselo, al hacerlo noté que estaba empapada, me miró sonriendo.

BERTA: No te preocupes que mojada lo estoy de sobras.

Me cogió la polla con toda la mano, se acercó la punta al coño pasándosela de arriba abajo humedeciéndola, se la fue colocando en el agujerito moviendo las caderas de lado a lado, fue entrando muy despacio, abrió los ojos y sopló bajando un poco el culo metiéndosela más adentro dando un fuerte gemido, notaba como sus dedos me tocaban la polla y su chichi, como midiendo cuanto tenía dentro, me miró a los ojos y fue bajando lentamente hasta que noté su culo en mi pubis, se la había metido entera.

BERTA: ¡Joder!, si que ha cabido, y que gusto me está dando tan apretada.

Se empezó a mover sacándola un poco y volviéndola a meter.

YO: Berta cariño, no sé si lo sabes, pero me estás follando.
BERTA: Como coño quieres que no lo sepa hostia.
YO: Es que como me has dicho que tú el primer día no…
BERTA: Cállate coño.

Estaba gimiendo sin parar y super excitada solo moviéndose en círculos, cambió el movimiento a adelante y atrás pero casi sin sacársela, empezó a correrse otra vez de forma espectacular abrazándose a mi cabeza.

BERTA: Madre mía Mario, que pasada.
YO: Sigue, sigue lentamente.

Fue moviendo otra vez las caderas despacio, puso los ojos en blanco del gusto volviendo a gemir, poco a poco fue subiendo y bajando más su culo follándose más trozo de polla, yo la notaba empapada y antes de darme cuenta se estaba volviendo a correr a gritos con mi cabeza entre sus brazos, otra vez quedándose quieta.

BERTA: Por favor, no puede ser que me corra de esta manera y siga teniendo ganas.
YO: Sigue Berta, sigue por favor.

Ver como se corría una vez detrás de otra me estaba poniendo como un burro, me miró y volvió con los movimientos, primero despacio de lo sensible que lo debía de tener acabando de correrse, poco a poco fue aumentando la altura del culo metiéndosela más fuerte, pegando un grito cada vez que bajaba y chocaba contra mi pubis, acabo subiendo y bajando a una buena velocidad sin parar de gritar de nuevo corriéndose poniendo los ojos en blanco, pero esta vez no paró, directamente bajó el ritmo sin parar de moverse siguiendo con los jadeos, se estaba dejando ir sin pensar en nada más, subió el culo hasta casi sacársela y lo volvió a bajar lentamente hasta el final, lo fue repitiendo bajando cada vez más rápido, gritando cada vez más, acabó subiendo y bajando con una fuerza que pensaba que me iba a romper la polla, ella pegaba unos gritos que parecía que la estaban matando, me empezaron a salir tiros de leche por la punta de la polla haciéndome gritar como ella que en ese momento se corría gruñendo como un animal herido, notaba la leche como salía por los lados cayéndome en los huevos, ella se dejó caer encima de mi cuerpo abrazándome con sus brazos por el cuello.

BERTA: ¿Te has corrido?
YO: ¿Es que no lo has notado?
BERTA: He notado como se me inundaba el coño y he tenido un orgasmo brutal tío, no entiendo cómo me he podido correr tantas veces seguidas, no me había pasado nunca.
YO: Serás multi orgásmica nena.

Me abrazó fuerte y nos quedamos un momento en silencio.

BERTA: ¿Nos veremos mañana?
YO: ¿A qué hora acabas de trabajar?
BERTA: A la hora que me sale del conejo, por algo soy la hija del jefe.
YO: Pues a partir de las cuatro y media ya estoy en casa.
BERTA: Aquí estaré si te parece bien.

Nos tomamos las copas y la acompañé a su casa, me bajé para despedirme en la puerta.

YO: Falta una cosa Berta.

Me miró y se me tiró al cuello besándome en los labios.

YO: No es eso.
BERTA: Coño Mario no querrás tener más sexo aquí en la calle.
YO: Lo que quiero es tu teléfono por si pasa algo avisarte.

Nos reímos y quedamos para vernos en el parque corriendo por la mañana.

Aquella mañana en el trabajo estaba hablando con Roberto y llegó Julia saludando a su marido con un beso en los labios.

JULIA: Hola chicos, venía a tomar un café con mi cuñado que quiero hablar con él.

Roberto siguió con su trabajo y nosotros fuimos a la cafetería de la esquina, nos pusieron los cafés…

JULIA: Esta tarde vendré a verte.
YO: No, esta tarde he quedado.
JULIA: ¿Tú?, ¿con quién vas a quedar si no conoces a nadie?
YO: Con una chica.
JULIA: Si hombre, ¿y yo qué?
YO: ¿Y tú qué, de qué?
JULIA: Coño que yo también quiero marcha hombre.
YO: Pues que te la dé tú marido hostia, que es quién tiene que hacerlo.

Se puso sería mirándome.

JULIA: ¿No vas a querer verme nunca más?
YO: Y yo que sé si será para siempre, yo te he dicho que esta tarde no puedo y ya está, no sé hasta dónde llegaré con esta chica, estoy bien con ella y punto.
JULIA: Esta bien perdona, supongo que es normal que intentes rehacer tú vida.

Nos tomamos los cafés y me despedí de ella, se fue triste y de alguna manera me sabía mal, pero tenía su marido y yo estaba solo, si conocía alguien y estaba a gusto no me la iba a jugar estando con ella.


6.

A las cuatro y media me acababa de cambiar de ropa y llamaron a la puerta, era Berta como habíamos quedado, nos dimos un piquito y entró.

BERTA: ¿Qué vamos a hacer ahora?
YO: No sé, ¿qué te gustaría hacer?

Sonreía y se quedó pensando.

BERTA: Me gustaría ver una película contigo sentados en el sofá.
YO: ¿Con palomitas y cola?
BERTA: Síííí.

Así empezamos la tarde, viendo una peli los dos en el sofá cogidos de la mano, o uno encima del otro, o al revés, acabó la película.

YO: Bueno, pues hasta mañana.
BERTA: ¿Qué?
YO: Ya se ha acabado y era lo que tú querías hacer ¿no?
BERTA: ¿No vamos a hacer nada más?
YO: No sé, ¿qué quieres hacer?
BERTA: Estar contigo.
YO: Vale, si eso es lo que quieres no hay límite de tiempo.
BERTA: Joder tío, que raro eres.
YO: ¿Raro?

Me fui para ella y la cogí en brazos llevándola para la habitación, ella reía sin parar.

YO: Raro es que no te sepan comer él chichi nena, y que no supieras que eres multi orgásmica, y que todas las pollas que has probado hasta ahora fueran pequeñas, eso sí que es raro tía.
BERTA (riendo): Es que tú la tienes demasiado grande.
YO: No es verdad, la tengo normal y ahora te lo voy a demostrar.

La dejé de pie en medio de la habitación y le fui desabrochando la camisa quitándosela, después el sujetador y al final los pantalones dejándola en bragas, me quité la camiseta y el pantalón quedándome en bolas, le cogí la cara besándola llevándola para atrás hasta apoyarla en la pared, le fui acariciando con una mano la nuca y con la otra se la pasaba de la cintura a las caderas, ella posaba sus manos sobre mis riñones, me separé un poco, estiré de la goma de las bragas y le metí la polla tiesa entre las bragas y el chocho frotándola, abrió los ojos bajando más las manos poniéndolas encima de los cachetes del culo apretándomelos.

BERTA (susurrando): ¿Esta es otra de tus marranadas?
YO: Tú solo piensa en disfrutar.

Cerró fuerte las piernas apretándose la polla contra su coño, yo la sacaba y metía despacio rozándole, levantó la cabeza apretándome más con sus manos el culo gimiendo, todo esto sin dejar de besarla y comerme su lengua, le di la vuelta haciéndole lo mismo desde atrás apretándome contra su culo, ella por delante me cogía la polla para subirla y rozarse con más fuerza.

BERTA: Que polla tienes tío, todavía estoy asustada.

Bajé una mano con dos dedos mojados de saliva lubricándole muy despacio el ojete del culo.

YO: Pues si te parece grande ya verás tú cuando te la meta en este culito que tienes.

Se asustó y quería girarse, no le dejé apretándola más contra la pared metiéndole un poquito un dedo.

BERTA: No por favor, eso no, que me vas a hacer mucho daño.
YO: Que pasa que ninguno de tus novios pichas pequeñas te la metió por aquí.
BERTA: Pues claro que no guarro, quien te piensas que soy yo.
YO: Tu eres una mujer maravillosa que algún día te desvirgaré este culito precioso que tienes cabrona.
BERTA: ¿Hoy no, verdad?
YO: No, hoy solo te voy a meter un dedito para que se vaya acostumbrando antes de meterle el dedo grande.

Se relajó un poco y le metí el dedo un poquito más adentro apretándole la polla contra su coño, gimió y no dijo nada, estaba totalmente quieta contra la pared, empecé a notar que se le mojaban las bragas.

YO: Que cariño, estás preparada para empezar a correrte una vez detrás de otra para mí.

Le bajé las bragas hasta las rodillas y le separé el culo doblándole un poco la espalda hacía delante apoyándole las manos en la pared para que se aguantar, me cogí la polla metiéndosela en la vagina despacio hasta el fondo, abrió los ojos dejando ir el aire, fui aumentando el ritmo de mis caderas de menos a más aumentando ella sus gritos, sin esperarlo todavía se corrió la primera vez temblándole las piernas, pensé que en aquella posición no le aguantarían las piernas si se corría varias veces, le quité las bragas que se le aguantaban en las rodillas poniéndola en el borde de la cama a cuatro patas y yo fuera de pie, apoyó la cabeza en la sabana levantando el culo dejándome el chichi perfectamente para metérsela, que lo hice al momento despacio y hasta el fondo abriendo ella mucho los ojos, dándole ritmo de nuevo hasta que se empezó a mover echando el culo para atrás corriéndose otra vez, yo seguí empujando como si no hubiera pasado nada y ella bajaba sus jadeos y gemidos volviéndolos a subir, empalmando orgasmos uno detrás de otro hasta no poder más y dejarse caer hecha polvo en la cama, el cuerpo le temblaba, me estiré a su lado rodeándola con mis brazos, ella se acurrucó poniendo la cabeza al lado de mi hombro quedándose dormida de lo cansada que estaba.

Se despertó unos treinta minutos más tarde abriendo los ojitos mirándome.



BERTA: Estás aquí.
YO: Claro, no te iba a abandonar como a una gatita temblando.
BERTA: ¿Una gatita?
YO: Sí, mi gatita.

Estiró su cuerpo desperezándose, me pasó un brazo por el cuello y me besó, le puse la cabeza en el pecho en medio de las tetas y ella me acariciaba el pelo.

BERTA: Me gusta estar en la cama contigo, ¿sabes una cosa?, antes me daba vergüenza estar así con los chicos, si ya habíamos acabado de hacer lo que tocara y seguir metidos en la cama me parecía innecesario.

YO: Hostia Berta, eso es un mete y saca y a otra cosa.
BERTA: Más o menos, no tenía necesidad de nada más, pero contigo es diferente, me encuentro cómoda, con más…

Se quedó callada poniéndose roja de la cara de vergüenza tapándosela metiéndola en mi cuello.

YO: Dímelo, que me hace ilusión escucharlo.

Me miró sonriendo.

BERTA: Con más ganas de que me toques, de descubrir que cosa nueva me vas a hacer, de disfrutar del sexo juntos y sentirte a mi lado.

Bajó su mano y me agarró la polla poniéndomela dura al momento, no me había corrido con todo el calentón que pillé con los orgasmos de Berta, me iba haciendo una paja lenta besándome los labios.

BERTA: ¿Y con esto que hacemos?
YO: No lo sé, tú también puedes tomar decisiones, ¿qué te gustaría hacerle?

Me estiré boca arriba y la dejé a ella que decidiera el qué, puso medio cuerpo encima del mío besándome dulcemente sin parar de pajearme, me soltó un momento la polla acercando la palma de la mano a su boca dejando caer un buen escupitajo de saliva, volviendo a agarrármela siguiendo con la paja, como me excitaba aquello al oír el ruidito que se producía con el roce de la mano y la humedad, me besó el cuello bajando al pecho, me besó y pasó la lengua por los pezones siguiendo bajando pasando por el ombligo, bajando la lengua por mí casi depilado vello púbico llegando a la base de la polla pasándole la lengua, la fue subiendo por un lateral lamiendo y besándola hasta llegar a la punta, sacando la lengua lamiendo el agujerito y por los lados, se la fue metiendo chupándome el glande sin parar de hacerme la paja lentamente, yo jadeaba suavemente mirando lo que me estaba haciendo, se metió la mitad chupando volviendo a sacarla, lo repitió un par de veces y a la tercera al sacarla succionó haciéndome gemir con fuerza, paró un momento sorprendida por mi respuesta y volvió a hacerlo sacándome otro gemido, lo hizo más fuerte y gemí levantando un poco el culo de la cama, se metió el trozo que le cabía en la boca juntando los labios, succionando sin sacarla gimiendo fuerte en cada succión acariciándole la cabeza, la fue sacando despacio mirándome, succionaba, yo gemía y ella sonreía, volvía a succionar y en cada gemido ella sonreía disfrutando de aquel momento, se la sacó de la boca aumentando el ritmo de la paja, paró la mano, se metió el glande en la boca y siguió la paja acompañándola con la boca, me fui poniendo tenso, seguía y además empezó a succionar, mi gritos eran importantes de la excitación, ella seguía a buen ritmo sin parar y me empecé a correr en su boca, paró la paja y siguió metiéndose y sacando mi polla de su boca chupando para que le fuera descargando la leche, al no tragar le salía por la boca cayendo por mi polla poniéndome ciego alargándome la corrida, siguió con el mismo ritmo hasta dejarme sin una gota, levantó la cara mirándome con toda la boca y los labios llenos de semen, sujetándome la polla con la mano que le resbalaba por encima más semen cayendo, que sexi era aquella imagen, le miré los ojos mordiéndome el labio inferior.

YO: Que bien lo haces y que guapa estás cariño, me vuelves loco.

Me sonrió orgullosa y se fue al cuarto de baño lavándose la boca, me pasó una toalla para que me limpiara, escuché la ducha y me metí con ella abrazándola por la espalda cayendo el agua por encima de los dos. Preparamos la cena y abrimos una botella de vino.

YO: ¿Por qué brindamos?
BERTA: ¿Por nosotros cariño?

Se lo confirmé moviendo la cabeza con una sonrisa, chocamos las copas, bebimos y nos besamos sellando lo que parecía que podía ser una larga relación.

Pasaban los días y nos íbamos viendo más con Berta cogiendo confianza, encontrándonos más a gusto uno con el otro.

Una mañana que estaba reunido con Roberto cuando acabamos la reunión le comenté que estaba iniciando una relación con alguien y que estaba ilusionado, me felicitó y me dijo que se lo diría a Julia para cenar un día juntos, en aquel momento me pareció bien, pero durante la mañana estuve pensando que igual no era tan buena idea dependiendo como se lo tomara Julia, a primera hora de la tarde que me estaba preparando para salir del trabajo recibí un mensaje de Julia.

JULIA: “¿Qué mierda de cena es esa que me dice Roberto?”
YO: “No lo sé, habla con él”

Joder, la tía se estaba cabreando conmigo de lo que le había dicho su marido.

JULIA: “Para celebrar que tú vas con una tía, que huevos tenéis los dos”
YO: “A mí me da igual la puta cena, hacer lo que os dé la gana”

Me volvió a contestar pero ya no abrí el mensaje, me fui para casa que había quedado con Berta para estar la tarde juntos, a media tarde tuvimos que parar la película que estábamos viendo por una llamada de Roberto.

ROBERTO: Escucha Mario, que he hablado con Julia y quedamos este viernes para cenar los cuatro en mi casa.
YO: Igual no hace falta que os molestéis por nosotros, os la puedo presentar en cualquier otro momento.
ROBERTO: A no no, quedamos este viernes y aprovechamos para pasar un rato divertido, y pruebas un vino que he pedido que es espectacular.
YO: Vale, si hay algún cambio me avisas.

Colgué y pensé que la cena sí que podía ser espectacular, pero de otra manera.

BERTA: ¿Pasa algo cariño?
YO: Nada, que nos han invitado mis cuñados a cenar el viernes para conocerte.
BERTA: A vale.

Me senté con ella poniendo la película en marcha otra vez preocupado por la puta cena.

El viernes fui a buscar a Berta que se había puesto guapísima con una faldita, una blusa y unos taconazos a parte de la peluquería, uñas y complementos varios que llevaba que estaba para comérsela, le dije que estaba preciosa pensando que cuando la viera Julia se iba a poner como una fiera.

Llamé a la puerta del chalé de mis cuñados y nos abrió Roberto saludándonos, le presenté a Berta y le dio dos besos cariñosos diciéndole lo guapa que era, entramos y no estaba Julia.

YO: ¿Y Julia?
ROBERTO: Se está acabando de arreglar, ya sabes eso de la puntualidad de las mujeres.

Entonces la vimos bajar las escaleras, la cabrona se había esmerado en arreglarse, estaba guapa de verdad con un vestido de un diseñador que le debió de costar un ojo de la cara, yo ya estaba viendo una competición a ver cual de las dos estaba más bonita. Le presenté a Berta con ella mirándome a los ojos con una sonrisa falsa de cojones, le dio dos besos cogiéndola de la mano.

BERTA: Eres muy guapa nena.

Le dijo con un tono de superioridad.

BERTA: Muchas gracias.
JULIA: Y tienes las manos muy finas, ¿a qué te dedicas, cuando no estás con este?
BERTA: Soy farmacéutica.
ROBERTO: Muy bien, encima de guapa con carrera, muy bien Mario, que buen partido de chica.

Mientras hablaban Roberto y Berta, Julia me lanzaba una mirada a ver si me fundía allí mismo.

Nos sentamos en la mesa y nos sirvieron la cena, Roberto sirvió el vino y lo probamos.

YO: Es muy bueno Roberto, ya me dirás de donde lo has sacado.
JULIA (dirigiéndose a Berta): No eres un poco joven para ir con este.
ROBERTO: Pero que dices Julia, tiene la edad perfecta.

Julia se giró mirando a su marido con cara de mala leche.

JULIA: Se lo he preguntado a ella si no te importa.
BERTA: ¿Por qué?, no creo que el amor sepa de edades, nos llega con quien nos llega por otros motivos.
ROBERTO: Bien contestado nena.
JULIA: Yo ya sé los motivos por los que te ha llegado a ti guapa.

Berta se quedó con una cara la pobre que no entendía porque la atacaban.

ROBERTO (levantando la voz): ¡Julia!
YO: Pero qué coño dices.

Se dio cuenta de que se había pasado y se puso a llorar.

JULIA: Lo siento Berta, tú no tienes la culpa, es que verte a su lado me hace recordar a mi hermana fallecida.

Roberto se levantó para abrazarla, Berta bajó la cabeza no sabiendo que hacer y Julia me miró orgullosa de haber salido del paso airosa, que hija de puta. Acabó la puñetera cena y nos fuimos para casa, en el coche la pobre de Berta me decía que entendía a Julia, que lo debía de haber pasado mal al conocer la sustituta de su hermana.

YO: Berta cariño, tú no eres sustituta de nadie, ¿me entiendes?, tú eres tú y yo me estoy enamorando de ti, a Ana la quise mucho cuando tocaba, ahora estoy solo por ti, ¿lo entiendes?

Me tocó el pelo y me dio un beso en la cara mientras conducía, la miré y me lo confirmaba con la cabeza.

El lunes por la tarde estaba en casa y llamaron a la puerta, creía que sería Berta y la que se presentó fue Julia, entró sin decir palabra parándose en medio del salón.

JULIA: Que cojones tienes, llevar a mi casa a esa tía para darme celos.
YO: Basta ya Julia, se acabó, esa tía se llama Berta y no me da la gana que la vuelvas a insultar nunca más en tu vida, no volveremos a tener nada más tú y yo, estoy enamorado de ella, si no me quieres ver más me importa una mierda, vete de mi casa por favor.

Se quedó sorprendida, supongo que no se esperaba mi respuesta, caminó hacia la puerta y se giró al abrirla.

JULIA: Perdóname Mario, seguirás siendo mi cuñado y sí me gustaría seguir viéndote, espero que os vaya bien a los dos juntos.

Cerró la puerta y cerró la relación sexual que habíamos tenido.


7.

Con Berta siguió creciendo la relación, una tarde que le dije de pasar un fin de semana juntos, saliendo el viernes al medio día para volver el lunes por la mañana que no habría tanto tráfico, cogimos una habitación en un pueblecito de la costa delante del mar, todo era muy bonito, la habitación tenía una terraza y se podía ver el mar desde la cama, estábamos estirados boca abajo mirándolo y le quité la camiseta dándole unos besitos por la espalda, Berta me miró sonriendo sabiendo que empezaba el “sarao”, se la besé suavemente bajando poco a poco hasta llegar a las bragas, mientras le seguía besando con la nariz se las iba bajando hasta que se las dejé por debajo del culo, volviendo a subir la lengua por la raja parándome en el ojete mojándoselo.

BERTA: Mario por favor, que ya hace tiempo que estás jugando con mi culito y cualquier día de estos me la querrás meter y me da mucho miedo.

Le empecé a meter la punta de un dedo como ya llevaba tiempo haciéndoselo, entró sin problemas.

YO: No te preocupes y relájate.

Le iba tirando saliva de mi boca para lubricarlo y poder ir dilatándolo con el dedo que se lo metía más profundamente, bajé la boca intentando llegar al coño para lamérselo, como vio que no lo conseguía abrió las piernas para que pudiera meter la cabeza dentro, lamiéndole el agujerito del chichi intentando meterle la lengua, gimió cerrando los ojos y yo seguía moviendo mi dedo dentro de su culito que casi se lo había metido entero, le mojé el chocho todo lo que pude con la lengua y me senté en la cama sin sacarle el dedo del culo, empezando a hacerle una paja con la otra mano, Berta seguía mirando el mar boca abajo cerrando los ojos, de vez en cuando de la excitación dejaba ir algún gemido, le metí el dedo gordo dentro de la vagina y con otros dos dedos le frotaba el clítoris, ahí empezó a gemir seguido moviendo el culo, yo ya tenía el dedo entero dentro del ojete moviéndolo lentamente sin parar de hacerle la paja, vi que empezaba a cambiar la cara subiéndole los colores a los mofletes, en nada se estaba corriendo por primera vez.

Yo seguía con el mismo ritmo y ella seguía jadeando volviendo a excitarse, cuando dejó ir otro gemido le saqué lentamente el dedo del culo volviendo a dejar caer saliva encima, juntando dos dedos para meterle las puntas, dio un pequeño grito y siguió gimiendo por la paja folleteo con el dedo gordo, no sé si conscientemente o no que subió el culo metiéndose más adentro los dedos, pegando un grito volviendo a correrse apretando la boca contra la cama para ahogar sus gritos, cada vez que se corría relajaba el culo pudiendo meterle los dedos un poco más, yo seguía sin parar de mover la mano encima de su coño frotándoselo y follándoselo con un dedo, para que ella siguiera con los jadeos y se preparara para otro orgasmo, la mano del chocho la tenía empapada de los flujos que le salían, ella seguía mirando el mar con los ojos y la boca abierta, está vez le aceleré el trabajito con los dedos del chichi, metió de nuevo la cara entre las sabanas para que no se la oyera gritar a kilómetros a la redonda, yo le aumentaba la velocidad y la fuerza con la que le frotaba el clítoris y le metía el dedo gordo, se le movía todo el cuerpo descontrolado y eso facilitaba que los dedos del culo los tuviera metidos casi enteros dentro, le di toda la marcha que pude a la paja y le acabé de meter los dos dedos hasta el fondo, empezando un último orgasmo que se agarraba con las manos a las sabanas sacándolas de la cama, intentando ahogar unos gritos que se le debían de estar oyendo por todo el hotel, acabó relajándose, yo le saqué la mano del chocho despacio y los dedos del culo se movían tranquilamente teniéndolo totalmente dilatado, levantó la cara de la cama para mirarme, había dejado toda una mancha de saliva en las sabanas, me estiré encima dándole un beso en la cara, saqué los dedos y apunté con la punta de la polla a su agujerito del culo.

BERTA: Con cuidado amor, con cuidado por favor.
YO: En cuanto me digas algo la saco y paro cariño.

Me confirmó con la cabeza y poco a poco le metí el glande parando la penetración, hizo un gesto con la cara de dolor o desagrado y apoyó una mano en mi cadera acariciándome, se la metí un poco más cerrando ella los ojos soplando un poco, me miró diciéndome que siguiera y se la metí un poco más, me apretó la cadera con la mano cerrando los ojos, pensaba que me iba a pedir que acabara con aquello, me apretó la cadera otra vez pero bajándomela para que se la metiera más profundamente pasando de la mitad de polla dentro, abrió los ojos mirándome.

BERTA: Hasta el fondo cariño.

Lentamente se la fui metiendo hasta chocar con mi pubis en su culo.

BERTA: Hostia que impresión más rara.

Me empecé a mover despacio sacándola un poco volviendo a meterla, la saqué un poco más y adentro, casi la mitad y vuelta a meterla, siempre muy despacio y sin dejar de mirarle la cara para ver que gestos hacía, no quise sacarle más polla y seguí follando de la mitad para abajo, a cada penetrada se dilataba y entraba mejor, sin darme cuenta la iba sacando más metiéndosela más rápido, entraba tan apretada que me empezó a venir el orgasmo bastante rápido, no quise aguantar más para no hacerle sufrir demasiado, le tiré un par de lechazos dentro y la saqué haciéndome una paja tirándoselo por encima del culo, Berta por fin relajó la cara y yo me estiré a su lado besándola.

YO: Perdóname Berta, se que para ti no ha sido agradable.

Ella me sonreía.

BERTA: Pensaba que esto iba a ser tan malo y me iba a hacer tanto daño que al final no ha sido para tanto, pero el culito me lo has dejado un poco raro.

Nos reímos besándonos otra vez, pasamos un fin de semana estupendo y el lunes al medio día estábamos de vuelta en casa.

No penséis que me había olvidado de Carmen, la seguía teniendo muy presente y me acordada de ella muchas veces, le estaba muy agradecido para siempre de todo lo que hizo por mí en un momento tan delicado de mi vida, pero también tenía claro que la despedida con ella había sido bastante definitiva, creí que llamarla o vernos para saber de ella le iba a hacer más mal que bien, con quien me veía casi cada día era con María – Marlen, siempre la saludaba con dos besos y un abrazo, de momento que supiera no estaba con ningún hombre, supongo que quedó bastante hasta los cojones de estar con tantos y buscaba algo realmente especial.

Un sábado por la mañana estábamos con Berta en un centro comercial que quería mirarse algo de ropa, me pareció raro ver a un tipo mirando un aparador con una cámara de fotos bastante grande colgada del hombro, mientras mi novia se miraba alguna tienda y yo la esperaba fuera mirando otros aparadores para hombres, pude ver aquel tipo hacer fotos desde la parte alta, pensé que estaba haciendo panorámicas del centro comercial, cuando Berta acabó de comprar y mirar fuimos a comer algo a una pizzería que había en la planta baja, estábamos comiendo y hablando tranquilamente cuando por el efecto espejo de un aparador vi al tipo de la cámara haciendo una foto, me giré y descubrí que nos estaba apuntando a nosotros directamente, me levanté saliendo detrás de él, el tío salió corriendo por la puerta y al llegar yo fuera no pude verlo, estaba el parking lleno de coches y debió de esconderse entre ellos, me quedé quieto mirando a ver si lo descubría y vi salir por uno de los accesos a un coche bastante rápido, saliendo en contra dirección, pensé que debía ser él, al entrar Berta ya había pagado la cuenta y salía para buscarme, aquello nos pareció muy extraño, le dije que tuviera cuidado y que estuviera atenta, sobre todo cuando fuera sola por la calle.

Hacía días que con Berta estábamos haciendo planes para vivir juntos, la idea como es lógico es que ella se trasladara a mi casa que era muy grande y estábamos de puta madre en ella, Berta quería decírselo a sus padres pero antes estábamos esperando tenerlo todo a punto para hacerlo, un día por la tarde estábamos hablando de todo esto y llamaron a la puerta, al abrirla me encontré con una mujer muy bien vestida con ropa cara que me miraba fijamente, observé por detrás de ella que en la calle había un cochazo enorme con un tipo apoyado en la puerta, pensé que debía ser el chofer, me sonreía.

YO: Perdone, ¿usted es?
MUJER: Pues es verdad que no te acuerdas de nada, soy tú hermana Esperanza.

Oí por mi espalda a Berta.

BERTA: Cariño, ¿pasa algo?

Me había quedado sin habla, la dejé entrar pasando los dos al salón, Berta se levantó de golpe supongo que por la cara que yo hacía.

BERTA: ¿Quién es Mario?
ESPERANZA: Soy Esperanza la hermana mayor de Alex.
YO: Perdona, ¿Alex?
ESPERANZA: Sí, ese es tu nombre de nacimiento, luego te lo cambiaste.
BERTA: ¿Pero no me habías dicho que eras huérfano?
YO: Eso pensaba yo cariño.
ESPERANZA: Eso os lo inventasteis tú y Ana.
YO: ¿Cómo?

La cabeza me estaba dando mil vueltas sin entender lo que pasaba, que pintaba aquella mujer en mi casa, ¿sería verdad que era mi hermana?, Berta que estaba más lúcida en esos momentos que yo, le dijo que se sentara y si quería tomar algo para que nos lo explicara todo, me trajo un whisky sin preguntarme para ver si reaccionaba, nos sentamos en el sofá.

ESPERANZA: Tú te llamabas Alex, conociste a tú mujer y te fuiste con ella cambiándote el nombre, supongo que para renegar de quien eras antes, siempre te tuve controlado, sabía que vivías aquí con tú familia hasta la desgracia.

Hizo un momento de silencio dando un suspiro.

ESPERANZA: Después reaccioné tarde y te perdimos la pista, hasta hace un tiempo que un detective privado te localizó curiosamente aquí mismo, en tú casa, haciéndote unas fotos, lo pillaste el otro día cuando te estaba haciendo otras para enviármelas a mí como hacía cada mes.

BERTA: ¿Nos vigilabais?
ESPERANZA: Sí, bueno en realidad a quien vigilaba era a mi hermano, no hace mucho que me enteré que había perdido la memoria, creo que sí estás intentando saber quién eres tienes que saberlo todo, como me imagino que ahora estarás dudando de quién soy yo tengo hora para mañana ir a hacernos unas pruebas de ADN, para que te quedes tranquilo, yo me voy a ir, nos vemos mañana en la dirección que te enviaré al móvil y así también tendrás el mío.

YO: ¿Sabes mi móvil?
ESPERANZA: Ahora mismo guapo sé yo muchas más cosas de tú vida que tú.

Se fue y nos quedamos Berta y yo que si nos pinchan no sacan sangre, cuando parecía que estaba encaminando mi vida con tranquilidad, pensando que ya sabía quién era y lo que hacía, vino aquella tía tirándomelo todo a tomar por culo en diez minutos.

Al día siguiente nos presentamos en la dirección que me envío y nos sacaron sangre a los dos, el resultado nos lo dirían por teléfono cuando lo tuvieran, en la puerta del laboratorio.

ESPERANZA: Yo me vuelvo a casa, cuando tengamos los resultados te enviaré una dirección por si quieres saber quién eres realmente tú.

Se subió en el coche y se fue, nosotros nos fuimos a casa, nos preparamos unos cafés y nos sentamos en el sofá.

YO: No pienso ir a ninguna parte diga lo que diga esa mierda de prueba.
BERTA: Tranquilo cariño, espera a saber el resultado y después decides que haces.
YO: No Berta no, estoy arto, empecé porque quería saber quién era, pero cada vez que siento que soy feliz con mi vida pasa algo que me la complica, ya le hice daño a una chica por esta mierda y no quiero hacértelo a ti, ¿me entiendes?
BERTA: Lo que entiendo es que hasta que no sepas toda tú historia será imposible que seas feliz, tienes que seguir Mario, o Alex, o como coño te llames, ¿lo ves?, no sabemos ni cómo te llamas, tienes que ser fuerte y acabar con esto, llegar hasta el final.
YO: Pero eso puede significar…
BERTA: Ya lo sé, sé que eso puede ser nuestro fin como relación, pero tú tienes que saberlo y despejar todas las dudas o será imposible que vivas tranquilo y en paz, yo lo veo así, primero tú y luego nosotros si puede ser.

Me llamaron para decirme que Esperanza era mi hermana como ya nos esperábamos, ¿sino para qué coño se iba a exponer ella a hacerse la prueba?, recibí en el móvil un mensaje con una dirección que era de las islas, eso todavía me despistó más de lo que me esperaba.

Con Berta pasamos un fin de semana entero encerrados en casa, follando sin parar, sintiéndonos, amándonos, riendo, llorando, un sinfín de emociones para despedirnos sin saber cuándo volvería y los más importante, ¿qué coño descubriría en aquel viaje tan extraño?, cuando volaba para la isla me sentía tan desamparado como el día que Carmen me “rescató” de aquella sala de espera del hospital, no tenía ni idea de lo que me encontraría y eso me estresaba mucho.

Al llegar me encontré a un tío con un cartelito con mi nuevo nombre, me cogió la maleta y me acompañó al coche llevándome a no sé donde, me sonó el teléfono…

ESPERANZA: Hola Alex, ¿ya te están trayendo verdad?
YO: Sí.
ESPERANZA: Te espero que llegues, hasta ahora.
YO: Vale.

Entramos en una calle al lado del mar con casas muy grandes parando delante de una, Esperanza salió de un coche deportivo descapotable, el chofer bajó mi maleta del coche dejándola en la acera y se fue.

ESPERANZA: Coge la maleta, esta es tu casa.
YO: ¿Mi casa?
ESPERANZA: Sí, tú primera casa cuando te independizaste.

Era un caserón de la hostia, con una terraza con piscina delante del mar, Esperanza me la enseñó toda, nos paramos en la terraza mirando a la playa que había gente bañándose.

ESPERANZA: ¿No te has acordado de nada Alex?
YO: No, es como si la viera por primera vez.
ESPERANZA: Cuando te fuiste de la casa familiar te compraste esta, aquí estuviste viviendo unos tres años.
YO: ¿Y nuestros padres?

Puso una cara rara intentando disimularla.

ESPERANZA: A ellos será mejor que no los veas, por lo menos de momento. Ten, coge las llaves de la casa, en la mesita que hay junto a la puerta del garaje tienes las llaves de un coche, por si tienes que moverte por aquí, descansa, mírate bien la casa a ver si te vas acordando de las cosas, mañana nos volveremos a ver.

Subí la maleta a la habitación, una enorme con un balcón que daba a la playa, coloqué la ropa dentro del armario y me puse el bañador, busqué una toalla y me fui a la piscina tirándome de cabeza para despejarme, dentro del agua saqué los brazos para apoyarme en el borde mirando el mar pensando, ¿qué coño pasaría para que dejara aquella vida y me fuera de allí sin querer volver?, todo aquello cada vez era más misterioso.

Me levanté temprano el día siguiente porque no pude dormir muy bien por los nervios, desayuné y me fui de visita por mi propia casa con tranquilidad, a ver si en alguna habitación o rincón me venía algo a la cabeza, nada de nada, estaba en el salón mirando cosas y oí una voz que venía de la playa, salí a la terraza, por unas escaleras de madera que subían de la arena una chica descalza con los zapatos en la mano me llamaba, una chica que parecía un pastelito de buena que estaba, se puso delante de mí sonriéndome como si ya me conociera.

CHICA: Hola, Esperanza ya me ha dicho que no te acuerdas de nada, así que supongo que tampoco te acordarás de mí.

Yo la miraba “embobao”.

CHICA (levantando la voz): ¡Alex!
YO: Sí, sí, perdona, mi hermana tiene razón, no me acuerdo de nada y por eso he venido, ¿tú me has dicho que te llamas?

Se puso a reír.

CHICA: No te lo he dicho, Greta, me llamo Greta.

Le di dos besos, ella seguía riendo.

YO: ¿Quieres tomar algo?
GRETA: Perdona que me ría tanto pero es que me hace mucha gracia verte así, sí, un zumo de naranja si tienes.

Saqué de la cocina dos zumos y nos sentamos en una mesa de la terraza a la sombra.

YO: ¿Y tú eres?
GRETA: Yo soy la novieta que tenías aquí.
YO: No me jodas, perdona es que no me lo esperaba.
GRETA: Por eso me llamó Esperanza, para saber si al verme te vendría algo a la cabeza, pero me parece que no ha funcionado.

Me puse a reír.

YO: No, no ha funcionado, pero tú sí que me podrías decir cómo era yo antes de desaparecer de aquí.
GRETA: ¿Como eras?, madre mía, eras el tío más divertido de la isla, todas las tías te íbamos detrás, no parabas de hacer cosas, conducías el mejor deportivo, ibas a los sitios más de moda, eras un juerguista incansable, empezamos a salir y contigo me lo pasaba increíble, lástima que nunca supiste guardarte la polla dentro de los pantalones.

La miraba con los ojos abiertos como platos.

GRETA: ¿No te lo crees?
YO: Conociéndome ahora me cuesta un poco la verdad.

O no, pensé. La verdad es que no me costó mucho follarme a mi cuñada cuando todavía estaba con Carmen, ni conocer a Berta y tener buen sexo con ella.


GRETA: Un día de estos te presentaré al grupo de amigos con los que salíamos a ver si hay más suerte.
YO: Vale.
GRETA: Te importa si me quedo un rato en la piscina a tomar el sol y bañarme, hace mucho tiempo que no había estado en esta casa.
YO: No hay problema, te voy a buscar una toalla.

Subí a la planta de arriba a buscársela, cuando bajé la tía estaba al lado de la piscina en pelota viva, me quedé quieto con la boca abierta.

GRETA: Ya veo que así tampoco te acuerdas de mí, y mira que te lo conocías bien todo.

Me subieron los calores a los mofletes, ella se moría de risa.

GRETA: Ven anda, báñate conmigo.
YO (nervioso): Es que no tengo el bañador puesto.
GRETA: Pero si tú no has usado bañador en tú vida, va ven para acá.

Pasé de todo y me despeloté poniéndome a su lado, me cogió de la mano y me arrastró con ella al agua, me cruzó los brazos por el cuello abrazándome poniéndome la cara delante.

GRETA: No me puedo creer que esté contigo otra vez en esta piscina así.

Le puse las manos en la parte baja de la espalda tocándole medio culo, me sonrió.

GRETA: Ya sabía yo que algo del sinvergüenza que eras tenía que quedar dentro de ti.

Acercó sus labios y me pegó un morreo que me dejó sin aliento, le metí la mano agarrándole el coño depilado moviéndome para empotrarla contra la pared de la piscina, abrió las piernas rodeándome la cintura, me cogí la polla para metérsela en el coño sin pensar si estaría lubricado o no, entró sin ningún problema hasta el fondo levantando la cabeza dando un buen gemido, la cogí por las caderas y empecé con un ritmo suave acelerándolo poco a poco hasta corrernos los dos.

GRETA: No has perdido para nada las facultades, sigues poniéndome a mil como antes.
YO: ¿Te quedarás esta mañana conmigo?
GRETA: Claro, porque no.

Nos tumbamos un rato al sol y nos volvimos a bañar.

GRETA: Vamos a secarnos y llévame a tú cama que ya la echo de menos.

Se me escapó una risilla tonta, la cogí de la mano y subimos a la habitación, la estiré en la cama y me metí en medio de sus piernas comiéndole el coño, solo pasarle la lengua la primera vez pegó un grito de la hostia que me asusto y todo, se la volví a pasar lamiendo más fuerte y lo repitió, seguí con un poco más de intensidad y se estaba corriendo que daba gusto, ¿cómo se podía correr tan rápido aquella mujer?, no paré pasándole la lengua por el culo y ella jadeaba poniendo los ojos en blanco, volví a subir la lengua lamiéndole el agujero metiéndosela un poco y levantó las caderas de golpe, le cogí el clítoris en medio de los labios succionándolo y empezó a darle unos calambrazos el cuerpo gimiendo fuerte, más fuerte, corriéndose por segunda vez con unos gritos que se debió de enterar toda la playa, no le solté el clítoris siguiendo con él chupándolo y succionándolo, no dejaba de gritar moviéndose sin parar entrelazando orgasmos de forma espectacular, hasta que en el último gruñó más que gritó y dejó caer el cuerpo encima de la cama totalmente desfondada, me aparté de ella poniéndome a su lado.

YO: Nena has estado espectacular.

Me miró con una sonrisa enorme.

GRETA: Esas palabras son las que me decías siempre Alex.
YO: No me jodas, pues las debería de tener en el cerebro en algún cajón sin abrir.
GRETA: Déjame descansar un poco y te haré lo que más te gustaba a ver si te acuerdas de algo más.

Me estiré intentando recordar alguna cosa, ella apoyó su cabeza en mi hombro, esa postura la recordaba con todas las chicas con las que había estado y siempre me había gustado mucho, Greta se levantó de la cama.

GRETA: Ven levántate.

Me puso delante de ella y se arrodilló, me cogió la polla metiéndosela en la boca acariciándome los huevos con la otra mano, me la puso a tope en nada, se la fue metiendo más profundamente apretando con sus labios, la sacó y la volvió a meter más profundamente, la sacó de nuevo y se la metió toda dentro tocando con sus labios apretados alrededor sobre mi pubis, no me podía creer lo que veía, la sacó otra vez, respiro profundo y se la metió hasta la garganta desapareciendo entera dentro de su boca, me puso las manos en las caderas moviéndolas adelante y atrás para que me follara su boca de aquella manera, le cogí la idea rápidamente haciéndolo por mi cuenta, la hostia como me estaba poniendo aquello y los ruidos guturales que salían de su boca, la sacó de golpe tosiendo tirándole saliva encima para esparcirla al momento con una mano, haciéndome una paja que me volvía loco del ruido de la saliva en contacto con su mano y mi polla, me empezaron a temblar las piernas, ella abrió la boca acercándola a la punta de la polla sin dejar de pajear a buen ritmo, sacando la lengua poniéndola justo debajo de la punta para que me corriera en su boca, movió la lengua para lamerme la punta del cipote por debajo y al notar el contacto le pegué un lechazo en toda la boca, ella se colocó bien sin dejar de pajearme para que le fueran entrando los siguientes y le cayeran por los labios y la cara, en aquel momento que me estaba corriendo intentando que no me fallaran las piernas vi imágenes de ella más joven, haciendo lo mismo con mi polla en la misma habitación con algunos muebles diferentes, cuando acabé se la volvió a meter en la boca succionando las últimas gotas que pudieron salir, me dejé caer en la cama hecho polvo mirándola, se tragó lo que le quedaba en la boca.

GRETA: Por la cara que haces me parece que te has acordado de algo.

Se lo confirmé con la cabeza, entró en el cuarto de baño riéndose, me levanté y me metí en la ducha.

GRETA: ¿De qué te has acordado?
YO: Estábamos haciendo lo mismo pero éramos bastante más jóvenes, los muebles eran diferentes, de color marrón y habían unos cajones que ahora no están.
GRETA: Muy bien Alex, eso es cierto, la habitación era como tú dices.

Pasamos el resto de la mañana en la piscina, comimos juntos y por la tarde me llevó a casa de unos amigos, eran cuatro que me presentó explicándoles mí problema de memoria, pasamos la tarde bebiendo y me explicaron anécdotas de cuando salíamos de marcha cuando éramos más jóvenes. Ya por la noche en casa me llamó mi hermana para saber cómo me había ido con Greta, le dije que me había acordado de alguna cosa y que estaba bien, nos despedimos hasta el día siguiente que había quedado con ella por la mañana y con Greta por la tarde.


8.

Esperanza me llevó a la empresa familiar donde trabajaba ella y la dirigía su marido Max, cuando entramos en recepción me vino una imagen a la cabeza de haber estado allí de pequeño, pero el edificio por fuera era muy diferente, había crecido mucho y trabajaba mucha más gente de lo que yo recordaba, me presentó a su marido y me dio una vuelta para que lo viera todo, estuvimos hablando de la empresa en su despacho, supongo que por deformación profesional de gustarme la contabilidad le pregunté cuanto facturaban al año y como iban los balances, Esperanza que no sabía muy bien de que iba todo eso me dijo que otro día me dejaría ver la contabilidad para que lo supiera, comimos juntos y me fui para casa.

Por la tarde me pasó a recoger Greta para llevarme a una fiesta que hacían los amigos que me presentó el día anterior, cuando llegamos a la casa de la fiesta aquello parecía una discoteca, un montón de gente por todas partes, la música a reventar que no se podía ni hablar y la gente bebiendo y tomando sustancias por todos los rincones, le hablé a Greta al oído gritando.

YO: Qué pedazo de fiesta tía.

Me miró sonriendo.

GRETA: Las fiestas que se hacen ahora son una puta mierda comparadas con las que organizabas tú, aquello sí que eran fiestazas chaval.
YO: ¿Yo organizando fiestas, pero qué dices?
GRETA: En tus fiestas nunca faltaba de nada, se pidiera lo que se pidiera allí estaba.

Seguíamos caminando entre la gente y llegamos a una habitación que estaban los amigos y algunas chicas, me preguntaron que quería beber y una chica me lo puso en la mano, estábamos todos alrededor de una mesa baja sentados en un sofá, de pronto uno sacó una bolsita enseñándosela a los demás que empezaron a gritar de alegría, cogían una pastillita y se la tragaban con alcohol, la bolsa corría de mano en mano, faltaba poco para que me llegara el turno a mí y me estaba poniendo nervioso.

YO: Greta, ¿qué es eso de la bolsa?
GRETA: ¿No te acuerdas?, tú eras el rey de esas pastillitas tío, prueba una a ver si te viene a la memoria.

Me llegó el turno, abrí la bolsa y cogí una pasando la bolsa a Greta, la miré, no me hacía mucha gracia tomar drogas aquellas alturas, pero pensé que a lo mejor me servía para abrir mi cerebro, me la metí en la boca y con un trago de whisky me la tragué, esperé el efecto y no noté absolutamente nada, llegué a pensar que aquello era un placebo y me estaban tomando el pelo, seguimos hablando y riendo todos, al rato empecé a notar algo en la cabeza que medio se me nublaba la vista, a la vez podía verlo todo clarísimo, era una sensación extraña, algunas chicas de las que habían se empezaron a quitar la ropa tirándose encima de los tíos, bajándoles los pantalones chupándoles la polla, Greta me quitó la camiseta y me desabrochaba el pantalón, de golpe me empezaron a llegar imágenes una detrás de otra de fiestas parecidas aquella pero todos más jóvenes, todo el mundo me buscaba a mí para que les pasara todo tipo de drogas, noté como Greta se subía encima de mi metiéndose la polla en el coño moviéndose, alrededor se estaba montando una orgía de la hostia, una tía follándose a uno y chupándosela a otro, otra con dos pollas en la boca, me volvieron las imágenes antiguas.

Yo estaba con los pantalones bajados en medio de un montón de gente y varias chicas se movían a mi alrededor chupándomela, metiéndome mano por todos sitios, una de ellas era Greta, di otro repaso con la vista por la habitación y todo el mundo follaba pegando gritos, a una de las chicas se la estaban metiendo por delante y por detrás, en ese momento un grito de Greta corriéndose me llamó la atención, me sentía mareado, me levanté subiéndome los pantalones, cogiendo la camiseta del suelo y salí dando tumbos de la habitación, pasando por el medio del mogollón de gente que algunos ya estaban desnudos riendo y muchas chicas enseñando las tetas, salí al jardín pasando la puerta a la calle, me apoyé contra la pared respirando fuerte intentando aclarar el cerebro pero no podía, salió Greta corriendo y al verme paró de golpe.

GRETA: ¿Estás bien Alex?
YO: No sé, me noto raro, ¿me puedes llevar a casa por favor?

Me acompañó al coche y me dejó en la puerta de mi casa, le pedí que me dejara solo, ella no estaba muy convencida pero le insistí en que se fuera, abrí la puerta y fue como entrar a otra casa con un fiestón del quince, había gente por todas partes tomando alcohol y drogas, todo el mundo me saludaba y me abrazaba, cerré los ojos con fuerza y se apagó la música, los abrí y estaba solo en medio del salón, caminé hasta la terraza para tomar el aire, al ver la piscina el cerebro me pegó otro flash, viéndola llena de gente bañándose en pelotas, algunos follando dentro del agua, en un rincón de la terraza estaba yo sentado con Greta al lado junto con algunos de los amigos que me habían presentado fumando alguna cosa rara, colocado de cojones, me tambaleé y me senté en una hamaca estirándome quedándome dormido, me desperté con la claridad del sol en los ojos, con un dolor de cabeza de puta madre, me levanté y llegué a la habitación volviéndome a estirar quedándome dormido al instante, sentí un sonido, levanté la cabeza para escucharlo bien y era el timbre de la casa, era Greta, se me quedó mirando.

GRETA: Por favor Alex, que mala pinta haces tío, estás hecho polvo.
YO: No lo sabes bien nena.
GRETA: Anda date una ducha que yo preparo café para cuando bajes.

Nos tomamos el café en la terraza, me puse unas gafas de sol porque la cabeza me estallaba con la claridad del día.

YO: Greta, ¿el que vi ayer sentado en ese rincón en unos sillones llenos de cojines contigo al lado y los demás alrededor fumando no sé qué mierda que nos tenía a todos colocados, era yo realmente?
GRETA (contenta): De verdad te acordaste de eso, ya te dije que eras el más divertido de las fiestas, al que todo el mundo buscaba para conseguir chicas o drogas.
YO: O sea, que era un camello.

Se encogió de hombros.

GRETA: Una casa así y los coches que conducías no son fáciles de mantener con veinte años Alex.

No dije nada, pero no me estaba gustando lo que estaba descubriendo de mi vida pasada, ni entendía la conexión con mi otra vida con Ana, mi mujer, después de tomar el café me despeloté y me tiré a la piscina, al contactar con el agua volví a ver al niño con un chaleco salvavidas flotando en el mar mientras un barco se alejaba, salí a la superficie y miré a Greta.

YO: Oye Greta, ¿tú crees que podríamos dar una fiesta en esta casa con unos cuantos?, no sé, diez o doce personas, algo íntimo pero a full.

Pego un salto y se puso de pie.

GRETA: Este es mi Alex coño, que ganas tenía de que volvieras a ser tú joder, dime cuando quieres hacerla y esta misma tarde empiezo a llamar a gente, ¡ja!, igual que antes, volvemos a estar arriba del todo.
YO: ¿El viernes noche va bien?
GRETA: Cuando tú quieras, la gente vendrá el día y la hora que tú les digas.
YO: Dime una cosa Greta, ¿Dónde viven mis padres?
GRETA: Donde van a vivir, donde siempre, en la casa más grande de la playa.
YO: Gracias bonita.
GRETA: Eso también me lo decías siempre.

Salí del agua cogiéndola por la mano llevándola a mi habitación, dejando todo el rastro del agua de no haberme secado, entramos y la empujé contra la pared besándola a lo bestia, le quité la camisa y ella se desabrochó los pantalones, la cogí por la cintura tirándola encima de la cama, le agarré los pantalones por los pies y estiré quitándoselos, la puse a cuatro patas con la cara mirando a mi polla y cogiéndola por el pelo se la metí en la boca follándomela, lo estaba haciendo por qué me salía de dentro pero no me reconocía, se la metía hasta el fondo, aguantando apretándole la cabeza contra mi polla, hasta que no veía que se ahogaba no se la sacaba, ella me miraba disfrutando de aquello, aunque le caían algunas lagrimas de las arcadas que le entraban cuando se la movía dentro de su garganta, cuando tenía la polla chorreando de su saliva le di la vuelta poniéndola a cuatro patas, le arranqué las bragas metiéndosela de golpe hasta el fondo haciéndole dar un grito terrible, me la follaba como un animal, solo pensando en mí, a ella parecía que le gustaba, se fue excitando y en un ratito se empezó a correr, yo noté como me subía la leche, antes de correrme dentro de su coño me mojé la palma de la mano con saliva pasándosela por el agujero del culo, se la saqué del coño y se la metí sin miramientos en el culo hasta el fondo empezando a correrme dentro, cuando acabé me estiré cansado a su lado, me miró sonriendo.

GRETA: Ahora sí que veo que estás volviendo a ser tú.

Pensé que menudo hijo de puta estaba hecho yo.

Me llamó Esperanza para invitarme a cenar en su casa con su marido, vivía por la misma zona en una casa espectacular, después de los saludos de rigor nos sentamos en la mesa.

MAX: Ya me ha explicado tú hermana los problemas que tienes de memoria, ¿cómo fue?

No quería dar demasiadas explicaciones.

YO: Un accidente, me di un golpe en la cabeza muy fuerte.
MAX: ¿Y en qué trabajas?
YO: En el departamento administrativo de la empresa de un amigo, estoy contento, vida tranquila.
MAX: Ya, si alguna vez piensas en venirte a vivir por aquí nosotros te podríamos dar trabajo, ¿verdad cariño?
ESPERANZA: Sí claro, pero no sé si tendrá ganas de vivir por aquí otra vez. ¿Cómo va Alex?, ¿con Greta has conseguido recordar algunas cosas?

La cabrona se iba riendo.

YO: Sí que voy recordando, pero no sé si me gusta lo que estoy descubriendo, no me esperaba que fuera así.
ESPERANZA: Pues es lo que hacías en aquellos momentos, ibas a la tuya y no escuchabas a nadie.
MAX: Eso a veces no es tan malo, uno tiene que saber que quiere y trabajar para conseguirlo.
ESPERANZA: Era el mafias de la isla Max, solo vivía para la fiesta con sus amigotes y hacer sus trapicheos.

Max me dio un golpe en el hombro riendo.

MAX: Viéndolo ahora no lo habría dicho nunca, con la cara de buena persona que hace.
YO: Esperanza, ¿crees que me voy a sorprender todavía más de lo que estoy cuando vaya recordando más cosas?
ESPERANZA: No te preocupes, deja que las cosas vayan pasando y ya me dirás, por eso te envié a Greta, sabía que con ella te volverían algunas cosas a la cabeza, ¿cómo va con ella?
YO: Bien, parece buena chica.
ESPERANZA: Tuviste una relación con ella bastante larga.
YO: Ya me acuerdo de eso, estábamos todo el día juntos.
ESPERANZA: Y creo que todavía siente algo por ti, cuando se lo dije el otro día que volvías se alegró mucho.
MAX: Mira que si vuelves con una antigua novia, igual si que necesitarás el trabajo.

Se puso a reír.

Acabamos de cenar y me fui para casa, cuando entré vi que había alguien en la terraza, era Greta.

YO: ¿Qué haces aquí tú sola?
GRETA: Te esperaba a ti.
YO: ¿Pero es que no tienes nada mejor que hacer que estar conmigo?

Se levanto del sillón que estaba sentada y se acercó a mí, me cogió la cara con las manos y me besó los labios.

GRETA: No tengo nada mejor que hacer porque quiero estar contigo.

Me volvió a besar.

YO: ¿Quieres tomar algo?
GRETA: Ya lo preparo yo.

Fue caminando hasta el mueble bar y me vino otra imagen suya en el mismo lugar, en otros tiempos éramos inseparable y ella estaba siempre pendiente de todo lo que necesitaba, recordé que yo con ella no era precisamente muy atento, pensé en la última vez que follamos como la traté y que ella parecía estar acostumbrada, llegó con dos copas y nos sentamos.

YO: Dime Greta, cuando estábamos juntos, ¿tú eras feliz conmigo?, o te hubiera gustado que fuera de otra manera.

Le dio un trago a la copa pensando.

GRETA: Ya te lo dije, eras el mejor tío que había en la isla.
YO: Sí, ¿pero tú eras feliz?

Me miró sería y se le humedecieron los ojos.

GRETA: Estaba tan enamorada de ti, tanto, que no me importaba nada de lo que hacías, te veía follar con otras delante de mí, me daba igual porque pensaba que dormirías conmigo y que ellas solo serían un pasatiempos, eras tan libre que no te comprometías a nada ni con nadie, cuando podía disfrutar de ti era por la noche cuando te dormías, te tenía entre mis brazos como a un niño, en ese momento eras solo mío, de nadie más.

Le acaricié la cara, ella giró la cabeza para atrapar mi mano entre su hombro y la cara.

YO: Siento haberte hecho daño Greta, no te lo merecías.
GRETA: Sabes que creo, que en el fondo que me trataras así me hacía estar más enamorada de ti, no tenerte segura me hacía estar a la expectativa.
YO: ¿Te quedarás a pasar la noche conmigo, por favor?

Me miró a los ojos sonriendo.

GRETA: Pensaba que no me lo pedirías nunca.

Apoyé mi cabeza en su hombro estirando las piernas mirando el mar, ella me pasó el brazo por detrás acariciándome el pecho.

GRETA: Habíamos estado tantas noches aquí como estamos ahora, ese era mi momento y lo disfrutaba como lo estoy disfrutando ahora.

Giré la cabeza besándonos en los labios, acabamos las copas y nos fuimos a dormir abrazados, sentía como si tuviera una deuda con ella.

Al día siguiente desayunando hablamos de la fiesta.

GRETA: Ayer estuve haciendo llamadas, al final seremos unas veinte personas, tendremos que pedir que nos traigan bebidas y algunas cosas para comer, si quieres me cuido yo.
YO: Mejor que lo hagas tú, dime lo que vale todo eso y lo arreglaremos, lo que me interesa es que venga gente que ya venía entonces.
GRETA: Cuando nos lo traigan lo puedes pagar con una tarjeta de crédito, y no te preocupes que todos los invitados son treintañeros, gente que ya venían en aquellos tiempos.
YO: Perfecto, eso es lo que buscaba.
GRETA: ¿Qué tienes pensado hacer?
YO: Quedarme contigo al lado sentado cómodamente en la terraza y ver como se mueve la gente, que hace, como se divierte, creo que podré recordar más cosas.
GRETA (sorprendida): ¿Te quedarás conmigo?, ¿sin pedirme que haga nada?, ¿solo mirando a los demás?

No quise ni pensar que le debía pedir que hiciera.

YO: Si tú quieres estar conmigo lo único que haré será estar por ti y mirar a los demás.

Se levantó y me dio un beso en los labios.

GRETA: Si hubieras sido así seguramente todo sería diferente ahora.

Ella se cuidó de todo, solo tuve que poner la tarjeta de crédito el día que nos trajeron todas las bebidas y algo de picar, instalaron una maquina de tirar cerveza en la terraza y llenaron las neveras de refrescos, para hacer combinados con un montón de botellas que dejaron donde pudieron.

La gente fue llegando el viernes noche con Greta presentándome a todos, se notaba que tenían tablas en el asunto porque funcionaban totalmente autónomos, ellos se servían las copas, ponían la música y se buscaban el sitio para estar, empezaron hablando y riendo todos con todos, parecía una fiesta “normal”, hasta que el alcohol empezó a notarse, nosotros estábamos sentados en la terraza en un sofá cómodo tomando cerveza, uno apoyado en el otro acariciándonos mirando a los demás, ya puestos con un puntillo la gente empezó a emparejarse, se veían algunos besándose y abrazándose o bailando juntos muy enganchados sobándose.

De pronto aparecieron las bolsitas con las pastillas, se las iban repartiendo como si fueran chuches y al poco rato una pareja se quedó en pelotas tirándose a la piscina, la siguieron algunos más, cerca de donde estábamos nosotros habían dos chicos y una chica sentados en otro sofá, ella se levantó y los chicos se bajaron los pantalones dejando la polla al aire, se arrodilló delante de ellos y se las empezó a mamar, primero a uno pajeando al otro, cambiaba de polla cada poco tiempo, los tíos se iban quitando la ropa hasta que se quedaron en bolas, la levantaron entre los dos, uno la sujetaba por los sobacos y el otro por las piernas que le metió la mano debajo de la mini falda, le arrancó las bragas tirándolas a la arena de la playa, le abrió las piernas y metió la cabeza en medio comiéndole el coño, mientras ella besaba al otro, cambiaron de posición y el tío le metió la polla en la boca, ella chupaba y le chupaban, los de la piscina ya estaban follando pegando gritos, los demás se espabilaban todos como podían, el trío volvió a cambiar de posición, con ella comiéndose la polla de uno y el otro se la metió follándola despacio.

Algunos fueron tirando cojines en medio de la terraza estirándose en ellos, en nada habían unos cuantos haciendo una orgia besándose y manoseándose todos con todos, la chica se sentó de espaldas encima de uno de los chicos y se comía la polla del otro, la orgía avanzaba con todos desnudos y los de la piscina ya se habían corrido, hablaban dentro del agua sujetándose en el borde, al chico que se la estaban comiendo la sacó de la boca y la giró para que siguiera cabalgando agachándole el cuerpo para juntarla con él que tenía debajo, así levantó el culo y le pudo apuntar la punta de la polla en el ojete metiéndosela poco a poco, la chica pegó un buen grito moviendo las caderas más rápido follándoselos a los dos, cada vez gemían más fuerte llegando casi al mismo tiempo a correrse los tres, cuando ella se levantó le salía leche por los dos agujeros, se sentaron los tres y levantaron sus copas para brindar.

Pensé que como lo estaban dejando todo al día siguiente tendría que llamar una brigada para que lo desinfectaran, la orgía seguía su camino, unos ya follaban, otros estaban chupando un coño o una polla, parecían coordinados y cada poco tiempo se intercambiaban unos con los otros, los de la piscina se habían vuelto a colocar follando, parecía que el tío que estaba detrás de ella se la estaba metiendo por el culo mirando los dos el mar, se movía muy lentamente y ella hacía cara de dolor y placer al mismo tiempo, de la orgía había gente que se corría y salía del grupo entrando otro u otra diferente, parecía que iban haciendo cambios como en el futbol para mantenerla siempre en acción, una chica estaba sentada con un tío a cada lado haciéndoles una paja a los dos consiguiendo que se corrieran al mismo tiempo, estos se apartaron y llegó otro que la puso a cuatro patas metiéndosela de golpe, ella pegó un grito, al abrir la boca alguien que pasaba por allí le metió la polla dentro, chupándosela con unas ganas que al tío le temblaban las piernas, a mi me iban y venían imágenes a la cabeza de diferentes sitios y los mismos resultados, sexo, drogas y desenfreno.

Pasaba la noche y todo el mundo se fue tranquilizando, poco a poco se fue vaciando la casa, los últimos fueron una pareja que vino corriendo de la playa en pelotas que se acababan de bañar en el mar, se despidieron parando la música y todo quedó en silencio.

GRETA: ¿Qué te ha parecido?
YO: ¿Así era como vivíamos?
GRETA: Y algunas de las fiestas eran más salvaje, una vez una pareja se pusieron a follar con ella sentada en esa barandilla, se cayeron los dos a la playa, todo el mundo se asomó pensando que se habían matado y ellos seguían dale que te pego en la arena.

Se descojonaba de risa tapándose la boca, le agarré la mano y nos levantamos, cerramos la puerta de la terraza y la de la calle que se la habían dejado abierta, subimos a la habitación, la besé con cariño pasándole la lengua por los labios a la vez que le quitaba la camiseta y la mini falda, ella me quitó la mía y me bajó los pantalones con la ropa interior, besándola la fui acompañando con el cuerpo estirándonos en la cama, me arrodillé en medio de sus piernas quitándole las bragas, le metí la mano en el chumino mientras me estiraba encima volviendo a besarla, me rodeaba la espalda con sus brazos, cuando el chocho estuvo lo suficiente mojado fui orientando mi polla para metérsela poco a poco, bajó sus manos de mi espalda al culo apretándomelo cada vez que se la metía, marcando el ritmo sin dejar de besarnos, lo fuimos aumentando jadeando y gimiendo, empezó a mover sus caderas para acoger mejor mi polla en su coño y en poco tiempo parecía que estaba a punto de correrse, se mojó un dedo metiéndoselo en la boca y lo bajó hasta mi culo poniéndolo en la entrada del agujerito, se empezó a correr moviendo los dos las caderas, me metió el dedo follándome el culo haciendo que me corriera y le llenara el chocho a lechazos, me sacó el dedo y nos quedamos quietos respirando acelerados recuperándonos, tenía la cabeza al lado de la suya, me la levantó y me besó mirándome a los ojos, me puse a su lado, me abrazó y nos quedamos dormidos.

Me desperté solo en la cama, bajé al salón y entré en la cocina, se había ido, desayunando le envié un mensaje que no me contestó, la llamé y no me cogió el teléfono, la que si me llamó fue mi hermana para saber si quería ver la contabilidad de la empresa y que le diera mi opinión, quedamos en su casa.


9.

Esperanza me invitó a un café y me enseñó en el portátil la contabilidad de la empresa, la fui repasando viendo algunas cosas sospechosas.

YO: Esperanza, ¿tienes las cuentas de los bancos donde se hacen los ingresos?

Abrió una ventana de internet con diferentes cuentas, al repasarlas vi que todo estaba muy liado.

YO: ¿Tienes prisa?, es que me gustaría estudiar esto con detalle, hay algunas cosas que no las entiendo mucho.
ESPERANZA: No, tenemos todo el día si quieres, hoy no voy a la empresa, podemos comer juntos aquí en casa si hace falta.

Estuve horas repasando cantidades cotejándolas, mi hermana estaba a mi lado leyendo sus cosas y yo de vez en cuando le hacía alguna pregunta sobre las cantidades, al medio día le dijo a una chica del servicio que seriamos dos para comer, nos sentamos en la mesa.

YO: Esperanza, espero equivocarme pero me parece que algo raro está pasando.

Me miró fijamente a los ojos.

ESPERANZA: ¿A qué te refieres?
YO: ¿Quieres que te lo adorne o te lo suelto tal cual?
ESPERANZA: Tal cual.
YO: Tú marido le está robando a la empresa.

Se le cayó el tenedor encima del plato mirándome con los ojos muy abiertos.

ESPERANZA: Es una broma, ¿no?
YO: Mañana queda con el director de la sucursal donde hacéis los ingresos más importantes, luego te explico la estrategia que vamos a hacer para qué cante por los codos, porque creo que para hacer lo que hace necesita la colaboración de alguien que trabaje en un banco.
ESPERANZA: Alex, me estás poniendo muy nerviosa.
YO: Mira Esperanza, con suerte es otra cosa, puede que los aparte para tenerlos como reserva en otra cuenta, pero lo más lógico sería que esa cuenta fuera del mismo banco, pero ese dinero desaparece y me da a la nariz que el director le ayuda a pasarlo vete a saber cómo a cuentas extranjeras, seguramente en algún paraíso fiscal.
ESPERANZA: ¡Jooder!, pues no me has tranquilizado demasiado.

Me subí al coche y fui por la carretera de la costa subiendo una montaña desde donde había un mirador, me bajé y miré la vista de toda la playa con sus casas, enseguida vi cual era la más grande, ya tenía localizados a mis padres, llamé a Greta.

GRETA: No me llames más por favor, será mejor que no nos veamos.

Colgó sin dejarme hablar la hija de puta, llamé a mi hermana.

ESPERANZA: Espero que no me des más sorpresas hoy que ya he tenido bastante con la de esta mañana.
YO: No tranquila, ¿Greta vive sola, sabes su dirección?
ESPERANZA: Sí cabroncete vive sola, y la dirección te la envío ahora por mensaje.
YO: Gracias Espe.

Mi hermana se empezó a reír.

ESPERANZA: Sabes que de pequeños siempre me llamabas Espe. Un beso, hasta luego.

Parecía que la relación con mi hermana se iba estabilizando, ahora tenía que descubrir qué coño le pasaba a Greta conmigo. Fui hasta su casa y llamé a la puerta abriéndome ella.

GRETA: ¿Qué haces aquí, es que eres sordo tío?

Empujé la puerta y a ella para dentro de su casa.

YO (levantando la voz): ¿Y tú quien coño te crees que eres para hablarme así gilipollas?

Se le abrieron los ojos de la sorpresa quedándose parada, la cogí del pelo besándola con pasión, me rodeó con sus brazos la cintura.

YO: Ahora mismo te vas a hacer una bolsa, te vienes conmigo a mi casa a pasar unos cuantos días.
GRETA: Pe…
YO: Qué te calles coño, no me lleves la contraria y espabila que no tengo toda la tarde para perderla aquí contigo por tus tonterías.

Se quedó un momento dudando sin saber qué hacer.

YO (levantando la voz): Ya.

Salió rápida mirándome, no se creía que le hablara así, al poco rato apareció cambiada y con una bolsa en el hombro, la cogí de una mano y la saqué de su casa.

YO: Cierra bien la puerta que volverás cuando a mi me salga de los cojones.

Subimos al coche, llegamos a mi casa sin decir ni una palabra, saqué su bolsa del maletero y la cogí de la mano para entrar.

GRETA: No me puedes obligar a hacer esto.

Solté la bolsa, le cogí la cabeza y la apoyé contra la pared besándola, metiéndole una mano por debajo del vestido agarrándole el culo, separé los labios siguiendo con mi cuerpo apretándola contra la pared, me miraba moviendo los ojos excitada. Miré el coche.

YO: Está bien, ¿quieres que te devuelva a tu casa?

Me giró la cara y me besó con pasión, con la mano que tenía en su culo la bajé un poco más y le subí la pierna a mi cintura, ella subió la otra rodeándomela con ellas y el cuello con sus brazos, me moví con ella abriendo la puerta entrando en la casa, la bolsa se quedó fuera en el suelo, la apoyé contra otra pared dentro y le metí la mano por debajo agarrándole las bragas, de un tirón se las arranqué dejándolas caer al suelo, me bajé la cremallera del pantalón sacándome la polla, le busqué el coño y se la metí de golpe, pegó un grito abriendo la boca, yo movía las caderas para metérsela con fuerza hablando cada vez que lo hacía…

YO: Es…te… es… tu… si…tio… has…ta… que… me… lar…gue…, en…ten…di…dooo.

La última penetrada la hice con mucha fuerza empezando a correrse, seguí moviéndome suavemente para que se corriera a gusto, cuando acabó puso la cabeza en mi cuello besándomelo.

YO: ¿Te ha quedado claro?

Me miró a los ojos enamorada y me lo confirmó con la cabeza, le solté las piernas apoyándose en el suelo.

Ahora coge tu bolsa y sube a la habitación, que te voy a tener toda la tarde corriéndote por portarte mal, me sonrió y salió a recoger la bolsa, subimos a la habitación y estuve jugando con ella toda la tarde dándole “gustirrinin”, en uno de los descansos.

YO: ¿Qué coño te ha pasado hoy?

Me miró seria.

GRETA: Que me estoy enamorando de ti joder, y te volverás a ir y me quedaré jodida, eso me pasa.
YO: ¿Y prefieres quedarte jodida ahora en tú casa que estar conmigo follando como conejos?

Se puso seria.

GRETA: Hombre visto así.
YO: ¿Y cómo coño lo vas a ver si no es así?, daté la vuelta que me voy a correr en tu culo llenándotelo de leche.

Se le escapó una risa y se giró mojándose dos dedos de saliva pasándoselos por el ojete, le metí la polla en la boca para que me la pusiera dura y llena de babas, apuntársela en el culo y meterle un trozo, gritó sin parar de reír y se la metí entera, pasó por debajo de su cuerpo una mano y se empezó a hacer una paja levantando el culo, lo que favorecía que se la pudiera meter más adentro, me quedé quieto y ella con la paja subía y bajaba el culo follándoselo ella misma, aguanté hasta que se empezó a correr y le descargué toda la leche dentro de su culo bonito, cayendo los dos encima de la cama rendidos.

YO: Con lo buena que eres haciendo estas cosas, ¿por qué no quieres hacerlas conmigo?

Levantó el tronco echándose encima de mí abrazándome.

GRETA: Claro que quiero hacerlo contigo, ¿o no lo ves?
YO: No lo veo, no lo veo, si está tarde no querías ni verme. Te puedes ir cuando quieras, no quiero tener que ir detrás de ti como si fueras una niña mimada.
GRETA: Por favor Alex, quiero estar aquí contigo, quiero quedarme todos los días que pueda en esta casa vale.
YO: Vale, así me gusta.

Me levanté de la cama cogiéndola en brazos.

YO: Ahora una ducha, después miraremos que cenamos y después no sé si tomaremos unas copas o te volveré a hacer algunas guarradas más.

Ella reía cogiéndose a mi cuello.

GRETA: ¿Y no pueden ser las dos cosas?

Antes de cenar llamé a mi hermana para quedar en el banco al día siguiente.

Nos encontramos en la puerta, nada más entrar se levantó el director de su despachó y vino a saludarla.

ESPE: Querríamos hablar con usted en su despacho.
DIRE: Sí, sí claro, pasen.

El tío se sentó y Espe sacó el móvil.

ESPE: Le presento a uno de mis asesores.

Antes de que pudiera decir bueno días.

YO: Ve ese teléfono que la señora tiene en la mano.
DIRE: Sí.
YO: Pues ya nos está diciendo donde va a parar el diferencial del dinero que se tendría que ingresar en cuenta y no se ingresa, o llamará a la policía y a la central de su banco ahora mismo.
DIRE: Me está usted acusan…
YO: Señora llame.

Espe hizo el gesto de marcar y ponerse el teléfono en la oreja.

DIRE: Espere, espere, por favor.
YO: Ya, dígalo todo o llama, va, va…
DIRE: Por un entramado de empresas llega a un paraíso fiscal.
YO: ¿Y a cuánto asciende el robo?
DIRE: Hombre rob…
YO: Llama.
DIRE: Más de veinticinco millones.

Espe se puso de pie de un salto.

ESPE: Sera hijo de puta, le voy a cortar los cojones, ¿y tú sabes qué coño quería hacer con ese dinero?

Al tío no le habíamos dejado respirar ni pensar y se estaba agobiando cada vez más, intentó pensar un momento pero Espe estuvo rápida, le enseñó el teléfono.

ESPE: ¿Lo sabes o no joder?
DIRE: Creo que al llegar a los treinta quería desaparecer.
ESPE: Hijo de la gran puta, y encima me iba a abandonar el pedazo de cabrón.

Salió del despacho con una mala hostia del copón.

DIRE: Señora acuérdese de que yo…
ESPE (gritando): Cállate cojones y que te den por culo a ti tan bien.

Lo miré antes de salir.

YO: Muy bien, lo ha hecho muy bien, no se preocupe, pero no se te ocurra llamarlo para avisarlo porque entonces el que va a pagar el pato serás tú.

Salí del despacho y el tipo se sentaba en su mesa con las manos en la cabeza, en la puerta estaba mi hermana con la cara roja de la mala leche que tenía encima.

ESPE: ¿Y cómo sabías que este cantaría?
YO: No lo sabía Espe, lo único que podíamos hacer era no dejarlo pensar y que el tío se agobiara y lo soltara todo, si el cabrón se llega a callar la boca nos vamos de aquí sin saber una mierda y sin poder hacer nada.
ESPE: Tengo que ir a hablar con padre, no quiero que ese cabrón esté ni un segundo más en la empresa ni en mi casa. Lo voy a joder bien.
YO: Llámame cuando acabe todo por favor, quiero saber cómo estás.

Sobre las seis de la tarde me llamó para decirme que ya había pasado todo, que al explicárselo a nuestro padre se montó la de Dios, entró en cólera y quería matar a Max, reunió a todos los abogados y fueron a la empresa a acorralar a su marido, acabó confesándolo todo y se fue de la empresa y de casa con un acuerdo, el devolvía el dinero y le daban una buena indemnización para que se fuera y pudiera vivir. La invité a que viniera a mi casa y cenamos con Greta explicándonos con detalle lo que había pasado.

ESPE: Alex, yo te agradezco que me invites a cenar para calmarme un poco de lo que ha pasado pero quería pedirte algo.

Le miré a los ojos pensando que querría.

ESPE: Que me ayudes a tirar para adelante la empresa, a hacer una buena auditoría para saber en qué punto estamos, te pagaré lo que sea pero ayúdame por favor.

No supe que decirle y acepté. Y aceptar significó ocupar las mañanas en la empresa y alargar el tiempo que en principio tenía pensado estar, un tiempo que nunca tuve claro cuánto sería porque dependía de mi memoria y de mis recuerdos que todavía me faltaban por completar.

Lo cierto es que el tiempo fue pasando casi conviviendo con Greta, no dormía en mi casa cada día pero casi.

Mis recuerdos con Greta aumentaban en muchos sitios que íbamos, me venían a la cabeza imágenes antiguas de los dos juntos o con amigos, pero tenía un problema, no tenía imágenes ni nada parecido de cuando éramos pequeños, ni de mi hermana ni de mí, solo aquel recuerdo de un sueño de un niño con un chaleco salvavidas levantando la mano en el mar, que no sabía si era real o no, empecé a darle la tabarra a mi hermana para ir a visitar a mis padres, ella siempre se negaba poniéndome alguna excusa barata, hasta que un día estando reunidos en la empresa por la mañana.

YO: Esperanza, si tú no me quieres acompañar a ver a padres iré yo solo, pero de esta semana no pasa que los vea.

Me miró muy nerviosa, sabía que cuando la llamaba por el nombre completo es que estaba mosqueado.

ESPE: Por favor Alex, no lo hagas, padre está muy cabreado contigo por qué te fuiste sin decir nada.
YO: ¿Cómo que me fui sin decir nada?

La notaba muy nerviosa intentando decirme algo creíble.

ESPE: Pues eso, que cuando te fuiste no les dijiste nada a ellos y están muy enfadados, no te quieren ver.

No quise entrar más en el asunto porque me pareció que ella estaba convencida de no decirme nada, no quería que me mintiera descaradamente como me daba la sensación de que estaba haciendo, aquella tarde al llegar a casa nos vimos con Greta, le pregunté porque me había ido en su momento de la isla, me dijo que ella no lo tenía claro, que un día me despedí y me fui. Entraba en otro dilema mental, que me pasó para largarme de aquella manera.

Noté que Greta en los siguientes días intentaba distraerme como fuera, me pedía ir a sitios diferentes, no parábamos de ir a fiestas de las que salía bolinga perdido y al día siguiente tenía una resaca de mil pares de cojones, me daba sexo, mucho sexo, tenía ganas de hacerlo en cualquier lugar y a cualquier hora, muchas mañanas estando en la ducha se metía conmigo, me daba un beso de buenos días y se arrodillaba para meterse la polla en la boca, me pasaba la lengua por la punta, se metía un buen trozo y me follaba con su boca acariciándome los huevos y el culo, me la ponía todo lo tiesa que daba de sí, se la metía en el coño apoyada en la pared con una pierna levantada enrollada alrededor de mi cintura, la giraba y ella sacaba el culo para poder penetrarla desde atrás, acabábamos con unas buenas corridas de buena mañana, y cuando ella no dormía en casa sabía que a primera hora de la tarde siempre me gustaba hacer la siesta en la terraza, aparecía y se me tiraba encima, allí mismo en los sillones la liábamos bien liada.

Normalmente estaba en la empresa con mi hermana por las mañanas, al medio día comíamos juntos en algún restaurante cercano que pagaba ella como comida de empresa y yo me iba para casa. Aquel día pensé que ya estaba bien de tanto secretismo, me propuse visitar a mis padres y que saliera el sol por donde quisiera, me acerqué a la entrada de la casa que tenía una verja grande por donde entraban y salían los coches, no me atrevía llamar por el miedo a que no me quisieran abrir la puerta, esperé a que saliera o entrara alguno, estuve un rato y salió una furgoneta de mantenimiento, aprovechando antes que se cerrara la puerta para colarme y conducir hasta la puerta de la casa, llamé y me abrió una chica joven con un uniforme del servicio.

CHICA: Perdone, ¿pero como a entrado usted hasta aquí?
YO: Le puede decir a los señores que Alex está aquí.
CHICA: ¿Pero quién es usted?
YO: Su hijo, soy su hijo Alex, por favor anúncieme.

Puso una cara extrañada mirándome de arriba abajo, me hizo entrar dejándome allí mismo en la entradita de la casa para ir a decírselo a alguien, mirando aquella parte de la casa empecé a tener imágenes de cuando era pequeño entrar y salir por aquella puerta, pensé que si veía más me podría acordar de más cosas, abrí la puerta que ella había cerrado entrando en un salón enorme con varias zonas de sillones, aquello parecía más un club social que una casa particular, me adentré mirándolo todo, acordándome de muchos momentos en aquel salón, me acercaba a una estantería que habían muchas fotos cuando entró alguien en la habitación, me giré y era la chica de antes con mi madre al lado, que la reconocí al momento, al verme se puso las manos en la boca de la sorpresa.

MADRE: ¿Pe, pero, qué haces aquí?
YO: Necesitaba veros madre.
MADRE: No tenías que haber venido, será mejor que te marches, yo quedaré contigo para hablar.

Me había cogido de un brazo acompañándome a la puerta, yo intentaba pararme para preguntarle qué pasaba y ella insistía, y entonces entró otra chica empujando una silla de ruedas con mi padre que además llevaba un bastón en una mano.

PADRE (gritando): ¿Qué hace este cabrón en mi casa?

Yo me quedé parado sin entender nada, él se levantó de la silla de ruedas apoyándose en el bastón.

YO (nervioso): Yo, yo, solo quería saber como estaban.
MADRE: Será mejor que te marches.
PADRE: Vete de esta casa y no vuelvas más en tú puta vida cabrón de mierda.

Aparté la vista no pudiendo creer como me estaban echando de aquella casa, vi en las estanterías un foto familiar con mis padres y tres niños, uno era yo, reconocía a mi hermana, pero no sabía quién era un tercer niño que había en la foto, no podía perder la oportunidad de saber quién era aquel niño pensando que me ayudaría a entender muchas cosas, di unos pasos rápidos y cogí la foto enseñándosela a ellos.

YO: Me voy, pero decirme quien es este que está con nosotros.
PADRE (seguía gritando): ¿Que no sabes quién es asesino de mierda?, tú lo mataste, tú me dejaste sin el mejor hijo que tenía, asesino, eres un puto asesino que tendrías que estar muriéndote en la cárcel.

Perdió las fuerzas con cara de sufrimiento, la chica le ayudó a sentarse en la silla y la empujó sacándolo de la habitación, mi madre lloraba tapándose la boca con la mano sin moverse y la chica del servicio no sabía qué hacer mirándonos a uno y al otro. Entró mi hermana corriendo en casa.

ESPE: ¿Qué coño haces aquí?

Yo estaba que no sabía ni que decirle, me cogió del brazo empujándome a la salida, me sacó de la casa y me acompañó al coche.

YO: Espe me tienes que dar una explicación de todo esto.

Ella estaba muy nerviosa.

ESPE: Vete a casa por favor, te prometo que cuando acabe aquí te iré a ver y te lo explicaré todo.

Me fui y ella volvió a entrar en la casa, llegué a la mía con la cabeza hecha un puto lío, ¿porqué mi padre me había dicho todo aquello, que coño pasó tan fuerte y que no me acordaba?, al entrar en la casa me encontré con Greta que me venía a saludar con una sonrisa que se le borró en cuanto se fijó en mí.

GRETA: ¿Qué te pasa Alex, y esa cara?

Nos sentamos en la terraza y le expliqué lo que me había pasado, se tapó la cara con las manos, me miraba por encima con los ojos muy abiertos.

YO: Tú sabes de lo que va todo esto.

Me decía que sí con la cabeza.

GRETA: Mejor que cuando venga tú hermana te lo explique ella Alex, es una cosa de vuestra familia y no soy nadie para decirte nada.

Me dejó igual que estaba la cabrona, le insistí un poco pero no soltó prenda, por suerte mi hermana no tardó mucho en volver, nos quedamos en la terraza y Greta se fue para adentro para dejarnos intimidad.

YO: ¿Cómo están Espe?
ESPE: Bien, a padre le han dado una pastilla para tranquilizarlo y se ha quedado dormido, madre sabía que algún día pasaría lo que ha pasado.

La miraba impaciente por que empezara a contarme.

ESPE: El que has visto en la foto con nosotros es…, era Andrés, padre le tenía devoción, primero nací yo, después él y tú el pequeño, el primer hijo varón de la familia era quien tenía que heredarlo todo, lo trataban mejor que a ninguno de nosotros, si quería algo lo tenía en el momento. Cada sábado salíamos a navegar en un barco de vela que tenía padre, uno de madera clásico, padre estaba en el interior y nosotros estábamos fuera sentados, él nos dijo que no nos moviéramos, Andrés quiso ir a la parte de atrás y tú le seguiste tropezando con un cabo que sujetaba la botavara soltándola, la botavara se fue para un lado empujando a Andrés al agua, grité fuerte y salió padre, con la velocidad del barco nos habíamos alejado de él que estaba en el agua con el chaleco salvavidas levantando la mano…

Entonces supe de donde coño venía el sueño del niño en el agua, me tapé la cara con las manos, Esperanza seguía con su relato.

ESPE: …Bajó las velas todo lo rápido que pudo, puso en marcha el motor dando media vuelta al barco para ir a buscarlo, cuando llegamos más o menos a la zona donde se había caído no lo pudimos ver, lo que si encontramos al cabo de un rato fue el chaleco salvavidas flotando, aquella fue la última vez que nosotros vimos a Andrés.

Paró respirando fuerte y le cayeron lágrimas por la mejilla, yo estaba asustado de lo que me había contado.

ESPE: Un par de días más tarde apareció el cuerpo en la playa, el mar lo había sacado.
YO: Dios mío Espe.
ESPE: Fue un accidente Alex, tú no tuviste culpa de nada, le adorabas y siempre estabas con él.

A mí se me saltaban las lágrimas.

ESPE: Padre no lo superó nunca, te envió a un internado que estuviste varios años sin vernos, hasta que cumplí la mayoría de edad y te fui a visitar, habías perdido la inocencia que yo conocía de ti, aquel puto sitio te cambió, cuando acabaste los estudios te traje a una casa que tenía yo para independizarme, te estuve cuidando un par de años, tú te empezaste a moverte con una gente que no te llevaba por buen camino, era demasiado joven y no supe recuperarte, te compraste esta casa que no quiero ni saber de dónde sacaste tanto dinero. Por suerte conociste a Greta, con ella empezaste a hacer una vida más ordenada, sí, con juergas cada día y con una vida nada sana pero yo sabía dónde estabas y lo que hacías por lo menos. Lo siento Alex, me voy para casa, creo que por hoy ya he tenido bastantes emociones.

Se levantó, me dio un beso en la cara y se marchó, escuché que le dijo a Greta que cuidara de mí, Greta salió y me abrazó, apoyé mi cara en su hombro intentando asumir toda la historia que acababa de oír.

Más tarde nos fuimos a la cama a dormir sin cenar, ella no dijo nada y yo no pensaba en comida en ese momento, me estiré desnudo boca arriba mirando el techo y Greta se puso a mi lado en bragas apoyando su cabeza en mi hombro acariciándome el pecho, del pecho pasó a la cara, levantó la cabeza y me besó los labios con suavidad, lo volvió a hacer y le devolví el beso, nos besamos otra vez, le puse una mano en el pelo acariciándole la cabeza, nos tocamos las lenguas y bajé la mano a la cara, ella se fue colocando encima de mí a horcajadas sin dejar de besarme, le fui pasando la mano por la espalda llegando al culo acariciándoselo por encima de las bragas, se fue colocando bien poniéndome el chocho encima de la polla frotándomela, poco a poco fue creciendo y nuestros besos eran más profundos moviendo los cuerpos, Greta me cogió la polla comprobando que estaba dura, se quitó las bragas y volvió a sentarse encima de mí metiéndosela despacio en el coño, apoyó sus manos en mi pecho y empezó a moverse con tranquilidad, nos íbamos excitando por momentos moviéndose más rápido, ella miraba el techo jadeando y gimiendo y yo tenía toda mi atención puesta en su cara como iba cambiando hasta correrse en un orgasmo controlado y largo.

Cuando acabó la giré poniéndome yo encima, se la metí de golpe cogiendo un ritmo de locura pensando en todo lo me enteré aquella tarde, como queriendo en cada golpe de cadera que me hacía chocar el pubis contras su coño, dejar un poco de la mala leche que me había cogido, ella gritaba apretándome el culo y yo no podía parar de dar golpes de cadera hasta que ella pegó un grito enorme, corriéndose una segunda vez moviéndose como una loca que me hizo despertar de mi letargo, corriéndome y llenándole el coño de leche quedando estirado encima de ella relajado, me acarició la cabeza susurrándome.

GRETA: Tranquilo, tranquilo, todo irá bien.

Me quedé dormido.


10.

Tuvieron que pasar varios días para que con el apoyo de mi hermana y Greta volver a sentirme bien, bueno, bien del todo no me sentí nunca, algo más faltaba para acabar de cerrar el circulo.

Bastantes días más tuvieron que pasar para que una tarde que paseábamos en coche con Greta, le dijera de pasar por el centro de un pueblo vecino que no había visto desde que me fui, ella me dijo que mejor que no porque estaría lleno de turistas y nos costaría pasar por allí, a mí que me dijeran que no a algo me picaba la curiosidad, si encima ponían la cara que estaba poniendo Greta de preocupación todavía más, así que pasamos lentamente por el paseo, dejando cruzar turistas a cada pocos metros, entonces por casualidad salieron varios tíos medio borrachos de un local, le iba a comentar a Greta lo mal que iban aquellos tíos y me fijé en la fachada viniéndome un flash a la cabeza, aparqué el coche y me bajé.

GRETA: ¿Dónde vas Alex?, vuelve al coche.

Iba decidido a entrar en aquel lugar y Greta me avanzó corriendo poniéndose delante.

GRETA: Por favor Alex, no entres.
YO: ¿Pero qué pasa, porqué no puedo entrar ahí?
GRETA: Por favor, te lo suplico si quieres, pero no entres ahí.

Llegué a pensar que igual me encontraba con algo tan desagradable como lo fue el encuentro con mi padre, o incluso peor y alguien me daría una paliza, pero tenía que hacerlo.

Al entrar y ver el local que no había cambiado en ese tiempo me vino todo a la cabeza, alguien me preguntó que quería tomar, le pedí una cerveza al camarero, me la puso y se la pagué, me senté en un taburete de la barra y lo vi como si fuera una película. Estaba jugando al futbolín con unos amigos, en una mesa cercana había un grupo de amigos hablando y riendo, me empecé a mirar con una de las chicas que tenía una carita preciosa, acabamos hablando en una mesa solos, era Ana la que después sería mi mujer, me levanté del taburete y me senté en la misma mesa, era como si estuviera hablando con ella, hacía poco tiempo que a los dos nos habían dejado, Greta se lio con un pijo insoportable y me dejó, Ana estaba pasando unos días de vacaciones con unos amigos. Nos estuvimos viendo cada día las dos semanas que pasó en el pueblo, ella consiguió que naciera algo dentro de mí que no conocía, su dulzura, el amor que desprendía me hizo cambiar, nos llamamos muchas veces ese verano y acabamos estudiando en la misma universidad, por eso me fui de allí, por amor, para estar con Ana y hacer algo de provecho como decía ella, me acabé la cerveza y salí a la calle, Greta me esperaba sentada en el paseo, se levantó y al verme la cara bajó la cabeza dándose cuenta que había recordado.

GRETA: Lo has recordado todo ¿verdad?
YO: Sí.
GRETA: Lo siento, ¿vamos a casa?
YO: Sí, vámonos a casa.

Volvimos y al llegar estaba mi hermana esperándonos, Greta la había llamado, entramos en casa y Espe me pidió que nos sentáramos para hablar.

ESPE: Perdóname Alex, no pensé que llegaras a recordar tantas cosas, confiaba en contarte la parte dulce de tú historia y que no buscaras más, por eso le dije a Greta que te viniera a ver, para que recordaras tú vida con ella que fuiste feliz, cuando Greta me dijo que se estaba enamorando de ti me pareció genial, enamorado de ella y si yo te encontraba un buen trabajo podías sentirte feliz y no querer volver a irte, por eso te dejé mirar la contabilidad de la empresa para contratarte después sin tener idea que descubrirías lo que descubriste del cabrón de Max, parecía que todo iba bien pero no conté que tú buscarías la verdad de cualquier manera.

YO: Entonces, todo era un plan entre vosotras para que me quedara.
GRETA: Al principio era para que tú te encontraras a gusto aquí, lo que no esperaba yo era que me volviera a enamorar de ti, lo siento.
YO: Pasaré unos días más por aquí y me marcharé, estoy arto de esta mierda.
ESPE: Alex por favor piénsatelo, tienes un buen trabajo, una buena casa, hasta alguien que te quiere como Greta, a tú hermana que también te quiero y me gustaría que te quedaras, por favor, ¿porqué no te quedas?
YO: No me puedo quedar cuando todo está sujeto por una base de mentiras e intereses.

No dijeron nada y se fueron las dos, me quedé solo intentando ordenar mis ideas.

Estuve unos días más solo en casa y llamé a Julia para saber en qué universidad había estudiado Ana, no se esperaba que la llamara y me preguntó si volvería pronto, le dije que tal vez pero que era muy importante saber lo de la universidad, lógicamente me lo dijo y preparé el viaje para ir a visitarla.

Pensaba en marcharme de la isla sin despedirme de nadie, pero esperando embarcar en el aeropuerto saqué el teléfono y después de mirármelo un rato les envié un mensaje a Esperanza y Greta.

“Aunque me habéis engañado os quiero agradecer que intentarais hacerme feliz, me voy y no creo que vuelva nunca más”

Solo me contestó mi hermana deseándome que fuera feliz, llamaron para embarcar y aterricé cerca de la ciudad donde estaba la universidad donde fui con Ana, el amor de mi vida, la persona que consiguió sacarme de la vida que llevaba por amor, por dulzura, por ser una persona de ideas claras y sencillas que tenía muy claro lo que quería y como lo quería, y yo fui el inútil que no supe ni salir solo de la mala vida que llevaba ni cuidar de ella y mi familia para que no les pasara nada, el sentimiento de culpa volvía a atacar mi cabeza.

Alquilé un coche en el aeropuerto para dirigirme a la universidad, pasé la noche por el camino y al día siguiente a media mañana dejé el coche en un parking, caminé hasta la plaza central de aquella universidad, mirando por allí me acordé del camino que hacíamos con Ana para llegar a nuestra facultad, me senté delante de la puerta mirando para todos los lados intentando recordar alguna cosa, estuve toda la mañana, acabé entrando en un auto servicio a comer alguna cosa, me acordé de estar los dos cogiendo las bandejas, Ana reía y yo la seguía, podía ver hasta la maldita comida que se ponía en la bandeja aquel día, se me escaparon las lágrimas, me las intentaba quitar de la cara con la mano para que la gente no se diera cuenta, la chica de la caja me preguntó si estaba bien, le dije que sí, me senté en una mesa sin poder comer, solo me venía a la cabeza Ana riendo delante, estaba concentrado en eso y una señora vestida de cocinera me estaba hablando…

SEÑORA: Perdona, tú, ¿tú no eres Mario?

Hostia alguien me conocía.

YO: Sí, me llamo Mario, tuve un accidente y perdí la memoria, estoy intentando recuperarla.
SEÑORA: Lo siento mucho chico, ¿y de Ana te acuerdas?, que buena chica.

Me puse muy triste mirándole a los ojos.

YO: Ana murió, estábamos casados y se fue para siempre.

Me empezaron a caer algunas lágrimas y la señora me puso una mano en la cabeza intentando consolarme.

SEÑORA: Lo siento mucho Mario.
YO: Usted no sabrá donde vivíamos Ana y yo cuando estuvimos aquí.
SEÑORA: Sí, vivíais en los Apartamentos Verdes, saliendo hacía el pueblo por la carretera nada más entrar la primera calle a la derecha darás con ellos, son unos pintados de verde por eso su nombre, yo era muy amiga de Ana, habíamos pasado muchas horas hablando.

Se agachó y me dio un beso en la mejilla.

SEÑORA: Se fuerte Mario, a ella le hubiera gustado que salieras para adelante.

Cuando ella se metió en la cocina yo salí de allí para ir a buscar el coche, durante el trayecto a pie y en coche pensé en lo que me había dicho, “A ella le hubiera gustado que salieras para adelante”, nunca lo pensé, si lo hubiera pensado en su momento seguramente no habría llegado tan bajo como llegué, pero en aquel momento no estaba con mi cabeza centrada en nada, fue demasiado duro perder mi familia de un momento para otro , y peor aún después de todo lo que sabía, todas las personas que quería y me importaban se morían, primero mi hermano y después mi familia.

Llegué al pueblo y giré la calle, fui mirando a cada lado hasta llegar a un terreno donde había construido un pequeño bloque de apartamentos, dos pisos de cuatro apartamentos con unos pasillos a donde daban las puertas de entrada, bajé del coche y los miré de fuera, recordé perfectamente el nuestro, era el último de la segunda planta, en la puerta había unos chicos hablando con unas chicas que debían de ser del apartamento de al lado que también tenían la puerta abierta, me acerqué a ellos subiendo al segundo piso.

YO: Perdonar, vosotros estáis viviendo en este apartamento.

Me miraron todos como si fuera un pardillo.

CHICO: Sí, estamos él y yo.

Me señaló al compañero que tenía al lado.

YO: Me llamo Mario y hace años viví aquí con mi novia mientras estudiábamos en la universidad, me gustaría poder entrar y volver a verlo para recordar aquellos momentos.
CHICO: No se tío, y si no traes buenas intenciones.
UNA CHICA: Va hombre déjalo entrar un momento, no pasa nada.
YO: Mi novia murió hace un tiempo y estoy recorriendo todos los sitios donde estuvimos antes.

Todos se quedaron en silencio, el mismo chaval me indicó con la mano que entrara, entré y todos ellos se arremolinaron en la puerta para ver lo que hacía, me paré en la entrada, había una cocina a la izquierda, delante el salón con un pequeño pasillo a la derecha con dos habitaciones y el cuarto de baño, delante del salón una pequeña terraza, entré al salón y la película de mi vida se puso en marcha una vez más…

Estábamos con Ana en el sofá, ella reía como siempre y nos besábamos, nos desnudábamos muy despacio, prenda a prenda sin dejar de besarnos, le apoyé la espalda en el sofá comiéndole los labios, acariciándole las tetas, ella me abrazaba pasando sus manos por la espalda, fui bajando mi boca chupándole las tetas para ponerle los pezones duros, Ana me cogía rodeando sus brazos mi cabeza levantando la suya mirando al techo, mientras yo seguía bajando hasta las bragas metiendo la nariz en medio de sus piernas oliéndolas, se las agarraba por los lados y se las quitaba metiéndole la lengua en medio del coño, lamiéndole despacio y con cuidado, ella levantaba las piernas para que se lo pudiera comer mejor y empezaba a gemir suavemente, me encantaba írselo comiendo despacio de arriba abajo y de abajo arriba para que se fuera excitando, gimiendo cada vez más fuerte hasta entretenerme en el clítoris, chupándoselo y lamiéndoselo hasta que se corriera.

Esa vez ella me dio la vuelta antes, me dejó sentado en el sofá subiéndose encima, me cogió la polla con la mano subiéndome y bajándome la piel que cubría el glande un par de veces para comprobar que la tenía lo suficientemente dura, se la metió en el coño y bajó el culo muy despacio penetrándose hasta el fondo, como me gustaban sus movimientos de caderas a la vez que con sus manos me acariciaban el pecho, la cara, o el cuello, con aquella delicadeza que le recordaba, sin dejar de mirarme con sus bonitos ojos, aceleraba sus movimientos moviendo todo el cuerpo, llegó a un orgasmo gritando, agarrándome fuerte la cabeza apretándola contra su pecho escuchando su voz sexi, se levantó sonriendo y se arrodilló delante de mí metiéndose la polla en la boca chupándomela con sus flujos, me ponía a cien en nada, se la metía hasta el fondo, la sacaba succionando volviendo a metérsela apretando los labios, la volvía meter succionando con toda dentro con fuerza y la sacaba lentamente hasta tener la punta en sus labios, pajeándola fuerte por debajo hasta que me corría en su boca, la sacaba para que algunos lechazos le dieran en la cara y los labios sin cerrar la boca, sabía perfectamente lo que me gustaba y lo hacía por mí, me miró a los ojos.

ANA: Como te gusta que te hagas estas cosas tío.

Se dio la vuelta para ir al cuarto de baño y, ¡joder!, tenía en la espalda encima del culo la misma mancha de nacimiento que su hermana, me desperté de aquel sueño de golpe, miré alrededor y estaban los cuatro chicos dentro del salón, mirándome a mí sentado en el sofá como si me hubiera muerto.

CHICA: ¿Estás bien?

Me levanté dirigiéndome a la puerta.

YO: Muchísimas gracias, no sabéis lo importante que ha sido para mí verlo.

Cogí el coche y me fui directo al aeropuerto, por el camino seguí recordando como al llegar con Ana lo primero que hice fue cambiarme el nombre y los apellidos de lugar, adopté el de mi madre. Saqué un billete para volver a casa y esperé pasando la noche a que saliera el vuelo al día siguiente a primera hora, llegué a casa con un taxi, estaba hecho polvo de no dormir, entré en casa y estaba como si no me hubiera ido, la empresa que me la cuido lo hizo perfecto, me duché y me metí en la cama a dormir un par de hora, fue despertarme y llamar a Julia.

YO: ¿Dónde estás Julia?
JULIA: Bueno, bueno, tranquilo hombre, estamos meses sin saber nada de ti y ahora todos son prisas, me llamas para saber lo de la universidad y ahora para saber donde estoy, en casa, donde voy a estar, en mi casa.
YO: Pues no te muevas que voy a verte.

No sé qué me iba a decir pero le colgué antes saliendo para su casa, llegué y me abrió la puerta ella misma.

JULIA: ¿Qué tal?, tanto tiempo sin verte y te presentas así.
YO: ¿Puedo pasar Julia?
JULIA: Sí hombre pasa, ¿quieres algo?, un café o algo para comer.
YO: Lo que quiero saber es porque me mentiste, tú y yo NO éramos amantes cabrona de mierda, aquella tarde estuve follando, pero no contigo, fue con Ana, con ella todo iba perfecto, ¿por qué coño lo hiciste joder?

Bajó la cabeza empezando a llorar, se sentó en el sofá.

JULIA: Lo siento Mario, erais tan felices, todo era tan perfecto, vosotros que os adorabais, con dos niños preciosos, que yo os tenía envidia, lo siento, mi matrimonio y no poder tener hijos me hacía miraros con envidia, cuando pasó la maldita desgracia aquella tú estabas tan desolado que intenté consolarte y casi nos enrollamos, me echaste de tu casa y no te volví a ver hasta que te encontré sin memoria, entonces no tenía intención pero todo se puso tan de cara enrollándonos que no quise evitarlo, te había deseado tantos años y aquel momento te pude tener, perdóname Mario, se que fue una cabronada.
YO: Me cago en mi vida Julia, me cago en mi vida, ¿es que nadie desde que perdí la puta memoria me ha dicho la verdad joder?, todos os habéis intentado beneficiar con algo, me cago en mi puta vida.

Salí de su casa muy cabreado y con la sensación de que todos eran unos cabrones, me fui a mi casa, por el camino me paré a comer algo y me estiré en el sofá a pensar. Cuando ocurrió el accidente me vine tan abajo que quemé todos los recuerdos que pude y las tarjetas de crédito, solo me quedé con el documento de identidad que también perdí un tiempo más tarde, me fui al lugar más sombrío, sucio y hecho polvo que encontré para destruirme, luego las cosas fueron como fueron. ¿Y ahora que hacía con mi vida?, ¿seguía viviendo allí, trabajando en la empresa como si no hubiera pasado nada?, no podía.

Aquella tarde me presenté en casa de Carmen, si no la hubiera encontrado sabía que estaría en el hospital, llamé a la puerta y me abrió ella risueña, sonrisa que se le heló al verme.

CARMEN: ¡Mario!, ¿qué haces aquí?

En ese momento apareció detrás de ella un hombre sin camiseta.

HOMBRE: ¿Pasa algo Carmen?
CARMEN: No, todo está bien, es un viejo amigo.
HOMBRE: Pues hazlo pasar, no lo tengas ahí en la puerta mujer.

Entré y me presentó a Jaime, un médico del hospital con el que estaba viviendo desde no hacía mucho, nos sentamos en los sofás.

CARMEN: ¿y qué te trae por aquí Mario?
YO: Qué por fin puedo llenar la libreta, ya sé quién soy y quién fui.
CARMEN: Hostia que fuerte, explica, explica.

Jaime preguntó de qué iba todo aquello, Carmen le hizo un resumen rápido, me invitaron a tomar algo y les expliqué toda mi historia hasta ese momento. Nos acabamos despidiendo con un abrazo y me fui a casa. Cenando seguí pensando que hacer, la única persona honesta y que me llegó a querer fue Berta, de la que estaba enamorado pero no me veía capaz de volver, sentía mucho por ella y me daba pánico pensar que si estaba con ella y le pasaba algo no me lo perdonaría jamás, a todas las personas que quise en el pasado acabaron muertas y eso pesaba demasiado en mi cabeza, me fui a dormir.

Al día siguiente fui a primera hora a la empresa, quería ver a María, otra gran persona que ayudaba a los demás sin esperar nada a cambio, nos abrazamos.

YO: ¿Cómo va todo María?
MARIA: Me va muy bien gracias a ti Mario, sabes que te estoy muy agradecida, ¿verdad?
YO: Ya lo sé María, aprovéchalo que te lo mereces, ¿tienes algún novio ya?
MARIA: No, estoy muy bien sola haciendo lo que me da la gana, algún rollito de vez en cuando y ya tengo bastante.
YO: Me vengo a despedir María, me vuelvo a ir por ahí, no sé qué haré pero tengo que irme.
MARIA: Por favor no vuelvas a hacer lo mismo que hiciste, no te destruyas, prométemelo.
YO: Te lo prometo, sé que hice una tontería y no tengo ganas de repetirlo.

Después fui a ver a Roberto para explicarle mis planes, la idea era ir a vivir algún sitio con playa, lejos de todo y montar una especie de consultoría para empresas, para ayudarles a expandirse o mirarles la contabilidad a ver cómo podían tener más beneficios, Roberto me pidió que siguiera vinculado a la empresa aunque fuera a distancia, cosa que me pareció perfecto, yo le pedí que se cuidara de poner a la venta mi casa, durante el resto del día me preocupé de buscar en los pueblos o ciudades que en principio había pensado ir a vivir algún apartamento o casa que me gustara, encontré una casa que se veía bastante bien y me puse en contacto con una inmobiliaria para alquilarla con posibilidad de comprarla más adelante, empecé a recoger las cosas más imprescindibles de mi casa dejando todo tipo de recuerdo de la vida pasada, con un par de maletas tendría bastante.

Así solo me quedaba una cosa por hacer que me hacía ilusión, ver a Berta por última vez, no tuve cojones de hacerlo personalmente, a primera hora del día siguiente me escondí con la esperanza de verla pasar corriendo, a la hora de siempre la vi entrar por la puerta del parque, estaba guapísima y muy bonita, como la recordaba, corría al lado de un chico con el que hablaba y reía, la seguí con la vista hasta que desaparecieron, pensé que me alegraba de verla feliz, pero la realidad es que sentí celos y luego impotencia de no poder estar con ella llorando detrás de aquel árbol como un idiota, allí me salió todo, las mentiras que todos me intentaron colar, las desgracias de mi vida y lo mal que las había gestionado, solo Ana fue capaz de hacer que fuera mejor persona, ella sí que era fuerte y tuvo la paciencia y el coraje para hacerme cambiar, en cuanto ella faltó yo volví a ser el gilipollas de toda la vida haciéndome daño, me acordé de las palabras de la cocinera de la universidad, “A ella le hubiera gustado que fueras fuerte y siguieras para adelante”, yo sabía que tenía razón, así que salí de detrás del puto árbol limpiándome las lágrimas, fui a buscar el coche para largarme de allí para siempre.


11.

Una vez en la nueva ciudad me instalé en un hotel, fui a visitar lo que sería mi próxima casa y me encantó, pagué lo que me dijeron y la alquilé por un año con intención de que si todo iba bien comprarla, era grande con una buena terraza con vistas al mar, contraté a una empresa para que me la dejaran como yo quería, pintándola y añadiendo pequeños detalles, visité la ciudad, hice algunas compras y trabajé en un pequeño proyecto para Roberto, al tercer día entré en casa, coloqué la ropa en los armarios y fui a comprar al supermercado para empezar a hacer vida, el cuarto estaba sentado en un sillón mirando el mar después de salir a correr sin saber qué hacer, solo le daba vueltas a la cabeza y entendía porque la otra vez me dediqué a beber, borracho la cabeza se distrae y el sufrimiento es menor, hasta que te despiertas al día siguiente con resaca, entonces el monstruo sigue estando ahí y le sumas la culpa de haberte convertido en un borracho asqueroso que te hace degenerar cada día más, ya no te cuidas, vas sucio y acabas en lo más profundo de un agujero sin ver la manera de salir, no podía volver a llegar a eso pero ganas de beber tenía a todas horas, sonó el teléfono, miré quien era, en la pantalla ponía, “Berta”, no me creía que me llamara después de tanto tiempo, le contesté porque pensé que me iba a decir que tenía novio y se olvidaba de mí, o para decirme lo mala persona que era y lo mierda de tío que estaba hecho.

BERTA: ¿De verdad volviste a tú casa y no me avisaste para vernos?

Me lo decía con la voz rota llorando, me sorprendió tanto que no supe que decirle.

YO: Perdona Berta, ¿cómo te has enterado?
BERTA: Porque me ha avisado tú cuñada Julia, me estuvo buscando para decirme que habías estado en tú casa y que te habías vuelto a ir, ¿tan mal me porté contigo para que ni te despidieras de mí?
YO: Lo, lo siento, yo pensaba que…
BERTA: ¿Que pensabas tú?, estás fuera meses y cuando vuelves ¿piensas?, ¿qué coño piensas?
YO: Qué estabas con alguien, pensé que ya te habías olvidado de mí y hacías tú vida.
BERTA: ¿Pero no habría sido mejor hablar conmigo para saberlo?
YO: Te vi corriendo con un chico riendo, y pensé que ya eras feliz.
BERTA: Tú eres imbécil tío, me viste y no tuviste cojones de saludarme, ese chico es mi hermano capullo, está pasando unos días conmigo en casa para hacerme compañía porque no puedo olvidarme de ti, y tú desgraciado vienes y no me dices nada, me están entrando unas ganas de llorar…

Empezó a llorar y me hizo sentir como una mierda, no era capaz de hacer nada bien, ya la había cagado otra vez.

YO: Lo siento Berta.

Colgué el teléfono de vergüenza y odio contra mí mismo, me llené un vaso de whisky y me bebí la mitad de un trago, me bebí la otra mitad tan rápido que me subió un mareo de golpe a la cabeza dejándome tirado aquella noche en el sillón.

Me desperté por la mañana con un dolor de cabeza de puta madre y la promesa a mi mismo de no volver a repetirlo, tenía miedo de volver a caer en la bebida, me duché y desayuné, me volvía estirar un rato más, pensé en esperar al medio día que sabía que Berta no estaría trabajando para enviarle un mensaje:

YO: “Siento lo de ayer, no me esperaba tú llamada y me pillaste desprevenido, no puedo seguir contigo porque tengo miedo de hacerte daño”

No pasó mucho tiempo que recibí la respuesta:

BERTA: “No prefieres que te llame y hablamos directamente”
YO: “No por favor, mejor así que no me pongo nervioso, ya sé que soy un idiota”
BERTA: “¿Pero por qué coño me vas a hacer daño si estás conmigo?, me lo estás haciendo ahora que no me dejas verte”
YO: “Todos los que están conmigo acaban mal Berta, lo siento, mejor que lo dejemos así”
BERTA: “¿Pero qué dices tío?, si no me quieres dímelo directamente y no me vengas con tonterías.”

Ya no supe que decirle y no le contesté el mensaje ni le cogí el teléfono un poco más tarde cuando me llamó, aquello lo único que hizo es que me sintiera peor.

Me llamó varías veces los siguientes días, a mí se me rompía el corazón cada vez que apagaba el teléfono o le cortaba la llamada sin contestar, fueron pasando los días y ella también fue dejando de llamarme, yo me mataba a pajas como un capullo pensando en ella, no me la podía quitar de la cabeza.

Estando con un cliente que teníamos confianza me habló de unas chicas de compañía que él conocía muy guapas y atentas, me lo pensé un par de días, hacía demasiado tiempo que no follaba, así que quedé con una para ir a cenar, y follar claro, la chica realmente valía lo que se pagaba, era guapa y espectacular de cuerpo vistiendo de manera impecable, me dijo que se llamaba Desiré, cenamos en un buen restaurante y fuimos a una habitación de hotel que había reservado antes, me empezó a desnudar y dejé que lo hiciera hasta dejarme en pelotas, luego lo hizo ella como si me hiciera un estriptís.

YO: Desiré cariño no puedes hacerlo de manera más natural, el bailecito me sobra.
DESIRE: Como tú digas Mario.

Se quitó lo que le faltaba de ropa acabando por la falda.

YO: No te quites las bragas por favor, ya lo haré yo.

La estiré en la cama con las piernas abiertas y le besé los muslos subiendo hasta meterle la nariz en las bragas oliéndoselas, se las cogí y estirando se las quité quedándome arrodillado en la cama para que me cogiera la polla con la mano y se la metiera en la boca, me chupaba la punta dándole vueltas con la lengua a la vez que con la mano me la apretaba, se la fue metiendo más profundamente pasando la palma de la mano por debajo de los huevos amasándolos y apretándolos con suavidad, la succionaba y chupaba poniéndome a cien, lo hizo bien pero para mí le faltó algo más para acabar de ser una mamada antológica, la estiré abriéndole bien las piernas, me puse un condón y se la fui metiendo hasta el final, ella movía las caderas a mi ritmo y gemía, para mí que se le notaba demasiado que fingía.

Me di la vuelta con ella dejándola encima, me fue cabalgando tocándose el pelo mirando para el techo, joder que peliculero que era aquello coño, si no fuera porque estaba tan caliente y necesitado me daban ganas de levantarme y largarme, se estuvo moviendo un rato pero yo me daba cuenta que así no me corría en tres días, me salí de debajo y la puse a cuatro patas, le apunté la polla en el agujero del coño, le pegué un empujón con toda la mala leche que pude metiéndosela hasta el final de un golpe, pegó un grito que no tenía nada de fingido, la saqué y la volví a meter como si quisiera clavársela en el estomago dando otro grito, giró la cabeza mirándome con extrañeza, no me dijo nada ni yo a ella, empecé a follar con un ritmo loco y con una fuerza que sus gritos eran espectaculares, acabando por clavar la cabeza como las avestruces en las sabanas para taparse la boca con lo que subió más el culo, pudiendo profundizar más en cada embestida que le daba chocando mis huevos contra su chocho, acabé corriéndome gimiendo como una bestia.

Desiré, o como coño se llamara realmente, se levantó mirándome raro con la cara roja, se metió en el cuarto de baño, yo le dejé un sobre encima de la mesa, salió y se vistió sin mirarme, cuando lo hizo miré el sobre, giró la cabeza cogiéndolo de la mesa y salió de la habitación despidiéndose con un simple, “Adiós Mario”, yo me vestí y me fui a dormir a casa que era más cómodo que el hotel, un mal polvo con alguien que se supone que es profesional del asunto, a mí particularmente no me gustó, pero lo repetí algunas veces más.

No quería volver al alcohol, pero empezaba a darme cuenta que cada noche necesitaba ir a dormir algo “puesto” para no pensar y dormir un poco en condiciones, eso me preocupaba, estaba en casa una mañana desayunando y recibí un mensaje:

BERTA: “Necesito hablar contigo, llámame o dime a qué hora puedo hacerlo yo, por favor”

Me parece que me pilló con la resaca y sin pensarlo la llamé.

BERTA: ¿Mario?
YO: Sí, no me acabas de decir que te llame, ¿Quién quieres que sea?
BERTA: Sí, sí, claro, perdona es que no me lo esperaba.
YO: ¿Qué quieres Berta?
BERTA: Había pensado que aunque ya sé que no quieres nada serio conmigo seguimos siendo amigos, ¿No?
YO: Claro, no tenemos por qué acabar mal.
BERTA: Es que tengo unos días de vacaciones y me gustaría visitar la zona donde vives.

Hostia, esta sí que no me la esperaba, no sabía que decirle y estuve a punto de colgar el teléfono, pero estaba demasiado necesitado de alguien que me diera un poco de cariño.

YO: Vale, ¿cuando quieres venir?
BERTA: Ya, ya estoy de vacaciones.

Le di la dirección completa y me dijo que saldría en coche aquella misma mañana, joder como me pilló, durante el tiempo que la estuve esperando pensé que lo mejor sería que se alojara en un hotel, y pasarla a buscar cada día para hacer turismo, por la tarde estaba Berta llamando a la puerta con una buena maleta, le abrí con la intención de hablar con ella pero antes de que pudiera decir nada, entró en mi casa con la maleta de ruedas que dejó de pie y me abrazó, me pasó los brazos alrededor del cuello poniendo su carita en mi cuello, sin decir nada, ni un solo reproche, ni una mala cara, contenta de verme, con aquella buena olor de su piel y de su perfume, yo tenía los brazos caídos de la sorpresa, lentamente los levanté para rodearla con ellos y poner las palmas de las manos en su espalda notando su contacto, la apreté contra mí cuerpo, me besó con dulzura el cuello, yo cerré los ojos y me empezaron a caer lagrimones por las mejillas, me cogió la cara con las dos manos pasándome los pulgares por debajo de los ojos secándome las lágrimas.

BERTA: No llores cariño por favor, ya estoy aquí y no dejaré que nada malo te pase.

Me besó suavemente los labios y ya me tenía totalmente en sus manos.

Me llevó hasta el sofá, me sentó y se puso a horcajadas encima de mí, nos besamos despacio, ella me acariciaba la cara y yo le pasaba las manos por la espalda, estuvimos mucho tiempo besándonos y abrazándonos sin decir nada ni falta que hacía, se puso de pie delante de mí, se quitó la camisa y el sujetador viéndole las tetas que tanto había echado de menos, se bajó la falda y se quedó en bragas, se acercó cogiéndome la cabeza poniéndome su coño en la boca, se acordaba de lo que me gustaba, olerle las bragas y lo hice metiéndole la nariz, se las bajé y le puse la lengua en el inicio de la rajita metiéndola despacio lamiendo, llevó su cabeza para atrás gimiendo, me dejó que le comiera un ratito él chichi y se arrodilló desabrochándome el pantalón, me cogió la polla, yo le iba a decir algo pero no me dejó poniéndome dos dedos encima de los labios juntando los suyos haciendo el típico sonido del “Ssssss”, para que me callara, se metió el cipote en la boca chupándolo hasta tener la mitad dentro volviéndolo a sacar, se lo metió hasta el final y lo sacó succionando, me hizo gemir y mover las caderas del gusto, se subió encima metiéndose la polla en el coño bajando el culo hasta que tocó con mis huevos, me miró a los ojos y empezó con un balanceo de caderas y culo que me volvía loco, no podía apartar la mirada de sus bonitos ojos viendo como gemía excitada y me hacía gemir a mí, seguía pasándome su dedo por la cara como si me limpiara unas lagrimas que ya no caían, nos corrimos lo dos quedando quietos uno encima del otro, se puso de pie cogiéndome de la mano y me pidió que la llevara a mi habitación, la llevé sin atreverme a decirle nada, me estiró en la cama poniendo su cabeza encima de mi pecho mirándome a los ojos.

BERTA (sonriendo): ¿Cómo estás cariño?

Volví a llorar mirándole aquellos ojitos.

YO: Bien, ahora bien.
BERTA: ¿Me lo explicarás todo?
YO: Claro que sí.

Y en aquella cama y en aquella posición empecé a explicarle la historia desde el principio, nos estiramos uno al lado del otro, nos abrazamos de lado, con ella apoyando su cabeza en mi hombro, ella estirada y yo con la cabeza en su barriga mirando al techo, cambiábamos de posiciones y yo seguía sin dejar el hilo narrándole todo lo que había sido mi puta vida hasta ese momento, acabamos sentados uno delante del otro pasando las piernas por los lados y con cuerpos muy juntos.

YO: Entiendes ahora porque te quiero lejos de mí, todas las personas a las que he querido han acabado mal, no podría soportar que a ti te pasara algo por mi culpa.
BERTA: ¿Me estás diciendo que me quieres tanto que me separas de ti?
YO: No sé Berta, no me líes coño.

Me sentía presionado.

BERTA: ¿Me quieres o no me quieres?
YO: Claro que te quiero joder, te quiero una barbaridad, me da miedo de tanto que te quiero.

Me sonrió y me besó con cariño.

YO: Y no entiendo cómo puedes estar conmigo después de todo lo que te he hecho, no decirte que había vuelto, no despedirme de ti, colgarte el teléfono y no contestarte los mensajes, peor contigo no me he podido portar Berta.

Me volvió a besar.

BERTA: Porque te quiero mucho, y ahora sé que tú también a mí.

Me abracé a ella pidiéndole perdón.

BERTA: Cariño, ahora estoy muy contenta por haberte reencontrado y estar contigo pero esta me la vas a pagar por mis ovarios chaval.

Se descojonó de risa.

BERTA: Y ahora, haz el favor de comerme el coño hasta reventarme a corridas capullín.

Metí la cabeza en medio de sus piernas y le empecé a lamer la parte interna del muslo subiendo al agujerito del coño abriéndoselo con la lengua para seguir subiendo mojándoselo hasta el clítoris para lamérselo un poco y volver a bajar, ella jadeaba sujetándome la cabeza con una mano, dejándome que yo pudiera pasarle la lengua por todos los rincones, me metí en la boca la parte del clítoris succionándolo, levantó el culo de la cama dejando ir un buen gemido, le bajé la intensidad lamiéndoselo con suavidad presionando más con la lengua poco a poco hasta hacer que se corriera cogiéndome del pelo, sin dejar que descansara seguí lentamente hasta que estabilizó los gemidos para volver a lamer, haciéndole subir de nuevo la excitación con nuevos gemidos y más movimientos de caderas y culo hasta que se volvió a correr otra vez, me miraba con los ojitos brillantes y con cara de querer más, le levanté las piernas apoyando sus pies en mis hombros y le metí la polla en su coño empapado de flujo y saliva, al principio la penetraba con un ritmo suave de mis caderas, pero no tarde mucho en ir aumentándolo para hacer que gritara y se volviera a correr poniendo los ojos en blanco, seguí con el mismo ritmo y ella se apoyó sobre sus codos en la cama, incorporando el tronco para mirarme a los ojos con la cara desencajada de gusto.

BERTA: Me estás destrozando, sigue, sigue y no pares que me corro otra vez.

Aumenté más el ritmo de mis caderas chocando con más fuerza mis huevos contra su culo, dejó caer la espalda en la cama abriendo los ojos y la boca, dejando ir un grito corriéndose agarrando con fuerza la sabana con sus manos, no paré de moverme hasta que se le relajó la carita y dejó de gemir, se la saqué despacio mirando como respiraba profundamente recuperándose, en cuanto recuperó el aliento me estiró boca arriba a su lado poniendo una mano debajo de mis huevos amasándolos, abrí las piernas para que pudiera hacerlo sin dificultad, rápidamente subió agarrándome la polla haciéndome una paja, me besó sin dejar de mover la mano y con una sonrisa picarona se la metió en la boca chupando la punta, poco a poco fue profundizando y llegó a metérsela toda volviéndola a sacar dejándola llena de saliva, la pajeó un poco más escuchando el sonido de su mano resbalando entre la saliva, se la volvió a meter en la boca succionando con una fuerza que me levantó el culo de la cama pegando un grito, siguió haciéndolo volviéndome loco totalmente descontrolado del gusto que me subía, de pronto se quedó con el glande dentro de su boca chupándolo suavemente, haciéndome por debajo una paja bestial, cuando estaba a punto de correrme abrió la boca acercando la lengua pasándomela por encima del agujerito, empecé a correrme tirándole lechazos en la boca, en los labios y en la cara, no paró de pajearme y chuparme la punta hasta que saqué la última gota dejándome con la mente en blanco, me dejó descansar un poco

BERTA (sonriendo): ¿Te ha gustado cariño?
YO: Has estado genial, lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo.

Soltó una carcajada.

BERTA: Pues venga, vamos a ducharnos que con tanto meneo me ha entrado un hambre de narices.

Nos duchamos, nos pusimos algo por encima para estar cómodos y bajamos, ella abrió la nevera a ver que encontraba para cenar y yo subí su maleta a la habitación, hicimos la cena juntos y abrimos una botella de vino, brindamos por nosotros.

YO: Lo siento Berta, no tenía planeado nada de esto, sabes que había pensado en decirte que estuvieras en un hotel, como no estaba nada seguro de decírtelo te he dejado coger la iniciativa y ya ves.

Me miró sonriendo a los ojos y me cogió la barbilla con los dedos besándome de nuevo.

BERTA: No entiendo cómo te has podido separar de mí de esta manera.
YO: Es que no me has escuchado cuando te he contado la historia, para no hacerte daño, tengo la cabeza hecha un lio, primero mi hermano y después mi familia, no quiero que te pase nada.
BERTA: Pero qué coño me va a pasar hombre, ¿eres tonto o qué?, me has hecho daño no queriendo verme, colgándome el teléfono y con todas tus tonterías, eso sí que me ha hecho daño “atontao”.
YO: Ya te he dicho que lo siento, y te lo vuelvo a decir.
BERTA (riendo): Y las veces que te quedan chaval, no te voy a dejar solo ni un momento que desaparecerás a la que me despiste.
YO: Necesito poner en orden mi cabecita pero te prometo que no me iré a ninguna parte sin que tú lo sepas.

Mentalmente estaba hecho un puto lio, por un lado tenía mis pajas mentales de que no podía querer a nadie porque acabaría mal, y por otro la necesitaba a ella a mi lado porque si no el que acabaría mal era yo, era un flojeras que no podía estar lejos de ella queriéndola como la quería sin calentarse la cabeza y sin tener más salida que beber para olvidar, menudo inútil.

BERTA: ¿Está bien cariño?, ahora cenamos y bebemos para celebrar que estamos juntos, a partir de mañana ya hablaremos con más tranquilidad.

Acabé la noche pidiéndole doscientas mil veces más que me perdonara, después de unas copas nos fuimos a dormir.


12.

Me desperté al día siguiente con ella enganchada a mí y su carita en mi hombro durmiendo, cuanto más la miraba menos comprendía cómo podía intentar separar aquella criatura bonita de mi lado, y más seguro estaba que yo era gilipollas perdido, le aparté el pelo de la cara y le di un beso en la frente, se acurrucó más conmigo metiendo su cara en mi cuello besándomelo, en aquel momento supe que no podría separarme nunca más de ella, que me pidiera lo que me pidiera o me hiciera lo que me hiciera no le podría decir que no, lo único viable que veía era quererla más que a mi vida y protegerla.

Cuando se despertó nos duchamos juntos entre mil besos y abrazos, fuimos a preparar el desayuno y lo tomamos en la terraza.

BERTA: Es muy bonito donde vives.
YO: Soy gilipollas cariño pero no tonto, donde me gusta vivir lo tengo claro.

Se reía a carcajadas mirándome a los ojos.

BERTA: ¿Y qué vamos a hacer hoy?
YO: Tendría que ir a ver un par de clientes y luego tengo todo el día para ti.
BERTA: Iremos a ver.
YO: ¿Cómo?
BERTA: Que no te dejo solo coño, yo voy contigo a todas partes.
YO (riendo): Vale, te presentaré como mi secretaria.

Me miró fijamente.

YO: No me jodas, ¿pero tú no tienes tú trabajo en la farmacia?
BERTA: Lo voy a dejar todo por estar contigo, no me quiero ir, no pienso volver a casa.
YO (riendo): Hostia si lo sé no te invito a venir.

Me pegó una colleja y se puso a reír a carcajadas.

YO: Está bien, una semana de prueba, si veo que vales la pena como compañera de trabajo te contrato.
BERTA: Acepto.

Estiró la mano para sellar el pacto, se la di y estiré de ella para besarla manchándome los labios con mermelada de los suyos, me miró y se puso a reír.

YO: ¿Te ríes de la mermelada?

Dejaba apoyada la espalda en la silla señalándome con el dedo partiéndose de risa, me levanté y la cogí en brazos sentándola en el sofá de exterior que había a su lado.

BERTA (riendo): ¿Pero qué haces loco?

Le abrí las piernas metiendo las manos por debajo de la camiseta que llevaba puesta, le agarré las bragas arrancándoselas, dio un gritito de sorpresa, le estiré de las piernas bajándole la espalda al sofá levantándoselas y abriéndolas, dejándole el coño bien puesto para comérmelo, agarré el bote de mermelada y le metí dos dedos sacando una buena cantidad poniéndosela encima del chocho, reía porque ya estaba viendo lo que intentaba, me agaché para lamer toda la mermelada a la vez que su coño, cambió la risa empezando a gemir, yo acabé con la mermelada y me quedaba chupando y lamiéndole el chumino teniéndola cada vez más excitada, no tardó mucho en correrse por primera vez.

YO: Lo siento pero todavía queda mermelada.

Seguí comiéndoselo por todos los rincones acabando parándome en el clítoris, lamiéndoselo hasta que se corrió moviendo todo el cuerpo, sacando por el agujero del coño un chorrito de flujo blanco que le bajó por el culo, levanté la cabeza mirándola con la boca llena de flujos y mermelada.

YO: ¿Te gusta mas así mi boquita?

Me sonrió pasándome la mano por la boca para limpiármela, me puso la otra mano en la nuca y estiró de mi cabeza para besarme, le pasé los brazos por la espalda y me quedé abrazado a ella con la cabeza en su pecho, me rodeaba con sus brazos la cabeza y me la besaba.

BERTA (riendo): Nunca he tenido un jefe que me coma el chichi como me lo comes tú.
YO: No seas mentirosa, nadie te lo ha comido como te lo como yo.
BERTA: Huy, tú estás muy chulillo tío.
YO: Si trabajas para mí en el contrato pondré que tengo derecho a comerte el chocho y follarte siempre que quiera.

Se descojonó de risa.

BERTA: Si no lo pones no firmaré el contrato, y tienes que poner un anexo para que yo pueda hacer lo mismo.
YO: No puede ser porque yo no tengo chocho guapa.

Nos reímos un montón, hacía menos de un día que ella había llegado y yo era una persona diferente, más feliz, con ganas de vivir y de compartir mi vida con ella.

Se vino conmigo a hacer las visitas, se puso una mini falda con una blusa que enseñaba un canalillo en medio de las tetas y unos taconazos que era imposible concentrarse en el trabajo, ni yo ni los clientes, cuando entramos al coche después de la última visita me abalancé sobre ella besándola, metiéndole la mano por debajo de la falda agarrándole el coño por encima de las bragas.

YO: ¿Tú te crees que puedes vestirte así para ir conmigo para arriba y para abajo?
BERTA (cachondeándose): ¿No te gusta amor?

Le abría con un dedo las bragas poniéndoselo en el agujerito, haciéndole abrir los ojos.

YO: Me gusta mucho, pero no vas a hacer nada de turismo porque ahora mismo te voy a llevar a casa para follarte golfilla.

Se moría de risa mientras ponía el coche en marcha para llegar a mi casa, entramos y cerré la puerta pasándole los brazos por la cintura besándole con deseo, ella reía de verme tan cachondo, la giré y la puse enganchada a la pared de cara presionando con mi paquete su bonito culo, le besé el cuello.

YO: Te voy a follar aquí mismo de cómo me tienes, no tengo tiempo de llevarte a otro sitio más cómodo.

Le subí una mano por el muslo por delante y le agarré el coño apretándoselo, gimió por primera vez, le frotaba el chichi con la mano por encima de las bragas y el culo con mi polla todavía dentro de los pantalones, a la vez que le pasaba la lengua por el cuello y el lóbulo de las orejas jadeando, le metí la mano por dentro de las bragas haciéndole una paja con dos dedos, abrió las piernas para que pudiera hacerlo mejor y se le empezó a mojar el chichi, tanto que podía oír el ruidito con el contacto con mis dedos, se bajó un poco las bragas dejándome mover los dedos y la mano con más libertad, aceleré el frotamiento sobre el clítoris y se empezó a correr mirando para arriba, con la mano que me quedaba me desabroché el pantalón bajándomelo lo que pude con la ropa interior, me mojé la palma de la mano y se la pasé por el ojete del culo lubricándoselo sin parar de pajearla, ella ya había entrado en fase de correrse una vez detrás de otra si le mantenía bien el ritmo de los dedos, le acerqué la punta de la polla al agujero del culo y apreté con cuidado dilatándoselo, metiéndole el capullo dentro, pegó un pequeño grito levantando la punta de los pies, le bajé los dos dedos al agujero y se los metí dentro del coño siguiendo con el frotamiento del clítoris con la palma de la mano, gemía sin parar cerrando los ojos abriendo la boca.

YO: Te voy a follar por delante y por detrás hasta dejarte reventada.

Al oírme abrió los ojos levantando las cejas sin dejar de gemir, me junté más con ella metiéndole la mitad de la polla dentro del culo, aceleré el movimiento de los dedos y la mano corriéndose una segunda vez apoyando las manos en la pared, aprovechando su orgasmo para metérsela del todo sin dejar de hacerle la paja profundizando más con los dedos en su vagina. podía notar mi polla en su culo, ella gritaba sin parar teniéndome cachondo a más no poder, empezó a mover el culo adelante y atrás metiéndose y sacándose ella la polla gritando cada vez más fuerte, me volvió loco y le follé el culo dando golpes cada vez que se la metía hasta que ella se volvió a correr con un grito enorme, dejándome la mano empapada de flujo, le llené el culo de leche sin poder parar de follarla, se la saqué y le aparté la mano del chocho pasándole el brazo alrededor de la cintura, quedándonos con los cuerpos juntos jadeando besándole el cuello, se colocó bien las bragas y se dio la vuelta abrazándome en silencio.

YO (susurrando): ¿Te he hecho daño cariño?

Movió la cabeza negándolo y se abrazó más fuerte suspirando.

BERTA: ¿Nos vamos a duchar y nos metemos en la cama?

Aquellos primeros días fue un no parar de sexo, por suerte poco a poco nos fuimos tranquilizando porque no creo que hubiera podido seguir con aquel ritmo, Berta se tomó en serio su trabajo ayudándome en todo, haciendo estudios de mercado en el pueblo y la ciudad más cercana consiguiendo algunos clientes más, Roberto mi ex cuñado siempre tenía alguna consulta para hacerme o proponerme algún trabajo juntos, con eso podíamos vivir tranquilamente sin matarnos a trabajar y teniendo tiempo para nosotros.

Berta cada día hablaba por teléfono un rato con su madre, ya llevábamos juntos casi dos meses y me dijo que sus padres nos habían invitado un sábado a cenar para conocerme, me pareció normal que quisieran conocer a la persona que compartía la vida de su hija, ella lógicamente ya les había hablado de mí, como era y lo feliz que estaba conmigo.

Así que un viernes nos desplazamos al piso que Berta todavía mantenía en la ciudad de sus padres para pasar el fin de semana, aproveché para quedar con Roberto el sábado por la mañana y hablar de algunos temas de la empresa, quedamos en vernos en su casa, hubiera preferido hacerlo en otro sitio pero insistió y yo tampoco tenía por qué tener miedo de ver a Julia, cuando se lo dije a Berta se apuntó ella también a la visita, nos presentamos en casa de mis cuñados, Roberto y yo nos encerramos en su despacho a tratar algunos temas y las dos chicas dijeron de tomar un café, cuando salimos estaban las dos hablando en un sofá tan amigablemente, cosa que me alegró, porque al dejarlas solas no estaba muy seguro de cómo acabarían las dos, y más sabiendo cómo había ido la última vez que las vi juntas en aquella cena.

JULIA: Ven Mario a sentarte con nosotras.
ROBERTO (riendo): Siéntate con ellas que yo voy a seguir trabajando un poco más.

Me hicieron un hueco en medio de ellas y me senté extrañado del buen rollo que tenían las dos.

JULIA: Ya me ha explicado Berta que suerte que llegó a tiempo, que estabas a punto de volver a cagarla y beber como un cosaco.
YO: ¿Pero vosotras dos desde cuando tenéis tanta confianza?, si la última vez que os vi juntas casi le tiras los platos por la cabeza.
BERTA: Cariño, Julia me vino a ver para explicarme que habías venido y que desaparecías de nuevo, ¿Porqué te crees que te llamé la primera vez?, ella te conoce mejor de lo que crees y sabía que solo no podrías estar, fue ella quien me convenció diciéndome que si te quería luchara por ti.
YO (mirando a Julia): ¿Tú Julia?
JULIA: Sí tonto, yo, me di cuenta de lo enamorados que estabais el día de la cena, por eso me puse borde y celosa, sabía que a ella le harías caso y que tarde o temprano aceptarías verla.
BERTA: Si hasta la idea de las vacaciones fue de ella.
YO: ¿Cómo?, entonces era mentira que tenías vacaciones, ¿todo era un complot con ella para volver conmigo?
JULIA: Desde luego Mario, con lo que has llegado a vivir y que inocente llegas a ser tío.

Inocente me pareció poco, más bien gilipollas, me estaba empezando a rondar por la cabeza que toda mi puta vida habían hecho conmigo lo que les dio la gana a los demás, cuando Berta me giró la cara acariciándomela dándome un beso en los labios sacándome de mis pensamientos.

BERTA: Sabes que te quiero mucho, hubiera hecho por estar contigo cualquier cosa y no me arrepiento de nada.

Con eso ya hubo bastante para tranquilizarme y dejar mis pensamientos negativos a un lado, gracias a la confianza de Berta con Julia la visita acabó muy bien, incluso recobré confianza en mis cuñados que por los malos rollos con Julia se la había perdido tiempo atrás.

Otra cosa fue por la noche en la cena familiar que no salió precisamente como yo me esperaba, Berta me dijo para comprar los postres, una tarta de chocolate que era lo que a la familia más le gustaba, incluso fuimos por la tarde a la pastelería donde su padre la compraba normalmente, total, que por la noche nos presentamos en casa de sus padres, en la entrada al edificio antes de subir coincidimos con su hermano, el chico con quien la había visto correr aquel día escondido como un idiota para que no me vieran, el chaval era muy simpático y agradable, nos saludamos y subimos juntos en el ascensor haciendo bromas, abrió la puerta con su llave y gritó que ya habíamos llegado, primero apareció su madre, que le dio un abrazo y dos besos a su hija hablando con ella como si yo no estuviera delante, Berta fue quien le dijo como me llamaba, entonces me dio la mano sin mirarme a la cara y sin decirme nada volviendo a hablar con su hija, su hermano se empezó reír por lo bajini, entonces llegó su padre que le dio dos besos más a su hija y soltó…

PADRE: Muchas gracias hija por traer el pastel que tanto me gusta.

Me lo cogió de las manos y se marchaba sin decirme nada el cabrón.

BERTA: Papá que él es Mario.
PADRE: ¡Ah! vale.

El cabrón de papá siguió caminando y no me hizo ni puto caso.

Su hermano ya no sabía cómo disimular que se estaba descojonando de risa, su madre que no paraba de darle conversación como si yo no existiera, así que me giré y me acerqué a su hermano.

YO: ¿Esto es normal en tú familia?

El tío no me podía responder de lo que se reía.

SU MADRE: Nena que mal educado es tú novio o lo que sea que nos ha dejado aquí con la palabra en la boca.
BERTA: Pero mamá, si a él no le has dicho nada, no le hacías caso.
SU MADRE: Hija no intentes defenderle que ya he visto como es.

Yo las miraba a las dos con una cara de idiota que no entendía nada y su hermano el cabrón que se reía más fuerte, de pronto escuchamos la voz de su padre desde dentro.

SU PADRE (levantando la voz): María, dile al hombre ese que venga a hablar conmigo.

Me enteré que su madre se llamaba María, pero lo de “hombre ese” me pareció un poco fuerte.

BERTA: Mamá, ¿pero que dice, porqué quiere hablar con él?
MARIA: Tú no te preocupes hija, es cosa de hombres. Tú ven conmigo.

Lo dijo señalándome y sin mirarme, como si fuera un perro o algo así, miré a Berta preguntándole con la mirada que hacía, me cogió de la mano y entramos juntos detrás de su madre al salón, su padre estaba sentado en la mesa como si esperara a alguien.

MARIA: Aquí está Paco, tú, siéntate delante de mi marido.

Volviéndome a señalar con el dedo.

BERTA: ¿Papá pero qué coño haces?, nos vamos ahora mismo.

Me cogió de la mano y me estiraba para volver por el mismo camino que habíamos entrado.

PACO: Si eres un hombre hecho y derecho te sentarás a hablar conmigo, si te vas no vuelvas a venir por esta casa.

Me paré, Berta me miró.

BERTA: Mario no tienes por qué pasar por esto, vámonos ya.
YO: Berta cariño si tú padre quiere hablar conmigo no seré yo quien le gire la espalda.

Me miró dudando, yo me di media vuelta acercándome a la mesa, su padre estiró un brazo invitándome a sentarme delante de él, su hermano cabrón se sentó en el sofá para no perderse detalle, tapándose la boca con la mano para que no se le viera la risa, su madre se llevó a Berta con ella a la cocina, una vez sentado delante de su padre y los dos con las manos encima de la mesa.

PACO: ¿Y usted que intenciones tiene con mi hija?
YO: ¿Perdón?
PACO: ¿No me dirás que eres sordo?, en la farmacia tenemos unos aparatitos que te vendrían muy bien.

Llegué a pensar que me estaban tomando el pelo.

YO: Muy buenas, las intenciones, muy buenas las tengo con su hija.
PACO: ¿Cómo que muy buenas?
YO: Coño, usted me ha preguntado por mis intenciones, y yo le digo que son buenas.
PACO: A mí me habla con educación por favor.
YO: Pero si no le he faltado el respeto.
PACO: Lo del “coño” sobraba señor.
YO: ¿No podría usted tutearme?, es que llamarme de usted se me hace raro.
PACO: Mire, si usted no tiene una buena educación no es nuestro problema, en esta casa estamos todos muy bien educados y no le perdemos el respeto a las personas.

Su hermano se descojonaba mirando por la ventana disimulando.

YO: Está bien, ¿qué le gustaría saber?
PACO: Primero si vas a respetar a mi hija o tendrá que venir a casa llorando de las putadas que le hagas.
YO: Perdone pero a su hija ya hace tiempo que la respeto y que yo sepa no ha venido a su casa llorando en ningún momento.
PACO: Y usted será una persona íntegra que no ha estado antes casado o algo así, ¿no?
YO: Pues soy una persona íntegra, pero sí que he estado casado antes.
PACO: Claro, ya has hecho desgraciada a una mujer y puede que hasta unos hijos y ahora quieres hacer lo mismo con mi hija, pues que sepa que no estaré nunca de acuerdo con lo vuestro.

Con aquello se me inflaron los cojones, me puse de pie y el también mirándonos a los ojos.

YO (levantando la voz): Mire, su hija se quería ir y yo he querido hablar con usted, sinceramente me suda la polla que usted esté de acuerdo o no con lo nuestro, yo no hice desgraciada a ninguna mujer porque ella y mis dos hijos se mataron en un accidente de tráfico, y no se lo deseo a nadie, ni a gente tan gilipollas como usted, su hija y yo vamos a estar juntos y ser felices por mucho que le moleste, ¿te has enterado o te lo vuelvo a repetir?

Al hermano se le borró la risita de la cara de golpe, Berta y su madre salieron de la cocina mirándonos con los ojos como platos.

PACO (serio): María sácanos el coñac y dos vasos, que voy a brindar con este hombre por sus dos cojones bien puestos que tiene.
YO: El puto coñac no puedo ni olerlo.
PACO: ¿Whisky?
YO: Vale.
PACO: María, que sea whisky.

Y María abrió un armario sacando dos vasos y la botella, nosotros seguíamos mirándonos a los ojos sin apartarlos ninguno de los dos, Paco sirvió dos dedos a cada vaso y me paso uno, brindamos y nos lo tomamos de golpe.

PACO: Muy bien, ya podemos cenar.

La cena fue como la seda, nos llamamos de tú como si nos conociéramos de siempre y nos despedimos con un abrazo

Nos metimos en el coche para ir a casa de Berta.

YO: ¿Tú padre a tratado así a todos los novios que le has presentado?
BERTA: Es que, veras, eres el primero que he traído a su casa.
YO: Coño tía eso se avisa, los inventos con gaseosa joder.
BERTA (riendo): Es que no sabía que mi padre se comportaría así.

Me giré en el asiento besándola, metiéndole la mano por debajo de la faldita tocándole el coño por encima de las bragas.

BERTA: Mario por favor que estamos en mitad de la calle.

Yo seguía besándole el cuello y apartándole las bragas con dos dedos empezando una paja.

YO: Pues te vas a correr en mitad de tú calle por última vez.

Seguía frotándole el chichi, ella fue abriendo las piernas.

BERTA: Por última y por primera vez.

Llegué con los dedos al agujerito metiéndoselos un poquito siguiendo frotando con el resto de la mano, gimió mirando para todos lados para que nadie nos viera.

YO: No me digas que ningún noviete antes te ha metido en el portal a meterte mano o a que tú le hagas una paja.
BERTA: Pero que dices guarro, yo no hago esas cosas.

Le aceleré el movimiento de la mano metiéndole los dedos dentro y estaba a punto de correrse.

YO: Anda que no debes de haber hecho pajas tú en tu portal.
BERTA: Yo no hacía esas cos…

Se empezó a correr apoyando su boca en mi hombro para no gritar, abriendo y cerrando las piernas del gusto.

YO: Pues si no las has hecho antes lo vas a hacer ahora.
BERTA: ¿Qué?

Salí del coche rodeándolo abriéndole la puerta.

YO: Venga ven conmigo.
BERTA (riendo): Estás loco tío.

Pero ella salió y caminó conmigo otra vez hasta la puerta de su edificio, la abrió con su llave y nos metimos debajo de la escalera para que no nos vieran desde fuera.

YO: Va, sácamela y hazme una paja.

Me miraba sorprendida y con ganas de hacer algo nuevo, me desabrochó el pantalón, me bajó la cremallera y me metió la mano por dentro de los calzoncillos sacándome la polla, que la tenía bastante tiesa de hacerle la pajita a ella antes, la agarró con fuerza mirándome a los ojos y me besó.

BERTA: Que sepas que eres al primero que le toco la polla en un sitio como este.

Movía la mano haciéndome una paja mientras yo le tocaba las tetas, cuando la tuvo bien tiesa se agachó y se la metió en la boca chupándomela sin dejar de hacer su paja, veía que no podría correrme rápido de esa manera así que le di la vuelta levantándole la falda, ella sacó el culo apoyando las manos en la pared, le bajé las bragas a medio muslo y le metí la polla en el coño ahogando un gemido, la follé rápido y fuerte para correrme lo antes posible, ella se me avanzó tapándose la boca poniéndose colorada, corriéndose que le temblaban las piernas, le descargué toda la leche en su chumino y le subí las bragas, en ese momento oímos una puerta de un piso que se abría, salimos rápido y me acabé de abrochar el pantalón en la calle.

BERTA: Joder, si nos llega a pillar algún vecino que me conocen de toda la vida hostia, que vergüenza.
YO: Cállate, que ahora ya podrás decir que en tu portal has hecho una paja, te han follado y te has corrido, ¿qué más quieres?
BERTA: Eres un cerdo cariño.
YO: Y tú una guarra que caminas por la calle con una corrida en el coño que te debe de estar empapando las bragas mi amor.

Se moría de risa dándome un golpecito con el hombro.

BERTA: Marrano que eres.
YO: Y cuando lleguemos a tú casa te lo voy a comer con la corrida y todo para destrozarte a orgasmos.
BERTA (riendo): Venga coño que ya vamos tarde.

13.

Pasaban los meses fortaleciendo nuestra relación, pasábamos casi todo el día juntos y las cosas nos iban bien, faltaba poco para el verano, una tarde estábamos en casa repasando algunas cosas del trabajo…

BERTA: ¿Te puedo preguntar algo que no tiene nada que ver con el trabajo?
YO: Dime cariño.
BERTA: Este verano, ¿qué haremos en las vacaciones?
YO: No lo sé, no me he puesto a pensar en eso, ¿tú tienes alguna idea?
BERTA: Bueno, a mí…

Noté que no se atrevía a decirlo y estaba nerviosa.

YO (riendo): ¿A ti qué?, venga acaba de decirlo mujer.
BERTA: Que me haría ilusión conocer la isla donde te criaste, y ver tú casa delante del mar.

Me dejó desconcertado porque no me lo esperaba, mi vida en la isla la había guardado en algún rincón de mí cerebro y no me acordaba de ella, o no quería acordarme.

YO: Esta casa también tiene el mar delante, podemos ir a cualquier sitio a pasar unas buenas vacaciones.

La cabrona sabía cómo convencerme de las cosas y me hizo cara y voz de pena.

BERTA: Ya sé que vivimos delante del mar, pero me hace ilusión conocer los sitios donde ibas de joven, algunos amigos que seguro que te deben de quedar por allí, tú hermana, no sé, hacerme una idea más cercana de lo que me has explicado de tú vida.

Así de primeras no tenía ningunas ganas de ir ni que ella conociera demasiado de mi vida pasada.

YO: Bueno cariño, ya lo hablaremos más adelante.

Yo no le sacaba la conversación para nada, pero es que a Berta cuando se le metía algo en la cabeza, en fin, ella de vez en cuando me lo recordaba. Una tarde estábamos mirando la tele, ella con una camiseta y en bragas, yo con pantalón y camiseta cómodos para estar en casa, estaba sentado en el sofá con su cabeza en mi regazo y ella estirada, se dio la vuelta dándome un beso en la polla, me miró riendo y metió cuatro dedos por dentro de mi pantalón bajándomelo volviendo a besármela, después le pasó la lengua despacio y consiguió que empezara a despertarse, abrí las piernas y bajó la lengua pasándomela por los huevos un ratito para meterse uno en la boca chupándolo, eso hacía que la picha estuviera cada vez más dura levantándose un poco lo que aprovechó ella para metérsela en la boca succionándomela poniéndomela tiesa del todo en nada, recorría con la lengua todo el tronco, desde la punta hasta los huevos subiendo por otro lado entreteniéndose en la punta, lamiendo el frenillo y el agujerito.

BERTA: ¿Te gusta cariño?
YO: ¿Cómo no me va a gustar?

Se la metió entera hasta la garganta apretándome con los labios en la base, succionando haciendo que gimiera con fuerza, se la sacó lentamente mojándola y succionándola de una manera que yo no podía dejar de gemir y jadear.

BERTA: Pues si que parece que te gusta, ¿quieres que siga?
YO: Que cabrona que eres, sigue por favor, no pares.

Volvió a metérsela y sacársela varias veces seguidas poniéndome a punto de reventar.

BERTA: Dime cariño, ¿quieres correrte en mi boca?, ¿tirarme toda tú leche dentro y ver como resbala por mis labios y mi carita?
YO: Joder, joder, que marrana eres, me estas poniendo muy cachondo, sigue coño.

Me cogió de un brazo para que me levantara y ella se arrodilló delante de mí, me cogió la polla con la mano apretándomela, me hizo una paja subiendo y bajando la mano unas cuantas veces de manera rápida, casi me corro parando en el momento justo.

BERTA: ¿Qué tal amorcito?
YO: Con ganas de que acabes conmigo cabrona.
BERTA: Pues dime que iremos de vacaciones a tú casa en la isla.
YO: No me puede creer que hagas esto como chantaje.

Me sujetó la polla por abajo apretando, se la metió en la boca hasta que tocó con sus labios su propia mano, succionando con una fuerza que me temblaron las piernas del gusto.

BERTA: ¿Te quieres correr o no?

Me tenía que no me salían ni las palabras.

YO: Sí, sí, sííí.
BERTA: ¿Me llevarás a la isla?
YO: Que sí cabrona.

Me la volvió a succionar que casi me caigo al suelo.

BERTA: Dame tú palabra.
YO: Te la doy joder, te doy lo que quieras pero acaba ya por Dios.

Me miró sonriendo por haber conseguido lo que quería, sacó la lengua pasándomela por la punta de la polla haciéndome una paja loca con la mano, cuando estaba a punto de correrme se la metió casi entera succionando de una manera que le solté un primer lechazo pegando un grito en la garganta, se la fue sacando succionando varias veces dejando ir un chorro de semen en cada succionada con su correspondiente grito, las piernas no me aguantaban teniendo que sujetarme en su hombro sin dejar de correrme dentro de su boca, le salía la leche por los lados cayéndole encima de las tetas, al final se la sacó pajeándola lentamente para que le cayeran las últimas gotas por encima de la cara sin dejar de mirarme con una sonrisa por su victoria de aquella tarde, yo estaba totalmente fundido y bien corridito, armas de mujer para conseguir lo que les sale del higo.

Después de una buena ducha cenamos y nos metimos en la cama, le pasé un brazo por encima y me quedé dormido al momento, de lo relajado que me había dejado aquella noche con su “trabajito”.

Un par de meses más tarde estábamos preparando las maletas para salir de viaje, había llamado a mi hermana días antes para preguntarle cómo estaba mi casa y si podíamos ir a pasar las vacaciones allí o mejor hospedarnos en un hotel, ella se cuidó de que la casa estuviera bien todo el año y estuvo encantada de que fuera con mi pareja de nuevo a la isla, se preocupó de venirnos a buscar al aeropuerto donde le presenté a Berta, se dieron dos besos y nos acompañó a mi casa, Berta no paraba de hacerle preguntas y Espe se las contestaba con una sonrisa, me pareció que se cayeron muy bien una a la otra. Nos ayudó a entrar las maletas en casa, abrimos puertas y ventanas para que se ventilara y nos sentamos en la terraza a tomar algo.

BERTA: No me puedo creer que tengas una casa como ésta aquí y que no viniéramos antes.
YO: Supongo que cada cosa llega a su tiempo cariño.
ESPE: Es una casa preciosa que tuvo mucha suerte de encontrar en su momento.

Estaba a punto de ponerse el sol en una tarde calurosa, Berta se levantó.

BERTA: Voy a meter los pies en el agua que hace una pinta buenísima.

Bajó las escaleras de la terraza y llegó a la arena de la playa caminando descalza.

ESPE: Parece muy buena chica y es muy maja, te felicito por el buen gusto.
YO: Sí que lo es, estoy muy contento con ella Espe, me ha hecho volver a disfrutar de la vida.

Berta había llegado a la orilla y se estaba mojando los pies levantándose el vestido para no mojarlo, nos saludó con la mano como una niña pequeña, miró para un lado y para el otro confirmando que no había nadie ni venía nadie paseando por la playa, se salió un poco a la arena, se quitó el vestido y las bragas tirándose al agua en pelotas porque no llevaba sujetador, yo la miraba con una sonrisa de ver lo feliz que era.

ESPE: Anda ves con ella que lo estás deseando, yo me voy, si necesitáis algo no dudes en llamarme.

Me dio dos besos para despedirse y se fue, yo me quité los zapatos y me acerqué a la orilla a ver a Berta que chapoteaba y jugaba en el agua.

BERTA: Ven conmigo cariño, el agua está buenísima.

Me quité la camisa y los pantalones junto con la ropa interior, cogiendo carrerilla me tiré de cabeza a su lado, me rodeó el cuello con sus brazos y me besó feliz de estar allí, yo le agarré bien el culo con las dos manos levantándola para que rodeara con sus piernas me cintura, con el agua a la altura del pecho nos besábamos mientras le acariciaba una teta jugando con el pezón, mi boca le recorría el cuello hasta llegar a la oreja.

YO (susurrando): Mira por donde el primer polvo en la isla va a ser debajo del agua.
BERTA (riendo): Como me gusta que me hagas estas cosas marranote.

Me cogí la polla, que con tanto beso y sobeo ya la tenía casi tiesa, se la metí en el chichi despacio, ella empezó a mover sus caderas para follarme y se me puso tiesa del todo en un momento, sus movimientos se iban acelerando igual que sus jadeos encontrando el ritmo sus caderas y las mías para llegar a un orgasmo, con ella muy abrazada a mí corriéndose con su boca en mi oído, a la vez que le llenaba el coño de leche debajo del agua, nos besamos riendo, salimos del agua cogiendo la ropa corriendo para subir a la terraza y ducharnos al lado de la piscina, nos secamos con unas toallas que habían en un armario preparadas para los baños “piscineros”, subimos a la habitación donde la estiré en la cama boca arriba, me tiré a comerle el chocho para hacer que se corriera unas cuantas veces seguidas, nos duchamos, deshicimos las maletas y cenamos algo ligero mirando el mar.

BERTA: Me parece que estas van a ser unas vacaciones muy especiales.

En esos momentos Berta no sabía lo “especiales” que iban a ser.

Al día siguiente la llevé a ver algunas cosas de interés de la isla, nos bañamos en una famosa playa con aguas cristalinas y comimos en un restaurante sobre unas rocas al lado del agua, todo muy idílico hasta que llegamos a casa por la tarde que nos estaba esperando Greta sentada en las escaleras.

GRETA: Hola Alex, cuánto tiempo sin verte.
YO (serio): ¿Qué haces aquí Greta?
BERTA (alegre): ¿Eres amiga de Mario?

Greta se levantó y le dio dos besos a Berta cogiéndola por la cintura, yo estaba abriendo la puerta de casa.

GRETA: Sí cariño soy amiga de Alex, yo es que lo conozco como Alex.
BERTA: Sí claro, con tanto cambio de nombre esto es un lio, para mí siempre ha sido Mario, entra en casa que tengo interés en hablar contigo.

Yo las miraba desde la puerta pensando que aquella confianza no acabaría bien.

GRETA: Hablamos de lo que quieras.

Pasaron las dos por delante de mí.

GRETA: Alex, tengo que reconocer que siempre has tenido buen gusto con las mujeres.
BERTA: ¿De verdad?, eran muy guapas sus novias aquí antes de irse.

Greta me miró con una sonrisa burlona y luego miró a Berta.

GRETA: La más fea fui yo.
BERTA: Huy perdona, no sabía que vosotros…
YO: Eso fueron tiempos pasados y olvidados por suerte.

Les decía abriendo las puertas que daban a la terraza, salimos y ellas se sentaron en el sofá.

YO: ¿Queréis tomar algo?
GRETA: A mí un buen pelotazo me vendría bien.
BERTA: Y para mí otro cariño.

Les llevé un par de copas.

BERTA: Cariño nos dejarás hablar con intimidad, es que si estás delante yo me cortaré en según qué preguntas y ella puede que no me conteste la verdad.

YO: No te jode que me echen de mi propia casa, tú no confíes en todo lo que te pueda decir esta, me voy a lavar el coche.

Se quedaron las dos riendo, yo me fui a coger la manguera para pegarle una buena enjabonada y limpieza al coche después de ir todo el día para arriba y para abajo, sobre todo porque no sabía qué hacer y me preocupaba lo que Greta le pudiera decir a Berta de nuestro pasado, después ya intentaría sonsacarle a Berta para decirle si todo era verdad o no. Cuando volví a entrar me preparé una copa para mí y salí con ellas, estaban la dos riendo con una confianza como si se conocieran de toda la vida.

GRETA: Le estaba diciendo a tú novia que podíamos organizar una fiesta como antes.

Le iba a dar un sorbo a la copa y la dejé en la mesa mirándola queriendo fundirla.

YO: Y una mierda, en esta casa se han acabado las fiestas.
BERTA: Cariño, no encuentro que sea mala idea dar una fiesta para que vengan todos tus amigos y conocidos.
YO: ¿Eso es lo que te ha dicho esta?, que cojones tiene, y tú, ¿cómo coño te has enterado de que estábamos aquí?
GRETA: Que tonto eres, porque hablé con tú hermana como casi cada día y me lo dijo.
YO: Si ya has acabado la copa, me podrías dejar a solas con mi pareja por favor.

Greta se levantó mirándome indiferente.

GRETA: Berta cariño, mañana te llamaré para pasarte a buscar y nos iremos de compras.
BERTA: Sí, sí, que me hace ilusión.

Me tuve que aguantar las ganas de decirle a Berta que con Greta no iba a salir a ninguna parte, me mordí la lengua, Berta acompañó a la puerta a Greta y volvió conmigo.

BERTA: Que simpática y agradable que es, hemos quedado para mañana ir de compras, ¿no te importa, no?
YO: Por favor Berta, vigila con ella que es más retorcida de lo que parece, ¿de qué habéis estado hablando?
BERTA: No te preocupes Alex, nada serio, de cuando erais jóvenes y esas cosas.
YO: ¿Cómo que Alex?
BERTA: Aquí todo el mundo te llama así, pues yo también, Greta tan decir Alex, Alex, me lo ha pegado.
YO: Tú vigila con ella por favor.

La mañana siguiente la pasamos en la playa delante de casa y en la piscina, cuando nos fuimos a duchar antes de comer nos metimos los dos juntos, Berta abrió el agua y yo me arrodillé metiendo la cara en medio de sus muslos lamiéndoselos, ella dejó ir una risilla y abrió las piernas para que le pudiera meter bien la lengua en medio del coño, lamiéndoselo de abajo a arriba sacándole los primeros gemidos, apoyó la espalda en la pared de cristal colocando un muslo encima de mi hombro para que me centrara en el clítoris chupándolo, lamiéndolo y succionándolo para hacer que se corriera a gritos apretándome con sus manos mi cabeza, le empezaron a temblar las piernas y se dejó caer en el suelo, se las abrí y seguí comiéndoselo dándole un latigazo el cuerpo de gusto, manteniéndola en ese estado que tanto me gustaba de orgasmo continuo, que bajaba y subía los gritos dependiendo del momento enlazando corridas hasta que no podía más, entonces me estiré encima metiéndole la polla en el chichi sujetándome con una mano en el suelo de la ducha y con el otro brazo cogerle la pierna para levantársela por la rodilla, para poder penetrarla más profundamente, ella volvía a abrir los ojos poniéndolos en blanco al poco tiempo, volviéndose a correr pegando unos gemidos tremendos, me levanté haciéndome una paja y ella se arrodilló abriendo la boca delante de la polla, para que me corriera dentro de ella salpicándole toda la cara, se mezclaban los tiros de leche con el agua que nos había estado cayendo encima todo el rato de la ducha.

YO: Ahora ya vas bien folladita para ir con Greta por ahí.

Se levantó que le temblaban las piernas.

BERTA: ¿Cómo es que te fías tan poco de ella?, parece una chica muy simpática y dulce.
YO: Dulce lo eres tú mi amor, a ella ya la acabarás conociendo.

Por la tarde Greta pasó a buscar a Berta para ir de compras, yo fui a visitar a mi hermana a la empresa, hablamos un rato, me dijo que nuestro padre estaba muy delicado y que sus expectativas de vida no eran a muy largo término, que había hablado con madre y que quedaron en que se iría a vivir con mi hermana, porque si faltaba mi padre aquella casa era demasiado grande para ella sola, no quería seguir viviendo allí, acabé la visita echándole un ojo a la contabilidad.

ESPE: Alex, sabes que si decides quedarte con Berta aquí podéis vivir muy bien, tú podrías cuidarte de la empresa conmigo y si ella quiere trabajar la podríamos contratar, aunque no le haría ninguna falta trabajar para nada.
YO: De momento creo que será mejor que sigamos con nuestra vida, pero te prometo que si al final de las vacaciones ella se encuentra bien aquí se lo preguntaré.

Nos despedimos con un abrazo, fui a un bar donde sabía que me encontraría con algunos de los amigos más íntimos para tomarnos una birras juntos y saludarlos.

Cuando entré en casa pegué un grito para saber si Berta ya había vuelto.

BERTA (gritando): Arriba en la habitación amor.

Subí y estaba probándose la ropa que se había comprado, se giró con una sonrisa con un vestido puesto que era tan atrevido que se me salieron los ojos de las orbitas.

YO: Tú, tú, ¿tú vas a ser capaz de ponerte eso por la calle?
BERTA: Hombre para ir a comprar el pan no, pero para una fiesta o algo así porque no, ¿a que es bonito?
YO: Tú sí que eres bonita amor.

Se acercó rodeándome con sus brazos besándome.

BERTA: Y tú el mejor novio del mundo.

Aquella noche después de cenar estábamos acabando con las copas de vino en la terraza.

BERTA: Que bonito es esto y que bien se está.

Yo la escuchaba pero no quería decir nada.

BERTA: ¿Tú crees que algún día podríamos mudarnos y venir a vivir aquí?
YO: ¿Eso te lo ha dicho Greta?
BERTA: Bueno, me lo ha sugerido como el que no quiere la cosa.

Me cagué en “tó”, Greta y mi hermana ya debían estar haciendo planes para que acabáramos viviendo allí, ¿pero es que esas dos no tenían nada mejor que hacer que montarle la vida a los demás joder?

YO: No creo, nosotros tenemos nuestros clientes allí y nos va bien, ¿no cariño?
BERTA: Pero eso lo podríamos solucionar muy fácil, es que esto es muy bonito Alex, me haría tanta ilusión vivir aquí.
YO: Y dale con lo de Alex.
BERTA: Coño te llamas así ¿no?
YO: Me llamo Mario joder.
BERTA: Vale, vale hombre, lo siento Alex.

Se descojonó de risa mirándome a los ojos, me tenía tan enamorado que reí con ella y no quise entrar en discusión.

BERTA: Y tenemos que decidir qué día haremos una fiesta aquí en casa, Greta se ha ofrecido para ayudarnos.
YO: De momento nada de fiestas nena, no es negociable.

Puso su cabeza en mi hombro y no dijo nada.

Pasamos varios días haciendo turismo por la isla, por las tardes Berta siempre encontraba un rato para estar con Greta, cosa que no me hacía puta gracia, pero me aguantaba, una tarde fui a ver a mi hermana para hablar de varias cosas, entre ellas el estado de salud de mi padre que cada día era más preocupante, al volver a casa vi el coche de Greta aparcado en el jardín, entré y no vi a nadie, salí a la terraza y tampoco, subí a la planta de las habitaciones y sentí gemidos, abrí la puerta de nuestra habitación despacio, vi a Berta estirada desnuda boca arriba con las piernas abiertas, Greta también en pelotas le comía el coño.

14.

Me fui sigilosamente para no molestarlas y me senté en la terraza con una copa, al rato bajaron las dos en top y bragas, al verme.

BERTA: Hostia que susto Alex, ¿hace mucho rato que has llegado?
YO: El suficiente, y tú dale que te pego con lo de Alex.

Berta se puso colorada de la vergüenza, y agachó la cabeza.

GRETA: ¿Te llamas Alex, no?
YO: Tú cállate.
BERTA: Lo siento cariño, no sé como ha pasado yo…
YO: No me tienes que dar ninguna explicación.
BERTA: Perdóname Alex.

Me subió la mala leche.

YO: ¿Quieres conocer a Alex?, pues lo vas a conocer joder.

Me puse de pie y las señalé a las dos con el dedo.

YO: Venir aquí las dos, pedazos de zorras.

Berta abrió los ojos sorprendida porque nunca me había oído hablar así, Greta sonreía alegrándose de que saliera por fin quien era yo. Se acercaron las dos colocándose delante de mí.

YO: Ahora arrodillaros.

Lo hicieron las dos, Greta sonriendo sabiendo que es lo que vendría y Berta alucinada, me quité las bermudas y la ropa interior tirándolo a un lado, me quité la camiseta y las zapatillas quedándome en pelotas, le cogí del pelo a Greta metiéndole la polla en la boca todo lo que pude casi ahogándola, Berta abrió la boca de la sorpresa y le metí dos dedos dentro levantándole la cabeza para que me mirara.

YO: Vas a conocer a Alex de una puta vez, acércate y acaríciame los huevos y el culo.

Lo hizo mirándome a los ojos un poco asustada, después cambiaron las posiciones, cogí de la cabeza a Berta y le metí la polla toda entera hasta la garganta, se ponía roja de no poder respirar, yo le apretaba la cabeza contra mí follándole la boca hasta que le vinieron dos arcadas, en la segunda se la saqué dejándola mirando al suelo tosiendo sacando saliva, la metí de nuevo en la de Greta siguiendo con mi follada de bocas, cuando vi que se recuperaba un poco le cogí por la barbilla a Berta y se la volvía a meter en la boca hasta el fondo, apoyó sus manos en mis muslos para intentar apartarse, no le dejaba empujando con mi mano por detrás de su cabeza.

Les dije a las dos que se levantaran y las coloqué con las rodillas encima del sofá, apoyadas con las manos en el respaldo a cuatro patas una al lado de la otra, le arranqué las bragas a Greta y se la metí en el coño de golpe hasta el fondo, dio un gemido fuerte y aguantó la embestida, con la mano le aparté las bragas a Berta metiéndole dos dedos dentro del chocho con más cuidado, las follaba a las dos a la vez haciéndolas gemir, se la saqué a Greta y con las manos le destrocé las bragas a Berta apuntándole en la vagina con la polla, metiéndole la estocada hasta el fondo sacándole un grito, la follé con fuerza y mala leche por hacer que saliera esa parte de mí, Alex, a quién intentaba tener reprimido, pero lo que conseguía es que Berta se corriera una vez detrás de otra, a Greta le metí dos dedos pero pronto le acabé por meter un tercero en el coño follándola, cuando conseguí que Greta se corriera Berta ya no sé cuantos orgasmos llevaba, las volví a arrodillar delante metiendo y sacando la polla de una boca a la otra, haciéndome una paja hasta correrme y repartirles los lechazos entre las dos bocas y caras, entonces recordé que estábamos en la terraza y que desde la playa cualquiera que pasara paseando nos podía ver, vi a una pareja alejándose de espaldas que supuse que hacía un momento nos debían de pillar en pleno espectáculo, las dos chicas seguían arrodilladas mirándome con el semen cayéndole por la cara.

YO: Greta lárgate.
BERTA: Primero que se duche, ¿no?
YO: Greta, lárgate ahora mismo y tú cállate la boca.

Greta se levantó, recogió sus cosas vistiéndose rápidamente y se fue, Berta seguía de rodillas mirándome como si no me conociera, y era cierto, a esa persona cabrona y autoritaria no la había visto nunca.

YO: Ahora vas a empezar a chupármela otra vez que quiero volver a follarte, tú querías conocer a Alex y por mis cojones que lo vas a conocer.

Berta me cogió la polla medio flácida con la mano y se la metió en la boca chupándola, succionándola y jugando con ella haciéndola crecer otra vez, cuando la tuve dura le dije que se pusiera otra vez a cuatro patas en el sofá, me sonrió pero no encontró en mi cara nada de complicidad ni cariño, le abrí el culo y le metí la lengua en medio lamiéndole el ojete para dejárselo mojado.

BERTA: Con cuidado cariño.

Le puse la punta de la polla en el agujerito y se la fui metiendo, pegó un grito de dolor y apoyó sus manos en mis cadera para que no siguiera, se las aparté de un manotazo y se la metí hasta el fondo sin parar, Berta cerró los ojos y yo la fui entrando y sacando una pocas veces lentamente, para seguir con un buen ritmo dando golpes con mi pubis en su culo sujetándola con fuerza por sus caderas, como me había corrido hacía poco aguante mucho hasta correrme dejándole el culo lleno de semen y el agujerito muy dilatado, al relajarme con la corrida y verle el culo me arrepentí dejándola allí quieta y me fui a estirar en la cama, llegó ella estirándose a mi lado apoyando su cabecita en mi hombro, estuvimos un rato sin decir nada..

BERTA: Así qué ese es Alex.
YO: Sí, ese es Alex, ¿lo entiendes porque no quería que lo conocieras?
BERTA: Cariño, es parte de ti y te pongas como te pongas siempre lo llevarás dentro.

Se levantó metiéndose en la ducha y yo pensé que tenía toda la razón del mundo, intentar olvidar una parte de mí no era lo más inteligente, pero no sabía qué hacer con esa parte.

La mañana siguiente desayunando Berta estaba sería.

YO: ¿Qué querrás hacer esta mañana?

Ella estaba distraída.

BERTA: No sé, lo que tú quieras.
YO: ¿Estás bien Berta?

Me miró pensativa haciendo un silencio.

BERTA: Estoy sorprendida de lo que pasó ayer, me pillaste en la cama con Greta y no te noté que estuvieras enfadado o celoso, además aprovechaste para follarnos a las dos como si tal cosa, supongo que lo que me hiciste al final, que por cierto me has dejado el culito escocido de narices era para castigarme.
YO: No era un castigo Berta, me apetecía hacerlo y lo hice, siento haberte hecho daño en el culo pero te lo volveré a follar cuando me apetezca.
BERTA: ¿Entonces no te importa que me metiese en la cama con Greta?
YO: Si te metiste sería porque tenías ganas ¿no?, quien soy yo para decirte lo que tienes que hacer o no, ya eres grandecita para decidir lo que te conviene.

Pensó un momento y me dio un beso en los labios.

BERTA: Me gustaría quedarme en casa en la piscina.

Desayunamos y nos estiramos a tomar el sol, a media mañana estaba Berta en la piscina bañándose mirando el mar apoyada con los brazos en el borde, me metí en el agua abrazándola por detrás.

BERTA: Que bonitas vistas, cuanto más las miro más me gustan.

Bajé las manos por su cintura y le bajé las bragas del bikini.

BERTA: ¿Qué haces?

Me bajé el bañador y apoyé la punta de la poya en su culo.

YO: Te voy a volver a follar el culo bonito que tienes.

Berta empezó a moverse intentando escaparse y yo la apreté con mi cuerpo contra la pared de la piscina empujando con mi paquete sobre su culo.

BERTA: Por favor Alex, me escuece de ayer, me vas a hacer daño.
YO: Cuando dejaste que la zorra de Greta te comiera el coño no te quejaste tanto pedazo de puta.

Se quedó parada sorprendida.

BERTA: Perdona, ¿qué me has dicho?
YO: Que eres un pedazo de puta que te gusta que una zorra como Greta te coma el coño para correrte.

Se quedó callada sin decir nada cayéndole unas lágrimas.

YO: No te preocupes que no te voy a follar el culo como lo tienes, pero llama a Greta para que venga esta tarde que me follaré el suyo.

Salí de la piscina estirándome en la hamaca, ella se quedó dentro un rato y cuando salió cogió el móvil para hablar con Greta confirmando la visita de la tarde, se estiró a mi lado en otra hamaca mirándome confirmándolo, nos cogimos de la mano y seguimos tomando el sol, después de comer no tardó mucho en llegar la cabrona de Greta, nos saludó a los dos.

GRETA: ¿Pasa algo para que me hagáis venir con prisas?
YO: Que Berta tiene ganas de que le vuelvas a comer el coño.

Greta me miró sonriendo sabiendo lo que pasaría, ella conocía mejor a Alex que nadie.

YO: Berta cariño quítate las bragas y estírate en el sofá.

Lo hizo sin decir nada y Greta se acercó a ella besándole los muslos para lentamente ir subiendo su lengua hasta empezar a comerle el chumino, Berta cerró los ojos del gusto, cuando los abrió tenía mi polla delante de su boca para que la chupara, se la metió en la boca chupando la punta y poco a poco se la fue introduciendo hasta el final, volviendo a sacarla ahogando a la vez los gemidos, esperé que se corriera y le pedí a Greta que se pusiera a cuatro patas, a Berta que le hiciera una paja, a la vez que se la hacía me la chupaba dejándome la polla llena de saliva, cuando Greta empezó a gemir por el movimiento de los dedos de Berta en su coño, me puse por detrás bajándole las bragas hasta las rodillas, apoyando la punta de la picha en el ojete del culo, se la metí como un cabrón casi de golpe haciéndole dar un alarido, Berta del susto le sacó la mano del coño.

GRETA: Eres un hijo de puta Alex.
YO: Esto por comerle el coño a Berta ayer sin mi permiso.

Berta me miraba entre sorprendida y asustada.

YO: Y tú Berta como no consigas que se corra con la paja te la volveré a meter en el culo destrozándotelo.

Se la fui metiendo y sacando a buen ritmo haciéndola gritar de dolor y placer, Berta se espabilaba para seguir haciéndole la paja y después de un rato Greta se empezó a correr, le abrí las nalgas con las manos y le di unos cuantos empujones con mis caderas todo lo rápido y fuerte que pude para correrme, dejándole todo el semen dentro, le saqué la polla del culo y se lo mantuve abierto para que Berta viera como lo tenía de dilatado.

YO: Así es como lo tenías tú ayer cariño, y lo volverás a tener un día de estos.

Le di un beso en los labios a Berta y un azote en el culo a Greta que sonó por toda la casa.

YO: Vamos a la ducha los tres.

Después nos estiramos en la cama, yo en medio con ellas a los lados pasándoles el brazo por los hombros y ellas apoyando su cabeza en mi pecho.

YO: Empezar a pensar en la fiesta que queréis dar en casa.
GRETA: Ya era hora que volviera Alex joder.

Berta no dijo nada y nos miraba a los dos preocupada. Cenamos los tres y cuando Greta se fue nos quedamos con Berta tomando una copa.

BERTA: ¿Estás seguro ahora de hacer la fiesta?
YO: Tú has querido conocer este sitio y conocer a Alex, pues creo que es justo que lo sepas todo, quedarte a medias no tiene sentido.
BERTA: Vale, pero tú me quieres, ¿verdad?
YO: Claro que sí, como siempre cariño.

Pasaron unos días y las chicas me comentaron el día que habían previsto hacer la gran fiesta, en eso llevaba la voz cantante Greta que era quien tenía que tirar de agenda y convocar a la gente que le convenía, ellas se preocuparon de todo, aquella semana Greta se quedó en casa casi todos los días durmiendo los tres juntos desnudos, a Berta se le veía más suelta y echada para adelante sexualmente, supongo que estar tanto tiempo al lado de Greta se le enganchaba la ligereza de cascos.


15.

Llegó el día, las dos se vistieron lo más sexi que pudieron, con unos vestiditos que creo que las engañaron al comprarlos porque para mí que les faltaba ropa para acabarlos, eso sí, que guapas estaban con ellos, fueron llegando los invitados, la puerta de la casa estaba abierta de par en par, la gente entraba y nos venía a saludar en la terraza, donde nos habíamos reservado un sofá grande para nosotros, aquello era como pagar la entrada, se presentaban dándonos unos besos y ya podían deambular por la planta baja y la terraza, en las escaleras habíamos puesto una cinta para que nadie subiera a las habitaciones, si querían follar que se fueran a la playa coño que era muy grande, en el sofá de al lado nuestro se pusieron mis amigos más directos con los que hablábamos y bailábamos, Berta estaba muy atenta a todo, las copas empezaron a hacer su efecto y un poco más tarde aparecieron las bolsitas con las pastillas del desenfreno.

No dejé que Berta se tomara ninguna ni lo hice yo, Greta si lo hizo y al poco rato desapareció en medio de la gente que empezaba a besarse y magrearse unos con los otros, Berta se enganchó más a mi cuerpo pasándome el brazo por detrás, la gente se desnudaba y se empezaban a ver las parejas y tríos que se juntaban empezando a magrearse, Berta miraba con los ojos muy abiertos, les dije a dos amigos que estaban en el sofá de al lado, amigos que antes había hablado con ellos para que estuvieran allí en ese momento, que se desnudaran, se pusieron de pie y se fueron quitando la ropa hasta quedar totalmente en pelotas, a Berta se le fueron los ojos al momento, aquellos dos tíos tenían unas pollas enormes, por eso los escogí.

YO: ¿Te gusta Berta?, eso sí que son pollas grandes y no la mía.

Me miró a los ojos.

YO: Están ahí para ti, solo tienes que acercarte a ellos y hacer lo que quieras.

Berta me volvió a mirar con ganas de comerse aquellas pollas y yo le di un pequeño empujoncito para que se levantara, se puso en medio de los chicos y cogió una con cada mano midiendo lo grandes que eran, las empezó a pajear, después se arrodilló y se metió una, o lo que pudo de una en la boca chupándola mientras seguía dándole con la mano a la otra, cambió varias veces de una a la otra, se levantó y se quitó el vestido dejándolo a mi lado, se bajó las bragas y me las tiró encima, yo las cogí y me las puse en la nariz oliéndolas notando la humedad que había dejado su coño, uno de los chicos se estiró en el sofá, ella se sentó encima metiéndose la polla moviendo las caderas de lado a lado para dilatarse, se la fue metiendo poco a poco soltando el aire de sus pulmones a la vez que gemía fuerte, el otro se le puso delante y siguió chupándole el cipote mientras no dejaba de gemir por el pollón que la estaba taladrando, se corrió pegando unos gritos enormes, se la sacó de la boca apoyando las manos en el sofá, el chico de debajo le comía las tetas y el otro se puso por detrás pasándole la mano mojada de saliva por el culo, Berta levantó la cabeza abriendo los ojos mirándome, sabiendo lo que le iban a hacer, le apuntó la polla y se la fue metiendo lentamente en el culo, hasta tener el capullo dentro, volvió a gritar quedándose quieta, el tío se la fue metiendo hasta tenerla casi entera dentro follándola, cuando se le lubricó el culo se empezó a mover ella follándose aquellos dos pollones, se excitaba muy rápido y sabía que en cualquier momento se volvería a correr, me levanté y me saqué la polla metiéndosela en la boca.

YO: Si quieres tener la experiencia tendrás que tenerla completa, que te follen por todos los agujeros.

Al poco tiempo de estar dándole por delante, por detrás y por la boca se empezaba a correr de nuevo, los chicos también se corrieron llenándole el culo y el coño de leche, yo la saqué para hacerme una paja rápida, aprovechando que ella tenía la boca abierta del orgasmo para correrme y tirarle los lechazos dentro de la boca y la cara, los chicos se levantaron y se fueron, Berta se quedó seria en el sofá hecha un ovillo con los ojos cerrados, la cogí en brazos y la subí a nuestra habitación, la dejé encima de la cama para abrir el agua de la bañera y esperar que se llenase, la volví a coger en mis brazos y la puse dentro suavemente, no decía nada y estaba con la mirada perdida, cogí una esponja con jabón y se la fui pasando por el cuerpo para limpiarla, me miró a los ojos y le empezaron a caer unas lágrimas por las mejillas, le di un beso en la frente.

YO: Ya está cariño, ya ha pasado todo, ahora te secaré y nos meteremos en la cama para dormir juntos como siempre.

Berta me sonrió levemente, dejé que se relajara un rato dentro del agua, la levanté secándola con una toalla con mimo, la cogí pasándole las manos por la espalda y por debajo de las rodillas llevándola a la cama con sus brazos alrededor de mi cuello, me desnudé y nos abrazamos quedándonos dormidos.

Al día siguiente la parte de abajo de la casa y la terraza estaban hechas una mierda, con varias bragas tiradas, una de ellas las de Berta, recogimos un poco lo más gordo y llamé a una empresa de limpieza para que vinieran a dejarlo todo en condiciones, cuando llegaron cogimos las toallas y nos fuimos a la playa, estábamos tomando el sol.

YO: No me has dicho si lo de anoche te gustó o no.

Berta se puso roja de vergüenza y giró la cara para no mirarme.

BERTA: Me da mucha vergüenza, yo no pensé jamás verme en una situación así.
YO: ¿Pero te gustó o no?
BERTA: Claro que me gustó, pero lo encuentro muy fuerte y más contigo delante, es una sensación extraña de culpabilidad por no serte fiel y placer por la situación.
YO: Es sexo Berta, nada más que sexo, tener la libertad de cumplir cualquier fantasía.
BERTA: Pero a veces las fantasías son mejores si no las cumples, así siguen siendo fantasías.
YO: O cumplirlas y disfrutarlas al cien por cien.

Me acarició la cara y me besó en los labios.

BERTA: ¿Tú las has cumplido todas o te queda alguna por hacer?
YO: De lo que recuerdo de hace años me parece que no me queda nada por hacer, ahora fantaseo contigo, a mi me gustó lo de anoche y me puso muy cachondo.
BERTA: No sé si yo podría ver cómo te follan varias tías.
YO: Ya me viste con Greta en el trío que hicimos.
BERTA: Pero es diferente, antes ella me había hecho a mí…, bueno ya lo sabes, había un poco de confianza, pero con tías que no conozca de nada no sé.
YO: Es sexo Berta, nada más.

Tomamos el sol, nos bañamos en el mar, comimos en él chiringuito y volvimos por la tarde a casa con todo organizado y limpio.

Se acababan las vacaciones, Berta me sacó de nuevo el tema de quedarnos a vivir allí, esta vez le cogí la palabra rápidamente estando de acuerdo, me había metido de lleno en la vida de Alex y me gustaba.

Berta se preocupó de llamar a todos los clientes que teníamos para despedirse de ellos, yo hablé con Roberto para llegar a un acuerdo con la empresa, quedamos en que trabajaría desde allí y que un par de veces al año pasaría varios días en su empresa para solucionar algunas cosas si hacía falta, hablar con mi hermana fue fácil porque estaba deseando que lo hiciera y me propuso llevar el negocio a medias, Berta se tenía que pensar que hacer, si quería trabajar o no, la dejé que tomara la decisión tranquilamente, económicamente no nos hacía falta y era cuestión de estar ocupada en algo que otra cosa. No cambió nada, lo único que por las mañanas me iba a trabajar y a partir de la hora de comer teníamos toda la tarde para nosotros, de Greta no sabíamos nada desde el día de la fiesta, así era ella, aparecía y desaparecía como el Guadiana

Una vez instalado en mi despacho nuevo le dije a Berta que se pusiera un vestido para que lo viera, era bastante grande con una zona de sofás para descansar o tomar algo en algunas reuniones informales, cerré la puerta y se lo enseñé, la mesa, la biblioteca, el cuarto de baño, las vistas que tenía, el sofá, que le pedí que se sentara y abriera las piernas para enseñarme las bragas, me miró sonriendo y las abrió mucho dejándome una panorámica que me ponía caliente de cojones, me acerqué sacándome la polla para que se la metiera en la boca sentada como estaba, me pasó la lengua por la punta y despacio se la fue metiendo más adentro hasta llegar a la campanilla sacándola succionando, me aparté y le metí la mano en el coño por encima de las bragas levantándola, le hice apoyar las tetas encima de la mesa y sacar el culo, le levanté la faldita del vestido bajándole las bragas hasta las rodillas, me puse detrás y le metí la polla en el coño hasta el fondo, ahogó un grito y le di una marcha a mis caderas todo lo rápido que podía penetrándola, mirando como Berta se tapaba la boca con la mano para no hacer demasiado ruido, aguante hasta que se empezó a correr dejándole ir los disparos de leche dentro de su chocho.

Me aparté guardándome la polla por miedo que alguien pudiera entrar pillándonos, ella fue al cuarto de baño con la mano tapándose el coño y las bragas en las rodillas, salió con una sonrisa de niña mala y nos besamos en los labios, en aquel momento entró mi hermana, nos fue de un pelo que no nos pillara follando como locos, abrazó a Berta dándole dos besos, me dijo que había seleccionado a varias chicas para que las entrevistara y seleccionara una secretaría al día siguiente, pasamos la mañana con Berta y nos fuimos a comer antes de ir a casa, durante la comida.

BERTA: ¿Y tú, vas a escoger a la secretaría?
YO: Si quieres venir mañana y escogerla conmigo no tengo ningún problema.
BERTA: Es que si la escoges tú, me puedo imaginar cómo será.
YO: Ah sí, ya te lo imaginas, ¿y cómo será?
BERTA: ¿Qué cómo será?, la más putona que encuentres que te conozco.
YO: Pues ven conmigo y me ayudas a escoger la más puta que te guste.
BERTA: ¿Yo te tengo que escoger a la secretaría para que te la folles?, un poco fuerte ¿no?
YO: Para que me la folle y para que le comas tú el coño también.
BERTA (sorprendida): ¿Cómo?
YO: Que nos sirva a los dos, que nos guste a los dos para tirárnosla, ¿lo entiendes?

Me miró con una sonrisilla pensando en lo que le estaba diciendo.

BERTA: De acuerdo me apunto.

Al día siguiente estábamos puntuales atendiendo a la primera candidata, a todas Berta les hacía algunas preguntas de su experiencia en la empresa, otras personales hablando con ellas distendidamente para sacarles si tenían novio o estaban casadas, entre los dos valorábamos el físico cuando se iban, pasaron varias, una muy sería, otra de carácter parecía bien pero físicamente no nos convenció, pasaban una detrás de otra y por una cosa u otra no nos cuadraban, cuando llevábamos un par de horas entró mi hermana entre una entrevista y otra.

ESPE: ¿Qué pasa, no encontráis lo que buscáis?

Berta la miró sonriendo.

BERTA: Pues ya ves Esperanza, de momento ninguna está a la altura.

Espe nos miró riendo.

YO: Hermanita, yo necesito una secretaria para que me archive cuatro papeles, me pase las llamadas y me llame a quien yo quiera, no me hace falta una eminencia.
ESPE (riendo): Esperar que creo que tengo la candidata que buscáis, se llama Isabel, voy a hablar con ella y os la envío, cuando salió se deshizo de las que estaban en el pasillo para la entrevista.

Estuvimos esperando un rato y llamaron a la puerta, Berta levantó la voz para que pasara y se nos presentó una “tiarrona” rubia con unas tetas impresionantes, llevaba una mini falda marcando un tipazo acojonante, nos miramos con Berta dándole el visto bueno por el físico, le dije que se sentara y al hacerlo nos enseñó las bragas cruzando las piernas.

CHICA: Hola, me llamo Isabel pero todo el mundo me conoce como Isa, soy administrativa y la directora me ha dicho que podría tener una buena oportunidad de ascender siendo su secretaría personal.

Berta la miraba a los ojos sonriéndole, me parece que le gustó más a ella que a mí.

BERTA: Muy bien, ¿y hasta donde puedes ser de personal?

Isa le devolvió la mirada a los ojos pillando perfectamente por donde iba Berta.

ISA: Todo lo personal que ustedes quieran, vivo sola y sin ningún compromiso.
BERTA: Muy bien, ¿quieres cerrar la puerta por favor con el pestillo?

Isa sonrió de forma picarona y cerró la puerta, Berta le hizo una señal con el dedo para que se situara delante de donde estaba ella sentada a mi lado, le miró a los ojos sonriendo y le levantó la mini falda hasta la cintura dejándola en bragas, le metió la mano en medio de los muslos y fue subiéndola despacio sin dejar de mirarla, Isa no le apartaba la mirada dejándose hacer, le metió la mano en medio del coño por encima de las bragas acariciándola, Isa levantó la cabeza mirando al techo dando un suspiro, Berta siguió moviendo sus deditos haciéndola gemir.

BERTA: Alex, Isa es una buena candidata, ya tiene las bragas mojadas la guarra.

Isa la miró con cara de vicio y Berta le metió la mano por dentro de las bragas, haciéndole una paja que se podía oír el rozamiento de sus dedos con el chocho.

BERTA: Cariño sácate la polla a ver si pasa la siguiente prueba.

Me eché para atrás en las silla desabrochándome el pantalón, me metí la mano dentro y me saqué el ciruelo, ya lo tenía medio empalmado de tanto “sobeteo” que Berta le estaba dando en el coño a Isa.

BERTA: Muy bien Isa, como buena secretaría qué harías en un caso así.

Isa agachó la cabeza y se metió la polla en la boca pegándole un par de succiones que me levantaron de la silla poniéndomela tiesa a más no poder, al agacharse sacó el culo y Berta le cambio la mano de delante a atrás metiéndole un dedo en el chocho.

BERTA: Que puta es, está tan mojada que no se ha ni enterado de que le he metido un dedo en el coño.

Hizo que se levantara, la giró para tenerla delante de ella y le cogió las bragas por los lados bajándoselas hasta las rodillas.

BERTA: Va siéntate encima de esa polla y métela hasta el fondo, quiero ver cómo te corres como una zorra.

Isa me cogió la picha con la mano, se la apuntó en el agujero del coño mientras se sentaba dándome la espalda clavándosela hasta el final gimiendo, se empezó a mover arriba, abajo y adelante atrás, yo le pasé las manos por delante abriéndole la camisa, sacándole una teta de debajo del sujetador apretándosela, Isa se movía cada vez más rápido corriéndose intentando no gritar demasiado, Berta le estiró de un brazo para sacarla de encima de mí y la arrodilló a su lado, se arrodilló también cogiéndome la polla con la mano empezando a chuparla y succionarla fuerte, con la excitación que llevaba de la follada con Isa me corrí bastante rápido dentro de su boca, se giró y le dio un morreo a Isa pasándole el semen de su boca a la de la otra cayéndoles por los labios chorritos al suelo. Se levantaron las dos mirándose, Berta le metió mano en el culo agarrándoselo bien comprobando su dureza y le dio un buen cachete, le subió las bragas y le bajó la falda, se besaron.

BERTA: Ven conmigo a lavarnos la boca que te has ganado el puesto de trabajo, mañana por la tarde no hagas planes que vendrás a nuestra casa para seguir trabajando.

Berta me miró con una sonrisa y yo se lo confirmé con la cabeza, cuando salieron Isa de despidió con una sonrisilla maliciosa.

ISA: Muchas gracias, hasta mañana jefes.
BERTA: Hasta mañana cacho guarra.

Cuando Isa cerró la puerta detrás de ella.

YO: Nena te has pasado un poco insultándola ¿no?
BERTA: Calla que es tan puta y guarra que me pone cachonda, tengo unas ganas de comerle el conejo que no te lo puedes imaginar.

YO: Tú eras muy modosita cuando te conocí y cada día estás más suelta.

BERTA: Es lo que me apetece, y a ti te gusta por lo que veo.

Reímos un rato, ella no sé de qué, yo lo hacía por el cambio que le veía a Berta, de una chica “normal” estaba pasando a una degenerada sexual que me sorprendía hasta a mí.

Berta al día siguiente se vino también al trabajo, estuvo casi toda la mañana ayudando a instalarse en su mesa a Isa, hablando con ella cogiendo confianza, al medio día salimos los tres de la oficina para comer en casa y seguir “trabajando”, cuando acabamos de comer nos sentamos en el sofá.

BERTA: Isa, ya sabes que has venido a trabajar esta tarde ¿verdad?
ISA: Sí, claro.
BERTA: Pues ven aquí que me vas a comer el coño, a ver como lo haces.

Isa se levantó sonriendo y se arrodilló delante de Berta, yo me puse de lado para verlo todo, le metió las manos por debajo de la falda y le bajó las bragas, yo extendí la mano para que me las diera y me las puse en la nariz oliéndolas, Isa metía la cabeza entre las piernas de Berta y le chupaba el chocho con las manos de Berta cogiéndole la cabeza, rápidamente empezó a gemir con Isa muy enfrascada en su labor, al estar arrodillada levantaba el culo, yo me puse al lado estirando el brazo metiéndole mano en el culo y el coño por encima de las bragas, me desabroché el pantalón y me saqué la polla haciéndome una paja.

BERTA: Tú, pedazo de puta, vas a dejar que tú jefe se haga una paja, cógele la polla y se la haces tú coño.

Isa sacó una mano de no sé dónde, me agarró el cipote siguiendo con mi paja sin dejar de darle lametones al coño de Berta, que ya estaba a punto de correrse mirando como la mano de Isa movía mi polla, pegó un grito y se corrió apretándose la cabeza de Isa contra el chumino, la cogió por los brazos colocando a Isa en el sofá, se puso Berta delante estirándole de las bragas quitándoselas, le metió la mano en el coño introduciéndole dos dedos en el agujero.

BERTA: Que mojada está la guarra, ¿tienes ganas de correrte?, pues yo te voy a hacer correr como una perra.

Empezó a meter y sacar los dedos dentro de su coño frotándoselo a la vez con la palma de la mano, sacándole unos gritos tremendos a Isa, yo metí la cabeza debajo del culo de Berta que estaba arrodillada en el alfombra, al verme lo bajó para ponerme el coño encima de la boca, chupándoselo por todos lados, Isa gritaba como una loca y yo le lamía el clítoris a Berta para que gritara con ella.

ISA: No, por ahí no por favor.

Berta le estaba metiendo un dedo en el culo sin parar de follarla con los otros dos.

BERTA: Tú te callas pedazo de guarra, que nadie te ha dado vela en este entierro.

Se lo acabó de meter de golpe hasta el fondo pegando Isa un gritito de dolor y placer, yo me seguía esmerando en comerle el chichi para hacer que se corriera de nuevo, ella tenía a Isa pegando unos gritos tremendos acabando corriéndose, intentando cerrar las piernas que Berta le sujetaba para que no lo hiciera, Berta la cabrona seguía dándole a la mano teniendo a Isa pasada de gusto hasta que esta se incorporó, besó a Berta metiéndole la lengua en la boca en el momento que también se corría por mis lametazos, se sentaron una al lado de la otra.

ISA: Yo seré muy puta, pero tú eres una guarra y más bruta que un “arao”.

Se pusieron a reír las dos, cuando se recuperaron Berta me cogió con una mano a mí y con la otra a Isa subiéndonos a la habitación, se acabaron de desnudar las dos haciendo lo mismo conmigo dejándome estirado en la cama, se puso una a cada lado de mí cogiéndome la polla, chupándola y succionándola por turnos, Berta la tenía agarrada por la base chupando fuerte, Isa tenía una mano debajo de mis huevos amasándolos, tocándome con un dedo el agujero de mi culo, Berta se la sacaba de la boca y se la ofrecía a Isa para que siguiera ella, se la iban cambiando de boca teniéndome la polla tiesa a punto de reventar, Berta acercó su boca a mi oído.

BERTA: ¿Quieres correrte así cariño, o nos follas como tú quieras?
YO: Así está bien, pero repartiros bien la leche para las dos.

Me sonrió y siguieron chupando, succionando, metiéndosela hasta el fondo de la garganta dejándomela cada vez más mojada, el sonido de sus bocas con mi polla me volvía loco, junto con sus manos que se iban turnando acariciándome los huevos, y un dedito que notaba que me estaban metiendo en el culo, me acabaron haciendo una paja a lo bestia mientras esperaban que me corriera con la boca abierta encima de mi polla, empecé a tirarles lechazos que ellas se repartían entre una boca y otra, una cara y la otra, hasta dejarme seco, entonces se arrodillaron en la cama comiéndose la boca y lamiéndose el semen que tenían en la cara una a la otra, se acabaron tumbando haciendo un sesenta y nueve lamiéndose el chocho con fiereza, sin parar hasta correrse las dos casi al mismo instante, se levantaron de la cama y se fueron a duchar.

BERTA: Cariño, nosotras nos duchamos y vamos abajo a preparar unas copas mientras lo haces tú tranquilamente.

Esperé que se fueran agarradas de la mano pensando lo bien se llevaban aquellas dos y me metí en la ducha, acabamos la tarde tomando unas copitas y nos despedimos de Isa hasta la mañana siguiente.

Nos fuimos viendo con Isa durante un tiempo, Berta la invitaba cuando quería por las tardes a casa y yo miraba como se lo montaban entre ellas o me metía en medio cuando tenía ganas.

16.

Una mañana que estaba en la oficina apareció mi hermana para decirme que mi padre había empeorado bastante, estaban esperando que de un momento a otro nos dejara. Y así fue a los pocos días, el día del entierro ni mi hermana ni mi madre quisieron que fuera porque a él no le hubiera gustado que estuviera presente, como si a mí me hiciera mucha ilusión estar no te jodes, pero no dejaba de ser mi padre, estuvimos con Berta viendo el entierro en el cementerio desde lejos. Mi madre se fue a vivir con mi hermana vaciando la casa grande.

Hablando con Espe le pedí poder utilizar la casa, a ella no le gustaba mucho la idea porque sabía para que la quería, exacto, para montar unas fiestas de puta madre, la convencí con la tontería que sería mejor que estuviera abierta que siempre cerrada, el caso es que me dio las llaves, llevé a Berta a verla y explicarle la idea que tenía, hacer algunas fiestas los fines de semana. Íbamos cada tarde para ir preparando las cosas para que fuera cómoda, llamé a algunos amigos para que me ayudaran, eran cinco y quedamos en vernos una tarde en la casa, estábamos hablando de cómo conseguir las bebidas y como avisaríamos a la gente para el siguiente viernes por la noche cuando apareció Berta con Isa, cuando los chicos la vieron se les iban los ojos.

UNO: ¿Y esa chica Alex?
YO: Es mi secretaria, son muy amigas con Berta.

Se les escapaba la risa pensando que les estaba metiendo una bola, me saludaron las dos con un piquito en los labios, Berta saludó a mis amigos que ya los conocía de verlos en algunas salidas de fiesta.

OTRO: ¿Y a esta belleza no nos la vas a presentar Berta?
BERTA: ¿Qué pasa chicos, os gusta?

Isa se contoneaba haciéndose la interesante y los chicos la miraban con ganas de cepillársela.

BERTA: ¿Os la follaríais todos ahora mismo?

Yo abrí los ojos por la ocurrencia, Isa le dijo algo al oído a Berta y las dos esperaban la respuesta de los chicos, a ellos se les notaba un poco despistados por la pregunta, uno empezó desabrocharse el pantalón y desnudarse.

BERTA: Isa me ha dicho que el que esté en pelotas se la folla.

Se desnudaron los cinco en un momento, Isa se quitó la ropa y se estiró en la alfombra con las piernas abiertas mojándose el coño con saliva que se había escupido en la mano.

BERTA: Vamos hacer una fila, os la folláis de uno en uno.

Se colocaron en fila haciéndose una paja para ponerse la polla tiesa, el primero se estiró encima de ella metiéndole la polla empezando a bombearla, me senté en un sofá a mirar aquello que se había montado en un momento, Berta controlaba el tiempo y antes de ordenar el cambio de tío se la cogía y pajeaba un rato al que le tocaba, comprobando que la tenía dura, se apartaba uno y se la metía otro, Isa gritaba sin parar del ritmo que le daban los cinco tíos, Berta no les dejaba demasiado tiempo para que follaran a todo trapo y antes de que se corrieran los cambiaba, así tenía a Isa gritando y corriéndose, y a los tíos no los cansaba estando frescos cada vez que les tocaba, Berta les tenía la polla bien sobada, cuando ella dijo empezaron a correrse uno a uno dentro del coño de Isa, cuando acabó el último, la leche le salía del agujero del chumino a borbotones y estaba hecha polvo de tanto correrse.

Los chicos se fueron, Isa seguía estirada en la alfombra hecha polvo, Berta me bajó los pantalones sacándome la polla, estaba caliente a más no poder de tanto tocar pollas y no probarlas, se desnudó y se sentó encima de mí follándome a todo lo que le daban las caderas, corriéndose una primera vez pegando unos gritos tremendos, siguió moviéndose más lentamente consiguiendo correrse un par de veces más, para acabar pidiéndome que le llenara el coño de leche como lo tenía Isa.

Llegó aquel primer viernes y empezamos con la fiesta que se repitió el siguiente y después también en sábado, más tarde el jueves y yo cada día estaba más enganchado.

Al poco tiempo era una fiesta diaria, la gente se acostumbró a que la mansión estaba siempre abierta, se entraba y salía cuando a uno le daba la gana, apareció Greta de nuevo estando conmigo la mayoría de noches, Berta ya no venía siempre, muchas noches me pedía que me quedara con ella, pero yo no podía quedarme en casa sabiendo que en la mansión se estaba liando una fiesta de puta madre.

Iba degenerando y cuando me di cuenta ya no iba a trabajar, tomaba drogas con alcohol para colocarme y viagra para poder seguir follando destrozándome cada día más. Una de esas noches llegó Berta, me dio un beso que casi ni me acuerdo de lo mal que iba, empezó a escoger chicos subiéndoselos a una habitación, al rato pasé por allí y tenía una cola de tíos en pelotas esperando para follársela, ella estaba en el borde de la cama con las piernas abiertas, a su lado tenía un tío al que se la chupaba y en medio de las piernas a otro que se la follaba, cuando el tipo se corría se la follaba el que se la estaba chupando y entraba otro para metérsela en la boca, estaba sería y no parecía disfrutarlo, yo me fui a mí habitación con un par de chicas y Greta a las que se fueron sumando algunas más, recuerdo a no sé qué hora sería levantar la cabeza estirado en la cama rodeado de chicas, vi a Berta en la puerta mirándome seria, cuando llegué a casa supe que aquella sería la última vez que la viera en la isla, su ropa no estaba y sus maletas tampoco, se había ido y dejado una nota:

“Lo siento Mario, me equivoqué queriendo venir aquí, el Alex que he conocido no me gusta, si quieres estar conmigo me encontrarás en casa, yo no puedo seguir viviendo de esta manera”

Después, viéndolo desde la distancia creo que lo que intentó fue que yo me diera cuenta de lo que estaba haciendo, y si la quería saliera de allí para volver con ella a una vida “normal”, probablemente intentó darme celos follándose a todos aquellos tíos, el problema es que creo que lo hizo tarde, demasiado tarde, estaba enganchado a las drogas y al sexo, no veía nada más. Había vuelto Alex al cien por cien sin edad para aguantar aquel ritmo, del bueno de Mario no quedaba nada.

Unas semanas más tarde me pasaba el día en la mansión casi sin comer, solo a base de pastillas, pastillas para animarme, pastillas para follar, pastillas para dormir y todo acompañado de buena cantidad de alcohol, hasta que Greta asustada de ver cómo me estaba hundiendo en la mierda se lo dijo a mi hermana, Espe decidió presentarse un día echando a todo el mundo de la casa. Recuerdo ver su cara encima mirándome en una camilla en la que me estaban llevando, yo era incapaz de ponerme de pie y caminar.

Me ingresó lejos de allí en una clínica para rehabilitarme, cuando empecé a ser yo habían pasado meses, solo me visitaba mi hermana de vez en cuando, me dijo que cerró la casa y estaba en venta, que la mía me la mantenía limpia para cuando quisiera volver, yo me recuperaba pero muy lentamente, alguna vez pensé en llamar o enviarle un mensaje a Berta, no me atreví, estaba convencido que le había hecho mucho daño, que a una buena chica, cariñosa, atenta y enamorada de mí, la había metido en una espiral de vicio que no se merecía.

Tardé un par de años en salir de la clínica, y no porque lo necesitara, por qué me encontraba a gusto en ella, me convencí que estando allí no haría daño a nadie, yo seguía con mis mierdas en la cabeza, al final, los mismos médicos que debían de estar de mí hasta los cojones convencieron a mi hermana que lo mejor era que saliera de allí para volver a incorporarme a la vida real, y lo hice, pero no en mi casa, tenía el vicio demasiado cerca, lo hice lejos.

Estaba borracho, muy borracho, me levanté del taburete poniéndome de pie, sujetándome a la barra de aquel bar al que iba cada día a emborracharme como un idiota, caminé sujetándome para no caerme hasta el cuarto de baño mirándome al espejo, lo que vi era la misma imagen del principio de la historia, un tío descuidado, con barba de meses, pero mejor vestido y con dinero para pagarse copas una detrás de otra, salí sujetándome a las paredes y el camarero que me conocía de cada día me pidió un taxi para que me llevara a casa, al llegar me metí en el baño a mear y vomité manchándome todo, me quité la ropa y me tiré en la cama durmiendo hasta el día siguiente.

Cada día tenía la misma rutina, excepto los miércoles que hacía dos cosas antes de ir por la noche a emborracharme, una era ir al psiquiatra a primera hora de la tarde, que no me servía de una mierda porque llevaba años explicándole lo mismo, pero así mi hermana me dejaba en paz, y lo segundo era saliendo de allí ir con el coche a dejarlo en un descampado y atravesar un bosquecillo andando, desde la distancia sentado detrás de unos matorrales y unos árboles observaba a una pareja con un niño muy pequeño, jugaba con un hombre en el parque donde corríamos con Berta, iban cada miércoles a la misma hora, era Berta con un hombre que debía ser su pareja y el niño posiblemente de los dos por la manera de tratarlo, el niño tenía su bonita cara.

Lloraba en silencio mirándolos, a veces Berta se sentaba en un banco quedándose seria pensando, me gustaba creer que se estaba acordando de mí y se me rompía el corazón, me esperaba hasta que se iban y los seguía con la vista mirando como se perdían por el camino de salida del parque, me levantaba del suelo emocionalmente destrozado y volvía al coche.

Hasta aquí lo que dejó escrito Mario, o Alex, no lo sé. Cuando Ana, su mujer, le dijo que Mario le gustaba para cambiarlo por Alex, le cambió algo más que el nombre, cambió al hombre vicioso, irresponsable y caprichoso por una persona enamorada, cariñosa y atenta con su familia. Por ella fue capaz de cambiar, ella lo guiaba, ella era la luz de su nueva vida, cuando más tarde nacieron sus hijos él tenía muy claro lo que iba a ser del resto de su vida, la pasaría acompañado de aquellas personas maravillosas que eran su familia. Alex quedó para siempre enterrado por una vida feliz junto a los suyos. O eso pensó él.


Aquella tarde del miércoles Mario pensó en hacer una tercera cosa, el dolor ya era demasiado grande, fue hasta la casa donde había vivido con su mujer y sus hijos, condujo el mismo camino que hicieron ellos, hasta la curva del barranco, dejó las ruedas justo en el borde del precipicio, puso el punto muerto frenando el coche, pensó que ese debía ser su sitio desde hacía muchos años, el puto destino se equivocó dejando que su familia se fuera sola aquella tarde cuando él debía haber estado con ellos, en aquel momento lo podía remediar.

Sonó el móvil, lo sacó del bolsillo, era Espe, pensó que había perdido más tiempo del que pensaba, los mails de despedida que había programado para que salieran a una hora concreta ya les debían de haber llegado a Espe y a Roberto, a este último le pedía que se despidiera de María y la cuidara. Ya tenía su testamento arreglado dejándole todo lo que tenía a Berta, María y Carmen, las personas que se habían portado bien con él y les guardaba mucho cariño.

Miró la pantalla del móvil con el nombre de su hermana, le cayeron unas lágrimas mientras lo tiraba por la ventanilla del coche.

Puso primera, cerró los ojos, levantó el pie del freno, pisó el acelerador a fondo y soltó el embrague.

FIN

Publicado por Akuaries

Escribo relatos eróticos y sensuales con la única intención de distraer. Si una sola persona se lo pasa bien leyendo mis relatos o le ayuda a pasar el tiempo ya daré por bueno haberlo publicado.

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